<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 116]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-116/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 116]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <item>
      <title><![CDATA[Una revelación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/revelacion_1_1160390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/abc2cece-0c38-437e-b0ad-7d01db55fcc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una revelación"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em><strong>losdiablosazules@infolibre.es</strong></p><p>___________________________________</p><p><a href="http://ellibrodurmiente.org/" target="_blank">El libro durmiente</a> comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa, en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario, donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.</p><p>  <strong>Morir no es lo que más dueleInés PlanaEspasaBarcelona2018</strong><em>Morir no es lo que más duele</em></p><p>  </p><p>Dice <strong>Inés Plana</strong> que al escribir <em>Morir no es lo que más duele </em>no pensó en una etiqueta, en un género, sino que la visión real de un ahorcado se reveló como el germen de una historia que quiso crear y ya está. Esa es una de las cosas que más gusto cuando escuché entrevistas de la autora desde que hace casi tres meses comenzó a arrasar con su primera novela. Porque teniendo los ingredientes de género policiaco y <em>thriller</em> se sale de los cánones y logra su propio espacio. ¿Es necesario cumplir unas reglas? Si el resultado es efectivo y correcto, no.</p><p>Mi desconfianza a las campañas de editoriales por todo lo alto pesaba cuando empecé a leer por tantas decepciones acumuladas. Esta vez, hubo suerte. Más desconfié de su sinopsis: un ahorcado encontrado sin ojos y en su chaqueta, una nota con el nombre de Sara Azcárraga, que vive cerca del pinar cercano a Madrid donde fue localizado el cadáver. Por supuesto, habrá investigadores. Entre ellos, el destacado teniente Tresser de la guardia civil, que descubrirá hechos que «le conducirán a un viaje a los infiernos que marcará su vida para siempre».</p><p>Son tantas las novelas leídas con muerto, investigación y hechos que dan vuelcos a tantas vidas, que ya no espero tanto. Pero <em>Morir no es lo que más duele</em> me ha sorprendido, intrigado y absorbido. Uno de los detalles –lo he dicho más de una vez– más concluyentes de que una novela me está gustando a rabiar es que estoy deseando llegar a casa para leer. Por eso me la he zampado.</p><p>Inés Plana no espera al final para desvelarnos la mano ejecutora. Cuando lo intuyes y la autora confirma tu teoría, te preguntas: ¿y ahora? Pues ahora sigue defendiendo como una jabata su historia. ¿Cómo? Buscando conexiones directas entre las partes <em>contratantes </em>de la trama y sumergiéndose en la psicología de personajes (aunque se vayan desgranando mucho antes) y dando giros –algunos muy buenos– que causan exclamaciones. De sorpresa y por tanto, de emoción. Porque necesito que me motiven. Llevo mal las bajadas de nivel de tensión (cuando hablamos de este contexto, claro está) pero valoro el conjunto. Y la percepción global de esta aventura de Inés Plana me da como resultado un notable alto y gordo.</p><p>Otra cosa que me gusta: el ambiente entre sórdido y extraño que ofrecen esas grandes urbanizaciones de la sierra de Madrid que se alejan del monstruoso bullicio de la capital. Su teatro narrativo me pone: cortinas echadas que ni confirman ni desmienten la presencia humana y donde un coche a la puerta tampoco es una pista determinante.</p><p>En el apartado de la ambientación tiene especial relevancia ese núcleo rural donde entre recuerdos y presente se desenvuelve la trama. Esos lugares pequeños donde los secretos son ruidosos mastodontes por mucho silencio que les tape.</p><p>Más aspectos que me atraen: las vidas rotas. Sí, ya sé que está muy visto, leído y contado. Pero aquí algunas <em>roturas </em>son descomunales, casi trocitos de persona destrozadas que sobrevuela la maldad y/o locura que pulula en las páginas. El eterno debate sobre enfermos o malos de necesidad me interesa. Un tema recurrente y nunca cerrado. Aquí, me gustaría decir tantas cosas…, pero me cargaría la novela. Y yo pretendo que la lean.</p><p>Los halagos a una obra eficiente no anulan los matices y pegas que se le pudieran poner. Siempre de forma constructiva. Por ejemplo: el famoso Tresser no me atrae tanto como le gusta a su propia creadora. Cierto que da de sí (de hecho, Inés Plana le viste para una nueva novela), pero sus ramalazos homófobos, a veces machistas, como para sumarle un aura de policía durete, no me convencen.</p><p>Por contra, todo lo que ha aupado al teniente ha reducido a Sara Azcárraga (la del papelito del ahorcado). Es tanto el dolor que inspira, tantas las posibilidades de explotar el personaje, que me ha sabido a poco. Pero claro, para eso los protagonistas son de sus creadores.</p><p>Las subtramas y secundarios de la narración no siempre aportan. Engordan a veces de manera artificial y no encajan con el peso monumental del meollo principal. Tampoco son acertadas varias casualidades y recuerdos de algunos de los personajes que de repente, ¡pumba!, como por arte de magia contribuyen al desarrollo del tema en cuestión. Resultan forzados.</p><p>Pero por más pegas que pudieran encontrarse –con todo el respeto del mundo– y más vueltas que dé, insisto: me ha encantado el estreno de Inés Plana. He disfrutado con el baile emocional de personajes solitarios con otros igual de solitarios –o no–; tiene relación directa con el gustazo que me ha dado esta historia. Con ese baile, el de los picos de tensión –esos que hacen que te muerdas el labio– (y la de mantenerla aunque sepamos quién ha matado aquí) y una narrativa efectiva, me sumo a quienes recomiendan este descubrimiento. Una joyita que la editorial Espasa vio pronto. Por cierto, se ha currado bien ese reclamo atrapalectores ansiosos (padezco ese problema) de la portada atrayente.</p><p>¿A qué esperan? Compren, lean y hablamos. Es de esas novelas de club de lectura, con café, copa, durante tarde de sofá… Lo que sea por comentar. Acepto modalidades y alternativas.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[80a510bc-4884-4b4d-a27a-cc74a4fc6309]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña Curiel]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/abc2cece-0c38-437e-b0ad-7d01db55fcc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="106254" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/abc2cece-0c38-437e-b0ad-7d01db55fcc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="106254" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una revelación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/abc2cece-0c38-437e-b0ad-7d01db55fcc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde está el hogar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/hogar_1_1160386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e170d50a-497e-458f-8e63-aefe71b34c9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde está el hogar?"></p><p><em>Pilar Eusamio Zambrana y Manuela Partearroyo, de la librería Los Editores, en Madrid, recomiendan algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________</p><p>  <strong>Donde quiera que yo esté</strong></p><p><strong>Romana PetriTraducción de Pilar Eusamio</strong></p><p><strong>La Huerta GrandeMadrid2018</strong></p><p>Ofelia, Margarida y María do Ceu protagonizan esta abrumadora saga familiar que se inicia en los años cuarenta del siglo XX. Con el trasfondo de una Lisboa de belleza mágica, pero también oprimida por la dictadura que finalizó con la revolución de 1974, estas mujeres verán cómo sus trágicos destinos se cruzan para siempre. Novela de amores fracasados y equivocados, <em>Donde quiera que yo esté</em> es también la historia de la fuerza de una maternidad sin límites, de ese legado que toda madre traspasa a los hijos en su deseo de no abandonarlos del todo. <strong>Romana Petri </strong>pinta el fascinante fresco de un Portugal cerrado, dolorido y trágicamente atrasado. El largo camino humano de un pueblo que, después del forzado silencio, encontrará el coraje de ser moderno eligiendo la libertad.</p><p>  <strong>Biblioteca BizarraEduardo HalfonJekyll &JillZaragoza2018</strong><em>Biblioteca Bizarra</em></p><p><em>Biblioteca bizarra</em> reúne seis crónicas literarias y personales sobre la relación de <strong>Eduardo Halfon</strong> con su entorno, con su país de nacimiento, con el lenguaje, con los libros. Una dialéctica entre el oficio de ser escritor y el oficio de vivir.</p><p>«Yo pasaba aquellos días dando clases, y leyendo libros al igual que un viciado, y aprendiendo a escribir como si mi vida dependiese de ello (quizás mi vida sí dependía de ello), y antes de darme cuenta ya había publicado mi primer libro. Así nomás. Casi por accidente. Me había tropezado con los libros, y luego había caído en la escritura. Pero algo finalmente me empezaba a hacer sentido, sobre mí mismo, sobre mi país. Y entonces llegó un salvadoreño endiablado y me dijo que huyera de Guatemala lo más pronto posible.»</p><p>  <strong>Los tiempos del esplendorLidia JorgeTraducción de Martín López-VegaLa SolanaMadrid2018</strong><em>Los tiempos del esplendor</em></p><p>  </p><p>​​​​​​​«Cuando la criada de dentro viene a buscarme tengo los ojos cerrados, los párpados apretados, pero ella sabe de sobra que no estoy durmiendo. Entonces, envuelta en un chal en el regazo de la criada asistiré al desayuno de mi padre. Eran los tiempos de las grandes casas para tres personas, los tiempos de las criadas, los tiempos del agua no canalizada, los tiempos de una única lámpara colgada del techo, los tiempos de los jardines domésticos con lagos y peces rojos, los tiempos de los profesores de Latín, como mi padre».</p><p>  <strong>Hierba</strong></p><p><strong>Rafa RuizMad LibroMadrid2016</strong></p><p>Un libro para cuando nos vemos capaces de volar, pero también para cuando el proyecto de caminar juntos no salió bien. <em>Hierba </em>es un libro de amor y desamor. De cuerpos desnudos. De parejas, piel y paisajes. Poesía de amantes, sexo y abrazos, pero también de rupturas y decepciones. De compañeros de viaje y de alejamientos repentinos e inexplicables. De gloriosos primeros momentos. De relaciones. De finales. Letras e imágenes que nos tocan en lo más profundo, en las que todos nos podemos ver reflejados, sentirnos identificados sobre las experiencias vitales que más nos calman y más nos destrozan: la de sentirnos acompañados y la soledad. La cara y el reverso de la pasión.</p><p><em>*Puedes encontrar la librería Los Editores en la calle Gurtubay, 5, de Madrid, y en su página web. </em><strong>Los Editores </strong><a href="http://librerialoseditores.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[851dbb03-86ac-40dd-93e5-b0ca7601541e]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pilar Eusamio Zambrana | Manuela Partearroyo (Los editores)]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/e170d50a-497e-458f-8e63-aefe71b34c9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="43422" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/e170d50a-497e-458f-8e63-aefe71b34c9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="43422" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Dónde está el hogar?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/e170d50a-497e-458f-8e63-aefe71b34c9a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libreros,Libros,Literatura,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amores geómetras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/amores-geometras_1_1160383.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51179a40-7c82-45fc-950e-a340eb6389c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Amores geómetras"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos Liebre por gato está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. En esta nueva entrega recoge tres textos del escritor chileno Diego Muñoz Valenzuela.