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    <title><![CDATA[infoLibre - infoLibre]]></title>
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      <title><![CDATA[Jesús Maraña: “González Amador busca amedrentar para que no se le critique ni se hable de la responsabilidad de Ayuso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/jesus-marana-gonzalez-amador-busca-amedrentar-no-le-critique-hable-responsabilidad-ayuso_1_2227078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/539792af-f71b-4739-aa6c-9e07228b659e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jesús Maraña: “González Amador busca amedrentar para que no se le critique ni se hable de la responsabilidad de Ayuso""></p><p>El director editorial de <strong>infoLibre</strong>, el periodista Jesús Maraña, acaba de clausurar “el primer curso de verano que organiza <strong>infoLibre</strong> en sus 13 años de historia”. Ha sido organizado en colaboración con el Comisionado de los 50 años de España en libertad y con la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, bajo el enunciado <a href="https://www.infolibre.es/la-memoria-que-somos/curso-de-verano/"  ><em>De la censura al algoritmo</em></a><em>.</em> Maraña destaca una coincidencia entre los ponentes: “Todos, desde Pepa Bueno como periodista relevante y que tiene un recorrido en todos los carriles del periodismo, hasta Nacho Carretero, guionista de series como <em>Fariña</em>, hemos coincidido en que hace falta regular. Es necesaria la regulación de las plataformas digitales, de las redes sociales, de la IA, para que sean responsables de lo que circula por ellas y del uso que se hace de ellas. Que se pongan límites al uso absolutamente destructivo de las herramientas digitales”, como, recuerda, están obligados a hacer los medios de comunicación. La entrevista comienza informando sobre un requerimiento que le ha enviado la pareja de Isabel Díaz Ayuso.</p><p>“El señor González Amador, el novio de Isabel Díaz Ayuso, ha decidido enviarme a través de su abogado un requerimiento para lo que se llama una "conciliación", exigiéndome que yo rectifique un comentario, un análisis que hice en el programa <em>Malas Lenguas</em> <em>Noche,</em> de Televisión Española, y lo hace en unos términos absolutamente contundentes. Califica esas manifestaciones como “falsas, difamatorias, vejatorias, injuriosas, calumniosas y ofensivas”, y me exige que rectifique en Televisión Española y en <strong>infoLibre</strong>, que le pida disculpas, que diga que lo que dije fue falso, que era además con intención de calumniarle y que me comprometa a no volver a hablar en ningún término de este tipo sobre él. Lo que dije lo puede ver cualquiera en la grabación de ese programa, pero <strong>en absoluto creo que fuera calumnioso. Yo ejercía mi libertad de expresión y mi capacidad de análisis</strong> para precisamente establecer cómo la gente percibe dos varas de medir en la justicia. En el caso de González Amador, Miguel Ángel Rodríguez, la mano derecha de Ayuso, acude como testigo por divulgar datos y acusar de falsedades a dos periodistas de <em>El País</em> que estaban trabajando alrededor del ático que comparten en Madrid. Rodríguez dijo que se los había pasado el novio de Ayuso y el novio de Ayuso dice que había borrado los mensajes de su móvil porque había habido un hackeo a los móviles de sus abogados. Yo lo que dije y mantengo, es que me parece muy curioso que precisamente uno de los principales motivos por los que el ex fiscal general del Estado fue expulsado de la carrera y condenado fue el hecho de que hubiera borrado su móvil. En su caso, siguiendo los protocolos de actuación de un fiscal general, que tiene permanentemente en su móvil datos reservados y de seguridad del Estado. Se le acusó de haber hecho ese borrado intencionadamente para eliminar pruebas, pero en el caso de González Amador, él borra y no pasa nada. Inmediatamente se ha archivado la causa contra esa filtración de datos reservados sobre dos periodistas de <em>El País</em>. Vine a denunciar que cómo no va a haber una percepción ciudadana de que la justicia no es igual para todos”. </p><p>“Por supuesto, mantengo lo que dije. Si hay algún aspecto muy concreto de algo que dije en el que me he equivocado, yo siempre rectifico mis errores, pero cuando se me acusa de manera general y se me pide prácticamente que renuncie a todo lo que sea criticable sobre este señor, por supuesto que me niego. <strong>No voy a ir a la conciliación y me amenaza con una querella por calumnias e injurias.</strong> Y me pide una indemnización de 50.000 euros. Teniendo en cuenta todo lo que ha multiplicado sus ganancias desde que es pareja de Isabel Díaz Ayuso por su conexión con el grupo sanitario Quirón, 50.000 euros es calderilla para el señor González Amador. Él ha ganado muchísimo dinero que todavía tiene que explicar y cumplir con Hacienda en lo que son presuntos delitos fiscales graves por los que todavía está pendiente que se le juzgue. Esa causa va despacito. Para mí, desde luego, [50.000 euros] son la ruina. Los servicios jurídicos de Televisión Española también rechazan todo esto y no ven motivo ni de rectificación. No es la primera vez que el novio de Ayuso hace algo así. Lo ha hecho con otros compañeros y compañeras de otros medios. Es evidente que intenta amedrentar para que no se le pueda criticar, denunciar ni hablar de la responsabilidad política de su pareja, Isabel Díaz Ayuso, y de la mano derecha de Ayuso, que es Miguel Ángel Rodríguez, el repartidor de dinero institucional en medios conservadores en Madrid, con un descaro impresionante. Me inquietan estas amenazas, pero no tengo miedo. Seguiremos peleando en lo que nos toca: informar, analizar y criticar siempre que veamos razones para hacerlo”.</p><p>“Ahora se perciben los resultados de años de discursos absolutamente desinformadores y criminalizadores de la inmigración. La extrema derecha, en España, en el resto de Europa y en el mundo, carga contra la inmigración como uno de sus ejes discursivos para intentar tocar las emociones, las tripas de la gente, para intentar sembrar odio contra el diferente. Aquí el discurso criminaliza, es siempre contra los pobres. <strong>Se pretende fomentar la pelea, el pulso del penúltimo contra el último</strong> y lo pagamos todos en términos democráticos. Por un lado, está el respeto a los derechos humanos, a quien tiene el coraje de buscar una vida mejor como hicimos los españoles cuando tocó abordar exilios o emigraciones para huir de la pobreza, de la guerra o de las dictaduras. Además, se está produciendo otro problema y es que, en España, el Partido Popular ya he elegido claramente irse al extremo y copiar e impulsar el mismo discurso antimigratorio que tiene su competidor por la derecha, que es Vox”. </p><p>“Cuando el PP asume esto y lo firma en los pactos a los que ha llegado con Vox en distintas autonomías, esto eleva todavía más el eco de esa desinformación sobre la inmigración. El PP, además de incurrir en una contradicción con los valores, por ejemplo, de la democracia cristiana, de los conservadores demócratas europeos de las últimas décadas, incurre en un error tremendo desde el punto de vista práctico. La inmigración para España no es un problema. Es una solución en términos económicos, de empleo, de impulso a la riqueza colectiva. Necesitamos a los inmigrantes. <strong>Lo que se precisa es una buena gestión de la inmigración y de la integración cultural</strong> y de todo tipo de los inmigrantes. Pero en lugar de eso se ha elegido criminalizar, caer en los anuncios de expulsiones, caer en la discriminación en todo tipo de derechos. Es un error que me parece que con el tiempo el PP va a pagar. Espero que, a base de pedagogía y de demostrar los errores que se cometen en el eco que tienen esos discursos, irá disminuyendo esa siembra del odio que se está produciendo desde hace años”.</p><p>“El caso del hermano de Pedro Sánchez nunca debió llegar a la vía penal. En la hipótesis de que hubiera alguna irregularidad en la plaza a la que acudió y se le otorgó, eso tiene un carácter administrativo. Pero no, se decidió desde el primer momento en la instrucción judicial aceptar las denuncias de Manos Limpias, ese pseudo sindicato ultraderechista. Se llegaron a difundir bulos como que David Sánchez había multiplicado su patrimonio y tenía un millón y pico de euros en el banco. Se fueron descartando delitos, pero se acepta la prevaricación sobre alguien que no es funcionario público, que ya es bastante inaudito. <strong>A mi juicio, una vez más se produce una sentencia sin pruebas</strong>. Se hace una alusión constante a otra sentencia, la que condenó al ex fiscal general del estado, García Ortiz. Y se le condenó sin pruebas. En este caso, se hacen referencias durante varias páginas a la sentencia de condena al fiscal general para copiar argumentos. Esto demuestra que <strong>hay un hilo conductor en distintos casos judiciales que están ahora mismo en marcha </strong>o pendientes de juzgar. Todos tienen en común ir contra el entorno del presidente del Gobierno; han tenido instrucciones con bastantes anomalías que no han recibido rectificaciones de fondo por parte de instancias superiores. Y sin poder condenar a los procesados de ninguna manera a la cárcel, dictan unas condenas que permitan que se tache de delincuentes a los acusados. El daño político está hecho. El otro daño es al prestigio de la justicia, como demuestran todas las encuestas”.</p><p>“Hemos estado muchos meses escuchando desde la oposición y desde altos ámbitos judiciales que había sido una autoamnistía. Ha sido desde instancias judiciales desde donde se ha llevado este tema al Tribunal Europeo. Este jueves, el Tribunal Europeo ha dictado sentencia y ha dicho que la ley de amnistía cumple todos los requisitos de legitimidad en un noventa y tantos por cien del contenido. <strong>No fue una autoamnistía, sino que respondió a la necesidad de reconciliación</strong>, de poner paz social en un territorio del Estado español. A partir de ahí, reclama que se den los pasos oportunos para que se ejecuten los términos de la ley. El tribunal afirma también que no se utilizaron recursos públicos y mucho menos europeos para avanzar en la independencia. Esto desmonta esa tesis tan creativa que hizo el señor Manuel Marchena para cambiar la interpretación del delito de malversación y mantener a Puigdemont lejos de España. Pone a cada cual en su sitio. Ha sido rectificada una estrategia que pretendía torpedear una decisión legislativa legítima del Parlamento español. Esperemos que se ejecute y que vuelva cada cual a su lugar. En Cataluña y en la relación de Cataluña con el Estado no creo que sea discutible que el clima social no tiene nada que ver con el estado en que se encontraba en 2017 y mientras duró el <em>procés</em> y el juicio al <em>procés</em>”. </p><p>“El Gobierno no tiene fortaleza parlamentaria. Nunca la ha tenido en esta legislatura ni en la anterior. Habrá que aceptar y acostumbrarse a un fraccionamiento parlamentario, a <strong>una realidad electoral que no es de mayorías absolutas y que obliga a las cesiones y acuerdos.</strong> El Gobierno está en una situación de debilidad, pero resulta que la oposición, y principalmente el PP, que es quien podría dar pasos en este sentido para acelerar, digamos, un proceso electoral urgente, también está en una situación de cierta debilidad. Feijóo no hace más que repetir que no presenta una moción de censura porque no le dan los números. Es decir, no se atreve a abrir la herramienta constitucional cuando un gobierno es débil y no tiene mayoría parlamentaria. Así que el Gobierno sigue consiguiendo aprobar leyes que mejoran la situación de sectores importantes de la ciudadanía. El último caso son las mejoras en la dependencia, que afectan a millones de españoles”. </p><p>“Respecto a la debilidad o fortaleza de la coalición de Gobierno, me parece que hay dos factores fundamentales. Uno, si lo que está pasando con los frentes judiciales abiertos sigue causando desgaste o si en un momento dado tiene un efecto <em>boomerang</em> y hay sectores de la ciudadanía que empiezan a pensar que es injusto todo esto que está pasando. Si analizamos caso por caso, hay casos de corrupción como el de Ábalos, que tienen una base que parece bastante sólida. Otra cosa es la contundencia en los años de cárcel para Ábalos y la generosidad para el corruptor Aldama, que sorprenden. Otros tienen toda la apariencia de causas políticas. Puede haber un momento en que determinados sectores del electorado desmotivados, entre el centro y la izquierda, puedan pensar que ya está bien. Ese factor puede influir en una recuperación de apoyo en los próximos meses. Y el otro factor es el resto del espacio a la izquierda del PSOE. Mientras no haya una recuperación en ese espacio, las perspectivas electorales de la coalición del Gobierno no son buenas. No se ve posibilidad de sumar otra vez entre el PSOE y otros socios a su izquierda o nacionalistas si no hay una recuperación del llamado espacio Sumar. Creo que <strong>tienen la obligación en ese espacio en otoño de ofrecer ya un liderazgo claro</strong>, sólido y un proyecto conjunto. Que ilusione, motive y hasta emocione a quienes ahora mismo están claramente desmotivados, en casa. Esos dos factores pueden marcar las posibilidades de competir con la suma de la derecha y la extrema derecha, que ahora mismo está más fuerte, sin ninguna duda”.</p><p>“La oposición de PP y Vox ahora mismo viene marcada por el ciclo electoral que abrió Feijóo en noviembre, que ha tenido un ganador claro, Abascal. Feijóo abrió en Extremadura ese ciclo electoral para cuatro comunidades; en unas tocaba y en otras se adelantó con el objetivo público de aumentar la brecha de apoyo respecto a Vox, deshacerse en lo posible de los condicionamientos de Vox. <strong>Ha salido todo al revés de lo que pretendía Feijóo. Vox está más fuerte</strong>, ha puesto sus condiciones en las cuatro comunidades y se le ha otorgado la vicepresidencia con competencias sobre asuntos esenciales como la inmigración, la igualdad, los derechos sociales o la agricultura. El PP ha asumido ya con claridad que si llega a la Moncloa será del brazo de Abascal y Abascal será vicepresidente del Gobierno. Y ha asumido algo que es más grave, que son los discursos y lo fundamental de los programas de Vox respecto a la migración, a las políticas económicas desreguladoras. En eso están absolutamente de acuerdo. Como Trump, como los oligarcas, como todos los poderes económicos que quieren llevar el capitalismo hasta el extremo más salvaje”. </p><p>“La oposición del PP está demostrando además una insolvencia muy preocupante. Cada vez que Feijóo abre la boca sobre empleo, sobre bajas laborales, sobre la gestión de incendios, demuestra un desconocimiento o una incompetencia que conviene tener en cuenta en términos también pragmáticos. Los valores, ideas y principios que cada uno tenga, son respetables o no. El rechazo a cualquier migrante pobre o al diferente <em>per se</em>, o la persecución de los homosexuales o de las feministas, son rechazables y discutibles. Las personas son respetables, las ideas, no todas. Pero hay que pensar también en la solvencia, en la gestión; y <strong>en asuntos muy importantes no sabemos ahora mismo cuáles son las propuestas de la oposición,</strong> y las que sabemos son las que van en contra de lo que demuestran ahora mismo los datos de cómo va la economía española. La gestión de la economía de estas últimas legislaturas es indiscutible y lo dice cualquier organismo internacional que analiza cómo están las economías de los principales países del mundo. El estado de la economía española es envidiable, a pesar de lagunas tan importantes como la vivienda, que es uno de los factores que pueden influir en que se recupere o no el espacio de la izquierda, si se perciben o no planes concretos que puedan superar los escollos que han impedido que se pongan en marcha”.</p><p>“Uno de los de los problemas sobre el mandato de Trump es que no podemos creernos nada. Ya no sabemos qué significa para Trump un alto el fuego. No lo respeta. En Irán permite que Netanyahu no lo respete nunca y en este momento no podemos saber qué planes tiene exactamente para conflictos como Irán. Parece ya olvidada Venezuela; aún más olvidado, desgraciadamente, el genocidio en Gaza. Por eso me fijo más en las tendencias. Procuro leer los análisis de especialistas en el trumpismo y los documentos oficiales que reflejan cuáles son las políticas de la Administración Trump. Y <strong>hay que tener siempre presente el documento sobre seguridad nacional</strong> que conocimos en diciembre del año pasado. Ahí está todo. Está el desprecio a Europa, la determinación de abordar cualquier país de Latinoamérica que considere que va contra los intereses no solo políticos, sino económicos, estratégicos,o sobre materias primas que a Estados Unidos le interesa tener en su competencia geoestratégica con China. Es el catecismo de las políticas de la Administración de Trump y se va demostrando en Venezuela, en Irán, etcétera. Veremos si nos dan esperanzas las elecciones de medio mandato en noviembre en Estados Unidos. Si pasan factura las consecuencias sobre el bloqueo al estrecho de Ormuz, la fallida paz en Ucrania, Gaza...”. </p><p>“Tenemos la obligación desde el periodismo, desde las organizaciones cívicas, desde todos los ámbitos, también institucionales, de tener permanentemente Gaza en el retrovisor y de estar atentos a que sigue habiendo un crimen tras otro allí. Desde que empezó el llamado alto el fuego ha habido más de 1.100 víctimas mortales asesinadas en Gaza. <strong>Llevamos más de 73.000 asesinados en Gaza. Mujeres, niños en porcentajes altísimos.</strong> No podemos olvidar un genocidio y no podemos olvidar que los autores de ese genocidio siguen en el poder, ante las investigaciones abiertas por la Corte Penal Internacional. No olvidemos la existencia de Palestina y los crímenes que se están cometiendo para exterminar al pueblo palestino. Creo que es una obligación cívica, periodística y humana”.</p><p>“Vivimos tiempos en que lo más difícil de gestionar, a mi juicio, es la velocidad que se nos impone en todos los sentidos a la hora de administrar la realidad. Gestionar el análisis de lo que va pasando y de dónde se pone el foco y cuál es la conversación que se instala. Es un pulso permanente y hay intereses claramente intoxicados que manipulan en lo posible la conversación pública para que los focos se pongan donde interesa a esos sectores. Es difícil a veces hacer llegar a la opinión pública una jerarquía de valores y de análisis acordes con lo que debería parecernos importante, más allá de las divergencias partidistas o ideológicas. Hay asuntos prioritarios que deberían preocuparnos como humanidad, como colectivo de convivencia. Pero yo creo que cada uno tiene su capacidad mayor o menor de poner el granito para seguir peleando. Esto que llamamos en <strong>infoLibre</strong> “somos resistencia”. <strong>Todos y todas somos resistencia activa.</strong> Tenemos que hacer cosas, dar pasos y hay que reivindicar siempre la esperanza. Ha habido pulsos y batallas que se han ganado, pese a la diferencia abrumadora de recursos económicos, mediáticos, políticos, etcétera. Hay que dar batallas porque si no están perdidas”.</p><p>“La obviedad es que creo que todos y todas queremos que gane España. Llegar a la final de un Mundial, 16 años después de haber ganado la Copa en Sudáfrica, nos vuelve a meter en vena esa emoción de un triunfo colectivo. El fútbol ya es bastante más que un deporte y tiene casi más de negocio. Por eso hemos visto algunas cosas vergonzosas, como lo de Trump llamando al presidente de la FIFA y quitando tarjetas rojas. Pero salvado eso, creo que todos nos sentimos orgullosos de que nuestra selección, la Roja, llegue a la final e intente ganar. Yo discrepo de ese enunciado de hay que ganar y lo importante es ganar como sea. La selección española ha ido hacia arriba a lo largo del campeonato y ha demostrado además estar en un juego de equipo que va más allá de las grandes estrellas individuales. <strong>Ese buen juego colectivo, esa facilidad para encantar, para entusiasmar a los aficionados, es muy importante</strong>. Es decir, no es que yo me conformara con una derrota si hemos jugado bien, pero prefiero una derrota jugando como ha jugado los últimos partidos de España que una victoria a base de que nos regalaran goles que el VAR demuestra inexistentes. Me parece que es una emoción colectiva que hay que disfrutar y yo espero que en las próximas horas podamos hacerlo. Por cierto, hay que recordar que el equipo femenino de fútbol español también ha ganado un Mundial y además seguro que va a ganar más”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jul 2026 17:25:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <title><![CDATA[Xabier Fortes: “Yo ya confundo la OTAN con la FIFA”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/xabier-fortes-confundo-otan-fifa_1_2223111.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bf55c0d8-3893-4a83-b353-ebc54a057d25_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Xabier Fortes: “Yo ya confundo la OTAN con la FIFA”"></p><p><strong>Xabier Fortes </strong>(Pontevedra, 1966) dirige y presenta en el Canal 24 horas <em>La noche en 24 horas, </em>que celebra su tercer año consecutivo de crecimiento en audiencia. Licenciado en Periodismo, Fortes ha desarrollado toda su carrera en RTVE, en radio y en televisión, en el ámbito gallego y en el nacional. A alguien como él, que se declara no solo aficionado sino “enfermo del fútbol”, el servilismo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ante Donald Trump, presidente de uno de los países anfitriones del Mundial, le “fastidia y repatea”.</p><p>“La temporada pasada subimos una décima y este año hemos llegado a 2,5% de <em>share</em> (el porcentaje total de audiencia televisiva). Hemos subido casi medio punto. Son tres años seguidos superando el registro histórico de audiencia del que veníamos el año anterior. Estamos algo sorprendidos. Nos medimos como un canal temático no generalista, competimos con la Champions, el cine, las grandes cadenas. ¿Las razones? Imagino que tenemos una buena dosis de pluralidad en el programa, tanto de temas como de voces que intervienen, y que <strong>le damos un tono sosegado y tratamos incluso de favorecer cierta ironía</strong>. No ser ni tan dogmáticos ni tan mayestáticos. Buscamos tertulianos progresistas, conservadores, pero que tengan un tono en el que nos entendamos todos. Desde las diferencias, discrepancias e incluso momentos de tensión, lo que no nos gusta ni al equipo ni a mí, ni es la seña de identidad de la televisión pública, es convertir el plató en una carnicería. Se puede hacer televisión sacándole punta a los temas, pero creo que la gente también agradece por la noche un tono más sereno dentro de la discrepancia”. </p><p>“Que Vox quiera entrar [en RTVE] con lanzallamas o motosierra, incluso no sé si han utilizado en alguna ocasión la expresión bomba atómica, no me sorprende porque va mucho en el tono que utiliza esta formación. Allá ellos. Yo no voy a entrar a decirle a cada partido cómo tienen que comunicarse ni el lenguaje que tienen que utilizar. Entiendo que puedan tener una visión distinta de la televisión pública y están en su derecho, pero a mí no me parece, desde luego, que si quieres construir empieces con un lanzallamas ni con una bomba atómica. Ahora que tienen, además, gobiernos de coalición o van a tener responsabilidades en gobiernos, <strong>que miren un poco para adentro a otras televisiones públicas</strong>. Parece que desde algunos púlpitos se dan clases de deontología profesional y yo creo que convendría que mirasen un poquito dentro, la pluralidad de sus tertulias, de sus minutados y la experiencia que han tenido en gestión o control sus nuevos socios de otras televisiones públicas”. </p><p>“Son bien conocidas las etapas que vivimos en otras épocas anteriores, donde, por ejemplo, el presidente que se nombró salía en los papeles de la <em>Gürtel</em>. Donde se repartían, en ese caso, los argumentarios del partido que estaba en el poder para hacer las noticias, donde se imponía <strong>un modo de hacer información basado en la censura, en la manipulación, se hacían listas negras</strong>, se llegaba a censurar hasta <em>Mortadelo y Filemón </em>porque el número 200 se lo dedicaban a <em>Gürtel</em>. Antes de dar clases o dar lecciones, que miren un poco lo que tienen dentro. He salido en defensa de mis compañeros y lo voy a seguir haciendo más allá de que podamos coincidir o no en algunas cuestiones”. </p><p>“Yo ya confundo la OTAN con la FIFA. Ya no sé si Infantino es el secretario general de la OTAN y Mark Rutte el presidente de la FIFA. Me parecen el ejemplo de dos perfectos vasallos, de dos siervos de la gleba que no tienen ni la dignidad necesaria no para ocupar su cargo, sino para ir con la cabeza alta. <strong>El papel de Mak Rutte me parece lamentable, el de Infantino aún más vomitivo</strong>. En el 86 yo tenía 20 años y voté "no" a la OTAN. Hoy posiblemente hubiera votado de otra manera o votaría por esta OTAN de otra manera. La OTAN tiene que ser el escudo defensivo de la Unión Europea más allá de los Estados Unidos. Trump, queriendo hacernos el mayor de los daños y contando para ello con Rutte como fiel escudero, vasallo o mamporrero, nos puede hacer un favor. Y es que tenemos conciencia de nuestra necesidad de autodefensa. Llegar a un 5% de inversión es una barbaridad, salvo que no queramos pagar pensiones, ni hospitales, ni becas escolares. Nuestro gasto en defensa es más que sobrado si está bien coordinado para tener una política de defensa no dependiente de Estados Unidos. A mí no me gustaría que se rompiese el vínculo transatlántico. Espero que después de Trump venga otro presidente que lo recupere y fortalezca. Pero no se puede estar a expensas de lo que pase cada cuatro años al otro lado del Atlántico. <strong>Hay que aprovechar ese momento para redefinir la política estratégica de Europa</strong>. Por ejemplo, los desajustes entre Alemania y Francia para el cazabombardero que habían programado en los últimos años es una muy mala noticia. En los Balcanes en los 90 tuvieron que venir los americanos. Nosotros no éramos capaces. Lo que hicieron los cascos azules holandeses en Srebrenica es una mancha absoluta en nuestra historia. Ahora hay que hacer una reflexión sobre qué gasto y qué política de defensa coordinada debemos tener”.</p><p>“Además de sus vaivenes, utiliza siempre un lenguaje muy de parvulario, muy básico. “España es horrible”, maneja cuatro o cinco palabras, con lo cual<strong> da un poco idea de su forma de pensar</strong> y de elaborar sus discursos. No soy quién, y menos trabajando en la televisión pública, para decir si Sánchez lo hace bien o lo hace mal. Que decidan los que nos ven si prefieren el modelo de Pedro Sánchez, que cuando un socio impone algo y no está de acuerdo, dice que no, o si prefieren el modelo de Mark Rutte, que es el del vasallaje. Yo tengo claro cuál de los dos modelos me gusta, pero prefiero que lo piense y diga cualquiera de los que nos ven”.