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Adolfo Suárez

El alzheimer y la transición

Guillem Martínez Publicada 22/03/2014 a las 06:00 Actualizada 23/03/2014 a las 16:13    
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Suárez se está muriendo cuando escribo estas líneas. De alzheimer, una enfermedad espantosa –lo sé; la sufre mi mamá–, que consiste en que nunca se sabe cuanto tiempo hace que estás muerto. Por tal motivo, Jesús Maraña me llama y me dice que haga una semblanza. Lo que me obliga a revisitar mis únicos dos contactos con Suárez. A saber: a) y b). Donde a) fue un contacto directo. Cuando era niño, vino a hacer campaña electoral a mi pueblo.

Mi pueblo estaba en el entonces Cinturón Rojo. Hoy, es un pueblo que vota Ciutadans. Lo que invita a suponer que ahora es Cinturón Rojo y Gualda. Suárez vino a mi pueblo en helicóptero. Para mi, por tanto, siempre será el introductor del helicóptero en España. Aterrizó en el campo de fútbol. El campo estaba rodeado por policía y por miles de obreros con pinturas de guerra. Le increpaban. Suárez fue rescatado por los Navy Seals de entonces –polis vintage con corbata, a los que la corbata les quedaba como a un santo unas pistolas; también estaba el sargento Pizarro, de la franquicia del Benemérito Cuerpo Armado en mi pueblo; para nosotros era como un padre; de Dickens; de hecho, le había partido la cara a medio pueblo–, y fue conducido en un convoy hasta el cine, donde le esperaban las élites políticas del proyecto centrista local.

No eran, contra quién quiera falsear la historia, los hijos de los falangistas locales del 39. En muchos casos, eran, directamente, los falangistas del 39. Los del ricino y las listas negras. Habían ido horas antes. Tenían miedo. Por fin. Cuando acabó el mítin, los hombres de negro y los chicos de Pizarro volvieron a abrirse camino a mamporrazos hasta el campo de fútbol, de dónde Suárez salió pitando, al estilo Saigón, last days. El Cinturón, en aquellos tiempos, en fin, estaba a una casilla de ser Belfast. O Skid Row. Finalmente, ni siquiera fue nada de ello. En nuestra ignorancia, niños y adultos creíamos que todo el Estado estaba de esa tesitura. No lo estaba.

La vivencia b) es leída. Son los dos libros de Gregorio Morán sobre Suárez. El primero, secuestrado tras su publicación, en 1976. El segundo (2009), una prolongación de esa mirada, que abarca su carrera política post 70's. Dos libros que no sólo informan sobre la suarezidad, sino que informan sobre Gregorio Morán, un ejemplo del periodismo al que se esperaba en 1975, pero que nunca llegó. Un periodismo que informaba, en primera persona, e investigaba. Controlaba al Estado y, con sólo eso, alejaba el periodismo de la propaganda de Estado que, por no coincidir con lo que pasaba, pongamos, en mi pueblo, ha eliminado a mi pueblo de la narrativa.

La solución de conflictos a través de la narración de los conflictos, ha provocado también un ERE a los protagonistas incómodos de la Transición –Torucuato, demasiado falangista; las fundaciones socialdemócratas, democristianas y liberales alemanas, demasiados donativos; Samuel Huntington y sus informes a la Trilateral a inicios de los 70 sobre la futura constitución española, demasiado parecidos, glups, a lo pactado–. Y ha seleccionado los personajes épicos. Suárez y el rey. Para esa selección antinatural de esas especies, se han tenido que crear demasiados recuerdos falsos, esa cosa que, antes de la desaparición de los recuerdos, confirma una de las fases del alzheimer, en la que te crees que tú eres el majara.

Esos recuerdos, como en esa bloody enfermedad, impiden ver la realidad. La realidad es también la obra de aquella época: la Constitución con menos soberanía de Europa –es decir, la más sensible a la presión de entidades no democráticas, que es lo que está pasando–, la que menos control ofrece a tratados comerciales –un indicio del bajo control ante las empresas–, una Constitución en la que los militares entregaron su articulario en sobre cerrado a la Ponencia Constitucional. Si, nos dió derechos. Pero creo que ya los teníamos. De pequeño, vi como los adultos se los arrancaban a un sargento Pizarro desbordado.

En breves horas veremos páginas informativas de necrológicas informativas. Supongo que supondrán una ponderación sentimental de la enfermedad, y una reformulación de la propaganda oficial sobre la transición, un régimen que sólo vivirá lo que dure su propaganda. Será una buena ocasión para ver en qué fase de alzheimer está la transición.
_________________________
Guillem Martínez es escritor y periodista. Autor de CT o la cultura de la transición




10 Comentarios
  • 10 ramun 24/03/14 22:51

    nomepuedocallar dijo..
    Totalmente de acuerdo con usted. Un artículo sin sustancia y poco informativo, sujeto a experiencias personales y anecdóticas poco interesantes para el lector. Y una última cosa, Señor Guillem, preste un poquito más de atención a la sintaxis y no nos haga sufrir tanto a sus lectores. Independientemente del contenido, su artículo se lee realmente mal. Un saludo.

