Los casos y estudios que muestran por qué el pacto migratorio no arrincona sino fortalece a los ultras

El líder ultraderechista Geert Wilders, presidente del Partido de la Libertad de Países Bajos.

“El pacto quita argumentos a la extrema derecha”, afirmaba esta semana la socialdemócrata sueca Ylva Johansson, comisaria europea de Interior. Así ha sido mayoritariamente interpretado el sentido político del pacto europeo de migración y asilo, aprobado el miércoles: un intento del establishment europeo de arrancar de las manos de los ultranacionalistas la bandera del discurso migratorio. Y todo ello a dos meses de las elecciones del 9J y con los pronósticos electorales apuntando a una importante subida de la extrema derecha. Admiten esta voluntad de achicar el espacio a las fuerzas ultras, más o menos explícitamente, integrantes de las tres principales familias políticas que sostienen el acuerdo: conservadores, socialdemócratas y liberales.

Pero hay elementos para poner esa ecuación bajo sospecha. En primer lugar, porque en conjunto el pacto no ha mitigado, sino aumentado la atención ya de por sí elevada que la extrema derecha presta a la inmigración, así como la beligerancia de su discurso. En segundo lugar, porque hay estudios que apuntan empíricamente a dos constantes: 1) Ir a rebufo de la extrema derecha y mucho más adaptarse a sus mensajes no la arrincona, sino que la fortalece. 2) Cuando los partidos de esta familia política logran que sus temas escalen en la agenda y reciban mayor atención mediática, su bolsa de votos crece.

Los equilibrios del pacto

Las votaciones en la Eurocámara no son como en el Congreso. Los votos no son homogéneos en los grupos, cuyos integrantes fijan sus posiciones muy influidos por lógicas nacionales. No obstante, es posible trazar grosso modo un balance de apoyos a los diez textos aprobados que componen el pacto: mucho respaldo entre Partido Popular Europeo, Socialistas & Demócratas y Renew (liberales), que presumen de que la UE se decide a coger por los cuernos el toro de la gestión migratoria, restando margen a las propuestas populistas; más rechazo en los extremos izquierdo y derecho, por razones distintas.

Los votos contrarios en el grupo de La Izquierda se basan en el rechazo a lo que juzgan un diseño que endurecerá la acogida, profundizará en la externalización de fronteras y, en suma, acepta tesis punitivistas de la extrema derecha, una acusación ilustrada por la condición de Jorge Buxadé (Vox) de ponente de la norma que regula la base de datos biométricos de las huellas dactilares, la imagen facial y los documentos de identidad de los migrantes.

Con ese diagnóstico crítico se alinean múltiples organizaciones que trabajan con la inmigración. El pacto será "devastador" para los derechos humanos, señala la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. En la extrema derecha, tanto en Conservadores y Reformistas –con la destacada excepción de Hermanos de Italia, de acuerdo con el pacto– como en Identidad y Democracia los rechazos son por lo que ven un recetario permisivo y de mano blanda.

Vox y el "informe Buxadé"

El tiempo dirá en qué se traduce la aplicación de las reglas. Lo seguro es que en la derecha xenófoba su aprobación no ha conducido a una rebaja del tono. Líderes de partidos de sus dos grandes familias llevan toda la semana lanzados denostando el pacto. Vox, cuyos eurodiputados han votado a favor de algunos reglamentos clave, mantiene un perfil bajo sobre su propia coincidencia de voto con los principales grupos y pone todo el foco en el éxito de que haya salido lo que llaman el "informe Buxadé", presentado como un primer paso en lo que debe ser el viraje de las políticas migratorias de la UE. El énfasis de Santiago Abascal y los suyos, no obstante, está en atacar el PP por apoyar en el Congreso la tramitación de un ley para regular más de 300.000 inmigrantes.

La posición del PP ha dado munición a Vox, en el grupo de Conservadores y Reformistas, para insistir en su tema estrella –junto a la cuestión nacional– en Euskadi y Cataluña, con elecciones el 21 de abril y el 12 de mayo. En Cataluña es donde el partido, que allí mantiene al menos a dos veteranos de la derecha neonazi en cargos públicos, tiene un discurso más centrado en la vinculación de inmigración y delincuencia. Su candidato, Ignacio Garriga, presenta el 12M como una disyuntiva entre la "defensa de Cataluña y de los catalanes" y una tierra de "menas", "okupas", "violadores" y "yihadistas". En el País Vasco, la alerta se centra en la "islamización" y Abascal acusa incluso al PNV de haber abandonado el lema "Dios y Ley Vieja" para verse sometido al "Alah eta Sharia".

Fiebre en Francia, Alemania, Bélgica, Países Bajos

Emmanuel Macron, presidente francés y referente de los liberales europeos, ha sido uno de los impulsores del pacto. Objetivo: achicar espacio a Marine Le Pen. La líder de Agrupación Nacional se opone frontalmente al acuerdo. De hecho, plantea el 9J como "un referéndum contra la sumersión [acción de sumergirse] migratoria”, en palabras de Joan Bardella, cabeza de lista a las europeas, que sitúa a Francia bajo una "amenaza existencial".