</p><p>“Entre un 65% y un 70% de la gente, mucha, casi siete de cada diez personas, creen en España que la justicia no lo hace todo lo bien que debiera. La justicia debería hacer una reflexión. Parece que el Poder Judicial va por sí solo, sin que tenga ningún contrapeso, y <strong>da la impresión de que es un poder excesivamente endogámico</strong> en la medida en que el supuesto órgano que tiene que fiscalizar a los jueces parece ausente de la mayoría de los debates y solo cuando se monta un escándalo de proporciones bíblicas actúa, y de una manera muy leve. Me refiero por ejemplo a las singulares –voy a dejarlo ahí– actuaciones del juez Peinado, llegando hasta esto último de impedir a la mujer del presidente ir al extranjero porque piensa que se puede fugar. Eso no hace falta ni que lo califique yo porque se califica solo. Da la sensación de que el Poder Judicial necesita una pensada y una reforma, y sobre todo si casi siete de cada diez ciudadanos piensan que la justicia a veces se orienta por criterios políticos. Si lo de Peinado es <em>lawfare</em>, si lo de la instrucción del hermano de presidente es <em>lawfare</em>, si lo de la instrucción y condena del fiscal general del Estado es <em>lawfare,</em> como sostienen muchos analistas, que se debata. Pero algo está pasando en la justicia. Yo creo que el actual Gobierno de coalición ha sentado mal en amplias capas del Poder Judicial. La ley de amnistía originó manifestaciones de los jueces, huelgas, algunas protestas de asociaciones de fiscales pidiendo a la oposición derribar este Gobierno. Yo no voy a decir si hay o no <em>lawfare</em>, pero recuerdo mucho aquel dicho gallego de "yo en las meigas no creo, pero haberlas haylas"”.</p><p>“Lo de los embriones y posibles futuras vidas humanas me supera. Pero sí entiendo que cuando se abre este debate desde la derecha <strong>se está preparando el terreno ideológico para dar el siguiente paso</strong>, un recorte de las leyes o de los derechos de las mujeres sobre el aborto. No se puede entender de otra manera, más que pensar que el embrión ya es una vida en sí mismo, ya es un <em>nasciturus</em>, y que va a ser, por lo tanto, una vida que hay que proteger desde el momento en que sea embrión. Estamos hablando de un recorte en cuanto a un derecho básico inalienable de la mujer, que es decidir si quiere tener esa vida antes de que sea vida, si quiere tenerla más adelante porque este no sea el momento, o si no quiere tenerla nunca; es su derecho. Todo ese abono ideológico por organizaciones y asociaciones de carácter ultraderechista y ultraconservador está preparando el camino para una regresión en los derechos de la mujer”.</p><p>“El ascenso de la extrema derecha lo encajaría en los habituales vaivenes que ha habido y habrá. La política no siempre es lineal. Si analizamos los últimos 50 o 60 años de nuestro entorno europeo, a los años 60, progresistas –mayo del 68, las revueltas contra Vietnam, etcétera–, les siguieron unos finales de los 70 y principios de los 80 claramente conservadores, con Juan Pablo II, Margaret Thatcher y, sobre todo, Ronald Reagan. A eso seguirían después, en los 90, momentos de libertad, y luego vendría 2008, la regresión, la crisis. Luego, de nuevo, políticas expansivas sociales, y ahora estamos asistiendo a una regresión o involución, a algunos postulados más ultras. Hay algo de natural en el péndulo. Incluso creo que el péndulo, si está dentro de unos márgenes, no es malo del todo. Es normal que a una generación progresista le suceda una conservadora y viceversa. Pero cuando ya el péndulo se mueve tanto y en tantos países, hay que sospechar algunas cosas. ¿Por qué sucede este movimiento ultra? <strong>Desde la caída del muro [de Berlín] el sistema económico se ha transformado de liberal a neoliberal</strong>. Cuando había rival, aunque fuera uno ilusorio y engañoso como era la tramoya del muro, tras el que las dictaduras del bloque soviético eran miserables y brutales, al bloque occidental le obligaba a tener unas buenas condiciones para sus trabajadores. Cuando cae en los 90 el muro, el sistema económico ya no tiene que estar preocupado por que haya una alternativa. Empiezan a surgir las empresas de trabajo temporal, a precarizarse el empleo, el capitalismo cada vez es más egoísta. Eso aumenta exponencialmente ahora con el auge de las tecnológicas. Es un terreno brutal para que cale todo tipo de lenguaje populista”. </p><p>“Estoy asombrado de que ahora el debate sea bajar cuantos más impuestos mejor. Bajar impuestos solo beneficia a los ricos. Cuando un obrero dice que quiere pagar menos impuestos no doy crédito. Puedo entender que el que tiene su propio helipuerto, su propio hospital y su propio avión no quiera pagarlos, pero los trabajadores necesitan que los que más tienen paguen más para que ellos puedan tener hospital, carreteras, médicos, etcétera. Esa frase brutal de "solo el pueblo salva al pueblo" me parece la mayor estupidez que oído en muchísimo tiempo. <strong>El pueblo solo salva al pueblo pagando impuestos y exigiendo a sus gobernantes que los empleen bien</strong>. El egoísmo suicida del capitalismo salvaje que estamos viviendo con el neoliberalismo y esa pelea por no pagar impuestos me parece que han creado las condiciones para que calen los mensajes de odio de la ultraderecha. Pero claro, a un chaval de 18 o 19 años que ve asombrado lo que está pasando en el mundo y que no puede ni con su sueldo alquilar una habitación para tener una vida en pareja, las proclamas mágicas y fantásticas ultras le pueden sonar a música celestial, pero conducen a que solo se van a salvar los que tienen pasta”. </p><p>“Sobre esos escándalos que hacen referencia a Nigel Farage, a Le Pen, el presunto desvío de fondos a una fundación de Vox... que les exija su propia clientela. Si consideran que está bien, nada más que hacer. <strong>La izquierda siempre ha sido más autocrítica.</strong> Eso tiene sus desventajas, pero también sus ventajas. Yo sí diría a los que en teoría piensan como yo que tuvieran otro tipo de comportamiento. Pero a los otros no tengo que darles ningún consejo”.</p><p>“Que Infantino cree el premio FIFA de la Paz para contentar a Trump porque estaba cabreado, porque no le dieron el Nobel, es de tenerlos cuadrados. Y después, en el Mundial, Infantino está bajando la cabeza cuando Trump dice que Irán no puede entrar en su territorio más que para jugar el partido, quitándoles la igualdad de condiciones. A un árbitro somalí, el mejor de África, le impidieron pitar en Estados Unidos. Se anula una sanción al delantero centro de Estados Unidos saltándose todas las normativas porque así se lo pide Trump. Es una vergüenza. A mí el fútbol me apasiona. Yo siempre digo de broma que, junto a la rueda, la imprenta y la penicilina, el fútbol es uno de los grandes inventos de la humanidad. No me gusta el fútbol, soy un enfermo del fútbol y, por trabajo, desde hace ya bastantes años no puedo dedicarle el tiempo que yo creo que el fútbol se merece. Me apasiona el fútbol desde antes de nacer. Entonces me fastidia mucho que eso que a tanta gente y a mí nos provoca tanta pasión caiga en manos de estos sátrapas del dinero y del poder. Lo han desvirtuado bastante, incluso con esas pausas publicitarias que le ponen, con esas normas específicas que han cambiado las reglas habituales del fútbol. <strong>Con sus sucias manos están machacando el fútbol, convirtiéndolo en un elemento de poder</strong>, cuando siempre fue un juego popular. Y este Mundial es una metáfora de lo que yo quisiera que no fuera el fútbol. Las entradas no pueden tener el precio desorbitado que tienen ahora, donde solo gente o con mucha pasta o muy loca como para hipotecar su casa si quiere una entrada va al fútbol; donde es casi imposible llevar a tu chaval a ver un partido. Me fastidia y repatea en lo que lo ha convertido Infantino, sometiéndose a Trump como un vulgar vasallo. Espero que el fútbol tenga la vitalidad necesaria en todo el planeta para seguir siendo fútbol y lo rescatemos de las sucias manos en las que ha caído”.</p><p>“Según algunas tesis xenófobas Lamine Yamal no podría estar en España. Tampoco podría Nico Williams. Tenemos una selección muy coral, de norte a sur, desde Euskadi a Extremadura y a Cataluña. Estoy contento porque va un poco con la idea que tengo yo de España. Siempre digo que si España no existiera, habría que inventarla. Pero tampoco me gusta la idea de una España supuestamente una y grande, que nunca fue una y grande, y menos, libre. <strong>Me gusta más la España plural, y en ese sentido yo me siento muy identificado con la selección española</strong>. Soy muy fanático de la selección y me gusta una España abierta, inclusiva, como la que tenemos, diversa. A España le hace falta <em>sentidiño</em> y cuanto más queramos hacer a España uniforme y cerrada, menos España será. Me gusta un país como el que tenemos, digamos, plural, diverso, que acepte la diversidad y que sea muy heterodoxo. Siempre que hemos tenido una concepción ortodoxa y cerrada de nuestra historia nos ha ido peor”.</p><p>“Incluso la España autonómica no tiene por qué ser uniforme. Puede ser absolutamente asimétrica, porque a lo mejor hay comunidades que no quieren tener todas las competencias que tienen otras comunidades. Aquí no se obliga a todo el mundo a tomar café, por utilizar aquella expresión famosa del café para todos. El que quiera se toma un <em>colacao</em>. Soy gallego y tengo un concepto de Galicia como un país que forma parte de España, pero para mí <strong>Galicia también es mi país y quiero formar parte de la nación española</strong>. Quiero que entiendan que yo, o muchos, a Galicia la entendemos con un alto sentido identitario y de reclamar sus derechos, sus competencias, para gobernarse a sí misma. En ese sentido es donde encaja mejor el concepto de España que tengo”. </p><p>“Como soy muy periférico entiendo España de una manera vertebrada desde la disparidad, la pluralidad y la distancia. Galicia está muy en la periferia de la península. Ahora un poco menos por las nuevas comunicaciones, pero hace décadas ni te cuento. Y <strong>está bien salirse de ese núcleo que es la M-30, que a veces hay demasiado CO2</strong> o demasiada contaminación ambiental. Es innegable que en Madrid se cuece todo lo que afecta a España, hasta sus relaciones con Europa. Las relaciones con las comunidades autónomas se cuecen en Madrid, con lo cual el foco tiene que estar aquí, pero eso no impide que podamos salirnos a menudo. Deberíamos salir más de lo que hacemos. Televisión Española tiene una muy costosa pero necesaria red territorial. Ninguna televisión en España tiene nada parecido. Damos informativos con las noticias de cada comunidad. Utilizamos las lenguas propias de cada comunidad. Y yo mismo, por ejemplo, intento acudir a todas las invitaciones que puedo que me hacen desde fuera de Madrid”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Jul 2026 17:25:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Xabier Fortes: “Yo ya confundo la OTAN con la FIFA”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Política,Entrevista,OTAN]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Carlos Entenza: “La izquierda debe utilizar la brecha que deja la incompetencia de Feijóo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/carlos-entenza-izquierda-debe-utilizar-brecha-deja-incompetencia-feijoo_1_2219249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6b1640d8-76f1-4a0d-8b8f-051dce725376_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Entenza: “La izquierda debe utilizar la brecha que deja la incompetencia de Feijóo”"></p><p><strong>Carlos Entenza</strong> es codirector de Ideas en guerra, en sus palabras “un espacio de pensamiento” para el ámbito progresista entendido en un sentido amplio. Entenza es consultor político y de comunicación estratégica, está especializado en campañas de incidencia política, asuntos públicos y movilización social. Ejerce como asesor en el Consejo Económico y Social en materias de empleo joven. Desde hace un año trabaja también como adjunto a la Secretaría Confederal de Juventud de Comisiones Obreras. Ideas en guerra va a empezar una colaboración con <strong>infoLibre</strong>. En una columna bajo el nombre <em>Cambiar la vida, </em>diferentes<em> </em>colaboradores del espacio aportarán análisis de interés para nuestros lectores. </p><p>“Ideas en guerra es un espacio de pensamiento, un espacio plural que tiene como objetivo fundamental <strong>actualizar el paquete ideológico de la izquierda</strong> en nuestro país. Y parte de la de la convicción de que la política no se hace solo, y desde luego no se hace prioritariamente, desde las instituciones o ganando elecciones, sino que se hace batallando en las ideas y la mente de la gente. Ángel Muñoz y yo somos codirectores y nos apoyamos tanto en un grupo coordinador como en un consejo político, donde hay diferentes figuras que vienen desde los movimientos sociales y la política, como pueden ser Alejandra Jacinto o José Manuel Jurado. También de asociaciones juveniles, como Elena Ripollés; o el ecologismo político, como Alberto Coronel o Héctor Escudero. Somos gente de distintas tradiciones, de distintas militancias políticas, sociales, sindicales, culturales, de la academia, que nos decidimos a pensar juntos e interpretar el contexto político juntos”. </p><p>“Nuestra colaboración con <strong>infoLibre</strong> va a ser muy afín a la naturaleza de ambos proyectos. Por un lado, nos va a permitir analizar de forma profunda y sosegada los temas que se quedan enterrados por la actualidad. Y, por otro, creo que manda una señal importante al conjunto de espacio progresista. Hay algo que ha entendido muy bien la extrema derecha, aunque haya sido en perjuicio de nuestras democracias, que es la <strong>necesidad de trazar puentes entre el pensamiento y los medios de comunicación</strong>. Y con esta colaboración mandamos una señal, un mensaje al espacio progresista de que hay que retomar la iniciativa, de que hay que salir de la atomización y dejar también de duplicar espacios. Que distintos proyectos podemos concentrarnos cada uno en lo que hacemos mejor y colaborar para ampliar nuestro alcance y llegar a más gente”. </p><p>“Se debe a muchos factores y muy complejos. Como país no estamos exentos de una dinámica que también es internacional y global de derechización, que va desde Estados Unidos hasta, como hemos visto recientemente, América Latina, con Chile, Perú, ahora Colombia. Por lo tanto, ese clima que ya es internacional nos afecta. También depende en gran medida de <strong>un ciclo progresista que ya viene durando bastante</strong> y que, por lo tanto, inevitablemente ha tenido sus aciertos, pero también bastantes errores, y ha provocado cansancio y desencanto en una parte importante de la población. Pero lo importante es entender que eso tampoco es necesariamente irreversible, que no estamos ante una profecía. Y que con un trabajo político que sea capaz de generar ilusiones, nuevas ideas, de retomar un poco la imaginación política frente a nuevas recetas que llevamos repitiendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial, podríamos hacer frente a este nuevo ciclo. Ciclo que es de regresión más que de derechización y en el que están floreciendo democracias iliberales, autocracias y genocidios por el mundo”. </p><p>“Lo importante no es tanto con qué forma se va a las elecciones, sino con qué fuerza se llega al ciclo electoral que tenemos por delante. El problema de liderazgos y de hiperliderazgos en el espacio ha terminado convirtiendo lo que se denomina normalmente como las izquierdas a la izquierda del PSOE ahora mismo en un erial político. Eso no quiere decir que no haya habido experiencias productivas y que pueden ser interesantes. <strong>Hay perfiles que ahora mismo no están encabezando las formaciones, pero que tienen muchísimo potencial</strong> y que pueden sacar un trabajo muy útil adelante como experiencias locales y municipales. Va a ser una de las principales batallas que va a tener que asumir la izquierda en el próximo ciclo político. Las candidaturas, el debate de la unidad... creo que es profundamente cansado cada vez para más gente. Nosotros lo que defendemos es que la unidad política tiene siempre que estar antecedida por la unidad intelectual, por compartir diagnósticos y soluciones. Si no, se queda en lo que hemos visto en los últimos años: candidaturas que son una suma de siglas pero que en realidad no pueden tener mucha más continuidad en las diferentes legislaturas. Y la izquierda tiene un problema cuando cada cuatro años tiene la necesidad de presentarse con una marca distinta a las elecciones”. </p><p>“Ahora mismo la izquierda no tiene un problema con el sistema electoral, por mucho que esté diseñado para premiar a los dos principales partidos de nuestro país. El problema principal lo tiene con el electorado, que está profundamente desencantado y que está tendiendo al abstencionismo. La ingeniería electoral y el debate de candidaturas y de unidades es algo que puede ser muy interesante desde la ciencia política. Y se puede hablar de cuál es la forma más competitiva bajo la cual la izquierda se debe presentar a las elecciones, como han ido introduciendo líderes como Gabriel Rufián. Pero eso tiene que ser simplemente el final de un proceso para <strong>pensar verdaderamente cuál debe ser el proyecto político</strong>, cuál debe ser la agenda política con la que la izquierda se debe presentar a las elecciones”. </p><p>“El hecho de que exista la hipótesis Rufián es síntoma de que hay un hueco importante en el espacio que era necesario llenar o que algunas personas creían necesario llenar. <strong>La hipótesis del reparto por circunscripciones ha convencido a muchos</strong>, pero aun así hay evidentes límites y barreras. Van desde el partido al que pertenece Gabriel Rufián, que no reconoce esta estrategia, hasta cómo se van a dar las negociaciones a la interna de los partidos. Muchas veces no depende tanto de lo popular, de que sea una propuesta en la calle, sino de otras dinámicas y preocupaciones que tienen menos que ver con la gente”. </p><p>“La derecha y la extrema derecha están fomentando no solo una guerra entre generaciones. También fomentan una competencia social por los recursos públicos, por ejemplo, entre españoles y migrantes, con su concepto de la "prioridad nacional". Forma parte de su estrategia de división y de inocular miedo en la población. El <strong>tratar de tenernos constantemente peleando por migajas</strong>. La solución depende en gran medida de que consigamos hacer del nuestro un proyecto de universalización de derechos. Que nadie tema que le quiten las migajas cuando sepa que el Estado va a proveer realmente servicios públicos universales para todas y para todos. Esa es la receta para hacer frente a la competición social que pretende poner sobre la mesa la extrema derecha”. </p><p>“La judicialización de la política no es un fenómeno nuevo, pero es verdad que la sensación que hay es que va en aumento y que desde luego forma parte también de una estrategia para crear un clima de opinión y <strong>para tratar de desestabilizar o de crear desafección ciudadana</strong>. En este caso, respecto a los escándalos alrededor del Partido Socialista, tienen la suerte de que la izquierda, tanto nacional como internacional, conoce bien lo que es el <em>lawfare</em>. Lo han conocido antes que ellos y por lo tanto la izquierda sabe diferenciar <em>lawfare</em> de corrupción y corrupción de actitudes que no son tampoco estéticas ni esperables de líderes políticos progresistas”. </p><p>“Creo que la acción de Gobierno carece de la suficiente ambición para el ciclo político en el que en el que nos encontramos, y con un Parlamento tan sumamente dividido, en el que cuesta tanto sacar adelante avances legislativos. <strong>La reflexión que tiene que tener la interna del Gobierno es interpretar bien el momento político</strong> en el que estamos, cuál es la urgencia. Tienen que dejar de proteger tanto la institución, los procesos políticos y ponerse verdaderamente a armar un poder popular que les permita construir mayorías parlamentarias que actualmente no existen. Simplemente dedicarse en este momento a legislar o pensar que armar buenas leyes y que gestionar bien es suficiente para sacar adelante medidas que cambien la vida de la gente es bastante ingenuo”. </p><p>“La oposición, tanto del Partido Popular como de la extrema derecha, es completamente inútil y destructiva para para la democracia. El Partido Popular está perdido en el combate y no sabe por dónde le vienen los golpes. De hecho, muy posiblemente, <strong>si no fueran tan profundamente incompetentes, hubieran podido funcionar mejor </strong>en un clima político que juega más a su favor que al nuestro. Sin embargo, son bastante incapaces y por eso la izquierda debe tener la habilidad suficiente para poder utilizar esa brecha que deja la incompetencia de Feijóo. Lo único que parece que tienen claro el Partido Popular y Vox es una agenda para seguir engordando los bolsillos de los más ricos a través de recortes fiscales, que es el programa común que están teniendo en todas las comunidades autónomas en las que gobiernan”. </p><p>“Lo que nos dicen las últimas elecciones en América Latina es que lo que verdaderamente erosiona la democracia es la desigualdad. Estamos hablando de sociedades profundamente desiguales y de, por lo tanto, sociedades profundamente divididas. Además, la izquierda, en estas elecciones en América Latina se está presentando continuamente en inferioridad de condiciones. Aparte de los múltiples ataques democráticos, de los bulos, vemos a <strong>candidatos que respetan profundamente los derechos humanos teniendo que enfrentarse a candidatos dopados</strong> por diferentes medios de comunicación o gobiernos extranjeros. Y que tienen una agenda, no ya de recorte de derechos, sino de adelgazamiento al máximo del Estado. O de retroceso en procesos de paz como puede ser en Colombia. De retomar un léxico tan inoperativo y dramático como el de la mano dura en cuanto al problema de la seguridad. Por lo tanto no estamos compitiendo en las mismas condiciones”. </p><p>“Actualmente hay un exceso de información. Y sobre todo hay una gobernanza poco democrática de esa información, ya sea desde cómo se reparten los grandes grupos mediáticos a quiénes gobiernan los algoritmos, que son tecnoligarcas, con intereses políticos y de injerencia respecto a los conflictos internacionales como Palestina. Lo que tenemos que intentar analizar es <strong>de qué forma se debe informar</strong> para tampoco llegar a posiciones o a climas de opinión que terminen naturalizando una situación que es del todo dramática, tanto para el propio país como para el resto de la humanidad. Porque se nos va a juzgar como la generación que vio un genocidio en directo y que no pudo hacer nada para evitarlo”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 04:01:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Entenza: “La izquierda debe utilizar la brecha que deja la incompetencia de Feijóo”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[‘De puntillas’, ¿se ha hecho realidad la distopía que temíamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/puntillas-hecho-realidad-distopia-temiamos_1_2232755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/36b917ad-2a75-4adf-a0e5-572b7c6a01e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘De puntillas’, ¿se ha hecho realidad la distopía que temíamos?"></p><p><strong>HBO Max</strong> ofrece ya los dos primeros episodios de los cinco que componen la serie británica<strong> </strong><em><strong>De puntillas</strong></em>. Suficientes para disfrutar de su inmensa calidad de escritura e interpretación y para que un hormiguero de inquietud recorra el estómago mucho después de verlos.</p><p>La serie comienza de la manera más trágica: un hombre colgado de una farola en un suburbio británico. Los vecinos gritan desolados. Un rótulo anuncia el regreso a diez días antes y presenta a los habitantes de esta calle de Mánchester. </p><p>El protagonista, Leo, el ahorcado, interpretado por un extraordinario Alan Cumming, es un carismático gay al borde de los 60 años que dirige un pub en Canal Street, el eje de la vida <em>queer</em> de la ciudad.</p><p>En la puerta del adosado de al lado vive Clive, también magnífico su intérprete, David Morrissey. Un electricista rudo, machista sin deconstruir, con dos hijos jóvenes, y que no ha tenido conflictos con Leo en los 14 años de cercanía.</p><p>El tono de estos primeros episodios es el de una comedia dramática en la que queremos olvidar lo que hemos visto. Poco a poco se va aumentando la dosis de suspense y la necesidad de saber qué ha pasado. </p><p>La serie presenta un buen grupo de personajes que brillan, que sufren, que se afanan en sus problemas, que lo llenan todo de color. Pero entre las relaciones con chispa, la amistad, las ocupaciones cotidianas y la alegría de vivir del metraje emerge la reflexión política muy abierta y frontal que oscurece lo cotidiano. </p><p>La homofobia vuelve a llevarse. El machismo se grita en público. ¿Y si no estamos en un movimiento pendular de odio y rabia? ¿Y si no le seguirá a este un nuevo momento en el otro extremo, el de la convivencia y la tolerancia? </p><p>"¿Y si esto nunca vuelve a lo de antes?", dice un personaje. "¿Y si Trump sigue ganando para siempre?", continúa después de argumentar amargamente: "Nos han dejado salir del armario y ahora estamos todos a la intemperie, listos para que nos fusilen".</p><p>Palabras terribles que conectan con una violencia ideológica de extrema derecha que empieza a verse cada vez más descarada en democracias de Occidente. Hacia la comunidad LGTBI, hacia la mujer, hacia periodistas, políticos o activistas de izquierda.</p><p>Calentada por el anonimato de las redes, por un algoritmo que no nos quiere, a quien no le importamos según una de las tesis que mantiene el autor de la serie, el guionista Russell T. Davies.</p><p>"Si tienes diez años, no puedes rebelarte contra el algoritmo. Esa corriente (de odio) ha sido canalizada hacia tus ojos. Si vemos lo que les está llegando (a los niños) es un milagro que no nos levantemos en armas y quememos las antenas. No lo hacemos y la cosa sigue y sigue", dice Davies a <a href="https://www.instagram.com/reels/DZIaBenDXon/" target="_blank">Official Pop Drop</a>.</p><p>Russell T. Davies es autor de la inolvidable <em>It is a sin</em> y para la BBC de algunas de las temporadas más valoradas de la mítica <em>Doctor Who</em> y de una de las series distópicas más premonitorias, <em>Years and years</em>. </p><p>En ella anticipaba realidades como el populismo político más grosero promocionado a través de los medios y redes y otras que están en camino. Era su respuesta a la primera elección ganada por Donald Trump y al ascenso de Boris Johnson.</p><p>En esta ocasión centra su mirada política en el colectivo <em>queer</em>, al que lleva dedicadas ya varias series importantes. Davies siente que ha expresado tres momentos de esa comunidad, la suya, y los ha situado en las mismas calles de Mánchester. </p><p>Primero con <em>Queer as folk</em>, rebelde y divertida, como la juventud que representaba. Más adelante con <em>Cucumber</em>, un retrato de mediana edad que lidiaba con el momento de establecerse y superar las crisis de madurez y ahora con <em>De puntillas</em>.