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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 215]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-215/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 215]]></description>
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      <title><![CDATA[Probabilidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/probabilidades_1_1192059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42f1b612-197b-4755-ad9b-3050e241ef75_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Probabilidades"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos 'Liebre por gato' está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. Esta nueva entrega recoge dos textos de Ricardo Bugarín.</em></p><p>_____</p><p><strong>Probabilidades</strong></p><p>A veces la satisfacción no me alcanza como no me alcanza el dinero o los beneficios de una dieta. Entonces, debo intentarlo de nuevo y si no resulta, ser reincidente. Aunque pueda suceder que me canse y decida detenerme antes de llegar a la meta. O, de lo contrario, que la satisfacción, el dinero y el beneficio de una dieta se me tiren encima y disminuyan toda mi entereza. Ante tales resultados debo recordar que las probabilidades no son muchas y que las cosas suceden a veces, pero solo a veces. También me suele ocurrir que, a causa de un músculo rebelde, pegue una patada involuntaria, me dé contra la pared y me caiga de la cama.</p><p><strong>Muchas variaciones</strong></p><p>Dicen que el ganso es pariente de la oca. O que son la misma cosa. Para el cuento da lo mismo. Dicen que el niño corría con un ganso bajo el brazo o que corría como un ganso con un ganso bajo el brazo. Otros, en cambio, que era tan ganso que solamente corría. De lo que no hay duda es que era un niño. Aunque si se lo mira bien, hoy se desconfiaría de esa carita, de esas manitas apretadas y de esa forma, sí, de esa extraña forma en que tiene el pelo. Dudaríamos incluso de la intencionalidad del cuento o de si es un pan o tal vez un ganso lo que lleva debajo del brazo.</p><p>_____</p><p><em>Ricardo Bugarín (General Alvear, Mendoza, Argentina, 1962) ha publicados varios libros de microrrelatos: </em><strong>Ricardo Bugarín</strong>Bonsái en compota<em> (2014), </em>Inés se turba sola<em> (2015), </em>Benignas Insanias<em> ( 2016), </em>Ficcionario<em> (2017) y </em>Anecdotario<em> (2020).</em></p><p><span id="sc_intxt_container"></span> <span id="sc_videointext"></span></p><p><span id="sc_ava_companion"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ricardo Bugarín]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 215]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un reloj sin manecillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/reloj-manecillas_1_1192056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9d34e0ea-53b2-4324-978b-7357f781fd8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un reloj sin manecillas"></p><p>“No sé qué traerá el mañana...”, escribió <strong>Fernando Pessoa</strong>. Pero ¿qué es lo que nos trae la poesía de <strong>David Hernández Sevillano</strong>? En principio un petate de poemas, un atado de palabras que cargar desde las que intentar entendernos y, al tiempo que afrontamos la escalada, discutir sobre la propia poesía y la capacidad del poeta para descifrarnos, para descifrarse. Ese mismo que el autor coloca ante el espejo para salvar al poema y negar al poeta.</p><p>Con esas cartas puestas boca arriba, <a href="https://www.visor-libros.com/tienda/el-reloj-de-mallory.html" target="_blank">El reloj de Mallory</a>, el poemario de David Hernández Sevillano, ganador del XVIII Premio Emilio Alarcos y publicado por la editorial Visor, tiene mucho de cuaderno de bitácora, de diario de una escalada vital que se aproxima a la gesta de quien afrontó tres veces la subida a la mítica cima del Everest, el británico <strong>George Mallory</strong>. Desaparecido en la última de ellas, en 1924, su cuerpo apareció en 1999 entre nieves perpetuas y un reloj falto de manecillas, es decir, un reloj sin tiempo. A ese tiempo es al que pone palabra nuestro protagonista para construir un poemario puramente vital, lleno de dudas afrontadas por el hombre, por el poeta. Un desfiladero de silencios y extrañezas sólo aliviado por las miradas elevadas al cielo. “Siempre la claridad viene del cielo”, afirmaba<strong> Claudio Rodríguez</strong>, en una frase que da pie al primer grupo de poemas de los dos que forman el poemario, ‘El poeta de las montañas’.</p><p>Así es como se conforma una sucesión de poemas de altitudes, no tan sólo a través de esa mirada permanente hacia los cielos, sino de rascacielos y cumbres de belleza. Esa belleza que todo lo ampara, la aspiración máxima del ser humano. Una conquista intrincada y errática pero deslumbrante cuando se hace cima. Poetas de otros tiempos, músicas pasadas que todavía suenan en un hoy que tantas veces semeja sepultado por espesas capas de hielo. Sueños convertidos en retos, desafíos permanentes que no sólo nos invocan en los lugares extremos del planeta, sino en la cotidianeidad de nuestra vida. Ahí es donde David Hernández Sevillano se vuelca para encontrar la grandeza de la tantas veces despreciada normalidad. Provocar una sonrisa, comer unos dátiles en una mañana de domingo, llevar a los hijos a sus clases de inglés, el ir al mercado o cumplir con lo anotado en una agenda entre esbozos de futuros poemas, en definitiva, la vida.