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    <title><![CDATA[infoLibre - Samuel Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/samuel-martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Samuel Martínez]]></description>
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      <title><![CDATA[Manuel Rico: "El impacto del covid ha sido hasta tres veces mayor en las macrorresidencias"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/manuel-rico-si-no-empieza-escuchar-familias-victimas-residencias-demostrara-ultimo-oficio-fiscalia-general-paripe_1_1346100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a1d2be5a-0ad7-40d9-ab36-080abf6002b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manuel Rico: "Si no se empieza a escuchar a las familias de las víctimas de las residencias, se demostrará que el último oficio de la Fiscalía General es un paripé""></p><p><strong>Manuel Rico</strong>, director de investigación de <strong>infoLibre </strong>y autor de <a href="https://www.infolibre.es/politica/verguenza-escandalo-residencias_1_1194701.html" target="_blank" ><em>¡Vergüenza! El escándalo de las residencias</em></a> (Planeta), explica, entre otras cosas,<em> </em>el oficio de la Fiscalía General en el caso de las víctimas de las residencias durante la pandemia, que apunta, fundamentalmente, en dos direcciones: pide recabar información y obliga a no archivar las investigaciones sin hablar con los familiares de las víctimas. Por otra parte, el periodista sugiere el camino que podrían seguir las familias para lograr su objetivo: que se sepa la verdad y que se haga justicia.</p><p>Además, también habla de la ley trans y del terremoto político que se ha originado en el Gobierno de coalición, de los cara a cara entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, de Cataluña y del mercado eléctrico. </p><p>"Después de dos años de desidia inaceptable por parte de la Fiscalía General, el último oficio tiene dos elementos positivos. Por un lado, pide recabar información. Por otro, y esto es muy importante, recuerda que no se pueden archivar las investigaciones por parte de la Fiscalía sin escuchar a los familiares de las víctimas. Desde el principio y de forma sistemática, no se ha escuchado a los familiares ni las investigaciones ni las denuncias presentadas ante la Fiscalía. Eso tiene que cambiar y, por esa pequeña rendija,<strong> se puede intentar colar lo que buscan los familiares, que es que se conozca la verdad</strong>".</p><p>"Mi recomendación a todos los familiares es que <strong>escriban a la Fiscalía, aunque les hayan archivado en su momento el asunto</strong>. Que recuerden que hay un oficio del fiscal general que dice que hay la obligación de escuchar a los familiares de las víctimas, que se declaren dispuestos a ir a declarar y, a partir de ahí, ya se verá si realmente hay una voluntad por parte de la Fiscalía General y de los fiscales de investigar, de buscar la verdad y de que se haga justicia.</p><p>Si los fiscales les llaman y los empiezan a escuchar, habrá sido un paso muy importante. Y si no lo hacen, será la confirmación de que es un paripé que simplemente buscaba salvar la cara". </p><p>"Respecto a los <a href="https://www.infolibre.es/politica/residencias-domusvi-mensajeros-colisee-golpeadas-covid-castilla-leon_1_1339692.html" target="_blank" >datos de fallecidos en Castilla y León</a>, quiero recordar que <strong>infoLibre </strong>ha tenido que ir al Tribunal Superior de Justicia para conseguir esa información porque la Junta, el Gobierno Fernández Mañueco, se negaba a darla. Por lo tanto, tuvimos que recurrir a los tribunales. Evidentemente, nos dieron la razón y les obligaron a facilitar los datos. </p><p>Como intuíamos, esos datos contienen una información muy valiosa y una de las conclusiones claras es <a href="https://www.infolibre.es/politica/datos-castilla-leon-confirman-mortalidad-dispara-grande-residencia_1_1340897.html" target="_blank" >la importancia del tamaño</a>. En términos proporcionales —y los datos lo dicen—, el impacto ha sido hasta tres veces mayor en las residencias más grandes. Es más, hay <a href="https://www.infolibre.es/politica/mortalidad-covid-macrorresidencias-cataluna-triple-centros-70-plazas_1_1313289.html" target="_blank" >un estudio liderado por una científica, Vicky Zunzunegui</a>, sobre Cataluña, donde llegó exactamente a las mismas conclusiones. Aprovecho para recordar que<strong> Cataluña y Castilla y León son las dos comunidades autónomas con más residencias en toda España</strong>. Cataluña tiene cerca de mil y Castilla y León tenía 685 en ese momento, es decir, que estamos hablando de que también por volumen de residencias el universo es claramente significativo. También hay un informe del Gobierno de Navarra que sitúa el tamaño de las residencias como uno de los elementos que más impacto tuvo en las muertes durante la pandemia. </p><p>Es muy importante porque, además, es una de las cuestiones donde las patronales de las residencias repiten <strong>un mantra que es mentira: que el tamaño no importa.</strong> Lo dicen como si fuese palabra de Dios sin apoyarlo en nada. Si tienen algún estudio, alguna forma de demostrar que los estudios ya publicados no son ciertos, que lo hagan. Pero no pueden porque los datos son unánimes, así que tienen que dejar de mentir porque el único motivo por el que defienden que el tamaño no importa es por el negocio. Para determinadas empresas, sobre todo multinacionales, cuanto mayor sea la residencia —en la medida en que supere claramente las 100 o 120 plazas— el negocio que hacen es mucho mayor. ¿Por qué? Porque los costes son muy similares, pero los ingresos se disparan. Tenemos que entender que el negocio no puede estar por encima de la vida de las personas".</p><p>"Lo que no hay que hacer es lo que ha hecho, hace diez días, el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, diciendo que los familiares "ya lo habían superado". <strong>Son unas palabras absolutamente indignas</strong>. Hay que tener una desfachatez absoluta para hablar en su nombre de los familiares cuando el Gobierno de Madrid lleva dos años y medio sin recibir a ninguna de las tres asociaciones de familiares de las víctimas de las residencias que hay. Obviamente, sus palabras han reabierto muchas heridas. He hablado con bastantes familiares que explican que siguen sin dormir, que siguen preguntándose qué pensaría su familiar antes de morir o si se le habría pasado por la cabeza que lo habían dejado abandonado". </p><p>"No puedo entender cuando la sociedad debate, con tranquilidad, sobre si hay que incrementar el armamento militar en diez mil millones de aquí a 2030 y no invertir ese dinero en transformar las residencias. En España, hay macrorresidencias de 600 plazas, de 500... En 2030 va a haber más de mil macrorresidencias. Sé cómo es el mundo en el que vivimos y que hay una guerra en marcha, pero, <strong>¿de verdad que no es más prioritario las 375.000 personas que viven en residencias de mayores en España?</strong> Tenemos que ir por orden de prioridades, como en cualquier sociedad, y los mayores deberían estar por delante".</p><p>"Hay que tener en cuenta que se trata de un Gobierno de coalición formado por dos partidos diferentes que tienen programas distintos, por lo tanto es lógico que existan discrepancias. Incluso cuando gobierna un único partido con mayoría absoluta, a veces hay también discrepancias entre ellos. Cuando surgen, lo importante es que sigan el marco del programa de Gobierno. Hay apóstoles del Apocalipsis que llevan diciendo que el Ejecutivo de coalición está muerto desde el día siguiente a que se constituyese. Por el camino, los que han muerto son los Gobiernos de coalición de la derecha con apoyo de la extrema derecha. </p><p>En lo referente a la ley trans, sí que creo que por ambas partes<strong> hay voluntad de que salga</strong>, tanto en el PSOE como en Unidas Podemos. Estoy convencido de que tanto las feministas que apoyan la ley como está redactada ahora, como las que le ven problemas, luchan por impulsar derechos y quieren conseguir que nadie sea discriminado por su opción sexual".</p><p>"Para el PSOE, es un elemento de tristeza porque <strong>es una persona histórica</strong>. Pero es la muestra de que no han sabido resolver internamente las discrepancias dentro del partido. El debate se ha envenenado mucho, se ha enquistado... Muchas personas que han estado durante años luchando juntas, ahora se ven como adversarias".</p><p>"ERC tiene 33 diputados en un Parlament con 135. La legislatura no está en la fase final. Por lo tanto, aguantar un par de años, sobre todo cuando lleguen momentos como la aprobación de presupuestos, va a ser muy complicado. Lógicamente, <strong>intentarán eso que se llama geometría variable o llegar a acuerdos más estables con el PSC y con los Comunes</strong>. Creo que van a ser muy importantes las elecciones municipales. Junts, en el ámbito municipal, tiene un apoyo todavía significativo en Cataluña y será determinante ver qué ocurre</p><p>Desde el punto de vista del Gobierno central o de quienes han convertido Cataluña en una prioridad, es indudable que <strong>la situación ahora es mejor que la que existía en 2017</strong> porque el apoyo a la independencia ha bajado y porque los partidos que estaban muy unidos, ahora se han peleado". </p><p>"Es evidente que Sánchez estuvo más moderado en el último cara a cara en el Senado. De todas formas, <strong>aquí partimos de un mito </strong>del que somos culpables los medios de comunicación, algunos más que otros: la imagen de que Feijóo es el PP moderado. Esto ya ocurrió con Gallardón en su día, que también hubo medios muy importantes que nos contaban un día tras otro que era un progresista. Cuando le hicieron ministro se vio lo progresista que era: cero, exactamente. Con Feijóo estamos en la misma situación. Durante años, <strong>se contrapuso la moderación de Feijóo a la radicalidad de Casado</strong>, pero quien quiera saber cómo es Feijóo, lo tiene muy sencillo: lleva gobernando trece años en Galicia. Que analice lo que ha hecho allí, cómo estaba la sociedad y cómo está ahora, cómo ha evolucionado la economía, cómo ha evolucionado el tejido industrial, cómo tenía de sometido al Parlamento...</p><p>¿Por qué se queja ahora de que en los debates del Senado el presidente del Gobierno, de acuerdo con el reglamento, tiene tiempo ilimitado para intervenir y él no? <strong>Es exactamente lo mismo que él lleva trece años haciendo en Galicia</strong>". </p><p>"Creo que <strong>se dará un mejor resultado del bipartidismo que en las últimas elecciones generales</strong>, básicamente por el hundimiento de Ciudadanos, aunque ya se produjo en los últimos comicios con respecto a los penúltimos. Pero lo poco que quedaba se ha ido por completo al PP porque era voto del PP. Las encuestas también apuntan a que Vox está en caída, y eso es lo que está influyendo en ese repunte del bipartidismo. </p><p>Si se compara con 2015, teniendo en cuenta que 2016 es el momento de mayor debilidad del bipartidismo, en las elecciones de 2023 va a salir mejor parado ese bipartidismo. Desde mi punto de vista, de momento,<strong> no vamos a llegar a como estábamos antes del 2014</strong>". </p><p>"<strong>La Unión Europea ha dado el primer paso</strong>, que es reconocer que el mercado eléctrico es un disparate tal y como está planteado. Considero que, en cuanto a la excepción ibérica, España y Portugal tenían argumentos poderosos para defenderla. </p><p>Lo fundamental es la asunción de que hay que cambiar. <strong>¿Cómo? Ahí hay más discrepancias de momento.</strong> Ese segundo paso es lógico, pero lo importante es cambiar el mercado eléctrico porque requiere soluciones, no parches. Obviamente, la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha disparado por completo todo, pero el problema estructural que existe es anterior".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Oct 2022 17:36:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Residencias de mayores,Fiscalía General Estado,Ley trans,Alberto Núñez Feijóo,Pedro Sánchez,El futuro de Cataluña]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Ana Pardo de Vera: “Al rey emérito hay que obligarlo a volver, a que aflore su fortuna y viva de ella”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/ana-pardo-vera-rey-emerito-hay-obligarlo-volver-aflore-fortuna-viva_1_1323974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c4adee50-ef93-450e-966f-f85dbbe98396_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana Pardo de Vera: “Al rey emérito hay que obligarlo a volver, a que aflore su fortuna y viva de ella”"></p><p>Acaba de publicar novela, participa en distintos programas de debate en televisión y radio y escribe en el diario online <em>Público</em>, además de dirigir su aparato Corporativo y de Relaciones Institucionales. <strong>Ana Pardo de Vera</strong> (Madrid, 1974) es una de las periodistas más contrastadas del panorama mediático actual, no en vano, además de su vasta actividad en prensa y televisión, ha publicado libros acerca del <strong>rey emérito, el expresidente Zapatero y</strong>, muy recientemente —lo lanzó el 14 de septiembre de este año—, sobre <strong>corrupción</strong>. </p><p>Bajo el título <em>Chantaje a una jueza</em> (Espasa Libros), Pardo de Vera entrelaza la ficción y los hechos reales para, en sus propias palabras, evidenciar “el dolor que causa la corrupción en la gente anónima, que muchas veces no aparece en los periódicos”. </p><p>Con todo, la periodista habla en "Cómo lo ve" sobre eso, <strong>la corrupción</strong>, pero también sobre las elecciones en Italia, <strong>Alberto Núñez Feijóo</strong> —al que conoce bien porque lo ha seguido mucho en Galicia—, el proyecto de <strong>Yolanda Díaz</strong>, el eterno conflicto en el Consejo General del Poder Judicial o el cisma en Vox. Por ahí empieza el cuestionario. <strong> </strong></p><p>"La ultraderecha se desgajó del Partido Popular. Siempre había estado dentro del PP y, con Vox, se hizo partido aprovechando unas crisis y unas coyunturas económicas o socioeconómicas no propias de España, sino del ámbito internacional.<strong> Vox tiene dirigentes muy preparados, pero tiene otros que lo son mucho menos y eso les está creando un cisma</strong>, pero yo no me confiaría. Estamos en un momento proclive para movimientos de antipolítica, como son los fascismos y movimientos de ultraderecha. Lo estamos viendo en Italia, concretamente, que creo que es la tercera potencia económica europea. Ya nos podemos preocupar si, realmente, acaba gobernando Meloni. </p><p><strong>No hay que bajar la guardia con la ultraderecha</strong>. Si no es Vox, siempre habrá otra posibilidad. Hay mucha financiación que viene de fuera a la que le interesa desestabilizar. Putin es un ejemplo de ello. Ahora mismo, está mandando sicarios desde Libia para que envíen migrantes a Italia que ahonden en ese <strong>discurso fascista, racista y xenófobo</strong>, de forma que la ultraderecha consiga mayores logros. </p><p>En cuanto a Macarena Olona… No la veo liderando nada y, desde luego, lo que veo es una profunda deslealtad que va inherente a concepciones políticas o ideológicas como la ultraderecha: <strong>la deslealtad con los derechos humanos</strong>, pero también la deslealtad entre ellos. El movimiento de Macarena Olona contra los dirigentes de su partido es salvaje, pero como salvajes son los idearios fascistas". </p><p>"Un triunfo de Meloni puede revitalizar a Vox. No olvidemos, tampoco, lo que pasó en Suecia. Ganó la derecha sumando a la ultraderecha, que es el segundo partido, así que pueden gobernar. <strong>Entre España e Italia veo similitudes en valores culturales </strong>y diferencias en cuanto a que en Italia llevan sin una estabilidad política muchísimo tiempo, tanto con gobiernos socialdemócratas, como el de Matteo Renzi o Enrico Letta, como con gobiernos tecnócratas, como el de Mario Draghi o con gobiernos de derechas, se suponía que moderada, de Berlusconi. </p><p>El problema es que la gente ve que los gobiernos democráticos no les solucionan sus problemas, que vienen muy de base, son muy estructurales. Ni siquiera la socialdemocracia, que parecía ese intento de conciliar la propiedad privada —<strong>el capitalismo</strong>— con el socialismo y que, al final, se ha rendido a ese capitalismo. Todo eso ha explotado. No nos atrevemos con las grandes fortunas, no nos atrevemos con las grandes tecnológicas y, al final,<strong> la gente busca alternativas en mensajes muy fáciles, los populismos y los fascismos</strong>, que consisten en hacer política con el miedo al migrante, con el miedo al extranjero, etcétera".</p><p>"Es curioso que un "putero", un corruptor de menores, un tipo absolutamente corrompido, ya, en su esencia y dueño de tantísimos medios de comunicación que le permitieron manejar la política a su antojo sea considerado, ahora, un moderado. ¿En qué punto estaremos? No olvidemos, por otra parte, que <strong>Berlusconi ha sido un gran amigo del Partido Popular</strong>. Estuvo en la boda de la hija de Aznar y veraneaba con él en el yate. Berlusconi era considerado un dirigente legítimo. En mi opinión ya era un corrupto, tenía múltiples causas judiciales". </p><p>"Al rey, al final, habrá que enterrarlo. Es que él sigue siendo rey, según una ley del gobierno de Mariano Rajoy, por lo tanto, les guste o no, el rey emérito es rey y tendrá que tener un funeral de Estado, salvo que cambien esa ley, cosa que se les ha pedido desde muchas instancias, pero que parecen no asumir ni el PP ni el PSOE. </p><p>Estamos en el siglo XXI… <strong>Decisiones como exiliarlo o mandarlo fuera son antediluvianas</strong>, como también lo es la institución monárquica, pero esto es una opinión mía personal, que, por supuesto, me declaro completamente republicana. Pero más allá de eso, es una cuestión de derechos humanos. <strong>Juan Carlos I tiene la edad que tiene y se puede morir en cualquier momento</strong>, aunque está muy bien y, como persona, le deseo todos los años de vida que pueda tener y que los viva en la mejor de las situaciones. No tiene ningún sentido que esté fuera. Ahora bien, se dice que el Gobierno y la Casa Real, su hijo Felipe, no quieren que vuelva, entre otras cosas, por los paparazzi, etc. Por ahí hay que pasar seguro. Pero, ¿y si él no quiere volver? Y si él solo quiere, como ha dicho, establecerse allí y volver de vez en cuando a tocar las narices, como quien dice… Porque Emiratos Árabes no es que tenga paraísos <em>offshore</em>, es que es un Estado <em>offshore</em>, y <strong>Juan Carlos tiene una fortuna que desconocemos</strong> y que está siendo gestionada en Emiratos. <strong>Si deja Emiratos, no puede gestionar la fortuna porque, por supuesto, gestionarla supondría que aflorase en estados democráticos como España</strong>. </p><p>Lo que habría que hacer es obligarlo a volver. <strong>Obligarlo a que dé la cara ante tantísimos españoles y españolas</strong> juancarlistas, que están muy cabreados porque se les ha engañado durante 40 años, e intentar que hiciera una vida normal, con la mínima aportación del salario público. Si tiene su fortuna, que la aflore y que veamos con toda su crudeza lo que tiene y que viva de eso. Si no lo hace, lo que al final parece es que él es el bueno al que no le dejan que venga cuando, en realidad, tiene toda su fortuna gestionada por un Estado <em>offshore</em>". </p><p>"<strong>El tema fiscal en España es muy complejo</strong> y, realmente, uno puede caer en la trampa de la derecha y pensar: "Les quitamos el impuesto a los ricos y, al final, en la comunidad autónoma de Andalucía solo supone 100 millones de euros frente a los 17.000 millones que tiene Andalucía de presupuesto". Ojo, puede ser discutible si el impuesto de patrimonio es válido o no teniendo en cuenta que hay muchos países no gobernados por la derecha que también lo han suprimido. Ese es un debate aparte y está bien que se discuta, pero no creo que en este momento <strong>España pueda permitirse la supresión del impuesto de patrimonio en ninguno de sus territorios</strong>. Primero porque España tiene un índice de recaudación fiscal siete puntos menor al de la media de la Unión Europea, y la Unión Europea siempre nos reclama que tengamos una fiscalidad similar a la de la media de la UE. Y, segundo, porque estamos en un momento de crisis, de economía de guerra, y el Estado necesita muchísimos recursos para poder subsidiar o ayudar a aquellos que no llegan, ni siquiera, a hacer una cesta de la compra cuyo precio es salvaje. Por lo tanto, este debate, en este momento, no correspondía. Es evidente que es una campaña electoral envenenada de la derecha y, en otro orden de cosas, nos viene a confirmar que aunque Feijóo y Moreno Bonilla hablen más bajito que Ayuso, la ideología es la misma y sigue siendo completamente neoliberal".<strong> </strong></p><p>"Queda un año para las elecciones y creo que Feijóo lo va a aguantar bien más allá de que sea una persona más o menos preparada de lo que esperábamos. Yo lo conozco muy bien porque soy gallega y lo he seguido siempre, conozco perfectamente su trayectoria. Conozco perfectamente cómo se han subvencionado los medios en Galicia para que no hubiese prácticamente crítica alguna ni fisuras en el mensaje de que Feijóo era el gran gestor y el gran moderado, cuando, en realidad, es un gran gestor de sí mismo y eso lo va a seguir siendo, también aquí. </p><p>Pero ojo a cómo va a aguantar porque, ya hoy, estamos asistiendo a<strong> gestos absolutamente antidemocráticos por su parte como el de </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/pp-rechaza-dar-conocer-sueldo-partido-feijoo-si-le-paga-vivienda-ocupa-madrid_1_1317394.html" target="_blank"><strong>no querer aclarar si cobra o no un salario del partido</strong></a>. ¿Adónde hemos llegado? </p><p>Además, no olvidemos una cosa.