</p><p>Este título hace referencia a cómo hay que andar hoy en día para no despertar del odio y el resentimiento que se han apoderado de la sociedad de nuevo. "Lo que solía quedarse en una voz enfadada en la red, juro que ahora está dando un salto al mundo real. Las amenazas se están convirtiendo en acciones. Es terrorífico", añade.</p><p>No quiere hacer de sí mismo la noticia, pero ya le ha tocado vivirlo en sus carnes. "En formas que no quiero describir porque me podría volver a pasar. Han pasado cosas en el trabajo, en casa, amenazas directas", confiesa.</p><p>Por eso se honra en subrayar que esta es una serie con integridad: "Tiene corazón. Viene de mí". Pero no es sobre él, es sobre cualquiera. "Todos estamos en peligro, todo el mundo puede ser convertido en la otredad", advierte.</p><p>A través de otro de sus personajes, la cabal amiga heterosexual del protagonista, interpretada por Elizabeth Berrington, Russell T. Davis expresa que quiere parar lo que llama "una nueva Edad Oscura". </p><p>Si Trump cambia las leyes, si se perpetúa en el poder, comenzará una nueva Edad Oscura, argumenta el personaje. "Y yo moriré durante la Edad Oscura", remata, transparentando la preocupación del autor.</p><p>La serie nos grita cual es el problema, pero no sabe cómo saldremos de esta. "Los tecnoligarcas acumulan todo el poder y ni siquiera nos miran. No existimos para ellos más que como algo que ser monetizado", afirma Davis en sus entrevistas. "¿Esto acabará por la voluntad de Silicon Valley? No",  asegura conciso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 04:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘De puntillas’, ¿se ha hecho realidad la distopía que temíamos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[De series,Series televisión,HBO]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[‘Lucky’: el regreso de Anya Taylor-Joy a las series]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/lucky-regreso-anya-taylor-joy-series_1_2228740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4409a092-6bf1-4a22-95e1-cf4725a78437_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Lucky’: el regreso de Anya Taylor-Joy a las series"></p><p>Después de su irrupción estelar como magnética protagonista de la serie<em> Gambito de dama</em> en 2020 la actriz <strong>Anya Taylor-Joy </strong>se había decantado por trabajos para el cine hasta el proyecto que acaba de estrenarse en Apple TV, <em>Lucky</em>.</p><p>Una miniserie de acción que nos presenta a su protagonista en su punto más bajo. Tras hacerse con el botín de un atraco ejecutado en pareja aún no explicado del todo y saborear la euforia del triunfo, su propio marido desaparece con el dinero. Eso sí, le deja a todos los damnificados en su contra.</p><p>Comienza una doble persecución contra la heroína que tiene que librarse de los rivales y la policía mientras busca respuestas, dinero y a su esposo. Una propuesta clásica que satisface a quienes buscan exactamente esto.</p><p>Annette Bening se suma al reparto en su papel de suegra y mafiosa. La actriz repite la clave de temible y estilosa matriarca que está interpretando en la serie <em>Rancho Dutton.</em> La agente del FBI encargada del caso corre a cargo de la veterana y solvente Aunjuanue Ellis-Taylor. Y el padre de la protagonista, Lucky, recae en Timothy Olyphant, intérprete familiar para la audiencia de series como<em> Deadwood</em> o <em>Justified.</em></p><p>En los dos episodios ya emitidos, Taylor-Joy vuelve a demostrar una presencia y fuerza gestual poderosas capaces de mantener el interés más allá casi incluso de los propios hechos. </p><p>Taylor Joy ha creado su propia compañía, Ladykiller, para participar como productora del proyecto. Este nace una vez más de la mano de Reese Witherspoon. La actriz y productora, dueña del sello Hello Sunshine, eligió la novela de Marissa Stapley que da nombre a la serie como uno de sus libros recomendados.</p><p>La novela se convirtió en superventas gracias a la capa dramática que reviste el suspense y la acción. La huida y la acción se unen a una historia de lucha contra el destino y búsqueda de redención. Ahí entra en contacto con la especialidad de Witherspoon, los papeles femeninos con mucho metraje y capacidad de desarrollo. </p><p>Personajes con una profundidad que a menudo no se encuentra en proyectos masculinos y cuyo hueco ella ha sabido completar de forma brillante. A veces con la aclamación de la crítica, otras menos, pero siempre con un perfil comercial.</p><p>Witherspoon es fascinante. Ejemplifica la esencia de uno de los perfiles característicos de lo mejor de Estados Unidos, la persona emprendedora, sencilla, positiva, que toma un camino y persevera.</p><p>Con su propia carrera como actriz en punto muerto creó un club de lectura en el que selecciona y recomienda novelas. Sus libros destacados, al estilo Oprah Winfrey, mentora y amiga, llegan a millones de mujeres gracias a su popularidad.</p><p>Witherspoon creó entonces su productora y la ha convertido en un filón. Con una actitud muy popular, nada gafapasta, ha reclutado también a directoras, guionistas, productoras ejecutivas para sus series. Entre las más destacadas, <em>The morning show</em>, <em>Todos quieren a Daisy Jones</em> y <em>Big little lies</em>.</p><p>En <em>Lucky</em>, el productor ejecutivo ha sido Jonathan Trooper, cabeza visible en otro título de Apple Tv,<em> Vicios ocultos</em>, con Jon Hamm. En el liderazgo de este proyecto se ha unido Cassie Pappas, coproductora ejecutiva y guionista en <em>Silo</em>, también de Apple y en <em>Griselda</em>, entre otras series.</p><p>Al tratarse de la adaptación de una novela, tenemos mayor seguridad de que la acción y el desarrollo de los personajes seguirá teniendo fuerza el resto de episodios, aunque la crítica estadounidense que la ha visto completa coincide en que la historia se ha estirado un poco de más hasta llegar a sus siete entregas. Una pequeña servidumbre para un título que se basta para entretener en este tórrido verano.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2026 04:01:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Lucky’: el regreso de Anya Taylor-Joy a las series]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Apple]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Leyendas’, de burócratas a héroes improbables contra el narcotráfico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/leyendas-burocratas-heroes-improbables-narcotrafico_1_2225021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f25b01f5-417f-4811-a077-9361d0eb12f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Leyendas’, de burócratas a héroes improbables contra el narcotráfico"></p><p>He aquí un clásico entre los clásicos. Un policiaco británico contado con humanidad, con hechos interesantes y con riqueza de detalles, con un ambiente gris que acaba dejando salir a la luz la épica del trabajo bien hecho.</p><p>Así como el <strong>sueño americano </strong>solía ser la posibilidad de buscar un destino propio en el país en el que todo era posible, algo que se ha resquebrajado, el sueño de la ficción del Reino Unido es el de la felicidad profunda que proporciona la ética laboral.</p><p>Innumerables novelas, películas y series británicas muestran a trabajadores encontrando el sentido de la vida en el mimo a la tarea encomendada. Lo hemos visto con mayordomos que trascienden un empleo en principio humilde.</p><p>Y especialmente lo vemos en los policiacos. Sus agentes, inspectores o inspectoras y detectives trabajan con denuedo por adversas que sean las circunstancias y escasos los medios.</p><p><em>Leyenda</em>s ejemplifica esta fórmula. Y le suma la potencia de lo basado en hechos reales. El origen de la miniserie de Netflix de seis episodios está en un libro que contaba desde la no ficción un sorprendente despliegue policial. </p><p>En 1991 se produjo una operación encubierta para infiltrarse en una red de tráfico de droga que trataba de popularizar la heroína en Gran Bretaña. El asunto ya tiene interés en si mismo. </p><p>Lo que le añade atractivo es que los agentes que llevaron a cabo la misión eran<strong> empleados de aduanas</strong>. Funcionarios con vidas tranquilas y sin preparación para algo tan peligroso como lo que se les encomendó.</p><p>Por problemas burocráticos, no se podía hacer esta infiltración con otros cuerpos policiales y el tiempo apremiaba antes de que las redes narcotraficantes se asentaran en el país.</p><p>A partir de estos hechos, el guionista <strong>Neil Forsyth</strong> compone un grupo diverso de voluntarios que no temen nada y nada tienen que perder. Que buscan salir de sus monótonas vidas aun poniéndolas en riesgo.</p><p>Gracias a su duración la historia no tiene tiempos muertos y avanza ordenadamente mientras los personajes desarrollan ese crecimiento personal tan característico poniéndose al servicio de una tarea mayor que ellos mismos.</p><p>Conocemos tanto la estructura y el tono de estas historias que se han convertido en una fórmula. Enseguida detectamos si el nivel es fiable, y aquí lo es. Series como <em>Leyendas</em> prometen y entregan una calidad muy alta durante toda su duración. A cambio no suelen hacer el milagro de esconder grandes sorpresas. </p><p>La gracia extra de esta propuesta está en el <strong>incidente elegido</strong>. Los improbables héroes que rebosan vulnerabilidad y el momento histórico, un instante decisivo para tratar de abortar un tráfico de drogas letal y proteger al país de sus devastadores efectos.</p><p>La serie ha conseguido destacar en el catálogo de la plataforma por su solidez. Ha sido respaldada por unas notables audiencias en un buen número de países, demostrando una vez más la fuerza de esta veta de la producción británica.</p><p>El reparto tiene miembros notables, <strong>Steve Coogan</strong> y<strong> Hayley Squires </strong>entre ellos. A pesar de su carácter global el personaje central está interpretado por un sombrío<strong> Tom Burke </strong>inspirado en el coautor del libro original, <strong>Guy Stanton</strong>, que pasó diez años como infiltrado a partir de lo que se cuenta en esta miniserie. </p><p>Por su parte, el creador y único guionista de la serie, el escocés Neil Forsyth encadena con esta serie una buena racha. Su propuesta anterior, la atractiva <em><strong>The gold</strong></em><strong>,</strong> que puede verse en Filmin, también se basó en hechos reales, en el mayor atraco a la historia del Reino Unido y la posterior trama para blanquear el botín.</p><p>Forsyth afirma no querer especializarse en esta recreación de sucesos reales sino haber encontrado los hechos y considerarlos demasiado interesantes como para dejarlos pasar.</p><p>En <a href="https://www.google.com/search?q=neil+forsyth+netflix+deal&rlz=1C5CHFA_enES961ES961&oq=neil+forsyth+netflix+deal&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIHCAEQIRigATIHCAIQIRigAdIBCjEzODAxajBqMTWoAgiwAgE&sourceid=chrome&ie=UTF-8#fpstate=ive&vld=cid:67b95a43-25db-4bdd-b5e5-40f51ff1f8ad_6ceddff8,vid:r7VWS5wFr6E,st:67" target="_blank">Some Laugh</a>, el guionista añade una mirada más panorámica que la de la propia serie y señala la ingenuidad policial de creer que atajando el tráfico se acabaría la drogadicción cuando está demostrado que es la caída demanda lo único que puede atajarla. Y eso implica otra clase de lucha, especialmente centrada en la erradicación de la pobreza y sus consecuencias. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 04:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Leyendas’, de burócratas a héroes improbables contra el narcotráfico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[De series,Series televisión,Netflix,Reino Unido]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/madrid-tertulias-guerra-balas-letras-batallas-libraban-cafes_1_1207922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9494b009-110e-4325-a264-ba99ee1e77f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés"></p><p>Emilio Peral Vega se acuerda del Café Lion cuando habla del tiempo que Federico García Lorca pasó en Madrid. “En el sótano estaba ‘La Ballena Alegre’ y ahí se daba cita una tertulia falangista”, tercia el catedrático y experto lorquista. “Y en la parte de arriba”, remata, “había una tertulia republicana, comandada por el siempre cáustico José Bergamín”. Falangistas y republicanos. El local abrió sus puertas en 1931. Cinco años después, los primeros colaborarían en la sublevación que daría lugar a la <strong>Guerra Civil Española</strong>. “Pero entonces era distinto”, matiza Peral Vega: “Unos y otros representan posturas contrarias, sí, y extremas también, pero podemos estar seguros de que, por muchos improperios que se lanzaran los unos a los otros, no debieron de ser pocas las copas que se tomaron juntos”. El caso es que en aquel Madrid de los años treinta, cuando la libertad ocupaba el lugar del que más tarde se adueñaría la dictadura, y cuando las letras ocupaban el sitio que después coparían las balas,<strong> la discusión y el debate</strong> fueron lo natural en los cafés y en las tertulias.</p><p>En los años treinta, pero también en los veinte y en los diez y durante casi todo el siglo XIX, Madrid estaba sembrado de cafés —popularizados durante <strong>Trienio Libreral</strong> (1820-1823)—. Se encontraban, sobre todo, en el centro de la ciudad, y todos ellos los frecuentaban intelectuales, literatos, filósofos, pintores, escritores o poetas de la época. Por citar los más famosos, en la calle de Alcalá se encontraba el Café Colonial; no muy lejos, en el Café del Prado compartían mesa nombres de la talla del propio Lorca, Bécquer, Ramón y Cajal o Buñuel; en el Universal, tal y como explica Antonio Arroyo Almaraz, profesor de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid, se citaban los canarios, cuyo representante más insigne no podía ser otro que <strong>Benito Pérez Galdós</strong>; en el Café Pombo, por su parte, la tertulia la dirigía el gran Ramón Gómez de la Serna y el Nuevo Café de Levante hasta lo cantó Lola Flores en su canción <em>Zarzamora</em>. Igual de importantes eran el Gato Negro, el Café de Fornos, el Lion —con su La Ballena Alegre—, el Marfil o el Café de Roma, donde tenían especial presencia ateneístas como el médico Gregorio Marañón.</p><p>En <em>Federico García Lorca: 100 años en Madrid </em>(editado por la Comunidad de Madrid), la profesora Fanny Rubio, también de la UCM, escribe en referencia a la Generación del 27, que en aquel Madrid “se hablaba de cultura, poesía e, incluso, se vivía la <strong>pasión política</strong> hasta llegar a las manos”. ¿Quién sabe si en ese Café Lion del que habla Peral Vega? Y sigue Fanny Rubio: “Pero más bien se cambiaba la dirección del mundo”. Había en aquellas generaciones formadas, en muchos casos, en la archiconocida Residencia de Estudiantes —o en la Residencia de Señoritas, menos famosa, pero tan importante como para contar con profesoras de la relevancia intelectual de María Zambrano o Maruja Mallo— una convicción de trascendencia, de encontrarse en el lugar preciso para <strong>lanzarse al mundo</strong>. Como escribe Rubio, para cambiarlo. Y todos esos actores que se fueron arremolinando en Madrid a lo largo de los siglos XIX y XX, tal y como apunta Manuel Antón, doctor en Historia del arte y divulgador cultural, “no podían evitar confluir en los mismos lugares, los cafés, los clubes nocturnos, las tertulias y, por supuesto, intercambiar ideas”. Y mientras compartían sus pensamientos y los discutían; mientras pintaban, escribían y filosofaban, esas ideas no hacían otra cosa que crecer, mejorarse, expandirse. Tomaban forma, en definitiva.</p><p><strong>El Ateneo, el Lyceum Club y todo lo que se llevó la guerra</strong></p><p>Desde 1835, el magma cultural madrileño tuvo, además de los salones y cafés que —muchos de ellos— ya habían ido emergiendo desde años atrás, una institución en la que iban a cristalizar muchas de esas ideas avanzadas que proponía la intelectualidad de la época. Nacía el <strong>Ateneo Científico y Literario</strong> de Madrid, vivo todavía en la actualidad y con una renovada junta que promete revitalizarlo. Andando el tiempo, Azaña, Cánovas del Castillo, Ramón María del Valle-Inclán, Unamuno o Gregorio Marañón llegarían a presidirlo. La casa se mantendría vigorosa hasta la Guerra Civil, aunque con un parón durante la dictadura de Primo de Rivera. El franquismo secó su actividad casi por completo y utilizó su solera para expandir la propaganda del régimen. “Y no hay que pasar por alto el <strong>Lyceum Club Femenino</strong>”, sorprende la doctora en Filosofía y escritora Marifé Santiago. “Se trata”, resume, “del primer gran experimento de reuniones de mujeres en España”, en un sentido intelectual, claro está.</p><p>Bajo la dirección de María de Maeztu y con miembros como las políticas Clara Campoamor o Victoria Kent y las escritoras María Teresa León o Concha Méndez, por poner algunos ejemplos, el Lyceum fue un agente más del <em>boom</em> cultural. La actividad se extendió desde 1926 hasta 1939. También la dictadura se llevó el Lyceum Club, que fue sustituido por otro que coordinaba la franquista <strong>Sección Femenina</strong>.</p><p>Hasta que la guerra se lo llevó todo y el franquismo arrasó con la modernidad y la libertad, Madrid era una ciudad en la que confluían intelectuales de toda edad y condición. Los más viejos desconfiaban —aunque también aprendían— de los jóvenes y estos, en palabras del pintor Salvador Dalí, que llegó a la Residencia de Estudiantes en el año 1922, afeaban “la putrefacción” de sus antecesores, aunque, por supuesto, entre esa ‘<strong>putrefacción</strong>’ a la que, de forma exagerada, se refiere el surrealista, se encontraban los referentes de la savia nueva. De él mismo y de todos los jóvenes. Dos años antes de que el pintor catalán llegara a la capital, moría el escritor Benito Pérez Galdós. También él había llegado a Madrid desde provincias, concretamente desde Canarias. Lo había hecho en 1862, a sus 19 años, y como les ocurría a muchos de los jóvenes que desembarcaban en la gran ciudad, en palabras de Antonio Almaraz, se había visto deslumbrado por el resplandor madrileño. Poco a poco, sin embargo, después de mucho “flanear” por las calles de Madrid, como él mismo lo describió, se convirtió nada menos que en el ‘poeta’ que toda ciudad necesita, tal y como lo definió la filósofa María Zambrano. “Nada como sus novelas”, resuelve el profesor de la Complutense, “para conocer <strong>cómo era aquel Madrid</strong>”.</p><p>Todavía hoy quedan algunos vestigios de la ciudad que muchos conocieron al calor de una tertulia. El <strong>Café Gijón</strong>, en Recoletos, permanece vivo desde que abrió sus puertas por primera vez en 1888. El <strong>Comercial</strong>, que despegó un año antes, también sigue en pie en un extremo de la glorieta de Bilbao. Queda, no obstante, la duda de si se trata de un par de fósiles, o más bien de un recordatorio más de que aquel Madrid tolerante, preocupado por los asuntos de su tiempo, disfrutón y acogedor no ha muerto nunca. Sigue ahí. Latente y evolucionado. Vivo, al fin y al cabo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Madrid,Poetas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/santiago-ramon-cajal-mil-travesuras-primer-nobel-espanol_1_1207717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5478645b-8612-4630-8e00-b95b9e9c11a4_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español"></p><p>La historia de <strong>Santiago Ramón y Cajal</strong> (Petilla de Aragón, 1852 - Madrid, 1934) termina bañada en reconocimientos, distinciones, hallazgos y premios. Eso, si se entiende la muerte del ‘padre de la Neurociencia’ como el final de su historia porque, en realidad, si uno se deja caer por alguna facultad española de ciencias, observará que noventa y cinco años después de su fallecimiento, el legado Ramón y Cajal se mantiene vivo, útil y admirado. El paso del tiempo no ha empañado los logros del Premio Nobel y <strong>las nuevas generaciones de científicos y científicas</strong> estudian con orgullo sus investigaciones en el campo de la Anatomía, la Histología o el sistema nervioso. Pero que su historia no haya tenido un final no comporta que carezca de un principio. ¿Cómo fueron los primeros años de ese chaval criado en el Alto Aragón? ¿Ya desde niño daba pistas de la brillante carrera que tenía por delante? “Pues la verdad es que no”. Juan Andrés de Carlos, investigador del Instituto Cajal (CSIC) y responsable del legado Cajal, sonríe tras su rotunda respuesta. “Ni era buen estudiante, ni mostraba el más mínimo interés por esto de la Medicina y la Ciencia”.</p><p>Era un trasto. En los varios pueblos del Alto Aragón por donde su familia tuvo que moverse conducida por el trabajo de su padre —médico rural—, el niño Santiago tuvo que recibir más de un correctivo paterno. “Se metía en las fincas de los vecinos, <strong>robaba fruta</strong> e incluso sabemos que llegó a fabricar una especie de cañón artesano que lanzaba piedras”, relata Juan A. de Carlos. No eran más que travesuras, pero el padre no perdía oportunidad de tratar de <strong>conducir a su hijo por el camino de la Medicina</strong>. “Lo que pasa”, apunta el investigador, “es que lo que quería el chaval era ser artista”. A Santiago le gustaba pintar y eso que no tenía las herramientas para hacerlo. “Pero la carencia de instrumentos no fue un problema para él”, sorprende: “Utilizaba los cartoncillos de color rojo de las carteritas donde se guardaba el papel de fumar para diluirlos en agua y extraer el colorante”.</p><p>Él quería pintar y se buscaba la vida para hacerlo. “Era un chico muy hiperactivo”, explica De Carlos, “pero para lo que le gustaba”. Para todo lo demás, mostraba el mínimo interés. No era bueno en los estudios, suspendía. El primer Nobel de la historia de España<strong> no se aplicaba en absoluto</strong>. ¿Por qué? Simple y llanamente porque no le interesaba. Porque su padre había cerrado con llave la puerta de las artes —lo que de verdad le gustaba— y la había lanzado al mar. Y ese mar en el que el padre trató de ahogar las ansias artísticas del chaval se llamó Escolapios de Jaca, el colegio donde terminó interno Santiago. “Aunque por poco tiempo”, desliza el investigador, “habida cuenta de que parece que allí <strong>se pegó con un cura</strong> y la dirección del colegio decidió mandarlo de nuevo para casa”. El padre, tozudo, no cesó en su empeño y lo mandó a estudiar, esta vez, a Huesca. El futuro Nobel encontró allí algo muy diferente a los pueblos que había conocido hasta el momento —Valpalmas y Ayerbe, entre otros—. Huesca era pequeña, pero, al fin y al cabo, era una capital de provincia y eso no ayudó a que se aplicara en los estudios, más si cabe con la llegada de su hermano.</p><p><strong>Cuba, vuelta a España y un microscopio Verick</strong></p><p>“No obstante, Santiago terminó el bachiller y se dio cuenta de que tenía que hacer caso a su padre”, señala Juan A. de Carlos. Estudió Medicina en Zaragoza y, una vez concluyó la carrera, fue llamado a filas. Terminó en Cuba, donde se estaba librando <strong>la Guerra de los Diez Años</strong>, con el grado de capitán y, a pesar de la emoción por la naturaleza y los paisajes que allí encontraría, tan distintos a los que había contemplado durante su infancia, enseguida comprobó la hostilidad de la isla. Haciendo gala de la gran honestidad que demostraría, también, una vez famoso, Ramón y Cajal no quiso valerse de las cartas con recomendaciones que le había conseguido su padre —y que le habrían asegurado un destino más o menos cómodo— y tuvo que bregar en los escenarios más adversos de la Cuba. <strong>Enfermo, regresó a España y eso fue todo un milagro</strong>. “Poseía una gran fortaleza”, comenta el investigador, “puesto que frecuentó el gimnasio durante su etapa de estudios a cambio de clases de Anatomía fisiológica y muscular. Es posible que eso le ayudara a superar las enfermedades contraídas en la trinchera”.</p><p>De vuelta en España, la disentería y el paludismo no le impiden empezar un doctorado. “Ya digo que era muy hiperactivo”, recuerda el investigador. Y, a partir de ese punto, hay dos acontecimientos que marcan el devenir de la historia de Ramón y Cajal. El primero lo sorprende cuando tiene que bajar de Zaragoza, donde estudió el doctorado, a Madrid para realizar los exámenes. En la capital, a Ramón y Cajal le enseñan, por primera vez, una <strong>preparación histológica al microscopio</strong>. Hoy se diría que ese día nació una estrella. Volvió a casa y comunicó a su familia que el dinero que había ganado en el ejército lo iba a invertir, precisamente, en un microscopio. “<strong>Se pudo comprar un Verick</strong>, que no era muy bueno, pero al que sí le pudo sacar partido”, detalla De Carlos. Gracias a las investigaciones “sobre la inflamación y la circulación sanguínea consiguió el doctorado”. Entonces pasó cuatro años como catedrático en Valencia, otros cuatro en Barcelona y, finalmente, recaló en Madrid, donde mantuvo la cátedra treinta años. Pero fue durante su período valenciano cuando el científico se encontró con el segundo momento clave de su vida profesional, el que lo catapultaría al altar de los científicos más relevantes de la historia.</p><p><strong>Algo que Cajal no había visto jamás</strong></p><p>“El último año que trabajó en Valencia”, relata el responsable de su legado en el Instituto Cajal de Madrid, “lo llamaron para ejercer de vocal en un tribunal de oposiciones a cátedra”. Tuvo que desplazarse, de nuevo, a la capital y allí encontró al profesor <strong>Luis Simarro</strong>, un especialista en Neuropsiquiatría con el que pudo intercambiar pareceres: “Simarro le dijo: «Voy a enseñarle a usted, con el microscopio, una preparación que no ha visto jamás». Así de televisivo fue el profesor Simarro. ¡Aunque llevaba razón! Efectivamente, Cajal no había visto nunca esa preparación de tejido nervioso teñida con un método que había inventado un tal <strong>Camillo Golgi</strong>, a la sazón un italiano cuyo nombre, andando el tiempo, aparecería junto al suyo en el Premio Nobel de Medicina de 1906.</p><p>Hasta el momento, el tejido nervioso se había estudiado muy poco porque no se podía tintar, pero el método de Golgi cambiaba las cosas y, una vez lo hubo conocido, el científico español pudo empezar a trabajar con él. Sin embargo, y a pesar de haber compartido el Nobel con él, Cajal <strong>no estuvo de acuerdo con las tesis del italiano</strong>, toda vez que el español fue pionero en el descubrimiento de la sinapsis entre neuronas, es decir, en proponer que las neuronas eran <strong>unidades individuales</strong> que se comunicaban, no por contacto, sino por el espacio existente entre ellas, uno de los hallazgos que, a la postre, le permitirían escribir su nombre en letras doradas en la historia de la Neurociencia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Nobel]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_1_1207508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/166c9a1d-2ea9-4cbb-891a-e56b2b8b0078_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente"></p><p>No tenía nada a su favor. Nada, ninguna de las piezas que conformaban la joven vida de niño nacido a principios del siglo XX en el barrio de Capuchinos de Málaga —por aquel entonces, uno de los más humildes de la ciudad— parecía dispuesta para que se convirtiera en una estrella. Más aún, en un revolucionario. O, quizás, precisamente las circunstancias paupérrimas en las que nació, la pobreza, el abandono de su padre y el ambiente popular y pícaro andaluz en el que se crió fueron, en realidad, las únicas posibles para crear el caldo perfecto, la mezcla idónea —mágica— que construye a un fenómeno. Ángel Ruiz, también artista, también malagueño y también talentoso escribió un monólogo delicioso en el que él mismo interpreta al coplista. En Miguel de Molina al desnudo (Premio Max al mejor actor protagonista, entre otros), Ruiz, solo acompañado de un pianista, a la sazón César Belda, narra toda la trayectoria de Miguel como si él mismo hubiera viajado a nuestra época. Una época en la que, en palabras de Ángel Ruiz, “no hay ninguna duda de que Miguel de Molina se hubiera dedicado al cante y al baile, sería un artista”, pero “también un activista que hubiera estado en la calle protestando por la muerte de Samuel y luchando por la libertad”.