</p><p>Esa verdad acumulada en nuestras horas diarias tiene mucho de poesía. Es el reto de la superación ante todo aquello que no nos lo pone nada fácil, es cargar con una mochila mucho más pesada que las que los aventureros que desafían a los ocho miles portan en sus heroicas expediciones. Se siente el frío en cada página que pasamos, un frío que nos estremece por meterse entre las costuras de la vida, por convertirse en envés de la felicidad, en un vacío que es nevera. Rodeados por esa sensación de fragilidad nos vamos construyendo en esa especie de campamento base que es el espacio íntimo. El lugar donde somos nosotros, donde quizás tan solo una mirada o una caricia sirva de abrigo y donde comenzó a gestarse la tragedia del escalador, aquel día en el que un reloj dejó de señalar el tiempo para liberarse así de las ataduras, del tic tac indolente, del apuro en el movimiento, conquistando una libertad que se producía al tiempo que el ser humano se alejaba de esa esfera.</p><p>‘Los mapas antiguos’ son el segundo bloque de poemas, geografías y ocupaciones a las que antes aludimos entre soledades y miradas al espejo, ahí donde la brújula nos deja desamparados, donde sólo nuestro reflejo se configura como cúspide, caminos de ida que en ocasiones prohíben la vuelta. Cordadas abandonadas ante las dudas que sepultan cualquier refugio. Así es como se arma la poesía de David Hernández Sevillano, como un reloj caído en el que simplemente se esbozan unas cifras, ajenas al paso del tiempo, sin nadie que las invoque para ser útiles, en definitiva, de silencios que nos acosan.</p><p>_____</p><p><strong>Ramón Rozas</strong> es crítico literario.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Rozas]]></author>
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      <title><![CDATA[Escritoras orilladas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escritoras-orilladas_1_1192043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2e58ccf6-329e-45e1-897a-883288c5400e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escritoras orilladas"></p><p><strong>Vindictas</strong></p><p><strong>Varias autoras</strong></p><p><strong>Edición de Socorro Venegas y Juan Casamayor</strong></p><p><strong>Páginas de Espuma</strong></p><p><strong>Madrid</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Demasiadas son las razones por las que las mujeres han sido olvidadas en la historia de la literatura, la mayoría de ellas espurias, ajenas a la calidad de su obra. En 1983 <strong>Joanna Russ</strong> las reunió <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/11/03/como_acabar_con_escritura_las_mujeres_ellas_escriben_pero_88424_1026.html" target="_blank">en su libro Cómo acabar con la escritura de las mujeres</a>, que en nuestro país se publicó en 2018. El repaso por las causas que nos permiten comprender la voluntad, consciente e inconsciente, de hacer desaparecer a las mujeres de las antologías, premios, manuales de literatura y, en definitiva, del canon, es inmejorable: negación de la autoría, falsas categorizaciones, aislamiento, anomalía; estos y otros sesgos las borraron de la historia condenándolas al olvido.</p><p>Recuperar la memoria de nuestras predecesoras, la genealogía necesaria para que las autoras actuales no suframos de esa <em>ansiedad de la autoría </em>que tan bien describieron en su famoso ensayo,<em> La loca del desván</em>, <strong>Sandra Gilbert</strong> y <strong>Susan Gubert</strong>, es hoy necesario. Y a ello se han puesto distintas antologías que intentan rescatar lo que fue negado, con la consiguiente usurpación y homogenización de la memoria, y salvarnos del rapto sufrido por la producción literaria de las mujeres.</p><p>Esta que hoy comentamos, <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/vindictas/" target="_blank">Vindictas. Cuentistas latinoamericanas</a>, en edición de <strong>Socorro Venegas</strong> y <strong>Juan Casamayor</strong>, rescata la memoria de 20 autoras de 19 países latinoamericanos, y una española, que lograron publicar y ser reconocidas en vida (algunas recibieron premios nacionales de literatura en sus respectivos países), pero no así ser recordadas e incluidas en el canon. Escritoras que han sido orilladas por la apisonadora de una cultura patriarcal androcéntrica que efectuó toda suerte de operaciones —como las que describe Russ—, para marginar las producciones de las mujeres.</p><p>El proyecto se integra en el ambicioso propósito de <a href="https://cultura.unam.mx/evento/vindictas-en-lectura-libre" target="_blank">la colección Vindictas de la Universidad Autónoma de México</a>, por el que se pretende recuperar grandes novelas y memorias escritas por mujeres, desplazadas injustamente de un canon que sigue siendo, aún hoy, masculino, blanco y occidental, a pesar de los esfuerzos que los estudios llamados de género vienen haciendo en las últimas décadas para visibilizar las obras de las mujeres.