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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 56]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-56/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 56]]></description>
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      <title><![CDATA[Sombras y mitos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/sombras-mitos_1_1138135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0305193c-fdd7-400d-9bd4-5489ab97b9fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sombras y mitos"></p><p><strong>El canto y la piedraMijail LamasValparaísoGranada2017</strong><em>El canto y la piedra</em></p><p>  </p><p>Algunas antologías, como <em>El canon abierto. Última poesía en español (1970-1985)</em>, coordinada por Remedios Sánchez, demuestran que la cartografía creadora en español no es un monopolio reducido al territorio peninsular. La poesía –con sus variaciones estéticas– en la geografía latinoamericana alcanza cotas de excelente calidad. Sus líneas, sin rupturas abiertas, tienen vocación de alternativa. Una de las voces seleccionadas que merece singular atención es la de <strong>Mijail Lamas</strong> (Culiacán, Sinaloa, 1979). En una década de solidez estética, íntegra en su escritura poesía, traducción, crítica, e iniciativas culturales como la edición de la conocida revista digital <em>Círculo de poesía</em>.</p><p><em><strong>El canto y la piedra</strong></em>, libro diseñado en cinco secciones de distribución heterogénea. El primer poema "Materia" tiene carácter indicativo al mirar la textura del paisaje lingüístico. La fluencia argumental no sigue la línea clara del realismo meditativo, lo que permite en su forma la distorsión sintética. En la materia está oculto un sentido que el sujeto se obstina en descubrir; las palabras sondean un itinerario cognitivo. De esta manera, lo evidente queda oscurecido para encontrar nueva claridad. Los versos desvelan la identidad; de sus indicios nacen la convulsión del canto y lo celebratorio.</p><p>Mijail Lamas confía en el<strong> valor cultural del lenguaje</strong> para preservar la experiencia y asume el respaldo de la tradición. Recurre a la mitología griega para despertar a Hécate, deidad nocturna y dueña de Cervero, perro guardián del inframundo. Hécate justifica la posición del yo como voluntad: "Hécate me entregó el cuaderno en una encrucijada. / Tiene pastas azulesazules y unos gruesos renglones infantiles. /Hécate imperativa sólo ordenó una cosa: / escribe."</p><p>La mirada pretérita propicia una inmersión en el legado helénico para articular una visión del mundo y explicar la realidad a partir de su compleja simbología; pero hace de la ironía una constante interpretativa. Se busca permanencia argumental al mito en el presente, donde la sombra del Hades no es sino grisura y costumbre en lo doméstico. <strong>El Olimpo cobra la apariencia de una barra de bar</strong> y la tierra neutra de los prados asfódelos se llena de sombras errantes de jubilados, antiguos mercenarios y sindicalistas.</p><p>"Órficas del Hades" parece augurar un tono hímnico de aliento clásico, sin embargo el subtítulo "las domésticas" deja una impresión menos esteticista, más cercana a la confesionalidad inmediata, a una dicción directa y explícita. De este modo, la recreación del pasado se humaniza y adquiere la sensación de habitable cercanía propicia a la paradoja. Hades, dios de los muertos, es solo una conciencia de solitaria frustración personal que reclama el cumplimiento de su trajinar menesteroso. La muerte se hace presencia diaria que <strong>acumula sentimiento y conmoción</strong>; es también una sombra que reclama el amor y la ternura y siente en sus pasos la costumbre y el óxido.</p><p>El tramo final del poemario deja sitio a la mitología personal del autor y a sus interferencias. El proceso de idealización de los dioses domésticos que resguardan de la intemperie también se diluye en el acontecer. Quedan la admiración y el homenaje a nombres propios como <strong>Janis Joplin y Nirvana</strong>, por su condición de amuletos contra derrotas y naufragios; pero las rutas existenciales suelen desembocar en un gregarismo que entremezcla en la misma calle luces y sombras. No hay razones para el optimismo porque somos imagen tenaz d elo precario, una navegación en la nostalgia, pobres transeúntes a quienes robaron el patrimonio triste de algún sueño o asisten a las contingencias de un discurrir abrupto, como se percibe en los enunciados documentales de "Nevermind".</p><p>En <em>El canto y la piedra</em> la mitología accede a lo contemporáneo. No es poso cultural retrospectivo sino una <strong>forma de mirar lo transitorio</strong>. Nuestra existencia necesita el canto, la solidez del poema, esa verdad de fondo que contiene la exactitud del límite.</p><p><em>*José Luis Morante es poeta y crítico literario. Ha realizado la selección de la antología </em><strong>José Luis Morante</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/es/poesia/205--re-generacion-antologia-de-poesia-espanola-2000-2015.html" target="_blank">Re-generación</a><em> (Valparaíso, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 08:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura latinoamericana,Latinoamérica,Poesía,Los diablos azules número 56]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Alguien ahí fuera cree en vos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alguien-fuera-cree-vos_1_1203089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d036151b-552f-4615-94bb-81c96b5bda46_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alguien ahí fuera cree en vos"></p><p>  </p><p>   La escritora Elvira Sastre lee su poema "Alguien ahí fuera cree en vos".</p><p>  <strong>Alguien ahí fuera cree en vos</strong></p><p>Hoy he leído la historia de un preso</p><p>que cada día leía en su celda</p><p>la frase que otro había escrito:</p><p>«afuera siempre creyeron en vos».</p><p>Me he mirado las manos, empañadas de culpa</p><p>y vacío.</p><p>He notado esta tristeza mía,</p><p>furiosa,</p><p>cabalgando sobre mi lomo,</p><p>hundiéndome en el polvo.</p><p>He sentido de nuevo la bola de cemento</p><p>que me cuelga del pecho desde hace un tiempo.</p><p>Me he dado cuenta de que huir de uno mismo</p><p>es correr hacia las cosas que nos dañan.</p><p>He acariciado las costras de mis heridas,</p><p>estos recuerdos que uno llama aprendizaje</p><p>y a mí me duelen como el frío,</p><p>este frío que uno llama supervivencia</p><p>y a mí me duele como la vida.</p><p>Sé que no soy más que esto:</p><p>viento que llega y alguien sopla hacia otro lado.</p><p>Un pájaro sin alas,</p><p>una habitación sin ventanas,</p><p>una presa sin celda.</p><p>Entonces has entrado</p><p>como una brecha de luz hiriendo mi cielo enfermo,</p><p>una frase para otro cayendo en mis ojos,</p><p>una voz que dice:</p><p>«yo creo en ti».</p><p>Y he sonreído</p><p>como se sonríe a la esperanza, tranquila,</p><p>tras estas rejas que a veces abrazo</p><p>y he pensado</p><p>que la libertad también está</p><p>en los ojos de quien te mira cuando tú ya no te ves.</p><p><em>*Elvira Sastre es autora del libro </em><strong>Elvira Sastre</strong><a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/la-soledad-de-un-cuerpo-acostumbrado-a-la-herida.html" target="_blank">La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida</a><em> (Visor, 2016).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Elvira Sastre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura española,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 56]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Más allá del límite]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/limite_1_1138128.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d258044d-9d48-4c47-bc2c-1b7118d22dc7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del límite"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.___________________________________</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural.</p><p>Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa, en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura, han dado lugar a la creación de un foro literario, en donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p>  <strong>Tan poca vidaHanya YanagiharaLumenBarcelona2016 </strong><em>Tan poca vida</em></p><p>  </p><p>Perturba, sacude, angustia. El dolor de la historia pesa tanto como el libro. <em>Tan poca vida</em> no es una novela fácil, no por su narrativa sino por su contenido. ¿Se puede sufrir más? Eso piensas cuando conoces a Jude. Aunque no siempre sepas qué tortura su mente y su alma, intuyes el horror que oculta. De manera obsesiva y enfermiza. Jude es uno de los cuatro amigos que conoceremos desde su juventud, con sus parrandas, dudas y dilemas que al comienzo van asociadas a la edad. Pero no. Esta es una historia de amistad y lealtad, de sus miles e intrincados matices, pero sin duda, no es un grupo habitual.