<strong> La inflación se lleva a gobiernos por delante</strong>. No depende de lo que tengas enfrente. Se basta sola. Muchas veces no es culpa de los gobiernos. Yo creo que este gobierno está haciendo cosas. Son hechos probados: los ERTE, los acuerdos sociales, las ayudas al transporte, las ayudas a la factura energética, etc. La excepción ibérica, por ejemplo, se ha peleado mucho en Bruselas. En resumen, creo que Feijóo sigue teniendo posibilidades de gobernar". </p><p>"España es un país muy corrupto. No lo digo yo, lo dicen los índices de organismos internacionales. También es verdad que somos una democracia joven, pese a todo. A pesar de que tengamos ahora cuatro reyes y pese a que hayamos pasado una dictadura desde una presunta transición modélica, las estructuras del franquismo, en muchos casos, siguen presentes. En el poder judicial, muchos jueces se acostaron franquistas y se levantaron demócratas por arte de birlibirloque. Eso también influye. No se han hecho los deberes respecto a la memoria democrática. Todo eso va creando un caldo de cultivo y va manteniendo determinadas estructuras que son corruptas <em>per se</em>. Y no hablo solo de la corrupción económica, que también, hablamos de corrupción moral, de corrupción ética y de corrupción política.</p><p>Tenemos que entender que la corrupción es inherente al ser humano y va a haber siempre corrupción. <strong>Las democracias lo serán más o menos en función de cómo respondan ante ella</strong>. Yo lo que trato de reflejar en la novela es precisamente eso. No existen los casos aislados. Corrompidos, corruptores, <em>modus operandi</em>… No existen los casos aislados. Siempre hay una estructura detrás. Y luego, el dolor que causan en la gente. Eso, muchas veces, no aparece en los periódicos porque el periodismo, naturalmente, tiene su propio funcionamiento y trabaja con los hechos probados, así que la ficción ahí ayuda mucho. En este caso, en <em>Chantaje a una jueza</em>, es una ficción inspirada en hechos reales, siempre con la intención de que la gente conozca cuánto daño hace la corrupción a personas anónimas con nombres y apellidos, cuánto destruye y cuánto se va llevando por delante". </p><p>"Confío en que su programa nos dé unas mejores memorias económicas, que, al final, es lo que está mirando ahora todo el mundo. <strong>Necesitamos saber si lo que pretenden hacer va a ser una reforma coyuntural o una reforma estructural</strong>. Yo creo que ambas son compatibles. Evidentemente, hay una coyuntura de emergencia económica y tiene que haber medidas coyunturales, como la rebaja de los impuestos de hidrocarburos o las ayudas al transporte, pero también tiene que haber un plan estructural.  </p><p>El cambio climático, sin ir más lejos, ya lo tenemos aquí, ya es emergencia y necesita una serie de visiones políticas que solo reformas a largo plazo pueden generar. No es sencillo. Me genera mucha curiosidad cómo van a plantear eso, cómo van a presentarlo de forma que la gente se lo crea y lo asuma como necesario, cómo lo van a explicar, qué labor de pedagogía van a hacer… No solo la pedagogía cultural, sino la pedagogía económica".  </p><p>"Solo hay que irse al Ayuntamiento de Madrid para saber cómo es el tenderete de las ofertas de lo que queda de la izquierda en Madrid. Es absolutamente lamentable. Los analistas políticos y los periodistas estamos hartos de dar a conocer cómo la división penaliza —sobre todo— a la izquierda. Porque<strong> la derecha</strong>, por su parte, <strong>se mueve por intereses</strong>, ya lo han demostrado, y enseguida tienen el afán de unirse, de concentrarse de nuevo. <strong>La base del voto incluso en las peores épocas de la derecha es prácticamente inamovible y la de la izquierda, en cambio, no</strong>. La izquierda va de vaivenes. Yo detecto mucho personalismo, en general, entre líderes de izquierdas y no me refiero solo a los cargos políticos, sino a asesores, a figuras relevantes y a opinólogos, entre comillas. Detecto muchas ganas de que no sea un proyecto común".  </p><p>"En Cataluña hay que convivir con la división que existe entre independentistas y no independentistas. No hay solución y no lo digo yo. Ya lo dijo, en su día, Ortega y Gasset. Hay que lograr una convivencia y esa convivencia pasa por hacer mucha política. Ahora, el independentismo está en un momento en que después del <em>procés</em> y, sobre todo, después de los juicios del <em>procés</em>, está noqueado y todavía quedan pendientes procesos judiciales.  </p><p>Pero, ahora mismo, estamos en otra pantalla y lo que hay es una lucha partidista entre los independentistas que quieren continuar la vía unilateral y los que han apostado por el diálogo con el Estado porque no quieren, primero, más dolor y porque, además, han asumido correctamente que no basta con tener un 51%, que para emprender una vía unilateral necesitas más apoyos y que la salida más legítima puede ser el referéndum, que para mí lo es. De hecho,<strong> el 80% de la población catalana está a favor de ese referéndum</strong>: independentistas y no independentistas. Sin embargo, no olvidemos que el PSC ganó las elecciones, otra cosa de la que ERC es muy consciente. Por eso trata de desactivarlo apostando por la vía del diálogo". <strong> </strong></p><p>"Yo apuesto por la dimisión de todos sus miembros. No solo de Carlos Lesmes. Hay quien dice que los magistrados progresistas, los que quieren el cambio, no tienen la culpa. Claro, no tienen la culpa, pero llevan 4 años cobrando lo que no les corresponde. Para empezar, <strong>es dinero público</strong>, con lo que <strong>es una forma de corrupción</strong>. Apoderarse de dinero público que no te corresponde por las leyes, por la ley primera, la Constitución, es corrupción. En segundo lugar, aquí quien tiene la legitimidad, pese a que habrá cometido errores, es el PSOE, que ganó las elecciones. El poder judicial, les guste o no —y, además, es el mejor sistema— es elegido, en parte, por el pueblo soberano, que radica en el parlamento. Entonces, si el poder soberano ha dado una mayoría a un gobierno de izquierdas, el PP se tiene que aguantar y asimilar que ya no tiene la mayoría en el parlamento y, por lo tanto, no le corresponde elegir a esa mayoría de jueces que debe elegir el parlamento. Es una cuestión de legitimidad democrática y el PP se la está cargando".</p><p>"Cabría esperar una respuesta internacional. La hemos visto en otros lugares. Lo que pasa es que parece que cuando son estados tan poderosos, como es el caso de Irán, hay violaciones de derechos humanos y nadie se pronuncia. </p><p>Es muy complicado y muy duro lo que le ha pasado a<strong> Masha Amini</strong>. Yo lo lamento muchísimo y me lo creo completamente. El informe de la autopsia es demoledor, dice que tenía golpes en la cabeza, etc. Me preocupa mucho, también, cómo van a ser <strong>reprimidas las mujeres que están protestando a cara descubierta</strong>, quemando los velos, cortándose mucho el pelo… Son cosas que allí están prohibidas para las mujeres. A lo mejor ahora hay un momento de parón de la represión porque están las cámaras internacionales mirando, pero cuando nos olvidemos o pasemos a otra pantalla —porque eso también es muy típico— empezará la represión real contra esas mujeres, de las que estoy segura se están quedando con sus nombres y apellidos". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Sep 2022 17:30:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ana Pardo de Vera: “Al rey emérito hay que obligarlo a volver, a que aflore su fortuna y viva de ella”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Belén Barreiro: "Los españoles valoran muy bien a Yolanda Díaz, pero no saben a quién representa"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/belen-barreiro-espanoles-valoran-yolanda-diaz-no-representa_1_1214681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/52b0e694-af95-42d1-a658-d6af43c27803_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Belén Barreiro: "Los españoles valoran muy bien a Yolanda Díaz, pero no saben a quién representa""></p><p><strong>Belén Barreiro</strong> (1968, Madrid) es socióloga. Antes de comenzar la entrevista, avisa: "Yo solo hablo cuando tengo los datos en la mano". Durante toda la conversación, la que fuera directora del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) cumple a rajatabla su anuncio. Ese respeto profundo a las encuestas, a las fuentes, a los análisis y, en definitiva, a la investigación es el que la ha llevado a ser una de las profesionales más valoradas en su campo en España. En la actualidad, dirige la empresa demoscópica 40dB, que fundó en 2012 con el nombre de MyWords.</p><p>Estos días, esos datos con los que trabaja Barreiro arrojan luz sobre la figura de Yolanda Díaz, la pugna entre Ayuso y Casado, la relación entre Sánchez y ERC, la monarquía, los efectos de la pandemia en el voto y hasta sobre la actitud de los ciudadanos españoles con respecto a las grandes fortunas. Sobre todo ello le pregunta <strong>infoLibre</strong>. </p><p>"Creo que es todavía una gran incógnita porque hay bastante confusión sobre a quién representa o a quién podría representar. Lo hemos detectado en nuestros estudios: <strong>la gente tiene claro que es una candidata de izquierdas y no le ve defectos. </strong>Tiene muy buena valoración, pero hay una parte del electorado que la asocia con el PSOE, otra con Podemos y otra que no sabe muy bien con quién. Es una incógnita cómo se va a presentar a la ciudadanía, de qué va a ser candidata. Y luego está la incógnita de cómo recibirán los ciudadanos esa plataforma que lidere porque para el electorado esa va a ser una información nueva. De momento, lo que hay es una gran valoración a su persona y una gran confusión en torno a qué fuerza política representa". </p><p>"El perfil de votante que puede arrastrar Yolanda Díaz dependerá de cómo se presente y de cómo la opinión publicada decida presentarla. Si una parte de la opinión publicada se dedica a repetir que, en realidad, representa al Partido Comunista de España, la aceptación ciudadana será menor que si se la liga a lo que ella pretende o parece que pretende: una estrategia más transversal. En principio, podría atraer a votantes muy distintos porque <strong>su valoración es enormemente transversal,</strong> pero la ciudadanía todavía no sabe dónde hay que situarla. Yolanda Díaz tiene una buena valoración en el centro, en la izquierda más moderada, en la izquierda menos moderada, entre los jóvenes, entre las personas de mediana edad, en distintas clases sociales... Tiene una muy buena valoración en capas de la sociedad muy distintas". </p><p>"Varios de nuestros estudios señalan que estamos en un momento en el que <strong>los ciudadanos sienten, sobre todo, una gran incertidumbre, mucho miedo al futuro</strong>. Pero no solo miedo a que se repita una nueva pandemia o a que la pandemia actual se prolongue, sino también miedo a todo lo que tiene relación o es consecuencia de la crisis climática. ¿Qué efectos tiene eso en el comportamiento político? En términos generales, todavía no se ve ninguno concreto ni tendría por qué llegar a verse, pero creo que sí se puede hacer una lectura. Los ciudadanos, ante tiempos de incertidumbre buscan certezas. No me extrañaría que viésemos una tendencia a buscar o premiar candidatos que les den seguridad". </p><p>"Medimos la idea de si los ciudadanos vivirían, en la salida de la pandemia, como si fuesen unos nuevos 'felices años veinte'. Lo que vimos es que hubo un momento en que sí. Fue justo en el periodo previo al verano. Sin embargo, a lo largo del otoño y el invierno <strong>los indicadores se han normalizado y, en ese sentido, el estado de ánimo ha vuelto a como era antes de la pandemia</strong>".</p><p>"La pandemia, dependiendo de los territorios y de los países, puede tener un efecto de refuerzo a los gobiernos. En el caso de España, desde luego nuestros datos no nos dicen que haya un desgaste del Gobierno<strong>. </strong>Es más, hay datos de otros estudios que muestran que sí que hay una opinión bastante favorable de la gestión que ha hecho el Gobierno de Sánchez de la propia pandemia. Si hay encuestas que dicen que Sánchez pierde muchos escaños... A mí, como socióloga, me es imposible hacer una valoración de esas encuestas que se publican con estimaciones ya hechas, con cocina, pero sin ir acompañadas de datos brutos. En resumen,<strong> el Gobierno de Sánchez no es que salga reforzado, pero tampoco vemos un desgaste en él </strong>y lo que sí vemos, en cambio, es que se valora mucho mejor su gestión de la pandemia que su actuación en otras áreas". </p><p>"Es una lucha sobre todo de liderazgos. Aunque el PP siempre tiene esas tensiones sobre qué quiere ser —a ratos, parece que quiere ser un partido más de centro derecha y, a ratos, parece que quiere ser un partido más de derecha próxima a Vox—, creo que la batalla entre Casado y Ayuso<strong> no es una batalla ideológica sino un pulso entre liderazgos. </strong>No considero que tengan una manera distinta de ver España o de ver qué es lo que hay que hacer como país. Ayuso se ha hecho muy popular en la Comunidad de Madrid y es lógico y comprensible que pueda aspirar a más. Especialmente teniendo en cuenta que Casado tiene una valoración bastante mediocre y ella está mejor valorada. No hay que perder de vista que Ayuso es una candidata de la Comunidad de Madrid. Por eso habría que hacer el ejercicio de extrapolar las valoraciones que pueda tener Ayuso al conjunto de España y tener en cuenta que fuera de Madrid genera mucho rechazo".</p><p>"En todo lo que tenga que ver con la cuestión catalana, el PSOE tiene un electorado dividido. Hay una parte del PSOE que es más centralista y, por tanto, menos simpatizante de Esquerra y hay otra que es más proclive a soluciones federales o a ser comprensivos con las pulsiones independentistas y que, por tanto, tiene más simpatía por ERC.<strong> Esas dos almas siempre han estado ahí. </strong>Quizás hay más federalistas que no federalistas, pero estos últimos son un tercio amplio. Es una tensión que existe. Por el lado de Esquerra, desde el punto de vista electoral, es comprensible lo que han hecho con el caso del Netflix en catalán. Ellos llevan a cabo su estrategia". </p><p>"No puedo evitar pensar que una parte de todas esas reacciones que ha generado la noticia de que Marta Ortega herede la empresa de su padre tiene que ver con algo que nosotros también hemos investigado mucho, que es que <strong>España es de los países con más envidia y más sentido crítico. </strong>Somos más criticones y más envidiosos de lo que lo son otras culturas. Son datos que emanan de un estudio muy bonito que hicimos hace un par de años, donde comparábamos España con las culturas anglosajonas. Obviamente, los españoles tenemos muchísimas virtudes —por ejemplo, somos muy solidarios—, pero tenían razón los grandes escritores cuando nos avisaban de que España era un país de envidiosos. Eso se confirma en los datos.</p><p>Para obtener esas conclusiones, hicimos dos cosas. Por un lado, medimos las búsquedas en Google de palabras relacionadas con la crítica y la envidia y encontramos unas diferencias abismales entre la cantidad que se buscaba en España frente a Estados Unidos y en Gran Bretaña. Luego hicimos un estudio muy detallado acerca de los sentimientos de la gente en la vida cotidiana: “¿qué has sentido cuando ascienden a un compañero en el trabajo?”, por ejemplo. Íbamos un poco a lo personal.<strong> Eso no quita que, obviamente, las injusticias sociales están ahí y sería deseable un mundo en el que los ricos fuesen menos ricos y no hubiese pobres.</strong> Es decir, si de mí dependiese, lo ideal es que el Gobierno, el Parlamento y los políticos en su papel de legisladores contengan esta desigualdad creciente y gravísima que vemos en España y en muchas otras democracias y que se agrava con la pandemia. Nosotros en eso hemos trabajado mucho. La fotografía de la sociedad es horrorosa. Hay que hacer mucho para que no lo sea tanto. Pero, por otro lado, creo que hay que alabar el éxito empresarial. Claro que todo el mundo tiene que pagar sus impuestos y apechugar, pero yo no considero que las empresas sean malas por definición. Hay muchísimas empresas que están muy comprometidas con la sociedad". </p><p>"La salud de la monarquía es regular. Yo siempre digo que hay instituciones que en los 80 estaban muy mal valoradas —como puede ser el Ejército y la Guardia Civil— y que a día de hoy tienen muy buena valoración y otras muy bien valoradas entonces —como la monarquía—, que a día de hoy tienen la tienen muy mala. De hecho, <strong>la monarquía está por debajo del aprobado.</strong> A diferencia de lo que ocurría en los 80, cuando había bastante consenso en la valoración positiva —de hecho la valoraban incluso mejor los votantes del PSOE que los votantes del PP—, ahora la monarquía solo está bien valorada por la derecha, por las generaciones mayores y por algunos territorios como la Comunidad de Madrid. En cambio, está mal valorada por todas las franjas jóvenes, que la suspenden muy claramente; por las izquierdas —no solo los votantes de Podemos, también los votantes del PSOE— y por otros territorios como el País Vasco y Cataluña. Eso es un problema para la monarquía. No solo cae en su valoración con respecto a unas décadas atrás sino que ya no es una institución que despierte consenso. Si yo estuviese asesorando a la Casa Real, lo vería con gran preocupación".</p><p>"Creo que llevar a periodistas y a políticos a los tribunales, <a href="https://www.infolibre.es/politica/infolibre-defiende-tribunales-interes-publico-denuncia-garcia-egea-lopez-miras_1_1214567.html" target="_blank">como está ocurriendo en el caso de </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/infolibre-defiende-tribunales-interes-publico-denuncia-garcia-egea-lopez-miras_1_1214567.html" target="_blank"><strong>infoLibre</strong></a>, es una vieja estrategia del PP, que <strong>siempre ha tenido tendencia a judicializar sus estrategias políticas. </strong>Hay una razón de fondo. España es un país de centro izquierda y, por tanto, ellos buscan sus recursos no tanto en la ciudadanía —donde tienen complicidades, pero no tan extendidas como las puedan tener los partidos de izquierdas—, como en otros ámbitos; uno de ellos, el judicial. </p><p>En mi opinión, <strong>esas viejas estrategias del PP son muy dañinas</strong> cuando se hacen contra los políticos porque entorpecen sin razón, bloquean reformas que son deseables y que la propia ciudadanía apoya y quiere. Y cuando se hacen en contra de los periodistas, considero que son palabras mayores porque también conllevan un punto de amenaza. Es decir, es difícil ejercer la libertad de prensa si se piensa que hay riesgo de acabar en los tribunales, algo que implica, entre otras cosas, asumir un coste económico. Creo que lanzan el mensaje de: somos capaces de llevaros a los tribunales... Es algo que, si se está trabajando en un medio de comunicación, debe de ser desagradable y contraproducente para el objetivo del propio medio, que es informar con independencia". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Dec 2021 18:08:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Belén Barreiro: "Los españoles valoran muy bien a Yolanda Díaz, pero no saben a quién representa"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CIS,Encuestas electorales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[“La gran cantidad de datos que manejarán universos virtuales como el de Facebook facilitarán la manipulación”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/gran-cantidad-datos-manejaran-universos-virtuales-facebook-facilitaran-manipulacion_1_1213639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c24eccde-8e1f-4b59-90b4-94bec9947c99_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“La gran cantidad de datos que manejarán universos virtuales como el de Facebook facilitarán la manipulación”"></p><p>Mark Zuckerberg lanzó, hace pocas semanas, Meta, la nueva marca bajo cuyo nombre pretende revolucionar —otra vez— el ecosistema virtual. El fundador de Facebook quiere crear un universo virtual en el que las personas puedan desarrollar parte de su vida. Se trata de algo que sorprenderá a muchos, resultará indiferente a otros, pero que enciende todas las alarmas de profesionales como José Luis Piñar, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad San Pablo CEU, exdirector de la Agencia Española de Protección de Datos y patrono del Instituto Hermes, una fundación que vela por la protección de los derechos digitales de la ciudadanía. “En muchos aspectos es bueno que avancemos hacia una sociedad digital”, concreta Piñar, “pero tiene que ser segura”.</p><p>Para contribuir a ello, el catedrático participó —junto con otros expertos— en la redacción de la denominada Carta de Derechos Digitales.