</p><p>Los 20 relatos reunidos son distintos en su factura y procedencia, pero contienen algunos puntos en común que me gustaría destacar aquí.</p><p>La mayoría de las autoras eran mujeres formadas y de clase media alta, con acceso a la cultura de sus respectivos países, políglotas, que residieron o se formaron en Europa, algunas en Estados Unidos, y cuyas mujeres protagonistas pertenecen igualmente a una burguesía media o alta, salvo en dos o tres excepciones.</p><p>En los relatos aquí reunidos existe un predominio de la descripción de las emociones, con un uso predominante del monólogo interior o de la focalización interna en tercera persona, desarrollada de forma tan íntima que parecería una primera, así como de la descripción y el lenguaje poético sobre la acción. Destaquemos que muchas de la autoras son o han sido reconocidas también como poetas, lo que se advierte en su prosa. Como sucede con muchas de las obras escritas por mujeres, su territorio es mayormente el doméstico; lo familiar se explora en sus distintos aspectos: relaciones entre hermanas, padres e hijos, abuelos, matrimonios o amantes.</p><p>Del conjunto se desprende así mismo una mirada compleja sobre la sexualidad. Las protagonistas de estos relatos son mujeres que desean, pero cuya vida gira sin cesar alrededor de los hombres, protagonistas implícitos, si bien a menudo ausentes, de estas historias. La liberación, el despertar, que diría nuestra admirada <strong>Kate Chopin</strong>, lo constituye el hecho de desprenderse del hombre, al que se sacrifican de mil maneras, y cuya sombra parece cernirse sobre ellas. Ellos, por su parte, como cabría esperar, no les conceden a la mujer la misma importancia. <strong>Mimí Díaz Lozano </strong>(Honduras, 1928), en su relato <em>Ella y la noche</em>, hace explícito esta asimetría cuando la mujer protagonista llama:</p><p>  </p><p>Ese <em>sin embargo</em><em>, </em>parece atravesar buena parte de los textos, que lamentan la dificultad de las mujeres para separarse de los hombres que aman. Así lo expresa la protagonista del relato de <strong>Magda Zavala</strong> (Costa Rica, 1951), <em>De la que amó a un toro marino</em>:</p><p>  </p><p>Recordemos que cuando nacieron las escritoras aquí seleccionadas, entre los años treinta y cincuenta del pasado siglo, la educación de la mujer iba encaminada hacia el ideal femenino de ángel del hogar y, si bien nuestras autoras rehusaron cumplir con estas expectativas, el lastre de esa educación constituye siempre un pesado <em>sin embargo</em><em>…</em> El patriarcado educa y se encarna en las mujeres y en sus rebeldías y, tal y como sucedió en el siglo XIX con las heroínas románticas, cuya máxima transgresión era el adulterio (como acontece también en <em>Barlovento</em>, de <strong>Marvel Moreno</strong> —Colombia, 1939—), las protagonistas de estos relatos siguen colocando al varón en su epicentro. Por otra parte, los hombres que circulan por estas páginas son casi siempre violentos, maltratadores, infieles o indiferentes, a pesar de lo cual, las mujeres, demasiadas veces, los aman; otras, les huyen.</p><p>El cuerpo es otra de las constantes que emergen de esta colección de relatos. Las autoras se detienen en fluidos corporales que rara vez son representados en la literatura escrita por hombres; olores que son metáforas de un reencuentro consigo mismas, de un descubrimiento del cuerpo por fuera de la mirada pigmaliónica del hombre, tal y como lo utiliza <strong>Gilda Host</strong> (Ecuador, 1952) en <em>Reunión</em>. Y como también se muestra en el relato antes citado Marvel Moreno:</p><p>  </p><p>Una representación del cuerpo por fuera de la idealización y de la mirada masculina que no encontramos, por cierto, en las mujeres que protagonizaron las novelas del <em>boom</em>; movimiento que, no obstante la cercanía de estas autoras con los archiconocidos escritores que lo integraban, las dejó también al margen. Se trata de un cuerpo vivo que sangra, pare, enferma, desea, envejece, que se hace plenamente presente, ahora sí, en la literatura latinoamericana escrita hoy por las mujeres de generaciones más jóvenes.</p><p>Atraviesa estos relatos una cierta melancolía en las voces de sus narradoras, como si un lamento común recorriese todo el libro, tal vez el lamento por un ideal perdido: el del compañero, el del amor, el de otra posible vida, el de la mujer que pudieron ser y no fueron, a pesar de huir hacia el Sur, donde les espera, como una trampa del destino, otra vez la sumisión y la degradación, o el oficio más viejo del mundo.</p><p>La literatura escrita por mujeres nos sorprende a menudo porque representa un mundo hasta no hace mucho ignorado, dando voz a quienes no la tuvieron, pero también, y hay que destacarlo, porque muestra una rebeldía formal que la hace distinta, difícil a veces, oscura. Sucede con <strong>Unica Zürn</strong>, con <strong>Elena Garro</strong> o <strong>Clarice Lispector</strong>, por poner solo algunos ejemplos, y también con algunas de las autoras recogidas en <em>Vindictas</em>. Lírica, compleja, ensimismada, la escritura aquí reunida requiere de una reeducación estética urgente que modifique los valores que dominan el canon masculino en el que se nos formó literariamente, una reeducación a la que esta intensa antología contribuye.