Cataluña

Los partidos debaten el peso que deben tener sus siglas en la nueva formación liderada por Ada Colau

Los partidos debaten el peso que deben tener sus siglas en la nueva formación liderada por Ada Colau

Pasar de la colaboración electoral a un pacto permanente. Esa es la intención de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que hace unos días hizo pública su intención de fundar un partido en Cataluña que aglutine a Podemos, ICV, EUiA y Barcelona en Comú, que ya han colaborado en la propia iniciativa municipalista y en Catalunya Sí que es Pot –aquí sin el apoyo del partido de Colau– y En Comú Podem. Las formaciones ven con buenos ojos la propuesta, aunque difieren en el modelo concreto que tiene que seguir: mientras unos son partidarios de una integración muy estrecha, otros prefieren mantener la "identidad" de cada partido dentro de la colaboración.

La colaboración entre las fuerzas a la izquierda del PSC en Cataluña –con la notable excepción de la CUP– ha dado, por el momento, varias alegrías a los partidos que apostaron por esta opción. Barcelona en Comú, el espacio que sucedió a la plataforma Guanyem y que contaba con la colaboración de Podemos, EUiA, ICV y Equo, consiguió ganar en mayo de 2015 las elecciones en la capital catalana con la propia Colau a la cabeza. Pocos meses después, En Comú Podem se hizo con la victoria en Cataluña en las elecciones generales del 20-D.

Ambos espacios tenían la forma jurídica de partido político, aunque en ellos participaban militantes y dirigentes de varias formaciones. Catalunya Sí que es Pot, por el contrario, se configuró como una coalición de Podemos, ICV, EUiA y Equo, y cosechó el –hasta el momento– único fracaso sonoro de la confluencia, ya que sólo consiguió ser cuarta fuerza en las elecciones autonómicas del pasado 27 de septiembre, con 11 diputados de los 135 que se eligieron para el Parlament.

Pero esta diversidad de marcas y modelos, según sostienen fuentes de Catalunya Sí que es Pot, hacen complicado lanzar un mensaje unitario y, especialmente, visibilizar que las tres confluencias enarbolan –con ligeros matices– un mismo discurso político. De ahí que la intención de Colau sea establecer una alianza permanente en torno a la defensa de los derechos sociales y el derecho a decidir que, según todas las fuentes consultadas, ya se venía debatiendo entre las organizaciones desde hace un tiempo y que aún se encuentra en una fase muy temprana de su composición.

Uno de los elementos que se tendrán que discutir en el proceso de creación de la formación es qué ocurrirá con los partidos que se integren en ella. Encima de la mesa hay, básicamente, tres posibilidades: crear un partido que aglutine a Podemos, ICV, EUiA y Barcelona en Comú; establecer una federación en la que los partidos mantengan su identidad pero estén coaligados de forma permanente; o, por último, crear una suerte de movimiento político y social.

De la integración estrecha al "modelo de Syriza"

"No hay una idea general de que los partidos sobran", explica un dirigente de EUiA, que señala que aunque todo depende del debate que tendrán que tener los partidos en su seno, las opciones que a priori cuentan con más fuerza son las dos primeras. La propia Colau afirmó tras presentar en público su idea que las formaciones que integren la nueva organización podrán mantener su "espacio propio" sin renunciar ni a su "identidad" ni a su "tradición".

Las posiciones de los partidos son bastante diferentes, sin embargo, con respecto al modo en el que tendrían que integrarse, aunque todos ellos insisten en que la discusión se encuentra en una fase muy inicial y tendrán que debatir en sus órganos internos los pasos a dar. En cualquier caso, Barcelona en Comú es el partido más favorable a disolver las siglas de las formaciones en un nuevo espacio común, al estilo de cómo funciona el propio partido municipalista, donde los cuadros de ICV, Podemos y EUiA que participan lo hacen a título personal a pesar de que mantienen el carné de su partido.

"Estamos en un momento muy inicial como para poder decir qué fórmula se va a seguir", sostiene Susanna Segovia, miembro de la ejecutiva de Barcelona en Comú. No obstante, señala la dirigente, "sí que tenemos claro qué no queremos que sea" el nuevo proyecto: "una coalición, una confederación o, en definitiva, una sopa de siglas". La idea que prefiere la formación que lidera Ada Colau es crear un espacio en el que participe gente de partidos, pero también de movimientos sociales o plataformas. Otras fuentes explican que, según los primeros planes que se barajan, esta opción estaría configurada como un partido político, aunque sus estructuras serían más "laxas" que las de una formación tradicional.

El resto de partidos que, a priori, estarían incluidos en la nueva organización, no tienen clara la idea de establecer "una unidad orgánica", en palabras de un dirigente de EUiA, que asegura que esa es la opinión mayoritaria en Barcelona en Comú. "Yo creo que ese debe de ser el horizonte final, integrarnos en un único partido, pero creo que el escenario no está maduro todavía", explica este líder, que señala que, a su juicio, "el camino a seguir debería de ser parecido al de Syriza", que primero se constituyó como una coalición permanente y luego se unió en un único partido.