</p><p>Jude, Willem, JB y Malcolm son una piña que la vida va moldeando. Hasta ahí, todo es normal. Pero su conexión tiene algo de particular: son abogado, actor, pintor y arquitecto. Una botica de profesiones que influyen y confluyen como aderezo a la trama. Se distancian, recuperan la cercanía, a veces se detestan, pero el grupo conforma un universo único y personal que sería demasiado simple definir bajo el paraguas de la palabra amistad.</p><p>El protagonista estelar es Jude. Dios mío. Qué sufrimiento. Terminé el libro hace un par de días y aún está en mi cabeza. Cuando vi la portada con esa imagen de dolor me llamó la atención. Poco sabía yo que la pena en ese rostro se quedaría corto para resumir la angustia que genera esta historia.</p><p>Larga. Muy larga. Excesivamente larga. Pero no me molestan los libros largos si te cautivan (aunque sea con sus reservas, como es el caso), no me duelen las páginas ni las horas invertidas. Pero en <em>Tan poca vida</em> tienes que parar para recuperar resuello, para que el estómago se asiente de la náusea. El pasado de Jude se irá desvelando. La mente del lector imagina tanto que cree exagerar. Y no, todo lo malo puede empeorar. Eso ocurre según avanzas y se acerca el final. Cuando las arcadas llegan a la garganta con lo sucedido durante la infancia y adolescencia de Jude, no sospechas que esa será la tónica permanente, constante y a veces –y aquí están las reservas– gratuita. Creo que Hanya Yanagihara ha radiografiado el dolor hasta el infinito. Ha diseccionado sus matices. Ha metido el dedo en la llaga, no sé si demasiado, pero en todo caso no da un descanso. A veces da vueltas y vueltas a lo mismo. Sé que describe detalles que pueden considerarse necesarios a primera vista para que el lector sea consciente de hasta qué punto Jude está enfermo, a nivel físico y emocional. Pero a lo largo de más de mil páginas, son muchos los tramos en los que no sé si se regodea, pero está claro que el lector tiene más que suficiente con la mitad para ponerse en situación. Es agotador.</p><p>Con todos los peros que queramos ponerle, el libro engancha (tardó en hacerlo, por cierto). Quieres saber hacia dónde va esa deriva, qué más puede ocurrir a Jude. No podía parar de leer. Hay libros como éste, en el que pese a sus <em>errores </em>como es de la repetición machacona, generan adicción. No achaco tanto el mérito a la narrativa, que tiene tramos de mucho ritmo (también los hay un poco soporíferos), como a ese relato de la relación a cuatro, aunque Malcom y JB quedarán un tanto desplazados por Jude y Willem.</p><p>Las relaciones humanas son tan complejas como quieran hacerlas los propios humanos, pero es verdad que en <em>Tan poca vida</em> las circunstancias pesan como toneladas. Son una auténtica losa y de nuestra garganta sale algo así como "pobre Jude, pobre Jude". Y sin embargo, es tan afortunado. Tiene a los mejores compañeros y amigos para una vida donde solo conoce la cuesta hacia arriba. La vida laboral de Jude es su careta, el escenario donde se desenvuelve como pez en el agua, donde pretende ocultar (a veces resulta inverosímil que pueda ocurrir) lo que no es capaz de contar. Quiere olvidar, pero la basura no deja de oler aunque echemos tierra. Y su basura desconcierta a la mente más equilibrada.</p><p>Pero la vida es magia. Su relación con Willem es tan exquisita, tan bella, que cuesta conciliar la convivencia de tanta basura emocional con la sentimentalidad más franca y auténtica. No sé si es posible sobrellevar lo que arrastra Jude. Creo que no. Porque no quiere ayuda. Si no habla del pasado, no existe. Eso piensa. Y calla, no sólo ante Willem, sino ante otros personajes que aunque haya que etiquetarlos de secundarios son vitales para acompañarle en el camino: el matrimonio que conforman Harold y Julia, pero también Andy, su médico, un santo con mayúsculas. Repito: es difícil creer que alguien pueda tener la paciencia que necesitaría un ser como Jude. El amor no garantiza todo. Hay que ser de una pasta especial y Jude –que tan poca suerte tiene– está rodeado de gente maravillosa.</p><p>Con lo que vemos a lo largo del recorrido de la novela, parece difícil que el final haga una pirueta doble. Pero sí. Se puede sufrir aún más y sentir la consternación más absoluta.</p><p>Con este panorama, huelga decir, que esta novela no es para todo el mundo. Su crudeza es horripilante y por muy interesante que sea su contenido hace falta estómago para soportarla. Y aun así, la recomiendo. Un dato, por cierto, desconcertante. La novela, que ha tenido una campaña de marketing exitosa y la ha lanzado al estrellato, tiene un largo listado de errores tipográficos, palabras <em>comidas</em>, frases mal construidas… Me parece increíble que firmas editoriales de renombre no cuiden al extremo –si tanto destacan su obra– el trabajo de revisión. Es inconcebible.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del límite]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 56]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La imagen y el poema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/imagen-poema_1_1138125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cff81bc2-cc7a-45c5-b255-15ea975e1670_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La imagen y el poema"></p><p><strong>¿Hacia dónde se retira la montaña?</strong></p><p><strong>Fotografía de Carmen Rivero</strong></p><p><strong>Textos de Antonio Armenteros, Omar Pérez, Ludmila Quincoces, Soleida Ríos, Jamila Medina Ríos, Legna Rodríguez Iglesias y Katherine Bisquet</strong></p><p><strong>Sonámbulo / Valparaíso</strong></p><p><strong>Granada2017</strong></p><p>  </p><p>La fusión siempre es un reto. Se trate del arte que se trate, ya sea por mezclar convenientemente y con alta alquimia géneros o, como en el caso que trataremos, por trabajar con dos manifestaciones artísticas. <strong>Cortázar </strong>decía que en tanto el cine era novela, el cuento era fotografía. Bien dijo que la fotografía recortaba un fragmento de la realidad, que fijado en ciertos límites, actúa como una explosión que abre una realidad más amplia, una visión dinámica que excede y trasciende en espíritu el campo del objetivo de la cámara: una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación. Es decir, una fotografía cuenta mucho más, expande ideas y emociones, tal y como hace un cuento. En la comparación que vino al caso, Cortázar no se refirió a la poesía, pero es sabido que poesía y cuento son noche y día que se encuentran en el amanecer y el anochecer (la prosa es lo diurno y la poesía la noche, <strong>Sábato</strong>) por ello, no es de extrañar que el nombre de la editorial que aquí nos trae, sea Sonámbulos.</p><p>Reunir la imagen y la palabra, mostrarlas en conjunción, es el reto de esta jovencísima editorial que ha centrado su empeño en atraer poetas y lectores de poesía a la fotografía y llevar fotógrafos y espectadores a la poesía. Ida y vuelta en un solo libro.</p><p>Su primera apuesta fue <em>La verdad y su doble</em> de <strong>María Alcantarilla</strong> en doble actividad como antóloga y fotógrafa (valga la repetición), y la segunda, en coedición con Valparaíso Ediciones, <a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/es/arte/290-03-hacia-donde-se-retira-la-montana.html" target="_blank"><em>¿Hacia dónde se retira la montaña?</em></a><em>,</em> fruto de la colaboración de la fotógrafa habanera <strong>Carmen Rivero</strong> (1974) y siete poetas cubanos que enumeramos: <strong>Antonio Armenteros</strong> (1963), <strong>Omar Pérez</strong> (1964), <strong>Ludmila Quincoces </strong>(1975), <strong>Soleida Ríos </strong>(1950), <strong>Jamila Medina Ríos</strong> (1981), <strong>Legna Rodríguez Iglesias</strong> (1984) y <strong>Katherine Bisquet </strong>(1992). Son treinta y tres instantáneas y veintiún poemas que se anudan en una muestra, que también es de ida y vuelta, como el sentido todo del puente trazado de la fotografía a la poesía y vuelta a la fotografía, pues monta el diálogo por encima del océano Atlántico.</p><p>Sonámbulos no persigue una ilustración, un diálogo que soporte el poema en la imagen, la imagen en el poema, sino que busca un mismo discurso con los dos pies, voz y vista, apoyados en ambos mundos, de “una manera más profunda y ligado por una misma idea de pertenencia” como señalan desde la editorial. En <em>¿Hacia dónde se retira la montaña?</em> no podremos rastrear el sencillísimo apoyo visual de la palabra: el tema es común. Las imágenes en blanco y negro de Carmen Rivero jalonan los interiores con exteriores, los paisajes con los detalles borrosos de muebles, el desenfoque sobre los árboles o el mar. La presencia de los seres humanos es casi fantasmal, a veces de espaldas, o con la mirada juguetona del fotografiado en una fotografía que fotografía. En tanto se trata de dentro y de fuera, en cuanto las colaboraciones son variadas, se compactan ambos lenguajes cuando desaparecen las referencias de autoría. El lenguaje de la poesía se hace por coral, común, y la fotografía es un instrumento más, afinado entre las voces del coro.</p><p>Decíamos ida y vuelta porque <em>¿Hacia dónde se retira la montaña?</em> nos trae voces diversas de generaciones de poetas cubanos para ser mostradas desde y en el sur de España. Desde la experimentada escritura de la santiaguera Soleida Ríos a la joven cienfueguera Bisquet. El trabajo de la fotógrafa se ha realizado durante tres años, en viajes de vuelta a La Habana —de donde salió en 2001 para aterrizar en España— y tiene dos finales en su camino: una exposición en la Biblioteca de Andalucía que sirvió para presentar el fotolibro,  y que esperamos pueda seguir siendo presentada en sucesivas ciudades manteniendo uno de los discursos originales de la fotografía –el expositivo—, y el fotolibro en sí, que queda para vivir soñando, sonámbulos.</p><p><em>*Alfonso Salzar es escritor.</em><strong>Alfonso Salzar</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Salazar]]></author>