</p><p>Una pequeña anotación para los editores: agradecería el lector que la breve nota biográfica, la fuente de la que procede el relato seleccionado, y el mismo relato, se situasen al comienzo o al final de cada cuento, y no por separado, lo que hubiese facilitado el trabajo de hacernos con una imagen global de la autora reseñada sin andar de acá para allá, de allá para acá. <em>Vindictas</em>, no obstante, bien merece este trasiego.</p><p>_____</p><p><strong>Lola López Mondéjar</strong> es psicoanalista y escritora. Su último libro es <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/que-mundo-tan-maravilloso/" target="_blank">Qué mundo tan maravilloso</a><em> (Páginas de Espuma, 2018).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lola López Mondéjar]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 215]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué ha estado escondida tanta belleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/escondida-belleza_1_1192042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2e58ccf6-329e-45e1-897a-883288c5400e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué ha estado escondida tanta belleza"></p><p><strong>Vindictas</strong></p><p><strong>Varias autoras</strong></p><p><strong>Edición de Socorro Venegas y Juan Casamayor</strong></p><p><strong>Páginas de Espuma</strong></p><p><strong>Madrid</strong></p><p><strong>2020</strong></p><p>Literatura: palabra femenina que se asocia a lo que escriben los hombres, a ser posible blancos, sin tener en cuenta que la mayoría de los lectores son mujeres, que en el mundo editorial, en las bibliotecas, entre las agentes literarias, la mayoría, de nuevo, son mujeres, y sin tener en cuenta, por supuesto, la cantidad de mujeres que escriben. Todos y todas hemos sido educados en un canon literario patriarcal, apenas hemos leído escritoras o al menos no en la misma cantidad, y haberlas haylas, como las meigas. Parece que, además, la literatura escrita por mujeres está en el subnivel, no se le da tanta importancia porque no alcanza la categoría de un canon literario establecido hace mucho, porque no parece tan sesuda. He oído a varias de las escritoras más reconocidas del país comentar que a ellas no las leen los hombres, quizá piensan que solo contamos historias ñoñas de amor. Sé que esto está cambiando y a esta ola de cambio se une <a href="https://www.jornada.com.mx/ultimas/cultura/2020/05/29/coleccion-vindictas-para-visibilizar-el-trabajo-de-escritoras-venegas-1251.html" target="_blank">el proyecto Vindictas</a>, del que nos llega ahora una muestra de la mano de la Universidad Autónoma de México, UNAM, y de la Editorial Páginas de Espuma, en un trabajo hecho por <strong>Socorro Venegas </strong>desde México y <strong>Juan Casamayor</strong> desde España.</p><p>Son veinte cuentos de veinte autoras de países latinoamericanos y del siglo XX. Voy a poner los nombres, porque a partir de ahora hay que conocerlas, no nos podemos permitir el lujo de haber ignorado tan magníficas cuentistas: <strong>Marta Benet,</strong> de Chile; <strong>Hilma Contreras</strong>, de la República Dominicana; <strong>Silda Cordoliani,</strong> de Venezuela<strong>; Susy Delgado</strong>, de Paraguay; <strong>Mimí Díaz Lozano</strong>, Honduras; <strong>Pilar Dughi</strong>, del Perú; <strong>Mercedes Durán</strong>, El Salvador; <strong>María Luisa Elío,</strong> España-México; la boliviana <strong>María Virginia Estensoro</strong>, la portorriqueña <strong>Rosario Ferré;</strong> <strong>Mercedes Gordillo</strong>, de Nicaragua; <strong>Gilda Holst</strong>, ecuatoriana; la argentina <strong>María Luisa de Luján</strong> <strong>Campos; Marvel Luz Moreno</strong>, de Colombia; <strong>Bertalicia Peralta</strong> de Panamá, <strong>María Luisa Puga</strong>, de México; <strong>Ivonne Recinos</strong> de Guatemala<strong>, Armonía Somers</strong>, de Uruguay, <strong>Mirta Yañez</strong> de Cuba, <strong>Magda Zavala</strong> de Costa Rica.</p><p>Confieso mi ignorancia. Y me arrepiento de ella, sobre todo tras leer el libro y sus cuentos. Unos me han gustado más que otros, pero en todos ellos he encontrado un punto de vista, un enfoque, una forma de escribir historias, una presencia del cuerpo, de los humores, la sangre, los partos, los amores, el sexo, la infidelidad en la mujer, la sensualidad, el grito, el aullido, la vida, la muerte, que me ha prendado. Conocía a algunas de nombre, María Luisa Puga, Mirta Yáñez o Magda Zavala. Había leído a María Luisa Elío, acaso porque su herida, abierta y sangrante, es la del exilio, y a ella me acerqué hace tiempo.