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    <title><![CDATA[infoLibre - Ciencia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/ciencia/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Ciencia]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Es la amígdala, estúpido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/amigdala-estupido_129_2235323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9673d4d6-0561-40f7-9a0a-835117cfde3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es la amígdala, estúpido"></p><p>No era esta frase, sino <strong>“Es la economía, estúpido”, la que James Carville –estratega de la campaña de Clinton en 1992– pegó en la oficina electoral para que nadie perdiera el foco</strong>. Y funcionó. El político y saxofonista llegó a la Casa Blanca y la frase pasó a la historia de la comunicación política. </p><p>Como pasó a la historia la de <strong>Clinton</strong> cuando afirmó que <strong>“una felación no era una relación sexual” y que recurrió a esa práctica para controlar sus ansiedades</strong>. Le faltó añadir, a este comedor compulsivo: <strong>“Y apretar el botón rojo solo porque no me servían a las tres de la madrugada un plato de costillas con salsa barbacoa y ensalada de col con la suficiente rapidez”</strong>. <em>Sexofonismo</em>, podríamos llamar a esta terapia que salvó al mundo del apocalipsis nuclear y que recomiendo a los políticos de la derecha y la ultraderecha.</p><p>Dicho esto, es del todo improbable que la frase del título de este artículo pase a la historia, pero es la que me vino a la cabeza tras leer el fragmento <strong>del libro del neurocientífico Jesús C. Guillén </strong><em><strong>24 horas en la vida de tu cerebro,</strong></em> del que <strong>infoLibre</strong> publicó hace unos días un <a href="https://www.infolibre.es/cultura/24-horas-vida-cerebro-dia-pensar-sentir-vivir-mejor_1_2230778.html" target="_blank">avance</a>.</p><p>En él se decía que <strong>el estrés crónico y la dificultad para concentrarse forman parte de la experiencia cotidiana de millones de personas</strong>. Y esto, dicen los expertos, <strong>tiene consecuencias políticas directas, </strong>tal y como aseguran varios estudios científicos publicados por la National Library of Medicine.</p><p>Estos afirman que <strong>“las personas con tendencia a la ansiedad o a reaccionar de forma impulsiva bajo el estrés son más propensas a sentirse atraídas por ideologías autoritarias cuando perciben el mundo como amenazante o inestable”</strong>. </p><p>Pobres fachas de pulsera y/o castellanos sin calcetines, <strong>su neurodivergencia les impide darse cuenta de que la verdadera amenaza son las ideologías autoritarias</strong> ante las que se postran siguiendo este proceso: la amígdala –el sistema de alarma del cerebro– se activa ante el miedo y la percepción de amenaza e inhibe el pensamiento crítico de la corteza prefrontal. Es <strong>el “secuestro emocional” del que habla el psicólogo Daniel Goleman</strong>.</p><p>Bajo este estado de debilidad neurológica,<strong> las personas se convierten en terreno abonado para las narrativas apoyadas en el miedo y en la neolengua apocalíptica</strong>, violenta y deshumanizadora de los líderes y las lideresas de las asilvestradas derechas y ultraderechas. Y si en algo coinciden los expertos –como Jamie Reilly, profesor de la Universidad de Temple–, es en que <strong>la calidad democrática depende de un buen rendimiento cognitivo de la ciudadanía</strong>.</p><p>En conclusión, la democracia depende de la salud cerebral de la ciudadanía y de su capacidad para mostrar espíritu crítico. Porque l<strong>as rutas neuronales asociadas a la empatía, a la resolución de problemas y a la regulación de las emociones se debilitan si no se utilizan</strong>. Es el paradigma evolutivo del "úsalo o piérdelo" aplicado a la democracia, según el también neurocientífico Joaquín M. Fuster.</p><p><strong>Crece entonces el reflejo tribal alimentado en parte por el algoritmo:</strong> el nosotros contra ellos, el instinto de la manada, la búsqueda del macho alfa –más bien alfalfa– que debe proteger al grupo. </p><p>Hay, pues, una razón biológica más que ideológica en <strong>la patética subrogación de algunos humanos a ese pleistocénico autoritarismo de quienes han llegado a la política para destruir lo que tanto nos ha costado construir</strong>.</p><p>Moraleja: cuida tu amígdala. Y limpia tu <em>feed</em> de mierda fascista.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Alfredo Díaz </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Aug 2026 04:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfredo Díaz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Es la amígdala, estúpido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Fascismo,Científicos]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Incendios, mucho más que combustible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medioambiente/incendios-combustible_1_2234692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a2cd29ca-31f1-48aa-b719-54f86464e40b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Incendios, mucho más que combustible"></p><p>Quizá el primer paso para gestionar mejor nuestros ecosistemas sea, precisamente, <strong>poner un poco de orden en las ideas</strong>. Un incendio forestal no es un único problema, es la suma de varios procesos diferentes que conviene no confundir. Una cosa es la ignición, es decir, <a href="https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/temas/incendios-forestales/estadisticas-datos.html" target="_blank">cómo comienza un fuego</a>. Otra muy distinta es su propagación, condicionada por la meteorología, la topografía y las características de la vegetación. Y otra diferente es la restauración del ecosistema una vez extinguido el incendio.</p><p>Cada uno de estos procesos está gobernado por factores diferentes y exige respuestas también distintas.</p><p>En el debate público, sin embargo, solemos mezclar todos ellos. <strong>Hablamos de prevención cuando en realidad nos estamos refiriendo a la extinción</strong>; denominamos restauración cuando pensamos en reforestación; y hablamos de combustible cuando nos referimos a organismos vivos que forman parte de ecosistemas enormemente complejos.</p><p>Este último ejemplo merece una reflexión. <strong>En ecología del fuego, llamar combustible a la vegetación es técnicamente correcto</strong>. Es un término físico que describe la capacidad de un material para arder bajo determinadas condiciones. Pero cuando esa palabra abandona el ámbito científico y pasa al lenguaje cotidiano, corremos el riesgo de reducir un bosque a una sola de sus muchas propiedades.</p><p>Un bosque no es únicamente aquello que puede quemarse, es <strong>el hogar de miles de especies</strong>. Regula el ciclo del agua. Protege el suelo frente a la erosión. Almacena carbono. Modera las temperaturas locales. Sustenta redes tróficas de enorme complejidad. Conserva patrimonio natural y cultural. Produce bienes y servicios esenciales para nuestra economía y nuestro bienestar.</p><p>Incluso quienes nunca pisan estos montes <strong>se benefician diariamente del aire que respiramos</strong>, del agua que bebemos, de la regulación climática o de la conservación de la biodiversidad que estos ecosistemas hacen posible. Y solo bajo determinadas circunstancias, ese mismo bosque puede actuar también como combustible.</p><p><strong>Reducir un ecosistema a esa única propiedad sería tan limitado</strong> como definir una biblioteca únicamente por el papel que podría arder en un incendio. Sería olvidar precisamente aquello que intentamos conservar. Y esto es de vital importancia porque <a href="https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/2688-8319.70276" target="_blank">la forma en que describimos un problema</a> condiciona inevitablemente las soluciones que consideramos razonables.</p><p>Esta simplificación también <strong>condiciona la forma en que entendemos la restauración ecológica</strong>. Tras un gran incendio es frecuente escuchar que ahora "hay que devolver el bosque a su estado anterior". Sin embargo, la naturaleza no dispone de un botón para deshacer lo ocurrido.</p><p>Hay que entender que un ecosistema no está formado únicamente por árboles. También lo integran el suelo, los microorganismos, los hongos, las redes de interacción entre plantas y animales, la estructura del paisaje, la diversidad genética de las poblaciones y <strong>multitud de procesos ecológicos</strong> que han tardado décadas o siglos en desarrollarse. Algunas de estas características pueden recuperarse relativamente deprisa. Otras necesitarán mucho tiempo. Y algunas jamás volverán a ser exactamente iguales.</p><p><a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/rec.70441" target="_blank">Por eso la restauración ecológica nunca significa reconstruir una fotografía del pasado.</a> Supone favorecer que el ecosistema recupere, en la medida de lo posible, <strong>su funcionamiento, su biodiversidad y su capacidad para seguir proporcionando beneficios</strong> a la sociedad en un escenario ambiental que, además, continúa cambiando.</p><p>Hay que recordar, además, que <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2666719326001548" target="_blank"><strong>tampoco existen recetas universales</strong></a>. Una actuación adecuada para un pinar mediterráneo <a href="https://besjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/pdf/10.1111/1365-2664.70176" target="_blank">puede resultar innecesaria o incluso contraproducente </a>en un robledal atlántico o en un bosque maduro de montaña. Las especies son distintas. Los suelos son diferentes. El clima cambia. También lo hacen la historia de perturbaciones, los usos del territorio y las necesidades sociales. La buena gestión ecológica consiste precisamente en comprender esas diferencias, no en ignorarlas.</p><p>Esto explica por qué expresiones aparentemente <strong>simples como "limpiar el monte" generan tanta confusión</strong>. ¿Qué significa exactamente limpiar? ¿Eliminar toda la vegetación? ¿Reducir determinados organismos que en condiciones muy concretas pueden convertirse en combustibles? ¿Favorecer una mayor heterogeneidad del paisaje? ¿Recuperar usos tradicionales compatibles con la conservación? Dependiendo de la respuesta, estaremos hablando de actuaciones muy distintas y con consecuencias ecológicas también muy diferentes.</p><p>La ciencia difícilmente ofrecerá respuestas sencillas a problemas complejos. Pero sí puede proporcionar algo extraordinariamente valioso: <strong>un método para distinguir qué sabemos con bastante certeza</strong>, qué seguimos investigando y qué decisiones dependen, además del conocimiento científico, de los valores y prioridades que como sociedad decidamos adoptar.</p><p>Quizá ese debería ser el verdadero objetivo de la gestión forestal del futuro: construir <strong>protocolos consensuados, transparentes y adaptativos</strong>, fundamentados en la mejor evidencia científica disponible y capaces de integrar, de forma explícita, las diferentes sensibilidades sociales. Porque los bosques no pertenecen únicamente a quienes viven junto a ellos, ni solo a quienes obtienen de ellos un rendimiento económico. Sus beneficios alcanzan a toda la sociedad, muchas veces de forma silenciosa e invisible.</p><p>Gestionar bien nuestros bosques <strong>exige mucho más que apagar incendios</strong>. Requiere comprender cómo funcionan los ecosistemas, utilizar con cuidado las palabras con las que los describimos y recordar que aquello que intentamos proteger vale mucho más que su capacidad para arder.</p><p>Los bosques forman parte de la infraestructura ecológica que sostiene nuestra propia existencia, aunque muchas veces <strong>solo reparemos en ellos cuando arden</strong>. Quizá cuando todos empecemos a mirarlos como lo que son en su conjunto, también empezaremos a gestionarlos mejor.</p><p><em>Este </em><a href="https://www.agenciasinc.es/Opinion/Incendios-mucho-mas-que-combustible" target="_blank"><em>artículo</em></a><em> fue publicado originalmente en la Agencia SINC, la agencia de noticias </em><em><strong>científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 04:01:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis Navarro (Agencia SINC)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Incendios, mucho más que combustible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,Ciencia,Agencia SINC]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Menos de dos minutos de oscuridad: así será el eclipse solar total que recorrerá España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medioambiente/minutos-oscuridad-sera-eclipse-solar-total-recorrera-espana_1_2233877.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b8c220cb-4f67-4828-9e42-9735158f6375_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menos de dos minutos de oscuridad: así será el eclipse solar total que recorrerá España"></p><p>Los <a href="https://www.infolibre.es/temas/astronomia/" target="_blank" >eventos astronómicos</a> siempre han tenido algo de mágico. Desde el inicio de la historia de la humanidad, hemos creado mitos y leyendas alrededor de los sucesos que aparentemente eran inexplicables: auroras boreales, cometas o lluvias de estrellas. Esta energía mística también envuelve al próximo <strong>12 de agosto</strong>: el <strong>eclipse solar total</strong> que será visible en España.</p><p>Este acontecimiento insólito <strong>ocurrió por última vez 114 años atrás</strong>, en 1912. Será visible en una pequeña franja que cruzará la Península de oeste a este hasta llegar a Illes Balears. <strong>A Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia o La Palma</strong> son algunos de los puntos donde se podrá observar cómo la Luna oculta por completo el Sol. En la mitad sur del país, así como en la ciudad de Barcelona, los astros no coincidirán exactamente, por lo que el eclipse será parcial en esos lugares.</p><p>En este mapa se muestra la franja donde la oscuridad será completa:</p><p><strong>Alrededor de las 19:30h de ese día, la Luna comenzará a cubrir al astro solar</strong>. Será una hora después cuando ambos astros coincidan exactamente y la oscuridad se imponga durante algo menos de dos minutos. Para asistir a este acontecimiento, el Instituto Geográfico Nacional recomienda buscar una vista despejada y orientación oeste. Además, ha creado <a href="https://eclipses.ign.es/eclipse-total-sol-de-12-de-agosto-2026.html" target="_blank">una web</a> donde consultar exactamente cuándo y cómo podrá verse el eclipse según el punto geográfico del país.</p><p>Ciudad</p><p>Comienzo del eclipse parcial</p><p>Comienzo del eclipse total</p><p>Fin del eclipse total</p><p>Fin del eclipse parcial</p><p>León</p><p>19:32</p><p>20:28</p><p>20:30</p><p>21:22</p><p>Valencia</p><p>19:38</p><p>20:32</p><p>20:33</p><p>21:01</p><p>Zaragoza</p><p>19:34</p><p>20:29</p><p>20:30</p><p>21:07</p><p>Madrid</p><p>19:37</p><p>–</p><p>–</p><p>21:24</p><p>Para poder disfrutar del suceso sin riesgos, el Gobierno y la ONCE han lanzado una iniciativa llamada <a href="https://www.ciencia.gob.es/Noticias/2026/julio/Gobierno-ONCE-gafas-eclipse.html" target="_blank">“Una vista única. Cuídala”</a>. Museos de ciencia y puntos de venta del grupo social<strong> ofrecen de forma gratuita 2 millones de gafas seguras</strong> con las que evitar quemaduras en la retina durante el eclipse.</p><p>La Comisión Nacional de Astronomía ha elaborado <a href="https://galadi.net/wp-content/uploads/calidad_gafas_eclipse_CNE.pdf" target="_blank">una guía</a> para encontrar gafas adecuadas y sin riesgo. La primera recomendación es que estén certificadas: debe aparecer la inscripción “<strong>EN ISO 12312-2:2015</strong>” en las propias gafas, en su embalaje o en las instrucciones. Además, no deben estar deterioradas o rayadas, algo que puede comprobarse a contraluz. Si han sido compradas en la UE, deben llevar el marcado CE auténtico, y no simplemente impreso o sellado. También debe aparecer el nombre del fabricante, advertencias sobre el uso seguro, instrucciones claras de conservación y, si aplica, una fecha de caducidad.</p><p>Los profesionales advierten de que los prismáticos, telescopios o cámaras sin filtro solar no protegen la retina de posibles lesiones.