En cualquier caso, estas fuentes señalan que la opinión mayoritaria en EUiA es buscar la "unidad de acción, combinada con el respeto a la identidad y la cultura política" de cada organización. "A mí me parece que el modelo debería ser algo parecido al de Barcelona en Comú, donde hay gente de partidos y gente del movimiento ciudadano", pero que no renuncia a "mantener su identidad" partidaria. Aunque eso, sostiene, implica ir más allá de una mera coalición de partidos, ya que a juicio del dirigente tendrían que quedar superadas las "cuotas" por las que un partido tiene derecho a determinados puestos en función de su peso.

Fuentes de la dirección de ICV ponen el mismo ejemplo de Syriza como el modelo que debería seguirse. "Si pudiéramos crear pasado mañana una organización diluyendo las siglas y que funcionara, a mi no me preocuparía, porque no soy un patriota de las siglas, pero las organizaciones tienen que convivir un tiempo para crear la confianza necesaria" para integrarse de forma completa, sostiene este dirigente. Por ello, ICV aboga primero por "sumar en un espacio donde las diferentes culturas políticas se vean identificadas".

Las cuotas, otro debate a abordar

Otra líder de la formación ecosocialista señala que la organización que planea Colau debería respetar "las diferentes corrientes que hay en la izquierda", aunque tiene claro que ICV debe aprovechar la oportunidad de construir una estructura unitaria a la izquierda del PSC. La dirigente también se muestra de acuerdo en que la nueva organización "supere el debate de las cuotas", pero explica que dentro de su formación, específicamente, "hay debate" sobre hasta qué punto debe subsumirse ICV en la nueva organización. "Por ejemplo, hay alguna gente que viene del PSUC y que tiene nostalgia a desprenderse de las siglas", admite.

Las fuentes de EUiA e ICV consultadas afirman, además, que existen diferencias marcadas entre los militantes de los diferentes territorios acerca de su predisposición a renunciar en mayor o menor medida a las estructuras de su formación. "La gente de Barcelona que lleva trabajando más tiempo junto a Barcelona en Comú es más proclive a superar las siglas, mientras que la de otros territorios prefiere mantener un mayor reconocimiento de su identidad", sostiene el dirigente de EUiA, mientras que la de ICV explica que en su formación los militantes de territorios donde el partido tiene mayor implantación son los más escépticos a la hora de caminar hacia la disolución de las siglas.

Quien se muestra más reticente a diluir su marca es Podemos, que sin embargo coincide en la necesidad de "superar el modelo de coalición electoral", en palabras de uno de sus dirigentes en Cataluña. De lo que se trataría sería, según su interpretación, de crear un "demos compartido" respetando el hecho de que los partidos tienen un "demos diferente" entre sí. "No queremos hablar de un nuevo Catalunya Sí que es Pot, una coalición, porque nos gusta hablar de confluencia", señalan estas fuentes.

No obstante, este dirigente de Podemos no hace un rechazo tan tajante de la representación de acuerdo con las cuotas de partido como sus compañeros. "Es verdad que a mí las cuotas no me gustan", afirma, "pero tampoco puede ser que, si vamos a construir algo sin cuotas, haya gente que se vaya a quedar sin representación".

Los partidos se moverán en los próximos meses

En cualquier caso, los dirigentes consultados de todos los partidos explican que el debate dentro de sus organizaciones está abierto y que no puede hablarse de una postura unitaria. Las fuentes de Podemos afirman que las bases "están bastante repartidas" entre las que son más partidarias de avanzar hacia unas siglas con menos peso y los "más identitarios", y en ICV y EUiA también admiten diferencias entre los dirigentes por este motivo, aunque insisten en que la reflexión está apenas planteada.

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Las organizaciones no dan un plazo concreto para la creación de esta nueva estructura, aunque todas ellas coinciden en celebrar que no hay elecciones inminentes en el horizonte, lo que les facilitará "cocinar lentamente" un acuerdo, en palabras del número dos de Podemos, Íñigo Errejón. No obstante, hay consenso a la hora de entender que durante este año tendría que estar lista la nueva estructura, con la vista puesta sobre todo en las próximas elecciones en Cataluña, que si todo va según lo previsto deberían celebrarse el año que viene –Junts pel Sí y la CUP, que sostienen el Gobierno de Carles Puigdemont, acordaron una legislatura de 18 meses–.

Los tiempos de cada uno de los partidos acompañan la intención de configurar la nueva organización durante 2016. ICV celebrará su Asamblea Nacional –su congreso– los días 8 y 9 de abril, y hace unas semanas su secretario general, Josep Vendrell, ya dejó claro que la construcción del nuevo espacio será un tema central porque el partido tiene la "enorme responsabilidad" de "contribuir a la construcción de la alternativa claramente de izquierdas y con vocación ganadora" junto a los "compañeros y compañeras de EUiA, Podemos y Barcelona en Comú".

El partido de Ada Colau tendrá un plenario el próximo 20 de febrero para ratificar la puesta en marcha del nuevo proyecto. Por su parte, EUiA celebrará su propia Asamblea en septiembre, y Podemos llevará a cabo entre marzo y abril las elecciones internas para escoger a su secretario general y su Consejo Ciudadano autonómicos, ya que ahora mismo el partido se encuentra pilotado por una gestora tras la dimisión de la antigua líder, Gemma Ubasart, y buena parte de la dirección por los malos resultados en las elecciones autonómicas del 27 de septiembre.

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