</p><p>Miguel de Molina nació un diez de abril de 1908. Ruiz cuenta cómo ya desde muy pequeño entretenía al resto de niños de su vecindad con pequeños espectáculos en las corralas del barrio. Su padre se había marchado y había dejado a Miguel, su madre y sus hermanos en una situación todavía más comprometida. “Las monedillas que le daban a Miguel por esos entretenimientos para los niños”, apunta Ángel Ruiz, “las ponía en el monedero de su madre sin que se diera cuenta”. Ya en esos momentos tenía el futuro coplista la necesidad de oler escenario, de impregnarse de todas esas artes. “Pero no tenía dinero para pagarse la entrada a los espectáculos”, advierte el actor, “por lo que era habitual que incluso se colara en el Teatro Cervantes de Málaga para ver todo lo que pasaba allí dentro y, en aquellos tiempos, lo que encontraba entre los muros del teatro eran números de variedades”. </p><p>Con catorce años, hizo las maletas. Él todavía no lo sabía, pero, en palabras de Ángel Ruiz, había empezado el camino que lo convertiría en una estrella. No lo sabía, pero sí lo quería. “No podemos decir que él buscara su camino”, apunta, “porque siempre supo que quería dedicarse al espectáculo”. Y también sabía —o intuía— que, a diferencia de otros grandes artistas, él iba a tener que recorrer un camino mucho más largo para conseguir su objetivo. Él había nacido en los bajos fondos. De Málaga se fue a Algeciras. Allí conoció a Pepa <em>la Limpia</em>, quien le dio trabajo en el prostíbulo que regentaba. La valentía que le había llevado a marchar de casa con catorce años era equiparable a su inteligencia. “Lo que más destaco de él es precisamente eso”, corrobora Ruiz, “él tenía la capacidad de fijarse en todo lo que había a su alrededor, era una persona absolutamente inteligente y despierta”. Por eso, aquellos cerca de tres años que trabajó de <em>chico para todo</em> en el prostíbulo no fueron en vano. Aprendió y conoció gentes distintas y distintas maneras de hacer. </p><p>También allí, tal y como él mismo contó, se conoció un poco más a sí mismo. “Una noche que estaba un poco enfermo”, relata Ruiz, “una de las chicas de la mancebía entró a su habitación para cuidarlo. De repente, se quitó la prenda que cubría su cuerpo, quedó desnuda y se le insinuó”. Años después explicó que fue en ese momento cuando se cercioró de que no le gustaban las mujeres porque no sintió ningún deseo por ella. </p><p><strong>Un café con Lorca</strong></p><p>Superada la etapa en Algeciras, Miguel de Molina pasó un tiempo en Granada, donde ya había asistido al Festival de Cante Jondo que organizaron Federico García Lorca y Manuel de Falla gracias a la invitación de su amigo Rafael <em>el Corcho</em>. Allí se enamoró Miguel del flamenco y quedó fascinado por el arte y la personalidad del poeta granadino y, en especial, de su Romancero gitano. En Granada anduvo de escenario en escenario participando en espectáculos para señoritos y turistas hasta que un ganadero sevillano lo convenció para trasladarse a Sevilla, donde, según le dijo el hombre, podría desarrollar mejor su talento. Y así fue, cuando menos, durante el verano que duró la Exposición Iberoamericana de 1929. Por aquel entonces, Miguel de Molina era conocido como <em>la Miguela </em>y no fue hasta que hubo llegado a Madrid que se convirtió, definitivamente, en Miguel de Molina. Fue en la gran capital donde empezó a frecuentar la copla —a pesar de que se entendía como un género eminentemente femenino— y a recibir el interés de grandes figuras como Soledad Miralles o Antonia Mercé, quien lo llamó para bailar el Amor brujo en Barcelona, un espectáculo que dirigía Manuel de Falla.</p><p>Aquel niño pobre del barrio de Capuchinos, aquel <em>chico para todo</em> de un prostíbulo, aquella Miguela siempre a contracorriente había construido su nombre. Había construido la estrella.</p><p>Durante sus días en Barcelona, pudo cumplir uno de sus grandes sueños: conocer a Lorca. Fue en el café de la Granja de Oriente. A Miguel lo invitó su amigo Rafael de León y en esa pequeña tertulia de tres consiguió el coplista que Rafael de León le concediera el honor de cantar la nueva canción que estaba componiendo, Ojos verdes, que acabaría siendo uno de sus grandes éxitos. Con el paso del tiempo, Miguel de Molina siempre recordó aquella velada con Federico García Lorca con mucho cariño. Y también aquella época, antes de que la llegada del franquismo diera al traste con todo. A él no lo echaron de España, pero tuvo que irse porque necesitaba seguir con sus espectáculos y aquí era del todo imposible.</p><p>“A Miguel de Molina”, concluye Ruiz, “hay que recordarlo como un hito. Es la primera figura masculina que aparece en un género relegado para la mujer y con una identidad propia”. Valiente, talentoso e inteligente, el coplista malagueño fue, también, un revolucionario. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artistas,Cantantes]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Román Reyes: "Mi madre no se suicidó, la mató el sistema"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/heroes/roman-reyes-madre-no-suicido-mato-sistema_1_1207820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6553e9f1-6d15-4e7f-b0ef-4a5249bb2748_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Román Reyes: "Mi madre no se suicidó, la mató el sistema""></p><p>4 de noviembre de 2019. El día que su madre se tiró desde un sexto piso los candidatos a presidente del Gobierno se echaban los trastos a la cabeza en un debate electoral. Ninguno creyó necesario hablar de salud mental. Ni Sánchez, ni Casado, ni Iglesias, ni Rivera, ni Abascal. Tampoco de cómo evitar que en España se sigan suicidando <strong>diez personas al día, 3.600 al año</strong>. “Las muertes por suicidio multiplican por cuarenta los feminicidios, son el doble que las de los accidentes de tráfico, pero no hay ni una sola campaña de concienciación para prevenirlas. Son vidas de segunda. Que no se pongan más medios en salud mental es un crimen de Estado”, afirma con una serenidad que asusta.</p><p><strong>Román Reyes (Madrid, 1987)</strong> es la cara visible detrás de la plataforma <a href="https://www.instagram.com/stop.suicidios/?hl=es" target="_blank">STOP Suicidios</a>. Desde que murió su madre, este joven actor y director de cine denuncia con su activismo las deficiencias de una sanidad pública que <strong>olvida por completo a los enfermos de salud mental</strong>: “A mi madre la mató el sistema, le dio la espalda cuando estaba enferma”. Isabel, que había trabajado como funcionaria en varios ministerios, “lo tenía todo para vivir”: un hijo que la quería con locura, un trabajo estable, seguridad económica, una casa. Una de sus grandes ilusiones era viajar a Argentina, pero nunca pudo hacerlo.</p><p>La depresión entró de lleno en sus vidas cuando Román era muy pequeño y con el tiempo se fue agravando en trastornos más serios como brotes de manía persecutoria. Tras muchos años de lucha, la enfermedad y la<strong> falta de una atención sanitaria de calidad </strong>se la llevaron por delante. Como a la chica que hace dos semanas dejó programados unos <a href="https://twitter.com/Quimerinezco/status/1414707137910124548?s=20" target="_blank">tuits</a> después de suicidarse en los que denunciaba el “trato degradante y horrible” que había padecido como paciente. “Yo llevaba a mi madre al hospital y, aún con su grave historial, no la ingresaban. Al final empiezas a darte cuenta de que son números y de que es caro un ingreso. Solo le cambiaban la medicación. Es como si <strong>vas con cáncer y te dan una aspirina</strong>. Sigues mal, vuelves, y te dan un ibuprofeno… Y así hasta que te mueres. ¿Quién es el responsable de esto?”, se pregunta con rabia contenida.</p><p>Él está desencantado con la política, pero sabe también que solo a través de ella se pueden cambiar y mejorar las cosas. Por eso remueve cielo y tierra. Colabora con cientos de asociaciones y lucha mediáticamente para alertar sobre el grave problema que tenemos como sociedad normalizando el suicidio. “En su momento, <strong>me reuní con Salvador Illa</strong> para presentarle una <a href="https://www.change.org/p/su-madre-se-ha-suicidado-como-m%C3%A1s-de-3600-personas-al-a%C3%B1o-y-10-hoy-ayuda-a-cambiar-el-sistema-sanitario-sanidadgob-carolinadarias-sanchezcastejon-vetealmedico?use_react=false&v2=false" target="_blank">petición</a> que tengo abierta en change.org, pero me dijo que ‘todo era muy complicado, que había mucho corporativismo’. No sé, no lo entiendo, no lo veo tan complicado. Ahora se ha empezado a politizar un poco el tema a raíz de la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/03/17/errejon_salud_mental_118122_1012.html" target="_blank">intervención de Errejón</a> en el Congreso. Lo celebro porque el silencio es peor que la politización”.</p><p><strong>Más psicólogos, campañas de sensibilización y un teléfono de atención </strong></p><p>Los intentos de suicidio han aumentado mucho durante la pandemia entre la gente joven, pero España todavía no tiene un plan nacional de prevención ni existe coordinación a nivel autonómico. Román pide muy poco: reforzar la atención primaria con más psicólogos, más campañas de sensibilización y <strong>un teléfono de atención estatal</strong>. Este es uno de los servicios que presta la <a href="https://www.telefonocontraelsuicidio.org/" target="_blank">Asociación La Barandilla</a>: “Funciona de nueve de la mañana a nueve de la noche. Son muy pocos psicólogos, hacen lo que pueden, pero prevenir es lo primero. Estamos esperando a que esto lo asuma el Estado y que haya un teléfono corto y conocido como el del maltrato”.</p><p>Después de intentarlo varias veces con pastillas, las peores pesadillas de Román —que había soñado con la forma en la que su madre se acabó suicidando varias veces—, se hicieron realidad. Lo último que le dijo a su hijo fue <strong>un “te quiero” por WhatsApp</strong>: “La gente se hace una imagen de mí como de Superman, pero simplemente estoy haciendo esto porque mi madre era muy luchadora. Lo menos que puedo hacer por ella es coger esa fuerza y contribuir a que no haya más muertes injustas como la suya. Nadie merece morir así”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Baroja]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Román Reyes: "Mi madre no se suicidó, la mató el sistema"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Los tambores de la rebelión de la Tribu Tupujume]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/heroes/tambores-rebelion-tribu-tupujume_1_1207608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fceb0d5c-cfef-4f1a-986c-9b5cbfc1818d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Los tambores de la rebelión de la Tribu Tupujume"></p><p>Funcionan como una tribu. Y eso que Alcalá de Henares tiene poco, casi nada, de sabana. Y mucho menos de selva amazónica. Son la Tribu Tupujume, acrónimo de "tú puedes, juntos mejor". Visten igual, tienen un grito de guerra y tocan sus tambores para <strong>rebelarse contra los prejuicios. </strong>“Formar parte de esto les aporta autoestima, perder la vergüenza, creerse algo más de lo que creen que son”, explica orgulloso Jesús Manuel Soria, el presidente de esta asociación alcalaína.</p><p>Llegan al Parque Juan Carlos I de Madrid —el lugar en el que suelen hacer encuentros y merendolas—, en varias furgonetas. Este grupo de batucada está formado por cincuenta personas. El mayor, Juan Antonio, tiene cincuenta y dos años. El más pequeño, Taha, catorce. “Todos tienen algún tipo de discapacidad: <strong>Síndrome de Down, Síndrome X Frágil, Esquizofrenia, Autismo, Etiología no filiada</strong>…, pero yo desde el principio puse una condición: que cualquier chico que quisiese tocar en la batucada, tuviera las dificultades que tuviera, pudiese tocar”, añade Jesús.</p><p>Muy pocos tenían conocimientos musicales, pero gracias a las clases teóricas y a los ensayos, cada día lo hacen mejor. Empezaron tocando simplemente con unas baquetas sobre “<strong>colchonetas de pilates cortadas en discos</strong>” para practicar y no hacer ruido en el pequeño local de la asociación. Y aunque llevan pocos meses, ya han hecho tres actuaciones en directo: “En las fiestas del Distrito III de Alcalá de Henares, en Pinto en una concentración de batucadas y el sábado pasado en una boda. Esta última fue increíble, la mejor, lo hicieron muy bien”.</p><p><strong>Ritmos que integran</strong></p><p>La música puede resultar terapéutica para las personas con discapacidad intelectual. Según los expertos, mejora las relaciones interpersonales y las habilidades motrices, potencia la creatividad y la motivación y <strong>desarrolla la capacidad de autoexpresión</strong>: “Es muy llamativo el caso de Andrés… Él tiene retraso madurativo y antes era muy introvertido, apenas se acercaba a ti, pero ha evolucionado muchísimo, ahora es capaz de tocar delante de un montón de gente”.</p><p>Cuando dirigidos por Merca, uno de los monitores, cogen su tambor… los miembros de la Tribu Tupujume se transforman por completo. Con él se rebelan, se superan y hacen ruido para <strong>demostrar que ellos, aunque sean diferentes, pueden llegar hasta donde quieran.</strong> “Nos enseñan más de lo que nosotros les podemos enseñar”, concluye Jesús.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Baroja]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los tambores de la rebelión de la Tribu Tupujume]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Enfermedades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Gómez, derribar barreras y prejuicios en fútbol americano a golpe de 'touchdown']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/heroes/cristina-gomez-derribar-barreras-prejuicios-futbol-americano-golpe-touchdown_1_1207375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0770454d-4e1f-4d35-84c2-baa433e95e93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristina Gómez, derribar barreras y prejuicios en fútbol americano a golpe de 'touchdown'"></p><p>Se les reconoce fácilmente. Un colorido mural que representa a Cristina Gómez y al expatinador y medallista olímpico Javier Fernández <a href="https://twitter.com/EFEdeportes/status/1407645050218090497?s=20" target="_blank">preside el patio</a> del Colegio Clara Campoamor de Fuenlabrada. En él ambos deportistas están caracterizados con todo detalle como si fuesen muñecos Playmobil para que los niños no olviden en el recreo que <strong>ningún deporte tiene género</strong>. Ninguno. Ni el patinaje ni el fútbol americano.</p><p>Eso <strong>Cristina Gómez </strong>(Fuenlabrada, 2002) siempre lo tuvo muy claro. Por eso hoy es una de las mejores jugadoras de nuestro país. Aunque para ella, quitándose méritos, el fútbol americano es simplemente su “burbujita”. Está a punto de irse a Suecia para competir en su liga este verano, pero antes, derribamos con ella a golpe de ‘<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Touchdown" target="_blank">touchdown</a>’ los prejuicios y las barreras que rodean al deporte estadounidense por excelencia.</p><p><strong>“Es cosa de chicos”</strong></p><p>Sí, Cristina fue demasiadas veces la única chica del equipo, pero eso no le impidió avanzar y luchar por lo que quería. Eso sí, con más esfuerzo. “Tienes que ser mucho más lista que ellos porque aunque queramos ser iguales, no lo somos a nivel físico. Si yo peso 60 kilos y viene, de repente, un chico que pesa 110 kilos, <strong>tengo que ser más lista</strong> porque si no va a poder conmigo, pero vamos, cien por cien”, explica desde las gradas del campo de fútbol americano de El Cantizal, en Las Rozas.</p><p>Este es su hogar, su “segunda casa”, el lugar en el que entrena cinco días a la semana. “La verdad es que le dedico más tiempo al fútbol que a los estudios, no voy a mentir a nadie, es así”, comenta riendo. Esta fuenlabreña estudia primero de Fisioterapia, juega como ‘linebacker’ en el <strong>LG OLED Black Demons</strong> —han sido campeonas de España este año— y también en la selección nacional. Además es la primera mujer elegida por los Europe Warriors, un equipo que reúne a los mejores jugadores de fútbol americano del continente.</p><p><strong>“Es un deporte violento”</strong></p><p>La primera vez que quiso apuntarse a fútbol americano a su padre, recuerda, no le hizo mucha gracia. Hoy, sin embargo, es su mayor fan y está orgullosísimo de ella. “Puede que pensase que era un deporte muy violento. Eso se escucha mucho, hasta que entras en el mundillo y te das cuenta de cómo es. El problema es que al ser un deporte tan visual solo se ve <strong>el impacto, el contacto, el golpe</strong>… No se ve todo el proceso que hay detrás”.</p><p>Aunque los rasguños y los raspones compiten por ganar terreno a los innumerables tatuajes de su piel, el fútbol americano, defiende, es sobre todo<strong> técnica y buen rollo</strong>. “Es un deporte en el que el ambiente es muy bueno, te llevas bien con todo el mundo. Sales del partido y te quedas tomando algo, hablando con los del otro equipo… Somos una familia entre todos, estamos muy unidos porque tenemos que ayudarnos para crecer”.</p><p><strong>“¿Fútbol americano? ¿En España?”</strong></p><p>Durante años ni siquiera el círculo más cercano, los amigos del barrio, sabían muy bien lo que hacía. “Muchas veces lo ocultas, no lo exteriorizas, no cuentas ni lo que haces, ni las competiciones que ganas. Hasta que no empezó a salir alguna noticia nadie sabía hasta qué punto yo dedicaba mi tiempo a este deporte”.</p><p>Lo cierto es que la realidad del fútbol americano en España está creciendo cada vez más, pero todavía es un deporte modesto. Muchas veces las jugadoras se tienen que costear parte de los viajes y las concentraciones cuando salen a jugar fuera: “Falta muchísima <strong>visibilidad</strong>, pero como estás acostumbrado a que no te paguen no lo ves tan raro, te parece normal. A mí España me gusta mucho, pero es verdad que si quiero más nivel, tengo que irme fuera. Seguiré jugando, donde sea”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Baroja]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Gómez, derribar barreras y prejuicios en fútbol americano a golpe de 'touchdown']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Clima tropical' de Dani Fernández: “La persona perfecta para ti no se busca, se encuentra”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/historia-de-una-cancion/clima-tropical-dani-fernandez-persona-perfecta-no-busca-encuentra_1_1207858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fcb83d89-7b6c-43da-832e-3e53448533f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'Clima tropical' de Dani Fernández: “La persona perfecta para ti no se busca, se encuentra”"></p><p>Dani Fernández (Alcázar de San Juan, 1991) y su chica Yarea Guillén conectaron al momento. Por eso el tiempo que comparten nunca es suficiente. Por eso las conversaciones son infinitas. Por eso <strong>escriben canciones juntos</strong>. Una de ellas, <a href="https://open.spotify.com/track/7wD6WAp1lowdxnvEfgyvNV?si=eyGkN4SSQ8iAhVrJTbou2A" target="_blank">Clima tropical</a>, que se ha convertido en uno de los temas estrella de la banda sonora de este verano. “Había hablado mucho de amor, de desamor, pero no de <strong>la conexión que se genera con una persona</strong> que, de repente, es perfecta para ti. El conocer a alguien y decir: ‘Estamos hechos el uno para el otro’. A mí me ha pasado y por eso quería dejarlo reflejado”, reconoce con sinceridad.</p><p>Lleva las uñas pintadas, varios tatuajes, y una camiseta estampada abierta hasta medio pecho. El nuevo Dani hace tiempo que <strong>se rebeló contra el viejo</strong>: aquel chaval de pelo rubio y engominado con cara de no haber roto un plato en su vida. Ese con el que niñas y adolescentes se volvían locas y forraban carpetas. Desde la separación de Auryn en 2016 han pasado muchas cosas. Ha evolucionado, ha crecido como artista, ha publicado dos discos y va camino del tercero. “Venía de una etapa en una banda en la que cantábamos en inglés y la gente en los conciertos no cantaba las letras más allá del estribillo. Ahora componiendo en español todo es distinto… Me gusta que lo que cuento<strong> no sea tan banal como antes</strong>. Cuando componía las primeras canciones, utilizaba palabras más universales”.</p><p>Reconoce que sigue siendo bastante inseguro a la hora de escribir, pero que ahora cuida muchísimo más las letras. Como Sabina, Serrat, Leiva... algunos de los artistas que más admira: “En el primer verso, hago un guiño a la canción de Leiva, <em>Estrella polar</em>, por lo que representa para muchos de nosotros”. <em>Clima tropical </em><strong> </strong><strong>está llena de metáforas</strong>. Incluso, reconoce, que se llegó a obsesionar con ellas: “Hay veces que pienso que me paso de intenso, pero me parece algo bonito que en el siglo XXI un artista pueda escribir metáforas en sus canciones. En la letra, hay una palabra que no aparece en el diccionario:<strong> ‘desnublar’</strong>. Cuando la estábamos escribiendo, Yarea me dijo: ‘¡No podemos ponerla, no existe!’. Yo le dije que por eso, porque no existía, había que incluirla”.</p><p>Para hablar de la conexión a todos los niveles, “de ese momento en el que conectas con una persona en una habitación”, Dani se inspiró mucho en lo que ha visto en su familia y en la relación que tienen sus padres: “Llevan más de <strong>veinticinco años casados </strong>y les veo tan felices cuando van solos de viaje, siempre tienen de lo que hablar, siempre tienen metas”. El compositor tiene claro que encontrar a la persona perfecta no se busca, sino que aparece, un día, sin más: “Creo que muchas veces la gente se obsesiona con buscarlo, pero simplemente se encuentra”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Baroja]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Clima tropical' de Dani Fernández: “La persona perfecta para ti no se busca, se encuentra”]]></media:title>
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      <title><![CDATA['Ya verás' de Funambulista: “Se la canté a la chica con la que lo había dejado, pero no sirvió de nada”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/historia-de-una-cancion/veras-funambulista-cante-chica-habia-dejado-no-sirvio_1_1207639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/425099b2-e88b-4f96-b07f-b0442e36733d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'Ya verás' de Funambulista: “Se la canté a la chica con la que lo había dejado, pero no sirvió de nada”"></p><p>Siempre ha sido un cantautor rebelde, una “palomita suelta”. Cuando era muy joven, escuchaba a la vez a Nirvana y a Silvio Rodríguez y metía versos de Pedro Guerra en las letras de su banda de hardcore KTF —siglas de Ke te follen— sin que sus colegas del grupo se enteraran. Hoy <strong>Diego Cantero (Molina de Segura, 1982)</strong> sigue siendo un insurrecto. Al menos en lo que a las etiquetas musicales se refiere. Por eso, aunque escribe baladas como nadie, acaba de publicar <a href="https://open.spotify.com/track/4LRF5Z4aEOVa0Npgtaj2hN?si=7d4c2665482746fa" target="_blank">un canto a la vida</a> pospandemia, con ritmos latinos y salseros, sin prejuicio estilístico alguno.</p><p>El líder de Funambulista lleva dos décadas cantando al amor y al desamor y <strong>componiendo para otros artistas como Raphael y Malú</strong>, pero nada en su vida llegó de golpe. Antes, tuvo que esforzarse, repartir muchas pizzas y montar demasiados escenarios de la Orquesta Casablanca: monta, dale a la máquina de humo, espera a la actuación, desmonta, mete todo en el camión, viaja a otra ciudad y vuelta a empezar. Algo parecido pasó con <em>Ya verás</em>. Como su carrera, <strong>fue creciendo “a fuego lento” </strong>hasta convertirse en uno de sus temas más icónicos: “Es la que más hondo ha calado en la gente. Se hizo grande tocándola con Andrés Suárez en el Café Libertad 8. Éramos sesenta personas en aquella sala, pero hoy han visto ese <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QINbgIJRPSQ" target="_blank">vídeo</a> casi doce millones de personas”.</p><p>Diego Cantero la compuso en los años 2000, cuando era un veinteañero que ganaba concursos musicales en su pueblo: “Se la escribí a una chica después de dejarlo. Lo pasé jodido y cuando empezaba a superarlo, un día, llama al timbre y me dice: <strong>‘Oye, mira, ¿y si volvemos a empezar?’</strong>”. Justo esa es la pregunta que introduce el estribillo de la canción. “Se la canté, pero no sirvió de nada. Siempre pasa. Se lo preguntes al músico que se lo preguntes, te dirá lo mismo. Cuando haces una canción destinada a alguien en concreto suele ocurrir que <strong>a ese alguien se la sopla completamente</strong>, jamás te hacen el más mínimo puto caso y luego el resto del mundo te dice: ‘Ojalá me hubiesen escrito a mí una canción así’. Ese es nuestro destino como músicos”, confiesa resignado con tono jocoso.</p><p><strong>La tercera parte de ‘Ya verás’</strong><strong>La tercera parte de ‘Ya verás</strong></p><p>Empezó a tocarla en bares de Murcia y entre copas se dio cuenta de que “los versos que escribes en tu casa, se empiezan a convertir en frases que muchos tararean y que se van llenando de sus historias”. Este tema estuvo mucho tiempo en el cajón hasta que la publicó en 2010 y<strong> la tocó con Andrés Suárez en 2013</strong>. Fue entonces cuando llegó el éxito y la gente la empezó a hacer realmente suya: “Pero jamás sonó en los medios de comunicación porque como la tenía editada anteriormente y no la volví a grabar, no la presentamos tampoco en la radio para que sonara. Creció sola y me alegro de que fuera así”.