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    <title><![CDATA[infoLibre - Joseph Stiglitz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/joseph-stiglitz/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Joseph Stiglitz]]></description>
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      <title><![CDATA[Joseph Stiglitz: "Trump amenaza la democracia y la economía de EEUU"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/joseph-stiglitz-trump-amenaza-democracia-economia-eeuu_1_1175094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ad19ed1d-8f65-43fd-a201-91bfc853074a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joseph Stiglitz: "Trump amenaza la democracia y la economía de EEUU""></p><p>Joseph Stiglitz, ganador del Premio de Economía del Banco de Suecia en honor a Alfred Nobel en 2001, visita estos días París, donde ha presentado la versión francesa de su nuevo libro, que lleva por título <em>Peuple, pouvoir et profits </em>[Pueblo, poder y beneficios]. Aunque <strong>la obra se centra en Estados Unidos</strong>, muestra cómo el modelo económico nacido en la década de 1980 debilitó la democracia y finalmente la amenazó, en el caso concreto de Donald Trump. </p><p><strong>PREGUNTA: La primera parte de su libro comienza con un capítulo titulado, refiriéndose a Estados Unidos, “Hemos perdido el rumbo”. ¿De qué errores estamos hablando?RESPUESTA: </strong></p><p>Estados Unidos construyó una máquina económica que produjo una forma de prosperidad compartida. Todos se beneficiaban de esta máquina, que trajo consigo valores de igualdad y oportunidades. Y, en algún momento, incluso nos hicimos sensibles a los asuntos medioambientales. Bajo la Presidencia de Richard Nixon [1969-1974], hubo muchas leyes para tratar de preservar el planeta.</p><p>Y nosotros hemos liquidado esa herencia. Si bien el crecimiento del PIB puede parecer bueno, si nos centramos en lo que realmente importa, es muy malo. A menudo me dicen que el crecimiento en Estados Unidos es mayor que en Europa. Pero la verdadera pregunta es, ¿dónde preferirías nacer hoy, en Estados Unidos o en Europa? Si usted es hijo de Sam Walton [el fundador de la cadena de supermercados Walmart ], es innegable que Estados Unidos es un lugar ideal para nacer. Pero <strong>si eres una persona normal, es mejor nacer en Europa</strong>. La economía de Estados Unidos está funcionando mal, creando enormes desigualdades y destruyendo el medio ambiente y por eso hemos perdido el rumbo. Pensamos en crear un entorno competitivo e innovador y lo que tenemos ahora son monopolios, muy pocas empresas jóvenes y personas que tienen que enfrentarse a una inseguridad histórica.</p><p><strong>P: Pero, ¿fue el período keynesiano la “ruta natural” de Estados Unidos? Históricamente, parece más bien una excepción. Donald Trump parece inspirarse mucho en lo que se llama la “edad de oro” de la economía americana, la anterior a 1914.R:</strong><em>keynesiano</em></p><p> Ciertamente, vivimos este período muy malo de la edad de oro, que estuvo marcado por la inmensa corrupción o las grandes desigualdades de los años 20. Pero en un sentido histórico más amplio, creo que Estados Unidos no es un país de desigualdad extrema. Con la excepción del Sur, tradicionalmente somos un país bastante igualitario donde las oportunidades estaban abiertas. Además, la lógica de la edad de oro y de los años 20 podría haber continuado, pero no fue así. En la década de 1980, Milton Friedman nos hizo creer una vez más que teníamos que pasar por el crecimiento sin prestar atención a la desigualdad y Ronald Reagan allanó el camino para ello. Pero podemos decirlo ahora, mirándolo con una perspectiva de 40 años: ha fracasado. Y lo que estoy tratando de decir en mi libro es que este camino no era inevitable y que hay alternativas.</p><p><strong>P: Para usted, la alternativa no es deshacerse del capitalismo...</strong></p><p><strong>R: </strong>No, me opongo a los que piensan que el capitalismo está condenado. Ciertamente, en el capitalismo hay una tendencia natural a moverse hacia la codicia excesiva y la lógica a corto plazo. Debemos contrarrestar esta tendencia e insertar una perspectiva a largo plazo, debemos evitar que los capitalistas se condenen a sí mismos por esta lógica. Con esa finalidad, el Estado tiene un papel importante que desempeñar, en particular en la investigación. No hay ninguna universidad importante que funcione buscando el beneficio. De manera similar, durante la crisis de 2008, los bancos cooperativos fueron los más resistentes de los Estados Unidos. Pero hay que reconocer que <strong>las sociedades complejas necesitan un cierto grado de descentralización</strong> para llevar a cabo experimentos, dejar fluir su creatividad e innovar. Y para ello, creo que el mercado puede desempeñar un papel importante. Pero es importante regular para que el funcionamiento del mercado se base en unos pocos principios que pueden parecer obvios pero que no lo son: no perjudicar a los demás, no destruir el medio ambiente, no abusar de su poder de mercado. La rentabilidad debe basarse en el hecho de que un producto es el mejor, no porque haya destruido la capacidad de otros para actuar. La regulación es el mejor aliado de los empresarios, contrariamente a lo que hace tiempo que se nos hace creer.</p><p><strong>P: Su libro también es un ataque contra Donald Trump. En su opinión, ¿dónde radica la peligrosidad?</strong></p><p><strong>R: </strong>Es la propia democracia la que está en peligro. Creo que Donald Trump no fue a la escuela el día que se habló del equilibrio de poder, del Estado de derecho o la separación de poderes. Ignora todo esto y desafía todo lo relativo a la base de una democracia y una economía exitosas. En primer lugar, un nivel de vida más alto, lo que incluye la desigualdad, la naturaleza y la ciencia. En una economía, en una sociedad como la nuestra, necesitamos ciencia e innovación para progresar y, por lo tanto, necesitamos verdad. Sin embargo, Trump miente constantemente y, por lo tanto, socava las instituciones sociales que permiten el funcionamiento de la democracia, como la prensa libre, por ejemplo. Estos ataques son aún más aterradores para mí que las políticas que defiende, que son muy malas. De hecho, Trump parece sugerir una forma de fascismo. Es racista, nacionalista y enemigo de la verdad; es el núcleo del fascismo.</p><p><strong>P: Y para usted es el síntoma de la crisis del neoliberalismo...R: </strong></p><p>Sí, es importante recordar que el neoliberalismo nunca se ha basado en la ciencia. Desde mis primeras investigaciones en los años 60-70, llegué a la conclusión de que los mercados no eran eficientes y que había grandes fallos en su funcionamiento. También demostré en los años 70 que el “valor accionarial” no funcionaba. Pero la economía dominante, <em>mainstream</em>, ha hecho una elección diferente, basada en modelos basados en la eficiencia del mercado y el equilibrio general. Así es como cayó en el neoliberalismo. Afortunadamente, los jóvenes investigadores de hoy en día están desafiando cada vez más este consenso a raíz de la crisis de 2008. Porque el neoliberalismo ha ignorado las desigualdades y hoy se ha hecho evidente que éste es el principal problema de las sociedades y que el nivel de desigualdad es alto.</p><p><strong>P: En la segunda parte de su libro, hace algunas propuestas para reparar los efectos del neoliberalismo, particularmente en la tributación de los ricos. Está a favor de un impuesto sobre las grandes fortunas…R:</strong></p><p> Es esencial contar con un sistema fiscal basado en la progresividad. Que Warren Buffet pague menos impuestos que una secretaria es insoportable. Y para hacer eso, necesitas un impuesto sobre el patrimonio. Además, creo que nunca hemos tenido tantos medios para conocer y evaluar las fortunas. Tenemos datos extremadamente completos y esta es una buena base para este impuesto. Sucede lo mismo con las empresas. Creo que Estados Unidos tienen medios para imponer un impuesto mínimo global del 25%, más ambicioso que el que se está debatiendo actualmente en la OCDE. Para hacerlo, simplemente basta con decidir que quienes quieren hacer negocios en Estados Unidos deben pagarlo. Ninguna empresa estará dispuesta a renunciar al acceso a este mercado. Sin embargo, tendrá que haber un cambio importante en la forma en que se calcula la base imponible. También en este caso, si bien el trabajo de la OCDE denominado <a href="https://www.oecd.org/ctp/10-preguntas-sobre-beps.pdf" target="_blank"><em>BEPS</em></a>es útil, es insuficiente porque la forma de producir ha cambiado considerablemente y el antiguo cálculo del impuesto de sociedades ya no se adapta a la globalización y a la era digital.</p><p><strong>P: Usted apoya otra propuesta, la garantía de empleo, que también han presentado los promotores de la teoría monetaria moderna (MMT, por sus siglas en ingles). Por su parte, ¿cómo lo ve y cómo lo financia?R: </strong></p><p>Sabemos desde hace más de 40 años que el Estado debe apoyar regularmente el mercado laboral. En crisis, como la última crisis financiera, la inyección temporal de dinero en la economía contribuye a la creación de empleo. Estos soportes cíclicos se utilizan muy a menudo. Pero existe una fuerte discriminación en el mercado laboral estadounidense, especialmente contra los afroamericanos. Creo que se necesitan políticas y programas de empleo activos para reducir esta discriminación. Y si, a pesar de todo, estas políticas fracasan al final, ¿por qué no integrar a los que quieren trabajar en el mercado laboral garantizando el empleo? No hay escasez de trabajo que hacer y costará menos que dejarlos fuera. Porque les recuerdo que si la tasa de desempleo es baja en los Estados Unidos, también lo es la participación en el mercado laboral.</p><p>Por otro lado, soy escéptico sobre el MMT y su proyecto de financiación monetaria. Su punto de partida es la observación de que la moneda del Banco Central se ha multiplicado por 4 o 5 sin que se haya producido un aumento de la inflación. Es cierto, pero están cometiendo un error: si no ha habido inflación, es porque la política de estimulción de los bancos centrales ha fracasado. Si hubiera tenido éxito, habría habido inflación.</p><p><strong>P: ¿Cómo observa la carrera por la candidatura demócrata? ¿Apoya usted a un candidato?R:</strong></p><p> No, no a un candidato... Apoyo a todos los progresistas. Pero constato que esta campaña muestra una fuerte conciencia de los problemas de la desigualdad y el cambio climático. Hay muchas ideas, mucha energía. Es importante, por ejemplo, que todos, más allá de los detalles, apoyen la idea del acceso universal a la salud. El reconocimiento de este principio es esencial.</p><p><strong>P: ¿Cómo ve la situación en Francia? ¿Cómo ve la política de Emmanuel Macron?R:</strong></p><p> Las políticas económicas son siempre específicas de cada país en el que se aplican. Macron había defendido una forma escandinava de “flexiseguridad” en la que los trabajadores aceptan más flexibilidad a cambio de más protección social. Pero siempre pensé que los dos elementos no podían separarse. No podemos empujar en una dirección y posponer la protección y el entrenamiento más tarde. Eso es lo que he aprendido de nuestra experiencia en Estados Unidos. Porque entonces se crea un desequilibrio y se refuerza el poder de mercado de los empleadores. No es así como yo actuaría para reforzar el contrato social.</p><p>Y lo mismo ocurre con la transición ecológica. No podemos simplemente gravar sin, al mismo tiempo, cambiar nuestra estructura económica, crear nuevos puestos de trabajo y ofrecer soluciones a las poblaciones rurales que dependen del automóvil. Debe garantizarse que ninguna categoría significativa de la población quede a un lado de la carretera. Por último, no estamos construyendo un nuevo contrato social aumentando el coste de la vida de la mayoría y bajando los impuestos de los más ricos. Todo el mundo debe tener cabida en este nuevo contrato social. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_65381"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Romaric Godin (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Joseph Stiglitz: "Trump amenaza la democracia y la economía de EEUU"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Estados Unidos,Joseph Stiglitz,Premios Nobel]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Joseph Stiglitz: "Europa está al borde del abismo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/joseph-stiglitz-europa-borde-abismo_1_1162097.