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Hojaldre de crisis (o la caja de Pandora I)


Víctor Poblador Publicada 04/10/2013 a las 21:45 Actualizada 30/10/2013 a las 16:41    
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Tranquilo, esto no es una receta de cocina, pero me sirve recordar que el hojaldre es una masa “que al cocer forma muchas hojas superpuestas”. Y eso es lo que pasa con la crisis, de la que no paramos de hablar, porque ya llevamos seis años sufriéndolas. Pero a pesar de tanto hablado aún casi nadie ha conseguido extraer la esencia de “la crisis”. Su espíritu. Y es seguramente, porque aún no estamos de acuerdo en qué tipo de crisis soportamos. O mejor dicho no vemos cuantos tipos y cuantas crisis sumadas hay, como en capas del hojaldre.


Esto empezó como una crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos. ¿Recuerdan? Hace tanto tiempo que casi se nos olvida, pero fue así. Luego empezaron a decir que eso había ocasionado una grave crisis financiera. Las bolsas se desplomaron y los inversores “perdieron” millones; esos mismos millones que ellos u otros habían “ganado” sólo comprando un papelito (que ni siquiera han tenido en sus manos y muchas veces ni entienden) y esperando en un sillón.


Poco después nos asustaron con la prima de riesgo y la crisis de la deuda. Todos, salvo los políticos claro, (ellos han sido el colmo de la austeridad y la gestión equilibrada) hemos “vivido por encima de nuestra posibilidades”. Ahora todos estamos endeudados, pero los ciudadanos por partida triple pues pagamos las nuestras, las particulares que podíamos afrontar, y tenemos que cargar con las públicas que asumieron los políticos con su nefasta gestión y, para colmo, las de los bancos que han hecho riquísimos a sus directivos pero que han perdido hasta la camisa de sus fondos y ahora los repone el Estado. Pero claro, con nuestro dinero o nuestras deudas y las de nuestros hijos y nietos.


Inmediatamente salieron legión de economistas diciendo que no nos preocupáramos, que se resolvería enseguida, aduciendo que esto era sólo un ciclo depresivo. O sea una simple crisis cíclica y que por eso no hay que preocuparse, se arruinasen las vidas y haciendas que se arruinasen, “ya vendrán tiempos mejores”… Pero claro, esos tiempos no venían y entonces no dijeron que quizá podría ser una crisis sistémica. (¿Eso quiere decir que es una crisis intrínseca del sistema? ¿O sea que es “normal” que el sistema tenga crisis así de gordas? ¿O que es el propio sistema, entero, lo que está en crisis? ¿Y a nadie ha horrorizado esto? Porque a mi me pone los pelos de punta).


Hace menos tiempo se empezó a hablar de la crisis de la economía real. ¡Como si existiera otra! La financiera no es economía, es especulación, espejismo para aprovechados y despistados. Pretenden hacernos creer que eso de “hacer una inversión” y esperar a que nos digan que ha subido tanto y cuanto es crear riqueza. Já. Para que algo aumente su valor (no su precio) es imprescindible que otro algo lo modifique añadiendo una plusvalía que lo transforma. Nada aumenta su valor sólo por el paso del tiempo, ni siquiera los grandes vinos, que aumentan de precio porque cada vez quedan menos unidades de ese gran reserva, o hay más “listos” que se atreven a pagar por ello, y no porque ya tenga 10 años más.


Poco a poco, con estas últimas, fue desbaratándose la horrible crisis del empleo, dejando en la cuneta millones de vidas y esperanzas, y arrastrándonos a todos a una profundísima crisis de confianza interna. Ya casi nadie se cree de verdad que esto va a acabar en algún momento cercano, nadie ve “brotes verdes” por ningún lado.


La faceta que más molesta a los ciudadanos es la inmensa crisis de valores, especialmente en nuestra casta política, absolutamente falta de honestidad y espíritu de servicio al pueblo. No me sirve eso de que “los hay honrados”. Vale, los hay que no se han corrompido, pero ¿qué han hecho mientras los de al lado se lo llevaban crudo?, ¿han conocido los hechos y no lo han denunciado ni legal ni políticamente?, ¿se han opuesto al continuo aumento de sus emolumentos y prebendas, pluriempleos y privilegios?, ¿han dimitido cuando su partido propone o aprueba algo contrario al beneficio o interés de la ciudadanía? Pues entonces, para mí, son similares a los otros. Me caben en el mismo saco. Y esto, claro, los ha hecho caer en una crisis política sin fondo.


Cabría aceptar la retórica (que no cabe pero es un argumento) que en los países del Eurosur estamos peor que los del Euronorte y por ello se han de practicar recortes y privatizaciones en todo. Pero, y entonces, ¿por qué en Alemania hace años que también recortaron derechos sociales y laborales? La situación está desembocando en una horrenda crisis de derechos laborales, que nunca volveremos a recuperar. Y los malditos recortes están ocasionando una crisis nunca vista del Estado de Bienestar. De esto sobra hablar ahora.


Todo ello nos está haciendo caer en la mayor y más profunda crisis social que se conoce en la historia de la humanidad. Si, que no les suene grandilocuente. Jamás, digo, jamás en la historia de la humanidad, salvo en el hundimiento de alguna civilización, que los hubo y varios (26 han contado algunos historiadores), los hijos han vivido peor que sus padres. La historia del hombre siempre ha sido de progreso. Los inventos iban trayendo más producción, menos hambre, más comodidad y mejor situación económica y vital; pero lentamente, muy, muy lentamente, a lo largo de milenios. Y jamás, como ahora, se han retrocedido de golpe décadas hacia la desintegración social y la pobreza.


Nuestro sistema se ha montado sobre la base de la más feroz y brutal explotación de recursos, y casi todo nos viene un modo u otro de la naturaleza. Y esto ha traído una irremediable crisis ecológica planetaria. El planeta no es infinito, es limitado y no tiene más selvas, tierras cultivables, mares productivos, aguas potables ni atmósferas respirables, que las que tiene, o mejor dicho, tenía. Se acabó, c'est fini, kaputt. Estamos sobreexplotando todos sus recursos y contaminando todo el planeta. Y eso produce otra nueva crisis: una crisis climática global.


Hoy ya, salvo aquel primo de Aznar, nadie puede aportar razonamientos científicos o racionales para negar el cambio climático y el calentamiento global . Pero dentro de los recursos sobreexplotados están aquellos en los que hemos basado el exponencial crecimiento económico y poblacional de este último siglo: Los combustibles fósiles, y los metales (uranio incluido). Lo que está ocasionando, por ahora sólo el inicio, pero ya iniciada, una irresoluble crisis de los recursos y la energía.


Pero ¿y si fuera al revés?, ¿y si empezamos por las crisis de los recursos, de la energía y la climático-ecológica y es eso lo que está ocasionando todas las demás?, ¿y si el principio del fin de la era del petróleo fácil y barato ha ocasionado el “enfriamiento de la economía y ha destapado el tarro de las crisis, la caja de Pandora?... ¿Y si es ésta la esencia de “La Crisis”?. ¿Y si es “la crisis” de nuestra civilización?, Pero eso queda para otro día…


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