</p><p><strong>PREGUNTA: ¿Cuál es el alcance de la Carta de Derechos Digitales? </strong></p><p><strong>RESPUESTA</strong>: Es un documento pionero, muy avanzado, fruto del encargo que se hizo a un grupo de expertos, entre los que me encontraba, para elaborar un plan que tuviese en cuenta los derechos fundamentales en el proceso de transformación digital. Al no tener valor normativo, el documento ha de ser considerado como una especie de declaración de intenciones, pero si tenemos en cuenta que ya el gobierno anterior —el del Partido Popular— puso en marcha una iniciativa muy semejante y que el gobierno actual ha dado un paso más, parece claro que, al menos, los dos grandes grupos políticos del Congreso han asumido el compromiso formal de seguir una hoja de ruta de estas características, de modo que parece que cualquier iniciativa que pusiese en marcha el Gobierno y que tuviese que ver con el entorno digital debería, antes, pasar por el tamiz de la Carta. Ese debería ser el compromiso. Si el Gobierno, sin tener obligación de hacerlo, ha elaborado esta Carta, significa que asume el compromiso de respetarla.</p><p><strong>P. Es una rareza que ambos gobiernos, tanto el dirigido por el PP, como el liderado por el PSOE, se hayan movido en la misma dirección. Ello habla de la importancia de los derechos digitales y de la urgencia de regular el entorno digital.</strong></p><p>R. Por eso digo que es muy importante. De todos modos, el proyecto del Partido Popular no llegó a ver la luz porque la moción de censura impidió que se culminase. Entonces era secretario de Estado José María Lassalle y fue él quien lo impulsó en términos muy semejantes a los del Gobierno actual, esta vez propulsado por la secretaria de Estado Carme Artigas. Eso significa que los dos grandes partidos están de acuerdo, aunque, en realidad, lo están todos. En la mayoría de los programas electorales, el reto por la transformación digital existe, pero un compromiso tan claro de respeto a los derechos fundamentales en el entorno digital como la Carta de Derechos Digitales es difícil de encontrar. Aquí y en el extranjero. Fuera de España hay muy pocos documentos con este alcance.</p><p><strong>¿Qué peligros cotidianos en torno a nuestros datos hacen necesaria una normativa como esa?</strong></p><p>Es fácil analizarlo tomando el ejemplo del último anuncio de Mark Zuckerberg, el metaverso. Él ya lo ha anunciado: va a impulsar la realidad virtual. Eso significa impulsar la sociedad digital. ¿Qué quiere decir con esto? Que nos vamos a mover entre la realidad física y la realidad virtual. Cada vez más, los jóvenes viven no "con", sino "en" Internet y qué decir acerca de que el mundo digital va a ser nuestro entorno casi cotidiano. En este entorno, es imprescindible proteger los derechos digitales porque algunos de ellos no son exactamente iguales que en el mundo físico. Ahí está el peligro.</p><p>"Fuera de España hay muy pocos documentos con el alcance de la Carta de Derechos Digitales"</p><p><strong>¿Cuáles son, exactamente, esos derechos que hay que proteger?</strong></p><p>R. Por ejemplo, el propio derecho de acceso a Internet, o el derecho a la identidad digital… Es importante, también, que se garanticen nuestros derechos frente a los avances de la neurociencia, que se garantice la desconexión digital, la privacidad, la libertad de expresión y la información en el entorno digital, etc. Todos estos son derechos que necesitan ser reconocidos y fortalecidos en el entorno digital. Es verdad que la Constitución de 1978 puede ser interpretada en sentido amplio y su cobertura alcanzaría a gran parte de ellos, pero hay otros con los que es más difícil. Por ejemplo, los derechos de acceso a Internet, a la desconexión digital o al teletrabajo sería difícil que emanaran directamente de la Constitución... Por eso es importante que la Carta de Derechos Digitales llame la atención acerca del hecho de que no es posible un futuro en el entorno digital sin respeto a los derechos fundamentales.</p><p><strong>P. En la vida física todos tomamos precauciones cotidianas, pero en la digital, no. Sin embargo, hay mecanismos para protegernos. </strong></p><p>R. Exacto. En la sociedad digital no somos conscientes de las amenazas a las que están sometidos nuestros derechos. En la sociedad digital vamos sin cinturón de seguridad, sin airbag y sin cerrar las puertas con llave. Si un joven viese colgadas en las paredes de la universidad las fotografías que tiene en su muro de Instagram, diría: "¿Pero esto qué hace aquí?". Esas fotos las ve la gente que pasa por el pasillo, que es mucha menos que la que ve tu perfil en una red social. Bueno, pues no caemos en la cuenta de ese posible atentado a nuestra privacidad y tampoco sabemos que se puede manipular el libre desarrollo de la personalidad, que se puede manipular la voluntad de las personas o que al dar un 'like' estamos dando información muy concisa sobre lo que nos gusta y sobre lo que no. En resumen, con todos esos datos, es más fácil controlar nuestra conducta. No somos conscientes de los efectos que produce el ir facilitando y dejando tanto rastro en Internet. No tomamos medidas para evitar que nos roben la identidad y que accedan a nuestros datos quienes no queremos que accedan.</p><p>"Si viéramos colgadas en las paredes de la universidad todas nuestras fotografías de Instagram diríamos: '¿Pero todo esto qué hace aquí?''</p><p><strong>P. Hablabas del metaverso que promete Zuckerberg. No sé si llamarlo red social, o si ese mundo virtual trasciende ya el término.</strong></p><p>R. Trasciende el término, sin duda.</p><p><strong>P. El mismo Zuckerberg insiste en que ya no se trata solo de subir fotografías o vídeos, sino de relacionarnos en una sociedad virtual. ¿Eso, desde su punto de vista, qué peligros conlleva? ¿En qué arena nos estamos moviendo?</strong></p><p>R. Nos movemos en una arena en la que puede cambiar todo. Puede cambiar el modo de relacionarse que tienen las personas y puede implicar un riesgo —en mi opinión, grave— de aislamiento, aunque también puede ayudar al acceso a la cultura y al conocimiento. Eso es bueno y tiene otras cosas que también lo son. Recuerdo, tiempo atrás, una conversación con una directiva de la vieja red social Tuenti —desaparecida ya hace años— y que me dijo que estaba encantada porque una niña sordomuda había podido empezar a entablar relaciones a través de las redes sociales con sus amigos, escribiendo y viendo, sin necesidad de escuchar y de hablar. Para él eso había sido magnífico. Tiene, entonces, grandes ventajas, pero también grandes inconvenientes. Sobre todo, la confusión entre la realidad y la no realidad, lo virtual. También la posible manipulación, el posible aislamiento y el cambio radical en las relaciones entre personas. Por no hablar del uso que se pueda hacer de todos los datos que van a recopilar.</p><p><strong>P. ¿Hasta dónde puede llegar esa manipulación y cómo la ejercen?</strong></p><p>R. La pueden ejercer muy fácilmente a través de los perfilados y del conocimiento de las personas. Tú imagínate que tuviésemos a alguien que, desde que nos levantamos, nos siguiese físicamente, que supiese a qué hora nos levantamos, si nos duchamos o nos bañamos, qué pasta de dientes utilizamos, a qué universidad vamos, por qué calle pasamos, si vamos en transporte público... En un solo día que nos siguiesen, sabrían mucho de nosotros y podrían manipular muchos gustos y decisiones. Pues esto es lo que ocurre en el mundo virtual. Nos pueden seguir sin nosotros saberlo. Nos pueden conocer y perfilarnos para, después, lanzarnos mensajes que se adaptan a nuestros gustos —a nuestra forma de ser—, que es otra cosa sobre la que incido muchas veces.</p><p><strong>P. ¿A qué se refiere?</strong></p><p>R. A que cierran nuestra apertura a lo diverso. La apertura a la diversidad creo que es esencial para el libre desarrollo de la personalidad. El saber que hay muchas cuestiones diversas más allá de lo que nos gusta. El placer de encontrar un libro que no estabas buscando en una librería. En el mundo digital ya no sucede eso. Ahora te van a ofrecer los libros que saben que te gustan, las películas que saben que te gustan, los hobbies que saben que te gustan. Y, claro, tú te encuentras muy cómodo y muy a gusto inmerso en tu zona de confort —una frase que no me gusta mucho, pero que se utiliza de forma habitual— y no quieres saber más. Todo eso nos convierte en personas más fácilmente manipulables. Esto es lo peligroso: pueden manipular y controlar actitudes, aficiones y voluntades. Es grave.</p><p>"Los perfiles de nuestra personalidad nos cierran la puerta a lo diverso"</p><p><strong>P. ¿El nivel de utilización de nuestros datos puede ir a más?</strong></p><p>R. Sí. Por ejemplo, con el reconocimiento facial o con la lectura de la mente. Parece ciencia ficción, pero es real. Es tal el avance de la técnica, que somos incapaces de saber qué es lo que va a ocurrir en unos años. Esto del reconocimiento facial ya está ocurriendo en China y permite controlar a la población, saber dónde se encuentra cada uno en todo momento. Y, en cuanto a la posible lectura de mente, hay que proteger los neuroderechos. Hay que blindar el derecho de proteger nuestra mente. Yo, por supuesto, desconozco técnicamente los detalles, pero los expertos señalan que si el pensamiento, al final, son reacciones neuronales y conexiones eléctricas, seguramente no será muy difícil captarlo, lo que constituye un peligro grandísimo. En el artículo 24 de la Carta de Derechos Digitales se contempla la protección de esos neuroderechos.</p><p><strong>P. ¿Quiénes son los que nos están robando los datos?</strong></p><p>R. Es imposible saber a ciencia cierta quiénes son los que nos están quitando los datos o, mejor dicho, quiénes son los que están detrás de quienes nos están quitando los datos. Hay varios modelos en cuanto a la percepción de la privacidad en el mundo. Uno de ellos es el modelo europeo, que es el que contempla la protección de los datos como un derecho fundamental y en el que los datos son de las personas. Hay otro, que es el de Estados Unidos, en el que todo el tema de los datos gira más en torno de la protección del consumidor. No es tanto un derecho fundamental, sino una vía para proteger a los consumidores. En este modelo, además, cobra mucha importancia la seguridad pública. El último de los modelos es el chino, que considera los datos algo público y otorga al gobierno su control. En este caso, el ciudadano cede totalmente frente a un hipotético bien de la comunidad. El poder entiende algo así como que tiene que saber todo de los ciudadanos para asegurar el avance de la sociedad. Entonces, ¿quién está detrás de la recopilación de todos esos datos de las personas? Por una parte están los gobiernos, como digo. Por otra parte, grandes compañías multinacionales que todos tenemos en la cabeza y que manejan datos. Y por otra tenemos, seguramente, a los servicios de inteligencia, que necesitan manejar muchos datos. Si luego hay otros grupos en la sombra que impulsen esto... eso no lo sé.</p><p><strong>P. ¿Cómo puede hacer un ciudadano para saber qué se hace con sus datos y, sobre todo, cómo puede asegurarse de que no se utilizarán para nada que no quiera?</strong></p><p>R. No se ha conseguido, por ahora, el equilibrio entre una información completa para el ciudadano y una información simple, pero suficiente. ¿En qué sentido lo digo? Yo no sé si elaborar políticas de privacidad de veinte folios es adecuado. Quizás sea mejor algo más sencillo: el uso de iconos, el uso de gráficos... Muchas veces, comparo la protección de datos personales con la seguridad vial. Por ejemplo, la señal de 'prohibido el paso', que todos sabemos que es un círculo rojo con una raya blanca horizontal, sería más difícil de identificar si lo que nos dieran fuera un texto con toda la normativa explicada. Sería interesante, entonces, utilizar iconos impactantes, simples y sencillos con los que el ciudadano entienda exactamente qué se va a hacer con sus datos. Hoy por hoy, el lenguaje de la información sobre el tratamiento de datos no es el más adecuado.</p><p><strong>P. ¿Qué es y qué hace el Instituto Hermes?</strong></p><p>R. Es una fundación, por tanto sin ánimo de lucro, bastante joven (nació en 2017), que tiene como objetivo impulsar la sociedad digital, pero desde el respeto a los derechos fundamentales de la ciudadanía en el entorno digital. Tenemos proyectos muy interesantes. Tenemos uno, que considero importantísimo, sobre interconectividad, logística y ciudadanía digital, que estudia cómo lo digital puede ser un impulso para acabar con la España Vacía, o, al menos, rehabilitar, recuperar y revalorizar las zonas más despobladas alrededor de una sociedad digital que permita el teletrabajo, facilite las políticas de logística, potencie el transporte entre pequeños núcleos de población y lleve Internet a todos los puntos de la geografía.</p><p><strong>P. ¿Qué otros grupos de investigación tienen?</strong></p><p>R. Intentamos analizar los temas que creemos más relevantes en relación con la identificación, difusión y defensa de los derechos de ciudadanía digital. Son varios los grupos de investigación en marcha. Tenemos diversos grupos que se dedican a analizar la lucha contra las noticias falsas, los abusos en Internet, la ciberseguridad o la biometría e identidad digital… Por supuesto, queremos potenciar la sociedad digital, pero desde el respeto a los derechos de la ciudadanía y los principios democráticos.</p><p><strong>P. Y, ¿cómo se organiza la fundación?</strong></p><p>R. Cuenta con un patronato y un grupo de asesores muy potente e interdisciplinar con representantes de la sociedad civil, de la universidad, de la empresa, de la ciencia, etc. Para nosotros es fundamental que haya una altísima dosis de independencia y de objetividad en nuestros planteamientos. Y eso sí: estamos muy atentos y escuchamos a los protagonistas del Gobierno, de los partidos políticos, de la empresa, de la universidad... Queremos escuchar a todos los que tengan algo importante que decir en el desarrollo de la ciudadanía digital basado en el respeto a los derechos fundamentales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Nov 2021 05:00:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[Tino, 'el de la luz': "En mi época casi nunca subía la factura, no ocurrían cochinadas como ahora"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/tino-luz-epoca-subia-factura-no-ocurrian-cochinadas-ahora_1_1209611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1c786d24-226c-4468-a976-b3c87e3c8095_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tino, 'el de la luz': "En mi época casi nunca subía la factura, no ocurrían cochinadas como ahora""></p><p>Puerta a puerta. Así es como solía cobrar la luz el tinerfeño <strong>Valentín Fuentes</strong>, ya entrada la segunda mitad del siglo XX, a los vecinos de Santiago del Teide y Guía de Isora. “Yo me encargaba de controlar los pagos en los dos municipios”, explica hoy, a los 78 años de edad, a este medio. Valentín —o Tino <em>el de la luz</em>, como se le conocía— se desempeñaba en el <strong>antiguo oficio de lector-cobrador </strong>a sueldo de la empresa Union Electric Company (UNELCO), que después pasó a llamarse Unión Eléctrica de Canarias. Un empleo, el de lector-cobrador, que desapareció en el preciso momento en que se extendió la domiciliación bancaria. “Yo apenas recuerdo pequeñas subidas de la tarifa”, añade: “Desde luego, <strong>ninguna cochinada</strong> como la que estamos viviendo ahora”.</p><p>En la otra punta de España, en Barcelona, <strong>Antonio Guillén</strong> ocupaba otro puesto entre los escalones más rasos de la estructura de la electricidad española. Era electricista y, además, <strong>cortador de la luz</strong>. “Eso quiere decir”, aclara, “que cuando alguien no pagaba, había que proceder a cortarle el suministro”. No era agradable para él y reconoce —en esto coinciden ambos— que muchas veces ellos mismos <strong>pagaban la factura</strong> a las familias más humildes para no tener que cortársela. Hoy, con los precios en las cotas más altas de toda la historia, no darían abasto.</p><p>Tanto Guillén como Fuentes han observado con asombro lo ocurrido durante los meses de agosto y septiembre de 2021. Fecha tras fecha, los titulares de la prensa han informado de la constante<strong> escalada del precio de la luz</strong> —y los correspondientes récords— ante la perplejidad de los ciudadanos. “Lo que cobraba no solía llegar a las 20 pesetas mensuales”, recuerda Tino. Con su mono de color gris, las herramientas en el coche y mucho cuidado, se encargaba del cobro, el mantenimiento y los cortes en los dos municipios. “Había que ir con ojo”, advierte: “Tuvimos sustos con rayos que alcanzaban los transformadores”. </p><p>Todo aquel aparataje, tal y como se puede leer en <a href="https://www.cnmc.es/sites/default/files/2516696_1.pdf" target="_blank">un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC)</a>, fue evolucionando a pasos agigantados. De hecho, la práctica totalidad de aquellos contadores analógicos con los que trabajaba Tino son ya inteligentes. Concretamente, a fecha de 6 de junio de 2019 (cuando se publicó el informe), el 99% de los contadores en nuestro país lo eran. A esa fecha, había unos 26 millones instalados. En el seno de la Unión Europea, España es líder en este campo.</p><p>Tanto la figura del cobrador-lector, cuyas competencias se centraban en leer los contadores y cobrar la factura, como la de cortador, que tenía la tarea de cortar la luz a quien no pagaba —por lo que tenía que manipular cableado eléctrico y, por tanto, poseer <strong>formación de electricista</strong>— eran populares en los barrios, aunque, en palabras de Antonio Guillén, había ocasiones en que “la cosa se ponía fea”. Al otro lado del teléfono, desde el salón de su domicilio en Sabadell (Barcelona), recuerda qué pasaba cuando a él, cortador de la luz, y a su compañero, lector-cobrador, les tocaba hacer la ronda por las zonas "más buenas de Barcelona". “Ya me entiendes”, apostilla. A sus 84 años, no se le va de la memoria cuando, encaramado él en lo alto de la escalera, un vecino enfadado con la factura le espetó:</p><p>—¡Como me cortes un cable, te bajo de golpe!</p><p>A lo que Guillén, o bien el lector-cobrador que esperaba abajo, respondió:</p><p>—Ya se encargará la Guardia Civil...</p><p>Y no es que ellos no empatizaran con los vecinos que no podían pagar. Al contrario. Ellos también eran obreros y muchas veces, recuerda, —“pero muchas”— pagaban la factura a las familias con menos recursos. “Se te partía el corazón cuando llegabas a un bloque y veías a <strong>niños esperando en la puerta</strong> para avisar a sus padres de que llegábamos”, desliza. A menudo, en los barrios más modestos, avanzaban de edificio en edificio entre gritos de '¡<strong>Que viene el de la luz</strong>!' y, ante la precariedad con la que se topaban, casi siempre terminaban por juntar entre la pareja de compañeros el importe suficiente para que alguna familia no se quedara sin suministro.</p><p>Al contrario de lo que pueda parecer, una vez la domiciliación bancaria empezó a imponerse y los contadores dejaron de ser analógicos para convertirse en inteligentes, los dos protagonistas de esta historia pudieron mantener su trabajo en el sector eléctrico, habida cuenta de que ambos eran electricistas y sus servicios continuaron siendo necesarios para mantenimientos y reparaciones. En cuanto a los sistemas de pago por domiciliación bancaria, que también amenazaron el trabajo de cobradores y cortadores, “están muy bien implantados en España y desde hace muchos años”, aseguran a este medio fuentes de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Sin embargo, y aunque pueda parecer algo muy lejano,<strong> a finales del siglo XX todavía se cobraba casa por casa en algunos lugares</strong>, aunque más o menos recónditos, del país. En otras palabras, no hace tanto tiempo que desaparecieron los últimos cobradores de la luz.</p><p><strong>Un mercado eléctrico entre lo público y lo privado</strong></p><p>Si Fuentes trabajaba en <strong>UNELCO</strong>, Guillén lo hacía en la <strong>Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana</strong> (ENHER). Son la mejor muestra de un mercado eléctrico dividido entre el sector público y el privado hasta bien entrado el último tramo del siglo. Mientras que la primera empresa era de capital privado y extranjero (primero de la Union Electric Company y, más adelante, de la Central Public Service Corporation de Chicago), la segunda la fundó el<strong> Instituto Nacional de Industria</strong> (INI), una instutución se creó en 1941, durante la dictadura franquista. Pero el sector eléctrico en España había arrancado mucho antes, tal y como se puede leer en <em>Endesa en su historia (1944-2000), </em>que escribieron para la propia compañía Gonzalo Anes, Santiago Fernández y Juan Temboury y que se puede consultar en el Fondo Histórico de la Fundación Endesa. El sector se empezó a dinamizar, sobre todo, en 1911, cuando apareció la Unión Eléctrica de Cataluña o Barcelona Traction Light and Power, más conocida como ‘<strong>la Canadiense</strong>’. A partir de ese momento, fueron naciendo otras como la Hidroeléctrica Española, la Hidroeléctrica Ibérica, la Cooperativa de Fluido Eléctrico de Barcelona —creada para evitar el monopolio de ‘la Canadiense’—, Saltos de Albacete, Electra de Viesgo, la Compañía Sevillana de Electricidad y un largo etcétera.</p><p>Así las cosas, el mercado eléctrico español anterior a la Guerra Civil se fue moldeando por medio de un montón de empresas privadas que competían por hacerse con un buen trozo del pastel y, ya en 1930, el sector daba muestras de <strong>gran concentración</strong>, habida cuenta de que “las cinco mayores empresas sumaban el 53% de toda la potencia instalada y el 50% de la producción nacional anual” y “las diez primeras, el 70% de la potencia y el 67% de la producción”. Precisamente en ese año aparecía, en Canarias, UNELCO, donde, andando el tiempo, terminaría trabajando Tino ‘el de la luz’.