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Bernie Sanders

Publicada 02/09/2015 a las 06:00 Actualizada 24/11/2015 a las 13:10    
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Estados Unidos no siempre fue ese gigantón asustadizo como una ardilla que conocemos hoy, ese país aterrorizado crónicamente por la posibilidad de una invasión extranjera: los rusos, los chinos, los comunistas en general, los marcianos, los musulmanes, los emigrantes hispanos, los muertos vivientes, los virus malignos… Hubo un tiempo, los primeros dos tercios de su historia, en que solía hacer honor a ese lema que aún cacarea de land of the brave, la tierra de los valientes. Aunque ahora resulte casi pasmoso, Estados Unidos fue el primer país contemporáneo que le dio una patada en el trasero a la monarquía y la sociedad de las pelucas empolvadas y proclamó la primacía de los derechos humanos y los valores republicanos.

En este primer tramo de la larga campaña presidencial que culminará en noviembre de 2016, Donald Trump interpreta el Estados Unidos al que hoy estamos más acostumbrados: el muy conservador de los varones blancos, anglosajones, protestantes… y ricos. Pero Trump no supone ninguna novedad: son raras las campañas norteamericanas de las últimas décadas en la que no haya aparecido una candidatura de este tenor. Incluso cuando no obtiene la victoria, su influencia en el resultado final suele ser decisiva: obliga a escorarse a la derecha a los demás.

La verdadera novedad en este arranque de la carrera por la Casa Blanca se llama Bernie Sanders, es judío y procede del pequeño Estado de Vermont. Sanders, que cumplirá 74 años este 8 de septiembre, se proclama socialista –sí, han leído ustedes bien– y quiere acabar con los excesos del capitalismo salvaje que han sembrado de dolor, injusticia y desigualdad su país y, por extensión, el mundo entero. Su modelo, dice, es la socialdemocracia de los países escandinavos.

Sanders es un político veterano. Fue alcalde de Burlington, la ciudad más poblada de Vermont, y luego congresista en Washington durante 16 años. En 2006 fue elegido senador por Vermont y en 2012 fue reelegido ¡con el 71% de los votos! Su voz lleva más de tres décadas alzándose contra las rebajas de impuestos a los ricos, las barbaridades cometidas contra la naturaleza y las restricciones a los derechos y libertades justificadas por la lucha contra el terrorismo.

Bernie Sanders

El precandidato presidencial demócrata, el senador Bernie Sanders, en un acto electoral en Conway, Nuevo Hampshire. EFE

“El Gobierno de Estados Unidos le corresponde a todos los estadounidenses y no a un grupo de billonarios”. Con esta idea fuerza, Sanders anunció el pasado abril su intención de presentarse a las primarias que designarán al candidato del Partido Demócrata en las presidenciales de 2016. No lo hizo desde la televisión o Twitter, o en una cena con ricos y famosos en un hotel de cinco estrellas, sino desde un podio situado en uno de los jardines que rodean el Capitolio y sin usar músicas pegadizas o videos almibarados.

Ni en sus sueños más salvajes, Sanders y sus partidarios creen que el senador de Vermont terminará sentado en el Despacho Oval. Su objetivo es más modesto, pero no por ello menos atrayente: volver a introducir los temas progresistas, las preocupaciones de lo que Henry Wallace llamaba “el hombre común”, en la agenda política y mediática estadounidense. Lo está consiguiendo: las pequeñas contribuciones económicas a través de Internet a la campaña de Sanders están siendo tan numerosas y sus actos electorales tan concurridos que la mismísima Hillary Clinton se ve obligada a insistir en que ella también tiene corazón, no es sólo un experimentado pilar del establishment.

El miedo comenzó a instalarse en el alma estadounidense durante la presidencia de Harry Truman, cuando los norteamericanos fueron sometidos a un tremendo lavado de cerebro. El modo de vida americano, se pregonó desde todos los púlpitos posibles, estaba amenazado por ese monstruo llamado comunismo, al que se le asoció malintencionadamente cualquier tipo de crítica al capitalismo estadounidense, fuera ésta socialdemócrata, libertaria o, pura y simplemente, democrática. De aquella siembra de un paranoico temor a Godzilla proceden los sucesivos episodios autoritarios estadounidenses, desde la caza de brujas de McCarthy hasta el Guantánamo de Bush.

En su serie televisiva The Untold History of de United States (La historia no contada de Estados Unidos), Oliver Stone sostiene que todo hubiera sido muy diferente si Henry Wallace hubiera sido elegido candidato a la vicepresidencia en la Convención Nacional Demócrata de 1944. Wallace, un demócrata progresista, hubiera reemplazado a Roosevelt cuando este falleció en abril de 1945, y Estados Unidos no se hubiera deslizado por la pendiente del belicismo y el imperialismo.

Pero Wallace, el favorito de Roosevelt y de la mayoría de los delegados demócratas, fue víctima de un pucherazo y su lugar lo ocupó ese mediocre y conservador político sureño que era Truman.

Roosevelt y, aún más su esposa, Eleanor, ya fueron acusados en su tiempo de comunistas por la derecha estadounidense. También lo fue Wallace, que compartía la visión de los Roosevelt: antifascismo, derechos civiles, Estado regulador, protección social, sistema fiscal progresivo… Y la idea de que el miedo es a lo único que hay que temerle.

Al proponer una subida del salario mínimo, la creación de cortafuegos a las ambiciones desmedidas de Wall Street y cosas semejantes, Berni Sanders devuelve al debate norteamericano temas que sonaron levemente en las candidaturas de Obama y Kennedy pero que no se hacían tan evidentes desde los tiempos de Roosevelt y Wallace. Es una novedad que nos devuelve, aunque sea como una lluvia refrescante de verano, el mejor Estados Unidos, el de los valientes.

