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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 159]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-159/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 159]]></description>
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      <title><![CDATA[Retablo de ilustres, pícaros y fantasmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/retablo-ilustres-picaros-fantasmas_1_1176149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/77c331bd-9c4d-4676-9fff-7ff23de14179_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retablo de ilustres, pícaros y fantasmas"></p><p><strong>La subasta. Casi una novelaRafael BorrásBereniceCórdoba2019</strong><em>La subasta. Casi una novela</em></p><p>  </p><p>No queda muy claro en algunos libros narrativos, de materia enjundiosa y sólido argumento (ambas cosas resaltan en este que vamos a comentar), dónde queda el límite entre el ensayo y la novela, pues dentro de ellos se mezcla el ángulo creativo, intuitivo o poético, con la sustancia rígida, objetiva e inflexible, que brota de la realidad, de lo que es pura vida. No es fácil discernir dentro de una novela como esta, de tipo ensayístico, dónde acaba lo verdaderamente cierto, lo que ocurrió en un tiempo y un espacio, de aquello que es puramente literario, materia imaginativa del autor. Saber mezclar ambas cosas con acierto, lo objetivo y lo onírico, lo real y lo inventado, no es fácil de conseguir en cualquier caso, pero cuando se logra el resultado es magistral y el texto destella por todos sus rincones ensanchando las lindes de la imaginación, sublimando el espacio histórico relatado.</p><p>Es lo que, al final, sucede en este libro, en esta “casi una novela”, <a href="http://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=4360&edi=2" target="_blank">La subasta</a>, del prestigioso escritor <strong>Rafael Borrás</strong> (Barcelona, 1935), donde la historia narrada, sustanciosa e interesante en todos los aspectos, a veces parece increíble y literaria, pues la realidad que en ella se dibuja supera con creces lo imaginativo del relato. La historia que aquí se nos narra se cimenta en un espacio y un tiempo definidos: la Feria del Libro de Frankfurt celebrada en el año 1982, y así, por las cálidas páginas del libro —la obra en su esencia tiene algo de entrañable— van desfilando personas o personajes de reconocido prestigio literario (<strong>Caballero Bonald, Juan Benet, Vázquez Montalbán</strong>…), que resultan familiares para el lector, aunque, en cambio, otros aparezcan más desdibujados o camuflados en la costra de un seudónimo o un nombre ficticio difícil de reconocer.</p><p>El autor de esta inmensa y lúdica novela había publicado antes otra titulada <em>Cuando tú ya estés muerto</em> (2016), pero donde más destella su prestigio es dentro de su faceta de ensayista, habiendo dado a la luz libros tan importantes como <em>El rey de los rojos. Don Juan Carlos de Borbón, una figura tergiversada</em> (1996 y 2005), o <em>El rey de los cruzados. Juan Carlos I la monarquía prodigiosa</em> (2007). Antes de esto, Borrás fue el fundador y director de la mítica colección de libros de historia Espejo de España, donde aparecieron obras fundamentales inspiradas en la historia más reciente de nuestro país. Por otro lado, el autor que nos ocupa ha recibido distinciones tan importantes como la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, en el año 2004. Ahora, después de su enjundiosa trayectoria como ensayista, publica esta “casi novela”, que es mucho más que eso, pues no en balde lo que destaca en esta obra es el maravilloso tono narrativo que despliega su autor y el majestuoso espacio novelesco que, aunque se basa en la pura realidad, nos parece cosido por el pulso literario de un novelista enorme y esencial.</p><p>Asistido por una pasmosa habilidad y sirviéndose, en muchos casos, de un humor nada corrosivo, tierno incluso, iridiscente, inyectado de una sutilísima ironía, Borrás idealiza y poetiza un foro narrativo por el que deambulan narradores de altos vuelos, ensayistas de fuste, poetas engolados, displicentes, pícaros del negocio literario, además de muchos políticos famosos que, en su día, tuvieron un prestigio exacerbado y ahora son  polvo gris de un vano ayer que alcanzó su cenit en los años de la transición: "Cuando <strong>Guerra </strong>ya haya sido cesado por <strong>Felipe González, Manuel Campo Vidal</strong> le entrevistará en Televisión Española… Campo Vidal se interesará por la posibilidad de que escriba sus memorias… Guerra se amurallará en remilgos de abadesa, pero al final explicará que, si acaso, hará una <em>edición facsímil </em>para sus amigos". Este breve fragmento pertenece a una parte muy sustanciosa del libro donde se dibuja con unas breves pinceladas el perfil casi humano del político pseudointelectual, quien se confesaba gran lector de poesía, aunque confundiese, como el texto nos demuestra, el significado de una edición facsímil con el de una edición pequeña o no venal.</p><p>Otro pasaje muy ameno de esta obra es aquel que dibuja el regreso de <strong>Tarradellas </strong>a Cataluña con la anécdota de la visita a un baño de la Generalitat junto a <strong>Portabella</strong>, donde el expresidente catalán, de carácter sencillo, tan distinto al gran <strong>Pujol</strong>, deslumbrado por la exuberancia de mármoles y espejos, comenta: "Parece el cuarto de baño de una casa de putas". La maestría y límpida intuición de Rafael Borrás a la hora de narrar con singular condimento literario y aliño esperpéntico cada página del libro, hace que, al final, este sea más que una novela, un genuino y valiente ensayo narrativo que, además de contar una parte esencial de nuestra historia, nos dibuja con un desparpajo singular un curioso retablo de autores memorables (<strong>Josep Pla, Pere Gimferrer, Eduardo Pons Prades, Camilo José Cela</strong>) que deambulan a lo largo y ancho del relato, junto a otros autores de un rango más pequeño, como, por ejemplo, <strong>Jimmy Giménez-Arnau</strong>, y algunos escritores pedantes, fantasmones que ilustran con su presencia singular el olor picaresco de un parnasillo literario donde todo es fachada, decorado de cartón piedra, como cuando el autor nos describe el ambiente falso, engolado, displicente, de la rancia y altiva burguesía catalana que asiste al Liceo solo para aparentar, sin sentir ni un mínimo apego a la Cultura: "Dentro de unos años, <strong>Terenci Moix</strong> escribirá que <em>en el Liceo, el catalán era la lengua de los últimos pisos; en el resto, la burguesía que se pretendía refinada se expresaba en castellano, lo cual no quita que, a la muerte de Franco, todos se volviesen separatistas</em>".