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Verso Libre

El día 7 tenemos una cita

Publicada 01/11/2015 a las 06:00 Actualizada 01/11/2015 a las 11:53    
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Hace dos años participé en un programa de Hora 25 que se emitió desde una casa de acogida para mujeres maltratadas. Pude comprobar que una parte decisiva del trabajo consistía en devolver a las víctimas su identidad y su autoestima. No se trataba sólo de defenderlas de la violencia física, había que reconstruir un sentido digno de la vida, un ámbito de convivencia familiar, un mundo en el que volvieran a sentirse personas.

¿Quién puede hacernos daño? La gente que forma parte de nuestra vida tiene la potestad no ya de criticarnos o atacarnos, sino de dejarnos sin suelo existencial para sostenernos. Cuando aceptamos a alguien en nuestra intimidad nos enriquecemos por dentro. El descubrimiento del número dos es un requisito indispensable para crecer como individuos. Pero cuando alguien entra en nuestro ser puede también, si se comporta de manera injusta, deshabitarnos, horadarnos, desarticularnos.

Esta experiencia llega darse en muchas relaciones: grupos políticos, comunidades de vecinos, padres e hijos, hermanos… Quizás merezca una meditación social el daño del veneno interno en algunas de estas relaciones. Pero la única que exige una respuesta social y política inmediata es la experiencia desatada por la violencia machista. Los datos son impresionantes. En lo que llevamos de 2015 han muerto asesinadas más de 70 mujeres. Una barbarie crónica: más de 800 cadáveres en los últimos 10 años.

El movimiento feminista ha convocado una manifestación de carácter nacional, en Madrid, el próximo 7 de noviembre, para protestar contra la violencia machista. El carácter nacional no se debe sólo a que se espera la participación de gente de muchos lugares, sino también a que se quiere plantear la gravedad de esta violencia como una cuestión de Estado. Sobran los motivos para salir a la calle y acudir a la cita.

Los años electorales acentúan la inclinación de los políticos a extender la idea de que una sociedad soluciona todos los problemas a través de los votos. No es verdad. Sin restarle importancia a los resultados electorales, la movilización de la ciudadanía resulta imprescindible para crear alternativas y abrir procesos constituyentes en una sociedad. Igualdad es hoy la palabra clave en España si queremos pensar en una realidad distinta. Igualdad económica, igualdad de género, igualdad ante la ley. Las alternativas transformadoras caen en una trampa grave cuando renuncian a la movilización social y se convierten en una oferta electoral en las pantallas de los televisores, presentándose como el bálsamo de Fierabrás. Votadnos a nosotros y se acabarán todos vuestros problemas.

Esa lógica da fruto en el mundo de las rabietas y las barras de los bares, pero se aparta de la realidad política. Un proceso democrático en España necesita que la gente se movilice y tome conciencia de que no se puede tejer la realidad de un país en la inercia de la desigualdad machista. La violencia es sólo su efecto más grave. Si analizamos el mundo laboral, el desempleo, el desmantelamiento de la sanidad pública, la exigencia de cuidados, es fácil comprobar las huellas y el humo de la desigualdad.

Pero la violencia es el efecto más grave. Por eso el amparo de las víctimas y la prevención (jurídica, educativa, cultural) son demandas que están hoy en el corazón herido de nuestra democracia.

La poesía del siglo XX nos ha enseñado que es imposible sostener los sueños públicos en una plaza si no asumimos antes la emancipación en la vida cotidiana y en la intimidad. ¿Quién te puede hacer más daño? ¿Qué decimos al decir soy yo? La historia pasa por las guerras, las constituciones, los inventos tecnológicos, los descubrimientos científicos, los acuerdos internacionales, pero también por el ruido de una lágrima, por el sentido de un abrazo o por la manera con la que decimos soy hombre, soy mujer, somos.

Cuando fui a la casa de acogida me emocionó la manera en la que una mujer maltratada contó el proceso de reconstrucción de su dignidad, la historia de una cita nueva, la tarde en la que se sintió capaz de sentarse delante de un espejo, pintarse los ojos, pintarse los labios, sonreír otra vez y salir a la calle. Sobran los motivos para salir. El día 7 de noviembre la democracia española tiene una cita. Debemos salir a la calle.
EL AUTOR


10 Comentarios
  • 11 estovamal 02/11/15 10:44

  • 10 Zore 02/11/15 09:46

    Yo veo el problema siempre dirigido al caso concreto de la violencia de género, pero creo que el problema al que habría que atender es la humillación en el entorno doméstico, ya que la violencia física es sólo uno de sus síntomas. Pongo como ejemplo uno que me toca muy de cerca, una mujer (aunque bien podría ser un hombre) cuyo padrastro y hermana menor humillan constantemente y sabotean todo lo que le hace ilusión, hasta el punto de que se siente incapaz de hacer nada en la vida y ha llegado a intentar suicidarse. No hay violencia física, pero igualmente están consiguiendo que piense que no es una persona si no un estorbo y que lo hace todo mal. El problema llega hasta tal punto que hace poco le surgió la posibilidad de independizarse y dejar atrás todo eso, y no quiere porque no se ve capaz de vivir sola. Y no se que narices hacer para ayudarla.

