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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 130]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-130/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 130]]></description>
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      <title><![CDATA[Enseñar a Machado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ensenar-machado_1_1167644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/547c1b63-d709-4f52-8dc1-307b63722a9c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enseñar a Machado"></p><p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio, como a la de Manuel Azaña en Montauban—, dedicamos un número de Los diablos azules a su memoria. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p>_____</p><p>Hay pocas cosas de las que una persona pueda mostrarse completamente segura. En mi caso una de ellas es tener la certeza de desempeñar el trabajo más bonito del mundo. Me siento muy afortunada de compartir la mitad exacta de mi vida con alumnos y alumnas de un instituto público, alumnos de ESO y Bachillerato a los que les tengo que hablar diariamente de literatura.</p><p>La única manera que encuentro de enseñar literatura es leer y comentar y reflexionar acerca de los textos que nuestros poetas, novelistas, ensayistas o dramaturgos han escrito para nosotros, sus lectores. Ir con mis alumnos al teatro es una de las experiencias más gratas que he encontrado en mi tarea laboral. Leer un poema en clase o pasear por el Callejón del Gato, conocer a Augusto Pérez o a Soledad Montoya nos une directamente con nuestra tradición sentimental e intelectual que, estoy segura, nos hace querer ser mejores personas.</p><p>Si hablamos de personas “en el buen sentido de la palabra, buenas” nos viene a la cabeza la imagen de <strong>Antonio Machado</strong>, al que tantas veces hemos leído en clase y al que tantos cursos hemos celebrado cada 22 de febrero, haciendo exposiciones de sus poemas, retratos de su figura, plasmando sus últimos versos en carteles que nos recibirán cada mañana hasta final de curso: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Esta tarde he pedido a los chicos que me escribiesen qué había sido para ellos la lectura en clase de los poemas de Antonio Machado.</p><p>Alumnos como <strong>Celia Santamaría </strong>me ha escrito hoy estas palabras: “A mí, profesora, el poema que más me ha llamado la atención es <em>Caminante, no hay camino</em> porque creo que me invita a descubrir nuevos horizontes donde vivir nuevas experiencias sabiendo que, pase lo que pase, siempre perdurarán los recuerdos de lo vivido ('estelas en la mar').  Este mensaje que me transmite Machado tiene para mí una clara intención motivadora en la que siento cómo me anima a experimentar y vivir cada día al máximo”.</p><p><strong>Jorge Palacios</strong>, otro alumno, me dice que a él lo que más le ha gustado es leer sobre la historia de amor de Machado y <strong>Leonor </strong>y que uno de sus libros favoritos para siempre será <em>Campos de Castilla</em>. “Me encanta perderme en los paisajes de álamos donde el poeta ha sido tan feliz, aunque la joven esposa muriera tan pronto. Me gusta mucho el sentimiento que se desprende de los versos en los que se habla de Leonor y quizás por eso uno de mis poemas favoritos es <em>A José María Palacio</em>. En él puedes evadirte en la primavera de Soria aunque los últimos versos de ese poema sean tan tristes”.</p><p><strong>Alejandro Román </strong>acaba de escribirme esto: “Profe, me encanta cómo Antonio Machado consigue impactarme con su marcada simbología en el poema LIX de su obra <em>Soledades</em>. Ahí nos hace ver su conflicto filosófico interno entre la fe y la lógica ya que en <em>Anoche cuando dormía, soñé bendita ilusión</em>… el poeta nos cuenta que sueña con Dios y lo hace a través de una 'fuente' que simboliza la vida y a pesar de que Machado nunca pudo creer en él, (“de donde nunca bebí”) le gustaría que Dios fuera real, que existiera, porque en definitiva eso nos da esperanza”.</p><p>Leer y enseñar a Machado a jóvenes de diecisiete años es un regalo para mí. Leer a Antonio Machado cada mes de febrero en el IES Juanelo Turriano y en el IES Universidad Laboral, ambos en Toledo, y compartir (esa es la palabra, compartir) la profundidad de sus versos, ver y escuchar atentamente lo que piensan estos jóvenes que se esfuerzan con su lápiz y su idea, que me escuchan y se admiran de nuestro poeta es, de verdad, el mejor regalo.</p><p>Hoy de nuevo es<strong> </strong>22 de febrero. Y yo tengo una cita con mis alumnos y alumnas porque tenemos que celebrar la vida y los versos de Antonio Machado. Tenemos previsto un viaje al Alto Espino y otro a Colliure y a cualquier lugar donde maduren los limoneros y los mundos sean asonantemente sutiles. _____</p><p><strong>Sonia Asensio</strong> es profesora de Literatura.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sonia Asensio]]></author>