</p><p>En otros instantes y estancias de esta obra, Rafael Borrás, con sutilísima ironía dibuja el espíritu de esa Cataluña errática, tan llena de olvidos, fallas morales y contradicciones de tipo político, ético e ideológico. Solo ya por esta audacia literaria y esta intrepidez y valentía moral, reforzada por un fulgor sereno e irónico, al que, anteriormente, hemos hecho referencia, merece la pena adentrarse en este libro, esta magistral novela literaria donde su argumento central (la gran subasta de unas falsas memorias del Insigne Difunto, el dictador Generalísimo, cuyo desenlace sorprenderá al lector) es casi un pretexto para desplegar con garra un hermoso y dorado espacio narrativo que nos acaba atrapando y seduciendo por su atmósfera lírica y su aliento literario, cuando la historia, la pura realidad (esa efímera hoguera de las vanidades de las grandes ferias del libro internacionales) acaba al final siendo superada por la melancolía sustanciosa del tiempo oxidado, la magia, la ironía y el humor sosegado, limpio, iridiscente que transforma lo oscuro y grotesco de la historia en un libro tocado por la herida de un fulgor. _____</p><p><strong>Alejandro López Andrada</strong> es escritor. Su último libro es <a href="http://almuzaralibros.com/index.php?edi=1" target="_blank">Los perros de la eternidad</a><em>.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Andrada]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Retablo de ilustres, pícaros y fantasmas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Homintern']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/homintern_1_1176222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f3a9ac05-02c7-4a0f-a3d7-55817b699a84_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Homintern'"></p><p>infoLibre publica un extracto de <a href="https://dosbigotes.es/libros/homintern-como-cultura-lgtb-libero-mundo-moderno/" target="_blank">Homintern</a>, de <strong>Gregory Woods</strong>, un ensayo que la editorial <strong>Dos Bigotes</strong> lleva a las librerías el próximo 28 de octubre. En el título, que lleva por subtítulo <em><strong>Cómo la cultura LGTB liberó al mundo moderno</strong></em>, el poeta se reapropia de la idea de la <em>mafia rosa</em>, esa acusación homófoba de que un reducido número de hombres y mujeres homosexuales y bisexuales trabajan para dinamitar desde dentro la cultura occidental, y en sus manos esto pasa de ser una acusación malintencionada a ser objeto de una investigación histórica. Woods no se limita a señalar la presencia de <strong>creadores homosexuales y bisexuales </strong>en el París de los años veinte, el Berlín de los treinta o el Nueva York de los cincuenta, sino que analiza cómo la cultura LGTB, tratada a menudo como subcultura, ha influido de manera determinante en lo que se considera <em>cultura mainstream </em>o <em>cultura </em>a secas. </p><p>______</p><p>  <strong>Prefacio</strong></p><p>  </p><p>El <em>Homintern </em>es la presencia de lesbianas, gais y bisexuales en la vida moderna. Imaginado como una trama única, es una de las principales fuerzas creativas de la cultura desarrollada durante el siglo pasado, o una conspiración siniestra contra los intereses morales y materiales de los Estados nación. Usted decide.</p><p>A finales del siglo XIX y principios del XX, científicos europeos de distintas disciplinas publicaron estudios que intentaban definir y explicar a aquellos que se sentían atraídos por su propio sexo. En la misma época, una serie de escándalos públicos hicieron patente la existencia de dichas personas. Empezó a parecer que eran muy numerosas. Tan provocadora era su mera existencia, tanto traspasaba cualquier límite su comportamiento sexual —a menudo ilegal para los hombres, prácticamente impensable para las mujeres— que tuvieron que mantener distintos grados de discreción, o incluso un secreto total sobre sus vidas "personales". A su vez, este hecho se esgrimió en su contra, porque parecía que estaban conspirando en secreto entre ellos. ¿Con qué intención? Socavar las normas morales colectivas, cuestionar o ridiculizar los patrones de comportamiento y gusto aceptables o incluso subvertir la seguridad nacional.</p><p>Se permitieron, o les permitieron, una mayor visibilidad entre las clases ociosas y las ocupaciones artísticas, entre las cuales se aceptaban los estilos y modales "bohemios" sujetos a restricciones tácitamente acordadas. En algunos aspectos —al ser las artes de uso limitado entre ideólogos y burócratas— se creyó que las personas homosexuales era inofensivas; preo pronto, de forma inevitable, se consideró que ejercían una excesiva influencia cultural.</p><p>Para los entendidos, la presencia de lesbianas y gais en la vanguardia artística era, por otra parte, vigorizadora, precisamente porque contemplaban la sociedad desde un punto de vista inusual y eran capaces de socavar verdades consolidadas en la naturaleza humana. Al amar como lo hacían, recordaban al mundo que valía la pena arriesgarse por amar. Al vivir como habían escogido, iniciaban un proceso de liberación por arte de magia. Su mera presencia exigía una reevaluación de los roles de género prefijados y actitudes más matizadas hacia todo comportamiento sexual. Podían aportar una estética completamente nueva que afectara a las convenciones sociales suprafamiliares. Lo extraño de sus actividades artísticas resultaba a menudo enervante para los que buscaban, tanto en el método como en el contenido de las artes, una proyección de la norma.</p><p>Este libro trata de esas personas, y de las actitudes cambiantes hacia ellas. También de sus propias actitudes cambiantes hacia la sexualidad y el papel de esta en sus vidas. Algunas de estas personas y sus historias son ejemplares, y actúan como modelos para muchas experiencias semejantes. Otras destacan por su extrañeza, y su resplandor único arroja una luz especial sobre el conjunto de ellas.</p><p>La independencia de las lesbianas transmitió sus propias lecciones en el contexto de la lucha más amplia por la igualdad de las mujeres. A pesar de que se murmurara de ellas, y de que se las despreciara por solteronas, ya estuvieran solas o en pareja, con frecuencia estas mujeres fueron admiradas más o menos secretamente por su espíritu inconformista: habían escogido ser libres, o libres de los hombres, al menos, lo cual puede ser lo mismo.</p><p>Se nos dice que, en algunas épocas, la homosexualidad causó furor. En efecto, en el periodo de entreguerras, a cierto tipo de hombre gay elegante, ambiguo y afectado se le consideraba el epítome de lo moderno. La aceptación de la homosexualidad llegó a considerarse uno de los parámetros de la modernidad. Me interesa cómo las ideas y las imágenes relacionadas con las personas homosexuales adquieren estatus de mitos duraderos —el esteta gay, la Sodoma moderna, el espía homosexual, la isla de las sirenas, la trágica caída en desgracia, el retiro de placer oriental, el antro sórdido, el idilio pastoral, el propio <em>Homintern</em>—, que en la narrativa común ocupan merecidamente su lugar no solo de condición cultural de la homosexualidad en el mundo moderno, sino de modernidad misma.</p><p>El libro está hilvanado por los viajes, sobre todo en barco de vapor o en tren. Cuando mis personajes viajaban, ellos o su arte volvían a casa con horizontes ampliados: Gide de Argelia, Forster de Italia, Isherwood de Alemania, Stein de Francia, Lorca de Estados Unidos, Eisenstein de México, Mishima de Estados Unidos... Muchos otros se vueron obligados, o se fueron voluntariamente, al exilio desde sus hogares. Para los viajeros varones, en especial, lo sexual y lo cultural estaban íntimamente relacionados. Es difícil desligar los viajes con beneficio sexual de aquellos con rédito cultural. (Por supuesto, muchos los tenían ambos). El principal escenario de nuestro relato lo componen Europa y las costas del Mediterráneo junto a la travesía de ida y vuelta a través del Atlántico. Visto desde una perspectiva global, este cosmopolitismo en realidad es bastante local —como los lectores dle hemisferio sur observarán en seguida—, pero son los destinos que han acumulado valor mítico, más que otros lugares en los que vivan personas gais o a los que estas hayan viajado, los que más me interesan.