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    <title><![CDATA[infoLibre - Un libro un verano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/un-libro-un-verano/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Un libro un verano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carlos Tarque: “Los libros te marcan, te hacen viajar a otros mundos”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/carlos-tarque-libros-marcan-viajar-mundos_1_1863647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/66e79bfc-b8cd-4172-b9bc-59ec403338f9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Tarque: “Los libros te marcan, te hacen viajar a otros mundos”"></p><p>“Me resulta difícil acordarme y escoger un solo libro de todos lo que leí de pequeño durante el verano… Podríamos hablar de cualquier libro de aventuras de eso que llamaban literatura juvenil. De una lectura un poco para niños. Por elegir uno, diría <em><strong>Colmillo Blanco,</strong></em><strong> de Jack London</strong>, que es un autor conocido de <strong>relatos de viajes y aventuras</strong>”, comienza contando <a href="https://www.instagram.com/tarqueoficial/?hl=es" target="_blank" ><strong>Carlos Tarque</strong></a>, compositor, cantante y líder del grupo <strong>M-Clan</strong>, en una charla con <strong>infoLibre</strong> sobre lecturas veraniegas. “Mi casa estaba siempre llena de libros porque <strong>mi padre trabajaba en la editorial Aguilar,</strong> estuvo también en Carroggio y, en general, colaboró con distintas editoriales. Por eso leía tanto de pequeño”.</p><p>“Cuando leí a London por primera vez debía tener <strong>9 o 10 años</strong> y con <em>Colmillo Blanco</em> tardaría igual 3 o 4 días. Era bastante rápido”, continúa recordando. Lo que no tiene claro es cómo llegó hasta sus manos la novela de escritor estadounidense: “Supongo que lo compraría mi padre, como tantos otros. Siempre andaba llevando y trayendo libros de casa al trabajo”. Eso sí, este tipo de volúmenes de literatura adolescente no solía sacarlos de su propia editorial. “En Aguilar publicaban una literatura mucho más seria, más adulta”, nos explica.</p><p>Este primer descubrimiento literario le animó a profundizar en la extensa producción de London, empezando por sus <em><strong>Relatos de los Mares del Sur</strong></em>. “No recuerdo ahora todos los títulos, pero tenía un montón de historias de aventuras increíbles. De exploradores, piratas… Cosas así”. Ahora bien, ni siquiera la nostalgia le ha empujado a releer esa primera novela que tantos recuerdos le trae de su juventud: “No sé si he visto alguna película, que creo que sí que hicieron, pero nunca me ha apetecido volver a leerlo como tal”. </p><p>Tarque recuerda con especial cariño los paquetes de libros que les regalaba su padre en Navidad, durante las vacaciones y por su cumpleaños. “Cuando le daba por ahí. Cosa que agradezco bastante porque <strong>disfruté mucho leyendo de niño</strong>”, nos confiesa. Y no solo de London. <strong>Salgari,</strong> <strong>Stevenson, Verne</strong>. “Podría enumerar muchos más libros y autores de esa <strong>literatura juvenil de aventuras</strong>”.</p><p>También leía libros que no eran precisamente para críos o adolescentes. La mayoría los sacaba directamente de la biblioteca. “<strong>Los libros te marcan, te hacen viajar a otros mundos</strong>. Sobre todo de pequeño”, reflexiona el cantante, que aprovecha para defender el trabajo intelectual que supone la lectura. “Creo que es maravilloso que tu cerebro trabaje y disponga de todas esas ideas e imágenes que le aporta leer. Es como una <strong>gimnasia mental</strong>”.</p><p>Una vez más, Tarque subraya el impacto de su familia en la promoción de su interés por la lectura: “<strong>Vengo de una familia lectora</strong>, pero más que eso, es que <strong>mi padre vendía, trabajaba con y tenía muchos libros</strong>. Todos mis tíos se movían en el mundo editorial. Emigramos a Sudamérica y empezaron ya allí, primero en Chile y luego en Uruguay”. A través de sus familiares, el compositor tuvo acceso a todo tipo de literatura clásica, libros de museos, de arquitectura y a mucha cartografía, muchos atlas. Y aunque, siendo tan pequeño, todavía no pensaba en escribir, el impacto de todas esas lecturas ha sido innegable en su vida y trayectoria posteriores. “Desde luego, si he escrito algo después —canciones, poemas o algún tipo de pensamiento— viene dado porque he leído mucho”, nos confirma.</p><p>Para Tarque, verano y libros solían ir de la mano cuando era pequeño. “Es una buena época para leer, sobre todo porque la gente tiene algo más de tiempo. Son muchos los que aprovechan las vacaciones para coger su sombrilla y su libro”. Sin embargo, hace ya tiempo que le pasa precisamente lo contrario: “Al ser músico, en verano estoy todo el rato tocando, cansado y con mucho movimiento. Sí que leo en las furgonetas, en los viajes…” Pero sobre todo le gusta <strong>el invierno</strong>. “Cuando se hace de noche pronto y puedo aprovechar para coger un libro y pegarme lecturas de 4 o 5 horas”.</p><p>Después de pensarlo por un momento, se lanza con unas recomendaciones literarias para aprovechar el final de las vacaciones. “Realmente <strong>cualquier libro es recomendable</strong>. Lo que estoy leyendo ahora es la autobiografía de <strong>Alejo Stivel</strong>, un compañero de profesión y amigo. Se llama<em> </em><em><strong>Yo debería estar muerto</strong></em>”. Y para no salir de Argentina, nos sugiere además <em><strong>La llamada</strong></em><strong>, de Leila Guerriero</strong>, "basada en la historia real de una mujer torturada en la ESMA durante la dictadura de Videla".</p><p>En palabras de Tarque, la gente que no lee “se está perdiendo algo muy interesante, que te hace pasar unos ratos increíbles”. “Estamos acostumbrados a las pantallas, a que nos den la información hecha. Pero el hecho de desarrollar ideas tú mismo no tiene comparación”, sigue argumentando. Aparte del propio placer de leer y del de poder viajar sin moverte de tu sofá, Tarque destaca los beneficios que supone “para el vocabulario, la ortografía y el entrenamiento cerebral”.<strong> </strong>“Mientras lees, <strong>tu cerebro está trabajando activamente, no solamente recibiendo las imágenes que le han diseñado otros. </strong>Lo estás diseñando tú mismo. <strong>Para la imaginación, sobre todo para niños, debería ser obligatorio</strong> fomentar esa educación mental. Tanto como el cuidado y la educación física”, concluye tajante.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Aug 2024 17:12:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Inés García Rábade]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Tarque: “Los libros te marcan, te hacen viajar a otros mundos”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Irene Otero: "Me motivaba ver a mi abuela, que solo pudo ir a la escuela hasta los 14 años, devorando libros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/irene-otero_1_1842088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dfdf285d-9307-4050-9ea3-bdee416d1c4b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irene Otero: "Me motivaba ver a mi abuela, que solo pudo ir a la escuela hasta los 14 años, devorando libros""></p><p>Un día de playa en una cala cristalina entre acantilados bajo el sol deslumbrante del verano. No es otro lugar que un rincón del parque natural de <strong>Calblanque</strong>, en <strong>Murcia</strong>. El entorno perfecto para sumergirse de lleno, entre chapuzones, en uno de esos estimulantes y distendidos ratos de lectura veraniega. A este paraje nos conduce, en un viaje a sus años de juventud, la escritora, publicista e investigadora feminista madrileña<strong> </strong><a href="https://www.instagram.com/irene_oterop/" target="_blank" >Irene Otero</a>. </p><p>"Si hay una novela que ha marcado en especial uno de mis veranos, ha sido <em><strong>Tres sombras</strong></em>, de <strong>Cyril Pedrosa</strong>, una fábula delicada y llena de simbolismo sobre unos padres que pierden a su hijo. Paradójicamente, <strong>es un canto a la vida</strong>", nos descubre con emoción la escritora. "Tendría 23 o 24 años. Lo leí entero en un día de playa en Calblanque<strong>. </strong>Creo que la espectacularidad del entorno me sugestionó bastante en el momento de catarsis", continúa recordando en una charla con <strong>infoLibre</strong>.