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  • 9 benicadell 02/11/15 06:10

    Educación, educación y más educación. Algo hará. El éxito no esta garantizado.

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  • 8 Garan04 02/11/15 01:18

    cepeda dijo..
    Los problemas con las mujeres no lo tienen que solucionar "solo" las mujeres. ¡Tú también podrías poner tu granito de arena! ¿una forma? yendo el dia 7 ¡todos/as tenemos una cita!

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  • 7 cepeda 01/11/15 20:26

    Me gustaría saber como va a conseguir el movimiento feminista solucionar el que un tipo asesine a su mujer y luego se suicide...

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  • 6 Lunilla 01/11/15 17:02

    ............Hay que tener cuidado con lo que uno dice, con lo que hace, cada movimiento, cada cabosuelto que quede pospuesto traas nuestros pasos, cada silencio, cada renuncia hecha por cansancio, por soberbia o resentimiento, cada herida abierta por la obstinaciòn de un dedo acusador, cada paso evasivo, cada espacio grato que estropeamos, cada cionversaciòn interesante que eludimos, puede ser la ùñtima oportrinidad que tengamos en este mundo poara estar en paz y comuniòn con las fuerzas que nos mueven . Entonces pensaremos en las veces que le dimos importancia a un cuadro torcido, a una palabra mal escrita, a un charco de eorin de nuestro perro en lugar equivocado. En laas ocasiones que alguien quiso sorprendernos y le escupimos en la cara nuestra delicada ironia, nuestro inteligente sarcasmo porque no era excatamente lo que esperàbamos; ¡En fin!..en las historias mìnimas que despreciamos, por no estar a ala altura de nuestra pretendida magnificencia. Hay que tener cuidado con nuestra es-ta-tu-ra- "vital": Con la habilidad que podamos tener para resolver ofensas perfectas, respuestas inmediatas, y vamos dejando frases sueltas por el camino como obcecados por un vertigo demencial- ¡por intyentar ser tan grandes como nuestro colosal ego nos dice ser!....Molete.

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  • 5 Rafael María 01/11/15 15:40

    El verdadero debate lo planteas en algunos aspectos de tu escrito. La cuestión es que te dejas influencias por la creencia predominante de que la raíz de la violencia en las relaciones de pareja proviene del machismo. Este concepto diseñado por el feminismo es un constructo que simplifica e impide un análisis real de la situación.  Los miedos masculinos y la rabia femenina, las sombras que tenemos todos y todas dentro, nos llevan a unas relaciones desequilibradas, en el que se crean situaciones de enfrentamiento cotidiano, que dependiendo de la gravedad de las personas acaban en hechos más o menos graves. Los datos de separaciones, divorcios, conflictos,.. son cada vez más explícitos, de la crsis  de la familia.  En este marco las reivindicaciones han de ir en la dirección de construir una sociedad que cree un nuevo clima de amor igualitario, creativo y enriquecedor, frente a las relaciones competitivas, basadas en el miedo a perder la iniciativa o en la rabia acumulada por siglos sintiéndose injustamente tratadas. Las medidas por la igualdad han de tener como base un análisis consciente y compartido, para que puedan tener resultados, tan deseados por todos los seres humanos.Han de ser elaborados con la participación de todas y todos los implicados. Y en lugar de hacerlo desde el enfrentamiento, desde el diálogo y la mutua comprensión. ¿Salir para qué?¿Para seguir luchando? ¿O para buscar el encuentro y las verdaderas soluciones? 

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  • 4 hojas de otoño 01/11/15 12:05

    Estamos en una sociedad a la que llamamos moderna pero cuando una joven llega a casa escucha:""has pescado a alguien? ,cuando los amigos antes de preguntar:¿"como estas"? preguntan:"¿ tienes novio?, cuando te minusvaloran sino tienen "a alguien" a tu lado, cuando la familia de una joven no es capaz de decir a su hija:"tu vales, ese no te merece, dejalo" y le dice:"aguanta seguro que ha sido un desliz, ademas tu tambien tienes muy mal caracter y no aguanras nada, él es el que te da de comer. Por mucha educaccion en los colegios de nada vale si en casa se sigue pensando que la niña se casa o nos van a criticar los vecinos.

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  • 3 Retaguardia 01/11/15 10:52

    Qué bárbaro...qué goze

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  • 2 LUIS RAMON 01/11/15 09:52

    En mi opinión, la prevención más importante, de la que carecemos completamente en este país, es la educacional. Observo con preocupación cómo el machismo permanece latente entre algunos jóvenes y, no olvidemos, que este es el origen de la violencia de género. Es muy evidente que hay que tomarse en serio el incluir en los colegios una asignatura que eduque en la igualdad y el respeto y así atajaremos el problema antes de que aparezca. Sí, Luis, tienes razón, el 7 de Noviembre hay que estar allí, y allí estaremos.

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