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    <title><![CDATA[infoLibre - Antonio Machado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/antonio-machado/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Antonio Machado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Orgullo democrático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/orgullo-democratico_129_2145639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo democrático"></p><p>Sentarse a escribir, igual que sentarse a escuchar, es una toma de postura ante la prisa, esa dinámica que enturbia la capacidad de pensar y nos empuja al mundo accidentado de las obsesiones. Cuando habitamos una situación difícil, el destino puede llegar a confundirse con la fatalidad y el futuro se hunde en la desconfianza como si cualquier deseo de luz estuviese condenado al fracaso. Tomar conciencia supone desde luego valorar las heridas, medir la gravedad, sentir los peligros, pero también implica una reflexión sobre las causas, un análisis de los acontecimientos y un compromiso con la esperanza. Se puede tratar de un compromiso activo, porque no tirar la toalla,<strong> no renunciar a la conciencia, debe ser algo más que sentarse a esperar los acontecimientos</strong>. La esperanza invita al activismo. Seamos activistas de la esperanza, un modo de espera en el compromiso de la propia conciencia.</p><p>Las dinámicas que atentan en los últimos años contra la democracia son evidentes. Más allá de los desalientos y las tristezas de la actualidad, la memoria puede ayudarnos a comprender el significado de las situaciones, y<strong> la comprensión de las causas facilita a veces que el desaliento se convierta en orgullo</strong>. Cosas de la edad y la poesía. La relevancia que el machismo ha recuperado ahora en el pensamiento reaccionario puede ser un buen ejemplo.</p><p>Confieso que se trata de un asunto que me afecta de manera especial, porque la poesía se relaciona de forma íntima con la educación sentimental de la sociedad.<strong> Los poetas herederos de Antonio Machado aprendimos que la historia no sólo pasa por las declaraciones políticas, sino también por el modo de decir </strong><em><strong>amor, te quiero</strong></em>. Así que intentar comprometerse en la sociedad a través de la poesía supone siempre un esfuerzo por transformar los sentimientos más íntimos, esos que dialogan con el deseo, el miedo y los matices profundos de la palabra <em>yo</em>. ¿Qué digo yo cuando digo te quiero?</p><p>A principios de los años 80, hace más de 40 años, un grupo de poetas publicamos una declaración en la que asumíamos nuestro compromiso para conseguir una nueva sentimentalidad. La democracia no consistía sólo en poder votar cada 4 años. El franquismo había supuesto algo más que la cancelación del derecho al voto. Además de prohibir la libertad del pensamiento político, <strong>la dictadura había fijado una vigorosa instrucción sentimental fundada en un machismo imperativo.</strong></p><p>Quien tenga edad para recordar las costumbres dictatoriales sabrá qué significa vivir en una sociedad fundada en el machismo, y no sólo porque la mujer dependiese legalmente del marido a la hora de tomar decisiones, sino porque la condición femenina se identificaba con el espacio de lo privado, la dependencia familiar, la incomodidad pública (en el trabajo, la literatura o las relaciones sociales) y la tarea natural de los cuidados domésticos. Si comparo <strong>la condición femenina que marcó la vida de mi madre con la que hoy define la vida de mis hijas, la distancia es abismal</strong>. Y yo me siento democráticamente orgulloso de esa diferencia. Creo, además, que la poesía, la cultura democrática, han ayudado mucho a transformar la sociedad.</p><p>Creo también que<strong> el protagonismo machista en el pensamiento reaccionario es una respuesta a los avances</strong> conseguidos por una democracia de la que, en medio de las dificultades, podemos sentirnos orgullosos. Y podemos comprender así las estrategias reaccionarias: un esfuerzo por no hablar de los derechos legítimos en la igualdad, una apuesta por convertir cualquier avance justo en una amenaza. Las mujeres son un peligro contra los hombres. De ahí la confusión que un pensamiento conservador e indignado busca a la hora de denunciar cualquier progreso, convirtiéndolo en un peligroso desarreglo social.</p><p>Y puestos a sentir orgullo, me hago una pregunta que nos invita a seguir pensando. El <strong>apoyo de las élites económicas, los oligarcas de las tecnológicas y las grandes multinacionales a la extrema derecha antidemocrática,</strong> ¿no significa también que la democracia, pese a sus defectos y limitaciones, ha conseguido avances económicos en favor de la igualdad?