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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 115]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 115]]></description>
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      <title><![CDATA[La otra hermana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hermana_1_1160135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b5f878a5-94a0-422e-b9d3-c435d24ad871_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La otra hermana"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em></p><p>___________________________________</p><p>Hace unos meses, en nuestra tertulia en la librería Enclave de Libros, en Madrid, charlamos en torno a <a href="http://malpasoed.com/es/libro/fuera-de-quicio/" target="_blank">Fuera de quicio</a>, una documentada, conmovedora y necesaria novela de <strong>Karen Joy Fowler</strong> editada por <strong>Julián Viñuales </strong>para Malpaso.</p><p>Su autora, nacida en Bloomington (Indiana) en 1950, se especializó en ciencia política en la Universidad de Berkeley (California). Ha publicado seis novelas y tres colecciones de relatos. La mayor parte de su creación literaria ha estado vinculada a la fantasía y la ciencia ficción (es cofundadora de la Fundación Clarion de Ciencia Ficción y Fantasía), aunque su primer éxito literario a gran escala fue la novela <em>El club de lectura de Jane Austen,</em> la única novela que se ha editado en España además de <em>Fuera de quicio</em>. Feminista y comprometida, Fowler refleja sus inquietudes en toda su obra.</p><p><em>Fuera de quicio</em>, novela finalista en el Premio Man Booker 2014, relata la vida de la familia Cooke, que durante cinco años integra a una chimpancé como si se tratara de un miembro más de la misma. El relato en primera persona de una de sus protagonistas, Rosemary, resulta en una prosa ligera, de frases cortas y continuos saltos en el tiempo narrativo, a través de los cuales se van dando a conocer diversos datos tanto de la trama de la novela como de la experimentación etológica y primatológica llevada a cabo durante los últimos cincuenta años, con referencias a algunas perspectivas, estudios e investigadores desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Tres de las seis partes de las que se compone la novela comienzan con la descripción explícita del marco temporal en que se desarrolla la acción principal a través de acontecimientos históricos, y las tres restantes describen aspectos relevantes de la trama que nos ayudan a ir dando forma a un relato aparentemente deslavazado. La voz narrativa y las ocasionales interpelaciones directas a los lectores obligan a estos a no tomarse la historia como un mero entretenimiento y a reflexionar sobre sus propias vidas y sobre la realidad que subyace a la ficción.</p><p>  </p><p>Gracias a ella, además, tuvimos la oportunidad de profundizar en numerosas cuestiones tanto literarias como temáticas, y compartimos información sobre el Frente de Liberación Animal, el Centro de Rescate de Primates Rainfer y el Proyecto Gran Simio, todos ellos vinculados de una manera u otra a la novela.</p><p>Esta vez vamos a empezar por el final: la tertulia que mantuvimos terminó con una reflexión en torno a la lectura y a la relación del lector con el libro. Surgió la idea, compartida por las integrantes del grupo, de que en este caso cada una de nosotras había leído un libro diferente. Tanto las lecturas previas como los intereses, los conocimientos y las experiencias de cada una de nosotras con respecto a las diferentes temáticas presentes en la novela, nos habían llevado en cada caso a apropiarnos de la novela de una manera particular.</p><p>El encuentro comenzó comentando algunos aspectos del documental <em>Proyecto Ni</em><em>m</em>, dirigido por <strong>James Marsh</strong> y basado en el libro <em>Nim Chimpsky: The chimp who would be human</em> de <strong>Elizabeth Hess</strong>, en el que se narra la historia real de un chimpancé separado de su madre en los años setenta para realizar una investigación similar a la que se relata en <em>Fuera de quicio</em>. Charlamos acerca de la influencia que el documental tuvo en la novela de Fowler, así como de la conclusión extraída por Paloma de que casi todos sus protagonistas se dieron cuenta del error que cometieron; y después expusimos los motivos por los que la lectura en grupo de <em>Fuera de quicio</em> resulta, como la propia novela, interesante y necesaria.</p><p>A continuación, <strong>Arantza</strong> expresó su sorpresa al encontrar en la novela una «redacción de colegio» y nos explicó su interés por la primera persona más allá de la forma narrativa que esta adopte en los relatos. Esto le llevó a preguntarse cuándo y por qué la narradora empieza a escribir su historia. El cuándo lo situó en la retirada de una serie de subvenciones a los estudios llevados a cabo con chimpancés; el por qué sería Lowell, el hermano de la narradora, pues el texto serviría de contacto con él y a la vez de defensa de sus acciones.</p><p>Hablamos de la capacidad del lector para empatizar más con el chimpancé que con los humanos que aparecen en el libro, de la ternura que despierta la relación entre Rosemary y Fern y de los vínculos que establecemos con los animales. Recordamos la idea defendida por expertos como Juan Luis Arsuaga y Frans de Waal de que los grandes primates son primos de los seres humanos, puesto que ambas especies cuentan con un ancestro común. Más adelante, hablamos de cómo la novela no solo interpela y hace partícipe al lector, sino que además le concierne y le hace preguntarse: «¿Dónde me sitúo yo?».</p><p>Reflexionamos en torno a la obra, desde las citas del <em>Informe para una academia</em> de <strong>Franz Kafka</strong> que preceden a cada una de las partes en que se estructura, hasta la pertinencia o no de la demora con que la narradora aclara la identidad de Fern, su hermana, en un intento de evitar que el lector identifique a esta con una mascota. Nos adentramos en la construcción de los personajes de la novela y en la importancia fundamental de algunos como Harlow o la madre de Rosemary. Explicamos el tempo de la narración, más lento al principio y que coge velocidad más adelante, como si estuviera acompañando la intención de la protagonista de ir preparando al lector para lo que está por venir; debatimos sobre si el final busca o no un sentimentalismo fácil; comentamos lo bien documentada que está la novela, e hicimos referencia a los temas que presenta, en los cuales profundizamos al avanzar la tertulia.</p><p>A lo largo de la conversación comentamos experiencias como la de la primatóloga <strong>Rebeca Atienza </strong>con chimpancés en el Instituto Jane Goodall en Congo, o la de la veterinaria<strong> Rosa Garriga</strong> en Borneo con orangutanes, en una fundación vinculada a <strong>Biruté Galdika</strong>. <strong>Marisol</strong> se preguntaba por qué un importante número de etólogos son mujeres y esto nos permitió debatir acerca de las habilidades tradicionalmente asociadas al género femenino en las diferentes especies (capacidad de observación, paciencia, cuidado, etcétera), así como del porcentaje que representan a día de hoy las mujeres en la formación relacionada con áreas de investigación. En este sentido, puede ser interesante leer el ensayo de <strong>Carole Jahme</strong> <a href="http://mujeresconciencia.com/2014/10/30/bellas-y-bestias-el-papel-de-las-mujeres-en-los-estudios-sobre-primates/" target="_blank">Bellas y bestias. El papel de las mujeres en los estudios sobre primates</a><em>.</em></p><p>Hablamos de los límites de la ciencia y de su evolución. Debatimos sobre la necesidad de contar con comités éticos que establezcan los límites de la intervención e investigación en animales, y Emilia rescató una frase de la novela que nos hizo reflexionar: «Cuando la ciencia se convierte en pasión, deja de ser ciencia y se convierte en religión». Valoramos los avances legislativos y la importancia de dar un trato humano a los animales no humanos que son objeto de investigaciones; mientras que criticamos la existencia de parques zoológicos, circos y fiestas tradicionales en las que se maltrata a animales. Hablamos del sinsentido de domesticar animales exóticos y de las tiendas que ofrecen trajes para las mascotas, pero también de la inevitable experimentación con animales para lograr avances científicos como las anestesias que nos permiten someternos a operaciones quirúrgicas sin experimentar dolor.</p><p>Esto nos llevó a reflexionar en torno a un rasgo de violencia que caracteriza al ser humano y que está presente en numerosas aberraciones que fuimos listando en una suerte de asociación libre de ideas: las prácticas nazis sobre judíos, las hibridaciones entre especies con las que experimentó el soviético <strong>Ilia Ivánovich Ivanov</strong> —que se citan en la novela—, los castigos de la Inquisición, las penas de muerte homófobas en algunos países de Oriente Medio, la existencia de guerras y el tráfico de animales exóticos. Hicimos explícito el daño que produce el tráfico de órganos sobre nuestra Organización Nacional de Transplantes —ejemplo paradigmático de consulta prosocial y organización estatal—, y nos detuvimos en el dilema que plantea la posibilidad de legalizar los vientres de alquiler, que al introducir el intercambio mercantil frente a la conducta prosocial legitima un sistema capitalista a todas luces dañino. Todo ello nos llevó a acabar definiendo al ser humano como egoísta y soberbio, inmerso en una sociedad donde todo se compra, y a recordar otra de las afirmaciones expresadas por Fowler en la novela que permite establecer una diferencia entre este y los grandes simios: «El dinero es la lengua que hablan los seres humanos».