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Desde la tramoya

Guía para que parezca que has leído el libro del que todo el mundo habla


Actualizada 01/05/2014 a las 18:07    
EL AUTOR
No porque no quieras leerlo: yo llevo una cuarta parte de sus 500 páginas (sin contar notas y apéndices), y te aseguro que merece la pena. No. Te doy esta guía porque no podrás leerlo de momento a menos que quieras hacerlo en inglés y compres la edición electrónica o lo cojas en una biblioteca si es que lo tiene alguna. Está completamente agotado. Pregunté por él en dos librerías de Nueva York, la muy comercial Barnes& Noble de Union Square y la muy fascinante Strand de Broadway. Nada. Volví a preguntar en la librería del Banco Mundial en Washington, que lo tiene todo. "Lo siento, el libro está agotado. Se supone que van a tirar otros 20.000 o 30.000 ejemplares".

Sorprendente, porque se trata de un auténtico tratado de Economía, larguísimo, salpicado de conceptos complejos, que está escrito por un francés (y sabemos que lo francés no cuenta con la simpatía inicial de los estadounidenses) y porque no hace muchas concesiones a la literatura, más allá de algunas menciones cultistas al realismo de las novelas europeas del siglo XIX.

Hablo, por supuesto, del libro de Thomas Piketty, Capital in the Twenty-First Century. ¿Por qué ese éxito? ¿Qué dice? Y también, ¿por qué debemos ayudar a que sus ideas se extiendan?

Thomas Piketty (pronúnciese "Tomás Piketí") ha revisado más de un siglo de datos de la economía de dos decenas de países. Los cálculos sobre lo que esos países produjeron e ingresaron. Los datos de cómo distribuyeron sus ingresos. El economista ha recogido los cálculos sobre la riqueza mundial y cómo llega. Ha mirado en cada rincón de la economía mundial y de su historia. El trabajo y su muy fluida exposición a lo largo del libro, que se recorre más como un paseo que como una escalada, proporciona decenas de datos curiosos y de ejemplos e ilustraciones interesantes. Pero la línea argumental es muy poco anecdótica, muy sustancial y muy inspiradora.

Piketty plantea el problema nada más empezar el libro: "Cuando la tasa de rendimiento del capital supera la tasa de crecimiento de la producción y el ingreso, como sucedió en el siglo XIX y parece bastante probable que pase en el XXI, el capitalismo genera automáticamente desigualdades arbitrarias e insostenibles que dañan radicalmente los valores meritocráticos sobre los que se asientan las sociedades democráticas".

Pese a la complejidad de los análisis, sobre los que, sin embargo, el economista francés te guía de manera sumanente didáctica, la tesis es bastante sencilla: no es verdad ese axioma conservador según el cual "el aumento del caudal eleva a todos los barcos", es decir, que el crecimiento favorece a todos de forma similar. No: hay momentos en la historia, explica y demuestra el libro, en que a través de incrementos muy superiores del rendimiento del capital (inmuebles, por ejemplo), una concentración de la riqueza en unas pocas manos, salarios estratosférios, autoconcedidos y completamente injustificables a los grandes directivos, y unas leyes que permiten que eso se perpetúe y aún aumente (eliminando impuesto de sucesiones o facilitando transmisiones patrimoniales), crece la desigualdad y el famoso 1% se refuerza en sus privilegios y su extraordinario poder.

Sucedió, dice Piketty, en el siglo XIX, y podría estar pasando ahora, especialmente desde los años 70 y 80. No sucedió en el siglo XX porque las guerras mundiales actuaron como un nivelador que alivió las desigualdades por la vía más trágica y porque en los años 50 se optó por el Estado Social como modelo, con fuertes inversiones públicas en igualdad a través de la educación pública, la salud pública, las pensiones y los subsidios, etc. Naturalmente, eso implicó la instauración de un sistema fiscal progresivo, improvisado en buena parte en el periodo caótico de las dos guerras. Pero en sociedades como la nuestra, con tiempos de paz muy sostenida, con crecimientos que tienden a estabilizarse –convenientemente, dice Piketty– entre el 1 y el 2% –sucede que unos pocos cada vez tienen más, se fijan a sí mismos sus propios privilegios, copan los accesos a las mejores universidades –Piketty detiene su atención particularmenten en la educación superior– establecen sus propias normas y las de los demás, y fijan sus propios impuestos. Al mismo tiempo aumenta la distancia con el resto y la desigualdad se hace más patente.