</p><p>En los años previos a esta lectura, Otero había perdido a un amigo cercano en un accidente. Además, ella misma había estado hospitalizada por una enfermedad que apareció de la noche a la mañana y que casi no cuenta. "Todo aquello me había dejado tocada y llena de preguntas siendo muy joven. Sentí una pena infinita con el relato de <em>Tres sombras</em>, pero me conmovió su oda a la vida, su <strong>llamada a aceptar la impermanencia</strong> y que, a veces,<strong> las cosas pasan porque sí, de repente, sin lógica ni sentido</strong>", reflexiona. Para Otero, la historia de la novela nos invita a seguir adelante con nuestro camino propio, recordando pero sin olvidarnos de vivir. En definitiva, <strong>viviendo sin temer: </strong>"Es una enseñanza que puede aplicarse a otro tipo de pérdidas, no solo a la física".</p><p>Aunque en aquella época el libro se convirtió en una suerte de refugio, al que la escritora volvió en repetidas ocasiones, nunca más se ha decidido a releerlo siendo mayor. "Me da miedo que no me produzca la misma emoción. <strong>Es un recuerdo de mucho valor como para arriesgarlo</strong>", nos desvela. Asimismo, si bien, a lo largo de los años, ha leído otras obras de Pedrosa que no le han disgustado, ninguna ha llegado a adquirir el significado emocional de este primer descubrimiento literario. "Entre la juventud y la revelación, confieso que acabé tatuándome la última frase del libro: '<strong>Quedarse en el lado de los vivos</strong>'. Ahora me parece una anécdota muy tierna, no me arrepiento", nos confía con nostalgia.</p><p>El interés por los libros le viene dado de casa: su familia al completo es aficionada a la lectura. "Recuerdo ver a mis padres siempre con libros en la mano, pero me motivaba especialmente <strong>ver a mi abuela y a mi tía abuela</strong>, que solo pudieron ir a la escuela del pueblo hasta los 13 o 14 años, devorando un libro tras otro. Mientras pudieron leer, fueron las usuarias más activas del bibliobús rural", presume. Ella misma ha sido usuaria habitual de las bibliotecas públicas: "Era una estudiante con trabajos muy precarios, así que lo sacaba todo de la <strong>biblioteca</strong>, incluido el libro de Pedrosa". "De hecho, ahora que lo pienso, lo sacó mi pareja de aquel momento, yo no lo tenía en el radar", rectifica.</p><p>Otero sitúa el nacimiento de su vocación por el mundo de la escritura en torno a los 7 u 8 años. "Empecé a obsesionarme bastante con un libro de Barco de Vapor, <em><strong>Pesadilla en Vancouver</strong></em>. Aunque pronunciaba 'Vácumber' en vez de Vancouver, quería llegar a escribir algo tan trepidante de leer cuando fuera mayor", rememora.</p><p>Y es que muchos de los recuerdos estivales de su infancia y adolescencia están salpicados de tardes de asueto y lectura: "Cuando era pequeña, aprovechaba las tardes de río en mi pueblo y los viajes a la playa para leerme todas las <strong>novelas gráficas</strong> que había en la biblioteca del barrio". De cualquier manera, para la escritora, <strong>todos las épocas del año son buenas para leer</strong>. Cada una ofrece sus ventajas propias. "El invierno con mantita también da mucho juego y más silencio".</p><p>Entre sus lecturas de juventud, recuerda con un cariño particular la saga <em>Odio, </em>de <strong>Peter Bagge</strong>,<strong> </strong><em>Persépolis</em> y <em>Bordados,</em> de <strong>Marjane Satrapi</strong>, y los relatos de viajes de <strong>Guy Delisle</strong>, títulos que nos sugiere como recomendaciones para este verano. "Siguiendo con la novela gráfica, aprovecharía para proponer a las autoras que han llegado con fuerza al género, <strong>muy masculino hasta hace unos años, como toda la literatura</strong>. <strong>Marjane Satrapi</strong>, que ya es una referente, <strong>Maggie OFarrell</strong> o <strong>Cassandra Darke</strong>". Entre las autoras españolas, subraya su devoción por la obra sobre el amor y las relaciones de la viñetista <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/flavita-banana-salsa-ayuda-tragar-cosas-sabor_1_1839091.html" target="_blank" ><strong>Flavita Banana</strong></a>. Para estas vacaciones, tiene aún pendiente en la mesilla <em>Cosas nuestras</em>, de la ilustradora <strong>Ilu Ros</strong>.</p><p>Sus recomendaciones no terminan aquí. No deja escapar la oportunidad para proponer la<strong> lectura de obras sobre feminismo</strong>, en verano o en invierno, en forma de ensayo o ficción. "Es importante conocer la historia y las reivindicaciones del movimiento para <strong>no caer en derivados despolitizados</strong>. Hay autoras muy potentes en la actualidad: en ficción o diarios, <strong>Sarai Walker</strong>, <strong>Barbijaputa</strong> o<strong> </strong><a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/jardin-lado-obra-laura-freixas-desmitifico-vida-escritor_1_1838485.html" target="_blank" ><strong>Laura Freixas</strong></a>; en ensayo, <strong>Ana de Miguel</strong>,<strong> Kajsa</strong> <strong>Ekis Eckman, Mónica Alario </strong>y <strong>Ana Pollán</strong>", entre muchas otras.</p><p>Aunque los libros han sido una constante fundamental en su vida, Otero es consciente de que la dinámica neoliberal de consumo rápido no fomenta precisamente la afición y el interés por la lectura, sobre todo entre los más jóvenes. "Me da tristeza la gente que no lee, pero lo cierto es que <strong>el modelo social neoliberal cada vez invita más a lo inmediato</strong>, al contenido simplificado de blanco o negro que se promueve en redes sociales y con el que, a menudo, 'vales' por el dinero que tienes o por lo guapa que te pones", critica tajante. Para la escritora, la lectura es una herramienta insustituible a la hora de <strong>construir pensamiento crítico </strong>y la manera perfecta de acercarse y<strong> conocer otras realidades</strong>, "algo que no va a incentivarse desde la lógica del mercado". "Que se animen a probarlo, <strong>es adictivo y una verdadera forma de subversión</strong>", concluye con convicción.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Aug 2024 14:24:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Inés García Rábade]]></author>
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      <title><![CDATA[Ni 'La Odisea', ni Elena Fortún: Marguerite Duras hipnotizó a Marilar Aleixandre con 'Días enteros en las ramas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/lorca-twain-marguerite-duras-hipnotizo-marilar-aleixandra-pleno-franquismoen-ramas-hipnotizo_1_1843388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6044021b-9269-484e-bfa2-b59da24ea284_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni 'La Odisea', ni Elena Fortún: Marguerite Duras hipnotizó a Marilar Aleixandre con 'Días enteros en las ramas'"></p><p>En los últimos años del franquismo, la escritora <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/marilar-aleixandre-premio-nacional-narrativa-importante-reconocimiento-lenguas-cooficiales_1_1348294.html" target="_blank" >Marilar Aleixandre</a>, <strong>Premio Nacional de Narrativa en 2022</strong>, encontró a sus 18 años la manera de ir más allá de una sociedad todavía opresora y totalitaria. Al final del verano y después de pasar un mes en un centro de la Sección Femenina de Falange, la joven Aleixandre descubrió en la biblioteca del Liceo Francés <strong>la novela de Marguerite Duras </strong><em><strong>Días enteros en las ramas. </strong></em> </p><p>Este encuentro no hubiera sido posible sin la ayuda de su amiga Marita Martínez Lázaro, que la animó a asistir a cursos de francés. A partir de ahí, la escritora gallega recuerda que descubrió en el Liceo <strong>"una rendija por la que entrever otra vida que nos parecía más interesante que los últimos años del franquismo"</strong>. En ese mismo centro también disfrutaban de películas francesas y revistas como <em>Cahiers du Cinema</em>, que fueron las causantes de