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Las series invisibles

Publicada 19/10/2016 a las 06:00 Actualizada 18/10/2016 a las 18:39    
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Imagen de la serie 'The night of'.

Imagen de la serie 'The night of'.

IMDB
Seguir el mundo de las series televisivas en España tiene especial mérito. Es un lío. Y cuesta entender por qué. Pero, al final, la conclusión es clara. Es imposible saber dónde se emite cada título y cuándo. Hay tantos agentes implicados en este proceso que incluso es difícil entender el desorden existente. Resulta frustrante para cualquier aficionado estar esperando durante meses el estreno de alguna producción importante y darse cuenta de que en España no hay manera de verla.

Hay que conocer muy a fondo el funcionamiento interno de la industria de las compras televisivas para saber por qué ocurre lo que ocurre. Ni siquiera muchos profesionales llegan a explicarse las incongruencias del modelo. Lo peor de todo es que al final resulta muy complicado pretender ser convincente para argumentar contra el pirateo generalizado. Es difícil hacer entender a los aficionados el desastre que supone para la industria televisiva la extendida práctica de las descargas ilegales. ¿Cómo podemos combatir la piratería si la industria no es capaz de facilitar el acceso a sus propios productos?

Estamos en una coyuntura especialmente complicada que ha coincidido con la etapa de mayor esplendor de la historia de las series internacionales. Nuestro sector televisivo está en pleno proceso de reasentamiento y aún no ha superado la fase de: “Estamos en obras. Disculpen las molestias”. Ni el mercado de los canales en abierto, ni el del pago parecen haber estabilizado su oferta en estos últimos años y aún tendremos un periodo más de cambios e incongruencias. Poco a poco, en los próximos meses el modelo parece que se irá fijando. Estos pueden ser los cinco cambios más significativos que se atisban:

1. Ver series internacionales va a ser más caro. Se supone que, a finales de año, un serieadicto va a tener a disposición hasta cuatro plataformas de distribución de series internacionales vía streaming, para descargarlas y verlas cuando quiera. Cada una pretende cobrar por separado su servicio, con lo que sólo aquellos con posibilidad de dejarse 40 ó 50 euros al mes podrá acceder a todo el producto ofertado. A esta cantidad habría que añadir la suscripción a los canales norteamericanos de los estudios de Hollywood que se incluyen en las plataformas existentes como AXN, Fox, etc, distribuidas por cable y satélite.

2. La oferta se va a ampliar significativamente. Cada una de las plataformas necesitará material suficiente para justificar el abono de sus suscriptores. Algunas de ellas, como Movistar+ lleva meses ampliando su oferta con producciones procedentes de otros países diferentes a Estados Unidos. La pérdida del producto de Netflix, HBO y Amazon les ha obligado a apostar por otros mercados, sobre todo europeos, que hasta ahora difícilmente llegaban a nuestras pantallas.

3. Las producciones originales españolas llegarán al mundo del pago. El hecho de que la oferta de series internacionales vaya a fragmentarse obligará a todos los operadores a plantearse la necesidad de incluir series originales producidas en España. Esta medida ha sido clave para el desarrollo de este tipo de sistemas televisivos en el mundo y, por fin, parece que llega aquí también. La que parece liderar este aspecto y va más adelantada en el proceso es Telefónica, a través de su plataforma Movistar, que ya ha anunciado el estreno de sus primeras producciones originales para el año próximo. En este momento estudia casi una treintena de proyectos diferentes y tiene previsto destinar una importante partida presupuestaria (se habla de alrededor de 70 millones de euros anuales), similar a la que gastan en producción de series las grandes cadenas en abierto. Netflix también ha firmado un primer proyecto de serie original española.

4. Las grandes cadenas en abierto necesitan repensar su oferta. La extensa y creciente competencia que el mundo de la televisión de pago va a suponer en el futuro inmediato obliga a los canales tradicionales a replantearse su papel en la difusión de series extranjeras y de producción original. El consumo en streaming, la posibilidad de acceder a temporadas completas desde el día del estreno, la atención a públicos diversos o la búsqueda del mejor talento en un mercado de tamaño reducido son algunos aspectos dignos de reflexión. Las grandes cadenas cuentan con un potencial extraordinario y con un posicionamiento cimentado en años de liderazgo. Será difícil que acepten convertirse en operadores secundarios. Saben competir y, a buen seguro, no cederán con facilidad la posición de control mantenida durante los últimos 25 años.

5. Los operadores deben asumir que las series extranjeras requieren su emisión casi instantánea a su estreno original. Es la única manera de satisfacer a un espectador cada vez más exigente y cualificado. Además, es la única y mejor manera de combatir la piratería. Siempre se tiende a culpabilizar al espectador como único responsable de la subsistencia de las descargas ilegales. Está claro que la industria tampoco está ofreciendo el servicio que este mercado requiere para evitar atajos, consumos fraudulentos y hábitos que deberían ser ya anacrónicos.

De momento, a la espera del asentamiento del nuevo modelo tendremos que conformarnos con lo que tenemos. Como antes indicábamos, la consecuencia más evidente de la actual etapa es la imposibilidad de ver, ni en abierto ni en pago, algunas de las producciones más destacables de este año. Hay multitud de ejemplos llamativos. Hablamos de series realmente importantes que cualquier seguidor del género desearía ver ya mismo. Repasemos algunas de ellas.

