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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 160]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 160]]></description>
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      <title><![CDATA[Ausente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/ausente_1_1176461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fc620aba-d63a-432e-8554-eb52dd61b20b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ausente"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos 'Liebre por gato' está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. En esta nueva entrega recoge dos microrrelatos de la escritora Ioana Alexandrescu.</em></p><p><strong>_____</strong></p><p>  <strong>Ausente</strong></p><p>¡Se está ahogando ¡Se está ahogando!</p><p>A lo lejos, tres gaviotas afinando su chillido y un cuerpo flotando en cadencia azul.</p><p>En la terraza, cestas de fruta sacudidas por la tremenda tos del comensal.</p><p>Rodando por los bordes del mar, la carriola con sombrilla y el pato de goma salpicado de leche.</p><p>Si sólo supieras de dónde llega el grito, sabrías dónde está.</p><p>Ni aquí, ni allí, ni siquiera ahora. Aquel que buscas no se encuentra en esta página.</p><p>  <strong>Separación</strong></p><p>"No empieces con tus estúpidas quejas. Estoy harta de oírte lloriquear, como si alguien pudiera ayudarte. ¿Por qué no entiendes que las cosas son como son? Deja de dar la lata, mujer, y métete bien en la cabeza que nos tenemos que separar para siempre", se decía la mujer al espejo, mientras la brisa de la noche soplaba desde la ventana abierta.</p><p>_____</p><p><strong>Ioana Alexandrescu</strong> es profesora en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad de Oradea (Rumanía). Es autora de dos libros de poesía: Calla Lilies<em> (2015) y </em>Prados azules<em> (2017), así como de varios libros de crítica literaria. Poemas y microrrelatos suyos, escritos en español, rumano y francés, han sido publicados en revistas de varios países. Estos microrrelatos son inéditos.</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ioana Alexandrescu]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ausente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 160]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El lirismo terrible y maravilloso de Jorge Galán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/lirismo-terrible-maravilloso-jorge-galan_1_1176455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e8c1ddf-79e4-4c26-ab73-df3acbb2bc54_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lirismo terrible y maravilloso de Jorge Galán"></p><p><em>El escritor salvadoreño Jorge Galán Galán acaba de publicar el poemario Ruidos en la editorial Pre-Textos. Este artículo sobre su título anterior, Medianoche del mundo (Visor) recoge parte de la conversación que la autora mantuvo con Galán en Roma en 2017.</em><a href="https://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1953" target="_blank">Ruidos</a><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/medianoche-en-el-jardin.html" target="_blank">Medianoche del mundo</a></p><p>_____</p><p>  </p><p><strong>Jorge Galán</strong> (El Salvador, 1973) es un autor polígrafo cuya obra, de gran organicidad, elude los encasillamientos genéricos: se mueve cómodamente en el territorio de la novela, la poesía, el teatro, el guion televisivo o la literatura infantojuvenil. Obtuvo el Premio Iberoamericano Jaime Sabines 2011, el Premio Internacional Antonio Machado 2009, el Premio Adonais 2006 y fue hasta tres veces Premio Nacional de El Salvador en poesía, novela y cuento infantil. En un conversatorio que mantuvimos en la Università degli Studi Guglielmo Marconi de Roma en febrero de 2017 hablamos largamente de <a href="https://www.visor-libros.com/tienda/medianoche-en-el-jardin.html" target="_blank">Medianoche del mundo</a>, un poemario que se alzó con la XVI edición del prestigioso Premio Casa de América de Poesía Americana (Visor, 2016) presentado a concurso con el nombre <em>Bajo la interminable noche de noviembre</em> que pasaría a bautizar la primera sección de este libro bipartito. El escritor nos habló de la ambivalencia que siente por una patria "a la vez terrible y maravillosa", del duelo por los puntos de referencia que se añoran en la distancia y el exilio, de la importancia de la oralidad familiar en la arquitectura de sus relatos, especialmente en <em>Habitación al fondo de la casa</em>, traducida como <em>La stanza in fondo alla casa</em> por Mondadori en 2016.