</p><p>Muchas personas no saben que la canción original no tenía una tercera parte que Diego compuso catorce años después: “Tato Latorre me dijo que le faltaba esa parte y, aunque me sorprendió, le hice caso. Me senté y me salió supernatural, <strong>fue algo milagroso</strong>. La letra hilvanó perfectamente por eso hay gente no se da ni cuenta… Si la toco en directo, la cantan. Si no, no la echan de menos. Terminé el puzzle y salió bien”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Baroja]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Ya verás' de Funambulista: “Se la canté a la chica con la que lo había dejado, pero no sirvió de nada”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Actuaciones musicales,Grupos música]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA['Te regalo' de Carlos Baute: "No existe el amor perfecto, todos somos defectuosos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/historia-de-una-cancion/regalo-carlos-baute-no-existe-amor-perfecto-defectuosos_1_1207423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/58064278-48e7-4bad-9c84-82f1ae05b89a_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'Te regalo' de Carlos Baute: "No existe el amor perfecto, todos somos defectuosos""></p><p>Misma cara de niño revoltoso, misma sonrisa picarona, mismo pelazo. Han pasado dieciséis años, pero Carlos Baute (Caracas, 1974) sigue siendo el mismo tipo que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mExnOonmpJQ" target="_blank">movía las caderas</a> como nadie en 2005 y que volvía locas a niñas, jóvenes y mayores. El mismo tipo que sin perder de vista a su admirado <strong>Juan Luis Guerra </strong>compone fácil y rápido éxitos martilleantes. De esos que permanecen en el inconsciente por tiempo indeterminado. Como pasó con <a href="https://open.spotify.com/track/0fmgOwkb9AwgzXhYVSZRDs?si=e63f57fcd1fc49d6" target="_blank">Te regalo</a>, uno de los temas que marcó su carrera, sin necesitar la compañía de nadie, ni siquiera la de Marta Sánchez.</p><p><em>Te regalo mi orden, mi desorden, te regalo mi norte y mi horizonte, mi filosofía, mis historias, mi memoria. </em>Es imposible leerlo sin tararear, pero de toda esta enumeración había una idea que no podía faltar: <strong>el desorden</strong>. ¿Por qué? Porque en una pareja hay que aceptar al otro tal y como es, con sus cicatrices, sus manías, sus lacras y sus carencias. "No existe el amor perfecto, es imposible. Al final, todos somos defectuosos. Hoy en día <strong>lo más fácil es usar y tirar </strong>en vez de ver cómo se solucionan los problemas", defiende el cantante y compositor venezolano.</p><p>Confiesa admirar a los matrimonios que llevan juntos toda la vida. "Si no es la persona adecuada no hay que forzar las cosas, pero el amor sufre transformaciones: si tienes hijos o no, si tienes enfermedades, si hay calamidades, si hay pandemias... Pasan muchas cosas. Por eso creo que tenemos que <strong>trabajar nuestros defectos, aceptarnos, respetarnos</strong>", añade con convicción. Él precisamente acaba de pasar el Covid-19 y de publicar nuevo single, <a href="https://open.spotify.com/track/3SwDpPl0yedqCJIy0Msor7?si=094d5e47a0aa4fe3" target="_blank">Y te pido perdón</a>, con Juan Magán: "Pido perdón porque pedir perdón no es malo, es bonito, y si te lo dan, genial. No hay que estar triste para pedir perdón. No es un tema dramático, todo lo contrario".</p><p>Tampoco lo es <em>Te regalo</em>. Una "carta de amor" en forma de canción que publicó en 2005 y que se convirtió muy pronto en un éxito en la radio y en la <strong>sintonía de telenovelas </strong>por toda Latinoamérica: "Fue todo un fenómeno, yo apenas hice promoción. Cuando todo surge solo, de forma orgánica, es muy lindo. Era una canción muy honesta que reflejaba lo que sentía en ese momento…". Por eso, reconoce sin pudor que hoy <strong>no cambiaría nada</strong>, ni una sola coma de la letra, aunque se la dedicase a una pareja con la que ya no está.</p><p><strong>La canción de nuestra boda</strong></p><p>"Ha sido la canción que más rápido he escrito en mi vida. Salió en minutos. Eran las doce y pico de la noche y la empecé a componer para que ella la escuchase por la mañana". Todo bajo la atenta mirada del <strong>hermanito de su pareja, de ocho años</strong>. "Yo iba componiendo distintas partes con la guitarra y le preguntaba: ‘¿Te gusta más esto o esto otro?’. Los niños son sinceros no, lo siguiente".</p><p>Y, en ocasiones, también son capaces de detectar mejor que nadie las <strong>canciones de boda perfectas</strong>: "No te imaginas la cantidad de veces que me paran por la calle y me dicen: ‘Carlos, ¿le puedes hacer un vídeo a mi mujer? ¡<em>Te regalo </em>fue nuestra canción de boda!’. Eso me vuelve loco, me alegra el alma y me estimula para seguir componiendo".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Baroja]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Te regalo' de Carlos Baute: "No existe el amor perfecto, todos somos defectuosos"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Por qué Leo Bassi tiene un dedo torcido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/humor-al-cubo/leo-bassi-dedo-torcido_1_1207740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e76febc9-8122-41d6-a368-188384a02002_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Por qué Leo Bassi tiene un dedo torcido"></p><p>El actor y cómico italiano Leo Bassi (Nueva York, 1952) es uno de los más divertidos conversadores con los que alguien pueda encontrarse. Su anecdotario daría para cubrir toda una temporada de una espectacular serie televisiva. Muchos creerían que se trata de pura ficción. Cada historia que puede contarte, te deja asombrado de principio a fin. Su relación con la comedia es inseparable a su propia existencia desde su origen familiar dentro del mundo del espectáculo. Estas semanas recorre España con su espectáculo dedicado a la figura de Mussolini. En unos días <a href="https://www.getxo.eus/es/servicios/detalle-evento/9290" target="_blank">actúa en Getxo</a>.</p><p><strong>PREGUNTA: ¿Cómo va tu Iglesia Patólica?</strong></p><p>RESPUESTA; Está en Lavapiés. Doy misas cuando puedo. Es una iglesia dedicada a adorar a los patos de goma. Son la cosa más inútil, más inocente y menos agresiva y más fútil que existe. Invito a la gente que quiera ir a la iglesia patólica a través de mi Instagram. Allí conocerá la filosofía de los adoradores de pato de goma, como la idea de la imperfección, la cosa pequeña imperfecta pero que ama la vida y llena de esperanza. <strong>He crecido de esta manera y voy a morir de esta manera</strong>. A estas alturas de mi vida no voy a cambiar. Y mira por donde, estoy tan orgulloso de ser imperfecto, que me quedo en la imperfección.</p><p><strong>P: ¿Por qué ese vestuario de traje, corbata… y nariz roja?</strong></p><p>R: Esto me permite, de un lado, parecer una persona importante, con el traje negro y la corbata. Pero yo sé que basta con que me quite la chaqueta y vuelvo a ser el de la calle, el más imperfecto y me encanta tener esta doble posibilidad. Y luego, la nariz roja. Mi abuela me lo contó una vez: “¿Sabes por qué los payasos sostienen la nariz roja? Porque durante muchos siglos <strong>los pobres la única manera que tenían para liberarse era el alcoholismo</strong>, era el beber. Y la gente conformista, los señoritos, cuando caminaban por las calles, siglos pasados, veían gentes borrachas y caídas en el suelo. Ellos se sentían superiores, pero estaban borrachos porque era su manera de buscar su libertad, una libertad que las clases superiores le habían negado. Y entonces, los payasos ¿qué cogemos del borracho? La nariz roja”.</p><p><strong>P: ¿Qué es para tí la libertad de expresión?</strong></p><p>R: Hace quince años, en el teatro Alfil, en Madrid, yo hacía un espectáculo de ateísmo. Soy ateo y no tengo ningún problema en defender mi ateísmo. Pero hay mucha gente a la que no le gusta ver esto, gente de extrema derecha y hubo manifestaciones, gritos, hostias al público que entraba. Un día llego al teatro y había policía. Habían descubierto una bomba de 1 kg de explosivos al lado del camerino y estaba a punto de explotar. Podría haberme matado. Se ve que <strong>eran más fachas que expertos en explosivos</strong>, porque la bomba no funcionó. Al día siguiente, volví a hacer el espectáculo. Además, hay que decir que todo el personal del teatro me dijo: "Estamos contigo". Ellos arriesgaron su vida también y todos me pidieron seguir haciendo el espectáculo. Y seguimos. Yo soy así. Para mí, no hay nada más importante que hacer humor, expresar tus opiniones políticas en chistes. Esto se llama libertad de expresión.</p><p><strong>P: Tu peculiar estilo provocativo ¿te ha llegado a crear algún problema físico?</strong></p><p>R: En una ocasión, en Italia, estaba haciendo espectáculos de calle, en una época de mi vida en la que tenía 25 o 30 años. Hacía chistes políticos, chistes bastante duros, contra la derecha, el fascismo y todo. En un momento dado, en mitad de un chiste, un tío que estaba en la primera fila en una plaza, se pone de pie, camina, se acerca a mi, me agarra un dedo y me dice: "A mi <strong>no me han gustado nada estos chistes </strong>y han molestado a mi mujer. Si tú sigues haciendo chistes de estos, te rompo el dedo. ¿Has entendido, hijo de puta?". Me hizo esto tranquilamente, frente a todo el público. Y yo, con una persona así, pues no me voy a parar y repito el mismo chiste, sin ningún problema con el dedo entre su mano. El resto del público descojonándose. Y el tío entonces me hace: “¡crack!”, y me rompe el dedo. El dedo desde entonces está torcido.</p><p><strong>P: ¿Cómo reaccionaste?</strong></p><p>R: Yo no quería darle la satisfacción a este hombre de mostrar que él había conseguido algo y seguí haciendo el espectáculo, teniendo la mano agarrada, con un dolor que no puedes imaginar, con el dedo roto. Al acabar el espectáculo, en la parte de atrás había como un camerino para la gente, porque estaba organizado por el Ayuntamiento. Me decían: "¿Qué ha pasado con tu dedo?". Y yo: "Mira, me lo han roto". Y ellos: "¡Vamos directamente a emergencias, al Hospital!". En este momento, entra el tío que me ha roto el dedo, viene y me dice: "<strong>¿Qué ha pasado con el dedo?". Y yo le contesto: "Me lo has roto"</strong>. Me dice: "Mira, una cosa. No me han gustado nada los chistes que has hecho, pero por lo menos tienes cojones. Entonces, si quieres, tomamos una cerveza juntos".</p><p><strong>P: ¿Aceptaste la invitación?</strong></p><p>R: Me fui a tomar una cerveza así por los cojones, para mostrar que yo tenía una fuerza interior. Que la violencia de este tío no me daba miedo. Y se fue. Evidentemente uno no puede hacer este tipo de cosas. Yo podría hacerlo nueve veces más, porque <strong>si el éxito es romperte los dedos quizás no vale mucho la pena</strong>. Y, por los cojones, lo hice y por los cojones me fui a tomar una cerveza. Y el tío se fue. Yo podría haberle denunciado por agresión y todo. ¡Bah! De esta manera he aprendido lo que significa tener convicciones y hacer los chistes que te salen de los cojones, sin tener miedo del público y sin tener miedo de nadie.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué Leo Bassi tiene un dedo torcido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humoristas,Libertad de expresión,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/humor-al-cubo/carlos-chamarro-convencio-ladron-cuidara-furgoneta_1_1207487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/049dcc11-abb3-4991-9a28-1929f20b1068_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta"></p><p>A Carlos Chamarro (Barcelona, 1973) lo recordamos delante de una máquina de café con su camisa de manga corta, una corbata estridente —incluso hortera— y con un peinadito con raya al lado. Era Julián Palacios en Camera Café,<strong> una serie que este año se ha convertido en película</strong> y que acaba de terminar de rodarse bajo la dirección de Ernesto Sevilla. Este verano, el actor protagoniza Perdidos, una comedia junto a Agustín Jiménez en el patio del Teatro Quique San Francisco. Pero también sigue haciendo entrevistas variopintas en la cuenta de Instagram que comparte con su mujer, la también actriz Yolanda Vega. Llega al plató de Taller de Ideas (TDI) con su perrito Denzel y con una anécdota que le ocurrió hace ya veinticinco años y que protagonizan él mismo y un ladrón muy bondadoso… </p><p>PREGUNTA: Has venido con tu perro, ¿lo llevas contigo a todos los sitios? </p><p>RESPUESTA: Pues sí, como es un perrito tan amable, se porta tan bien y es tan chiquitín, <strong>me lo puedo llevar a casi todos sitios, como si fuera mi hijo</strong> pequeño. Yo a esta clase de perros los llamo <em>perros cojín</em>. No son de esos que tienes que sacarlos fuera constantemente y que corren y corren. Este se cansa enseguida. </p><p>P: ¿Te lo llevaste también al estreno de Perdidos? </p><p>R: Pues lo iba a llevar, pero como tampoco sabía con quién lo podía dejar allí donde hacemos la función, al final lo dejé en casa. Es más, después del estreno, en vez de celebrarlo, volví a casa porque <strong>lo quería sacar para que no estuviera tanto tiempo solo. </strong></p><p>P: Háblanos de Perdidos. Una comedia que trata sobre las complicadas relaciones de pareja… </p><p>R: En Perdidos, el espectador encuentra a dos personas normales, que a lo mejor tienen una vida no tanto como anodina, pero sí muy normal. En un momento dado, se plantean cómo debe de ser eso de salir de nuestras relaciones y compartir. No se trata de un intercambio de parejas, pero sí que <strong>se dan permiso para ver cómo —sin celos— se les daría ahora, tras tantos años de matrimonio, eso de ligar</strong>. Y ahí, como es algo nuevo para ellos, se lía una bastante gorda. </p><p>P: Acabáis de terminar el rodaje de <em>Camera Café</em>. Qué responsabilidad trasladar la serie a la gran pantalla….</p><p>R: Sí, y más después de tantos años. La verdad es que el guion está muy conseguido porque el punto de partida es aquello que reconocías de la serie, que eran unos tíos delante de una máquina de café, pero, de pronto, empiezas a moverte por esa empresa que nunca viste, por las oficinas, sales a la calle… Creo que <strong>es un guión redondo y la película está muy bien dirigida por Ernesto Sevilla</strong>. ¡Se ha marcado un peliculón con homenajes a cineastas como Scorsese o Coppola! Cuando lo ves, piensas: esto va a ser un éxito. Tengo ganas ya de que se estrene, pero ya sabemos que estas cosas van lentas... </p><p>P: ¿Cómo ha sido volver a meterte en la piel de Julián Palacios? </p><p>R: Fue llegar a donde rodábamos, saludar a los compañeros y… ¡Acción! Chasqueabas los dedos y ya estabas metido en el personaje. Cuando me puse una camisa de manga corta y una corbata estridente, me di cuenta de que ya estaba de nuevo metido en el personaje. <strong>Fue muy chulo y muy fácil el reencuentro. </strong></p><p>P: ¿Carlos Chamarro tiene algo de Julián Palacios? </p><p>R: Yo creo que sí.<strong> Igual que Julián soy bastante sindicalista. </strong>Soy un tío de familia humilde, de que las cosas son las que son y que lo mismo que pueda tener yo, también se lo merece el otro, así que peleo mucho por los demás. Lo que pasa es que Julián, luego, es muy chaquetero y, después de pelear mucho, decía: "Bueno, esto me lo quedo yo y los demás que se apañen". Eso yo no lo tengo. </p><p>P: Lo que sí que tienes es mano izquierda en general, en la vida cotidiana.... </p><p>R: Sí… Hay un ejemplo que lo ejemplifica muy bien. Ocurrió cuando yo estaba en el grupo de teatro Comediants e inauguramos el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). En aquella época, tenía una furgoneta Volkswagen de color naranja butano de estas que tienen una cocinita dentro, una cama y un techito que podías levantar para cocinar. Lo bueno del sitio es que se podía aparcar muy bien. Como os digo,<strong> yo estaba haciendo un espectáculo muy cansado y estaba mal de la voz</strong>... </p><p>P: Y parece que eso es algo que tiene trascendencia con lo que le pasó a la furgoneta... </p><p>R: Tal cual. Un día, termino la función, salgo del teatro, voy a buscar mi furgoneta, que la había aparcado en una calle muy larga. Al llegar veo que no está. Era la una de la madrugada y, en vez de la furgoneta, veo un camión. De repente, sigo andando un poco y veo que<strong> detrás de la caja del camión, está mi furgoneta naranja butano. </strong>Digo: ¡Hostia, qué susto! ¡Menos mal!”. Pero, en ese punto, saco las llaves y, cuando voy a meterme entre el camión y el morro de mi furgoneta para ir por el asiento del conductor, veo que se abre la puerta corredera y que sale un señor, al que a partir de ahora llamaremos ladrón, con las cadenas de las ruedas y la caja de herramientas.</p><p>P: ¿Qué le dices? </p><p>R: El tío baja de la furgoneta, se me queda mirando como diciendo: “¿Qué pasa?”. Yo me lo quedo mirando, como diciendo: “¡Es mi furgoneta!".<strong> Y me pregunta: “¿De dónde eres?”.</strong> A lo que yo respondo: “De aquí”. Él no me creía porque la matrícula de la furgoneta —que yo le había comprado a mi suegro— era de Madrid, así que trató de comprobar que, efectivamente, el vehículo era mío. Para demostrarlo, le enseñé aquella típica pegatina que teníamos en aquella época con una letra ce de Cataluña y con eso quedó más o menos convencido. Él sin soltar la caja de herramientas y las cadenas, y yo muy cansado y sin voz por la función. Vio que yo era un tío pequeñito, delgadito, que no tenía voz ni mucha energía y debió de pensar: "No nos vamos a pelear porque le doy dos tortazos y lo dejo aquí seco”. </p><p>P: Pero la historia no termina ahí. Al final, llegasteis a un buen trato. </p><p>R: Sí, pero antes, en un momento dado, pienso: "Oye, ¿este tío cómo ha entrado en la furgoneta? ¡Me habrá roto algo!". Le pregunto si me ha roto la ventana y responde: "No, no, no. No he roto la ventana. Yo he bajado la ventana, he abierto la puerta y he entrado por la puerta del conductor". Y le pregunto: "¿Seguro?". Y digo: "Vamos a ver...". Me lo llevo a la altura de la ventana y vemos que, efectivamente, no está rota. En ese punto ya había dejado dentro de la furgoneta las dos cosas que iba a robar. Yo había empezado a hablar mucho, todo verborrea, y, al final, el hombre estaba cansado, se quería ir a su casa. <strong>Estaba más desorientado él que yo. </strong></p><p>P: Estaría alucinando por lo pesado que te pusiste… </p><p>R: Entonces, le digo: "Oye, ¿cómo te llamas? Yo me llamo Carlos". Él se llamaba Omar. Nos damos la mano y le digo: "Ahora tenemos un problema. Yo voy a estar aquí trabajando toda la temporada. Mañana voy a volver a aparcar por aquí porque no tengo dinero para un parquin y tengo que aparcar en la calle. Claro, ¿qué va a pasar mañana? ¿Vas a venir otra vez a robarme? Es que no tiene ningún sentido". Y dice él: "No, no. Tú no te preocupes, que yo, Omar, vigilo tu furgoneta". Y efectivamente, en <strong>todo el tiempo que estuve en el TNC nadie le hizo nada a la furgoneta. </strong>Omar cumplió su palabra.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Actores,Humoristas,Humor]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Miguel Campos en una "loca fiesta de peluquería"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/humor-al-cubo/miguel-campos-loca-fiesta-peluqueria_1_1207308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c0a03206-3251-4530-95ed-32e0aaf64211_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Miguel Campos en una "loca fiesta de peluquería""></p><p>A <strong>Miguel Campos</strong> le conoce gente que no sabe ni que le conoce. Y es que tiene un papel muy vistoso en <em>La Resistencia</em>: "Es ponerle imágenes en directo a Broncano. Cuando él dice: 'Hay un ordenador... Mira, Miguel está poniendo una imagen, tal'. Ese soy yo que está buscando en directo remates para las cosas que él va diciendo. Y eso es un trabajo que me flipa, la verdad". También trabaja en <em>La hora de La 1</em>, en TVE, junto a Nacho García. Dos cómicos en un programa de actualidad. También hace, dos veces al mes, su función <em>Todos estamos peor</em>, en el Golfo Comedy.</p><p><strong>PREGUNTA: ¿Cómo llevas estar en dos espacios tan diferentes?</strong></p><p>RESPUESTA: Me van a salir estrías de los cambios de humor que tengo que hacer porque por la mañana es un humor más de actualidad y político pero también para un programa de la mañana y de<em> </em>La 1, o sea que tiene que ser más blanco, mucho más blanco que lo que luego escribo para<em> La Resistencia</em> y lo que hago en directo en<em> La Resistencia</em>. Entonces, hay un momento ahí, como a las cuatro de la tarde, en el que tengo que hacer "clic" y cambiar el chip de humor. Y es muy guay, pero sí, me van a salir estrías del cambio de temperatura, yo creo.</p><p><strong>P: ¿Te gusta esta vida tan ajetreada? ¿No echas de menos una etapa más tranquila?</strong></p><p>R: Estoy reventado todo el rato pero, bueno, ha sido una temporada muy guay. Ya termina, por suerte, pero me lo he pasado muy bien. Y yo es que me lo paso muy guay en mi curro. El otro día, no sé con qué cómico lo comentaba. Decía: "Joer, es que cuando trabajaba de realizador no me divertía tanto en el curro. A lo mejor curraba menos o tenía mejor vida, pero esto es muy divertido. Realmente divertido". Y tanto en<em> La hora de la 1 </em>con Nacho, o el equipo de guion de <em>La Resistencia</em>, o de dirección, con Ponce, Castella y Broncano, es trabajar con gente que me parecen genios todos. El equipo de guion de <em>La Resistencia</em> es increíble y, entonces, trabajar con ellos es divertidísimo y aparte es trabajar con lo mejor de lo mejor. Y eso es la leche. Es que mola mucho currar ahí, la verdad.</p><p><strong>P: ¿Qué tal es meter comedia a un programa de información como La hora de La 1?</strong><em>La hora de La 1</em></p><p>R: Nosotros, cuando llegamos y de repente nos dicen: "Queremos meter comedia en un programa que nunca ha tenido comedia, que son los matinales de <em>Las mañanas de La 1</em>, que aunque lo hayan cambiado de nombre, sigue siendo esa franja y va dirigida al mismo público". Y Nacho y yo dijimos: "Pues vamos a intentarlo". Pero creo que lo hemos conseguido. Si de algo podemos vanagloriarnos es de que, de repente, de ese bolo duro, hemos conseguido hacer una temporada de doscientos y pico capítulos haciendo chistes con noticias que ha quedado bien al final. La primera vez que lo hicimos, oí a un tertuliano político, del que no voy a decir el nombre, después de que Nacho y yo intentásemos hacerle reír durante diez minutos, exclamar: "¿Pero esto va a ser todos los días?". Pararon, se fueron a promos y dijeron: "¿Pero esto va a ser todos los días? ¿Esta mierda, estos imbéciles van a estar aquí todos los días?".</p><p><strong>P: Los inicios de cualquier cómico suelen ser difíciles...</strong></p><p>R: Creo que soy de los cómicos que han tenido el bolo más raro. Yo actué junto con Raúl Navarro, el insigne<em> showrunner</em> y guionista. En un momento dado hacía <em>stand up</em>. Los dos actuamos en el aniversario de una peluquería. No sé cómo contactó la peluquería conmigo, a través de un amigo, y nos dijeron: "Oye, van a hacer una fiesta como de aniversario". Y digo: "Pero, ¿en la peluquería?". Y dice: "No, en una discoteca y quieren cómicos". Y dije: "¿Pero están seguros? No pega nada". Entonces yo hablé con ellos y les dije: "Bueno, lo más importante es que salgamos los cómicos lo primero. Antes de que pongáis la música, antes de que la gente incluso se pida las copas. Antes de nada, salimos nosotros y hacemos nuestra mierda", porque era una discoteca. Luego ya musicote y tal. Porque sabes que en cuanto la gente oye música si de repente se la quitas y salgo yo automáticamente me odias. Automáticamente piensas: "¿Quién es este gilipollas que me está evitando bailar y ligar con la persona que yo quiero ligar?".</p><p><strong>P: ¿Qué te dijeron? ¿Pudisteis actuar antes de la jarana?</strong></p><p>R: Me dijeron: "Sí, sí. Ningún problema". Llegamos y era un fiestón, ¡un fiestón padre! Estábamos Raúl Navarro y yo mirando, diciendo: "Nos van a matar". Quitaron la música y actué. Tenía que hacer veinte minutos. Hice cinco, porque había unas trescientas personas hablando a la vez que yo. Ni siquiera me oía en el retorno. Luego salió Raúl Navarro. Se comió otra mierda impresionante.</p><p><strong>P: ¡Qué pinchazo más gordo!</strong></p><p>R: Pues luego, después de nosotros, salió Jorge Blass, el mago, y el cabrón lo reventó. Pero claro, es que el tío salió como con fuegos artificiales en las manos y todo el mundo como: "¡Ah! ¿Qué cojones?". Pero claro, yo tenía unos chistes de mierda, que iba como: "¿Habéis pensado en...? ¡Qué curioso es…!", y la gente: "¡Que te calles, imbécil!". Y hubo un momento muy gracioso en el que el dueño de la peluquería, el peluquero maestro, se nos acercó y nos dijo: "Me ha encantado el show. Os voy a pagar cien euros más de lo que os dije". Y yo pienso: "No lo ha visto, pero ok, vale". Y luego, cuando fui a la peluquería a pillar el dinero, me dijo: "Bueno, los cien euros que te dije, si no te importa... es que iba un poco borracho". "No, hombre, no. No te preocupes". Así que luego, incluso cobramos menos.</p><p><strong>P: Desde luego, es un bolo para recordar...</strong></p><p>R: Esa anécdota siempre la recuerdo. A veces Raúl Navarro y yo, rollo a las tres de la mañana, nos escribimos un mensaje de: "Recuerda la peluquería. Recuerda cómo, por muy bien que estés ahora, por muy contento, recuerda que una vez estuviste lidiando con trescientos tíos que te querían matar en el aniversario de una peluquería". Además, creo que estábamos empezando ambos. Era como el primer <em>show</em> pagado que hacía. No te creas que era: "Bueno, estoy establecido y voy a hacerme esta locura", sino que era: "No he empezado y este es mi primer <em>show</em> pagado. Si todo va a ser así, no quiero ser cómico. Esto es horrible". Pero luego, por suerte, no todo era así. Algunas cosas, sí.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Miguel Campos en una "loca fiesta de peluquería"]]></media:title>