</em></p><p>___________________________________</p><p>  <strong>Amores geómetras 1</strong></p><p>El cubo advirtió las morbideces de la esfera, sus líneas sinuosas y perfectas, la exactitud y simpleza de las ecuaciones que la regían, y -para gloria eterna de la geometría euclidiana- se enamoró perdidamente de ella.</p><p>Sin embargo, la simetría que tanto agrada al mundo de las matemáticas, no se prodiga fácilmente en el amor, y la esfera rechazó la cuadratura del cubo, sus esquinas aguzadas, su tendencia a avanzar en derechura al cumplimiento de sus propósitos. Incluso, en un derroche de inequidad, inconciencia y falta de autocrítica, lo impugnó por obeso.</p><p>Por más que intentó acercar sus vértices a la esquiva esfera, el cubo no conoció más que fracaso tras fracaso. Al fin, el tiempo hace lo suyo. Un día halló atractiva la elipse, a quien  había desdeñado por superficial en un reciente pasado. Pero esa es otra historia.</p><p>  <strong>Amores geómetras 2</strong></p><p>En su obsesión por alcanzar a un amor infinitamente lejano, el apasionado punto A viajó a la velocidad de la luz hacia su bello objetivo B. Logró su finalidad y de paso, -sin saberlo- instituyó la línea recta.</p><p><strong>Amores geómetras 3</strong></p><p>Aquellas rectas paralelas estaban condenadas a no intersecarse nunca, aunque compartían valores, aficiones y vicios. Esto jamás llegaron a saberlo.</p><p><em>*Diego Muñoz Valenzuela (Constitución, Chile, 1956) ha publicado once libros de cuentos y microrrelatos, tres de estos últimos ilustrados, y cuatro novelas. Es miembro de la denominada generación del 80, que se inicia en las letras en plena dictadura militar. Se distingue como cultivador de la ciencia ficción y de la narrativa brevísima. Sus libros han sido editados en España, Croacia, Italia y Argentina. Los textos que ahora publicamos forman parte del volumen inédito</em><strong>Diego Muñoz Valenzuela</strong> Amores perfectos<em>.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ffac0a5d-43a0-41cd-b994-bdd3db95f99b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Diego Muñoz Valenzuela]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/51179a40-7c82-45fc-950e-a340eb6389c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="448251" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/51179a40-7c82-45fc-950e-a340eb6389c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="448251" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Amores geómetras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/51179a40-7c82-45fc-950e-a340eb6389c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura latinoamericana,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mochilas perdidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mochilas-perdidas_1_1160380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb808d0d-a18b-480e-9f7c-181dce51bc65_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mochilas perdidas"></p><p><em>Recogemos un relato del escritor Eduardo Mendicutti, que publicamos en dos entregas. </em></p><p>____________________</p><p>Cuando Javi miró a sus padres, sentados con su hermano Migue en un banco de la alameda, bajo un castaño que daba un sombra ancha y compacta, su padre Antonio le estaba ofreciendo un cigarrillo a un hombre que se parecía mucho a Denis, un amigo de la familia. Lo primero que Javi pensó fue:</p><p>“Mi padre Antonio siempre le está prometiendo a mi padre Martín que hoy sin falta deja de fumar”.</p><p>Javi y Migue tienen dos padres, no un padre y una madre, y Javi lo dice, la mar de orgulloso, cada dos por tres.</p><p>El hombre que se parecía tanto a Denis sonrió y dijo que sí con la cabeza, y juntó las manos de tal manera que Javi entendió enseguida que le estaba dando las gracias a sus padres, no solo por el cigarrillo. Después, Javi pensó que su padre Martín, poniéndose muy serio, le reñiría a su padre Antonio por no tener la fuerza de voluntad para dejar de una vez esa costumbre tan fea y tan malísima para la salud, y por andar encima ofreciendo por ahí veneno para los pulmones. Pero esta vez su padre Martín no rechistó y su padre Antonio siguió fumando tan campante con aquel hombre que tanto se parecía a Denis.</p><p>Aquel hombre estaba sentado en la otra punta del banco sería, según calculó Javi, más o menos de la edad de su padre Antonio –que es cinco años más joven que su padre Martín–, iba vestido con un niki gris que le venía un poco grande, un pantalón marrón que le venía un poco pequeño, porque enseñaba los tobillos, y sonreía mucho, pero con una sonrisa que parecía la más triste del mundo. Migue, que todavía no tiene ni un año, empezó de pronto a jugar con él y entonces Javi se dio cuenta de que, en realidad, el hombre no se parecía tanto a Denis, solo en que los dos eran negros, de una edad parecida, y sonreían del mismo modo cuando estaban contentos.</p><p>Denis es de un país de África que se llama Kenia, y sus padres y él se conocen porque los tres trabajan en un sitio en el que ayudan a gente de otros países y lo están pasando mal. Denis está casado con Laura, que es española y medio pelirroja, y tienen una niña de la edad de Migue que se llama Alma y es de color café con leche y, como dice todo el mundo, es una preciosidad. Javi le dice a todo el que lo quiera oír que, cuando Alma sea un poco mayor, le gustaría ser su novio, al fin y al cabo él solo es cinco años mayor que ella, los mismo años que se llevan su padre Antonio y su padre Martín. A veces, quedan todos a tomar algo en alguna parte o para ir a la playa a pasar el día y se lo pasan muy bien. Javi, mientras miraba de lejos al nuevo amigo de sus padres y lo bien que se lo estaba pasando jugando con Migue, pensó que a lo mejor, a partir de ahora, aquel hombre que tanto se parecía a Denis, sobre todo en la manera de sonreír, se venía con ellos a tomar algo, o a la playa, de vez en cuando.</p><p>Javi se había ido a jugar a un arriate en el que crecían árboles, no muy lejos de donde estaban sus padres y Migue, pero ya no jugaba, ahora solo miraba a sus padres y a Migue y al nuevo amigo de sus padres. Entonces oyó que su padre Martín le llamaba:</p><p>“¡Ven, Javi!”.</p><p>Javi salió corriendo y se olvidó de la mochila. No se dio cuenta de que la dejaba en el arriate, y sus padres tampoco la echaron de menos cuando él se acercó le presentaron a su nuevo amigo.</p><p>“Mira, Javi, este amigo se llama Yulian y es de un país que se llama Uganda”, le dijo su padre Antonio.</p><p>Y su padre Martín le dijo:</p><p>“Dale un beso. Va a empezar a venir con nosotros a tomar algo y a la playa”.</p><p>Yulian se inclinó para que Javi pudiera darle un beso, mientras su padre Antonio le explicaba a Yulian que Javi era su hijo “el californiano”.</p><p>“Así que tú naciste en California”, le dijo Yulian, en un español un poco raro, a fin de cuentas había nacido en Uganda.</p><p>Javi se puso a explicarle a Yulian, con todo lujo de detalles ,que él había nacido porque su padre Antonio y su padre Martín se quieren tanto que habían ido hasta casi el fin del mundo para que él pudiera nacer con ayuda de una muchacha estupenda y preciosa que quiso hacerles un regalo del cielo que era él, y que el regalo tenía ya seis años, y que Migue, en cambio, era cordobés y los tres lo habían adoptado cuando era un bebé. Yulian sonrió como si le encantara la historia, pero Javi, que ya se daba cuenta de muchas cosas, comprendió que, además de gustarle la historia un montón, estaba emocionado. Le brillaban los ojos tanto como a su padre Martín cuando Migue llegó a casa y los tres se pusieron a mirarlo como si acabaran de traerlo los Reyes Magos. A su padre Antonio a lo mejor también le brillaban los ojos, pero, como lleva gafas, a Javi siempre le cuesta un poco más notarle esas cosas.</p><p>De pronto su padre Antonio preguntó, un poco nervioso:</p><p>“Javi, ¿dónde está tu mochila?”.</p><p><em>*Eduardo Mendicutti es escritor. Su último libro es </em><strong>Eduardo Mendicutti </strong><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-malandar/265779" target="_blank">Malandar</a><em> (Tusquets, 2018). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[cfc31034-7953-44d7-936a-02bc9b42397b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Mendicutti]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/fb808d0d-a18b-480e-9f7c-181dce51bc65_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="323041" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/fb808d0d-a18b-480e-9f7c-181dce51bc65_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="323041" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Mochilas perdidas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/fb808d0d-a18b-480e-9f7c-181dce51bc65_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre los textos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/textos_1_1160374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f1aef7a9-610f-4340-b782-93d0af61d679_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre los textos"></p><p><strong>Carmen Martín Gaite. El juego de la vida y la literaturaJosé Jurado MoralesVisor LibrosMadrid2018</strong><em>Carmen Martín Gaite. El juego de la vida y la literatura</em></p><p>La copiosa bibliografía de <strong>Carmen Martín Gaite</strong> (Salamanca, 1925) no ha dejado de aumentar tras su repentina muerte en el verano de 2000, no solo con obras inéditas, rescatadas de entre sus muchos papeles, sino también con estudios que abordan el análisis de su extensa y variada producción desde diferentes enfoques.</p><p>Este es el contexto en el que se inscribe <a href="http://www.visor-libros.com/tienda/novedades/carmen-martin-gaite-el-juego-de-la-vida-y-la-literatura.html" target="_blank">Carmen Martín Gaite. El juego de la vida y la literatura</a>, de <strong>José Jurado Morales</strong>, recopilación de trabajos escritos por el autor durante los muchos años de investigación consagrados a la salmantina. <em>Carmen Martín Gaite. El juego de la vida y la literatura</em> desvela la «vocación por una escritura total de la autora» (p. 12), al tiempo que se constituye en intento de aproximación también «total» a su heterogénea obra.</p><p>Jurado Morales, que en <em>Del testimonio al intimismo: Los cuentos de Carmen Martín Gaite</em> (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2001) y <em>La trayectoria narrativa de Carmen Martín Gaite (1925-2000)</em> (Gredos, 2003) había analizado extensa y profundamente la obra narrativa de la autora, se interesa en esta ocasión por otras facetas de su quehacer creador, facetas que examina desde la rica perspectiva que le proporciona su dilatada convivencia con los textos de la salmantina, así como también el ininterrumpido y fecundo diálogo entablado con ellos.</p><p><em>Carmen Martín Gaite. El juego de la literatura y de la vida </em>aparece dividido en seis bloques temáticos. Los dos primeros –"El fundamento autobiográfico" y "Amistad y literatura: Ignacio Aldecoa"– arrojan nueva luz sobre la intensa relación existente entre vida y literatura en la obra de una autora que «vivió para escribir y escribió para sentir que vivía» (p. 12). El tercero –"Etapas de aprendizaje: cuentos del medio siglo"— se detiene en la labor cuentística de Martín Gaite. El cuarto –"El arte de pensar"–, en algunos de sus muchos trabajos de carácter ensayístico, mientras que "Las novelas de la supervivencia", quinta sección del libro, ahonda en <em>Lo raro es vivir </em>y <em>Los parentescos</em>. "Texto sobre texto" constituye la sexta y última parte de este documentado y enjundioso estudio. En ella Jurado Morales recoge y ordena más de medio siglo de bibliografía sobre la obra de Carmen Martín Gaite.</p><p>"El fundamento autobiográfico" (pp. 27-64) se compone de tres capítulos que inciden sobre una única idea: la estrecha y diáfana relación existente entre la peripecia vital de Carmen Martín Gaite y el conjunto de su obra.