Las propuestas de Piketty son tan concretas que dan título a sus subcapítulos: un sistema fiscal verdaderamente progresivo, que no admita lo que sucede ahora en Estados Unidos o en Europa, donde los más ricos entre los ricos pagan proporcionalmente menos que los demás. Un impuesto "confiscatorio" del entorno de un 80% sobre las rentas del capital excesivas (intereses, rentas inmobiliarias, dividendos), y sobre los salarios de infarto que se autoasignan las grandes compañías, como el que se ha aplicado de hecho en Estados Unidos desde la Gran Depresión y hasta los años 80 del siglo XX. Un impuesto global a la riqueza –utópico reconoce el propio autor– que grave los ingresos no productivos. Por ejemplo sugiere Piketty, en un 1% si el ingreso es de entre 1 y 5 millones de euros, o en un 2 si los ingresos son superiores a 5 millones. O un incremento inmediato de la transparencia en las transacciones internacionales. Por ejemplo con una transmisión automática de los datos de la banca mundial.

Dos centenares de líderes de opinión europeos discutían el otro día en Amsterdam posibles medidas para "hacer que las políticas progresistas funcionen". En Economía no estábamos de acuerdo en nada. Para unos había que subir impuestos; para otros, bajarlos. Si alguien decía que había que imponer el impuesto de sucesiones, a otro eso le parecía casi trotskista. Basta mirar el lamentable manifiesto de los socialistas europeos para las próximas elecciones al Europarlamento, para constatar la lamentable vaguedad de la socialdemocracia y su aburguesamiento. Cómo no iba a ser así si en la propia Unión Europea se permite que haya paraísos fiscales como Luxemburgo o Andorra, o limbos como Irlanda o la propia Holanda.

Puede que en Piketty haya algo de marketing editorial y de este déficit de atención que nos aflige al ritmo de trending topics, pero creo que hay mucho más. Con conocimiento de causa, con elegancia, y sin dogmatismos Piketty le dice al mundo lo que el mundo intuye: Que hay una ínfima minoría con enormes e indecentes privilegios. Y también le dice al mundo lo que el mundo quiere oir: Que hay soluciones científicas, concretas y sí, de fuerte inspiración ideológica, para que eso deje de ser así.


14 Comentarios
  • 14 Angel 09/08/14 14:27

    PIPOLibre dijo..
    Alguien me explica que es eso de l aizquierda, la izquierda de la izquierda, la derecha, la derechad e lac erecha, el centro, el centro del centro. Y de paso el sendtido de la vida este que obliga a pertenecer, se quiera o no, aun grupo definido y cerrado en si mismo, Y ser tratado como un traidor si no se esta de acuerdo con lo que el grupo diga o diga el lider, de ese grupo, o no lo diga, pero parezca que ha dicho, o parezca que tu no eres lo fiel que debe ser al grupo de izquierdas, o al de derachas, al de la ziquierda de las izquirdas, o al centro del universo y mas alla. Yo he inventado mi propio ismo, en el que estoy yo solo e invito cada dia a personas diferentes, y lo mejor, es que las hecho cuando quiero, sin necesidad de hcerlas desaparecer del grupo. Jajajajaja. Es que esto de la tribu lo tenemos grabado a sangre desde la epoca de los cazadores en que nos matabamos unos a otros por el mamut mas grande

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  • 13 PIPOLibre 13/05/14 11:20