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a4cdffa1-4550-48bb-a5df-8bb81df502e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joseph Stiglitz: "Europa está al borde del abismo""></p><p>Diez años después de la crisis de 2008, ¿cuál es la situación de la regulación financiera? Miembros de la <a href="https://www.icrict.com" target="_blank">ICRICT</a> –una comisión independiente creada hace tres años que propone, entre otras cosas, <strong>reformar la tributación de las multinacionales</strong>–, destacados economistas y defensores de la regulación financiera, se daban cita el pasado 4 de septiembre en Nueva York. Entre ellos, el experto en paraísos fiscales Gabriel Zucman, profesor de la Universidad de Berkeley en California, la ecologista Eva Joly o el economista indio Jayati Ghosh expresaban su temor por que la burbuja de la deuda de los países emergentes “estalle pronto, quizás este año”.</p><p>El también integrante del ICRICT Joseph Stiglitz, economista galardonado con el Premio Nobel, profesor de la Universidad de Columbia y ex economista jefe del Banco Mundial, respondía en estos términos a <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre.</p><p><strong>PREGUNTA: Los papeles de Panamá, los Paradise Papers, Swiss Leaks, LuxLeaks, Malta Files, etc. Desde la crisis de 2008, las principales investigaciones internacionales han puesto de manifiesto el alcance de la evasión fiscal en todo el mundo. Pero, ¿ha cambiado realmente la situación?</strong><em>papeles de Panamá</em><em>Paradise Papers</em><em>Swiss Leaks</em><em>LuxLeaks</em><em>Malta Files</em></p><p><strong>RESPUESTA: </strong>La crisis financiera de 2008 no la provocaron los paraísos fiscales, pero hay que reconocer que se ha puesto el foco sobre ellos. ¡Y eso es bueno! Gracias al trabajo de investigación de periodistas de todo el mundo, somos conscientes de la magnitud de la evasión fiscal, pero también de la optimización fiscal, que priva a los Estados de recursos fundamentales. Las restricciones presupuestarias posteriores a la crisis han contribuido a esta toma conciencia y han hecho posible que la opinión pública sea muy sensible a estas cuestiones.</p><p>Más recientemente, considero que la elección de Donald Trump también ha contribuido a esa toma de conciencia. El presidente de Estados Unidos es un experto indiscutible en lavado de dinero. Con él, la opinión pública ha descubierto ese oscuro mercado en el que todo tipo de gente despreciable blanquea dinero sucio comprando y vendiendo apartamentos de lujo. ¡Ése es exactamente el modelo de Trump! [En ese momento, mira por la ventana, en el piso 34 de una torre de Manhattan con vistas a los rascacielos de la Tercera Avenida]. Todo esto ha terminado por reforzar la sensación de que en una ciudad como ésta hay algo que no va bien. La gente común ya no puede comprar una casa. Los más pobres viven fuera y tienen que efectuar todos los días trayectos muy largos. Pero en el centro de las ciudades, hay miles y miles de metros cuadrados vacíos, propiedad de especuladores ricos, que a menudo los utilizan para el blanqueo de dinero. Este tipo de cosas hace crecer el enfado de la gente.</p><p><strong>P: ¿Ha habido algún avance en los últimos diez años para reducir los paraísos fiscales y regular los mercados financieros?</strong></p><p><strong>R:</strong> En cuanto a la transparencia del sistema financiero internacional y la evasión fiscal, se han registrado algunos avances, pero las medidas están lejos de ser suficientes. El vaso está vacío en sus ¾ partes. En cuanto al sistema financiero, ¿es más estable que hace diez años? Yo diría que sí. Se han aumentado los umbrales mínimos de capital exigidos [a los bancos], hay más supervisión. Pero está claro que no es suficiente. En los últimos tres o cuatro años, se han producido incluso importantes recaídas con el cuestionamiento de reglamentos financieros adoptados después de la crisis. La presión de los principales bancos estadounidenses ha tenido éxito. Al igual que Citigroup, no oculta la presión que ejercen mediante enmiendas legislativas redactadas por sus <em>lobbyistas</em>.</p><p><strong>P: La diferencia con 2008 ¿no estriba en que la urgencia es aún mayor? Tenemos por delante el desafío climático, la aparición de gigantescos monopolios como Apple y Amazon (cuyas capitalizaciones bursátiles superan ahora el billón de dólares), la explosión de las desigualdades. El senador socialista estadounidense Bernie Sanders cita a menudo este hecho sorprendente: en Estados Unidos, la riqueza de tres multimillonarios, Warren Buffett, Bill Gates y Jeff Bezos, es superior a lo que acumula la mitad de los hogares estadounidenses más modestos... </strong></p><p><strong>R: </strong>Efectivamente, la urgencia de la cuestión de las desigualdades es la gran diferencia. En marzo de 2011, cuando publiqué un <a href="https://www.vanityfair.com/news/2011/05/top-one-percent-201105" target="_blank">artículo</a> en el que mencionaba que el 1% de los estadounidenses acumulaba del 25% de los ingresos de sus ingresos, todavía no había conciencia mundial. Ahora sabemos que en las últimas tres o cuatro décadas, casi todos los beneficios del crecimiento han ido a parar a los más ricos. El capitalismo está en jaque. A pesar del fantástico progreso en investigación médica, la esperanza de vida en los Estados Unidos cae, algo increíble. Cada vez más gente piensa que el sueño americano es un mito. Las elecciones de 2016 demuestran que la explosión de las desigualdades tiene ahora importantes consecuencias políticas y sociales.</p><p><strong>Garantizar el empleo</strong></p><p><strong>P: </strong><strong>Donald Trump, el artífice de Make America great again, resultó elegido hace dos años. A menudo se jacta de tener una tasa de desempleo en su nivel más bajo en 18 años y récords bursátiles, evidencias todo ello, dice, de su éxito. ¿Qué piensa de sus políticas económicas? </strong><em>Make America great again</em></p><p><strong>R: </strong>En primer lugar, no funcionan para la mayoría de los estadounidenses. El mercado de valores está subiendo porque los salarios son bajos y los tipos de interés son bajos. Reduciendo los salarios y transfiriendo dinero a las ganancias, no es difícil que suban las acciones, ¡especialmente si se bajan los impuestos a las empresas! La reforma fiscal de Trump, una bajada generalizada de impuestos a los multimillonarios y grandes empresas, ha aumentado sustancialmente el déficit presupuestario de Estados Unidos [podría alcanzar el billón de dólares en 2020, según el Congreso de Estados Unidos], pero el crecimiento adicional fruto de este regalo fiscal masivo en realidad es muy pequeño. Fue una reforma fiscal muy mala, cuyo impacto será muy a corto plazo y mínimo. A eso hay que sumarle el proteccionismo de Trump, que sume al mundo en la incertidumbre...</p><p><strong>P: </strong><strong>¿Qué opina de las guerras comerciales lanzadas por Trump contra China, Europa, etc.?</strong><em>guerras comerciales</em></p><p><strong>R: </strong>En las guerras comerciales, todo el mundo pierde. Donald Trump se ha fijado el objetivo de reescribir las reglas del comercio internacional para dar a Estados Unidos una ventaja significativa y reducir el déficit comercial estadounidense. Pero eso es una tontería. Lo que determina los déficits comerciales es la macroeconomía y, haga lo que haga, el déficit comercial de Estados Unidos empeorará. Detrás de la retórica y el rugido, recoge cacahuetes.</p><p>Véase el acuerdo con México, anunciado recientemente con gran pompa y boato. De hecho, Estados Unidos ha obtenido una pequeña concesión sobre la parte de los coches fabricados en América del Norte: no es mucho y, en última instancia, es probable que aumente los costes de producción y, por lo tanto, destruya puestos de trabajo. El acuerdo con Corea del Sur tampoco tendrá mucho efecto: Corea ha aceptado introducir más coches estadounidenses que no cumplen necesariamente sus criterios de seguridad. ¡Pero los coreanos no los compran! El hecho de que haya más de ellos en el mercado no cambiará la situación.</p><p><strong>P: En la prensa estadounidense se leen con frecuencia análisis que anuncian una nueva crisis financiera. Algunos apuntan a los excesos de las finanzas, otros a la burbuja energética de Estados Unidos, otros a la insostenibilidad de la deuda de los hogares estadounidenses. ¿Hay que temer otra crisis?</strong></p><p><strong>R: </strong>En el caso de Turquía y Argentina, ya es una realidad. Se sospechaba que las políticas de expansión cuantitativa [<em>quantitative easing</em>] aplicadas por los bancos centrales tras la crisis plantearían un problema a las economías emergentes cuando subieran los tipos de interés, debido a sus déficits y deudas. Eso es lo que está ocurriendo y no conocemos el grado de contagio. Desde una perspectiva global, este es el riesgo más inminente.</p><p>También está lo que menciona, en particular la deuda de los estudiantes estadounidenses, que asciende a 1,5 billones de dólares. El efecto negativo sobre nuestra economía ya es una realidad. Muchos estadounidenses ya no pueden comprar una casa, retrasan sus proyectos familiares, lo que debilita la economía. El problema es que después de su efecto cosmético, la reforma fiscal de Trump comenzará a tener un impacto negativo en la economía. Por lo tanto, podemos esperar una desaceleración económica significativa en 2019 o 2020. En ese momento, la deuda podría acelerar los problemas.</p><p><strong>P: Durante mucho tiempo, ha advertido de la falta de reforma del euro y de las políticas de austeridad. ¿Se está hundiendo Europa?</strong></p><p><strong>R: </strong>Es decepcionante observar que, si bien el riesgo griego ha disminuido, los esfuerzos por reformar el euro y la zona del euro también lo han hecho, mientras que las políticas de austeridad prosiguen. Grecia sigue sumida en la depresión con objetivos de superávit presupuestario que corren el riesgo de ahogarla, los jóvenes griegos siguen huyendo de su país y Europa parece estar haciendo la vista gorda. Italia, con el nuevo Gobierno planteándose la salida del euro, es un riesgo potencial de crisis. Si Europa no reforma el euro, creo que debemos anticipar una crisis. Habrá países que abandonen el euro, de hecho o de derecho, mediante la creación de monedas paralelas.</p><p>Europa está al borde del abismo. Y cuando te quedas en el borde del abismo, es muy probable que caigas.</p><p><strong>P: El presidente francés Emmanuel Macron ha expresado su intención de reformar Europa. En Francia, en cambio, aplica políticas ortodoxas.</strong></p><p><strong>R:</strong> Tiene una visión de Europa, pero no parece convencer a Alemania ni a otros países. Una vez más, aparte de una reforma de la zona euro y del euro, es muy limitada la posibilidad de políticas expansionistas. Mientras tanto, Europa está practicando una devaluación interna, que causa recesión, debilita la economía y comprime los salarios. La otra opción es un impuesto europeo sobre el carbono que estimularía la economía.</p><p><strong>P: En Francia, Europa y Estados Unidos, los progresistas buscan políticas para resolver el problema de las desigualdades, para responder a los desafíos del cambio climático, para luchar contra el autoritarismo y la extrema derecha. ¿Qué les sugiere?</strong></p><p><strong>R:</strong> Una de las fuentes de desigualdad es el creciente desequilibrio entre el poder cada vez mayor de los monopolios, por un lado, y el debilitamiento del poder de negociación de los empleados, por otro. Por lo tanto, es necesario fortalecer a los sindicatos y atacar los monopolios, tanto regulándolos como reforzando la competencia. Por otro lado, se necesita más redistribución –tenga en cuenta que en los Estados Unidos tenemos un sistema tributario que no es progresivo, sino regresivo–, aumentar los salarios de los trabajadores, fortalecer la educación pública, reducir la carga de las transferencias intergeneracionales con un impuesto sobre las sucesiones, mejorar la salud, la vivienda, tener como objetivo el empleo para todos.</p><p><strong>P: En Estados Unidos, varias figuras emergentes del Partido Demócrata proponen una “garantía de empleo” para los asalariados. Esta podría ser incluso una de las principales ideas del candidato rival de Trump para las elecciones presidenciales de 2020. ¿Qué opina al respecto?</strong></p><p><strong>R: </strong>Es una de las ideas que apoyo. Para las clases más populares y las minorías, el mercado no funciona como debería. Por un lado, hay enormes necesidades, por ejemplo, a la hora de mantener las ciudades y atender a las personas mayores. Por otro lado, mucha gente no tiene trabajo. La unión de ambos reduciría las desigualdades, estimularía la economía y beneficiaría a la sociedad en su conjunto.</p><p><strong>P: Trump está en el poder, Europa está siendo devorada por la extrema derecha y, sin embargo, usted sigue siendo optimista...