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      <title><![CDATA[Desde lo machadiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/machadiano_1_1167642.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cf5aa12-38f9-4b16-9576-9dd3955e4263_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desde lo machadiano"></p><p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio, como a la de Manuel Azaña en Montauban—, dedicamos un número de Los diablos azules a su memoria. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p>_____</p><p>A estas alturas nadie puede negar la popularidad de <strong>Antonio Machado</strong> en los vaivenes de nuestro tiempo, nadie ignora los asuntos que marcaron su vida y su terrible muerte en el exilio en Colliure, pero, ¿ha tenido su literatura el mismo grado de conocimiento? O dicho de otro modo, ¿ha sobrevivido con el paso de los años en las expectativas de los lectores y los escritores?</p><p>Tengo la sensación de que con don Antonio hemos vivido la conversión de un excelente poeta en una figura de cera como referencia de un tiempo hostil, de una historia difícil y de unos episodios amargos. Y digo esto porque creo que, salvo la lectura y relectura de algunos conocidísimos poemas y algunos aforismos del Juan de Mairena, la honda literatura machadiana, que en su momento sirvió para abrir espacios a los vientos de la generación del 50 en España y a la puesta en marcha, después, de esa “otra sentimentalidad”, por poner algún ejemplo, ha quedado en suspenso.</p><p>Esa figura de cera que supone Antonio Machado ha dejado de servir a la dimensión real de su poesía, de la misma manera que lo machadiano se ha convertido, a mi juicio, en un comprendido de representaciones, más o menos festivas, de la figura real del poeta.</p><p>Rescatar a Machado en nuestros días debería ser, además de una necesidad vinculada a su ferviente afán por descubrir espacios para la comunicación (“lo que pasa en la calle”), una actitud que tuviera que ver con una aproximación a lo que podríamos llamar “literatura <em>verité</em>” como un hito desde donde parte, por ejemplo, la limpieza del lenguaje, el ritmo, la Naturaleza y su provisión necesaria para la escritura, pero también un compromiso real con las palabras, con sus hondas trayectorias de conocimiento. Porque lo machadiano tiene esa necesidad de argumentar desde un lenguaje donde la verdad es la única razón posible, pero que esconde el trabajo del poeta.</p><p>Y no es que la poesía actual esté exenta de verdad, sino que carece de las medidas formales de lo machadiano, de la estructura intelectual de lo poético como la prueba inequívoca de que para comunicar de manera eficaz es necesario un largo trabajo de adecuación del verso a esa comunicación. Y nos falta decantar las sensaciones y los sentimientos como paso necesario para comunicarlos.</p><p>No en vano la literatura de Antonio Machado ha ido impregnando a los poetas nacidos a la poesía en décadas pasadas, con un largo aliento que daba firmeza a los versos que surgían del seno de generaciones ya pasadas, con una argumentación desde esa decantación que estaba muy alejada de la prisa, que era puro trabajo de análisis y también de autentificación de lo analizado, pero que, ahora, no llegan a calar en los principios, si es que los hubiera, de una nueva literatura alejada ya de esta idea de lo machadiano. Y no hablo de estancarse en la tradición, sino de crear desde su poso.</p><p>De ahí que uno opine que don Antonio ha llegado para quedarse, no como un compendio formal de su propia literatura, sino como una figura de cera que exhibe su notoriedad sin saber muy bien desde dónde.</p><p>Los ejemplos de la utilización de su figura surgen, más en los últimos años, por todas partes, de uno y otro signo político, desde postulados tan alejados a la idea que poblaba la mente del poeta como cercanos a su filosofía, desde reivindicados en amplios foros como aludidos en espacios puramente literarios. Machado se ha convertido en marca para abandonar su espacio real.</p><p>Pero además de esto, me quedo con la sensación de no haber llegado a interpretar lo machadiano más que como una justificación no demasiado intelectualizada, como mirada desde la utilización que, siempre en España, se le ha dado a las figuras que han ido poblando nuestra literatura sin atender, necesariamente, al esfuerzo que fueron poniendo en argumentar, desde ese mismo afán de lo literario, sus propios asuntos de vida.</p><p>Ahora que celebramos a Antonio Machado no estaría de más hacer una revisión de la manera en que estamos dejando que llegue, o impidiendo que llegue, la tradición que nos ha forjado como ciudadanos, como personas o como lectores. La responsabilidad es solamente nuestra. ___________</p><p><strong>Javier Lorenzo Candel </strong>es poeta. Su último libro es <a href="http://siltola.blogspot.com/2018/03/apartate-del-sol-de-javier-lorenzo.html" target="_blank">Apártate del sol</a><em>(La isla de Siltolá, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Lorenzo Candel]]></author>