El acuerdo, según Le Pen, "pone bajo control" a "las naciones" y garantiza la "impunidad legal de las ONG cómplices de traficantes". "El 9 de junio le pondremos fin", afirma Le Pen. La retórica contra el establishment comunitario se mantiene inflamada a pesar de que la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, ha ido incorporando –sobre todo a raíz de su visita a Lampedusa en septiembre del año pasado para acercarse a Meloni– elementos del lenguaje duro en su análisis migratorio, situando por ejemplo a los "contrabandistas" como eje del problema. Tampoco ha rebajado la fiebre de los lepenistas la aprobación en diciembre en la Asamblea de una ley impulsada por Macron que endurece el acceso de los extranjeros a las ayudas sociales y que la propia Le Pen llamó "victoria ideológica". Esa página ya está pasada. Van a por más.

Alternativa para Alemania, partido liderado por Alice Weidel e integrado –al igual que Agrupación Nacional– en Identidad y Democracia, ha convertido el rechazo al pacto en la última palanca de su discurso de agitación xenófoba. El partido, que sostiene que el actual Gobierno de socialdemócratas, liberales y verdes persigue la "abolición de Alemania", lanza mensajes continuos a favor de la "deportación" de los "musulmanes", a los que identifica –en línea con Garriga– con la delincuencia, la pobreza y el deterioro de los servicios públicos. Su mensaje de cara al 9J no puede ser más claro: "Vamos a poner patas arriba la política migratoria europea".

La tónica de rechazo al pacto y el predominio del mensaje anti-inmigración se extienden por otras formaciones de Identidad y Democracia como los llamados Partido de la Libertad de Austria y Países Bajos, país este último donde Geert Wilders publica vídeos como este y afirma: "Los Países Bajos ya no son los Países Bajos".

Lógicas nacionales en Italia y Polonia

En Italia, La Lega de Matteo Salvini trata de desbordar por la derecha a Meloni, y eso que la primera ministra deja poco espacio. Porque el apoyo de Hermanos de Italia al pacto no significa una rebaja del discurso o la acción política anti-inmigración. El pacto no es ni mucho menos celebrado por Meloni, a pesar de que muchos lo ven como un triunfo parcial de sus tesis. Se trata de un acuerdo que cambia "poco" el "desastre" de las políticas migratorias en la UE, afirma el fratello Nicola Procaccini, copresidente de los Conservadores y Reformistas. Eso sí, añade, "el rumbo está marcado". Ahora toca seguir.

Uno de los países más agitados es Polonia, donde el primer ministro, Donald Tusk, expresidente del Consejo Europeo, tenido por un referente europeísta tras la era nacionalista de Libertad y Justicia, se opone al pacto por las reubicaciones obligatorias. ¿Desactiva esto a Ley y Justicia? El partido del ex primer ministro Mateusz Morawiecki ya ha encontrado un mensaje: "El Gobierno dice que está en contra, pero que lo demuestre con hechos".

La posición de Tusk lo acerca a Viktor Orbán, líder del Fidesz, hoy sin grupo tras ser forzado a salir del Partido Popular Europeo en 2021. El primer ministro húngaro afirmó tras la aprobación del pacto el miércoles: "Es otro clavo en el ataúd de la UE. Las fronteras seguras ya no existen. ¡Hungría nunca cederá ante el frenesí migratorio masivo! ¡Necesitamos un cambio en Bruselas para detener la inmigración!".

40 años en 12 países

“El pacto migratorio quita argumentos a la extrema derecha”, decía Johansson. ¿Seguro?

Las dudas no provienen sólo de la posibilidad de que no sean "argumentos" lo que más emplea para debatir sobre inmigración la extrema derecha, que hace frecuente uso de bulos y teorías conspirativas. Hay elementos –además del entusiasmo con el que los ultras insisten en el tema– que apuntan en dirección contraria. Está el caso francés, con la ley migratoria que cede a planteamientos de Agrupación Nacional sin que Le Pen se dé por complacida más que por un día, y sin que la inmigración desaparezca del centro de la agenda. Pero hay más.

En el artículo Las estrategias de los partidos mayoritarios y el éxito de los partidos de la derecha radical, publicado por Cambridge University Press, los investigadores Werner Krause, Denis Cohen y Tarik Abou-Chadi analizan las estrategias partidistas y trasvases de voto entre 1976 y 2017 en 12 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. El resultado desmonta la "creencia" según la cual la adaptación a la extrema derecha es "beneficiosa" para los grandes partidos. Si así fuera, "los partidos de derecha radical deberían tener menos éxito cuando los partidos establecidos adoptan posiciones restrictivas en materia de inmigración", precisamente el aspecto en el que los investigadores ponen especial énfasis. A tenor de los resultados del estudio, no es así. Y se cumple la máxima de Jean-Marie Le Pen, antiguo líder del Frente Nacional: los votantes "prefieren el original a la copia".