</strong></p><p><strong>R: </strong>Nunca he visto a los jóvenes estadounidenses tan motivados. Se dan cuenta de que su futuro está en juego. Nuestra democracia hace aguas, la economía falla, pero todavía tienen confianza en nuestros procesos democráticos. Han entendido que la dirección en la que el Partido Republicano nos está llevando es un agujero negro. Cuando viajo, siento lo mismo en Europa y en otras partes del mundo. Ahí radica mi esperanza.</p><p>  <strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_23244"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Sep 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathieu Magnaudeix (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <title><![CDATA[El fiasco del 'Doing Business' sobre Chile: la ideología y los intereses que guían los informes del FMI y el Banco Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/fiasco-doing-business-chile-ideologia-intereses-guian-informes-fmi-banco-mundial_1_1150243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/007ae086-e5d2-485b-8d0b-a61853687036_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fiasco del 'Doing Business' sobre Chile: la ideología y los intereses que guían los informes del FMI y el Banco Mundial"></p><p>El economista jefe del <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2014/03/09/el_banco_mundial_designa_arbitros_venezuela_bulgaria_canada_los_litigios_las_renovables_contra_espana_14372_1011.html" target="_blank">Banco Mundial</a>, Paul Romer, dimitió el pasado jueves, apenas 10 días después de que rectificara en su <a href="https://paulromer.net/my-unclear-comments-about-the-doing-business-report/" target="_blank">blog</a> unas declaraciones a <em>The Wall Street Journal</em> en las que desvelaba una supuesta <strong>alteración por motivos políticos de los datos que sobre Chile publica la institución</strong> en su informe <em>Doing Business</em>.</p><p>Sus revelaciones –llegó a disculparse con el país austral “y con cualquier otro” por los posibles perjuicios ocasionados– provocaron un auténtico incendio, y no sólo en Chile. Tal es así que <strong>el Banco Mundial se ha comprometido a realizar una investigación independiente</strong> sobre cómo se elabora su ránking anual, no sin antes desautorizar a Romer. “No es lo que quería decir o creo haber dicho. No he visto ningún signo de manipulación de los datos publicados en el informe <em>Doing Business</em> o en cualquier otro informe del Banco Mundial”, se enmendó a sí mismo el ya ex economista jefe. Lo que sí quería decir, pero no dijo, es que la institución multilateral debería “explicar con mayor claridad” lo que significan las cifras, “por ejemplo, por qué cayó el ránking de Chile” de un año a otro.</p><p>Pero ni las explicaciones del Banco Mundial ni la rectificación de su economista jefe han calmado el escándalo en el país austral. El Gobierno de Michelle Bachelet ha pedido una investigación de lo que considera un “escándalo”: que <strong>Chile descendiera hasta 20 puntos en la clasificación del informe durante los años en que gobernaba la política socialista </strong>y subiera después cuando presidía el derechista Sebastián Piñera.</p><p>No es la primera vez que <em>Doing Business</em> y otros informes, tanto del Banco Mundial y del<a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2018/01/22/el_fmi_rebaja_una_decima_prevision_crecimiento_para_espana_por_incertidumbre_politica_74375_1011.html" target="_blank"> Fondo Monetario Internacional </a>(FMI) como de la OCDE, han levantado polémica. <strong>“La economía es ideología con ecuaciones”</strong>, le gusta decir al también controvertido Yanis Varufakis. Y en el caso de las grandes instituciones multilaterales, las acusaciones sobre el sesgo de los estudios y políticas que apadrinan vienen de lejos. El premio Nobel <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2015/10/20/joseph_stiglitz_quot_uno_los_causantes_que_espana_este_bancarrota_quot_39446_1011.html" target="_blank">Joseph Stiglitz</a>, que fue economista jefe del Banco Mundial entre 1997 y 2000, habla una y otra vez en <em>El malestar de la globalización</em> sobre la <strong>“ideología del FMI”</strong>. El fondo, explicaba en 2002, cuando se publicó el libro, <strong>“enfoca los problemas desde la perspectiva y la ideología de la comunidad financiera </strong>y desde luego ambas se alinean estrecha, aunque no perfectamente, con sus intereses”. El motivo, según el Nobel, estriba en que <strong>muchos de sus empleados clave proceden del mundo de las finanzas</strong> y, tras haber “servido eficazmente a esos intereses”, dejan el FMI para integrarse en puestos “bien pagados” en entidades financieras.</p><p>Según Stiglitz, esa ideología es <strong>el fundamentalismo del mercado</strong>, la creencia en que cuanto menos intervenga el Estado, más eficiente y próspera será la economía. Una fe, añade, que en el FMI sostienen “con tanta firmeza que <strong>apenas precisan confirmación empírica</strong>” y que lleva a sus técnicos a rechazar por la vía rápida las pruebas que la contradicen. Por ejemplo, <strong>el fondo está “obsesionado con la inflación”, pero desdeña el desempleo</strong>, “y sus recomendaciones reflejan esas perspectivas particulares”.</p><p>Aunque no todo tiene una carga ideológica. El mismo Joseph Stiglitz airea los procedimientos rayanos en la chapuza con que el FMI elaboraba sus informes. Antes de visitar un país –recuérdense <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2014/05/22/los_hombres_negro_del_fmi_vuelven_espana_para_comprobar_recuperacion_real_17263_1011.html" target="_blank">los hombres de negro que viajan a España</a>–, sus expertos <strong>redactan un borrador de informe, un “texto estándar”</strong> (<em>boilerplate</em>), que <strong>repite, párrafo tras párrafo, otros informes anteriores</strong>. Sólo cambia el nombre del país. En algún caso, asegura, el procesador de texto falló y el documento se publicó con errata incluida. “La visita sólo pretende matizar el informe y sus recomendaciones, así como detectar errores de bulto”, admite.</p><p><strong>Los negocios, mejor sin regulación</strong></p><p>El caso es que <em>Doing Business</em> lleva tiempo siendo un informe bajo sospecha. El Banco Mundial lo elabora desde 2002 y le han llovido críticas constantes. Para empezar, porque <strong>sólo tiene en cuenta aspectos regulatorios</strong> para medir la facilidad con que se hacen negocios en los países. De forma que <strong>se puntúan al máximo los bajos impuestos y las regulaciones laborales o ambientales laxas</strong>, considerados como estímulos de la inversión extranjera. Por el contrario, se obvia la corrupción o la protección social.</p><p>La <strong>Organización Internacional del Trabajo</strong> (OIT) <a href="http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_emp/---emp_elm/---analysis/documents/publication/wcms_113907.pdf" target="_blank">pidió ya en 2007</a> al Banco Mundial que modificara el informe, debido a los “serios problemas conceptuales y metodológicos” que había detectado en los indicadores utilizados sobre el mercado laboral. Así, <em>Doing Business</em> <strong>cataloga como coste cualquier regulación laboral</strong>, prima la flexibilidad externa –los despidos– sobre la salarial, penaliza la negociación colectiva, favorece a los países sin indemnizaciones por despido y castiga a los que pagan prestaciones de desempleo. <strong>“El índice se basa en una visión miope del mercado laboral”</strong>, concluía la OIT.</p><p>En su <a href="http://espanol.doingbusiness.org/data/exploreeconomies/spain" target="_blank">última edición</a>, España está situada en el puesto número 28 de 190 países donde es más fácil hacer negocios, por detrás de Letonia o Georgia. Esa clasificación es la media de un conjunto de índices. El que mide la facilidad para abrir un negocio sitúa a España en el número 86;<strong> la adelantan Albania, Burkina Fasso, Liberia o Madagascar.</strong> Y el que considera los permisos de construcción la deja en el número 123, tras Armenia, Belice, Bután, Comoras o la República Democrática del Congo.</p><p>Quien fue su economista jefe lamenta que ser considerado<strong> “un instrumento de los gobiernos occidentales y los sectores financieros y empresariales</strong> de los países” lastre la eficacia del Banco Mundial, nacido al igual que el FMI de los acuerdos de Bretton Woods tras la segunda guerra mundial.</p><p>Para Javier Santacruz, economista e investigador de la Universidad de Essex (Reino Unido), el problema de <em>Doing Business</em> y de otros informes como el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/04/02/analisis_informe_pisa_15278_1012.html" target="_blank">PISA </a>(Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), que elabora la OCDE, es que <strong>“intentan extraer resultados muy contundentes, muy claros, con muestras muy pequeñas”</strong>. Con el añadido de que con ellos se hace luego política económica, “y eso es muy peligroso”, advierte. Santacruz suma a la lista de informes con problemas de fiabilidad el que firma la ONG <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2018/01/22/el_mito_recuperacion_economica_espana_74247_1011.html" target="_blank">Oxfam Intermón sobre desigualdad</a> y el del banco <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2017/11/15/la_espana_desigual_000_millonarios_mas_ano_millones_parados_espera_una_renta_minima_71905_1011.html" target="_blank">Credit Suisse sobre riqueza en el mundo</a>. El primero, porque considera “rico” a todo el que posee más de 100.000 euros en activos, “no en renta neta”. “Con sólo tener un piso por ese valor, un español ya es rico”, rebate. Y el segundo, porque no resta la inflación de la evolución de la bolsa. “Desde 2009”, apunta, “la bolsa de EEUU ha crecido un 400%”.</p><p>Errores cargados de ideología</p><p>Además, Javier Santacruz coincide con Stiglitz en que la economía ha sido reemplazada por la ideología en muchos de los informes de las grandes instituciones internacionales. Lo corrobora Alejandro Inurrieta, que trabajó en el gabinete del secretario de Estado de Economía David Vegara y no duda de que estos documentos <strong>“son informes de parte, manipulados políticamente por los gobiernos”</strong>. A juicio de Juan Laborda, profesor de Economía de la Universidad Carlos III, <strong>hasta los errores cometidos, y reconocidos</strong>, por estos organismos multilaterales <strong>tienen su “trasfondo ideológico”</strong>. Se refiere Laborda a las tres ocasiones, al menos, en que el FMI ha tenido que corregir sus propias directrices durante la última crisis económica mundial. Primero con la austeridad. Después con Grecia. El último año, con los salarios y los impuestos.</p><p>Fue en enero de 2013 cuando el entonces economista jefe del FMI, <strong>Olivier Blanchard</strong>, admitió que sus expertos se habían equivocado en los cálculos y utilizado <strong>un multiplicador fiscal de 0,5 en lugar de 1,5</strong>. Es decir, por cada dólar recortado en un presupuesto público, la economía nacional perdía dólar y medio, en lugar de sólo medio dólar. Habían <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2014/09/09/el_fracaso_austeridad_suaviza_discurso_ocde_del_fmi_sobre_recortes_salariales_21275_1011.html" target="_blank">infravalorado el perjuicio de las medidas de austeridad</a> en los países a los que recomendaban aplicarlas. Y habían instado a España, Portugal y Grecia, por ejemplo, a adoptar políticas demasiado severas que habían provocado un mayor deterioro de sus economías. <strong>“Los pronósticos subestimaron significativamente el aumento del desempleo y la caída de la demanda interior con la consolidación fiscal”</strong>, confesó Blanchard en su propio informe.</p><p>Cinco meses después, el FMI volvió a entonar el <em>mea culpa</em> por sus “notables fallos”, esta vez en el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2015/07/14/el_fmi_discrepa_del_acuerdo_con_grecia_sostiene_que_unica_solucion_son_anos_carencia_profundas_quitas_35403_1011.html" target="_blank">rescate a Grecia</a>. Sus técnicos pronosticaron que la economía griega se contraería un 5,5%, pero lo hizo un 17% sólo hasta 2012; previeron que el paro aumentaría un 15%, en cambio se disparó hasta el 25% en tres años. También la deuda pública creció muy por encima de lo que predijo el FMI. Tres años más tarde, el auditor interno del fondo, la<a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2014/11/04/una_evaluacion_interna_reprocha_fmi_quot_prematura_quot_apuesta_por_austeridad_23524_1011.html" target="_blank"> Oficina de Evaluación Independiente,</a> fue incluso más allá y admitió que <strong>las presiones políticas de los países de la UE le habían llevado a salvar a los bancos sacrificando a la economía griega</strong>. “No hubo un intento riguroso de articular un plan convincente para restaurar la sostenibilidad de la deuda en Grecia más allá de un programa de financiación oficial, del ajuste fiscal y las reformas estructurales”, reprocha el auditor, quien critica que se usaran<strong> “análisis superficiales y mecánicos</strong>”. Advierte incluso de que, en algunos casos, ni siquiera le fue posible saber quién en el FMI “tomó las decisiones” ni pudo “encontrar documentación de asuntos sensibles”. Años antes de que estallara la crisis y Grecia fuera rescatada, Joseph Stiglitz ya apuntaba en su libro que el FMI trabajaba con denuedo para asegurarse de que “los prestamistas del G-7 [los siete países más ricos del mundo] recuperaran su dinero”, más que para ayudar a la supervivencia de las economías nacionales.