su acercamiento a Marguerite Duras. "<em>Hiroshima mon amour</em> me llevó a Duras y tomé ese libro como hubiese podido tomar otro de ella. No recuerdo si había otros en la biblioteca, pero el título me sedujo", precisa. </p><p>Después de su título, lo que verdaderamente le atrajo fue su escritura "hipnótica". "Me hizo ver que<strong> existía una forma de escribir distinta a lo que había leído hasta entonces</strong>, digamos, los clásicos. Una escritura en la que la memoria tenía un papel crucial. Duras me transportaba a un ambiente tan importante o más que el argumento, me introducía en la memoria de sus personajes. Además, era una escritura coherente con el cine de la Nouvelle Vague que tanto me interesaba", amplía. </p><p>Este descubrimiento aligeró una parte del tórrido calor de verano en Madrid. Leyó el libro de un tirón y descubrió una literatura <strong>más allá de </strong><em><strong>La</strong></em><strong> </strong><em><strong>Ilíada, La</strong></em><strong> </strong><em><strong>Odisea, </strong></em><strong>Stevenson, Walter Scott, Mark Twain, García Lorca o</strong> <strong>Elena Fortún, </strong>que era a grandes rasgos lo que había leído hasta aquel momento. Pese a la fascinación que le despertó la novela, a Aleixandre no le quedo otra que devolverlo a la biblioteca y así poder sacar alguna otra obra de la autora francesa. </p><p>A partir de ahí, siguió disfrutando con <em>Escribir</em>, la biografía de Laure Adler y los <em>Cahiers de la guerre.</em> en los que reflejó el maltrato de los jefes de la resistencia a las mujeres de franceses colaboracionistas. Su disfrute de la trayectoria de Duras <strong>se completó con la vuelta a sus manos de</strong><em><strong> Días enteros en las Ramas</strong></em>, pero la escritora gallega asume que aquel deslumbramiento de una nueva forma de escribir solo lo sintió la primera vez. </p><p>Antes de su flechazo literario, Aleixandre<strong> ya comenzó a crear su propio mundo a través del lápiz y la maquina de escribir</strong>, pero esto le ayudó a poner una de las primeras piedras para alcanzar su gran manejo con la narrativa. Y es por ello que la reconocida escritora revela que le debe a Duras, entre otras cosas, "descubrir la importancia de crear ambientes densos en detalles". </p><p>Todos esos clásicos de los que disfrutó antes de conocer a la autora francesa fueron transmitidos por la más lectora de su familia: su <strong>madre</strong>. "La recuerdo también leyendo novelas u obras de teatro. Mi padre también leía, pero sobre todo libros o artículos de medicina, no tanto literatura. <strong>Tener libros de cuentos desde niña, que en Reyes siempre viniesen libros</strong>, además de algún juguete, hacía que para mí leer fuese parte de cada día", recuerda Aleixandre con cariño.</p><p><strong>Esa rutina diaria entre libros, a diferencia de lo que puede parecer, se reduce completamente en verano,</strong> ya que de niña se iba a la playa algunas semanas y otras al pueblo de su padre en Córdoba y en el maletero no había mucho sitio para libros. Una dinámica que tampoco cambió cuando se hizo más mayor y paso a dormir en una tienda de campaña junto a su pareja en Italia u otros países durante la época estival. </p><p>A pesar de que a Aleixandre le cueste sacar tiempo para devorar páginas en verano, las recomendaciones no le faltan de cara a estas semanas. Así las cosas, la Premio Nacional de Narrativa recomienda a los socios de <strong>infoLibre </strong>algunas obras recientes como <em><strong>De bestias y aves</strong></em> o <em><strong>Eterno amor,</strong></em><em> </em>de Pilar Adón; <em><strong>Vibración,</strong></em><strong> </strong>de José Ovejero; el poemario <em><strong>Fuego, la sed,</strong></em> de María Sánchez; y <em><strong>No queda nadie,</strong></em> de Brais Lamela. Y para aquellos que todavía no han acabado de engancharse a la literatura y sus historias también deja un mensaje: "<strong>Probar a entrar en los mundos creados por otras personas</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Aug 2024 17:02:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo de la Serna]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Galicia,Un libro un verano]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA["Activa a mi niño interior", la eterna pasión de Ricardo Cavolo por 'El Hobbit' desde que lo leyó con ocho años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/libro-he-leido-pasion-ricardo-cavolo-hobbit-novela-activa-nino-interior_1_1842038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ae83a1d1-c50b-4851-8763-4d76ecc1b2e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Activa a mi niño interior", la eterna pasión de Ricardo Cavolo por 'El Hobbit' desde que lo leyó con ocho años"></p><p>“Yo no soy de estas personas, vamos a decir 'un poco integristas', que sostienen que la gente que no lee libros está a un nivel inferior y demás, porque eso no tiene nada que ver”. Con esta vehemente afirmación a<em> </em><strong>infoLibre</strong> cuenta el ilustrador <a href="https://www.instagram.com/ricardocavolo" target="_blank" >Ricardo Cavolo</a> que, pese a que para él la lectura es una parte fundamental de su día a día, comparte muchas cosas con personas que apenas leen libros y que simplemente <strong>alimentan su cerebro con otros medios.</strong> “Porque, afortunadamente, hay miles para hacerlo”, puntualiza.</p><p>La literatura es una parte fundamental del día a día del ilustrador, que viene de una familia muy lectora. Por este motivo, desde pequeño cada vez que salía a la calle se llevaba un libro porque <strong>“no sabías si te iba a surgir la posibilidad de poder leer”</strong>. Un hábito que mantiene a día de hoy, por ejemplo en actividades tan rutinarias como ir al colegio a recoger a sus hijos. Esta es una herencia clara de su madre y su padre, ávidos lectores que le inspiraron desde siempre: “Me compraron un montón de libros. A lo mejor no había para otras cosas, pero para libros siempre hubo”. Es un tema que tienen muy en común, se recomiendan libros constantemente. </p><p>Echando la vista atrás, explica que uno de los libros que más le han marcado desde siempre es <em><strong>El Hobbit,</strong></em><strong> de J.R.R. Tolkien</strong>. "Estaba por casa, lo tenía mi padre, y fue él el que me lo ofreció. Muchos de los libros que me han marcado me los ha dejado él. <em>El Hobbit </em>me lo dejó aquel <strong>verano </strong>y, después de leerlo, le pregunté que si me lo podía quedar. Yo creo que tendría unos <strong>ocho años</strong>. Yo de pequeño no tenía muchas vacaciones, y el verano lo pasaba entre la casa de mi madre y la casa de mi padre, que estaban separados. <strong>Me lo leí unos días que estuve en la casa de mi padre,</strong> que era una casa especial porque era una antigua fábrica pequeñita, transformada a casa y a estudio de pintura. Iba a un bosquecito que había detrás, como una especie de refugio que tenía yo hecho", rememora el artista.</p><p>Reflexionando al respecto, plantea que cree que lo que más le marcó de este título es que "un libro que es corto pueda tener un <strong>arco argumental tan grande</strong>, sucedan tantas cosas, salgan tantos personajes, tantas criaturas". "Era como todo un catálogo inmenso de situaciones en una aventura que a priori es pequeña. Y me gustó mucho porque <strong>me absorbió enseguida</strong>", destaca. Y aún continúa compartiendo sus impresiones al respecto: "<strong>Me lo he leído muchas más veces</strong>, yo diría que es el libro que más me he leído. Cada vez que lo leo me lleva un poco a la infancia, porque me recuerda a cuando lo hice por primera vez. Pero también de alguna manera<strong> activa al niño interior que llevo dentro</strong>, que lo tengo siempre activado porque para mi trabajo lo uso mucho. Me lo activa de una forma más profunda. Me lleva a un universo que me aporta mucho bienestar y me da buenas ideas para el trabajo. Además, me da muchas ganas de generar fantasía de alguna manera, y últimamente trato de hacer mucho esto en mi trabajo".