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    <title><![CDATA[infoLibre - Descolonización]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/descolonizacion/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Descolonización]]></description>
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      <title><![CDATA[Estados Unidos ya no oculta su interés en el Magreb aprovechando la situación en el Sáhara Occidental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/estados-unidos-no-oculta-interes-magreb-aprovechando-situacion-sahara-occidental_1_2105272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6d85380a-04b1-4797-9dad-46fffeaf4b09_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estados Unidos ya no oculta su interés en el Magreb aprovechando la situación en el Sáhara Occidental"></p><p><strong>La resolución de la ONU del 31 de octubre de 2025</strong> sobre el futuro del Sáhara Occidental, bastante favorable a Marruecos, no podía llegar en mejor momento: un mes antes, el régimen de Mohammed VI se enfrentaba a unas <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/041025/maroc-les-raisons-de-la-colere" target="_blank">protestas sociales</a> cuya naturaleza y magnitud nadie había previsto. Impulsadas por miles de jóvenes, comenzaron el 27 de septiembre en varias ciudades del reino y continuaron durante casi una semana, para ir perdiendo fuerza progresivamente.</p><p>Con la aprobación de esta resolución, que <strong>reconoce el proyecto marroquí de autonomía en el Sáhara Occidental como “base de las negociaciones, sin condiciones previas” </strong>con los independentistas del Polisario, apoyados por Argelia, la diplomacia marroquí ha logrado un importante <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/011125/l-onu-le-maroc-obtient-une-victoire-diplomatique-sur-le-sahara-occidental" target="_blank">objetivo estratégico</a>: relegar a un segundo plano la opción del referéndum, que podría conducir a la independencia de la “República Árabe Saharaui Democrática”, favoreciendo un proyecto que podría garantizar una cierta soberanía de Marruecos sobre este territorio del tamaño de media Francia.</p><p>Pero la forma en que se redactó la resolución (exclusivamente por Estados Unidos) y la aprobación con once votos a favor y tres abstenciones (Rusia, China y Pakistán), sin que Argelia participara en la votación, obliga a relativizar el éxito diplomático de Marruecos: <strong>una victoria, sin duda, pero una “victoria incompleta”.</strong></p><p>Aunque <strong>el </strong><a href="https://press.un.org/fr/2025/cs16208.doc.htm" target="_blank"><strong>texto de</strong></a><strong> la ONU</strong> reconoce, en un primer momento, el proyecto de autonomía marroquí como base para las negociaciones sin condiciones previas,<strong> “olvida”</strong> sin embargo<strong> incluir la famosa fórmula “bajo soberanía marroquí”,</strong> cuyo peso jurídico y relevancia diplomática no son desdeñables.</p><p>En un segundo párrafo, la resolución pide a ambas partes, Marruecos y el Frente Polisario, que busquen una solución “mutuamente aceptable que garantice la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental”. Ahora bien, uno de los mecanismos jurídicos fundamentales para la aplicación del principio de autodeterminación no es otro que el referéndum, y Marruecos considera hoy esa opción “obsoleta” y la rechaza de pleno, a pesar de que fue el rey Hassan II (1929-1999) quien la puso sobre la mesa de la ONU en 1981.</p><p>Incluso el enviado especial del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, <a href="https://orientxxi.info/au-sahara-occidental-la-pax-americana-consacre-la-victoire-du-maroc,8640" target="_blank">no dudó</a> en matizar, en una rueda de prensa en Bruselas el 5 de noviembre, lo que muchos consideraron una victoria de la diplomacia marroquí: <strong>“La resolución 2797, en sus párrafos cuidadosamente redactados, establece un marco para las negociaciones. No prescribe un resultado predeterminado”.</strong></p><p>Eso explica sin duda la decisión de prorrogar una vez más por un año el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para la Organización del Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), cuando solo debía ser por tres meses.</p><p>En realidad,<strong> la redacción de esta resolución,</strong> que parece decir mucho pero no lo suficiente, <strong>refleja la aspereza de las negociaciones</strong>, incluso de los regateos que precedieron a la versión definitiva, entre el bando de los “aliados” de Marruecos (Estados Unidos y Francia) y el de los “amigos” de Argelia (Rusia y, en menor medida, China)<strong> para llegar a una redacción mínimamente consensuada. </strong>Pero si bien este ejercicio fue acrobático, el resultado no carece de interés: a pesar de todo, parece vislumbrarse una pequeña luz al final del túnel para resolver políticamente un conflicto que dura ya medio siglo.</p><p><strong>La resolución refleja también, y sobre todo, el peso del apetito por el Magreb y el Sáhara Occidental</strong>, un territorio rico en recursos naturales, especialmente fosfatos, minerales, potencial eólico y solar y, según se dice, reservas de petróleo y gas.</p><p>En este sentido, <strong>Estados Unidos es el primero en frotarse las manos</strong>, que ocupa un lugar destacado en lo que parece un inmenso bazar, embrionario pero cargado de promesas económicas. En un discurso triunfalista pronunciado el 31 de octubre, día de la aprobación de la resolución, convertido en fiesta nacional en Marruecos, <strong>el rey Mohammed VI </strong>evocó explícitamente este paso, al tiempo que <strong>dio prioridad implícita a su aliado americano</strong>: “Se ha extendido ampliamente el reconocimiento de la soberanía económica del reino sobre sus provincias del sur después de que grandes potencias económicas como Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, España y la Unión Europea decidieran fomentar las inversiones en estas provincias y promover los intercambios comerciales con ellas”.</p><p>Según las declaraciones de los diplomáticos estadounidenses, realizadas tanto antes como después de la aprobación de la resolución, el despliegue económico en el Magreb debe inscribirse, en primer lugar, en una lógica de equilibrio entre los dos “hermanos enemigos” y en un entorno regional apaciguado. “Washington está trabajando activamente para alcanzar un acuerdo de paz entre Marruecos y Argelia, cuya firma está prevista para dentro de dos meses”, declaró a la cadena americana CBS, seis días antes de la votación de la ONU, el enviado especial de Donald Trump para Oriente Próximo, Steve Witkoff.</p><p><strong>En Rabat, la voluntad de apaciguamiento se expresa al más alto nivel del Estado y figura en casi todos los discursos reales</strong>, incluido el del 31 de octubre: “Invito a mi hermano, su excelencia el presidente Abdelmadjid Tebboune, a un diálogo fraternal sincero entre Marruecos y Argelia para que, una vez superadas nuestras diferencias, sentemos las bases de unas nuevas relaciones basadas en la confianza, la fraternidad y la buena vecindad.”</p><p><strong>A estas nuevas circunstancias se suma otro factor: la crisis política y diplomática que dura desde hace más de un año entre Francia y Argelia</strong>, creando un vacío que sin duda reforzará aún más la presencia americana en el Magreb. Los últimos dardos lanzados por el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, a su predecesor, Bruno Retailleau, que había convertido el sentimiento antiargelino en un tema electoralista, reflejan un cambio de rumbo, incluso el comienzo de una revisión de la diplomacia francesa hacia su antigua colonia.</p><p>“Tengo orígenes <em>pieds-noirs </em>y creo que me aprecian en Argelia, país con el que siempre he trabajado mucho, tanto cuando estaba al frente de la DGSI como cuando era coordinador de inteligencia”, afirma en una reciente <a href="https://www.latribune.fr/article/la-tribune-dimanche/politique/2112667965393614/je-crois-etre-apprecie-en-algerie-la-grande-interview-de-laurent-nunez" target="_blank">entrevista concedida</a> a La Tribune dimanche. La alusión de Laurent Nuñez a las elecciones de 2027 y, por extensión, a su predecesor, no puede ser más explícita: “Mi nombramiento ha sido bastante bien recibido [en Argelia]. Los comentarios en los medios de comunicación decían: es alguien más moderado, más abierto al diálogo, que también está más cerca del presidente de la República. Y además no soy miembro de ningún partido, no tengo una postura política, no aspiro a nada para 2027.”</p><p>Por invitación de su homólogo argelino, está prevista incluso una visita de Laurent Nuñez a Argel en diciembre.</p><p>En el palacio El-Mouradia, sede de la presidencia argelina, sigue soplando frío y calor para posicionarse mejor en lo que parece una “pax americana” con reflejos muy plateados: <strong>“La cuestión del Sáhara Occidental es un caso de descolonización. No voy a abandonar el Sáhara Occidental”, </strong><a href="https://www.yabiladi.com/articles/details/178569/tebboune-vais-abandonner-sahara-occidental.html" target="_blank"><strong>advirtió</strong></a><strong> el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune</strong>, una semana antes de la votación de la resolución de la ONU, ante una audiencia de altos mandos que aplaudían con entusiasmo cada una de sus frases.</p><p><strong>Pero el 18 de noviembre </strong>llega el momento de la distensión.<strong> El tono cambia</strong>: ese día, <strong>la diplomacia argelina declara estar dispuesta a “apoyar cualquier iniciativa de mediación” entre el Polisario y Marruecos</strong>, para buscar una “solución justa, duradera y definitiva a la cuestión del Sáhara Occidental […] de conformidad con todas las resoluciones de la ONU”. ¿Incluida la última? “Incluida la última”, asegura el ministro argelino en una rueda de prensa.</p><p>En ese caso, ¿sobre qué base podría llevarse a cabo esa mediación? ¿Sobre la base del proyecto de autonomía marroquí, tal y como prevé la primera parte de la resolución, o bien según el principio de autodeterminación “del pueblo del Sáhara Occidental”, tal y como indica la última versión del texto de la ONU, lo que supone la celebración de un referéndum? Estas preguntas siguen ahí, a la espera de respuestas menos ambiguas.</p><p><strong>El </strong><em><strong>statu quo</strong></em><strong> que ha congelado este asunto durante más de un siglo parece tener aún un largo camino por delante,</strong> lo que, en última instancia, convendría a todos. Incluidos los “hermanos enemigos” del Magreb.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2025 19:29:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Omar Brouksy (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Estados Unidos ya no oculta su interés en el Magreb aprovechando la situación en el Sáhara Occidental]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Marruecos,Sáhara Occidental,Argelia,Descolonización]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El director del Thyssen reivindica la descolonización de museos, desligándola de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/director-thyssen-reivindica-descolonizar-museos_1_1825550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f0e2e0a-e6a5-44eb-a465-adf09fe11080_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El director del Thyssen reivindica la descolonización de museos, desligándola de la política"></p><p>El <strong>director del Museo Thyssen-Bornemisza</strong>, <strong>Guillermo Solana</strong>, ha reivindicado este lunes durante la presentación de la muestra 'La memoria colonial' la política de <strong>descolonización de los museos</strong>, asegurando que es un proceso que "<strong>viene de hace muchos años</strong>" y <strong>no está relacionado con políticas del Gobierno</strong>, del que no ha recibido "nunca una instrucción directa".</p><p>"Este debate comienza cuando algunos de los aquí presentes aún no habían nacido y mucho menos se debe a una coyuntura política actual, pero en España se interpreta todo en clave política. A veces se presenta la descolonización como un <strong>intento de introducir sesgos políticos en la Historia</strong>, pero es todo lo contrario", ha señalado Solana en un acto en el auditorio del museo, según publica Europa Press.</p><p>Recientemente se conoció que Solana se presentaba a las elecciones <strong>europeas</strong> en la lista de candidatos de <strong>Sumar</strong>, si bien en última posición -y sin opciones de salir elegido como eurodiputado-. El director artístico de la pinacoteca ha negado que esto haya influenciado sus decisiones al frente del Thyssen y, en ningún caso, en relación con la política de descolonización.</p><p>"Esto viene de atrás, se ha desarrollado antes de saber qué Gobierno se iba a formar y quien sugiera que la exposición se debe a una coyuntura actual que ha dado instrucciones, o bien es un ignorante o bien actúa de mala fe", ha lamentado Solana, quien además ha reconocido que <strong>no ha tenido todavía "contacto personal" con el actual ministro de Cultura, Ernest Urtasun</strong>.</p><p>En su introducción a la explicación de la muestra, Solana también ha criticado que en España "parezca" que el debate sobre la descolonización de los museos es "algo de ayer mismo", y también ha insistido en que no se trata únicamente de "identificar objetos traídos de fuera para su restitución".</p><p>Precisamente, al ser preguntado sobre la similitud de estas devoluciones con la situación del museo en el proceso judicial por un Pissarro, que es reclamado por una familia judía alegando que fue expropiado por los nazis, Solana ha dicho que no guarda relación con estos casos de descolonización.</p><p>"Si hubiéramos tenido un Pissarro pintado en colonias, lo habríamos expuesto, pero por muchas vueltas que se dé no parece que guarde relación", ha ironizado, apuntando también al papel de los medios de comunicación en este proceso. "<strong>Descolonizar no es sinónimo de restituir</strong>, pero esto no es inocente y se promueve esa identificación para provocar alarma con una supuesta dilapidación de patrimonio", ha concluido.</p><p>En <strong>'La memoria colonial en las colecciones Thysen-Bornesmiza'</strong>, que estará abierta al público hasta el próximo 20 de octubre, se incluyen 58 obras de las colecciones históricas del museo y 17 piezas contemporáneas procedentes de la colección de TBA21. Comisariada conjuntamente por Juan Ángel López-Manzanares, Alba Campo, Andrea Pacheco y Yeison García, la exposición pone de relieve las <strong>consecuencias del colonialismo</strong> iniciado en el siglo XVI y su <strong>presencia en la iconografía occidental</strong>.</p><p>Dividida en seis bloques, la muestra aborda distintas temáticas como <strong>el extractivismo y la apropiación, la construcción racial, el esclavismo, la sexualidad o el cimarronaje y los derechos civiles</strong>. La primera obra de la exposición está en el 'hall', en su emplazamiento habitual: 'Vista de la Carrera de San Jerónimo y el Paseo del Prado con cortejo de carrozas' (1680), de Jan van Kessell III, en la que se puede comprobar la presencia de africanos en el centro de Madrid en el siglo XVII.</p><p>A partir de ahí, surgen numerosas obras destacadas de la colección con una conexión colonial más o menos evidente. Por ejemplo, en 'Jinete árabe' (1854), de Eugène <strong>Delacroix</strong>; 'Cabeza de muchacha', de Paul <strong>Gauguin</strong> o 'Estudio para la cabeza de 'Desnudo con paños', de <strong>Picasso</strong>, estas dos últimas ejemplos de "<strong>apropiación cultural</strong>", según los comisarios.</p><p>También destacan 'Grupo familiar en un paisaje' (1645-1648), de Frans Hals, con un adolescente africano que debió trabajar como sirviente; 'El paisaje sudamericano' de Edwin Church -obras de "carácter arcádico ajenas a la violencia de la dominación colonial"- o, ya en la actualidad, la pieza del artista palestino Taysir Batniji, que alude "con ironía y crítica política" a la ocupación israelí en Gaza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jun 2024 16:55:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[La blanquitud descolonizando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/blanquitud-descolonizando_1_1729083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/72d7587e-f06f-451d-a4da-23d0f85577b9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La blanquitud descolonizando"></p><p>Llamamos descolonización, según el autor, a la expiación de nuestros pecados pasados. La hipocresía que late en la actitud de muchos museos occidentales representa un Gatopardo de la blanquitud para que, <strong>aunque aparentemente todo haya cambiado en su forma y su lenguaj</strong>e, todo se mantenga igual.</p><p>Para la directora del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona), Elvira Dyangani Ose, la descolonización museística es, básicamente, la combinación de tres cosas (sintetizo a partir de la conversación de Ose con José Durán Rodríguez en <em>El Salto diario</em>, “Descolonizar el museo: el arte de devolver lo robado”, 18 de mayo de 2023). Primero, en la medida en que los museos fueron uno de los aparatos coloniales fundacionales tanto en el sentido material como en el simbólico, toca resignificar el museo para que este adquiera responsabilidad sobre cómo ese papel construyó las discriminaciones del presente. Segundo, se ha de prestar atención a la manera en que se les da espacio en el museo a las comunidades perseguidas en el periodo colonial. Y tercero, <strong>la repatriación de la obra que llegó a los museos como resultado y consecuencia del colonialismo</strong>. </p><p>Me cuesta ver cómo alguien que tenga la brújula ética mínimamente imantada podría oponerse por principio a esas acciones. Mi perplejidad va por otro lado. No entiendo cómo ninguna de esas acciones, ni su combinación, descoloniza nada. <strong>Intentaré desentrañar mi desconcierto</strong>. </p><p>Elvira Dyangani Ose se refiere, obviamente, a los museos europeos u occidentales. Y esta es una de las cuestiones que sobresale en el discurso de la descolonización. Descolonizar es algo que hacen o deberían hacer los occidentales a través de instituciones de sello inequívocamente occidental: la red de museos públicos y nacionales, la industria editorial o cultural en general (con sus cuotas de representación) o el sistema de acceso a la de educación superior (las universidades). Una vez más, las formas culturales occidentales tienen un papel activo, mientras que las demás tienen uno pasivo en el mejor de los casos o uno inexistente en el peor. A mi juicio, esto ocurre porque la cuestión de la descolonización museística se hace partiendo de la siguiente pregunta implícita: <strong>¿Qué significaría la descolonización desde los ojos de los colonizadores y sus descendientes?