</p><p>Más adelante, lo que ha hecho el FMI ha sido rectificar antiguas recomendaciones. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2013/08/02/el_fmi_empeora_las_previsiones_paro_espana_bajara_del_hasta_2018_6520_1011.html" target="_blank"><strong>En 2013 pidió a España una bajada de sueldos del 10%</strong></a><strong> </strong>durante dos años, junto con un recorte en las cotizaciones a la Seguridad Social y una subida del IVA. Era su fórmula para crear empleo en un país entonces sumido en lo peor de la recesión. Según calculaba, el PIB subiría cinco puntos y el empleo, otros siete hasta 2018. También reclamaba al Gobierno <strong>un endurecimiento de la reforma laboral</strong>: despidos más baratos, el contrato único, menos discrecionalidad para los jueces en materia laboral, desregular la negociación colectiva… Dos años después, en un informe sobre los efectos de la devaluación salarial en España, Irlanda, Portugal, Italia y Grecia, el FMI constató que <strong>la bajada de sueldos en esos cinco países había sido perjudicial porque contrajo las economías de toda la zona</strong>.</p><p>Finalmente, en 2017 el FMI ha sorprendido a muchos recomendando <strong>subidas de impuestos a los más ricos</strong> y alabando los beneficios de <strong>la renta básica universal </strong>contra la desigualdad y la pobreza.</p><p>Modelos anticuados y pretensión de infalibilidad</p><p>Javier Santacruz cree que la culpa de estas equivocaciones hay que atribuirla a <strong>los supuestos para los modelos de predicción</strong> que utiliza el organismo. <strong>“Son los mismos que hace 30 años y la economía no funciona ahora igual”</strong>, explica, “por lo que se crean sesgos que, además, son siempre procíclicos [empujan en la misma dirección que el estado de la economía]”. Tanto el FMI como el Banco Mundial, recuerda, se han regido desde los años 90 de acuerdo con el decálogo del llamado <strong>Consenso de Washington</strong>: liberalización comercial y financiera, mínima intervención del Estado y estabilización macroeconómica. Y no parece que las directrices vayan a cambiar, lamenta el economista.</p><p>Pero aparte de la ideología, Joseph Stiglitz subraya un factor adicional que impide a los organismos multilaterales reconocer y enmendar sus frecuentes errores de cálculo: <strong>la “infalibilidad institucional”</strong>. “El FMI no se ha preguntado nunca por qué sus modelos subestimaron sistemáticamente la gravedad de las recesiones, o por qué sus políticas son siempre excesivamente contractivas”, resume.</p><p>Otro premio Nobel, <strong>Paul Krugman</strong>, <a href="https://elpais.com/economia/2013/04/19/actualidad/1366398440_370422.html" target="_blank">arremetió en su día</a> contra dos colegas, los economistas de Harvard <strong>Kenneth Rogoff </strong>y <strong>Carmen Reinhart</strong>, después de que se descubriera que el umbral que habían calculado para la deuda pública era producto de un error. En 2010, la idea de que, cuando <strong>la deuda de un país superaba el 90% de su PIB, el crecimiento económico se derrumbaba</strong> fue acogida con entusiasmo por los expertos, gobiernos e instituciones que defendían los recortes del gasto público. Rogoff y Reinhart admitieron un error en las <strong>tablas de Excel</strong> que utilizaron. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2015/07/20/krugman_confiesa_decepcion_con_tsipras_insiste_que_sin_quita_grecia_tendra_que_salir_del_euro_35648_1011.html" target="_blank">Krugman</a> dice que, además, <strong>“omitieron datos”</strong> y <strong>“emplearon unos procedimientos estadísticos poco habituales y muy cuestionables”</strong>. Pero lo que el premio Nobel reprocha con más dureza es que los cálculos de la pareja de Harvard se presentaron como un “hecho incuestionable” gracias al <strong>“intenso deseo de los legisladores, políticos y expertos de todo el mundo occidental de usar la crisis económica como excusa para reducir drásticamente los programas sociales”</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jan 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña P. Ramírez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El fiasco del 'Doing Business' sobre Chile: la ideología y los intereses que guían los informes del FMI y el Banco Mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Banco Mundial,Finanzas internacionales,FMI,Gasto público,Globalización,Recortes presupuestarios,OCDE,Crisis económica,Chile,Joseph Stiglitz,Políticas de austeridad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Stiglitz y Castells: diálogo sobre la viabilidad del euro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/stiglitz-castells-dialogo-viabilidad-euro_1_1131354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>infoLibre emitió en <em>streaming</em> desde Barcelona este jueves un diálogo público entre el premio Nobel de Economía<strong> Joseph E. Stiglitz</strong> y el exconsejero de Economía y Finanzas de la Generalitat  y catedrático de Hacienda Pública <strong>Antoni Castells.</strong></p><p>El acto, organizado por la Fundación La Caixa, ha sido organizado para el premio Nobel analice <strong>las posibilidades de superviviencia del euro después de que la crisis de 2008</strong> pusiera de manifiesto las deficiencias de la moneda única. Stiglitz es conocido por su visión crítica de la globalización, de los economistas neoliberales y de algunas de las instituciones internacionales de crédito como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Oct 2016 15:30:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Stiglitz y Castells: diálogo sobre la viabilidad del euro]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona,Euro,Joseph Stiglitz]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Stiglitz denuncia la “chapuza” del euro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/stiglitz-denuncia-chapuza-euro_1_1130285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a4cdffa1-4550-48bb-a5df-8bb81df502e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Stiglitz denuncia la “chapuza” del euro"></p><p>En su <a href="http://ebooks.fnac.es/el-euro-como-la-moneda-comun-amenaza-el-futuro-de-europa-joseph-e-stiglitz-9788430618279%20" target="_blank">nuevo ensayo</a>, Joseph Stiglitz da la impresión de que se viste el traje de astronauta para explicar que ha descubierto la luna en 2016. El execonomista jefe del Banco Mundial ha puesto el acento en lo que, en su opinión, <strong>“amenaza el futuro de Europa”</strong>: la moneda única. El rapapolvo dirigido contra los Ejecutivos de los 28 países miembros comienza ya en el prefacio del libro: “La historia de la zona euro es una lección de moral; evidencia que dirigentes que han perdido todo contacto con su electorado pueden concebir <strong>sistemas que no son buenos para los ciudadanos</strong>. Evidencia que los intereses financieros han primado con demasiada frecuencia en el progreso de la integración económica y que el entusiasmo demencial de la ideología y de los intereses puede desembocar en estructuras económicas quizás lucrativas para algunos, pero peligrosas para amplios sectores de población”.</p><p>A tenor de los agradecimientos y de las notas que figuran al final del libro, Stiglitz no ha leído los trabajos de <strong>economistas heterodoxos</strong> que, sin embargo, hace décadas que vienen hablando de la “chapuza” del euro, hasta el punto de constituir una suerte de subgénero editorial dentro y fuera de Francia (Frédéric Lordon, Jacques Sapir, Costas Lapavitsas, Cédric Durand etc.). En registros más “autorizados”, ya se ha diagnosticado las limitaciones del euro, como por ejemplo, Martin Wolf (analista del <em>Financial Times</em>, en <em>The Shifts and the Shocks</em>) o Amartya Sen, en 2011 (<em>El euro hace caer a Europa</em>). </p><p>Pero el panorama que describe el norteamericano, si bien no es nuevo ni demasiado sutil, tiene el mérito de ser <strong>exhaustivo</strong> (y más de actualidad que nunca, habida cuenta de los sobresaltos de los bancos italianos de este verano): denuncia el <strong>“fetichismo de los déficits” </strong>recogido en los tratados, la omnipotencia de <strong>Alemania</strong> en Bruselas, la falta de solidaridad del Norte de Europa en asuntos clave, la “navegación sin rumbo” en las cumbres de Bruselas (lo que denomina “estrategia al límite del precipicio”) o el control de los “tecnócratas” y las imposiciones antidemocráticas en Grecia. Sobre este último punto, llega a comparar los programas de la troika en Atenas con “el avión que lanza bombas a 15.000 metros de altura”, que resume: “El éxito [en ambos casos] se mide por los objetivos alcanzados y no por las vidas destruidas”.</p><p><strong>“Los sistemas monetarios nacen y mueren”</strong>, prosigue Stiglitz, que recuerda la experiencia de Bretton Woods (que duró menos de 30 años). Ahora bien “debemos pensar primero y antes de nada en los objetivos últimos: la <strong>prosperidad en Europa y los límites de la integración económica y política</strong>. La unión monetaria parece cada vez más una desviación, es cierto que bienintencionada, de la marcha en dirección de estos nobles objetivos”. En resumen, el euro se ha construido <strong>sin las instituciones políticas</strong> que habrían permitido, en paralelo, mantener unida una región tan desequilibrada como es Europa. Los padres fundadores eran “bienintencionados”, quiere pensar, pero han cometido importantes errores. Hoy es extremadamente difícil, opina, corregir esta “chapuza” inicial y es el momento de reconocer dichos errores originales para desbloquear la situación.</p><p>En el prefacio, el economista, egocéntrico (muestra su sorpresa, por ejemplo, por no haber recibido respuestas escritas de los dirigentes europeos tras la publicación de una tribuna crítica en <em>The New York Times</em>, en 2015), compara su enfoque, simétrica, al de... Tocqueville, en <em>De la democracia en América</em>: “A veces, un observador exterior puede ofrecer un análisis más exacto y más objetivo de la cultura y de la política que los que están directamente involucrados en los acontecimientos en curso”. En este punto de vista, desde la distancia, de un norteamericano sobre el estancamiento europeo efectivamente radica el interés del libro. Pero produce también sorprendentes distorsiones que corren el riesgo de frustrar a algunos lectores.</p><p>El análisis es, cuando menos, somero, en ocasiones. La forma en que Stiglitz se refiere al <strong>ordoliberalismo alemán</strong>, sin mencionarlo directamente, deja perplejo. Salvo error de quien suscribe estas líneas, esta teoría inventada en Alemania y documentada en numerosas obras sobre Europa, porque ha servido de pilar a la fabricación del euro, no se menciona ni una sola vez en la obra (sólo hay una nota, en el capítulo 6, que alude a las razones históricas de la “obsesión alemana por la inflación”). El economista prefiere hablar de “neoliberalismo” o de “fundamentalismo de los mercados”. Que no es lo mismo. </p><p>En un registro más político se advierte otro pero. Stiglitz sitúa al mismo nivel (desde las primeras líneas, en el prefacio, aunque también en el resto del libro) el <strong>auge de la extrema derecha en Europa y el separatismo catalán</strong> que amenaza la unidad del Estado español. Es cierto que el libro se terminó de escribir antes del referéndum del Brexit, pero este tipo similitudes a grandes rasgos –hay muchos otros en el texto– merecería un debate. ¿Sabe Stiglitz que es en Escocia y en Cataluña –dos territorios marcados precisamente por el auge independentista, donde también se escucha, desde los centros de poder, discursos de izquierdas contrarios a la austeridad que podrían interesarle para salir, precisamente, de una cierta forma de pensamiento único sobre Europa que él mismo denuncia con fuerza? Está claro que se le escapa y su análisis pierde fuerza.