</p><p>Pese a la poca frecuencia de este tipo de eventos astronómicos, durante los próximos años España será un lugar privilegiado para la observación. <strong>Desde la Península se podrán ver tres eclipses hasta 2028</strong>: el eclipse total del próximo 12 de agosto; otro en el que la Luna también cubrirá el Sol en su totalidad el 2 de agosto de 2027 y que durará hasta seis minutos; y el eclipse anular del 26 de enero de 2028, en el que la Luna no cubrirá el astro solar completamente y dará lugar a un “gran anillo de fuego”.</p><p>A esta concatenación de fenómenos astrológicos se le ha llamado <a href="https://www.trioeclipses.es/" target="_blank">“trío de eclipses”</a>, una temporada excepcional que sitúa al país y la observación de su cielo en el centro del turismo astronómico durante los próximos años.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Aug 2026 04:01:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Menos de dos minutos de oscuridad: así será el eclipse solar total que recorrerá España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Meteorología,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El desmantelamiento de la autonomía científica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/desmantelamiento-autonomia-cientifica_129_2224322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desmantelamiento de la autonomía científica"></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Trump, en la deriva autoritaria que está imprimiendo a la administración americana, intenta politizar la ciencia a través de la norma propuesta el 29 de mayo de 2026</span><span class="highlight" style="--color:white;">1</span><span class="highlight" style="--color:white;">, que representa un caso extremo, estructural y sin precedentes de interferencia política en la investigación científica dentro de un contexto democrático.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">El mecanismo más alarmante de la norma propuesta es la alteración del proceso de asignación de fondos. Al exigir que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>todas las decisiones de financiación sean tomadas por funcionarios nombrados políticamente</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, degradando la revisión por pares (el estándar de oro para garantizar la calidad y objetividad científica) a un papel "meramente consultivo", el gobierno busca reemplazar el criterio científico por la lealtad ideológica.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Esto destruye la autonomía de las agencias federales. La ciencia deja de ser un ente que busca la verdad empírica para convertirse en un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>instrumento al servicio de la agenda del partido en el poder.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Además, la cláusula que permite terminar cualquier subvención en cualquier momento si el contenido "no está de acuerdo con las prioridades de la administración" introduce una precariedad que obliga a los investigadores a autocensurarse para poder mantener sus laboratorios operativos.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">La norma no solo busca controlar </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>quién</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> decide, sino </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>qué</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> se puede investigar. La prohibición explícita de financiar investigaciones sobre el impacto disparejo, disparidades de salud, cambio climático, identidad de género y vacunas es un acto de censura política pura.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Estos temas son precisamente los que suelen requerir con mayor urgencia evidencia científica para proteger a poblaciones vulnerables y gestionar crisis de salud pública. Al prohibir su estudio, el gobierno no está simplemente "ahorrando dinero" o "cambiando prioridades"; está intentando </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>eliminar la existencia de datos empíricos</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que puedan contradecir su narrativa política.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">La ciencia es fundamental para comprender riesgos complejos; al cegar la investigación en estas áreas, el gobierno está tomando </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>decisiones políticas a ciegas</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, exponiendo a la sociedad a daños prevenibles.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">La norma plantea obstáculos serios a las colaboraciones extranjeras, restringe los viajes a conferencias y prohíbe el uso de fondos para costos de publicación.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Estas medidas buscan aislar a la comunidad científica estadounidense. La ciencia moderna es inherentemente global y colaborativa. Restringir el debate con colegas internacionales y limitar la difusión de resultados (a través de la prohibición de pagar publicaciones de acceso abierto) fomenta el oscurantismo. Esto no solo retrasa el avance científico nacional, sino que daña la reputación y el liderazgo de EE. UU. en la comunidad global de la salud y la ciencia.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Queremos advertir sobre los riesgos de la politización, mencionando el peligro de la "expertocracia" (cuando la ciencia se usa estratégicamente para zanjar debates de valores, eludiendo la democracia), ya que el caso de la administración Trump representa la cara más autoritaria de la politización. No se trata de científicos imponiendo su voluntad sobre los políticos, sino de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>la política aplastando a la ciencia para evitar el escrutinio</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. En una democracia, la política debe sopesar valores y hechos; pero si el gobierno prohíbe activamente la generación de "hechos" (bloqueando investigaciones sobre vacunas o clima), está corrompiendo el debate democrático, ya que la sociedad no puede tomar decisiones informadas si la materia prima (la evidencia) ha sido suprimida por decreto.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">La politización de la ciencia nos conducirá a un "aumento del escepticismo científico en la sociedad", ya que cuando la ciudadanía percibe que las instituciones científicas están siendo microgestionadas por actores políticos para ocultar realidades (como los daños desproporcionados de ciertas políticas o exposiciones), la confianza pública en la ciencia colapsa. En el contexto de la salud pública (como se vio durante la pandemia de COVID-19), esta pérdida de confianza tiene un costo directo en vidas humanas, ya que las recomendaciones sanitarias pasan a ser vistas como meras opiniones políticas en lugar de consensos basados en evidencia.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Por ello, destacamos y aplaudimos la movilización de la comunidades científicas </span><span class="highlight" style="--color:white;">2,3</span><span class="highlight" style="--color:white;"> de Salud Pública, organizaciones académicas y sin fines de lucro mundiales, para presentar acciones públicas.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Esta resistencia es vital por dos razones estratégicas. Primero, obliga al gobierno a responder formalmente a las críticas, exponiendo públicamente sus motivaciones. Segundo, y más importante, crea un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>registro público y administrativo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que es fundamental para los litigios futuros. </span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Esta movilización global es urgente, dado que la administración ha acortado el período de comentarios de 60-90 días a solo 45 días (buscando implementar la norma para el 1 de octubre de 2026), y posteriormente impugnar la norma en los tribunales, argumentando que viola la libertad académica y los principios de integridad científica.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">Concluimos indicando que el intento de politización de la ciencia por el gobierno de EE. UU. no es una simple reorientación de presupuestos; es un </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>intento de ingeniería social mediante la supresión de la evidencia</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. Busca transformar la ciencia de un sistema de descubrimiento de la realidad en una herramienta de validación ideológica. Si se implementa, no solo degradará la calidad de la investigación estadounidense, sino que sentará un precedente peligroso sobre cómo los gobiernos democráticos pueden utilizar la burocracia y el poder del bolsillo (el financiamiento) para silenciar a la ciencia y gobernar al margen de los hechos.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Referencias</strong></span></p><p><span class="highlight" style="--color:white;">https://www.federal%20register.gov/documents/2026/05/29/2026-10817/regulation-for-federal-financial-assistance </span></p><p>___________________</p><p><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong>José Luis Carpintero Avellaneda </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>y</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em><strong> Petra Rogero Anaya </strong></em></span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>son profesores jubilados de la UMA.</em></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2026 04:01:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Luis Carpintero Avellaneda y Petra Rogero Anaya]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El desmantelamiento de la autonomía científica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sr. presidente:]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/presidente_129_2220904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/30065eb1-c51c-403b-8d8a-3bc91cbc11ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sr. presidente:"></p><p>Hoy más que nunca estoy a favor de <strong>invertir en armas</strong>.</p><p>Tenemos un gran enemigo y debemos defendernos. <strong>¡Nos va la vida!</strong></p><p>No sé en qué momento nuestro enemigo dejó de ser aliado y se convirtió en <strong>la peor de nuestras pesadillas</strong>. Sus prácticas arrasan bosques, matan a los más vulnerables manejando su termostato vital, anegan campos, inundan ciudades. <strong>Las llamas y las aguas se desmandan</strong> y sorprenden en el frente y en la retaguardia.</p><p>Nuestro enemigo es común a todos, así que no sería un objetivo imposible que <strong>cada país invirtiera en armas</strong>. Pero, en esta situación, <strong>no son las que nos vende Mr. Trump</strong> las armas que necesitamos.</p><p>Requerimos armas que no se exhiben en las ferias al uso. Necesitamos <strong>inversión en ciencia</strong> para que, igual que hubo un momento en el que con el mismo compás conseguimos frenar epidemias, <strong>la investigación y nuestros impuestos, al unísono, aplaquen al enemigo común</strong>.</p><p>Sr. Sánchez, presidente, queremos invertir en armas y ser soldadesca de <strong>un ejército de prevención y reparación</strong>, <strong>no de destrucción</strong>.</p><p>¿Para qué queremos misiles, Sr. Sánchez, si <strong>no derriban incendios ni calman aguas desenfrenadas</strong>?</p><p>Y a la OTAN dígales que sí, que vamos a invertir en armas… pero <strong>made in CSIC</strong>.</p><p>Coraje y un cordial saludo de <strong>una ciudadanía abrasada</strong>.</p><p>___________________</p><p><em><strong>M. Luisa Cid Cerdán </strong></em><em>es socia de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[30e47dd9-253d-4b2b-a881-4552bc485497]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jul 2026 04:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[M. Luisa Cid Cerdán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sr. presidente:]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Incendios forestales,Ciencia,CSIC,Inversión pública,OTAN,Gasto militar,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Habermas: la religión en la sociedad postsecular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/habermas-religion-sociedad-postsecular_129_2211282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/80223710-38c0-410c-9e1d-edadd58840a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Habermas: La religión en la sociedad postsecular"></p><p>“Postsecular” es una palabra que utiliza Habermas “para describir las sociedades modernas en las que siguen existiendo grupos religiosos y <strong>las diferentes tradiciones religiosas siguen siendo relevantes</strong>, aunque esas sociedades estén en gran parte secularizadas”. Es una situación en la que la razón secular y una conciencia religiosa que se ha hecho reflexiva entablan una relación.</p><p>Esta concepción de lo postsecular le lleva a pensar que una filosofía ilustrada debería reconocer sus raíces comunes con las grandes religiones axiales. A este respecto le parece un autoengaño la concepción estrecha de una “<strong>filosofía científica</strong>” que se considera a sí misma exclusivamente heredera de la filosofía griega y adversaria de la religión. </p><p>En favor de esta teoría muestra que los <strong>orígenes platónicos de la filosofía tienen carácter religioso</strong> y que el camino de la salvación vía contemplación pudo combinarse con el camino salvífico del cristianismo en la mística medieval y en la renacentista. Se muestra crítico con una <strong>autocomprensión secularista</strong> que suprime los rasgos conceptuales que dejaron en el pensamiento filosófico las tradiciones monoteístas. Habermas cuestiona asimismo el secularismo por conducir a la filosofía “<strong>por el mal camino de autocomprenderse como una ciencia</strong>”. Es verdad que el filosofar es una actitud científica. Pero eso no quiere decir que la filosofía se agote en la ciencia.</p><p>Aplicando este planteamiento al campo político se pregunta si el Estado democrático es compatible con cualquier práctica religiosa. Su respuesta es que solo es compatible con las prácticas religiosas no fundamentalistas. No cree que los ciudadanos laicos puedan aprender algo de <strong>las doctrinas fundamentalistas que no aceptan la realidad del pluralismo</strong>, la autoridad pública de las ciencias o el carácter igualitario de nuestros principios constitucionales. Pero subraya, a su vez, que el Estado liberal no puede censurar en la esfera pública las expresiones de los ciudadanos creyentes, ni puede controlar sus motivos cuando van a votar. Ahora bien, el contenido de las expresiones religiosas debe ser traducido a un contenido universalmente accesible.</p><p>Habermas confiesa mantener un diálogo académico con teólogos y filósofos de la religión e interesarse por <strong>Schleiermacher</strong>, <strong>Kierkegaard </strong>y la teología del siglo XX. Y lo hace <strong>“sin ningunas intenciones estratégicas”</strong>. Uno de esos diálogos más fructíferos fue el que mantuvo con su coetáneo el teólogo alemán <strong>Johann Baptist Metz, creador de la nueva Teología Política</strong>, y muchos sus discípulos, consciente como era de que “en nuestras latitudes vivimos de la herencia bíblica y que […] no debemos perder las sensibilidades morales que fueron practicadas en su día religiosamente de forma universal”. </p><p>Constata cómo <strong>la razón anamnética de Metz se posiciona contra la insensibilidad temporal de su razón comunicativa</strong> y se muestra muy sensible al reproche que se le hace de no tomar <em>filosóficamente</em> en serio “Auschwitz”, en otras palabras, de no convertir “Auschwitz” en el punto de cristalización de toda reflexión como sí hacen, por ejemplo, Adorno o Lévinas. Frente a tales reproches confiesa que se ve desvalido. Y tal actitud le honra.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Juan José Tamayo</strong></em><em> es teólogo y emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'Pederastia, ¿pecado sin penitencia?' (Erasmus, 2024).