</strong> Y esta pregunta, no importa demasiado cuál sea su respuesta, es la continuación de la colonización por otros medios. Es, en otras palabras, el Gatopardo de la blanquitud. Un proceso de descolonización llevado a cabo por las instituciones de la élite de la blanquitud es un proceso desde dentro y desde arriba, es un proceso en que todo cambia para que todo siga igual: cambia la blanquitud para que siga reinando la blanquitud. </p><p>Uso blanquitud inspirándome (libremente) en el significado que le daba el filósofo ecuatoriano-mexicano Bolívar Echeverría. Él se refería a la blanquitud como el conjunto de prácticas e instituciones culturales, políticas y sociales que, provenientes de Europa, se habrían impuesto a sangre, fuego y tinta como la modernidad irreversible. Así que el hecho de que haya algunas personas que no sean blancas ocupando puestos de poder en instituciones de la blanquitud, o de que se modifiquen las expresiones más insoportablemente supremacistas de los museos europeos, no es sino, me temo, una victoria del Gatopardo de la blanquitud: todo cambia (los cargos visibles ya no son hegemónicamente blancos y las narraciones de los museos se acomodan a lo que haga falta para ganar crédito moral) para que todo siga igual (con el crédito moral recién adquirido, las instituciones de la blanquitud renuevan su legitimidad y perpetúan su poder hegemónico). Todo conspira para que se materialice la gran broma final:<strong> la blanquitud se compromete a descolonizar</strong>. </p><p>Pondré dos ejemplos recientes de esta broma inaudita, uno francamente bochornoso y otro un poco más digno. Primero, la vergüenza: el British Museum y el Victoria&Albert Museum de Londres prestarán tres años a Ghana algunos objetos del pueblo asante que fueron sustraídos en los saqueos llevados a cabo por el Imperio británico en el siglo XIX. El mensaje está claro: ¡Tres años de descolonización pero no más! <strong>Es una manera de seguir siendo el custodio último de las piezas</strong> por parte de un país que, en el fondo, se sigue viendo a sí mismo como una potencia colonial. </p><p>Ahora, el ejemplo ligeramente más digno: en 2013, el Museo Real de África Central, en las afueras de Bruselas, bajó la persiana. Se trataba, como dijo su entonces director Guido Gryseels, “del último museo colonial del mundo”. Dicho así, <strong>parecía una sentencia definitiva</strong>. Pero cinco años después, el museo reabría el doble de grande, habiendo retirado algunas piezas (entre ellas, el famoso “hombre leopardo”) y subtitulado muchas de las piezas para cambiar la visión salvaje y primitiva que se daba de los pueblos africanos. Esta historia belga es idónea porque retrata los dos rasgos fundamentales con los que los herederos de los colonizadores descolonizamos. Por una parte, la hipocondría moral, es decir, la culpa por algo en lo que no participamos y que arrasó de tal modo la vida cultural y social de los colonizados que ya no hay reparación posible. Así que llamamos descolonización a lo que es ante todo expiación de nuestros pecados pasados. Por otra parte, la historia belga revela la incapacidad para que los herederos del colonialismo dejemos de ser los protagonistas de cualquier cosa importante que suceda: no sólo no cerramos para siempre el dichoso museo, sino que lo reabrimos el doble de grande y con una narración nueva que permite que la blanquitud siga definiendo la supuesta modernidad irreversible. Y en el siglo XXI la modernidad irreversible, según la vanguardia de la blanquitud, es la descolonización museística. </p><p>Hace tiempo le leí al filósofo Pascal Bruckner algo que no he sido capaz de encontrar para escribir este texto pero que más o menos venía a decir así: es cierto que al colonizar a otros pueblos los europeos los encerramos en una jaula, pero al colonizarlos también les dimos las herramientas para que aprendieran a salir de la jaula. Es una idea espeluznante. Viene a decir que hay colonizaciones buenas y colonizaciones malas. Las malas son las meramente extractivas. Luego las hay buenas. Las colonizaciones llevadas a cabo por los países europeos son, naturalmente, las buenas. Además de extraer y explotar, los europeos ofrecían recursos intelectuales, teorías y conceptos para que los pueblos conquistados pudieran abandonar su condición de vasallos. En resumen, <strong>los países europeos colonizaban y civilizaban al mismo tiempo</strong>: destruían las formas culturales que encontraban a su paso y luego imponían sus formas culturales: estados-nación, museos nacionales que unificaran relatos, un sistema de educación superior isomorfo a un sistema de castas y el nacionalismo político. Devastar y luego educar. O lo que es lo mismo: la letra con sangre entra. Sólo que, en este caso, no se trata de una metáfora. </p><p>El argumento de Bruckner no es muy distinto del de la derecha neoimperialista española que legitima los desmanes de la Conquista por los beneficios que supuso el cristianismo –entre otras cosas– para Latinoamérica; es, por así decir, su versión laica. El corolario de la empresa es el mismo en ambos casos: <strong>está justificado imponer el progreso a los atrasados del mundo.</strong></p><p> Y no puedo dejar de pensar que hay un inesperado punto de conexión entre la descolonización museística y la idea de Bruckner. Lo que tienen en común es la idea de que existe el progreso irreversible y de que son las instituciones de la blanquitud las que representan ese progreso irreversible. Esto no quiere decir que compartan proyecto: uno intenta justificar la devastación humana y cultural con la idea de civilización, el otro intenta justificar la devolución de piezas robadas. Pero ambos beben de la misma fuente desde la cual se abre paso el río del progreso inevitable. <strong>Esa fuente son las únicas formas culturales protagonistas y activas de la historia</strong>: las formas de la blanquitud. </p><p>Esta incómoda coincidencia ocurre porque se coincide en el punto de vista desde el que se observan las cuestiones del pasado colonial: el de los ojos de los colonizadores y sus descendientes. Para distanciarse de Bruckner, que es tanto como empezar a distanciarse de la blanquitud, se podría partir de esta otra pregunta: “<strong>¿Qué significaría la descolonización desde los ojos de los colonizados y sus descendientes?</strong>”. La antropóloga y lingüista mixe –perteneciente a uno de los pueblos indígenas mesoamericanos– Yasnaya Aguilar sostiene que, a día de hoy, la colonización en México la viene ejerciendo el Estado mexicano contra la pluralidad de formas de vida de los pueblos mesoamericanos. Lo colonial es la blanquitud y sus instituciones, o sea, el Estado-nación en sentido europeo. En una época, quienes pilotaban el Estado en México eran españoles. Luego, con la independencia y la revolución, fueron primero criollos y luego los representantes burócratas del mestizaje mexicano. El México Estado-nación es consecuencia de la colonización, pero también ejerce colonización; recrea, adaptándose a las particularidades locales, el mismo tipo de relato nacionalista que funciona en Europa desde hace siglos: aniquilación cultural de la diversidad interna y énfasis en la amenaza del enemigo externo que justifica la existencia de una frontera rígida. La blanquitud y la colonización, en pleno siglo XXI, no tiene tanto que ver con quién pilota en concreto un Estado-nación como con la existencia misma del Estado-nación y sus recreaciones transatlánticas. </p><p>(Interludio español: curiosamente, y pese a su mala fama, España es el único de los países europeos grandes que ha protegido constitucionalmente su diversidad cultural interna. La ironía –o no– es que España también es el único de los países europeos grandes cuya unidad corre algún riesgo. A mi juicio, y esto es algo controvertido dada la bélica historia de Europa, <strong>existe una obligación de asumir ese riesgo</strong>). </p><p>Una genuina descolonización desde los ojos de los colonizados y sus descendientes implicaría deshacerse del conjunto de prácticas e instituciones de la blanquitud. Para entendernos: significaría desmantelar el Estado-nación, las redes de museos nacionales, el sistema de educación superior o el apestoso modelo del nacionalismo político típico de los países europeos como manera de homogeneizar las diversas comunidades que terminan integrando un Estado. Tareas de desmantelamiento, si me preguntan, <strong>tan nobles y deseables como extraordinariamente improbables</strong> ahora mismo. </p><p>¿Qué hacer entonces en el mientras tanto? La idea de restituir las obras de arte robadas o expoliadas a los estados que las reclamen para que las expongan en sus museos nacionales es una idea perversa y a la vez necesaria. Es perversa porque ahonda en la legitimación de las instituciones de la blanquitud en las antiguas colonias: la existencia misma del “museo nacional” y de sus variantes en Latinoamérica presupone <strong>un modelo de Estado-nación propio de la blanquitud y es una forma de colonización cultural. </strong></p><p>Sin embargo, a no ser que se esté dispuesto a llevar a cabo el desmantelamiento que mencioné antes, es una acción necesaria, pero no porque sea un genuino ejercicio de descolonización, sino por una razón mucho más modesta y menos grandilocuente. Se trata de la acción más decente posible dentro del esquema de la blanquitud, es decir, es el comportamiento más justo dentro de un sistema injusto. La imprescindible batalla cultural contra el neoimperialismo español u otras formas igualmente siniestras de reivindicar el pasado colonial no debería inducirnos al autoengaño, y es que no habría que olvidar nunca que la verdadera descolonización es la impugnación de la blanquitud. Y eso, por razones obvias, <strong>no es algo que vaya a ocurrir desde las instituciones de la blanquitud</strong>. </p><p>En este sentido, el alzamiento zapatista del que ahora se cumplen treinta años, así como la vigencia de sus formas de organización política más allá de las instituciones de la blanquitud, es mucho más descolonizador que cualquier transferencia de piezas de un museo nacional europeo a otro museo nacional latinoamericano. También la defensa del lugar social que ocupan las muxes en el Istmo de Tehuantepec desde tiempos prehispánicos es, <strong>por su capacidad para quebrar la binariedad del sistema sexogenérico</strong> (y hacerlo desde la sociedad misma y no desde un departamento universitario), mucho más descolonizador que las narraciones hipocondríacas de los museos de Bruselas, Madrid o Londres. </p><p>Y si alguien quisiera convencernos de que con esas restituciones museísticas se está llevando a cabo una auténtica descolonización, yo no podría deshacerme de la sospecha de que se está instrumentalizando una causa noble o bien para expiar las propias culpas o bien para prolongar la legitimidad de los privilegios de la blanquitud en un momento en que se estaban poniendo en duda. Así que, por una vez,<strong> hagamos algo heroico: llamemos modestas a nuestras acciones modestas</strong>.</p><p>----------------</p><p><em><strong>Pau Luque es filósofo y trabaja como profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Mar 2024 18:06:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pau Luque]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La blanquitud descolonizando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[TintaLibre,Museos,Descolonización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mary Beard: "Cuando nos preguntamos cómo podemos cambiar la Historia, la respuesta no es derribando estatuas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/mary-beard-preguntamos-cambiar-historia-respuesta-no-derribando-estatuas_1_1212415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f2b77c9f-8fc4-4221-bdc8-12d922a31125_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mary Beard: "Cuando nos preguntamos cómo podemos cambiar la Historia, la respuesta no es derribando estatuas""></p><p><span id="NoticiaPrincipal"></span> <span id="CuerpoNoticia"></span> La historiadora <strong>Mary Beard</strong>, quien publica nuevo ensayo <em>Doce césares</em> (Crítica), se ha mostrado <strong>contraria al derribo de estatuas</strong> que se está dando en varios lugares del mundo, si bien ha propuesto una fórmula para futuros monumentos, consistente en "cambiar el rango de hombre blanco y elitista", informa Europa Press.</p><p>"Me gustaría poder cambiar ese rango de personas que vemos conmemoradas. Cuando nos preguntamos cómo podemos cambiar la Historia, creo que la respuesta no es derribando estatuas, sino <strong>cambiando el tipo de personas que están en ellas</strong>. Por ejemplo, yo en el mundo antiguo querría oír hablar al esclavo", ha señalado en una entrevista con Europa Press la <strong>Premio Princesa de Asturias 2016</strong>.</p><p>De hecho, Beard ha ido más lejos asegurando, a modo de ejemplo también, que en el futuro le gustaría ver conmemoradas "a <strong>personas que trabajan en la limpieza o como deshollinadores</strong>". Su nuevo libro precisamente aborda la importancia de las representaciones del poder que han llegado hasta nuestra sociedad, con gran influencia de los dirigentes del<strong> Imperio romano</strong>.</p><p>La historiadora ha lamentado que la mayoría de los debates históricos terminan por ser "binarios", es decir, <strong>"si se derriban o no se derriban las estatuas"</strong>. "Pasa lo mismo con las obras de artes que albergan los museos de países a los que no les pertenecen originariamente. ¿Se devuelven todas o se quedan allí?", ha cuestionado.</p><p>"Creo que para responder a estas cuestiones al final uno tiene que hacerse preguntas más grandes. Ahora por ejemplo, con <strong>el cambio climático y el covid</strong>, una se cuestiona qué puede significar para las obras de arte, porque se va a viajar menos. Y yo me imagino un mundo en el que las obras de arte viajan más y los hombres menos: al menos es mejor enviar un solo avión que 500, aunque esto no les gusta a los conservadores de museos", ha comentado con humor.</p><p><strong>Vacunas covid para excolonias </strong></p><p>Beard también ha abordado la polémica en torno a<strong> la petición de perdón hecha por el Gobierno mexicano al español</strong>, partiendo de que ve "la importancia del asunto y es comprensible que se pida una cosa así". "Si eso satisface una necesidad, adelante, pero yo creo que pedir perdón puede resultar algo fácil", ha señalado.</p><p>"A mí me interesa más hacer algo para el futuro, porque no me gusta lo de pedir perdón y que no signifique nada. En Reino Unido estaría bien que las universidades tuvieran<strong> becas para personas de colonias</strong> que fueron explotadas en el pasado o que se hubiera puesto en marcha un programa de <strong>envío de vacunas covid</strong> a países colonizados también hace años", ha señalado.</p><p><strong>No hay que "fingir" con el pasado </strong></p><p>En cualquier caso, Beard se ha mostrado <strong>contraria a cualquier cultura de cancelación</strong>. "Soy feminista y creo que este movimiento ayuda a entender lo que algunas obras de arte representan en la actualidad. Por ejemplo, cuando estudiaba a Ovidio no se decía que había una violación,<strong> sino un rapto</strong>, y solo con el paso del tiempo hemos llegado a entender que sí se trataba de una violación. Pero creo que es diferente el pasar a <strong>pedir que se eliminen esas obras</strong>", ha alertado.</p><p>Para la historiadora, el significado de las imágenes "no es algo fijo" y la lectura de la Historia<strong> "cambia también con las sociedades"</strong>. "Lo que no se puede hacer es fingir que el pasado ha sido un periodo agradable sin violencia. Al contrario, hay que mostrarlo, para que se critique si hace falta", ha defendido.</p><p>Beard cree que "hay que ser cauteloso" cuando se habla <strong>de la ética de los gobernantes del pasado</strong>, ya que puede llevar a "ser complacientes" con la actualidad. "La democracia es algo en lo que hay que trabajar constantemente y cuestionarla. Debajo de ese eslogan de democracia puede haber mucha variedad, como los populismos, pero cuidado: muchos intelectuales de Occidente usan <strong>el término populismo para referirse a un tipo de democracia que no les gusta</strong>", ha concluido.</p><p><span id="ctl00_ContenidoCentral_NavegacionInferior"></span>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Oct 2021 16:19:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mary Beard: "Cuando nos preguntamos cómo podemos cambiar la Historia, la respuesta no es derribando estatuas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Historia,Patrimonio histórico,Premios Princesa de Asturias]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Toni Cantó sostiene que la conquista española de América liberó a miles de personas de un poder "salvaje y caníbal"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/toni-canto-sostiene-conquista-espanola-america-libero-miles-personas-salvaje-canibal_1_1211514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6dc91c12-34a1-4a49-964b-57d42cc317de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Toni Cantó sostiene que la conquista española de América liberó a miles de personas de un poder "salvaje y caníbal""></p><p>El <strong>director de la Oficina del Español</strong>, Toni Cantó, ha defendido este miércoles que la conquista de América supuso<strong> la liberación de miles de personas</strong> que estaban bajo un poder <strong>"salvaje y caníbal" </strong>siendo capaces de "matar en una sola ceremonia a 70.000 personas".</p><p>Así lo ha expuesto Cantó durante su comparecencia en la Comisión de Cultura en la<strong> Asamblea de Madrid</strong> donde ha acudido para rendir cuentas sobre los objetivos y proyectos de la oficina que dirige. En la misma, ha salido a colación la conquista de América, donde cree que los españoles no fueron <strong>"ni colonizadores ni conquistadores"</strong>, sino liberadores.</p><p>"Quiero reivindicar con orgullo el <strong>legado histórico.</strong> No creo que seamos colonizadores ni conquistadores, ni nada parecido. Yo creo que cuando España llegó a aquel continente <strong>liberó al continente. </strong>No la conquistaron, la liberaron, porque si no no es posible entender cómo unos cientos consiguieron liberar tantísimos miles de personas de ese continente que estaban absolutamente juzgados por un poder que era<strong> absolutamente brutal, salvaje e incluso caníbal. </strong>Eran capaces de matar en una sola ceremonia a 70.000 personas", ha lanzado Cantó.</p><p>Por ello, ha insistido en que España les liberó de aquello y a partir de ahí se consiguió crear <strong>"una historia común,</strong> con una lengua común y un legado histórico" del que dice que es necesario sentirse "orgullosos".</p><p><strong>"Me siento orgulloso</strong> de mi patria, de lo que llevó a cabo la iglesia católica, de ese legado y de toda la historia. Entiendo que los comunistas se avergüencen de su país pero permítanme estar en las antípodas de lo que ustedes han pensado hoy", ha lanzado a la oposición.</p><p>En declaraciones a los periodistas tras finalizar la comisión, Cantó ha explicado que en su Oficina se meterán en esta <strong>"batalla cultural, </strong>como lo llaman algunos", porque se sienten<strong> "orgullosos" de esa liberación.</strong></p><p>Por eso, ha recordado que fueron los primeros en celebrar los<strong> matrimonios mixtos, </strong>abrir universidades y decir que los indígenas tenían los mismos derechos. <strong>"Si se compara con EEUU nos podemos sentir orgullosos"</strong>, ha concluido.