</p><p>Puesto que los vínculos afectivos que establecemos en las relaciones familiares es otro de los temas que aborda la novela, avanzada la tertulia hablamos también de la familia. Planteamos la idea de «normalidad» en el concepto de <em>familia</em> y comentamos la manera en que un determinado elemento puede disturbar la paz del hogar. Esto nos llevó a comentar los roles desempeñados y las formas de relación, así como la toma de decisiones y de esta como elemento de poder. Pasamos a hablar, entonces, de cómo la intervención del ser humano sobre el resto de especies animales se realiza desde una consideración de este como ocupante de la cúspide de una pirámide, que en ocasiones como las relatadas en el libro nos lleva a actuar obviando lo que conocemos de la vida de estas otras especies y en busca del mantenimiento de esa posición de poder.</p><p>Para finalizar, hablamos de otro de los temas fundamentales de la novela: el que se refiere al recuerdo y su mediación en la construcción tanto de la realidad como de la propia identidad. Al igual que hace Rosemary en la novela, tendemos a rellenar los huecos de la memoria u ocultamos aquellos episodios que nos generan vergüenza o culpa a través al relato de nosotros mismos que vamos elaborando. Así, mencionamos el carácter subjetivo de la memoria y la capacidad de esconder o sacar a la luz aquellos recuerdos que nos dañan, y comentamos el acierto de la autora al situar en una celda el proceso de autopsicoanálisis que realiza la protagonista en la novela. A partir de estas reflexiones, nos detuvimos en el hecho de que, debido al exceso de estímulos y ruido, cada vez disponemos de menos tiempo para recordar; y hablamos de cómo esto afecta a diferentes personas y colectivos en su cotidianidad. Relacionado con esto, no pudimos dejar de comentar la lectura que <strong>Concha</strong> estaba realizando de <em>Instrumental</em><em>,</em> de <strong>James Rhodes</strong>, otra de tantas lecturas imprescindibles. A veces, pensamos, no solo nos falta tiempo para recordar, sino también para leer... Habrá que encontrar la manera de recuperarlo.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Abril Gómez de Enterría]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Librerías,Libros,Literatura,Los diablos azules número 115]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ilustres desconocidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ilustres-desconocidos_1_1160130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e41f94f5-e8f6-41ca-8711-0ad5a435a18e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ilustres desconocidos"></p><p><em>Xavier Vidal, responsable de la Llibreria Nollegiu de Barcelona, recomienda algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>__________________________ </p><p><strong>El jardinero del silencio y otros poemasBoris A. NovakSelección y prólogo de Laura RepovsTraducción de Laura Repovs y Andrés Sánchez Robayna.Galaxia GutenbergBarcelona2018</strong><em>El jardinero del silencio y otros poemas</em></p><p>  </p><p>¿Quien es <strong>Novak</strong>? Uno de los poetas europeos contemporáneos más importantes. ¿Qué sabía este librero de él hasta hace dos días? Nada. Esloveno. Aquí se habían recogido algunos poemas traducidos en una antología de traducciones de pretextos. Galaxia Gutenberg ha seleccionado algunos de los poemas de los más de diez títulos publicados. Poeta versátil, combina diferentes formas (desde el romance hasta la elegía pasando por el haiku), con una especial atención temática a la memoria, el erotismo o el lenguaje como instrumento creador. Su trilogía <em>La puerta sin retorno</em>, un poema río en tres tomos, debería ser traducida inmediatamente. El reto editorial no es poco, claro. Lean sólo un poema y déjense seducir. </p><p>  </p><p><strong>El favor de la sirenaDenis JohnsonTraducción de Javier CalvoLiteratura Random HouseBarcelona2018</strong><em>El favor de la sirena</em></p><p>  </p><p>Me entristeció la muerte del norteamericano Denis Johnson hace unos meses. Su novela<em> El árbol de humo</em> es una, por no decir <em>la</em>, novela de Vietnam. Pero <em>Sueño de trenes</em> se convirtió en una de mis preferidas por su sencillez, tanto en lenguaje como en historia, y a la vez su profundidad. Ahora, como despedida, Literatura Random House traduce los cuentos de <a href="https://www.megustaleer.com/libros/el-favor-de-la-sirena/MES-088128" target="_blank">El favor de la sirena</a> dónde Johnson reflexiona de forma muy vitalista sobre la vejez y convierte una frase en profecía. Como la que dice que mientras alguien lo lea él nunca habrá muerto. Denis no ha muerto. Es uno de esos autores que circuló en España de forma discreta pero que vino para quedarse aún después de muerto (como el Cid). Leerlo es disfrutarlo.</p><p>  </p><p><strong>InsumisaYevguenia Yarovslávskaia-Markón​​​​​​​Prólogo de Olivier Rolin​​​​​​​Traducción de Marta Rebón​​​​​​​Armaenia editorialMajadahonda (Madrid)2018</strong><em>Insumisa</em></p><p>  </p><p>Confesemos: no sabíámos quien era la autora y protagonista de esta autobiografía. Esposa del poeta <strong>Aleksandr Yaroslavski</strong>, eligió el camino de los bajos fondos, la indigencia y la delincuencia para oponerse al régimen de <strong>Stalin</strong>. Su autobiografía nos confirma como fue capaz de llevar al extremo sus valores. Acabó condenada y ejecutada en las islas Solovski con sólo 29 años. El prólogo de <strong>Olivier Rolin</strong>, autor de <em>El meteorólogo</em> ya es una garantía de entrada. Y el libro contiene documentos de la NKVD como el interrogatorio de 1931.</p><p>  <strong>Zapatos de tacón italiano / Sabates de taló italiàMagdalena Tulli ​​​​​​​Traducción de Francisco J.Villaverde / Traducció de Xavier FarréRayo Verde / Raig verd​​​​​​​Barcelona2018</strong></p><p>  </p><p>​​​​​​​Si en <em>El defecto</em>, la polaca <strong>Magdalena Tulli </strong>abordaba la llegada de refugiados desde un punto de vista distópico, ergo realista, en <em>Zapatos de tacón italiano</em>, esta escritora nos sumerge en una historia que nace en la familia pero que va más allá de ella. La excusa es una hija que vuelve a casa para cuidar a su madre, enferma de Alzheimer. Los recuerdos que atesora aún la madre de cuando ella era pequeña abren todas las cajas de secretos, que en algunos casos bien podrían ser cajas de Pandora. Un hurra por Rayo Verde, editorial inconformista que nos está acercando las mejores voces narrativas europeas.</p><p><em>*Puedes encontrar la Llibreria Nollegiu en Carrer Pons i Subirà, 3, en Barcelona y en su página web.</em><strong>Llibreria Nollegiu</strong><a href="http://www.nollegiu.cat/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Xavier Vidal]]></author>
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      <title><![CDATA[Papá es un perro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/papa-perro_1_1160123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8d65110-a827-4bd6-9c78-3260c9449d69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Papá es un perro"></p><p><em>El escritor madrileño José Ovejero acaba de publicar su libro de relatos </em><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/mundo-extrano/" target="_blank">Mundo extraño</a><em> (Páginas de Espuma, 2018). Como recomendación de lectura, publicamos uno de sus relatos dividido en cuatro entregas. Aquí, la segunda.</em></p><p>___________________</p><p>Papá es un perro. Mamá está azul. Papá es un hámster. Mamá está nadando en la piscina, las dos son azules. Papá lava el coche; el agua de la manguera forma un reguero que va a parar a la piscina. El agua une a papá y a mamá pero ellos no se tocan.</p><p>Yo finjo que estoy leyendo un libro, aunque en realidad juego con el ordenador. No me gusta leer, salvo las cosas que salen en la pantalla de mi ordenador. El papel es un atraso, algo como de la Edad Media. Papá dice, mira, cariño, y levanta la manguera de forma que el sol atraviesa el chorro y forma un arcoíris. Pero cariño no mira. Entonces él se vuelve hacia la casa, hacia donde estoy yo, supuestamente haciendo los deberes, y esboza una sonrisa tonta de felicidad, aunque podría ser de otra cosa.</p><p>Lo que no saben es que yo un día seré un director de cine famoso y rodaré películas sobre familias como esta: familias que cuidan el césped y lavan el coche los fines de semana, que ven todos los días la televisión pero duermen ocho horas y, aunque no van a la iglesia, creen que hay que ser bueno y que la maldad siempre recibe un castigo. Un día seré director de cine y haré películas sobre gente que no se entera de nada.</p><p>Mi padre querría enseñarme a jugar al fútbol y todos los años se empeña en regalarme un balón por mi cumpleaños; yo querría enseñarle a pegar fuego a la casa y le regalo todos los años un encendedor aunque no fuma. El año pasado decidió cambiar y me regaló un balón de baloncesto, por si ese deporte me atraía más. Y aunque le dije que mido uno cuarenta y ocho –es verdad– y soy el más bajo de mi clase, el me dijo que el juego es una diversión, y que no se trata de ganar sino de. Eso.