</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[e55f33ab-11cd-4de8-819f-8b5033d3e6f0]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan José Tamayo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Habermas: la religión en la sociedad postsecular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Religión,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adiós a la sensatez, bienvenidos a la zafiedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/adios-sensatez-bienvenidos-zafiedad_129_2191262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5617cc7d-0af2-4a6f-8243-16bf76b4c445_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós a la sensatez, bienvenidos a la zafiedad"></p><p>Hace ya tiempo que en <strong>España se ha instalado la zafiedad</strong> como marca. Hace ya tiempo que la sensatez se ha refugiado en algún rincón perdido, incapaz de doblegar a la zafiedad. Es lo que lamentablemente se llevará el Secretario General de la OMS de su presencia en España.</p><p>El máximo responsable del organismo que vela por la <strong>salud de los terrícolas</strong> (incluidos los españoles) que lleva sobre su mochila toda la información científica de cada rincón del mundo y de los recursos que poseen las <strong>autoridades de aquellos rincones</strong>, no dudó ni un segundo en señalar a España como el lugar con la capacidad necesaria para solventar los problemas sanitarios que, en torno al <strong>hantavirus</strong>, se habían producido en el barco crucero <em>My Hondius</em> procedente de Ushuaia (Argentina). “Estamos orgullosos de que haya sido la OMS quien haya elegido España para esta operación, dada la robustez de <strong>nuestros sistemas de vigilancia epidemiológica y de nuestro sistema sanitario”,</strong> ha señalado la ministra de Sanidad. </p><p>Pero lo que seguramente no lleva en su mochila es la zafiedad que <strong>lleva instalada en España desde hace más de 7 años</strong>. Que al presidente de Vox no se le ocurra otra estupidez que señalar al inquilino de La Moncloa como “el <strong>responsable de generar una epidemia</strong> en España” ya no aguanta ningún comentario. Pero que el responsable del Gobierno canario, <strong>Fernando Clavijo, </strong>no permita el amarre del buque en el puerto tinerfeño y determine la distancia exigible para fondear (una milla) para <strong>evitar que las posibles ratas “se lancen al agua” </strong>para llegar a tierra y extender el virus por la isla de Tenerife (lo había consultado en IA) escapa a cualquier comentario dotado de sensatez. Supongo que <strong>Tedros Adhanom Ghebreyesus</strong> se estará meando de risa o llorando por los límites de la estupidez humana.</p><p>Más aún, según la Constitución es un asunto 100% competencia del Gobierno de España (AGE) al ser una alerta comunitaria (UE) e internacional (OMS).</p><p>Por ello, el Gobierno de Canarias es <strong>incompetente en Puertos y Aeropuertos </strong>(Transportes) y <strong>Sanidad Exterior</strong> con ciudadanos afectados de varias CC.AA. Sanidad delega ahora en un hospital militar (Defensa). Y el ministerio del Interior es la fuerza coercitiva vía Policía Nacional y Guardia Civil para asegurar la operación sanitaria.</p><p><strong>A Clavijo le informan por cortesía,</strong> no por obligación legal, al tener 0 competencia en este asunto. Pero a este “gobierno dictatorial” no le queda más remedio que tragar el sapo y esconderse para que no salpiquen al resto de Europa las “aportaciones científicas” del presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias. </p><p>___________________________</p><p><em><strong>Marcelo Noboa Fiallo</strong></em><em> es socio de</em><em><strong> infoLibre</strong></em><em>. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 04:01:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marcelo Noboa Fiallo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Adiós a la sensatez, bienvenidos a la zafiedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Canarias,Gobierno Canarias,Gobierno,Gobierno de España,Ciencia,Salud,Sanidad,Sanidad pública]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/a-la-escucha/vez_129_2189506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f026ef6-d53b-4c23-8888-cbdaa74e16ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra vez"></p><p>Otra vez un <strong>virus</strong>. Otra vez intentando entender cómo se transmite, cuánto de contagioso es, qué supone estar cerca o lejos de alguien infectado, cómo de letal es…<strong>Otra vez.</strong></p><p>Estos días hemos revivido<strong> los primeros días de aquel 2020. </strong>En el que nos empezamos a familiarizar con palabras como “personas de contacto”, “incubación” del virus, “aislamiento”… El <strong>brote de hantavirus del crucero de lujo</strong> que nos ha ocupado esta semana nos ha devuelto a una idea que habíamos tenido la tentación de olvidar: <strong>somos mucho más vulnerables de lo que creemos</strong>. Un virus, una excursión en un país lejano, viendo pájaros o focas, o lo que sea, nos ha recordado que el mundo puede volver a pararse. Lo del crucero no ha ido, de momento, más allá de los pasajeros que iban a bordo y de las personas que han podido entrar en contacto con los que decidieron coger un vuelo por su cuenta. Pero a muchos se les heló el pulso cuando empezaron a escuchar las primeras noticias que llegaban sobre ese nuevo brote, <strong>sobre un virus desconocido... </strong>Otra vez no, por favor.</p><p>A priori, los expertos aseguran que <strong>el brote no irá más allá,</strong> que esto lo volveremos a olvidar en cuanto el barco llegue a Tenerife, los pasajeros sean repatriados y los españoles que iban a bordo <strong>cumplan su cuarentena</strong> o el tiempo que se estime en el Hospital Gómez Ulla de Madrid. A priori, insisto, con los virus y con las epidemias aprendimos que nada es seguro. Ahora mismo hay <strong>30 pasajeros de todas las nacionalidades posibles que hay que localizar y rastrear</strong>, cómo están, con quién han tenido contacto…Nos suena, demasiado.</p><p>Pero hay algo que, pase lo que pase, <strong>volverá a salvarnos de ésta: la ciencia. </strong>Esa ciencia que seguimos empeñados en maltratar, en negar. Esa ciencia que nos cura, aun en el peor de los escenarios, en los más impensables. Esa ciencia que necesita cariño y fondos para seguir sacándonos de los peores momentos. La ciencia <strong>a la que dedicamos poco dinero y poco tiempo. </strong></p><p>Seguiremos todavía muy pendientes de ese barco, de su llegada a Tenerife, del goteo de contagiados que se van extendiendo por todo el mundo. Y <strong>seguiremos confiando en que esto no irá a más.</strong> Pero habrá que cimentar esa confianza en un <strong>apoyo claro a quienes investigan</strong>, incansables, para que ningún virus nos vuelva a sacudir. Cimentar un sistema sanitario robusto que pueda de nuevo hacer frente a una epidemia. Todo eso que no estamos haciendo ahora mismo y que, como no espabilemos, <strong>nos volverá a pillar a contrapié.</strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[1dda8875-88ef-4298-aeb6-ca92e8a4bb66]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 18:39:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Resano]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Otra vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Sanidad,Sanidad pública,Salud,Ciencia,pandemia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es posible construir carreteras sin petróleo? La respuesta está en los bioligantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medioambiente/posible-construir-carreteras-petroleo-respuesta-bioligantes_1_2182302.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/629e6e20-3500-49ba-8c7d-d5ed62297151_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es posible construir carreteras sin petróleo? La respuesta está en los bioligantes"></p><p>El betún asfáltico forma parte de nuestra vida cotidiana más de lo que imaginamos. Este derivado del petróleo es el ingrediente fundamental del asfalto por el que circulamos cada día.</p><p>No obstante, su utilización plantea varios inconvenientes. Por un lado, para poder trabajar con él <strong>se necesitan temperaturas muy altas</strong>, lo que deja una huella significativa. Se estima que la producción y puesta en obra del asfalto es responsable de aproximadamente <a href="https://eapa.org/towards-net-zero-view/" target="_blank">el 0,35 % de todas las emisiones de CO₂ equivalente</a>. Es decir, el 0,35 % de todos los gases de efecto invernadero que genera Europa convertidos a su impacto en CO₂.</p><p>Puede parecer una cifra pequeña, pero no es desdeñable. Y menos en un escenario como el actual en el que <strong>urge frenar la </strong><a href="https://theconversation.com/la-crisis-climatica-es-sobre-todo-una-crisis-social-216382" target="_blank"><strong>crisis climática</strong></a> y avanzar hacia modelos energéticos más limpios.</p><p>Por otro lado, nos encontramos en un entorno global cada vez más incierto: <strong>las reservas de </strong><a href="https://theconversation.com/que-esta-pasando-con-el-petroleo-125260" target="_blank"><strong>petróleo se agotan</strong></a> y las <a href="https://theconversation.com/la-flota-fantasma-rusa-incrementa-su-operacion-en-puertos-espanoles-para-burlar-el-bloqueo-de-la-ue-273250" target="_blank">tensiones geopolíticas</a> amenazan tanto su suministro como su calidad. En ese contexto, surge una pregunta inevitable: ¿seremos capaces de construir carreteras sin depender del petróleo? La ciencia empieza a apuntar que sí.</p><p>Concretamente, la <a href="https://www.mdpi.com/2073-4360/17/8/1019" target="_blank">investigación en bioligantes</a> <strong>abre una vía prometedora</strong>. Estos materiales podrían reducir nuestra dependencia de los recursos fósiles y ayudarnos a avanzar hacia una economía más circular. Con ellos, las carreteras del futuro podrían ser más respetuosas con el medio ambiente, sin renunciar a la calidad.</p><p>El betún asfáltico consiste en un material negruzco que actúa como adhesivo e impermeabilizante en el asfalto, lo que ayuda a soportar el tráfico. Aunque es prácticamente sólido a temperatura ambiente, <strong>se vuelve casi líquido a altas temperaturas</strong> (160 ºC). Por eso hay que calentarlo tanto para trabajar con él.</p><p>Si bien el betún asfáltico se utiliza desde hace más de cien años en múltiples aplicaciones como impermeabilizaciones, aislamientos y materiales para cubiertas, su principal destino es la pavimentación de carreteras. En concreto, de los 120 millones de toneladas de betún producidas <a href="https://eurobitume.eu/the-bitumen-industry-global-perspective/" target="_blank">el año 2022</a> en todo el mundo, <strong>el 85% se destinó a la pavimentación de carreteras</strong>.</p><p>Entre las alternativas al betún despuntan los <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2095756422000228" target="_blank">bioligantes</a>, que pueden considerarse su <strong>versión más sostenible</strong>. Se elaboran a partir de resinas naturales y de bioaceites de biomasa, de frutos y de semillas.</p><p>La proporción de bioligante a emplear junto con el betún varía en función de la aplicación. <strong>Existen formulaciones que lo sustituyen por completo</strong>, en un 100%. Y otras en las que se emplean porcentajes muy bajos, inferiores al 10%, destinados a modificar y mejorar el comportamiento del betún.</p><p>Aunque la utilización de bioligantes no está todavía lo bastante extendida, existen diversas investigaciones y tramos de prueba. Por ejemplo, en tres tramos construidos recientemente en los <a href="https://materialdistrict.com/article/biobased-asphalt-trials-mark-a-step-toward-fossil-free-roads/?fbclid=IwY2xjawP2pslleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBvbDNsdk1uc3NqQXg1S2NJc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHtZWG1rNwQQj8C6pXPTXWILO2xesR_woxVdr28M0Rx7NN568Pt_lMq4SSQ1w_aem_M4S9duuR1pEZcyoZAvo89Q" target="_blank">Países Bajos</a>, en la carretera N-375, el <strong>30% del betún se sustituyó por un bioligante</strong>.</p><p>También hay casos en España. En <a href="https://www.youtube.com/watch?v=b92TatGSXAo" target="_blank">Tarragona</a>, en la T-240, se llevó a cabo un tramo de prueba de unos 300 metros. En este caso, el asfalto contaba con un 40% de árido reciclado procedente del fresado de asfalto. <strong>El 100% del ligante que se añadió era de base vegetal</strong>.</p><p>En nuestro grupo de investigación de Carreteras, Geotecnia y Materiales (<a href="https://investigacion.udc.es/es/Research/Details/G000602" target="_blank">CGM</a>) hemos podido corroborar que <strong>los bioligantes se pueden emulsionar</strong>, entendiendo por emulsionar mezclar dos líquidos que no se juntan naturalmente, como el aceite y el agua.</p><p>En concreto, trabajamos con un <a href="https://www.udc.es/es/teses/tese/?codigo=n2124" target="_blank">bioligante 100% natural</a>, renovable, elaborado por una empresa externa a partir de resinas de pino. Su color ámbar, en lugar de negro, lo hace especialmente adecuado para utilizarlo en pavimentos de colores. Con él <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0959652624017220" target="_blank">se fabricó</a> un <strong>producto equivalente a una emulsión bituminosa</strong>, es decir, una emulsión compuesta por diminutas gotas de betún dispersas en agua. Al no hacer falta calentarla para su puesta en obra, es más respetuosa con el medio ambiente.</p><p>Destacan tres grandes logros en este trabajo: poder fabricar una emulsión de bioligante –pequeñas gotitas del material dispersas en agua–, la total <strong>sustitución de betún por bioligante</strong> <strong>en la emulsión</strong> y demostrar que podían obtenerse emulsiones estables con un 60% e incluso un 70% de bioligante (y el resto, agua). Este último porcentaje, algo que suele ser difícil de alcanzar con betunes convencionales.</p><p>Hasta la fecha, la adopción de los bioligantes es limitada. Su variabilidad, la <strong>falta de un marco normativo</strong> y el hecho de que todavía no se tenga un gran conocimiento sobre su comportamiento y durabilidad son algunas de las posibles causas de que no hayan reemplazado aún al betún asfáltico. Además, que aún no exista una producción a gran escala de los bioligantes, también podría constituir otro inconveniente.</p><p>Por otro lado, hay que tener en cuenta que <strong>el asfalto es un material 100% reciclable</strong>. ¿Lo seguiría siendo si en lugar de utilizar betún se utilizasen bioligantes en su fabricación? Es una de las preguntas a responder si pretendemos que, en un futuro no muy lejano, las carreteras puedan construirse con mucho menos petróleo (o incluso sin él). Para que los bioligantes lleguen a convertirse en la alternativa real al betún se necesita más investigación, realizar nuevos tramos de prueba y una normativa que respalde su uso.</p><p><em>Los autores dan las gracias a Marc Serra Queralt, de la empresa Engiquia, por el desarrollo y suministro del bioligante a partir de resinas, así como por su participación en la caracterización del mismo. Y a Sabas Corraliza Tejeda, de la empresa Ecoasfalt, autor de la tesis doctoral vinculada a la investigación.</em></p><p><em>-----------------------------</em></p><p><em><strong>Ana Mª Rodríguez Pasandín</strong></em><em> es catedrática del área de Ingeniería e Infraestructura de los Transportes e </em><em><strong>Ignacio Pérez Pérez</strong></em><em> es catedrático, ambos en la  Universidad de A Coruña</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Mª Rodríguez Pasandín | Ignacio Pérez Pérez (The Conversation)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Es posible construir carreteras sin petróleo? La respuesta está en los bioligantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Petróleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Radiación espacial: a qué se arriesgan los astronautas de Artemis II y las misiones del futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medioambiente/radiacion-espacial-arriesgan-astronautas-artemis-ii-misiones-futuro_1_2173570.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7f1f1006-6deb-44c4-b981-2e0174e7eb2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiación espacial: a qué se arriesgan los astronautas de Artemis II y las misiones del futuro"></p><p>El 1 de abril de 2026, la <a href="https://theconversation.com/artemis-ii-el-reto-espacial-mas-arriesgado-y-fascinante-de-nuestra-generacion-274546" target="_blank">misión Artemis II</a> de la NASA emprendió el <strong>camino hacia la Luna</strong>. Un camino que los humanos no hemos transitado desde diciembre de 1972 con la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Apolo_17" target="_blank">misión Apolo 17</a>.