</p><p>Sin duda, lo esencial no se encuentra ahí. La audiencia de un Stiglitz a la escala de Europa no tiene nada que ver con la de economistas críticos, heterodoxos o “angustiados” (estos últimos muy divididos en lo que al euro respecta). Influye en (algunos) poderosos. Escribe en el libro que el ex primer ministro griego del Pasok, Georges Papandreu (en parte responsable del estancamiento en Atenas...) es su “viejo amigo”. En el pasado, dirigió, por petición del francés Nicolas Sarkozy entonces jefe del Estado, una comisión de economistas para reflexionar sobre las límitaciones del PIB. En Bruselas, trabajó con la Fundación de los socialdemócratas, la FEPS. En resumen, se escucha más al norteamericano en los centros de poder y, su punto de vista, después del de por ejemplo Paul Krugman en 2012, es importante. De pronto, la crítica del euro ya no queda reservada a la ultraderecha o a algunos economistas asociados a la izquierda crítica.</p><p><strong>Escenarios sin rumbo</strong></p><p>Así las cosas, los capítulos más interesantes son los tres últimos (9, 10 y 11), pese a ser discutibles. Exasesor de Bill Clinton, Stiglitz presenta los tres escenarios que permitirían a Europa salir de esta<strong> “navegación errática” mortal</strong>. Primero presenta el que prefiere, pero que considera la menos probable, una zona euro más integrada. La lista de los “cambios estructurales” que deberían introducirse es vertiginosa. Stiglitz aboga por una “unión bancaria” más ambiciosa que la que ya se ha puesto en marcha en respuesta a la crisis, el reparto de las deudas públicas de la zona euro (los eurobonos) o los “estabilizadores automáticos” de la zona euro (seguro de paro en los 19, lo que implica la creación de un presupuesto común). Insta también a Berlín a deshacerse de su excedente presupuestario, para reinyectarlo en la economía en forma de inversiones (misma postura, en este punto, que la defendida por la Comisión de Bruselas, que a menudo critica a Berlín por sus excedentes juzgados “excesivos”).</p><p>Estas reformas las defienden numerosos economistas. Stiglitz sólo repite, a menudo como aproximación, numerosos trabajos ya publicados sobre el tema estos últimos años, en Bruselas y fuera de la capital europea. Pero el profesor, calificado de progresista, sin hacer una lectura demasiado fetichista de los tratados va un poco más lejos cuando imagina escenarios para salir de la influencia de los criterios de Maastricht (lo que resume con una fórmula letal: “Instaurar un marco presupuestario común diferente a un pacto de suicidio colectivo”). Propone centrar la vigilancia presupuestaria de los Estados a partir de la evolución de su “déficit estructural”, “lo que existiría si la economía tuviese pleno empleo”. También distingue entre “gastos de consumo” (en el sentido general del término) y “gastos de inversión”, capaces de garantizar la reactivación económica.</p><p>En el mismo orden de cosas, aboga por <strong>“más flexibilidad en la gestión del sistema bancario” </strong>de la zona euro. Y va más allá: el Banco Central Europeo podría, en su opinión, fijar un tipo de interés único para la zona euro (ahí no tiene mucho eleccion...), todo ello con la puesta en marcha, en paralelo, de “normas reglamentarias” de geometría variable, según los países y lo saneado que esté su sistema bancario (es decir las obligaciones variables sobre los niveles de fondos propios de los bancos, ese colchón que deben financiar en caso de duro golpe).</p><p>Para Stiglitz, no se trata tanto de acabar con las “reglas” que tanto gustan en Berlín, sino de utilizar estas <strong>reglas de forma más flexible</strong>. Frente a la arrogancia de una Alemania  centrada en la defensa de sus certidumbres económicas, apuesta por un aproximación más modesta de la teoría, que permitiría, también dar nuevos “márgenes de libertad” a los países, según sus especificidades y su historia económica. “Alemania subraya que es importante respetar las normas. Respetar malas normas puede llevar a la catástrofe [...] Es difícil concebir un conjunto de reglas que sea apropiado para todos los países, en todas las circunstancias. De hecho, debemos admitir los límites de nuestro saber”. Pero en su opinión, estos planteamientos tienen pocas posibilidades de ver la luz a corto plazo, dada la situación política en el continente. Estos cambios “son mucho menos que el grado de integración económica y política constatada en Estados Unidos y en otras estructuras federales que comparten una moneda. Pero es mucho más que lo que existe hoy”, adelanta, consciente de la amplitud del desafío.</p><p>El autor dedica un capítulo a plantear otro escenario, el de un <strong>“divorcio amistoso”</strong>. No sería necesariamente la fragmentación del euro en 19 monedas diferentes, sino algunas “agrupaciones” geográficas de divisas (“dos o tres”). En concreto, escribe que una Grecia fuera del euro según un protocolo bien definido (y que incluye una restructuración de la deuda) sería más favorable que la Grecia actual, atrapada en los programas de austeridad de la troika. También recupera una idea controvertida: la salida de Alemania de la zona euro para resolver la crisis. Sería “un medio más sencillo para sanar a Europa”. Y precisa: “La salida de algunos países del Norte permitiría a otros ajustar sus tipos de cambio con relación a dichos países. Este ajuste les ayudaría a restablecer sus balanzas de pago sin que tengan que recurrir a las recesiones o al estancamiento para controlar las importaciones”.</p><p>Último escenario de Stiglitz, el del <strong>“euro flexible”</strong>, donde el euro de un país podría variar su valor con relación al de otro. El punto clave aquí pasa por garantizar una “estabilidad de los tipos de cambio relativos”, aunque tampoco aquí está nada ganado. Si quieren evitar una salida desordenada –y muy costosa– del euro, para iniciar uno de estos escenarios “virtuosos”, los europeos tendrán que demostrar cooperación –por no decir solidaridad–, de la que adolecen desde que llegaron los primeros sobresaltos de la crisis. Estamos muy lejos de ese punto. Como escribe Stiglitz con grandilocuencia, <strong>“Europa merece algo mejor, el mundo también”.</strong></p><p>__________________</p><p><strong>Traducción</strong>: Mariola Moreno</p><p><strong>El Euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa, </strong><em>El Euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa</em>de Joseph Stiglizt. Editorial Taurus. Precio: 10,99 euros. A la venta en España a partir del 15 de septiembre.</p><p><strong>Leer el texto en francés:</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_62887"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ludovic Lamant (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Stiglitz denuncia la “chapuza” del euro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bruselas,Unión Europea,Crisis en la eurozona,Joseph Stiglitz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joseph Stiglitz: “El PP es uno de los causantes de que España esté en la bancarrota”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/joseph-stiglitz-pp-causantes-espana-bancarrota_1_1118477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a4cdffa1-4550-48bb-a5df-8bb81df502e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joseph Stiglitz: “El PP es uno de los causantes de que España esté en la bancarrota”"></p><p>El Nobel de Economía de 2001, <strong>Joseph Stiglitz</strong>, ha criticado el mensaje alarmista que los partidos políticos tradicionales en España están lanzado sobre las nuevas formaciones y ha acusado al Partido Popular de generar un "miedo electoralista" cuando él es "uno de los causantes de que España esté en bancarrota".</p><p>"No es un miedo justificado. En todo caso el PP sí es uno de<strong> los causantes de que España esté en bancarrota</strong>. No solo por la corrupción asociada al partido, sino también por el hecho de que estuvieran tan íntimamente vinculados con la burbuja inmobiliaria que provocó la bancarrota", <a href="http://www.revistavanityfair.es/la-revista/articulos/joseph-stiglitz-podemos-tsipras-troika-15-m/21427" target="_blank">afirma Stiglitz en una entrevista a Vanity Fair.</a></p><p>El profesor de la Universidad de Columbia y ex vicepresidente del Banco Mundial incide en que este "<strong>miedo electoralista</strong>" es algo que "pasa en todas partes", ya que los partidos de derecha "meten miedo cuando no pueden convencer a la gente con argumentos".</p><p>Sobre sus encuentros con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, Stiglitz apunta que, aunque trataron este tema, se centraron "mucho más" en las medidas positivas que <strong>debería adoptar el movimiento progresista</strong>.</p><p>En este sentido, admite que es "<strong>una consecuencia inevitable</strong>" que algunos de los políticos a los que ha asesorado le hayan utilizado para legitimar a sus gobiernos, pero remarca que intenta minimizar ese riesgo, "dejar claro que apoya a un gobierno cuando adopta las medidas adecuadas y que lo criticará si adopta las equivocadas".</p><p>Por otro lado, incide en que el PIB no es un buen indicador del éxito económico, ya que puede subir y "casi nada se soluciona", al mismo tiempo que considera "cínico" decir que España ha tenido éxito porque la tasa de paro sólo es del 23%. "Sería todavía más elevada si tanta gente con talento no se hubiera marchado del país", apostilla.</p><p>Stiglitz alerta de que con la tasa de mejora actual, España tardará "<strong>años, quizá una década, en volver a ser una economía normal</strong>" y, entretanto, la destrucción de su potencial crecimiento futuro es enorme. "Por eso creo que es un gran error hablar de éxito. El presidente lo dice porque es un político", resalta.</p><p>Asimismo, remarca que al <strong>auge de movimientos de extremada derecha, extrema izquierda o independentistas</strong>, como es el caso de Cataluña, son otra manifestación "del fracaso de la zona euro", que ha logrado "extender la depresión y recesión, el desastre por toda Europa, y esto ha generado apoyo a partidos que amenazan la continuidad".</p><p>En este contexto, cree que en la situación en la que se encuentra el euro ahora "<strong>puede sobrevivir</strong>", pero agrega que la supervivencia "no es sinónimo de éxito". "Se suponía que el euro iba a traer prosperidad, solidaridad, y ha traído recesión y división. Está claro que los últimos  tres años han sido malos para Europa por culpa del euro. Y sí, creo que se puede abandonar", remarca.</p><p>En su opinión hay tres posibilidades:<strong> reformar la zona euro</strong>, que sería lo mejor; una separación completa, o crear un euro más flexible, es decir, algo a medio camino entre el MTC (Mecanismo de Tipos de Cambio), que no era una unión monetaria pero que tenía utilidad, y la eurozona.</p><p>Respecto al problema de los refugiados en Europa, remarca que "<strong>no tiene sentido</strong>" pedirles a los países de la eurozona con una tasa de paro muy alta que encuentren empleo a estas personas, sobre todo cuando no hay trabajo "debido a las políticas alemanas".</p><p>"Cuando no hay suficiente trabajo, si tienes a más personas buscando empleo sube la tasa de desempleo. Los refugiados llegan con algo de dinero, lo cual estimula un poco la economía, pero cuesta creer que la tasa de paro no vaya a subir. Por eso, en cierto sentido, todos quieren ir a Alemania.<strong> Lo irónico es que Alemania ha creado el problema</strong>", critica.</p><p>Sobre Grecia, cree que la troika sometió a "<strong>un verdadero chantaje</strong>" al Gobierno de Alexis Tsipras, ya que amenazaron con dejar caer todo el sistema bancario griego si no cedía. "Y como el BCE controla todos los resortes, lo intimidaron. Así que diría que lo entiendo, pero no sé si ha tomado la decisión correcta", admite.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[bf241c8e-59eb-46c6-b2bc-a3065779ffa1]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2015 11:46:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Joseph Stiglitz: “El PP es uno de los causantes de que España esté en la bancarrota”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deuda pública,PP,Crisis económica,Joseph Stiglitz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pantomima transpacífica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pantomima-transpacifica_1_1118281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2fbd365f-6a3a-4099-8f18-1cd81049f763_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pantomima transpacífica"></p><p>Los negociadores y ministros de Estados Unidos y otros 11 países de la cuenca del Pacífico se reúnen en Atlanta en un esfuerzo por ultimar los detalles del nuevo Trans-Pacific Partnership (TPP, Partenariado Trans-Pacifico) –el acuerdo fue adoptado el pasado 5 de octubre–, y es necesario un análisis sobrio de su contenido. El mayor acuerdo de comercio e inversión regional de la historia no es lo que parece.