</p><p>Después de la guerra comenzó el baile de <strong>fusiones y disoluciones</strong>, y durante la década de los cuarenta se empezaría a configurar el panorama empresarial que ha sobrevivido hasta hoy. En 1944 se fusionarían la Hidroeléctrica Ibérica y Saltos del Duero para formar Iberduero, que, años más tarde, en 1992, se uniría con Hidroeléctrica Española, dando como resultado la actual <strong>Iberdrola</strong>. Ese mismo curso, el INI decidió participar del sector energético y fundó la<strong> Empresa Nacional de Electricidad</strong> (Endesa) y, un año más tarde, la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana (ENHER), donde trabajaría durante toda su vida como electricista y cortador Antonio Guillén. Durante los siguientes 44 años, el sector <strong>cabalgaría entre lo público y lo privado</strong>. Poco a poco, Endesa fue absorbiendo sociedades. También algunas públicas que había creado el INI. La casualidad quiso que, en 1983, Antonio y Tino, los dos protagonistas de esta historia, terminaran trabajando, ambos, para la empresa estatal, que ese año adquirió UNELCO, la ENHER, Gesa y Encasur.</p><p>A partir de ahí, el estado iría vendiendo paquetes de participación de Endesa hasta que, en 1998, <strong>se privatizó por completo</strong>. En la actualidad, con Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP, la empresa privada domina el mercado eléctrico español.</p><p><strong>Sin datos de la evolución de los precios durante el siglo XX</strong></p><p>Este medio se ha puesto en contacto con el Instituto Nacional de Estadística (INE) y con la OCU con el propósito de obtener una relación de los precios desde mediados del siglo XX hasta la fecha. En los tres casos, la respuesta ha sido la misma: no existen tales datos. Fuentes de compañías eléctricas y otros actores conocedores del sector argumentan, además, que “el precio de la electricidad es <strong>difícilmente conmensurable</strong> porque no se trata del mismo producto, ni del mismo servicio ni de la misma forma de tarifar”. El INE, por su parte, solo proporciona datos desde el año 1976, “aunque en ningún caso hay una rúbrica exclusivamente dedicada a <strong>la luz en el hogar</strong>, sino a la 'Calefacción, alumbrado y distribución de agua'". De todos modos, Endesa sí que ha remitido a infoLibre unos recibos donde se puede distinguir el precio que se pagaba en algunos domicilios por la luz. Dos datan de los primeros años de la dictadura y uno de tiempos de la Guerra Civil.</p><p>En uno de ellos, fechado en 1958, el pagador debía abonar una cantidad de <strong>39,05 pesetas </strong>(no llega a 50 céntimos). Y se la debía pagar, precisamente, a un lector-cobrador que trabajaba, como Tino, en Unión Eléctrica de Canarias, pero, en lugar de en la isla de Tenerife, en Gran Canaria. Otro recibo, en este caso peninsular y fechado en 1950, marca que el vecino tenía que efectuar un pago de <strong>10,98 pesetas</strong>. En la parte superior del recibo se puede apreciar el sello de la Sociedad Eléctrica del Chorro, una de aquellas empresas que fueron apareciendo en España a principios del siglo XX y que, en su mayoría, eran impulsadas por las <strong>oligarquías locales</strong>. El último de los recibos, también de UNELCO, data de 1935 y el pagador debe abonar, por dos meses de electricidad, la cantidad de <strong>240 pesetas </strong>(un euro y medio, aproximadamente).</p><p>Desde sus hogares en Guía de Isora y Sabadell, Valentín Fuentes y Antonio Guillén asisten perplejos a la “cochinada”, como la describe Valentín, que representa la subida del precio de la luz. <strong>Son la última generación de lectores-cobradores y cortadores</strong>. “Ojo, que la luz se sigue cobrando y cortando”, sonríen. Lo que pasa es que ya no hay un Tino ni un Antonio que se paséen entre los edificios ni que tengan que escalar los postes. Aunque, como aseguran fuentes de Endesa, “hasta los años ochenta se siguió cobrando casa por casa en algunos puntos de nuestra geografía”, hoy por hoy, en ningún vecindario se oye ya eso de «¡Que viene el de la luz!», entre otras cosas porque la luz, si uno no paga, se va sola.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Oct 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tino, 'el de la luz': "En mi época casi nunca subía la factura, no ocurrían cochinadas como ahora"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Recibo luz,Sector eléctrico]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Almodóvar: "Los ataques homófobos son el reflejo de la política que se hace en España"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/almodovar-ataques-homofobos-son-reflejo-politica-espana_1_1211332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0e94c145-dd5d-428a-9bad-a330f8a5b1e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Almodóvar: "Los ataques homófobos son el reflejo de la política que se hace en España""></p><p>¿Un Almodóvar apolítico? <strong>Parece imposible</strong>. “Yo tuve una etapa verdaderamente apolítica”, tercia ya bien entrada la entrevista con motivo del estreno —el próximo 8 de octubre— de su nueva película, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2021/09/02/almodovar_madres_paralelas_124067_1026.html" target="_blank">Madres paralelas</a>. “Sin ir más lejos”, insiste, “<em>Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón</em> era una película apolítica”. A sus veintiún largometrajes y tropecientos premios, el cineasta manchego es perro viejo y se permite el juego: “Pero era deliberadamente apolítica”. Estrenada en 1980, Almodóvar “no quería ni que apareciera la sombra de Franco”. Era su forma de negar la existencia del dictador. Consciente de que esa intención desposeía a la cinta de todo apoliticismo, el director insiste, sin embargo, en que siempre ha priorizado que sus personajes estuvieran vivos y que las luchas que ha introducido en sus cintas son las que encajaban en el guion.</p><p>“Hay muchas cosas que me preocupan y de las que no he hecho películas”, resume. Desde su despacho en <em>El Deseo</em>, la productora que dirige junto a su hermano, <strong>Agustín Almodóvar</strong>, subraya que no se debe obligar a ningún autor a hablar de un determinado asunto. Ahora bien, en <em>Madres paralelas</em> el oscarizado director no se ha cortado un pelo. Memoria histórica, colectivo trans, LGTBI+, distintos modelos de familia y todo dentro y, a la vez, radicalmente fuera de una trama magnética y sorprendente. Acerca de la interpretación de <strong>Penélope Cruz</strong> (galardonada con la Copa Volpi), Milena Smit, Israel Elejalde, <strong>Aitana Sánchez-Gijón</strong> y compañía ya se ha dicho todo. Tras más de cuarenta años de profesión, Almodóvar sabe de quién rodearse.</p><p><strong>PREGUNTA. En Madres paralelas, la reivindicación aparece desde el minuto uno. ¿Cómo de importante es que el cine transporte problemas nacionales como el de las fosas comunes al exterior?</strong><em>Madres paralelas</em></p><p>RESPUESTA. En mi caso, para enterarme de la historia de un país, me baso más en las novelas y en las películas que veo, que propiamente en los libros de Historia. Sin que nosotros pretendamos contar la historia de nuestro país, a través de la ciencia ficción es el mejor modo de enterarse. Ahí el cine ocupa un lugar preponderante. Un cineasta no debe sentirse obligado a tener un discurso político, ni a hacer una película política, ni a hacer cine social, ni a representar los problemas que ve en la calle... A mí hay muchas cosas de nuestro país que me preocupan y que, sin embargo, no las he sacado en películas porque no entraban en los guiones, pero en esta película sí que es verdad que he tratado conscientemente de dar visibilidad a ciertos asuntos. Sin ir más lejos, en todas mis películas las mujeres son las grandes protagonistas y tienen los papeles más fuertes... En <em>Madres paralelas</em>, por ejemplo, las mujeres lo son todo y al hombre le doy el papel que se le da a la mujer en la sociedad, es decir, el de soporte de los otros. Otra reivindicación ha sido la que he hecho por la comunidad trans. He preferido que la modelo a la que se le hacen fotografías para la portada de una revista sea una mujer trans. También he querido que aparezca una deportista mujer, etc. Debo reconocer que a mí se me da mejor escribir sobre mujeres que sobre hombres. Sobre hombres me salen películas muy tristes, como <em>Dolor y gloria</em>.</p><p>"Debo reconocer que a mí se me da mejor escribir sobre mujeres que sobre hombres"</p><p><strong>P. La memoria histórica ocupa un lugar fundamental en la película.</strong></p><p>R. Sí, esta vez he intentado visibilizar parte de nuestro imaginario y de nuestra historia, supongo que también por el hecho de haberme convertido en una persona mayor y de haber hecho ya veintiuna películas. A estas alturas me voy decantando por unos temas concretos y son estos.</p><p><strong>P. En la cinta se evidencia cómo las Administraciones no son las que se encargan de la exhumación de las fosas. Con la nueva ley, se supone que es la Administración la que va a tener que hacerse cargo de ello. ¿Qué le parece la nueva ley y qué opina de que el Partido Popular haya dicho que prefiere su ley de Concordia y que derogará la actual en cuanto pueda? </strong></p><p>Espero que no haya nadie que pueda derogar esta ley. En la película, que está ambientada hace algunos años, efectivamente se ve que son individualidades y no las instituciones las que se ocupan de las fosas. Son las personas, los voluntarios, las ONG… Hubo una época fatal, y tengo el gusto de mencionarlo en la película, que es la de Rajoy, quien se jactó públicamente del asunto cuando dijo aquello de: "Para memoria histórica, cero euros". A mí me parece tremebundo que un presidente diga una cosa así. Con todo, la nueva ley significa un cambio absoluto porque las fosas se convierten en un tema de la Administración y no del bisnieto que está viendo a ver qué asociación le echa una mano. Aunque a mí me parece que nunca es tarde, es cierto que han pasado demasiados años. Creo que el Partido Socialista tendría que reprocharse a sí mismo no haberse ocupado de ello cuando tenía mayorías absolutas al final de los años ochenta y principios de los noventa. Es cierto que, durante la transición, que es una época muy delicada y en la que yo participé del modo más lúdico —que fue gozando de toda la libertad que me permitía mi cuerpo— yo no pensé en las fosas, pero el arreglo que se consiguió a través de la ley de Amnistía y el Pacto de Silencio era algo que debía ser revisado con posterioridad. Franco había condenado a todas las personas que estaban —y están— en las fosas a la no existencia, además de a la deshumanización. No dudo de que esa ley nos llevó a la democracia, yo soy prueba clara de ello. No hubiera podido hacer en 1979 <em>Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón </em>si no hubiéramos estado viviendo en un país democrático. En resumen, bienvenida esta nueva ley, pero, una vez pasado ya el 1981, con las mayorías absolutas del PSOE en el 1982 o en el 1989, era el momento de haber puesto solución a las fosas.</p><p> Pedro Almódovar, en un momento de la entrevista. OLMO CALVO</p><p><strong>P. Cuando usted hacía las películas visibilizando a la comunidad LGTBI+ en los ochenta, ¿esperaba que a estas alturas de la película, en 2021, España viviera una escalada de odio?</strong></p><p>R. No. De hecho, cuando pienso en los años ochenta y en el modo en que vivíamos y en la lucha de los años setenta, por ejemplo, ni en mi peor pesadilla hubiera pensado que en el 2021 íbamos a estar socialmente como estamos ahora y que hubiera un partido de ultraderecha en el Congreso. Nunca lo hubiera pensado. O sea, creo que aquella sociedad no estaba luchando para que cuarenta años después ocurriera esto. Para mí es más que una decepción. Es una realidad muy preocupante. Yo veo ahora más ataques homófobos en la calle que nunca. No sé si antes se daban más y no se hablaba de ellos porque los medios no los sacaban, pero estos ataques evidentemente son el reflejo de la política que se está haciendo en este país y de los políticos que tenemos en este país. La gente no se atrevería a hacer tamaña barbaridad si no existieran estos partidos de ultraderecha, lo de "puto maricón" corresponde a otros períodos de nuestra historia. A mí me horroriza y por eso creo que la lucha por los derechos del LGTBIQ tiene que ser constante. Yo creo que se han conseguido muchas cosas, pero da la impresión de que, sobre todo últimamente, hay una especie de retroceso. Por eso creo que no hay que bajar la guardia. Tenemos que denunciar todo lo que haya que denunciar y no callarnos. No hay palabras para lo del asesinato de este chico [Samuel Luiz]. Creo que tenemos que hacer algo parecido a lo que fue el <em>Me too </em>para los americanos.</p><p><strong>P. ¿Cuál es su opinión sobre la ley trans y sobre el enfrentamiento de ciertas corrientes del feminismo con</strong><strong> dicha ley</strong><strong>?</strong></p><p>R. Me preocupa mucho y me parece horrible, aunque haya clásicas del feminismo defendiendo esa postura de no aceptación de la mujer trans. Me parece terrible porque la mujer trans podemos llamarla mujer trans, pero es una mujer. No comparto el desacuerdo Carmen Calvo en lo referente a dar libertad de elección en materia de cambio de sexo a las personas de dieciséis años. ¡Uno conoce su género desde que tiene dos años! Cuando los niños y las niñas se niegan a ponerse falda o pantalón está ocurriendo algo. Afortunadamente, ahora yo creo que hay una conciencia mucho mayor por parte de los progenitores, que ya saben cuáles son las herramientas para identificar la realidad de su hijo o su hija. A mí me parece que excluir y marginar a las mujeres trans es muy injusto, sobre todo por parte, además, de mujeres que son, básicamente, de izquierdas. El chico o la chica de dieciséis años que decide llevar a cabo la transición, la viene madurando desde hace años. No es un capricho. Eso nunca es un capricho. Nadie lo hace pensando que va a ser algo reversible. No importa la edad por temprana que sea. Y por supuesto, también estoy de acuerdo en la no obligación de consultarlo con los padres. Uno puede tener un círculo de amistades o de relaciones con las cuales ha hablado del tema y con las que se entiende más. A lo mejor los padres y las madres tienen más miedo.</p><p>"Cuando los niños y las niñas se niegan a ponerse falda o pantalón está ocurriendo algo, y de eso saben mucho los padres y las madres"</p><p><strong>P. ¿Qué papel cree que juega la ficción en este ámbito? ¿Hasta qué punto la ficción debería abrirse a este tipo de actrices o actores trans para narrar sus historias?</strong></p><p>R. Absolutamente. Hay más trabajos que se les pueden ofrecer además de hacer de prostituta. Hay muchos papeles que pueden representar en esta sociedad. Ya está habiendo mujeres trans en muchos otros oficios. Entonces, yo creo que la ficción es útil para visibilizar y potenciar el diálogo sobre ello, y esa visibilización creo que ha aumentado exponencialmente en los últimos cinco años. Además, creo que la nueva transexualidad, según la veo yo, se lleva dentro de la familia. En cambio, la mayoría de históricas de los años setenta estaban condenadas a la calle. Es muy distinto eso, a que puedas hacer una transición con tus amigos del colegio, con tus profesores y con tu familia sin tener que salirte de ninguna de esas unidades, que son esenciales. Pero, ojo, tampoco hay que condenar a los cineastas a que tengan que hablar de determinados asuntos. Por ejemplo, <em>Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón </em>era una película absolutamente apolítica, pero era deliberadamente apolítica. Yo no quería que apareciera ni la sombra de Franco. Era mi modo de negar la existencia. Sin embargo, en esas películas también estoy abogando absolutamente por la libertad de las personas y por la autonomía moral de las mujeres. Cada uno —y en cada época— va haciendo cine de acuerdo con las ideas que bullen en su cabeza.</p><p><strong>P. Los cineastas tienen poder en ese sentido.</strong></p><p>R. Cuando en los setenta y los ochenta se hacen películas sobre homosexuales, eran películas sobre el problema de ser homosexual. Yo, en cambio, los integraba como parte de la historia y no como el problema que significa eso porque, para mí, no era un problema. La ficción te da mucho poder. Te da el poder de crear personajes e imponerlos al espectador. Y ese poder lo tenemos más en Europa, que en Hollywood, donde hay veinte personas opinando acerca del proyecto. Esa capacidad de imponer tu propia realidad —tu propia visión del mundo— es una ventaja descomunal. Eso también tiene un riesgo, que es el abuso de poder... Yo no conozco casos en España, pero es una profesión que se presta a que si tú tienes un espíritu autoritario, ese autoritarismo se te escape por algún lado.</p><p><strong>P. En otro orden de cosas, en la película aparecen un montón de modelos de familia. ¿Detrás de eso hay una intención parecida a la que tenía cuando trataba de normalizar la homosexualidad en los ochenta?</strong></p><p>R. En <em>Todo sobre mi madre </em>(1999), ya hay un modelo de familia que está formado solo de madres y de un ser pequeñito al que cuidan todas. Creo que eso es lo clave: hay un ser que acaba de nacer y necesita todos los cuidados. Sobre todo, a alguien que esté dispuesto a proveérselos. Son esos los que se convierten en padres de forma natural. Naturalmente son las familias que no reconoce el Vaticano, pero creo que, además, todas las familias que después han aparecido —unipersonales o de mujeres u hombres— son la gran esperanza de la familia porque son las más deseadas. Hasta más que las biológicas. A mí me encantó, una vez, cuando leí: "El primer hombre que da a luz". Era un transexual. Un hombre que no se había tocado los órganos de reproducción y, entonces, se inseminó y tuvo una hija con su pareja. Me pareció que era como darle una vuelta a toda nuestra naturaleza y a todos los tópicos que tenemos sobre los géneros. Yo, desde siempre, he creído en las familias plurales, en que la familia sea un grupo basado en los afectos y en el amor y que no tiene que ver en absoluto con lo biológico. De hecho, la familia que propongo en el final de <em>Madres paralelas</em> es una que consta de dos mujeres y un hombre. El personaje de Penélope queda embarazada de nuevo del mismo hombre, pero sigue compartiendo su vida con Milena Smit y con la niña, que podríamos decir que es de las dos. Para mí ese es el modelo de familia porque son capaces de cuidar a ese ser que acaba de nacer o que reciben con muy pocos años. Las familias de homosexuales que conozco creo que son más padres y más madres que nadie porque tienen vocación de ello.</p><p>"Las familias de homosexuales que conozco son más padres y más madres que nadie porque tienen vocación de ello"</p><p><strong>P. Usted fue una de las caras del 'No a la guerra' de Irak. ¿Qué opina de la actitud de España con respecto al conflicto en Afganistán?</strong></p><p>R. En Torrejón se ha ido recibiendo a todos los que se puede y eso lo ha ponderado Joe Biden. A mí me parece estremecedor lo que está ocurriendo. Y me parece, además, que los políticos de todo el mundo —sobre todo, los que han tenido presencia en Afganistán en los últimos veinte años— tienen que hacer examen de conciencia y atribuirse una parte de la culpa de lo que está ocurriendo. A los talibanes no les ha hecho falta ningún esfuerzo para imponerse. Una semana escasa. Me parece terrorífico. Yo he pensado mucho en eso porque, en mi casa, me sobra una habitación y he pensado que debería ofrecérsela a una mujer o a una madre [afgana] para que venga, pero no sé si mi vida es como para compartirla. Lo que pasa es que todo esto hay que tomarlo como algo personal porque nos enfrentamos a una nueva migración a la que debemos ayudar absolutamente.</p><p><strong>P. Hablemos de una de las escenas de la película que más sorprende al público. Ese momento tan cómico que protagoniza Aitana Sánchez-Gijón...</strong><em>. </em></p><p>R. Sí. Estuve a punto de no ponerlo porque me parecía un chiste fácil. En el guion tengo un paréntesis en el que pone: "O se lo digo a Aitana, o después yo lo quito en el montaje", pero lo cierto es que esa frase [que tiene que ver con un supuesto apoliticismo de los actores] yo la había oído tal cual en la televisión dicha por una actriz. La pregunta fundamental es si no nos había hecho más mal que bien el <em>No a la guerra</em> de los Premios Goya porque, en aquel punto, la derecha decidió que el cine español "es nuestro enemigo y vamos en contra de él". Se empeñaron, y creo que lo han conseguido o han estado a punto de conseguirlo, en acabar con nosotros. Somos lo que ellos llaman despectivamente "titiriteros". Somos la bestia negra de los partidos de la derecha. La cosa es que yo vi que a esa actriz le preguntaban si ese <em>No a la guerra </em>nos había hecho mal y ella dijo que sí e hizo la reflexión: "Mis espectáculos son apolíticos, tienen que gustarle a todo el mundo porque la taquilla es para todo el mundo". A mí me hizo mucha gracia porque no era una actriz de derechas, pero la frase existió. La verdad es que es bueno y se me ocurrió meterlo en el personaje de Aitana. Es cierto que el trabajo de actor —y de director, también— es básicamente de izquierdas, aunque hay excepciones.