</p><p>No tengo reparo en utilizar la literatura como prueba, y cito con liberalidad novelas con personajes <em>queers </em>que viajan al extranjero, y escenas en locales y bares de ambiente en ciudades como Berlín y París. Cito poemas con propósitos similares. Estos textos son de autores que habían observado las escenas que estaban describiendo. Muchos de ellos no se sentían libres de decirlo en letra impresa, excepto tras la pantalla protectora de la literatura: podían fingir que se estaban imaginando lo que de hecho habían experimentado de primera mano.</p><p>Suplico la indulgencia del lector por el hecho de que este es un libro de un poeta. A menudo busco proyectar una imagen, o secuencia de imágenes, en la imaginación visual del lector, más que convencer por medio de la argumentación lineal. Hay veces en que llevo a cabo saltos asociativos que, considerados como pasos lógicos, pueden parecer <em>non sequiturs</em>. Siempre me ha gustado lo que Ezra Pound dijo de sus Cantos: "Si el crítico lee a través de ellos antes de detenerse a preguntarse si los está entendiendo, creo que al final descubrirá que sí". Con cierto optimismo, me gustaría considerar el misterioso recorrido mágico de mi propio libro en términos similares. Es posible que yo sea un guía excéntrico, pero el lector verá la lógica de nuestro itinerario para cuando el viaje llegue a su fin.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Gregory Woods]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Homintern']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Activismo LGTBI,Libros,Literatura,Prepublicación,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Clemencia a las estrellas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/clemencia-estrellas_1_1176176.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f50f434-1a6a-4b8d-8ae2-de021f184b76_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clemencia a las estrellas"></p><p><strong>Agustina González </strong>(Granda, 1891-Víznar, Granada, 1936) fue <em>la zapatera prodigiosa</em>, la inspiración para la obra de <strong>Federico García Lorca</strong> estrenada en 1930. Pero fue también escritora, pensadora y política, asesinada en 1936 por el bando fascista. González sería recordada luego como una figura excéntrica, una mujer al borde de la locura que escribía galimatías para venderlos en su propia zapatería. Ella aceptó que se la tomara por loca para poder ser libre, pero, como explicaría en <em>Justificación</em>, una especie de memorias publicadas en 1927, aquella locura suya era una "locura social". "La locura social consiste en que el señalado como loco está cuerdo, y que la sociedad en que vive no lo comprende y por lo mismo lo juzga mal", decía, como recoge la escritora y editora<strong> Luna Miguel</strong> en su ensayo <a href="https://capitanswing.com/libros/el-coloquio-de-las-perras/" target="_blank">El coloquio de las perras</a> (Capitán Swing). </p><p>No ha sido hasta este 2019 que una editorial, Ménades, se ha encargado de publicar sus tres únicas obras conocidas, <em>Justificación, Las leyes secretas</em> e <em>Idearium Futurismo</em>, en un solo volumen titulado<a href="https://menadeseditorial.com/clemencia-a-las-estrellas-de-agustina-gonzalez/" target="_blank"> Clemencia a las estrellas</a>. Cuentan que es eso lo que Agustina González pidió frente al pelotón de fusilamiento en el barranco de Víznar. A estos fragmentos acompañan <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/los_diablos_azules_numero_159.html" target="_blank">en este especial</a> otros extractos de las obras de otras escritoras reunidas en <em>El coloquio de las perras</em>, como <strong>Eunice Odio, Guadalupe Amor </strong>y<strong> Rosario Ferré</strong>.</p><p>_____</p><p>  </p><p>Cuando decidí salir sola, se desbordaron las pasiones. ¡Todos me censuraban! Paseando por la calle escuchaba una multitud de disparates, comparadas unas opiniones con otras. ¡Como para ir al manicomio de haber hecho caso!</p><p>[…]</p><p>Etcétera, porque de seguir no acabaría nunca. A cada paso una opinión distinta. Chicos y grandes, pobres y ricos, se encontraban con derecho a expresar lo que sentían a mi paso por las calles y plazas. Todos pensabais de mí en alta voz, yo en cambio pensaba de vosotros sin proferir palabra. ¿Quién tenía más razón?</p><p>[…]</p><p>Poco a poco me fueron dando permiso unos y otros para salir sola, llevar puesto lo que quisiera, ya fuera moda atrasada o adelantada. Todo lo consigue la constancia; pues lo que en principio se censura más tarde la costumbre lo tolera, y la comprensión aplaude muchas veces lo que motivó discusiones y acaloros.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Agustina González]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El coloquio de las perras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/coloquio-perras_1_1176174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d9fb2c7a-e457-4880-93cf-8cb20a03022a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El coloquio de las perras"></p><p><strong>Rosario Ferré, Guadalupe Amor, Eunice Odio, Agustina González</strong>... y así hasta doce nombres de escritoras olvidadas por muchos, reivindicadas aún por unos pocos. Es un conciliábulo reunido por la escritora y editora <strong>Luna Miguel</strong> en <a href="https://capitanswing.com/libros/el-coloquio-de-las-perras/" target="_blank">El coloquio de las perras</a> (Capitán Swing), un ensayo escrito para hacer justicia, escrito para recordar. En la docena, quizás solo <strong>Gabriela Mistral</strong> y <strong>Alejandra Pizarnik</strong> sean las autoras verdaderamente alabadas y estudiadas. Y aun así: su memoria es unívoca, la de la suave maestra de pueblo, la de la torturada. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/22/luna_miguel_coloquio_los_perros_100120_1026.html" target="_blank">Dice Luna Miguel</a> que querría que su libro se leyera como "una conversación en la que estás hablando con una amiga", un intercambio de recomendaciones. Recogemos <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/los_diablos_azules_numero_159.html" target="_blank">en este especial</a> fragmentos de las obras de Ferré, Amor, Odio y González, que batallan por salir del olvido en las librerías españolas, así como un extracto de <em>El coloquio de las perras</em>, que reproducimos a continuación: </p><p>_____</p><p>  <strong>Un árbol genealógico</strong></p><p>Hambre e insomnio. Ansia y revancha. Otra vez: una oscilación entre la rabia y el entusiasmo. Porque no sé qué día es hoy, pero mientras tecleo las horas corren entre septiembre, y octubre, y noviembre de 2018. En este trimestre han pasado cosas tan desordenadas e ilusionantes como que, al menos en mi pequeño país, los libros que lideran las listas de ventas y que son más comentados y celebrados en la prensa están escritos por mujeres jóvenes: <strong>Eva Baltasar, Samanta Schweblin, Sara Mesa, Cristina Morales, Carmen María Machado, Valeria Luiselli</strong>. Como que el año en el que no se celebra el Premio Nobel de Literatura —precisamente por esa cosa rancia de institución que nunca supo denunciar los abusos sexuales que venían ocurriendo varias décadas en sus pomposos salones— sea la guadalupeña <strong>Maryse Condé</strong> quien, un 12 de octubre, reciba en reconocimiento el Nobel Alternativo por su obra pero también por su lucha antirracista y feminista. Cosas como que el 25 de octubre el suplemento literario más leído de España y buena parte de América Latina, <em>Babelia</em>, dedique su portada a la nueva ola de escritoras africanas que junto con <strong>Chimamanda Ngozi Adichie</strong> están descubriéndonos la desconocida escena de un gran continente. Como que el 10 de noviembre<strong> Gabriela Wiener </strong>y<strong> Diego Salazar </strong>reciban un importante premio de periodismo en Perú gracias a un reportaje sobre el poeta violador<strong> Reynaldo Naranj</strong>o —y consiguieran que el Gobierno peruano le quitara el Premio Nacional—. O incluso como que en los últimos días del penúltimo mes del año, mientras pongo en orden todos estos datos —que, lo sé, parece que no tengan nada que ver, pero en verdad sí lo tienen—, dos de las charlas con más afluencia del Hay Festival Arequipa a las que he asistido virtualmente por las fotos de Instagram hayan sido la de la artista <strong>Paula Bonet</strong> y su rompedor libro sobre el aborto espontáneo, así como la mesa redonda en la que la profesora <strong>Ingrid Bejerman</strong> presenta a <strong>Joanna Walsh </strong>y <strong>Cherie Dimaline</strong>, siendo la primera la creadora en 2014 del movimiento #readwomen, y la segunda una de las autoras y activistas indígenas más importantes de América. ¿Lo veis? Hay ilusión por un ladrido. Por un cambio palpable. Así que permitidme que ahora aparque la atención en el idioma desde el que escribo. Que me detenga en esos cuantos libros de América Latina y España que tanto nos costó desempolvar. Que me crea por un segundo discípula de <strong>Russ </strong>—o de <strong>Patricia de Souza</strong>, o de <strong>María Moreno</strong>, o de <strong>Clara Janés</strong>, o de <strong>Tània Balló</strong>— y reivindique la necesidad de nuestra genealogía.</p><p>Permitídmelo y pasad página.</p><p>Ahora os hablaré de ellas.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luna Miguel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El coloquio de las perras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Feminismo,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos poemas de Eunice Odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poemas-eunice-odio_1_1176169.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b9b10c7e-1f2a-41e0-a52a-b36aa6af081d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos poemas de Eunice Odio"></p><p>Si<strong> Eunice Odio</strong> (San José, Costa Rica, 1919-Ciudad de México, México, 1974) no es más leída hoy, seguramente tenga que ver con la geografía y la política. La costarricense publicó su primer pomario, <em>Los elementos terrestres</em>, a los 28 años, y el título recibió un importante premio en Guatemala, a donde la autora se desplazó para recogerlo. Acabaría permaneciendo allí años, pero sus siguientes libros, <em>Zona en territorio del alba</em> y <em>El tránsito de fuego</em>, se publicarían respectivamente en Argentina y El Salvador, aunque su exilio final se produciría en México.</p><p>  </p><p>El vaivén, tanto de su obra como de ella misma, le impidió echar raíces, y también ser adoptada por las comunidades creativas de esos países. En México ejerció como periodista cultural y frecuentó los círculos de la bohemia del Distrito Federal, pero su obra no llegó a difundirse. El hecho de que se pronunciara contra la Revolución cubana y contra el comunismo no ayudó tampoco a que se integrara en la intelectualidad de izquierdas mexicana. En su ensayo <a href="https://capitanswing.com/libros/el-coloquio-de-las-perras/" target="_blank">El coloquio de las perras</a>, donde reivindica a autoras del siglo XX en español, la escritora y editora <strong>Luna Miguel</strong> cita a <strong>José Ricardo Chaves</strong>, responsable de una biografía novelada de Eunice Odio: "No creo que en México la excluyeran, sino que ni siquiera la conocían". </p><p>La editorial Torremozas, dedicada desde 1982 a la literatura escrita por mujeres, ha sido el único sello que ha publicado su obra en España: lanzó <a href="http://www.torremozas.com/Los-elementos-terrestres" target="_blank"><em>Los elementos terrestres</em></a><em> </em>en 1989, y lo reeditó, junto  a otros poemas, en 2018. Los acompañan <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/los_diablos_azules_numero_159.html" target="_blank">en este especial</a> fragmentos de las obras de otras escritoras reunidas en <em>El coloquio de las perras</em>, como <strong>Guadalupe Amor, Rosario Ferré</strong> y <strong>Agustina González</strong>.</p><p>_____</p><p><strong>Consumación</strong></p><p>I</p><p>Tus brazos</p><p>como blancos animales nocturnos</p><p>afluyen donde mi alma suavemente golpea.</p><p>A mi lado,</p><p>como un piano de plata profunda</p><p>parpadea tu voz,</p><p>sencilla como el mar cuando está solo</p><p>y organiza naufragios de peces y de vino</p><p>para la próxima estación del agua.</p><p>Luego,</p><p>mi amor bajo tu voz resbala,</p><p>Mi sexo como el mundo</p><p>diluvia y tiene pájaros,</p><p>Y me estallan al pecho palomas y desnudos.</p><p>Y ya dentro de ti</p><p>yo no puedo encontrarme,</p><p>cayendo en el camino de mi cuerpo,</p><p>Con sumergida y tierna</p><p>vocación de espesura,</p><p>Con derrumbado aliento</p><p>y forma última.</p><p>Tú me conduces a mi cuerpo,</p><p>y llego,</p><p>extiendo el vientre</p><p>y su humedad vastísima,</p><p>donde crecen benignos pesebres y azucenas</p><p>y un animal pequeño,</p><p>doliente y transitivo.</p><p>Declinaciones del monólogo</p><p>I</p><p>Estoy sola,</p><p>muy sola,</p><p>entre mi cintura y mi vestido,</p><p>sola entre mi voz entera,</p><p>con una carga de ángeles menudos</p><p>como esas caricias</p><p>que se desploman solas en los dedos.</p><p>Entre mi pelo, a la deriva,</p><p>un remero azul,</p><p>confundido,</p><p>busca un niño de arena.</p><p>Sosteniendo sus tribus de olores</p><p>con un hilo pálido,</p><p>contra un perfil de rosa,</p><p>en el rincón más quieto de mis párpados</p><p>trece peregrinos se agolpan.