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      <title><![CDATA[Alma y poeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/alma-poeta_1_1167641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/41d2174a-1c01-4dce-994c-3e345fbc4163_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alma y poeta"></p><p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio, como a la de Manuel Azaña en Montauban—, dedicamos este número de Los diablos azules a su memoria. Para celebrar su número mil, la editorial Visor, especializada en poesía, publicaba el volumen </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/estos-dias-azules-y-este-sol-de-la-infancia-poemas-para-antonio-machado.html" target="_blank">Estos días azules y este sol de la infancia. Poemas para Antonio Machado</a><em> (2018), en el que distintos creadores tramaban sus versos a partir del último escrito por el poeta en Colliure. Así lo hacía Selena Millares. </em></p><p>_____</p><p>  <strong>Alma y poeta</strong></p><p><em>Tu alma será una hogueraen el azul invierno aterecidopara aguardar la amada primavera.</em></p><p>Antonio Machado</p><p>sí, todavía este sol, y estos días azules</p><p>de la infancia y su luz nacarada</p><p>todavía tus versos después de tanto tiempo</p><p>mientras rondan la loba y su noche</p><p>y un invierno que es otro y el mismo</p><p>mientras duermes aún, acunado</p><p>por aquellos brazos maternos</p><p>que ya eran arcilla en Collioure</p><p>arrullado también, todavía</p><p>por el mar y el temblor de unas flores</p><p>doradas y rojas y lilas</p><p>es decir, del color de tu sueño</p><p>al calor de tu sueño</p><p>todavía _____</p><p><strong>Selena Millares</strong> es poeta, narradora y profesora de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Autónoma de Madrid.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selena Millares]]></author>
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      <title><![CDATA[Mil versos en el camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mil-versos-camino_1_1167637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/86a3e995-c8dd-40f0-a88e-ad2f52e64653_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mil versos en el camino"></p><p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio, como a la de Manuel Azaña en Montauban—, dedicamos este número de Los diablos azules a su memoria. Para celebrar su número mil, la editorial Visor, especializada en poesía, publicaba el volumen </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/estos-dias-azules-y-este-sol-de-la-infancia-poemas-para-antonio-machado.html" target="_blank">Estos días azules y este sol de la infancia. Poemas para Antonio Machado</a><em> (2018), en el que distintos creadores tramaban sus versos a partir del último escrito por el poeta en Colliure. </em></p><p>_____</p><p>  </p><p>“Estos días azules y este sol de la infancia” era el futuro comienzo de un verso, o quizás no. Lo que sabemos es que tras la muerte de <strong>Antonio Machado</strong> en Colliure, un papel en el bolsillo de su abrigo revelaba esa melancolía de un último invierno escrita desde la lejanía de una España que ya no era la suya. En la nuestra, hablar de poesía es hablar de la editorial Visor que lleva cincuenta años publicando poemarios, versos que llegaron al número mil y, ciertamente, pocas maneras mejores de celebrarlo que con un poemario en el que un buen puñado de poetas parten de las palabras inmarchitables de dignidad del poeta sevillano para componer sus propios poemas.</p><p>Fue en 1959, veinte años después del entierro del poeta al que el destino trágico de España condujo hasta el pueblo francés, cuando un grupo de poetas de aquella generación de los cincuenta, nacida al amparo de tantos gabanes raídos, se plantó ante la tumba para honrar su memoria. Los <strong>Blas de Otero, Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, José Agustín Goytisolo</strong> o<strong> José Manuel Caballero Bonald</strong>, entre otros presentes, se ven ahora relevados en esa vinculación eterna de la poesía en castellano por un amplio grupo de poetas de ambas márgenes del Atlántico echados a ese apunte doloroso en el que el sol que alimenta el limonero de un patio sevillano se iba volviendo luna, ante la llegada de una noche que poco tenía que ver con las de Castilla, descritas por Antonio Machado tantas veces.</p><p>El actual cortejo de poetas no se dirige a la tumba machadiana, sino que hace del verso el espacio de resistencia. El punto de ignición con el que desde el gesto de la poesía los de hoy honran al ejemplar maestro de ayer y vuelven a depositar en aquel bolsillo nuevas palabras, una retahíla de versos escritos a partir de los días azules y el sol de la infancia. Una emocionante procesión en la que mujeres y hombres se miden al gigante, no saliendo en absoluto mal parados. Rimar por encargo no debe ser nada fácil, menos aún con un punto de partida fijado y un horizonte tan inmenso como desenlace, pero la nómina de participantes es tan amplia como excelsa, nombres nuevos en nuestra poesía, otros, consagrados, varios, de allende los mares. Todos unidos en una causa común que desemboca en esa capacidad que tiene la poesía de tasar tanto con tan poco y que lleva a <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> a decir que «al final solo importan las cosas del principio», a la evocación de las palabras desde el mar de<strong> Karmelo Iribarren</strong>; a que <strong>Antonio Lucas</strong> afirme que el poeta «mastica cansancio»; a <strong>Marwan </strong>a escribir que la «brutalidad solo la combate la inocencia»; a <strong>Ana Merino</strong> a regresar a «ese anhelo de risas dibujadas»; a <strong>Selena Millares</strong> a soñar en tres colores: dorado, rojo y lila, (como no); a <strong>Ángeles Mora</strong> a apuntar que en un bolsillo «guardamos el ayer»; a <strong>Manuel Rivas</strong> a visibilizar «la eternidad embufandada», «a eternidade embufandada»; a <strong>Elvira Sastre</strong> a nombrar «la memoria de los versos imborrables»; a <strong>Fernando Valverde</strong> a situar que «la tristeza es antigua», y así podríamos seguir por ese índice poético.