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Oct 2021 17:56:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Toni Cantó sostiene que la conquista española de América liberó a miles de personas de un poder "salvaje y caníbal"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[América,Descolonización,Toni Cantó]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cien años del Desastre de Annual, el principio del fin de España en Marruecos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/cien-anos-desastre-annual-principio-espana-marruecos_1_1207708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a340d619-7e91-4dd3-8f87-43c70da4ab1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cien años del Desastre de Annual, el principio del fin de España en Marruecos"></p><p>No hay una cifra exacta del número de soldados españoles muertos ni nunca lo habrá en un escenario que fue dominado por el caos y el abandono. Lo que sí hay es una horquilla que oscila entre 8.000 y 13.000, los militares que perdieron la vida frente a las tribus rifeñas. España perdía un ejército al completo. El sol abrasador de las tierras del norte de Marruecos acabó rematando a los pocos oficiales que trataban de huir en dirección a Melilla. Fue uno de los mayores desastres militares de la historia contemporánea española, dilapidó los cimientos de la monarquía liberal de Alfonso XIII y fue una de las causas directas del golpe de Estado y la consiguiente dictadura de Miguel Primo de Rivera. Las informaciones que se hicieron eco de aquella trágica derrota serían el inicio del periodismo de investigación en España: hablamos del Desastre de Annual, del que este mes de julio se han cumplido cien años. </p><p>Entre el 22 de julio y el 9 de agosto de 1921, más de diez mil soldados españoles fueron derrotados por las tropas de Abd el-Krim —principal líder anticolonialista en Marruecos que llegó a ser<strong> presidente de la República del Rif</strong>, entre 1921 y 1926— , en diferentes puntos del norte de Marruecos, en el marco de la Guerra del Rif (1912-1927). Tras la pérdida de las posesiones territoriales en las Antillas y Filipinas, el vecino del sur se situó en el punto de mira de los intereses económicos de España. La búsqueda de mercados, la expansión francesa en el norte de África, y las consecuencias de la revolución industrial en Europa aceleraron la carrera colonial española. Tras la firma del Tratado de Fez (1912), la zona norte de Marruecos fue adjudicada a España como protectorado. Comenzaba de esta manera un conflicto con las poblaciones autóctonas de la zona, las tribus rifeñas, que pronto mostraron su rechazo y resistencia a unos intereses coloniales que eran ajenos a los propios.</p><p>El general Manuel Fernández Silvestre, que desde febrero de 1920 había tomado posesión del cargo de comandante general de Melilla, pretendía conquistar Alhucemas, a 30 kilómetros de Annual en línea recta, ya que la anhelada ciudad impedía ejercer un dominio total sobre el protectorado. El general, que venía de maquinar una carrera heroica en la guerra de Cuba, llegó a la explanada de Annual en enero de 1921 sin encontrar resistencia y pensó que aquello sería una constante en los próximos meses. Lejos del imaginario que tenía el general sobre aquellas tierras, el primer aviso de que pronto las tropas españolas sufrirán la mayor catástrofe jamás contada llegó el 1 de junio. </p><p><strong>El 1 de junio: el primer desastre en el monte Abarrán</strong></p><p>A la una y media de la madrugada, una columna al mando del<a href="https://www.diariodealmeria.es/opinion/tribuna/heroes-abarran_0_1581141993.html" target="_blank"> comandante Villar</a>, con 1.461 hombres y casi 500 cabezas de ganado entre caballos y mulos de carga, llegó al monte Abarrán (a nueve kilómetros de Annual) con el objetivo de establecer una base fortificada. La ofensiva, que se remontaba a finales de mayo de ese año, cuando el general Silvestre ordenó cruzar el río Amekrán y fijar una posición en aquel monte, desoía las órdenes de su jefe, el alto comisario de España en Marruecos, el general Berenguer, que se había posicionado en contra de aquella misión. A las seis de la tarde, los rifeños comenzaron el ataque, y la <a href="http://agonzalez.web.wesleyan.edu/span264/guias/guia_harka.htm" target="_blank">harka </a>(pequeña unidad militar compuesta exclusivamente por rifeños) que operaba allí bajo las órdenes del Ejército español se unió a ellos, así como muchos de los policías rifeños. El desenlace fue funesto para los españoles y se saldó con 141 bajas, incluyendo a todos los oficiales, a excepción del Teniente Flomesta y unos pocos artilleros que fueron cogidos prisioneros para que arreglaran los cañones y les enseñaran a usarlos. A Silvestre le habían informado de que Abd el-Krim había estado uniendo a diferentes tribus rivales, pero hizo caso omiso de las advertencias y, creyendo que se trataba de acciones aisladas, no adoptó ninguna medida especial y ocupó en respuesta Igueriben el 7 de junio de 1921. </p><p><strong>La caída de Igueriben: el segundo y definitivo toque de atención</strong></p><p>El 17 de julio Abd el-Krim (1882-1963), que había sido funcionario de la Administración española en la Oficina de Asuntos Indígenas de Melilla, colaborador del periódico español El telegrama del Rif y profesor del general Silvestre cuando este estudiaba árabe en la Escuela Oficial de Melilla —paradójicamente le calificó de sobresaliente y obtuvo el título de intérprete—, lanzó un ataque sobre la posición española con el apoyo de las tribus cabileñas que presuntamente eran aliadas de España. Igueriben, guarnecida por 350 hombres, cayó el 22 de julio después de cinco días de continuos ataques por las fuerzas indígenas. Aquel fracaso militar desmoralizó a las tropas que quedaban en el campamento de Annual. </p><p><strong>La caída de Annual: el desastre definitivo</strong></p><p>El mismo día que Igueriben caía en manos de Abd el-Krim, el campamento de Annual acogía a unos 5.000 hombres (3.000 españoles y 2.000 indígenas rifeños), con una fuerza de combate compuesta por 3 batallones y 18 compañías de infantería, 3 escuadrones de caballería y 5 baterías de artillería. No obstante, en los cerros colindantes 18.000 rifeños armados con fusiles y espingardas estaban a punto de atacar. El campamento disponía de víveres para cuatro días y municiones para un día de combate, pero carecía de reservas de agua. El general Silvestre consciente de las dificultades de defender la posición pactó con sus oficiales la evacuación del campamento. Pero esa misma noche a las cuatro menos cuarto de la madrugada, llegó un mensaje de radio del <a href="https://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/podcast-serie-documental-desastre-annual-marruecos-1921/damaso-berenguer-fuste_2021071660f3dfa0df51de0001dec5b3.html" target="_blank">alto comisario Berenguer</a>, prometiendo la llegada de refuerzos desde Tetuán. Al rayar el alba, Silvestre en una segunda reunión de oficiales dudó entre la evacuación inmediata y la espera de la llegada de los apoyos, pero el avance de tres columnas rifeñas de unos 2.000 hombres cada una, le hizo cambiar de opinión.</p><p> Retirada de las tropas españolas durante el desastre de Annual</p><p>La retirada del campamento, que había sido planificada cuidadosamente —un convoy para retirar los mulos con la impedimenta y otro para el grueso de la tropa, los heridos y el armamento pesado—, se convirtió en caos después de que las tropas españolas comenzaran a ser disparadas por los rifeños tras abandonar el refugio. En medio de la confusión y sin nadie que cubriera la retirada, las dos caravanas de evacuación se mezclaron y los pelotones huyeron en desbandada en dirección a Melilla. En las cuatro horas aproximadas que duró el combate, murieron más de 2.500 soldados españoles, la mayoría jóvenes humildes que no habían podido librarse del servicio militar abonando una cantidad de dinero. Silvestre, el general más joven del Ejército español, que había visto en Marruecos la oportunidad de recuperar el prestigio perdido en el Desastre del 98, aún seguía en el campamento cuando empezó el asalto. Sus restos nunca fueron encontrados y murió en circunstancias no esclarecidas. Quizás fue alcanzado por una bala o quizás se suicidara. </p><p>En el fuerte del <a href="https://elpais.com/cultura/2016/03/21/actualidad/1458581201_182703.html" target="_blank">monte Arruit</a>, es donde se vivió el peor escenario del Desastre de Annual. Las pocas fuerzas que pudieron llegar vivas hasta allí, y los soldados que vigilaban el cuartel, en total unos 3.000, fueron recluidos desde el 29 de julio hasta el 9 de agosto con la esperanza de que las tropas de Melilla les rescataran. Cosa que nunca ocurrió. Algunos fueron decapitados y otros murieron de sed —sólo tenían los bloques de hielo que dos aviones dejaban caer sobre la posición—, pero la mayoría fueron asesinados el último día cuando Berenguer autorizó la rendición formal y las tribus aprovecharon para atacar definitivamente a los indefensos españoles. Se calcula que solo sobrevivieron 60 hombres de los 3.000 que se habían refugiado allí. </p><p>La labor de la prensa del momento, con los artículos que publicaron periodistas como Luis de Oteyza, director de La Libertad, que llegó a entrevistar a Abd el-Krim, Víctor Ruiz Albéniz que trabajó para el Abc, o las crónicas de Teresa de Escoriaza, que fue la primer mujer enviada especial de un periódico (La Libertad), fue decisiva para que la sociedad española tuviera constancia de la ineptitud del general Silvestre, que con el objetivo de alcanzar Alhucemas expuso a los soldados españoles a una temeraria misión que acabó en masacre. Las voces que ignoró no solamente fueron la de algunos generales, sino también las de estos informadores, que eran más bien “periodistas de anticipación”, ya que habían avisado de los efectos que podría acarrear el avance de las tropas, como sostiene Antonio Rubio en su nuevo libro El desastre de Annual a través de la prensa. </p><p>Fueron estas denuncias de los periódicos las que acabaron propiciando la elaboración del<a href="https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-10-24/el-informe-picasso-historia-de-un-hombre-honrado_2801811/" target="_blank"> Expediente Picasso</a>, en el que a través de 2.433 folios se puso de manifiesto la <a href="https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20190614/47310066655/africanistas-corrupcion-en-marruecos.html" target="_blank">corrupción que asolaba al Ejército español</a>, el Gobierno y la Administración colonial de Melilla, además se calificaba de negligente la actuación de Berenguer y de temeraria la del general Silvestre. La investigación sobre las responsabilidades fue encargada a una comisión parlamentaria que revelaba cuestiones de especial gravedad, y relacionaba al propio Alfonso XIII con la mala gestión de la guerra de Marruecos. El intento de impedir que este informe se difundiera y se debatiera en las Cortes fue el detonante para que Primo de Rivera diera el golpe de Estado en septiembre de 1923. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mauro Tortosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cien años del Desastre de Annual, el principio del fin de España en Marruecos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Guerra,Marruecos,Ahora que de casi todo hace ya...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Annual, militarismo y pasados coloniales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/annual-militarismo-pasados-coloniales_1_1207874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9fd85876-cf6b-45f5-a8e0-9aa2368ff932_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Annual, militarismo y pasados coloniales"></p><p>El término imperialismo empezó a ser de uso común en inglés en los años setenta del siglo XIX. El sueño de conquistar otras partes del mundo se extendió por varios países de Europa espoleado por políticos patrioteros y nacionalistas. Entre la Conferencia de Berlín (1884-85), con el reparto oficial del gran pastel africano, y el inicio de la Primera Guerra Mundial, las posesiones coloniales europeas aumentaron de forma espectacular, como creció también <strong>la creencia de la superioridad de Europa y de la raza blanca sobre los “salvajes”</strong>.</p><p>La jerarquía entre naciones dominantes, en declive y grupos étnicos subyugados era muy evidente en la Europa de comienzos del siglo XX, resultado de decenios de guerras internacionales con vencedores y vencidos. Mientras que <strong>España era un viejo imperio en retirada</strong> tras la pérdida de las últimas colonias, británicos, franceses y alemanes estaban en su momento cumbre, con austriacos y rusos manteniendo todavía mucho de su esplendor.</p><p>Además de los intereses económicos, de la búsqueda de recursos naturales y de mercados para amortizar las inversiones más rápidamente, las rivalidades políticas y nacionalistas actuaron de propulsores en la frenética pelea por África y por la adquisición de colonias. Un proceso acompañado de excesos y manifestaciones violentas, en el que desempeñó un papel importante la adopción de elementos básicos del darwinismo social, la interpretación de la vida y del desarrollo humano <strong>como una cruel lucha por la supervivencia donde los fuertes dominaban a los débiles</strong>. Traducido al sistema de relaciones internacionales, las naciones reafirmaban su posición en el sistema a través del uso del poder político y de la fuerza militar.</p><p>Las justificaciones y elogios del imperialismo abundaron. Llevar la cristiandad y la civilización superior de los blancos a los pueblos de África y Asia fue una de las más repetidas por políticos, intelectuales y eclesiásticos. Y <strong>la genética proporcionó una base pseudocientífica </strong>para apoyar la superioridad de unas naciones y pueblos sobre otros.</p><p>El imperialismo tuvo efectos devastadores y la violencia utilizada para sofocar la resistencia indígena anticipó lo que tanto impactó después, porque se creía que nunca antes había ocurrido, en el frente oeste durante la Primera Guerra Mundial. <strong>Las políticas racistas y de exterminio dejaron baños de sangre</strong>, con varios millones de víctimas entre todos ellos, en el dominio británico de Sudáfrica, el alemán de África del Sudeste, la actual Namibia, y especialmente en el de Leopoldo II como “reino soberano” en el Congo.</p><p>La presencia de lo militar en la vida pública era muy perceptible en España, que inauguró el siglo XX tratando de cerrar las grietas dejadas por el “Desastre” de 1898 y con un nuevo rey, Alfonso XIII, que accedía al trono en 1902 dispuesto desde un principio a intervenir en la vida política y a no renunciar a ninguna de sus prerrogativas. Y al militarismo heredado del siglo XIX se sumó la guerra de Marruecos, <strong>un conflicto que iba a marcar la historia de España durante décadas</strong>. Ningún país europeo dedicó <strong>tantos recursos durante tanto tiempo para asegurar un territorio tan irrelevante</strong>. Y si tenemos en cuenta la gravedad de los acontecimientos posteriores, desde el conflicto abierto en 1921 con el desastre de Annual hasta la rebelión de julio de 1936 y su posterior brutal represión, protagonizada por los militares africanistas, una parte de la sociedad española lo pagó carísimo.</p><p>Desde los primeros pasos de su reinado, Alfonso XIII y los militares obligaron a los políticos a ceder a sus exigencias. En marzo de 1906 se aprobó la Ley para la Represión de los Delitos contra la Patria y el Ejército, conocida como Ley de Jurisdicciones, que incluía los ataques de la prensa dentro del fuero militar. Los militares podían confiar en la violencia como una estrategia exitosa para lograr sus fines, <strong>algo que pondrían en práctica en el futuro cada vez que sintieran amenazados sus intereses corporativos</strong> o pensaran, como guardianes de los valores patrios, que la integridad nacional estaba en peligro.</p><p>La presencia española en el norte de África había quedado fijada por el acuerdo secreto firmado con Francia en 1904 y por la Conferencia de Algeciras en 1906. Un espacio de influencia, no muy relevante en el contexto internacional, limitado a la zona montañosa del Rif. El interés de ese territorio estaba motivado, más que por su situación estratégica o por sus posibles beneficios económicos, <strong>por una cuestión de prestigio nacional, maltrecho desde la pérdida de las colonias</strong>. Pero lejos de conquistas heroicas, el descalabro sufrido por el Ejército español en el norte de África en el verano de 1921 tuvo consecuencias profundas.</p><p>La asombrosa victoria de <strong>Abd-el-Krim</strong>, que con apenas 4.000 guerreros llegó casi a exterminar un ejército moderno compuesto por 15.000 soldados, se convirtió con el tiempo en una <strong>referencia mítica</strong> para los líderes de los movimientos anticoloniales de todo el mundo. En España, las reacciones no tardaron en llegar, sobre todo cuando se empezó a conocer<strong> la envergadura real del desastre</strong>, el horror narrado por los soldados supervivientes y <strong>la vergüenza de los diez mil cuerpos insepultos </strong>diseminados por los alrededores de Annual, Dar Drius, Monte Arruit, Zeluan o Nador, nombres que quedaron asociados al recuerdo de la tragedia más sangrienta y humillante sufrida por el Ejército español fuera de sus fronteras.</p><p>La magnitud de la catástrofe de Annual, con los relatos sobrecogedores de la crueldad y el salvajismo de los rifeños, despertó también en la opinión pública española <strong>una ola de patriotismo hasta entonces desconocida</strong>.</p><p>El debate sobre las responsabilidades del desastre de Annual recorrió ese período, el último del sistema político de la Restauración, y aún estaba pendiente de resolución en septiembre de 1923 cuando llegó el golpe de Estado. En un principio, <strong>el Gobierno de Maura se limitó a hablar de responsabilidades militares</strong> y para ello encargó un informe oficial al<strong> general Picasso</strong>, un ejemplo de rigor y eficacia intachables. Pero a finales de octubre de 1921, cuando se abrieron las Cortes, la oposición exigió hablar también de responsabilidades políticas y los debates sobre esa cuestión se sucedieron uno tras otro. Salió a relucir <strong>la incompetencia militar, la causa principal de la catástrofe</strong>, y también el absentismo de la oficialidad, la corrupción e ineficacia que reinaban en el seno del ejército de África y el enorme agujero que su mantenimiento dejaba en la Hacienda pública. Y las protestas llegaron más arriba, a los políticos gobernantes y también al monarca.</p><p>Las críticas públicas dirigidas al papel desempeñado por el Rey, decidido defensor del intervencionismo colonial, <strong>deterioraron notablemente su prestigio y socavaron aún más los cimientos del régimen</strong> ensanchando la brecha que lo distanciaba de una parte importante de las fuerzas sociales del país. En las primeras horas del 13 de septiembre de 1923, Primo de Rivera declaró el estado de guerra en las cuatro provincias catalanas. El golpe de Estado estaba en marcha. La Patria se iba a ver libre, por fin, "de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso", según se leía en la proclama del nuevo dictador. Después llegó la Segunda República y <strong>julio de 1936, el rebote del colonialismo en la Península</strong>, en forma de políticas de exterminio e imposición del militarismo sobre la sociedad civil.</p><p>_________________</p><p><strong>Julián Casanova</strong> es <em>catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza. </em>Su último libro es <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-una-violencia-indomita/311816" target="_blank"><em>Una violencia indómita. El siglo XX europeo</em></a><em> </em>(Editorial Crítica).