</p><p>En "Tentativas autobiográficas" Jurado Morales rastrea «los distintos grados y maneras» en que lo autobiográfico se presenta en la obra de Carmen Martín Gaite (p. 28). Para ello repasa títulos de carácter ensayístico como <em>Usos amorosos de la posguerra española </em>(1987) o <em>Esperando el porvenir </em>(1995) u obras más próximas al diario, tales como <em>Cuadernos de todo </em>(2002) y <em>Visión</em><em> de Nueva York </em>(2005); revisa algunos sucintos textos expresamente autobiográficos como "Bosquejo autobiográfico" (1980) y, finalmente, se detiene en las novelas de la autora, especialmente en <em>Entre visillos </em>(1958) y <em>El cuarto de atrás </em>(1978), que analiza por extenso. El autor finaliza interrogándose acerca del origen del autobiografismo en la obra de la salmantina para llegar a la conclusión de que reside más en su concepción de la literatura como medio de autodescubrimiento que en la dificultad «para renovar sus mundos de ficción e incorporar nuevos motivos narrativos» (p. 38), como quiere parte de la crítica.</p><p>"Experiencia vital y escritura poética" descubre al lector una faceta muy poco conocida de Carmen Martín Gaite: su constante, aunque intermitente, relación con la poesía, relación cuya naturaleza explica el título del primer y único poemario publicado por la autora en vida: <em>A rachas</em> (1976). Según el profesor jiennense, la poesía le sirve a Martín Gaite no solo como forma de conocimiento (p. 45), sino también como «medio de autoanálisis» (p. 46), lo que permite leer <em>A rachas</em> como una «biografía de su intimidad» (p. 46). Para el análisis de la obra, de la que existen varias ediciones, Jurado Morales sigue la clasificación cronológica establecida por la autora –«Poemas de primera juventud» (hasta 1960), «Poemas posteriores» (entre 1960 y 1985) y «Después de todo» (1985-1990)–. Además de rastrear influencias e identificar temas, el autor detecta en el poemario muchos de los motivos y constantes que aparecen en el conjunto de la obra de la autora.</p><p>"Un viaje al cuarto de atrás" tiene como objeto mostrar la complejidad de la novela que en 1978 consagró a Carmen Martín Gaite y por la que se le concedió el Premio Nacional de Literatura: <em>El cuarto de atrás</em>. Jurado Morales describe los diversos elementos que integran la obra, elementos que hacen de ella un producto híbrido tanto en cuanto al género en el que está escrita –novela, autobiografía, memoria– como en relación al modo como está narrada –literatura realista, fantástica, metaficción–.</p><p>Dos trabajos integran "Amistad y literatura: Ignacio Aldecoa" (pp. 67-88). En ellos Jurado Morales analiza la estrecha y fecunda relación existente entre el vitoriano y la salmantina. En el primero, «A modo de homenaje: <em>Esperando el porvenir</em>», el autor relata la génesis del libro homónimo, publicado por Martín Gaite en 1994 como homenaje a su compañero de estudios y entrañable amigo <strong>Ignacio Aldecoa</strong>, y lo reseña. «Los pasos encontrados de Martín Gaite e Ignacio Aldecoa», por otro lado, plantea la interesante hipótesis de que si bien los caracteres del joven e irreverente vitoriano y la «estudiante modélica y aplicada» (p. 75) que entonces era Carmiña son muy diferentes en 1943 –año en el que se encuentran en la Facultad de Letras de la Universidad de Salamanca–, se van aproximando con el paso de los años, de modo que a la altura de 1969, fecha en la que Aldecoa muere, los amigos comparten «más de lo que en un principio pudiera parecer» (p. 76). Jurado Morales analiza paso a paso la relación para demostrar la decisiva influencia del vitoriano «en el asentamiento de los pilares vitales, intelectuales, literarios, ideológicos, que han de marcar para siempre la trayectoria de la escritora» (p. 82), a la par que desgrana las posteriores diferencias existentes entre ambos, diferencias que vienen determinadas por sus recorridos vitales: breve y de abrupto desenlace el de él; más dilatado en el tiempo el de ella, lo que le permite una mayor evolución en el plano literario.</p><p>El tercer bloque, "Etapas de aprendizaje: cuentos del medio siglo" (pp. 91-129), contiene dos trabajos escritos a principios de los años noventa, momento en el que la producción cuentística de Carmen Martín Gaite era poco conocida. De ahí que, sobre todo en el primero de ellos –«“Un día de libertad”, primer cuento de Martín Gaite»–, Jurado Morales reivindique «la necesidad de partir de los inicios literarios para comprender la trayectoria completa de Carmen Martín Gaite» (p. 107). Y, así, amén de analizar profunda y sugestivamente aspectos como el título, el tiempo de la narración, el punto de vista, la técnica, el estilo o los personajes, el autor identifica algunos motivos que aparecen en esta primera narración de la salmantina, que data de 1953, y que, al cabo de los años, acabarán convirtiéndose en recurrentes en su entera producción. A este respecto, resulta también sumamente interesante el apartado «Influencias» (pp. 107-114), por cuanto en él el profesor jiennense explora y analiza extensamente los ecos que de <strong>Camus</strong>, <strong>Sartre</strong> y <strong>Ka</strong>fka –tres de los escritores más leídos por Martín Gaite y sus contemporáneos al mediar el siglo– resuenan en «Un día de libertad», además de aquilatar en su justa medida la deuda contraída por la autora en este cuento con «Ciudad de tarde» (1952), de su admirado Aldecoa. No obstante, Jurado Morales no se limita a este doble objetivo –reivindicativo y analítico–, sino que ofrece al lector una visión más amplia, con la que pretende ilustrar tanto algunas de las características propias del cuento del medio siglo como su relevancia.</p><p>La tesis defendida en "Algo más que cuentos de mujeres" es, precisamente, la enunciada en el título: que la narrativa breve de Carmen Martín Gaite trasciende las etiquetas de ‘feminista’ o ‘de mujer’,  pese a dos hechos que, en principio, pudieran sugerir lo contrario. Primero, que en catorce de los diecisiete cuentos publicados por la autora el protagonismo sea femenino y, segundo, que la propia Martín Gaite, en el breve prólogo que escribió para la edición de sus cuentos completos en 1978, afirmara: «este conjunto de relatos bien podría titularse “Cuentos de mujeres”». Jurado Morales se afana en demostrar que esto no es así y no escatima tiempo ni espacio para ello: compara los personajes femeninos de cuentos y novelas para llegar a la conclusión de que los primeros «reflejan con mayor exactitud [...] el tipo de sociedad en que se insertan» (p. 116); analiza el alcance crítico y político de los cuentos; incursiona en el tema de la soltería no solo en la producción cuentística de Martín Gaite, sino también en la narrativa de otras autoras de posguerra; procede a la caracterización de los personajes femeninos de los cuentos gaitianos como productos de una educación sexista al servicio del Régimen; constata el abierto antifeminismo de la autora; clasifica los cuentos en virtud de la intención que Martín Gaite persigue con la presencia de la mujer en ellos para, finalmente, reafirmarse en la tesis inicial: «sostener que la mujer es la protagonista única y el objetivo último de su narrativa breve supone prestar una mirada reductora a su quehacer literario» (p. 128). Y ello, según el autor, debido al profundo humanismo de una escritora que estima «al individuo en tanto ser humano con indiferencia de variables más o menos fortuitas (sexo, procedencia, ideología, religión...)» (p. 129).</p><p>La extensa y variada producción ensayística y de investigación de Carmen Martín Gaite es el objeto del siguiente bloque, "El arte de pensar" (pp. 133-185), el más extenso de los seis que componen el libro que reseñamos. De los cuatro trabajos que lo conforman, la mitad –los dos primeros– aparecen publicados en este volumen por vez primera.</p><p>"La entrada en el castillo: una poética del lector" da cuenta de la teoría de la lectura de Carmen Martín Gaite, una teoría en la que destacan dos aspectos: la importancia concedida por la autora al interlocutor y una concepción lúdica de los actos de leer y de escribir. Para ilustrar la poética gaitiana Jurado Morales se sirve de las ideas vertidas por nuestra autora en diversas entrevistas, así como también de las reflexiones plasmadas en obras como <em>El cuento de nunca acabar (apuntes sobre la narración, el amor y la mentira) </em>(1985) o artículos publicados, a lo largo de los años, en diferentes medios. ‘La entrada en el castillo’, es decir, «el acceso a la esencia de la lectura» (p. 139) se constituye así en experiencia única, personal e intransferible que el lector solo puede lograr si <em>escucha</em> paciente y serenamente lo que el libro tenga que decir.</p><p>Si la poética del lector preocupa a Carmen Martín Gaite desde mediados de los setenta, la conciencia del paso del tiempo, en su dimensión más existencial, empieza a golpear con fuerza a la autora en 1948, cuando se traslada de la provinciana Salamanca a Madrid para cursar sus estudios de Doctorado. En "Vivir el tiempo" Jurado Morales indaga en las fuentes que subyacen en la concepción que del tiempo posee Martín Gaite y las estrategias que propone para combatir la sensación de vacío dejada por su inexorable paso. Además, constata que, si bien «todas las novelas [...] toman como base un tiempo histórico, real», coincidente o próximo «al tiempo presente de la escritora» (p. 148), en sus incursiones en el pasado histórico la salmantina opta por una perspectiva marcadamente intrahistórica. Los tres períodos por los que se siente atraída: el siglo XIII, el XVIII y el XX motivan sendos epígrafes "El siglo soñado", "El siglo imaginado" y "El siglo vivido". "El siglo soñado" trata sobre el fallido proyecto de tesis doctoral en torno a los cancioneros galaico-portugueses del siglo XIII de la autora; "El siglo imaginado", sobre los diferentes trabajos escritos por Martín Gaite acerca del siglo XVIII, con especial atención a <em>Macanaz. Historia de un empapelamiento </em>(1970) (publicado como <em>Macanaz, otro paciente de la Inquisición</em> en 1975) y <em>Usos amorosos del dieciocho en España </em>(1972); "El siglo vivido", por último, se centra en <em>El Conde de Guadalhorce, su época y su labor</em> (1977) y <em>Usos amorosos de la postguerra española</em> (1987).</p><p>«Sobre los usos amorosos del dieciocho en España», tercer capítulo de este bloque dedicado al ensayo, desarrolla los temas apuntados en el epígrafe "El siglo imaginado" del capítulo anterior. Jurado Morales comienza investigando el origen de la atracción que Martín Gaite siente por el siglo XVIII; realiza una esclarecedora síntesis del trabajo con el que la autora se doctoró en 1972 y que poco tiempo después fue publicado con el título de <em>Usos amorosos del dieciocho en España </em>(1972); y finaliza con una sección en la que amén de evidenciar la coherencia existente entre este libro y el conjunto de la obra de la salmantina, lo examina teniendo en cuenta la incidencia en él de cuatro aspectos por los que siempre se interesó nuestra autora: la lengua, la comunicación, la libertad y la mujer. Todo ello con el objeto de descubrir los muchos méritos de una obra que, más de treinta y cinco años después de su publicación, sigue conservando su «condición de investigación pionera» (p. 157), además de haberse convertido en estudio señero en el campo de la historia de la galantería en el siglo XVIII (p. 157).</p><p>La capacidad de observación de Martín Gaite y su acusada tendencia a la reflexión explicarían, según el autor, el interés de la autora por el ensayo, interés que se remontaría a fecha tan temprana como 1948. Pero en el siguiente capítulo –«La narrativa de Martín Gaite o la esencia misma del ensayo»– Jurado Morales no analiza ninguna de las múltiples obras ensayísticas de nuestra autora, sino que trata de demostrar que la salmantina poseía «una concepción de la literatura y un modo de narrar próximos a la esencia de todo ensayo» (p. 174), hipótesis que confirma a través del estudio de a) la estructura y composición de sus novelas, b) la importancia concedida al yo y a la identidad, c) el enfoque en los temas tratados, y d) la relación de complicidad con el lector (p. 175).