</p><p>Palabras que son verso, y que lleva publicando este sello desde 1969 como una de las más felices empresas de nuestras letras. <strong>Chus Visor </strong>ha hecho de su editorial una especie de Colliure, un ámbito al que peregrinar en busca de la emoción de la poesía y de su digna disposición para reflejarnos, aunque sea con cubiertas negras, pero entonces es el inicio del verso de <strong>Raquel Lanseros</strong> el que todo lo alumbra: «La poesía es azul/aunque a veces la vistan de luto». _____</p><p><strong>Ramón Rozas</strong> es crítico literario.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Rozas]]></author>
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      <title><![CDATA[Tres fotos de 1959]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/tres-fotos-1959_1_1167634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b89b6308-2bf1-4dca-8e4d-8d3dafb4d777_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres fotos de 1959"></p><p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio—, dedicamos este número de Los diablos azules a su memoria. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p>_____</p><p>En febrero de 1959 un grupo de poetas españoles, liderados por los componentes de la Escuela de Barcelona, se reunieron en Colliure para reivindicar la figura de <strong>Antonio Machado</strong>, de la que habían intentado apropiarse en la primera década de la postguerra intelectuales falangistas, como <strong>Dionisio Ridruejo </strong>o <strong>Pedro Laín Entralgo</strong>, en revistas como <em>Escorial</em> o <em>Cuadernos Hispanoamericanos</em>, como ha recordado<strong> Carme Riera</strong>, o en los sesenta, el poeta y articulista <strong>Manuel Alcántara</strong>, en las celebraciones de los XXV años de paz. Acudían, lo ha contado muy bien <strong>Araceli Iravedra</strong>, al llamamiento de los intelectuales franceses, con el auspicio del Partido Comunista; no en vano los actos tuvieron un claro cariz político de oposición al régimen.</p><p>Como principales testimonios de aquella reunión han quedado dos fotos, una de<strong> Asunción Carandell</strong> y otra de <strong>Ivonne Hortet</strong>, aunque a menudo se reproduzcan sin concederles la autoría. En la primera, en la fila de arriba, de izquierda a derecha, aparece, <strong>Blas de Otero</strong> y los entonces jóvenes poetas <strong>José Agustín Goytisolo</strong>, <strong>Ángel González </strong>y <strong>José Ángel Valente</strong>. Y junto a ellos, <strong>Alfredo Castejón</strong>, quien durante muchos años, al describir la foto, fue confundido con <strong>Carlos Sahagún</strong>, o simplemente recortado. En la fila de abajo, sentados en el suelo, encontramos a <strong>Jaime Gil de Biedma</strong>, <strong>Alfonso Costafreda</strong>, <strong>Carlos Barral</strong> y <strong>José Manuel Caballero Bonald</strong>. Sobre esta célebre foto, el escritor jerezano comenta con sorna en <em>La costumbre de vivir</em> (2001, p. 242), sus memorias: “Nos hicimos una foto que, en términos nada hiperbólicos, casi ha dado la vuelta al mundo”; e insiste: “Si no ha dado la vuelta al mundo, le deben de faltar pocos kilómetros”. De esta foto existen tres versiones parecidas pero no idénticas. Reproducimos aquí, creo que por primera vez, dos de ellas, las de mayor calidad.</p><p>  </p><p>  </p><p>Fíjense en que Ángel González tiene en la mano una cámara de fotos, que utilizó, poniendo el disparador automático, para inmortalizar también al grupo, aunque por lo que sabemos, esas fotos ni se han reproducido ni han podido encontrarse hasta ahora. Sí sabemos que el poeta asturiano fue un gran aficionado a la fotografía, hasta el punto de que cuando viajaba siempre llevaba consigo una cámara que solía utilizar con frecuencia. Para él, me comenta <strong>Susana Rivera</strong>, su viuda, la fotografía era la versión visual de la magdalena de <strong>Proust</strong>. En una de sus <em>Máximas mínimas</em>, título que debió de tomar prestado de <strong>Jardiel Poncela</strong>, nos proporciona la siguiente definición: “Fotografía: ¡la verdad revelada!”.</p><p>  </p><p>La otra foto, obra de Yvonne Hortet, la esposa de Carlos Barral, está hecha en el cementerio de Colliure, junto a la tumba del poeta sevillano, y aunque faltan algunos de los componentes del grupo, aparecen en ella Barral, Caballero Bonald, <strong>Luis Marquesans</strong> y Gil de Biedma, entonces pareja, Ángel González y <strong>Juan Ferraté</strong>.