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      <title><![CDATA[La guerra contada por ellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/guerra-contada_1_1138123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/92d39c0e-b66e-48f4-8ad0-cfb54321ab2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra contada por ellas"></p><p><strong>El mundo arabo-islámico como ellas nos lo contaronLas periodistas de TVE en el norte de África y Oriente Próximo. Cuatro décadas de información con nombre de mujerCarmen V. ValiñaClave IntelectualMadrid2016</strong><em>El mundo arabo-islámico como ellas nos lo contaronLas periodistas de TVE en el norte de África y Oriente Próximo. Cuatro décadas de información con nombre de mujer</em></p><p>  </p><p>¿Son diferentes las mujeres de los hombres en la cobertura periodística del Norte de África y Oriente Próximo? ¿Logran escapar de los estereotipos occidentales sobre este mundo? ¿Cuentan mejor los sufrimientos de sus poblaciones civiles? ¿Les dan la voz a sus mujeres para que ellas mismas expongan sus problemas, sus anhelos y sus combates? ¿Introducen nuevos actores y actrices locales que nos obliguen a replantearnos nuestra visión tradicional?</p><p>La profesora <strong>Carmen V. Valiña </strong>responde a estas preguntas en su ensayo <em>El mundo árabo-islámico como ellas nos lo contaron</em>. Lo hace a  través de un análisis de los trabajos de todas las corresponsales y enviadas especiales que TVE ha empleado en las últimas décadas en las vertientes meridional y oriental del Mediterráneo. La conclusión es agridulce.</p><p>En el lado positivo, Valiña destaca la creciente presencia de reporteras en la cobertura por parte de TVE de los conflictos que transcurren en ese complejo universo que va de Marruecos a Afganistán. Eran casi inexistentes en las décadas de 1970 y 1980 (revolución jomeinista, invasión soviética de Afganistán, matanzas en Líbano, guerra Irán-Irak…), pero empezaron a estar cada vez mejor representadas en el último tramo del siglo XX y lo que llevamos del XXI. La invasión iraquí de Kuwait y la réplica de <strong>George Bush</strong> (1990-1991) fue el punto de inflexión.</p><p>Protagonizan este libro <strong>Ángela Rodicio</strong>, <strong>Belén Varcárcel</strong>, <strong>María José Gil Arriola</strong>, <strong>María José Ranudo</strong>, <strong>Rosa María Calaf</strong>, <strong>Almudena Ariza</strong>, <strong>Llúcia Oliva</strong>, <strong>María Oña</strong>, <strong>Raquel González</strong>, <strong>Letizia Ortiz</strong>, <strong>Esther Vázquez</strong>, <strong>Yolanda Álvarez</strong>, <strong>Rosa María Molló </strong>y <strong>Érika Reija</strong>. Todas ellas, constata la autora, han dado muestras de una sólida profesionalidad. Rodicio, Ariza y Oliva, además, han demostrado conocimiento del terreno y vocación de identidad propia. En cuanto a Letizia Ortiz, la autora recuerda su voluntad de contar los sufrimientos de los civiles a través de un estilo narrativo sentimentalista (“Este hospital, donde cualquier sonrisa es un respiro”).</p><p>Ahora bien, una vez examinado el material enviado desde el lugar de los hechos por estas reporteras, Valiña debe concluir a su pesar que es casi imposible distinguirlo del de sus colegas masculinos. Desde la adopción sistemática del punto de vista oficial en Occidente hasta la tendencia a ningunear a los seres de carne y hueso que viven en esa región, pasando por la confusión entre la religión musulmana y las acciones deleznables de algunos grupos que le hacen interpretaciones fundamentalistas, el género del informador parece influir muy poco. Es como si en las periodistas primara más la visión eurocéntrica que comparten con sus colegas masculinos que su condición de mujeres.</p><p>Esto resulta más lamentable cuando se trata de contar la situación de sus congéneres del universo arabo-islámico. Valiña observa razonablemente que las periodistas pueden disponer en este tema de una ventaja competitiva respecto a sus compañeros varones: la de poder acceder más fácilmente a su intimidad. Sin embargo, la han utilizado en pocas ocasiones para darles la voz directamente a ellas, concluye.</p><p>No se le escapa a la autora el que, a partir del 11-S, la condición de las mujeres del mundo árabe y musulmán ha sido utilizada como pretexto añadido a las intervenciones militares occidentales. Como las invasiones de Afganistán e Irak hubieran obedecido al pío deseo de terminar con el burka. Y aquí también tiene que lamentar el que, salvo contadas y honrosas excepciones, las reporteras no hayan aprovechado esta circunstancia para concederle en sus crónicas un protagonismo directo a sus congéneres.</p><p>No han contado el formidable esfuerzo de millones de mujeres desde el Atlántico al Índico para ir accediendo a los estudios y los trabajos, ni sus nuevos planteamientos en la vida familiar, con voluntad de tener menos hijos y más presencia en la vida laboral, civil y política. Ciertas cosas están cambiando desde finales del siglo pasado, aunque en Occidente no se esté informando de ello. Ni tan siquiera por parte de las periodistas.</p><p>Tuvieron una oportunidad de oro cuando miles de mujeres salieron a las calles durante la Primavera Árabe. Tenían reivindicaciones propias y sufrieron violencias específicas, como recuerda Valiña. Pero las reporteras no acertaron a poner los focos en ese importante fenómeno. “¿Por qué –escribe— las periodistas de TVE no tuvieron apenas en cuenta una participación no sólo tan activa, sino también tan evidente? ¿Quizá porque les provocó tal sorpresa que no supieron cómo presentarlo al mundo? ¿O quizá no lo advirtieron en medio de la maraña de acontecimientos noticiosos que generaron las revueltas?”</p><p>“En cierto modo”, señala Valiña, “la actitud de las mujeres que participaron en los acontecimientos de Túnez, Egipto y Libia fue también una actitud de rebelión frente a las narrativas que los medios occidentales habían impuesto durante décadas sobre ellas.” La sumisión femenina, estaban diciendo, no es un destino asociado inexorablemente a la condición de árabe o incluso de musulmana.</p><p>Teniendo que cargar con una tradición profesional hecha por y para hombre, obligadas en primer lugar a demostrar que son capaces de hacerlo, las periodistas aún no han logrado hacer distintas y distinguibles sus miradas sobre el norte de África y Oriente Próximo. Ni tan siquiera han conseguido darle auténtica visibilidad a sus poblaciones femeninas<strong>. </strong>Tal vez sea este el reto de las próximas hornadas de miembros femeninos de la Tribu.</p><p><em>*Javier Valenzuela es periodista, escritor y colaborador de </em><strong>Javier Valenzuela</strong>infoLibre<em>. Su último libro, </em><a href="http://www.planetadelibros.com/libro-tangerina/174725" target="_blank">Tangerina </a><em>(Planeta). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La guerra contada por ellas]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Cansadas, de qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cansadas_1_1138119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/05211f63-34c9-4c59-9afc-ee1ea42799ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cansadas, de qué?"></p><p><strong>CansadasNuria VarelaEdiciones BMadrid2017</strong><em>Cansadas</em></p><p>  </p><p><a href="http://www.edicionesb.com/catalogo/libro/cansadas-_4352.html" target="_blank"><em>Cansadas</em></a>, el último libro de <strong>Nuria Varela</strong>, está en su segunda edición después de un mes y medio en las calles, un libro que la autora dedica a “todas las mujeres que se levantan cansadas, se acuestan agotadas y, aun así, no dejan de trabajar todos los días para construir un mundo mejor”.</p><p>Varela relata que el año que cumplió los 40,  se dio cuenta de que lo primero que dicen las mujeres al saludarse es que están cansadas.  ¿Cómo estás? "Bien, bien, cansada, pero bien', es la respuesta más habitual"<em>.