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      <title><![CDATA['La creación de las aves' de Remedios Varo, una alegoría de la pintura entre la alquimia, la ciencia y los sueños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/la-galeria/creacion-aves-remedios-varo-alegoria-pintura-alquimia-ciencia-suenos_1_1207906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8e0643b0-c85e-48d1-b767-78b0be49e563_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La creación de las aves' de Remedios Varo, una alegoría de la pintura entre la alquimia, la ciencia y los sueños"></p><p>La pintora Remedios Varo (España, 1908 - México, 1963) nació en el pequeño pueblo gerundense de Anglés —poco más de 1.600 habitantes cuando nació la artista—, muy cerca del río Ter y no lejos de la zona volcánica de <strong>La Garrotxa</strong>. A pesar de no poseer esa solera marítima, veraniega y pintoresca del Cadaquès en el que se crió el gran exponente del surrealismo, Salvador Dalí, sí que tiene una mística que acompañó a Varo durante toda su vida. La historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank">Sara Rubayo</a> explica que, por muy lejos que la llevaran sus viajes y, en especial, su exilio en México, esas tierras catalanas siempre la acompañarían y <strong>alimentarían su creatividad</strong>. <em>La creación de las aves</em> es uno de los cuadros cumbres de la pintora y, aunque parezca mentira, lo que el espectador puede ver en él es un autorretrato o, dicho de otro modo, la visión de Remedios Varo de cómo es la creación artística en sus propias carnes. “Para ello nos brinda una alegoría muy bonita a medio camino entre el mundo onírico y la alquimia”, tercia Rubayo. Pero, ¿en qué consiste esa alegoría? Y, sobre todo, ¿cuál es el mensaje final que nos quiere transmitir?</p><p>“<em>La creación de las aves</em>”, sitúa la divulgadora, “podemos encontrarla en el Museo de arte moderno de <strong>Ciudad de México</strong> y lo enmarcamos en un claro surrealismo, aunque con fuerte carácter simbólico”. El espectador encontrará en él un tratamiento del arte “fantasioso y onírico” y ese es, precisamente, uno de los sellos de la artista. Por otra parte, es muy fácil encuadrar la pieza en la producción de otras pintoras contemporáneas a Varo. Como ella, también <strong>Artemisia Gentileschi</strong>, de quien ya hemos hablado en <a href="https://www.infolibre.es/tags/secciones/la_galeria.html" target="_blank">La Galería</a>, y otras tantas “se autorretrataron con la misma idea”. Pero, en este caso, Varo va más allá y “se transforma a ella misma, a la propia artista, en un ser mágico creador medio humano medio lechuza”, aunque quizás sea la propia autora disfrazada del pájaro.</p><p>La ciencia, la alquimia y la magia, tan habitualmente peleadas y habituadas a convivir la una lejos de las otras, se dan cita en <em>La creación de las aves</em>. Varo las entremezcla “para <strong>c</strong><strong>rear diferentes pájaros</strong> a los que les da el don del canto o la música gracias al violín que le cuelga del cuello”. Utiliza una paleta de colores primarios para pintar los pájaros a los que más adelante les da vida con la luz de las estrellas que entra por la ventana. “Así, esos colores se canalizan al atravesar su lupa triangular”, matiza Rubayo. A medida que los pájaros cobran vida, echan a volar por la ventana como si regresasen a su hábitat o, como señala la historiadora del arte, “a su origen primigenio”. Además, esa mezcla entre la alquimia y la ciencia también la encontramos tanto en la disposición de los muebles de la habitación, como en los objetos que rodean a la lechuza. “Es un <em>mix </em>entre el estudio de un pintor y el laboratorio de un científico, <strong>envuelto de un aire místico</strong> y casi mágico”, resuelve. En <em>La creación de las aves</em>, la artista insiste en algo que ya la había inspirado en otros momentos de su trayectoria: “Varo pinta cómo el artista dota de vida a las figuras que representa y cómo esa vida trasciende más allá de su soporte”.</p><p><strong>“Una hechicera que se fue demasiado pronto”</strong></p><p>Obras como la que presenta La Galería esta semana convierten a Varo en una referencia en el surrealismo de todos los tiempos. Y no es que lo diga Sara Rubayo, que también, es que lo dijo el padre del movimiento, André Bretón. A la muerte de la pintora española, el francés exclamó: “El surrealismo reclama toda la obra de <strong>una hechicera que se fue demasiado pronto</strong>”. En pocas palabras, explica la divulgadora, “el surrealismo indaga en el subconsciente atravesando mundos de fantasía donde la lógica y la racionalidad no tienen cabida”. Sin embargo, por muy surrealista que fuera, la obra de Varo está íntimamente intrincada con las experiencias que vivió durante su vida, especialmente con todos los viajes que realizó y con su migración a México, donde finalmente estableció su casa.</p><p>“En el país azteca se instaló huyendo de la guerra”, subraya Rubayo, “y consiguió hacerse un hueco no solo en el ecosistema artístico mexicano, sino que también en Estados Unidos”. Antes, empero, había formado parte del <em>boom</em> cultural madrileño junto con sus compañeros de la <strong>Real Academia de Arte de San Fernando</strong> y se codeó con alumnos de la Residencia de Estudiantes como Dalí, Lorca u otra gran surrealista, Maruja Mallo. Aquel meollo intelectual dio grandes frutos, pero el estadillo de la guerra obligó a que eso sucediera o bien antes del conflicto, o bien lejos de las fronteras. Y de eso, Varo, cuya producción en México fue muy notable, es uno de los mejores ejemplos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez | Sara Rubayo]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La creación de las aves' de Remedios Varo, una alegoría de la pintura entre la alquimia, la ciencia y los sueños]]></media:title>
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      <title><![CDATA['La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/la-galeria/gran-ola-kaganawa-esencia-japonesa-encajo-occidente_1_1207718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70159e5d-2d05-43a8-9643-23309d649775_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente"></p><p>“El nipón Katsushika Hokusai había estudiado a fondo el arte europeo”, tercia la historiadora del arte<a href="http://sararubayo.com/" target="_blank"> Sara Rubayo</a>, y eso es un detalle importante a la hora de analizar su obra más conocida, La gran ola (Museo Metropolitano de Arte de Nueva York), que forma parte de una serie de grabados realizados en 1820 agrupados bajo el título 36 vistas del monte Fuji. “Al ser grabados”, explica la divulgadora, “era muy barato hacer copias, por lo que el trabajo de Hokusai llegó a Europa con facilidad”. No parece, por tanto, casualidad que el japonés eligiera temáticas que encajaban tanto en las corrientes artísticas que predominaban a principios del siglo XIX en el viejo continente. “Esa idea romántica del hombre luchando contra el ímpetu de la naturaleza”, continúa Rubayo, “tenía mucha salida en estas tierras”. Con todo, Hokusai, que utilizó la técnica del ukiyo-e para elaborar la serie, posiblemente considerara la perspectiva del marketing a la hora de decidirse a realizar los grabados. Hay que tener en cuenta, además, que aunque La gran ola sea, efectivamente, la más conocida de las treinta y seis piezas que conforman la serie, es imprescindible contemplar el trabajo al completo para comprender su grandeza. </p><p>En todos los grabados, Hokusai introduce, de una forma u otra, la imagen del monte Fuji. Por eso, a pesar de que en alguna de las piezas, como, precisamente, La gran ola, el monte no sea el protagonista, la serie recibe ese nombre. El artista pinta la montaña en verano, en invierno, primavera y otoño. Con nieve y sin ella. Con hombres y mujeres trabajando a su alrededor y también con predominancia absoluta de la naturaleza. Por la mañana, por la tarde, de muy cerca y de muy lejos. La montaña siempre está presente, aunque no siempre es protagonista. </p><p>“En La gran ola”, concreta Sara Rubayo, “vemos el monte Fuji al final y, de hecho, si nos fijamos una de las olas pequeñitas que aparecen debajo de la grande, podemos apreciar cómo el artista nos ofrece una copia del propio monte, pero líquido”. La gran ola es, fuera de toda duda, una amenaza para los hombres que trabajan en las barcas en medio de la tormenta. “Además, la composición asimétrica de la pieza parece arrastrarnos hacia la ola, más aún, en este caso, para una persona japonesa, que observa la imagen de derecha a izquierda, en el sentido de su forma de lectura y escritura”, detalla. En cuanto a los colores, “destaca el agradable uso del azul prusia, muy valorado en Europa, y el crema”. </p><p>Es interesante, por otro lado, la utilización de la geometría de que hizo gala Hokusai, aunque no hay constancia de que el artista japonés llegara a estudiar matemáticas. “Sin embargo”, apunta la divulgadora, “ya fuera por algunos estudios que hubiera realizado o por puro instinto, su trabajo más famoso —La gran ola— encaja a las mil maravillas con la proporción áurea que siguen muchas de las obras más importantes de la historia, desde el Partenón hasta el Taj Mahal”. Más aún: “La ola que protagoniza el grabado, cuyas crestas de espuma, por cierto, imitan unas garras de animal que redundan en lo amenazante de la naturaleza, parece seguir incluso la archiconocida espiral de Fibonacci”, completa.</p><p><strong>La técnica ukiyo-e</strong></p><p>La traducción literal de ukiyo-e, la técnica que usó Katsushika Hokusai para sus serie 36 grabados del monte Fuji, es “mundo flotante” y se refiere, en su acepción más mística, a un ideal de felicidad, aunque sin olvidar su fugacidad y transitoriedad. Pero, ¿cuál es el proceso que llevó a cabo el artista para realizar los grabados? “Lo primero que hace Hokusai o cualquier artista que trabaje la técnica”, señala Rubayo, “es trazar con tinta el dibujo inicial”. Entonces es cuando entran en juego las planchas de madera: “En este paso, el artista engancha ese dibujo inicial en una plancha de madera, y corta y retira las partes blancas del papel —con tal de que solo quede el dibujo— para lograr una especie de impresión en relieve”, continúa la divulgadora. A continuación, hay que poner tinta en la plancha e imprimirla, por eso es fácil realizar muchas copias del mismo dibujo. A partir de ese punto, el artista tinta cada una de las copias con un color diferente y las va pegando de forma alternada en la plancha de madera, dando como resultado el grabado final, que se podrá imprimir en papel tantas veces como desee el artista. </p><p>Es la técnica que utilizó Hokusai para unos grabados que lo darían a conocer a lo ancho y largo del mundo. “Todos hemos visto ya muchas veces La gran ola”, resuelve la divulgadora, “pero el resto del trabajo de este artista es también excepcional, así que su ‘gran hit’ debería animarnos a acercarnos al resto de su obra”. </p><p> La gran ola</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bronzino y el cuadro con el que avisó de los peligros de 'la carne' al mismísimo rey de Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/la-galeria/bronzino-cuadro-aviso-peligros-carne-mismisimo-rey-francia_1_1207501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4a67019f-5103-4e81-bf79-50010c69e6d7_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Bronzino y el cuadro con el que avisó de los peligros de 'la carne' al mismísimo rey de Francia"></p><p><em>El triunfo del amor </em>o <em>Alegoría de Venus y Cupido</em> —los dos nombres con los que se suele identificar el cuadro— se sitúa <strong>a medio camino entre un aviso y una premonición</strong>. Lo pintó Agnolo di Torri o Angelo di Cosimo di Mariano (Florencia, 1503 - Florencia, 1572). Como al cuadro, al artista también se lo conocía por varios nombres, aunque el que terminó por imponerse fue el de Bronzino. “Se dice que era muy moreno de piel”, comenta la historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank">Sara Rubayo</a>: “Y por eso lo de Bronzino”. Sin embargo, completa, “también se le atribuye un carácter bastante cerrado, de modo que el sobrenombre puede venir también de ahí”. El caso es que el lienzo que tratamos esta semana en ‘La Galería’ es imposible de entender sin su contexto. “Se trata de una pintura manierista con una carga simbólica muy alta”, explica Rubayo, “y solo teniendo en cuenta el contexto en que la pintó Bronzino, podemos entender por qué incluye todos los elementos que vemos en la obra, que<strong> para nada es lo que parece</strong> a simple vista”.</p><p>Empecemos por el principio. ¿Quién le encarga el cuadro al pintor florentino? Nos situamos en mitad del siglo XVI. Bronzino, tal y como escribió el historiador y pintor <strong>Giorgio Vasari</strong> en <em>Le vite de' più eccellenti pittori, scultori e architettori</em>, era, por aquel entonces, el artista más solicitado, por lo que se le comisiona una pintura que debía alcanzar grandes cotas de belleza, toda vez que iba a ser entregada a modo de obsequio al rey de Francia. Y este no es un dato baladí. “<strong>Francisco I de Francia</strong> era famoso por ser un gran aficionado a los vicios de la carne, y también al entrecot”, bromea la historiadora del arte. Parece que el monarca tenía gusto por los placeres terrenales y eso ayuda a entender el sentido del cuadro que pintó Bronzino. Vasari lo describió así: “Hizo un cuadro de singular belleza, que fue enviado a Francia, al rey Francisco. En él había una Venus desnuda con Cupido, que la besaba, y el placer por un lado y el Juego con otros amores. Por el otro, el engaño, los celos y otras pasiones del amor”.</p><p>Antes de descubrir cuál es el significado de todos los agentes que aparecen en el lienzo, un pequeño spoiler: “Francisco I no debió de hacer mucho caso al aviso pictórico que le mandó Bronzino, ya que, a los dos años de recibir el regalo, <strong>el rey francés murió</strong> y, encima, de sífilis, una enfermedad de transmisión sexual, que, por cierto”, avisa Rubayo”, está representada en el cuadro”.</p><p><strong>Quién es qué en la alegoría de Bronzino</strong></p><p>“Como toda pintura alegórica cada figura representa<strong> alguna cualidad, un vicio o una virtud</strong>”, señala Rubayo. “La obra”, continúa, “presenta varios personajes alegóricos encajados como piezas de un puzzle, que ocupan todos los márgenes y dejan una composición abarrotada pero armónica”. A pesar de que los personajes centrales son Venus y Cupido, los dioses de las dos versiones principales del amor, y eso podría llevar al observador a pensar que se trata, precisamente, de un cuadro de amor, nada más lejos de la realidad. “Por mucho que la centralidad del cuadro la ocupen Venus y Cupido”, apunta la divulgadora, “hay que fijarse en<strong> todo el resto de los personajes</strong> para entender cuál es el verdadero tema”.</p><p>Lo que hay que tener en cuenta es cómo están representados esos dos protagonistas y, sobre todo, en quiénes los acompañan. “Para empezar”, tercia Rubayo, “Venus y Cupido se abrazan zigzagueantes besándose en la boca, lo que es un acto de <strong>lujuria e incesto </strong>pecaminoso. Además, el muchacho le pellizca un pezón a su madre”. Y esos son solo algunos símbolos de sensualidad y deseo que aparecen en la obra, pero hay muchos más, por ejemplo, las palomas y las máscaras que descansan a sus pies. “Justo detrás de Venus”, señala Rubayo, “hay un niño de pelo rizado que brinca alegre a punto de arrojar rosas a la pareja”. Se trata de <strong>la cara feliz del amor</strong>, del júbilo. “En su tobillo izquierdo”, completa, “lleva una pulsera de cascabeles que alude a esa alegría de vivir”. Estamos delante de la personificación del Placer. Lo vemos, además, pisando unas espinas que se asocian con el dolor que puede llegar a causar el amor. Sin embargo, el Placer no lo nota.</p><p>Detrás de esa personificación del placer pintó Bronzino un dulce rostro falsamente angelical de una niña que tiene las manos en una disposición imposible. “Están vueltas del revés”, matiza la divulgadora, “lo que desvela su auténtica naturaleza: <strong>es el engaño</strong>”. Su cuerpo es el de una serpiente con patas de león y rabo que remata en doble aguijón de escorpión, pero que nos ofrece un panal de rica miel. En otras palabras, trata de jugar con nosotros y confundirnos. Por su parte, el hombre viejo y barbudo que aparece arriba es Cronos, el dios del tiempo y enemigo natural del amor. Delante suyo, la personificación del olvido trata de tapar la escena. Por último, debajo del olvido encontramos el personaje que enlaza con la historia del rey Francisco I de Francia. En los escritos de Vasari ese personaje aparece identificado como la personificación de los celos, pero, tal y como explica Rubayo, “estudios recientes han visto en él<strong> una imagen de la sífilis</strong>”. A todas luces, el monarca galo, o bien no supo leer el mensaje en clave que le brindó la corte toscana por medio de Bronzino, o bien no quiso hacer demasiado caso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bellas artes]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Nicolás Sartorius, Rosa Regás, Paco León, Ian Gibson y Carlos Saura: “We have a dream”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/playlist-de/nicolas-sartorius-rosa-regas-paco-leon-ian-gibson-carlos-saura-we-have-dream_1_1208353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bcfca464-b663-430f-96b3-74092ac161cf_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Nicolás Sartorius, Rosa Regás, Paco León, Ian Gibson y Carlos Saura: “We have a dream”"></p><p>Un veintiocho de agosto como hoy, un hombre dijo <em>“</em><strong>I have a dream</strong>” delante de otros trescientos mil. Compartiéndolo, durante dieciséis minutos, su deseo se hizo universal. Se cumplen cincuenta y ocho años de ese sueño, pero todavía no ha dejado de soñarse:</p><p><em>“… Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia. Hasta entonces, no debemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y del odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física... A medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de marchar siempre hacia el frente. No podemos volver atrás. No estamos satisfechos, y no lo estaremos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente. Con la sabiduría de que, de alguna forma, esta situación puede ser y será cambiada. No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad para, ojalá, llegar el día en que no haya necesidad de soñarlas”.</em><strong> </strong></p><p>“Esculpiendo en la montaña de la desesperación una piedra de esperanza”,<strong> Martin Luther King</strong> proporcionó el impulso definitivo a un movimiento de derechos civiles que, recién estrenados los años sesenta, aún dividía a Estados Unidos, pero también se convirtió en símbolo y eslogan de lucha en todo el mundo: se coreó en el movimiento contra el <strong>apartheid</strong> en Sudáfrica, se inscribió en el muro de Berlín y en el construido por Israel en Cisjordania. También se blandió en pancartas durante las protestas de 1989 en la plaza de Tiananmen. La histórica declaración “I have a dream”, aún hoy, <strong>no deja de estar presente en las reivindicaciones por la libertad­­­­ en el mundo</strong>, tal vez porque “hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de convivir como hermanos”.</p><p>El discurso del que sería Premio Nobel de la Paz, un año después de<em> </em>la<em> Marcha en Washington, </em>e<em> </em>inspirador de nuestro futuro colectivo, es un símbolo de un proceso inacabado para conseguir la libertad e igualdad efectivas de todos los ciudadanos, no solo para la comunidad negra sino para toda la humanidad. Ese espíritu también evoca los deseos que sustentan el compromiso social de algunas celebridades de nuestra cultura que, como Nicolás Sartorius, Rosa Regás, Paco León, Ian Gibson y Carlos Saura, aún tienen un sueño.</p><p><strong>Nicolás Sartorius: “El capitalismo fenecerá cuando la humanidad comprenda que la desigualdad nos lleva a la ruina”</strong></p><p>Mientras Martin Luther King lanzaba un mensaje de igualdad, en la escalinata del Lincoln Memorial, <strong>Nicolás Sartorius</strong>, referente del antifranquismo, del sindicalismo y de la izquierda en nuestro país,<strong> estaba encarcelado </strong>en la galería sexta de la madrileña<strong> cárcel de Carabanchel</strong> tras ser sometido a un consejo de guerra: “La cárcel es lo peor que te puede pasar <strong>porque es una forma de quitarte la vida</strong>”. Su delito: repartir octavillas para llamar a la huelga por una sanción impuesta, en mayo de 1962, a siete picadores del pozo Nicolasa de Mieres. Una revuelta que se extendió más allá de la zona minera y que acabó movilizando a trescientos mil trabajadores.</p><p>Diez años y medio después, en diciembre de 1973, el cofundador de CCOO estaría de nuevo en el banquillo como uno de <strong>Los 10 de Carabanchel</strong> acusado de subversión y organización política clandestina. Quince minutos antes de la vista y a menos de un kilómetro y medio, en la calle Claudio Coello de la capital, volaba por los aires el coche de Carrero Blanco. El proceso se pospuso unas horas. Desde el calabozo de las Salesas, los sindicalistas oían cómo una concentración de gente pedía sus cabezas. Acabaron siendo condenados a una pena que <strong>sumaba ciento sesenta y dos años de prisión</strong>. Hasta diciembre de 1975, cuando el rey Juan Carlos I firmó el indulto, tres de los condenados sólo vieron la luz entre las rejas de la tercera galería de Carabanchel.</p><p>Experto en sobrevivir a situaciones anómalas, Nicolás Sartorius<strong> </strong>advierte hoy de los desórdenes de nuestro mundo<em>: “¿Acaso es normal que ocho grandes fortunas mundiales tengan más riqueza que tres mil quinientos millones de seres humanos? ¿Podemos hablar de normalidad cuando casi novecientos millones de personas pasan hambre crónica o mil millones no tienen electricidad o agua potable? ¿Vivimos en una situación normal cuando los altos ejecutivos ganan 270 veces más que el sueldo medio de los empleados o las mujeres cobran menos que los hombres desempeñando el mismo trabajo? ¿Es normal que en nuestro país tengamos más de un 20% de economía sumergida o que se privaticen los beneficios y se socialicen las pérdidas?”. Esperanzado en que “seamos capaces de superar las anormalidades fundamentales y establezcamos una normalidad nueva”, Nicolás Sartorius pronostica que “el capitalismo fenecerá cuando la humanidad comprenda que la desigualdad nos lleva a la ruina”.Rosa Regás: “No sé qué puedo hacer para paliar tanta doblez y tanto dolor”“Me merecen respeto muy pocas personas, admiración bastantes y ternura la mayoría. El mundo me desconcierta porque no sé qué puedo hacer para paliar tanta doblez y tanto dolor, y porque cada vez queda menos espacio para la libertad”. Ese lugar fue estrecho para Rosa desde que era niña. La Guerra Civil, un abuelo “hijo de puta que se pasó la vida haciendo daño de verdad” y una sociedad franquista y pacata, le robaron el calor de sus padres y el edén de la infancia. Creció en el exilio francés y en orfelinatos monjiles separada de sus tres hermanos, pero hizo de ellos su única patria. Se convirtió pronto en esposa y madre, sin saber lo que era ser adolescente, y logró lo que siempre quiso: “Una familia numerosa porque pensaba que, cuanto más numerosa, era más familia”.Explorando libertad, se puso el mundo por montera, rechazó dogmas religiosos y convencionalismos burgueses. Enfrentándose a la tradición y a su familia política entró en la universidad con tres hijos pequeños y acabó la carrera de Filosofía teniendo dos más. Mientras construía un universo de libros, descubrió Cadaqués como “una puerta abierta a la vida” que la invitaba a entrar en “un mundo alejado del catalanismo religioso” que la había rodeado. Su vida se convirtió entonces en una página en blanco que ella misma podía escribir. Si su sabiduría y coraje siempre se impusieron a “la desgracia de ser mujer”, su pluma se estrenó con Memoria de Almator </em><strong>“</strong><strong>¿Acaso es normal que ocho grandes fortunas mundiales tengan más riqueza que tres mil quinientos millones de seres humanos?</strong></p><p><strong>Rosa Regás: “No sé qué puedo hacer para paliar tanta doblez y tanto dolor”</strong></p><p><strong>Rosa </strong><strong>hijo de puta que se pasó la vida haciendo daño de verdad</strong><strong>Una familia numerosa porque pensaba que, cuanto más numerosa, era más familia</strong></p><p><strong>rechazó dogmas religiosos y convencionalismos burgueses</strong><strong> </strong><strong>Memoria de Almator</strong>y, solo tres años después, en <em><strong>Azul </strong></em>narró una historia de amor y de mar que iluminó para siempre la senda de nuestras Letras.</p><p>Republicana y activista, con los ojos bien abiertos a la realidad del mundo, se acercó a los socialistas soñando “que cambiaran la educación e impusieran una escuela pública y laica”: llegó a la conclusión de que “<strong>Felipe González debe tener alma de derechas</strong>”. Con el apellido Regás grabado en un Premio Nadal, en el Ciudad de Barcelona y en el Planeta, puso un busto a Machado en Madrid mientras abría al público las puertas de la Biblioteca Nacional que dirigió durante tres años. Ni entonces ni ahora, la autora de <em>La Canción de Dorotea</em> ha dejado de rebelarse contra la injusticia: “A la mitad de los españoles no les horroriza la extrema derecha de ninguna manera. Y en un momento de apuro, en un momento de desorden, que les parece que la situación está un poco complicada, tampoco les asusta que sea Vox que se haga con el poder. Están convencidos de que son capaces de arreglarlo cuando la experiencia nos dice que no es así. No hay más que mirar lo que ha sido el nazismo de Alemania, lo que ha sido el fascismo de la Italia de Mussolini, lo que ha sido el franquismo y lo que están siendo algunos partidos de extrema derecha que están gobernando Europa”.</p><p>Ahora Rosa camina hacia los ochenta y ocho años deseando ver cumplido un deseo: “Haber amado más a quienes he dicho que amaba, haber defendido más a quienes tanto he presumido de haber defendido y haber trabajado más en aquello en lo que he puesto mi pasión creyendo que había llegado al límite”.</p><p><strong>Paco León: “Contra el odio, amor. Contra la estupidez, cultura”</strong></p><p>Le tira <em>besos al aire</em> porque “<strong>si perdemos el sentido del humor, ahí sí estamos perdidos</strong>”. Tal vez por ello, a sus cuarenta y seis años, la vida le devuelve tantas sonrisas como él regala desde que era niño: “Al mal tiempo, buena cara”. De casta le viene al león.</p><p>Creció entre una venta hispalense de carretera, en la que trabajaban sus padres de sol a sol, y una humilde casa en el sevillano barrio Parque Alcosa, en el que nada sobraba excepto desparpajo, afecto y alegría de los que se empapó bien. Siendo solo un crío ayudó a llevar las habichuelas a casa actuando como<strong> payaso en las comuniones de “los niños pijos”</strong>, disfrazándose de pollo publicitario en supermercados, “y trabajando en todo lo que se podía”. Ni esos circunstanciales empleos ni su timidez le impidieron nunca dejar de soñar con ser actor.</p><p>Cuatro décadas después tiene la nevera más llena, proyectos que se suceden uno tras otro, una madre y una hermana actrices de raza a las que ha impulsado al firmamento de la fama, <strong>un padre muy discreto aunque sea “el más artista de todos”</strong>, un hermano militar y una hija que no apunta maneras de ser algún día “dentista ni notaria” como a él le gustaría. También ha recogido la Medalla de Andalucía, un Goya, un Ondas, varios Fotogramas de Plata y los premios y nominaciones más importantes del cine y la televisión. Con ellos, el afecto del público y el reconocimiento de sus compañeros.</p><p>Capaz de darle la vuelta a la industria audiovisual, se permitió resucitar a la inmortal Ava Gardner para que volviera a <em>arder Madrid </em>y lo alabara hasta el <em>New York Times:</em> “La de aquella España en blanco y negro,<strong> en medio de una dictadura, en la que había una élite que vivía la dolce vita, pero en la que los protagonistas reales eran los criados</strong><em>dolce vita, </em> y su entorno porque, detrás de cada momento histórico, hay alguien haciendo las camas”. El hijo de Carmina siempre ha sabido mirar más allá. Comprometido con la defensa de la cultura, ha denunciado también la impunidad de los crímenes del franquismo como el de su bisabuelo Joaquín León, maestro en Castilleja del Campo, que fue detenido en un bar de Sevilla mientras tomaba café y, después, fue fusilado. Con la vista puesta al frente, pero sin perder la perspectiva de quienes se quedan atrás, ha dado <em>La vuelta a la tortilla</em> para luchar contra el cáncer mam<em>a</em>, ha tendido la mano a Cruz Roja y ha puesto altavoz a inmigrantes explotados. Defendiendo sin peros el derecho a la libertad de expresión lo ejerza quien lo ejerza, solo responde a las provocaciones y a la oscuridad de algunos, con luz: “Contra el odio, amor. Contra la estupidez, cultura”.