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julián Casanova]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Annual, militarismo y pasados coloniales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos acusa a España de tener la "voluntad de crear problemas" en plena crisis por el 'caso Ghali']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/marruecos-acusa-espana-voluntad-crear-problemas-plena-crisis-caso-ghali_1_1198269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las autoridades de Marruecos <strong>han acusado a España de tener la "voluntad de crear problemas"</strong>, en medio de la crisis diplomática desatada por la hospitalización en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. El primer ministro marroquí, Saadedín Ozmani, encabezó en la tarde del jueves un encuentro con varios ministros y líderes de los partidos políticos con representación en el Parlamento en el que <strong>el titular de la cartera de Exteriores, Naser Burita, presentó un informe sobre la situación, </strong>según recoge Europa Press.</p><p>Tras ello, el portavoz del Ejecutivo, Saaid Amzazi, resaltó que los participantes deploraron que "España se deja llevar por la voluntad de crear problemas, <strong>de frustrar los esfuerzos de Marruecos para consagrar su integridad territorial </strong>y de intentar presionar" a Rabat. "Los participantes consideraron que las posiciones de España, <strong>que atentan contra la causa nacional que supone un consenso entre todos los marroquíes,</strong> han socavado la confianza y el respeto mutuos", afirmó Amzazi durante la lectura del comunicado final tras la reunión.</p><p>Así, indicó que los participantes consideraron que se trata de <strong>"una actitud inadecuada por parte de un país amigo vinculado a Marruecos</strong> por importantes asociaciones estratégicas", antes de hacer hincapié en que "la cuestión de la integridad territorial (de Marruecos) experimenta una dinámica positiva gracias al apoyo político internacional".</p><p>Por otra parte, los participantes <strong>resaltaron el apoyo de los partidos al rey Mohamed VI </strong>y manifestaron que las causas de la crisis está relacionada con la situación en Sáhara Occidental, un asunto que "concierne a todos los marroquíes", tal y como ha recogido la agencia estatal marroquí de noticias, MAP.</p><p>Según estas informaciones, los participantes en el encuentro "condenaron los intentos de desviar el debate" sobre las causas de la crisis e hicieron hincapié en que el motivo es <strong>el ingreso de Ghali "con documentos falsificados y una identidad usurpada"</strong>, pese a estar requerido por los tribunales.</p><p>Previamente, la embajadora de Marruecos en Madrid, Karima Benyaich, había acusado a la ministra de Asuntos Exteriores española, Arancha González Laya, <strong>de realizar declaraciones "inapropiadas" y presentar "hechos erróneos"</strong> en la actual crisis política, en la que estaría en juego el "respeto mutuo" entre los dos países.</p><p>Benyaich, a la que Rabat llamó a consultas, <strong>cargó directamente contra Laya por sus declaraciones públicas, que ha considerado fruto de "la agitación y el nerviosismo"</strong> y arguyó que la crisis "ha desvelado las verdaderas intenciones implícitas y motivaciones de ciertos círculos en España, que persisten en querer dañar a los intereses superiores del Reino (de Marruecos) desde la recuperación del Sahara marroquí en 1975".</p><p>En este sentido, se preguntó si las declaraciones de Laya –que la agencia oficial no específica– <strong>se deben a un "desacierto" o hay un trasfondo contrario a la "integridad territorial"</strong> de Marruecos, una causa que Benyaich ha calificado de "sagrada". "Marruecos toma nota y actuará en consecuencia", zanjó.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 May 2021 08:33:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Marruecos acusa a España de tener la "voluntad de crear problemas" en plena crisis por el 'caso Ghali']]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Frente Polisario,Marruecos,Sáhara Occidental,España,Mohamed VI,Arancha González Laya]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Sáhara cumple 45 años de abandono sin que España dé muestras de cambiar una política que suma décadas de fracaso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/sahara-cumple-45-anos-abandono-espana-muestras-cambiar-politica-suma-decadas-fracaso_1_1194252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d2ca83f8-fe19-4e0b-b81a-4059f93b4d0d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Sáhara cumple 45 años de abandono sin que España dé muestras de cambiar una política que suma décadas de fracaso"></p><p>“No entendemos el papel del Gobierno de España. Lejos de intentar asumir su responsabilidad, <strong>mira hacia otro lado”,</strong> se lamenta Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario para España, para quien la prioridad de nuestro país sigue siendo atender nuestros intereses con Marruecos, no las “legítimas aspiraciones del pueblo saharaui”.</p><p>Arabi conversa con infoLibre <strong>en el 45º aniversario de la salida de España del Sáhara, </strong><a href="https://frentepolisario.es/convocan-en-todo-el-territorio-espanol-actos-por-el-45-aniversario-de-la-rasd/" target="_blank">aniversario</a>de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y del inicio de un conflicto que va camino de cumplir la cincuentena en medio de la indiferencia general de occidente. Una efemérides que el Gobierno de España ignorará este sábado como si lo ocurrido con su antigua colonia le fuese ajeno. Ya ni siquiera los medios se <a href="https://www.cuartopoder.es/internacional/2021/02/25/somos-conscientes-decenas-de-periodistas-firman-un-manifiesto-para-no-olvidar-informar-sobre-el-sahara-occidental/" target="_blank">ocupan</a> de la <strong>violencia que comenzó el pasado mes de noviembre</strong> en el paso fronterizo de Guerguerat, en el extremo suroccidental del Sáhara. Un enclave <a href="https://www.rtve.es/noticias/20201116/sahara-marruecos-guerguerat/2056713.shtml" target="_blank">estratégico</a> tanto para Marruecos como para el Frente Polisario.</p><p>Y eso que la situación es muy complicada. Aunque no se hable de ello, “nos encontramos en una situación de guerra”, afirma Arabi. El intercambio de disparos <strong>ha puesto fin al alto el fuego vigente los últimos 29 años </strong>y que “lamentablemente la comunidad internacional no ha aprovechado”. Todo lo contrario: “Se ha convertido en una forma de perpetuar la ocupación ilegal por parte de Marruecos y de garantizar el saqueo de los recursos naturales” del Sáhara. Los mismos que el gobierno marroquí utiliza para condicionar posición de Europa en general de España en particular, precisa.</p><p>A desestabilizar el delicado equilibrio en la región contribuyó además, el pasado diciembre, el ya expresidente de Estados Unidos Donald Trump desoyendo las resoluciones de Naciones Unidas y <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55267560" target="_blank"><strong>anunciando</strong></a><strong> el reconocimiento de la soberanía marroquí en el Sáhara Occidental. </strong>Una decisión que ahora los saharauis esperan sea anulada por su sucesor, el demócrata Joe Biden, pero que sigue vigente y de momento ha dado alas al Gobierno marroquí para seguir bloqueando la celebración del referéndum de autodeterminación al que se comprometió hace 30 años.</p><p>La llegada al Gobierno de España de una coalición de izquierdas en la que además una de las partes —Unidas Podemos— se ha distinguido por su defensa militante de la RASD y del referéndum, así como por la denuncia de las violaciones de derechos humanos cometidas por Marruecos, alimentó en su momento las esperanzas del Polisario. Pero <strong>las ilusiones depositadas en el ejecutivo presidido por Pedro Sánchez se han enfriado rápidamente.</strong></p><p>La posición española sigue siendo la misma que la del Gobierno de Mariano Rajoy. Y que la de sus predecesores en los últimos 45 años. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, la reafirmó esta misma semana en el Senado: España avala la solución del referéndum acordado por Naciones Unidas, que defiende el Polisario pero rechaza Marruecos. Y ahí acaba todo. González Laya<strong> deja enteramente la iniciativa para resolver el problema en manos de Naciones Unidas, </strong>una organizaciónque por no tener no tiene ya ni enviado personal del secretario general para la zona porque el último que ocupó el cargo, el alemán Horst Köhler, dimitió en 2018.</p><p>La ministra asegura que el Gobierno de España ha hecho gestiones para que Marruecos y el Polisario contengan el enfrentamiento tras el intercambio de disparos de los últimos meses. Pero oficialmente <strong>se limita a instar “a las partes </strong>a retomar el proceso negociador y a avanzar hacia una solución política, justa y duradera, mutuamente aceptable, según los parámetros que establecen de forma reiterada resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”.</p><p>González Laya ni siquiera se atrevió en su intervención en la Cámara Baja a señalar a nadie como responsable de romper el alto el fuego. Debe ser Naciones Unidas quien lo haga, aseguró<strong> lavándose las manos.</strong> Y eso que Exteriores “ha hecho un seguimiento continuado de la situación”, explicó, manteniendo “conversaciones y seguimos realizando gestiones tanto con el secretario general de Naciones Unidas como con las partes y con otros actores relevantes”.</p><p><strong>Proceso político interrumpido</strong></p><p>España ha trasladado al secretario general la necesidad de nombrar un enviado personal “a la mayor brevedad”.<strong> El proceso político lleva interrumpido 21 meses</strong> y “es importante que se reanude para encauzar, por la senda del diálogo y la negociación, la actual situación de inestabilidad”, argumentó González Laya.</p><p>La posición de la ministra no parece tener contestación por parte de los socios de la coalición. Un portavoz del PSOE ni siquiera quiso hablar para infoLibre sobre el Sáhara y se remitió a lo que dijese Exteriores. Lucía Muñoz, diputada de Unidas Podemos, que sí atendió a las preguntas de este periódico, <strong>confirmó que la formación morada se mueve en parámetros muy similares a los González Laya:</strong> la solución pasa por una actuación de Naciones Unidas que ponga en marcha de una vez el referéndum de autodeterminación.</p><p>Unidas Podemos cree que es urgente que España asuma su pesponsabilidad. Y Muñoz se muestra además <strong>muy preocupada por la situación</strong> actual, especialmente por el aumento de las violaciones de los derechos humanos en varias localidades “desde que Marruecos rompió el alto el fuego” en el paso fronterizo de Guerguerat. “Desde entonces sólo hemos visto acciones contra defensores de los derechos humanos. Son intolerables”.</p><p>Pero cuando se le pregunta qué debe hacer el Gobierno, responde de manera muy parecida a González Laya: es Naciones Unidas quien debe actuar. <strong>“El Magreb es una zona muy delicada”,</strong> argumenta la diputada de Unidas Podemos, haciendo referencia a los intereses encontrados de países como Marruecos y Argelia. “Hay que dialogar e intentar que no escale más el conflicto”.</p><p>Lo cierto es que en las 50 páginas del <a href="https://www.psoe.es/media-content/2019/12/30122019-Coalici%C3%B3n-progresista.pdf" target="_blank">acuerdo</a> de coalición PSOE-Unidad Podemos el Sáhara ni se menciona. Lo más parecido es un breve párrafo que, paradójicamente, <strong>promete trabajar “para que África se convierta en una prioridad </strong>de la política exterior europea”, así como plantear “en Bruselas iniciativas que contribuyan al desarrollo sostenible de este continente”. Y eso deja el timón del conflicto en el Sáhara en manos de los socialistas, no de Unidas Podemos.</p><p>“El Gobierno de España no está haciendo lo suficiente para detener la guerra”, denuncia Arabi, el delegado del Frente Polisario. Los saharauis creen que Naciones Unidas no actuará mientras Francia, aliado incondicional de Marruecos, siga teniendo capacidad de veto en el Consejo de Seguridad. Por eso <strong>insisten en que España asuma de una vez su responsabilidad </strong>como antigua potencia colonial y haga valer su peso tanto ante la Unión Europea como ante el gobierno marroquí.</p><p><strong>España está “obligada a actuar”</strong></p><p>El Gobierno de Sánchez<strong> “está obligado a actuar”</strong> y a “tener en consideración el sentir mayoritariamente a favor de la causa saharaui por parte de la sociedad española” en vez de seguir dando prioridad a las relaciones con Rabat.</p><p>“Marruecos ha tratado de condicionar a todos los gobiernos que ha habido en España en los últimos 45 años mediante la manipulación y el chantaje”, recrimina Arabi, utilizando entre otras cosas el flujo migratorio, que el gobierno marroquí maneja para presionar a la Moncloa cuando le conviene. España “tiene que liderar un proceso a nivel de la Unión Europea y en el marco de las Naciones Unidas para exigir el cumplimiento de las resoluciones internacionales”. Y <strong>hacer valer esa exigencia en el marco de sus relaciones bilaterales con Marruecos</strong>. La “buena vecindad” a la que España da prioridad es, en opinión del representante del Polisario,“un marco ideal” para exigir a Rabat el cumplimiento de la legalidad internacional.</p><p>Pero eso no está sucediendo. Especialmente en los dos últimos años, coincidiendo con la llegada a la presidencia de Sánchez,<strong> Marruecos “maneja esas relaciones a su antojo </strong>y condiciona el posicionamiento del Gobierno de España”. Limitarse a decir que la ONU haga algo es “escudarse” en la responsabilidad de otros y esconder la propia.</p><p>La ministra González Laya trabaja desde hace semanas en la preparación de una <strong>cumbre bilateral con Marruecos</strong> después de que el pasado 17 de diciembre, con la excusa de la pandemia, se suspendiera la Reunión de Alto Nivel prevista. González Laya ya ha hablado con su homólogo marroquí para avanzar en la fijación de una agenda que con seguridad incluirá diálogo sobre cooperación sectorial, Libia y el Sahel, pero en el que España sigue <strong>sin querer introducir la cuestión del Sáhara.</strong></p><p>En la Reunión de Alto Nivel de diciembre se iban a abordar asuntos de vital importancia para España como la gestión de la inmigración irregular llegada a Canarias desde la fachada atlántica africana —Marruecos incluido—, así como cuestiones como el refuerzo de las relaciones económicas, la presencia de las empresas de ambos lados del Estrecho o la transición ecológica, entre otras muchas. Es una forma muy gráfica de reconocer que <strong>el Sáhara sigue sin ser vital </strong>para su antigua potencia colonial.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Gobierno de España,Marruecos,ONU,PSOE,Sáhara Occidental,Unión Europea,España,Política exterior,Referéndum,Pedro Sánchez,Unidas Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Salvar África!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/salvar-africa_1_1173891.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Mayo de 1962, Mikoyan, viceprimer ministro de la URSS, cogido de la mano de Nkrumah, presidente de Ghana, y de una diputada de color, ensaya en las calles de Accra un paso a paso de la nueva danza "afrosoviética". (De los periódicos). Era una manera de celebrar la "fiesta" de la <strong>descolonización africana</strong>. Pero pongámonos en situación. Luego volveremos a este pequeño evento.</p><p>África, morena y exótica. Ancestral. Ardiente y selvática. Tropical.</p><p>Museo viviente, edén de antropólogos y safaris, tierra de misiones. Caliente.</p><p>Leones, elefantes, cocodrilos, pigmeos, mau-mau...</p><p>África, morena y exótica, ensortijada de collares, colmillos y diamantes: presa de caza mayor, para aventureros y explotadores. Juguete prehistórico, espectáculo primitivo, criada negra...</p><p>Su luna se había teñido de sangre.</p><p>Su noticia estaba siendo pasto ardiente de primera plana en todos los periódicos del mundo: Argelia, el Congo, Angola, Kenya, Rodhesia...</p><p>Y es que la historia acababa de comenzar un nuevo tomo: una joven África resurge de su letargo y esclavitud milenaria y se planta, arrogante, ante el sir británico:</p><p>–<strong>Desde ahora en adelante, sir, me llamara usted "señora". Y mis hijos serán para usted también "señores"</strong>.</p><p>Y Jomo Kenyata, el líder africano, con el eco lejano de los tambores del mau-mau, se aleja con la arrogancia de un dios de ébano, dejando al sir boquiabierto, sin flema en su rostro y con el monóculo colgando de sus tirantes.</p><p>Aquella noche, la luna africana brilló sobre el cielo de Kenya con una aureola de redención, aunque ensangrentada.</p><p>Los explotadores y otros muchos colonos no acababan de darse cuenta de lo que estaba pasando: no comprendían, y es que ni siquiera miraban a la nueva luna africana. O la seguían entendiendo a su manera: a la antigua, a lo que es lo mismo,<strong> como les había enseñado la época colonizadora</strong> (incluidos Tarzán y Jane, valga el símil).</p><p>Voz que clama en el desierto, misioneros y algunos colonos, pocos colonos, hablaban de nuestros "hermanos" y "amigos" de color. Pero los explotadores se jactaban de conocer al negro mejor que ellos y que nadie: <strong>al negro sólo se le domina por el terror. Sólo el látigo les hace obedecer y ser fieles</strong>.</p><p>Y, seguidamente, escupen por su colmillo izquierdo sobre el polvo ardiente africano.</p><p>Una muralla de cemento, más recia e inhumana que la de Berlín, había sido construida en las mismas plantas de los pies de África. Y en lo alto de un mástil, marcado a sangre y fuego, un eslogan sembrador de odio: <strong>apartheid</strong>.</p><p>Fue entonces cuando la joven África, morena y exótica, se hizo viajera exigente:</p><p>–Expulsemos a África del Sur de la Commonwealth. Ya lo sabe, Mr. Macmillan:<strong> o ellos o nosotros</strong>. Y nosotros somos más poderosos, porque como sabe, la unión hace la fuerza...</p><p>Los ojos de conejo del <em>premier</em> británico no salen de su asombro. Y las guías de su bigote tiemblan cuando Nkrumah, el audaz dirigente de la pequeña República de Ghana, le tira esta estocada, definitiva, desde un diario de Accra:</p><p>–Y no olvide, Mr. Macmillan, que <strong>de no llegar a un acuerdo, nosotros también podemos expulsarles a ustedes</strong>.</p><p>El <em>premier</em> del imperio colonial, el <em>premier</em> de esa alma mater, creador de la formidable araña monetaria, firma y rubrica la expulsión de su vieja y entrañable amiga, África del Sur, de la Commonwealth.</p><p>Gran Bretaña tuvo que hacer aquel día <strong>muchos esfuerzos para no perder su flema, su humor y su genio político</strong>.</p><p>El mundo había dado aquel día una vuelta de campana, feroz y violenta: la esclava se había convertido por el empuje de la historia en una mujer exigente.</p><p>Y en la noche tropical, entre rugidos de fieras y traqueteos de metralletas, en la espesura de la selva infectada de cocodrilos y de nidos de terroristas, entre la gritería de simios, ranas y guacamayos y el zumbido de algún avión a reacción, el hombre blanco suda y tiembla por los suyos entre el follaje mientras intenta, por primera vez, alcanzar con la punta de los dedos de sus manos la luna ardiente africana:</p><p>–Dime, joven África: ¿qué es lo que pretendes?