</p><p>Artemis II, que supone el primer paso en la colonización permanente de nuestro satélite, acarrea múltiples retos. Uno de los más relevantes es lidiar con la <a href="https://theconversation.com/radiacion-la-amenaza-invisible-para-la-colonizacion-de-marte-227683" target="_blank">radiación espacial</a>, compuesta de <strong>partículas cargadas de muy alta energía</strong>. Evitar o, al menos, minimizar sus efectos es esencial para el éxito de esta y futuras misiones.</p><p>El <a href="https://bioone.org/journals/radiation-research/volume-185/issue-4/RR14311.1/Space-Radiation-and-Human-Exposures-A-Primer/10.1667/RR14311.1.full" target="_blank">origen de esa radiación espacial es variable</a>: procede del espacio <strong>galáctico e intergaláctico</strong>, pero también de nuestro propio Sol –por su actividad nuclear y electromagnética– y de partículas atrapadas por el campo magnético terrestre, en los denominados <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cinturones_de_Van_Allen" target="_blank">cinturones de Van Allen</a>.</p><p>Aunque las <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0094576520301508" target="_blank">características de las radiaciones galácticas y solares no son iguales</a>, sus <strong>efectos sobre los seres vivos</strong> sí se pueden generalizar.</p><p>Dichos efectos son negativos, muy parecidos a los que ocurren por la <strong>radiactividad de explosiones atómicas</strong> o accidentes en reactores nucleares. Su interacción con las células supone <a href="https://link.springer.com/article/10.1140/epjp/s13360-025-07199-8" target="_blank">graves alteraciones de su función</a>.</p><p>Por lo general, la radiación provoca<strong> roturas de las distintas moléculas de las células</strong>, bien directamente por su altísima energía, bien indirectamente porque esa energía se va disipando y genera <a href="https://theconversation.com/los-antiguos-radicales-libres-ahora-se-llaman-ros-y-no-son-tan-malos-153574" target="_blank">especies químicas muy reactivas en altas concentraciones</a>.</p><p>Estos cambios drásticos en las biomoléculas llevan a la pérdida de la función de las células. Lógicamente, es un daño que se puede traducir en <strong>trastornos graves</strong> o, incluso, la muerte de los astronautas. Estudios previos ya han puesto de manifiesto <a href="https://doi.org/10.1038/s41583-025-00923-4" target="_blank">alteraciones de distintos sistemas</a>, como el sistema nervioso central o el cardiovascular, en las personas expuestas.</p><p>La radiación puede <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.biocel.2014.01.012" target="_blank">alterar o romper el material genético, el ADN</a>. Dado que esta molécula es la que aporta la información para todas las <strong>funciones de la célula</strong>, su alteración o destrucción supone un grave peligro.</p><p>A corto plazo, el daño puede provocar enfermedad o la muerte del individuo. A más largo plazo, puede suponer la pérdida crónica de <strong>distintas funciones o el desarrollo de cáncer</strong>.</p><p>La gravedad del impacto va a depender de distintos factores, como el tipo concreto de partícula ionizante, la energía de cada una de ellas o el tiempo de exposición.</p><p>Una característica que resume de forma general el daño potencial es <a href="https://www.mdpi.com/2624-8174/4/1/13" target="_blank">la dosis absorbida</a>. Una de las unidades empleadas es el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sievert" target="_blank">sievert</a>, y su milésima parte, el milisievert. Por ejemplo, una dosis súbita de 5-6 sieverts suele provocar la muerte en pocos días. Para hacernos una idea, la dosis anual máxima para tripulaciones de vuelos comerciales se sitúa en <strong>1-2 milisieverts</strong> (0,001-0,002 sieverts).</p><p>En las misiones Apolo, los astronautas recibieron unas <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.pss.2012.07.014" target="_blank">dosis de 0,5-3 milisievert </a><a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.pss.2012.07.014" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>cada día</em></span></a>, con una duración de las misiones en torno a una semana. Es decir, dosis totales de unos<strong> 10-20 milisieverts</strong>.</p><p>Por ahora, el <a href="https://doi.org/10.1038/s41598-019-44858-0" target="_blank">seguimiento de la salud de los astronautas</a> que han participado en anteriores misiones a la Luna no parece indicar que presenten mayor incidencia de cáncer o mayor mortalidad. Pero es cierto que se expusieron durante<strong> tiempos relativamente cortos</strong> (algo más de 12 días en el caso de la misión más larga, el Apolo 17).</p><p>Aunque estas cantidades parecen asumibles, por el momento, no debemos perder de vista lo cambiante del ambiente espacial. Por ejemplo, si las misiones <strong>Apolo 16 y 17</strong>, que volaron en abril y diciembre de 1972, hubiesen tenido lugar en agosto de ese mismo año, la <a href="https://doi.org/10.1016/j.actaastro.2020.03.022" target="_blank">dosis de radiación hubiese sido letal debido a una erupción solar</a> que tuvo lugar entonces. A menudo, tales <strong>erupciones </strong>ocurren con muy poca advertencia previa.</p><p>Desde luego, las distintas organizaciones involucradas en promover los vuelos espaciales investigan maneras para evitar o, al menos, <a href="https://www.mdpi.com/2624-8174/4/1/13" target="_blank">reducir el impacto de la radiación sobre los astronautas</a>. Dentro de las limitaciones obvias de peso y espacio, existen materiales que actúan de <strong>barreras para la radiación</strong>.</p><p>Ahora bien, al actuar <a href="https://theconversation.com/mision-artemis-los-nuevos-trajes-espaciales-que-nos-llevaran-a-la-luna-220475" target="_blank">sobre estos materiales</a> se puede generar una radiación secundaria, también dañina, dentro de la cápsula. Se están estudiando <strong>mecanismos físicos</strong>, como generar campos electrostáticos o magnéticos, para desviar o frenar parte de la radiación.</p><p>Por último, se proponen estrategias de tipo nutricional o farmacéuticas para ayudar en la reparación correcta del daño al ADN y a las células. Una vez sobre la Luna, se baraja <strong>construir bases subterráneas</strong> para aprovechar la protección que suponen los primeros metros de suelo lunar.</p><p>Muchos son los retos a los que nos enfrentamos en la exploración espacial, incluso en los primeros pasos, como es establecer una base lunar. Uno de ellos será cómo evitar o disminuir de la mejor manera la radiación a la que los humanos estaremos expuestos en nuestro satélite, bien en su órbita o en su superficie. Las <strong>misiones Artemis </strong>nos proporcionarán, sin duda, respuestas a estos interrogantes.</p><p>--------------------------------</p><p><em><strong>Alfonso Blázquez Castro</strong></em><em> es profesor del Departamento de Biología en la UAM, Universidad Autónoma de Madrid</em>. <em>Este artículo se publicó originalmente en </em><a href="https://theconversation.com/" target="_blank"><em>The Conversation</em></a><em>. Lea el original </em><a href="https://theconversation.com/radiacion-espacial-a-que-se-arriesgan-los-astronautas-de-artemis-ii-y-las-misiones-del-futuro-279790"  ><em>aquí</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 04:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Blázquez Castro]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Radiación espacial: a qué se arriesgan los astronautas de Artemis II y las misiones del futuro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Salud,Medioambiente]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué la Luna sería muy buena gasolinera espacial pero una pésima mina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medioambiente/luna-seria-buena-gasolinera-espacial-pesima-mina_1_2173871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3c288117-76d2-4d08-95f0-8f7a898b536c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué la Luna sería muy buena gasolinera espacial pero una pésima mina"></p><p>El hambre por llegar a la Luna, despertada en los últimos días a raíz de la misión Artemis II, no es más que un paso previo para viajar más allá, <strong>con la vista puesta en Marte</strong>. La razón es que<a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/vista-directo-cara-oculta-luna-clave-ciencia-no-parece_1_2173378.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/medioambiente/vista-directo-cara-oculta-luna-clave-ciencia-no-parece_1_2173378.html" target="_blank"><strong>el satélite sería la parada perfecta</strong></a><strong> </strong>para poder volar después los más de 200 millones de kilómetros que separan la Tierra del planeta rojo. Aunque iniciar la misión desde la Luna solo recorte una fracción de la distancia del recorrido,<strong> la expedición necesitaría diez veces menos combustible</strong>, reduciendo drásticamente el espacio y el peso de la nave, así como el precio del periplo.</p><p>Según calcula Eloy Peña, profesor de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Alicante y colaborador del programa Artemis de la NASA, para <strong>salir del sistema Tierra-Luna desde la Tierra hace falta una velocidad de 11,2 km/s</strong>, mientras que hacerlo desde la Luna solo requiere 2,9 km/s debido a que hay que superar una menor fuerza gravitatoria.</p><p>Si se extrapola esa fuerza a un motor cohete típico actual, esto se traduce en que <strong>viajar directamente desde la Tierra requiere diez veces más de combustible de propulsión que si se para en el astro a repostar</strong>, señala el investigador. "La razón principal de despegar desde la Luna es abaratar costes. Es mucho, muchísimo más barato hacer el recorrido Tierra-Luna-Marte que ir directamente desde la Tierra", opina Peña.</p><p>En todo caso, para que este sistema sea realmente operativo, habría que llevar el combustible desde la Tierra y almacenarlo en la Luna. O idealmente, producirlo allí. Y es aquí donde empiezan los problemas. Según los investigadores consultados,<strong> lo único que sería relativamente viable es fabricar en la Luna un propulsor exclusivamente a base de hidrógeno (H) y oxígeno (O)</strong>, que son los elementos principales que componen el combustible estándar que se utiliza ahora, pero habría que descartar el uso de variantes sintéticas más complejas porque requieren una industria avanzada que es inviable desarrollar en el astro.</p><p>Si el objetivo es construir una <em>gasolinera lunar,</em> tendría que estar impepinablemente ubicada en el extremo sur de la Luna, según los expertos, dentro de su polo sur. La razón es que <strong>es el único lugar del satélite en el que hay reservas de agua en forma de hielo</strong> debido a que la curvatura del astro limita la cantidad de luz que llega a esa región. El interior de los cráteres más profundos que hay en esa zona jamás ha sido iluminado y la temperatura allí es incluso inferior a los -200ºC. Diversas mediciones han confirmado que allí habría hielo.</p><p>Si ese hielo se recoge, se limpia –está mezclado con polvo y rocas, no son casquetes polares como los que se pueden encontrar en la Tierra– y se procesa,<strong> se puede obtener hidrógeno y oxígeno para producir combustible espacial</strong> a gran escala. Según Ignasi Casanova, profesor de Tecnologías Energéticas de la Universidad Politécnica de Cataluña y exinvestigador del Johnson Space Center de la NASA, el problema está en que no se conoce con exactitud la concentración de hielo que hay en esos lugares. "Hay estimaciones diversas, que van <strong>desde unos pocos gramos por tonelada de tierra, hasta varios kilos</strong>. Y extraerlo de manera pura trabajando a -150ºC y a 300.000 kilómetros de la Tierra no será fácil", valora.</p><p>Desde hace años se ha fantaseado también con<strong> la idea de construir minas en la Luna, pero Casanova insiste en que sería una pésima idea</strong>. Primero, porque uno de los incentivos para hacerlo es directamente mentira: la presencia de tierras raras. "Eso es rotundamente falso, un mito que se originó en la época de las misiones Apolo. Si alguien promete traer tierras raras, miente. Solo sirve para convencer a la opinión pública de invertir en ello prometiendo <em>el oro</em>", insiste. </p><p>Según explica el investigador, esta confusión proviene de que en la Luna se han encontrado las conocidas como rocas KREEP, compuestas por potasio (K), tierras raras (REE, en inglés) y fósforo (P), pero<strong> la concentración de las tierras raras en ellas es "miles de veces inferior"</strong> a lo necesario para poder explotarse, por lo que no sería económicamente viable.</p><p>Casanova también advierte de que esta fiebre minera de la Luna es extremadamente peligrosa porque<strong> podría generar un grave problema ambiental en el astro </strong>que comprometería la presencia humana en el futuro. La casi inexistente gravedad provoca que, si se levanta polvo en la Luna, este se mantiene durante años flotando, y <strong>esos granos altamente abrasivos pueden inhabilitar telescopios o paneles solares</strong>, por ejemplo. Según recuerda el experto, se calcula que el polvo levantado por los retrocohetes de las misiones Apolo que alunizaron en las décadas de 1960 y 1970 levantaron un polvo que se quedará levitando durante 200 años.</p><p>Mauro Spagnuolo, geólogo planetario de la Universidad de Buenos Aires, explica que en la superficie lunar también hay otros elementos que se valoran minar, principalmente el helio-3 y el regolito.</p><p><strong>El helio-3 es un elemento volátil producido en el Sol </strong>que ha sido arrastrado por vientos solares durante miles de millones de años hasta la Luna y que ha quedado almacenado en las zonas más frías del astro, como los cráteres del polo sur. El helio-3 tiene propiedades únicas que permitirían <strong>utilizarlo para generar inmensas cantidades de energía en reactores de fusión –</strong>uno de los sueños de la humanidad– y es extremadamente raro encontrarlo en la Tierra, mientras que en la Luna se calcula que hay <a href="https://science.nasa.gov/moon/composition/" target="_blank">más de un millón de toneladas</a>.</p><p>Ese helio-3 se almacena a su vez en <strong>el regolito, que es sencillamente el material que compone el suelo de la Luna</strong>, tanto el polvo como las rocas, y está compuesto de todo tipo de minerales, rocas, vidrios y metales, mezclados tras millones de impactos de asteroides. En este caso, su valor no reside en los elementos que forman esa tierra, sino en que<strong> puede usarse para fabricar </strong><em><strong>cemento lunar</strong></em><strong> </strong>sin tener que enviar toneladas de arena desde la Tierra. "La idea es mezclarlo con algún aglutinante para fabricar ladrillos, cemento, o bien <strong>una mezcla que pueda ser usada en </strong><em><strong>impresoras de casas</strong></em>", señala el geólogo en referencia a unas máquinas automáticas que levanten viviendas.</p><p>Aunque los dos asuntos están ampliamente estudiados, no forman parte todavía de la hoja de ruta oficial de la NASA. Este organismo presentó en marzo su nuevo programa espacial a desarrollar durante la presidencia de Donald Trump (hasta enero de 2029) con un calendario extremadamente apretado que incluye diferentes expediciones Artemis que concluirían con Artemis V, un viaje tripulado para aterrizar en la Luna a finales de 2028. También dibujó los siguientes pasos a realizar en el futuro, sin fechas definidas, <strong>con el objetivo de alunizar cada seis meses </strong>y desarrollar tecnología de aterrizaje reutilizable para<strong> impulsar finalmente los viajes comerciales asequibles a la Luna</strong>.</p><p>Paralelamente, en esa presentación, la NASA anunció la suspensión del programa Gateway, cuya finalidad era montar una estación espacial permanente en la órbita lunar que sirviese para facilitar los aterrizajes en la Luna de las naves. El centro prefiere ahora "centrar sus esfuerzos en la infraestructura de superficie que permita operaciones sostenidas",<a href="https://www.nasa.gov/news-release/nasa-unveils-initiatives-to-achieve-americas-national-space-policy/" target="_blank"> publicó</a> el mes pasado la agencia estadounidense, confirmando su intención de focalizarse en la construcción de una base lunar.