</em> Así nació este libro, para dar respuesta a ¿por qué estamos cansadas las mujeres? Y Varela recuerda que le vino a la cabeza un pasaje recogido en la autobiografía de <strong>Rosa Parks</strong> (<em>Mi vida</em>) en el que contestaba a quienes quisieron denostarla diciendo que no era una luchadora por los derechos civiles sino que tan solo era "una costurera cansada", una mujer cansada. Parks explicó que sí, era una mujer cansada, pero, sobre todo, "cansada (harta) de ceder". Ese es el doble significado del término <em>cansadas</em> que recorre todo el libro de Varela: cansadas físicamente por las dobles y triples jornadas, el mito de la belleza, la medicalización y la patologización de los procesos naturales en la vida de las mujeres y hartas, muy hartas.</p><p>¿Cansadas, de qué?</p><p>"Cansadas de la violencia". De la violencia contra las mujeres en las guerras que tan de cerca vivió durante el tiempo en el que fue reportera de guerra. De que nadie sepa con exactitud cuántas mujeres han sido asesinadas y desaparecidas en Ciudad Juárez, de que además sus familias tengan que soportar que la policía destroce su reputación. De que la vida de las mujeres no valga nada en muchas partes del mundo. Cansadas de que "no nos viesen ni muertas", como denunciaba <strong>Teresa Meana</strong>, de la indiferencia ante un fenómeno, el de la violencia de género, que se ha convertido en una pandemia global.</p><p>"Cansadas de la nueva misoginia". Una nueva misoginia, que lo único que tiene de nueva son las formas, ahora mucho más sutiles, pero que menosprecia la palabra de las mujeres (se daba hace siglos y se da ahora con el mito de las denuncias falsas), que hace que cobremos  entre un 20 y un 30 por ciento menos por nuestro trabajo, que instaura un uso sexista e ideológico del lenguaje, o que niega la esencia misma de la violencia de género (nos matan por ser mujeres). Una nueva misoginia que ha tejido el "velo de la igualdad", sobre el que se sustenta la cultura del simulacro. Cambiar todas las apariencias para que nada cambie.</p><p>"Cansadas de no tener". Porque debido a esa alianza patriarcado-capitalismo, se nos relegó, mediante una nueva división del trabajo, al ámbito reproductivo. Porque las mujeres realizamos un inmenso trabajo que no se mide en los rankings de riqueza de los países. De no tener tiempo, también, porque cuando nosotras conseguimos entrar en el espacio público, ellos no entraron en el espacio privado, lo que nos llevó a sufrir en nuestras espaldas dobles y triples jornadas. De no tener empleo, aunque trabajo nos sobre. Como dice Nuria Varela, cansadas de la gran alfombra patriarcal que tantas vergüenzas esconde.</p><p>Y, muy especialmente, "cansadas de estar cansadas". Porque estamos viviendo una "guerra no declarada contra la mujer moderna"<em>,</em> como denunció <strong>Susan Faludi</strong>, que nos hace estar hartas de todo lo señalado anteriormente. Aspiramos a una vida libre de violencia, a solucionar  la gran crisis de cuidados a la que nos estamos enfrentando, a acabar con los mitos del amor romántico, a romper el velo de la igualdad, en definitiva, a una vida digna.</p><p>El libro de Varela es una llamada a la acción, como ella misma dice: "Es hora de llamar a las cosas por su nombre. Y de hacerlo juntas. A las mujeres siempre nos ha ido bien cuando hemos estado unidas".</p><p>Nuria Varela es periodista, escritora y experta en violencia de género y políticas de igualdad. Conocida por sus éxitos <em>Feminismo para principiantes</em> e <em>Íbamos a ser reinas</em>, ambos también publicados con Ediciones B.</p><p><em>*Lidia F. Montes es miembro del Observatorio de Igualdad de Género de la URJC.</em><strong>Lidia F. Montes</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lidia F. Montes]]></author>
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      <title><![CDATA[Escoger compañero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escoger-companero_1_1138094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/192ca2dd-27d8-415c-aef0-9763d092560c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escoger compañero"></p><p><strong>Lola Larumbe</strong>, responsable de la Librería Alberti de Madrid recomienda algunos de los títulos favoritos de los últimos meses.</p><p>____________________________</p><p>Escoger el libro que voy a leer me resulta tan placentero como la lectura misma, a veces más. Hay que pensarse bien a quién queremos como compañero durante días o noches, quién hará veloz o no el tedioso viaje de cada mañana en transporte público, a quien le concederemos la meditación y el silencio… Le vamos a dar cosas importantes y esperamos recibir de él lo mismo o más. Por esto, disfrutemos del acto de elegir un buen libro, hay muchos candidatos y el mejor sitio para hacerlo es una buena librería.</p><p>  <strong>La vida negociableLuis LanderoTusquetsBarcelona2017</strong><em>La vida negociable</em></p><p>  </p><p>La aparición de una nueva novela de <strong>Luis Landero</strong> siempre es una gran noticia. Todavía estábamos relamiéndonos de la última  publicada hace tan solo dos años; creíamos que el autor se tomaría su tiempo para digerir el enorme éxito de esa maravillosa crónica personal y familiar que es <em>El balcón en invierno</em>, sin duda uno de los mejores libros en lengua castellana de los últimos años. Pero Luis Landero está en racha, mejor dicho, es un maestro, y ahora se nos presenta con <em>La vida negociable</em>, una divertida y deliciosa fábula sobre las concesiones que han de hacerse con la vida para poder disfrutarla. Imprescindible.</p><p>  <strong>Sabias. La cara oculta de la ciencia Adela Muñoz PáezDebateMadrid2017</strong><em>Sabias. La cara oculta de la ciencia </em></p><p>  </p><p>Este libro es un ejercicio de justicia histórica. Un paseo por la historia de la ciencia, la que han hecho las mujeres, la que han construido los hombres con la ayuda de mujeres… invisibles, desconocidas, incógnitas. Hasta muy avanzado el siglo XX las mujeres tuvieron cerrado el acceso a la investigación en muchas universidades y también el ejercicio de muchas profesiones que requerían estudios. Vidas de mujeres que desaparecieron de las letras de oro de la ciencia o que sencillamente sus contribuciones les fueron expoliadas. Es el momento de desenterrarlas ya para siempre.</p><p>  <strong>Canción dulceLeila SlimaniTraducción de Malika Embarek LópezCabaret VoltaireMadrid2017</strong><em>Canción dulce</em></p><p><strong>Leila Slimani</strong> es marroquí, nacida en Rabat en el año 1981 y <em>Canción dulce</em> es su segunda novela, con la que ha ganado el Premio Goncourt 2016, el más prestigioso premio literario francés. Prestigioso porque no tiene dotación, porque no lo promueve un grupo editorial y porque desde 1903, en su fundación, se quiere recompensar el<em> mejor volumen de imaginación en prosa</em> entre las novelas publicadas en el año en curso.</p><p>Estamos de acuerdo con los miembros del jurado de que <em>Canción dulce</em> es una muy buena novela. Con un ritmo implacable y sin alardes literarios, coloca al lector frente a una historia que habla de los problemas que la sociedad actual tiene con el amor, el dinero, los prejuicios culturales, religiosos y de clase</p><p><strong>La quietud Ignacio FerrandoTusquets</strong><em>La quietud </em></p><p><strong>Barcelona2017</strong></p><p>  </p><p>Quizá sea la mirada calma del niño de la imagen de la portada lo que hizo que nos fijáramos en <em>La quietud</em>, a veces es solamente esto lo que nos hace alargar la mano y elegir un libro. Luego leemos la biografía y el currículum literario del autor, los premios que ha obtenido y la ciudad en la que vive.</p><p>Pero lo principal es el texto, comenzamos las primeras líneas y ya no paramos hasta el final. Queremos acompañar a Héctor en este viaje por los conflictos de la paternidad, de lo que significa ser padre y ser hijo a la vez, sobre los dilemas que plantea la adopción y los miedos a los que nos tenemos que enfrentar para no repetir los errores de los que nos precedieron.</p><p><strong>El ala rotaAntonio Altarriba y KimNormaBarcelona2016</strong><em>El ala rota</em></p><p>Esta novela gráfica de los autores de <em>El arte de volar</em>, se publicó ya hace unos meses, no es estrictamente una novedad, pero se merece que sigamos hablando de <em> El ala rota</em>, por muchos motivos… Porque <strong>Altarriba </strong>y <strong>Kim  </strong>homenajean a Petra <em>Ala rota</em>, que representa a toda una generación de mujeres que nacieron y murieron con el siglo XX y cuyas historias se quedaron en la trastienda de la historia. Y porque la fuerza de la imagen y la emoción del texto convierten  <em>a Ala rota </em>en un clásico de la novela gráfica europea.</p><p><strong>Ese mundo desaparecidoDennis LehaneTraducción de Enrique de HérizSalamandraMadrid2017</strong></p><p>  </p><p>El mundo de los gángsters en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX, es el territorio natural de <strong>Dennis Lehane</strong>. El guionista de <em>The Wire</em> cierra la trilogía <em>Cualquier otro día</em> y <em>Vivir de noche</em> con <em>Ese mundo desaparecido</em>, que acaba de publicarse en España. Joe Coughlin es ahora un padre amoroso y responsable que intenta desembarazarse de las relaciones peligrosas de antaño, pero el pasado puede ser muy persistente y se obstina en volver siempre. Las manos manchadas de sangre no se lavan fácilmente y las traiciones se pagan caro en el mundo del hampa. Una novela muy recomendable no solo para los aficionados al género, sino para todo lector que busque entretenimiento y calidad literaria.