    Interesantísimo artículo Luís, pero da la sensación de que el socialismo se te queda corto. Vamos, que te situa más a la izquierda de a izquierda. Si es así, bienvenido al otro lado de la carretera. ;)

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  • 12 mafalda 06/05/14 19:18

    las desigualdades crecen y crecen porque el sistema capitalista controla la politica y las leyes que emanan de los parlamentos, hechas a su medida. los ciudadanos debemos pasar a la acción y defendernos. Aunque digan que la lucha de clases está demodé, ellos ejercen sobre las clases trabajadoras la presión enorme que les confiere su poderío. Por tanto, tenemos derecho a la legitima defensa ante su violencia inusitada, y debemos ejercerla.

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  • 11 migra 04/05/14 10:30

    Paea los que lean francés, el libro salió el año pasado en su lengua original. Lo de ahora no es má que la traducción al inglés. Claro es lo que más impacto tiene.

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  • 10 Bacante 04/05/14 09:46

  • 9 Bacante 04/05/14 09:45

    Lástima de título. Me resulta ofensivo. Cuiden lo que escriben, oigan.

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  • 8 estovamal 03/05/14 13:10

    Pues  mire, no tengo ninguna intención de aparentar que lo he leido, y visto su precio, tampoco voy a comprarlo. Por ello, tampoco necesito una guía para leerlo. Si sé que el libro parece ser importante pues ya lo he encontrado citado por otros analistas, singularmente Vicens Navarro, que me merece  un gran respeto como tal. Y como lector y socio de Infolibre valoraría positivamente y agradecería una mayor clarificación de la importancia de este texto, si sus análisis son tan rigurosos como parece, y si plantea algunas soluciones, no solo a la actual brutal crisis-estafa que padecemos la mayoría, sino también a la previsible que se le avecina a la minoría. Si el Sr. Piketty hace alguna referencia a los datos del consumo desaforado, a la crisis energética, al cambio climatico. En fin, saber si este analista es tan verdaderamente importante y qué es lo que propone.    Porque tenemos graves problemas, y necesitamos gente que sepa entenderlos. De todos modos, gracias por hablar de él.

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  • 7 Elena Cristina 03/05/14 12:51

    Encontrado, en inglés, sin problemas en La Casa del Libro, 35 euros

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  • 6 jomalepe 02/05/14 23:32

    Soy un españolito de apie y muy cabreado con todo lo que leo,veo y escucho,¿hasta cuando le vamos a seguir dando vueltas al tema de la crisis?,¿es que no nos damos cuenta de que la crisis solo la  padecemos los de siempre?,¿acaso los ricos no tienen crisis?,pues claro que tienen crisis, antes ganaban dos millones al dia y ahora solo ganan uno y eso no se puede admitir en un estado de derecho y un pais tan democratico como el nuestro,donde todos los gobiernos  que hemos padecido,perdon tenido, su unica preocupacion ha sido el bienestar de los ciudadano.Por el amor de dios (que por cierto nada tiene que ver con esto) dejemos de darle vueltas a la mierda y pongamos entre todos los cimientos para que esto cambie y podamos todos y no solamente los pudientes vivir un poco mejor.Muchas gracias por vuestra informacion.

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  • 5 Mulliner 02/05/14 15:16

  • 4 Luis Arroyo 02/05/14 11:17

    Miyuko dijo..
    Gracias, Miyuko. Pero en francés también está agotado. Aunque tienes razón: quien sepa puede leerlo también en francés.  

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  • 3 Miyuko 02/05/14 10:30

    Le capital au  XXI siecle. 950 pages. Si lees francés. Se puede comprar ya mismo.

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  • 2 Mr Spock 02/05/14 09:59

    De lo más interesante que he leído en mucho tiempo

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  • 1 Maria garcia 02/05/14 09:51

    Si el vulgo dejase de serlo, no habría problema al tratarse de barcos a flote. Por eso, en Rusia no se habla para idiotas.

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