</p><p>Lo que también me ha regalado papá es el reloj que le regaló su padre a quien se lo regaló su padre. Pero hay que darle cuerda todos los días y ni siquiera es sumergible. A mi padre le pone triste que no lleve el reloj y cuando está triste se lanza a hablar de cuando él era adolescente, de que a él tampoco le gustaba el colegio y, como yo, estuvo a punto de suspender el bachillerato, pero lo que importa en esta vida es el esfuerzo, superar los obstáculos. Él dice que tengo que aplicarme, y que, si hago bien los deberes y apruebo todas las asignaturas, iremos otra vez de vacaciones a la playa, pero cuando voy al mar me sale alergia, unos granos rojos en los hombros que después se llenan de pus. Papá sin embargo sigue diciendo que iremos a la playa como si fuese la gran cosa.</p><p>Mira, una mariposa, dice ahora mamá desde la piscina y no está nada claro si le gusta o siente horror; porque lo dice en el mismo tono que usa cuando dice: mira, una avispa. Pero papá no mira; no creo que le interesen mucho las mariposas.</p><p>A mí tampoco. Mamá dice que soy un niño al que no le gusta la naturaleza, y es verdad. Un día, después de haber sido director de cine, quiero irme a vivir a un iglú. Allí no hay ni una flor y tampoco árboles ni prados; asomas la cabeza del iglú, cuando te lo permite el frío, y solo ves una extensión blanca a la que no se puede llamar paisaje. Y otras veces asomas la cabeza y ni siquiera ves eso porque la ventisca no te permite abrir los ojos.</p><p>Mamá entra en la casa secándose el pelo y, aunque yo creo que no tiene motivos para ello, me dice eres un amor, y yo le digo esternocleidomastoideo. Mamá me mira como preguntándose por qué entre los miles de millones de combinaciones de genes posibles, entre todos los hijos que podrían haberle tocado en suerte, he tenido que tocarle yo. Pero luego sonríe y dice, te has vuelto a quitar las gafas, te vas a quedar ciego leyendo sin ellas.</p><p>Las gafas están en su estuche. Ayer las metí en el robot de cocina y quedaron convertidas en un polvo muy fino. Aún no he decidido qué voy a hacer con él. Mamá abre el grifo de la ducha. Ahora pondrá música. Siempre en ese orden, primero abre la ducha y después va al salón a poner música. Uno se pregunta por qué lo hace así, cuando lo lógico sería poner primero la música y después abrir la ducha. Ahora empezará a cantar. Mi madre es una mujer de costumbres. También mi padre es un hombre de costumbres y por eso cada vez que oye música, en lugar de ponerse a cantar o bailar –aunque confieso que no me gustaría más si cantase o bailase— dice que la música es importante para el hombre. Que llena de paz y de alegría el corazón y eso nos hace mejores. No quiero ni imaginarme cómo sería mi padre si no escuchase música. A papá le gusta mucho decir cosas solemnes, de esas que quisiera que alguien apuntase o citase en algún lugar. Cosas de las que yo me acuerde cuando sea mayor y diga, como decía mi padre… En un mismo discurso te puede hablar de cómo la música nos hace mejores, de la importancia de dormir ocho horas –no más, porque eso debilita el carácter— y de que lo más valioso que hay en la vida es la amistad. Aunque cuando dice esto suele bajar la voz como para que mi madre no lo escuche, y así consigue que mi madre le escuche atentamente aunque finja no hacerlo. Hijo, me dice papá, la amistad es lo que vuelve la vida llevadera, no el amor. En los amigos puedes confiar siempre, siempre, siempre. Si no, no son amigos, dice, aunque él no tiene ningún amigo, que yo sepa. Pero en el amor…, dice, con puntos suspensivos, hijo, el amor está sobrevalorado.</p><p>Creo que esto último es lo único inteligente que dice mi padre y cuando lo dice asiento con vehemencia para animarle a decir otra cosa inteligente, pero eso lo desconcierta mucho y enseguida cambia de tema.</p><p>Mamá sale de la ducha con una toalla en la cabeza y otra alrededor del cuerpo. Ahora se sentará en el sofá a pintarse las uñas de los pies. Mamá dice que cuando era niño la encontraba muy guapa, y después de decirlo se queda unos segundos esperando. Mamá agita el frasco de esmalte. Confieso que sí me gusta ver cómo agita el frasco de esmalte y el ruido, tacatacataca, que produce al hacerlo cuando el frasco choca con el anillo de bodas. ¿Qué os parece si encargamos una pizza?, gorjea mamá y sonríe como si le hubiesen anunciado un premio en un sorteo en el que no jugaba. Yo emito un sonido como si vomitase, pero no consigo que mamá pierda la sonrisa. Mamá es una mujer fascinante. Papá también. No me canso de observarlos. Mamá y papá serán los protagonistas de mi primera película. Y cuando la haya acabado y tenga un éxito mundial y todo el mundo se mate por entrevistarme y sacarme una foto no me voy a ir a un iglú, como dije antes. Me voy a ir al desierto. Viviré solo en una cabaña y cuando asome la cabeza veré una extensión inacabable de arena, tan aburrida que no se puede llamar paisaje. Aunque a veces la ventisca no me permitirá siquiera verlo porque tendré que cerrar los ojos para que no se me llenen de arena. Y por las tardes me sentaré a la puerta de la cabaña, cogeré un palo y lo lanzaré para que mi perro vaya a buscarlo, que eso no lo he dicho: cuando haya tenido éxito en el cine y me haya ido a vivir al desierto, mientras todo el mundo me busca para fotografiarme y entrevistarme, tendré un perro. Un perro que no sonría pero se alegre de verdad cuando me vea y mueva el rabo y salte y me chupetee las manos. Y entonces, por las tardes, cogeré el palo y lo lanzaré, y mi perro me lo traerá, y lo volveré a lanzar, y me lo volverá a traer. Una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Ovejero]]></author>
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      <title><![CDATA[El paisaje suspendido en el aire]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/paisaje-suspendido-aire_1_1160121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f3e5b6de-8dc9-4f7f-9d71-17fd5e30f1d2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El paisaje suspendido en el aire"></p><p><strong>El musgo y las campanasAlejandro López AndradaCatorce BisSevilla2018</strong><em>El musgo y las campanas</em></p><p>  </p><p>El poeta<strong> Alejandro López Andrada</strong> (Villanueva del Duque, Córdoba, 1957) escribe sobre el paisaje suspendido en el aire que el escritor y filósofo alemán <strong>Novalis </strong>asociaba a ese espíritu que flota tras una cosmovisión y responde a un idealismo mágico, aunque la perspectiva del cordobés irá mucho más allá, explora lo incondicionado y lo hace a través de aquellas cosas que en otro tiempo conformaron cuanto vivió en su niñez; o evoca ese marco inconfundible de un humilde y brumoso mundo rural que reverbera, muchos años después, en la luz de sus palabras, perceptible en el conjunto de su obra poética tras la contemplación de los campos, los recuerdos familiares, los paseos cotidianos, mientras resuena el tañido de las campanas y, en la más absoluta intimidad, cuando se produce el emotivo reencuentro con la madre anciana.</p><p>La poesía le proporciona al poeta López Andrada algunas claves para entender mejor la arquitectura que conforman los edificios del silencio, las buhardillas que guardan el tiempo, porque nunca ha dejado de asegurar que cuando escribe poesía hace de médium y, a través de su voz, fluyen los nombres de otras épocas, las palabras y los espacios que llenaron su existencia y viven en un plano distinto a esta realidad presente; es entonces cuando no parece que escriba el poeta sino otros: la tierra, los montes, los pájaros, las fuentes, los caminos del bosque, los familiares desaparecidos, y lo hacen devolviéndole su halo, reconstruyendo ese tiempo vivido con una visión distinta, con una pulcra y pausada nitidez.</p><p>El nuevo poemario de Alejandro López Andrada,<em> El musgo y las campanas</em> inaugura una colección de la editorial sevillana, Catorce Bis, cuyo propósito inicial es abrir las puertas tanto a la tradición lírica como a la poesía más audaz e innovadora, y quiere mostrarse como el espejo en el que cada lector se asome y reconozca su propio rostro o muestre, quizá, ese universo luminoso que le genere dimensiones del ánimo y del espíritu hasta entonces desconocidas que esperan ser exploradas, según expone su editor, <strong>Carlos Vaquerizo</strong>.</p><p><em>El musgo y las campanas</em>, libro de hondura que enseguida conmueve al lector, queda estructurado en cuatro bloques o apartados que configuran el mundo y las raíces que sustentan el verso del cordobés; un inicial “Atrio” marca el tono y, en cierta medida, el punto de vista escogido por el poeta para el resto de su propuesta lírica: la sensación de desarraigo, ya esgrimido en buena parte de su obra anterior, y que ahora canaliza a través de un profundo sentimiento de melancolía como una tabla de salvación propia, con ese tono elegíaco que tanto favorece a la poesía de López Andrada; los poemas “Templo” y “La visita” son dos excelentes muestras que iluminan este punto de partida.</p><p>Un total de veintidós “Prosas ocres” ofrecen las vivencias de alguien desubicado en la ciudad que sobrevive pese a las bondades de su espacio, el medio se revela hostil ante su mirada, y es entonces cuando busca refugio en los recuerdos, al tiempo que ensalza los espacios de una naturaleza urbana. Las composiciones más emotivas son las cuatro inspiradas en su madre, que acertadamente titula, “Fe materna”, “Lágrimas”, “Victoria Andrada, madre” y “Noventa y cuatro años”, y aún añade más intimismo, y lírica personal en las composiciones dedicadas a “Paqui”, su mujer, y a sus hijas “Rocío” y “María Victoria”, escritas con ese marcado e inevitable aliento de melancolía y de devoción aunque, como señala el poeta <strong>Colinas</strong>, López Andrada trabaja sus palabras con una absoluta limpieza y con la intensa sencillez que le otorga su propia inspiración.