</p><p>"La soledad es un camino repleto de viajantes", "Solo el olvido es semejante a la salvación", las colas de los zorros "son bufandas que cuelgan de las ramas", la pezuña del bisonte "jamás puede romper el rojo de las flores". Las metáforas de <em>Medianoche del mundo</em>, hasta las más impensadas, remiten a la realidad política de su país y enlazan con su condición de exiliado. Durante su visita romana le pregunto por algunas curiosas metáforas del mundo animal y por los recurrentes personajes que habitan poemas como "La suerte", donde las personas siguen adelante con su vida cotidiana a pesar de las amenazas que acechan hasta detrás de los arbustos:</p><p>  </p><p>Una constante de la poesía de Galán es la fuerza de lo diminuto. Las raíces de las plantas son capaces de corroer la piedra. La pezuña del bisonte no consigue desgarrar la corola de una flor. Hay poder y resiliencia en la supuesta pequeñez. Si <strong>Carlos Fuentes</strong>, en <em>La nueva novela latinoamericana</em>, hablaba de la novela de los años veinte como un tipo de narración telúrica, costumbrista, donde al hombre se lo tragaba el paisaje –la pampa, la selva, la mina, el río– y donde la naturaleza exuberante y hostil terminaba atentando contra la integridad del hombre, en la obra de Galán la naturaleza es, por el contrario, el espacio de consuelo. El territorio de la maldad es humano y urbano: las ciudades están plagadas de sombras, siluetas amenazantes y sicarios. Así que el elenco de seres vivos amables como lagartos, albatros, cotusas, ciervos, alondras, marmotas, osos, peces, colonias de insectos, palmera, nenúfares que abundan en su lírica no debe interpretarse como un mero decorado: son el refugio de un yo lírico empujado a la intemperie de la violencia.</p><p><em>Medianoche del mundo</em> fue escrito pocos meses <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/03/17/entrevista_jorge_galan_62609_1821.html" target="_blank">después de su novela </a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/03/17/entrevista_jorge_galan_62609_1821.html" target="_blank"><em>Noviembre</em></a><em> </em>(Tusquets, 2016), una obra que combina ficción y crónica histórica que trata sobre el asesinato de seis jesuitas –cinco de ellos españoles– y dos mujeres dentro de las instalaciones de la Universidad Católica, en una madrugada de noviembre de 1989. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/11/13/jorge_galan_pide_asilo_espana_tras_ser_amenazado_muerte_por_novela_sobre_asesinato_los_jesuitas_40785_1022.html" target="_blank">Amenazado y perseguido</a>, Jorge Galán tuvo que abandonar su país. Sobre el proceso de escritura nos dice el escritor que:</p><p>  </p><p>La primera parte del libro, "La interminable noche de noviembre", se concentra en la huida y en la evocación del peligro que la motivó. En la segunda parte, "Geografia", se pinta un friso social compuesto de personajes que reflejan un drama colectivo. Encontramos un padre al que le piden que entregue a su hija de doce años, una anciana sufrida, un niño muerto. Son personajes arquetípicos, es decir, que simbolizan una parcela de la sociedad. Como señala <strong>Luis García Montero</strong> en infoLibre, ante una realidad adversa el poeta cuenta solo con el lenguaje para defenderse y reconstruir su identidad. <em>Medianoche del mundo </em>es un libro de cuidadosa elaboración donde el poder de las imágenes refuerza la crisis y la angustia: "El tono trágico del libro se vale del recuerdo bíblico para acentuar el sentimiento de fatalidad, porque el Chico de la Cruz Verde asesinado por siete balazos no tendrá tiempo para perdonar y las trompetas que llamen a la resurrección de los muertos se encontrarán con la nada", <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/02/10/jorge_galan_ruido_del_otono_60939_1821.html" target="_blank">dice García Montero</a>.</p><p>En Roma, Galán me relata que el asesinato de un joven salvadoreño de catorce años lo había impactado mucho. Se había enlistado en la Cruz Verde, que es el organismo nacional que efectúa el mismo trabajo humanitario de la Cruz Roja en comandos de salvamento, precisamente para huir de la violencia de las pandillas, "pero no pudo escapar y unos pandilleros lo asesinaron, lo acribillaron. Es terrible: no hay manera de escapar a la violencia. Y tuve que escribir un poema sobre este chico cuya historia me impresionó". En su libro el yo lírico interpela, con tono elegíaco, al niño muerto diciéndole que "querías escapar a través de un camino que no existe" pero ya había "siete leonas grises sobre una sola presa".