</p><p>Para luchar por la democracia, además de los defectos, conviene <strong>sentirse orgulloso de lo conseguido</strong>. Y un poeta como yo, nacido en Granada poco después del asesinato de Federico García Lorca, tiene muchos motivos para sentirse orgulloso de nuestra democracia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 18:08:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Orgullo democrático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Dictadura,Franquismo,Antonio Machado,Federico García Lorca]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Gracias, Machado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/a-la-escucha/gracias-machado_129_1988131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/296e1397-67f9-4776-9d3b-72039c7fe81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gracias Machado"></p><p>Cuando abandonamos definitivamente la juventud, <strong>renunciamos a hacernos ilusiones</strong>.</p><p>Pienso en esta afirmación y me pregunto si aplica a nuestra vida. Me veo en este momento vital en el que hemos entrado en una especie de <strong>rueda de producción infinita</strong>, en la que te levantas a las 6 y media de la mañana para no parar en todo el día y meterte en la cama pensando que has hecho muchas cosas pero no sabes si todas son necesarias. Aceptamos lo que tenemos, pero<strong> ¿seguimos luchando por lo que soñábamos con llegar a ser?</strong>, ¿nos conformamos? Creo que, efectivamente, cuando dejamos de imaginar todo lo que puede pasar, todo lo que podemos hacer, cuando aceptamos que cambiar el mundo no es tan fácil, dejamos de luchar por intentarlo.</p><p>Durante la juventud vivimos con el anhelo del porvenir y, por ende, <strong>con el ansia de todo lo posible</strong>. Y cuando la dejamos atrás, limitamos el campo de nuestras aspiraciones.</p><p>Me encantaría que la frase fuese mía, pero no, es de <strong>Antonio Machado</strong>. La reflexión está sacada de su discurso de aceptación de su ingreso en la RAE. La leyó esta semana, de forma magistral, el gran <strong>José Sacristán</strong>. Era un discurso escrito hace muchos años, un discurso que <strong>jamás se pudo leer</strong>, todos sabemos por qué. La historia le debía esto al gran poeta y, esta semana, se le ha hecho justicia.</p><p>Todo lo que decía Machado en ese discurso retrata muy bien la <strong>resignación de la madurez</strong>. Dejar de creer que lo imposible es posible. Dejar de imaginar <strong>cómo podríamos mejorar nuestra realidad</strong>, muchas veces manchada de situaciones y obligaciones absurdas, impuestas por costumbres y vicios de una sociedad que prefiere vivir mirando y criticando todo lo malo que tenemos a poner el foco en lo extraordinario de este momento.</p><p>En esta semana en la que nos hemos quedado a oscuras, las palabras y reflexiones no leídas de Machado ponen un poco de luz a lo que somos. Llevamos una semana intentando saber qué pasó durante esos 5 fatídicos segundos del lunes. Y no tenemos respuestas. Y, mientras, escuchamos explicaciones interesadas de unos y otros, de los que quieren matar las renovables y de los que quieren impulsar las nucleares, no nos paramos a pensar en que, <strong>en pocas horas, el país volvió a la luz</strong>. Pasó lo peor, sí, pero se reaccionó en tiempo récord. Quizás no ayuda que sigamos sin tener, de verdad, un análisis claro y, lo más importante, la certeza de si esto puede o no volver a pasar. Porque ya no vale que nos digan que tenemos una red eléctrica fuerte. <strong>Esto también nos lo decían antes de lo que pasó el lunes, y ocurrió</strong>.</p><p>En estos tiempos en los que todo lo extraordinario que imaginábamos como imposible puede realmente ocurrir, quizás necesitemos volver a esos sueños de juventud en los que imaginábamos poder hacer cosas excepcionales. <strong>Gracias, Machado, por habérnoslo recordado</strong> desde el pasado, desde ese discurso que se quedó guardado en un cajón y que, esta semana, hemos podido recuperar. Gracias.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 May 2025 17:30:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Resano]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Gracias, Machado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Apagón]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los olvidados exiliados de Asturias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/olvidados-exiliados-asturias_129_1981162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/89243037-698c-4863-9d7a-37ec722401a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los olvidados exiliados de Asturias"></p><p>En el verano de 1937, entre los meses de julio y octubre, un total de 60.000 asturianos salieron de su tierra por vía marítima, <strong>huyendo de la represión de las tropas sublevadas en 1936</strong>, incluyendo los dos millares de niños y niñas evacuados hacia la Unión Soviética y otros países en el mes de septiembre. <em>Los olvidados de 1937. El exilio republicano asturiano</em> (ed. Antonio Muñoz Sánchez/Ramón García Piñeiro) es un libro de sumo interés que recoge este capítulo de nuestra historia, que estaba pendiente, y que procede de las ponencias presentadas hace algo más de dos años sobre el exilio republicano en la mencionada región.