</p><p><em>*Puedes encontrar la Librería Alberti en la calle Tutor, 57, de Madrid o en su página web.</em><strong>Librería Alberti </strong><a href="https://www.libreriaalberti.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lola Larumbe (Librería Alberti)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libreros,Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 56]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La mudanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mudanza_1_1138090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d4ca37f9-0918-41e9-82b2-2f463b0bc398_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="La mudanza"></p><p>Quién iba a creerlo, pero al fin sucedió lo que nadie pensó que pasara: el fantasma se fue con ellos a su nueva casa.</p><p>Carlos y Lucía estaban cansados de vivir en su apartamento. No sólo porque cada vez era más difícil llegar al centro de la ciudad, porque últimamente habían abierto un par de discotecas que no dejaban dormir al vecindario, porque la señal de Internet siempre se caía a los cinco minutos sino además porque ya no podían seguir viviendo con un fantasma. –Creo que es mujer, le dijo Lucía a Carlos cuando descubrió que estaban en desorden sus cepillos y le empezaron a faltar los delineadores de los ojos. –No lo creo, fíjate que le encanta jugar con mi colección de carritos en miniatura, pues cada vez que los voy a organizar los encuentro en un orden distinto al que los había dejado.</p><p>Al principio los pasos a medianoche por los lados de la cocina y las extrañas caídas de los cubiertos los asustaron, pero poco a poco se fueron acostumbrando a su presencia. –Si al final no nos hace daño, y en el peor de los casos hasta puede asustar a los ladrones, le dijo a Lucía cuando ella le señaló alarmada a Carlos el cambio en la nevera de las frutas a la sección de la carne y de la carne a de las frutas. Míralo de este modo: tenemos un vigilante que no se entromete en nuestros asuntos. Pero ya Lucía tenía tomada la determinación.</p><p>Y Carlos nada tuvo que hacer cuando ella le dijo que estaba embarazada. El día que llegó el camión que llevaría todas las cosas a su nuevo apartamento dividió en dos sus vidas. –Aquí empezó todo y aquí terminó todo, dijo Lucía cuando miró por última vez esos sesenta metros cuadrados donde vivieron cinco años-. Es cierto, dijo Carlos, me da tristeza dejarlo, aunque si te confieso ya estaba cansado de vivir en esta zona. Y aquí el único parque para pasear al bebé queda a treinta minutos andando. Así fue que, de común acuerdo antes de cerrar la puerta, dijeron al tiempo: ¡Adiós, fantasma!</p><p><em>(Continuará Ioana Gruia.)</em><strong>Ioana Gruia</strong></p><p><em>*Ramón Cote es escritor. Su último libro, </em><strong>Ramón Cote</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/es/home/65-24-como-quien-dice-adi%C3%B3s-a-lo-perdido.html" target="_blank">Como quien dice adiós a lo perdido </a><em>(Valparaíso, 2014). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Cote]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura latinoamericana,Narrativa,Los diablos azules número 56]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El descuelgue de Max Aub]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/descuelgue-max-aub_1_1138086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c5fccb7-1e20-4b8d-b0b2-6d015db3d0ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El descuelgue de Max Aub"></p><p><em>La semana pasada, saltaba la polémica cuando los descendientes de Max Aub y el escritor Fernando Arrabal denunciaban que se habían retirado los nombres de uno y otro de las salas teatrales del centro cultural Matadero bautizadas como homenaje a los dos autores en 2014. El Ayuntamiento aseguró poco después que los carteles se habían retirado para adecuarse a la nueva imagen del centro y volverían a ponerse, aunque no dio fechas. Añadían que el nombre oficial nunca dejó de ser Naves 10 y 11, porque el renombramiento no pasó por el pleno. A día de hoy, es una incógnita si el gobierno de Ahora Madrid volverá a colgar y usar en su programación los nombres de Aub y Arrabal. </em><strong>Max Aub </strong><strong>Fernando Arrabal</strong><a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/03/actualidad/1488570986_365993.html" target="_blank">denunciaban </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/03/08/naves_matadero_presenta_programacion_62175_1026.html" target="_blank"> aseguró poco después</a></p><p>___________________________</p><p>De la noche a la mañana, a la par que daban la noticia, sin tiempo para reaccionar, Max Aub se quedó sin una pequeña sala del Matadero que llevaba su nombre. Max Aub, vanguardista, sin tener patrias ni querer fronteras, ciudadano del mundo cuando nadie lo era, cultivador prolífico de todos los géneros, hombre cabal y consecuente, quedaba una vez más descolgado. Fue perdiendo por el camino nacionalidades hasta terminar como mexicano. Le negaron títulos de crédito y no le importó, pues se trataba de hacer, no de figurar. Le quitaron también el carné del partido socialista al que perteneció y que le fue entregado a su hija muchos, muchísimos años después, cuando ya llevaba tiempo enterrado. Aunque nunca le quitaron la dignidad. Ni la calidad de todos sus escritos. Esos permanecerán ahí por más que les pese a algunos.</p><p>Hay un sector de la población que lleva años intentando recuperar la memoria histórica de este país en todos los ámbitos de la vida y hay otra parte del país que la niega con la misma pasión que otros la reivindican. Y así andan estas dos Españas, a la gresca, avanzando y retrocediendo. Una de las cuestiones más gratificantes, al menos para mí, fue ver que una pequeña sala del Matadero, simbólicamente la del despiece, pasaba a ser Max Aub. Y la siguiente, Fernando Arrabal. También, en estos últimos años he podido ver tres obras de teatro, ¡tres!, de Aub o relacionadas con él. Un gran esfuerzo para recuperar a nuestro autor. Así, pude asistir, por parte del Laboratorio de Rivas Cherif, a un montaje colectivo que puso en escena <em>El laberinto mágico</em> con un resultado sorprendente. Después, el monólogo teatral <em>De un tiempo a esta parte</em>, interpretado por Carme Conesa. Y también el montaje dirigido por Jesús Cracio,  <em>Tengo tantas personalidades que cuando digo te quiero, no sé si es verdad.</em>  Parecía haberse abierto un camino para su restitución. Pero de golpe, el costalazo, no por los de siempre sino por los de nuestro lado, digámoslo así.</p><p>Al hombre que supo machihembrar  vanguardias, realismo, poesía, novela, cuento, teatro, ensayo, experimentación y cine, que de todo hizo… justo a él se le descuelga en aras de las artes vivas y de vanguardia. Bueno, vivo no está, pero su arte sí. Lo digo por si vale el argumento a los programadores del desaguisado. Porque de nuevo, tras la reacción inicial contra el cambio de nombre a las salas del Matadero, Max Aub y Fernando Arrabal,  la polémica se ha centrado en la nueva programación, porque al parecer el teatro de texto tampoco es vanguardista. Y por si acaso con todo ese revuelo “caen en el olvido” las declaraciones de la alcaldesa asegurando que se mantendrá el nombre, voy a hacer, digo, por si acaso, una reivindicación de su figura.</p><p>Max Aub escribió mucho, a lo largo de su vida. Nos dejó novelas inolvidables, como <em>Calle de Valverde </em>que rememora el Madrid tan querido por él durante la dictadura de <strong>Primo de Rivera</strong>. O las seis novelas de <em>El laberinto mágico</em>, vivo retrato coral de lo que fue nuestra guerra civil, obra ambiciosa que no tiene parangón. También <em>Luis Álvarez Petreña</em> o la vida de <em>Jusep Torres Campalans</em>, su alter ego en la pintura, a quien construyó toda una vida ficticia que le llevó a ser el inventor del cubismo junto con <strong>Picasso </strong>para terminar muriendo con una tribu de indios en Chiapas.  Por último, su <em>Luis Buñuel, novela,</em> excusa de personaje para escribir la historia y la Historia del siglo XX y acercarnos a todas las vanguardias que hirieron su primer tercio, con un análisis de los <em>ismos </em>y los momentos sociales y políticos en que se produjeron. Añadamos a esto <em>Juego de cartas</em>, de los años sesenta, con dibujos del heterónimo <strong>Jusep Torres Campalans</strong>, plasmando en cada carta la baraja española y la francesa juntas y en el reverso los textos que componen una novela desestructurada. No olvidemos que es de la misma época de <em>Rayuela</em>, solo que la novela de Max ni siquiera está cosida, se baraja, se distribuye entre los jugadores y se puede leer en cualquier orden porque todas ellas nos van contando la vida de su protagonista, Máximo Ballesteros. Otra obra vanguardista. Cuentos escribió montones: cuentos de vanguardia, cuentos fantásticos, cuentos mexicanos. <em>La gabardina, la verdadera historia de la muerte de Francisco Franco, La uña, El zopilote y otros cuentos mexicanos, Fábulas de vanguardia…</em> Imposible nombrarlos todos. Cultivó también el género más breve, a través de los <em>Crímenes ejemplares</em>, <em>Epitafios, Signos ortográficos</em> (personajes muertos por clavarle un guion hasta la empuñadura, o desnucados de tanto ir a pie de página en una edición crítica), precursores  de lo que actualmente llamamos microrrelato. Humor negro, irreverente y políticamente incorrecto.