</p><p>Se ha hablado mucho sobre la importancia del TPP para el “libre comercio”. En realidad se trata de un acuerdo para gestionar las relaciones comerciales y las inversiones de sus miembros. <strong>Y hacerlo en nombre de los grupos de presión empresariales más poderosos de cada país</strong>. No nos equivoquemos: es evidente por la naturaleza de las principales cuestiones pendientes, sobre las que los negociadores siguen regateando, que el TPP no tiene que ver con el "libre" comercio.</p><p>Nueva Zelanda ha amenazado con retirarse del acuerdo por la manera en que Canadá y los EE.UU. controlan el comercio de productos lácteos. Australia no está contenta con la forma en que los EE.UU. y México regulan el comercio de azúcar. Y los EE.UU. no están contentos con la forma en que Japón gestiona el comercio del arroz. Estas industrias están respaldadas por bloques de votantes importantes en sus respectivos países. Y estos temas representan sólo la punta del iceberg en términos de cómo el TPP impondrá una agenda que en realidad va en contra del libre comercio.</p><p>Para empezar, tenga en cuenta los efectos de un acuerdo que <strong>amplía los derechos de propiedad intelectual de las grandes compañías farmacéuticas</strong>, como hemos conocido gracias a las versiones filtradas del texto de negociación. La investigación económica demuestra claramente que tales derechos de propiedad intelectual no sirven para promover la investigación, en el mejor de los casos. De hecho, hay pruebas de lo contrario: cuando el Tribunal Supremo invalidó la patente de Myriad sobre el gen BRCA, se produjo una explosión de innovaciones que se tradujeron en mejores pruebas menos caras. En efecto, las disposiciones del TPP <strong>restringirán la competencia abierta y aumentarán los precios para los consumidores</strong> en los EE.UU. y en todo el mundo: anatema para el libre comercio.</p><p>El TPP regulará el comercio de productos farmacéuticos a través de una serie de cambios de unas reglas aparentemente arcanas sobre temas como "la vinculación de patentes", la "exclusividad de datos", y datos “biométricos". El resultado real es que se permitirá expandir a las empresas farmacéuticas –a veces casi por tiempo indefinido– sus monopolios sobre los medicamentos patentados, <strong>excluir a medicamentos genéricos más baratos del mercado</strong>, e impedir a competidores "biosimilares" la introducción de nuevos medicamentos durante años. Así es como el TPP regulará el comercio de la industria farmacéutica, si los EE.UU. se salen con la suya.</p><p>Del mismo modo, considere cómo los EE.UU. esperan utilizar el TPP para regular el comercio de la industria del tabaco. Durante décadas, las empresas tabacaleras estadounidenses han utilizado mecanismos de defensa para los inversores extranjeros creados por acuerdos similares al TPP para luchar contra regulaciones destinadas a frenar el flagelo para la salud pública que es el consumo de tabaco. Bajo estos sistemas de resolución de controversias inversores-Estado (ISDS), los inversores extranjeros adquieren nuevos derechos para demandar a los gobiernos nacionales ante mecanismos de arbitraje privados <strong>por reglamentos que consideren una amenaza para la rentabilidad</strong><strong> esperada</strong> de sus inversiones.</p><p>Los intereses empresariales internacionales consideran imprescindibles los ISDS para proteger los derechos de propiedad donde no existen el imperio de la ley y tribunales creíbles. Pero este argumento no tiene sentido. Los EE.UU. están exigiendo el mismo mecanismo en un mega-acuerdo similar con la Unión Europea, la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), a pesar de que no hay duda sobre la calidad de los sistemas jurídicos y los tribunales de Europa.</p><p>Todo el mundo está de acuerdo, los inversores –cualquiera que sea su domicilio fiscal– merecen ser protegidos contra  expropiaciones o regulaciones discriminatorias. Pero los ISDS van mucho más allá: imponen la obligación de compensar a los inversores por las pérdidas de beneficios esperados y podría ser invocados incluso cuando las reglas no son discriminatorias y los beneficios se obtienen causando daño a la sociedad.</p><p>Actualmente Philip Morris International ha llevado a los tribunales a Australia y Uruguay (que no es socio del TPP) <strong>por exigir que los cigarrillos lleven etiquetas que adviertan de su peligro para la salud</strong>. Canadá, bajo amenaza de una demanda similar, se echó atrás de introducir una etiqueta de advertencia igualmente eficaz hace unos años.</p><p>Dado el velo de secreto que rodea a las negociaciones del TPP, no está claro si el tabaco será excluido parcialmente de los ISDS. De cualquier manera, la cuestión más amplia sigue estando ahí: estas disposiciones hacen que sea difícil a los gobiernos ejercer sus funciones básicas: la protección de la salud y la seguridad de sus ciudadanos, garantizar la estabilidad económica y la protección del medio ambiente.</p><p>Imagínese lo que habría ocurrido si esas disposiciones hubieran estado en vigor cuando se descubrieron los efectos letales del amianto. En lugar de cerrar las fabricas y obligar a los fabricantes a indemnizar a los perjudicados, <strong>bajo los ISDS, los gobiernos hubieran tenido que indemnizar a los fabricantes por no matar a sus ciudadanos</strong>. Los contribuyentes habrían pagado dos veces: primero por el daño causado a su salud por el amianto, y luego para compensar a los fabricantes por sus ganancias perdidas cuando el gobierno intervino para regular un producto peligroso.</p><p>No debe sorprender a nadie que los acuerdos internacionales de los Estados Unidos regulen, en vez de liberalizar, el comercio. Es lo que sucede cuando el proceso de decisión de las distintas políticas se cierra a las partes interesadas no empresariales;  por no hablar de los representantes elegidos por el pueblo en el Congreso de los EE.UU..</p><p>La versión original de este artículo apareció en <a href="http://www.socialeurope.eu/2015/10/the-trans-pacific-free-trade-charade/" target="_blank">Social Europe</a>. La traducción al español ha sido publicada por <a href="http://www.sinpermiso.info/textos/la-pantomima-del-tpp" target="_blank">sinpermiso</a>.</p><p> <a href="http://ctxt.es/es/20151014/Politica/2548/TPP-Partenariado-Trans-Pacifico-EE-UU-Pacifico-libre-comercio-Internacional-Estados-Unidos-Asia-El-TTIP-un-tratado-bajo-sospecha.htm" target="_blank">Lee el artículo en Ctxt</a> </p><p> <span id="txt"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joseph Stiglitz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La pantomima transpacífica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Australia,Canadá,Capitalismo,Economía,Estados Unidos,Globalización,Japón,México,Joseph Stiglitz,Tratado de Libre Comercio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto no es Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/no-europa_1_1116723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>"Rusia no está en Europa. Nunca lo estuvo"</strong>. Así, sin saludo ni despedida, sin cariño, fue la respuesta que obtuve de la embajada rusa a una consulta que le hice en relación con la solicitud del visado que requería mi visita turística a San Petersburgo.</p><p>Dejando a un lado la forma de la contestación  –asaz expresiva por sí misma– su contenido me dejó estupefacto. Sí, ya sabía yo de la extensión inabarcable de los antiguos dominios de los zares, que hasta prácticamente un siglo incluían a Finlandia por el oeste y que por el este se pierden en lo más profundo de Asia, lo que le ha llevado a rozarse con Japón o China, no siempre afectuosamente. Pero también tenía claro que el drama de la historia europea siempre se<strong> había representado con el concurso  del gigante del este; y que la cultura lo había plasmado en multitud de creaciones</strong> entre las que me parece una muestra indiscutible <em>Guerra y Paz</em> (1869) de León Tolstói, donde se recoge vívidamente la dialéctica entre las potencias europeas –Rusia incluida– sobre el campo de batalla que tantas veces ha sido Europa.</p><p>Con la estupefacción vino la interrogación, que fue a poner su foco sobre una de esas creencias cuyo contenido uno da por supuesto. Esas creencias de las que hablaba Ortega y Gasset en su ensayo titulado <em>Ideas y creencias</em> constituyen, en efecto, el subsuelo de la vida sobre el que cada cual hace la suya. De ellas no somos conscientes, a decir del filósofo, porque en ellas estamos, hasta que la propia vida, en uno de sus imprevisibles giros, nos coloca en <strong>el estado de consciencia que conlleva su examen crítico</strong>. Y el episodio del visado me colocó a mí ante la cuestión de qué puñetas queremos decir cuando nombramos Europa, una palabra constantemente pronunciada en los medios, escrita en multitud de textos que a diario se publican, presente como objeto de investigación histórica, cultural, económica, sociológica, etc., en innumerables ensayos y estudios de organismos oficiales. Una de esas palabras preñada de un universo simbólico inaprehensible en su complejidad que, sin embargo y al acabar convirtiéndose en fetiche, hace posible la ilusión de una entidad simple.</p><p>¿Podemos demarcarla territorialmente? Lo hacemos de hecho mediante la convención política, y por la fuerza pretendemos convertirla en fortaleza inexpugnable luchando con pocos escrúpulos humanitarios contra la migración exterior. Análogamente a como puedo decir quién soy yo señalando el cuerpo propio, la cuestión de la identidad de Europa se puede despachar señalando ese trozo del mapamundi plasmado en los billetes de euro. Pero, de igual forma que la experiencia íntima nos dice que el yo no se reduce a un organismo, la honestidad intelectual nos dice que identificar Europa con un territorio es una respuesta simple a algo que <strong>exige una más profunda reflexión, y que involucra dimensiones que trascienden la geografía, tales como las de la civilización, la religión o la política</strong>. Por no mencionar las vinculaciones de distinta índole que existen entre Europa y ese mito que en ocasiones se usa para justificar el choque de civilizaciones, y que se ha dado en llamar "mundo occidental" u "Occidente" sin más.  Éste es, sin duda, hijo de Europa, resultado de la semilla de la modernidad, esparcida allende las costas del continente europeo. Es una idea que encontramos en el libro de Georges Corm, intelectual de origen libanés, titulado Europa y el mito de Occidente, expresada así: <strong>"Occidente hijo de Europa, pero que se convierte también en el padre protector de ésta, mientras que la modernidad es el Espíritu Santo que sopla sobre el mundo"</strong>. El espíritu de la modernidad que se ha encarnado en el proceso de secularización y el librepensamiento, en los derechos humanos como principios éticos universales y en la ciencia como ideal de conocimiento.