</p><p>Los “Fragmentos del verano” reúne poemas donde la añoranza y el recuerdo de su pueblo se intensifican, y aparecen, una vez más, temas fundamentales de su producción poética: la naturaleza y el paraíso que fue su infancia, o los recuerdos de espacios y gentes del lugar. Para nuestro poeta, la naturaleza es esa fuerza vital que comprende buena parte de su existencia, y la infancia un territorio literario con recuerdos que se impregnan de una lírica de la nostalgia, una evocación que invade todo el espacio y, en suma, concreta su mundo, un pequeño espacio geográfico concreto, lugar donde una y otra vez vuelve.</p><p>En el último bloque, “Las sombras vespertinas” de acertado título, aparece el tema de la ausencia y de la muerte, íntimamente relacionados. El poeta entona la recuperación de los seres queridos a través de la memoria, y asistimos a la despedida temporal de sus hijas, la inequívoca ausencia del padre que asocia al recuerdo de un mítico “Puente sobre el río Kwai”, y termina con una feliz soledad y una llovizna que desdibuja la grisácea avenida de una gran urbe, Córdoba su ciudad.</p><p>La poesía de Alejandro López Andrada ofrece con una evidente claridad las instantáneas de un mundo tan verdadero como iluminador, su voz suena limpia, y sus versos tan evocadores como poderosos nos salvan cuando cerramos, una vez más, uno de sus libros, y si lo meditamos unos instantes, en realidad, de eso se trata cuando nos sumergimos en el mundo lírico del poeta cordobés.</p><p><em>*Pedro M. Domene es escritor.</em><strong>Pedro M. Domene</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro M. Domene]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El paisaje suspendido en el aire]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Orden entre el caos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/orden-caos_1_1160120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/14f036e7-915f-4800-bcb2-b28b8e79aea9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orden entre el caos"></p><p><strong>ArabescoJosé Manuel Benítez ArizaPre-TextosValencia2018</strong><em>Arabesco</em></p><p>  </p><p>Poeta, novelista, traductor, aforista, escritor de diarios, columnista en medios digitales y crítico, <strong>José Manuel Benítez Ariza</strong> (Cádiz, 1963) personifica una incansable trayectoria creadora que lo convierte en uno de los vértices más emblemáticos de su generación. Casi al mismo tiempo que comienza a circular <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/05/11/nota_previa_trilogia_transicion_82691_1821.html" target="_blank">Trilogía de la Transición</a> (Dalya, 2018), volumen donde el autor reúne las tres novelas dedicadas a reconstruir el marco histórico alzado al final del franquismo, ve la luz <a href="https://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1818" target="_blank">Arabesco</a>, amplia compilación poética, que da continuidad al volumen temático <em>Nosotros los de entonces / Poesía amatoria 1984-2015</em>.</p><p>Para quienes hemos seguido a pie de calle el quehacer del profesor gaditano, el título aporta una clave semántica muy clara. Remite al mejor trabajo crítico de José Manuel Benítez Ariza, <em>Un sueño dentro de otro</em>, amplia investigación editada en 2015, que se subtituló <em>La poesía en arabesco de Edgar Allan Poe</em>. En sus páginas, encuentro una magnífica definición del propósito escritural de este libro de poemas: “A ese intento de distinguir un orden en lo intrincado y caótico lo hemos denominado, siguiendo algunas intuiciones de <strong>Poe</strong>, lo <em>arabesco</em>”.</p><p>La escritura conjura el azar transitorio que traza meandros en el discurrir. Quien sale a la amanecida, encuentra hechos y situaciones que avalan un estar en la incertidumbre, que deja entre las manos un legado de sombras. El yo contemplativo se obstina en pedir sentido al trayecto diario y trabaja para definir contornos entre el magma aparente de las cosas: “Más allá de la niebla, / buscábamos la concreción de una verdad mayor, / un patrón de sentido más allá del desorden, / una ilusión de espacio ilimitado / de cielo abierto y luz. / Por el este empezaba a clarear”. Son versos del poema prólogo que clarifica un poco por donde transita la imaginación poética.</p><p>En el estar cognitivo del hablante lírico, los sentidos franquean la primera puerta hacia el entorno. Se hacen espacios de percepción en los que se van configurando los  elementos primarios que focalizan la atención de las palabras. Son los pormenores de la realidad que se integran en el pensamiento y que adquieren la textura maleable de lo subjetivo. Tras esas sensaciones perceptivas, también queda sitio para el palpitar de los sentimientos. En él se define la plenitud del cuerpo, una evidencia fuerte que es núcleo que unifica las cosas inconexas.</p><p>El intervalo “Cuaderno de campo” contiene treinta textos breves, escritos en prosa poética. Sus contenidos sugieren que el sujeto no vive aislado en sí mismo sino que busca espacios meditativos. Los fragmentos no son los enunciados descriptivos del paseante sino pautas reflexivas, en torno al trayecto vital, que permiten la divagación y el recuerdo, que hace recorridos y toman el pulso a una geografía habitable y cognitiva.</p><p>En ese inadvertido sometimiento al discurrir de nuestras percepciones, la realidad se expande con límites ambiguos, adaptados a las inciertas dimensiones del sueño. Es necesario, entonces, instaurar un orden doméstico, focalizar un horizonte diáfano, que cree en quien contempla la sensación fugaz de lo que permanece. De esa sensibilidad de ser un huésped de paso, nacen algunos hilos argumentales del apartado final. El poema formula una zona del pensamiento. Enuncia una posibilidad de acotar lo mudable.</p><p>Ya he comentado el papel que adquiere la sombra tutelar de Edgar Allan Poe en el título de este poemario. Así que a nadie extrañará que José Manuel Benítez Ariza cierre su libro con la composición “El cuervo”, un claro homenaje a quien considera el germen poético de la sensibilidad contemporánea, un texto que rescribe con molde propio la sugestión verbal del celebrado poema inglés.</p><p>Decía al comienzo de mi recensión que el escritor gaditano concedía a la semántica del sustantivo “arabesco” la ilusión de ver claro lo confuso, de convertir la divagación intelectual en un disciplinado deambular de las ideas. Bajo este aserto se acoge una poesía que destaca por su afán narrativo, hondura reflexiva y tono natural. Son aleaciones que dejan en la escritura un temblor emotivo, una recreación armónica en la que sale al día el desvelo de la memoria y esa armonía callada del espacio natural y su transparencia.</p><p><strong>*José Luis Morante </strong>es poeta y crítico literario.  Su último libro es <a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/aforismos/aforismos-e-ideas-liricas/" target="_blank">Aforismos e ideas líricas</a><em>, una selección de aforismos de Juan Ramón Jiménez.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Morante]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Orden entre el caos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 115]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Amarrarse al pasado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/amarrarse-pasado_1_1160115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/71dea008-a0a5-4676-9a52-bfe17a6a737c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amarrarse al pasado"></p><p><strong>Para morir igualesRafael ReigTusquetsBarcelona2018</strong><em>Para morir iguales</em></p><p>  </p><p>Cuando <strong>Rafael Reig</strong> me invitó a conocer a Martín no pude ni quise remediar un flechazo caníbal que abrió una puerta antes desconocida para mí. Podía caminar con un personaje de ficción y charlar con él en la penumbra de la noche como dos amantes que, sin tocarse, saben que haberse encontrado era cuestión de tiempo. De vez en cuando nos reencontramos en el espacio mítico de la literatura. Solo ahí brindamos con un vino pésimo a la salud de los versos de <strong>Quevedo </strong>o nos regocijamos con el último éxito de la nueva comedia de <strong>Lope de Vega.</strong> Si me siento sola solo tengo que mandar <em>señales de humo</em> para que Martín acuda a compartir conmigo la vida que habito en los libros.</p><p>Cuando terminé la última novela de Rafael Reig, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-para-morir-iguales/267214" target="_blank">Para morir iguales,</a> no sabía qué hacer con las lágrimas, así que volví a invocar con toda la parafernalia a Martín. A estas alturas sé que es mejor auxiliarse en la buena compañía para confesarse las emociones. Si el protagonista, Pedrito Ochoa, puede hablar con la Virgen e incluso ver su foto en una portada de <em>Interviú</em>, no seré yo quien deseche esta gracia literaria que me ha sido concedida.</p><p>Pedrito Ochoa es un niño que pasa su infancia en un hospicio de Madrid. Con él viven custodiados por las monjitas de la Sagrada Familia otros hijos sin padres o con padres de pasado innombrable, según la aguda moral franquista, como su amigo Escurín o Pardeza, que ya es mayor y ha salido de los muros del orfanato. Como Cenitagoya, el “gaznápiro”, que propicia una rima rápida y divertida o como Sebastián Salazar, el matón que los va a zurrar de lo lindo, un “tonto en vísperas”. O como el gilipuertas de Ponzano que se muere justo antes que Franco con la única posesión valiosísima de una chapa roja del Cinzano. Chapa que pertenece a Ponzano, no a <strong>Franco</strong>. Son días angustiosos: hay que rezar “no solo por la salvación de Ponzano, sino también por la vida de Franco, que estaba agonizando sin lograr morirse nunca, y como de costumbre por la conversión de Rusia”.</p><p>Pedrito tendrá mucha suerte porque lo reclaman sus abuelos y se inaugura ante sus ojos un “Brillante Porvenir”.  Se cierra la puerta de la inclusa y se abre un mundo nuevo. Un nuevo colegio, nuevos amigos, calles nuevas, nuevas ventanas sin barrotes, una habitación nueva que no sabe a frío ni a lejía, un futuro por estrenar. Todo nuevo excepto su pasado, sus amigos, las monjas, Ponzano el gilipuertas, la Virgen de Málaga que seguirá visitándolo, los recuerdos como torres vigías que escrutan y marcan con luz de faro el presente y el futuro.</p><p>Amarrado queda el pasado. Nos pasa a todos. Podemos pasar de ser franquistas por la gracia divina a demócratas por el discurso de un amigo mayor. Podemos licenciarnos en una carrera de prestigio, ser millonarios, embaucadores o ciudadanos con dos propiedades. Podemos casarnos, formar una familia, soñar que somos libres, que hemos elegido nuestra vida a pesar de no ser tan atractivos. El mundo es de los guapos y no de los feos. De los que sueltan lastre. Pedro Ochoa no se desprende de su infancia ni los años de su niñez en el hospicio renuncian a él. Su presente se construye con su primer amor, Mercedes Ponzano, la hermana del gilipuertas, con su gran amigo Escurín, con el eco de la lectura de <em>Sandokán, el tigre de Malasia</em>, con las monjas de cuadernos de tapas negras que guardan secretos monstruosos.</p><p>Rafael Reig nos regala una historia en la historia reciente de nuestro país. La historia de nuestro huérfano, de Pedrito Ochoa, de nuestro estudiante de BUP y luego universitario y por fin abogado que no sabe o no puede dejar atrás sus años en el orfanato. Ahí siguen sus amigos, su única familia de verdad, para cerrar el círculo de una vida sin puntos ni apartes. El humor y la chispa de este gran novelista se mezclan con la gravedad y el asombro. Con la reflexión y contigo mismo. Y si lloré y necesité a Martín para contárselo fue porque sé lo mismo que sabe Reig: “Muerte sin amigo, vida sin testigo”.</p><p><em>*Sonia Asensio es profesora de Literatura.</em><strong>Sonia Asensio</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <title><![CDATA[Fábulas entresacadas de las páginas perdidas de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fabulas-entresacadas-paginas-perdidas-historia_1_1160114.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/83c637a7-8f0e-4590-9f7d-445ea971f4bc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fábulas entresacadas de las páginas perdidas de la historia"></p><p><strong>Fábulas irónicasJuan Eduardo ZúñigaIlustraciones de Eduardo VicenteNórdicaMadrid2018</strong><em>Fábulas irónicas</em></p><p>  </p><p>En el 2019 <strong>Juan Eduardo Zúñiga</strong> cumplirá 100 años. Su primer libro, <em>Inútiles totales</em>, una novela corta, apareció en 1951, por lo que lleva nada menos que sesenta y siete años publicando, aunque entre 1962 y 1980, fechas de aparición de la novela <em>El coral y las aguas</em> y de los cuentos de <em>Largo noviembre de Madrid</em> que lo situó en la órbita literaria, no viera la luz ningún libro suyo. Zúñiga es uno de los  escritores más queridos y respetados tanto por los críticos como por los lectores más exigentes, de lo que resulta buena prueba el que se le concediera el Premio de la Crítica, en el 2003, y el Premio de las Letras Españolas, en el 2016. De ambos jurados tuve la fortuna de formar parte.</p><p>Mientras esperamos que aparezcan sus anunciadas <em>Memorias íntimas</em>, Zúñiga nos proporciona diez fábulas que vienen a completar una tradición contemporánea que pasa por <strong>Augusto Monterroso</strong>,<strong> Juan Benet </strong>o<strong> Luis Goytisolo</strong>, o por solo citar unos pocos casos memorables que han cultivado el género clásico de forma heterodoxa, a los que podría sumarse la antología de <strong>Enrique Turpin</strong>, <em>Fábula rasa</em> (Alfaguara, 2005). En esta nueva ocasión lo fabulístico y legendario se alimenta, diáloga y contrapone a la Historia remota. Casi todas las fábulas que reúne el volumen habían visto ya la luz en revistas y periódicos de tanta difusión como <em>Triunfo</em> y <em>El País</em>, e incluso en alguna olvidada antología: <em>Relatos españoles de hoy</em> (Santillana, <em>Biblioteca Pepsi</em>, 1970), prologada por el escritor <strong>Alfonso Grosso</strong> y con notas biográficas de los autores al cuidado de <strong>Rafael Conte</strong>. Pero en esta nueva salida los relatos se nos ofrecen puestos al día. Así, por ejemplo, el titulado “El magnate, el bufón y la carroña”, incluido en la citada recopilación, ha pasado a titularse simplemente “El magnate y el bufón”. En ella un monarca acaba atrapado entre la codicia de Garai, su bufón, y la suya propia.</p><p>Las ilustraciones de <strong>Fernando Vicente</strong> ya habían acompañado a “Huelga de hambre en Roma”, cuando esta fábula apareció en <em>El País</em> (7 de agosto del 2004), aunque aquella ilustración no se reproduzca en el volumen, a pesar de su calidad. El caso es que texto y dibujo se complementan a la perfección, enriqueciendo el libro, haciéndolo más atractivo (valgan como ejemplo las pp. 46 y 47), pues no en vano Fernando Vicente es uno de los que mejor han sabido acompañar y caricaturizar a los escritores clásicos y modernos.</p><p>El título de la obra remite a un género establecido e historiado, pero se complementa con un adjetivo, <em>irónicas</em>, que le proporciona su moderna singularidad, el pasadizo que relaciona y conecta el pasado con el presente, sin que por ello falte la enseñanza. En un breve prólogo, el autor afirma que sus “fábulas son tanto episodios históricos como invenciones” (p. 13), en donde vuelve a plantearse el dilema de olvidar o recordar que tanta polémica ha generado en los últimos años, defendiendo la necesidad de olvidar, pero también –curiosamente— la de rememorar, pues si el olvido a veces nos alivia, el recuerdo forma parte de nuestra existencia, motivo que reaparece en la primera fábula, “Benéficas aguas del olvido”. Su título se refiere a las aguas del Leteo que lavaban la memoria, que como se define en otro relato se trata de “la más perfecta y prodigiosa cámara” (p. 27). La fábula se ejemplifica con un caso, como suele ocurrir en el resto de los textos del libro. En esta ocasión, el ejemplo se centra en un suceso ocurrido durante el siglo XVIII en la corte de la emperatriz <strong>Ana de Rusia</strong>: la boda entre una vieja de fealdad extrema y un enano noble, cuyos detalles es mejor olvidar... Por ello, el narrador concluye con la siguiente apelación: “Olvido (...), déjanos en la ignorancia, deja que sigamos atentos al futuro” (p. 24).</p><p>Aunque la mayoría de estas narraciones transcurre durante la historia antigua: en la Siracusa de a. C., en la Roma de <strong>Nerón</strong>, en el imperio bizantino, en el Portugal del siglo XIV o en el XVIII ruso, en otras ocasiones el tiempo y el lugar no se concretan; así ocurre en “Escrito en las paredes”, donde se ocupa de “cierto remoto y detestable emperador asirio” (p. 42), aunque valiéndose a menudo de personajes históricos, ya sean científicos ya gobernantes, como <strong>Arquímedes</strong>, <strong>Basilio II</strong>, <strong>Catalina de Rusia</strong> o <strong>Inés de Castro</strong>. El caso es que Zúñiga se vale de todos estos procedimientos retóricos para alertarnos sobre el presente. Y a diferencia de sus cuentos anteriores, que casi siempre narraban la vida de las gentes de a pie, estos relatos se centran en aquellos que ostentan o pululan alrededor del poder, de donde suele partir siempre la injusticia, la censura, la venganza y el crimen; a veces con violencia inusitada, como sucede en “Miles de ojos cegados”, el cual relata cómo el emperador Basilio II de Bizancio, durante el siglo X, mandó cegar a sus prisioneros búlgaros. Así no solo los inutilizaba para la batalla sino también para poder referir los hechos ocurridos. Con ello instauró la barbarie, gobernando sobre ciegos físicos y –digamos— morales.</p><p>Otros textos plantean un dilema sobre el compromiso de los intelectuales, pero centrándose en el caso de Arquímedes, quien fue un intelectual comprometido, valga el anacronismo, para luego dejar de serlo. En la fábula que lleva su nombre, ante el ataque de los romanos, colaboró con éxito en la defensa de Siracusa, su ciudad, hasta que decidió centrarse únicamente en sus estudios. Lo cierto es que la urbe fue tomada y el inventor y constructor acabó asesinado por los invasores. De todas formas, creo que el caso de Arquímedes no se corresponde con el de <strong>Sartre</strong>, a quien se alude aquí, pues la palabra o la escritura no siempre resulta tan útil como levantar un puente o un artilugio que nos defienda del enemigo. Sea como fuere, y siguiendo con el papel de los intelectuales, el ejemplo de Arquímedes viene a ser el opuesto al de<strong> Juan Ramón Jiménez</strong>, que cuando llegó el momento se comprometió con la República, ayudando lo mejor que pudo, pero con todo su empeño, mientras permaneció en Madrid.