</p><p><em>Lo raro es vivir</em> (1996), penúltima novela publicada en vida por Carmen Martín Gaite, y <em>Los parentescos</em>, que, inacabada, apareció póstumamente, en 2001, son el objeto de análisis de la quinta parte, "Las novelas de la supervivencia" (pp. 189-228).</p><p>Como introducción al capítulo dedicado a <em>Lo raro es vivir</em> –"De vida y literatura existencial: <em>Lo raro es vivir</em>"– Jurado Morales repasa la situación de «vacío filosófico» (p. 189) existente en España tras la Guerra Civil y revela cómo a pesar del escaso eco hallado por el existencialismo, motivado por la prohibición de las obras de Sartre en nuestro país, Martín Gaite leerá <em>La náusea</em> en 1948. Esta lectura afectará de modo irreversible «su modo de mirar el mundo» (p. 191). Por otro lado, las circunstancias personales de la autora en los últimos setenta y principios de los ochenta determinarán tanto el tono vital de la salmantina durante sus últimos años de vida, como el de su literatura, una literatura que se convertirá más que nunca en refugio (p. 194) y dejará filtrar una concepción de la vida entre escéptica y desengañada, esto es, <em>existencial</em>. Tras clarificar y contrastar los términos <em>existencial</em> y <em>existencialista</em>, Jurado Morales analiza <em>Lo raro es vivir</em> «mostrando cómo gran parte de sus elementos narrativos [...] participan de un enfoque existencial» (p. 194).</p><p>Si bien «Mundo interior y sociedad posmoderna: <em>Los parentescos</em>» se centra en el estudio de la última novela de Martín Gaite, no por ello desdeña el entorno en el que esta se produce, razón que lleva a Jurado Morales a definir y caracterizar un concepto tan escurridizo como lo es el de <em>posmodernidad</em>. Enmarcadas las últimas novelas de la salmantina en el contexto de la narrativa española de finales del siglo pasado, el autor, al hilo de su análisis de <em>Los parentescos</em>, va llamando la atención sobre particularidades visibles también en otras obras de la autora publicadas en los años noventa para concluir que <em>Los parentescos</em> constituye una denuncia de los tiempos posmodernos, a la par que la propuesta de su antídoto, que no es otro que la creación de «un mundo personal y autónomo» (p. 221) en el que refugiarse de tanta prisa, tanta incomunicación y falta de solidaridad.</p><p>Con «La mirada ajena: medio siglo de bibliografía sobre la obra de Carmen Martín Gaite», capítulo que conforma la sexta parte, "Texto sobre texto" (pp. 231-256), concluye el libro. Aquí Jurado Morales hace una profunda revisión de la literatura publicada en torno a la figura y la obra de Carmen Martín Gaite hasta el año 2001, si bien reconoce que «la bibliografía actual sobre su obra es tan extensa y procede de tantos lugares diferentes que resulta casi imposible estar al tanto de todas las publicaciones» (p. 232). No obstante, el autor realiza un importante esfuerzo de sistematización atendiendo tanto al criterio cronológico como por enfoque y, así, se hace eco de la recepción crítica conseguida por las obras de la salmantina a lo largo de las cinco décadas que abarca su amplia labor, al tiempo que explica las diferentes perspectivas analíticas desde las que ha sido abordado el estudio de su obra (p. 232). Los interesantes y equitativos juicios críticos, en los que destaca los méritos y deficiencias de los diferentes trabajos, constituyen una gran ayuda para el lector que, de este modo, puede seleccionar de forma sencilla y eficaz los estudios de su interés. Como cierre del capítulo Jurado Morales incluye una lista bibliográfica de más de un centenar de entradas, que sin duda contiene lo más granado y significativo que en torno a la inmortal Carmiña ha sido escrito hasta los albores de nuestro siglo.</p><p><em>Carmen Ma</em><em>rtín Gaite. El juego de la vida y la literatura</em> constituye, pues, una excelente aportación a la bibliografía gaitiana por parte de uno de los estudiosos que más tiempo y esfuerzos ha dedicado a desentrañar las claves que articulan la obra de la prolífica, versátil y querida salmantina. Es un libro que interesará no solo al lector especialista, sino también al «profano»: al especialista porque en él encontrará un importante conjunto de rigurosos trabajos que hasta la fecha permanecían dispersos en las más variadas fuentes; al «profano» porque su lectura contribuirá a enriquecer su acercamiento a las obras de la autora.</p><p>La trabada estructura de la obra, así como la transparencia de los títulos, que condensan a la perfección el contenido de los diferentes artículos; la amplia y sólida base documental y bibliográfica; las referencias de capítulo a capítulo o el hecho de «poner a dialogar» tanto el conjunto de las obras de Martín Gaite entre sí como estas con las de sus compañeros de generación dotan al trabajo de Jurado Morales de una coherencia no fácil de conseguir en recopilaciones de este tipo.</p><p>La presencia de algunas erratas o repeticiones no llega a deslucir la factura de la obra. Sí se le podría imputar como falta el hecho de que la bibliografía final «solo» abarque hasta 2001. No obstante, esto es algo sobre lo que Jurado Morales insiste repetidamente. Por otro lado, al inicio de cada capítulo, en cita a pie de página, el autor aporta la fuente exacta de la que proceden los diferentes capítulos, que a menudo comenta y contextualiza sucintamente, lo que resulta de gran utilidad.</p><p>En suma, Carmen Martín Gaite, que pasó gran parte de su vida a la búsqueda de interlocutor, lo encuentra en el último trabajo del acreditado y perceptivo lector que es José Jurado Morales. Los lectores gaitianos no podemos sino congratularnos por ello.</p><p><em>*María del Mar Jorge de Sande es profesora de Español en el Centro de Lenguas de la Universidad de Erlangen-Núremberg (Alemania).</em><strong>María del Mar Jorge de Sande</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[0bb8c93f-c5a4-453c-8f73-d9d2d53c1a15]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María del Mar Jorge de Sande]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/f1aef7a9-610f-4340-b782-93d0af61d679_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12911" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/f1aef7a9-610f-4340-b782-93d0af61d679_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12911" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entre los textos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/f1aef7a9-610f-4340-b782-93d0af61d679_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aferrados a la conga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/aferrados-conga_1_1160373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3ee87579-2169-42bd-870e-da31959c9dd2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aferrados a la conga"></p><p><strong>El secreto de las fiestasFrancisco CasavellaAnagramaBarcelona2018</strong><em>El secreto de las fiestas</em></p><p>“Has de saber distinguir a los Hombres-lobo y huir de ellos, porque eres Hombre-tachán. Te lo noto. Es muy fácil ser Hombre-lobo y muy difícil ser Hombre-tachán. Lo malo es que se es una cosa u otra de nacimiento y no hay remedio. (…) Y cuando consigas pensar en eso bien pensado empezarás a averiguar algo sobre el Secreto de las Fiestas”. Desde las primeras páginas de la novela, en las que el joven Daniel Basanta, nos explica, con su voz, honesta, inocente y directa, las historias que le contaba su abuelo, entramos en esa íntima cosmogonía, queremos ser Hombre o mujer/tachán, sin remedio, y descubrir el secreto.</p><p>Cuando <strong>Francisco Casavella</strong> (Barcelona, 1963-Barcelona, 2008) escribió, por encargo de una colección juvenil, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/el-secreto-de-las-fiestas/9788433998583/NH_609" target="_blank">El secreto de las fiestas </a>en 1997, supo que tenía entre manos una muy buena novela. Y la reescribió en 2006 en versión adulta, “notablemente corregida y crecida, pero no aumentada”, como escribió el mismo en la Nota del autor a la publicación de la nueva versión. Ahora, Anagrama edita de nuevo la novela y la atrayente voz de Daniel Basanta, nos envuelve y nos obliga a reír, como Chenta, o a sonreír, como Laura, o a intentar mantener la compostura ante el desencanto, como el propio Daniel.</p><p>Casavella escribió un relato de iniciación a la vida, una <em>Bildungsroman</em>, una novela de formación en la que el personaje transita de la adolescencia a la madurez, que equivale a transitar de la inocencia al conocimiento, y debe buscarse en un mundo que no entiende y que no desea. El protagonista, y narrador de la historia, nos explica ese recorrido y lo hace seduciéndonos desde la primera frase que nos dirige: “Soy un raro de concurso”.</p><p>Esta novela rebosante de comicidad y dolor es la historia de los raros de este mundo, de nuestra historia. La primera persona, el discurso de ese narrador autodiegético, desde una focalización interna fija, egocéntrico, ingenuo, ingenioso y torpe a partes iguales, permite de manera magistral que sintamos junto a él, que dudemos con él, que entendamos sus interpretaciones erróneas, que busquemos con él argumentos para seguir amando la vida. Y nos resulta fácil encontrarlos, porque toda la obra de Casavella transpira vida y pasión.</p><p>Las novelas del escritor barcelonés <em>El triunfo</em> (1990), <em>Quédate</em> (1993), <em>Un enano español se suicida en Las Vegas</em> (1997), la trilogía <em>El día del Watusi</em>: <em>Los juegos feroces</em> (2002) <em>Viento y joyas</em> (2002) y <em>El idioma imposible</em> (2003) y <em>Lo que sé de los vampiros</em> (que obtuvo el premio Nadal 2008) destilan un estilo muy personal, una enorme capacidad de contar, de conectar con la cultura popular. El tratamiento de los personajes y una ternura crítica, lumpen y humorística han hecho de él un escritor de culto para muchos. El paso del tiempo y la justicia poética le han convertido en uno de los grandes narradores de la literatura española actual.</p><p>La historia narrada en<em> El secreto de las fiestas</em> se inicia en una Galicia rural, poblada de vacas y leyendas, donde Daniel, huérfano de madre y con un padre músico que no puede ocuparse de él, ha vivido con su abuelo y sus tías desde los seis años. Una travesura, fruto de la necesidad de descubrimiento, le devuelve junto a su padre a una Barcelona plagada de modernidad. Es destacable la manera magistral con la que Casavella dibuja el contraste entre la vida de esos dos espacios: una España rural, detenida en el tiempo y una urbe que oculta su gris bajo el disfraz de lo moderno. Dos espacios que, a pesar de convivir en un mismo tiempo, los inicios de la Transición española, nos resultan antitéticos. La soledad del recién llegado a la gran ciudad, una historia familiar que necesitará conocer para conocerse, máquinas del millón que generan sueños, los días de novato en el instituto, que le descubren las relaciones de poder entre iguales, y el primer amor en el que se descubre a él mismo, vertebran el relato.</p><p>La historia es una búsqueda de la identidad y en esa búsqueda, como en todas las búsquedas, los mitos juegan un papel imprescindible y las sietes reglas fundamentales en las que, según su abuelo, se basa el secreto de las fiestas van a acompañar a Daniel Basanta en esa exploración hacia si mismo. En la narrativa de Casavella siempre queda demostrado que los mitos se sitúan en la condición humana.</p><p>Quimeras y realidades llevan al personaje a un viaje hacia su interior en el que  la rareza y la normalidad se cuestionan y se funden. Daniel siempre ha querido ser normal, sin embargo, cuando Chenta, “rara” de la que se enamora perdidamente, le pregunta qué quiere ser de mayor, Daniel le responde: “Normal. (…) Bueno, quería. Últimamente, me va bastante bien siendo raro...”.</p><p>Avanzamos a través del relato, llevados magistralmente por la combinación del hechizo del mito, del hechizo del personaje, de un gran dominio del lenguaje y de un ritmo interno que consigue atraparnos, unidos a esas congas que resuenan en toda la novela y que son las congas de la vida a la que Casavella nos quiere sujetar. Y a pesar de que, paradójicamente, él tuviera que abandonarlas muy pronto, seguimos bailando con él, porque <em>El</em> s<em>ecreto</em> nunca termina.