</p><p>Al homenaje dedicado a Machado habría que sumar lo que el encuentro tuvo de presentación en sociedad de la nueva generación o grupo, como algunos han preferido denominarlo, del 50 o del <em>mediosiglo</em> quizá sean los marbetes más repetidos. Aunque <strong>María Payeras</strong>, otra gran conocedora de la poesía de estos autores, haya apostado por la denominación de <em>generación Colliure</em>. Del encuentro surgió, además, la antología de <strong>José María Castellet</strong>, <em>Veinte años de poesía española</em> (1960), y la colección <em>Colliure </em>(ahora con el topónimo castellanizado, frente a su versión francesa), que dirigió el entonces influyente crítico, quien le dio nombre, pero de la que eran accionistas Gil de Biedma, Goytisolo y Barral, que actuaría como contrapeso barcelonés de la colección Adonais, controlada por el grupo madrileño. Pretendían contribuir a la resistencia y tener a su disposición unos órganos de influencia para la mejor difusión de su propia obra y de la de otros poetas afines, como así ocurrió. A ese respecto, comenta Barral en sus memorias que “desde Collioure todo se ve en política de generación: entrevistas, frente común, política de publicaciones, antología…”.</p><p>Pero volvamos a lo que aquí nos ha traído hoy, al importante papel de las fotografías en la articulación y consolidación del sistema literario, en la fijación de unas imágenes que los lectores identifican y que sirven para proporcionarle visibilidad, entidad, a un grupo literario.</p><p><strong>P.S.</strong> Aprovecho la ocasión para desde aquí llamar la atención de las instituciones culturales del Estado (Ministerio de Cultura, Instituto Cervantes, Biblioteca Nacional), para que se ocupen de impedir que no se pierda el valioso archivo de fotos de escritores de Asunción Carandell, adquiriéndolas y custodiándolas, de lo que es un buen ejemplo las tres instantáneas que reproducimos en esta ocasión. _____</p><p><strong>Fernando Valls</strong> es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tres fotos de 1959]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Literatura,Los diablos azules número 130]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poeta del Madrid asediado por Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poeta-madrid-asediado-franco_1_1167630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio, como a la de Manuel Azaña en Montauban—, dedicamos este número de Los diablos azules a su memoria. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p>_____</p><p>A comienzos de noviembre de 1936, un trimestre y pico después del comienzo de la insurrección militar, las tropas del general <strong>Franco </strong>llegaron a las puertas de Madrid. Franco y sus conmilitones pensaban que la ciudad caería en sus manos como fruta madura, y también lo pensaba el Gobierno de la República, que puso pies en polvorosa y se refugió en Valencia. Pero no fue así. Miles de civiles madrileños decidieron plantarle cara a los legionarios y mercenarios rifeños.</p><p>El Madrid del <em>¡No pasarán! </em>asombraría al mundo durante los meses siguientes. Cercada y bombardeada, hambrienta y aterida, la capital resistía al fascismo como una madre se resiste a que un desalmado le arrebate su hijo. Tan solo en la primavera de 1937 Franco terminó comprendiendo que no podía tomarla por asalto e imprimió otro giro a su campaña. Los corresponsales de guerra extranjeros abandonaron el Hotel Florida y dejaron de darle el tostón al pobre <strong>Arturo Barea</strong>: no iban a poder enviar tan rápidamente las crónicas sobre el victorioso paseo de Franco por la Puerta del Sol en un caballo blanco que deseaban la mayoría de sus muy derechistas patronos. De hecho, Madrid sería la última gran ciudad española en caer en manos del Caudillo, a finales de marzo de 1939.</p><p>En 2017 comencé a documentarme para la novela ambientada en el sitio de Madrid que planeaba; leí bastantes libros históricos y repasé un montón de fotografías, películas y documentales. En 2018 comencé la redacción de lo que terminaría siendo <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/02/20/polvora_tabaco_cuero_javier_valenzuela_92069_1026.html" target="_blank">Pólvora, tabaco y cuero</a>. ¿Y saben qué? En la soledad de mi escritorio, tecleando penosamente en el ordenador, no era una frase de esos libros —o una imagen de la época— lo que iba imponiéndose en mi corazón y mi cerebro para contar el Madrid asediado por Franco. Era una fórmula de<strong> Antonio Machado</strong>: “con plomo en las entrañas”.</p><p>Machado la empleó en un poema escrito el 7 de noviembre de 1937 y que ustedes conocen: "Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes con plomo en las entrañas". Ocho décadas después, cada vez que yo intentaba insuflar vida a Ramón, Marcela, Liberto, Lourdes y los demás personajes de mi novela, sentía que ellos tenían plomo en las entrañas. Y yo también notaba en las mías el doloroso peso de saber que aquella gente tenía razón y, sin embargo, iba a ser derrotada. Recordaba entonces lo que una vez dijo <strong>Albert Camus</strong> a propósito de que su generación aprendió en la Guerra Civil española que se puede tener razón y ser derrotado, y eso me consolaba.</p><p>Y aún me consolaba más el pensar que aquella gente, y el Madrid sediento de libertad y justicia que defendía, ¡sonreía! Lo decía Machado en su poema. Y era verdad. Los madrileños bromeaban bajo los bombardeos aéreos y artilleros, hacían guasas en las colas de alimentos y al usar los libros y muebles de sus casas para cocinar o protegerse del frío. Madrid no ha sido nunca tan Madrid, esa ciudad vitalista entre las vitalistas, como en su momento más trágico.