</p><p>Todas ellas me han permitido viajar a través de un <em>Inmóvil sol secreto</em> entre <em>Ella y la noche</em><em>;</em> he asistido a la <em>Llama de la selva</em>, a una <em>Reunión en Barlovento</em><em>, </em>a la <em>Muerte por alacrán</em><em>;</em> y me he acercado a la <em>Locura</em> de Maria Luisa Elío y a <em>Una perfecta desconocida</em>. Vino luego en mí <em>La espera </em>en el <em>Sur</em><em>, </em>me puse en la piel y reviví ese momento, cuando nos llega, como a todas las mujeres, <em>La sangre florecida,</em> de la que los hombres no hablan. Me he dejado llevar por situaciones, como <em>Cuando las mujeres quieren a los hombres</em>; he convivido con las <em>Chicas</em><em> </em>que, desde una <em>yogurtería</em><em>,</em> marcan un estilo diferente de ser mujer, como <em>La que amó a un toro marino</em>, o la <em>Desaparecida</em>, la que vuelve a hablarnos de la <em>Soledad de la sangre</em> bajo el <em>Guayacán de marzo</em>, siendo todas ellas <em>Cómplices de extraños juegos</em>, de <em>Piedra</em><em>,</em> y así hasta el final del libro, hasta <em>el Occiso</em><em>.</em></p><p>La delicadeza de esta literatura, la fuerza que emanan sus historias tiene que llevarnos a que pensemos dónde y por qué ha estado escondida tanta belleza. Como el idioma de ida y vuelta, igual a los cantes andaluces, palabras que enriquecen nuestro idioma, en desuso por estos lares:</p><p>  </p><p>María Luisa Elío tenía una herida abierta, la del exilio, la huida de España a México, donde llegó siendo una niña:</p><p>  </p><p>Es una gran antología de grandes cuentos y grandes autoras, pero ha habido una ante la que me descubro: Rosario Ferré, la escritora más importante de Puerto Rico, a la que no conocía (<em>mea culpa</em>). Me lancé a buscar un libro suyo, publicado en España por La Navaja Suiza, la misma editorial que hace poco publicó la novela de <strong>Javier Sáez de Ibarra</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2020/11/20/la_vida_economica_tomi_sanchez_javier_saez_ibarra_113485_1821.html" target="_blank">Vida económica de Tomi Sánchez</a>. Es un libro de cuentos, el de Rosario Ferré, titulado <a href="http://www.lanavajasuizaeditores.com/libro/papeles-de-pandora/" target="_blank">Papeles de Pandora</a><em>,</em> donde está incluido el aquí antologado, "Cuando las mujeres quieren a los hombres",<em> </em>una barroca historia de amor que subyuga desde el principio y que se basa en un diálogo a un hombre muerto:</p><p>  </p><p>Las biografías que vienen al final del libro se pueden leer de seguido, yendo de una a otra, mostrándonos a escritoras valiosas, que fueron embajadoras, doctoradas por la Sorbona, galeristas… y lo más importante: grandes escritoras.</p><p>Las ilustraciones que acompañan al libro son también, en sí mismas, una historia relacionada con el contenido. En la guarda anterior, continuando con la portadilla o primera página del libro, el dibujo muestra una mujer que recibe luz solar, escribe iluminada por ella, camina después con la luz y el texto, ella sola, la luz va disminuyendo y se convierte en una vela: ilumina, pero menos; luego se la ve bajando unas escaleras hacia un sótano, donde un fantasma oscuro se la apaga, ante la cara de tristeza de ella. En la guarda posterior, ella está sentada en la oscuridad, con la vela apagada, pero una mujer abre la puerta (símil con el dibujo de la portada), enciende su vela con la suya y se las ve caminar ya juntas, recorriendo un sendero donde se van encontrando con más mujeres, cada una con su vela, ya sonrientes, hasta llegar a una colina donde se ven las múltiples luces que todas ellas han llevado. Esta historia que tiene un recorrido va luego salteada entre cuento y cuento hasta el final. Toda una simbología muy apropiada para la intención de un libro que ha venido para quedarse a largo plazo, para que sirva de puerta a otros libros de otras tantas escritoras.</p><p>_____</p><p><strong>Carmen Peire</strong> es escritora. Su último libro es<a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de Tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué ha estado escondida tanta belleza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 215]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['Vindictas', una defensa de las escritoras latinoamericanas contra el prejuicio machista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vindictas-defensa-escritoras-latinoamericanas-prejuicio-machista_1_1192037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3db02ea7-78db-4c5b-958b-cbe10b2728c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Vindictas', una defensa de las escritoras latinoamericanas contra el prejuicio machista"></p><p>Vindictas es <a href="https://cultura.unam.mx/evento/vindictas-en-lectura-libre" target="_blank">un ambicioso proyecto literario</a>, puesto en marcha por la Universidad Autónoma de México (UNAM), para rescatar trabajos de escritoras latinoamericanas. Ahora se publica en España <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/vindictas/" target="_blank">una antología de cuentos</a> con ese mismo objetivo, en coedición UNAM-Páginas de Espuma, a cargo de la escritora Socorro Venegas y el editor Juan Casamayor.</p><p><strong>Carmen Peire. ¿Cómo surge este proyecto de Vindictas?