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Verso Libre

El fútbol y yo

Publicada 23/04/2017 a las 06:00 Actualizada 22/04/2017 a las 17:53    
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Voy a escribir contra el fútbol. Para que nadie se lleve a engaño, aclaro que no me he convertido en un intelectual espeso, ni en un poeta puro. Confieso además que soy socio de dos equipos, el Granada y el Real Madrid, y que mi relación con el  balompié, iniciada en las calles de mi barrio, está llena de tardes de domingo, glorias deportivas, lágrimas de descenso, copas de Europa, queridísimos seguidores insoportables del Atleti, estadios con banderas y horas nerviosas buscando una radio o un televisor para seguir el partido con el corazón en un puño.

Como cualquier persona, estoy obligado a tomarme en serio a mí mismo y a mis debilidades. Así que tomo muy en serio que una de mis aficiones más queridas se haya convertido en un asunto antipático. Lo que empezó siendo el rito familiar de los domingos por la tarde con mi padre de la mano y el postre en la boca, se ha roto en un aluvión invasivo de lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos, con programas, tertulias, escándalos, atropellos, impudor, prepotencia, apuestas manipuladas y desfachatez.

Confieso que las gotas que colmaron el vaso no han sido las imágenes del hincha argentino arrojado hacia la muerte desde la tribuna por la barbarie popular. Mi quebradura es más modesta. La semana pasada fui al fútbol con mi padre para acompañar al Granada una vez más en su descenso. La melancolía forma parte decisiva de la identidad. Y el fútbol tiene que ver con la identidad: su fenómeno social nació como una búsqueda de sentimientos de pertenencia de la clase obrera inglesa cuando las grandes ciudades industriales estaban imponiendo los códigos del anonimato y la falta de raíces. Fui en busca de mi melancolía y me encontré no sólo con una derrota, sino con un equipo sin ningún jugador granadino, ningún español, once atletas o tahúres de once nacionalidades distintas, un entrenador inglés y un presidente chino.

Y tú que eres internacionalista, ¿por qué protestas? Bueno, es que una globalización al servicio de los mercaderes, saltando por encima de cualquier valor humano, no es la idea que tengo de la supresión de fronteras. Hay palabras como lugar, base, camiseta, ciudad, historia, cantera… que merecen una consideración a la hora de ser borradas por un viento de intermediarios, agentes y comisiones al calor de la mercadería.

El fútbol se ha convertido en un negocio de las televisiones de pago. Eso afecta a la propia evolución del juego, al entramado de los fichajes y a la prensa deportiva. Más que informar de lo que ocurre, los periodistas del fútbol parecen agentes comerciales en la tarea de crear audiencia  a través de escándalos empachosos, remontadas, debates arbitrales y ofensas. El espectador de fútbol ya se parece mucho al tonto pasmado de la telebasura que sigue como un rebaño al gritón que la pastorea.

La inmediatez de las redes no ha limitado abusos, no ha resuelto oscuridades con una llamada a la decencia, sino que nos acostumbra a convivir en el reino pornográfico de la impunidad. Todos se contentan con el “y tú más”. Que si el Barcelona, que si el Madrid, que si el Atleti…  En todos los sitios hay presidentes que cultivan el negocio en sus palcos; en todos los vestuarios hay estrellas multimillonarias que defraudan a Hacienda, engañan en sus contratos y luego hacen gala de buen corazón con limosnas ruidosas. La hinchada aplaude en la puerta de los juzgados.

Eduardo Galeano nos enseñó que el fútbol era la cosa más importante de las cosas sin importancia. Así que tiene poca gracia que se haya convertido en la parte más importante del tiempo social e informativo, de lunes a domingo, para hacernos respirar junto a héroes huecos, defraudadores y negociantes.

El fútbol de hoy es antipático porque encarna lo peor del discurso televisivo, la fiscalidad,  la política y la sociedad globalizada. ¿No hay modo de regularizar este juego para que podamos ir sin mala conciencia a ver un partido? ¿Por qué los acontecimientos populares son hoy el lugar de la estafa?

Es posible que algún lector me vea esta noche en el estadio de fútbol emocionado con un derbi. Pensará entonces que este artículo es inútil. Tendrá una parte de razón. Pero si me he decidido a escribirlo es porque mi malestar con el fútbol  se parece a la insatisfacción que muchos demócratas sienten hoy con sus democracias.