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eunice Odio]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dos poemas de Eunice Odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Dos poemas de Guadalupe Amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/poemas-guadalupe-amor_1_1176166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/77c40c92-8898-4c93-8ee4-f0e3ff9f449d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos poemas de Guadalupe Amor"></p><p><strong>Guadalupe Amor</strong>, más conocida como <em>Pita </em>Amor (Ciudad de México, 1918-2000), es conocida por ser una figura: una figura del arte, posando para artistas como <strong>Diego Rivera</strong>, codeándose con <strong>Salvador Dalí</strong> o <strong>Frida Kahlo</strong>; una figura literaria, carteándose de manera constante con <strong>Gabriela Mistral</strong>; una figura social, habitual en las fiestas, reclamada por la prensa. Pero no es tan conocida como autora. Cuenta la escritora y editora <strong>Luna Miguel</strong> en <a href="https://capitanswing.com/libros/el-coloquio-de-las-perras/" target="_blank"><em>El coloquio de las perras</em></a> (Capitán Swing), un ensayo que reivindica a distintas creadoras en español, que, precisamente por su papel de <em>socialité</em>, con la frivolidad que se le asocia, los críticos dudaron de su autoría.</p><p>Ella respondía con sonetos: «Como dicen que soy una ignorante / todo el mundo comenta sin respeto / que sin duda ha de haber algún sujeto / que pone mi pesar en consonante. / Debe ser un tipo desbordante / ya que todo produce, hasta el soneto; / por eso con mis libros lanzo un reto: "burla burlando, van los tres delante". / Yo solo pido que él siga cantando / para mi fama y personal provecho / en tanto que yo vivo disfrutando / de su talento sin ningún derecho. / ¡Y ojalá no se canse, sino cuando / toda una biblioteca me haya hecho!».</p><p>La editorial Torremozas, centrada en la literatura escrita por mujeres desde su fundación en 1982, es el único sello que publica hoy su obra en España. Estos dos poemas están extraídos de <a href="http://www.torremozas.com/Otro-libro-de-amor" target="_blank">Otro libro de Amor</a>, reeditado en 2019. Los acompañan <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/los_diablos_azules_numero_159.html" target="_blank">en este especial</a> fragmentos de las obras de otras escritoras reunidas en <em>El coloquio de las perras</em>, como <strong>Eunice Odio, Rosario Ferré </strong>y<strong> Agustina González</strong>.</p><p>_____</p><p>¿Amor? No: ¡Imaginación!</p><p>Magia pura solamente:</p><p>un corazón impaciente,</p><p>y una inventada pasión.</p><p>Después, sólo decepción;</p><p>dejó de existir el cielo,</p><p>pues el tiempo rasgó el velo</p><p>que cubría aquel hechizo.</p><p>Ya el conjuro se deshizo,</p><p>y una sombra cayó al suelo.</p><p>*</p><p>Empiezas como ilusión</p><p>e invades el pensamiento,</p><p>siendo ya un suplicio lento</p><p>y una creciente obsesión.</p><p>Vas perdiendo el corazón,</p><p>las entrañas exaltando,</p><p>los pulsos precipitando,</p><p>y con tu fuego esclavizas,</p><p>y aun ya muerto, tus cenizas</p><p>la vida van abrasando.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Guadalupe Amor]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dos poemas de Guadalupe Amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Poesía,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muñeca menor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/muneca-menor_1_1176159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4886eb64-8db5-449a-a04e-11b2ce505111_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muñeca menor"></p><p>Es probable que al lector español no le suene siquiera el nombre de <strong>Rosario Ferré</strong> (Ponce, 1938-San Juan de Puerto Rico, 2016), pero la escritora es una de la de las principales figuras de la literatura puertorriqueña. La editorial La Navaja Suiza, responsable de la edición en España de <a href="http://www.lanavajasuizaeditores.com/libro/papeles-de-pandora/" target="_blank">Papeles de Pandora</a>, su libro fundacional, la considera simplemente "la figura más importante de las letras puertorriqueñas del siglo XX". Militante contra el estatus de su país de Estado asociado de Estados Unidos, convencida feminista, fue también estudiosa de Julio Cortázar y una de las promotoras de la vanguardia literaria puertorriqueña de los setenta, con la fundación de la revista <em>Zona Carga y Descarga</em>.</p><p>Ferré trenzó su literatura con su compromiso feminista, reflexionando en títulos como <em>Papeles de Pandora</em> o <em>Maldito amor</em> sobre los mitos de la feminidad, proponiendo la ruptura de los viejos modelos, a menudo mediante un sentido de lo fantástico que roza el terror. Es autora también de <em>El coloquio de las perras</em>, el ensayo <a href="https://capitanswing.com/libros/el-coloquio-de-las-perras/" target="_blank">del que la escritora y editora Luna Miguel toma el título</a> para recordar a Ferré y otras autoras en español cuya memoria ha sido adulterada o asfixiada. En este libro, Ferré reunía distintos artículos que versaban sobre el papel de las mujeres en literatura y sobre la escritura como acto creativo de liberación, en consonancia con las ideas del feminismo de la segunda ola.</p><p>De los distintos libros de la autora que han llegado a España desde los noventa, <em>Papeles de Pandora</em> es su único título vivo. Reproducimos aquí el primer relato de la colección, uno de los más conocidos de la escritora. Lo acompañan <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/los_diablos_azules_numero_159.html" target="_blank">en este especial</a> fragmentos de las obras de otras escritoras reunidas en<em> El coloquio de las perras</em>, como <strong>Eunice Odio, Guadalupe Amor </strong>y<strong> Agustina González.</strong></p><p>_____</p><p>  <strong>La muñeca menor</strong></p><p>  </p><p>La tía vieja había sacado desde muy temprano el sillón al balcón que daba al cañaveral como hacía siempre que se despertaba con ganas de hacer una muñeca. De joven se bañaba a menudo en el río, pero un día en que la lluvia había recrecido la corriente en cola de dragón había sentido en el tuétano de los huesos una mullida sensación de nieve. La cabeza metida en el reverbero negro de las rocas, había creído escuchar, revolcados con el sonido del agua, los estallidos del salitre sobre la playa y pensó que sus cabellos habían llegado por fn a desembocar en el mar. En ese preciso momento sintió una mordida terrible en la pantorrilla. La sacaron del agua gritando y se la llevaron a la casa en parihuelas retorciéndose de dolor.</p><p>El médico que la examinó aseguró que no era nada, probablemente había sido mordida por una chágara viciosa. Sin embargo pasaron los días y la llaga no cerraba. Al cabo de un mes el médico había llegado a la conclusión de que la chágara se había introducido dentro de la carne blanda de la pantorrilla, donde había evidentemente comenzado a engordar. Indicó que le aplicaran un sinapismo para que el calor la obligara a salir. La tía estuvo una semana con la pierna rígida, cubierta de mostaza desde el tobillo hasta el muslo, pero al fnalizar el tratamiento se descubrió que la llaga se había abultado aún más, recubriéndose de una substancia pétrea y limosa que era imposible tratar de remover sin que peligrara toda la pierna. Entonces se resignó a vivir para siempre con la chágara enroscada dentro de la gruta de su pantorrilla.