</p><p>Después de esta lectura iniciática de <em>El Hobbit,</em> fue de nuevo su padre quien le tenía preparado otro libro de Tolkien. "Y luego poco a poco he ido buscando y leyendo los libros que iba encontrando de él. <strong>Creo que lo he leído prácticamente todo</strong>", asegura.</p><p>Para Ricardo Cavolo, el <strong>verano </strong>es un buen momento para la lectura, pero no hace grandes distinciones según el período del año y afirma que le gusta pensar que cada momento tiene sus propios libros. Y se anima a recomendar a los lectores de <strong>infoLibre</strong> algunas novelas que no sabe si son específicas para el verano o si “son tan buenas que sirven para leer en cualquier momento”. Por ejemplo, <em><strong>Panza de burro, </strong></em><strong>de Andrea Abreu</strong>, al que califica como "maravilloso", y cuya historia transcurre en un verano en la isla de Tenerife, narrando la relación entre dos amigas y su realidad obrera. </p><p>Por otro lado, se confiesa adicto a la obra de<strong> Irene Solá</strong>. De ella menciona dos novelas, las cuáles nos establece incluso el orden de lectura: <em>Canto yo y la montaña baila</em> y <em>Te di ojos y miraste las tinieblas. </em>Dos títulos que le volvieron la "cabeza muy loca”, y con los que ha disfrutado muchísimo, por lo que cree que pueden ser un buen pack de verano “empezando obviamente por el de<em> Canto yo y la montaña baila</em>”.</p><p>Aunque Cavolo se define como un ávido lector, se muestra cauto a la hora de mencionar qué le aporta el momento de la lectura. Esta precaución se debe a que ve la lectura como algo muy personal. “La lectura se puede vender como algo enriquecedor, y sí, pero es una experiencia que tiene<strong> cada uno de una manera diferente,</strong> porque cada uno recibe los libros de una manera distinta", argumenta, asegurando que para él ideal sería vivir<strong> dos o tres vidas más para leer todos los libros </strong>y ver todas las películas que le gustaría. Incluso viviría otra más para jugar a todos los videojuegos que quiere jugar. Porque hay muchas maneras de enriquecernos, y el ilustrador lo tiene claro: "La lectura es una manera más para meterse ideas en la cabeza y para sentir cosas. No la única, pero es una gran manera de hacerlo”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Aug 2024 17:12:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Celia Macías]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Activa a mi niño interior", la eterna pasión de Ricardo Cavolo por 'El Hobbit' desde que lo leyó con ocho años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[verano,Libros,Un libro un verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Lo abrí sin pensar y ya no pude soltarlo": Alice Kellen y el 'efecto Laforet' al leer 'La insolación']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/relacion-alice-kellen-lectura-leer-ancla-suelo-da-alas_1_1843444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6656f7ed-5042-4278-bacc-39326d233206_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Lo abrí sin pensar y ya no pude soltarlo": Alice Kellen y el 'efecto Laforet' al leer 'La insolación'"></p><p>“Yo suelo leer más en periodos de rutina. De todas formas, <strong>las buenas lecturas llegan siempre sin avisar, ajenas a las estaciones del año</strong>”. No es, por tanto, la escritora <a href="https://www.instagram.com/alicekellen_/?hl=es" target="_blank" >Alice Kellen</a>  (Valencia, 1989) especialmente defensora del verano como la mejor época del año para entregarse a la lectura, a pesar de ser esta una idea ampliamente extendida por aquello de disponer (por lo general) de más tiempo de asueto. “En vacaciones hay más tiempo libre, pero también otras muchas distracciones”, apostilla.</p><p>Una vez aclarado esto, comparte la autora con <strong>infoLibre</strong> el libro más especial que ha leído en verano: <em><strong>La insolación</strong></em>, de <strong>Carmen Laforet</strong>. "Me marcó mucho", confiesa. Tanto es así que recuerda perfectamente cómo llegó a su vida: “No fue una compra, ni un regalo. Era un libro que tenía sus años, bastante tocado, con una cubierta roja bajo un sol amarillento y tres pequeñas siluetas. El nombre de la autora tan solo aparecía en el lomo. Estaba por casa, quién sabe si lo cogí de la estantería o de alguna caja perdida. <strong>Lo abrí sin pensar y ya no pude soltarlo</strong>”.</p><p>Esta novela, editada originalmente en 1963, la dejó una huella tan profunda porque se adentra en la amistad que surge entre Martín y los hermanos Corsi durante <strong>tres veranos consecutivos</strong>, en el contexto de la <strong>posguerra española</strong> y en la costa mediterránea. "Retrata con sensibilidad y acierto la juventud, así como el entorno familiar y las peculiaridades de cada personaje", remarca, añadiendo que la prosa de Laforet <strong>evoca esa familiar sensación de eterno verano</strong> que todos hemos experimentado en la adolescencia.</p><p>"No recuerdo la edad exacta, pero debía de rondar los diecisiete", trata de concretar recordando aquella primera vez leyendo con fruición <em>La insolación</em>. Una lectura que disfrutó durante sus vacaciones en el pueblo, a su propio ritmo, sin prisa por alcanzar la página final. "<strong>Es un libro que se saborea</strong>", afirma.</p><p>El año pasado, ya superada la treintena, volvió a adentrarse en este título de Carmen Laforet. "Lo cogí por impulso, quizá para encontrar a la chica que fui entonces, y volví a disfrutarlo", asegura. En esta relectura, el personaje de <strong>Anita Corsi</strong> le deslumbró más que la primera vez por su lengua afilada y su inteligencia. “<strong>Releo a menudo en busca de capas y ángulos distintos</strong>, me parece un ejercicio interesante”, explica.</p><p>Alice se interesó por Carmen Laforet a partir de <em>La insolación</em> y luego también se adentró en <em><strong>Nada</strong></em>, la obra más famosa de la autora. "En la mesilla de noche me espera <em><strong>La isla y los demonios</strong></em>. <strong>Creo que es una autora imprescindible</strong>", declara.</p><p>Por otro lado, nos cuenta Kellen que su afición por los libros viene de sus padres, que eran grandes lectores con una buena biblioteca en casa. "Mi padre me inculcó su pasión por las novelas de aventuras (London,<strong> Defoe</strong>, <strong>Verne</strong>, Stevenson, etc.) y cogí mucho de ahí antes de encontrar mi propio camino", señala. Recuerda con cariño cómo su progenitor se reía a carcajadas mientras leía <em>El Quijote </em>durante las siestas de verano. Este <strong>ambiente familiar</strong> lector fue crucial para<strong> despertar su pasión por la lectura</strong>.</p><p>Asimismo, la escritora valenciana reflexiona sobre la <strong>conexión entre la lectura y la escritura</strong>, afirmando que le “<strong>resulta difícil imaginar que alguien pueda sentir el impulso de escribir sin antes ser un lector voraz</strong>”. Y es que leer te abre puertas y te muestra mundos llenos de posibilidades que se hacen reales en cada página leída: “<em>La insolación</em>, como otras novelas, me despertó las <strong>ganas de ahondar en la adolescencia</strong>, esa época llena de interrogantes, pasiones y posibilidades”.