</p><p>Tal como se señala en la introducción de esta obra, el lacerante desdén de Asturias por sus exiliados de la Guerra Civil es una rareza en la España de las autonomías, al lado de los estudios, censos y exposiciones que se realizaron en buena parte de ellas. "La omisión del Principado a la hora de impulsar una política pública de gestión del pasado –leemos– hubiera convertido a la Asturias del siglo XXI en la aldea de Astérix de la desmemoria histórica de no haber sido por el impulso de la sociedad civil". Y eso que los republicanos asturianos no sólo tuvieron que salir de su país dos veces (1937 y 1939),<strong> sino que una minoría ya había tenido que hacerlo</strong> tras la llamada Revolución de Asturias de 1934.</p><p>De entre los episodios más dramáticos y dignos de recordación acerca de los refugiados republicanos que salieron en octubre de 1937 de los puertos asturianos a la desesperada, en las fechas previas a la ocupación de la ciudad de Gijón y a la caída, por consiguiente,<strong> del frente norte en poder de las tropas nacionalistas</strong>, la del crucero <em>Southampton</em> de la Royal Navy bien merecería un guion cinematográfico. </p><p>Al frente de este buque se encontraba el contralmirante inglés encargado de vigilar el cumplimiento, por parte de la patrulla naval británica en el mar Cantábrico, de los acuerdos del Comité de No Intervención en la Guerra de España por parte de los gobiernos democráticos, <strong>cuya actitud contribuyó decisivamente a la derrota de la Segunda República</strong>, pues no ocurrió lo mismo con las dictaduras nazi-fascistas que respaldaron a los sublevados.</p><p>Se encontraba el crucero más allá de las tres millas, frente al litoral asturiano, por si entre las embarcaciones de todo tipo en las que abandonaron su país los refugiados se avistaban náufragos que requirieran auxilio. Los encontró la tripulación del crucero <strong>cuando creyó ver una especie de navío fantasma</strong>, sin que ninguna persona se distinguiera en su cubierta. </p><p>No fue hasta el momento en que uno de los tripulantes de aquella embarcación con el motor averiado y un velamen improvisado a base de colchas y telas varias advirtió la bandera inglesa en el crucero, cuando <strong>fueron apareciendo hasta 280 milicianos republicanos, ocho mujeres y dos niños</strong> entre exclamaciones y gritos de júbilo que, unos instantes antes, eran sentimientos de temor y angustia ante la posibilidad de que el crucero británico fuera el crucero faccioso <em>Almirante Cervera</em>, encargado de capturar los barcos de refugiados republicanos. </p><p>El del <em>Southampton</em> fue el último pasaje que llegó a las costas de La Rochell procedente de Asturias, después de que los milicianos fueran desarmados y fuera hundido a cañonazos el pesquero <em>Mary-Tere</em>, <strong>que había sido patrullero militar durante la guerra en Asturias</strong>. Luego de ser desembarcados y atendidos los casi tres centenares de refugiados, entre los que tres fueron ingresados en hospitales franceses, el resto partió en un tren especial hacia España a través de la frontera de Cataluña. </p><p>Sólo dos de aquellos náufragos eran niño entonces, por lo que cabría la remota posibilidad de que <strong>hubiesen sobrevivido hasta tiempos relativamente recientes</strong>. Lo cierto es que, a falta del testimonio oral de quienes vivieron aquella azarosa travesía que bien pudo acabar con la vida de casi 300 seres humanos, sí hay documentos en los que consta la historia del <em>Southampton</em> y el pesquero <em>Mary-Tere</em>. </p><p>Cada vez que reviso los datos de esta historia, así como los de todos aquellos barcos de refugiados que salieron de los puertos de Asturias <strong>para evitar las cárceles o la muerte,</strong> con las que muchos de sus ocupantes se habrían enfrentado de no abandonar su tierra, pienso en la carencia de un cine de creación que haya tratado de recrear tanto esa como la segunda y más numerosa diáspora de 1939 a través de la frontera francesa. </p><p>Si un personaje, de entre todos aquellos miles de ciudadanos abatidos que abandonaron España en el más duro invierno de sus vidas, puede personalizar aquel drama<strong> sería el del poeta andaluz Antonio Machado</strong>, al que me parece que el cine español debería tributar al menos la misma dedicación que tuvo para con Federico García Lorca y Miguel de Unamuno, si bien en el caso de la película de Amenábar no queriendo entrar de modo flagrantemente elusivo en las extrañas circunstancias de la muerte de don Miguel.