</p><p>Había sido muy hermosa, pero la chágara que escondía bajo los largos pliegues de gasa de sus faldas la había despojado de toda vanidad. Se había encerrado en la casa rehusando a todos sus pretendientes. Al principio se había dedicado a la crianza de las hijas de su hermana, arrastrando por toda la casa la pierna monstruosa con bastante agilidad. Por aquella época la familia vivía rodeada de un pasado que dejaba desintegrar a su alrededor con la misma impasible musicalidad con que la lámpara de cristal del comedor se desgranaba a pedazos sobre el mantel raído de la mesa. Las niñas adoraban a la tía. Ella las peinaba, las bañaba y les daba de comer. Cuando les leía cuentos se sentaban a su alrededor y levantaban con disimulo el volante almidonado de su falda para oler el perfume de guanábana madura que supuraba la pierna en estado de quietud.</p><p>Cuando las niñas fueron creciendo la tía se dedicó a hacerles muñecas para jugar. Al principio eran solo muñecas comunes, con carne de guata de higüera y ojos de botones perdidos. Pero con el pasar del tiempo fue refnando su arte hasta ganarse el respeto y la reverencia de toda la familia. El nacimiento de una muñeca era siempre motivo de regocijo sagrado, lo cual explicaba el que jamás se les hubiese ocurrido vender una de ellas, ni siquiera cuando las niñas eran ya grandes y la familia comenzaba a pasar necesidad. La tía había ido agrandando el tamaño de las muñecas de manera que correspondieran a la estatura y a las medidas de cada una de las niñas. Como eran nueve y la tía hacía una muñeca de cada niña por año, hubo que separar una pieza de la casa para que la habitasen exclusivamente las muñecas. Cuando la mayor cumplió diez y ocho años había ciento veintiséis muñecas de todas las edades en la habitación. Al abrir la puerta, daba la sensación de entrar en un palomar, o en el cuarto de muñecas del palacio de las tzarinas, o en un almacén donde alguien había puesto a madurar una larga hilera de hojas de tabaco. Sin embargo, la tía no entraba en la habitación por ninguno de estos placeres, sino que echaba el pestillo a la puerta e iba levantando amorosamente cada una de las muñecas canturreándoles mientras las mecía: Así eras cuando tenías un año, así cuando tenías dos, así cuando tenías tres, reviviendo la vida de cada una de ellas por la dimensión del hueco que le dejaban entre los brazos.</p><p>El día que la mayor de las niñas cumplió diez años, la tía se sentó en el sillón frente al cañaveral y no se volvió a levantar jamás. Se balconeaba días enteros observando los cambios de agua de las cañas y solo salía de su sopor cuando la venía a visitar el doctor o cuando se despertaba con ganas de hacer una muñeca. Comenzaba entonces a clamar para que todos los habitantes de la casa viniesen a ayudarla. Podía verse ese día a los peones de la hacienda haciendo constantes relevos al pueblo como alegres mensajeros incas, a comprar cera, a comprar barro de porcelana, encajes, agujas, carretes de hilos de todos los colores. Mientras se llevaban a cabo estas diligencias, la tía llamaba a su habitación a la niña con la que había soñado esa noche y le tomaba las medidas. Luego le hacía una mascarilla de cera que cubría de yeso por ambos lados como una cara viva dentro de dos caras muertas; luego hacía salir un hilillo rubio interminable por un hoyito en la barbilla. La porcelana de las manos era siempre translúcida; tenía un ligero tinte marfleño que contrastaba con la blancura granulada de las caras de biscuit. Para hacer el cuerpo, la tía enviaba al jardín por veinte higüeras relucientes. Las cogía con una mano y con un movimiento experto de la cuchilla las iba rebanando una a una en cráneos relucientes de cuero verde. Luego las inclinaba en hilera contra la pared del balcón, para que el sol y el aire secaran los cerebros algodonosos de guano gris. Al cabo de algunos días raspaba el contenido con una cuchara y lo iba introduciendo con infnita paciencia por la boca de la muñeca.</p><p>Lo único que la tía transigía en utilizar en la creación de las muñecas sin que estuviese hecho por ella, eran las bolas de los ojos. Se los enviaban por correo desde Europa en todos los colores, pero la tía los consideraba inservibles hasta no haberlos dejado sumergidos durante un número de días en el fondo de la quebrada para que aprendiesen a reconocer el más leve movimiento de las antenas de las chágaras. Solo entonces los lavaba con agua de amoniaco y los guardaba, relucientes como gemas, colocados sobre camas de algodón, en el fondo de una lata de galletas holandesas. El vestido de las muñecas no variaba nunca, a pesar de que las niñas iban creciendo. Vestía siempre a las más pequeñas de tira bordada y a las mayores de broderí, colocando en la cabeza de cada una el mismo lazo abullonado y trémulo de pecho de paloma.</p><p>Las niñas empezaron a casarse y a abandonar la casa. El día de la boda la tía les regalaba a cada una la última muñeca dándoles un beso en la frente y diciéndoles con una sonrisa: «Aquí tienes tu Pascua de Resurrección». A los novios los tranquilizaba asegurándoles que la muñeca era solo una decoración sentimental que solía colocarse sentada, en las casas de antes, sobre la cola del piano. Desde lo alto del balcón la tía observaba a las niñas bajar por última vez las escaleras de la casa sosteniendo en una mano la modesta maleta a cuadros de cartón y pasando el otro brazo alrededor de la cintura de aquella exuberante muñeca hecha a su imagen y semejanza, calzada con zapatillas de ante, faldas de bordados nevados y pantaletas de valenciennes. Las manos y la cara de estas muñecas, sin embargo, se notaban menos transparentes, tenían la consistencia de la leche cortada. Esta diferencia encubría otra más sutil: la muñeca de boda no estaba jamás rellena de guata, sino de miel.</p><p>Ya se habían casado todas las niñas y en la casa quedaba solo la más joven cuando el doctor hizo a la tía la visita mensual acompañado de su hijo que acababa de regresar de sus estudios de Medicina en el norte. El joven levantó el volante de la falda almidonada y se quedó mirando aquella inmensa vejiga abotagada que manaba una esperma perfumada por la punta de sus escamas verdes. Sacó su estetoscopio y la auscultó, cuidadosamente. La tía pensó que auscultaba la respiración de la chágara para verifcar si todavía estaba viva, y cogiéndole la mano con cariño se la puso sobre un lugar determinado para que palpara el movimiento constante de las antenas. El joven dejó caer la falda y miró fjamente al padre. Usted hubiese podido haber curado esto en sus comienzos, le dijo. Es cierto, contestó el padre, pero yo solo quería que vinieras a ver la chágara que te había pagado los estudios durante veinte años.</p><p>​​​​​​En adelante fue el joven médico quien visitó mensualmente a la tía vieja. Era evidente su interés por la menor y la tía pudo comenzar su última muñeca con amplia anticipación. Se presentaba siempre con el cuello almidonado, los zapatos brillantes y el ostentoso alfler de corbata oriental del que no tiene donde caerse muerto. Luego de examinar a la tía se sentaba en la sala recostando su silueta de papel dentro de un marco ovalado, a la vez que le entregaba a la menor el mismo ramo de siemprevivas moradas. Ella le ofrecía galletitas de jengibre y cogía el ramo quisquillosamente con la punta de los dedos como quien coge el estómago de un erizo vuelto al revés. Decidió casarse con él porque le intrigaba su perfl dormido, y porque ya tenía ganas de saber cómo era por dentro la carne de delfín.