</p><p>“Escrito en las paredes” y “Huelga de hambre en Roma” podrían formar un díptico sobre la censura. En el primero, la palabra y la escritura acaban derrotando a las prohibiciones que intentan imponer los poderosos; mientras que en el segundo se relata la problemática relación entre Nerón y el historiador <strong>Cordo</strong>, quien inicia una huelga de hambre, quizá la primera de la Historia, para denunciar los abusos del célebre monarca.</p><p>La astucia de Catalina de Rusia protagoniza el relato titulado “Una tenaz desobediencia”, pues no otra actitud adopta la emperatriz para engañar a su marido, <strong>Pedro I</strong>, quien se deshace con violencia de sus amantes, haciéndole creer que no le afectan sus decisiones. En “Sublime ejemplo”, un magnate de Constantinopla que quiere convertirse en modelo para los demás ciudadanos, acaba haciendo el ridículo al ser incapaz de cumplir el sacrificio que se ha impuesto, con lo que el título resulta meramente irónico. Mientras que en “Odio, amor y puñales” se recrea la historia de Inés de Castro, una leyenda macabra que aparecía entre las lecturas escolares cuando yo era niño, como ejemplo de amor que perdura más allá de la muerte y de cumplida venganza de una injusticia. Y, por último, en “Venenos e idiomas”, otro título irónico, frente a la visión que nos han legado los historiadores latinos sobre el rey <strong>Mitrídates IV</strong>, que debe tratarse del Mitrídates del Ponto escolar, como un ser cruel que acabó con gran parte de su familia, Zúñiga se detiene en dos aspectos singulares de su personalidad: su condición de políglota y la de catador de venenos. Valiéndose de la primera pudo comunicarse con los miembros de su ejército que utilizaban distintas lenguas, pues se pasó al vida guerreando con los romanos. Con la segunda se hizo inmune al veneno, de modo que cuando lo traicionó su hijo y deseó morir, tuvo que pedirle a su esclavo galo que lo matara, acción que llevó a cabo clavándole la espada en la garganta, mientras oía por última vez una lengua que no era la suya.</p><p>No me parece que este sea un libro mayor en el conjunto de la obra de Zúñiga, si bien se lee y se ve con agrado, pues agabilla un conjunto de textos que andaban dispersos, y que ahora, al poder relacionarlos, adquieren una nueva y sugerente dimensión. A decir verdad, cualquier libro de Zúñiga merece leerse con atención: por su mismo valor y por lo que pueda significar dentro del conjunto de su obra.</p><p><em>*Fernando Valls es crítico literario y profesor de Literatura.</em><strong>Fernando Valls</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fábulas entresacadas de las páginas perdidas de la historia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura española,Los diablos azules número 115]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del erotismo en poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/erotismo-poesia_1_1160103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/db578ae0-5e8a-4abf-8eb1-d5e62bc546eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del erotismo en poesía"></p><p>Me propongo, en los párrafos que siguen, compartir algunas reflexiones en torno al erotismo como modulación lírica portadora de una ideología y de una función dialogante con el momento histórico en que se produce.</p><p>Los efectos del erotismo literario son fronteras lábiles: lo que en un momento puede ser interpretado como transgresor se neutraliza o cambia de signo en épocas sucesivas porque el amor es una construcción cultural, porque cada período histórico desarrolla una concepción diferente de la sentimentalidad y de los códigos amorosos, de las instituciones que los regulan, de los mandatos sociales imperantes, del sexo y de la relación entre géneros. Al significado de las modulaciones literarias de lo erótico en la instancia de producción (es decir, en el presente de la escritura) se incorporan los sentidos aportados en sucesivos horizontes de recepción, en sus ulteriores lecturas. Si <em>Madame Bovary</em> fue recibida con escándalo por desenmascarar la hipocresía de la burguesía francesa de su época y fue juzgada delito de ultraje contra la moral pública y la religión, no leemos hoy del mismo modo los amores clandestinos de Emma ni tampoco los modelos amatorios de <strong>François Villon </strong>con sus baladas lujuriosas dedicadas a la prostituta <strong>Margot</strong>. El erotismo es historia sedimentada. Por ejemplo <strong>Jacques Le Goff</strong> y<strong> Nicolas Truong</strong>, en <em>Una historia del cuerpo en la Edad Media</em>, revisan el paradigma de la sexualidad y de la represión femenina durante el medioevo desde esta tónica.</p><p><strong>Martin Heidegger</strong>, en sus disquisiciones a propósito de <strong>Hölderlin</strong>, sostuvo que la poesía es el fundamento que soporta a la historia. Y <strong>Octavio Paz</strong>, en su ensayo <em>La llama doble</em>, defiende la idea de que la relación entre erotismo y poesía es tan indisociable que puede decirse que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal. Por eso creo que el erotismo literario no debe ser encasillado, nunca, en la trampa del regodeo efectista y del juego gratuito. La trascendencia del erotismo como modalidad de lo lírico siempre viene refrendada por su puesta en diálogo del sexo con la historia, por su prolífica puesta en acto de los roles, expectativas, funciones y valores de los sujetos en una sociedad históricamente dada así como por habilitar una vía invalorable para la expresión de las tensiones que se desencadenan entre las imposiciones de la realidad y un deseo subjetivo que no siempre casa ni es bien acogido en el entorno inmediato. Desconfío también de las distinciones entre lo erótico, lo pornográfico y lo obsceno porque en esa taxonomía interviene un juicio forjado a la luz del horizonte de expectativas y valores de la sociedad que está leyendo un texto. Son categorías y cartografías movibles.</p><p>Quiero defender aquí la necesidad de escribir una lírica del cuerpo por ser el cuerpo, hoy, uno de los refugios más elementales de lo humano. En una contemporaneidad que se sustenta, en buena medida, en el contacto virtual y remoto, hay que reivindicar al cuerpo como sensor y baluarte del contacto no mediatizado, de la experiencia de encuentro interpersonal de naturaleza directa (y no digo <em>real </em>sino <em>directa</em>, porque creo que también el mundo virtual es real). El don de la ubicuidad que nos permite el ámbito virtual nos va acostumbrando lentamente a quitar el cuerpo del espacio compartido. Creo que la erótica verbal es un espacio irremplazable para el ejercicio de la libertad, con sus distintas materializaciones del amor, para una revalorización y reivindicación de la experiencia física, y es una fuente de conocimiento o de resistencia ante dinámicas y patrones relacionales y culturales.</p><p>Es labor de la poesía, también, ofrecer un espacio visionario, de avanzada, para la conquista de libertades que deconstruyan la vigencia de identidades sexuales monolíticas (como sostiene la teoría <em>queer</em>), con sus modelos de normalidad restringidos al cuerpo blanco heterosexual y con la consecuente exclusión de las diferencias y de los desvíos de ese patrón. La poesía es un ámbito de libertad para la restitución de identidades históricamente estigmatizadas y es precisamente el erotismo una de sus modalidades líricas más combativas.</p><p>Para ejemplificar lo que digo, me propongo revisar brevemente las modalidades que lo erótico adquiere en la poesía de dos escritoras. ¿Qué libertades, permisos y propuestas habitan la poesía de la modernista uruguaya <strong>Delmira Agustini </strong>(Montevideo, 1886-1914)? Porque Agustini reescribe el mandato a la vez masculino y literario de <strong>Rubén Darío</strong> feminizando su cisne modernista, de acuerdo con las dos lecturas del cisne que hace la crítica argentina <strong>Sylvia Molloy</strong>, pero no hace solamente eso. ¿Cómo se posiciona Delmira ante Eros? ¿Y qué planteamientos formula <strong>Ana Rossetti </strong>(Cádiz, 1950) en su poemario <em>Indicios vehementes</em>, escrito y publicado en el umbral de la transición democrática española? ¿De qué modo quiebra los mandatos y códigos culturales que habían encasillado a la mujer en un cierto molde, y por qué lo hace en ese momento? ¿Con qué propósito construye sus arquetipos masculinos objetuales como el chico Wrangler de sus poemas tempranos?</p><p>La poesía de Delmira Agustini inaugura la lírica erótica femenina del continente; <strong>Emir Rodríguez Monegal</strong> la identifica como la primera manifestación de la sexualidad poética escrita por una mujer en la América de habla hispana. La poesía de Agustini fue el rito de paso hacia la posibilidad de las escritoras de poner en palabras su deseo, de enunciarlo abiertamente. La transgresión de su arte tuvo su correlato en su comportamiento sentimental, que fue criminalizado e incomprendido en su época y que la condujo a un violento final. La poeta había iniciado los trámites de divorcio en noviembre de 1913 y fue la primera uruguaya en acogerse a la nueva ley. Se había casado y abandonado al marido a las pocas semanas alegando que no soportaba “las vulgaridades de la vida conyugal”. Durante el proceso de separación legal mantuvo esporádicos encuentros secretos y carnales con su marido (ahora amante), y correspondencia amorosa en paralelo con el escritor argentino <strong>Manuel Ugarte</strong>. Cuando se le concede el divorcio, la expareja la cita y, después de concretar el acto sexual, la asesina de dos tiros en la cabeza y se suicida, desplomándose a su lado. La joven de 27 años que había querido ir más allá de sus estudios de francés, piano y pintura —como era esperable en una muchacha de su clase— había transgredido el mandato social. Ya decía <strong>María Zambrano</strong> a propósito de Antígona que el justo que paga abre el camino de la libertad.