</p><p>Por último, se anima a hacer unas poquitas <strong>recomendaciones </strong>literarias para este tiempo veraniego y (con suerte) vacacional: “Los primeros que me vienen a la cabeza son <em>El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes</em>, <em>Ana no</em>, <em>Expiación</em>, <em>Los ingratos</em>, <em>Tomates verdes fritos</em>, <em>Las uvas de la ira</em>, <em>Lecciones de química</em>, <em>Nosotros en la noche</em>, <em>La mala costumbre</em> y<em> Los días perfectos</em>. Seguiría y seguiría, pero lo dejo ya para otro día”. Tras poner sobre la mesa este montón de títulos apetecibles, defiende que los que no leen habitualmente "se están perdiendo un montón de vidas". "<strong>Por contradictorio que suene, leer me ancla al suelo y me da alas</strong>", concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Aug 2024 18:11:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Caínzos]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Lo abrí sin pensar y ya no pude soltarlo": Alice Kellen y el 'efecto Laforet' al leer 'La insolación']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Un libro un verano,Libros,Literatura,Vacaciones,verano,Adolescencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[París, 1981: el verano que Laura Freixas desmitificó la "vida de escritor" con 'El jardín de al lado', de Donoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/jardin-lado-jose-donoso-novela-laura-freixas-desmitifico-vida-escritor_1_1838485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4f577272-e240-4a21-b41c-fcc23660c415_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="París, 1981: el verano que Laura Freixas desmitificó la "vida de escritor" con 'El jardín de al lado', de Donoso"></p><p>Las <strong>mujeres </strong>han luchado durante siglos por la <strong>igualdad </strong>de derechos y oportunidades<strong> </strong>en la esfera social, política y cultural. Las restricciones impuestas por normas y expectativas de género han limitado su acceso a la educación y a la esfera pública, relegándolas a roles domésticos y secundarios. Estas <strong>limitaciones </strong>también se han reflejado en la <strong>literatura</strong>, donde las voces <strong>femeninas </strong>han sido tradicionalmente infrarrepresentadas y, a menudo, <strong>silenciadas</strong>. En este contexto, <a href="https://www.laurafreixas.com/freixasbio.htm" target="_blank">Laura Freixas</a> (Barcelona, 1958), destacada autora y promotora de la literatura escrita por mujeres, ofrece a <strong>infoLibre</strong> una reflexión profunda sobre la importancia de la representación femenina en cuestiones artísticas y, por supuesto, vitales.</p><p>Hablando desde su propia experiencia, Freixas observa que muchas mujeres, como su propia <strong>madre </strong>(quien le transmitió el gusto por leer), han utilizado la <strong>lectura “como una forma de vivir experiencias que la sociedad les ha negado</strong>”. La escritora cree que su madre leía tanto porque, como ocurre todavía hoy con muchísimas mujeres, "la vida real y la sociedad que la rodeaban <strong>no le permitían desarrollar todo su potencial</strong>". Añade que, en parte, su progenitora lo hacía "de manera pasiva e imaginaria, leyendo vidas ajenas" porque "no podía actuar en la sociedad de manera real".</p><p>Esta reflexión refleja una realidad más amplia: las mujeres han encontrado en la literatura un <strong>espacio para explorar y expresar sus vidas interiores, deseos y frustraciones</strong>. Sin embargo, Freixas también señala que esta exploración no siempre se ha traducido en una presencia <strong>equitativa </strong>en la literatura canónica. La falta de representación de experiencias cruciales como el <strong>embarazo </strong>y la <strong>maternidad </strong>en la literatura subraya, a su juicio, la necesidad de que las <strong>mujeres no solo lean, sino también escriban y publiquen</strong> sus historias.</p><p>Agradeciendo a su madre y siguiendo su ejemplo, Freixas explica que pronto se acostumbró a que su<strong> vida fuera siempre un "diálogo entre lo vivido y lo leído"</strong>. "Todo lo que yo vivía lo había leído antes en distinta forma. Podía contrastar mis vivencias con las lecturas”, destaca.</p><p>Desafortunadamente, ese “diálogo entre lo vivido y lo leído” se quebró cuando se quedó <strong>embarazada</strong>. Descubrió, buscando grandes novelas sobre el embarazo y la maternidad, que esa experiencia, crucial y común, no estaba representada o apenas aparecía en la literatura. “Me di cuenta de la necesidad de que las mujeres escriban y publiquen sobre sus propias experiencias si queremos una <strong>visión completa del mundo</strong>, no solo una visión de la mitad del mundo”, agrega la autora.</p><p>Por ende, la novelista destaca que la literatura redactada por mujeres no solo aborda temas únicos, sino que “también ofrece una visión crítica del mundo, incluyendo una perspectiva sobre el <strong>machismo </strong>que a menudo se trata con naturalidad en la literatura escrita por hombres”. </p><p>En este contexto colectivo, la obra que la autora ha querido destacar, y que recuerda con especial cariño, es <em><strong>El jardín de al lado,</strong></em> de <strong>José Donoso</strong>. “La leí en el <strong>verano de 1981</strong>. Fue un verano crucial porque era mi último como estudiante. Había terminado la carrera de Derecho en Barcelona y ya sabía que no quería ejercerla. <strong>Siempre tuve vocación de escritora</strong>, así que ese verano, mientras estaba en <strong>París</strong>, me marcó profundamente”, rememora.</p><p>Así las cosas, explica que este libro le impactó porque “ofrecía una <strong>visión desmitificadora de la vida de escritor"</strong>. Y aún prosigue: "Era una novela autobiográfica que hablaba de la cotidianidad, las dificultades económicas, y las envidias dentro del mundo literario. <strong>Esto me hizo confrontar la realidad de lo que implica ser escritor,</strong> y distinguir entre quienes tienen vocación auténtica y quienes buscan <strong>fama </strong>y <strong>glamour</strong>”.</p><p>En esta misma línea, <em>El jardín de al lado</em> le ayudó a entender la relación existente entre la <strong>calidad literaria</strong> y el<strong> éxito</strong>: “La calidad literaria y el éxito no están necesariamente relacionados. Aprendí que mi objetivo principal debe ser escribir libros de los que yo esté contenta, esa <strong>satisfacción </strong>de haber escrito lo que querías escribir para mí no tiene precio”.</p><p><strong>Releer </strong>un libro es como volver a recorrer un sendero conocido en un bosque; aunque sepas lo que te espera durante el camino, cada árbol y cada detalle te impactan de manera distinta. La familiaridad de la trama y los personajes ofrece una sensación de bienestar, pero también puede revelar nuevos matices y significados que pasaron desapercibidos en la primera lectura. Así, <strong>la relectura no solo implica recordar, sino también redescubrir</strong>. </p><p>Pese a esto, para la escritora barcelonesa releer “es como dar prioridad al pasado sobre el futuro, o perder un poco de confianza en el futuro”. Por esta razón, aunque no sea especialmente aficionada a hacerlo, sí que ha releído al escritor francés <strong>Marcel Proust.</strong> “Releí cuando cumplí 50 años todo Proust. Era algo que siempre pensaba que haría desde que lo leí a los veintitantos. Y me volvió a deslumbrar, por cierto”, apunta, citando otras obras que también volvió a leer tiempo después de la primera vez: <em><strong>Cumbres Borrascosas</strong></em><strong>,</strong> de <strong>Emily Brontë,</strong> y <em><strong>La educación sentimental</strong></em><strong>,</strong> de <strong>Gustave Flaubert. </strong>En cualquier caso, más allá de casos puntuales, tiene claro Freixas que solo merece la pena releer “unos pocos grandísimos libros, unas pocas grandísimas novelas y unos pocos grandes clásicos”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Aug 2024 17:44:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Caínzos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[París, 1981: el verano que Laura Freixas desmitificó la "vida de escritor" con 'El jardín de al lado', de Donoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Un libro un verano,Libros,Literatura,Literatura latinoamericana,Mujeres,Feminismo,Machismo,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Memorias de Adriano', la "colosal" obra de Yourcenar que sigue inspirando a Zarzalejos 40 años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/memorias-adriano-ventana-realidad-jose-antonio-zarzalejos_1_1836197.