Billions, un espectacular duelo argumental y actoral entre Damien Lewis y Paul Giamatti se estrenó en enero en Showtime, en Estados Unidos. La reciente firma de un acuerdo entre esta compañía y Movistar parece anticipar su próxima emisión en esta plataforma de pago. Como se descuiden van a poder enlazar con el arranque de la segunda temporada que ya se anuncia para principios del año próximo.



Otra de las series pendientes de llegar del catálogo de Showtime era Roadies, creada por Cameron Crowe, que ya fue cancelada después de su primera temporada este verano pasado.

Un caso especialmente doloroso es el de Westworld, la mayor superproducción televisiva de los últimos tiempos de la Warner. Detrás de la serie hay nombres como J.J. Abrams, Jonathan Nolan o el escritor Michael Crichton y está basada en la película del mismo título de 1973 con guión y dirección del propio Crichton. El estreno se ha producido hace tres semanas y ha sido muy bien recibido por los aficionados al género de la ciencia ficción. En Estados Unidos la emite la HBO y, de alguna manera, se presenta como la gran serie destinada a intentar heredar el reinado de Juego de Tronos. Pero en España no se puede ver salvo a través de descargas ilegales. Por la gran actividad que se ha generado a su alrededor en las redes sociales cabe pensar que la piratería ha sido realmente intensa en este caso.



El motivo por el que nadie emite Westworld en nuestro país es que HBO tiene previsto próximamente lanzar su propia plataforma, HBO Now. Por ello ha dejado de vender sus nuevas producciones a Movistar, tal y como había hecho hasta ahora. Las series de HBO que se emitían con anterioridad a esta decisión seguirán en la plataforma de Telefónica en sus nuevas temporadas hasta que se cancelen. HBO ha firmado un acuerdo con Vodafone para su introducción en nuestro mercado. El retraso en su salida está dejando pendiente de emisión un buen número de títulos como la ya desaparecida Vinyl, de Scorsese y Mick Jagger, o la recién estrenada, Divorce, la nueva serie de Sarah Jessica Parker, con guión de Sharon Horgan, la co-creadora de la genial Catastrophe.



Además, se queda pendiente también la gran novedad del pasado verano, junto a Stranger Things. Se trata de la formidable The Night Of, una serie adaptada de la BBC que estaba destinada a ser el próximo gran proyecto televisivo de James Gandolfini cuando falleció. Su papel fue finalmente asignado a John Turturro que ha realizado, como en él es habitual, un trabajo excelente. Son sólo ocho episodios en su primera temporada que se centra en un único caso policíaco y su consiguiente proceso judicial. Una maravilla que, desgraciadamente, tampoco se puede aún ver en España.



Pero los retrasos de Showtime y de HBO son sólo una parte del problema. Otro asunto pendiente es la llegada a España de Amazon Prime Video. La compañía de distribución vía Internet radicada en Seattle ha anunciado el lanzamiento de su plataforma televisiva en España, Francia e Italia antes de finales de este año. El servicio es bastante similar en su funcionamiento al que ya ofrece Netflix en nuestro país y que también replicará HBO Now. Debido a este próximo lanzamiento, Amazon ha paralizado también la venta de sus nuevas series que estos últimos años ha ofrecido siempre Movistar y antes, Digital+. Hay varias producciones que merece la pena ver, pero que no se han distribuido aún en España. La semana pasada lanzaron en Estados Unidos Goliath, la vuelta a la televisión del mítico productor David E. Kelley, un drama legal protagonizado por Billy Bob Thorton.



Y también está disponible en Amazon Crisis in Six Scenes, la primera experiencia televisiva de Woody Allen que, aunque ha sido criticada negativamente por aquellos que esperaban algo original y diferente a su cine, consigue mantener un especial encanto para los que somos fieles seguidores del gran director nacido con el nombre de Allan Stewart Konigsberg. El propio Woody Allen no parece haber quedado plenamente satisfecho de su bautismo en el mundo de las series. Las primeras impresiones eran tan decepcionantes que creo que Crisis in Six Scenes gustará más de lo que cabía esperar.



Además, quedan por venir a España otras series destacables que de nuevo permanecen en el cajón, sin el menor sentido común. Quizá el caso más escandaloso es el de American Crime Story: The People versus O.J. Simpson. La miniserie comenzó a emitirse en Estados Unidos en el mes de febrero pasado en el canal FX. Hace pocas semanas, tal y como era previsible, arrasó en la gala de los Emmy. Increíblemente, aún no está disponible en nuestro país.

La última ausencia esperada es la de el gran estreno de la presente temporada. Se trata de un éxito de la cadena NBC en abierto. Se trata de This Is Us, que comenzó a emitirse hace un mes y que ha obtenido un reconocimiento generalizado. Parte de una idea original de Dan Fogelman, un prestigioso guionista de cine y televisión que es responsable de grandes títulos de animación como Cars o Enredados, y de películas tan apreciables como Crazy Stupid Love y narra las historias paralelas de diferentes personajes conectados por haber nacido la misma fecha del calendario.



Como puede verse, un auténtico desastre para los aficionados al mundo de las series. Hemos repasado una decena de títulos imprescindibles que la industria tiene paralizada por sus decisiones comerciales. Es complicado pedirle al público respeto si no se le ofrece de antemano.

EL AUTOR


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