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9 Comentarios
  • 9 talía 05/09/15 13:28

    Estoy de acuerdo con el Sr. Valenzuela que  El Candidato Sr. Sanders ni sus seguidores se creen que vaya a ganar la Casablanca, pero no está mal que los auténticos progresistas de EE.UU (que no son ni Obama ni H.Clinton), tengan voz pública, me alegro- Si llegaran hasta el despacho Oval sería una señal extraordinaria y a la vez de que el pueblo americano se estaría haciendo con las riendas de sus propios intereses, pero eso es una utopía. Porqué no soñar?. Me ha gustado mucho este Art. gracias 

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  • 8 Desde mi pueblo 03/09/15 23:18

    Gracias Sr. Valenzuela.

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  • 7 TOTOFREDO 02/09/15 21:24

    Ver venir....................con Obama también parecía que "algo" iba a cambiar y ya lo hemos podido comprobar.

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  • 6 Francoforte 02/09/15 21:09

    En un mar de neoliberalismo que está dividiendo la sociedad democrática a niveles de las monarquías absolutas se ven destellos de políticos de izquierdas que confortan. Aún son mínimos pero son esperanzadores. Además de Sander está la senadora Warren, mas joven y gran batalladora. En Europa se merec un artículo el diputado laborista Corbyn que tiene revolucionada a la derecha. No hay día en que el conservador The Telegraph no le llene de improperios desde su primera página. Hasta el innombrable Blair ha tenido que hacer de Torquemada y pedir la hoguera para este viejo barbudo descorbatado que reclama la re-nacionalización de ferrocarriles, electricidad y agua. Pide que se acaben los privilegios reales y todo lo que haga y gaste la familia pase por el Parlamento. Hasta han corrido la voz que devolvería Las Malvinas a sus dueños. De Gibraltar AÚN no han dicho nada. Pero faltan varias semanas para las primarias laboristas. Su programa incluye el achatarraminto de la flota nuclear. Un tipo

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  • 5 Irenepaz 02/09/15 20:48

    Tubal dijo..
    Cuando Obama ganó las primeras elecciones, genero una suerte de alegría en los ciudadanos, tanto es así que pusieron dinero para su campaña, pero apenas ha conseguido implatar la sanidad pública, no ha podido crear leyes que frenen a los mercados financieros y Oriente es un polvorín la famosa hoja de ruta de Busch. Después del asesinato de Kennedy  vengo pensando que el presidente de EEUU es un adorno para pasear por el mundo. Nada va a cambiar. Un saludo. 

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  • 4 Tubal 02/09/15 11:35

    En la historia europea contemporánea, la primera patada seria a la monarquía la protagonizaron los holandeses, en siglo XVII, seguidos de los ingleses, con la dictadura-república de Cromwell. Los calvinistas-mercantlistas holandeses fueron quienes fundaron New Amsterdam (hoy New York). Los colonos-padres-de la patria estadounidenses (europeos ellos) no inventaron nada. Se basaron en la esclavitud como mano de obra barata y en la Biblia como fuente codificadora del bien y del mal. La Constitución norteamericana de 1787 se invoca como modelo de modernidad por lo que tuvo de novedoso formalmente, pero no hizo más que fijar  (y anquilosar) el ideario político de los colonos. Prueba de ello son las múltiples “enmiendas” con las que han tratado de ir corrigiendo sólo algunas de sus deficiencias, incompatibles con una auténtica democracia moderna. Desgraciadamente, ese sigue siendo el esquema cultural de una gran mayoría de norteamericanos y creo que no es previsible cambio radical alguno.

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  • 3 Red 02/09/15 11:17

    Bernie Sanders, un soplo de aire fresco en este hervidero político. Socialista, mayor y judío, tres calificativos que hoy en día suelen descalificar a cualquiera en política, por unas razones y por todas las contrarias, y sin embargo ahí está él, desmitificando bulos.  Soriafar, no sólo en EEUU hay poca participación electoral, también aquí padecemos de lo mismo, pero los ricos siempre votan -el miedo al populacho les empuja-. ¿Por qué no nos planteamos el voto obligatorio? Lo digo con toda franqueza. Si los ricos y poderosos hacen todo lo posible por tener el pueblo narcotizado y despolitizado, ¿por qué nosotros no podemos defendernos de ellos con una ley de obligatoriedad de votar? Al menos hasta que retomemos una educación de calidad que forme a los ciudadanos en democracia, responsabilidad social, sentimiento crítico, en fin, valores que permitan el desarrollo del hombre como ciudadano ético. Si la obligatoriedad se hiciera extensiva a la sindicación, otro gallo nos cantaría. Salud

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  • 2 soriafar 02/09/15 07:05

    No estoy muy seguro de lo que voy a comentar, pero tengo entendido que en los EE.UU se vota muy poco, creo que sobre el 50%, Yo diría que precisamente los que pueden desbancar al capitalismo salvaje de ese país (que ya lo tenemos aquí), son los que no votan, y entre ellos están los mas necesitados, que con su voto podrían desbancar a esos ejemplares anglosajones como, el impresentable trump. Estoy seguro que esto seria muy positivo para la humanidad.

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  • 1 Alfar 02/09/15 01:46

    Seria una bendicion para el mundo, que alguien asi ganara la presidencia de EEUU, pero desgraciadamente hay mas posibilidades de que gane el hortera impresentable de Trump.

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