</p><p>"Somos lo que ellos llaman despectivamente 'titiriteros'. Somos la bestia negra de los partidos de la derecha"</p><p><strong>P. ¿Se puede ser apolítico en este país con esa profesión?</strong></p><p>R. Yo creo que no. De hecho, en los cineastas en los que pienso y que no son de izquierdas son de derechas claramente, no lo ocultan, o sea no son apolíticos, lo cual no quiere decir que no quieran gustarle también a las izquierdas para que vayan a verlos. De todas formas, yo he vivido varias épocas de apoliticismo, pero formaba parte del hecho de vivir un momento concreto. Por ejemplo, los años entre 1977 y 1985, en los que enclavo lo que se terminó llamando movida madrileña, eran, para nosotros, los que íbamos al Rock-ola todas las noches —en Madrid, digo; en Vigo irían a otro sitio—, totalmente apolíticos y hedonistas y lo importante era la frivolidad y la diversión. También es cierto que nos llegaron, de pronto, todo tipo de libertades. Éramos gente muy joven. Yo ya tenía veinticinco años, pero recuerdo que, por ejemplo, Bernardo Bonezzi tenía trece cuando escribió <em>Groenlandia</em>; Olvido —Alaska— tenía catorce cuando estaba ya con <em>Kaka de Luxe</em> vendiendo fanzines en el Rastro. Los que tenían de trece a diecisiete años no tenían fantasmas franquistas. Yo sí los tenía. Yo, con veinticinco, ya había corrido delante de los grises, pero porque me había cogido de paso. La primera vez que fui a comer al comedor de la universidad hubo una buena manifestación, yo me integré en ella y tuve que salir corriendo. </p><p><strong>P. Era un miedo que estaba, todavía, en la atmósfera.</strong></p><p>R. Aunque nunca tuve que ir a comisaría, el miedo era palpable. En la movida tratábamos de hacer lo que quisiéramos del modo más inmediato y, por supuesto, con la menor cantidad de dinero posible. No hay cine que corresponda a aquella época, exceptuando <em>Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón</em>, que la pudimos hacer gracias a un<em> crowdfunding</em> de mucha gente, que nos daba desde 500 a 1.000 o a 50 pesetas. Así conseguimos 300.000. Pero en aquel momento, yo creo que no había conciencia política. Unos porque no tenían esos fantasmas del pasado y otros, los mayores, porque nos habíamos decidido por la diversión. Fue un privilegio sentirse joven en un momento en que se abrieron todo tipo de libertades ante tus narices. La otra cara de la moneda es que quedaron muchos muertos en el camino. Naturalmente, aparecieron las drogas, que formaban parte de esa libertad, también, pero yo estoy muy contento de haber vivido esa época y de haberla vivido así: cantando, con bata de guata, como una ama de casa, haciendo todo lo que me parecía apetecible.</p><p> Pedro Almódovar, en un momento de la entrevista. OLMO CALVO</p><p><strong>P. No hubo mucho cine, pero sí música.</strong></p><p>R. Si alguien tiene intención de hacer un estudio sobre la movida, hay un cancionero excepcional. Había cientos de grupos —algunos solo grabaron un <em>single</em> porque salía baratísimo— y emergieron, ya en ese punto, casas independientes. Por eso, lo que más se hizo fue música. Y es esa música la que habla de todas las vidas y de las historias de la juventud de ese momento.</p><p>"Para mí el cine es el de gran pantalla. No concibo una película si no la veo en una gran pantalla"</p><p><strong>P. Cambiando de tercio,</strong><strong> muchas películas se están estrenando en plataformas en lugar de en las salas de cine. ¿</strong><strong>Cree que esa va a ser la tendencia de cara al futuro?</strong></p><p>R. Estamos en un punto medio, pero ya se van viendo muchos aspectos de lo que nos temíamos hace unos años. Por ejemplo, en España, el espectador, de momento, ha decidido no moverse de su casa y que cuando sale, que sea para irse a un botellón o para irse a una terraza, pero no para ir al cine. Eso era algo que se veía venir, pero que la pandemia ha multiplicado exponencialmente. De todas formas, es cierto que la gente ha entendido más que nunca que necesita de la cultura, aunque sea sin salir de casa. Ese es un efecto que está por ver si es reversible o en qué nivel es reversible. Por otra parte, el hecho de que el cine pierda toda la parafernalia que tiene la gran pantalla —incluso la parafernalia más banal— no es bueno para las películas. Para mí el cine es el de gran pantalla. No concibo una película si no la veo en una gran pantalla. No concibo que la película no cumpla con su naturaleza de ser, que es el hecho de que uno sea minúsculo frente a un universo que le absorbe y que arrebata. Sin luz y rodeado de desconocidos. Eso lo decía Susan Sontag cuando llegó a hablar de los cines domésticos. Decía que ir al cine es sentarse en un lugar a oscuras, rodeado de desconocidos y dejarse arrebatar. Solo de ese modo, decía, la película puede arrebatarte.</p><p><strong>P. Eso no ocurre cuando uno ve la película desde casa.</strong></p><p>R. Yo creo que se minimiza mucho el efecto. También hay que decir que en España nunca ha habido una industria audiovisual y ahora la hay gracias a las plataformas. Eso es buenísimo... Ahora mismo, si buscas un equipo para grabar tienes que empezar a hacerlo con seis meses de anticipación porque no hay. Está todo el mundo trabajando. Por esa parte, las plataformas son positivas, pero me da la impresión de que los autores, si hacen una película que se va a ver en televisión, incluso sin darse cuenta, adoptan una forma de narración y si es para cine, otra.</p><p>En definitiva, yo creo que estamos condenados a que la mayoría de las películas se vean a través de las plataformas y de que solo determinados autores, casi en plan museístico, estrenen en el cine, aunque muchos van a desaparecer. Los pocos que quedarán serán lugares de culto. Es lo que parece que indican las circunstancias, aunque a mí me ha animado mucho este último Festival de cine de Cannes porque había verdadera efervescencia por el cine. Hay ganas de enfrentarse al cine de autor.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Oct 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Almodóvar: "Los ataques homófobos son el reflejo de la política que se hace en España"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Madres paralelas', España son las mujeres que no olvidan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/madres-paralelas-espana-son-mujeres-no-olvidan_1_1208773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9659463c-c69e-4be3-b2a4-b04730449bdf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Madres paralelas', España son las mujeres que no olvidan"></p><p>“¿Tú te sientes representante de algo?”. Es la pregunta que un periodista lanzó, en 1985 a un joven Pedro Almodóvar cuando hacía poco que había estrenado <em>¿Qué he hecho yo para merecer esto? </em>(1984) y cuando había pasado ya un lustro desde su debut con<em> Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón</em> (1980). “<strong>Imagino que debo de representar algo</strong>”, contestaba el cineasta, “lo que ocurre es que no lo analizo”. Más adelante en la respuesta, el manchego sentenciaba: “Sobre todo me represento a mí mismo”. Muy desencaminado no iba. El futuro le reservaba <strong>un estilo propio y particular</strong>, un éxito apabullante e internacional y hasta un adjetivo, <em>almodovariano</em>, cuya última expresión ha brillado este miércoles en el Festival Internacional de Cine de Venecia con su última película, <em>Madres paralelas. </em>La cinta abrió la Mostra y arrancó al público asistente ovaciones, suspiros y hasta alguna que otra carcajada contenida, producto de los sutiles guiños cómicos que tanto gustan al director.</p><p>Las películas de Almodóvar es mejor no etiquetarlas porque es <strong>muy difícil encontrar en ellas un único género o un único tema</strong>. Tal vez por eso nació ese adjetivo <em>—almodovariano—</em> tan hecho a medida, tan sugerente, y, a la vez, tan íntimo. Quizás sea él el único que sabe a ciencia cierta qué quiere decir. En todo caso, en <em>Madres paralelas</em>, el espectador encontrará muchos de los rasgos que convierten una película en almodovariana. “Para mí, mezclar géneros es como respirar”, ha aseverado en más de una ocasión el cineasta. Y que lo diga. En este caso, el crudo drama que conduce la acción de <em>Madres paralelas</em> vive salpicado de esporádicas notas de humor —no por pertinentes, esperadas— a cargo, sobre todo, de dos actrices, <strong>Rossy de Palma</strong> y <strong>Aitana Sánchez-Gijón</strong>, que ocupan un papel secundario en la trama que protagonizan una soberbia <strong>Penélope Cruz</strong> y una prometedora<strong> Milena Smit</strong>.</p><p>Son <strong>Janis</strong> y <strong>Ana</strong>, dos mujeres —una mucho más joven que la otra— que coinciden en el hospital en el que van a dar a luz. Aunque ambas son solteras y quedaron embarazadas de forma accidental, Janis (Penélope Cruz) no se arrepiente y afronta el parto con ilusión. Por su parte, Ana (Milena Smit) es una adolescente arrepentida, asustada y traumatizada, en palabras del propio director. Hasta ahí se puede leer de una trama<strong> repleta de giros dramáticos </strong>que ponen a los dos personajes principales en tesituras comprometidísimas y duras. Ni siquiera el espectador escapa del dilema al que se enfrentan. Durante la película, al ritmo que las dos protagonistas caminan por un guión vertiginoso, el público siente la necesidad de acudir a la telepática llamada de socorro que le lanzan las protagonistas. <strong>Quiere ayudarlas</strong>, pero no decidir por ellas. Eso sería demasiado complicado. Solo Almodóvar, quien las ha metido en ese jaleo, podría tener la llave para desenmarañar la situación.</p><p><strong>Memoria histórica y una oda a lo rural</strong></p><p>Acostumbrados a un cine comercial alérgico a la reivindicación —o, cuando menos, a una reivindicación profunda—, ver a Almodóvar es excitante. En <em>Madres paralelas,</em> la historia central de las dos madres y sus hijas se desarrolla en paralelo a la obsesión de Janis por <strong>encontrar los restos mortales de su abuelo</strong> <strong>republican</strong>o— los huesos—, enterrados de mala manera en una fosa común tras su asesinato en los albores de la Guerra Civil. Almodóvar insiste en que, posicionándose tan claramente a favor de la recuperación de los restos que se encuentran en las fosas, no está haciendo “un ajuste de cuentas con nuestra historia, del mismo modo que los familiares de las víctimas no exigen otra cosa que una lápida donde poner el nombre de su ser querido y poder enterrarlo en un lugar digno donde puedan honrarlo”. Almodóvar se posiciona, siempre lo ha hecho. <strong>También eso es almodovariano.</strong></p><p>Como también lo es la sutileza con que enlaza las dos tramas. Le basta un asunto amoroso, coprotagonizado por un inspirado <strong>Israel Elejalde</strong>, y algunas elipsis para que todos los hilos que componen <em>Madres paralelas</em> encuentren el ojo de su aguja. Nada ocurre por casualidad en Almodóvar y, al mismo tiempo, toda la historia podría ser fruto de una extraordinaria casualidad, lo que la convierte en verosímil.</p><p>Lo que no es casualidad, sin embargo, son <strong>los escenarios que escoge el cineasta</strong> para ambientar el filme. Madrid y la España rural. El pueblo.<strong> La tierra y el asfalto</strong>. Las ansias de reconocer sus orígenes y de exhumar los restos de sus antepasados llevan a Penélope Cruz y a Rossy de Palma, cuyos personajes son dos profesionales de éxito en la capital, al pueblo. Pero no es algo traumático para ellas, como algunas veces se presenta lo que el periodista y escritor Sergio del Molino acertó en denominar la España vacía. Ellas vuelven al pueblo de buen grado. Se aproximan a sus raíces y a sus gentes con cariño. Porque para Almodóvar los orígenes son importantes y así lo reivindican y lo explican sus personajes. Incluso la joven Ana (Milena Smit) termina entendiendo la magnitud del problema que representa que los familiares de las víctimas de la guerra no hayan podido dar sepultura a sus muertos. “<strong>Es algo que a día de hoy la sociedad española les debe</strong>”, comenta el director en sus notas sobre la película, “y es una deuda urgente porque ahora es la generación de los biznietos la que pide la excavación de las fosas”.</p><p><strong>¿Cuál es el modelo de familia tradicional?</strong></p><p>Si las mujeres son la figura troncal de la filmografía de Almodóvar —y <em>Madres paralelas</em> es el mejor ejemplo de ello—, la familia es otra de sus obsesiones. Si la película lleguase a Marte y un potencial alienígena se decidiera a visionarla no sería capaz de comprender qué es eso a lo que los seres humanos llamamos familia tradicional. En <em>Madres paralelas</em> coexisten tantos modelos de familia como avatares experimentan los personajes. Almodóvar despoja a la familia de su<strong> carácter rígido y estático </strong>para transformarla en un ente flexible, pero robusto. Tanto es así que en la película puede uno encontrar casi tantas familias como quiera, dependiendo de los parámetros mentales en que se coloque. Y lo más importante es que todas ellas funcionan y se mezclan con esa familia que entendemos por tradicional, o por convencional o por secular.</p><p> El polémico cartel promocional de 'Madres paralelas'.</p><p>Con la cuestión de la memoria histórica, la de los distintos modelos familiares y la de la conexión campo-ciudad, Almodóvar podría haberse dado por satisfecho en el campo de la reivindicación, pero no va con él huir de los temas importantes de su tiempo. En<em> Madres paralelas</em> hay hueco para los derechos de la comunidad trans, encarnados en la actriz Daniela Santiago, y una referencia explícita a las violaciones grupales que por vergüenza o presión social no se denuncian.</p><p>Tal vez, cuando en 1985 le preguntaron a Almodóvar si se sentía representante de algo y él respondió “<strong>Sobre todo me represento a mí mismo</strong>”, se refiriera exactamente a todo esto, aunque quizás todavía no lo supiera, o no del todo. Quizás, hoy por hoy, al calor que dan los años y las 23 películas que ha dirigido, representarse a sí mismo quiera decir mezclar géneros, superponer tramas, reivindicar la memoria histórica, los derechos LGTBI+, las familias, lo rural, su Madrid y ponerse delante de todo lo que hace daño a las mujeres en particular y al ser humano en general. Tal vez <em>almodovariano</em> quiera decir, de alguna forma, todo eso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Sep 2021 22:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Madres paralelas', España son las mujeres que no olvidan]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/madrid-tertulias-guerra-balas-letras-batallas-libraban-cafes_1_1207922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9494b009-110e-4325-a264-ba99ee1e77f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés"></p><p>Emilio Peral Vega se acuerda del Café Lion cuando habla del tiempo que Federico García Lorca pasó en Madrid. “En el sótano estaba ‘La Ballena Alegre’ y ahí se daba cita una tertulia falangista”, tercia el catedrático y experto lorquista. “Y en la parte de arriba”, remata, “había una tertulia republicana, comandada por el siempre cáustico José Bergamín”. Falangistas y republicanos. El local abrió sus puertas en 1931. Cinco años después, los primeros colaborarían en la sublevación que daría lugar a la <strong>Guerra Civil Española</strong>. “Pero entonces era distinto”, matiza Peral Vega: “Unos y otros representan posturas contrarias, sí, y extremas también, pero podemos estar seguros de que, por muchos improperios que se lanzaran los unos a los otros, no debieron de ser pocas las copas que se tomaron juntos”. El caso es que en aquel Madrid de los años treinta, cuando la libertad ocupaba el lugar del que más tarde se adueñaría la dictadura, y cuando las letras ocupaban el sitio que después coparían las balas,<strong> la discusión y el debate</strong> fueron lo natural en los cafés y en las tertulias.</p><p>En los años treinta, pero también en los veinte y en los diez y durante casi todo el siglo XIX, Madrid estaba sembrado de cafés —popularizados durante <strong>Trienio Libreral</strong> (1820-1823)—. Se encontraban, sobre todo, en el centro de la ciudad, y todos ellos los frecuentaban intelectuales, literatos, filósofos, pintores, escritores o poetas de la época. Por citar los más famosos, en la calle de Alcalá se encontraba el Café Colonial; no muy lejos, en el Café del Prado compartían mesa nombres de la talla del propio Lorca, Bécquer, Ramón y Cajal o Buñuel; en el Universal, tal y como explica Antonio Arroyo Almaraz, profesor de Literatura Española en la Universidad Complutense de Madrid, se citaban los canarios, cuyo representante más insigne no podía ser otro que <strong>Benito Pérez Galdós</strong>; en el Café Pombo, por su parte, la tertulia la dirigía el gran Ramón Gómez de la Serna y el Nuevo Café de Levante hasta lo cantó Lola Flores en su canción <em>Zarzamora</em>. Igual de importantes eran el Gato Negro, el Café de Fornos, el Lion —con su La Ballena Alegre—, el Marfil o el Café de Roma, donde tenían especial presencia ateneístas como el médico Gregorio Marañón.</p><p>En <em>Federico García Lorca: 100 años en Madrid </em>(editado por la Comunidad de Madrid), la profesora Fanny Rubio, también de la UCM, escribe en referencia a la Generación del 27, que en aquel Madrid “se hablaba de cultura, poesía e, incluso, se vivía la <strong>pasión política</strong> hasta llegar a las manos”. ¿Quién sabe si en ese Café Lion del que habla Peral Vega? Y sigue Fanny Rubio: “Pero más bien se cambiaba la dirección del mundo”. Había en aquellas generaciones formadas, en muchos casos, en la archiconocida Residencia de Estudiantes —o en la Residencia de Señoritas, menos famosa, pero tan importante como para contar con profesoras de la relevancia intelectual de María Zambrano o Maruja Mallo— una convicción de trascendencia, de encontrarse en el lugar preciso para <strong>lanzarse al mundo</strong>. Como escribe Rubio, para cambiarlo. Y todos esos actores que se fueron arremolinando en Madrid a lo largo de los siglos XIX y XX, tal y como apunta Manuel Antón, doctor en Historia del arte y divulgador cultural, “no podían evitar confluir en los mismos lugares, los cafés, los clubes nocturnos, las tertulias y, por supuesto, intercambiar ideas”. Y mientras compartían sus pensamientos y los discutían; mientras pintaban, escribían y filosofaban, esas ideas no hacían otra cosa que crecer, mejorarse, expandirse. Tomaban forma, en definitiva.</p><p><strong>El Ateneo, el Lyceum Club y todo lo que se llevó la guerra</strong></p><p>Desde 1835, el magma cultural madrileño tuvo, además de los salones y cafés que —muchos de ellos— ya habían ido emergiendo desde años atrás, una institución en la que iban a cristalizar muchas de esas ideas avanzadas que proponía la intelectualidad de la época. Nacía el <strong>Ateneo Científico y Literario</strong> de Madrid, vivo todavía en la actualidad y con una renovada junta que promete revitalizarlo. Andando el tiempo, Azaña, Cánovas del Castillo, Ramón María del Valle-Inclán, Unamuno o Gregorio Marañón llegarían a presidirlo. La casa se mantendría vigorosa hasta la Guerra Civil, aunque con un parón durante la dictadura de Primo de Rivera. El franquismo secó su actividad casi por completo y utilizó su solera para expandir la propaganda del régimen. “Y no hay que pasar por alto el <strong>Lyceum Club Femenino</strong>”, sorprende la doctora en Filosofía y escritora Marifé Santiago. “Se trata”, resume, “del primer gran experimento de reuniones de mujeres en España”, en un sentido intelectual, claro está.</p><p>Bajo la dirección de María de Maeztu y con miembros como las políticas Clara Campoamor o Victoria Kent y las escritoras María Teresa León o Concha Méndez, por poner algunos ejemplos, el Lyceum fue un agente más del <em>boom</em> cultural. La actividad se extendió desde 1926 hasta 1939. También la dictadura se llevó el Lyceum Club, que fue sustituido por otro que coordinaba la franquista <strong>Sección Femenina</strong>.</p><p>Hasta que la guerra se lo llevó todo y el franquismo arrasó con la modernidad y la libertad, Madrid era una ciudad en la que confluían intelectuales de toda edad y condición. Los más viejos desconfiaban —aunque también aprendían— de los jóvenes y estos, en palabras del pintor Salvador Dalí, que llegó a la Residencia de Estudiantes en el año 1922, afeaban “la putrefacción” de sus antecesores, aunque, por supuesto, entre esa ‘<strong>putrefacción</strong>’ a la que, de forma exagerada, se refiere el surrealista, se encontraban los referentes de la savia nueva. De él mismo y de todos los jóvenes. Dos años antes de que el pintor catalán llegara a la capital, moría el escritor Benito Pérez Galdós. También él había llegado a Madrid desde provincias, concretamente desde Canarias. Lo había hecho en 1862, a sus 19 años, y como les ocurría a muchos de los jóvenes que desembarcaban en la gran ciudad, en palabras de Antonio Almaraz, se había visto deslumbrado por el resplandor madrileño. Poco a poco, sin embargo, después de mucho “flanear” por las calles de Madrid, como él mismo lo describió, se convirtió nada menos que en el ‘poeta’ que toda ciudad necesita, tal y como lo definió la filósofa María Zambrano. “Nada como sus novelas”, resuelve el profesor de la Complutense, “para conocer <strong>cómo era aquel Madrid</strong>”.