</p><p>La luna se detiene en su silenciosa marcha y vuelve su cara de ébano, por entre los cocoteros, muy cerca del hombre blanco.</p><p>–Ser libre e independiente, sir. <strong>Ser yo la dueña de mis destinos sin depender de nadie</strong>.</p><p>–Pero, ¿no lo eres ya, joven África? ¿No son libres e independientes la mayoría de tus jóvenes? ¿Qué más quieres entonces, joven luna?</p><p>–No, sir, todavía no lo son...</p><p>Y dando un suspiro de luna apenada, la luna africana se acercó mucho más al hombre blanco. Y le contó sus cuitas, arrullada por los ruidos y cuchicheos de la selva dormida. Le dijo que algunas de sus naciones eran independientes, otras solo a medias, y unas terceras que todavía no lo eran. <strong>Primero, la independencia</strong>. La independencia geográfica y política cara a los ojos del mundo. Pero <strong>el hombre blanco seguía siendo el amo de las empresas, de las industrias, del petróleo, de la economía, de la sociedad...</strong></p><p>–Mis hijos, sir, quieren ser dueños de sus despensas, ya que sólo así podrán progresar rápida y eficazmente.</p><p>–¿Pretendes, joven África, arrebatarnos todo después de tanto que hemos hecho por vosotros?</p><p>No, sir. Sólo exigimos independencia política plena. Y en cuanto a lo económico, exigimos, por ejemplo, el 50 más de las acciones, como soléis decir los empresarios blancos. En una palabra, sir: <strong>exigimos más beneficios y las riendas del carro</strong>.</p><p>La luna africana reconoce que el hombre blanco en ocasiones hizo mucho por ella. Y que no todos los países se portaron mal. Y que incluso sin el colonialismo poco habrían adelantado. Pero también es cierto que <strong>muchos países y muchos hombres blancos la han explotado, esclavizado y extraído de sus entrañas formidables ganancias, incluso a veces hasta arrasando</strong>. Y esto es ya lo que África ni remotamente puede consentir.</p><p>–Mis hijos ahora tienen prisa, sir. Sólo desean colaboración y comprensión por parte del hombre blanco. Un vendaval histórico que, por el contrario, si lo encrespan, arrasan todo lo que se le pongan por delante.</p><p>–¿No sé lo que pretendéis! Nuestras leyes dicen que ello no es justo. ¡Recurriremos al Tribunal de Haya!</p><p>–Vuestras leyes, sir, están caducas ya para nosotros. Han tenido su época —su mala época— y han cumplido ya su ciclo histórico. El colonialismo está ya sentenciado a muerte y morirá definitivamente en estos próximos años.</p><p>–No os saldréis con la vuestra. No olvides, joven África, que tenemos la fuerza: dinero, aviones, tanques, hasta bombas atómicas...</p><p>–Yo soy más fuerte—, exclama la luna africana, dando un salto sobre la cima de los cocoteros.</p><p>–¿Dónde está tu fuerza, joven África, si es que tanta tienes?</p><p>La luna africana se acerca entonces de nuevo al hombre blanco y le dice, con voz apasionada, que <strong>su fuerza es arrolladora</strong>. Y que su fuerza está en sus mismos hijos, que van regresando de las universidades europeas con los "ojos muy abiertos"; y en el proletariado negro, que va adquiriendo poco a poco conciencia de su valía y de su fuerza. Y en que saben que su tierra, sus materias primas, les pertenecen ya antes que a nadie. Además, si necesitan armas, no falta quien se las proporcione. El terrorismo en la selva les es propicio. La antorcha del nacionalismo arde en sus jóvenes pechos de una punta a otra del continente. Están unidos en ese ideal. Y cuentan con una gran fuerza de apoyo en la ONU debido a su aplastante número...</p><p>–Y todo esto, sir —añade— es lo que hace que seamos más fuertes que vosotros. <strong>La gran mayoría de los países del mundo comprenden nuestras razones y nos apoyan</strong>.</p><p>Y la luna africana le sigue contando al hombre blanco cómo sus jóvenes naciones se defienden bien y progresan ahora con ritmo rápido y entusiasta, porque la iniciativa parte de ellas mismas. Es lógico que tengan sus dificultades, pero han de vencerlas, al igual que cualquier joven que se lanza a la conquista de un porvenir. Pero también le digo que el hombre blanco puede prestarnos aquí una gran ayuda. Una ayuda sana y constructiva, como algunas de las obras realizadas por los misioneros y los hombres de empresas de buena ley.</p><p>El hombre blanco ha enmudecido.</p><p>La luna africana le dice al verle así: "Sir, habéis cometido también un grave error, otra gran maldad con mis hijos africanos".</p><p>La cabeza hundida entre sus rodillas, la mirada fija en la tierra caliente, el hombre blanco pregunta entonces a la luna, con voz rota:</p><p>–¿Cuál ha sido, pues, ese gran pecado nuestro, joven África?</p><p>–<strong>Muchos hombres blancos no habéis comprendido África</strong>, sir. El choque de cultura entre nosotros, por ejemplo. Muchas de nuestras costumbres y vuestras leyes no van la manera de ser de nuestro pueblo, aunque algunas nos hayan hecho mucho bien. Pero <strong>no habéis respetado nuestras leyes y costumbres ancestrales</strong>. Implantasteis las vuestras por la fuerza. O quisisteis imponerlas. y de ahí el tremendo choque de culturas de que te hablo...</p><p>El hombre blanco levanta su cabeza y mira febrilmente a la luna africana:</p><p>–¿Qué es lo que querías de nosotros, joven luna africana?</p><p>–<strong>¡Ser África como tú eres Europa!</strong></p><p>El hombre blanco mira a la luna africana, ahora altiva y hermosa, y su alma recoge, sin querer, todo su embrujo: después de todo, piensa, son muchos años trabajando esta tierra, bajo esta luna ardiente, a la que quizás ame, aun sin darme cuenta.</p><p>–A mí, sir, hay que ganarme, como se debe ganar a la mujer que se ama de verdad. Pero<strong> jamás, jamás, esclavizarme</strong>.</p><p>Los ojos del hombre blanco miran a la joven luna y su alma la escucha:</p><p>–Yo te necesito, hombre blanco. Has vivido aquí muchos años entre nosotros y también te hemos cogido afecto en bastantes ocasiones. Por eso hombre blanco necesitamos también de tu inteligencia, de tu sabiduría, de tu técnica, en favor de mis hijos.</p><p>Todo es quietud en la selva. Todo parece irreal...</p><p>–Hombre blanco...</p><p>–¿Qué, joven África?.</p><p>–¿Conoces mis danzas? ¿Conoces el ritmo de la danza africana?</p><p>–Confieso que no. Es decir, no la comprendo...</p><p>Un aliento cálido hace estremecer las hojas de los cocoteros, sobre los que parece posarse la luna africana.</p><p>–Hombre blanco, si amases de verdad nuestras danzas, si las respetases, si las comprendieses en toda su esencia e historia...</p><p>–¿Qué, joven África?.</p><p>–Yo me enamoraría de ti...</p><p>En la quietud de la selva dormida, un ruido apenas imperceptible se agita entre las malezas. Alguien no duerme en la noche: un espía soviético ha sido testigo del diálogo entre el hombre blanco y la joven luna africana. <strong>Días después, en las calles de Accra, bailan una nueva danza: la danza "afrosoviética"</strong>, tal como comenzamos esta historia.</p><p>  ___________________</p><p>Juan Bautista es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Bautista]]></author>
      <media:title><![CDATA[¡Salvar África!]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[África,Descolonización]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[“Nadie se identifica con la pérdida de un país”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/nadie-identifica-perdida-pais_1_1169836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/26641c2a-f940-4bf0-832f-aaf140941d30_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Nadie se identifica con la pérdida de un país”"></p><p>Dulce Maria Cardoso nació en Trás-os-Montes, Portugal, y con apenas seis meses viajó a Luanda, la capital angoleña. Allí pasó la primera década de su vida, forjando en la temperatura de los trópicos la raíz de su naturaleza más íntima y querida.</p><p>Regresó –si es que se puede llamar así a volver a un lugar al que no se pertenece– a Portugal<a href="https://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2018/04/25/aun_creo_poder_del_pueblo_82083_1042.html?utm_source=twitter.com&utm_medium=smmshare&utm_campaign=noticias&rnot=1089342" target="_blank"> en junio de 1975</a>, después de la descolonización y cuando comenzaba la guerra civil en Angola.</p><p>Con diez años, acompañada por su familia –padre, madre y hermana– pasó a formar parte del impresionante número de retornados que llegaron al país transportados en aviones fletados por todo el mundo para dar salida a los millares de personas que huían de la contienda sin un destino concreto. Entre los meses de mayo de 1974 y noviembre de 1975 casi medio millón de personas viajaron de Angola a Portugal, a un ritmo diario de más de 1.000 personas, en el que fue considerado el mayor puente aéreo en la historia del siglo XX.</p><p>Fueron tiempos duros y traumáticos. Pero ella se adaptó. La pérdida de la inocencia en esa abrupta interrupción de la infancia la orientó en el sueño de transformar la materia de resistencia en escritura. Del pasado colonial no conserva nostalgia alguna. Al contrario: “El imperio debía haber terminado mucho antes”, dirá.</p><p>A los 14 años decidió que quería ser escritora e hizo un curso veraniego de mecanografía. Después se formó en Derecho, se hizo abogada. Un día rompió con la profesión y se lanzó a la búsqueda de lo que desde siempre le había dado sentido a su vida: vivir historias dentro de sí misma y contarlas.</p><p>Su primera novela, <em>Campo de sangre</em> (2001), fue escrita con una beca de creación del Ministerio de Cultura portugués y recibió el Gran Premio Acontece. Siguieron otras novelas y más premios… Hasta que llegó <a href="https://www.laumbriaylasolana.es/catalogo/el-retorno/" target="_blank">El retorno</a> en 2011 (publicada en España por la editorial La Umbría y la Solana), su consagración como una de las voces fundamentales de la nueva literatura portuguesa. Esa obra, que fue distinguida con el premio English Pen de obra traducida, ha sido editada en varios países, es materia de estudio en las universidades y hay ofertas para trasladarla a la gran pantalla.</p><p>Dulce Maria Cardoso tiene ahora 55 años. Nos encontramos en los jardines de la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa, en una tarde de afable calor primaveral, rodeadas de frondosas copas de árboles. Pero el verde africano se impone como una presencia de mansa brisa. Esta conversación está atravesada por ese recuerdo.</p><p><strong>Tenía 10 años cuando tuvo que salir de Luanda tras la descolonización de 1975 y ha usado sus vivencias para la construcción de El retorno a través de la voz de Rui, uno de los personajes. Al inicio del libro escribe: “Insistimos en conservar detalles insignificantes que ya comenzamos a olvidar”. ¿Tuvo esa conciencia exacta de lo que necesitaba guardar?</strong><em>El retorno</em></p><p>Sí. Pienso que fue una suerte tener esa edad en aquel momento porque pude registrar todo lo que vi sin juzgarlo. Siempre tuve una memoria fotográfica muy buena y cuando comencé a escribir sobre el año de mi retorno me di cuenta de que había guardado aquellos recuerdos casi intactos. No necesité recurrir a otros relatos ni hacer investigación para escribirla.</p><p><strong>¿Y qué había quedado registrado?</strong></p><p>La Luanda de aquel tiempo, cómo era y de qué hablaban las personas, cómo se comportaban. En aquel año de 1974, los tres meses que siguieron a la Revolución del 25 de Abril, el Ejército portugués consiguió mantener un cierto orden en la ciudad. Pero cuando los movimientos independentistas llegaron a Luanda y comenzaron a luchar por el poder, se instaló una guerra civil. Las escuelas y las tiendas cerraron, había toque de queda, comenzó la desbandada de gente de regreso a Portugal. Fue el caos. Moría gente todos los días y la lista de desaparecidos era todavía mayor. Cuando recuerdo aquel tiempo, esa memoria de guerra, lo que más me impresiona es entender que las personas se acostumbran a todo. Un día vemos coches con niños armados, lo encontramos extraño, pero al día siguiente deja de serlo.</p><p><strong>¿Cómo es que, viviendo lo que narra, tuvo la necesidad de registrar el último día? ¿Con 10 años ya su percepción de la pérdida definitiva estaba desarrollada?</strong></p><p>En realidad aquel último día no sucede ya nada. Cuando comencé a escribir sobre el impacto del regreso entendí que debía encontrar una historia muy fuerte para que los lectores pudiesen identificarse con la pérdida. Aquel día yo aún pertenecía a aquello e iba a perder el sitio al cual pertenecía. Pero la mayoría de las personas no consigue identificarse con la pérdida de un país, es una idea demasiado abstracta. En cambio, sí consiguen identificarse con la pérdida del padre. Fue precisamente por eso que escogí comenzar con la narración del último día de Rui. Él pierde al padre, que es hecho prisionero en el momento en que la familia debe partir. Escribo siempre muchas versiones sobre la historia hasta encontrar la final, y llegué a trabajar en una versión en la que el padre regresaba con la familia. Después comprendí que no iba a funcionar. A pesar de que yo no haya perdido a mi padre, nadie se identificaría con mi pérdida, y eso era lo que yo quería transmitir.</p><p><strong>Nació en Trás-os-Montes y la llevaron a Angola con tan solo seis meses. Me gustaría que me contase el inicio de la historia de su familia en aquel territorio.</strong></p><p>Mis padres vivieron una historia de amor muy complicada. Cuando se conocieron, mi madre era una heredera de campesinos ricos y mi padre era un muerto de hambre. Mi abuelo no quería darles permiso para casarse. Para ello, mi madre tuvo que huir. Todo esto sucedió en la década de los cincuenta en una aldea de Trás-os-Montes. Mis padres se desencantaron con el país y decidieron marcharse. Como en Angola se hablaba portugués fueron allí sin tener ningún vínculo con África. Pero mi padre era muy trabajador, consiguió construir bastantes cosas, aunque nunca dejamos de llevar un modo de vida muy humilde. No nos faltaba de nada, pero no teníamos los lujos que se asociaban a África. Formábamos parte de una pequeña burguesía, que comparada con las estrecheces de la metrópoli en aquella época, podía pasar por una vida casi lujosa. Teníamos coche, los fines de semana íbamos a la playa y al cine, había Coca-cola, había fiestas, las mujeres usaban minifalda y fumaban. La vida era incomparablemente mejor, pero no era la África mía de grandes haciendas y pastos hasta perderse en el horizonte.</p><p><strong>Ese era el mito que en el Portugal pobre de los años sesenta se construía sobre África. Y, vista desde allí, ¿cómo se veía la metrópoli, esa palabra que se usaba en las colonias para designar a Portugal?</strong></p><p>Si aquí se mitificaban las colonias, también desde allí se mitificaba la metrópoli, la palabra con la que nos referíamos a Portugal como país, aunque se extrapolaba a su geografía. En ese sentido, toda la educación que recibíamos era una educación colonial. Las aulas tenían un mapa de Portugal ultramarino, los sábados cantábamos himnos, alzábamos banderas y declamábamos una oda absoluta dedicada a la metrópoli. Cuando la gente tenía la posibilidad de venir a pasar las vacaciones, al regresar perpetuaba el mito contando cosas maravillosas sobre la vida en la metrópoli.</p><p><strong>Yo también crecí en Lourenço Marques, hoy Maputo. Cuando regresé a Portugal con ocho años, todavía en 1973, la gente me preguntaba: “¿Cómo es África?”. Me parecía una pregunta muy extraña porque yo venía de Mozambique. No había comprendido todavía que África, más que un continente, designaba un territorio imaginado. Lo curioso es que más tarde también yo comencé a decir “África” para hablar de mi infancia mozambiqueña. </strong></p><p>Probablemente porque la impresión de aquel territorio geográfico, que es también afectivo, queda marcada de un modo indeleble. ¿Sabía que los jacarandás, que es un árbol de los trópicos, en Portugal tiene dos floraciones? Florecen una primera vez en la primavera europea y una segunda, lo que no se esperaba, al mismo tiempo que los jacarandás florecen en el continente africano. Guardaron esa memoria. De algún modo, creo que a los <em>trasplantados</em> les sucede lo mismo.</p><p><strong>Como si hubiese una parte de nuestra naturaleza que solo se encuentra en los países tropicales…</strong></p><p>Exactamente. Yo he logrado finalmente florecer también en esta primavera europea, pero me siento siempre más completa cuando estoy en los trópicos. Por ejemplo, la mayoría de las personas lidia mal con el calor húmedo, pero a mí me encanta. Como si nunca hubiese salido de aquel calor porque fue en ese entorno donde mi cuerpo creció y se formó. Y sueño muchas veces en africano.</p><p><strong>¿Qué es soñar en africano?</strong></p><p>Sueño con espacios enormes, de colores muy saturados y exuberantes, paisajes que aquí no existen. Si enfermo, si me distraigo, la imagen que se me aparece es la de la tierra roja. Cuando pierdo las defensas o estoy soñando mi realidad se ve transmutada. Es algo constitutivo. Fui arrancada de aquel territorio, no hubo una transición. Así como les sucede a los árboles trasplantados, cargo con esa memoria sensorial y transporto sus raíces.</p><p><strong>Cuando Rui llega a Portugal dice: “Al final la metrópoli es esto”. Como si en esa frase, en ese “al final”, se contuviese toda esa desilusión.</strong></p><p>Precisamente el capítulo de la llegada fue lo que me llevó más tiempo escribir. Escribí páginas y páginas para explicar la desilusión de la metrópoli y después comprendí que solo lo conseguía ante la hoja en blanco. Era lo que sentía que estaba más cercano a mi sentimiento. La expresión de vacío que hay en la hoja blanca. Es el único capítulo que solo tiene una frase: “Al final la metrópoli es esto”.</p><p><strong>¿Fue el primer enfrentamiento con ese país mitificado?</strong></p><p>Y la desilusión fue tan brutal que, incluso ahora, cuando alguna cosa me enoja les digo a mis amigos más próximos: “¡Esto está comenzado a parecerse a la metrópoli!”. Se volvió una broma privada. Nunca encontré mejor sinónimo para describir el sentimiento de desilusión.</p><p><strong>Hablemos entonces del regreso.</strong></p><p>Lo que me sucedió fue lo siguiente: apenas llegamos, mis padres me mandaron a Trás-os-Montes, a la aldea de mis abuelos de dónde mi madre había huido, porque pensaron que estaría más protegida. Me fui a vivir sola con unos abuelos a los que no conocía. Dos viejos vestidos de negro que estaban enfermos y murieron un año después. Al principio fue terrible. Mis abuelos no me conocían ni me comprendían y eran hostiles. Todo me era extraño. Hasta los árboles me parecían arbustos por ser tan pequeños en comparación con los africanos. Pero lo peor era el frío. Pensé que iba a morirme de frío pese a que era verano. Cuando llegué estaba muy tostada, pero el bronceado fue desapareciendo y comencé a quedarme blanca, como una cobra cuando muda la piel. Fue tan dramático que hasta escribí una carta a mi hermana: “¡Me estoy quedando blanca!”.</p><p><strong>¿Cómo era la aldea?