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11 Comentarios
  • DrNick DrNick 29/04/17 12:25

    Existe un paralelismo claro entre fútbol y política en este país. Es claro que los medios nos llevan al pensamiento único, equiparando equipo con país. Si alguien denuncia algún hecho cierto, enseguida salen en tromba los estómagos agradecidos de los medios, para echar por tierra, bien la noticia, bien el mensajero. No quisiera personalizar pero dependiendo de quien defraude a hacienda hay tema o no según el jugador pertenezca a uno u otro equipo. Se confunde la defensa de su equipo con ser buen español y por ultimo y para mi principal, en algunos palcos se deciden las políticas económicas y quienes se van a beneficiar de las medidas que tome el ejecutivo. Baste mirar alguna foto del citado sitio en día de partido.

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  • AML AML 27/04/17 18:59

    Hace ya bastante tiempo que, cuando me emociono con un partido de mis colores, siento un ligero regusto amargo que antes no tenía. También me cuesta mucho más emocionarme y he pasado alguna temporada sin casi involucrarme. No sabía si era la edad o algún virus extraño. Al leer el artículo he encontrado la respuesta. Habría que buscar una palabra que defina esa insatisfacción. La frase final: "mi malestar con el fútbol  se parece a la insatisfacción que muchos demócratas sienten hoy con sus democracias", habría que escribirla en relieve en los lugares públicos. Gracias, Luis.

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    • Damas Damas 29/04/17 15:42

      ¿Tiene alguien una frase para quienes nos trae al fresco el fútbol? más que al fresco, casi como sí estuviéramos en el arcón de los congelados.

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  • MIRC MIRC 25/04/17 16:24

    Estupendo artículo, Luis. Como seguidora del Almería y simpatizante del Madrid me identifico con todos tus sentimientos y sí, a veces apago con rabia la tele o la radio porque siento que me combierten en espectadora de telebasura. Gracias por el artículo 

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  • Sancho Sancho 25/04/17 13:37

    El fútbol, querido Luis, siempre fue algo entrañable y a la vez duro y un poco triste por todo lo que significó en las vivencias de mi familia y en la mía propia.  Mi padre fue futbolista profesional en los años cincuenta y tres al sesenta, aproximadamente; llegó a jugar en primera división, jugó contra los grandes de la época, y aunque esté mal decirlo, era un extraordinario delantero. Era conocido como Rodríguez II. Apasionado del fútbol...pero tenía un defecto...nunca le importó un carajo el dinero. Su pasión era jugar, y aunque tuvo sus momentos de gloria y privilegio por vivir de lo que amaba...la desgracia siempre le acompañó, se lesionó cuando ya contaban con él para selección y nunca supo aprovecharse de las ventajas de su fama pasada. Nos inculcó esa pasión sin aditivos por el fútbol. En una gran familia numerosa varios de mis hermanos aprendieron con él a jugar. He visto partidos memorables de equipos de mis hermanos, equipos regionales, o de barrio en los que he reconocido a Pelé, Di Stéfano, Gárate, Luis...niños de barrios pobres los mejores que he visto  nunca en mi vida hasta los dieciocho años...Y sigo pensando que si alguien quiere disfrutar del fútbol más auténtico se pase por los campos de los barrios, donde cada domingo la ilusión por el deporte en equipo se viste de corto, cuando aún no están contaminados ni lo estarán en muchos casos, porque se juega sólo por la alegría y la pasión que reconoce todo el que haya jugado alguna vez...Entiendo tus sentimientos. Franco no pudo con ni controló el fútbol de los barrios; los viernes y los sábados el terror de la manifestaciones antifascistas, y el domingo, al fútbol. Llegar a la élite ya era otra cosa, ahí sí estaban los buitres para despojar bolsillos y almas de los que llegaban tan lejos; si eras un pardillo sin maldad ni consejeros ni nadie que te protegiera (Como fue el caso de mi padre), estabas perdido...Pero mis recuerdos del fútbol son hermosos: los domingos acompañaba a mis hermanos mayores, hiciera frío, calor, lloviera o nevara...campos de ¡picón!, de grava, de arena...en ese Madrid de nieblas espesas de Enero; primaveras llenas de sol, goles y sueños. Gracias, querido poeta futbolero.

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  • senenoa senenoa 25/04/17 13:17

    Las magnitudes que el espectáculo del fútbol alcanza en este país, sin parangón en ningún otro, es una muestra más (y no la menor) de la podredumbre, corrupción e incultura que nos gobierna. Como reza una pintada que he leído en varias ocasiones y que describe muy bien a nuestro país: "Mas futvol, por fabor". 