</p><p>Para componer <em>Noviembre</em> fueron necesarios varios años de investigación y relevamiento documental, con grabaciones y entrevistas. Es después de haber visitado el Museo de los Mártires Jesuitas cuando Galán se decide a escribirla. Así me describe sus propósitos:</p><p>  </p><p>Otro aspecto destacable de <em>Medianoche del mundo</em> es la reconstrucción del mundo de la oralidad. Encontramos poemas dialogados con estampas familiares adorables como la madre y la abuela. Es en el relato oral donde se originan y funden lo terrible con lo maravilloso, esas dos aristas que sin duda caracterizan la escritura poliédrica de Jorge Galán. Tuve ocasión de preguntarle al escritor por la influencia de la transimisión oral en la construcción de sus historias, elemento que se percibe claramente en sus poemas pero también en personajes como Magdalena en <em>La habitación al fondo de la casa. </em></p><p>  </p><p>Transparentes son las tradiciones literarias de las que Galán se nutre así como sus afinidades y pertenencias generacionales. Lector de <strong>William Faulkner </strong>y de <strong>Gabriel García Márquez</strong>, en su faceta de escritor de narrativa infantil reconoce que su intención no era tanto escribir literatura infantil como escribir sobre temas fantásticos, y que cuando tenía entre dieciocho y veinte años con un grupo de amigos solían leer a <strong>Philip Dick, Isaac Asimov, Tolkien, Ursula Le Guin</strong> o <strong>Lovecraft </strong>en los que más tarde se inspiró, por ejemplo, a la hora de escribir una novela como <em>El sueño de Mariana</em>. Admirador de <strong>William Carlos William</strong>, de <strong>Derek Walcott </strong>y de la <em>Balada del viejo marinero</em> de <strong>Coleridge</strong>, su voz se integra generacionalmente dentro del grupo transatlántico <em>Poesía ante la incertidumbre</em> nacido con el manifiesto <em>Defensa de la poesía</em> (2011) y consolidado con <em>Poesía ante la incertidumbre. Un viaje a la esencia</em> (2012). Sus integrantes, poetas de ambas orillas del español, se proponen escribir una poesía entendible, que conmueva a través de la emoción, sin artificios deshumanizantes para interpelar al lector, para que el espacio literario y el social vayan de la mano. La afirmación de <strong>Remedios Sánchez García</strong> de que "la actual poesía española y la hispanoamericana van casi de la mano en el proceso evolutivo de los últimos años" se percibe en el itinerario poético y editorial de Jorge Galán.</p><p>Para concluir, <em>Medianoche del mundo</em> es un libro que funde el drama íntimo con el drama colectivo salvadoreño sin desatender el cuidado de la palabra, su gran belleza lírica. La lectura de este libro no deja inmune al lector: lo empuja a reflexionar sobre la injusticia en la misma estela del compromiso social de su compatriota <strong>Roque Dalton</strong>. Cuando el lector vuelva en sí después de la “conciencia prestada” que le done este libro, se encontrará distinto y ampliado. _____</p><p><strong>Marisa Martínez Pérsico</strong> es escritora y docente universitaria. Su último libro es <a href="https://www.rileditores.com/catlogo-ril02/jly0aqhc29/Las-manos-en-la-madre" target="_blank">Las manos en la madre</a><em> (RIL Editores, 2018).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marisa Martínez Pérsico]]></author>
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      <title><![CDATA[Eduardo Mendoza: "Los que se manifiestan y queman contenedores tienen motivos para estar enfadados"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/eduardo-mendoza-manifiestan-queman-contenedores-motivos-enfadados_1_1176441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f9011fb4-274d-418f-a5b7-07d66271b1e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eduardo Mendoza: "Los que se manifiestan y queman contenedores tienen motivos para estar enfadados""></p><p>Rufo Batalla, el personaje creado por <strong>Eduardo Mendoza</strong> (Barcelona, 1943) en El rey recibe, su anterior novela, apenas para por Barcelona, aunque