</p><p>Todavía hoy quedan algunos vestigios de la ciudad que muchos conocieron al calor de una tertulia. El <strong>Café Gijón</strong>, en Recoletos, permanece vivo desde que abrió sus puertas por primera vez en 1888. El <strong>Comercial</strong>, que despegó un año antes, también sigue en pie en un extremo de la glorieta de Bilbao. Queda, no obstante, la duda de si se trata de un par de fósiles, o más bien de un recordatorio más de que aquel Madrid tolerante, preocupado por los asuntos de su tiempo, disfrutón y acogedor no ha muerto nunca. Sigue ahí. Latente y evolucionado. Vivo, al fin y al cabo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Madrid,Poetas]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/olimpiada-popular-barcelona-alternativa-jjoo-nazis-desbarato-guerra-civil_1_1207778.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b413a5d9-db17-44b2-95e5-48c44d26e593_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil"></p><p>El 1 de agosto del año 1936, Adolf Hitler veía cómo su Alemania —<strong>la Alemania nazi</strong>— daba el pistoletazo de salida al evento deportivo que más miradas atrae hacia el país que lo organiza, los Juegos Olímpicos. La plana mayor del Tercer Reich los tomaría como una puesta de largo en una Europa que pronto pondrían contra las cuerdas. Sin embargo, no fue el único acontecimiento deportivo internacional que estaba previsto para ese año. Aproximadamente dos semanas antes, en Barcelona estuvo a punto de dar comienzo la Olimpiada Popular, una iniciativa que pretendía ejercer de alternativa a los juegos oficiales. Sin embargo, tal y como explica Gabriel Colomé en <em>La Olimpiada Popular de 1936: deporte y política</em> (Institut de Ciències Polítiques i Socials, Universitat Autònoma de Barcelona), “no llegó a inaugurarse porque el día previsto para su apertura coincidió con el estallido de la <strong>Guerra Civil española</strong>”. Así las cosas, toda la preparación del evento deportivo se fue al traste y los alrededor de 6.000 atletas que se habían inscrito se quedaron sin participar.</p><p>Pero, ¿por qué había sido Barcelona la ciudad europea elegida para tratar de hacer sombra a la Alemania nazi? ¿Quién estuvo detrás de la organización? ¿Cuáles fueron los atletas que se inscribieron? Y, de haberse podido disputar, ¿cómo hubiera sido la olimpiada?</p><p>Colomé, en el mismo trabajo, cita un artículo aparecido el 15 de julio de 1936 en el diario <em>La Veu de Catalunya</em> en el que se explicaba que “los motivos por los cuales Moscú había escogido Barcelona como <strong>sede del encuentro deportivo</strong> que estaba a punto de comenzar eran dos”. Por un lado, pesaba el hecho de ser “la primera ciudad deportiva de la península ibérica”. Por el otro, en el artículo se alaban las excepcionales instalaciones deportivas con las que contaba la Ciudad Condal. No obstante, queda por resolver la incógnita más peliaguda: ¿por qué se escogió Barcelona de entre todo el resto de ciudades europeas? Colomé habla de su “gran tradición deportiva, olímpica, obrera, nacionalista y asociativa”.</p><p>En otro trabajo, en este caso <em>El proyecto de la Olimpiada Popular de Barcelona: entre comunismo internacional y republicanismo regional</em> (Université Marc Bloch), André Gounot investiga y analiza una serie de archivos del Komitern (Internacional Comunista), que, en sus propias palabras, “ofrecen fuentes documentales fundamentales para entender el desarrollo de la <strong>Internacional Deportiva Roja</strong> (IDR)” —también conocida como Sportintern—, impulsora de la iniciativa de organizar competiciones deportivas paralelas a los Juegos Olímpicos de Berlín. Es, precisamente, ese espíritu, el de ejercer de alternativa a la competición oficial, el que emana de unas declaraciones del Comité de Organización de la Olimpiada Popular (COOP) que aparecieron en <em>L’humanité</em> el 12 de mayo de 1936, tal y como recoge Gounot en su trabajo: “Los Juegos Olímpicos de Berlín tienen el fin de propagar el espíritu del nacional-socialismo, de la esclavitud, de la guerra y del odio racial. La Olimpiada popular de Barcelona, al contrario, quiere defender el verdadero <strong>espíritu olímpico</strong> que reconoce la igualdad de razas y de pueblos y estima que la paz es la mejor garantía para la educación sana de deportistas y de la juventud de todas las naciones”.</p><p><strong>Entre el deporte y el folklore </strong></p><p>Con todo, queda clara la intención de la propia IDR y de los cuatro agentes que financiaron la Olimpiada Popular, a la sazón el gobierno del <strong>Frente Popular francés</strong>, que fue el que más dinero aportó, y, en menor medida, el <strong>gobierno republicano</strong> español, también compuesto por miembros del Frente Popular, la<strong> Generalitat de Catalunya</strong> y el<strong> Ajuntament de Barcelona</strong>. Pero, ¿cuál iba a ser la naturaleza de la competición? Existen dos diferencias llamativas entre la Olimpiada Popular y unos Juegos Olímpicos al uso. La primera tiene que ver con el folklore. El deporte no iba a ser el único protagonista del encuentro, toda vez que la tradición y la cultura de los distintos países participantes iba a tener también una importancia capital en la semana que habría durado el evento. “Si miramos los componentes de las diferentes delegaciones”, comenta Gabriel Colomé en su trabajo, “encontraremos agrupaciones musicales o grupos de danza”, lo que da cuenta del carácter cultural —además de deportivo— de la cita.</p><p>Por otro lado, en la Olimpiada Popular no solo los Estados podían tener representación, sino que también regiones con entidad nacional. Así las cosas, tal y como explica el referido autor citando a Santacana y Pujadas, de los <strong>6.000 atletas</strong> que iban a participar en el evento, “la mitad eran de las delegaciones española, gallega, vasca y catalana”. De la otra mitad, 1.500 tenían que llegar desde Francia. El resto se repartían entre deportistas estadounidenses, canadienses, argelinos y del protectorado francés y español de Marruecos y hasta de Palestina. De todos modos, matiza Colomé, “se trataba de europeos allí establecidos, sin participación de atletas árabes o bereberes”.</p><p>Sin embargo, toda la organización fue en vano. La Olimpiada Popular tenía que celebrarse entre el 19 y el 26 de julio de 1936 y entre el 17 y el 18 de julio los sublevados dieron el golpe de estado que conduciría a la Guerra Civil española y que, de resultas, impediría que la Olimpiada Popular mutase de proyecto a realidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportes,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/santiago-ramon-cajal-mil-travesuras-primer-nobel-espanol_1_1207717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5478645b-8612-4630-8e00-b95b9e9c11a4_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español"></p><p>La historia de <strong>Santiago Ramón y Cajal</strong> (Petilla de Aragón, 1852 - Madrid, 1934) termina bañada en reconocimientos, distinciones, hallazgos y premios. Eso, si se entiende la muerte del ‘padre de la Neurociencia’ como el final de su historia porque, en realidad, si uno se deja caer por alguna facultad española de ciencias, observará que noventa y cinco años después de su fallecimiento, el legado Ramón y Cajal se mantiene vivo, útil y admirado. El paso del tiempo no ha empañado los logros del Premio Nobel y <strong>las nuevas generaciones de científicos y científicas</strong> estudian con orgullo sus investigaciones en el campo de la Anatomía, la Histología o el sistema nervioso. Pero que su historia no haya tenido un final no comporta que carezca de un principio. ¿Cómo fueron los primeros años de ese chaval criado en el Alto Aragón? ¿Ya desde niño daba pistas de la brillante carrera que tenía por delante? “Pues la verdad es que no”. Juan Andrés de Carlos, investigador del Instituto Cajal (CSIC) y responsable del legado Cajal, sonríe tras su rotunda respuesta. “Ni era buen estudiante, ni mostraba el más mínimo interés por esto de la Medicina y la Ciencia”.</p><p>Era un trasto. En los varios pueblos del Alto Aragón por donde su familia tuvo que moverse conducida por el trabajo de su padre —médico rural—, el niño Santiago tuvo que recibir más de un correctivo paterno. “Se metía en las fincas de los vecinos, <strong>robaba fruta</strong> e incluso sabemos que llegó a fabricar una especie de cañón artesano que lanzaba piedras”, relata Juan A. de Carlos. No eran más que travesuras, pero el padre no perdía oportunidad de tratar de <strong>conducir a su hijo por el camino de la Medicina</strong>. “Lo que pasa”, apunta el investigador, “es que lo que quería el chaval era ser artista”. A Santiago le gustaba pintar y eso que no tenía las herramientas para hacerlo. “Pero la carencia de instrumentos no fue un problema para él”, sorprende: “Utilizaba los cartoncillos de color rojo de las carteritas donde se guardaba el papel de fumar para diluirlos en agua y extraer el colorante”.</p><p>Él quería pintar y se buscaba la vida para hacerlo. “Era un chico muy hiperactivo”, explica De Carlos, “pero para lo que le gustaba”. Para todo lo demás, mostraba el mínimo interés. No era bueno en los estudios, suspendía. El primer Nobel de la historia de España<strong> no se aplicaba en absoluto</strong>. ¿Por qué? Simple y llanamente porque no le interesaba. Porque su padre había cerrado con llave la puerta de las artes —lo que de verdad le gustaba— y la había lanzado al mar. Y ese mar en el que el padre trató de ahogar las ansias artísticas del chaval se llamó Escolapios de Jaca, el colegio donde terminó interno Santiago. “Aunque por poco tiempo”, desliza el investigador, “habida cuenta de que parece que allí <strong>se pegó con un cura</strong> y la dirección del colegio decidió mandarlo de nuevo para casa”. El padre, tozudo, no cesó en su empeño y lo mandó a estudiar, esta vez, a Huesca. El futuro Nobel encontró allí algo muy diferente a los pueblos que había conocido hasta el momento —Valpalmas y Ayerbe, entre otros—. Huesca era pequeña, pero, al fin y al cabo, era una capital de provincia y eso no ayudó a que se aplicara en los estudios, más si cabe con la llegada de su hermano.</p><p><strong>Cuba, vuelta a España y un microscopio Verick</strong></p><p>“No obstante, Santiago terminó el bachiller y se dio cuenta de que tenía que hacer caso a su padre”, señala Juan A. de Carlos. Estudió Medicina en Zaragoza y, una vez concluyó la carrera, fue llamado a filas. Terminó en Cuba, donde se estaba librando <strong>la Guerra de los Diez Años</strong>, con el grado de capitán y, a pesar de la emoción por la naturaleza y los paisajes que allí encontraría, tan distintos a los que había contemplado durante su infancia, enseguida comprobó la hostilidad de la isla. Haciendo gala de la gran honestidad que demostraría, también, una vez famoso, Ramón y Cajal no quiso valerse de las cartas con recomendaciones que le había conseguido su padre —y que le habrían asegurado un destino más o menos cómodo— y tuvo que bregar en los escenarios más adversos de la Cuba. <strong>Enfermo, regresó a España y eso fue todo un milagro</strong>. “Poseía una gran fortaleza”, comenta el investigador, “puesto que frecuentó el gimnasio durante su etapa de estudios a cambio de clases de Anatomía fisiológica y muscular. Es posible que eso le ayudara a superar las enfermedades contraídas en la trinchera”.</p><p>De vuelta en España, la disentería y el paludismo no le impiden empezar un doctorado. “Ya digo que era muy hiperactivo”, recuerda el investigador. Y, a partir de ese punto, hay dos acontecimientos que marcan el devenir de la historia de Ramón y Cajal. El primero lo sorprende cuando tiene que bajar de Zaragoza, donde estudió el doctorado, a Madrid para realizar los exámenes. En la capital, a Ramón y Cajal le enseñan, por primera vez, una <strong>preparación histológica al microscopio</strong>. Hoy se diría que ese día nació una estrella. Volvió a casa y comunicó a su familia que el dinero que había ganado en el ejército lo iba a invertir, precisamente, en un microscopio. “<strong>Se pudo comprar un Verick</strong>, que no era muy bueno, pero al que sí le pudo sacar partido”, detalla De Carlos. Gracias a las investigaciones “sobre la inflamación y la circulación sanguínea consiguió el doctorado”. Entonces pasó cuatro años como catedrático en Valencia, otros cuatro en Barcelona y, finalmente, recaló en Madrid, donde mantuvo la cátedra treinta años. Pero fue durante su período valenciano cuando el científico se encontró con el segundo momento clave de su vida profesional, el que lo catapultaría al altar de los científicos más relevantes de la historia.</p><p><strong>Algo que Cajal no había visto jamás</strong></p><p>“El último año que trabajó en Valencia”, relata el responsable de su legado en el Instituto Cajal de Madrid, “lo llamaron para ejercer de vocal en un tribunal de oposiciones a cátedra”. Tuvo que desplazarse, de nuevo, a la capital y allí encontró al profesor <strong>Luis Simarro</strong>, un especialista en Neuropsiquiatría con el que pudo intercambiar pareceres: “Simarro le dijo: «Voy a enseñarle a usted, con el microscopio, una preparación que no ha visto jamás». Así de televisivo fue el profesor Simarro. ¡Aunque llevaba razón! Efectivamente, Cajal no había visto nunca esa preparación de tejido nervioso teñida con un método que había inventado un tal <strong>Camillo Golgi</strong>, a la sazón un italiano cuyo nombre, andando el tiempo, aparecería junto al suyo en el Premio Nobel de Medicina de 1906.</p><p>Hasta el momento, el tejido nervioso se había estudiado muy poco porque no se podía tintar, pero el método de Golgi cambiaba las cosas y, una vez lo hubo conocido, el científico español pudo empezar a trabajar con él. Sin embargo, y a pesar de haber compartido el Nobel con él, Cajal <strong>no estuvo de acuerdo con las tesis del italiano</strong>, toda vez que el español fue pionero en el descubrimiento de la sinapsis entre neuronas, es decir, en proponer que las neuronas eran <strong>unidades individuales</strong> que se comunicaban, no por contacto, sino por el espacio existente entre ellas, uno de los hallazgos que, a la postre, le permitirían escribir su nombre en letras doradas en la historia de la Neurociencia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Nobel]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/la-galeria/gran-ola-kaganawa-esencia-japonesa-encajo-occidente_1_1207718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70159e5d-2d05-43a8-9643-23309d649775_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente"></p><p>“El nipón Katsushika Hokusai había estudiado a fondo el arte europeo”, tercia la historiadora del arte<a href="http://sararubayo.com/" target="_blank"> Sara Rubayo</a>, y eso es un detalle importante a la hora de analizar su obra más conocida, La gran ola (Museo Metropolitano de Arte de Nueva York), que forma parte de una serie de grabados realizados en 1820 agrupados bajo el título 36 vistas del monte Fuji. “Al ser grabados”, explica la divulgadora, “era muy barato hacer copias, por lo que el trabajo de Hokusai llegó a Europa con facilidad”. No parece, por tanto, casualidad que el japonés eligiera temáticas que encajaban tanto en las corrientes artísticas que predominaban a principios del siglo XIX en el viejo continente. “Esa idea romántica del hombre luchando contra el ímpetu de la naturaleza”, continúa Rubayo, “tenía mucha salida en estas tierras”. Con todo, Hokusai, que utilizó la técnica del ukiyo-e para elaborar la serie, posiblemente considerara la perspectiva del marketing a la hora de decidirse a realizar los grabados. Hay que tener en cuenta, además, que aunque La gran ola sea, efectivamente, la más conocida de las treinta y seis piezas que conforman la serie, es imprescindible contemplar el trabajo al completo para comprender su grandeza. </p><p>En todos los grabados, Hokusai introduce, de una forma u otra, la imagen del monte Fuji. Por eso, a pesar de que en alguna de las piezas, como, precisamente, La gran ola, el monte no sea el protagonista, la serie recibe ese nombre. El artista pinta la montaña en verano, en invierno, primavera y otoño. Con nieve y sin ella. Con hombres y mujeres trabajando a su alrededor y también con predominancia absoluta de la naturaleza. Por la mañana, por la tarde, de muy cerca y de muy lejos. La montaña siempre está presente, aunque no siempre es protagonista. </p><p>“En La gran ola”, concreta Sara Rubayo, “vemos el monte Fuji al final y, de hecho, si nos fijamos una de las olas pequeñitas que aparecen debajo de la grande, podemos apreciar cómo el artista nos ofrece una copia del propio monte, pero líquido”. La gran ola es, fuera de toda duda, una amenaza para los hombres que trabajan en las barcas en medio de la tormenta. “Además, la composición asimétrica de la pieza parece arrastrarnos hacia la ola, más aún, en este caso, para una persona japonesa, que observa la imagen de derecha a izquierda, en el sentido de su forma de lectura y escritura”, detalla. En cuanto a los colores, “destaca el agradable uso del azul prusia, muy valorado en Europa, y el crema”. </p><p>Es interesante, por otro lado, la utilización de la geometría de que hizo gala Hokusai, aunque no hay constancia de que el artista japonés llegara a estudiar matemáticas. “Sin embargo”, apunta la divulgadora, “ya fuera por algunos estudios que hubiera realizado o por puro instinto, su trabajo más famoso —La gran ola— encaja a las mil maravillas con la proporción áurea que siguen muchas de las obras más importantes de la historia, desde el Partenón hasta el Taj Mahal”. Más aún: “La ola que protagoniza el grabado, cuyas crestas de espuma, por cierto, imitan unas garras de animal que redundan en lo amenazante de la naturaleza, parece seguir incluso la archiconocida espiral de Fibonacci”, completa.</p><p><strong>La técnica ukiyo-e</strong></p><p>La traducción literal de ukiyo-e, la técnica que usó Katsushika Hokusai para sus serie 36 grabados del monte Fuji, es “mundo flotante” y se refiere, en su acepción más mística, a un ideal de felicidad, aunque sin olvidar su fugacidad y transitoriedad. Pero, ¿cuál es el proceso que llevó a cabo el artista para realizar los grabados? “Lo primero que hace Hokusai o cualquier artista que trabaje la técnica”, señala Rubayo, “es trazar con tinta el dibujo inicial”. Entonces es cuando entran en juego las planchas de madera: “En este paso, el artista engancha ese dibujo inicial en una plancha de madera, y corta y retira las partes blancas del papel —con tal de que solo quede el dibujo— para lograr una especie de impresión en relieve”, continúa la divulgadora. A continuación, hay que poner tinta en la plancha e imprimirla, por eso es fácil realizar muchas copias del mismo dibujo. A partir de ese punto, el artista tinta cada una de las copias con un color diferente y las va pegando de forma alternada en la plancha de madera, dando como resultado el grabado final, que se podrá imprimir en papel tantas veces como desee el artista. </p><p>Es la técnica que utilizó Hokusai para unos grabados que lo darían a conocer a lo ancho y largo del mundo. “Todos hemos visto ya muchas veces La gran ola”, resuelve la divulgadora, “pero el resto del trabajo de este artista es también excepcional, así que su ‘gran hit’ debería animarnos a acercarnos al resto de su obra”. </p><p> La gran ola</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/la-galeria/gran-ola-kaganawa-esencia-japonesa-encajo-occidente_7_1206350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70159e5d-2d05-43a8-9643-23309d649775_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente"></p><p>La pieza es uno de los '36 grabados del monte Fuji' y es obra de Katsushika Hokusai</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jul 2021 18:32:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La gran ola' de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pintura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/himno-riego-posible-origen-pirineos-incomodidad-anarquistas-republica_1_1207573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7900ac88-ff21-4bba-a432-3acfe48366aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República"></p><p>Un 30 de junio cualquiera, es perfectamente posible que uno vaya dando un paseo a los pies de los Pirineos por la localidad de <strong>Benasque</strong> (Huesca) y, de pronto, le asalte una serie de notas musicales que a quien más a quien menos le resulte familiar. Si uno sigue caminando, es también posible que se tope con unos “danzantes que llevan un traje típico aderezado con un pañuelo en la cabeza en el que se inserta un ramo de flores”. Así describe José Antonio González Serena en la Revista Aragonesa de Musicología la indumentaria tradicional que se usa en dicha localidad para bailar el tradicional <em>Ball Benàs</em>, una composición musical en la que, tal y como apuntan los últimos estudios realizados por el historiador Antonio Merino Mora, se podría haber inspirado el famoso <em>Himno de Riego</em>, que ejerció de himno nacional en el <strong>Trienio Liberal</strong> (1820-1823), la <strong>Primera República</strong> (1873-1874) y la <strong>segunda</strong> (1931-1939). No obstante, el catedrático en Musicología de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) Francesc Cortès i Mir prefiere coger la cuestión con pinzas y seguir otorgando la autoría de la música a <strong>José Melchor Gomis</strong>.</p><p>En conversación con este medio, Cortès i Mir, autor, entre otros libros, de <em>Músicas en tiempos de guerra</em> (Edicions UAB), asegura que “aunque es posible que Gomis pudiera haberse inspirado en algunas canciones populares, <strong>hay que tomarlo con cautela</strong>”.