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e84b14f9-6592-4ac1-b7fb-bb17d06c51b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Memorias de Adriano', la "colosal" obra de Yourcenar que sigue inspirando a Zarzalejos 40 años después"></p><p><strong>José Antonio Zarzalejos</strong> ha sido columnista y director de <em>El Correo</em> y <em>ABC</em>, y actualmente es Presidente del Consejo Editorial de El Confidencial. Al mismo tiempo que desarrollaba su carrera en el mundo de la información se sumergía también en el de la literatura ensayística, de manera que bajo su autoría podemos disfrutar de libros como <em>Felipe XI. Un rey en la adversidad</em>, <em>La Sonrisa de Julia Roberts </em>o <em>La Destitución. </em></p><p>Antes de embarcarse en su camino como escritor, fue dejando crecer también una afición lectora, acrecentada más todavía por las exigencias periodísticas, y que a día de hoy se mantiene inalterable. Este afán lector, según comenta a <strong>infoLibre</strong>, es algo que <strong>mantiene a lo largo de todo el año con la misma intensidad</strong>, si bien reserva su propio espacio para la ficción en la época estival. "Me permito leer ficción escogida porque a lo largo del curso me centro más en ensayo social y político y en el relato histórico, preferentemente contemporáneo. Y en ensayos jurídicos para mantener mi formación universitaria", detalla Zarzalejos. </p><p>Quizás es por ello por lo que le resulta relativamente complicado escoger un libro cuya lectura le haya marcado en esta época más vacacional. Algo que también se debe a que no es mitómano en la literatura al haber leído a lo largo de los años muchos títulos de los que ha aprendido y disfrutado. No obstante, ya que le animamos a escoger uno, saca de su librería <a href="https://www.bne.es/es/Micrositios/Guias/novela_historica/obras_destacadas/memorias_adriano.html" target="_blank" ><em><strong>Memorias de Adriano</strong></em></a><em><strong>, </strong></em><strong>de Marguerite Yourcenar, en traducción de Julio Cortázar</strong>. "Releo pasajes de esa colosal epístola del emperador a su nieto adoptivo Marco Aurelio porque en ella localizo el odio y el amor, la salud y la enfermedad, el éxito y el fracaso, la vida y la muerte, la bondad y la maldad. Es una obra excepcional", destaca. </p><p>Es este un libro que <strong>compró en Bilbao en 1984</strong> cuando tenía treinta años, y que aún conserva y le acompaña, hasta el punto de hojearlo de vez en cuando. Recuerda que lo leyó rápidamente y que le descubrió a "<strong>una narradora magnífica con una elocuencia descriptiva difícil de emular". "</strong>Entendí mejor con este texto cómo ha de intentarse la prospección en lo humano y en todos los pliegues del espíritu de nuestros congéneres", explica, lamentando no haber encontrado esa fluidez en otras obras de Yourcenar, por lo que califica <em>Memorias de Adriano, </em>publicada originalmente en 1951, como la "<strong>cumbre narrativa</strong>" de la autora nacida en Bruselas. </p><p>Espoleado por sus propios recuerdos, apunta Zarzalejos que esa pasión que le despertó la novela de Yourcenar también le apareció en la época estival con la reciente <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/puntos-fuga-veinte-perspectivas-laurent-binet_1_1769164.html" target="_blank" ><em>Perspectivas</em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/puntos-fuga-veinte-perspectivas-laurent-binet_1_1769164.html" target="_blank" >, del francés Laurent Binet</a>. "Se trata de un sofisticado y original thriller en la Florencia de 1557, en el que intervienen personajes históricos. El texto está construido con cartas entre ellos sobre un acontecimiento misterioso. <strong>Enseña cómo era la Florencia de los Médici, la relación con el ducado de Ferrara y el Vaticano,</strong> y la pugna con los reinos de Francia y de España de aquella época", detalla el periodista vasco. </p><p>Como no solo de lecturas pasadas se alimenta el buen lector, confiesa que este agosto, por supuesto, lo sigue dedicando a la ficción y ya tiene escogidos los siguientes títulos: "Este verano me quiero distraer con <em><strong>El año de la langosta,</strong></em><strong> de Terry Hayes</strong>, después de que leyera hace ya años su gran novela <em><strong>Soy Pilgrim</strong></em>. En otro género, me llevo para releer la reciente edición de tres de las grandes obras de <strong>Chaves Nogales</strong> y añado, por razones obvias, su ensayo <em>Agonía de Francia</em>, quizá su obra, a mi juicio, más excepcional con <em><strong>A sangre y fuego".</strong></em> </p><p>A estas alturas ya ha quedado más que claro que el escritor no entiende vivir sin escribir ni sin leer. Una afición que, según resalta, le debe a su familia, "vorazmente lectora". Así, comenta que <strong>su madre era una "lectora incansable de Historia </strong>y tenía grandes conocimientos de temáticas y de autores". "Mi padre era un apasionado del ensayo y me llevó a Ortega y Unamuno. También del Derecho, por su condición de fiscal. Parte de mi biblioteca está integrada por libros de mi padre y de madre. Mi mujer y mis hijos también son lectores, pero discrepamos en las líneas de nuestros gustos, lo cual es muy lógico. Nos intercambiamos de vez en cuando libros de interés, pero no frecuentemente. <strong>Los libros empiezan a ser un problema de espacio en mi casa</strong>", relata.</p><p>Para terminar, prefiere no dar grandes consejos a todas esas personas que no encuentran en la lectura el placer que él sí ha tenido la fortuna de hallar. "Diría a los que no leen libros que prueben a hacerlo con textos que se ajusten a sus intereses y que decidan luego si les ha compensado hacerlo", plantea con toda la humildad, para luego terminar, siguiendo en su línea constructiva, enumerando los beneficios que él siente en primera persona: "<strong>Leer es una ventana a la realidad, un esfuerzo para entender qué está pasando</strong>, pero también un sosiego intelectual que te construye".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Aug 2024 19:13:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo de la Serna]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Memorias de Adriano', la "colosal" obra de Yourcenar que sigue inspirando a Zarzalejos 40 años después]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Cultura,Un libro un verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Pentimento', de Lillian Hellman, en Caños de Meca: la lectura de un verano que marcó a Nativel Preciado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/pentimento-lillian-hellman-libro-condiciono-vida-literaria-nativel-preciado_1_1837928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/afd0de0f-271f-449c-beb9-4600fc8b87f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Pentimento', de Lillian Hellman, en Caños de Meca: la lectura de un verano que marcó a Nativel Preciado"></p><p>"Un verano, en la playa de Caños de Meca, leí <em><strong>Pentimento</strong></em>, de <strong>Lillian Hellman</strong>, un libro que condicionó el resto de mi vida literaria. En aquellos años, mediados de los setenta del pasado siglo, era una <strong>playa gaditana</strong> bastante especial. Había poquísima gente; unos cuantos <strong>hippies</strong>. El paisaje era asombroso, la arena blanca y fina y el color del mar muy cambiante. Por todo esto, y mucho más, fue un <strong>verano inolvidable</strong>".</p><p>Como vemos, tiene muy claro <a href="https://www.infolibre.es/autores/nativel-preciado/" target="_blank" >Nativel Preciado</a> (Madrid, 1948) cual fue aquel libro que marcó un <strong>punto de inflexión en sus veranos</strong>. La lectura idónea en el lugar apropiado. Un título editado en <strong>1973</strong>, en el que la autora estadounidense repasa su vida haciendo retratos de varias personas importantes a lo largo de su vida. Incluso de una de ellas salió una aclamada película, <em>Julia </em>(1977) protagonizada por <strong>Jane Fonda</strong> y dirigida por <strong>Fred Zinnemann</strong>. Es, en definitiva, un libro que de una manera u otra desde entonces le ha acompañado siempre en sus recuerdos de verano.</p><p>"Hellman era una <strong>leyenda</strong>, no solo como escritora, dramaturga y guionista, también porque se negó a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas en 1952 (le acusaron de <strong>comunista</strong>) y, desde luego, por sus historias amorosas, sobre todo, con el escritor <strong>Dassiel Hammet</strong>", destaca Preciado en conversación con <strong>infoLibre</strong>: "En aquellos momentos yo la admiraba muchísimo y todavía estaba viva".