</p><p><em>*Mònica Vidiella Bartual es profesora de Literatura.</em><strong>Mònica Vidiella Bartual</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[ce537a75-3f05-407f-b1e2-e93db38b4ee8]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mònica Vidiella Bartual]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/3ee87579-2169-42bd-870e-da31959c9dd2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="59337" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/3ee87579-2169-42bd-870e-da31959c9dd2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="59337" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aferrados a la conga]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/3ee87579-2169-42bd-870e-da31959c9dd2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura española,Novela,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La poesía los cría y ellos se juntan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poesia-cria-juntan_1_1160369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d790d5fc-1438-4617-b3d1-9094fbd88a3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La poesía los cría y ellos se juntan"></p><p><strong>Amistada a lo largoLuis García Montero y Felipe Benítez ReyesFundación Huerta de San AntonioÚbeda2018</strong><em>Amistada a lo largo</em></p><p>Igual que existe la poesía de circunstancias, de la que <em>Amistad a lo largo</em>, el libro que reseñamos, contiene múltiples ejemplos, también hay libros de circunstancias, de las que este libro es también un buen ejemplo. Y la circunstancia en este caso es la siguiente –más o menos—. Una asociación sin ánimo de lucro llamada Fundación Huerta de San Antonio, dedicada a la rehabilitación de la desacralizada iglesia de Santo Domingo en Úbeda (Jaén) y empeñada en convertirse en motor cultural alternativo de la ciudad de los cerros, crea <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/01/05/coleccion_juancaballos_73734_1821.html" target="_blank">una colección llamada Juancaballos de Poesía</a>, de la que <em>Amistad a lo largo</em> es su cuarta entrega. Tanto <strong>Luis García Montero</strong> como <strong>Felipe Benítez Reyes</strong> han sido invitados en alguna ocasión a las actividades que organiza la fundación en el mes de septiembre con motivo del ciclo <em>Sabina por aquí</em>. Pues bien, de estos azares y estas coincidencias, más la intervención del pintor granadino <strong>Juan Vida</strong>, colaborador de primera hora de esta fundación, surge la propuesta que a la vuelta de unos meses queda materializada en el libro que nos ocupa.</p><p>A pesar de encuadrarse en una colección de poesía, en este libro hay algo más que poemas: reseñas, prólogos, entrevistas, homenajes, presentaciones… Se podría decir que se trata más que de un libro exclusivamente sobre poesía propiamente dicha, de un volumen sobre la poesía de ambos autores, aunque también sobre otros géneros cultivados por ellos; pero sobre todo aquí se habla de sus respectivas poéticas, entendido este término en sentido amplio como teoría y práctica personal de la literatura.</p><p>No obstante, este libro, como queda reflejado en su título, extraído de un poema de <strong>Jaime Gil de Biedma</strong>, y explica <strong>Irene García Chacón </strong>en el acertado prólogo que lo precede, trata fundamentalmente de la amistad, una amistad a lo largo de casi cuarenta años y perpetrada a partir de la propia poesía, pues esta relación surge cuando los protagonistas solo se conocían por lo que cada uno había leído del otro. Así pues, se puede afirmar que gracias a esta obra miscelánea somos testigos de una amistad que nace de una admiración mutua que ha ido creciendo a lo largo del tiempo al mismo ritmo que se iba fraguando la obra de ambos escritores.</p><p>En los textos en verso espigados y extraídos de los archivos personales de ambos poetas, que se concretan en citas para comer durante a un viaje a Egipto, reseñas en verso, celebraciones de cumpleaños, convalecencias, cadáveres exquisitos… llama la atención el oficio de poeta de ambos autores, así como de quienes los acompañan en algunos textos –<strong>Benjamín Prado</strong>, <strong>Joaquín Sabina, José Hierro</strong>…— y el conocimiento de las herramientas básicas y clásicas de la lírica –de ahí la profusión de sonetos, décimas, silvas…—. Por otra parte, en muchos de esos mismos textos destaca un sentido del humor compartido, un juego de veras y bromas que, como bien sabe quien cultive o haya cultivado una amistad extensa en el tiempo, tan importante resulta para que esta disfrute de buena salud.</p><p>Pero también la amistad ha de ser exigente y sincera. Si a los amigos no se les dicen las verdades desde la admiración, el cariño y el respeto, ya vendrán luego los que no nos quieren tan bien para meternos el dedo en la llaga que más nos sangra. En este sentido, resulta especialmente relevante y significativa la carta en que Felipe Benítez Reyes le propone casi una enmienda a la totalidad a la primera versión del estreno como novelista de Luis García Montero y que se cierra con esas palabras que solo los buenos amigos pueden decirse y saben interpretar: “Ojalá me haya equivocado de pe a pa y puedas mandarme a tomar por culo con todas las de la ley”.</p><p>En los textos en prosa que se recogen en <em>Amistad a lo largo </em>sobresale otra vez la admiración, pero también la sintonía literaria entre los dos escritores, así como la defensa en algunos de ellos, especialmente los de puño y letra de Luis García Montero, de una forma de entender la poesía que se rebela contra el culturalismo vacío y ensimismado en favor del diálogo con el lector a través de la reivindicación de una tradición que parte de <strong>Antonio Machado</strong> pasa por <strong>Blas de Otero</strong> y aterriza en Jaime Gil de Biedma y <strong>Ángel González</strong>, entre otros.</p><p>El libro, finalmente, se completa con fotografías que recorren en imágenes estos casi cuarenta años de amistad en los que no solo aparecen los protagonistas de <em>Amistad a lo largo</em>, sino también quienes han recorrido en paralelo este tiempo –todo o en parte— como <strong>Silvia Barbero, Rafael Alberti, Almudena Grandes</strong>, Juan Vida, Ángel González, <strong>Luis Landero</strong> o la estatua de <strong>Pessoa </strong>en la puerta del mítico café lisboeta de A Brasileira. Por supuesto, también hay espacio para los <em>collages </em>de Felipe Benítez Reyes, tan inquietantes a veces.</p><p><em>Amistad a lo largo</em> es, ya ha quedado escrito, la historia a través de textos, unas veces publicados y otras privados, de parte de la intimidad de dos autores de referencia de la literatura española actual, una suerte de rendija a través de la que observar cómo crece una obra literaria y una amistad, cosas que no necesariamente van siempre unidas. Algo que va más allá de la curiosidad del lector y de la literatura de circunstancias –o de las circunstancias que dan lugar a esta—.</p><p><em>*Juan Carlos Sierra es profesor de Literatura.</em><strong>Juan Carlos Sierra</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[6d874397-030b-44b1-b5f7-1c5c5da274ea]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Sierra]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/d790d5fc-1438-4617-b3d1-9094fbd88a3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="85062" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/d790d5fc-1438-4617-b3d1-9094fbd88a3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="85062" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La poesía los cría y ellos se juntan]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/d790d5fc-1438-4617-b3d1-9094fbd88a3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Luis García Montero,Felipe Benítez Reyes,Poesía,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo bueno, si breve, dos veces grande]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/bueno-si-breve-veces-grande_1_1160366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/64e49e96-56e5-4e97-b304-d3e878bf70d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo bueno, si breve, dos veces grande"></p><p><strong>Fuegos de palabras. El aforismo español de los siglos XX y XXI (1900-2014)Edición de Carmen CamachoFundación José Manuel LaraSevilla2018</strong><em>Fuegos de palabras. El aforismo español de los siglos XX y XXI (1900-2014)</em></p><p>En 1928, el escritor cubano <strong>Jorge Mañach</strong> planteaba la necesidad de la “reivindicación de lo menudo” en su célebre ensayo <em>La indagación del choteo. </em>Enfrentar los problemas sociales, lo absurdo cotidiano, lo incomprensible individual y colectivo mediante el análisis detallado de las circunstancias a través de discursos paralelos. La síntesis y el humor como espacio analítico de salvación en esa vasta “muchedumbre de pequeñeces” que tiene en su poder la palabra terapéutica y enriquecedora. Algo debe haber en común entre los hombres de ciertas latitudes, acaso en todas, que necesitan de lo lúdico para esclarecer el universo en el que se levantan y se acuestan. Pero ahora vamos a hablar de aforismos, y reducir este concepto a la síntesis, al juego y al humor es si no precario, al menos, insuficiente. Sí, decía <strong>Platón </strong>que los hombres somos juguetes con los que juegan los dioses. Pero nadie nos ha dicho que los juguetes no podamos jugar, incluso a ser dioses (un tal Borges ganó durante un tiempo todas las partidas). En este caso, las reglas del juego son simples: capturar la mayor parte del universo con el menor número de palabras. Y hacerlo <em>para algo.</em> Porque, siguiendo con la metáfora platónica, cuando los juguetes juegan a saltar a la comba entre lo hondo y lo lúdico, se recrean y en su recreo recrean el mundo, lo combustionan. Y ahí otro juego comienza.</p><p>Y es que, como sabía bien<strong> Carlos Edmundo de Ory</strong>, los juegos de palabras pueden, deben, llegar a quemar como “fuegos de palabras”. Bajo este título alusivo al aforismo del poeta gaditano, <em>Fuegos de palabras</em> reúne bajo la batuta bien ritmada de<strong> Carmen Camacho</strong> una selección de textos de cuarenta y ocho escritores españoles desde Antonio Machado hasta nuestros días. Es este un trabajo exhaustivo y riguroso de años de investigación, compilación, selección y análisis que ahora ve la luz en esta edición de la colección Vandalia de la Fundación José Manuel Lara. Incluye la obra un denso y fundamentado estudio preliminar de 70 páginas y una detallada bibliografía sobre el género aforístico, así como una semblanza introductoria de cada autor que nos aporta información de gran interés sobre la obra breve de cada uno de ellos. Hacía falta. Porque en plena época del resurgimiento de la forma breve, y muy especialmente de la aforística, esta antología se plantea como una obra de consulta, visita y revisita necesaria no solo en cuanto compendio sino también, y déjenme añadir, fundamentalmente, como estudio. (No entraré a plantear, ni mucho menos a debatir, otras necesidades más didácticas que pudieran confluir en la necesidad, dentro de esta profusión y confusión de formas o fórmulas breves y fragmentarias que han aflorado en los últimos años, de poner cierto orden o, al menos, de recordar que no toda forma menuda, que no toda genialidad efímera, que no todo chascarrillo o elocuencia chispeante responde al marbete de “aforismo”. Y no lo haré porque Carmen Camacho ha escrito un ajustado y lúcido ensayo inicial donde nos acerca con contundencia, y con agudeza, a la esencia de la forma aforística, recordándonos qué es, y por tanto, implícitamente, qué no es. Ni lo bueno si breve, ni breve pero intenso… Tan solo diré, más bien recordaré, lo que dijo <strong>Bergamín</strong>: “El aforismo no es breve: es inconmensurable”).