</p><p>Lo que está claro es que fue durante la Segunda República cuando se popularizó definitivamente el himno, aunque nunca estuvo exento de detractores, variaciones y alguna que otra polémica. Víctor Sánchez Martín, historiador de la Universidad de Alicante, habla de ello en <em>La polifonía hímnica de la II República y el Himno de Riego: Himnos, culturas políticas y construcción nacional</em>. Subraya que, a pesar de que es cierto que el <em>Himno de Riego</em> “generaba cierto <strong>consenso</strong> entre la coalición republicana al representar la lucha histórica contra la monarquía”, también lo es que “dicha coalición mostró diferencias notables que generarían una singular polifonía hímnica”. El catedrático Cortès i Mir cita los ejemplos más claros de esa incomodidad que suscitó el himno. “Se trata”, explica, “de los <strong>grupos anarquistas</strong> —la FAI, la CNT o el POUM—, que no se sentían identificados con el sentimiento popular nacional que transmitía la canción y que para ellos era del todo ajeno”.</p><p>Pero, ¿a qué se refiere Sánchez Martín con la “polifonía hímnica” que tuvo lugar durante el segundo período republicano? Concretamente a que, durante los primeros días de la República, “el protagonismo fue para <em>La Marsellesa</em>”, un modelo para los republicanos de los distintos países. “La prensa socialista”, por su parte, “hacía hincapié en <strong>sus propios elementos simbólicos</strong>”, por lo que trataba de imponer <em>La Internacional</em>. También escribe el propio Sánchez Martín que <em>La Marsellesa</em> no tuvo protagonismo únicamente el 15 de abril, cuando se constituyó la República, sino que el 30 del mismo mes se publicó en <strong>los diarios de Barcelona y Tarragona</strong> que se adoptaba el himno francés hasta que se resolviera cuál iba a ser el himno definitivo español. Es probable, remata, “que esta disposición precipitara que el día 5 de mayo el <em>Himno de Riego </em>se estableciera como oficial”.</p><p>No obstante, a pesar de que las autoridades republicanas lo legitimaran por completo, no dejaron de surgir otras canciones con la aspiración de convertirse en símbolos nacionales. Es el caso, por ejemplo, del <em>Canto Rural a la República Española</em>, obra de Oscar Esplá y con letra de Manuel Machado.</p><p><strong>¿Quién fue el general Riego?</strong></p><p>El origen del himno, más allá de esa posible conexión con el Pirineo aragonés, hay que irlo a buscar al año 1820. La letra fue a cargo de <strong>Evaristo Fernández de San Miguel</strong> (1785-1862), un militar y noble español que se unió —siendo uno de los primeros en hacerlo— a la insurrección que encabezó el asturiano —y también noble y militar liberal— <strong>Rafael del Rieg</strong>o (1784-1823), quien da nombre a la canción, contra el monarca absolutista Fernando VII (1874-1833). Las proclamas de Riego iban en la dirección de recuperar la Constitución de 1812 (<em>La Pepa</em>) y de instaurar una monarquía constitucional. Finalmente, murió en el intento. Sin embargo, esa lucha del general contra el absolutismo fue la que lo convirtió en un ejemplo para muchos y lo que hizo del <em>Himno de Riego</em> un valor de consenso para, primero, la Primera República y, después, la segunda. “La oficialidad de la canción”, concluye Cortès i Mir, “terminó cuando Francisco Franco la derogó”. Fue entonces cuando se impuso en España <em>La marcha Granadera</em> o <em>Marcha Real</em> como himno oficial español.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda República española,¿Qué es...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/humor-al-cubo/carlos-chamarro-convencio-ladron-cuidara-furgoneta_1_1207487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/049dcc11-abb3-4991-9a28-1929f20b1068_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta"></p><p>A Carlos Chamarro (Barcelona, 1973) lo recordamos delante de una máquina de café con su camisa de manga corta, una corbata estridente —incluso hortera— y con un peinadito con raya al lado. Era Julián Palacios en Camera Café,<strong> una serie que este año se ha convertido en película</strong> y que acaba de terminar de rodarse bajo la dirección de Ernesto Sevilla. Este verano, el actor protagoniza Perdidos, una comedia junto a Agustín Jiménez en el patio del Teatro Quique San Francisco. Pero también sigue haciendo entrevistas variopintas en la cuenta de Instagram que comparte con su mujer, la también actriz Yolanda Vega. Llega al plató de Taller de Ideas (TDI) con su perrito Denzel y con una anécdota que le ocurrió hace ya veinticinco años y que protagonizan él mismo y un ladrón muy bondadoso… </p><p>PREGUNTA: Has venido con tu perro, ¿lo llevas contigo a todos los sitios? </p><p>RESPUESTA: Pues sí, como es un perrito tan amable, se porta tan bien y es tan chiquitín, <strong>me lo puedo llevar a casi todos sitios, como si fuera mi hijo</strong> pequeño. Yo a esta clase de perros los llamo <em>perros cojín</em>. No son de esos que tienes que sacarlos fuera constantemente y que corren y corren. Este se cansa enseguida. </p><p>P: ¿Te lo llevaste también al estreno de Perdidos? </p><p>R: Pues lo iba a llevar, pero como tampoco sabía con quién lo podía dejar allí donde hacemos la función, al final lo dejé en casa. Es más, después del estreno, en vez de celebrarlo, volví a casa porque <strong>lo quería sacar para que no estuviera tanto tiempo solo. </strong></p><p>P: Háblanos de Perdidos. Una comedia que trata sobre las complicadas relaciones de pareja… </p><p>R: En Perdidos, el espectador encuentra a dos personas normales, que a lo mejor tienen una vida no tanto como anodina, pero sí muy normal. En un momento dado, se plantean cómo debe de ser eso de salir de nuestras relaciones y compartir. No se trata de un intercambio de parejas, pero sí que <strong>se dan permiso para ver cómo —sin celos— se les daría ahora, tras tantos años de matrimonio, eso de ligar</strong>. Y ahí, como es algo nuevo para ellos, se lía una bastante gorda. </p><p>P: Acabáis de terminar el rodaje de <em>Camera Café</em>. Qué responsabilidad trasladar la serie a la gran pantalla….</p><p>R: Sí, y más después de tantos años. La verdad es que el guion está muy conseguido porque el punto de partida es aquello que reconocías de la serie, que eran unos tíos delante de una máquina de café, pero, de pronto, empiezas a moverte por esa empresa que nunca viste, por las oficinas, sales a la calle… Creo que <strong>es un guión redondo y la película está muy bien dirigida por Ernesto Sevilla</strong>. ¡Se ha marcado un peliculón con homenajes a cineastas como Scorsese o Coppola! Cuando lo ves, piensas: esto va a ser un éxito. Tengo ganas ya de que se estrene, pero ya sabemos que estas cosas van lentas... </p><p>P: ¿Cómo ha sido volver a meterte en la piel de Julián Palacios? </p><p>R: Fue llegar a donde rodábamos, saludar a los compañeros y… ¡Acción! Chasqueabas los dedos y ya estabas metido en el personaje. Cuando me puse una camisa de manga corta y una corbata estridente, me di cuenta de que ya estaba de nuevo metido en el personaje. <strong>Fue muy chulo y muy fácil el reencuentro. </strong></p><p>P: ¿Carlos Chamarro tiene algo de Julián Palacios? </p><p>R: Yo creo que sí.<strong> Igual que Julián soy bastante sindicalista. </strong>Soy un tío de familia humilde, de que las cosas son las que son y que lo mismo que pueda tener yo, también se lo merece el otro, así que peleo mucho por los demás. Lo que pasa es que Julián, luego, es muy chaquetero y, después de pelear mucho, decía: "Bueno, esto me lo quedo yo y los demás que se apañen". Eso yo no lo tengo. </p><p>P: Lo que sí que tienes es mano izquierda en general, en la vida cotidiana.... </p><p>R: Sí… Hay un ejemplo que lo ejemplifica muy bien. Ocurrió cuando yo estaba en el grupo de teatro Comediants e inauguramos el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). En aquella época, tenía una furgoneta Volkswagen de color naranja butano de estas que tienen una cocinita dentro, una cama y un techito que podías levantar para cocinar. Lo bueno del sitio es que se podía aparcar muy bien. Como os digo,<strong> yo estaba haciendo un espectáculo muy cansado y estaba mal de la voz</strong>... </p><p>P: Y parece que eso es algo que tiene trascendencia con lo que le pasó a la furgoneta... </p><p>R: Tal cual. Un día, termino la función, salgo del teatro, voy a buscar mi furgoneta, que la había aparcado en una calle muy larga. Al llegar veo que no está. Era la una de la madrugada y, en vez de la furgoneta, veo un camión. De repente, sigo andando un poco y veo que<strong> detrás de la caja del camión, está mi furgoneta naranja butano. </strong>Digo: ¡Hostia, qué susto! ¡Menos mal!”. Pero, en ese punto, saco las llaves y, cuando voy a meterme entre el camión y el morro de mi furgoneta para ir por el asiento del conductor, veo que se abre la puerta corredera y que sale un señor, al que a partir de ahora llamaremos ladrón, con las cadenas de las ruedas y la caja de herramientas.</p><p>P: ¿Qué le dices? </p><p>R: El tío baja de la furgoneta, se me queda mirando como diciendo: “¿Qué pasa?”. Yo me lo quedo mirando, como diciendo: “¡Es mi furgoneta!".<strong> Y me pregunta: “¿De dónde eres?”.</strong> A lo que yo respondo: “De aquí”. Él no me creía porque la matrícula de la furgoneta —que yo le había comprado a mi suegro— era de Madrid, así que trató de comprobar que, efectivamente, el vehículo era mío. Para demostrarlo, le enseñé aquella típica pegatina que teníamos en aquella época con una letra ce de Cataluña y con eso quedó más o menos convencido. Él sin soltar la caja de herramientas y las cadenas, y yo muy cansado y sin voz por la función. Vio que yo era un tío pequeñito, delgadito, que no tenía voz ni mucha energía y debió de pensar: "No nos vamos a pelear porque le doy dos tortazos y lo dejo aquí seco”. </p><p>P: Pero la historia no termina ahí. Al final, llegasteis a un buen trato. </p><p>R: Sí, pero antes, en un momento dado, pienso: "Oye, ¿este tío cómo ha entrado en la furgoneta? ¡Me habrá roto algo!". Le pregunto si me ha roto la ventana y responde: "No, no, no. No he roto la ventana. Yo he bajado la ventana, he abierto la puerta y he entrado por la puerta del conductor". Y le pregunto: "¿Seguro?". Y digo: "Vamos a ver...". Me lo llevo a la altura de la ventana y vemos que, efectivamente, no está rota. En ese punto ya había dejado dentro de la furgoneta las dos cosas que iba a robar. Yo había empezado a hablar mucho, todo verborrea, y, al final, el hombre estaba cansado, se quería ir a su casa. <strong>Estaba más desorientado él que yo. </strong></p><p>P: Estaría alucinando por lo pesado que te pusiste… </p><p>R: Entonces, le digo: "Oye, ¿cómo te llamas? Yo me llamo Carlos". Él se llamaba Omar. Nos damos la mano y le digo: "Ahora tenemos un problema. Yo voy a estar aquí trabajando toda la temporada. Mañana voy a volver a aparcar por aquí porque no tengo dinero para un parquin y tengo que aparcar en la calle. Claro, ¿qué va a pasar mañana? ¿Vas a venir otra vez a robarme? Es que no tiene ningún sentido". Y dice él: "No, no. Tú no te preocupes, que yo, Omar, vigilo tu furgoneta". Y efectivamente, en <strong>todo el tiempo que estuve en el TNC nadie le hizo nada a la furgoneta. </strong>Omar cumplió su palabra.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_1_1207508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/166c9a1d-2ea9-4cbb-891a-e56b2b8b0078_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente"></p><p>No tenía nada a su favor. Nada, ninguna de las piezas que conformaban la joven vida de niño nacido a principios del siglo XX en el barrio de Capuchinos de Málaga —por aquel entonces, uno de los más humildes de la ciudad— parecía dispuesta para que se convirtiera en una estrella. Más aún, en un revolucionario. O, quizás, precisamente las circunstancias paupérrimas en las que nació, la pobreza, el abandono de su padre y el ambiente popular y pícaro andaluz en el que se crió fueron, en realidad, las únicas posibles para crear el caldo perfecto, la mezcla idónea —mágica— que construye a un fenómeno. Ángel Ruiz, también artista, también malagueño y también talentoso escribió un monólogo delicioso en el que él mismo interpreta al coplista. En Miguel de Molina al desnudo (Premio Max al mejor actor protagonista, entre otros), Ruiz, solo acompañado de un pianista, a la sazón César Belda, narra toda la trayectoria de Miguel como si él mismo hubiera viajado a nuestra época. Una época en la que, en palabras de Ángel Ruiz, “no hay ninguna duda de que Miguel de Molina se hubiera dedicado al cante y al baile, sería un artista”, pero “también un activista que hubiera estado en la calle protestando por la muerte de Samuel y luchando por la libertad”.</p><p>Miguel de Molina nació un diez de abril de 1908. Ruiz cuenta cómo ya desde muy pequeño entretenía al resto de niños de su vecindad con pequeños espectáculos en las corralas del barrio. Su padre se había marchado y había dejado a Miguel, su madre y sus hermanos en una situación todavía más comprometida. “Las monedillas que le daban a Miguel por esos entretenimientos para los niños”, apunta Ángel Ruiz, “las ponía en el monedero de su madre sin que se diera cuenta”. Ya en esos momentos tenía el futuro coplista la necesidad de oler escenario, de impregnarse de todas esas artes. “Pero no tenía dinero para pagarse la entrada a los espectáculos”, advierte el actor, “por lo que era habitual que incluso se colara en el Teatro Cervantes de Málaga para ver todo lo que pasaba allí dentro y, en aquellos tiempos, lo que encontraba entre los muros del teatro eran números de variedades”. </p><p>Con catorce años, hizo las maletas. Él todavía no lo sabía, pero, en palabras de Ángel Ruiz, había empezado el camino que lo convertiría en una estrella. No lo sabía, pero sí lo quería. “No podemos decir que él buscara su camino”, apunta, “porque siempre supo que quería dedicarse al espectáculo”. Y también sabía —o intuía— que, a diferencia de otros grandes artistas, él iba a tener que recorrer un camino mucho más largo para conseguir su objetivo. Él había nacido en los bajos fondos. De Málaga se fue a Algeciras. Allí conoció a Pepa <em>la Limpia</em>, quien le dio trabajo en el prostíbulo que regentaba. La valentía que le había llevado a marchar de casa con catorce años era equiparable a su inteligencia. “Lo que más destaco de él es precisamente eso”, corrobora Ruiz, “él tenía la capacidad de fijarse en todo lo que había a su alrededor, era una persona absolutamente inteligente y despierta”. Por eso, aquellos cerca de tres años que trabajó de <em>chico para todo</em> en el prostíbulo no fueron en vano. Aprendió y conoció gentes distintas y distintas maneras de hacer. </p><p>También allí, tal y como él mismo contó, se conoció un poco más a sí mismo. “Una noche que estaba un poco enfermo”, relata Ruiz, “una de las chicas de la mancebía entró a su habitación para cuidarlo. De repente, se quitó la prenda que cubría su cuerpo, quedó desnuda y se le insinuó”. Años después explicó que fue en ese momento cuando se cercioró de que no le gustaban las mujeres porque no sintió ningún deseo por ella. </p><p><strong>Un café con Lorca</strong></p><p>Superada la etapa en Algeciras, Miguel de Molina pasó un tiempo en Granada, donde ya había asistido al Festival de Cante Jondo que organizaron Federico García Lorca y Manuel de Falla gracias a la invitación de su amigo Rafael <em>el Corcho</em>. Allí se enamoró Miguel del flamenco y quedó fascinado por el arte y la personalidad del poeta granadino y, en especial, de su Romancero gitano. En Granada anduvo de escenario en escenario participando en espectáculos para señoritos y turistas hasta que un ganadero sevillano lo convenció para trasladarse a Sevilla, donde, según le dijo el hombre, podría desarrollar mejor su talento. Y así fue, cuando menos, durante el verano que duró la Exposición Iberoamericana de 1929. Por aquel entonces, Miguel de Molina era conocido como <em>la Miguela </em>y no fue hasta que hubo llegado a Madrid que se convirtió, definitivamente, en Miguel de Molina. Fue en la gran capital donde empezó a frecuentar la copla —a pesar de que se entendía como un género eminentemente femenino— y a recibir el interés de grandes figuras como Soledad Miralles o Antonia Mercé, quien lo llamó para bailar el Amor brujo en Barcelona, un espectáculo que dirigía Manuel de Falla.</p><p>Aquel niño pobre del barrio de Capuchinos, aquel <em>chico para todo</em> de un prostíbulo, aquella Miguela siempre a contracorriente había construido su nombre. Había construido la estrella.</p><p>Durante sus días en Barcelona, pudo cumplir uno de sus grandes sueños: conocer a Lorca. Fue en el café de la Granja de Oriente. A Miguel lo invitó su amigo Rafael de León y en esa pequeña tertulia de tres consiguió el coplista que Rafael de León le concediera el honor de cantar la nueva canción que estaba componiendo, Ojos verdes, que acabaría siendo uno de sus grandes éxitos. Con el paso del tiempo, Miguel de Molina siempre recordó aquella velada con Federico García Lorca con mucho cariño. Y también aquella época, antes de que la llegada del franquismo diera al traste con todo. A él no lo echaron de España, pero tuvo que irse porque necesitaba seguir con sus espectáculos y aquí era del todo imposible.</p><p>“A Miguel de Molina”, concluye Ruiz, “hay que recordarlo como un hito. Es la primera figura masculina que aparece en un género relegado para la mujer y con una identidad propia”. Valiente, talentoso e inteligente, el coplista malagueño fue, también, un revolucionario. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Bronzino y el cuadro con el que avisó de los peligros de 'la carne' al mismísimo rey de Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/la-galeria/bronzino-cuadro-aviso-peligros-carne-mismisimo-rey-francia_1_1207501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4a67019f-5103-4e81-bf79-50010c69e6d7_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Bronzino y el cuadro con el que avisó de los peligros de 'la carne' al mismísimo rey de Francia"></p><p><em>El triunfo del amor </em>o <em>Alegoría de Venus y Cupido</em> —los dos nombres con los que se suele identificar el cuadro— se sitúa <strong>a medio camino entre un aviso y una premonición</strong>. Lo pintó Agnolo di Torri o Angelo di Cosimo di Mariano (Florencia, 1503 - Florencia, 1572). Como al cuadro, al artista también se lo conocía por varios nombres, aunque el que terminó por imponerse fue el de Bronzino. “Se dice que era muy moreno de piel”, comenta la historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank">Sara Rubayo</a>: “Y por eso lo de Bronzino”. Sin embargo, completa, “también se le atribuye un carácter bastante cerrado, de modo que el sobrenombre puede venir también de ahí”. El caso es que el lienzo que tratamos esta semana en ‘La Galería’ es imposible de entender sin su contexto. “Se trata de una pintura manierista con una carga simbólica muy alta”, explica Rubayo, “y solo teniendo en cuenta el contexto en que la pintó Bronzino, podemos entender por qué incluye todos los elementos que vemos en la obra, que<strong> para nada es lo que parece</strong> a simple vista”.</p><p>Empecemos por el principio. ¿Quién le encarga el cuadro al pintor florentino? Nos situamos en mitad del siglo XVI. Bronzino, tal y como escribió el historiador y pintor <strong>Giorgio Vasari</strong> en <em>Le vite de' più eccellenti pittori, scultori e architettori</em>, era, por aquel entonces, el artista más solicitado, por lo que se le comisiona una pintura que debía alcanzar grandes cotas de belleza, toda vez que iba a ser entregada a modo de obsequio al rey de Francia. Y este no es un dato baladí. “<strong>Francisco I de Francia</strong> era famoso por ser un gran aficionado a los vicios de la carne, y también al entrecot”, bromea la historiadora del arte. Parece que el monarca tenía gusto por los placeres terrenales y eso ayuda a entender el sentido del cuadro que pintó Bronzino. Vasari lo describió así: “Hizo un cuadro de singular belleza, que fue enviado a Francia, al rey Francisco. En él había una Venus desnuda con Cupido, que la besaba, y el placer por un lado y el Juego con otros amores. Por el otro, el engaño, los celos y otras pasiones del amor”.</p><p>Antes de descubrir cuál es el significado de todos los agentes que aparecen en el lienzo, un pequeño spoiler: “Francisco I no debió de hacer mucho caso al aviso pictórico que le mandó Bronzino, ya que, a los dos años de recibir el regalo, <strong>el rey francés murió</strong> y, encima, de sífilis, una enfermedad de transmisión sexual, que, por cierto”, avisa Rubayo”, está representada en el cuadro”.</p><p><strong>Quién es qué en la alegoría de Bronzino</strong></p><p>“Como toda pintura alegórica cada figura representa<strong> alguna cualidad, un vicio o una virtud</strong>”, señala Rubayo. “La obra”, continúa, “presenta varios personajes alegóricos encajados como piezas de un puzzle, que ocupan todos los márgenes y dejan una composición abarrotada pero armónica”. A pesar de que los personajes centrales son Venus y Cupido, los dioses de las dos versiones principales del amor, y eso podría llevar al observador a pensar que se trata, precisamente, de un cuadro de amor, nada más lejos de la realidad. “Por mucho que la centralidad del cuadro la ocupen Venus y Cupido”, apunta la divulgadora, “hay que fijarse en<strong> todo el resto de los personajes</strong> para entender cuál es el verdadero tema”.