es oriundo de la ciudad, como el propio escritor. Esto es porque el personaje, que ahora repite en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-negociado-del-yin-y-el-yang/303321" target="_blank">El negociado del yin y el yang </a>(Seix Barral), la segunda parte de una trilogía, es un trasunto poco disfrazado del autor. La trayectoria del héroe, arrastrado de acá para allá por el excéntrico príncipe Tadeusz Maria Clementij Tukuulo, empeñado en reconquistar el trono de la antigua Livonia, un país ya desaparecido, es la suya. Eliminando, claro, el disparate que tanto ha trabajado el novelista. "Su visión es la mía", dice, "porque yo he vivido, desde que terminé mis estudios, siempre fuera. Creo que tengo una visión que algo puede aportar, porque es distinta, del que ha estado siempre aquí". </p><p>Y así, desde la lejanía —hoy Mendoza vive en Londres—, mira también a las calles de su ciudad, de esa ciudad que Rufo Batalla apenas pisa durante sus aventuras. "A nadie le gusta cómo está", dice, con pocas ganas de hablar del asunto. Para no tener que hacerlo escribió, de hecho, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/12/02/eduardo_mendoza_que_esta_pasando_cataluna_72626_1026.html" target="_blank">Qué está pasando en Cataluña, un breve volumen</a> con sus reflexiones publicado en 2017. "No lo he escrito para posicionarme en un bando o en otro. Personalmente, no me gusta ninguno de los dos, pero eso se puede atribuir a mi temperamento, a mis ideas y a mi experiencia personal. Lo he escrito para tratar de comprender lo que está pasando", escribía. Por entonces no concedía entrevistas sobre el libro, quizás porque creía ya haberlo dicho todo. Pero claro, la realidad pesa demasiado. Y se arranca hablando de <a href="https://www.elperiodico.com/es/politica/20191030/barcelona-catalunya-cataluna-ultimas-noticias-directo-7703992" target="_blank">las protestas desencadenadas tras la sentencia del procés</a>: "A nadie le gusta que haya alteraciones serias y profundas, y con un futuro incierto. Porque <strong>yo creo que vivíamos muy bien</strong>. Es como en Inglaterra, que de repente [con el <em>Brexit</em>] todo se viene abajo".</p><p>  </p><p>Pero, pese a su desacuerdo, se muestra comprensivo con los manifestantes: "Es verdad que quienes quieren el <em>Brexit</em> tienen sus razones, sobre todo para querer romper las cosas. Los que se manifiestan y queman contenedores tienen <strong>motivos para estar enfadados</strong>, porque es una generación muy maltratada". No cree, eso sí, que la reclamación de independencia sea un pilar en las revueltas: "Allí se apunta cualquiera. El otro día entrevistaban a uno que decía que vivía en casa de su madre, no encontraba trabajo, y decía: pues voy a pedir la independencia. Pueden pedir la independencia o pueden pedir que canonicen a Franco, da igual, algo por lo que poder tirar piedras. Eso hay que escucharlo y es verdad. Detrás de estas cosas siempre hay algo". Lo "penoso", dice, es que eso "se manipule, que se aproveche, que forme parte de las campañas". Y, algo sombrío, cierra el asunto: "En fin, no es un tema que me haga sentir ni optimista ni feliz". </p><p>A asuntos, pues, más alegres. El libro, trufado, como el anterior, de los acontecimientos políticos y sociales que suceden como telón de fondo de la vida del héroe, salpicándola aquí y allá. Aunque parezcan decorado, son, en realidad, el principal punto de interés del escritor: "No quería contar lo que pasó, sino qué pensábamos de ello entonces los que éramos jóvenes. Hablar a toro pasado es fácil, por eso me parecía interesante dar cuenta de eso, de la charleta que acompaña a la historia". A veces, los juicios parecen sorprendentemente acertados —y entonces el lector se pregunta si no habrá usado Mendoza sus inevitables dotes adivinatorias, trasladando a sus personajes el aprendizaje de los años—, y en otros resultan ser catastróficamente erradas. "Precisamente", se explica, "porque quería contar cómo unas cosas se vivieron de una manera y cómo luego han sido de otra: cómo lo extraño se ha hecho cotidiano, y lo cotidiano ha desaparecido". Desde que la historia arranca en <em>El rey recibe</em>, en 1968, cuando Batalla es un plumilla en ciernes, hasta finales de los setenta, donde nos sitúa<em> El negociado del yin y el yang</em>, y rumbo al año 2000, su meta final. A partir de ahí, dice, <strong>el recuerdo deja de serlo para convertirse en "realidad presente"</strong>. Y eso ya interesa menos.  </p><p>Como se puede intuir por el título, en este nuevo volumen el príncipe Tukuulo, motor de la acción, arrastra a Rufo Batalla hasta el Lejano Oriente. Igual que el personaje vive en Nueva York porque allí residió su creador, si Rufo se acerca a Corea, a Japón, a Vietnam, es porque por allí viajó Mendoza en su juventud. "El viaje a Oriente no tiene ni pies ni cabeza, pero les lleva a ver todo el Sudeste Asiático, una zona arrasada por la guerra, pobrísima", señala. "Y una zona muy importante también políticamente: Vietnam, Corea… Permite hablar también de cómo aquel momento de conflicto va a dar lugar al turismo sexual, que se ha convertido en una de las grandes industrias de nuestro tiempo". De telón de fondo, apunta, la globalización —o sus primeros anuncios: no sería evidente, desde aquella España, que décadas más tarde ese mismo personaje podría estar vestido de arriba abajo <em>Made in China</em>—. Si el libro tiene algo de viajero, poco tiene de turístico, un concepto que el novelista desprecia: <strong>"Me desespera el turismo, y el personaje lo expresa varias veces. No me llevéis a museos y templos, que se me olvidan". </strong></p><p>Hay un elemento de los dos tomos de la trilogía con el que Mendoza parece estar decepcionado: las citas que, en cursiva y sin que se aclare su autor, abren cada capítulo del libro. "Lo saqué de un libro de Baroja, no es un invento mío", confiesa. Si en el autor de La lucha por la vida, estas citas son inventadas, las de Mendoza son reales, aunque igualmente misterioras. Escritas en castellano, inglés, francés o alemán, parecen contener claves secretas para puertas desconocidas. "Me propuse que tuvieran que ver o no con lo que sucedía, pero que de alguna manera incorporaran algo al relato", explica. Pero hubo un fallo. No pensó en Google: "Yo creía que nadie sabría de dónde salen estos párrafos, pero resulta que todo el mundo en Internet los ha pillado. Esto incluso fuerza un poco la interpretación de la lectura, yo quería que quedara como una voz oída en la habitación de al lado...". Él, de redes sociales, ni hablar, aunque sepa que está "perdiendo el tren" porque "lo que pasa, pasa ahí, no pasa en el periódico al que estoy suscrito, que es una cosa arcaica". <strong>Reivindica su derecho a la "jubilación informativa"</strong>. Y ahuyenta los miedos a la hiperconectividad con un chascarrillo puramente mendoziano: "En un mundo cada vez más hiperconectado, yo estoy cada vez menos conectado, porque tengo menos neuronas, con lo cual voy compensando".</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Los diablos azules número 160]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Épica del wéstern]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/epica-western_1_1176435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>La encrucijada del robleElizabeth CrookSiruelaMadrid2019</strong><em>La encrucijada del roble</em></p><p>  </p><p>El wéstern es el género que mejor define a la industria cinematográfica de los Estados Unidos, con argumentos que se han centrado en los años de expansión que la civilización blanca llevó a cabo sobre las fronteras de los nativos en la conquista del calificado territorio del Salvaje Oeste. Por eso las películas de este género se desarrollan durante el periodo que abarca los comienzos de la Guerra Civil en 1860 hasta el final de las llamadas Guerras Indias en 1890, sin embargo, este periodo cronológico presenta otras alternativas, y algunos <em>westerns</em> incorporan incluso episodios entre la frontera norteamericana y el cercano México. El denominador común, quizá el más popular de las películas del Oeste, es un personaje central de características nómadas que recuerda a los caballeros de las antiguas leyendas y poemas europeos, que se enfrenta a villanos, rescata a mujeres en peligro y transgrede las normas de las estructuras de la sociedad sin traicionar su honor; es un vaquero o un pistolero cuya caracterización incluye una vestimenta típica, su revólver y su fiel compañero el caballo, figura que llega a adquirir dimensiones importantes para la historia narrada.