</p><p>De su primera visita a España escribió un amargo diario titulado <em>La gallina ciega</em>, donde refleja el choque que le produce un país que no se parece en nada al que él vivió y al que regresa tras muchos años de exilio. “He venido, pero no he vuelto”. Y se marchó para no volver. Un diario  donde refleja esa amnesia y adocenamiento que se apoderó del país durante años. Puede que no gustara a muchos, por verse reflejado en él, pero es un lúcido documento, testigo de una época y de obligada lectura para entender nuestro pasado. De nuevo la memoria.</p><p>De su paso por los campos de concentración tras la guerra nos dejó <em>Diario de Djelfa</em> y el desconcertante <em>Manuscrito Cuervo.</em></p><p>Hay dos ensayos que de vez en cuando retomo y vuelvo a ellos: <em>Manual de historia de la literatura española </em>y <em>Poesía española contemporáne</em>a, donde utiliza el punto de vista social e histórico como hilo conductor. Tiene también la llamada  <em>Antología traducida</em> donde recorre a través de poetas inventados, diferentes siglos y estilos poéticos. Así se convierte en un poeta errante, oriental, romano, persa, marroquí del siglo XIII o veronés del XIV. Más vanguardista imposible.</p><p>Pasaré por alto toda la fructífera etapa cinematográfica en México para reseñar solo dos películas: <em>La sierra de Teruel o L’Espoir</em>, en colaboración con <strong>Malraux</strong>, y el guion de <em>Los olvidados,</em> junto a <strong>Buñuel</strong>, aunque no aparezca en los títulos de crédito por presión de los sindicatos mexicanos, ya que no estaba sindicado.</p><p>Pero Max Aub siempre se sintió un hombre de teatro,  y le hubiera gustado tener un mayor reconocimiento en esta faceta. Quizá fue lo que más le sedujo, hacia lo que sentía una mayor reverencia. Desde muy joven, desde que también en época republicana, paralelo a La Barraca, a las Misiones pedagógicas o al llamado Teatro del pueblo, funcionó <em>El Búho</em> como teatro universitario bajo su dirección. Mucho escribió de teatro, dos etapas en su obra con un corte: la Guerra Civil. A la primera etapa o dramas de preguerra corresponde <em>Teatro incompleto</em>, que incluye cinco dramas de un solo acto, dentro del llamado teatro experimental: <em>El desconfiado prodigioso, Una botella, El celoso y su enamorada, Espejo de avaricia y Crimen.</em> La segunda etapa es la más política y humanizada, alejándose ya de los experimentos minoritarios: <em>San Juan, Morir por cerrar los ojos, La vida conyugal,</em>  <em>El rapto de Europa o siempre se puede hacer algo, Cara y Cruz, Deseada</em>… imposible abarcarlo todo en unas pocas líneas. Solo algunas de ellas han sido representadas en nuestro país.</p><p>Escribió de todo y sobre todo. Casi todo lo vivió, de un modo u otro.  Acaso con todo este revuelo, aunque se quede descabalgado una vez más, haya gente joven que se pregunte: ¿y quiénes son Max Aub y Fernando Arrabal? ¿Por qué se ha montado este follón por dos nombres? Y se lancen a leer algo de ellos. Y ojalá recuperen sus nombres las Naves 10 y 11. No es buena táctica empezar una andadura desmontando lo que funciona, lo que está bien. En el Matadero hay espacio suficiente para experimentar todo lo que se quiera sin cargarse lo anterior.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora.</em><strong>Carmen Peire</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El descuelgue de Max Aub]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Teatro,Memoria histórica,Los diablos azules número 56]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Noviembre': Ética y estética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/noviembre-etica-estetica_1_1138082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/04b3c703-0ba8-48ed-8187-88bd3b07f70d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Noviembre': Ética y estética"></p><p>Pocas veces una novela causó al mismo tiempo tanto júbilo y desazón a un escritor. Laureada con el Premio de la Real Academia Española, Noviembre es el origen de la salida del escritor <strong>Jorge Galán</strong> de su país por amenazas de muerte. Una novela como testimonio, una novela profundamente humana y solidaria, porque en su interior no viven personajes sino personas cuya muerte actúa como termómetro ominoso de la existencia.</p><p>El poeta y narrador Jorge Galán tiene ya un amplio reconocimiento en su país, El Salvador, que le concedió el Premio Nacional, pero también en Hispanoamérica, con la concesión del Premio Iberoamericano Jaime Sabines, y, por supuesto en España, con el Internacional Antonio Machado o el reciente Internacional Humanismo Solidario. Son estímulos para una labor que se inició hace varias décadas.</p><p>  </p><p> Portada de Noviembre, de Jorge Galán.</p><p><em>Noviembre</em> es una novela-documento que penetra con la fortaleza de la escritura en la sinrazón de una época: la masacre de seis jesuitas españoles y dos mujeres en las instalaciones de la Universidad Católica de El Salvador el mes de noviembre de 1989. A través del testimonio de muchas de las personas que directa o indirectamente vivieron los acontecimientos, Jorge Galán, veinticinco años después, va reconstruyendo el relato de aquella noche de noviembre. Y, a medida que la novela avanza, vamos percibiendo que tras la muerte de estas personas inocentes estaba en pleno el ejército, estaba en pleno el Estado de El Salvador en sus afonías y contubernios. Un ejército que en esos momentos luchaba con la guerrilla y cuyo proceso de armisticio no veía con buenos ojos, pues recibían pingües emolumentos pecuniarios de Estados Unidos. El padre <strong>Ellacuría </strong>negociaba desde hacía tiempo la posibilidad de esa paz tan ansiada, pero no sabía que enfrente tenía un ejército que miraba más por sus intereses crematísticos que por la paz en el país.</p><p>Jorge Galán reconstruye los acontecimientos con serenidad, sin aspavientos, sin palabras exorbitantes que destruyan la veracidad del relato, porque a lo que realmente aspira es a su desnudez, a que la historia llegue al lector sin maniobras estéticas. Ha recurrido a una literatura donde el trazo documental, su objetividad, tiene tanta fuerza como el no necesario manejo partidista de los acontecimientos por parte del escritor.</p><p>Jorge Galán sabía desde el principio que asumía un riesgo al escribir esta novela sin emplear seudónimos en el nombre de los personajes, penetrando en la realidad de los acontecimientos, en su crudeza, y quitando la venda de los ojos de la ciudadanía, poniendo rostro a los asesinos y nombrándolos. Aceptó el reto. Y solo él sabe si mereció la pena tanto sacrificio y acaso el acabar siendo centro de la diana de la venganza y el desagravio.</p><p>Se estructura en un inicio y siete partes (y a su vez estas en capítulos breves). Con esta organización se propuso encerrar lacónicamente los acontecimientos en cápsulas clausuradas que fueran penetrantes, como singulares espasmos, como aldabonazos en la mente del lector. Acaso pequeñas secuencias cinematográficas que le permitieran generar una urgencia visual y una pequeña descarga eléctrica en el pensamiento, en la conciencia del lector. La ética no puede ir independiente de la estética. Y esta, en la novela <em>Noviembre</em>, tanto en la progresión de los acontecimientos, su reconstrucción… está perfectamente integrada con aquella, en la denuncia de los asesinos y en el paradigma de su valor como obra-documento histórico.  Y esta connivencia ética-estética está también determinada en la concentración de los acontecimientos, en su sustancialidad, en la eliminación de los procesos de literaturización y la condensación de sentido en aras de un concepto también positivista-utilitario y reflexivo del hecho narrativo. Por todas estas razones es destacable la actitud ética del escritor que tomando el testimonio de uno de los personajes, <strong>Jon Sobrino</strong>, en la entrevista que realiza el escritor dirá refiriéndose a los asesinados: “Nosotros pensamos solo en nosotros mismos, pero estos hombres no pensaban en ellos, su individualidad abandonó el Yo y se convirtió en un Nosotros” (pág. 231).