</strong><em>Vindictas</em></p><p><strong>Socorro Venegas</strong>.Nace en el corazón de la Universidad Nacional de México, la más grande de México y una de las más importantes de Hispanoamérica. Una iniciativa de la UNAM siempre es importante en la región y en el idioma. Desde un espacio que es formativo, que es el lugar de la crítica y la reflexión, estamos buscando llevar la mirada de los lectores hacia lo que injustamente se llevó a las orillas, marginalizando a escritoras. Comenzamos a trabajar el año pasado con la idea de rescatar la obra de escritoras latinoamericanas del siglo XX. Es un trabajo que iniciamos en el 2019. Y empezó por una novela que una joven y talentosa escritora, Ave Barrera, nos comentó que le resultó difícil encontrar y a partir de ahí reflexionamos sobre esta dificultad, la de encontrar autoras del siglo XX, escritoras que nos habían podido marcar, y no entendíamos por qué había que <em>descubrirlas</em>, por qué no podíamos tener acceso a ellas en forma más directa. Tuve varias conversaciones con escritoras nacidas en los ochenta. Era un momento en el que estaba muy activo el movimiento <em>#</em>MeToo, se extendía la marea verde desde Argentina y ya venía el movimiento potente de Las Tesis desde Chile. Fue como muy natural pensar: no solo se invisibilizó a Luisa Josefina Hernández, esto le ocurrió a más creadoras. Llegamos a otras reflexiones y empezamos a trabajar en el proyecto editorial, acotándolo al siglo XX. A partir de ahí, otras escritoras empezaron a recomendarnos autoras y novelas, ha sido una experiencia maravillosa conocerlas y leerlas. Tenemos ya siete novelas publicadas y es un proyecto con clara vocación latinoamericana. Decidí en esta colección, después de las conversaciones que tuve con las escritoras de los ochenta, que una narradora joven de esa generación presentara la novela rescatada con un texto que abre el libro. Así construimos un puente intergeneracional. Estas obras tienen una gran actualidad, siguen hablándonos, como la mejor literatura lo hace, de algo profundo; nos muestran el tesoro que está ahí, pese a que el sistema y las condiciones machistas consiguieron oscurecer sistemáticamente la visibilidad de estas obras. De este proyecto y metodología, que involucra otras miradas y otras experiencias de lecturas, se desprende la antología <em>Vindictas. Cuentistas latinoamericanas</em>, sobre una idea del escritor Jorge Volpi que Juan Casamayor acogió con mucho entusiasmo. Me subí a una barquita virtual con Juan y hemos atravesado la pandemia rastreando por todo un continente.</p><p><strong>Juan Casamayor.</strong> Jorge Volpi ha sido el muelle de esta idea desde la UNAM. La propuesta se hizo en el estand de la UNAM de la FIL de Guadalajara justo el año pasado. Cuando la UNAM te hace este ofrecimiento ya sabe que vas a decir que sí, porque es una oportunidad importante para una editorial independiente con una gran vocación latinoamericana, como es Páginas de Espuma. Socorro, además, es autora de la casa y yo conocía su capacidad lectora, que me ha unido mucho a ella. Hemos hablado sobre qué leíamos y ella me ha recomendado constantemente libros. Era, en definitiva, un reto maravilloso. Lo que no nos imaginábamos era que ese recorrido iba a ser una salvación en mitad de la pandemia, reuniones a través de Zoom, lecturas, investigaciones, leer semanalmente, intercambiar opiniones, dificultades, hablar de lo que nos iba llegando. Ha habido una red muy amplia de corresponsables, gente muy joven, muy preparada, con una inquietud ante una nómina de lecturas exclusivamente masculina, perpetuada bajo los mismos nombres. Esto genera un hartazgo y una curiosidad por profundizar. Ellas nos han entregado nombres y títulos, una luz, como subraya la ilustración de la portada. De ahí ha partido nuestra búsqueda, casi de arqueología, porque los libros o no están o no son fácilmente encontrables. Fueron tiradas muy pequeñas en editoriales muy frágiles. Se ha buscado también en librerías de viejo, en bibliotecas especializadas. Si un cuento de una autora nos interesaba, buscábamos su obra para leer y seleccionar. Así, decidimos que hubiera una escritora por país. Con el transcurso del trabajo, lo que fue un encargo de antología por parte de Jorge Volpi se fue diluyendo: el criterio de antologar fue sustituido por el de mostrar, abrir una puerta para empezar a descubrir toda esa mitad ignorada que no tenemos en nuestra lectura ni nuestra educación sentimental.</p><p><strong>CP. ¿Con cuántas autoras habéis trabajado para esta selección</strong>?</p><p><strong>JC.</strong> No menos de 150 o 200 autoras. Hemos comprado hasta únicas ediciones, aunque hayan quedado fuera, porque no podíamos incluir a todas.</p><p><strong>CP. ¿Qué criterios habéis seguido para ordenar el libro y las biografías del final?</strong></p><p><strong>SV.