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Librepensadores

PP y PSOE, una gran coalicion indefendible

Amador Ramos Martos Publicada 14/10/2015 a las 18:14 Actualizada 16/10/2015 a las 10:27    
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Son tiempos políticos en los que la crisis de los grandes partidos tradicionales, la aparición de nuevos partidos y las inciertas expectativas de voto de los ciudadanos, van a determinar la necesidad de coaliciones políticas postelectorales impensables hace un año.

La deriva “ultraconservadora” del PP ha provocado su alejamiento insalvable en las circunstancias actuales de los hasta hace poco partidos mayoritarios (nacionales y autonómicos) competidores con los nuevos “aparecidos” en el espectro político por el codiciado, tibio y sobre todo ancho –demasiado en mi opinión- espacio de centro político.

El alejamiento del punto de equilibrio político es responsabilidad exclusiva del PP, que en la actual coyuntura donde se ha creado una “burbuja hermenéutica” con el término radical, el 53% de los españoles según la encuesta de Metroscopia del 19 de julio, ubica al partido en posiciones radicales de derecha. Hay que reconocer eso sí, que por méritos propios, frente al 29% que sitúa al PSOE como partido radical de izquierda, una falacia monumental, que de entrada, destroza con la contundencia de los datos, el intento fallido del PP desde su extremismo, de ubicar al PSOE en posiciones radicales de izquierda.

El gran deslizamiento ideológico a posturas rayanas en el territorio “ultra” político insisto, es el realizado en exclusiva - lo reconozca o no- por un PP auto ubicado en su delirante deriva por motivos electoralistas y ambición de poder, a posiciones radicales - término del que gustan tanto para descalificar a sus adversarios- de derechas.

De poder llegar a acuerdos políticos de cierto peso con otras fuerzas políticas, el PP, por proximidad ideológica aparente, debería intentarlo con Ciutadans/Ciudadanos, partido surgido mitológicamente de las profundidades del universo político pero que para ser creíble como partido de centro, necesita diferenciarse e incluso alejarse ideológicamente del PP y demostrar ser lo que dice tomando precauciones preventivas respecto a éste, hoy por hoy desarbolado por la corrupción, con su credibilidad ética y democrática menguadas y por ello, altamente tóxico para cualquier potencial socio político.

Por su parte, el PSOE, ubicado tras su aún inexplicada deriva ideológica pseudosocialdemócrata” por la tercera vía –una vía muerta política- en posiciones de CENTRO-izquierda (mayúsculas intencionadas) y plano electoralmente tras el abandono de su espacio natural político, trata de reubicarse en el mismo sufriendo el desgaste que implica su discreto alejamiento del tan deseado centro y su acercamiento tangencial a Podemos, que a su vez, reivindica y trata de ocupar el espacio de “centro IZQUIERDA” abandonado voluntariamente por el PSOE y hoy en litigio entre ambos.

En estas circunstancias, llegar a acuerdos de gran calado político en una “gran coalición” PP-PSOE que el primero aceptaría complacido, es valorada negativamente en la encuesta del CIS del 6 de agosto. Los datos la consideran una opción política “anti natura”, éticamente indefendible por honestidad política, y que de llevarse a cabo, constituiría una estafa y una burla a los ciudadanos que reivindicaron en las urnas en las últimas elecciones municipales y autonómicas otras formas de hacer política y otros políticos.

Una desaconsejable y no deseada “gran coalición PP-PSOE” que beneficiaría en exclusiva al primero, en perjuicio de la credibilidad del segundo, del prestigio de la democracia e incluso del estado.

Mientras el PP lastrado por su excluyente y sectario moralismo en los límites del integrismo católico que compagina sin complejos éticos con su injusto y antisocial neoliberalismo económico siga enrocado en su radical ensimismamiento ideológico, no podrá aspirar a reivindicar de forma creíble, el más flexible y tolerante espacio de centro político.