</p><p>Nos viene bien la mirada extranjera de este profesor de la universidad Saint-Joseph de Beirut para hacer visible la estofa mítica que obnubila la percepción del ente Europa a quienes nos reconocemos sus hijos. Él la detecta sin dudarlo cuando repasa su historia y no encuentra ese "continuum mental" –dice– que constituya <strong>el corazón de la civilización occidental, diferente al de cualquier otra</strong>. Porque, en efecto, la historia de Europa está plagada de rupturas, fragmentaciones, movilidad. La estabilidad no ha sido un rasgo específico del devenir de sus comunidades políticas, traspasadas de tensiones religiosas y nacionales, sometidas de continuo a guerras sin número, a redefiniciones de fronteras, que, en el último siglo, por cierto, se han dado de manera notable con las dos guerras mundiales, pero también tras éstas con la reunificación de Alemania, la descomposición de la URSS, la guerra de los Balcanes…</p><p>Hemos de afrontar la verdad de nuestra historia por mucho que nos complazca una<strong> "mitideología"</strong> –como la llama Georges Corm– que nos regala un relato narcisista del que, paradójicamente, Europa queda presa e incluso fagocitada al tener su sentido último en la justificación del ser de Occidente ("el mundo libre", decían voces demasiado ingenuas o simplemente cínicas), y, por ende, del de Oriente y la consiguiente confrontación de civilizaciones. Ese relato satisface la necesidad que todo pueblo tiene de identificación de sus raíces, de pureza y nobleza en sus orígenes. En el caso de Occidente forma parte de esa visión el mito histórico de la Grecia clásica, inmaculada cuna de nuestra civilización, donde sus fundadores <strong>trazaron con su sangre la línea roja que Oriente no debe atravesar</strong>. Pero no se olvide que toda ideología tradicional, religiosa o secular, padece la misma dolencia a decir de Mario Bunge: el simplismo. En palabras suyas que encontramos en su libro Filosofía política: "La simplicidad las hace atractivas y peligrosas a la vez, puesto que la realidad es más compleja que cualquier teoría", y muy útiles para los fanáticos, esto es, los extremistas intolerantes, los cuales se caracterizan por dividir la humanidad en amigos y enemigos. </p><p>Como en la novela de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde (1886), donde la ficción sirve de vehículo para reflexionar sobre la esencia moral del ser humano, Europa, a juzgar por su historia, posee un alma dual. Thánatos y Eros, las dos pulsiones reconocidas por Sigmund Freud en la psique humana, y que a escala colectiva tienen su correspondencia respectiva con la barbarie y la civilización. Diríase que, como el Dr. Jekyll en la novela, <strong>Europa quiso librarse de sus pulsiones bárbaras con la modernidad y su maduración, que no fue otra que la Ilustración</strong>, cuando toma consciencia del valor de la libertad para hacer la historia y romper con el padecimiento de su fatalidad. Cosa decisiva también en la conformación de la identidad propia; no sólo qué genes son los que definen mi ser, sino quién quiero ser desde la consciencia de que la historia, como las biografías, se va haciendo con las acciones de sus sujetos. Aquí seguramente radica la mayor aportación del pensamiento europeo al legado universal de la humanidad: en los conceptos de libertad, igualdad y fraternidad, que requieren un activismo político incompatible con el conformismo de quien entiende su identidad como esencia inalterable. <strong>Sobre ellos cabe fundamentar una ética universalizable siempre y cuando se conjure el peligro cierto que implica el narcisismo occidentalista </strong>en contacto con el cual los mencionados conceptos se diluyen. Frente a ellos, pero suplantándolos y desactivándolos como referentes de la acción política en el contexto de la comunidad internacional, nos tropezamos continuamente con los "intereses de Occidente", "auténtica nebulosa de inconfesables intereses materiales de redes más o menos ocultas que se adjudica la virtud de los valores morales y democráticos, más recientemente calificados de judeocristianos conforme al aire de los tiempos", en expresión de Georges Corm.</p><p>Por este camino Europa mengua en su protagonismo histórico, pues <strong>pierde vigor moral al renunciar a los valores que ella misma ha convertido en universales</strong>, y que pueden ser simultáneamente sus intereses legítimos al ser posible procurarlos sin impedir que cada cual satisfaga sus necesidades y aspiraciones básicas. Constituyen seguramente su genotipo más luminoso concebido en el que quizá es el tramo más brillante de su genealogía, en la Ilustración, cuando el pensamiento europeo alumbra el derecho de los seres humanos a vivir bien aquí, en la Tierra, al margen de lo que puedan ordenar los dogmas escatológicos de la religión. Y, sin embargo, persistimos en este siglo en mantener el poder determinante de ideologías que, como nos advierte Mario Bunge en el libro citado, son parte del problema, ya que exigen una fe acrítica y "piden que apartemos nuestra atención de este mundo… <strong>las ideologías dominantes ofrecen soluciones listas para usar, ideadas con herramientas anticuadas</strong>, soluciones que con frecuencia han sido diseñadas para proteger intereses privados en lugar de a la humanidad". Ideologías de las que actualmente es cautiva la Unión Europea, que desactivan su capacidad inspiradora más allá de la defensa de los intereses económicos recogidos en el Consenso de Washington impuesto por el FMI, el Banco Mundial y la OMC y que se ajustan a los principios ideológicos del capitalismo de libre mercado, cuyos fundamentos económicos son cuanto menos polémicos.</p><p>En esta coyuntura hay que entender el proceso de depauperación al que se halla sometida Grecia, el cual la Unión Europea contempla desde la absoluta fidelidad a la fría lógica de funcionamiento del sistema financiero global. <strong>La timorata política diseñada en las instituciones comunitarias y en las nacionales de cada país engendra leyes de turbio fondo ético carentes de una visión que vaya más allá del corto plazo electoral</strong>. Las cuestiones que requieren serios debates sobre la base de un riguroso conocimiento de las realidades sociales, como es el caso también de la inmigración, se despachan mediante la aplicación de fórmulas simples deducidas de supuestos que rara vez son sometidos a examen crítico, cuando no son simples prejuicios irracionales. No vale aquí echar mano del positivismo jurídico –el cual parece amparar cierta forma bastante extendida en nuestro entorno de hacer política– pues, lejos de lo que sostiene,  ni la ley es amoral ni la justicia es lo que la ley vigente estipula, al margen de consideraciones éticas.</p><p>El caso de Grecia, insistamos, como escribió Joseph Stiglitz recientemente en las páginas de economía del periódico <em>El País</em>, ha demostrado que el BCE y los líderes europeos "únicamente van a realizar miopes exigencias relativas a políticas electorales". <strong>La crisis económica, y particularmente el fiasco heleno, han puesto a prueba la solidaridad europea</strong>, que se ha demostrado muy debilitada, cuando el euro se suponía que la tenía que fortalecer. Por cierto, el premio Nobel de economía titula su artículo con este desazonador interrogante: "¿el último acto de Europa?"; porque está muy claro para él que es intrínseco a la actual estructura de la moneda única, lejos de estimular la convergencia entre los países comprometidos en ella, promover su divergencia, ya que a medida que el capital y las personas con talento dejan las economías afectadas por la crisis, estos países se vuelven menos capaces de pagar sus deudas. Otro síntoma más de que Europa se diluye en la corriente de una historia en la que ella hace tiempo que dejó de llevar la iniciativa convertida en vasalla de los señores feudales que gobiernan Occidente y presa intelectual de su mitideología, que la arrastra al horizonte de la guerra de civilizaciones. <strong>¿Es que no ha aprendido las lecciones de su pasado? </strong>Como advierte Georges Corm observando el panorama internacional con una mirada libre del sesgo occidentalista: "Al otro lado de la frontera occidental del espíritu no faltan imprecaciones contrarias que denuncian una nueva cruzada, esta vez judeo-cristiana, un intolerable rebrote de imperialismo, una nueva impostura democrática que se acicala hipócritamente de humanismo y derechos humanos. ¿No hay en ello signos precursores de una nueva agitación?".</p><p>_______________</p><p><strong>José María Agüera</strong> es socio de <strong>info</strong><strong>Libre</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José María Agüera]]></author>
      <media:title><![CDATA[Esto no es Europa]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Europa,Geopolítica,Historia,Rusia,Joseph Stiglitz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Óscar López recomienda un ensayo de Stiglitz sobre el aumento de la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/oscar-lopez-recomienda-ensayo-stiglitz-aumento-desigualdad_1_1116436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f12059f6-7d84-43ee-999e-7739b976514b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Óscar López recomienda un ensayo de Stiglitz sobre el aumento de la desigualdad"></p><p>¿Por qué aumenta tan rápido la desigualdad, <strong>qué efectos tiene sobre la cohesión social </strong>y cómo afecta a la economía? Estas son algunas de las preguntas centrales a las que trata de responder el premio Nobel Joseph Stiglitz en <em>El precio de la desigualdad</em>, un ensayo que recomienda leer el portavoz del PSOE en el Senado, Óscar López.</p><p>"El libro demuestra muy claramente cómo en Estados Unidos se ha ido acumulando cada vez más riqueza en menos manos", subraya López, para quien la brecha entre ricos y pobres <strong>es también un tema de interés en España</strong>, y que no duda en reclamar más peso en las agendas políticas para abordar la cuestión.</p><p>El político socialista aclara que no sólo lee ensayos este verano –"<strong>me encanta Lorenzo Silva</strong> y llevo meses enganchado a sus libros", confiesa–, pero añade le interesó comprobar con la lectura del texto de Stiglitz "cómo se va cumpliendo la teoría marxista de acumulación de capital". "No se aplicación política, claro", puntualiza, "pero sí el plano teórico".</p><p><em>El precio de la desigualdad </em>es, apunta la editorial, una "contundente crítica" a las ideas del libre mercado y demuestra que la dirección que han tomado muchas sociedades es "injusta" e "insensata". Y es que, apunta Stiglitz, <strong>"los mercados, por sí solos, no son ni eficientes ni estables"</strong>, sino que "tienen a acumular la riquezaen manos de unos pocos".</p><p><a href="http://www.megustaleer.com/libros/el-precio-de-la-desigualdad/TA00694" target="_blank"><em>El precio de la desigualdad</em></a>. Joseph Stiglitz. Taurus, 2012. 504 páginas. 20 euros.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[34d882fb-d730-4598-a537-e58a3cc898b9]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Aug 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ibon Uría]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Óscar López recomienda un ensayo de Stiglitz sobre el aumento de la desigualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad económica,Desigualdad social,Libros,PSOE,Senado,Óscar López,Joseph Stiglitz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay dos fundamentalismos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/hay-fundamentalismos_1_1114110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Es difícil no sentir el vértigo de lo incomprensible, de lo inhumano ante la realidad del Holocausto, los crímenes de masa, y hoy la decapitación. La decapitación es “un arma psicológica muy potente”, había dicho el asesino noruego de Utoya, lamentando no haber podido <strong>cumplir su intención de decapitar a tres personalidades del Gobierno</strong>, de las cuales una era la primera ministra Gro Harlem. En la tormenta que agita Europa, entre el yihadismo y la extrema derecha, Noruega es un ejemplo paradigmático.</p><p>Con alrededor de 100.000 dólares de ingreso por persona y año, este país, más rico que Catar gracias al petróleo recientemente descubierto, es quizás también el más democrático del mundo, es en todo caso el país con la tasa de desigualdad más baja –para no hablar de una igualdad de género real, de la calidad de la educación, de una amplia cobertura social y de prisiones centradas en una rehabilitación inteligente–. Las ciudades están limpias y son salubres, sin esos cinturones de barrios para los desfavorecidos, inmigrantes, indocumentados o sin trabajo y otros mal integrados, como se ven en la mayoría de los países europeos. Y es, sin embargo, en Noruega donde <strong>la extrema derecha se ha  manifestado de manera más violenta </strong>y donde el islamismo ha echado raíces. </p><p>Este país rico ha sido mucho tiempo reticente en cuanto a la entrada de inmigrantes no europeos y ha rehusado recientemente la entrada de 125 refugiados sirios que habrían podido ser “un peso para la Seguridad Social”. Mientras que<strong> los musulmanes representan sólo un 5% de la población</strong>, están relativamente bien integrados y tienen más posibilidades de vivir mejor que en otros países europeos, el pasado agosto un jugador de fútbol de origen paquistaní declaró públicamente su apoyo incondicional al Estado Islámico, a la decapitación y la pena capital aplicados por la sharía. 