</strong> Lo que parecía importante era no seguir un orden cronológico ni alfabético ni de geografía. Pensábamos en los lectores, que pudieran encontrarse con una lectura apasionante, como lo había sido para nosotros, con el mismo impacto que nos había producido. Explorar en las profundidades de los relatos, leerlos con emociones ambivalentes: por un lado, frustración por lo que te has perdido, algo irrecuperable, que ya no alcanzaste en el momento que hubiera sido fundamental para tu crecimiento como lectora o escritora. Pero ganaba el gozo de compartir, de decir: esto tiene que maravillar como lo ha hecho con nosotros. Yo pienso que lo armamos como yo hubiera armado un libro mío, concediéndole un ritmo, una cadencia a esa lectura, engarzando historias con temas que pudieran espejearse, historias que pudieran dialogar. Por ejemplo, el cuento de Rosario Ferré, un cuento de una desmesura que nos muestra lo mejor del barroco latinoamericano, ese cuento, donde encuentras a dos mujeres, a Isabel la Negra, tan dueña de su sexualidad, y a la otra Isabel que es como su némesis, y luego lees el cuento de Marvel Moreno, donde también vemos a una mujer que se va apropiando de su deseo, además comparten una exploración por las raíces africanas en Latinoamérica, pasas de emociones abrumadoras y de un territorio a otro, pero existen conexiones en esas historias. Las escritoras presentan personajes que van revelándose muy dueñas de sus cuerpos, de sus fluidos, de sus olores… No es tanto una antología para el ámbito académico, que funcionará para eso también, pero lo primero fue pensar en el lector y la lectora.</p><p><strong>CP. El libro se acompaña al final con una serie de biografías que no se ordenan con el criterio del libro. ¿Podéis explicar un poco cómo surgió el hacerlo de este modo?</strong></p><p> La escritora María Luis Elío. / Diego García Elío</p><p><strong>JC.</strong> En este caso fuimos más técnicos y utilizamos un orden alfabético. Socorro fue la que dio instrucciones para hacerlo. El trabajo de Víctor Cabrera es en sí una pieza literaria. Se podían haber hecho biografías similares, pero se ha hecho una valoración literaria singular para cada escritora y cada biografía es diferente a la anterior. Leído seguido parece que una escritora tiende la mano a la siguiente. Se puede leer como un ente autónomo. En las semblanzas de mujeres hay una tendencia a que marque la pauta algún accidente biográfico de las mismas. Por ejemplo, María Luisa Elío tiene un libro magnífico, <em>Tiempos de llorar </em>(qué pena no haberlo leído con 17 años), en cambio, al hablar de ella lo que se dice es que fue amiga de García Márquez. Huimos de eso.</p><p><strong>SV. </strong>Es muy necesario trascender lo anecdótico cuando hablamos de las escritoras. Todavía encontramos el rastro de chismes cuando se habla de ellas. Hace un par de años en la FIL de Guadalajara se presentó un libro de Elena Garro con una banda terrible: esposa de, amante de… Tal escritora se codeó con tal. Es como si ellos no se codearan, como si ellos no fueran sus maridos. Eso podría implicar a su vez otra cosa: que ellos no las leyeron. Podían ser sus amigos, sus amantes, pero no leerlas. El prejuicio perpetúa la visión de las mujeres que necesitan una tutela permanente. Uno de los objetivos de esta antología, más allá de encontrar lectores que disfruten, es que sirva para conocer y llegar a otras autoras, necesitamos hacer un ejercicio interior de desprejuiciar, descolonizar la mirada, desnudarla, es como empezar a leer por primera vez, sabiendo que la literatura la escriben hombres y mujeres.</p><p><strong>JC. </strong>Al hacer este tipo de antologías, nos encontramos con un discurso que te etiqueta con que procuras crear un espacio literario donde no lo había. Y esto es falso, porque sí lo había. Estas escritoras aquí recogidas no eran escritoras marginales de la periferia que no interesaban. Estaban en una posición sólida intelectual y literariamente hablando, se inventaban de la nada revistas literarias, trabajaban en el cine, tenían galerías de arte, doctoras algunas de ellas por la Sorbona, o por la UNAM, pero hay un momento en que se comete la fractura, se invisibiliza y se silencia el discurso y, cuando intentas mostrar estas opciones de lectura, las reacciones te responsabilizan de forzar la lectura, de crea un espacio lector donde no lo había, de volver a construir un canon a partir de la nada. Y contra esto hay que luchar porque esto no es cierto, no se parte de la nada. La pelea por lo tanto no es solo publicar el libro. La colección Vindictas me llamó la atención porque surgía en una universidad, un espacio para crear un espíritu crítico, un espacio para comunicar, un espacio que trabaja con gente joven. El proyecto puede profundizar e incluir a las escritoras en nuestro modelo lector. Vindictas es parte de un trabajo a desarrollar con medios de comunicación, organizadores de ferias del libro y festivales literarios, mundo universitario. Vindictas forma parte de todo este universo.</p><p><strong>CP. ¿Por qué el nombre de Vindictas?</strong><em>Vindictas</em></p><p><strong>SV.</strong> Cuando trabajábamos en la colección de novela y memoria en la UNAM buscábamos un nombre que fuera provocativo, poderoso, que al mismo tiempo nos diera una noción de esperanza, trabajar para que algo cambie. El nombre de la colección es fruto de una reflexión colectiva, con las escritoras Ave Barrera y Lola Horner. Al desarrollarse la colección se ha ido alimentando el significado de Vindictas, es un nombre muy generoso, significa vengar pero también proteger, resguardar. Resguardar la obra de estas escritoras y volver a ponerla en manos de lectores. Es una reivindicación. Es una tarea colectiva. Se necesita que el ecosistema del libro funcione para que esas escritoras, pensadoras, científicas, sean mejor conocidas. El que no se publique en las mismas condiciones que ellos no significa que la obra de ellas sea de menor calidad, significa que no hay condiciones de igualdad.