El PSOE por su parte, en su difícil proceso de redefinición ideológica y agobiado por la presencia de Podemos –considerado radical por el 64% de encuestados del CIS y receptor del disidente malestar ciudadano con el sistema- trata tímidamente de reubicarse en el espacio de centro-IZQUIERDA (mayúsculas, recuerdo, intencionadas). En caso de ceder a la oferta trampa de falso consenso centrista del PP, pagaría -lo está pagando ya- un alto precio electoral cuyas consecuencias generarían una situación de más incertidumbre y riesgo políticos.

No creo que dé el paso, no tendría sentido, sería su tumba electoral si decidiera renunciando a su ya “descafeinada” alma izquierdista de la que tira Podemos, compartir con el PP un mismo y en mi opinión imposible espacio político.
La llave centrista quizás la tiene Ciutadans/Ciudadanos, más abierto en valores morales sociales y más vendible en lo político económico (neoliberalismo blando) que el PP, de perfil radical bajo (26% según la encuesta del CIS similar al del PSOE) y que si gana peso electoral e incluso manteniendo el que tiene, se constituiría en la clave de bóveda del centro político.

Un “confortable comodín” y “objeto de deseo” tanto para un PP necesitado de “pedigrí centrista” como para un PSOE que encontraría en Ciutadans/Ciudadanos un perfil de centro aceptable con el que pactar pero que seguirá explorando un medido y táctico “coqueteo izquierdista” con Podemos.

Cualquier alianza dentro del espectro político sería más entendible para la mayoría de ciudadanos que la “gran coalición” entre PP y PSOE. La alianza tibia y tranquilizadora para la mayoría de tibios votantes de centro de mantenerse la actual expectativa de voto, sería la de PSOE y Ciutadans/Ciudadanos y para los disidentes hartos del sistema actual con todas las pegas posibles respecto al segundo, la de Podemos y PSOE, sobre todo, si éste se desmarca de su excesivo centrismo. A “grosso modo” ambas alternativas son las más probables pero no mayoritarias. Pensar en un tripartito PSOE, Podemos, Ciutadans/Ciudadanos con el apoyo nacionalista periférico que de estabilidad a largo plazo a la situación de deterioro e incertidumbre que sufrimos no sé si sería planteable, deseable o posible.

Vivimos tiempos políticos apasionantes donde la alta volatilidad del voto desinformado, indeciso y del miedo, pueden provocar resultados electorales inesperados. Quizás lo que muchos ciudadanos están demandando y algunos partidos no entienden, es más “cintura política” para moverse en una sociedad políticamente más poliédrica, pero sobre todo, agobiada en lo económico y social por las consecuencias brutales de la crisis.

Frente a ideologías excluyentes por inflexibles, y en las circunstancias actuales que asolan nuestro país, debería primar el acuerdo cooperativo si la situación lo requiere entre políticos de signo ideológico distinto, pero cuya honestidad y compromiso ético con los intereses prioritarios de los ciudadanos –sus votantes no lo olvidemos- esté fuera de toda duda y sospecha.

Consensos políticos en España solo serán fiables y creíbles si se edifican sobre un mínimo común ético, la aquiescencia política y el compromiso social de aquellos partidos que excluyan de los mismos, a los empecinados ideológicos que traten de imponer a la mayoría social –no siempre coincidente con la parlamentaria- que comulgue políticamente con su particular, peligrosa y sectaria “rueda de molino”.

Lo que está en juego insisto no es banal: la credibilidad ética de la política, de la democracia y del estado mismo, algo que el PP, sustentado electoralmente en exclusiva por la fé de su minoritaria y religiosa –electoralmente hablando- parroquia y que en su deriva hacia el extremo derechista, no puede ofrecer al resto de ciudadanos porque en mi opinión, no goza de ella, la ha dilapidado… la ha perdido.


Amador Ramos Martos es socio de infoLibre




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