</p><p>El compromiso del escritor se evidencia desde las primeras páginas en la visión sentimental que nos ofrece del joven Ellacuría a la edad de diecinueve años hasta los últimos momentos de la fatídica madrugada del 16 de noviembre de 1989 cuando les espetó a sus asesinos: “Ustedes vienen a por mí, y aquí estoy, no vayan a tocar a nadie”. Este inicio sirve para situar al lector en el contexto histórico de los acontecimientos. Después, a través del juego temporal entre el <em>flash-back</em> y el <em>flash-forward</em>, se va reconstruyendo la historia, ofreciendo una especial relevancia a las sensaciones del relato (frío, miedo, temblor…). Conocemos la posición en que encontraron los cuerpos, las personas que los hallaron y su testimonio. Pero también qué había sucedido cinco días antes, cuando fuerzas del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) dieron inicio a la <em>ofensiva final.</em></p><p>En ocasiones, desde la primera persona de entrevistador y documentalista, por ejemplo cuando dice en su entrevista con el presidente Cristiani, donde se descubre la responsabilidad del estamento militar: “Han pasado veinticinco años. No estamos en la Casa Presidencial sino en una oficina de San Salvador. (…) Junto a mí, un vaso de refresco” (pág. 235). Pero, sobre todo, desde la tercera persona narrativa omnisciente Jorge Galán ofrece todo el relato que tiene como baluarte primordial a <strong>José María Tojeira</strong>, provincial de los jesuitas para Centroamérica y principal compromisario para la investigación de lo sucedido y la floración de los asesinos de sus compañeros. Desde el principio el arzobispo de El Salvador sabe que el odio es el responsable de estas muertes y la del padre <strong>Romero </strong>años atrás. Un odio que en la sociedad salvadoreña es muy significativo, pues no en vano es uno de los países más peligrosos del mundo. Así le hará estallar a uno de los personajes en un momento del relato: “Como país somos una vergüenza, unos salvajes” (pág. 86).</p><p>Como si se tratara de recabar todas las entrevistas y testimonios que tuvieron lugar, a través del guía Tojeira, nos encontramos con diversos encuentros como con el presidente <strong>Cristiani</strong>, el coronel <strong>López Valera</strong>, monseñor <strong>Rivera</strong>… en diálogos transparentes, diáfanos, que en su sencillez alcanzan su crudeza y fuerza expresiva. Pero también surge con pujanza el calvario que algunas personas padecen como <strong>Lucía Cerna</strong>, una de las testigos, hasta poder refugiarse en los Estados Unidos —donde tendría que cambiar su testimonio bajo la presión del FBI y el ejército salvadoreño— o los acontecimientos que tuvo que sufrir <strong>Edith</strong>; el día a día de la familia de <strong>Miguel </strong>y una tía desaparecida, <strong>Margarita</strong>, a través de la rememoración de una historia que vivió con dieciséis años; la historia de monseñor Romero y el soldado <strong>Juan </strong>o la historia de <strong>Sara </strong>y su marido. También la intervención del padre <strong>Kolvenbach</strong>, general de la Compañía de Jesús, la presencia de los escuadrones de la muerte y el mayor <strong>Roberto D'Aubuisson Arrieta</strong> y la actuación del batallón Atlacatl… Múltiples situaciones y escenas secundarias que van configurando este puzle, este retrato-robot de un trágico acontecimiento histórico en la vida de El Salvador. Uno más de tantos.</p><p>Desde luego está muy presente el papel de la Santa Sede, de España o de Estados Unidos y, sobre todo, se denuncia la hipocresía de las altas instituciones y la connivencia de jueces y fiscales. Pero ante toda esta batahola de desafueros, y aquí los principios éticos son profundamente relevantes, se afirma una actitud de respuesta, siempre hay una actitud de rebeldía, de ejercicio de libertad, de compromiso, como ciudadano y como escritor: “Estaba claro que había que arriesgarse. Ellos eran un grupo de sacerdotes frente a la fuerza política y militar de un país pequeño, pero apoyada por el país más poderoso del mundo. Y sintió la desolación y la distancia. Y sin embargo sabía que ya no podían detenerse, que tenían que seguir y luchar” (pág. 109). Esta lucha misma es la que ha dado fuerza al escritor para emprender un camino que no tiene retorno y, sin quererlo, lo sitúa en una situación de héroe moderno. Algo que está muy lejos de la humildad y reconcentrada modestia de Jorge Galán, pero que no debe ocultar su fortaleza y entrega literaria a una causa.</p><p>Hemos querido ver en algunos momentos de la historia una afección directa hacia<strong> Gabriel García Márquez</strong>, por ejemplo en la página 60, en esa voluntad de lo familiar-simbólico. Pero siempre encontrará el lector una tensión narrativa renovada, porque aunque, como en <em>Crónica de una muerte anunciada</em>, sepamos lo que sucedió, la tensión de las situaciones secundarias, de los personajes protagonistas de estas, tiene tanta fuerza narrativa como el eje fundamental sobre el que pivotan los acontecimientos de muerte y asesinato. Un valor difícil de hallar cuando los acontecimientos tienen una importancia secundaria y el hecho narrativo en sí alcanza su razón de ser, como sucede en la historia del soldado Juan sobre el que van apuntando las sospechas de ser el asesino directo; pero también en torno al hombre que viajó a Nicaragua, sobre el que se produce un misterio llamativo que centra el interés del apartado quinto.</p><p><em>Noviembre</em> tiene también una especial relación con el cine, sobre todo en la quinta parte, “El sinuoso camino hacia el juicio”, la única que ha titulado el escritor, que reconstruye el falaz juicio donde se percibió la burla y donde el diálogo alcanza en su desabrimiento una dosis de enorme impulso expresivo. A ello se une el efecto teatral muy conseguido en el juego de tensiones y distensiones dramáticas que permiten al lector sentir que está viviendo los acontecimientos con todo su ímpetu y aspereza.</p><p>Por último, es significativo afirmar que no estamos ante una novela más, sino ante un documento histórico con el que comprendemos un fragmento de la historia triste de un país que sufre un estado de violencia permanente. <em>Noviembre</em> es un paradigma de una época y la razón última de un compromiso, para dar testimonio de las iniquidades de los asesinatos de estado. Y después de muchos años la necesidad de profundizar en la memoria histórica de un país que se ha negado reiteradamente a través de sucesivos gobiernos a extraditar a los verdaderos culpables de la masacre para ser juzgados con todo el peso de la ley.</p><p><em>*Francisco Morales Lomas es profesor de Literatura y crítico literario.</em><strong>Francisco Morales Lomas</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Morales Lomas]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Noviembre': Ética y estética]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Jorge Galán: "Tanta impunidad ha derrotado a El Salvador"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jorge-galan-impunidad-derrotado-salvador_1_1138075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e8c1ddf-79e4-4c26-ab73-df3acbb2bc54_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jorge Galán: "Tanta impunidad ha derrotado a El Salvador""></p><p><em>El escritor Jorge Galán (San Salvador, El Salvador, 1973), tuvo que exiliarse a España después de ser amenazado tras la publicación de su novela </em><strong>Jorge Galán</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/11/21/quot_recibi_insultos_pero_paso_accion_fisica_era_inimaginable_quot_41096_1026.html" target="_blank">ser amenazado</a>Noviembre<em>. El libro era un relato en torno al asesinato de los seis jesuitas y sus dos colaboradoras que dio la vuelta al mundo en 1989. Aunque el Gobierno cargó la culpa sobre la guerrilla del FMLN, más tarde saldría a la luz la participación de los militares, aunque los autores materiales finalmente fueron amnistiados. Una entrevista al entonces presidente Alfredo Cristiani desvelaba en la novela nuevas informaciones sobre los autores intelectuales. Galán reside en España desde 2015. </em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/06/06/jorge_galan_los_jesuitas_una_las_mayores_historias_impunidad_salvador_50723_1022.html" target="_blank">asesinato de los seis jesuitas y sus dos colaboradoras</a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/11/13/jorge_galan_pide_asilo_espana_tras_ser_amenazado_muerte_por_novela_sobre_asesinato_los_jesuitas_40785_1022.html" target="_blank">reside en España</a></p><p>___________________ </p><p><strong>Pregunta. Dentro de tu vocación literaria, muy marcada e imaginativa desde hace años, me interesa preguntarte por las razones que te llevan a elegir el asesinato de los jesuitas españoles como asunto central de una novela.