</p><p>El día de la boda la menor se sorprendió al coger la muñeca por la cintura y encontrarla tibia, pero lo olvidó en seguida, asombrada ante su excelencia artística. Las manos y la cara estaban confeccionadas con delicadísima porcelana de Mikado. Reconoció en la sonrisa entreabierta y un poco triste la colección completa de sus dientes de leche. Había, además, otro detalle particular: la tía había incrustado en el fondo de las pupilas de los ojos sus dormilonas de brillantes.</p><p>El joven médico se la llevó a vivir al pueblo, a una casa encuadrada dentro de un bloque de cemento. La obligaba todos los días a sentarse en el balcón, para que los que pasaban por la calle supiesen que él se había casado en sociedad. Inmóvil dentro de su cubo de calor, la menor comenzó a sospechar que su marido no solo tenía el perfl de silueta de papel sino también el alma. Confrmó sus sospechas al poco tiempo. Un día él le sacó los ojos a la muñeca con la punta del bisturí y los empeñó por un lujoso reloj de cebolla con una larga leontina. Desde entonces la muñeca siguió sentada sobre la cola del piano, pero con los ojos bajos.</p><p>A los pocos meses el joven médico notó la ausencia de la muñeca y le preguntó a la menor qué había hecho con ella. Una cofradía de señoras piadosas le había ofrecido una buena suma por la cara y las manos de porcelana para hacerle un retablo a la Verónica en la próxima procesión de Cuaresma. La menor le contestó que las hormigas habían descubierto por fn que la muñeca estaba rellena de miel y en una sola noche se la habían devorado. «Como las manos y la cara eran de porcelana de Mikado, dijo, seguramente las hormigas las creyeron hechas de azúcar, y en este preciso momento deben de estar quebrándose los dientes, royendo con furia dedos y párpados en alguna cueva subterránea». Esa noche el médico cavó toda la tierra alrededor de la casa sin encontrar nada.</p><p>Pasaron los años y el médico se hizo millonario. Se había quedado con toda la clientela del pueblo, a quienes no les importaba pagar honorarios exorbitantes para poder ver de cerca a un miembro legítimo de la extinta aristocracia cañera. La menor seguía sentada en el balcón, inmóvil dentro de sus gasas y encajes, siempre con los ojos bajos. Cuando los pacientes de su marido, colgados de collares, plumachos y bastones, se acomodaban cerca de ella removiendo los rollos de sus carnes satisfechas con un alboroto de monedas, percibían a su alrededor un perfume particular que les hacía recordar involuntariamente la lenta supuración de una guanábana. Entonces les entraban a todos unas ganas irresistibles de restregarse las manos como si fueran patas.</p><p>Una sola cosa perturbaba la felicidad del médico. Notaba que mientras él se iba poniendo viejo, la menor guardaba la misma piel aporcelanada y dura que tenía cuando la iba a visitar a la casa del cañaveral. Una noche decidió entrar en su habitación para observarla durmiendo. Notó que su pecho no se movía. Colocó delicadamente el estetoscopio sobre su corazón y oyó un lejano rumor de agua. Entonces la muñeca levantó los párpados y por las cuencas vacías de los ojos comenzaron a salir las antenas furibundas de las chágaras.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rosario Ferré]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La muñeca menor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El llanto del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/llanto-mundo_1_1176151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3a75b164-a4f1-417a-a60c-322e4de20780_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El llanto del mundo"></p><p><strong>Seis formas de morir en TexasMarina PerezaguaAnagramaBarcelona2019</strong><em>Seis formas de morir en Texas</em></p><p>  </p><p>El argumento de esta novela oscila entre lo enrevesado y lo sencillo, pero en esencia se cuenta la espera de Robyn, la protagonista, en el corredor de la muerte, donde lleva confinada 16 años, antes de ser ajusticiada, y las relaciones epistolares que mantiene tanto con su padre como con su enamorado Zhao. En realidad, podría decirse que se trata de una mera pesadilla, pues ella no es consciente de haber cometido el asesinado del que se la acusa, a pesar de haber firmado la confesión, pero sobre todo creo que debe leerse como un alegato, como una denuncia, contra el tráfico de órganos y contra la pena de muerte. También es la historia de un engaño, de una traición. Sin embargo, aunque la novela se cierre desentrañando un enigma en una conclusión que resulta demasiado forzada y, a lo largo de la narración, se desvelen otros (¿qué relación existe entre el padre biológico de Robyn y Zhao?), la chica nació marcada por dos mentiras, una de su padre y otra de su madre (p. 99), aunque a lo largo de la historia se nos proporcionan pistas suficientes para que el lector tenga dudas razonables sobre la autoría del crimen.</p><p>La trama empieza en 1984, en Guangzhou (China), cuando a Zhou Hongqing le extirpan el corazón en la cárcel, estando vivo, y se lo venden y trasplantan a Edward Peterson, un estadounidense. Una práctica que se había convertido en la mayor fuente de ingresos de la sanidad China. Pero como la tradición budista dice que un difunto no descansa mientras su corazón siga latiendo, el hijo de Zhou, Linwei, y luego su nieto Xinzáng, el verdadero nombre de Zhao, viajarán a los Estados Unidos para rescatar el corazón de su antepasado, con el fin de que pueda descansar definitivamente. Y es entonces cuando confluyen las dos historias y la trama viaja de China a los Estados Unidos, a Texas, y el protagonismo de la búsqueda se traslada al nieto y a los descendientes de quien recibió el trasplante. El presente narrativo transcurre en el 2017, mientras Robyn espera a ser ejecutada, faltan algo más de tres meses, y empieza a contarnos su vida, su historia, comienza a despedirse, para contarnos cómo fue declarada culpable de un crimen, su amor por Zhao, y el doble trasplante de corazón y córneas con su padre, pues si este le cede sus córneas, "la nueva vida que mi mirada me abrió" (p. 44), ella, ciega desde los 7 años, a su vez, está dispuesta a darle su corazón (el padre padece una miocardiopatía dilatada) antes de que la ejecuten.</p><p>La novela se compone de seis capítulos, y un apartado final con las notas, más propias de un estudio, que me parecen innecesarias. Tres de esos capítulos llevan títulos explícitos y de un mismo campo semántico: "La ceguera", "Los órganos" y "El corazón2. No resultan menos explícitos el cuarto y el último, que se titulan "El corredor" y "La despedida". Y solo el primer capítulo lleva un título más genérico, "Los moradores". Es, por tanto, la denominación de la novela la que —en principio— pudiera resultar más enigmática, aunque en una de las cartas, Robyn, la protagonista, se refiera a esas <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/seis-formas-de-morir-en-texas/9788433998835/NH_633" target="_blank"><em>Seis formas de morir en Texas</em></a><em> </em>(p. 206), en espera de ser ejecutada en la silla eléctrica, acusada de haber matado a Martha Grace, su madre, cuyo cadáver apareció sin el corazón y con once cuchilladas. El capítulo más extenso –en realidad, mucho más extenso— es el segundo, “La ceguera”, pues tiene más de 100 páginas, mientras que el resto oscilan entre 17 y 51.