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  • laguncar laguncar 24/04/17 17:59

    Hasta hablando de fútbol rayas "la perfección", Luis, eres "insoportable" (por lo de perfecto, jeje). Poco o nada puedo aportar del mundo del fútbol, que no deportivo, que nos invade sí o sí, porque simplemente no lo sigo. He de confesar que con el juego que instauró Guardiola (aunque parece que ya venía en parte de Cruiff), acabé viendo por primera vez un partido completo del Barça y seguí hasta que me pareció que los árbitros actuaban como si estuvieran comprados y dejé de verlos. Conocer el entramado de los dineros que se manejan en el fútbol bien merece un monográfico por cuanto sigue afectando a las arcas públicas: pero seguimos tragando como si no fuera con nosotros. Creo recordar que corrió mucha tinta cuando los clubs se transformaron en "sociedad anónima deportiva - SAD" y se hablaba del dinero que nos había costado a todos/as. Entonces, ni el Madrid, ni el Barça, el Bilbao o el Osasuna dejaron de ser los clubs de siempre y me temo que aún siguen siendo clubs "con derecho" a subvenciones, mandagüevos. Os paso un link: http://lafutbolteca.com/sociedades-anonimas-deportivas-luces-y-sombras/ ---------------Supongo que por eso la Comisión Europea no hace tanto que díó un toque a alguno de ellos para que devolvieran un dinero público recibido... Lanzo el órdago: ¿qué periodista "de investigación" se atrevería a hacer ese monográfico sobre el fútbol de nuestro país, como mínimo? ----- La utilización política de este deporte como "ocio de masas" sería capítulo aparte que daría para mucho: la transformación de muchas personas (se supone que tienen esa categoría) en cooligans dentro de esa "masa", daría para escuchar a muchos sociólogos/as y psicólogos/as. Es evidente que por una u otra razón el fútbol no nos deja del todo indiferentes ni deberíamos serlo en cuanto que nos afecta, diría que demasiado, como sociedad. -----------Gracias, Luis, por ser "auténtico".

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  • taxista y rojo taxista y rojo 24/04/17 09:36

    No recuerdo que nadie alzara la voz, y lo viví, cuando obligatoriamente hubo que hacer de los Clubes, Sociedades Anónimas. Éste es el resultado. Si me lo permites Luis, sí que me parece un poco incongruente; nada te ata. Si te vale mi ejemplo, hace ya años que no me intereso por el fútbol, habiéndome gustado e, incluso jugado a nivel aficionado. Y lo decidí el día que el Madrid vendió a un chaval de mi barrio en Madrid, Peñagrande, para traer a algún tuercebotas de cualquier lugar del mundo por un pastón y llevarse las correspondientes comisiones. Nadie es perfecto.

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  • taxista y rojo taxista y rojo 24/04/17 09:36

    No recuerdo que nadie alzara la voz, y lo viví, cuando obligatoriamente hubo que hacer de los Clubes, Sociedades Anónimas. Éste es el resultado. Si me lo permites Luis, sí que me parece un poco incongruente; nada te ata. Si te vale mi ejemplo, hace ya años que no me intereso por el fútbol, habiéndome gustado e, incluso jugado a nivel aficionado. Y lo decidí el día que el Madrid vendió a un chaval de mi barrio en Madrid, Peñagrande, para traer a algún tuercebotas de cualquier lugar del mundo por un pastón y llevarse las correspondientes comisiones. Nadie es perfecto.

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  • zumarust zumarust 23/04/17 23:52

    Es fácil identificarme en este discurso, con la salvedad de haber dejado de lado el fútbol hace ya años por pura saturación, aburrimiento, y tomadura de pelo. Entiendo la emoción que produce, positiva y negativa (antiguo socio del Dépor), pero hace tiempo que la saturación de estupideces y tomaduras de pelo (horarios cansinos, manipulaciones informativas, prioridad de su información sobre cualquier otro evento informativo, dedicación de tiempo para hechos absurdos). A día de hoy mi problema es la alergia al útbol que me hace cambiar de cadena automáticamente. Quién me lo diría hace, no sé, 15 años.

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  • Bonanzero Bonanzero 23/04/17 22:57

    Como en otras ocasiones, es una satisfacción leer sus artículos, en esta le voy a contestar muy rápido; Vd. se pregunta si habrá, una forma de regularizar el fútbol y porque otros acontecimientos, no son el lugar de la estafa. No interesa regularizar, porque el fútbol; es él opio del pueblo, es la manera de relajar a la mayoría silenciosa que diría Rajoy. Como aficionado, recordará; que muchedumbre acudió para que el Betis, no bajara a segunda división ( 1.200.000 ) ¿acuden para protestar, por los recortes?

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