</p><p>En otro orden de cosas, <em>Fuegos de palabras</em> es mucho más que una antología: es una historia detallada, una mirada amablemente inquisitiva y epistemológica, una reflexión profunda acerca de este “género” que la autora conoce tan bien. Y es que Carmen Camacho, poeta, narradora, periodista, profesora y primorosa hilandera de sentencias de aceras, ha dado buena cuenta de su gusto por lo breve si bueno dos veces grande en algunos de sus libros, <em>Minimás</em> (2008), <em>Zona franca</em> (2016) y su edición de aforismos <em>Seré Bre</em> (2015). (Permítanme contarles que tuve la suerte de comenzar a leer algunas de sus “breverías” hace muchos años. Por entonces aún se llamaban “mínimas” y salían de sus carpetas de cartón con gomillas como cuartillas que se soñaban octavillas. Poco después, las mínimas se convirtieron en palabras agudas, <em>minimás</em>. No podía ser de otro modo. Ahí empecé a saber del talento y del genio calambrero de esta jiennense adoptada por Triana. Desde entonces no se ha quitado, como ella dice, las gafas de poeta).</p><p>En cuanto a la selección, la autora ha optado por el orden cronológico para introducir a los autores que, comenzando por <strong>Antonio Machado</strong> y terminando por <strong>Erika Martínez</strong>, conforman el aporte esencial de la producción del aforismo poético en España durante los siglos XX y XXI, sin otra división de orden temático o estético. Porque, como leemos en el estudio introductorio, la propia naturaleza de las formas aforísticas es híbrida, “limitan al norte con la filosofía y al sur con la poesía”. Y en esta dualidad, cada creador convive con el resto de creadores en su propio espacio, un amplio solar de creación que es “ecosistema, pensamiento y símbolo, juego del lenguaje y entendimiento, eternidad y fugacidades”.</p><p>Es cierto, por otra parte, que toda antología nace de un proceso de selección que tiene sus riesgos. El acto de elegir supone siempre crear un espacio electo fuera de cuyos márgenes todo constituye el vacío. Cuántas veces habremos soñado con una antología de los ausentes. Y es que distinguir entre la vastedad conlleva un "necesario" ejercicio de olvido voluntario. Pero la omisión no debe entenderse como descuido, distracción o desmemoria. No aquí. Aquí encontramos un muestrario, un dechado de voces indispensables. Hay otras, sí, pero toda compilación es un predio, un terreno acotado, una heredad. Es imposible, salvo tal vez en un aforismo, encerrar el campo entero en un puñado de palabras. Y en este caso, la selección antológica está fuera de toda sospecha por cuanto no responde a la tipología común en la tradición literaria enfocada a la promoción o consagración de autores (ninguno, ni los viejos ni los jóvenes, requieren de este auxilio). No hay aquí un deseo de aceptación de una tradición literaria específica unificada mediante criterios diversos, ni el intento de una determinada afinidad temática o estilística. Hay, eso sí, una definición marcada por un género (más bien por <em>un estado</em>, señala la autora), por una periodización concreta y por una ubicación geográfica. Y hay una guía, un manual que nos adentra en este “género” y en su historia en nuestras letras y que nos lanza su contenido en un movimiento cronológico pendular. Porque, como sabemos bien, la selección antológica implica un doble proceso temporal, dado que supone buscar en la memoria lo que debe ser recordado; por tanto, se orienta hacia el pasado (en el proceso de elección) para dirigirse al futuro (en el proceso de proyección). Y a poco que pensemos, eso se nos parece bastante a la formulación de la tradición.</p><p>Encontramos en esta obra símbolos, compresión, comprensión, emoción, ironía, paradoja, calambre, ingenio, síntesis, intensidad... Y humor, que no humorada (que esto se nos escapa de siglo); y máscara, que no mascarada (que esto se nos escapa de espacio); y reflexión (que esto en cualquier siglo y en cualquier espacio, puede provocar, como se sabe, la risa o el llanto). Y es que tal vez el hombre tendrá que huir de aquella “dictadura sin lágrimas” que presagiaba <strong>Huxley</strong>. Deberá hacerlo. Habrá que llorar, aunque sea de risa. Sin cesarismo, necesaria y libremente. ¡Las lágrimas se venden en las farmacias!, adónde hemos llegado. Llorar o reír de emoción, de conocimiento, de asco, de placer. Vuelvo a De Ory  (una y otra vez lo hago) cuando dice aquello de “Bendito sea el hombre que recorre las calles riendo a carcajadas”. Eso es. Y con la risa o el llanto puestos (elijan), invito a la lectura de este libro hecho a nuestra medida, a nuestro tiempo, a nuestros tiempos, a ratos, en fragmentos, pausadamente, sin urgencia (“Tanta prisa por ser eterno” nos dijo<strong> Juan Ramón</strong>). Ni siquiera os será necesario tener la lámpara encendida, porque estos <em>fuegos de palabras,</em> vaticina Carmen Camacho, nos dejarán “a su paso encendida la mirada”. Y ardidas las pestañas, añado.</p><p><em>*Rosario Pérez Cabaña es poeta y profesora de Literatura.</em><strong>Rosario Pérez Cabaña </strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1b961141-7989-4bee-a1d8-d1c6eb2f95c5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rosario Pérez Cabaña]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/64e49e96-56e5-4e97-b304-d3e878bf70d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="80552" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/64e49e96-56e5-4e97-b304-d3e878bf70d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="80552" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo bueno, si breve, dos veces grande]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/64e49e96-56e5-4e97-b304-d3e878bf70d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo duele esta patria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/duele-patria_1_1160365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a66eaa7b-d46b-446e-8596-5bb8c87941bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo duele esta patria"></p><p><em>En el inicio del verano, la escritora nos recuerda el interés de </em>Patria<em>, de Fernando Aramburu, una de las novelas con más repercusión de los últimos años.______________</em></p><p>Tengo estupendas amistades allí, sé de su honestidad, trabajo riguroso y comprometido, su creatividad exenta de algarabía, sus afectos sin estridencias, su sencillez, su generosidad y su fuerza cuando quieren conseguir algo. Admiro lo que son y, a veces, no comprendo lo que quieren ser, pero respeto sus planteamientos vitales porque sé, estoy segura, que, en casi todos los casos, nacen de algo en lo que no está ajena nuestra cobardía, nuestros miedos, nuestras miserias, nuestra falta de conocimiento y reconocimiento de la realidad y el poco interés por el diálogo de nuestros gobernantes, que prefieren la imposición y los tribunales, a la palabra. Y también nosotras, las personas honestas que hemos dicho “de eso mejor no hablar” y nos hemos confundido.</p><p>  </p><p>Podría estar escribiendo de diferentes pueblos de los que está formado nuestro mapa, nuestro país de países, nuestra convivencia plural y rica en contrastes. Pero no, en esta ocasión, hablo de un solo pueblo. Y no me refiero a Cataluña (tan protagonista últimamente, tan malentendida), me refiero al pueblo vasco, a tantas personas que conozco allí, a lo que he aprendido en su compañía. Pero, sobre todo, me refiero a <em>Patria</em>, ese novelón de <strong>Fernando Aramburu</strong>, que me tuvo subyugada desde la primera a la última página, que me metió dentro de los personajes, me obligó a respirar desde su propia piel, a ponerme en su lugar, a descubrir la nobleza y la miseria, el dolor, el miedo, la locura, la cobardía.</p><p>Según fui adentrándome en la trama (real como la misma vida y la misma muerte) recordaba la tan careada Transición (en la que no se tuvo el valor de arreglar algunas cosas que siguen pendientes: de aquellos lodos vienen estos barrizales en los que andamos estancados), las manifestaciones, el “gora euskadi askatuta”, el “libertad, amnistía y estatuto autonomía”, recordaba la juventud de entonces, las ilusiones de ahora, la democracia fallida, el dolor por lo perdido y por lo ganado, la necesidad de reconocer las pérdidas y ganancias, lo poco que hemos profundizado, en cuánto han sufrido algunos pueblos (casi todos) de esta España nuestra que nos hiere el corazón y el pensamiento y no atiende a razones, que sigue helando la palabra en las bocas de quienes intentan cambiarlo todo, para integrar a unos y a todos.</p><p><em>Patria</em> es una de esas novelas magistralmente construida, que va adelante y atrás, que te pone en el punto de mira de lo que pasó, de lo que vivieron y sufrieron los protagonistas. He sentido la evolución emocional e ideológica de dos amigas (Bittori y Miren) la incomprensión ante lo que está pasando de sus maridos y amigos: Txato, con su no comprender por qué a él, y Joxian con su cobardía y su dejar que las cosas pasen como tengan que pasar. La historia de dos familias, en otro tiempo unidas, a las que el “conflicto”, ETA y el miedo, separan, confunden, ignoran, hacen casi imposible la reconciliación.</p><p>Leyendo, escuchando el sonido de cada personaje, me parecía estar conversando con <strong>Luis Mari, Aitor, Ainhoa, Nekane</strong>, amigos y amigas (a quienes quiero y hace tiempo que no escucho) que, cuando hablaban en castellano, utilizaban los verbos en el modo condicional, sustituyendo al pretérito imperfecto de subjuntivo, elidiendo palabras y centrándose en verbos y nombres sin muchas florituras lingüísticas ni adjetivos.</p><p>Patria es, sin duda, al menos para mí y me consta que para muchas personas lectoras, una de las mejores novelas, equiparable a las más grandes de los clásicos. He sentido el deseo de que no terminase nunca, de seguir conociendo (a través de la voz excepcional de Aramburu) lo que él sabe, lo que él siente, lo que él es capaz de transmitir de una forma tan dolorosamente brillante.</p><p><em>*Nieves Álvarez Martín es escritora y artista plástica. </em><strong>Nieves Álvarez Martín</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[b3e717ad-c563-47e0-a3c8-81d9346dd5df]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nieves Álvarez Martín]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/a66eaa7b-d46b-446e-8596-5bb8c87941bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="73782" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/a66eaa7b-d46b-446e-8596-5bb8c87941bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="73782" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo duele esta patria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/a66eaa7b-d46b-446e-8596-5bb8c87941bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Novela,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Epílogo en un acto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/epilogo-acto_1_1160363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63f2fc6a-d78a-48a5-9947-09940640dabf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Epílogo en un acto"></p><p>(El jardín de una villa cercana al mar con estatuas corroídas por la humedad, una fuente que fluye en el silencio y una pequeña alberca en la que se reflejan las estrellas. Sentados en un cenador, fumando, hay tres amigos. Pasa un largo rato sin que nadie diga nada.)</p><p>VIVIAN. Se está bien aquí. Es muy tarde, mañana hay que madrugar, pero no tengo ninguna ganar de irme a dormir.</p><p>CYRIL. Ni yo.</p><p>MARTÍN. Ahora es el momento de que alguien cuente una bonita historia de fantasmas.</p><p>CYRIL. Me aburren esa clase de historias, son todas iguales, sobre todo las que tú cuentas.</p><p>VIVIAN. También podríamos jugar a las confidencias, a contar algo que no hemos contado nunca a nadie, algo que nos avergüenza, con la promesa de que mañana por la mañana lo habremos olvidado del todo.</p><p>CYRIL. Esa es una promesa imposible. No se puede olvidar a voluntad. Se puede hacer como que no se recuerda, pero todos leeríamos en la mirada del otro que sabe nuestro secreto inconfesable. Y ya conocéis aquellos versos de no sé qué drama clásico. Un caballero mata a otro “porque no sepas que sé / que sabes flaquezas mías”.