</p><p>En todos estos capítulos, aunque en distinta proporción, predominan las cartas, aunque tampoco falten las partes contadas por un narrador omnisciente, sobresaliendo las 23 cartas que se incluyen en el segundo, quien a veces adopta la forma propia del verso. Se incluye, además, un fragmento del diario de la madre de Robyn. La carta más antigua data del 2010, pero la mayoría están fechadas en el 2017. Se trata, en gran parte, de las misivas que Robyn le dirige a su padre, hasta un total de 19, aunque otras 4 vayan destinadas a Zhao (si dirige a él como "yo tu mujer, yo tu amante", p. 55), y la carta restante es la que el padre de la protagonista le escribe a su hija (pp. 69-72). Es importante tener en cuenta singular estructura, estos números, para entender mejor la novela.</p><p>Un aspecto importante son las reflexiones de la protagonista sobre diversos avatares de su desgraciada existencia, bien sea sobre la culpa, la soledad, el cuestionamiento de ciertas leyes y costumbres, las injusticias padecidas, o bien sobre el dolor propio (la violan en la cárcel) y ajeno. Sus sensatas opiniones, al respecto, no llevan a dudar de su culpabilidad.</p><p>La novela, con una prosa muy cuidada en general, hubiera ganado con un repaso a la lengua que hubiera podido evitar americanismos (la autora es sevillana), anglicismos ("protocolo", "evento", "emocional"...), galicismos ("una suerte de..."), e incluso catalanismos ("es por esto –o por ello— por lo que..."), y diversas expresiones poco adecuadas, a la moda del día, que chirrían en el cuidado estilo que despliega la autora. En algunos pasajes abusa de los datos, como ocurre en las pp. 156-166, pues creo que la mera ficción, el relato de dimensión privada de la trama tiene fuerza más que suficiente para sustentar la denuncia, sin necesidad de datos estadísticos que, por momentos, ahogan la narración.</p><p>Me gustaría, para acabar, llamar la atención sobre la atractiva cubierta, que lleva una ilustración del artista israelí Yossi Lemel; y sobre la insólita y potente –como se dice ahora—- dedicatoria, un constante alegato en la obra de la autora contra la conducta de su padre (a quien convierte en la novela en un mero donante de esperma), que se extiende por toda la narración; y, por último, sobre la cita inicial del poeta <strong>René Char</strong>, que denuncia la indiferencia con que a veces observamos el sufrimiento ajeno. También aparece una curiosa alusión a "los inmaculados" (p. 56), me imagino que por la secta que aparece en la serie <em>Juego de tronos</em>.</p><p>A pesar de los pequeños defectos que podamos achacarle a la novela —prefiero pasar por chinche antes que por complaciente, pues estos sobran en la crítica—, he leído esta novela con sumo interés y su autora sigue pareciéndome una de las mejores voces nuevas de la narrativa española. _____</p><p><strong>Fernando Valls</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.   </p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 159]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Anhelos del bocadillo de Nocilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/anhelos-bocadillo-nocilla_1_1176138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/003874f2-a5ea-40aa-a153-2ad86162b485_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anhelos del bocadillo de Nocilla"></p><p><strong>VozdeviejaElisa VictoriaBlackie BooksBarcelona2019</strong><em>Vozdevieja</em></p><p>  </p><p>Hace tiempo que terminé <a href="https://www.blackiebooks.org/catalogo/vozdevieja/" target="_blank">Vozdevieja (Blackie Books)</a> y aún me asaltan de vez en cuando sus pasajes. La novela de <strong>Elisa Victoria</strong> (Sevilla, 1985) se cierra de forma satisfecha tras una lectura rápida, quizás con una equívoca sensación de liviandad: meses después, ya digo, aún me rondan por la cabeza sus personajes, algunas instantáneas muy bien pinceladas y, sobre todo, la atmósfera tan característica de la infancia a principios de los años noventa en España. Porque es eso —los días interminables de desayuno frente a dibujos animados, de bocadillos de Nocilla a media tarde y de noches de bochorno en el parque más cercano— lo que plasma la autora con la misma naturalidad que hondura.</p><p>Marina, la protagonista (y trasunto de la autora), se entiende a la perfección con su abuela. Este tándem es la tuerca por la que gira su línea argumental: en esta relación de niña de nueve años y señora mayor orbitan a su vez una madre separada y su novio o las amigas que la llaman <em>Vozdevieja</em>. También es la cuerda sobre la que pende la rutina de Marina. Una rutina de los largos veranos de EGB (ahora educación Primaria) que consiste en cazar conversaciones de vecinas o husmear revistas a escondidas, acompañar a la compra o salir al fresco por la noche como un fin en sí mismo. Esa repetición de la cotidianeidad y la vuelta a un pasado reciente (sin móviles ni series a la carta) deja entrever cierta nostalgia de la inocencia y del descubrimiento de la vida a través del aburrimiento.</p><p>Ese aburrimiento que parece haber dejado de existir. “Nuestra amistad es práctica y mansa como la de dos yonquis que quedan para pincharse y relajarse en compañía, sin nada que temer”, comenta en cierto momento. “La mercería está a la vuelta de la esquina. Es un lugar tan aburrido como seductor”, agrega Elisa Victoria en otro. No hay pirotecnia en su prosa pero sí unas reflexiones que atraviesan el corazón de muchos niños de los noventa y de otras generaciones (anteriores, más probablemente). A Marina le gusta investigar, inspeccionar lo prohibido. Esos atributos forjan una personalidad en proceso en un periodo de incertidumbre. “La etapa por la que pedía perdón al suelo por haberme caído encima. Al final el suelo tampoco era mi amigo y no podía besarme el culo. Cuántas ilusiones rotas”, explica en una de estos pensamientos al azar desperdigados a lo largo de sus 250 páginas.</p><p>Un microcosmos en el que nos introduce la novela con suficientes ingredientes para que la trama apenas avance: ternura, una ruptura matrimonial de fondo, humor y trasfondo político. Se habla de la Expo celebrada en Sevilla en 1992. Del PSOE de <strong>Felipe González</strong> y de esas vacaciones en las que el mayor regalo era una piscina. “No gasto las suficientes rodilleras como para considerar que lo estoy pasando bien”, concreta en una ocasión, mientras asegura que “las virtudes que más aprecio en una amiga son, en este orden: que se vea afectada por una curiosidad voraz hacia los temas prohibidos, que sea divertida y que si quedamos no me deje plantada”.</p><p>Juega con los susurros al borde del sueño, con el costumbrismo de una educación y una manutención a cargo de las abuelas, con las frustraciones de quién aún no ha dado el brinco a ese mundo adulto plagado de certezas. Dudas, secretos y esperanzas construyen una genealogía de las infancias con cuadernillos Rubio y pizarras que manchan. Aquellas en las que se merendaba chocolate sin remordimientos y se veía los canales mirando los horarios en el teletexto. _____</p><p><strong>Alberto G. Palomo</strong> es periodista y colaborador de tintaLibre<em>. </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto G. Palomo]]></author>
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