</p><p><strong>JC.</strong> Conocí el nombre en el 2019, al inicio de la colección. Yo soy subjetivo, soy heredero de este nombre, que tiene un impacto sonoro fuerte, vindicar, reivindicar, pero a poco que se profundice, <em>vindicare</em> en latín significa muchas cosas, desde vengar hasta proteger. Tiene un gran arco semántico. Es lo que hay que hacer: vengarse de invisibilidades, de los silencios y proteger a estas voces para que se mantengan y sigan siendo leídas. Siempre cuesta más, denota más esfuerzo. Mientras yo buscaba como un topo en librerías de viejo primeras ediciones, Socorro hacía un trabajo sistemático con antologías. Todas tenían un elemento en común: no había escritoras.</p><p><strong>SV.</strong> No sé si es peor que haya ausencia de autoras en las antologías o la manera en que, en la mayoría de los casos, las incluyeron con un tono condescendiente, abriendo una especie de gueto para escritoras feministas, es como decir que se abre la puerta porque has protestado, no porque tu obra valga.</p><p><strong>CP. Hablemos de las ilustraciones que acompañan el libro y la portada</strong>.</p><p><strong>SV.</strong> El trabajo de Jimena Estíbaliz, la ilustradora, nos gustó muchísimo. Encontró el tono perfecto para traducir lo que significa este proyecto. Al finalizar cada cuento, lo mismo que al principio, hay mujeres que portan una luz. Representa el trabajo literario de estas escritoras y también el esfuerzo colectivo de mujeres que nos han ayudado a construir este libro y han traído de su acervo lector, de su memoria lectora, esa luz, que pasa de una mano a otra hasta encontrar a los lectores, y ellos mismos también pueden compartir sus hallazgos. Las ilustraciones nos muestran muy bien la metáfora de cómo trabajan las mujeres, cómo se tejen las redes, como puede haber este apoyo que es lo que hemos estado viviendo con esta colección: cómo podemos sostener nosotras una lucecita pasándola, compartiéndola y reconociendo un linaje literario. Antes de nosotras hubo escritoras que lucharon, trabajaron, que tuvieron muchas veces todo en su contra. Son caminos arduos en los que no estamos solas y no podemos pensarnos solas en adelante.</p><p><strong>CP. ¿Queréis comentar sobre algún cuento en concreto de los que haya en la antología?</strong></p><p> La escritora Hilma Contreras, vestida con un traje de su hermano Moisés, en París,1933. / Ylonka Nacidit-Perdomo</p><p><strong>SV.</strong> Uno que me parece estremecedor es el de la chilena Marta Brunet, <em>Soledad de la sangre</em><em>.</em> Para mí es una revelación esa autora, quiero leerla más, todo. Fíjate que cuando hablo con colegas de Chile la ubican muy bien. Es un fenómeno de escritoras conocidas en su país, pero no fuera. ¡Y son magníficas! Lo que me atrae mucho en este cuento es la exactitud de cada frase, un trabajo de orfebrería narrativa. Y esa exploración tan vigente alrededor de una mujer que se enfrenta sola a la sociedad patriarcal, la cual le asigna el único destino posible para ella, y cómo, desde lo más profundo, va naciendo en ella un grito que atraviesa este libro; cómo tiene que elegir entre la muerte o proteger un recuerdo precioso. Hay más de un grito recorriendo esta antología, todos terminan señalando la desigualdad en nuestras sociedades. No necesitamos que se legisle como una concesión, como un favor; no podemos estar inmersos en unas condiciones en que hay que pedir permiso para decidir sobre nuestros cuerpos.</p><p><strong>JC.</strong> Yo hablaría de un cuento que habla también de este grito y sobre la capacidad de decidir sobre el propio cuerpo. Tuvimos las mayores sorpresas literarias. Pensamos que era evidente encontrar buenas escritoras en Colombia, Argentina o en México. pero pensamos que en Centroamérica iba a ser más difícil y nos llevamos la sorpresa de la calidad de esas escritoras. Bertalicia Peralta, de Panamá, tiene un cuento sobre cómo una mujer construye espacios de decisión, el ámbito laboral, cómo saca adelante varias vidas, la capacidad de decidir sobre su cuerpo. Es un cuento,<em> </em><em>Guayacán de marzo</em><em>,</em> que aglutina mucho de los elementos que se cruzan en este libro. Este libro es sin duda una acción social y política. La mayoría de estas escritoras han nacido en los treinta, cuarenta y cincuenta y escriben desde la década de los sesenta y setenta, años en que por primera vez se pone sobre la mesa el divorcio, el aborto, la revolución sexual, los anticonceptivos… Todo este pensamiento se refleja y, precisamente por eso, en sociedades muy conservadoras, las cuestionaron y algunas de ellas, incluso, dejaron de escribir. María Virginia Estenssoro, de Bolivia, ha sido una gran sorpresa. Toca los temas por los que fue relegada y al final dejó de escribir. Hilma Contreras escribió un cuento de un pasaje de lesbianismo, siendo ella heterosexual, y la sociedad la crucificó en vida.</p><p>_____</p><p><strong>Carmen Peire</strong> es escritora. Su último libro es<a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de Tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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