</strong></p><p>Toda de piedra, muy aislada, muy pobre. Todavía se vivía en casas donde los animales dormían en la parte de abajo. Hoy no conseguimos imaginar cómo era posible que en 1975 una aldea de Trás-os-Montes estuviera aún tan atrasada. No tenía ni siquiera una escuela. Las clases nos las daban en una sala de los bomberos de la aldea o en el edificio de la junta de distrito. Los domingos los niños iban a la casa del cura a ver una película. A las tres de la tarde él encendía la televisión y a las cinco la apagaba. Generalmente, el film ya había comenzado y muchas veces, cuando apagaba, no había terminado. Yo conocía muchas de aquellas películas -estoy acordándome de Tarzán- e intentaba explicar que las películas tenían un inicio, un desarrollo y un final. Era inútil. Muchos de aquellos niños ni sabían leer. Yo traía vestidos que se ataban en la espalda y mi abuela iba detrás de mí para taparme porque pensaba que estaba prácticamente desnuda. Las fiestas que conocía de Luanda eran fiestas africanas. Con bailes de merengue y al aire libre. Las mujeres se arreglaban mucho, usaban minifalda y fumaban. Era el ambiente de los años setenta, ¡pero bien entrados en los setenta! Ahora imagine lo que es llegar a una aldea donde había bailes con todas las muchachas sentadas en círculo entre las madres y las abuelas, a la espera de que los muchachos se aproximasen para pedir autorización a la madre de la chica para poder bailar. Cuando mi abuela quería explicar cualquier cosa que yo quería y nadie podía entender decía: “Parece que allí en las tierras africanas…”. Nadie me comprendía y yo tampoco comprendía nada de lo que allí pasaba.</p><p><strong>Habla siempre de que su deseo de transformarse en escritora comenzó aquel año del regreso. ¿Fue un modo de protegerse?</strong></p><p>Ni sabía lo que significaba ser escritora. Pensaba que era tener historias en la cabeza que me hiciesen huir de la realidad, y en eso tenía razón. Por un asunto de pura supervivencia, porque vivía con mucho sufrimiento, un día desperté: “No puedo seguir así. No puedo estar llorando todo el tiempo”. Como me gustaban mucho los libros de aventuras comencé a imaginar que vivía dentro de una historia. Toda la aldea fue convertida en un escenario como si estuviera en una aventura de ficción. Si iba a la fuente era porque tenía la misión de encontrar allí una llave secreta. El pobre Matías, el viejo de la plaza, dejó de ser Matías para ser el malvado de la trama. Comencé a vivir una vida paralela tan intensa que cuando me despertaba por las mañanas ya no me sumergía en el mundo real, sino en una realidad que estaba siendo rediseñada por mí.</p><p>  </p><p> Imagen del 11 de noviembre de 1975, día en el que Angola consiguió la independencia. / EFE</p><p><strong>Como futura escritora, haber observado un mundo tan radicalmente diferente, ¿qué le dio para su aprendizaje?</strong></p><p>Materia.</p><p><strong>¿Materia creativa?</strong></p><p>No. La materia misma. Lo tangible. Para escribir no es necesario haber vivido casi nada. Kant, por ejemplo, nunca salió de su aldea y consiguió desarrollar un pensamiento que transformó el mundo. La única cosa a la que hemos de tener acceso es a las categorías. Cuando escribí Mis sentimientos me preguntaban si alguna vez había estado muy gorda, por el personaje de mi libro. Yo respondía siempre que para escribir sobre Violeta no necesitaba haber sido gorda. Necesitaba tan solo conocer algunos sentimientos que una persona muy gorda podría sentir. Uno de ellos es la humillación, o el ostracismo. Esos sentimientos sí los conocía. Por lo tanto, a partir de ellos podría ponerme dentro de la piel de una mujer muy gorda y dotar de vida a aquel cuerpo.</p><p><strong>¿Su proceso de vivir en un mundo paralelo continuó cuando regresó a Lisboa, un año después de haber llegado a la aldea, o el encuentro con la familia apaciguó ese sentimiento traumático? Le pregunto porque en El retorno la experiencia que describe es la vida de un retornado en la Lisboa de 1975. Nunca habla de la experiencia de la aldea en la casa de los abuelos.</strong><em>El retorno</em></p><p>Aquel año en Lisboa fue igualmente traumático y muy complicado. Cuando los retornados llegaron, la mayoría venía sin dinero ni unas condiciones mínimas de vida. Fuimos alojados en hoteles, porque los hoteles estaban vacíos, ya que no había turismo a causa de la revolución. Las personas habitaban hoteles de lujo como si viviesen en barracas. Vivíamos cinco o seis personas apiladas en un cuarto a la espera de que sucediese algo. Era un mundo muy alucinado, todos me parecían enloquecidos. En realidad, las personas estaban desesperadas. No tenían absolutamente nada y no sabían lo que iban a hacer en la vida. Aún hoy encuentro gente que habla del retorno de manera afectada y enrabietada, con la emoción a flor de piel, como si todo aquello hubiera sucedido ayer. Después de escribir el libro conocí muchas asociaciones de retornados que todavía se reúnen en cenas y en fiestas como si estuviesen viviendo en Luanda.</p><p><strong>¿Quedaron atrapadas en una obsesión revivalista?</strong><em>revivalista</em></p><p>Es terrible. El problema es que la vida no les dio nada mejor. A partir de una cierta altura o construimos un nuevo mundo o quedamos presos en el pasado. Consigo entender la nostalgia y la melancolía, pero no es el camino. Todo aquello desapareció y es bueno que así sea.</p><p><strong>¿Y sus padres?</strong></p><p>Mi padre ya murió, pero no conservaba nostalgia alguna, era un hombre muy pragmático. Cuando llegamos y comenzaron esas conversaciones rencorosas entre retornados decía: “Ahora es aquí donde tenemos que vivir”.</p><p><strong>Quiero volver a la cuestión de la escritura. Por lo que entiendo, su intención no era escribir, sino vivir otra realidad.</strong></p><p>Exactamente. Yo ni siquiera sabía en qué consistía escribir. Recuerdo bien haberme acercado a la escuela y preguntar a la profesora sobre qué debía estudiar para formarme como escritora. Pensaba que había unos estudios universitarios que me enseñarían el oficio de escribir del mismo modo que la carrera de Medicina sirve para formar a un médico. Cuando me dijo que podría estudiar cualquier cosa o incluso no tener título alguno, me quedé muy turbada. Durante mucho tiempo, la primera pregunta que le hacía a un adulto era: “¿Cómo se hace alguien escritor?”. La gente se reía porque yo era una niña pequeña y un día, ya con 14 años, vi a un escritor escribiendo a máquina en un programa de televisión. Fui a inscribirme en un curso de mecanografía porque pensé que era así como un escritor se formaba y pasé el verano entero aprendiendo a dactilografiar. Cuando pienso en eso, en este empeño obsesivo, ni me parece que esa haya sido yo. Me siento tan distante de esa niña. Hoy me parece una extraña.</p><p>  “Fui arrancada de aquel territorio, no hubo una transición. Como los árboles trasplantados, cargo con la memoria sensorial”</p><p><strong>Leí en una entrevista que en su casa no había libros.</strong></p><p>Pero la relación con la lectura fue muy importante. Aprendí a leer sola a causa de las historias, esto ya en Luanda. Mi hermana y mi madre se cansaban de tener que leerme siempre y yo, por sentirme independiente, comencé a leer sola. También por ese motivo creo que algo nace con nosotros. Pero en la casa de Portugal no había libros. Después de hacer el curso de mecanografiar me dirigí a la biblioteca municipal, que era el sitio donde estaban los libros, y por tanto algo podría suceder. Apenas llegué vi a un grupo de mujeres sentadas en círculo llorando por un libro de Corín Tellado. Pensé: “¡Eso es un escritor, alguien que hace llorar!”. Comencé a leer todo lo que había escrito. Después, como la biblioteca quedaba lejos de mi casa, un día me llevé un libro más grueso, uno que tardase más tiempo en leer. Era una colección de novelas de Dostoievski. Quedé absolutamente maravillada, y ahí sí. Inicié un proceso más creativo que consistía en copiar los libros que me gustaban cambiando partes de la historia.</p><p><strong>¿Copiaba?</strong></p><p>Sí. Copiaba literalmente un libro entero, alterando algunos detalles. Por ejemplo, si estaba enamorada de algún chico determinado, cambiaba el nombre del personaje masculino y le ponía el nombre de ese chico. Iba haciendo cambios pequeños que tenían que ver con mi vida y, así, me apropiaba de la historia. Recientemente me invitaron a escribir una crónica para un periódico y la titulé<em> Biografía no autorizada</em>. Viví siempre entre la ficción y la realidad. Los libros que leí fueron tan importantes en mi formación que no veo diferencia entre lo que leí, lo que viví y lo que escribí. Claro que no estoy loca, estoy estrictamente hablando del impacto que causaron en mí.</p><p><strong>¿‘El retorno’ es un libro que debía escribir?</strong></p><p>Siempre supe que debía hacerlo, no sé explicar por qué. Estaba ahí todo. Como le dije, ni siquiera necesité hacer investigación alguna.</p><p><strong>¿Cómo sintió que había llegado el momento de hacerlo?</strong></p><p>Tengo siempre muchos proyectos en la cabeza que van sucediéndose, como si tuviera un menú a mi disposición, que voy escogiendo en consonancia con lo que me apetece. De repente, el momento de escribir se impone. Antes de editarlo había sido invitada a participar en una residencia literaria en Múnich y, de algún modo, allí era de nuevo una extranjera. Con todas las salvedades, podía volver a sentir la misma incomodidad, la misma soledad. Era invierno. Fue muy extraño recordar Luanda en aquel paisaje nevado. Todos los días iba a dar paseos en la nieve y después escribía. Escribí mucho en aquellos meses.</p><p><strong>Este libro fue el gran éxito de la nueva literatura portuguesa. ¿Lo esperaba?</strong><a href="https://elpais.com/cultura/2019/01/26/actualidad/1548517297_345906.html" target="_blank">el gran éxito de la nueva literatura portuguesa</a></p><p>No. Siempre había recibido muy buenas críticas, pero tenía pocos lectores. Pensé que sería un libro más, que no haría mucho ruido.</p><p><strong>Me pregunto muchas veces por qué nunca usamos aquel periodo, tan rico en nuestra memoria colectiva, para construir materia literaria o cinematográfica.</strong></p><p>No nos interesamos mucho por nuestra historia. Y además es necesario hacer propuestas que no enfrenten a las personas.</p><p><strong>¿Esa fue la ventaja de El retorno?</strong><em>El retorno</em></p><p>Tiene la ventaja de no juzgar ni pretender hacer un ajuste de cuentas con la historia. Cuenta apenas un relato. La primera edición apareció en 2011 y se sigue reeditando. Ha sido un libro muy querido. Sigo recibiendo mensajes de gente diciendo que ha sido muy importante leer lo que habían vivido y no conseguían recordar. Hubo personas que lo compraron para regalárselo a sus hijos y que así ellos supiesen lo que habían pasado, ya que nunca habían sido capaces de contárselo.</p><p><strong>¿Por qué escogió usar una voz masculina?</strong></p><p>Por una decisión puramente afectiva. Fue un homenaje a Rui, mi amigo de Luanda, que en el año del regreso perdió a sus hermanos mayores. Rui fue mi primer noviecito, el primer chico con el que bailé. Me gustaba mucho. Cuando comenzó la guerra, todos los días se leía en la radio la lista de desaparecidos. Un día escuchamos los nombres de los hermanos de Rui. Yo los conocía bien y me obsesioné con encontrar a mi amigo. No sé bien qué le quería decir, era una niña. Pero lo que sucedió era tan atroz que necesitaba verle. Habían ido a llevar a una tía al aeropuerto (ya había toque de queda), pero ellos no quisieron quedarse allí toda la noche y decidieron regresar a casa. Los capturaron. Tenían 18 y 20 años… Eran tan jóvenes. De algún modo el sufrimiento de Rui me sirvió como medida para relativizar el mío. Cuando me ponía muy triste pensaba: “Pero lo de Rui es mucho peor”. Para mí representó la medida de la brutalidad de la guerra. Cuando decidí escribir aquello encontré que le debía dar un homenaje por haber usado tantas veces su sufrimiento para apaciguar el mío. En el año en que llegué a Lisboa lo busqué en todos los hoteles donde estaban distribuidos los retornados. Las informaciones eran muy contradictorias: lo habían visto en Barreiro, otros decían que la familia había ido a Sudáfrica o que la madre se había vuelto loca. Lo que es cierto es que nadie supo decirme dónde estaba.</p><p><strong>¿Nunca lo encontró?</strong></p><p>Después de haber escrito El retorno fui entrevistada en un programa de televisión y conté que el nombre de mi personaje había sido un homenaje a mi amigo Rui, a cuyos hermanos habían asesinado en Luanda en 1975. Hubo una persona que estaba viendo el programa y reconoció la historia. No era una historia usual. Llamó a Rui. Cuando le dijo que la escritora se llamaba Dulce, evidentemente él se dio cuenta. Lo más curioso es que él ya había visto una fotografía mía como escritora y no me había reconocido. Se puso en contacto con la editorial y dejó su número de teléfono. Nos encontramos. Se acordaba de todo: de cómo bailábamos, del vestido que yo tenía, de la música que tocaba. Me dijo que también él durante años había estado buscándome. Después la vida siguió su camino.</p><p><em>*Traducción del portugués: Antonio Jiménez Morato.*Este artículo está publicado en el número de mayo de </em></p><p>tintaLibre<em>. Puede consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí. </em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Soromenho | Lisboa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“Nadie se identifica con la pérdida de un país”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Escritores,Literatura,Portugal,TintaLibre,Autores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coloniales y ultramarinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/coloniales-ultramarinos_1_1171223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f296ffea-aff6-4ccb-a6f0-db2c93978fbb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coloniales y ultramarinos"></p><p> <span id="txt"></span> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Coloniales y ultramarinos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Descolonización,Julian Assange,TintaLibre,Latinoamérica,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hijos de la metrópoli, en 'tintaLibre' mayo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/hijos-metropoli-tintalibre-mayo_1_1169917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f296ffea-aff6-4ccb-a6f0-db2c93978fbb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hijos de la metrópoli, en 'tintaLibre' mayo"></p><p>Algunos todavía recordamos aquellos pequeños tenderos que, antes de que todo se convirtiera en <em>gourmet</em>, anunciaban en grandes letras Coloniales y Ultramarinos aludiendo al exotismo de una mercancía en su mayor parte llegada de América, pero que ya era tan corriente como el café, el chocolate, los aguacates o las bananas. Ese denso perfume de la guayaba colonial, esas historias de ultramar que todavía encienden la imaginación cuando hay galeones enterrados en el mar de las Antillas, no es precisamente una novela de aventuras, sino el devenir de un imperialismo que todavía puede rastrearse en Bruselas, en Lisboa, en Bolivia, en Madrid, en cualquier lugar del planeta donde todavía subsiste una metrópolis y <strong>cuajaron sueños de navegantes y codicias de gobernantes</strong> animados por el deslumbrante tesoro de los Potosí de este mundo.</p><p>Se escriben estas líneas mientras Ida Vitale, poeta uruguaya, recoge en Alcalá de Henares el premio Cervantes, demostrando la pujanza indiscutible del español de ambas orillas y todavía no se han apagado los ecos de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/03/26/que_dicho_exactamente_lopez_obrador_sobre_conquista_america_93296_1012.html" target="_blank">la petición de Andrés Manuel López Obrador</a> a la corona de un gesto de perdón por la conquista. Quién más quién menos ha mostrado su desacuerdo –Vargas Llosa, el primero- como si estuviéramos ante un delito que ha prescrito con el tiempo y que la propia historia ha silenciado muchas veces. Vamos acostumbrándonos al cuadro; quién esculca en la memoria es un hereje. Más allá de que AMLO quiera inyectar nacionalismo a sus compatriotas en momentos difíciles buscando la madre de la afrenta, España sigue ejerciendo de <strong>dama metropolitana con su anacrónica monarquía</strong> y su relación paternal con las que fueron sus colonias: a la mente acuden aquellas imágenes del rey emérito presidiendo el cónclave latinoamericano en tiempos de Fidel y Chávez o la filantropía de los nuevos monarcas buscando el <em>selfie </em>humanitario con las tribus incas supervivientes.</p><p>En este número visitamos al paciente colonial con algunas historias como <strong>el racismo que subsiste en la Bolivia indigenista </strong>de Evo Morales o cómo Bruselas capea los fantasmas de uno de los episodios coloniales más repulsivos y recientes, el del <strong>Congo belga</strong>. Una autora que deslumbra en Portugal con su narrativa, <strong>Dulce Maria Cardoso</strong>, nos cuenta cómo fue el regreso a la metrópoli cuando Angola declaró la independencia en 1975 y los ocupantes tuvieron que emprender la retirada en un puente aéreo multitudinario. La propia revolución del 25 de abril despertó del letargo el movimiento independentista; la francesa de 1789 disparó también las ansias de libertad de las repúblicas bajo dominio español en América.</p><p>El relato colonial no tendría sustancia sin algunos piratas que adornan sus batallas y ahí nos toparemos con un <strong>Magallanes descrito por Stefan Zweig</strong>, que conspira en Sevilla para cumplir su plan y abrir una nueva ruta mercante a través del estrecho que lleva su nombre; ahí situamos, cinco siglos más tarde, a un pirata moderno y controvertido, <strong>Julian Assange</strong>, Barbarroja contemporáneo al que el imperio americano ha puesto precio a su cabeza.</p><p>  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Apr 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hijos de la metrópoli, en 'tintaLibre' mayo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bélgica,Bolivia,Colombia,Descolonización,TintaLibre,Andrés Manuel López Obrador]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[López Obrador propone a España un grupo conjunto que haga el relato de la conquista para aceptar errores y pedir perdón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/lopez-obrador-propone-espana-grupo-conjunto-haga-relato-conquista-aceptar-errores-pedir-perdon_1_1168748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/01d2320b-c80c-47cb-8acb-858b628a0502_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="López Obrador propone a España un grupo conjunto que haga el relato de la conquista para aceptar errores y pedir perdón"></p><p>El presidente de México, <a href="https://www.infolibre.es/tags/personajes/andres_manuel_lopez_obrador.html" target="_blank">Andrés Manuel López Obrador</a>, ha afirmado este martes que la propuesta que ha hecho a España y al Vaticano es intentar "integrar un grupo conjunto" para tratar de hacer "una relatoría de lo sucedido" en la conquista para, a partir de ahí, "de manera humilde" <strong>aceptar los errores, pedir perdón</strong> y reconciliarse.</p><p>Así lo ha afirmado en su rueda de prensa diaria en la sede de la Presidencia mexicana. De paso, ha avanzado que <strong>no asistirá a los actos por el 500 aniversario de la ciudad de Veracruz</strong>, que se conmemoran en abril, alegando que como jefe de Estado mexicano él no puede participar en un festejo de este tipo mientras no "se aclare lo fundamental y se llegue a un acuerdo de reconciliación".