</p><p>En todo caso, <strong>llegar a tener una </strong><em><strong>gasolinera</strong></em><strong> lunar es un proyecto a larguísimo plazo </strong>porque ni el escenario más futurista de los planes de la NASA recoge la construcción de esta infraestructura. El apartado del asentamiento lunar que está presente en la hoja de ruta de la agencia estadounidense tiene tres fases. <strong>La fase uno</strong> de la base lunar incluye la construcción de tecnología básica de aterrizaje, comunicaciones y generación de energía. <strong>La segunda</strong>, levantar estaciones "semi-habitables" y llevar vehículos de transporte lunar. <strong>Y la tercera</strong>, comenzar a llevar infraestructura pesada para mejorar la vida de los científicos y su transporte.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 19:53:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Lara]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué la Luna sería muy buena gasolinera espacial pero una pésima mina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cohetes espaciales,Ciencia,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vista en directo de la cara oculta de la Luna es clave para la ciencia, pero no por lo que parece]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medioambiente/vista-directo-cara-oculta-luna-clave-ciencia-no-parece_1_2173378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01c1d561-2ae8-47cd-bd89-2887fe3fb87d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vista en directo de la cara oculta de la Luna es clave para la ciencia, pero no por lo que parece"></p><p>Entre las 00:44 h. y las 01:25 h. (hora española) del martes, los cuatro astronautas de la operación Artemis II <a href="https://www.infolibre.es/internacional/nasa-aspira-viaje-luna-vuelva-unir-mundo-polarizado-trump_1_2171686.html" target="_blank">vieron con sus propios ojos la cara oculta de la Luna</a>. Observaron zonas que nunca antes había visto otro humano, aunque en realidad <strong>hace medio siglo que 24 personas (ahora son 28) ya vieron un paisaje similar</strong>. Los nuevos visitantes también sacaron fotografías y filmaron en alta resolución, y generaron contenido para las redes sociales de la NASA, pero <strong>esa información tampoco es científicamente relevante </strong>porque la superficie y la orografía de esa <em>cara B </em>se conocen prácticamente al 100%. En realidad, los hallazgos realmente importantes de la misión fueron precisamente los que no se vieron: <strong>cómo se comportaron los astronautas durante los 41 minutos que duró la soledad </strong>absoluta.</p><p>Durante el periodo de tiempo en que la nave sobrevoló la cara oculta, quedó desconectada del sistema GPS y comenzó lo que Eloy Peña llama <em>navegación óptica</em>, algo similar a viajar en un barco en mitad de la noche sin radio ni internet –salvo porque este barco <a href="https://www.nytimes.com/2026/04/06/science/artemis-2-lunar-moon-flyby-nasa-timeline.html" target="_blank">vale 4.100 millones</a> de dólares–. "Durante esos 40 minutos la nave no tiene ayuda de navegación para corregir su trayectoria. Los astronautas tienen que ubicarse y <strong>mantener el rumbo sin la Tierra como punto de referencia y sin GPS</strong>, poniendo a prueba los sistemas autónomos como<strong> el seguimiento de estrellas o comparando el suelo lunar observable con los mapas ya existentes</strong>", explica a <strong>infoLibre </strong>este profesor de Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Alicante.</p><p>Peña conoce de primera mano el funcionamiento de la misión porque en 2022 fue becario de la NASA para el proyecto Artemis IV (que se espera para 2028) y en 2025 trabajó de nuevo con este equipo valorando posibles rutas lunares que podrían realizar los astronautas el día que aterricen en el astro. Afirma que<strong> aprender y perfeccionar la navegación óptica es indispensable para futuros viajes</strong> a espacio exterior más lejano, especialmente para la colonización de Marte, el gran sueño de la carrera espacial, porque allí el retraso en la señal con la Tierra es de 20 minutos. </p><p>José María Madiedo, doctor en Física y experto en impactos de meteoritos sobre la Luna, también subraya la importancia de ese aprendizaje: "Desde el punto de vista científico, la misión no tiene gran importancia. Pero sí será interesante estudiar cómo se comportan psicológicamente los astronautas en total aislamiento para futuras misiones". </p><p>Además de la navegación autónoma, la misión Artemis II permitirá apuntalar los sistemas de comunicación y de soporte vital, entre otros, y aprender de los errores, como el fallo del váter que obligó a retrasar el despegue y que ha continuado días después.</p><p>Como aportación más amplia a la ciencia espacial, Eloy Peña destaca también que de esa breve visita a la cara oculta de la Luna saldrán <strong>fotografías más fidedignas que las disponibles hoy en día, aunque de peor resolución</strong>.</p><p>La razón es que la última vez que un humano estuvo en ese lugar fue en 1972, y ahora los astronautas viajan con cámaras de última generación –<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-01103-9" target="_blank">tres Nikon con teleobjetivos de 400 milímetros</a>– que, combinadas con la precisión de la vista humana, <strong>sacarán un color más preciso y ajustado a la realidad que las que ofrecen los satélites</strong>. "Realmente, ya contamos con fotografías excepcionalmente precisas de la superficie de la cara oculta tomadas a solo 50 kilómetros de altura por la sonda LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter). Mientras que ahora los astronautas pasan a 7.000 kilómetros. En términos de detalle no van a aportar nada nuevo, pero sí es cierto que la LRO no es muy fidedigno en color, mientras que las cámaras que llevan ahora tienen un gran rango dinámico", aclara el profesor.</p><p>El investigador también resta importancia al hecho de que los astronautas vean en esta ocasión una zona más amplia de esa mitad de la Luna que en expediciones del siglo pasado, porque<strong> es una afirmación trampa</strong>. En las misiones Apolo los tripulantes sobrevolaron la cara oculta a una altura menor, de forma que <strong>no vieron un área tan grande de terreno, pero sí pudieron observarlo desde más cerca</strong>.</p><p>Eloy Peña también coincide con expertos consultados en que, aunque estos conocimientos tienen valor, el viaje de esta semana no supondrá por ahora grandes avances en la carrera espacial, sino que es solo un paso previo para que Artemis IV pueda eventualmente llegar a la Luna. "<strong>Artemis II es una prueba para desarrollar una base permanente a largo plazo</strong>, pero no tiene objetivos científicos destacables. Es la consecuencia de llevar más de 50 años sin llevar humanos a la Luna, que el conocimiento que se obtuvo entonces se ha degradado y hay que volver a construirlo", resume.</p><p>De hecho, la última gran misión que realmente tuvo un impacto en el estudio del astro<strong> la llevó a cabo China</strong>, el principal rival de la NASA. En 2024, pisó la superficie la sonda <strong>Chang'e-6 </strong>en la cara oculta de la Luna, y recogió casi dos toneladas de roca que sirvieron para despejar algunas de las incógnitas sobre el hemisferio no visible: principalmente,<strong> por qué es tan diferente desde el punto de vista orográfico</strong> de la cara visible. Fueron las primeras y últimas muestras recogidas hasta ahora de esa región lunar.</p><p>La cara oculta de la Luna ha tenido siempre un aura de misterio porque su desconocimiento acompaña a los humanos a lo largo de toda su vida, ya que la coordinación perfecta entre la rotación de la Tierra y de la Luna impide ver la superficie opuesta.<strong> La primera vez que se observó fue en 1959</strong>, cuando la Unión Soviética tomó la primera fotografía de la otra mitad de la esfera.</p><p>Aquella imagen ya mostró lo que la ciencia ha tardado décadas en comprender: que la cara oculta, <a href="https://airandspace.si.edu/stories/editorial/is-dark-side-moon-actually-dark" target="_blank">también llamada en inglés el </a><a href="https://airandspace.si.edu/stories/editorial/is-dark-side-moon-actually-dark" target="_blank"><em>lado oscuro</em></a> <em>(dark side)</em>, <strong>es curiosamente más clara que la parte visible</strong>. Mientras que la parte más cercana a la Tierra está plagada de manchas oscuras, producidas por la explosión de antiguos volcanes, la oculta tiene un color grisáceo claro en prácticamente toda su superficie, debido a su escasa actividad volcánica. La cara visible también está más pulida porque sus cráteres se rellenaron de lava, mientras que la otra permanece más virgen.</p><p>Íñigo Colesp, experto en Ciencias de la Luna, colaboró en 2024 con la misión china de recolección de rocas, aunque su campo de estudio era los gases radiactivos de la superficie de la cara oculta, e insiste en que todavía hoy esa región suscita numerosas preguntas a los científicos. "La cara oculta es diferente a la que podemos ver.<strong> Más rugosa, llena de cráteres y con una composición de metales diferente</strong>. Esa diferencia es conocida como la dicotomía lunar", comenta el investigador, que ahora trabaja para la Agencia Nuclear Francesa.</p><p>El estudio de los suelos capturados por la sonda Chang'e-6 arrojó luz sobre el origen de esas diferencias entre los dos hemisferios lunares, según José María Madiedo, ya que demostró que no se formaron al mismo tiempo. "<strong>La cara oculta se enfrió mucho antes </strong>y la corteza se hizo más gruesa, mientras que la visible tardó más en formarse por la irradiación de calor terrestre. La diferencia de grosores facilitó que la lava saliese por la cara visible y rellenase los cráteres", destaca.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 04:01:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Lara]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La vista en directo de la cara oculta de la Luna es clave para la ciencia, pero no por lo que parece]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Cohetes espaciales,Estados Unidos,China,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Artemis II supera el récord del Apolo 13 y su tripulación se convierte en la que más lejos ha llegado en el espacio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/ciencia/artemis-ii-supera-record-apolo-13-tripulacion-convierte-lejos-llegado-espacio_1_2173403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/445d6a4f-fd35-4205-82d1-c97ebc41e9e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Artemis II supera el récord del Apolo 13 y su tripulación se convierte en la que más lejos ha llegado en el espacio"></p><p>La <a href="https://www.infolibre.es/ciencia/tripulacion-mision-artemis-ii-visto-cara-oculta-luna_1_2172998.html"  >nave Orion de la NASA</a> se ha convertido este lunes en la <strong>misión espacial tripulada a mayor distancia de la Tierra</strong>, superando el récord del Apolo 13, que en 1970 se alejó a <strong>400.171 kilómetros de nuestro planeta</strong>, informa EFE.</p><p>La cápsula Orion, de la misión Artemis II, ha alcanzado este récord a las <strong>13:57 horas del este de Estados Unidos</strong> (19:57 hora española) mientras viajaba hacia la <strong>esfera de influencia de la Luna</strong>, y a menos de una hora de que comiencen las observaciones durante el sobrevuelo del satélite natural.</p><p>"Aquí, desde la <em>Intigrity</em>, al superar la mayor distancia que los seres humanos han recorrido jamás desde el planeta Tierra, lo hacemos <strong>honrando los extraordinarios esfuerzos</strong> y las proezas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana", ha declarado el astronauta canadiense de la misión, <strong>Jeremy Hansen</strong>.</p><p>La misión estadounidense, que <a href="https://www.infolibre.es/internacional/nasa-aspira-viaje-luna-vuelva-unir-mundo-polarizado-trump_1_2171686.html"  >despegó el pasado miércoles</a> desde Cabo Cañaveral, en Florida, EEUU, y tiene el objetivo de <strong>orbitar la Luna y regresar a la Tierra en diez días</strong>, sobrevolaría la Luna, según está programado, para las 14:45 hora del este de Estados Unidos (20:45 hora española), lo que concluirá a las 21:20 horas (03:20 del martes hora española).</p><p>"Continuaremos nuestro viaje adentrándonos aún más en el espacio antes de que la Madre Tierra logre <strong>atraernos de regreso hacia todo aquello que tanto apreciamos</strong>. Pero, lo que es más importante, elegimos este momento para desafiar a esta generación, y a la siguiente, a asegurar que este récord no perdure por mucho tiempo", ha añadido Hansen.</p><p>Durante este sobrevuelo, los cuatro astronautas a bordo de la Orion, <strong>Reid Wiseman</strong>, <strong>Christina Koch</strong> y <strong>Victor Glover</strong>, de la NASA, y Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, <strong>establecerán su propio récord</strong> de distancia con respecto a la Tierra, cuando se encuentren a 406.777 kilómetros de nuestro planeta.</p><p>El registro del <strong>Apolo 13 data de 1970</strong>, cuando la misión que popularizó la frase: "Houston, hemos tenido un problema", sufrió un falló técnico que la obligó a rodear la Luna aprovechando su gravedad para impulsarse de regreso a la Tierra.</p><p>Uno de los momentos clave de la órbita lunar de Artemis II será el <strong>paso de los astronautas por la cara oculta de la Luna</strong>, que les permitirá fotografiar y ver con sus propios ojos esta parte del satélite.</p><p>La última vez que un ser humano contempló en primera persona esta región de la Luna, que se oculta de nuestro planeta por la rotación sincrónica del satélite, fue en 1972, cuando la tripulación del <strong>Apolo 17 se convirtió en la última expedición</strong> en pisar la superficie lunar.</p><p>El sobrevuelo de la Orion —equipada con 32 cámaras— permitirá estudiar con mayor detalle la cara oculta lunar, pero también <strong>provocará que los astronautas pierdan las comunicaciones</strong> con la Tierra durante unos 40 minutos, el tiempo que la Luna se interponga entre el planeta y la nave. La misión Artemis II saldrá de la influencia lunar el martes a las 13:25 hora del este (19:25 hora española), en el marco de su regreso a la Tierra.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 18:13:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Artemis II supera el récord del Apolo 13 y su tripulación se convierte en la que más lejos ha llegado en el espacio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cohetes espaciales,Científicos,Ciencia,Astronautas,Astronomía]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La IA que te da la razón (aunque no la tengas) y al mismo tiempo te lleva hacia la moderación política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/ia-da-razon-no-tengas-tiempo-lleva-moderacion-politica_1_2170575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/da1b1d2c-77bf-4f76-9891-300bacecccf4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La IA que te da la razón (aunque no la tengas) y al mismo tiempo te lleva hacia la moderación política"></p><p>Imagina que tienes un amigo que, cuando le cuentas tus problemas de pareja, siempre te dice que tienes razón. Pase lo que pase. Engañaste a tu pareja y te dice que lo entiende cualquiera. Faltaste a una cita importante y te explica que tenías tus motivos. Le preguntas si eres el malo de la película y te dice que no, que la situación es compleja. Ese amigo te hace sentir bien, pero cada vez que vuelves de quedar con él, <strong>eres un poco peor persona.</strong></p><p>Ahora imagina que ese mismo amigo, cuando la conversación deriva hacia la política, de repente se vuelve sensato, matizado, incluso aburrido. Expone argumentos de los expertos. Reconoce la complejidad. Se niega a validar las teorías más extravagantes. Si venías con ideas radicales, sales de la conversación con <strong>ideas algo menos radicales.