</p><p>Escribí la última parte de la novela en mi casa en La Alpujarra. Al terminar el primer borrador, tuve clarísimo lo que debía hacer de inmediato, cómo iba a celebrarlo. Tomé mi coche, recogí a mi familia en Madrid, y, todos juntos, emprendimos el camino de Colliure. ¡Cualquier cosa que yo o muchos como yo pudiéramos escribir sobre el cerco de Madrid jamás conseguiría tener tanta verdad en tan pocas palabras como el poema de Machado dedicado al “rompeolas de todas las Españas”! Hay cosas que son insuperables, que ya están perfectamente dichas desde la primera vez que fueron dichas.</p><p>Nunca antes había visitado a Machado en Colliure. Lo hice en una tarde estival de 2018 que pregonaba <em>la joie de vivre </em>mediterránea<em>  </em>al modo que la sintió Camus en las ruinas<em> </em>de Tipaza<em>. </em>Deposité unas flores en la tumba del poeta. La tumba no estaba muerta; estaba bien viva de ramilletes, banderas republicanas, cartas y poemas manuscritos. Le agradecí a Machado en silencio sus versos sobre Madrid y su ejemplaridad como ciudadano. Mi familia se sumó guardando unos minutos de silencio. Luego nos fuimos a visitar la pensión Quintana, donde el poeta y su madre habían muerto, uno tras otro, en febrero de 1939. Al salir del cementerio, nos cruzamos con otro grupo de españoles. Intercambiamos miradas significativas. Ellos venían a tomar el relevo.</p><p>Camino de la pensión, una de mis hijas me dijo que Machado no debería de regresar nunca a España, que sus restos deberían seguir para siempre en Colliure. Para que los españoles recordemos lo ingrata y cruel que puede ser nuestra patria, añadió. Asentí con la cabeza. _____</p><p><em>Javier Valenzuela es periodista y escritor. Su última novela publicada es </em><strong>Javier Valenzuela</strong><a href="https://www.husoeditorial.es/libros/p%C3%B3lvora-tabaco-y-cuero/" target="_blank">Pólvora, tabaco y cuero</a><em> (Huso, 2019)</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
      <media:title><![CDATA[El poeta del Madrid asediado por Franco]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Poetas,Los diablos azules número 130]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Días de invierno en Colliure: 1939]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/dias-invierno-colliure-1939_1_1167625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio, como a la de Manuel Azaña en Montauban—, dedicamos este número de Los diablos azules a su memoria. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p>_____ </p><p><em>¿Sucederá tal vez que lo humano no sea la mejor medida para lo humano?</em></p><p>María Zambrano</p><p>De la estación de tren a la Casa Bugnol-Quintana apenas hay un paseo de diez minutos. O menos. Depende de si al llegar a Colliure te sientes con la cabeza en otra parte, de si ya no te cabe encima más cansancio, de si hay hielo en la pequeña carretera que lleva al pueblo y ese cansancio resbala como un niño que juega alegremente por la calle en los inviernos.</p><p>O también depende de si has ganado o perdido una guerra.</p><p>La pequeña distancia de la estación de Colliure a la Placette tenía entonces las dimensiones abruptas de esa guerra.</p><p>Uno de los viajeros, el poeta <strong>Antonio Machado</strong>, la había perdido. La razón, como enseña el maestro Mairena, había sido derrotada. Detrás del recién llegado sólo quedaban el olor a tierra quemada de la brutalidad, un aquelarre de himnos militares a la Patria y crucifijos, esa manera de vivir en el mundo que tienen —fanfarrones ellos— los cruzados del exterminio. Diez minutos eran aquel día, bajando la cuesta que llevaba al río Douy, tres años de lucha contra el fascismo, los combates también en las afueras de la contienda, la palabra que se levantaba en las trincheras como un arma más en medio de los bombardeos.</p><p>La palabra de Antonio Machado era en Colliure un silencio de tarde invernal lejos de sus tardes escolares. He hecho ese viaje —de la estación a la Placette— muchas veces. La última hace apenas tres meses. Ya no lleva agua el cauce del Douy. Ahora es una cinta de asfalto por donde lentamente pasan los coches. Al otro lado del asfalto sigue la Casa de Pauline Quintana. Cerrada a las visitas. Erguida, más incluso que aquel 28 de enero de 1939. Aquel día de enero. La familia del poeta: su madre, <strong>Ana Ruiz</strong>, su hermano <strong>José </strong>y su mujer <strong>Matea Monedero</strong>. Con la familia, el escritor <strong>Corpus Barga</strong>. Hizo de guía, de casi anfitrión porque él mismo se alojaba en ese hotel cuando cruzaba la frontera francesa. Dos habitaciones. Dicen que el poeta nunca llegó a salir de una de ellas. No muy lejos, el mar, la fortaleza que fue prisión para el exilio recién llegado a las playas de Francia, los cafés donde algunos artistas, luego célebres, dejaron sus obras para pagar lo que comían y tal vez, sobre todo, lo que bebían. Como el café Les Templiers, con aquellos cheques al portador que ahora llenan de lujo artístico las paredes. También dicen que sí que salió a ratos, el poeta. Y que fue en uno de esos paseos donde nació uno de los alejandrinos más rabiosamente melancólicos y felizmente repetidos que ha dado la poesía de todos los tiempos: “Estos días azules y este sol de la infancia”.