</p><p><strong>Rosa García Gutiérrez</strong>, profesora e investigadora de la Universidad de Huelva, sostiene en su exquisita edición crítica de <em>Los cálices vacíos</em>, publicada en 2013 por la editorial sevillana Point de lunettes, que la poeta se rebela contra el papel central pero estatuario y objetual de la mujer en el código modernista, amplía las posibilidades del sujeto femenino y desestabiliza las representaciones artísticas de la mujer. Esta maestra del erotismo decadente con oscilaciones entre misticismo y sexualidad abre el espacio del lenguaje modernista a usos imprevistos, humaniza el <em>tú</em> femenino y lo hace un <em>yo</em> gracias a su erotismo activo. Si en Darío la carne era mujer y se transformaba en Venus o en sus distintas variantes icónicas, en Agustini la mujer se sacudió el mármol y el barro y elevó su propia retórica de la trascendencia. Agustini abrió la jugada al feminismo militante, por ejemplo, de la<strong> Alfonsina Storni </strong>de “Tú me quieres blanca”. Y <strong>Víctor Manuel Pueyo </strong>acierta a colocar a Darío y Agustini en un mismo plano de reacción a través de la poesía frente al proceso de desespiritualización del mundo que les fue contemporáneo y cuyo desencanto el primer Modernismo combatió: Darío sacralizó lo secular y Agustini secularizó lo sagrado.</p><p>Esta secularización de lo sagrado se percibe claramente en el título <em>Los cálices vacíos</em>, su poemario de 1913, altamente representativo de la poética delmiriana que a pesar de su laconismo nombra: 1) un cáliz evocativo de los genitales femeninos; 2) la naturaleza sacra de los mismos; 3) la circunstancia de estar vacíos, es decir, la constatación del amado ausente, del desencuentro sexual. Este libro, cuyo pórtico fue escrito justamente por Rubén Darío, se autodefine como “ofrenda” de la poeta a Eros y se postula como una especie de “libro de instrucciones” para reconducir el imperfecto arte del dios griego por el camino del aprendizaje del goce femenino, del que poco o nada conoce: “Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego/ (...) La eléctrica corola que hoy despliego/ brinda el nectario de un jardín de esposas/ para los buitres en mi carne entrego/ todo un enjambre de palomas rosas/ (...) así tendida soy un surco ardiente”.</p><p>El yo lírico delmiriano redacta un inventario con los requisitos que debe cumplir un amante ideal, como sucede en “El surtidor de oro”: “el amante ideal, el esculpido/ en prodigios de almas y de cuerpos/ debe ser vivo a fuerza de soñado/ (...) las culebras azules de sus venas/ se nutren de milagro en mi cerebro/ (...) Arraigando las uñas sobrehumanas/ en mi carne, solloza en mis ensueños”. La mujer se identifica con una fiera de amor, con una devoradora de hombres: “Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones./ De palomos, de buitres, de corzos o leones,/ no hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor”. Para Molloy el poema “El cisne” de Agustini debe ser leído como respuesta y corrección del ave olímpica dariana porque se presenta ahora como un cisne menstruado y femenino: “Ningunos labios ardieron/ como su pico en mis manos/ (...) Viborean en sus venas/ filtros dos veces humanos!/ (...) hunde el pico en mi regazo/ y se queda como muerto/ (...) El cisne asusta de rojo/ y yo de  blanca doy miedo!”. Una interesantísima vuelta de tuerca de su discurso erótico, a mi modo de ver, es la fusión de sexualidad y pensamiento, de instinto y concepto, como sucede en el poema “Serpentina”: “si así sueño mi carne, así es mi mente/ un cuerpo largo, largo de serpiente/ vibrando eterna, ¡voluptuosamente!”</p><p>Para concluir con Rosa García Gutiérrez, la verdad sexual de la poesía delmiriana está en su osadía en mostrar que la mujer participa del mito, de la leyenda, de la pulsión, del miedo, del hambre y del sortilegio con la misma carga de profundidad que el hombre. Ahí estuvo lo nuevo y lo amenazante: que tras una señorita burguesa con novio formal y modales correctos se escondiera lo que tanto temió la sociedad finisecular: deseo, vida interior, exigencias propias frente al amante y anhelos capaces de desequilibrar el modelo socio-familiar tradicional, pero sobre todo, frustración e insatisfacción, desolación y angustia, claustrofobia ante la convención impuesta, una impenitente sed no resuelta.</p><p>Si pasamos ahora a las manifestaciones poéticas de la sexualidad liberada a partir de la democracia española, tras la clausura de la larga experiencia franquista, vemos que se empezaron a generar espacios de libertad emergentes en la vida social y que esto lógicamente trajo aparejada una lírica del erotismo a la altura de los acontecimientos. Los primeros años del posfranquismo y la posdictadura, la transición y la década entera de los <em>dulces 80</em> revelan que las libertades conquistadas en el territorio de la vida política fueron de la mano de la renovación de los temas literarios: si en los versos de <strong>Luis García Montero</strong> irrumpió la figura de la “musa vestida de vaqueros”, en la primera poesía de la gaditana Ana Rossetti encontramos la imagen del “chico Wrangler”. Para situarnos históricamente, su primer poemario, <em>Los devaneos de Erato</em> es del año 1980, más tarde, en 1982 se publica, en edición limitada, <em>Dióscuros</em>, e <em>Indicios vehementes</em> recoge estos dos títulos más varios inéditos, cubriendo el período 1979-1984. El erotismo discurre desde el primer poema de su primer libro: “Crece en tu torno el gladiolo/ llave anal, violador perenne/ y tres diosas quieren morder contigo la manzana” (“París”). En una entrevista de <strong>Jesús Fernández Palacios</strong> publicada en 1983 se habla ya de Rossetti como una escritora dedicada a demoler los estereotipos tradicionales de la mujer pasiva, del ángel del hogar, que incursiona en la revisión de códigos culturales en los que se coloca a la mujer en moldes de dependencia y des-erotización.</p><p>Las escenas de su poesía se concentran en las ceremonias sexuales, casi siempre en escenarios estimulantes y propicios a la hiperestesia, donde el objeto de deseo es una figura masculina por lo general manipulada para el goce femenino, muchas veces de inquietante juventud: “a un muchacho, extraerle del vientre/ virginal esa rugiente ternura/ tan parecida al estertor final/ de un agonizante, que es imposible/ no irlo matando mientras eyacula” (“Inconfesiones de Gilles de Raïs”). En “Chico Wrangler” asistimos a la misma operación: el hombre es identificado con la famosa marca de <em>jeans</em> que funciona como nombre propio, en un desplazamiento metonímico del sujeto con el objeto de consumo. El yo lírico reconoce que su “dulce corazón” ha sido “de súbito asaltado” por unas piernas dentro de un ceñido pantalón que frente a ella se separan.</p><p>El motivo poético de la ambigüedad sexual se anuncia desde estos primeros libros de Rossetti y no es casual que casi todos sus poemas estén poblados de una imaginería floral puesto que muchas especies de flores tienen la capacidad reproductiva denominada “perfecta”, es decir, la de ser hermafroditas o bisexuales por la presencia simultánea de androceos y gineceos. La poesía de Rossetti abre el escenario a la celebración de diferentes variantes del amor: “Flores, pedazos de tu cuerpo/ me reclamo su savia./ Aprieto entre mis labios/ la lacerante verga del gladiolo” (“El jardín de tus delicias”); “delicioso terror diluido en mi vulva/ ya mañana, por ti, cortaré adormideras” (“Una enemiga mía sueña con el diablo”).</p><p>La poesía es una poderosa forma de desacomodo y de rebeldía ante la realidad, un cimbronazo capaz de generar un cortocirtuito emotivo e intelectual que arranque al lector del automatismo de una rutina que anestesia y virtualiza las relaciones humanas. Acostumbrados a convivir en la aldea global de <strong>McLuhan</strong>, a ser engranajes de una vida cotidiana superpoblada y anónima, a vivir muchas veces presos de la agenda, de las citas, de la rutina laboral y a transitar los no-lugares de los que hablaba <strong>Marc Augé</strong>, creo que es fundamental defender un territorio heroico para la rehumanización y un antídoto eficaz para espolear la conciencia como el poema. Si hablamos de conquista de libertades, una lírica del cuerpo sigue siendo hoy, muy necesaria.