</p><p>Y todavía continúa profundizando: "<em>Pentimento </em>es un libro de retratos de la gente que conocía. Tenía mucho de <strong>autobiográfico </strong>y, sobre todo, para mí era la historia de una <strong>gran amistad entre dos mujeres</strong>. Yo identificaba el personaje de Julia, heroína antinazi, con el de mi íntima amiga <strong>antifranquista exiliada</strong>. En resumen, la historia me conmovió, me identifiqué con ella y, más aún, cuando poco después vi la película <em>Julia</em>, de Zinnemann, magistralmente protagonizada por Jane Fonda y <strong>Vanessa Redgrave</strong>, donde <strong>Meryl Streep</strong> hace su primer papel".</p><p>Recuerda incluso Nativel que compró <em>Pentimento </em>con el que luego sería su marido y padre de sus dos hijos. "Sabía mucho más que yo de literatura y me dejaba asesorar por él. Le gustaba la novela policiaca y también Dassiel Hammet y <strong>Patricia Highsmith</strong>, aunque su preferido era <strong>George Simenon,</strong> del que había leído todas sus novelas", rememora, compartiendo de paso momentos bien personales: "Los sábados íbamos a la <strong>librería Cuatro Caminos</strong> a comprar libros y luego a un restaurante brasileño a comer galetos y tomar caipiriñas. La recuerdo como la época más feliz de mi vida".</p><p>La periodista y escritora -que recientemente publicaba su última novela, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/nativel-preciado-oficio-escribir-industria-editorial-vive-fundamentalmente-no-literatura_1_1747118.html" target="_blank" >Palabras para Olivia</a>- era entonces apenas una veinteañera. "<strong>Tenía 28 años. Leí </strong><em><strong>Pentimento </strong></em><strong>en poco más de una semana en aquella playa de Cádiz</strong>", rememora, asegurando que desde entonces ha vuelto a caer varias veces en sus páginas y "siempre" le sigue gustando. Además, esta obra le llevó a leer otra serie de libros similares de algunas autoras que adora, como por ejemplo <em>Una mentira piadosa (una infancia en Bloomsbury)</em>, de <strong>Angelica Garnett</strong>; <em>El cuaderno dorado</em>, de <strong>Doris Lessing</strong>; <em>Sombras en la hierba</em>, de <strong>Isak Dinesen</strong>; <em>Las olas</em>, de <strong>Virginia Woolf</strong>... "Además, me inspiró a la hora de escribir varios de mis libros, sobre todo uno titulado <em>Amigos íntimos</em>", apostilla.</p><p>A pesar de aquel primer impacto pletórico, dejó Nativel de ser "fiel" a las obras de Hellman "hace mucho tiempo". Más que nada porque, según afirma, "<strong>los momentos literarios no duran toda la vida</strong>", sino que "suelen ser <strong>efímeros</strong>". Por eso mismo no es capaz de concretar cuando surgió su vocación literaria, aunque apunta que desde muy niña era "<strong>grafómana</strong>" y se dedicaba a tomar notas de todo: "<strong>Me gustaba escribir incluso más que leer</strong>. De niña mezclaba <em>El Capitán Trueno, Las aventuras de Guillermo Brown</em> o <em>Tarzán de los monos</em> con la <em><strong>Ilíada </strong></em>y la <em><strong>Odisea</strong></em>, Gustavo Adolfo Bécquer, Salgari, Verne, Stevenson y Dickens. Esas fueron mis <strong>lecturas iniciáticas</strong>, las que compartía con los niños de mi generación. Y siempre <strong>escribía cuentos</strong> en el colegio". </p><p>Su propia familia también tuvo su parte de influencia en su afición lectora y escritora. Por un lado su <strong>madre</strong>, que le leía cuentos y fue quien le empezó a enseñar a leer. "Cuando yo era niña <strong>creía que mi padre era un sabio</strong>. Me fascinaba verle leer y consultar enciclopedias y diccionarios en diversos idiomas. Luego supe que no era tan sabio como yo creía", señala, reconociendo especialmente la labor de sus <strong>profesores del colegio</strong>, pues ellos fueron quienes le "incitaron a la lectura". "Y no solo el de Literatura, también la de Historia, el de Ciencias Naturales y el de Física y Química. Eran grandes lectores y, desde luego, grandes maestros. Tuve <strong>mucha suerte con mis padres y mis profesores</strong>. De haber podido elegirlos no los hubiera encontrado mejores", destaca.</p><p>Por profesión y por placer, Nativel no ha dejado nunca de leer. "<strong>Las lecturas y los amigos son para el verano</strong>. Es cuando les puedes dedicar más tiempo y puedes disfrutar plenamente de ambos", asegura, aprovechando para recomendar uno de los últimos libros que ha pasado ante sus ojos: <em><strong>Una historia particular,</strong></em> de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/manuel-vicent-agresividad-insulto-facil-llevar-desequilibrado-coja-pistola-le-pegue-tiro-politico_1_1797769.html" target="_blank" ><strong>Manuel Vicent</strong></a>. Y lanza para terminar un alegato para lectores potenciales: "<strong>La gente que no lee se priva de un placer único</strong>. La lectura te acompaña, te ayuda a entenderte mejor y a comprender lo que te rodea, llena momentos de vacío, de soledad, de impotencia, de sufrimiento y <strong>te puede llegar a divertir más que el mejor concierto</strong>. Lo comparo con la música, sea cual sea, porque es algo que a todo el mundo le gusta y lo considera un verdadero placer".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Aug 2024 17:02:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Celia Macías]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Pentimento', de Lillian Hellman, en Caños de Meca: la lectura de un verano que marcó a Nativel Preciado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Un libro un verano]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La batalla de Manuel Vilas contra 'Rojo y negro' de Stendhal: "Mi obsesión era comprender la novela"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/manuel-vilas-libros-escritos-pobres-no-ricos-ricos-disfrazados-pobres_1_1834524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d5f0092f-c78b-4f20-80c1-016233af94cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla de Manuel Vilas contra 'Rojo y negro' de Stendhal: "Mi obsesión era comprender la novela""></p><p>Son las tres de la madrugada. Una noche de verano de esas asfixiantes y repletas de mosquitos. Con las ventanas abiertas de par en par y la lámpara de la mesilla de noche encendida, <a href="https://x.com/Granvilas" target="_blank" >Manuel Vilas</a>, con catorce o quince años, lee y relee <em><strong>Rojo y negro, </strong></em>de <strong>Stendhal</strong>. Entender la novela se ha convertido en una obsesión, en un desafío personal. No era un adolescente aventajado en tareas intelectuales, no se le daban bien los estudios. Confiesa a <strong>infoLibre </strong>que "era bastante tonto en general". Por eso, lograr leer y entender esta novela de Stendhal con esa edad le hizo profundamente feliz.</p><p>Tanto es así, que recuerda perfectamente el momento en el que compró este libro. Le <strong>pidió dinero a su madre </strong>y se dirigió a la librería-papelería de su pueblo (Barbastro, Huesca). Era una <strong>edición barata</strong>, una oferta. Tardó un mes de julio entero, leyendo noche tras noche. Releyendo en muchas ocasiones porque no acababa de comprender la trama. "No quería que se me escapase nada. Era minucioso. Por tanto, ahora que lo pienso, creo que no era un adolescente tonto del todo. Mi obsesión era comprender la novela y derrotar todas sus páginas", rememora. Esta obra le descubrió la literatura, la ficción, "los héroes de papel". <strong>Entenderla fue una victoria personal</strong>.</p><p>Vilas, finalista del Premio Planeta en 2019 y ganador del premio Nadal en 2023, nos confiesa que aquel deslumbramiento que tuvo en esa primera lectura ya no volvió a ocurrir cuando lo leyó años más tarde. <strong>Ya no era el mismo libro, ni él era la misma persona</strong>. Eso sí, esta lectura iniciática le hizo sentir la vocación de la escritura y empezar a comprender la complejidad de la literatura. Pero no le hizo adentrarse en la obra de Stendhal, pues pese a que reconoce que es un gran escritor, nunca volvió a interesarle demasiado a partir de ahí. Optó por irse por otro camino: "Me fui con los rusos, los americanos y los alemanes. <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/montana-magica-playas-fuerteventura-novela-reconcilio-eva-orue_1_1832949.html" target="_blank" ><em>La montaña mágica</em></a><em> </em>fue el siguiente"</p><p>Apunta Vilas por otro lado que él es de familia pobre, en la que nadie leía libros. Recalca esto porque está<em> </em>“harto de los hipócritas de la izquierda española actual, que vienen de familias pudientes, cuyos padres franquistas les matricularon en buenos colegios y ahora te dicen lo que tienes que leer o cómo tienes que vivir”.