</p><p>Atrás quedaban los años de la Segunda República, el golpe de Estado africanista que se ayudó con los refuerzos del nazismo alemán y el fascismo italiano, aquel entusiasta Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura celebrado, en julio de 1937, en Valencia, Madrid, Barcelona y París, un Congreso sobre el que acaba de publicar (con el sello de la Institució Alfons el Magnànim de la Diputación de Valencia) <a href="http://www.alfonselmagnanim.net/?q=es/Llibres/segundo-congreso-internacional-de-escritores-para-la-defensa-de-la-cultura" target="_blank">un amplio y necesario volumen</a> el profesor <strong>Manuel Aznar Soler</strong>, de la Universitat Autònoma de Barcelona. Atrás quedaba, para el poeta, la casa Villa Amparo en el pueblo de Rocafort, cerca de Valencia, donde vivió entre los años 1936 y 1938. El compromiso de Machado con la causa republicana, la tristeza que ya lo embargaba, esa mirada perdida no se sabe dónde, que a lo mejor es la manera de mirar un paisaje ilimitadamente vacío. Los versos allí, en Villa Amparo: “Pienso en España vendida toda / de río a río, de monte a monte, / de mar a mar”.</p><p>El mar, siempre, en contraste con la Castilla honda de su vida y de sus versos. Como afirmando proféticamente otros versos de uno de los escritores que más amo: <strong>José Manuel Caballero Bonald</strong>. Sus versos, tantos años después de aquel febrero de 1937: “Lejos del mar nunca podrás ser libre”.</p><p>La Placette se llama ahora Plaza del Général Leclerc. Y en la Mediateca, inaugurada precisamente en los días de mi última estancia, hay un espacio Antonio Machado dedicado a la memoria del poeta. Ponen ahí el mercado ambulante, descansan los turistas del ajetreo que no cesa por las calles estrechas y empinadas de Colliure. Justo detrás de Casa Quintana, el cementerio con la tumba del poeta. Banderas republicanas, papelitos con versos de combate, testimonios vivientes de una memoria que no se resigna al silencio ni al olvido.</p><p>Aquel 28 de enero de 1939 los pasos indecisos de Antonio Machado sin saber dónde se encontraba, a qué sitio fue a parar después de tanta nieve, qué habría al otro lado de la derrota, aunque seguramente adivinara, con aquella mirada suya tan perdida en ninguna parte, que seguramente nada. Moriría menos de un mes después de la llegada: el 22 de febrero de 1939. En ese último viaje a Colliure, me sirvió de guía y amable compañía el libro <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/los-cuatro-vientos/1338-ultimos-dias-en-collioure-1939.html" target="_blank">Últimos días en Collioure, 1939</a>, del profesor<strong> Jacques Issorel</strong>. Al final hay una referencia a mi querido y nunca ausente <strong>Ricardo Senabre</strong>: “Como siempre hace todo gran poeta, Machado ha impregnado nuestra sensibilidad y ha modificado nuestra retina, enriqueciendo así nuestra percepción del mundo, ahora más amplia y solidaria”. A esa certera definición del poeta y de su obra, añade Issorel otra conclusión: “Después de leer a Antonio Machado tampoco podemos viajar como antes”.</p><p>Se cumplen, este año, ochenta desde aquel cruce de frontera. Los tiempos que corren no son buenos para la decencia democrática. La dictadura franquista convirtió la dignidad republicana en una miserable cantinela de muerte y <em>caralsoles</em> brazo en alto, en un trueque vergonzante que convertía la verdad en mentira y la violencia en cuarenta años de paz escrita en las ruinas de un país con la moral en bancarrota. Ahora es como si regresaran aquellos tiempos, como si las palabras del poeta siguieran en el refugio de una memoria casi clandestina.</p><p>Como si la distancia entre la estación de trenes y la Plaza del Général Leclerc no fuera ahora, en Colliure, sólo de diez minutos sino de ochenta años, por lo menos.</p><p>  _____</p><p><em>Alfons Cervera es escritor. Su último libro publicado es </em><strong>Alfons Cervera</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/03/16/la_buena_memoria_alfons_cervera_80689_1821.html" target="_blank">La noche en que los Beatles llegaron a Barcelona</a><em> (Piel de Zapa, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfons Cervera]]></author>
      <media:title><![CDATA[Días de invierno en Colliure: 1939]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Literatura,Los diablos azules número 130]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Memoria de Antonio Machado y Manuel Azaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/memoria-antonio-machado-manuel-azana_1_1167605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>Este viernes, 22 de febrero, se cumplen 80 años de la muerte del poeta Antonio Machado en el exilio, en la localidad francesa de Colliure. En homenaje al escritor, y con motivo también del tributo que el Gobierno le brindará el 24 de febrero —con una visita a su tumba, la primera de un presidente en ejercicio, como a la de Manuel Azaña en Montauban—, dedicamos este número de Los diablos azules a su memoria. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/02/15/pedro_sanchez_anuncio_elecciones_anticipadas_91931_1012.html" target="_blank">una visita a su tumba</a></p><p>_____</p><p>Poco después de acabada la Guerra Civil, <strong>Francisco Ayala</strong> escribía en su exilio argentino un recuerdo conmovido del autor de <em>Campos de Castilla</em>. En el artículo “<strong>Antonio Machado</strong>: el poeta y la patria”, el novelista de la generación del 27 se preguntaba: “¿Por qué, entre todos los destinos humanos, conmueve con tanta hondura el humano destino del poeta?”. La respuesta fue a la vez una interpretación histórica y un sentimiento personal: “No he podido sustraerme a la impresión de que su figura alta, pensativa y derrotada representa, vista ahora a la luz de su muerte, toda la nobleza y todo el dolor de su patria”.</p><p>Antonio Machado fue un poeta cívico no porque se comprometiese con un partido político concreto, sino porque su tradición ética y su estilo literario se unieron de forma coherente en un modo de entender la responsabilidad lírica. Educado en la estirpe de la Institución Libre de Enseñanza, aprendió las lecciones de una conciencia social que vinculaba el mundo del trabajo y la cultura. Al calor de esa dinámica, identificó su labor de poeta con su condición de ciudadano a la hora de perfilar un mundo literario. Escribir no fue para él la invención de un lenguaje raro, sino el uso personal de las palabras de la comunidad. Y ser poeta no supuso acariciar los márgenes de la bohemia o las nubes de la divinidad, sino sentirse una persona normal que acudía a su trabajo y pagaba sus facturas con el mismo esfuerzo que cualquier hijo de vecino.</p><p>El pensamiento recogido en su <em>Juan de Mairena</em> logró ejercer la duda para enfrentarse a la tentación dogmática. Fue un escéptico con creencias, una persona vinculada con su sociedad y dueña orgullosa de sus soledades, un caminante pensativo y realista capaz de encarnar el sueño republicano. La ironía sustituyó la certeza sin cuestionar nunca la seriedad ética del conocimiento. La fuerza democrática de su figura se alimentó con la necesidad de compartir la experiencia y los sufrimientos del pueblo frente a la soberbia de los señoritos.</p><p>Machado simbolizó el destino trágico de la Segunda República unos días antes de morir. Al salir al exilio en la desbandada de la derrota, cuando la policía francesa le dejó continuar viaje hasta Colliure, debido a las acreditaciones oficiales que pudo mostrar,  fue separado de los españoles conducidos a campos de concentración. El momento de la distancia forzada entre el poeta y su pueblo representó la verdadera quiebra de un sueño republicano que se había entendido a sí mismo como misión pedagógica para transformar democráticamente la vida cotidiana de los españoles a través de la educación y la cultura.</p><p>Resulta natural que la tumba de Machado en Colliure se convirtiese en un lugar decisivo de la memoria histórica española. A los 20 años de su muerte, un grupo importante de poetas se reunió allí para asumir la palabra antifranquista, la búsqueda de libertad como una apuesta por el porvenir, pero también como una melancolía lírica por lo perdido. La lección de Machado superó, claro está, la simple y desgraciada coyuntura del franquismo. <strong>Ángel González</strong>, uno de los autores reunidos en 1959 para homenajear a Machado, escribió ya en los años sesenta “Camposanto en Colliure”, un poema en el que se unía la suerte del exilio político republicano con el exilio económico de la emigración española. El desarrollismo de la paz franquista abría un nuevo horizonte en el que la palabra lírica y la ética machadiana mostraban también su disidencia.</p><p>Machado sigue hoy junto a nosotros, como una lección viva, en este tiempo de la posverdad, el cinismo y la avaricia mercantil. Devolverle honor y dignidad a la palabra es una tarea democrática urgente para huir de la intolerancia, la crispación y las nuevas formas con las que se procura distanciar al pueblo de su poesía. La palabra lírica tiene poco que ver con un espectáculo en el que la gente se viste de audiencia.</p><p>También en Francia, en el cementerio de Montauban, descansan los restos de otro español: <strong>Manuel Azaña</strong>. Su fuerza democrática se alimentó con el convencimiento de que la política era la manera más noble de resolver los conflictos sociales. La memoria de Azaña es otro ejemplo vivo. Nos enseña que una conciencia cívica debe huir al mismo tiempo del fanatismo y de la equidistancia. Supo defender con firmeza el valor de la legitimidad democrática, pero negándose al dogmatismo de los que se creen en posesión de la verdad absoluta. Después de 80 años, emociona leer su discurso “Paz, Piedad, Perdón”, pronunciado, pensando en el futuro, en la Barcelona dolorida de 1938.</p><p>A veces es necesario buscar en el pasado motivos para recuperar la ilusión y la confianza en el futuro. Política y educación, nada más, y nada menos. _____</p><p><em>Luis García Montero es poeta, director del Instituto Cervantes y colaborador de </em><strong>Luis García Montero</strong>infoLibre<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Memoria de Antonio Machado y Manuel Azaña]]></media:title>
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