150 noruegos se han unido a ellos en Siria, de los cuales algunos son adolescentes. Otros piden la instauración de un Estado Islámico a las órdenes de Daesh (la fuerza militar más dinámica de Oriente Medio y un totalitarismo semejante al nazismo), imponiendo la sharía en el Gr/Onland, un barrio de Oslo cercano al parlamento. El número de religiosos musulmanes no cesa de aumentar y el número de violaciones en nombre de la sharía está lejos de ser insignificante. </p><p>Se habría podido creer que esta rica democracia estaba al abrigo de los extremismos, pero en realidad la situación convierte a Noruega en el paradigma de lo que se halla, en mayor o menor grado, en todos los países europeos. En todas partes el crecimiento de las extremas derechas por un lado –cobijadas por las derechas a las que frecuentemente resultan útiles–, con su cortejo de nacionalismo, racismo, antisemitismo, y, por otro, la <strong>implantación real de un islamismo radical y su proselitismo</strong>,así como el avance de un yihadismo ideológico y militante, plantean un problema difícil de soslayar. Y las soluciones son difíciles de creer: por ejemplo, las cuotas de inmigrantes por país. </p><p>De los 34 países más industrializados,<strong> Alemania es el que más inmigrantes atrae, seguida por Estados Unidos</strong>, Turquía, Suecia, Italia y Francia –esta última habiendo así perdido su reputación de tierra de asilo–, con sólo un 22% de la solicitudes tomadas en cuenta, en comparación con un promedio de 45% en el resto de la Unión Europea. Decidir desde Bruselas que Francia deberá aumentar en un 14% el número de sus peticiones de asilo, es decir 2.375 refugiados, no parece serio. Ni Alemania con un 18% más, ni Italia con un 11% son una solución de los problemas reales cuando, entre otros, cuatro millones de refugiados sirios apilados en los países vecinos –Turquía, Líbano– esperan una solución de larga duración. España, cuya tasa de inmigrantes se contaba entre las más grandes del mundo, a causa del desempleo es hoy el único país de la Unión que pierde población.</p><p><strong>"Los dos se sostienen mutuamente"</strong></p><p>Ahora bien, si hay un recrudecimiento religioso –islamista, creacionista (en Estados Unidos), judío (Israel), católico y protestante–, hay también lo que <strong>Joseph Stiglitz llama un </strong>“<a href="http://www.cfr.org/globalization/market-fundamentalism-review-joseph-stiglitzs-globalization-its-discontents/p4663" target="_blank"><strong>fundamentalismo mercantil</strong></a>”, es decir la extensión desmesurada de la esfera de la mercancía a todos los aspectos de la vida social, afectiva, política, cultural y hasta espiritual. El capitalismo mundial goza de buena salud, las crisis y las guerras lejos están de afectarlo: está en plena expansión paralelamente al incremento de las desigualdades. Sólo un 10% de la población detenta hoy el 86% del capital mundial. </p><p>Para el filósofo Patrick Viveret, “<strong>los dos fundamentalismos se sostienen mutuamente</strong>, puesto que mientras el fundamentalismo mercantil destruye la sustancia de la sociedad, los puntos de referencia, las identidades se tornan el terruño del fundamentalismo de la identidad”. Luchar contra uno de esos polos e ignorar el otro no debería llevarnos a grandes resultados. “Si los fanáticos están listos para todo por su Dios, vosotros, vosotros estáis listos para todo por el dinero”, dice la poeta <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Joumana_Haddad" target="_blank">Joumana Haddad</a>, una de las mujeres árabes consideradas de las más influyentes del mundo. </p><p>La economía “gobierna nuestra intimidad tanto como la vía pública y la intelectual”, <a href="http://www.lemondediplomatique.cl/Error-de-calculo.html" target="_blank">escribe Régis Debray en El error de cálculo</a>. Occidente sería por cierto más creíble si denunciara al mismo tiempo y con el mismo vocabulario el verdadero terrorismo de los poderosos grupos financieros capitalistas, la ganancia inmoral que se obtiene sobre los hombros de  poblaciones tratadas como ganado por esquilar y a las que se les impone esfuerzos y restricciones a menudo inhumanos. “El dogma económico se revela como<strong> la más prodigiosa invención del genio humano para justificar el sufrimiento</strong> que una parte de la humanidad inflige a otra”, escribe el economista <a href="http://www.usc.es/entransicion/wp-content/uploads/2011/11/Decrecimiento-o-barbarie_Serge-Latouche.pdf" target="_blank">Serge Latouche, partidario del decrecimiento</a>.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[a097e449-bd5b-4913-9f05-6de5fb7446d2]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nicole Muchnik]]></author>
      <media:title><![CDATA[Hay dos fundamentalismos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Capitalismo,Europa,Francia,Fundamentalismo,Inmigración,Israel,Mercados,Noruega,Religión,Islam,España,Turquía,Catar,Joseph Stiglitz,Estado Islámico,Yihadismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos Nobel piden a la ONU proteger a los países de los especuladores de la deuda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/nobel-piden-onu-proteger-paises-especuladores-deuda_1_1104553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a8a99cc-f52f-4699-b1a4-1a3cdf6cbc84_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos Nobel piden a la ONU proteger a los países de los especuladores de la deuda"></p><p>"Está ampliamente aceptado el hecho de que los retrasos a la hora de emprender reestructuraciones de deuda<strong> son costosas para los gobiernos y para los inversores de buena fe"</strong>. Quienes lo dicen no son unos cualquiera, ya que la frase se encuentra contenida en una carta que han dirigido al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, los premios Nobel de Economía Joseph Stiglitz y Robert Solow, el ex primer ministro canadiense Paul Martin o el profesor de Ciencia Política y Economía en la Universidad de Yale John Roemer, entre otros.</p><p>En su misiva –fechada el pasado 25 de agosto–, los expertos piden a la organización que convoque un encuentro internacional para discutir posibles formas de regular las reestructuraciones de deuda dados los "hechos recientes" que han ocurrido en el mundo, en referencia a la suspensión de pagos en la que entró Argentina hace un mes tras no llegar a un acuerdo con sus acreedores. La ausencia de esta clase de mecanismos, señalan los firmantes de la carta, <strong>"llevó a la aparición de comportamientos especulativos</strong> desestabilizadores en los mercados internacionales de deuda".</p><p>En esta línea, Stiglitz, Solow y el resto de personalidades que suscriben la carta insisten en que "las crisis de deuda soberana pueden interrumpir los procesos de desarrollo de manera significativa", y hacen hincapié en la "laguna" que supone el hecho de que, mientras en la inmensa mayoría de países existen leyes de bancarrota para gestionar los impagos de deudas privadas, <strong>estos mecanismos brillen por su ausencia cuando se trata de deuda pública</strong>. "La necesidad de un nuevo comienzo es un asunto de eficiencia y equidad", señalan.</p><p>No obstante, los firmantes no sólo ofrecen sus argumentos, sino que se apoyan en informes de organizaciones internacionales para apoyarlos. "La importancia de esta laguna, con sus serias repercusiones, ha sido reconocida repetidamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Internacional de Expertos en Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional, elegida por el presidente de la Asamblea General de la ONU", asegura la carta, que también recuerda que las propias Naciones Unidas pidieron a los Estados <strong>"explorar mejores enfoques para la reestructuración de la deuda soberana"</strong>.</p><p>De hecho, la Asamblea General de la ONU aprobó en 2010<a href="http://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/RES/65/143&Lang=S" target="_blank"> la resolución 65/143</a>, que reconoció la "necesidad urgente de lograr una mayor coherencia, gobernanza y cohesión de los sistemas monetario, financiero y comercial internacionales y la importancia de asegurar que sean abiertos, equitativos e inclusivos". A este documento también hace referencia la misiva, cuyos autores se apoyan en la afirmación de que "las Naciones Unidas, dadas su composición y legitimidad universales, <strong>ofrecen un foro singular y fundamental</strong> para examinar cuestiones económicas internacionales y sus efectos en el desarrollo" para hacer su petición.</p><p>"Los acontecimientos recientes han puesto de relieve los riesgos de no tener un mecanismo de reestructuración de la deuda soberana ordenada", remachan los firmantes, que aseguran que la ausencia de este tipo de regulaciones provocan inseguridad para los Estados y los inversores no especulativos. "Estos acontecimientos recientes y los posibles efectos adversos para la estabilidad económica, política y social a nivel mundial hacen que la convocatoria de una reunión de este tipo<strong> sea un asunto urgente"</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Sep 2014 16:37:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Ríos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dos Nobel piden a la ONU proteger a los países de los especuladores de la deuda]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deuda pública,Economía,Especulación financiera,ONU,Joseph Stiglitz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Devaluación salarial selectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/devaluacion-salarial-selectiva_1_1088659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>“España está en una depresión”. Así arrancaba el prólogo que el premio Nobel de Economía <strong>Joseph Stiglitz</strong> escribió para la edición española de <a href="http://www.prisaediciones.com/uploads/ficheros/libro/primeras-paginas/201210/primeras-paginas-precio-desigualdad.pdf" target="_blank">“El precio de la desigualdad”</a>, su último libro, cuyo subtítulo no puede ser más explícito: “El 1% de la población tiene lo que el 99% necesita”. Toda crisis económica provoca un incremento de la desigualdad. Así ha ocurrido históricamente. Y la brecha se ensancha si la crisis se convierte en depresión. “Las políticas económicas erróneas pueden dar lugar simultáneamente a una mayor desigualdad y a un menor crecimiento”, dice Stiglitz, que lleva años aportando ejemplos de la historia económica para denunciar el carácter erróneo y contraproducente de la doctrina de la austeridad (salvo en economías muy pequeñas).</p><p>Lo dice la historia y lo dice incluso el sentido común. Con casi un 27% de desempleo hay muchísimos más ciudadanos en riesgo de caer en la pobreza, especialmente cuando a la vez se recortan los programas sociales que favorecen a las capas sociales más débiles. Ese elevadísimo paro presiona los salarios a la baja, y los salarios de las clases medias y bajas son los más vulnerables.</p><p><strong>Fórmulas para no perder</strong></p><p>Sostener que también las rentas más altas (no ya las grandes fortunas) sufren los efectos de la depresión es indecente, a la luz de los datos que vamos conociendo sobre los ingresos de las cúpulas de grandes empresas. Sonaría a sarcasmo traducir como “sacrificio” la congelación de un sueldo de 1,9 millones de euros como el que cobró, por ejemplo, el presidente de Endesa, <strong>Borja Prado</strong>, en 2011. Pero que en 2012 sus ingresos <a href="http://www.infolibre.es/noticias/economia/2013/04/22/el_presidente_endesa_gano_millones_2012_mas_2809_1011.html" target="_blank">se hayan incrementado un 15%</a> resulta ofensivo en un contexto económico en el que se martillea a la ciudadanía con el mensaje de la “inevitable” devaluación salarial como “única solución” a la crisis cuando ya no tenemos la posibilidad de devaluar la moneda. Por no hablar de los EREs que grandes compañías vienen ejecutando, en muchos casos por simples “previsiones de pérdidas”.</p><p>Los mismos que pontifican sobre la necesidad “inexcusable” de reducir costes salariales en aras de la “competitividad” procuran encontrar instrumentos que les permiten mantener o incluso incrementar sus millonarios pecunios. Si no es por la vía de la retribución variable será por una aportación al plan privado de pensiones o por un bonus accionarial. Sin contar, por supuesto, lo que ganen con inversiones al margen de sus propios cargos empresariales. El caso es que los grandes ejecutivos del Ibex-35 desconocen lo que significa “apretarse el cinturón” salvo por efecto de una dieta voluntaria.</p><p>Demuestra Stiglitz que no hay un gramo de verdad en la llamada “teoría del derrame: la peculiar idea de que enriquecer a los de arriba redunda en beneficio de todos”. La historia económica concluye que la desigualdad provoca inestabilidad, lastra el crecimiento y reduce la eficiencia. Aquí se demuestra (también) el valor de la política. Sólo desde el Gobierno y desde el Parlamento se pueden tomar medidas que estrechen las diferencias en lugar de aumentarlas. Claro que, para eso, habría que confiar más en Stiglitz y menos en los profetas de la austeridad.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[c2366f30-bf09-47bb-b3d4-277001967fed]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Apr 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Maraña]]></author>
      <media:title><![CDATA[Devaluación salarial selectiva]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad económica,Empresas,Endesa,Gobierno,IBEX 35,Parlamento,Salario,Crisis económica,Joseph Stiglitz]]></media:keywords>
    </item>
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