</p><p>El wéstern toma estos elementos y los usa para contar cuentos morales ambientados en el escenario de un paisaje desértico, tan salvaje como desolador, que incluye ranchos y fuertes en medio de la nada. Otras veces la historia se desarrolla en un pequeño pueblo del Oeste: el almacén local, las vías del tren en cuyos vagones se tirotean los vaqueros, un banco que será atracado, la cantina o <em>saloon</em>, mesas de póker, música y bailarinas, y un permanente escenario de peleas y tiroteos entre los fuera de la ley, para finalmente terminar en la oficina del <em>sheriff </em>y la celda del alguacil a donde irán los malhechores. Como género polifacético, es usual que retrate la conquista de la civilización sobre la barbarie y la subordinación de la naturaleza o lo nativo con la confiscación de territorios a los habitantes originales. Escenifica una sociedad organizada basada en códigos de honor, ya sea en familia o en soledad, más que al apego de la ley en si. En las películas estas temáticas están contrapuestas y el avance de la civilización es inevitable.</p><p>La naciente sociedad norteamericana se vio en la necesidad de construir del territorio real, otro imaginario y fantástico que, de alguna manera, respetara unas señas de identidad históricas y comunes. Y de esta manera, al marco físico reconocible, a pesar de que en ocasiones se presente de manera tan abstracta como increíble, se une una galería de personajes aferrada al imaginario colectivo y como trasunto de aquella realidad, y los nombres de <strong>Wyatt Earp</strong>, <strong>Doc Holliday</strong>, <strong>Pat Garrett</strong>,<strong> Billy the Kid</strong>,<strong> Buffalo Bill</strong>, <strong>Wild Bill Hickok</strong>, <strong>Calamity Jane, Jesse y Frank James</strong>, <strong>Butch Cassidy</strong>, <strong>Sundance Kid</strong>, los jefes indios <strong>Gerónimo</strong>, <strong>Toro Sentado</strong> y <strong>Cochise </strong>nos resultan familiares y forman parte de nuestro conocimiento del Salvaje Oeste. Las coordenadas del género definen unos arquetipos y delimitan el desarrollo mismo, recurrente y repetitivo: los duelos entre pistoleros justicieros, bandidos despiadados que asaltan diligencias o bancos, la lucha de los colonos por establecerse en el salvaje Oeste, la aventura de pioneros y buscadores de oro en pro de prosperidad, las refriegas con las tribus indias o los conflictos entre ganaderos y agricultores.</p><p>La novela del Oeste, como género literario, se puso de moda a lo largo del siglo XX: <strong>Owen Wister</strong> consiguió un gran éxito con <em>El virginiano </em>(1902), y con igual aciertocultivaron el género <strong>O. Henry</strong>, que publicó su colección de cuentos <em>El corazón del Oeste</em> (1907); <strong>Stewart Edward White</strong>, autor de <em>Los del Oeste</em> (1901) y los relatos de <em>Noches de Arizona</em>, para muchos el mejor. <strong>Zane Grey</strong> siguió con un auténtico torrente de creaciones, como <em>La herencia del desierto</em> (1910) y <em>Los jinetes de la pradera roja</em> (1912), y en las revistas <em>pulp </em>de los años treinta y cuarenta publicaron autores como <strong>Eugene M. Rhodes</strong>, <strong>William MacLeod Raine</strong>, <strong>W. C. Tuttle</strong>, <strong>Clarence E. Mulford</strong> (creador de del <em>cowboy </em>Hopalong Cassidy), <strong>Max Brand </strong>y <strong>Louis L'Amour</strong>, que convirtieron sus textos en <em>best-seller</em>; y también el alemán <strong>Karl May</strong>,cuyas novelas del Oeste tienen como protagonista a Old Shatterhand y su amigo, el indio apache Winnetou, disfrutó de un gran éxito. En los cincuenta descolló <strong>Frank Gruber</strong>, maestro del wéstern histórico y guionista prolífico, y hay que mencionar a <strong>Dorothy M. Johnson</strong> (1905-1984) y <strong>Alan Le May </strong>(1899-1964). En España hay que citar a <strong>Marcial Lafuente Estefanía</strong>, a <strong>José Mallorquí</strong>, creador de <em>El Coyote</em>, y a <strong>Francisco González Ledesma</strong>, que escribía bajo el seudónimo de <em>Silver Kane</em> y cuya primera novela, <em>Sombras viejas</em> (1948) no solo ganó premios sino que fue víctima de la censura franquista.