Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es



Muros sin Fronteras

Fútbol, samba, religión y protesta en Brasil

Publicada 20/06/2013 a las 06:00 Actualizada 21/06/2013 a las 08:20    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 1

Manifestantes frente a la catedral da Sé en Sao Paulo este martes.

Manifestantes frente a la catedral da Sé en Sao Paulo este martes.

Sebastião Moreira



La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no llama terroristas a sus manifestantes, como hizo el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan a los suyos; ni nazis o etarras, los adjetivos favoritos del Gobierno español ante cualquier contestación. La presidenta de Brasil ha dicho que se siente orgullosa de los manifestantes en las calles de Río de Janeiro, São Paulo y nueve ciudades, porque luchan por un mundo mejor y apoya a aquellos que se expresan de forma pacífica. Asegura que es necesario escucharlos.

Rousseff habla así tal vez porque fue guerrillera y activista y tuvo que pelear y penar cárcel por conseguir la libertad. Nadie le ha regalado nada. Es una demócrata.


Pese al gesto presidencial –tal vez impostado; no lo sabemos–, la policía antidisturbios mantuvo enfrentamientos en varias partes del país. Algunos manifestantes trataron de asaltar ayuntamientos, como el de São Paulo. Es una situación explosiva, nada que ver con las protestas de 1984 contra los militares o las de los años 90 contra la corrupción que simbolizaba el presidente Fernando Collor de Mello. 

Esa corrupción incrustada en el tejido político-empresarial, que también afecta al Partido del Trabajo de Luis Inácio Lula da Silva y Rousseff, es otro de los motores del descontento. Para seguir vídeo y actualizaciones recomiendo el blog del The New York Times The Lede.



Algo sucede detrás de la publicidad, de los carteles turísticos, de las informaciones de carril que repiten lo que dicen los políticos y nunca lo que dice la calle. Y la calle, harta de tanta invisibilidad, ha estallado. En Turquía, la defensa del parque Gezi de Estambul ha activado un descontento mayor, el de la sociedad urbana y laica que rechaza la islamización invisible que poco a poco está conquistando la Turquía que creó Attatürk.

Erdogan perdió los papeles ante la contestación primera, le brotó el sultán, esfumándose el supuesto demócrata. Su respuesta autoritaria fue gasolina para el incendio. Pese al despliegue policial, la represión, la ruptura entre las dos Turquías está declarada, ya es visible. El islamismo amable que se propugnaba como modelo para las primaveras árabes ha quedado desnudo. Era propaganda.



El Brasil que gasta millones en estadios e infraestructuras para el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 es una gigantesca alfombra que esconde la pobreza, la inseguridad y el descontento.



La subida del transporte público ha desatado la furia. Es solo el equivalente a 20 céntimos de euro, demasiado en un país en el que el sueldo mínimo apenas supera los 230 euros.

El momento de las protestas no puede ser más inoportuno para las autoridades, con el telón de la Copa de Confederaciones levantado como ensayo final de lo que quiere ser el Mundial. Los momentos inoportunos y los escenarios mediáticos dan resultados. Varias ciudades, incluida Recife, donde jugó su primer partido España, han anulado las subidas. Igual que sucede en Turquía, la protesta es algo más que transporte, es contra un país y un Gobierno que han puesto la quinta velocidad en el crecimiento y el autobombo olvidándose de la gente. Business Insider publica cinco gráficos que explican el porqué de las protestas.

En Brasil, como en muchos países emergentes, existe una gran desigualdad: los más ricos, los más pobres. Siempre se dijo que el fútbol, la samba y la religión eran muros de contención, evitaban una revolución. El primero de los muros ha comenzado a fallar.

Mientras que la macroeconomía es la envidia de la alicaída Europa, la inflación de los últimos 12 meses (un 6,49%) se come la vida cotidiana de los brasileños. Los éxitos de los Gobiernos de Lula y Rousseff, que han reducido drásticamente el analfabetismo y sacado de la pobreza a 20 millones de personas, se vuelve contra ellos; quizá sea también una de las claves que expliquen los problemas del chavismo sin Chávez en Venezuela. Esa nueva clase baja, ya no paupérrima e inexistente, y el consiguiente engorde de la clase media, antes casi irrelevante, ha creado un nuevo mapa humano que exige derechos y mayor calidad de servicios públicos.

Las demandas sociales de la clase media brasileña
WSJ
Gráfico del Wall Street Journal. Para ver más información de este diario acerca de las protestas de Brasil pincha aquí

Son los jóvenes los que están saliendo a la calle. Como en Turquía, las redes sociales representan un arma poderosísima de comunicación, información y movilización. Si los medios tradicionales están solo atentos al poder, Twitter, Facebook ayudan a que la calle se comunique. Sucedió en las primaveras árabes en Túnez y Egipto, sobre todo, y en la martirizada Bahrein, con la ayuda inestimable de Al Yazeera. Sucedió en Europa con el movimiento de los indignados y en EEUU con Occupy Wall Street. Algo está cambiando en la relación entre poder y ciudadanos que el poder no comprende. Los medios de comunicación tradicionales, tampoco.




1 Comentarios
  • 1 ximoberna 24/06/13 09:45

    Excelente artículo! Esta es la cuestión: el discurso entero del Neoliberalismo está muerto. Como le pasó al del "Socialismo Real" a partir de la "Caidita del Muro" aunque muchos progres no se enteraron hasta mucho después; ahora le pasa a los neocones que no se han enterado desde 2008 de la ruina ideológica y lo tienen que experimentar haciéndonos partícipes de su debacle con las políticas austericidas. Ya está bien! Acabose! Pensemos y pongámonos a hacer ya el mundo por venir! Como ha dicho @juralde de @Equo, no hay tiempo que perder.

    Responder

    Denunciar comentario

Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre