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Centralidad

Publicada 21/07/2015 a las 06:00 Actualizada 24/11/2015 a las 13:11    
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Eso de la “centralidad” ha sido el latiguillo preferido del poder en el último tramo del curso 2014-2015. El PP ha instado al PSOE a romper sus alianzas coyunturales con Podemos y “regresar a la centralidad”. Susana Díaz y Pedro Sánchez se han proclamado los paladines de la auténtica “centralidad”, añadiendo, eso sí, que, allá en el fondo de sus corazones, ellos son de izquierdas. Ciudadanos, por supuesto, se ha declarado inventor indiscutible de la “centralidad”. Y el diario El País ha asegurado que el electorado considera al PP y Podemos como los partidos más “radicales” y alejados de la “centralidad”, maravilloso carisma que, evidentemente, atribuye al PSOE felipista y Albert Rivera.

Ni romano ni cartaginés, ni carne ni pescado, ni chicha ni limoná, la “centralidad” es una de esas fórmulas mentirosas a las que resulta difícil oponerse. Llueve sobre siglos de discursos que proclaman que la virtud está en el medio, que los extremos son peligrosos, que la moderación es la base de una buena salud, que lo mejor es no significarse y optar por verlas venir. Adolfo Suárez ya tiró de ese arquetipo en la Transición, llamándole, con menor pedantería, el “centro”. ¿Quién quiere una nueva Guerra Civil? Nadie, ¿verdad?. Pues, entonces, lo mejor es el “centro”: ni franquismo ni comunismo, ni azules ni rojos, ni continuismo ni ruptura, mucho menos revolución. Al mago Suárez el truco le funcionó durante unos años, los suficientes para que la democracia naciente asumiera buena parte del legado franquista.

Acotado de nuevo el terreno de juego de esta guisa, ¿a ver quién es el valiente que se opone hoy a la “centralidad”? Nadie, por supuesto. De hacerlo, su lapidación como un peligroso “extremista” sería fulgurante. Ni tan siquiera puede uno reconocer que es “radical” en el sentido primigenio de querer ir a la raíz de las cosas; la palabra “radical” se ha repetido tanto en tono peyorativo que la inmensa mayoría de la gente la asocia con los peores males: la intransigencia, el fanatismo, la violencia, el terrorismo incluso. Es injusto pero probablemente irreversible.

Como ocurrió en la Transición, el poder ha ganado la batalla lingüística. La palabra “centro” fue el “ábrete sésamo” de entonces; la “centralidad” ocupa hoy ese lugar. La verdad es que no lo tuvo difícil en aquellos tiempos ni lo tiene ahora. El poder –llámenle Ibex 35 si así lo prefieren– domina las instituciones, los grandes partidos, las universidades, las fundaciones, los medios de comunicación masivos… Y sabe explotar a fondo el miedo, uno de los sentimientos más poderosos. ¿Quieres un golpe de Estado; estás dispuesto a repetir la Guerra Civil?, susurraba en la segunda mitad de los años 1970. ¿Quieres vivir como en Venezuela; deseas ser griego?, dice ahora. En uno y otro caso, nótese, no se enuncian predicciones razonables sobre lo que ocurriría en caso de que la ciudadanía optara por un cambio auténtico: se formulan amenazas. Si no sois buenos chicos, ya nos encargaríamos nosotros de que se cumplieran estos siniestros augurios.

No es difícil descubrir qué tienen en común los actuales campeones de la “centralidad”: la monarquía es estupenda y Felipe VI le ha dado un nuevo brillo con su preparación y su discreción; la unidad de la patria, tan indiscutible como el movimiento de los planetas; la Constitución de 1978, una obra de arte que, en el peor de los casos, precisa unos ligeros retoques; el incesante aumento de los beneficios de los bancos y las grandes empresas, lo esencial para que España funcione.

O sea, la “centralidad” viene a ser aquello de “ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi Señor”. Y no nos hagamos los tontos, sabemos quién es el Señor.
EL AUTOR
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10 Comentarios
  • 24 Lunilla 31/07/15 10:06

    La trannsversalidad: Un concepto que aparece vinculado a los partidos "atrapalotodo". Todo concepto  es polisèmico (multiples significados), desdee luego hace incapiè en que està vinculado a ideas  polìticas previas, ligadas a no establecer diferenciaas previas  eentre izquierda-derecha sus productos estan formulados  de manera tan ambigua, que practicamente cualquiera los puede suscribir.  Molete.

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  • 23 Lunilla 31/07/15 10:00

    ¡ Ees genial! cuanto mas ambiguo y contradictorio es mi discurso, mas crecen mis expectativas de voto! La irrupciòn de Podemos, hace  que cada vez suenen mas dos terminos cuyo significado quizas no todo el mundo conozca adecuadamente- "Partido atrapalotodo" y "Transversalidad"- Pues bien estos dos terminos se refieren a organizaciones muy controladas y dirigidas por una èlite en torno a un liderazgo cuyo èxito reside en eel caràcter  carismatico del lider. Elo partido atraapalotodo ues una metàfora que a la vez no lleva a otra: "Cajon de sastre" donde cabe todo siempre que genere votos (objetivo primordial) sigue..continua............