</p><p>Además, ha asegurado que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/03/26/lopez_obrador_envia_cartas_felipe_papa_para_que_pidan_perdon_por_conquista_america_93279_1012.html" target="_blank">su carta a Felipe VI para que pida perdón</a> "para nada" pone en riesgo las relaciones diplomáticas entre México y España. "Es un asunto de voluntades y de conciencia de cada quien", ha remachado.</p><p>Según ha dicho, su propuesta no es por "afán de confrontación y de encono" sino para que "salga a la superficie y se ventile" todo lo que se mantiene como "corrientes subterráneas". López Obrador ha enmarcado su petición en la próxima conmemoración de los 500 años de la toma de Tenochtitlan y los 200 de la independencia de México.</p><p>"¿Qué vamos a hacer¿ ¿Cómo vamos a actuar? ¿Vamos a celebrar?", se ha preguntado, y por eso ha apostado por, primero, "hacer una revisión de lo que sucedió" y poder <strong>conmemorar las independencias en un "marco de reconciliación"</strong> y mirando hacia adelante. "Sin pedir nada a cambio más que el perdón por los agravios, nos reconciliamos", ha señalado.</p><p>Además, ha señalado que <strong>el Papa Francisco ya ha hecho gestos en este sentido</strong>, como cuando <a href="https://www.efe.com/efe/america/sociedad/el-papa-pide-perdon-por-los-crimenes-durante-la-colonizacion-de-america-latina/20000013-2660512" target="_blank">pidió perdón</a> por los "crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América".</p><p>López Obrador no ha comentado <a href="https://www.europapress.es/nacional/noticia-celaa-asegura-no-corresponde-pedir-perdon-mexico-polemica-carta-lopez-obrador-20190326155054.html" target="_blank">la respuesta del Gobierno español</a>, más allá de constatar el rechazo que expresó en un comunicado a última hora del lunes, y solo ha querido dejar claro que él no ha publicado la carta.</p><p>Es más, ha asegurado que <strong>quiere actuar con "mucha prudencia"</strong> y que no la publicará, ni esta ni la del Vaticano, "hasta que se considere prudente" por respeto a ambos. López Obrador ha dicho que <strong>"son cartas amplias y fundadas" </strong>y ha justificado su petición en la necesidad de conocer el pasado, porque "quien no sabe de dónde viene difícilmente va a saber hacia dónde va".</p><p>Preguntado entonces si su Gobierno va a reclamar también el perdón de Estados Unidos o de Francia, ha señalado que "en su momento", y que primero se está dirigiendo al Gobierno español por la proximidad de los 500 años de la llegada a México de Hernán Cortes.</p><p>Además, ha insistido en qué, con esa intención de que <strong>2021 sea el año de la reconciliación</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/03/26/que_dicho_exactamente_lopez_obrador_sobre_conquista_america_93296_1012.html" target="_blank">él va a pedir perdón</a> a los pueblos yaquis, a las comunidades mayas y a los inmigrantes chinos "reprimidos y asesinados" en la Revolución.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Mar 2019 15:33:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[López Obrador propone a España un grupo conjunto que haga el relato de la conquista para aceptar errores y pedir perdón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,México,Política,España,Andrés Manuel López Obrador]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una oportunidad para el Sáhara occidental?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/oportunidad-sahara-occidental_1_1166606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El pasado mes de diciembre el emisario de las Naciones Unidas<strong> Horst Köhler</strong> convocó en Ginebra una ronda de conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario. Eran las primeras conversaciones entre las partes en los últimos 6 años; fuentes diplomáticas anticiparon el apoyo a Kohler de los Estados Unidos, que vendría a sumarse al de Rusia,<strong> dos miembros clave del Consejo de Seguridad. </strong>Las siempre delicadas expectativas sobre un posible desbloqueo del proceso de descolonización del Sáhara Occidental, inacabado y enquistado desde 1991, han vuelto por tanto a aparecer, y es importante preguntarse qué puede hacer España para contribuir a que fructifiquen en todo lo que sea posible.</p><p>Para ello, es fundamental comprender que esta oportunidad viene marcada por el terremoto que supuso la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el 27 de febrero del año pasado, sobre los acuerdos pesqueros con Marruecos. En ella, el Tribunal no solo<strong> confirma la adhesión </strong>de la Unión al principio de descolonización, uno de los preceptos constituyentes de la política internacional tal y como la conocemos desde 1948, y el reconocimiento del Frente Polisario como representante legítimo del pueblo saharaui. El más alto tribunal europeo también establece doctrinalmente que los países miembros de la Unión, y la Unión misma,<strong> no pueden suscribir acuerdos con Marruecos </strong>que involucren los recursos de un tercero, como viene sucediendo desde hace cuatro décadas con la explotación de recursos del Sáhara Occidental a manos de consorcios y emprendimientos europeo-marroquíes. Así, la sentencia pone en primer plano el componente económico del conflicto y la corresponsabilidad de las potencias europeas en su prolongación y en <strong>el bloqueo político de sus soluciones.</strong></p><p>Frente a la firmeza de los argumentos del alto tribunal, sin embargo, la Comisión Europea, varios Estados miembros y el propio Parlamento Europeo, que recientemente avaló la estrategia en <strong>una votación vergonzante sin garantías</strong> jurídicas suficientes, se han dedicado a la construcción de forzados artilugios normativos con el único fin de eludir el fondo y el espíritu de la sentencia. Esta actitud no solo añade al descrédito de las instituciones europeas. Es del todo inaceptable, e incomprensible, que España se haya sumado a ese camino de desobediencia. Cronifica el descrédito de ser el único país del mundo que<strong> ha abdicado de su rol </strong>como potencia administradora. Cabe recordar que el hoy ministro del Interior, en su etapa al frente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, recogió en un auto las responsabilidades <em>de iure</em> que corresponden a España en el proceso de descolonización inacabado del Sáhara Occidental. Otro juez español, Pablo Ruz, llegó a tipificar como genocidio<strong> los crímenes cometidos entre 1975 y 1992</strong> contra el pueblo saharaui. La defensa de los Derechos Humanos, cabe recordar, es otro elemento básico de la arquitectura multipolar, que presume principios compartidos y no negociables para nuestra política exterior. Ni España ni la Unión Europea, que han firmado por ejemplo cláusulas relativas al respeto de los derechos humanos en sus tratados comerciales, deberían poder mirar hacia otro lado.</p><p>Y sin embargo, eso es exactamente lo que han hecho al negociar nuevos Acuerdos comerciales cuyo objetivo es <strong>burlar los dictámenes de la justicia europea. </strong>No es solo una cuestionable decisión moral: es una muy mala decisión política, que fragiliza nuestra posición negociadora con terceros, nos resta credibilidad y fuerza, y sigue alimentando un supuesto realismo geopolítico que, lejos de reportar ventajas, ha supuesto un verdadero lastre para nuestra posición en el mundo, nuestra influencia en la región y nuestras relaciones de vecinazgo en las últimas décadas.</p><p>Es urgente por tanto, ante el desbloqueo de las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, que España corrija el rumbo erróneo de los últimos cuarenta años. Urge <strong>respetar las sentencias de los tribunales europeos </strong>en materia de descolonización y derechos humanos. Urge establecer relaciones con el Gobierno de la RASD e iniciar negociaciones para suscribir un acuerdo de pesca con el Frente Polisario que permita a nuestros pescadores faenar con garantías de seguridad jurídica. Urge reorientar nuestras relaciones con Marruecos hacia <strong>un modelo de cooperación constructiva</strong>, sólida y basada en el respeto y la confianza mutua, que pueda favorecer el desarrollo de los intercambios económicos, culturales, educativos y científicos entre nuestros pueblos por encima de la suspicacia y la desconfianza. España debe apoyar este nuevo impulso del proceso de negociaciones en curso poniendo como prioridad ineludible el respeto a los derechos humanos y a las decisiones de la Justicia europea, y ofreciendo a la vez <strong>un nuevo marco de cooperación y colaboración </strong>en el que nuestro país se implique sinceramente con todas las partes en la búsqueda de una solución política basada en las resoluciones internacionales. No solo es nuestra obligación: también es nuestro mayor interés. _____________</p><p><strong>Sergio Pascual</strong> es diputado de Podemos en el Congreso y <strong>Pablo Bustinduy</strong> es diputado y candidato de Podemos a las europeas de mayo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Feb 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sergio Pascual | Pablo Bustinduy]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Una oportunidad para el Sáhara occidental?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Frente Polisario,ONU,Sáhara Occidental,Unión Europea,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mugabe, de aclamado liberador de Zimbabue a odiado presidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/mugabe-aclamado-liberador-zimbabue-odiado-presidente_1_1147882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4046e697-e7f9-4487-a017-3de8df25783c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mugabe, de aclamado liberador de Zimbabue a odiado presidente"></p><p>El presidente de Zimbabue, <a href="https://www.theguardian.com/world/video/2017/nov/16/robert-mugabe-the-end-of-an-era-video-profile" target="_blank">Robert Mugabe</a>, ha dimitido de su cargo este martes y ha puesto fin a <strong>37 años de presidencia</strong>, que empezaron con la promesa de la liberación colonial de la antigua Rodesia y tornaron en constantes conflictos que han imposibilitado la estabilidad del país, recoge Europa Press.</p><p>El tercero de seis hijos, Mugabe nació en 1924 en la aldea de Kutama, al suroeste de la capital, Harare, en el seno de <strong>una familia católica</strong>. Su padre era ebanista y pertenecían a la etnia mayoritaria en el país —entonces Rodesia—, shona.</p><p>Recibió una educación católica por parte de jesuitas y se licenció en Artes en Fort Hare (Sudáfrica), donde <strong>coincidió con Nelson Mandela</strong>. Posteriormente obtuvo otras licenciaturas en Magisterio, Administración y Derecho.</p><p>Pese a que de niño jugaba al tenis, de mayor prefirió el críquet, del que se presentaba como un gran entusiasta. En 1960, con 36 años, regresó de Sudáfrica y comenzó su <strong>militancia en el Partido Nacional Democrático </strong>como director de propaganda.</p><p>Fue arrestado tres meses en septiembre de 1962 y de nuevo un mes en marzo de 1963, tras lo que huyó a Tanzania, desde donde fundó ese mismo año con el reverendo Ndabaningi Shitole la <strong>Unión Nacional Africana de Zimbabue (ZANU)</strong>, que pasó a dirigir como secretario general.</p><p><strong>Lucha revolucionaria</strong></p><p>Desde entonces, su actividad de lucha revolucionaria por la liberación de Rodesia se intensificó, lo que le llevó en 1964 a prisión acusado de terrorismo. Permaneció <strong>diez años entre rejas</strong>, durante los que realizó sus estudios de Derecho.</p><p>Después de su liberación, en 1974, Mugabe intensificó aún más su actividad de guerrilla y la del ZANU <strong>contra el régimen de Ian Smith</strong>, que había declarado en 1965 unilateralmente la independencia de Rodesia del Reino Unido y ejercía el poder de una forma racista contra la mayoría negra.</p><p>Finalmente, el <strong>acuerdo intercomunitario de Londres (1979)</strong> puso fin a la guerra, que dejó más de 30.000 muertos, y desembocó en unas elecciones democráticas que dieron mayoría absoluta a Mugabe con un 62,9 por ciento de los votos en 1980. El 18 de abril de ese mismo año se declaró la independencia total de la República de Zimbabue. A partir de ese momento Mugabe no dejaría el poder.</p><p>Mugabe se puso al frente de un país conocido como el granero de África. Impulsó la sanidad y la educación, convirtiendo su sistema educativo en uno de los mejores del continente. Construyó escuelas, hospitales y carreteras, fomentó el turismo y consiguió <strong>una base económica sólida</strong>, basada en la exportación de alimentos.</p><p>Expropiación de tierras</p><p>Sin embargo, la situación política no se estabilizó. En 1981 comenzó una <strong>guerra civil entre el ZANU y el partido opositor</strong> Unión del Pueblo Africano de Zimbabue (ZAPU) por el control del país durante la cual Mugabe llevó a cabo paralelamente una limpieza étnica contra los ndebeles que se prolongó cuatro años y en la que murieron unas 30.000 personas.</p><p>Con él llegaron también las expropiaciones de tierras. Tras la fundación de Rodesia en el siglo XIX por el británico Cecil J. Rhodes, se expulsó a la población negra de sus propiedades, que se dieron a los colonos blancos. Tras la independencia de Zimbabue, <strong>los blancos poseían el 70 por ciento de las tierras de cultivo</strong>, a pesar de que solo representaban el uno por ciento de la población.</p><p>Mugabe comenzó el proceso contrario para devolver las tierras a la población negra, pero derivó en un <strong>fenómeno violento contra los terratenientes blancos</strong> y las propiedades se repartieron por relaciones de amiguismo con el presidente. El propio Mugabe se adjudicó cinco fincas y construyó en una un palacio residencial conocido como Graceland, el mismo nombre que tiene la mansión de Elvis Presley.</p><p>La <strong>crisis económica</strong> se agravó entonces por la concentración de la riqueza y la falta de criterio de los nuevos propietarios para la explotación de algunas de estas tierras.</p><p>En el cargo a pesar de todo</p><p>En 1987, la ahora Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) y el ZAPU se reconciliaron y Mugabe consolidó su poder al ser <strong>reelegido en las elecciones de 1990</strong>. Seis años después contrajo matrimonio con su actual esposa, <a href="https://www.nytimes.com/2017/11/15/world/africa/grace-mugabe-zimbabwe.html" target="_blank">Grace</a>, conocida por llevar un tren de vida de ostentoso lujo, en una boda a la que acudieron 12.000 invitados.</p><p>En las elecciones posteriores, la sombra del<strong> fraude electoral </strong>ha enturbiado las victorias de Mugabe, aunque el mandatario seguía contando con gran apoyo y participación en las áreas rurales.</p><p>Desde el año 2000 la situación del país ha caído en picado. La <strong>represión</strong> y la<strong> crisis económica</strong> han llevado a Zimbabue a perder gran parte de la inversión extranjera y se estima que unos 5 millones de zimbabuenses se han desplazado a Sudáfrica.</p><p>Sin embargo, Mugabe parecía seguir en forma y <strong>en 2013 fue reelegido</strong> con el 61,9 por ciento de los votos. La represión a políticos y activistas de la oposición le han valido la imposición de sanciones por parte de la Unión Europea y Estados Unidos, además de la pérdida de los títulos honoríficos que la comunidad internacional le había otorgado.</p><p>El ocaso de su mandato</p><p>A sus 93 años, Mugabe abandonó su idea de presentarse a la reelección en los próximos comicios de 2018, en favor de un traspaso de poderes —supuestamente a la primera dama—. El pasado 8 de noviembre Mugabe destituyó al que hasta entonces era su vicepresidente, <strong>Emmerson Mnangagwa</strong>, lo que prendió la mecha a una crisis política irreversible.</p><p>Este movimiento se interpretó como el <strong>paso previo para traspasar el poder a Grace Mugabe</strong> y perpetuar a su familia y círculo más estrecho de aliados. El propio ZANU-PF se manifestó totalmente en contra de esta decisión unilateral y promovió una moción para pedir la dimisión de Mugabe. Desde la semana pasada, las protestas se han sucedido en las calles y las Fuerzas Armadas han tomado el control de las instituciones.</p><p>Este martes, ante la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/11/15/un_pronunciamiento_militar_no_sangriento_derroca_mugabe_como_presidente_zimababue_tras_anos_poder_71914_1022.html" target="_blank">presión ejercida por el Ejército</a> y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/11/19/el_presidente_zimbabue_cesado_del_partido_del_gobierno_72104_1022.html" target="_blank">el partido</a>, el que ha sido el <strong>presidente más longevo del mundo</strong>, ha dimitido de su cargo tras 37 años de mandato que abrirán un nuevo período en Zimbabue.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Nov 2017 16:46:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLIbre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mugabe, de aclamado liberador de Zimbabue a odiado presidente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Descolonización,Golpe Estado,Golpes estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mugabe quiere acabar su mandato tras 30 años de presidencia en Zimbabue]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/mugabe-quiere-acabar-mandato-30-anos-presidencia-zimbabue_1_1147656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/85fd04a3-c4a8-4319-8cc9-47f08adda46f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mugabe quiere acabar su mandato tras 30 años de presidencia en Zimbabue"></p><p>El presidente zimbabuense, Robert Mugabe, su mujer Grace y dos figuras claves de la facción política G-40 que apoyan a la primera dama están <strong>bajo arresto domiciliario en el recinto de la Casa Azul </strong><em>Casa Azul</em>del mandatario en Harare e insisten en que éste concluya su mandato, según una fuente consultada por <a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=newssearch&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwj705jz98LXAhXGuRQKHbBUAvYQqQIINSgAMAE&url=https%3A%2F%2Fwww.reuters.com%2Farticle%2Fus-zimbabwe-politics%2Fzimbabwe-on-knifes-edge-after-military-seizes-power-idUSKBN1DG08B&usg=AOvVaw38C7Q40wL208D2XaoxwQgh" target="_blank">Reuters</a>.</p><p><strong>Los ministros Jonathan Moyo y Saviour Kasukuwere se refugiaron en la residencia del presidente</strong> después de que sus viviendas fueran atacadas por los soldados en el <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/11/15/un_pronunciamiento_militar_no_sangriento_derroca_mugabe_como_presidente_zimababue_tras_anos_poder_71914_1022.html" target="_blank">golpe del martes por la noche</a>, de acuerdo con la fuente, que asegura haber hablado con los que se encuentran en el recinto.</p><p>Zimbabue debía celebrar <strong>elecciones presidenciales en 2018</strong>, presumiblemente en verano, a las que se esperaba que concurriera aún Mugabe, de 93 años, si bien en los últimos días había allanado el camino para una posible designación de su mujer como sucesora.</p><p>Un responsable del servicio de Inteligencia del país africano ya había adelantado a Reuters que <strong>Mugabe, que gobierna el país desde su independencia en 1980</strong>, se resiste a abandonar el poder a pesar de la mediación que está realizando el cura católico <a href="http://www.france24.com/es/20171116-zimbabue-mugabe-intervencion-militar" target="_blank">Fidelis Mukonori</a>, que está intentando convencerle para que deje la Presidencia y permita una transición tras el golpe de Estado militar del martes.