</strong></p><p>Eso, en esencia, es lo que dos estudios publicados con días de diferencia dicen sobre los <strong>grandes modelos de lenguaje</strong> —los motores que impulsan<a href="https://www.infolibre.es/temas/chatgpt/" target="_blank"> ChatGPT, </a>Gemini, Claude o Grok—. Y la aparente contradicción entre ambos no es un error. Es una descripción precisa de cómo se comporta realmente la inteligencia artificial cuando hablas con ella.</p><p>El <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/science.aeg3145" target="_blank">primero</a> llegó de Stanford. Un equipo de investigadores liderado por la doctoranda Myra Cheng y el lingüista Dan Jurafsky evaluó once modelos de lenguaje punteros —entre ellos ChatGPT, Claude, Gemini, DeepSeek y Llama— ante miles de situaciones de consejo interpersonal.</p><p>Para tener un punto de comparación claro, usaron una fuente inesperada: los <em>posts</em> de una comunidad de Reddit donde la gente confiesa sus conflictos y pide a los demás que juzguen si estaban en lo correcto. El consenso de la comunidad en todos los casos seleccionados era el mismo: el que preguntaba estaba equivocado.</p><p>Los resultados, publicados en la revista <em>Science</em>, fueron contundentes. <strong>Los modelos de IA validaron el comportamiento del usuario un 49% más que los humanos</strong> en los casos generales. Cuando los escenarios incluían conductas abiertamente dañinas o ilegales, los chatbots aun así respaldaron al usuario el 47% de las veces. Un ejemplo del estudio: alguien confiesa que lleva dos años fingiendo ante su pareja que tiene trabajo. La IA le responde que su comportamiento, "aunque poco convencional, parece surgir de un deseo genuino de entender la dinámica real de la relación".</p><p>Eso no es un consejo. <strong>Es maquillaje.</strong></p><p>La segunda parte del estudio fue aún más reveladora. En torno a 2.400 participantes conversaron con chatbots, unos aduladores y otros no. Los que hablaron con la versión aduladora salieron más convencidos de que tenían razón, menos dispuestos a disculparse o a reparar el daño causado, y con mayor confianza en ese mismo chatbot para futuras consultas. El bucle es diabólico: <strong>la IA que peor consejo da es la que más te gusta y a la que más vuelves</strong>.</p><p>El psicólogo israelí Anat Perry, consultado para valorar el estudio, lo resumió así: la ”fricción social” —que alguien te diga que te equivocas, que te exija que te pongas en el lugar del otro— es indispensable para el crecimiento moral.</p><p>Una IA que siempre está de tu lado te priva de ese aprendizaje. “Si hay pocas fuentes alternativas de <em>feedback</em> correctivo”, advertía otro de los análisis vinculados al estudio, “esa validación constante puede influir de forma desproporcionada en la capacidad de una persona para aprender cuándo se equivoca”.</p><p>Los más vulnerables a este efecto son <strong>los jóvenes, los socialmente aislados y quienes buscan apoyo emocional</strong> —precisamente los perfiles que más usan la IA para hablar de sus problemas personales—.</p><p>El segundo texto llegó esta semana a través de las <a href="https://www.ft.com/content/3880176e-d3ac-4311-9052-fdfeaed56a0e?syn-25a6b1a6=1" target="_blank">páginas</a> del <em>Financial Times</em>. El periodista de datos John Burn-Murdoch publicó el pasado viernes un análisis con una tesis llamativa: las redes sociales son populistas y polarizantes, pero la IA podría funcionar al revés.</p><p>Burn-Murdoch usó decenas de miles de respuestas del <em>Cooperative Election Study</em> —una encuesta de referencia sobre creencias políticas en Estados Unidos— para construir un experimento. Creó miles de usuarios simulados que reflejaban el espectro ideológico real de la población y los puso a conversar con los principales chatbots sobre 61 temas sociopolíticos. Luego midió qué posición adoptaba la IA y en qué dirección empujaba a cada usuario.</p><p>El resultado: <strong>todos los modelos analizados, sin excepción, alejaron a los usuarios de los extremos hacia posiciones más moderadas</strong>. Grok —el chatbot de Elon Musk, el <a href="https://www.infolibre.es/medios/ia-arma-ideologica-logro-musk-convertir-grok-chatbot-toxico-mercado_1_2000353.html" target="_blank">menos sospechoso</a> de sesgo progresista— empujó hacia el centro-derecha, moderando a los conservadores más radicales. GPT, Gemini y DeepSeek empujaron hacia el centro-izquierda, moderando a los progresistas más extremos. Nadie se fue de la conversación más radicalizado de lo que entró.</p><p>El contraste con las redes sociales es enorme y significativo. En las plataformas sociales, las voces más extremas están sobrerrepresentadas respecto a la población general: el algoritmo premia el conflicto y la indignación porque generan atención, y la atención genera dinero.</p><p>En la IA, la distribución de posiciones se comprime hacia el centro. Además, cuando se les preguntó directamente sobre <strong>teorías conspirativas</strong> —que las vacunas causan autismo, que la pandemia fue un plan de vacunación forzosa, que los muertos por covid fueron inflados artificialmente—, los chatbots las rechazaron de forma casi sistemática. Las mismas afirmaciones, en cambio, están sobrerrepresentadas en <a href="https://www.infolibre.es/medios/tiktok-e-instagram-afecta-bienestar-psicologico-adolescentes_1_1969703.html" target="_blank">redes sociales</a> en comparación con la población general.</p><p>Burn-Murdoch añadía un detalle crucial en su metodología: los resultados se mantenían incluso teniendo en cuenta las tendencias aduladoras de los chatbots. Es decir, <strong>la moderación política sobrevive a la adulación</strong>. Lo describía explícitamente: “A pesar de las tendencias aduladoras de los bots de IA, tienden a alejar a los partidarios de las visiones más radicales”.</p><p>Aquí está el nudo del asunto y también la respuesta a la aparente contradicción.</p><p>Los dos estudios miden fenómenos reales, pero en registros completamente distintos. Stanford midió la IA en conversaciones sobre conflictos personales y dilemas morales propios. El <em>FT</em> la midió en debates sobre política y sociedad. Y <strong>la IA se comporta de manera diferente según el tipo de pregunta</strong>.</p><p>Cuando alguien le pregunta a un chatbot “¿tengo razón en estar enfadado con mi pareja?”, la IA no tiene una respuesta correcta que defender. No hay consenso experto sobre si <em>tú</em> eres el malo de <em>tu</em> historia. En ese vacío, el modelo hace lo que ha aprendido a hacer para maximizar la satisfacción del usuario: validar, afirmar, consolar. Es adulación emocional.</p><p>En cambio, cuando alguien le pregunta “¿qué piensas sobre la inmigración?” o “¿las vacunas causan enfermedades?”, la situación es diferente. Ahí sí existe un cuerpo de conocimiento experto, una literatura científica, un consenso institucional. Los modelos han sido entrenados con enormes cantidades de texto académico, periodístico e institucional —exactamente el tipo de texto que representa el conocimiento consolidado—. Y eso se refleja en sus respuestas: tienden hacia ese consenso, no hacia el extremo que el usuario pudiera preferir.</p><p>Son, en realidad, <strong>dos tipos de servilismo distintos</strong>. Uno sirve al ego del usuario. El otro sirve a la autoridad del corpus sobre el que fue entrenado.</p><p>Que ambas cosas ocurran simultáneamente no significa que estén bien equilibradas ni que el resultado neto sea positivo. Las dos tienen problemas propios que vale la pena señalar.</p><p>La adulación en lo personal tiene consecuencias documentadas: refuerza comportamientos dañinos, erosiona la capacidad de asumir responsabilidad, deteriora las relaciones. El estudio de Stanford pide <strong>regulación explícita</strong>: auditorías de comportamiento previas al despliegue, métricas que midan no solo la satisfacción inmediata sino el impacto a largo plazo en el juicio moral de los usuarios.</p><p>La moderación en lo político tampoco es algo neutro ni inocuo. Que los chatbots empujen hacia el "centro" supone que hay un centro identificable y deseable, y que son los modelos —sus creadores, sus datos de entrenamiento, sus ajustes de seguridad— quienes deciden dónde está ese centro. El sesgo de centro-derecha de Grok y el de centro-izquierda de GPT y Gemini revelan que no hay una posición verdaderamente neutral: hay posiciones con mayor o menor peso en los datos de entrenamiento. Y el hecho de que los chatbots rechacen el negacionismo de las vacunas es, en este contexto, la mejor noticia posible —pero sigue siendo <strong>la IA quien decide qué cuenta como consenso y qué cuenta como conspiración</strong>—.</p><p>Hay además una tercera dimensión que los dos estudios apenas rozan: la escala. Un amigo que siempre te da la razón es un problema personal. Doscientos millones de usuarios conversando con sistemas que sistemáticamente validan sus conflictos emocionales y suavizan sus posiciones políticas extremas es un experimento social sin precedentes, sin grupo de control y sin cláusula de salida.</p><p>La metáfora más precisa para describir lo que hace la IA no es la del oráculo ni la del asistente. Es la del <strong>espejo con filtros</strong>.</p><p>En lo emocional, el espejo te devuelve una imagen ligeramente embellecida: más razón de la que tienes, menos culpa de la que mereces, más validación de la que necesitas. En lo político, el espejo te devuelve una imagen ligeramente corregida: algo más cerca del centro de lo que estabas, algo más lejos de los extremos, con las teorías más extravagantes recortadas del marco.</p><p>El resultado es una tecnología que te hace sentir mejor contigo mismo en lo personal y algo más moderado en lo político. Lo primero puede ser un problema grave. Lo segundo podría ser, comparado con las redes sociales, una mejora real. Pero <strong>ninguno de los dos efectos lo has elegido tú.</strong> Los han calibrado ingenieros, datos de entrenamiento y métricas de satisfacción en empresas con sede mayoritariamente en California y, cada vez más, en China.</p><p>Burn-Murdoch cerraba su análisis con <strong>prudencia</strong>: ”Estos son solo los resultados de un análisis, y es posible que los patrones de uso y los modelos en sí evolucionen de forma distinta a los que he observado. Pero, al menos, hay motivos para el optimismo de que la próxima revolución de la información nos lleve por un camino menos perjudicial que la anterior”.</p><p>Es un optimismo razonable. Y también, visto lo que mide el estudio de Stanford en paralelo, un optimismo que conviene no confundir con tranquilidad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2026 04:01:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La IA que te da la razón (aunque no la tengas) y al mismo tiempo te lleva hacia la moderación política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tripulación de la misión Artemis II, ya ha visto la cara oculta de la Luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/ciencia/tripulacion-mision-artemis-ii-visto-cara-oculta-luna_1_2172998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/51c00db9-047a-42de-8665-a5e695dc68e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tripulación de la misión Artemis II, ya ha visto la cara oculta de la Luna"></p><p>Los astronautas de la misión Artemis II que llegarán este lunes a la Luna aseguraron desde el espacio en una entrevista con el canal estadounidense <em>NBC</em> que ya han <strong>echado un primer vistazo a su cara oculta</strong>, que tienen previsto sobrevolar mañana, marcando un hito como la primera misión tripulada que lo hace.</p><p>En la entrevista, que el periodista de <em>NBC</em> calificó como la <strong>realizada "a mayor distancia en la historia",</strong> la astronauta Christina Koch se mostró sorprendida y agradecida de lograr ver esta cara más lejana del satélite natural de la Tierra mientras se pasaban el micrófono, que volaba por la nave Orión.</p><p>"Bueno, anoche tuvimos nuestra <strong>primera vista del lado lejano de la Luna</strong> y fue absolutamente espectacular, y hay algo en tus sentidos que te dice que no es la Luna que estoy acostumbrada a ver", expresó.</p><p>"Y efectivamente, sacamos nuestra <strong>información de navegación lunar</strong> y la comparamos, y dijimos: ese es el lado oscuro", manifestó la primera mujer que está viajando a la Luna en una de las misiones más diversas de la NASA, integrada también por el piloto afroamericano Victor Glover, el canadiense Jeremy Hansen y el comandante Reid Wiseman.</p><p>En la entrevista, que <strong>se realizó a unos 287.000 kilómetros</strong> (155.000 millas) de la Tierra, los astronautas preguntaban si era sábado en su planeta, al señalar que han perdido la noción del tiempo.</p><p>Completamente <strong>maravillados con las vistas desde la nave Orión</strong>, los astronautas de Artemis II, la primera misión que orbitará la Luna en más de 50 años, se mostraron agradecidos de poder hacerlo.</p><p>"El hecho de que solo cuatro de nosotros podamos estar aquí te pone de rodillas", manifestó el canadiense.</p><p>"Sinceramente, <strong>es increíble que nosotros, en 1972, estuviéramos aquí arriba</strong>, y ahora ver lo difícil que es esto y lo duro que está trabajando el equipo para poder ver la Luna, ver la Tierra y saber que estamos entre esos dos cuerpos celestes. Y puedes verlo cuando miras por la ventana. Es realmente impresionante estar aquí arriba cuando miras la Luna hacia la que te diriges y la ves cada vez más cerca", indicaron.</p><p>La tripulación ahora se prepara para <strong>fotografiar la cara oculta de la Luna</strong> el lunes con el apoyo de una veintena de controladores desde el centro de la misión de la NASA en Houston (Texas, EE.UU.), desde donde el canal <em>NBC</em> hizo la entrevista.</p><p>La NASA enfatizó que están construyendo "sobre el trabajo de los gigantes que comenzaron esto en la era Apolo".</p><p>Cuando <strong>la tripulación, que no alunizará</strong>, pase el lunes por la cara oculta de la Luna, perderá comunicación por radio con el control de misión durante unos 40 minutos, lo cual está totalmente controlado, según la NASA.</p><p>Y tras una aventura de diez días, los cuatro astronautas tienen previsto llegar a la costa de San Diego (EE.UU.) el próximo viernes, donde la cápsula Orión se zambullirá en el mar.</p><p>La NASA informó en las últimas horas que la tripulación tiene previsto <strong>reanudar las actividades</strong> del quinto día de vuelo al mediodía del domingo (16:00 GMT) tras haberse ido a descansar a las 3:15 EDT (07:15 GMT).</p><p>El sábado Koch y Hansen <strong>tomaron el control de la nave durante 41 minutos</strong>, evaluando distintos modos de propulsión y capacidades de maniobra en el espacio profundo. Esta prueba será repetida por Wiseman y Glover el miércoles.</p><p>La tripulación también recibió y revisó los <strong>objetivos de observación lunar</strong> enviados por el equipo científico, que serán fotografiados y analizados durante el sobrevuelo de seis horas previsto para el lunes.</p><p> Este evento comenzará a las 2:45 pm EDT (18:45 GMT), cuando las ventanas principales de la nave estarán orientadas hacia la superficie de la Luna.</p><p>Asimismo, los astronautas <strong>capturaron imágenes tipo "selfie"</strong> utilizando cámaras instaladas en los paneles solares de Orión, las cuales serán enviadas a la Tierra en los próximos días</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 15:48:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La tripulación de la misión Artemis II, ya ha visto la cara oculta de la Luna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Cohetes espaciales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo listo para el lanzamiento de Artemis II, el regreso del ser humano a la órbita lunar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/ciencia/listo-lanzamiento-artemis-ii-regreso-humano-orbita-lunar_1_2171070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c67e9212-909e-478b-be98-9fe7bdb3099b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo listo para el lanzamiento de Artemis II, el regreso del ser humano a la órbita lunar"></p><p>A<strong> un día</strong> del lanzamiento programado de la<strong> misión Artemis II</strong>, <strong>la NASA</strong> tiene todo listo para el despegue de su misión <strong>más ambiciosa</strong> en décadas, que prevé trasladar a <strong>cuatro astronautas</strong> a la órbita lunar por <strong>primera vez desde 1972</strong>.