</p><p><strong>Ian Gibson: “Nadie busca venganza, buscamos paz”</strong></p><p>Como Antonio Machado en tiempo de guerra,<strong> Ian Gibson</strong> también quiso ser un hombre <em>ligero de equipaje</em>. Pero ni sus días fueron celestes ni vio mucho el sol en su niñez. En la memoria de sus primeros años, solo hay un luminoso color añil del barquito que su familia tenía atracado en un puerto dublinés. Aquella pequeña embarcación le alimentó el sueño de viajar para alejarse de domingos castigados a la vida: <strong>miembro de una puritana familia protestante le estaba vetado jugar, navegar</strong>, leer prensa o hacer cualquier cosa, en festivo, que implicara algún tipo de deleite. Las enseñanzas de algunos de sus extraordinarios maestros fueron las que le permitieron agarrarse a algo sólido y cambiar el rumbo de su vida. La magia del <strong>Romancero gitano </strong><em>Romancero gitano</em>y un curso de verano para aprender castellano le trajeron, en 1957, desde Irlanda a la piel de toro franquista en la que se izaba, “<strong>con prepotencia y sin ningún ánimo de concordia</strong>”, la bandera roja y gualda con el águila de San Juan.</p><p>En la Península entendió el alcance de la palabra dictadura: el miedo, el silencio como respuesta a las dudas que formulaba como “hispanista preguntón”, el escalofrío que le produjo la simbología fascista, y la actuación de “unos gigantes grises que pegaban a la gente”. Sin embargo, su idilio literario con Lorca, con el más joven representante de la generación del 98 y con El Quijote, fue tan fuerte que se estableció en nuestro país, suyo también, y aquí lleva más de cuarenta y dos años sembrando afecto y cultura.</p><p>Convencido de que “<strong>un libro te puede cambiar la vida</strong>”, el miembro de la Real Academia Irlandesa solo frunce el ceño <strong>“asqueado por los tics de la derecha sobre el desarrollo de la memoria histórica</strong>” para insistir en que es “una cuestión de justicia, de decencia y de ética. A estas alturas nadie busca venganza, buscamos paz. Si yo tuviera un abuelo en una cuneta lo buscaría para darle un digno entierro. Hasta que esto no se haga no habrá una reconciliación adecuada”. Gibson apela a la sabia invitación que nos dejó el de <em>Campos de Castilla: </em>“Para dialogar, preguntad primero. Después, escuchad”.</p><p><strong>Carlos Saura: “El pasado está bien, pero hay que trabajar en el presente y proyectarse hacia el futuro”</strong></p><p>La curiosidad le araña a cada instante. Eso le ha llevado a convertirse en <strong>uno de los cineastas más importantes del mundo</strong>. También en escritor y en fotógrafo imprescindible de nuestra Historia.</p><p>Vivir la guerra civil española entre los cuatro y los siete años le convenció de que la infancia no es sinónimo de paraíso. <strong>Su medio centenar de películas lo han dicho una y otra vez</strong><strong>.</strong> Como el crío que fue, jugó y vivió cada día como una aventura. Pero también sintió de cerca el terror que siembran las bombas y la desesperación que lleva a un padre a quemar los muebles y las contraventanas de su propia casa para hacer frente al frío y calentar a sus hijos. Él vio al suyo hacerlo.</p><p>Nunca ha subestimado el poder del amor. Ni la cochambrosa miseria de la posguerra pudo privarle de enamorarse cuando apenas levantaba dos palmos del suelo. Eso le llevó a colgarse al cuello una cámara de fotos, hacer una instantánea a la niña de sus ojos y a enviársela por correo con un corazón atravesado por una flecha. Desde aquella primera vez que miró por un objetivo, no sale a la calle sin retratar nuestra memoria. Indagando en el tiempo, afirma que el nuestro es un país muy belicoso y, por eso, "<strong>no hay que olvidar nunca la guerra</strong>”.</p><p>Convencido de que en la vida "todo se debe a la necesidad y al azar", comenzó a hacer películas porque "quería contar historias". La primera<strong>, </strong><em>Los golfos, </em><strong>, </strong>no se rodó en ningún estudio sino que, improvisando mucho, se hizo en la calle. Ese retrato de la realidad de España de los años cincuenta no escapó a las tijeras del franquismo: "<strong>Es imposible llegar a ser alguien aquí</strong>". Es una de las frases de su guion, que él suscribió y que la censura mutiló cortando el negativo de la película<strong>: </strong>"Yo he podido hacer cine porque tuve éxito en el extranjero. Si no hubiera sido así no hubiera hecho más que una película. En España me habían hecho la vida imposible. Muchas personas dicen que las épocas de censura son las que agudizan más el ingenio, yo no estoy de acuerdo. Fue tremenda la total falta de libertades que vivimos durante el franquismo".</p><p>Con el hambre de aprendizaje insaciable de los genios, ni siquiera ahora que ha cumplido ochenta y nueve años, se toma muchos respiros en su taller: “<strong>Dicen que con la edad, uno pierde la memoria inmediata y recupera la pasada</strong>.<strong> Y es cierto. </strong>Yo trato de resistirme a eso. Pienso que el pasado está bien, pero hay que trabajar en el presente y proyectarse hacia el futuro. Esa es mi idea vital”. En la casa del genio la vida siempre empieza mañana: “Nunca se termina de aprender, cada día es diferente y debería ser un milagro para todos”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Granizo Yagüe]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Nicolás Sartorius, Rosa Regás, Paco León, Ian Gibson y Carlos Saura: “We have a dream”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Antonio Dechent: “A nuestra actualidad la titularía 'La jaula de las locas', 'Grupo salvaje' o 'La jauría humana'"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/playlist-de/antonio-dechent-actualidad-titularia-jaula-locas-grupo-salvaje-jauria-humana_1_1207908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/374b174a-975e-48ee-b40a-97a21b36af2c_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Antonio Dechent: “A nuestra actualidad la titularía 'La jaula de las locas', 'Grupo salvaje' o 'La jauría humana'""></p><p>Comenzó a jugar mucho antes de que le robara, a escondidas, el chupete a su hermana pequeña: apenas tenía tres años, pero ya quería recortar un trocito de mundo y manipularlo para entenderlo. Recorriendo el hispalense Paseo de la O llegó al colegio y allí jugó, con sus compañeros, a hacerse el gracioso “<strong>para evitar sus malos tratos</strong>”. El juego se llamaba teatro y, gracias a él, se inventó la vida y acabó siendo verdad: “Cuando dicen acción, te pones a jugar, y cuando dicen corten, se acaba el recreo”.</p><p>Antonio nació en el corazón de Sevilla, pero en su vida nunca ha sido un señorito andaluz. No lo fue cuando trataba de salir adelante recolectando fresas o echando las redes al mar en la costa portuguesa. Tampoco cuando, con dieciséis años, vendía seguros para perros y hacía encuestas. No lo fue cuando se ganó el pan trabajando como acomodador y bibliotecario. Mucho menos cuando se vio llorando, con dieciocho años, en una pensión de Zafra porque había tocado muchas puertas que solo se abrieron para confirmarle que no había nacido para ser comercial y para recordarle la fina pluma de Valle-Inclán<em>: </em>“<strong>El comercio honrado no chupa la sangre de nadie</strong>”. Tampoco fue ningún señorito cuando estudió Psicología ni cuando quiso ser escritor y su autoexigencia y honradez lo desestimaron. No lo fue cuando le puso la voz a Popeye. Ni siquiera cuando ensombreció a Nick Nolte coincidiendo en el reparto de la misma película o cuando fue candidato a un Goya, ganador de dos Biznagas de Plata y de una ristra de reconocimientos. No lo ha sido cuando los grandes directores de nuestro país le han escrito papeles a medida o cuando, pasando desapercibido en un guion, se convierte en el centro indiscutible de la escena.</p><p>Un cura de su colegio tuvo la culpa: le descubrió el placer de “decir la verdad en la que es todo mentira y estás disfrazado”. Entonces, se olvidó de querer ser de mayor “misionero o explorador” y arrancó su vocación “para decir las palabras de los grandes”: “Me subí al escenario siendo un niño. Llegó un momento en el que dirigía diez o doce obras al año con el padre Isaac. <strong>Llevaba a todos los alumnos de la escuela, desde los de preescolar a los de COU</strong>. Nunca pensé hacerme profesional, a pesar de que vivía en el teatro, y le dedicaba casi todas las horas del día”. Las de verano las reservó para disfrutar, a la fresca, del cine de verano en el que vio <em>Grupo salvaje, </em>el western de Sam Peckinpah que se convirtió en una de las cintas que le hicieron soñar con ser él quien estuviera un día en la pantalla en vez de en el patio de butacas.</p><p>Cambiaron las hojas del calendario y cuando ya leía a Cervantes y asentía a Albert Camus sentenciando que “tras la primera guerra púnica, Cartago seguía teniendo poder, tras la segunda seguía siendo habitable, y tras la tercera desapareció del mapa”, se hizo objetor de conciencia. Sin embargo, sin pisar un cuartel y manifestándose en contra de la OTAN, continuó jugando y<strong> haciéndolo se ha puesto todos los uniformes del mundo</strong>:” He hecho todo el escalafón de la Policía, desde el ministro del Interior hasta el último agente. Guardias civiles, generales del alzamiento nacional, Queipo de Llano, Millán, Mola, y otros muchos, menos Franco porque era muy bajito. No está mal para un niño asustadizo que se dedicó a esto por terror y que nunca elegiría la profesión de militar. Aunque, quizá, me daría más apuro emular al banquero del Vaticano”. Solo su corpulencia, su metro noventa, su talento y su voz grave han sido los responsables de que su largo historial de personajes autoritarios le hayan colgado la etiqueta de <em>el villano por excelencia </em>del cine español: “Me han dado decenas de papeles donde asusto a los demás. Más falso que eso…”</p><p><strong>Un hombre de altura</strong></p><p>Como auténtico caballero de Triana creció, rodeado de cinco hermanos, correteando por antiguas calles de marineros, de navieros y alfareros. Las mismas por las que hoy transita. Esas en las aún se habla de “barrio” y de “patios”, en las que se saluda a cuantos se cruzan con uno y a las que nunca ha querido dejar atrás: “En épocas de vacas flacas, en el terruño es donde más calentito se está”. Calles repletas de rincones en los que huele a jazmín y a la dama de noche, los aromas de su infancia. Plazuelas donde una copa de manzanilla o un sorbo de rebujito se convierte <strong>“en gloria bendita” con una tapa de puntillitas o un cartucho de “albur en adobo</strong>”. Donde solo las fachadas de las casas hablan de historia. Donde la canción hace honor al color especial de la ciudad. Donde la vista se emborracha de luz y donde él se contagió del germen del arte y de la lógica contradicción que acuna el río al que los romanos llamaron Betis: “Yo creo que el andaluz es el pueblo más sumiso, tal vez porque ha sido el más invadido, pero también es el pueblo con más ansia de libertad. Es el más alegre y, a la vez, el más desesperado. Si tuviera que resumirlo, lo diría con una letra de flamenco: <em>Cada vez que considero que me tengo que morir, yo tiro la mantita al suelo y yo me pongo a dormir</em>. Toda una filosofía de vida”.</p><p>A sus sesenta y un años, Dechent es un hombre de altura. Lo es cuando su grandeza le permite reconocer su propia pequeñez, cuando se define como un obrero de la interpretación y nos sorprende en cada una de sus cien películas como un centenar de personas distintas. Cuando, pese a protagonizar muchos títulos y encabezar ahora el cartel de <em>Hombre muerto no sabe vivir,</em> lucha por alimentar su vocación y no por quitarse también el sambenito de actor de reparto o por subir peldaños donde “los ojos se convierten en ilusionados embusteros” porque en la cima realmente “no hay nada”: “<strong>Yo soy un actor vocacional y todo lo que implica lo doy por bueno</strong>. Lo duro sería trabajar en una mina o trabajar durante doce horas para cobrar seiscientos euros”.</p><p>Es también un hombre de altura cuando sus palabras y sus actuaciones son ejercicio de coherencia. Cuando reafirma que un compromiso sin actuación tiene el mismo valor que una bicicleta sin ruedas. Cuando él, sin embargo, llega a muchas partes, colgándose un dorsal para correr contra el cáncer infantil o cuando levanta la voz para decir ¨no a la cosificación de las mujeres¨. Cuando lee un manifiesto por la Memoria Histórica, cuando sonríe al Día Mundial Sin Tabaco o cuando saca mandíbula y pone su cara más rotunda para mostrar su rechazo a “las hipotecas trampa”. Dechent también marca altura cuando muestra su apoyo a trabajadores en huelga para defender sus empleos: “El que aún tiene trabajo se ha convertido en casi un esclavo y <strong>se han agrandado las diferencias de sueldos y abierto un abismo entre ricos y pobres</strong>. El hombre se está convirtiendo en un lobo para el hombre. Vamos a acabar esperando al señorito en la plaza que diga: ‘A ver, usted que protesta poco y cobra menos, véngase conmigo. Los demás, quédense aquí que no quiero a nadie que reivindique sus derechos”.</p><p><strong>El malo de la película</strong></p><p>Treinta y cinco años de trayectoria profesional le han convertido en “un actor de carretera”, con tantos largos y cortometrajes, obras teatrales y series de televisión que hacen de él uno de los intérpretes más prolíficos de nuestra filmografía: “Como decía Pilar Bardem cuando le ofrecían un trabajo: ‘¡Por Dios que sea bueno! Porque lo tengo que hacer de todas maneras’. Aun teniendo el privilegio de que no me falte, <strong>no creo que podamos elegir demasiado</strong>”. Tal vez, por eso, su mayor éxito no es su arsenal de premios, ni siquiera el aplauso del público y de la crítica, sino que se le acumulen guiones: “El papel más raro que he hecho fue el del indígena <em>Nube de agua</em> en la cinta de Antonio Cuadri <em>Eres mi héroe. </em>Mi madre me dijo entonces que mi profesión era hacer el indio. Y yo estuve de acuerdo”.</p><p>El lugar en el que nació el malo de la película, y su mejor escuela de aprendizaje, tuvo nombre de bar, La Revuelta: “Le llamaron ‘el último reducto hippie de Sevilla’ y era el local que tuve en la década de los ochenta”. A la fuerza, allí tuvo que impostar voz, fachada y carácter:” Aquel antro era un poquito salvaje y la clientela más todavía. Cuando cerrábamos aún había mucha gente dentro y no quedaba más remedio que ponerse en la puerta para decir que no podía entrar nadie más. En esa situación me asustaba mi propia clientela y la única manera de imponer era decir con rotundidad que ya no se podía entrar y parecer ser más peligroso de lo que realmente soy. <strong>Creo que se me quedó la voz así de grave por eso, por miedo a mis clientes</strong>”.</p><p>Después de intentar engañar a su vocación montando bares y haciendo todo tipo de trabajos, acabó matriculándose en el Instituto del Teatro de Sevilla: “<strong>Allí conocí a gente tan loca como yo y entendí que mi afición no era una enfermedad</strong>, sino que podía ser hasta una carrera”. De las tablas, su refugio preferido, pasó a debutar ante las cámaras en <em>Las dos orillas</em>. Vicente Aranda se fijó en él y Dechent se paseó por los fotogramas de <em>El Lute </em>para acabar convirtiéndose en canalla reincidente en cintas de Agustín Díaz Yanes, Mario Camus, José Luis Garci o Chus Gutiérrez. <em> </em>Con su tono y corpulencia comenzaron a llegarle papeles para ser, casi siempre, el tirano de la película en más títulos de los que podemos recordar: <em>Solas, Intacto, Smoking Room, Carmen, 7 vírgenes, La voz dormida, Los Borgia, El día de la bestia, La marrana, El mundo es nuestro, Retorno a Hansala, Salvador, Los aires difíciles, Poniente, Besos de gato </em>o<em> Alatriste. </em>También en la película que siente más suya, <em>A puerta fría</em>, de Xavi Puebla, y en medio centenar de series de televisión como <em>Lleno, por favor, Brigada central, Este es mi barrio, La casa de los líos, Todos los hombres sois iguales, </em>o <em>La familia Mata.</em></p><p>Aparcando su fachada de tipo duro al grito de ‘corten’, sonríe porque no cree que “ningún tiempo pasado fuera mejor”, pero sí reclama la libertad de expresión “sin los matices ni cortapisas que se han impuesto” en los últimos tiempos: “Antes podías hablar con la gente de un montón de cosas. Todo el mundo es libre de pensar y opinar lo que quiera y no por ello debe implicar un castigo. <strong>En lo único que sí me parece bien es en el tema de la violencia de género y en lo relativo al género</strong>. ¡Qué se corten ya el desprecio, chistes y bromas hacia otro sexo, pero en todo lo demás, no! Habría que quitar las injurias al Estado, a la bandera, las blasfemias, son solo palabras. Este nuevo resurgir de la ultraderecha, que siempre ha estado ahí, pero ahora tiene un nombre, me recuerda a épocas pasadas y no quiero volver a entonces, cuando te decían ‘usted no sabe con quién está hablando’. A mí, con quince o dieciséis años, como llevaba los pelos largos, me cogían de ellos los cuerpos y fuerzas de seguridad y me decían: ‘¿A dónde vas niña, nenita?, a ver si te pelas’. Todas estas cosas me dan un poquito de pánico. En este momento creo que lo mejor de nuestro país es la diversidad, pero también creo que lo peor es esa gente que no acepta esa diversidad. A la actualidad de España le encajaría bien títulos como ‘La jaula de las locas’, ‘Grupo salvaje’ o ‘La jauría humana”.</p><p>Dispuesto a seguir escuchando uno de sus discos favoritos, <em>Zappa en Nueva York</em>, el álbum con el que el pionero en romper las barreras entre rock, jazz y música clásica, Frank Zappa, le ganó la partida a Warner y recuperó los derechos de divulgación de su trabajo, el hombre tranquilo y más alejado a los malos que, sin embargo, lleva treinta y cinco años interpretándolos, despide su Playlist. En un patio que rezuma la vida de sus tiestos, con una hamaca y el poema<strong> Donde habite el olvido de su paisano Luis Cernuda, Antonio Pérez Dechent </strong><em>Donde habite el olvido</em>disfruta de su pequeño paraíso trianero antes de que se asome a la no belleza del mundo que trae la portada del periódico que le acecha y los WhatsApp que no le dejan de entrar: “En España siempre hemos dicho que ‘no vivimos para trabajar sino que trabajamos para vivir’, pero eso hoy es mentira. Sin embargo, tengo dos hijos y, por tanto, no puedo permitirme el lujo de creer que las cosas no tienen arreglo”.</p><p><strong>LA PLAYLIST DE ANTONIO DECHENT:</strong><em>:</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Granizo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Antonio Dechent: “A nuestra actualidad la titularía 'La jaula de las locas', 'Grupo salvaje' o 'La jauría humana'"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Alejandra Jacinto: “La vivienda es el derecho que te permite acceder al resto de derechos: su acceso es ya una emergencia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/playlist-de/alejandra-jacinto-vivienda-derecho-permite-acceder-resto-derechos-acceso-emergencia_1_1207703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1293658e-bf8b-41dd-8862-0dec5fe32c31_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Alejandra Jacinto: “La vivienda es el derecho que te permite acceder al resto de derechos: su acceso es ya una emergencia”"></p><p>¿Quién tendría el valor de explicarle a Ari, una niña de dos años, o a cualquier otra como ella que, a veces, demasiadas, <strong>la vida no es bella</strong>?</p><p>¿Quién sería capaz de romper su bendita ingenuidad para contarle que <strong>los antidisturbios que derribaron su puerta</strong> no vinieron a darle una sorpresa por su cumpleaños, como su madre trató de hacerle creer, para envolver en papel bonito un sufrimiento evitable?</p><p>¿Quién encontraría las palabras justas para que entendiera que la pancarta que estaba enfrente de su casa no decía “felicidades” sino “hay quienes tienen la conciencia limpia porque no la usan nunca”?</p><p>¿Quién sabría cómo explicarle que su regalo por cumplir un año más sería vivir un desahucio y quedarse en la calle a <em>merced de la caridad de vecinos y familiares</em>?</p><p>¿Quién podría asegurarnos que este no será un recuerdo que esa niña no borre nunca?</p><p>¿Quién le haría entender cómo es posible que nos hayamos acostumbrado a este tipo de situaciones?</p><p>Como Manuela, vecina del madrileño barrio de Vallecas, madre de Ari y de otros tres niños más, víctimas de un lanzamiento, <strong>casi once mil familias </strong>han tenido que enfrentarse, en primera persona, a preguntas semejantes solo en el primer trimestre del año. Más del doble de los desahuciados son menores de edad. <strong>Noventa mil al año</strong>. Niños con luz propia, aunque retratarlos arrojados a la calle, incomode a quienes están en la oscuridad.</p><p>Los desahucios no son cosa del pasado. Continúan y se han incrementado un 13,5%, durante los tres primeros meses del año, respecto al mismo periodo de 2020, según datos del CGPJ. Del total, un 72% corresponden a lanzamientos practicados por impago de la renta de alquiler y el resto por hipotecas. Mil treinta y tres de esas órdenes se dictaron en la Comunidad de Madrid, un seis por ciento más que entre enero y marzo del año anterior.</p><p>Ari y su familia lo vivieron hace diez días. Nueve menos de los que tardó la entidad financiera propietaria del inmueble, con la que la familia intentó negociar sin éxito, en poner en venta, a través de un portal inmobiliario, el único hogar que conoció la pequeña Ari.<strong> El llamado ‘escudo social’ del Gobierno no le sirvió a esta familia</strong>. El decreto antidesahucios que supuestamente los frena, mientras duren los efectos de la pandemia, deja la decisión en manos del juzgado porque no es una paralización de oficio. Sorteando esa misma resolución, este miércoles Cruz y sus cuatro nietos, de entre nueve y dieciséis años, han sido desalojados de un piso del mismo barrio, en este caso propiedad de Cerberus, “<strong>uno de los fondos buitre que más vivienda ha comprado a los bancos</strong>, en los últimos tiempos, por precios muy bajos”. La pandemia dejó sin trabajo a la familia y la abuela, después de siete años pagando el alquiler, no pudo continuar haciéndolo. “Ni la Comunidad ni el Ayuntamiento les han provisto de una vivienda a pesar de llevar años en las listas de espera. ¡Vergüenza!”.</p><p>Alejandra Jacinto, la diputada sin pelos en la lengua y portavoz adjunta de UP en la Asamblea de Madrid, es experta en vivienda. Tiene treinta y un años, muchos menos que el número de “escenas traumáticas” a las que ha asistido “por este tipo de ejecuciones” que se han quedado grabadas no solo en su retina: “Se puede intentar cerrar los ojos a la realidad, <strong>pero no a los recuerdos</strong>. No puedo olvidar todos los desahucios en los que, a través de la mirilla de una puerta, se veía un séquito de antidisturbios para desalojar a una familia. Han sido muchos, y todos tremendos, y lo que se siente cuando se vive de cerca es indescriptible, sobre todo para las personas que lo sufren. Imposible olvidar, por ejemplo, el desahucio de Andrés, en el barrio de San Cristóbal, uno de los más azotados por la crisis en Madrid. Recuerdo a los agentes de la policía apostados en la puerta de este hombre, que era <strong>una persona enferma a la que la Empresa Municipal de la Vivienda, con Ana Botella, le había adjudicado una casa social</strong> que después vendió al fondo buitre Blackstone. A Andrés le desahuciaron de la peor manera, de la forma más cruel. También hay otra ejecución que me marcó bastante: el de la madrileña calle Argumosa, en el número 11, un desahucio múltiple que se llevó a cabo de forma coordinada por los juzgados y que supuso un atropello brutal de los derechos humanos de las inquilinas que dejaron de ser rentables, en el centro de Madrid, a unos grandes propietarios que querían poner las viviendas en alquiler turístico para poder especular y sacar más rentabilidad económica. Fue un desahucio especialmente terrible por cómo se produjo, por el<strong> dispositivo desproporcionado </strong>que se empleó y porque contábamos con diferentes<strong> resoluciones de Naciones Unidas </strong>que habían instado a paralizarlo y a que la Comunidad de Madrid otorgara alternativa habitacional a las familias. Esto no sucedió y se efectuó un desahucio sangrante”. Aquel febrero de 2019, una maraña de matices jurídicos “dejó a familias enteras, menores de edad, un bebé y una adolescente discapacitada en la calle”.</p><p>Pese a los momentos difíciles, “no he pensado en ningún momento en tirar la toalla porque el objetivo no permite hacerlo”. Releyendo <strong>La España de las piscinas de Jorge Dioni</strong><em>La España de las piscinas </em> sobre el boom<em> </em>inmobiliario y la transformación de la vivienda, Alejandra reafirma su negativa a aceptar lo habitual como algo natural porque, como apuntaba Bertolt Brecht, “en tiempos de desorden sangriento, de confusión generalizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar”.</p><p><strong>Activista nata</strong></p><p>Quienes la conocen de cerca coinciden en que nunca ha sido una persona que pidiera una carga ligera <strong>sino una espalda fuerte</strong>. Desde niña, la diputada morada y activista por el derecho a la vivienda, tuvo la fortuna de pertenecer a una familia de clase media, residente en el acomodado barrio de Retiro, donde los procedimientos de desalojo nunca han sido frecuentes. Hija de un periodista, “que me llevó todos los domingos de mi infancia a ver títeres”, y de una funcionaria del Estado, no necesitó pasar calamidades para entender que<strong> “quien no vive de algún modo para los demás, tampoco vive para sí mismo”</strong>.</p><p>Nacida en 1989, pertenece a la generación de los ‘Milenial’<em>,</em> siete millones de jóvenes españoles que crecieron con los inicios de la digitalización, impulsaron la vida sana y el ecologismo. Pero también son la generación cuyo acceso a la vida laboral está muy marcado por <strong>la crisis económica</strong> y, como consecuencia, por un bajo porcentaje de independización. Alejandra no fue una excepción: “En cuanto pude, en cuanto tuve trabajo, me emancipé. Viví en varios sitios, cerca del barrio de Retiro, en Arganzuela y, finalmente, en Lavapiés. Pero tuve que volver a casa de mis padres una temporada por la precariedad laboral que nos azota a todos los jóvenes en este país, máxime si te dedicas a lo que yo elegí”.</p><p>En plena adolescencia vio la película de Adolfo Aristarain, <em>Martín (Hache)</em> y, aunque se convirtió en una de sus cintas favoritas, tuvo claro que ella no sería una ‘nini’ como el personaje interpretado por Juan Diego Botto: desde muy pequeña fue consciente del esfuerzo que hacían sus padres para que su hermano y ella tuviesen una vida confortable. Tal vez, por eso, <strong>no tuvo jamás los brazos caídos</strong>. "Tan buena estudiante y tan empollona que el contenido de todos los exámenes, uno a uno, tema tras tema, se los contaba a mi madre el día de antes de la prueba. Siempre digo a la pobre que ella también se sacó las carreras, tanto de Derecho como de Ciencias Políticas, porque le conté todo lo que entraba en los exámenes. Eso sí, funcionó, tuve buenas notas”.