"Aunque está bien documentado que los partidos mayoritarios reaccionan al éxito de la derecha radical cambiando su posición [aquí y aquí pueden leerse artículos que lo acreditan] estas estrategias no parecen dar resultados", anotan los investigadores, que dejan cuatro conclusiones. 1) "La adaptación es infructuosa en el mejor de los casos y puede ser perjudicial en el peor". 2) Tropieza con los hechos la creencia de que la adopción de posiciones "más autoritarias-nacionalistas y antiinmigración [...] frenaría el éxito de la derecha radical". 3) "Los cambios adaptativos se han vuelto cada vez más ineficaces, dando lugar a un efecto significativamente positivo en las transferencias netas de votantes a la derecha radical". 4) "Acomodar las posturas de la derecha radical no beneficia a los partidos convencionales, incluso si endurecen una postura que antes defendían. Por el contrario, los votantes desertan de estos partidos hacia la derecha radical en cantidades notables".

"Está demostradísimo que cualquiera acercamiento que realicen los partidos –sean del centro derecha o de la izquierda– hacia los temas troncales de la extrema derecha, en lugar de cortarle las alas, más bien hace que se legitimen las posiciones y los temas que le interesan", afirma Stuart Turnbull-Dugarte, coautor del artículo El voto a Vox en las elecciones generales de 2019 en España. "Da igual la manera en que las midan empíricamente o los contextos, siempre vemos que las medidas que intentan remedar las políticas que empujan la agenda de derechas sólo hacen que estos partidos salgan más legitimados y visibilizados", añade el profesor de la Universidad de Southampton.

La agenda lo es todo

Oriol Bartomeus, director del l'Institut de Ciències Polítiques i Socials e investigador de las grandes corrientes del comportamiento electoral, identifica una lógica política en el pacto migratorio: el intento de los grandes partidos de transmitir la idea de que "han tomado cartas en un asunto importante" sobre el que una y otra vez se les dice que "miran para otro lado". El problema, señala, es que es un movimiento reactivo. "La extrema derecha te gana la batalla de la agenda y te obliga a ir a rebufo en un terreno de juego que no es el tuyo. Una vez que juegas a su juego, ya sólo puedes ir por detrás y poner parches, porque siempre te van a acusar de no hacer lo suficiente", añade Bartomeus.

Aparece una palabra clave: agenda. Y el pacto migratorio, por supuesto, pone un tema estrella de la ultraderecha en la agenda. Eso es, coinciden los estudios y analistas consultados, favorable a la ultraderecha.

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Desde hace más de 15 años se publican trabajos que vinculan el éxito de la extrema derecha nacionalista y xenófoba con una mayor cobertura de sus temas por parte de los medios. Ya en 2007 Hajo G. Boomgarden y Rens Vliegenthartb, en Explicar el auge de los partidos antiinmigración: El papel del contenido de los medios, pusieron la lupa en el fenómeno en Holanda y Bélgica para concluir que "la prominencia de los temas de inmigración en los periódicos nacionales tiene un impacto significativo y positivo" para la extrema derecha. "Cuantos más medios informen sobre temas relacionados con la inmigración, mayor será la proporción agregada de intención de voto de los partidos antiinmigrantes". Esto es así, según esta investigación, sin que una cobertura crítica y periodísticamente solvente de estos temas invierta la tendencia. Así que todo está en George Lakoff y su No pienses en un elefante (2004). Es decir, es más determinante el marco que lo que se pinte dentro, más importante el tema que el contenido concreto. Por supuesto que influye el tipo de cobertura, pero no tanto como a qué se da cobertura.

En Medios y derecha radical (2018) Antonis A. Ellinas alcanza esta conclusión: enmarcando cuestiones clave como la inmigración y la delincuencia, periódicos, televisiones y radios "ayudan a legitimar un espacio político en el que la derecha radical pueda prosperar". Antes, en 2010, Stefaan Walgrave y Knut de Swert se habían detenido en el tratamiento mediático y los apoyos recibidos por Vlaams Belang (VB) en Flandes. Haciendo uso de un vasto conjunto de datos sobre la cobertura de tres periódicos y dos canales televisivos en diez años, concluyen: "Especialmente los temas de los inmigrantes y el crimen reciben una extensa y creciente atención de los medios, y el análisis de las series cronológicas muestra que este aumento es paralelo al crecimiento electoral de VB. Los medios podrían ser considerados co-responsables del auge de VB".

Marcel Lubbers, Carl C. Berning, y Elmar Schlueter, en su artículo de 2018 Atención mediática y simpatía por los partidos populistas de derecha radical, también constatan con el caso holandés que "la atención de los medios es fundamental para la fortuna de los partidos de derecha radical", sobre todo gracias a la cobertura de la inmigración. Y precisamente es la inmigración lo que el pacto aprobado el miércoles ha puesto en el foco. ¿Qué impacto puede tener? Responde a infoLibre Lubbers, profesor de la Universidad de Utrecht: "Cuando un tema se percibe como más destacado entre los votantes, estos tienden a votar más por este tema. Dado que en la mayoría de los países los partidos de extrema derecha son vistos como dueños del tema de la inmigración, puede aumentar su voto. Una mayor atención política o a través de los medios sobre la migración puede aumentar la relevancia percibida del tema de la migración, así que sí, potencialmente la extrema derecha puede beneficiarse de ello".

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