<em> </em><strong>Vilas leía para salir de la pobreza</strong>. Por eso, afirma con vehemencia: "<strong>los libros están escritos para los pobres, no para los ricos</strong>. Y menos para los ricos disfrazados de pobres".</p><p>Todo el año es propicio, pero concede el autor que el verano es el período perfecto para leer. Para combatir la ignorancia. <strong>Cuando lees, según Vilas “te haces ateo</strong>". "Te haces libertario. Te haces tolerante. Y, sobre todo, sales de la ignorancia”, subraya.<em><strong> </strong></em>En la temporada estival aprovecha para leer muchos libros a la vez, porque así es más fácil contemplar la "<strong>alienación </strong>general de este mundo". Y recalca el acto de leer como fundamental para salir de la "<strong>ignorancia terrible</strong>", que ahora es la que domina nuestras sociedades. </p><p>Profundizando y concretando aún más, entiende el <strong>verano como un período ideal para adentrarse en la literatura rusa</strong>, "para un <strong>Tolstoi</strong>, por ejemplo". Incluso recomienda más directamente la lectura de las que considera las tres grandes novelas de <strong>Kafka</strong>: <em>El desaparecido, El proceso </em>y <em>El castillo. </em>En ese orden. Entusiasta del autor checo, no duda en calificarlo como el escritor más importante de la literatura universal del siglo XX. Y añade: "<strong>Solo Cervantes está a su altura. O Kafka a la altura de Cervantes</strong>, eso da lo mismo". </p><p>Ávido lector, no entona Vilas discursos ejemplarizantes o moralistas hacia la gente que no lee, sino que habla de <strong>la importancia de tener la oportunidad de leer.</strong> Sus padres no la tuvieron, “por <strong>culpa de Franco y por culpa de la miseria</strong>”.<em> </em>Es por ello que tacha de imperdonable que un país no dé esa oportunidad a sus ciudadanos, tal y como pasó con sus progenitores, que no pudieron leer ni formarse para poder hacerlo. Puede que por esto, por haberlo visto tan de cerca, el escritor mantenga una mirada más alejada del elitismo de aquellos "<strong>pedantes </strong>que se ponen medallas y se hacen los listos por haber leído muchos libros".</p><p>Para terminar, siguiendo en esta línea, Manuel Vilas establece la pedantería como enemigo número uno de la literatura. A su juicio, en cambio, la <strong>literatura es la vulgaridad de la vida</strong>: “La literatura sí es apasionante y liberadora, pero no aleccionadora o moralizante”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jul 2024 19:10:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Celia Macías]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La batalla de Manuel Vilas contra 'Rojo y negro' de Stendhal: "Mi obsesión era comprender la novela"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[‘La Montaña Mágica’ que a Eva Orúe le costó coronar, pero que disfrutó desde las playas de Fuerteventura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/montana-magica-playas-fuerteventura-novela-reconcilio-eva-orue_1_1832949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/65f65044-5773-4cb1-b3ed-cc1280d06235_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘La Montaña Mágica’ que a Eva Orúe le costó coronar, pero que disfrutó desde las playas de Fuerteventura"></p><p>El verano es el momento de desconexión y disfrute en el que la lectura suele ser protagonista. Bajo la sombrilla de la playa o en la toalla de la piscina, donde cada cual quiera o pueda, estas semanas de asueto son siempre propicias para sacar un libro y sumergirse en sus páginas con algo más de tiempo. En su caso particular, la época estival le sirvió a la periodista y directora de la Feria del Libro de Madrid, Eva Orúe, <strong>para reconciliarse con la novela</strong> <a href="https://www.edhasa.es/libros/111/la-montana-magica" target="_blank" ><em><strong>La Montaña Mágica</strong></em></a><em><strong>,</strong></em> <strong>de Thomas Mann</strong>. Hace poco más de una década, allá por 2013, se llevó el libro a una semana vacacional en Fuerteventura y desde sus soleadas y largamente arenosas playas se trasladó a un sanatorio ubicado en los Alpes al que acude el joven y modesto ingeniero Hans Castorp para visitar a su primo. </p><p>La relación de Orúe con la obra de Mann ya venía de lejos y había tenido un primer contacto. “Lo había leído ya en una traducción que había envejecido mal, pero <strong>cuando apareció la de Isabel García Adánez en Edhasa</strong>, de la que los periódicos hablaron maravillas, lo compré y pensé que en ese sanatorio de tuberculosos iba a pasar mis vacaciones”, detalla con entusiasmo la periodista. </p><p>Esta segunda lectura tampoco le pareció sencilla. La directora de la Feria del Libro señala que le hizo sentir “torpe” al no entender algunas discusiones del libro. “Había muchos fragmentos que requerían de mí un esfuerzo especial, pero me empeciné por una especie de conciencia lectora. Si no lo hacía en estas vacaciones tranquilas no lo iba a hacer nunca. <strong>Cuando lo cerré, creo recordar que pensé que había merecido la pena”</strong>, apunta a <strong>infoLibre</strong>. Un esfuerzo agotador que <strong>no le ha llevado a leerlo una tercera vez</strong>, pero sí a profundizar sobre su autor: “Más que por sus obras, me hizo interesarme por su figura, por lo que de Thomas Mann se ha escrito y lo que supuso para la cultura y la política europeas”. </p><p>El interés por la literatura de Orúe nace del ejemplo de lectora que tiene en casa con su madre. Orúe describe que su hermana y ella pertenecen a “una generación para la que las <strong>tardes veraniegas se hacían eternas sin un libro en las manos”</strong>, por lo que leían “por aburrimiento”, para dejar de aburrise. Un periodo estival en el que pasó buenos momentos con la saga de <em>Los tres investigadores</em> o las aventuras del inspector Hércules Poirot de Agatha Christie, entre otras muchas lecturas. </p><p>Ese afán no le despertó la vocación para ser escritora, pero sí que acabó ejerciéndola de una manera u otra como periodista. <strong>“Lo mío siempre ha sido el periodismo. Mejor contar lo que veía</strong> o lo que aprendía, bien fuera en la radio, en la tele, en los periódicos y también en los libros”, precisa Orúe, quien, en cualquier caso, sí que ha terminado siendo también escritora y publicaba hace unas semanas<em> </em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/transiberiano-eva-orue-sara-gutierrez-alejabamos-moscu-sovietico_1_1757274.html" target="_blank" ><em>En el Transiberiano</em></a><em> </em>junto a Sara Gutiérrez.</p><p>Al igual que en aquella semana en Fuerteventura, el verano le sigue propiciando los momentos propicios para las lecturas largas y exigentes de las que no puede disfrutar durante el resto del año por falta de tiempo. No obstante, la literatura está presente en su día a día y con ella se divierte, aprende, se emociona, amplía sus horizontes y <strong>consigue dos cosas fundamentales: concentración y silencio.</strong></p><p>Así las cosas, la directora de la Feria del Libro de Madrid termina con una recomendación para los lectores de <strong>infoLibre</strong>: “Leed aquellos libros que <strong>durante el año abandonasteis porque no os veíais con fuerzas</strong>, pero a los que les tenéis ganas. Y también esos que os ayuden a conocer mejor los sitios que visitéis”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jul 2024 16:42:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo de la Serna]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Cultura,Feria del libro,Un libro un verano]]></media:keywords>
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