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Aznar, Esperanza, Cristina de Borbón y otros chicos del montón

¿A quién te llevarías a una isla desierta: a Aznar con sus aznarismos, abroncando, una vez más, a sus herederos  en el partido, a Esperanza con sus esperancismos habituales, esta semana tocó la economía precaria de los políticos, o a Cristina de Borbón y su cristinismo, según el cual, la infanta está hasta la coronilla de este país y de lo mal que Noos hemos portado con ella? Yo no me decido, soy tan fan de cada uno en su estilo...

Aznar ya nos tiene acostumbrados a reaparecer, de vez en cuando, para regañar a los suyos. Su imagen inquieta y asusta, es como una Rebeca de Hitchcock. Aunque, por carácter y posición en la historia, José María sería Mrs. Danvers, aquella ama de llaves guardiana de las esencias del pasado en la mansión de Manderley. La de tez pálida y rictus severo que, solo con aparecer y pronunciar la palabra “Rebeca”, acojonaba. La que fue capaz de incendiar la casa en su obsesiva resistencia a la nueva etapa...

Emergió José María a la superficie, una vez más, para criticar a su partido y cortarle un bonito patrón a Sáez de Santamaría. Le parece a Aznar que hay exceso de buen rollito entre la vice y los catalanes desafiantes. “¿Para qué vamos a hablar si podemos arreglarlo a hostias?”, dice el chiste. “Ni diálogo, ni diáloga”. ¿Qué será lo próximo, que Soraya hable catalán en la intimidad del despacho de Barcelona, mire usté?

Se le ocurrió a Sáenz de Santamaría cuestionar en la COPE la postura del PP en 2006 y afirmar que su partido debería haber buscado un acuerdo con el PSOE, en vez de impulsar, como hizo, una campaña de recogida de firmas en contra del Estatut. A José María se le debió de poner el pelazo de punta.

Así que envió a Moncloa una tarjeta navideña, en forma de análisis, a la atención de la vice, remitente FAES, fundación ahora desligada del Partido Popular, cuyas siglas podrían responder a: Furibundo Aznar Está Susceptible.

El christmas-rapapolvo de Josemari estaba lleno de frases cariñosas que evidenciaron, una vez más, su poca simpatía por la número dos del gobierno. Ella respondió que ante las crisis hay que comportarse con unidad. No es la primera vez que Sáenz de Santamaría le pide al que fuera presidente de este nuestro país “un poquito de por favor”, pero a él se la refanfinfla, mire usté.

Decía Aznar en su análisis-riña que el PP ha asumido el discurso del adversario, que es un partido acomplejado y, por un momento, pensé que iba a continuar adjetivando en modo alcalde Pérez: partido acomplejado, fracasado, frustrado, rabioso y amargado... pero no.

Claro que también pensé que el subtítulo del análisis "Para firmas, las del Tinell", sería “Para collons, los míos” –pegaba tanto–, pero tampoco acerté.

Cuentan que Rajoy ha ordenado a sus dirigentes que hagan caso omiso de las críticas de Aznar. Lo de José María y Mariano tiene menos posibilidades de reconducirse que lo de Amador Mohedano y Rosa de Benito, estamos a un minuto de oír: “ese señor del bigote al que usted se refiere”.

Y, en medio de este mal rollito, salió Esperanza Aguirre en defensa de Soraya, no por el chorreo de Aznar, sino porque a su homóloga de carril bus le habían pillado con el coche oficial, de compras, en el Primark de la Gran Vía. Y la lideresa madrileña, que nunca decepciona, dijo la frase de la semana:

“Los sueldos de los políticos no dan para mucho y donde podemos ir es a tiendas low cost como Primark”.

Claro, los ciudadanos nos quedamos hechos polvo, sufrimos muchísimo al imaginar a políticos buscando ropa en los contenedores para ir a los plenos; políticos rebuscando en las basuras de los restaurantes; políticos durmiendo en los cajeros... y no me refiero a Rato con su tarjeta black.

Y estaba yo tan impresionada al imaginar a Esperanza comprando en Humana el modelito para la cena del PP de Madrid –con 94.758 euros al año no te da para más–, cuando, de pronto, leo lo de Cristina de Borbón. ¡Casi se me descuajaringan los manguitos rotadores de la mandíbula de tanto abrir la boca!

DesvelóEl Mundo una afirmación perteneciente a la categoría:“frases pirómanas que incendian las redes”. Según este diario, al abandonar la sala en la que se celebró el juicio del caso Noos, la infanta Cristina dijo alto y claro:

“Qué ganas tengo de que acabe esto para no volver a pisar este país”.

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Faltó un “puto” antes de país o un “de mierda” después, la frase lo pide, no me digan que no.

Según cuentan los testigos presenciales, la infanta explotó en los pasillos de la Audiencia. Hartita perdida de este país, claro, no quiere verlo en pintura, qué ganas de coger la puerta y marcharse, oye. Es que ya Noos vale, que la justicia llame a declarar a una infanta en un asunto de corrupción. ¿Qué será lo próximo, que alguien diga en la noche de Nochebuena “La justicia es igual para todos”?

Estimados lectores, como cada semana, el concurso de provocación al paisanaje está muy reñido. Mientras decido a quién me llevaría a una isla desierta y peatonal, voy a buscar por Internet esa base de maquillaje color “hormigón armado” que usan algunos para decir ciertas cosas sin que percibamos el más mínimo rubor en sus caretos.

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