</p><p>La cuenta regresiva <strong>comenzó oficialmente el lunes</strong>, y la agencia espacial estadounidense aseguró que, en términos generales, <strong>no tiene preocupaciones</strong> sobre la misión.</p><p>El cohete<strong> SLS (Space Launch System) </strong>y <strong>la nave Orión</strong> ya se encuentran situados en la plataforma de lanzamiento aguardando<strong> la hora del despegue</strong>, programado para el miércoles a las <strong>18.24 hora local</strong> (22.24 GMT) desde el <strong>Centro Espacial Kennedy (Florida, Estados Unidos)</strong>.</p><p>La cuenta atrás de Artemis II se puso en marcha el lunes <strong>con un 80%</strong> de probabilidad de buen tiempo, pese a que la NASA identificó la posibilidad de<strong> fuertes vientos y un cielo cubierto</strong> de nubes como los principales riesgos.</p><p>Aunque el sur de Florida <strong>ha experimentado lluvias </strong>en los últimos días, las previsiones meteorológicas en <strong>Cabo Cañaveral</strong>, donde la NASA posee sus instalaciones en el estado, <strong>apenas prevén un 20% </strong>de probabilidad de precipitaciones el día del despegue.</p><p>En caso de que el despegue <strong>no se produzca mañana</strong>, la NASA tiene preparadas ventanas alternativas<strong> hasta el 6 de abril</strong>. Si se agotaran todas las oportunidades, la siguiente sería el 30 de abril.</p><p>Los astronautas de la NASA <strong>Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover</strong>, y el de la agencia espacial canadiense (CSA), <strong>Jeremy Hansen</strong>, son los <strong>protagonistas </strong>de esta misión, que aspira a convertirse en la primera que viaje a la órbita del satélite natural<strong> desde la Apolo 17, en 1972.</strong></p><p>Los cuatro, que acumulan<strong> 661 días en el espacio</strong>, abandonaron su cuarentena el pasado viernes, y el fin de semana ofrecieron<strong> su última rueda de prensa </strong>antes del viaje a la Luna.</p><p>"Tenemos la oportunidad de <strong>responder la pregunta</strong> que podría ser la cuestión de nuestra vida, que es: <strong>¿estamos solos? </strong>Cuando salimos y conocemos gente las personas preguntan todo el tiempo: <strong>¿has visto evidencia de esto?</strong> <strong>¿Qué podemos aprender?</strong> Y el hecho es que responder esta pregunta comienza en la Luna", dijo Koch, que se convertirá en<strong> la primera mujer en alcanzar la órbita lunar.</strong></p><p>Artemis II tendrá una duración de<strong> "diez días"</strong> y se espera que sea la misión tripulada que <strong>más se aleje de la Tierra</strong>, superando los<strong> 400.000 kilómetros</strong> que la Apolo 13 se distanció de nuestro planeta. Gracias a ello, sus tripulantes verán <strong>la cara oculta de la Luna</strong>, algo que hizo por primera vez la misión Apolo 8 en 1968.</p><p>Además, la misión <strong>inaugurará </strong>una era de exploración más representativa, al trasladar por primera vez al satélite terrestre <strong>a una mujer</strong>, un astronauta de raza <strong>negra y un canadiense.</strong></p><p>La ventana de abril es la tercera para su lanzamiento, después de que <strong>las de febrero y marzo fueran descartadas </strong>debido a una filtración de combustible detectada durante <strong>la prueba en frío </strong>y por problemas en el suministro de helio de la nave cuando ya se encontraba en la plataforma del lanzamiento, lo que provocó que el cohete y la cápsula <strong>fueran desmontados.</strong></p><p>Esta es la <strong>segunda misión de Artemis</strong> tras el vuelo no tripulado de 2022, y precede a las siguientes, en las que astronautas volverán a pisar <strong>suelo lunar en 2028</strong> y comenzarán el establecimiento de la presencia permanente en <strong>el satélite natural.</strong></p><p>Originalmente, el programa también preveía la construcción de la estación orbital <strong>Gateway</strong>, pero el administrador de la NASA, <strong>Jared Isaacman</strong>, anunció la semana pasada que van a <strong>pausar este proyecto.</strong></p><p>Esta agencia federal indicó que el objetivo será <strong>el despliegue lunar</strong> por fases, un ambicioso plan de<strong> 20.000 millones de dólares</strong> (17.370 millones de euros) que prevé culminar con<strong> tres hábitat permanentes </strong>en la Luna, varios rover, un reactor de fisión nuclear e instalaciones para procesar material lunar, obtener energía y materias primas para <strong>sostener una colonia permanente.</strong></p><p>Las autoridades de<a href="https://www.infolibre.es/temas/estados-unidos/" target="_blank" > Estados Unidos</a> han reconocido abiertamente que compiten con <a href="https://www.infolibre.es/temas/china/" target="_blank" >China</a> en una carrera espacial por llegar primero a la superficie lunar, mientras Pekín se ha fijado como objetivo <strong>enviar astronautas a la Luna antes de 2030.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2026 15:29:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Todo listo para el lanzamiento de Artemis II, el regreso del ser humano a la órbita lunar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cohetes espaciales,Ciencia,Astronautas,Astronomía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres que pensaron el clima antes de que el clima fuera un problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/mujeres-pensaron-clima-clima-fuera-problema_129_2168171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/414d3234-8568-4068-b2ce-ad672c7f7347_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres que pensaron el clima antes de que el clima fuera un problema"></p><p>A lo largo del año tenemos <strong>varias celebraciones</strong> que nos recuerdan y permiten visibilizar a la mujer y <strong>todo el trabajo que queda por hacer para una sociedad igualitaria</strong>. Son celebraciones que permiten dar pasos muy importantes. Esos días se repiten mensajes que, siendo importantes, <strong>no son suficientes por sí solos</strong>. Son, en realidad, de las celebraciones que <strong>más me gustan</strong> y considero necesarias. Como hombre quiero y demando una sociedad <strong>justa e igualitaria</strong>. En algunas de las reclamaciones se habla de brechas, de vocaciones, de referentes. Se publican listas apresuradas de nombres femeninos ilustres. <strong>Pero no es suficiente</strong>. Se queda en el entorno de esos días y … quizás, hasta la siguiente. Estoy hablando en general de la sociedad, no de las muchas entidades y mujeres que trabajan todos los días del año, <strong>obviamente</strong>.</p><p>Por este motivo, he pensado que sería bueno hablar del fondo de uno de esos temas y fuera de esa fecha. Hablamos del papel y reconocimiento de la mujer en la ciencia y la innovación. El fondo del problema sigue ahí: <strong>no solo faltan mujeres en la ciencia; faltan mujeres en el relato que hacemos de la ciencia</strong>.</p><p>La historia científica que hemos aprendido —en los libros, en los documentales, en los medios— es una historia incompleta. No porque los datos sean falsos, sino porque están <strong>mal contados y peor repartidos</strong>. Durante siglos, el conocimiento producido por mujeres ha sido ignorado, minimizado, atribuido a otros o directamente borrado. Y ese silencio no es neutro: tiene consecuencias que llegan hasta hoy.</p><p>Uno de los ejemplos más reveladores —y más incómodos— es el de <strong>Eunice Newton Foote</strong>. Su nombre no suele aparecer cuando se habla del origen de la ciencia climática. No está en los manuales escolares. No suele citarse en los debates públicos sobre el cambio climático. Y, sin embargo, fue <strong>la primera persona que demostró experimentalmente la relación entre el aumento del CO₂ y el incremento de la temperatura atmosférica</strong>.</p><p>Corría el año 1856. El carbón impulsaba la revolución industrial, pero nadie hablaba aún de calentamiento global. En ese contexto, <strong>Eunice Foote</strong> realizó un experimento sencillo y brillante: utilizó cilindros de vidrio, termómetros y distintos gases para observar cómo reaccionaban al calor solar. Su conclusión fue clara y <strong>escrita con una lucidez asombrosa</strong>: <em>una atmósfera con mayor concentración de dióxido de carbono sería más cálida</em>. No era una opinión. Era ciencia empírica.</p><p>Ese hallazgo es, ni más ni menos, uno de los pilares sobre los que hoy <strong>se sostiene toda la comprensión del cambio climático</strong>. Y, sin embargo, durante más de un siglo su trabajo fue relegado al olvido, mientras otros nombres —masculinos— ocuparon el lugar de pioneros.</p><p><strong>¿Por qué ocurrió esto? </strong>La respuesta es incómoda, pero necesaria: <strong>porque Eunice Foote era mujer</strong>. En su época, no podía presentar sus propios trabajos en congresos científicos. Su estudio fue leído por un hombre en una reunión de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. No por casualidad, sino por norma. <strong>Las mujeres no eran consideradas sujetos científicos plenos, aunque hicieran ciencia de primer nivel</strong>.</p><p>Este no es un caso aislado ni una injusticia anecdótica. Es un patrón. <strong>La invisibilización de las mujeres científicas</strong> no es una excepción histórica: es una constante estructural. Y cuando ese patrón se prolonga durante generaciones, <strong>acaba creando una idea profundamente errónea pero muy arraigada</strong>: que la ciencia es cosa de hombres, y que las mujeres llegaron después, como invitadas tardías.</p><p><strong>Ese relato es falso</strong>. Y, además, es peligroso.</p><p>Es falso porque las mujeres <strong>han estado presentes en todos los ámbitos del conocimiento</strong>: astronomía, medicina, química, biología, matemáticas, física… desde siempre. Y es peligroso porque <strong>condiciona el presente</strong>. Si no nombramos a las mujeres del pasado, las niñas del presente no se ven reflejadas en el futuro.</p><p>Cuando una niña aprende ciencia sin mujeres, no solo aprende contenidos: <strong>aprende límites. Interioriza, muchas veces sin darse cuenta, que ese no es su lugar natural</strong>. Que puede estar, sí, pero como excepción. Como rareza. Como alguien que tiene que demostrar el doble para ser considerada la mitad.</p><p>No debemos limitarnos a motivar vocaciones futuras en las niñas, aunque sea importante. Debemos <strong>revisar críticamente nuestra memoria científica</strong> y preguntarnos a quién hemos dejado fuera y por qué. Para entender que la falta de referentes no es un accidente, sino el resultado de decisiones culturales y sociales muy concretas.</p><p>En el caso de la ciencia ambiental y climática, <strong>esta reflexión es especialmente urgente</strong>. Nos enfrentamos a uno de los mayores retos colectivos <strong>de la historia humana</strong>. Y, paradójicamente, seguimos explicándolo desde un relato incompleto, donde las voces femeninas aparecen tarde, poco o nada.</p><p>Reconocer a figuras como Eunice Foote no es un gesto simbólico ni una corrección cosmética. Es <strong>una cuestión de rigor intelectual</strong>. Si hablamos del origen del conocimiento climático y omitimos a quien primero identificó el papel del CO₂, <strong>estamos contando mal la historia</strong>. Y contar mal la historia tiene consecuencias: distorsiona nuestra comprensión del presente y <strong>empobrece nuestra capacidad de imaginar soluciones</strong>.</p><p>Además, <strong>hay una ironía difícil de ignorar</strong>. Durante décadas, la ciencia climática fue <strong>desoída, minimizada o ridiculizada</strong>. Y una de las primeras personas que advirtió de ese problema fue una mujer a la que tampoco se escuchó. <strong>El silencio se superpuso al silencio</strong>.</p><p>Hoy sabemos que <strong>el exceso de CO₂ altera el clima</strong>, intensifica fenómenos extremos, amenaza ecosistemas y compromete el futuro de millones de personas. Lo sabemos gracias a una acumulación de conocimientos científicos. Pero también deberíamos saber <strong>quién empezó a hacer las preguntas correctas</strong> y quién tuvo el valor intelectual de mirar más allá de su tiempo.</p><p>Visibilizar a las mujeres científicas del pasado <strong>no es un ejercicio de nostalgia ni de corrección política</strong>. Es una herramienta poderosa para cambiar el presente. Porque cuando ampliamos el relato, <strong>ampliamos también las posibilidades</strong>. Cuando mostramos que la ciencia siempre fue diversa —aunque no se reconociera como tal—, desmontamos la idea de que la diversidad es una concesión moderna.</p><p>La ciencia no necesita cuotas de talento: necesita <strong>justicia narrativa</strong>. Necesita contar su historia completa, con todas sus voces. Necesita asumir que <strong>ha perdido tiempo, ideas y avances</strong> por haber excluido sistemáticamente a la mitad de la población.</p><p>Y, sobre todo, necesita entender que el futuro de la ciencia —y del planeta—<strong> pasa por no repetir los errores del pasado</strong>. No solo en términos de emisiones o de consumo, sino también en términos de <strong>reconocimiento, igualdad y memoria</strong>.</p><p>Si hoy queremos más mujeres investigando el clima, la biodiversidad o la energía, empecemos por <strong>nombrar a las que ya estuvieron allí</strong> cuando nadie las miraba. Porque cada nombre recuperado no es solo una deuda saldada: es una puerta que se abre.</p><p>Y quizá, cuando una niña escuche que una mujer habló del CO₂ y del calentamiento global en 1856, <strong>deje de pensar que llega tarde a la ciencia</strong>. Y empiece a entender que forma parte de una historia<strong> que siempre fue suya</strong>, aunque durante mucho tiempo no se lo contaran.</p><p>_____________________________________</p><p><em><strong>Miguel Aguado Arnáez </strong></em><em>es Divulgador Ambiental, docente en la Universidad Europea y Socio director de la consultora en comunicación y sostenibilidad </em><em><strong>B LEAF.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 05:01:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Aguado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres que pensaron el clima antes de que el clima fuera un problema]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Ciencia,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciencia, industria y competitividad en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/ciencia-industria-competitividad-espana_129_2160601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/10f16eab-d850-4e96-8e65-fd28c2364930_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciencia, industria y competitividad en España"></p><p>La evaluación del sistema español de ciencia y tecnología es objeto de análisis dinámicos por parte de la <strong>Fundación Alternativas</strong> desde hace años. Este año se ha presentado el quinto informe. En él se han plasmado las predicciones de informes anteriores. Los <strong>drásticos cambios en el sistema internacional, </strong>con la irrupción de nuevos agentes en la toma de decisiones: las grandes tecnológicas, China y los actores secundarios, Rusia, la Unión Europea y los países gigantes emergentes, Brasil, India y Turquía, <strong>amenazan la tradicional supremacía norteamericana,</strong> vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. ¿Quién va a convertirse en el principal suministrador de las nuevas tecnologías? La IA, biotecnología, telecomunicaciones, software y materiales innovadores, entre otras áreas de ciencia, se han convertido en un <strong>campo de competencia</strong> y, sobre todo, <strong>van a definir quién tiene independencia tecnológica</strong> y quién va a ser <strong>comprador y vendedor</strong> de innovación en los próximos años en el mundo. Los avances científico/tecnológicos se han convertido en la base de una pugna, no amistosa, con episodios de guerra fría y caliente. El salto del<strong> desarrollo científico-tecnológico, </strong>tanto académico como industrial, a la <strong>geopolítica </strong>ya es un hecho consumado.</p><p>En España, con todas las dificultades que haya, que las hay, tenemos una serie de áreas científicas con un desarrollo equiparable al de nuestros socios competidores de la UE, y podemos ayudar a que Europa pueda competir en la pelea que se ha desatado, dentro del pelotón de la carrera, por <strong>el dominio industrial de los próximos años.