</p><p><em>*Marisa Martínez Pérsico es escritora. Su último libro </em><strong>Marisa Martínez Pérsico</strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/poesia/350-128-el-cielo-entre-parentesis.html" target="_blank">El cielo entre paréntesis</a><em> (Valparaíso, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marisa Martínez Pérsico]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Del erotismo en poesía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 115]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Lo que pudo ser]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/pudo_1_1160097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/71dea008-a0a5-4676-9a52-bfe17a6a737c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que pudo ser"></p><p>En uno de sus escenarios más reconocidos por otras novelas anteriores, en 1975, en pleno inicio de la Transición, sitúa <strong>Rafael Reig</strong> a su protagonista, Pedro Ochoa, un niño huérfano que vive su infancia en un hospicio de monjas y que se hace preguntas sobre su identidad, a la vez que asiste a su despertar sexual, a su encuentro con la muerte y la soledad. Después le acogerán sus abuelos maternos, gente de buena posición que llevarán a Pedro a estudiar en un colegio de élite donde aprenderá a fingir y hacerse adulto, a triunfar como abogado pero haciéndose las mismas preguntas sobre lo que fue y pudo haber sido. Es una trama con aventuras, amor y una investigación criminal también en los años de aquella Transición que sigue marcando parte de la obra de Reig y que aquí nos cuenta desde su fina ironía una vida de peajes y la importancia de lo experimentado en la infancia, adonde siempre se acaba volviendo.</p><p>  </p><p><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-para-morir-iguales/267214" target="_blank">Para morir iguales</a> (Tusquets, 2018) es una novela sobre los amigos que nunca se olvidan. Sobre las certezas y dudas de la infancia (el verdadero territorio de la autenticidad) que reaparecen en la vida adulta para ajustar cuentas, pues tiene <em>Para morir iguales</em> un tono psicoanalítico en su lectura. No solo por el recorrido psicológico de su protagonista, que repasa su vida para saber realmente qué es lo que de verdad importa, sino por la reflexión a la que le conduce el periplo vital y social de una generación que Reig conoce y describe con una serie de personajes magistrales, a menudo ruines, cínicos o crueles, pero también leales: está Escurín, amigo hasta el final, o Pardeza, el más vivo, siempre oportunista y arrimado al sol que más calienta, o Mercedes y Paquita, las mujeres que marcarán su vida sexual y afectiva. Después Pedro Ochoa conocerá a su padre, un mafioso que saldrá libre en la amnistía de 1977, se hará abogado de éxito, será sospechoso de un asesinato e irá enseñándonos cómo la corrupción irá calando en nuestra sociedad, en la que la Iglesia católica es criticada sin contemplaciones y con el humor corrosivo característico del autor asturiano.</p><p>Es una también una novela costumbrista narrada en primera persona por un personaje casi picaresco que nos hace transitar por la vida y la memoria de Pedro Ochoa, que se autoanaliza para encontrarse, para saber por qué no fue feliz, porque no supo querer a los demás y menos a él mismo. La ironía, a ratos amarga, siempre aguda e inteligente como el escritor y su protagonista, recorre esta novela por muchas de sus páginas, que es también un homenaje a la amistad y al amor, al sexo, a la política y  a los libros de <strong>Salgari</strong> y a Sandokán, que acompaña a Pedro Ochoa como un pirata que lucha elegantemente contra todos los elementos que se le interponen. Una novela con muchas lecturas que confirma a Rafael Reig como uno de los narradores más ingeniosos e inteligentes de nuestra literatura y del que siempre se aprende al leerlo, con libros muy diferentes. Y, pese a todo, con la alegría como estandarte, pues, como dice en la página 62 hablando de la vida con su cáustico sarcasmo: “Esa duda nunca nos ha abandonado y nos ha hecho incapaces de comprender el sentido de lo que nos sucede en este mundo, donde ninguna buena acción se queda sin su castigo y todo malhechor recibe su recompensa”. Genial siempre Rafael Reig.</p><p><em>*Pablo Bonet es es poeta y librero de guardia en la Librería Muga de Vallecas, Madrid.</em><strong>Pablo Bonet</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura española,Novela,Los diablos azules número 115]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Rafael Reig: "Deberíamos tener más rencor todavía para poder cambiar algo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rafael-reig-deberiamos-rencor-todavia-cambiar_1_1160092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5cad8468-97fb-4338-979a-2bda82023e5d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rafael Reig: "Deberíamos tener más rencor todavía para poder cambiar algo""></p><p><strong>Rafael Reig </strong>(Cangas de Onís, Asturias, 1963) vuelve, con su habitual mezcla de crítica social y juego literario, con su última novela, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-para-morir-iguales/267214" target="_blank">Para morir iguales</a><em> (Tusquets). Aquí añade, además, toques de Dickens, de novela picaresca, tomando como protagonistas de la narración a Pedrito Ochoa, crecido en un hospicio de monjas y educado luego, por avatares del destino, entre la alta sociedad que hasta entonces le había ignorado. </em><strong>Dickens</strong></p><p><strong>P. Ahora que está tan de moda la autoficción en las novelas, tú, como casi siempre, a contracorriente, ¿no?</strong></p><p><strong>R</strong>. Yo utilizo la novela como una manera de pensar las cosas que nos ocurren, distanciándome un poco, escribir es la manera más afilada e intensa de pensar que conozco. Intento siempre ponerme en los zapatos del otro. Por eso no hablo de mí, yo en esta novela coloco a mis personajes recién salidos de la Edad Media (un hospicio de esa época), en la calle en una época convulsa, solo han tenido los referentes de unas monjas que viven en otra realidad hermética que huele a rancio. En cierta medida quería hacer una novela dickensiana sobre la vida en esos orfanatos tan lúgubres donde sin embargo había vida y algo de esperanza en lo que había fuera. Como decía el <em>sonriente </em>Kafka, “la alegría es nuestro deber diario”.</p><p>  </p><p><strong>P. Hay en tu novela un enfrentamiento de clases, los niños del orfanato son en cierta medida o chicos sin recursos o hijos de rojos y maleantes, o las dos cosas, ¿Cómo te planteaste esta pugna?</strong></p><p><strong>R</strong>. Mi novela habla del rencor de clase, la lucha de clases está presente, Pedro Ochoa se pregunta si los ricos ya no sienten miedo. Parece que hemos renunciado a asustarlos, deberíamos tener más rencor todavía para poder cambiar algo. Es como cuando los Pedro y sus amigos del colegio de monjas, de la Safa, juegan al fútbol con otros colegios y ellos infunden temor, orgullosos, les tienen miedo y lo ven en sus ojos, porque les cosen a patadas y son unos marrulleros, y ese miedo se va perdiendo con el tiempo. Nadie espera nada de ellos, son escoria. Siempre hay motivos para que los pobres odien a los poderosos, porque para el sistema los pobres siempre han sido peligrosos. Pedro Ochoa se acaba preguntando por qué esa generación ha renunciado, por qué se ha acobardado: “Aunque ahora a veces dudo si nos lo han perdido del todo: a lo mejor somos nosotros los que hemos renunciado a asustarles, como si ya nos hubiéramos derretido y evaporado”.</p><p><strong>P. Pedro Ochoa está en una búsqueda constante, es una especie de pícaro que pasa por muchos sitios pero que no acaba de encontrar la plenitud…</strong></p><p><strong>R</strong>. El narrador no logra entender durante toda su vida que no somos nada si no logramos querer, que lo que lo somos depende esencialmente de eso y aunque él lo tiene enfrente con su amigo Escurín o con Paquita, le cuesta. Hay que atreverse a querer a los demás, aunque sea un deporte de riesgo, aunque tenga consecuencias; él nunca ha querido verdaderamente a nadie, ni siquiera a sí mismo, y no lo hará hasta que no aprenda a querer. Solo a través de los demás llegamos a saber quiénes somos nosotros mismos.  Todos llevamos una vida falsa, por eso este libro pretende hablar de la identidad y de su búsqueda, de lo que verdaderamente importa al final. No sé si finalmente Pedro Ochoa logrará encontrar ese sentido, para eso lo mejor es leer la novela.</p><p><strong>P. La novela es también una crítica a una sociedad, aquella y esta, infectadas aún del pensamiento católico….</strong></p><p><strong>R</strong>. Completamente, claro. Seguimos estando un poco como en ese hospicio regido por una Iglesia que se ha dedicado a expoliar y a masacrar la vida de todos con su hipocresía y su poder. Seguimos exactamente igual, con ministros a los que le aparca el coche el espíritu santo o el ángel de la guarda, se le dan medallas a la virgen, en los cuarteles se hacen misas, los políticos de izquierdas van a las procesiones del corpus, etc. Yo creo que una República federal laica sería una manera de resolver muchos de los problemas que tenemos como sociedad.</p><p><strong>P. El título de la novela y cada capítulo se inicia con alguna cita de alguna ranchera del cantante José Alfredo ¿Por qué?</strong></p><p><strong>R</strong>. Yo he crecido con las rancheras de José Alfredo, que siempre relaciono con la alegría, esa idea de romper el destino para estar con alguien que está en la frase “sabiendo que nacemos para morir iguales, rompiendo mi destino para morir iguales”. Quería escribir sobre qué ocurre en una relación de amor, qué hay que cambiar del destino, una idea romántica que saqué de sus canciones y que quise reflejar en la novela. Hay más verdad en las canciones de José Alfredo que en la poesía de Petrarca, eso desde luego.</p><p><em>*Pablo Bonet es poeta y librero de guardia en la Librería Muga de Vallecas, Madrid. </em><strong>Pablo Bonet</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Jun 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Bonet]]></author>
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