</p><p><strong>Una novela de cine</strong></p><p>Una novela de aventuras resulta, en ocasiones, una obra que trasciende un género, y en el caso de <a href="https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=3900&completa=S" target="_blank">La encrucijada del roble</a>, de <strong>Elizabeth Crook</strong> (Texas, 1959), además de un original y poderoso relato, podemos calificarlo como un wéstern épico. Va más allá del espacio físico y de la historia que lo genera porque, sobre todo, Crook ha sido capaz de profundizar en la naturaleza de los seres humanos: muestra una obstinación y una lucha que transcurre en Texas durante la Guerra de Secesión Americana y los años inmediatamente posteriores que dejaron a Norteamérica asolada, una época en la que sobrevivir entre hambrunas y viejos rencores era una tarea difícil. En una perdida granja entre las montañas de Texas, una pantera hambrienta ataca en la madrugada a una familia de campesinos. La madre, una joven esclava liberada, muere intentando salvar a su hija, la pequeña Samantha, que quedará desfigurada por el ataque del animal ante la impotencia de su hermanastro Benjamin, que no puede hacer nada para ayudarla. Sam vivirá a partir de ese momento con una idea fija: cazar a la pantera para vengar la muerte de su madre, un demonio en realidad, como se murmura en todo Río Grande. La acompañará su escéptico hermano en el empeño y tendrán la ayuda de un carismático forajido mexicano llamado Pacheco y del predicador Dob, un buen hombre que posee un sabueso experto en el rastreo de panteras. Tras ellos irá un sádico criminal, Hanlin, que tiene cuentas pendientes con el predicador, y en realidad motivo de ese relato paralelo que debe hacer Benjamín Shreve al juez Edward Carlton, cuyo testimonio en relación con el asesinato de varios hombres motivará el sentido completo que cuenta la novela.</p><p>El comienzo de la novela resulta original, y casi cinematográfico: Benjamin, ahora ya con 17 años, declara ante un juez encargado de investigar los crímenes cometidos durante la guerra, y como su Señoría debe desplazarse, le pide al joven que escriba, con todo detalle su testimonio, que deje por escrito todo lo vivido en los últimos años, algo que Benjamin irá haciendo en primera persona, no sin cierta dificultad por falta de papel y tinta, y sus escasos conocimientos en el arte de la escritura. Sin embargo, se empeñará en contar la historia con todo lujo de detalles porque, como le dice al magistrado, ha "leído libros", y gracias a esas lecturas el mismo Benjamín le señala al juez en sus cartas que la obsesión de su hermana por la pantera es muy parecida a la del capitán Ahab con Moby Dick, libro que no deja de leer una y otra vez. Y mientras leemos esta narración, el ingenio y el humor sureño conforman una historia con ecos clásicos de la mejor narrativa norteamericana.</p><p>Benjamin es un personaje entrañable que narra con inteligencia la historia de una venganza, pero también una historia de amor y lealtad entre hermanos. Todo en esta novela puede calificarse de salvaje: el medio, la época y los fenómenos naturales, los ataques de los indios, los rencores y las persecuciones, o la propia guerra entre el Norte y el Sur, aunque Elizabeth Crook ha sabido envolver al lector en los momentos de la América más primaria, dotando a su prosa con un ritmo ágil y unas descripciones tan descarnadas como vivas que dejan en el lector escenas perdurables y de una plasticidad visual extraordinaria.</p><p>La estructura del relato, compuesta por una sucesión de documentos, en realidad, cartas-informes que desde el acta del juicio inicial contra el soldado confederado irá enviando Benjamin en una fluida relación epistolar con el juez del caso. El formato y el contenido funcionan de una manera imparable, y la simplicidad expresada por el narrador se unen las descripciones de los acontecimientos, que se mezclan en una primera persona con las opiniones propias y los honrados sentimientos del joven, que cautivan a un lector frente a la crudeza de muchas de las situaciones de todos los personajes, aunque especialmente sobresale Sam y su firme voluntad de acabar con la fiera. A medida que este curioso grupo va conformándose en la novela, crece nuestra expectación lectora, queremos que la aventura siga, nos replanteamos la humanidad en un medio tan hostil, y nos dejamos llevar hasta un desenlace épico que solo la medida del tiempo aclarará de una manera convincente. _____</p><p><em>Pedro M. Domene es escritor.</em><strong>Pedro M. Domene</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro M. Domene]]></author>
      <media:title><![CDATA[Épica del wéstern]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 160]]></media:keywords>
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