</p><p><strong>Mukonori está actuando como mediador </strong>entre el mandatario y los generales que han liderado el golpe de Estado que mantiene confinado en su residencia a Mugabe desde el martes.</p><p>Los golpistas justifican la asonada por la necesidad de <strong>limpiar de "criminales" el entorno del todavía presidente </strong>y líder de la formación gubernamental, Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), según ha contado a Reuters un responsable político zimbabuense.</p><p>La fuente consultada no ha podido aportar detalles sobre las conversaciones, que parecen tener como objetivo impulsar una transición pacífica tras la salida del presidente. Mugabe, al que muchos africanos siguen considerando un héroe, está <strong>considerado en Occidente como un déspota</strong> que<a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/02/28/mugabe_gasta_millon_dolares_para_cumpleanos_una_zona_devastada_por_sequia_45637_1022.html" target="_blank"> ha arruinado la economía de Zimbabue</a> y que no ha duda en emplear la violencia para mantenerse en el poder.</p><p>Los informes de Inteligencia a los que ha tenido acceso Reuters muestran que el exdirector del servicio de Inteligencia Emmerson Mnangagwa, que fue cesado por Mugabe como vicepresidente del país el 6 de noviembre, ha estado desarrollando una <strong>estrategia política tras la salida de Mugabe desde hace más de un año</strong> con las Fuerzas Armadas y la oposición.</p><p><strong>La crisis política tiene su origen en la decisión de Mugabe de cesar como vicepresidente del país a Emmerson Mnangagwa</strong>, un cambio que fue interpretado como un intento de desbancarle de la carrera sucesoria para que le sucediera en el poder su mujer, Grace Mugabe.</p><p>El jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Constantino Chiwenga, advirtió el lunes de que<strong> las Fuerzas de Defensa zimbabuenses no permitirían que Mugabe realizara una "purga" </strong>de exguerrilleros y, un día después, se hicieron con el control del país y confinaron a Mugabe en su residencia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Nov 2017 09:55:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mugabe quiere acabar su mandato tras 30 años de presidencia en Zimbabue]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[África,Descolonización,Dictadura,Guerra civil,Sudáfrica]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[De Balfour a Oslo: 100 años de complicidad internacional con la colonización de Palestina (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/balfour-oslo-100-anos-complicidad-internacional-colonizacion-palestina-i_1_1147098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El 2 de noviembre de 2017 se cumplen<strong> 100 años de la Declaración Balfour</strong>, un documento que marcó un antes y un después en la historia contemporánea de Palestina y que no siempre ha sido explicado desde el marco interpretativo adecuado. Para ello, conviene analizar el contexto y el por qué del enfrentamiento sionista-palestino.</p><p>La cuestión de Palestina no se retrotrae 2.000 años atrás. Tampoco es un problema religioso ni un lugar central donde se manifiesta un irreal “choque de civilizaciones”. <strong>Es una cuestión colonial que se inició en las últimas décadas del siglo XIX</strong>. Fue entonces cuando un movimiento nacionalista judío europeo, el sionismo, que consideraba que las comunidades judías no podían asimilarse en Europa y que tenían un carácter nacional, buscó crear un Estado exclusiva o mayoritariamente judío en el mayor territorio posible de Palestina, que se eligió después de barajar otras localizaciones.</p><p>Palestina pertenecía al Sultanato o Imperio Otomano y era <strong>una sociedad mediterránea dinámica, multiétnica y multirreligiosa, sin problemas intercomunitarios</strong> entre personas musulmanas, cristianas y judías. Pero, ¿cómo crear un Estado exclusiva o mayoritariamente judío en un territorio, Palestina, que tenía en aquellos momentos entre un 96 y un 98% de la población no judía? Solo era posible una vía, la colonización, que se concretaría en dos mecanismos fundamentales para conseguir la tierra y segregar y expulsar a la población nativa no judía: el apartheid y la limpieza étnica.</p><p>Tras iniciar sus oleadas colonizadoras (<em>aliyot</em>), crear numerosas organizaciones, instituciones, periódicos, bancos y colonias como Tel Aviv (en 1909), <strong>el movimiento sionista continuó los esfuerzos de su fundador Theodor Herzl, buscando el favor de una gran potencia</strong>. Colonización y diplomacia eran las dos claves para conseguir su objetivo. Y en este sentido, la primera gran victoria llegó hace ahora 100 años con la Declaración Balfour.</p><p>Este documento supuso un punto de inflexión e intensificó las resistencias anticoloniales palestinas, que habían comenzado a finales del siglo XIX. Se hizo pública un año antes del fin de la Primera Guerra Mundial. Pero es fundamental comprender el contexto. A pesar de que el <strong>Reino Unido había declarado que reconocería la independencia de varios pueblos árabes a cambio de su apoyo contra el Sultanato o Imperio Otomano</strong> en el conflicto bélico, las autoridades británicas se repartieron con las francesas gran parte del denominado “Oriente Próximo” en el Tratado Sykes-Picot de 1916. El 2 de noviembre de 1917, el gobierno británico se expresó favorable a la creación de un “hogar nacional judío” en Palestina a través de la Declaración Balfour, una carta firmada por el secretario del <em>Foreign Office</em>, Arthur James Balfour, y dirigida a una cabeza de la comunidad judía británica, Lionel Walter Rothschild. A pesar de que el texto indicaba que “no se haría nada que pudiera perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”, simbolizó el inicio del apoyo sobre el terreno de una gran potencia al proyecto sionista de colonialismo de asentamiento.</p><p>La Declaración se emitió unos días antes de que los soldados británicos del general Edmund Allenby tomasen la ciudad palestina de Jaffa y, semanas más tarde, Al-Quds/Jerusalén. Debido a estos triunfos, muchos militares británicos se compararon con los cruzados medievales. En los años posteriores, el Reino Unido, de la mano de la Sociedad Naciones –el antecedente de la ONU en el periodo de entreguerras– dio forma a lo que se convertiría en<strong> el Mandato Británico de Palestina (1920/1923-1948)</strong>, que acogería la colonización sionista de Palestina y el despojo de la población palestina. David Lloyd George, primer ministro británico entre 1916 y 1922, explicó en sus memorias refiriéndose a la Declaración Balfour que “un documento de estas características tendría una potente influencia […] en los judíos […] de todo el mundo. De este modo, la Entente [bando aliado de la Primera Guerra Mundial] se aseguraría la ayuda financiera judía [en el conflicto bélico]”. Además, como han revelado recientes investigaciones, agentes sionistas realizaron diversos trabajos para facilitar la ocupación británica de Palestina como contrapartida a la Declaración Balfour.</p><p>Cómo explicó Edward Said, la Declaración Balfour representó uno de los elementos nucleares de Palestina-Israel: <strong>el “derecho superior” de una potencia colonial europea de decidir sobre un territorio no europeo </strong>con un total desinterés hacia la voluntad de la mayoría autóctona. A pesar de que el “hogar nacional” de este documento no tenía por qué ser equivalente a un Estado, en muchos ámbitos se entendió como un sinónimo. Había que continuar colonizando y esperar el momento adecuado. El año 1919, la Organización Sionista Mundial pidió un Estado denominado “judío” que comprendiera toda la Palestina histórica y varias zonas de lo que después sería Líbano, Siria, (Trans)Jordania, Arabia Saudí y Egipto. Chaim Weizmann, más tarde el primer presidente israelí, reivindicó entonces una “Palestina tan judía como inglesa es Inglaterra”. Las respuestas anticoloniales palestinas no se hicieron esperar y las protestas y movimientos de resistencia cristalizaron en un movimiento nacional palestino, con un destacado y diverso papel de mujeres palestinas musulmanas y cristianas.</p><p>De este modo, hace 100 años no solo se publicó la Declaración Balfour y se inició la ocupación británica de una Palestina que quedó incorporada al Imperio Británico hasta 1948, sino que se puso en marcha un proceso histórico en el cual predominó el apoyo británico al proyecto de colonialismo de poblamiento sionista. <strong>Este factor fue clave en la creación del Estado de Israel y en la limpieza étnica de Palestina durante la Nakba de 1948. </strong>Aun así, todas estas problemáticas no han impedido que el pueblo palestino haya triunfado sobre el plan de ser expulsado de la Historia.</p><p>______________________________________</p><p><strong>Antonio Basallote, Diego Checa, Lucía López y Jorge Ramos </strong>son autores de <em>Existir es Resistir. Pasado y Presente de Palestina-Israel.</em></p><p>La segunta parte de este artículo se publicará este sábado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Basallote, Diego Checa, Lucía López y Jorge Ramos]]></author>
      <media:title><![CDATA[De Balfour a Oslo: 100 años de complicidad internacional con la colonización de Palestina (I)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Israel,Oriente Medio,Palestina,Territorios palestinos,Gaza,Ramala,Reino Unido,La invasión de Gaza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maduro exige a España que indemnice a los pueblos indígenas y suspenda la fiesta nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/maduro-exige-espana-indemnice-pueblos-indigenas-suspenda-fiesta-nacional_1_1146326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82c87323-bb92-4a29-8525-0305fb008119_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maduro exige a España que indemnice a los pueblos indígenas y suspenda la fiesta nacional"></p><p>El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro,<strong> ha exigido a España que suspenda la fiesta nacional del 12 de octubre y al rey Felipe VI que pida perdón</strong> e indemnice a los pueblos indígenas por "la invasión y genocidio" cometidos durante la colonización de América Latina, recoge Europa Press.</p><p>"América dice basta ya de festejar de la muerte a nuestro pueblo", ha declarado Maduro durante su participación en el <a href="https://www.elconfidencial.com/multimedia/album/mundo/2017-10-12/12octubre-hispanidad-raza-resistencia-indigena-america-latina_1458746/" target="_blank">Día de la Resistencia Indígena.</a></p><p>"Hasta cuándo tanta falta de respeto que <strong>estén celebrando con bombos y platillos la muerte de nuestros ancestros</strong>, basta ya de las celebraciones de la muerte", indicó Maduro desde el Palacio de Miraflores, en Caracas.</p><p>"Qué celebra el rey de España, debería pedir perdón y hacer indemnización a los pueblos indígenas. Fiesta de qué, de la <strong>muerte, invasión y genocidio</strong>", ha añadido el mandatario en su discurso, recogido por la agencia oficial de noticias de Venezuela, AVN.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Oct 2017 17:12:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Maduro exige a España que indemnice a los pueblos indígenas y suspenda la fiesta nacional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Felipe VI,Nicolás Maduro,Venezuela]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esclavos contra el hijo de Colón: el tráfico de seres humanos bajo bandera española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/esclavos-hijo-colon-trafico-seres-humanos-bandera-espanola_1_1143591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2f47b901-a8e9-42be-9ac0-20359d9e7246_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esclavos contra el hijo de Colón: el tráfico de seres humanos bajo bandera española"></p><p>El día de <strong>Navidad de 1521 los esclavos africanos de Diego Colón</strong>, hijo de Cristóbal Colón, <strong>se rebelaron</strong> en la isla de La Española (que acoge actualmente a Haití y República Dominicana). Comenzaron una revuelta en la que murieron "varios blancos", según las crónicas, y aunque fueron derrotados rápidamente y castigados brutalmente, serían <strong>los primeros esclavos en rebelarse en la historia de América, </strong>según algunos autores. El sometimiento de la población indígena y de los esclavos africanos traídos expresamente por los españoles estuvo marcado por las rebeliones y las <strong>luchas contra los invasores</strong>. </p><p>El <a href="http://www.slavevoyages.org/" target="_blank">transporte de esclavos</a> desde África a América fue una de las mayores migraciones forzadas de toda la historia con, como mínimo, <strong>12 millones y medio de personas </strong>cargadas de cadenas a través del Atlántico entre 1501 y 1866, aunque algunos autores elevan la cifra <strong>hasta los 60 millones</strong>. Este tráfico comenzó con los primeros viajes de España y Portugal.</p><p>Desde que Cristóbal Colón llegó a la Española, <strong>la población autóctona fue diezmada</strong> violentamente, por las condiciones de trabajo y por enfermedades infecciosas para las que su sistema inmunitario no estaba preparado. Tan sólo 25 años después,<strong> el 95% de los indígenas habían muerto</strong>. Para que la explotación del "Nuevo Mundo" continuara, había que conseguir mano de obra donde fuera. Entre 1501 y 1866, barcos con bandera de <strong>España transportarían más de un millón de esclavos</strong> desde África hasta América, el 8,3% de todo el tráfico estimado.</p><p>El primer barco del que se tiene constancia que realizara este viaje fue una<strong> nave presumiblemente de bandera española </strong>en 1526, y hay constancia de que Fernando el Católico autorizó el traslado de <strong>50 esclavos africanos para las minas de Oro de La Española en 1510</strong>. Este flujo estaría dominado por comerciantes españoles y portugueses durante la práctica totalidad del siglo XVI. Ambas naciones <strong>embarcarían a más de 60.000 africanos en este periodo</strong>. Este volumen de tráfico sería posible porque desde mediados del siglo XV ya se habían establecido <strong>rutas de traslado de esclavos desde África a Europa</strong>, llegando a tal punto que, en 1455, el 10% de la población de Lisboa era negra.</p><p>  </p><p> Reproducción de un grabado en madera sobre un tratante de esclavos (h. 1854).</p><p>De los 60.000 esclavos embarcados en África por España y Portugal en este periodo, 9.000 morirían ya en el viaje. Las condiciones de los viajes transatlánticos para los esclavos eran inhumanas y brutales. Los prisioneros viajaban <strong>bajo cubierta, desnudos, encadenados y hacinados</strong> en unas travesías cuya duración media era de 32 días. Además, en torno al 25% de los esclavos eran niños. Las condiciones eran tan duras que <strong>alrededor del 12% moría antes de llegar a su destino</strong>.</p><p>El traslado de esclavos africanos sería declarado ilegal posteriormente por España, ya que un tratado de 1713 cedía la totalidad de este negocio a Inglaterra. No obstante, el comercio español de esclavos seguiría funcionando, y existen registros de <strong>barcos de bandera española</strong> (o de las colonias americanas) transportando <strong>esclavos hasta tan tarde como el siglo XIX</strong>. De hecho, la esclavitud <strong>no sería abolida en España hasta 1837</strong>, y perduraría en algunas colonias americanas hasta 1886, 365 años después de aquella temprana rebelión navideña.</p><p><strong>Almas a cambio de oro: la encomienda</strong></p><p><strong>Guarocuya, conocido como Enriquillo</strong><em>Enriquillo</em><em> </em>por los españoles, era el hijo de un cacique indígena taíno de La Española, y en 1519 huyó de la hacienda en la que hacía de capataz del resto de indios. Contactó con los taínos que aún se ocultaban en la sierra de Bahoruco y empezaron una serie de <a href="http://www.elnuevodia.com/entretenimiento/cultura/nota/tainosenpiedeguerra-886481/" target="_blank">acciones contra los invasores españoles</a>. Quemaron plantaciones, atacaron fincas y, tras 14 años de rebelión, consiguieron un tratado de paz en el que se garantizaba la libertad de la población indígena, que por aquel entonces ya estaba tan diezmada y dispersa que la aplicación del <strong>tratado no se llevó a la práctica</strong>.</p><p>  </p><p> Francisco Hernández Girón, encomendero español que se rebeló en el Perú en 1553 contra la autoridad real.</p><p><em>Enriquillo </em>era hijo de uno de los caciques taínos de la isla que, años antes, trataron de negociar la paz con los invasores. Según cuentan las crónicas, <strong>soldados españoles bloquearon la casa en la que se habían reunido los caciques indígenas y le prendieron fuego</strong>, matando a los que escapaban. El líder indígena fue entonces criado entre españoles, y bautizado con el nombre de<em> Enriquillo</em>. <strong>Bartolomé de las Casas</strong>, fraile dominico y uno de los más célebres cronistas de la primera ocupación de América, fue mentor suyo y le enseñó a leer y escribir.</p><p>De las Casas, fraile dominico y cronista español, fue muy crítico con el sistema de explotación que instauraron los españoles en América para con la población indígena: <strong>la encomienda</strong>. El sistema de encomienda establecía que los indígenas se ponían "en manos" de un encomendero, que<strong> debía "cuidar de los indios en lo espiritual y en lo temporal"</strong>. Es decir, el encomendero debía proporcionarles cobijo y comida, pero sobre todo <strong>debía evangelizarlos</strong>.</p><p>La evangelización era el sustento ideológico del sistema: "salvar" las almas de los indígenas. A cambio, estos le debían al encomendero unos <strong>tributos en especie</strong> (como un cascabel de Flandes lleno de oro cada tres meses), de una forma muy similar a como funcionaba el feudalismo, solo que debía tener una <strong>duración máxima de dos años</strong>. Al menos esa era la teoría. En 1515, De las Casas denunció ante la Corona los abusos del sistema, que <strong>se convierte en una práctica esclavitud</strong>. Los abusos estaban tan extendidos que, en 1547, Carlos I redactó unas nuevas leyes declarando que no se asignarán nuevas encomiendas y las existentes morirán con sus titulares.</p><p>Esta nueva ley causará <strong>revueltas entre los encomenderos en América</strong>, lo que hará que se mantenga la condición de que la encomienda sea hereditaria. Así, <strong>el sistema pervive en algunas zonas hasta 1791</strong>. Pero no hay que olvidar que la encomienda solo se aplicaba a los indígenas americanos, que habían sido <strong>declarados "libres" por la bula papal Sublimis Deus en 1537</strong><em>Sublimis Deus</em>. Esta bula no se aplicaba a los africanos, que <strong>podían ser esclavizados por "paganos"</strong>, según recogía la bula papal <em>Dum Diversas</em> de 1452.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Carlos Huerta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Esclavos contra el hijo de Colón: el tráfico de seres humanos bajo bandera española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Descolonización,Historia,Latinoamérica,Colonial,Detrás de la historia]]></media:keywords>
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