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  • 9 Carlitos Della Sera 24/03/14 07:36

    La primera vez que oí lo de "mejor esto que lo de antes", "algo es algo"... tenía 13 años. Y recuerdo la enorme decepción de quienes esperaban una Constitución de verdad y una justicia reparadora de verdad y un país de verdad. Seguimos en la opereta de la cobardía.

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  • 8 xisca 23/03/14 19:35

    ¿Por qué han quitado mi comentario? ¡ Ah, no es politicamente correcto! Eso se llama censura. Y no dice mucho de Vds. ¿ No se dicen prensa libre e independiente?

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  • 7 xisca 23/03/14 19:21

    Como decía mi madre: " Guárdenos Señor del día de las alabanzas". Mil mentiras no hacen una sola verdad.

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  • 6 xisca 23/03/14 19:18

    ¡ Qué macabro espectáculo! ¿Qué espera conseguir el hijísimo con esta crónica de una muerte anunciada? Parece que el ya difunto ha tardado más tiempo del que le daba el hijo, ¡ qué impaciencia! Se ve que se le hacia largo. Dicen que aspira al título que corresponde a su sobrina.... ¡Ah, y para persecución la de los suyos que no le perdonan el tiempo que han tardado en recuperar el poder que siempre consideraron suyo!. Las críticas de la oposición, son eso, críticas políticas legitimas, y por cierto nada que ver con las que tuvo que sufrir su sucesor F. Gonzalez (me salto a Calvo Sotelo, llamado la esfinge, por insignificante, salvo por meternos en la OTAN). Que no me cuenten milongas, yo tenía 20 años, tengo muy buena memoria y lo recuerdo muy bien. Siempre nos estan dando la vara con la SANTA TRANSICION que solo sirvió para salvar el cu... de fascistas de este país. Y así nos va, que campan a sus anchas, con la izquierda cagada de miedo, claro los conocen y saben de lo que son capaces

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  • 5 pattymurray 23/03/14 11:28

    Desde luego, la idea del hijo de dar conferencia de prensa para decir que su padre se está muriendo ha sido una de las peores ideas que este hombre haya tenido. ¿No hubiese sido más digno "Adolfo Suárez ha muerto"? Porque ahora el circo macabro-morboso se ha desatado y ya no desmerece las salidas y entradas de la Pantoja a los juzgados. Los "periodistas", los mismos, las preguntas terribles: ¿Se ha muerto un poquito más? Y mientras, las tv´s desatadas de documentales, semblanzas, entrevistas a todo cristo, incluída una desdentada niñera del moribundo... Incluso el Butanito pontificando. E l padre Ángel diciendo lo de "las manos de dios" y, literal, "que hay mucha alegría en la familia", que las cosas de católicos son así. Y vuelves a la tv, y más "sesientencoño", "puedoprometeryprometo", dimisión, qué malotes fuimos que no le vimos venir, el rey de espaldas, "sesientencoñootravez". En fin, un coñazo indigno y macabro.

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  • 4 IRENE 23/03/14 02:21

    Hay tantos libros ya escritos sobre Suarez no he leído los de Gregorio Moran pero parecen interesantes, yo recomiendo con humildad uno que a mi me ha parecido veraz y me ha hecho comprender lo que sucedió La edad que nos dejo sin aliento de Juan Eslava Galán. para quien sienta ganas de saber mas. un saludo

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  • 3 nomepuedocallar 22/03/14 13:33

    Este me parece un artículo anecdótico y perfectamente prescindible.  Tiene el valor (muy limitado) del recuerdo subjetivo. Mejor en otra sección. Vaya mi enorme respeto por Suárez.

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  • 2 BASTE 22/03/14 10:08

    Una semblanza magnífica,con una ironía exquisita que invita a levantar el velo y ver a todos los actores;Los rojos,los del "ruido de sables",los del flick,la dinastía del caudillo y los de siempre (los de ahora).Decir que la transición se "hizo de la mejor manera posible" es reconocer que había mejores maneras y lo de la "posibilidad" es jugar con el azar,el cual,exagerando un poco,permite volar una imprenta y que los tipos caigan formando la enciclopedia británica,es decir,que existían otras muchas posibilidades.Repito,muy buen artículo.

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  • 1 jucartos 22/03/14 09:07

    Siento que lo recuerdes así, la transición. Yo recuerdo otra cosa, una enorme ilusión por el futuro, porque se sabía de dónde se venía, y este señor. que fue absolutamente criticado, también por mí, porque esperábamos más, lo hizo quizá de la mejor manera posible. Los que vinieron detrás son los que no están a la altura.

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