</p><p>Lo que hay que tener en cuenta es cómo están representados esos dos protagonistas y, sobre todo, en quiénes los acompañan. “Para empezar”, tercia Rubayo, “Venus y Cupido se abrazan zigzagueantes besándose en la boca, lo que es un acto de <strong>lujuria e incesto </strong>pecaminoso. Además, el muchacho le pellizca un pezón a su madre”. Y esos son solo algunos símbolos de sensualidad y deseo que aparecen en la obra, pero hay muchos más, por ejemplo, las palomas y las máscaras que descansan a sus pies. “Justo detrás de Venus”, señala Rubayo, “hay un niño de pelo rizado que brinca alegre a punto de arrojar rosas a la pareja”. Se trata de <strong>la cara feliz del amor</strong>, del júbilo. “En su tobillo izquierdo”, completa, “lleva una pulsera de cascabeles que alude a esa alegría de vivir”. Estamos delante de la personificación del Placer. Lo vemos, además, pisando unas espinas que se asocian con el dolor que puede llegar a causar el amor. Sin embargo, el Placer no lo nota.</p><p>Detrás de esa personificación del placer pintó Bronzino un dulce rostro falsamente angelical de una niña que tiene las manos en una disposición imposible. “Están vueltas del revés”, matiza la divulgadora, “lo que desvela su auténtica naturaleza: <strong>es el engaño</strong>”. Su cuerpo es el de una serpiente con patas de león y rabo que remata en doble aguijón de escorpión, pero que nos ofrece un panal de rica miel. En otras palabras, trata de jugar con nosotros y confundirnos. Por su parte, el hombre viejo y barbudo que aparece arriba es Cronos, el dios del tiempo y enemigo natural del amor. Delante suyo, la personificación del olvido trata de tapar la escena. Por último, debajo del olvido encontramos el personaje que enlaza con la historia del rey Francisco I de Francia. En los escritos de Vasari ese personaje aparece identificado como la personificación de los celos, pero, tal y como explica Rubayo, “estudios recientes han visto en él<strong> una imagen de la sífilis</strong>”. A todas luces, el monarca galo, o bien no supo leer el mensaje en clave que le brindó la corte toscana por medio de Bronzino, o bien no quiso hacer demasiado caso.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bellas artes]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/que-es/brigadas-internacionales-35-000-extranjeros-decidieron-luchar-espana-republicana_1_1207340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b75de75f-8037-4494-9bb6-9700b3dfafab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?"></p><p>“España era percibida como un <strong>país atrasado</strong> siglos con respecto a la «civilizada» Europa”, apunta el hispanista Paul Preston, célebre investigador de la Guerra Civil y de la Segunda República. Lo escribe en <em>Las brigadas internacionales: el contexto internacional, los medios de propaganda, literatura y memorias</em> (Universidad de Castilla-La Mancha, 2003). A España, tal y como continúa Preston, se la veía como “un lugar donde las pasiones y las atrocidades violentas eran la esencia de la vida cotidiana”. En la prensa y las películas que llegaban al extranjero aparecía una visión del país sinónimo “del fanatismo, la crueldad y la emoción incontrolada”. Entonces, ¿por qué tantos jóvenes de <strong>más de cincuenta países distintos</strong> tomaron la decisión de sacrificar nada menos que su vida por España, ese país que veían atrasado y cruel? La respuesta hay que ir a buscarla al principio de la Guerra Civil y, sobre todo, al contexto político que la rodeaba. Lo escribe el historiador Jaume Claret en <em>Breve historia de las Brigadas Internacionales</em> (Los libros de la Catarata, 2016): “Para muchos jóvenes, la guerra española era una causa justa, la primera etapa del enfrentamiento contra el fascismo”. Ese es el quid de la cuestión. Claret continúa: “Para toda una generación de jóvenes y no tan jóvenes de todo el mundo, aquella fue también su guerra”.</p><p>Pero, ¿qué fueron esas Brigadas Internacionales y quiénes son, exactamente, esos jóvenes de los que hablan Preston y Claret? En pocas palabras, las Brigadas fueron milicias de voluntarios extranjeros que combatieron en el bando republicano durante la Guerra Civil Española. Y en cuanto a sus miembros, el mismo Paul Preston los define así: “Algunos eran parados, otros eran intelectuales, unos pocos aventureros, pero todos <strong>habían venido para luchar contra el fascismo</strong>”. Exactamente eso se desprende de una de las cartas que el brigadista Gene Wolman escribía a su familia. En la misiva, el soldado alababa la lucha republicana española porque “por primera vez desde que el fascismo empezó a ahogar y desgarrar todo lo que más apreciamos, estamos teniendo la oportunidad de luchar de nuevo” y continuaba: “Aquí, finalmente, los oprimidos de la tierra estamos unidos, aquí finalmente tenemos armas, aquí podemos defendernos”. Para terminar las letras que el voluntario enviaba a su familia, remataba: “Aquí, incluso aunque perdiéramos… por el hecho de la lucha; por el debilitamiento del fascismo, <strong>habremos ganado</strong>”.</p><p>Esa es, en definitiva, la respuesta a la pregunta que plantea este artículo. Fueron las ansias de lucha contra el despertar del fascismo las que llevaron a tantos soldados a enrolarse en las Brigadas. De dónde provenían esos soldados es algo sobre lo que no hay un acuerdo. Este medio se ha puesto en contacto con la<a href="https://www.brigadasinternacionales.org/" target="_blank"> AABI (Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales)</a>, que, en sintonía con los muchos estudios que se han realizado sobre el tema, aseguran que la cifra de países de procedencia de los brigadistas supera los cincuenta, pero que es muy difícil dar una lista exacta. Con todo, <strong>Francia, Polonia, Italia, Gran Bretaña o Estados Unidos</strong> son algunos de los que más soldados aportaron.</p><p><strong>Peso de las Brigadas en la lucha contra el fascismo</strong></p><p>Cada cinco años, la AABI organiza una serie de actos para conmemorar el heroísmo de los Brigadistas. Y, tal y como confirman las investigaciones tanto de Preston como de Claret entre muchos otros, se trata de<strong> un heroísmo que no fue en vano</strong>. “La República española debilitó la capacidad militar de la Italia fascista”, apunta Preston. “Es más”, continúa, “mientras que la República fue capaz de prolongar su lucha, fue poco probable que Hitler atacase Francia, por lo que los británicos tuvieron tiempo para rearmarse”. Y en el aguante republicano contra el bando nacional tuvieron un peso muy importante las Brigadas, con lo que, a pesar de que los republicanos terminasen por perder la Guerra Civil, cumplieron su objetivo de ser útiles en la<strong> lucha contra el fascismo</strong>.</p><p>La participación de las Brigadas Internacionales en la guerra tuvo una duración de unos dos años, aproximadamente desde el mes de octubre de 1936 hasta octubre de 1938, cuando se les rindió un homenaje de despedida en Barcelona. Los primeros voluntarios extranjeros que se unieron a la contienda en aquel octubre del treinta y seis fueron, en palabras de Jaume Claret, “extranjeros que ya se hallaban en España al producirse el <strong>levantamiento militar</strong>”, es decir, “refugiados políticos, fugitivos de países fascistas o en camino de serlo”. Por un lado había militantes socialistas, comunistas y anarquistas “con un alto grado de concienciación política” y por otro algunos participantes en la Olimpíada Popular que acogió Barcelona en protesta a los Juegos Olímpicos que se habían concedido la Alemania nazi. A medida que pasaron los días, extranjeros de varias partes del mundo se sumaron a la lucha sin ningún control y eso es algo que, de acuerdo con el historiador, ha dificultado la tarea de contabilizar cuántos combatientes foráneos formaron las Brigadas. Algunos estudios los sitúan casi en los 60.000, aunque los más recientes los cifran <strong>por debajo en 35.000</strong>.</p><p>Pronto la Internacional Comunista (la Comintern) hizo una llamada a la lucha en la trinchera ibérica y empezó a vehicular nuevos brigadistas. Por qué su participación en la contienda terminó antes que la propia guerra tiene su explicación en <strong>“la actitud poco agradecida de los países emisores de brigadistas”</strong>, en palabras de Preston, y en el Pacto de No-Intervención en la guerra que firmaron las potencias europeas, a pesar de las ayudas que sí que recibió el bando nacional por parte de Alemania e Italia. El 29 de octubre de 1938, Dolores Ibárruri, Lluis Companys, Juan Negrín y Manuel Azaña, entre otros, presidieron un desfile-homenaje a los brigadistas. <strong>La Pasionaria </strong>agradeció, en un discurso, su compromiso y les prometió que, en España, aquellos hombres y mujeres brigadistas siempre tendrían una patria.</p><p><strong>85 aniversario de las Brigadas</strong></p><p>El agradecimiento que expresó Ibárruri en 1938 se consumó en 1996, cuando el <strong>Gobierno del socialista Felipe González</strong> concedió a los voluntarios de las Brigadas la posibilidad de adquirir la nacionalidad española. En conversación con este medio, fuentes de la AABI aseguran que cada vez que se organizan actos en recuerdo de las Brigadas se demuestra, una vez más, el agradecimiento de la sociedad española. “La media de participación es de unas 400 o 500 personas y <strong>un 20% es gente joven</strong>”, aseguran. En 2021 se cumplen 85 años del nacimiento de la milicia, por lo que la Asociación organizará nuevas actividades que anunciarán a través de su página web.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brigadas Internacionales,¿Qué es...?]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_1_1207254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f5d0a059-67a4-40c2-86aa-b840d770f486_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven"></p><p>El salón de actos de la prestigiosa <strong>Revista de Occidente</strong> jamás había abierto sus puertas para acoger una exposición artística. Jamás hasta el 28 de mayo de 1928. Ese día, Ortega y Gasset, flamante director de la publicación, recibió con entusiasmo a la intelectualidad de la ciudad de Madrid que acudió en tropel a contemplar la obra de una joven pintora de 26 años que presentaba todo un conjunto de cuadros cuya temática sobrevolaba —cuando no penetraba hasta las trancas— las verbenas de pueblo y los divertimentos tradicionales y futuristas de los hombres y las mujeres españolas. A la joven que había detrás de aquellos diez óleos y muchas más estampas la definió muy bien el escritor y periodista <strong>Ramón Gómez de la Serna</strong>. "Allí estaba la autora pequeñita", decía, "con ojos de lince, la cabeza como una veleta de giros rápidos, apretada la nariz a la barbilla como un pájaro orgulloso de su nido de colores". Era <strong>Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902 - Madrid, 1995) </strong>y "si la posteridad fuera justa", tercia el doctor en Historia del Arte Manuel Antón en conversación con este medio, "hoy sería una de las artistas más recordadas y reconocidas del país".</p><p>El nombre de Maruja Mallo se cuela a menudo por las finas rendijas de las anécdotas de la Residencia de Estudiantes que dejan sus tres alumnos más célebres: Salvador Dalí, Luis Buñuel y, sobre todo, <strong>Federico García Lorca</strong>. Este último definió la exposición que llevó a Mallo a la Gran Vía madrileña, donde se encontraba la sede de la Revista de Occidente, como "los cuadros que he visto pintados con más imaginación, con más gracia, con más ternura y con más sensualidad". Los cuatro, junto a otros estudiantes como Pepín Bello, Margarita Manso y algunos más, formaban parte del meollo cultural e intelectual madrileño cuyos poetas y escritores, andando el tiempo, se conocerían como la Generación del 27. Además, Maruja Mallo fue —es y será— una <strong>sinsombrero</strong>. Y no cualquiera, sino una de las dos mujeres que, junto con Lorca y Dalí, protagonizaron el gesto que daría nombre a toda una generación de mujeres artistas, escritoras e intelectuales españolas.</p><p>"Parece que Mallo, Dalí, Lorca y Margarita Manso paseaban un día por la Puerta del Sol cuando decidieron retirarse sus respectivos sombreros", explica Manuel Antón, y continúa: "Lo importante es el gesto, el símbolo de descubrirse la cabeza". La propia Maruja Mallo explicó <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Wb2HXDael7I" target="_blank">en un programa de televisión</a>, muchos años después, que los cuatro miembros de la Residencia que se quitaron la prenda recibieron, <em>ipso facto</em>, <strong>insultos, vejaciones y hasta pedradas</strong>. Lo cierto es que la joven Maruja Mallo y sus cómplices habituales no solían dejar indiferente a nadie. Gómez de la Serna decía de ella que "daba la mano como tirando de la campanilla de la amistad con un zarandeo especial". Aquella primera exposición en la sede de la Revista de Occidente puso a Mallo en el mapa del arte español, pero fue solo el comienzo. Con el tiempo, conocería al escultor Alberto y a Benjamín Palencia y participaría en la que más tarde se llamó la <strong>Escuela de Vallecas</strong>. "Su arte fue sólido desde el principio, pero, como si de una paradoja se tratase, estuvo en formación constante", expone el doctor.</p><p>En aquel Madrid de las tertulias estaba creciendo una artista que era "<strong>la única bruja joven que he conocido</strong>", tal y como también la describió Gómez de la Serna. Había en ella la capacidad de transmitir tanto dentro como fuera del lienzo y de trabar amistad con las más grandes personalidades de aquel tiempo. Neruda, Alberti —con quien mantuvo una relación sentimental—, los ya citados Lorca y Dalí, Miguel Hernández —con quien también mantuvo una relación— y tantos otros discutieron, rieron, debatieron y, con el estallido de la <strong>Guerra Civil Española</strong>, lloraron y se exiliaron a la vera de Maruja Mallo.</p><p><strong>Cuando Breton le compró un cuadro</strong></p><p>La calidad pictórica de Mallo es indiscutible, así como su aportación al surrealismo. Y no es que lo digan los entendidos, que también, sino que el máximo exponente del surrealismo, <strong>André Breton</strong>, no pudo evitar comprarle un cuadro a la gallega. Maruja Mallo viajó a París en 1932 y enseguida encajó en el ambiente vanguardista francés. Encandiló al poeta Paul Elouard y despertó un gran interés en el padre del surrealismo. Cuán magnífico tiene que ser <em>El Espantapájaros </em>para que Breton no dudara un segundo en hacerse con él. "La buena sintonía que tuvo con los surrealistas franceses", comenta Antón, "la llevó a plantearse no regresar a Madrid y desarrollar su carrera en París, pero decidió volver a España". Antes, eso sí, expuso en la parisina y prestigiosa<strong> Galería Pierre</strong>. A su regreso, los acontecimientos se precipitaron en España. Ella misma contó, en una entrevista para la televisión, cómo fue la última vez que vio a su amigo Federico García Lorca.</p><p>  </p><p>Margarita Mallo, la única ‘bruja’ joven que conoció Gómez de la Serna, fue, ya desde muy pronto, observadora, algunas veces; participante, otras, y a menudo protagonista de los acontecimientos más relevantes de la historia de España. Maruja Mallo fue <strong>figura del surrealismo y emancipadora de la mujer</strong>. Fue moderna, genial, rebelde y exiliada.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_7_1206321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f5d0a059-67a4-40c2-86aa-b840d770f486_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven"></p><p>La artista gallega encandiló al padre del surrealismo, André Breton, con sus pinturas y pronto destacó en el panorama cultural madrileño.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 18:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bellas artes]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA['La Anunciación' de Fra Angélico y los trucos para conectar lo divino con lo terrenal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/la-galeria/anunciacion-fra-angelico-trucos-conectar-divino-terrenal_1_1207258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fd7104ea-9d2b-466c-95a6-832e6e8a6db4_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="'La Anunciación' de Fra Angélico y los trucos para conectar lo divino con lo terrenal"></p><p>"Digamos que Fra Angélico es más un fraile pintor, que un pintor fraile", tercia la historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank">Sara Rubayo</a>. De hecho, el arquitecto <strong>Giorgio Vasari</strong> llegó a decir de él que nunca empezó una obra sin rezar antes. Durante su vida, a caballo entre Fiesole, Florencia y Roma, recibió encargos de distintos pontífices, pintó retablos, frescos o iluminaciones en libros sagrados, pero su obra maestra, aquella por la que es recordado casi seiscientos años después —nació cerca de Florencia en 1395 y murió en Roma en 1455—, es <em>La Anunciación</em>, que se puede contemplar, en la actualidad, en el <strong>Museo del Prado de Madrid</strong>. "Se trata de una obra", la describe Rubayo, "en la que se encuentran lo terrenal y lo divino, por no hablar de la intención moralizante y educativa que atesora". Además, la tabla no está exenta de una dosis de simbolismo. "Hay un personaje del cuadro", avisa la historiadora del arte, "que, aunque nunca lo adivinaríamos, hace las veces de ojos y oídos de la Orden Predicadora de los Dominicos".</p><p><em>La Anunciación</em> constituye la parte central de un retablo con predela —o lo que es lo mismo, un retablo con banco, es decir, la parte inferior en la que descansa el grueso de la acción—, que está realizada con la técnica del temple sobre tabla y en la que se pueden contemplar dos escenas. "El tema", explica Sara Rubayo, "está directamente <strong>inspirado en la Biblia</strong>". En concreto, en el pasaje de San Lucas 1,26-38, donde se narra el encuentro entre dos mundos ajenos: el divino o espiritual con el terrenal o humano. Pero, ¿qué vemos en la escena protagonista? "Antes de nada", apunta la historiadora, "hay que fijarse en la arquitectura, que Fra Angélico utiliza para enmarcar la escena principal y para evidenciar la perspectiva, algo que, al mismo tiempo, le permite introducir <strong>elementos renacentistas</strong> como los arcos de medio punto y los capiteles de las columnas, que sustentan el techo gótico pintado como un cielo estrellado".</p><p>En esa escena principal vemos cómo un rayo de luz dorado y rectilíneo irrumpe por la izquierda e impacta directamente en el cuerpo de la Virgen María: "Con eso, Fra Angélico nos está diciendo: '<strong>Estamos en el momento de la concepción divina</strong>'". Y precisamente esa es la conexión más extrema entre lo terrenal —hasta ese momento, la Virgen María— y lo espiritual o divino. "Ese rayo solar", continúa Rubayo, "emana desde los cielos con las manos de Dios, que esconden la paloma del Espíritu Santo". Por su parte, el Arcángel Gabriel se presenta ante la virgen para anunciarle la nueva de que será la madre de Dios en la Tierra, tal y como prometían las sagradas escrituras, que, observa la historiadora, "descansan en el regazo de la virgen".</p><p>Lejos de mostrar algún tipo de asombro, la joven madre responde a su nueva responsabilidad con una reverencia serena: "Lo percibimos al inclinar ella su torso y al cruzar sus brazos como en una especie de rezo". Y es precisamente ese rezo, además de las sagradas escrituras que tiene la virgen, el canal de comunicación entre lo terrenal y lo divino. Con ese gesto, Fra Angélico demuestra su <strong>intención educativa</strong>, toda vez que ‘enseña’ a las personas que es posible hablar con Dios y que el rezo, la plegaria y la lectura son las formas correctas de hacerlo.</p><p>La segunda escena la protagonizan Adán y Eva en el momento de su expulsión del Paraíso. "Ambos aparecen en una actitud muy dramática", desliza Rubayo. A su alrededor, Fra Angélico demuestra su gran conocimiento en el <strong>campo de la botánica</strong> al pintar una multitud de plantas en un jardín típico renacentista.</p><p><strong>La golondrina y la Orden Predicadora de los Dominicos</strong></p><p>En esta obra, que <strong>pintó Fra Angélico entre el 1425 y el 1426 </strong>y que, por tanto, se encuentra a medio camino entre lo gótico y lo renacentista, no podía faltar algo de simbolismo. "Lo encontramos en mi personaje favorito de toda la tabla", bromea la historiadora del arte: "La golondrina". Se trata del único testigo de la escena y ejerce de representación de la<strong> Orden Predicadora de los Dominicos</strong>, de los que, tradicionalmente, se dice que aprenden observando y, a continuación, difunden la palabra de Dios. Por eso, estamos delante de una pieza que ensalza los pilares de dicha orden dominica: rezar, meditar, contemplar y predicar.</p><p>Esta no es la única anunciación que pintó Fra Angélico, pero "sí que es la única en la que vemos con claridad ese rayo de sol que representa al mismísimo Dios", aclara Rubayo. Años más tarde, los Medici le encargaron al fraile pintor la decoración del convento de San Marcos de Florencia, una obra que le llevó cinco años. Después, <strong>tanto el papa Eugenio IV, como Nicolás V</strong> le encargaron pintar frescos en el Vaticano y hoy se conservan sus trabajos en la Capilla Niccolina. Todo el empeño que puso en las pinturas religiosas, en el rezo y, sobre todo, en la predicación llevaron a otro pontífice, en este caso, uno mucho más moderno, a canonizarlo. En 1982, el papa Juan Pablo II lo convirtió en santo y, al cabo de dos años, fue nombrado patrón de los artistas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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