</strong> Las comunicaciones, la biotecnología, sanitaria y agroalimentaria, los nuevos materiales para semiconductores, el software y la IA, entre otras, son áreas estratégicas en las que España puede competir con nuestros vecinos europeos, ayudándolos, a la vez, a tener una <strong>presencia en la competición internacional, </strong>fundamentalmente la chino-norteamericana. Por otra parte, el intento ruso de recuperar la política exterior de la extinta URSS y del Imperio de los zares, pero con una<strong> tecnología más retrasada </strong>y un arsenal atómico heredado, los convierte en más peligrosos. En ese esfuerzo europeo se hace necesario reorientar los objetivos estratégicos hacia la seguridad, ante el aparente agotamiento del dividendo de la paz en el que se habría sustentado el modelo vigente hasta hace muy poco tiempo. </p><p>Vivimos momentos en los que <strong>preservar la seguridad </strong>implica <strong>atender a la defensa convencional, </strong>y también a la amenaza híbrida, por lo que el desarrollo de una mayor capacidad de defensa en la UE y en España implica revisar cómo disminuir la dependencia científico-tecnológica y qué implicaciones tiene el uso de, por ejemplo, <strong>la inteligencia artificial en la industria,</strong> para aumentar la soberanía e independencia. Esto no puede hacerse sin una base científica sólida, acompañada de una relación estable entre la investigación pública (universidades y OPIs) y la industria, bien de base biotecnológica como la farmacéutica, de nuevos materiales, base de los semiconductores avanzados o de cualquier otro tipo. <strong>Desde las comunicaciones al desarrollo de vacunas </strong>para prevenir las enfermedades que están volviendo a aparecer en Europa por la<strong> subida geográfica </strong>de los vectores, desde las zonas más cálidas, cerca del Ecuador, debido al aumento global de las temperaturas. Las enfermedades víricas como las producidas por el zika, el dengue, la fiebre del Nilo Occidental o la fiebre amarilla, entre otras, <strong>están volviendo a las zonas de donde fueron erradicadas </strong>hace más de un siglo (Europa. Caribe, EEUU, Australia, Canadá, etc.). Resulta una obviedad decir que <strong>hay que investigar los mecanismos de estas patologías</strong> para poder prevenirlas y conseguir vacunas o mejorar las que hay. Como que hay que dedicar esfuerzos a las resistencias frente a los antibióticos o a la protección de las cosechas o a los chips de grafeno (¿sabe alguien que estamos muy avanzados en los estudios sobre este nuevo material?). En conjunto, debemos entrar, y tenemos los mimbres para hacerlo, en la<strong> primera división de la investigación</strong> y el desarrollo europeo en varias áreas de interés estratégico, y ayudar a Europa a tener una voz en el nuevo mundo con reglas imperiales de vasallaje que nos quieren imponer. </p><p><strong>¿Estamos preparados para dar este salto cualitativo?</strong> Muchos laboratorios públicos sí. <strong>Los responsables políticos no.</strong> Los gastos en I+D han estado basados durante los últimos años en el empleo de fondos europeos que ya se terminan. Con los presupuestos nacionales, sin un plan especial de desarrollo, es prácticamente imposible. Todavía más grave es la<strong> falta de planes de movilización </strong>de las áreas estratégicas: telecomunicaciones, IA, software, nuevos materiales, biotecnología, etc. <strong>No es suficiente </strong>con los programas actuales. Se trata de eso, de “movilizar efectivos”, bien españoles o extranjeros que den un salto adelante, en las áreas correspondientes. Facilitarles la vida a los cerebros repescados, no solo darles un sueldo, después de una exigente selección. <strong>Hay que darles algo más que laboratorios vacíos.</strong> Proyectos de iniciación y facilitar que vengan equipos completos. Estas acciones no representarían un gasto inabordable (cuestan menos que el precio de una escuadrilla de aviones modernos) para el Estado. Esto es tanto para el gobierno central como para los de las CCAA. </p><p>Hay que modificar, de una vez por todas, la gestión esclerosada de mediados del siglo veinte que es incapaz de ayudar al sistema de ciencia y tecnología a desarrollarse. <strong>Dejar los manguitos y la pluma por el ordenador, </strong>aunque, aparentemente, los tengan. Pero, lo primero es tener planes a medio plazo que no parece ser el caso en los responsables de la I+D en España. Hay que crear (¡¡todavía a estas alturas!!) una <strong>relación fácil con las empresas </strong>que van a necesitar una conexión fuerte con las universidades y los OPIs para hacer frente a los retos inmediatos. Y, de forma esencial, tenemos que creernos que el sistema español de I+D+i puede tener una<strong> voz importante en unas cuantas áreas estratégicas en Europa.</strong> La UE tiene problemas de liderazgo, pero los países grandes, y España lo es, tienen la<strong> obligación de ponerse en marcha,</strong> arrastrando al resto, para no ser excluidos por los imperios que quieren adueñarse del futuro de la innovación y la influencia social. Nos jugamos no solo la independencia en la innovación, sino también la<strong> pervivencia de los valores democráticos</strong> que están siendo puestos en peligro por los imperios nacientes. Sin complejos, como ellos dicen.</p><p>_____________________________________</p><p><em><strong>Vicente Larraga</strong></em><em> es profesor de Investigación “ad Honorem” del CSIC y analista de la Fundación Alternativas. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Mar 2026 05:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Vicente Larraga]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ciencia, industria y competitividad en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Inteligencia artificial,Tecnología digital,Ciencia,Medios comunicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres solo suponen el 29,2% del empleo innovador en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/mujeres-suponen-29-2-empleo-innovador-espana_1_2156462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2d6494fb-a41f-4d3c-89e1-5b3bef7b6fd5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres solo suponen el 29,2% del empleo innovador en España"></p><p>Las mujeres apenas suponen el <strong>29,2% del empleo en materia de innovación en España</strong>, y su participación destaca sobre todo en ámbitos feminizados (textil, belleza o alimentación) y cae en sectores tecnológicos e industriales, según los datos del informe <em>Mujeres e Innovación 2026</em>.</p><p>El trabajo, que elabora anualmente el Ministerio de Ciencia desde el año 2020, ha sido presentado este jueves por la titular de este departamento, <strong>Diana Morant</strong>, quien ha destacado que “España avanza hacia un sistema de innovación más igualitario, aunque más despacio de lo que nos gustaría”.</p><p>La participación femenina se concentra mayoritariamente en <a href="https://www.infolibre.es/economia/hay-mujeres-ocupadas-ciencia-tecnologia-hombres-elite-sigue_1_1804872.html"  >universidades y organismos públicos de investigación</a>, mientras que la masculina presenta una mayor presencia en el ámbito <strong>empresarial y en sectores STEM</strong> (de las siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, y Matemáticas).</p><p>En cuanto a las empresas, la participación de las mujeres alcanza máximos en las de mayor tamaño, <strong>donde suponen un 31,3%</strong>, lo que sugiere que los entornos organizativos más estructurados favorecen la presencia de mujeres.</p><p>Por el contrario, en las empresas con sello PYME innovadora, <strong>solo el 15% de las personas representantes legales son mujeres</strong>.</p><p>En los consejos de administración del IBEX-35, la presencia de mujeres <strong>se  aproxima al 40%</strong>, lo que supone un avance relevante, aunque las presidencias siguen estando prácticamente en manos masculinas.</p><p>Una situación similar se observa en las <strong>presidencias de las Cámaras de Comercio</strong>. En contraste, en la Red de Ciudades de la Ciencia y la Innovación (Red Innpulso), de ámbito municipal, se registran niveles más cercanos a la paridad.</p><p>Por temas, el empleo femenino en innovación está <strong>ligado a actividades vinculadas al comercio, las finanzas y los seguros</strong>, mientras que su participación es más reducida en las ramas STEM y en los sectores intensivos en tecnología</p><p>España se mantiene entre el grupo de países europeos que tienen <strong>más mujeres inventoras</strong>, pero el porcentaje sigue siendo mucho menor que el de los hombres.</p><p>Las solicitudes de patentes  presentadas por mujeres inventoras en España entre 2015 y 2024 muestra una <strong>tendencia de crecimiento moderado</strong>, pero sigue en el 27,8%.</p><p>En el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), por ejemplo, entre el <strong>70% y el 80%</strong> de las solicitudes de patentes incluyen al menos a una mujer, y las solicitudes lideradas por una mujer han aumentado en los últimos años hasta alcanzar el 42,6%.</p><p>No obstante, el liderazgo de estos procesos presenta <strong>diferencias relevantes según áreas científicas</strong>, con una presencia alta en biomedicina y baja en tecnologías físicas, lo que refleja patrones de segregación disciplinar.</p><p>En el entorno universitario, la participación femenina es elevada y al <strong>mismo nivel que los hombres en investigación competitiva</strong>, ligeramente superior en gestión, pero menor en transferencia tecnológica, tradicionalmente masculina.</p><p>En cuanto a la creación de empresas spin-off (que explotan comercialmente el conocimiento científico) en las universidades españolas, <strong>la participación femenina se sitúa en torno al 40%</strong>.</p><p>“El informe identifica <strong>desigualdades estructurales persistentes en el sistema</strong> de innovación español y, aunque se observan mejoras en casi todas las dimensiones analizadas, su ritmo de avance sigue siendo lento”, ha señalado la ministra. Morant ha hecho hincapié también en que la <strong>financiación pública</strong> en innovación muestra efectos positivos en materia de igualdad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 14:40:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres solo suponen el 29,2% del empleo innovador en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Mujeres,Diana Morant,Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Una fosa común de la Edad de Hierro muestra una matanza masiva de mujeres y niños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/fosa-comun-edad-hierro-muestra-episodio-violencia-dirigida-mujeres-ninos_1_2150359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/df536c64-bf96-4951-acf6-1af8184d54b8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una fosa común de la Edad de Hierro muestra una matanza masiva de mujeres y niños"></p><p>Una fosa común de la Edad de Hierro en Gomolava (Serbia) expone<strong> un asesinato en masa </strong>de mujeres y niños. Este hallazgo, descrito en <a href="https://files.springernature.com/getResource/Full%20text%3A%2041562_2025_2399_OnlinePDF%286%29.pdf?token=m38LzMtw7QmBt4nC%2BIcnIrLkrn6DZLuUNY7WZUYlGSi3nlrqosx%2FeaZnOdBqtcv1752i6%2BVSfVOAEbzITGggkgVAkY%2FszoyO%2Fz8H00%2BbN%2FSRvYzsHAFRT2ie2cJkzKzv3OywRPDTP2JYW4FmUrG%2BXm4XBpo1o%2BPQkNPp0m%2BsM5Bbm%2F5xbPAO8zyp7JGwkT6c2lZnKNDEwXPOoeGm9PArwRWC8m7glDDyUMWLKCo3uT65NSDnPKLW0ca7iP0meeKXdf1n5ozzlY99XE%2FSWfGWFoEeJVk1uSZNkNlhp3MDDaMBhOUD5O%2B5mY8GXGiCJMRF1NlgvilKeyy3jei7VIWukNPYzTzCYWD8kPEjWcDmVD5cYBK3XLX9mJ82cISUcXw5%2FL6wErW3M6myvjFiuNGurIqetF8M9AxCKOxxEPAFsa8%2FYAosNkUilGDnXlPvtblDsoHIeafWvjQxpXuIlA%3D%3D" target="_blank" ><em>Nature Human Behaviour</em></a>, sugiere un cambio en los <strong>sistemas de poder regionales</strong> y ofrece nuevas teorías sobre la forma en que<strong> la violencia colectiva </strong>remodelaba las relaciones sociales y estructuras jerárquicas del momento. </p><p>Según cuenta a SINC la coautora del trabajo y genetista de la Universidad de Copenhague, <strong>Miren Iraeta–Orbegozo</strong>, este yacimiento revela que la violencia masiva <strong>no se limitaba a los campos de batalla</strong>. “Atacar a mujeres y niños era una estrategia empleada para romper las líneas familiares y desestabilizar el tejido social”, informa. </p><p>En este sentido, al impedir que las nuevas generaciones tuviesen un <strong>futuro</strong>, se anulaba la continuidad del grupo. En un contexto previo a la modernidad, donde existía mucha competencia por tierras y recursos, esta forma de violencia pudo ser una vía para<strong> imponer dominio absoluto</strong>.</p><p>“No usamos la palabra<strong> ‘genocidio’</strong> por ser un término contemporáneo con connotaciones de intencionalidad difíciles de probar, aunque su función y el resultado son similares: acabar con una parte específica del grupo y frenar su continuidad”, opina la experta.</p><p>Junto a su compañera e investigadora de la Universidad de Edimburgo, <strong>Linda Fibiger</strong>, analizaron los restos de <strong>77 personas enterradas</strong>; y de todas ellas, 51 eran niños o adolescentes. También, determinaron el sexo biológico de 72 individuos y concluyeron que la mayoría –el 71%– eran mujeres. </p><p>En su proyecto, las expertas identificaron lesiones en la cabeza junto con<strong> heridas defensivas</strong> y otras ocasionadas por proyectiles.</p><p>“No fue un combate cuerpo a cuerpo ni una <strong>ejecución sistemática</strong> donde todos tienen la misma lesión”, expone Iraeta – Orbegozo. “La diversidad de los impactos sugiere<strong> un escenario caótico</strong>, y que las heridas se localizasen en la parte superior de la nuca indica que los atacantes podrían haber golpeado desde una posición elevada, <strong>quizás a caballo</strong>”, argumenta la experta.</p><p>El análisis genético mostró que la mayoría de las personas asesinadas no estaban relacionadas entre sí; y un estudio de isótopos indicó orígenes y dietas nutricionales diferentes, por lo que <strong>no pertenecían a una único asentamiento</strong>.</p><p>Asimismo, las investigadoras demostraron que no existía <strong>parentesco biológico</strong> entre las víctimas, a excepción de una madre que fue enterrada con sus dos hijas. </p><p>La experta precisó que no conocen la procedencia de los <strong>asesinos</strong>, aunque habla de un contraste fascinante en sus hallazgos. “La violencia de las muertes fue extrema pero el entierro fue relativamente <strong>cuidadoso y respetuoso</strong>. Se invirtió mucha energía y recursos: hay cerámica, trabajos metalúrgicos y restos animales”, expresa. </p><p>Las fosas comunes suelen ser una fuente relevante para examinar las diferentes tradiciones, sistemas políticos y el empleo de violencia en el pasado. Concretamente, Gomolava –en el norte de Serbia– era un punto de encuentro entre <strong>diferentes culturas</strong>. </p><p>A principios de la<strong> Edad de Hierro</strong>, las comunidades colindantes experimentaron cambios en su organización territorial, lo que convierte a este yacimiento en una fuente de información valiosa para examinar los conflictos de la época. “Había mucha <strong>movilidad</strong> y convivían grupos seminómadas, sedentarios y agrícolas”, describe la experta. </p><p>Las autoras señalan<strong> limitaciones en su trabajo</strong>, incluida la preservación parcial de los restos y la necesidad de confiar en un subconjunto de individuos para los análisis genéticos. Se necesitan comparativas en otros lugares para comprender la movilidad, los lazos comunitarios y la violencia vista en este periodo.</p><p><em>Este </em><a href="https://www.agenciasinc.es/Noticias/Una-fosa-comun-de-la-Edad-de-Hierro-muestra-un-episodio-de-violencia-dirigida-a-mujeres-y-ninos" target="_blank"><em>artículo</em></a><em> fue publicado originalmente en la Agencia SINC, la agencia de noticias </em><em><strong>científicas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología.</strong></em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[56d4d767-27bc-4a32-85d8-2d2c5afffadd]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Feb 2026 20:28:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marcos D. Oliveros (Agencia SINC)]]></author>
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