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  • 22 Lunilla 31/07/15 08:37

    No hay que relaativizar el hecho  de la importancia de nuestros verbos tertulianenses, sino por el contrario, hasta donde yo sè,  hay que priorizar, e incluso diria que solemnizar su fundamental relevancia hay que tertulianizar algunos verbos para encontrales su perfecta expresiòn : parar por ej. no es parar; se dice "paralizar"; culpar no es culpar; se dice "CULPABILIZAR"; polemizar no ess polemizar swe debe decir "PODEMOS" hay que tertulianizar el mundo con el mismo ardor que Colon tras el descubrimiento  de America, la imposiicion de la lengua Española como herencia del Nuevo Mundo. Molete PD. Esta muy claro..¡Podemos ...¡ si queremos! POLEMIZAR

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  • 21 Rafael María 28/07/15 20:59

    Gran artículo que desvela un de las argucias del  poder, el manejo hábil de los mensajes y vocablos para aprovechar el sentimiento que alimenta el ego y la desconfianza de nuestros pueblos, el miedo. Asusta y venceras... ¿Cómo hacer frente a estos métodos? la divulgación de otros vocablos con argumentos claros y con la confianza en el género humano para entenderlos y hacerlos suyos. En el fondo de nuestros corazones está la sabiduría. Sólo tenemos que despertar de este sueño en el que nos hemos sumido sin tener que culpabilizar a nadie. Podemos lograrlo, sólo hemos de actuar consciente y honestamente. ¿Podemos? Sí, si queremos.

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  • 20 Lunilla 26/07/15 22:11

    ........viene del anterior [...]Lo mas caracteristico es que despues de haberse clonado un Podemos Ibex-35 - Paatricia Botin-( que segun Iglesias, no son casta) resulte que al lado - izquierda insstitucion- quedaase tan descentrado que fuera el PSOE a nivel estatal quien postule la casa comùn de la izquierda en este Pais. Con posiobilidades de hechar a esta formaciòn , ese partido en avanzado estado de  neurosis, ademas de trama mafiosa, que es el PP.  Molete.

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  • 19 Lunilla 26/07/15 22:04

    La tragedia de Podemos es que necesitaba que su viaje a la centralidad se lo creyera hasta  gente "bienpensante" de derecha, sin que se lo creyeran , por otro lado,  los ambientes izquierdistas de izquierda. El resultado esd que este viaje a ala centralidad se choca con un centro que va de no casta y da mas tranquilidad a esos sectores a los que podemos ha querido ganarse diciendo que el problema es la casta, que no tanto el sistema. Entretanto a marginado tanto a IU, que si ahora podemos se  quisiera rebotar aa la izquierda se encontraria un grupo  cuya suerte institucional es de izquierda, sin ambiguedades. En definitiva de tanto  viaje por el tablero Podemos mcorre el rieesgo de no encontrar ubicacion  existencial, añl menos para el conjunto de sus corrientes internas, con la amenaza de  reproducir lo peor de la politiqueria  tal como se puede advertir........sigue........

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  • 18 Mirari 24/07/15 01:05

    Se te olvido o no te parecio importante para este análisis de la política de la dictadura de los mercados nombrar lo de ahora,Ahora en Comun,la confluencia de Izquierdas por el cambio en la política.

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  • 17 elcaminante 23/07/15 23:00

    El centro es una mera figura geometrica, un punto equidistante en un circulo. Dicho esto, me temo, que el articulista pervierte el castellano, al igual que algunos políticos, toda vez que centro y centralidad, fuera de la geometria, indica las acciones razonables, aquellas que el sentido común nos hace ver lógicas y posibles; y en su caracter político expresaria acciones alejadas de los excesos, tanto teologicos como doctrinarios. Por supuesto llamar al Sr. Aznar centrista, es pura paradoja cargada de cinismo.

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  • 16 mcjaramillo 23/07/15 17:37

    Pues yo siempre he pensado que en el centro está la mediocridad.

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  • 15 gusalo 22/07/15 19:36

    Muy buen artículo sobre la perversión del lenguaje, centrado en este caso sobre la variante pedante de la palabra “centro”.  Supongo que “centralidad” y “centro” llevan el mismo camino que “liberalismo” y “liberal”, cuyo significado es más o menos el contrario que tenía hace un par de siglos, o “popular”, como se califica el partido de los banqueros y demás 'aristócratas modernos'. El mismísimo Aznar calificaba a su partido “de centro”. ¿Qué le vamos a hacer! Bueno, llamémosles “de centro”; o mejor, “del extremo centro”… A los que estén cerca de ellos, los llamaremos “los cercanos al extremo centro”.       

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