</p><p>  </p><p>MARTÍN. Yo no tendría ese problema. Me he pasado la vida hablando de mi vida. Acabo de corregir las pruebas del último, por el momento, tomo de mi diario: <em>Nadie lo diría</em>. Hace el número dieciocho, creo, y, aunque yo no sumo las páginas como mi amigo <strong>Andrés Trapiello</strong>, me temo que son ya unos miles, lo que no es poco para una vida en la que nunca pasa nada.</p><p>CYRIL. Pues yo creo que tú hablas y hablas para ocultar mejor eso de lo que no quieres hablar.</p><p>MARTÍN. Es posible.</p><p>VIVIAN. A mí más bien me parece que también habla de lo que no quiere hablar. Pero solo lo hace entre líneas, hay que estar muy atento.</p><p>MARTÍN. También es posible.</p><p>CYRIL. En cualquier caso yo no pienso leerte. Me temo que ya te he escuchado decir todo lo que tienes que decir, y más de una vez.</p><p>MARTÍN. No te diré yo que no. A cierta edad no hace uno más que repetirse.</p><p>VIVIAN. Pero la repetición también tiene su encanto. Sin repetición no hay ritmo y sin ritmo no hay música ni poesía. La obra de un escritor, de cualquier escritor, no es más que un tema con variaciones. Un tema, o unos pocos temas fundamentales, y luego una serie indefinida de variaciones. Eso está muy claro en <strong>Borges</strong>, pero también en un poeta tan profuso como <strong>Neruda</strong>.</p><p>MARTÍN. El ser humano es monótono y me temo que yo, que también soy un ser humano...</p><p>CYRIL. Dejémoslo en humanoide.</p><p>MARTÍN. …que también soy un ser humano, aunque a veces no lo parezca, soy más monótono que nadie.</p><p>CYRIL. ¿Y entonces por qué te empeñas en escribir un diario? ¿Por qué no escribes novelas? Cuenta otras vidas más interesantes, ya que la tuya carece de interés. Has vivido siempre en la misma casa, has conservado siempre el mismo trabajo, nunca te has casado…</p><p>VIVIAN. Bueno, también ha estado en la cárcel y ha comido con un rey.</p><p>MARTÍN. ¿Qué vida, si bien se mira, no es monótona? Y las de los aventureros, las más monótonas de todas, siempre corriendo de un lado para otro, siempre escapando en el último momento de la tormenta o la emboscada. A mí las películas de acción, llenas de persecuciones y explosiones, son las que más me aburren.</p><p>VIVIAN. No es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta, lo que importa.</p><p>CYRIL. En cualquier caso, amigo Martín, yo creo que tú ya te pasas un poco. Va llegando la hora de que dejes de hablar de ti mismo y te dediques a hablar de otras cosas.</p><p>MARTÍN. Claro, de la crisis económica mundial, de los problemas de la inmigración o de los peligros de Internet; de esas cosas de las que no habla nadie.</p><p>CYRIL. Es que da la impresión de que no te interesan los problemas del mundo, de que solo te dedicas a mirarte el ombligo.</p><p>MARTÍN. A mí el propio ombligo me aburre mucho; me interesa más mirarle el ombligo a los demás, y en algunos casos mirar un poco más arriba o un poco más abajo.</p><p>CYRIL. Pues de tu vida erótica no das muchos detalles. Para quien no te conozca personalmente, no queda muy claro si te acuestas con hombres o con mujeres.</p><p>MARTÍN. En mi caso, yo creo que la curiosidad estaría más bien en saber si con quien no me acuesto es con hombres o no me acuesto con mujeres. Me gusta mucho repetir una frase apócrifa de <strong>Woody Allen</strong>: “No me molestan los rumores sobre mi vida sexual; así me hago la ilusión de que tengo vida sexual”.</p><p>CYRIL. Sabes a qué me refiero. Ese pudor tuyo, y de los escritores de tu generación, es el que una experta en el tema, <strong>Anna Caballé</strong>, considera uno de los mayores defectos de los diaristas españoles. Dejáis por completo de lado la intimidad.</p><p>MARTÍN. Pues a mí, si se trata de la intimidad sexual, me parece algo muy de agradecer. Y lo mismo me da que el diarista tenga veinte que sesenta años. Incluso en las memorias de <strong>Casanova</strong>, una de mis lecturas preferidas, lo que importa es lo que hay antes y después. Lo otro cualquiera puede imaginárselo una vez pasada la adolescencia.</p><p>CYRIL. No se trata solo de sexo. Tampoco hablas mucho de tus afectos. Parece que no tienes amigos ni familiares. Solo conocidos literarios a los que hacer blanco de tus ironías.</p><p>MARTÍN. Reconozco que no soy muy dado a expresar mis emociones en público. Recuerdo a un poeta que, en todas sus lecturas, incluía un poema dedicado a la muerte de su padre. Y a mitad de los versos se interrumpía entre sollozos. También yo quedé conmovido la primera vez. A partir de la segunda, me pareció un farsante. Un caballero no llora en público, si puede evitarlo. Los comerciantes de vísceras tienen su sitio en ciertos programas de televisión, no en los recitales de poesía, no en la literatura.</p><p>VIVIAN. Así, “comerciante de vísceras”, llamaste tú una vez a un poeta catalán que a mí me gusta mucho.</p><p>MARTÍN. Ya estoy arrepentido. Tiendo a ser innecesariamente cruel. Hay cosas que se pueden pensar, pero que no se deben decir.</p><p>CYRIL. ¿Y no te parece un absurdo rehuir la intimidad en los diarios que precisamente se califican de íntimos?</p><p>VIVIAN. Yo creo que la intimidad, en los tiempos de Facebook, ha perdido mucho prestigio.</p><p>MARTÍN. Antes para reconocer a un tonto bastaba con escucharle presumir de no tener televisor en casa. Ahora de lo que presumen es de no tener teléfono móvil o de detestar las redes sociales.</p><p>VIVIAN. Como tu amigo <strong>Juan Manuel de Prada</strong>. En mi <em>moleskine</em> he copiado una frase de uno de sus últimos artículos que me ha dejado alucinado. Respiro hondo y os la leo: “Internet es, hoy por hoy, el principal instrumento del sistema para apacentar a las masas cretinizadas, haciéndoles creer ilusoriamente que fomenta la participación democrática y que fortalece la vida comunitaria, cuando en realidad fue creado para que la herida irrestañable que la destrucción de la vida comunitaria deja en el corazón humano sea anestesiada por un espejismo virtual que no hace sino fomentar la disolución de los vínculos naturales, creando individuos absortos y prendidos de una pantalla, como Narciso estaba absorto y prendido de su fuente, hasta perecer por inanición”.</p><p>MARTÍN. Hace tiempo que Juan Manuel de Prada no es mi amigo. Cuando lo era, muy jovencito, a veces me llamaba preocupado porque pensaba que yo no le admiraba demasiado. “A ti la prosa que te gusta es la de <strong>Juan Bonilla</strong>, no la mía. No me lo niegues”. Tenía toda la razón. La retórica vacua y rimbombante nunca me ha encandilado. Pero las tonterías sobre Internet no las dice solo Prada, también gente presuntamente inteligente.</p><p>VIVIAN. No sé si a <strong>Mariano Antolín Rato</strong> se le puede aplicar la presunción de inteligencia…</p><p>MARTÍN. Como la presunción de inocencia, todos tienen derecho a ella.</p><p>VIVIAN. De ese escritor, creo que asturiano, he anotado el comienzo de un artículo: “Ni siquiera dormir nos dejan. El sueño significa pérdida de tiempo. Es lo que predican los nuevos tiranos de la innovación permanente. Hay que estar conectados las veinticuatro horas del día. Y los siete días de la semana. Todo lo demás supone una pérdida del tiempo que obligatoriamente se debe dedicar a satisfacer la voracidad del actual sistema económico de mercados”.</p><p>MARTÍN. Es como si alguien se quejara de tener agua corriente en casa las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana. “¿Tenemos que estar bañándonos a todas horas? ¡Ni siquiera dormir nos dejan!”, se lamentaría un Mariano Antolín Rato de hace cien años. ¡Cuántas tonterías! Tener conexión a Internet las veinticuatro horas del día no significa que haya que estar pegado a la pantalla el día entero, como tener línea telefónica todas las horas del día (y de la noche) no quiere decir que haya que estar hablando a todas horas, sino solo cuando tenemos necesidad, sea a mediodía o a las cuatro de la madrugada.</p><p>CYRIL. Te gusta repetir obviedades, Martín. Se nota que eres profesor.</p><p>MARTÍN. Lo que me gustaría es ser el director de las revistas donde publican Prada o Antolín Rato y devolverles subrayado en rojo sus artículos con una indicación al margen: “Pensar antes de escribir”. ¿Está, como Narciso, absorta en la pantalla, amigo Prada, la abuela que cada noche conversa por Skype con su nieto de cinco años? ¿Lo hace así porque la realidad virtual ha hecho desaparecer “la vida comunitaria” o porque el niño vive con sus padres a miles de kilómetros?</p><p>CYRIL. Yo solo colecciono tonterías graciosas. En la conferencia que me pasaste el otro día, de <strong>Ángel-Luis Pujante</strong>, se dice que uno de los primeros estudiosos españoles de <strong>Shakespeare </strong>“murió en Madrid, al parecer bastante enfermo”. ¡Y tan enfermo que debía de estar!</p><p>MARTÍN. Es como aquella biografía de <strong>Chamfort </strong>que nos cuenta que intentó suicidarse, no lo consiguió, pero murió a consecuencia de las heridas que se causó en el intento.</p><p>VIVIAN. Deberías tener una sección en la prensa, Martín, dedicada a replicar a las generalizaciones abusivas y a las tonterías de los escritores cuando hablan del mundo contemporáneo.</p><p>MARTÍN. Ya me gustaría, ya. Pero no daría abasto. Solo con <strong>Félix de Azúa</strong> ya tendría para una sección.</p><p>CYRIL. ¡Siempre creyéndote en posesión de la verdad! ¡Eres incorregible!</p><p>MARTÍN. Reconozco que por Félix de Azúa siento una cierta debilidad. No me pierdo ninguna de sus columnas. Puede dedicarlas a la filosofía de <strong>Hegel</strong>, la muerte del arte o la inmortalidad de los cangrejos, pero siempre se las arregla para acabar denostando a <strong>Artur Mas</strong>, ese avatar contemporáneo del demonio, y al nacionalismo, causa de todos los males.</p><p>CYRIL. Reconoce que tú tienes cierta debilidad por los nacionalismos.</p><p>VIVIAN. No entremos en política, que nos pasaríamos aquí la noche. Volvamos a los diarios íntimos y a la intimidad en los tiempos de Facebook.</p><p>MARTÍN. Volvamos. Yo creo que la intimidad sigue estando donde estaba, en el almario de cada cual, donde nadie más puede entrar; solo se la dejamos entrever a gentes muy cercanas o a lectores desconocidos. La privacidad es otra cosa.</p><p>CYRIL Para mí son sinónimos.</p><p>MARTÍN. Para casi todo el mundo. Pero conviene distinguir. Privadamente ceno con una señorita, o con un <em>gigoló</em>, en el reservado de un restaurante. Si un fotógrafo me espera a la salida o si con un micrófono captan nuestra conversación, esa es una vulneración de mi privacidad. Pero en mi intimidad, en mis sueños y en mis deseos, en lo que yo siento o dejo de sentir por la mujer de un amigo, o por un amigo de mi mujer, nadie puede entrar, ni el más indiscreto <em>paparazzi</em>.</p><p>CYRIL. Pues esas son las cosas que uno esperaría encontrar en un diario íntimo.</p><p>MARTÍN. Y las encontrará, pero exactamente las que el autor quiere que se sepan, ni más ni menos.</p><p>CYRIL. Eso en tu caso, que se trata de un falso diario íntimo publicado en un periódico, antes <em>La Nueva España</em>, ahora <em>El Comercio</em>, a los pocos días de escribirlo. Me refiero a los verdaderos diarios íntimos, a los diarios que se publican muchos años después y sin manipulación del autor, a los diarios póstumos.