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Penúltima barrera frente a una Europa alemana

Publicada 06/04/2013 a las 21:08 Actualizada 06/04/2013 a las 21:09    
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EL AUTOR
Un Tribunal Constitucional puede anular de un plumazo las medidas injustas que la oposición parlamentaria y millones de voces en las calles no consiguen parar. El TC portugués ha obligado al Gobierno de Passos Coelho a recuperar en el Presupuesto de este año la paga extra que había quitado a funcionarios y pensionistas, además de frenar algunos otros recortes en prestaciones por enfermedad o desempleo o en contratos para docencia e investigación. En España, el Tribunal Constitucional tiene que decidir también sobre recursos planteados contra la reforma laboral, la amnistía fiscal, la privatización de servicios públicos, la ley de tasas judiciales o el recorte de las pensiones.

   El argumento del TC portugués para tumbar algunas de las recetas dictadas por la troika y asumidas por el Gobierno como condición para el rescate de la economía lusa es el mismo que guía algunos de los recursos presentados en España por distintos partidos de la oposición ante el alto tribunal: los recortes aplicados quiebran el principio de igualdad a la hora de afrontar los sacrificios exigidos para (supuestamente) salir de la crisis económica. Distintos preceptos constitucionales establecen la igualdad, la proporcionalidad y la progresividad en el ámbito social, económico o tributario. Sin embargo, los efectos de la doctrina de la austeridad están siendo especialmente perniciosos en las clases medias y bajas y en los sectores más débiles de la sociedad. Los esfuerzos o sacrificios, por otra parte inútiles hasta la fecha como motor de recuperación, no son proporcionales a la capacidad económica de cada cual, como pregona la Constitución española.

El fallo del TC portugués tiene un efecto económico inmediato, al obligar al Gobierno a buscar otras fórmulas para ahorrar esos más de mil millones de euros que suponen las disposiciones anuladas. Pero sobre todo tiene un enorme calado político, y no sólo en Portugal. Confirma que los tribunales pueden servir de muro de contención ante lo que el filósofo germano Ulrich Beck denomina “Una Europa alemana”. Ya que no es posible convencer a Ángela Merkel (seguramente tampoco a sus votantes) de la necesidad de europeizar Alemania, al menos deben funcionar todos aquellos mecanismos capaces de servir como penúltima barrera frente a la germanización de Europa.

Los tribunales constitucionales actúan también como una especie de refugio de la soberanía nacional. Del mismo modo que el TC alemán pone límites a la aportación que los contribuyentes germanos pueden hacer a los fondos de rescate europeos, también el TC español debe decidir si una medida de recorte impuesta desde Berlín, Francfort o Bruselas viola algún precepto constitucional. Si el Gobierno no ha querido o no ha podido enfrentarse a la imposición de unas medidas injustas cuya única prioridad es salvar los intereses del sistema financiero, puede que los tribunales tengan la capacidad de limitar sus consecuencias para la ciudadanía. Cuando no lo hacen, la última barrera es la propia ciudadanía, como se está demostrando en la batalla contra los desahucios.



4 Comentarios
  • 4 Carbonario 08/04/13 02:16

    El recurso al Tribunal Constitucional es inútil, pues el resultado, aunque sea favorable a los demandantes, es muy probable que no sirva para nada, porque con lo que hay que acabar es con la política de austeridad desgañitándose en las calles de toda España. Pasará aquí como en Portugal, que lo que deje de recortarse de un sitio se sacará de otro. Este gobierno de cafres, servidor de los poderosos, tiene un desprecio clasista por la gente común y amparado en el absolutismo de la mayoría de diputados, no de votos, demuestra cada día su desprecio por las sentencias de los tribunales. Lo acaba de demostrar ciscándose en la del del Tribunal europeo sobre la Ley Hipotecaria y amenza con actuar igual con la doctrina Parot. Para que las cosas cambien hay que conseguir que una mayoría tenga conciencia de la propia fuerza y de las propias posibilidades. Y eso, está aún lejos, porque, una tras otra, todas las batallas se han perdido por su dispersión y falta de alternativa convincente.

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  • 3 LLANGRES 07/04/13 22:26

  • 2 MontGrao 07/04/13 13:55

    Bien se encargó Zp de cambiar la constitución para que la deuda fuera soberana y estuviera por encima de todo. Sólo nos puede salvar una cosa: Que no pudieran cambiar los derechos fundamentales. 

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  • 1 Pintaius 07/04/13 10:25

    La cuestión no es germanizar europa ni europeizar Alemania. Lo que persiguen «los de siempre» es tercermundizar a la clase trabajadora europea.

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