</p><p>Antes de obtener la doble licenciatura en la Universidad Autónoma, la hija mayor de los Jacinto Uranga pasó veranos dorados, suavizados por la brisa cantábrica y la magia de los atardeceres reflejada en los edificios modernistas de Comillas, el pueblo de sus abuelos, con los que paseó una y otra vez la playa de Oyambre. Allí descubrió que un mar tranquilo nunca hizo un buen marinero. Si desde muy pequeña había soñado con ser abogada, sus inquietudes sociales y políticas fueron creciendo con ella como la marea: “Un año antes de finalizar la carrera, “con el estallido del 15-M, acudí con una amiga a la manifestación y, a partir de ahí, encontré <strong>un lugar donde poder desarrollar mi compromiso político,</strong> siempre con los derechos humanos y con las personas que más lo necesitan. Me dediqué al activismo social y a la abogacía casi a la vez, de la mano”. Una mañana de 2011 fue al barrio de Usera, donde se había enterado que se debatía a diario sobre los problemas de la vivienda. Cuando se presentó como estudiante de Derecho, los vecinos la abordaron a preguntas porque “nadie enseña la burocracia de la vivienda”. Entonces supo que <strong>“no hay denuncia verdadera sin compromiso de transformación</strong>, ni compromiso sin acción”. Mientras participaba en la asamblea Stop Desahucios, acabó la carrera y se puso manos a la obra: se implicó en hacer frente a los desalojos de inquilinos de las viviendas públicas<strong> que el PP vendió a los fondos buitre </strong>durante los mandatos de Ana Botella en el Ayuntamiento e Ignacio González en la Comunidad.</p><p><strong>De la abogacía y el activismo a la política</strong></p><p>En el verano de 2012, “participando en una manifestación contra los desmanes de Bankia por el tema de las preferentes”, conoció a Javier Rubio, un letrado experto en temas vinculados a la vivienda y que llevaba años defendiendo<strong> los derechos de los habitantes de la Cañada Real</strong>. Con él comenzó a trabajar en el Centro de Asesoría y Estudios Sociales, una cooperativa de abogados comprometida con la transformación social y la defensa de los derechos humanos desde dentro de los movimientos sociales. “Tenía esfuerzo y coraje desde muy cría”, pero acercarse a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca le dio un propósito: “Trabajar para que se cumpla el derecho a la vivienda como base que te permite tener acceso al resto de derechos. Cambiar el paradigma, descartar la vivienda como mercado, como negocio y sustituirlo por el concepto de derecho humano, que es lo que es y lo que dicen los tratados internacionales, y evitar las viviendas vacías que acaparan grandes tenedores de casas y que son los que provocan las subidas de precio. Y, fundamental, <strong>parecernos más a Europa</strong>, a ciudades como Viena, que tienen un parque público del veinte por ciento al alcance de las mayorías sociales”. También al país en el que se desarrolla la laureada serie de televisión favorita de la activista, <em>Borgen</em>: en Dinamarca, menos del 50% de la población tiene vivienda en propiedad y más del 41% reside en régimen de alquiler, la mitad de ellos de vivienda pública, junto con un 7% de ciudadanos que viven en cooperativas. Además, el arrendamiento de los pisos antiguos está regulado por las autoridades municipales, que fijan una renta basada en los costes de mantenimiento.</p><p>Ejerciendo en un despacho comprometido con los Derechos Humanos y la justicia social, durante casi diez años Alejandra se ha dedicado, junto con la PAH, “<strong>a defender los intereses de las personas frente a los abusos bancarios y a la especulación inmobiliaria</strong>. Actualmente la gente destina más del 50% de sus ingresos para el pago de sus alquileres y, como indica la OCDE, es dinero que se retrae del consumo y del mercado. Además, los precios abusivos hacen que tan solo el veinte por ciento de los jóvenes pueda emanciparse. Es necesario revertir la nefasta política de vivienda que tenemos, en particular en la Comunidad de Madrid, desde hace cuarenta años. Es necesario apostar por un cambio de modelo que ponga el derecho a la vivienda en el centro”.</p><p>Mirando más allá de la indignación, en 2017, Jacinto recibió <strong>la condecoración de Amnistía Internacional en su campaña Valiente</strong><em>Valiente</em> como defensora de derechos humanos. Había propuesto a todos los colectivos de la vivienda madrileña una gran recogida de firmas para presentar una iniciativa legislativa popular en la Asamblea de Madrid. El objetivo era lograr una ley urgente en la región “porque esta es la única Comunidad junto con Asturias, que no tiene esa ley por el ejercicio mezquino de dejación de funciones para permitir que esto sea el salvaje Oeste en materia de derechos sociales y de vivienda”. Para pasar por la puerta de la Asamblea era necesario que el texto contara con cincuenta mil firmas. <strong>Logró setenta y siete mil</strong>. Sin embargo, al entrar al Parlamento madrileño se dio de bruces con el PP y Ciudadanos que tumbaron la iniciativa con sus votos. La ley ni se tramitó: “De la forma más cruel tiraron nuestra propuesta a la basura, no permitieron ni siquiera debatirla en la cámara. Me recuerdo absolutamente indignada, sin poder creer que se pisoteara un ejercicio de democracia”. Sin embargo, cuatro años después, la justicia le dio la razón: <strong>la presidenta Díaz Ayuso tiene que recuperar los 2.930 pisos públicos</strong> que, en 2013, el PP vendió a un fondo por 250 millones. Alejandra Jacinto, alentada por su firme convicción de que “siempre es demasiado temprano para abandonar”, formó parte del equipo jurídico que ha logrado esta histórica sentencia.</p><p>Celebrando “lo mejor que está sucediendo en nuestro país, <strong>el avance imparable y la conquista de derechos feministas</strong>” y lamentando “lo peor, la imagen de la España en blanco y negro a la que nos quieren hacer retroceder algunos”, en marzo pasado, Jacinto tardó veinticuatro horas en decir “sí” a la propuesta del ex vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias para dar un paso al frente como candidata independiente a la lista de UP a la Comunidad de Madrid. Seis meses después de nacer su primera hija, se convirtió en diputada y portavoz adjunta del partido morado en la Asamblea de Madrid: “Llevo pocos meses, pero no dejan de sorprenderme las formas del PP y de Vox <strong>insultando a la inteligencia de los que estamos en la oposición</strong> y también a la de los madrileños y madrileñas. La prioridad de Ayuso es afianzarse en su carrera política a La Moncloa y hacer oposición al señor Casado. Lejos de combatir la desigualdad en la Comunidad, la mayor de todo el Estado, se dedica a aumentar su chiringuito de propaganda, a tomar el control de Telemadrid y a seguir regalando dinero público a las cloacas. Lo que hay que aprobar ya, porque es una emergencia, es una ley de vivienda que regule los precios de alquiler, frene los desahucios sin alternativa habitacional y consolide un parque de vivienda social. La política no puede llegar tarde a este tipo de materias: “Confío en que la nueva ley de vivienda sea aprobada por el Gobierno antes de que acabe este año porque hay vidas en juego. La entrada en el Ministerio de Transportes y Movilidad de Raquel Sánchez, quien siendo alcaldesa de Gavá permitió que se regularan los alquileres en su municipio, puede ser una oportunidad para desbloquear las diferencias en la redacción del texto entre los socios de Gobierno. Es lógico pensar que, si quieres lo mejor para tu pueblo, también lo quieras para el Estado</p><p>Con una carpeta bajo el brazo repleta de expedientes sobre próximos lanzamientos, que pone la piel de gallina, Alejandra Jacinto Uranga, la joven que pronto entendió que<strong> la contemplación a veces es un lujo y la acción una necesidad</strong>, despide su Playlis<em>t</em><em> </em>mientras se va escuchando a Extremoduro por camino de su despacho<em>. </em>La activista que no quiere más desahucio que el de la Presidenta Ayuso de la Puerta del Sol porque “su libertad cabe en una caja de zapatos”, se aleja tarareando <em>Ama, ama, ama y ensancha el alma: “Quisiera que mi voz fuera tan fuerte que a veces retumbaran las montañas y escucharais las mentes social adormecidas, las palabras de amor de mi garganta. Abrid los brazos, la mente y repartíos, que solo os enseñaron el odio y la avaricia, y yo quiero que todos como hermanos repartamos amores, lágrimas y sonrisas…”</em></p><p><strong>La Playlist de Alejandra Jacinto:</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Granizo]]></author>
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      <title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/olimpiada-popular-barcelona-alternativa-jjoo-nazis-desbarato-guerra-civil_1_1207778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b413a5d9-db17-44b2-95e5-48c44d26e593_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil"></p><p>El 1 de agosto del año 1936, Adolf Hitler veía cómo su Alemania —<strong>la Alemania nazi</strong>— daba el pistoletazo de salida al evento deportivo que más miradas atrae hacia el país que lo organiza, los Juegos Olímpicos. La plana mayor del Tercer Reich los tomaría como una puesta de largo en una Europa que pronto pondrían contra las cuerdas. Sin embargo, no fue el único acontecimiento deportivo internacional que estaba previsto para ese año. Aproximadamente dos semanas antes, en Barcelona estuvo a punto de dar comienzo la Olimpiada Popular, una iniciativa que pretendía ejercer de alternativa a los juegos oficiales. Sin embargo, tal y como explica Gabriel Colomé en <em>La Olimpiada Popular de 1936: deporte y política</em> (Institut de Ciències Polítiques i Socials, Universitat Autònoma de Barcelona), “no llegó a inaugurarse porque el día previsto para su apertura coincidió con el estallido de la <strong>Guerra Civil española</strong>”. Así las cosas, toda la preparación del evento deportivo se fue al traste y los alrededor de 6.000 atletas que se habían inscrito se quedaron sin participar.</p><p>Pero, ¿por qué había sido Barcelona la ciudad europea elegida para tratar de hacer sombra a la Alemania nazi? ¿Quién estuvo detrás de la organización? ¿Cuáles fueron los atletas que se inscribieron? Y, de haberse podido disputar, ¿cómo hubiera sido la olimpiada?</p><p>Colomé, en el mismo trabajo, cita un artículo aparecido el 15 de julio de 1936 en el diario <em>La Veu de Catalunya</em> en el que se explicaba que “los motivos por los cuales Moscú había escogido Barcelona como <strong>sede del encuentro deportivo</strong> que estaba a punto de comenzar eran dos”. Por un lado, pesaba el hecho de ser “la primera ciudad deportiva de la península ibérica”. Por el otro, en el artículo se alaban las excepcionales instalaciones deportivas con las que contaba la Ciudad Condal. No obstante, queda por resolver la incógnita más peliaguda: ¿por qué se escogió Barcelona de entre todo el resto de ciudades europeas? Colomé habla de su “gran tradición deportiva, olímpica, obrera, nacionalista y asociativa”.</p><p>En otro trabajo, en este caso <em>El proyecto de la Olimpiada Popular de Barcelona: entre comunismo internacional y republicanismo regional</em> (Université Marc Bloch), André Gounot investiga y analiza una serie de archivos del Komitern (Internacional Comunista), que, en sus propias palabras, “ofrecen fuentes documentales fundamentales para entender el desarrollo de la <strong>Internacional Deportiva Roja</strong> (IDR)” —también conocida como Sportintern—, impulsora de la iniciativa de organizar competiciones deportivas paralelas a los Juegos Olímpicos de Berlín. Es, precisamente, ese espíritu, el de ejercer de alternativa a la competición oficial, el que emana de unas declaraciones del Comité de Organización de la Olimpiada Popular (COOP) que aparecieron en <em>L’humanité</em> el 12 de mayo de 1936, tal y como recoge Gounot en su trabajo: “Los Juegos Olímpicos de Berlín tienen el fin de propagar el espíritu del nacional-socialismo, de la esclavitud, de la guerra y del odio racial. La Olimpiada popular de Barcelona, al contrario, quiere defender el verdadero <strong>espíritu olímpico</strong> que reconoce la igualdad de razas y de pueblos y estima que la paz es la mejor garantía para la educación sana de deportistas y de la juventud de todas las naciones”.</p><p><strong>Entre el deporte y el folklore </strong></p><p>Con todo, queda clara la intención de la propia IDR y de los cuatro agentes que financiaron la Olimpiada Popular, a la sazón el gobierno del <strong>Frente Popular francés</strong>, que fue el que más dinero aportó, y, en menor medida, el <strong>gobierno republicano</strong> español, también compuesto por miembros del Frente Popular, la<strong> Generalitat de Catalunya</strong> y el<strong> Ajuntament de Barcelona</strong>. Pero, ¿cuál iba a ser la naturaleza de la competición? Existen dos diferencias llamativas entre la Olimpiada Popular y unos Juegos Olímpicos al uso. La primera tiene que ver con el folklore. El deporte no iba a ser el único protagonista del encuentro, toda vez que la tradición y la cultura de los distintos países participantes iba a tener también una importancia capital en la semana que habría durado el evento. “Si miramos los componentes de las diferentes delegaciones”, comenta Gabriel Colomé en su trabajo, “encontraremos agrupaciones musicales o grupos de danza”, lo que da cuenta del carácter cultural —además de deportivo— de la cita.</p><p>Por otro lado, en la Olimpiada Popular no solo los Estados podían tener representación, sino que también regiones con entidad nacional. Así las cosas, tal y como explica el referido autor citando a Santacana y Pujadas, de los <strong>6.000 atletas</strong> que iban a participar en el evento, “la mitad eran de las delegaciones española, gallega, vasca y catalana”. De la otra mitad, 1.500 tenían que llegar desde Francia. El resto se repartían entre deportistas estadounidenses, canadienses, argelinos y del protectorado francés y español de Marruecos y hasta de Palestina. De todos modos, matiza Colomé, “se trataba de europeos allí establecidos, sin participación de atletas árabes o bereberes”.</p><p>Sin embargo, toda la organización fue en vano. La Olimpiada Popular tenía que celebrarse entre el 19 y el 26 de julio de 1936 y entre el 17 y el 18 de julio los sublevados dieron el golpe de estado que conduciría a la Guerra Civil española y que, de resultas, impediría que la Olimpiada Popular mutase de proyecto a realidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportes,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/himno-riego-posible-origen-pirineos-incomodidad-anarquistas-republica_1_1207573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7900ac88-ff21-4bba-a432-3acfe48366aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República"></p><p>Un 30 de junio cualquiera, es perfectamente posible que uno vaya dando un paseo a los pies de los Pirineos por la localidad de <strong>Benasque</strong> (Huesca) y, de pronto, le asalte una serie de notas musicales que a quien más a quien menos le resulte familiar. Si uno sigue caminando, es también posible que se tope con unos “danzantes que llevan un traje típico aderezado con un pañuelo en la cabeza en el que se inserta un ramo de flores”. Así describe José Antonio González Serena en la Revista Aragonesa de Musicología la indumentaria tradicional que se usa en dicha localidad para bailar el tradicional <em>Ball Benàs</em>, una composición musical en la que, tal y como apuntan los últimos estudios realizados por el historiador Antonio Merino Mora, se podría haber inspirado el famoso <em>Himno de Riego</em>, que ejerció de himno nacional en el <strong>Trienio Liberal</strong> (1820-1823), la <strong>Primera República</strong> (1873-1874) y la <strong>segunda</strong> (1931-1939). No obstante, el catedrático en Musicología de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) Francesc Cortès i Mir prefiere coger la cuestión con pinzas y seguir otorgando la autoría de la música a <strong>José Melchor Gomis</strong>.</p><p>En conversación con este medio, Cortès i Mir, autor, entre otros libros, de <em>Músicas en tiempos de guerra</em> (Edicions UAB), asegura que “aunque es posible que Gomis pudiera haberse inspirado en algunas canciones populares, <strong>hay que tomarlo con cautela</strong>”.</p><p>Lo que está claro es que fue durante la Segunda República cuando se popularizó definitivamente el himno, aunque nunca estuvo exento de detractores, variaciones y alguna que otra polémica. Víctor Sánchez Martín, historiador de la Universidad de Alicante, habla de ello en <em>La polifonía hímnica de la II República y el Himno de Riego: Himnos, culturas políticas y construcción nacional</em>. Subraya que, a pesar de que es cierto que el <em>Himno de Riego</em> “generaba cierto <strong>consenso</strong> entre la coalición republicana al representar la lucha histórica contra la monarquía”, también lo es que “dicha coalición mostró diferencias notables que generarían una singular polifonía hímnica”. El catedrático Cortès i Mir cita los ejemplos más claros de esa incomodidad que suscitó el himno. “Se trata”, explica, “de los <strong>grupos anarquistas</strong> —la FAI, la CNT o el POUM—, que no se sentían identificados con el sentimiento popular nacional que transmitía la canción y que para ellos era del todo ajeno”.</p><p>Pero, ¿a qué se refiere Sánchez Martín con la “polifonía hímnica” que tuvo lugar durante el segundo período republicano? Concretamente a que, durante los primeros días de la República, “el protagonismo fue para <em>La Marsellesa</em>”, un modelo para los republicanos de los distintos países. “La prensa socialista”, por su parte, “hacía hincapié en <strong>sus propios elementos simbólicos</strong>”, por lo que trataba de imponer <em>La Internacional</em>. También escribe el propio Sánchez Martín que <em>La Marsellesa</em> no tuvo protagonismo únicamente el 15 de abril, cuando se constituyó la República, sino que el 30 del mismo mes se publicó en <strong>los diarios de Barcelona y Tarragona</strong> que se adoptaba el himno francés hasta que se resolviera cuál iba a ser el himno definitivo español. Es probable, remata, “que esta disposición precipitara que el día 5 de mayo el <em>Himno de Riego </em>se estableciera como oficial”.</p><p>No obstante, a pesar de que las autoridades republicanas lo legitimaran por completo, no dejaron de surgir otras canciones con la aspiración de convertirse en símbolos nacionales. Es el caso, por ejemplo, del <em>Canto Rural a la República Española</em>, obra de Oscar Esplá y con letra de Manuel Machado.</p><p><strong>¿Quién fue el general Riego?</strong></p><p>El origen del himno, más allá de esa posible conexión con el Pirineo aragonés, hay que irlo a buscar al año 1820. La letra fue a cargo de <strong>Evaristo Fernández de San Miguel</strong> (1785-1862), un militar y noble español que se unió —siendo uno de los primeros en hacerlo— a la insurrección que encabezó el asturiano —y también noble y militar liberal— <strong>Rafael del Rieg</strong>o (1784-1823), quien da nombre a la canción, contra el monarca absolutista Fernando VII (1874-1833). Las proclamas de Riego iban en la dirección de recuperar la Constitución de 1812 (<em>La Pepa</em>) y de instaurar una monarquía constitucional. Finalmente, murió en el intento. Sin embargo, esa lucha del general contra el absolutismo fue la que lo convirtió en un ejemplo para muchos y lo que hizo del <em>Himno de Riego</em> un valor de consenso para, primero, la Primera República y, después, la segunda. “La oficialidad de la canción”, concluye Cortès i Mir, “terminó cuando Francisco Franco la derogó”. Fue entonces cuando se impuso en España <em>La marcha Granadera</em> o <em>Marcha Real</em> como himno oficial español.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda República española,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/brigadas-internacionales-35-000-extranjeros-decidieron-luchar-espana-republicana_1_1207340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b75de75f-8037-4494-9bb6-9700b3dfafab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?"></p><p>“España era percibida como un <strong>país atrasado</strong> siglos con respecto a la «civilizada» Europa”, apunta el hispanista Paul Preston, célebre investigador de la Guerra Civil y de la Segunda República. Lo escribe en <em>Las brigadas internacionales: el contexto internacional, los medios de propaganda, literatura y memorias</em> (Universidad de Castilla-La Mancha, 2003). A España, tal y como continúa Preston, se la veía como “un lugar donde las pasiones y las atrocidades violentas eran la esencia de la vida cotidiana”. En la prensa y las películas que llegaban al extranjero aparecía una visión del país sinónimo “del fanatismo, la crueldad y la emoción incontrolada”. Entonces, ¿por qué tantos jóvenes de <strong>más de cincuenta países distintos</strong> tomaron la decisión de sacrificar nada menos que su vida por España, ese país que veían atrasado y cruel? La respuesta hay que ir a buscarla al principio de la Guerra Civil y, sobre todo, al contexto político que la rodeaba. Lo escribe el historiador Jaume Claret en <em>Breve historia de las Brigadas Internacionales</em> (Los libros de la Catarata, 2016): “Para muchos jóvenes, la guerra española era una causa justa, la primera etapa del enfrentamiento contra el fascismo”. Ese es el quid de la cuestión. Claret continúa: “Para toda una generación de jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo, aquella fue también su guerra”.</p><p>Pero, ¿qué fueron esas Brigadas Internacionales y quiénes son, exactamente, esos jóvenes de los que hablan Preston y Claret? En pocas palabras, las Brigadas fueron milicias de voluntarios extranjeros que combatieron en el bando republicano durante la Guerra Civil Española. Y en cuanto a sus miembros, el mismo Paul Preston los define así: “Algunos eran parados, otros eran intelectuales, unos pocos aventureros, pero todos <strong>habían venido para luchar contra el fascismo</strong>”. Exactamente eso se desprende de una de las cartas que el brigadista Gene Wolman escribía a su familia. En la misiva, el soldado alababa la lucha republicana española porque “por primera vez desde que el fascismo empezó a ahogar y desgarrar todo lo que más apreciamos, estamos teniendo la oportunidad de luchar de nuevo” y continuaba: “Aquí, finalmente, los oprimidos de la tierra estamos unidos, aquí finalmente tenemos armas, aquí podemos defendernos”. Para terminar las letras que el voluntario enviaba a su familia, remataba: “Aquí, incluso aunque perdiéramos… por el hecho de la lucha; por el debilitamiento del fascismo, <strong>habremos ganado</strong>”.</p><p>Esa es, en definitiva, la respuesta a la pregunta que plantea este artículo. Fueron las ansias de lucha contra el despertar del fascismo las que llevaron a tantos soldados a enrolarse en las Brigadas. De dónde provenían esos soldados es algo sobre lo que no hay un acuerdo. Este medio se ha puesto en contacto con la<a href="https://www.brigadasinternacionales.org/" target="_blank"> AABI (Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales)</a>, que, en sintonía con los muchos estudios que se han realizado sobre el tema, aseguran que la cifra de países de procedencia de los brigadistas supera los cincuenta, pero que es muy difícil dar una lista exacta. Con todo, <strong>Francia, Polonia, Italia, Gran Bretaña o Estados Unidos</strong> son algunos de los que más soldados aportaron.</p><p><strong>Peso de las Brigadas en la lucha contra el fascismo</strong></p><p>Cada cinco años, la AABI organiza una serie de actos para conmemorar el heroísmo de los Brigadistas. Y, tal y como confirman las investigaciones tanto de Preston como de Claret entre muchos otros, se trata de<strong> un heroísmo que no fue en vano</strong>. “La República española debilitó la capacidad militar de la Italia fascista”, apunta Preston. “Es más”, continúa, “mientras que la República fue capaz de prolongar su lucha, fue poco probable que Hitler atacase Francia, por lo que los británicos tuvieron tiempo para rearmarse”. Y en el aguante republicano contra el bando nacional tuvieron un peso muy importante las Brigadas, con lo que, a pesar de que los republicanos terminasen por perder la Guerra Civil, cumplieron su objetivo de ser útiles en la<strong> lucha contra el fascismo</strong>.</p><p>La participación de las Brigadas Internacionales en la guerra tuvo una duración de unos dos años, aproximadamente desde el mes de octubre de 1936 hasta octubre de 1938, cuando se les rindió un homenaje de despedida en Barcelona. Los primeros voluntarios extranjeros que se unieron a la contienda en aquel octubre del treinta y seis fueron, en palabras de Jaume Claret, “extranjeros que ya se hallaban en España al producirse el <strong>levantamiento militar</strong>”, es decir, “refugiados políticos, fugitivos de países fascistas o en camino de serlo”. Por un lado había militantes socialistas, comunistas y anarquistas “con un alto grado de concienciación política” y por otro algunos participantes en la Olimpíada Popular que acogió Barcelona en protesta a los Juegos Olímpicos que se habían concedido la Alemania nazi. A medida que pasaron los días, extranjeros de varias partes del mundo se sumaron a la lucha sin ningún control y eso es algo que, de acuerdo con el historiador, ha dificultado la tarea de contabilizar cuántos combatientes foráneos formaron las Brigadas. Algunos estudios los sitúan casi en los 60.000, aunque los más recientes los cifran <strong>por debajo en 35.000</strong>.</p><p>Pronto la Internacional Comunista (la Comintern) hizo una llamada a la lucha en la trinchera ibérica y empezó a vehicular nuevos brigadistas. Por qué su participación en la contienda terminó antes que la propia guerra tiene su explicación en <strong>“la actitud poco agradecida de los países emisores de brigadistas”</strong>, en palabras de Preston, y en el Pacto de No-Intervención en la guerra que firmaron las potencias europeas, a pesar de las ayudas que sí que recibió el bando nacional por parte de Alemania e Italia. El 29 de octubre de 1938, Dolores Ibárruri, Lluis Companys, Juan Negrín y Manuel Azaña, entre otros, presidieron un desfile-homenaje a los brigadistas. <strong>La Pasionaria </strong>agradeció, en un discurso, su compromiso y les prometió que, en España, aquellos hombres y mujeres brigadistas siempre tendrían una patria.</p><p><strong>85 aniversario de las Brigadas</strong></p><p>El agradecimiento que expresó Ibárruri en 1938 se consumó en 1996, cuando el <strong>Gobierno del socialista Felipe González</strong> concedió a los voluntarios de las Brigadas la posibilidad de adquirir la nacionalidad española. En conversación con este medio, fuentes de la AABI aseguran que cada vez que se organizan actos en recuerdo de las Brigadas se demuestra, una vez más, el agradecimiento de la sociedad española. “La media de participación es de unas 400 o 500 personas y <strong>un 20% es gente joven</strong>”, aseguran. En 2021 se cumplen 85 años del nacimiento de la milicia, por lo que la Asociación organizará nuevas actividades que anunciarán a través de su página web.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brigadas Internacionales,¿Qué es...?]]></media:keywords>
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