</strong></p><p><strong>Respuesta</strong>. Por varias razones. La muerte de los jesuitas cambió la historia reciente de mi país, su asesinato allanó el camino por el que se obtuvo el fin de doce años de guerra. El ejército, que fue el culpable del crimen, tuvo que ceder ante la presión internacional, y los acuerdos fueron posibles. Otra razón es que los jesuitas me permitían hablar también de <strong>Monseñor Romero </strong>y de<strong> Rutilio Grande</strong>, otros dos mártires de mi país, porque estaban conectados. Una tercera era que quería hablar sobre la impunidad, que es un lastre que llevamos cargando, como nación, en todo el siglo XX. Otra más, que la figura de <strong>Ellacuría </strong>había causado en mí una enorme impresión desde mis primeros años en la universidad jesuita de San Salvador. Aunque entré dos años después de su muerte, aquel hombre era omnipresente, su figura era simplemente apabullante. Permanecía como un maestro y un profeta. Luego, hay razones más sentimentales, como el hecho de que estos hombres, eminentes todos, quisieran permanecer en El Salvador, un lugar recóndito, sumido en la pobreza, en guerra, un sitio que asesinaba a sus religiosos, cuando podían haber estado en cualquier universidad del mundo. Ese sacrificio real, tan humano, era a la vez inexplicable y conmovedor. Y quizá, por último, quería que volvieran a ser hombres, existieran en este presente, que se alejaran del olvido. Puede ser, esta última, una ingenua razón, pero no por ello menos valiosa en mi deseo.</p><p>  </p><p><strong>P. ¿Qué significa para un salvadoreño de tu edad la memoria de Monseñor Romero? ¿Qué importancia le das al recuerdo de su asesinato y los sucesos de su entierro?</strong></p><p><strong>R</strong>. Seas o no religioso, Monseñor representa algo para alguien de mi país, una figura a la que mirar cuando se alza la vista. Un profeta del siglo XX y el XXI. Su transformación nos dice algo sobre lo que debe ser un hombre verdadero. Era muy niño cuando murió, así que no significó demasiado en ese momento, pero recuerdo el día de su entierro de manera muy vívida. Aquella mañana, mi abuelo había salido de casa para dirigirse a catedral a presenciar el acto. Cerca del mediodía, o eso creo recordar, se escucharon los primeros disparos. Pronto, las noticias de la radio empezaron a dar cuenta de lo que sucedía en el centro de San Salvador: soldados apostados en los edificios aledaños a la catedral, masacraban a los asistentes al sepelio. Con mi abuela y mi madre y mis tíos, salimos a la calle a esperar a mi abuelo. Nadie sabía qué hacer, no podíamos ir a buscarlo, lo único era salir a la puerta de la casa y mirar hacia al norte, hacia la calle donde debía aparecer. Fueron unos minutos llenos de angustia. Y los recuerdo por eso. Por suerte, apareció. Esa tarde y esa noche hablamos en voz baja, o permanecimos en silencio viendo la televisión. Aún se pueden ver esas imágenes, y no deja de ser terrible y conmovedor.</p><p><strong>P. La palabra impunidad. ¿Puede un país fundarse en la impunidad? Aunque los asesinos de campesinos, sacerdotes, jóvenes… queden libres, ¿la historia pasa factura a una sociedad a la hora de imaginar un futuro?</strong></p><p><strong>R</strong>. Tenemos una sociedad destruida en muchos sentidos, no solo económicamente, ese solo es el inicio. Somos como los <em>Hombres huecos</em> del poema de <strong>T.S. Eliot</strong>. No tenemos esperanza. Todos queremos marcharnos, y marcharnos significa huir. ¿Por qué? Tenemos más muertos por día que cuando estábamos en guerra. Hemos llegado a tener hasta 51, un jueves nefasto. No se puede vivir así. Esa es la factura que nos pasa la historia, tanta impunidad nos ha derrotado, vivimos en medio del odio más atroz. Y por ello es difícil explicar cómo, aun con ese panorama, la gente común, las que van a sus trabajos cada día, siguen teniendo la fuerza para vivir, para criar a sus hijos, para intentar tener un futuro, y siguen siendo amorosos y solidarios. Hay, en el fondo, un espíritu formidable que permanece. Estamos demasiado abandonados por el resto del mundo. Y eso debería cambiar. ¿Acaso no nos merecemos una oportunidad?</p><p><strong>P. ¿Qué se siente cuando se tiene la oportunidad de conversar con un personaje como el expresidente Cristiani? ¿Grabaste la conversación?</strong></p><p><strong>R</strong>. Grabé la conversación. Y él respondió a todo lo que le pregunté. Sobre qué se siente, primero, sorpresa de que aceptara la entrevista. Era un tema muy complicado el de la muerte de los jesuitas, sucedió bajo su mandato, y él nunca antes había querido hablar del tema. Y bien, llegué a verlo lleno de curiosidad, y tratando, a la vez, de que esa curiosidad no me dominara por completo, tratando de ser comedido y realizar las preguntas correctas.</p><p><strong>P. Otras palabras: el desarraigo, el exilio, la identidad, la confusión. ¿Cuándo uno se ve obligado a abandonar su tierra tarda mucho en orientarse dentro de una tierra nueva?</strong></p><p><strong>R</strong>. Muchísimo. O así me parece a mí. Y eso que España era un país conocido, lleno de buenos amigos, pero es inevitable no sentirse perdido, no sumirse en la extrañeza. Me hacía falta todo de mi país, no solo mi familia. Me hacían falta los árboles, el volcán dominando la ciudad, el cielo estrellado a las seis de la tarde, el olor de la comida, la comida misma, y el sonido de su oscuridad, llena de grillos. Por maravillosa que sea la ciudad donde te encuentras, al final del día, siempre quieres volver a casa. Y yo no podía, y eso es desolador.</p><p><strong>P. Los poemas de Medianoche del mundo son una respuesta a la situación provocada por el desarraigo. ¿Dan sólo testimonio de la confusión o el vacío o intenta buscar un nuevo sentido, una orientación personal posible?</strong><em>Medianoche del mundo</em></p><p><strong>R</strong>. Esos poemas los escribí porque no podía hacer otra cosa. Tenía que contarme a mí mismo lo que sucedía. Todo era un motivo. Todo me provocaba un poema. A la vez, quería explicarme la violencia, el odio, el día a día de mi país. Por ello es un libro tan sombrío, tan lleno de una tristeza infinita. No buscaba un nuevo sentido, solo era un río desbordado.</p><p><strong>P. ¿Has recordado en estos momentos la desorientación íntima que pudo sentir Federico García Lorca en Poeta en Nueva York?</strong><em>Poeta en Nueva York</em></p><p><strong>R</strong>. Curiosamente, he vuelto a <em>Poeta en Nueva York</em> este último año. Hace mucho no leía esos poemas, y no es que pensara leerlos porque me sintiera identificado con la experiencia de Lorca en Estados Unidos, ni porque creía que debían decirme algo de mi propia situación, es decir, no tenía esas reflexiones en mi mente, no fue una decisión consciente volver a ese libro, solo lo hice sin saberlo, como un deseo, como el deseo de un hombre cuando sale de casa y necesita ir a un lugar determinado, sin saber exactamente por qué, y en el lugar encuentra algo que ni siquiera sabía que buscaba.</p><p><strong>P. No sé si eres persona religiosa, pero las referencias bíblicas tienen un papel importante en tu libro. ¿Intentas buscar en la raíz del ser humano, de su historia?</strong></p><p><strong>R</strong>. La raíz religiosa en mi país es profunda, mi abuelo, por ejemplo, iba a misa todos los días, mi abuela, por su parte, rezaba un rosario cada día. Crecí en una casa llena de libros de pintura y figuras religiosas, donde se mezclaban el olor al óleo y al incienso. El humo de las candelas encendidas frente a la figura de San Antonio, se unía con el del guiso en la cocina. Cuando he escrito libros que hablan sobre mi tierra, trato que esa significación religiosa se vea reflejada. Los hombres y mujeres de esa región del mundo, también deben explicarse a través de su religión, de las maneras de vivir o negar su cristianismo.</p><p><strong>P. ¿Qué valor tiene la solidaridad? ¿Te has sentido apoyado en España?</strong></p><p><strong>R</strong>. En España me he sentido más que apoyado. Son demasiadas gentes las que han estado conmigo, voy a llamar a algunos por sus nombres: Fernando, Luis, Almudena, Chus, Miguel, Dani, Tito, Alberto, Jose, Buyo, Antonio M., Snow, Lourdes, Marisol, en fin. Podría llenar la página con nombres de personas que han sido más que solidarias, que han sido una familia. Eso te cambia. Te muestra un aspecto de la vida que no conocías.</p><p><strong>P. ¿Y el valor de los premios literarios? ¿Cómo has sentido la oportunidad de recibir este año el Premio de la Real Academia Española por tu novela Noviembre (Tusquets) y el Premio Casa de América de Poesía por Medianoche en el mundo (Visor)?</strong><em>Noviembre</em><em>Medianoche en el mundo</em></p><p><strong>R</strong>. El pasado octubre ha sido uno de los meses más significativos de mi vida, pues ambos premios llegaron entonces. Fueron un alivio y una alegría, sobre todo porque los recibí por esos libros. No digo que no me hubiera alegrado de haberlos recibido por otros escritos, pero precisamente <em>Noviembre</em> y <em>Medianoche del mundo</em> tenían para mí un significado de otra índole, y que se destacaran fue algo demasiado valioso. Algo que agradezco profundamente.</p><p><em>*Jesús García Sánchez es editor de Visor. </em><strong>Jesús García Sánchez</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús García Sánchez (Chus Visor)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jorge Galán: "Tanta impunidad ha derrotado a El Salvador"]]></media:title>
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