</p><p>MARTÍN. A menudo más mentirosos que los otros. Los diaristas pueden mentir, algo que les está vedado a los novelistas. Yo pude haber intercambiado unas palabras de cortesía, en un acto público, con Borges, con <strong>Alberti</strong>, con la reina de España, con <strong>Ophelia Queirós</strong>, la que fue novia de Pessoa, e incluso con políticos como <strong>Netanyahu </strong>(comí una vez con él en Jerusalén). Si a los tres días narro ese encuentro en mi diario publicado en la prensa (es lo que hago desde hace más de una década), no puedo dedicarme a fantasear. Sería desmentido de inmediato. Unas amigas quisieron que les hiciera una foto con la reina <strong>Sofía </strong>en una de las comidas en el Reconquista con motivo de los premios Príncipe de Asturias. Le pedimos permiso y ella accedió muy amablemente. Al final, nos dijo: “Bueno, vosotros sabéis quién soy yo, pero yo no sé quiénes sois vosotros”. Y se lo explicamos brevemente y ella escuchó con cortés atención, como si le interesara. En mi diario del domingo siguiente, no hablé de ello, no me parecía que tuviera interés. Pero si yo escribiera un diario para publicarse dentro de muchos años, o incluso póstumo, como los que les gustan a mi amigo<strong> José Luna Borge</strong> y a <strong>Laura Freixas</strong>, no tendría inconveniente en contar, como si hubiera sido verdadera, la conversación que me habría gustado tener. “¡Por fin lo conseguimos, señora! ¡Qué peso nos hemos quitado de encima!”, diría que le habría dicho (acababa de ocurrir la abdicación del anterior Jefe del Estado). Y unos se lo creerían y otros no, pero difícilmente nadie podría desmentirme.</p><p>CYRIL No entiendo a qué viene eso.</p><p>MARTÍN. A que de la intimidad cada uno cuenta lo que quiere contar, y nunca hay pruebas de si lo que cuenta es verdad o no (se publique a los pocos días o dentro de un siglo), pero de todo lo demás la publicación inmediata es garantía de verdad.</p><p>VIVIAN. Pero hay cosas que no se pueden decir sin riesgos.</p><p>MARTÍN. Cierto, hay asuntos de los que solo se pueden hablar pasado cierto tiempo. Secretos de Estado y demás. Yo de esas cosas tengo poco que contar. Un poeta que admiro, y que un tiempo fue amigo mío, <strong>Miguel d’Ors</strong>, escribe semblanzas de los escritores que ha conocido. Pero no las publica hasta que estos no se han muerto. Para no molestarles, dice. Para no poder ser desmentido por ellos, pienso yo. A mí eso me parece una cobardía. Yo digo lo que tengo que decir, y si no puedo o no quiero decirlo, callo. No soy de venganzas póstumas. Me gusta dar la cara.</p><p>CYRIL. ¿Y aún no te la han partido?</p><p>MARTÍN. Aún no, por suerte. Y no habrá sido por falta de ganas en algunos.</p><p>CYRIL. Lo que yo no entiendo es esa manía tuya, y de otros, de escribir un diario y de publicarlo tomo tras tomo. ¿No te cansas? ¿No temes que tus amigos dejen de confiar en ti y no te cuenten nada? ¿No temes aburrir?</p><p>MARTÍN. Si te he de ser sincero, eso último es lo único que temo. Ya sé que debería decir que escribo para permanecer, para dejar constancia de mi tiempo, para aclarar los enigmas del hombre y del mundo, para algo trascendental que haya que pronunciar con voz engolada y puedan luego repetir los periodistas y los estudiosos del género. Pero yo solo escribo para entretener. Escribir un diario es como contar un cuento. Mientras los niños te miran absortos y con la boca abierta uno sigue contando. En cuanto notas que se aburren y empiezan a alborotar, hay que pasar a otra cosa, inventarse un nuevo juego.</p><p>VIVIAN. Sé lo que es eso. Tengo sobrinos pequeños. Son incansables e insaciables.</p><p>MARTÍN. Como los buenos lectores. A mí me gusta gustar, yo creo que es lo único que me gusta. En cuanto note que los lectores se aburren con mis diarios, dejaré de publicarlos. Y de escribirlos porque yo solo escribo para publicar. No me gusta hablar solo.</p><p>VIVIAN. Lo que ocurre es que a veces uno habla solo sin darse cuenta.</p><p>CYRIL. Yo ya llevo tiempo no leyéndote y elogiándote vagamente como si te hubiera leído.</p><p>MARTÍN. Los poemas quizás, los diarios lo dudo. Ya sabes lo que contaba <strong>Jorge Edwards </strong>de <strong>Pablo Neruda</strong>. En sus últimos años seguía publicando libro tras libro de poemas y dedicándoselos con su peculiar caligrafía y su habitual tinta verde a los mejores amigos. De todos recibía abundantes elogios, como de los reseñistas habituales. Pero él sospechaba que ni unos ni otros le leían. “Y era verdad”, confiesa Jorge Edwards, “nos limitábamos a hojearlos y a colocarlos en la estantería”. No creo que a ti te pase eso con mis diarios. Te puede la curiosidad.</p><p>CYRIL. Muy seguro estás de ti mismo.</p><p>MARTÍN. O muy bien lo finjo. Soy alérgico a la falsa modestia, pero me encanta la falsa vanidad.</p><p>CYRIL. No estaría yo tan seguro de que sea falsa. En ese caso, no te dedicarías una y otra vez a hablar de una vida tan normal y corriente, por no decir vulgar, como la tuya.</p><p>MARTÍN. Me gustan los retos. Me gusta mentir con la verdad. Me gustan los juegos de manos, los trucos evidentes e invisibles, las vidas monótonas, en las que nunca pasa nada. Bien mirado, todas lo son. Y todas extraordinarias si se miran de cerca.</p><p>VIVIAN. Las vidas en las que nunca pasa nada, salvo el tiempo, como en el poema de <strong>Ángel González</strong>.</p><p>MARTÍN. El tiempo que nos hace y nos deshace,</p><p>VIVIAN. Ese enigma inagotable.</p><p>CYRIL. Pues a mí me aburren las vidas vulgares, sobre todo si se dedican a contármelas una y otra vez.</p><p>MARTÍN. Todas las vidas son vulgares, Cyril. Pero solo aburren las que se cuentan mal. Volver o no inolvidable la propia vida depende de cada uno.</p><p>  <em>Letojanni, agosto 2015</em></p><p><em>*José Luis García Martín es poeta, diarista y crítico literario. Su último libro es </em><strong>José Luis García Martín</strong><a href="https://www.editorialrenacimiento.com/biblioteca-de-la-memoria-serie-mediana/1935-nadie-lo-diria.html" target="_blank">Nadie lo diría</a><em> (Renacimiento, 2018), al que pertenece este fragmento. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[080ae9c0-17ee-45e0-996e-272557659e2a]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis García Martín]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/63f2fc6a-d78a-48a5-9947-09940640dabf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="37148" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/63f2fc6a-d78a-48a5-9947-09940640dabf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="37148" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Epílogo en un acto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/63f2fc6a-d78a-48a5-9947-09940640dabf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Luis García Martín: pensar lo contrario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/jose-luis-garcia-martin-pensar-contrario_1_1160356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c8233617-e2c3-4f06-90bf-4b2d8942afa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Luis García Martín: pensar lo contrario"></p><p><em>El poeta y editor Abelardo Linares, fundador del sello Renacimiento, prologa </em><a href="https://www.editorialrenacimiento.com/biblioteca-de-la-memoria-serie-mediana/1935-nadie-lo-diria.html" target="_blank">Nadie lo diría</a><em>, el nuevo libro del crítico literario José Luis García Martín, editado en su editorial. El texto se publicó bajo el título "Unas palabras previas". </em></p><p>______________________</p><p>  <strong>Unas palabras previas</strong></p><p>Hay libros cerrados sobre sí mismos y otros llenos de puertas y ventanas. Como este, al que se puede saltar por cualquier página, por cualquier ventana, en lugar de introducirse uno por La convencional puerta o portillo del prólogo.</p><p>En cualquier caso, este es un libro especialmente abierto, aunque sea un libro especialmente íntimo.  Los llamados diarios íntimos suelen escribirse desde la intimidad de su autor, pero no necesariamente se escriben, en todos los casos, para mostrarnos esa intimidad.</p><p>De <strong>José Luis García Martín</strong>, que lleva, de mil modos, toda la vida hablando de sí mismo, sabemos en realidad muy pocas cosas. Apenas saben de él sus lectores, incluso los más pacientes y fieles, y quizá sepamos menos aún sus amigos, aunque llevemos tratándole (y discutiendo con él, lo que en su caso viene a ser lo mismo) desde hace ya casi cuarenta años.</p><p>Sabemos, eso sí, que comenzó escribiendo poesía, a la que se prestó poca atención, y comentando la actualidad poética de esos años (y toda la que vino después) con impertinente e incluso pertinente inteligencia; los enemigos que se creó por entonces siguen siéndolo aún: hay pocos críticos literarios más detestados, con razón o sin ella, sobre todo por sus antiguos y doloridos amigos literarios.</p><p><em>Nadie lo diría</em>, es el título de este libro, podría usarse como lema de la obra entera de García Martín: lo que él dice nadie se atrevería a decirlo, al menos con la claridad y rotundidad con que él lo hace.</p><p>  </p><p>¿Y de qué nos habla García Martín en su diario íntimo si no nos habla de su Intimidad? De algo que nos interesa bastante más: nos habla del mundo, de la realidad de todos los días, y lo hace –ya lo hemos dicho– con intimidad, al margen de la palabrería y de la retórica consabidas.</p><p>Alguien ha afirmado —yo mismo lo he repetido en más de una ocasión— que lo que García Martín piensa sobre cualquier tema se puede resumir en muy pocas palabras: piensa lo contrario.</p><p>No es enteramente cierto. Más adecuado resultaría afirmar que <em>piensa</em>, al contrario que la mayoría de la gente. Leerle por eso resulta siempre tonificante, se esté de acuerdo o no con sus opiniones (yo no lo estoy con buena parte de ellas, especialmente si se trata de política).</p><p>García Martín ha escrito ya una veintena de volúmenes que podríamos considerar diarios, desde el inicial, <em>Días de 1989</em>. Esos títulos forman y no forman una serie. El autor ha insistido más de una vez en que pueden, y deben, ser leídos independientemente. Su lema lo expresó <strong>Fernando Pessoa</strong> —una de sus admiraciones y devociones más firmes— por boca de Ricardo Reís: “Para ser grande, sé entero. / Nada tuyo exageres o excluyas. / Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas”.</p><p>Entero está García Martín en este libro que hoy reeditamos (la primera edición se agotó en pocos meses), como en los otros tomos de sus diarios, dispersos por diversas editoriales, que iremos poco a poco reuniendo en la Biblioteca de la Memoria.</p><p>Hay quien le reprocha a García Martín (acostumbrado a los reproches) el que sus diarios carezcan de intimidad, como ya hemos señalado, y lo achaca a su gusto por la publicación inmediata, a no dejarles reposar los largos años que aconsejaba <strong>Horacio </strong>para cualquier obra literaria. Pero García Martín no es un hombre pusilánime: iguala con la vida el pensamiento y lo que tiene que decir lo dice cara a cara con los lectores; no guarda sus venenos, si los tuviera, para la difusión póstuma, cuando las consecuencias ya no podrían recaer sobre él.</p><p>En mi ya larga carrera de voluntarioso y pequeño editor, he publicado a cientos de autores, jóvenes y viejos, clásicos y contemporáneos, pero de pocos me siento tan orgulloso (lo digo en voz baja, por no molestar, pero lo digo) como de José Luis García Martín, un escritor que estaba ya entero y verdadero en <em>Jugar con fuego</em>, la revista de 1975 que redactaba él casi por completo, y cuya copiosa obra cabría bajo el rótulo de uno de sus libros, <em>Autorretrato de desconocido</em>.</p><p>Un desconocido que sigue siéndolo para sí mismo y para los demás, pero que nos permite conocer mejor el mundo en que vivimos y conocernos mejor a nosotros, sus afortunados, persistentes y siempre un tanto desasosegados lectores.</p><p><em>*Abelardo Linares es poeta y editor, fundador del sello Renacimiento. </em><strong>Abelardo Linares</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e82a3de6-a963-4b2c-adbd-5384e71fc5a5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jul 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Abelardo Linares]]></author>
      <enclosure url="https://static.infolibre.es/clip/c8233617-e2c3-4f06-90bf-4b2d8942afa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="69883" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.infolibre.es/clip/c8233617-e2c3-4f06-90bf-4b2d8942afa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="69883" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[José Luis García Martín: pensar lo contrario]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.infolibre.es/clip/c8233617-e2c3-4f06-90bf-4b2d8942afa5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules número 116]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