</p><p>¿No hay entre los productores de cine y la progresía de nuestros cineastas alguno que se sienta atraído por la vida y muerte del poeta de <em>Campos de Castilla, </em>del que en 2025 se cumplen los 150 años de su nacimiento<em>? </em>En torno a la personalidad de don Antonio <strong>se podría articular un guion que tuviera en cuenta el dramático marco histórico </strong>en el que discurrieron los últimos meses de su existencia en compañía de miles de compatriotas. Estoy convencido de que en cualquier otro país de nuestro entorno esta historia ya habría sido contada en la pantalla.</p><p><strong>PS</strong>. Me acabo de enterar del ingreso simbólico de Antonio Machado <strong>en la Real Academia Española </strong>de la lengua con un siglo de retraso. Recuerdo haber estado en 1977 en un acto simbólico de ingreso del mismo poeta que tuvo lugar en la calle, en las proximidades de la docta casa. La docta casa, por docta que sea, es muy lenta en su andadura.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Félix Población</strong></em><em> es periodista y escritor. Su último libro es 'La risa de vivir y otros cuentos sin cuento’ (Ed. Círculo Rojo, 2021).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Apr 2025 18:03:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Félix Población]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los olvidados exiliados de Asturias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asturias,Exilio,Republicanos,Dictadura,Antonio Machado,Literatura]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Antonio Machado ingresará simbólicamente en la RAE con casi un siglo de retraso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/antonio-machado-ingresara-simbolicamente-rae-siglo-retraso_1_1979016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1ae578f-d480-4a28-9197-cf0acbedd5eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antonio Machado ingresará simbólicamente en la RAE con casi un siglo de retraso"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/temas/antonio-machado/" target="_blank">Antonio Machado</a> fue elegido académico de la Real Academia Española (RAE) en 1927 pero nunca llegó a leer su discurso de ingreso. Casi un siglo después, la Academia celebrará el 29 de abril un acto "simbólico" y de "homenaje" en el que se leerá el discurso que el poeta de<em> Campos de Castilla</em> dejó inacabado. El actor <strong>José Sacristán</strong> será el encargado de leerlo mientras que la contestación, con un texto de <strong>José Martínez Ruiz, </strong><em><strong>Azorín</strong></em><strong>, </strong>la llevará a cabo el académico y dramaturgo <strong>Juan Mayorga,</strong> según ha informado la Real Academia Española y ha recogido EFE.</p><p>También intervendrá en el encuentro <strong>Alfonso Guerra,</strong> comisario de la exposición <em>Los Machado. Retrato de familia</em>, dedicada a Manuel y Antonio Machado, que recalará en Madrid desde ese mismo día, tras su paso por Sevilla y Burgos. Y<strong> Joan Manuel Serrat</strong> ofrecerá un recital con textos del poeta para cerrar el acto. "Hemos organizado un acto simbólico, de fuerte significación, considerando que don Antonio Machado ha sido uno de los grandes poetas de nuestra historia, de los más profundos y más conocidos también, es una nueva ocasión de homenajearlo", ha señalado a EFE el director de la RAE,<strong> Santiago Muñoz Machado.</strong></p><p>Machado <strong>no llegó a tomar posesión del sillón V,</strong> que había dejado vacante Miguel Echegaray, "debido a las circunstancias políticas de aquellos años", según indica la RAE en su página web, aunque pudo haber otros condicionantes. Lo cierto es que el poeta <strong>tardó en ponerse a escribir</strong> y, cuando lo hizo, acabó dejándolo inconcluso, en 1931. En una carta a Unamuno, el escritor sevillano le comunicó sus reparos: "es un honor al cual no aspiré nunca; casi me atreveré a decir que aspiré a no tenerlo nunca, pero Dios da pañuelo a quien no tiene narices.".</p><p>En su discurso, publicado en la Revista Hispánica Moderna (Nueva York, XV, 1949), Machado dice <strong>no creer tener "las dotes específicas"</strong> del académico. El poeta Ángel González, que le dedicó su propio discurso de ingreso en 1997 (<em>Las otras soledades de Antonio Machado</em>), recordó "la falta de simpatía" de Machado por lo académico.</p><p><strong>Juan Mayorga</strong> resalta que el acto está concebido como un homenaje a la vida y obra de "uno de los escritores <strong>más influyentes de nuestra historia</strong>, no discutido y reconocido por todos, tanto por su obra como por su camino personal". "Si siempre es oportuno homenajear su obra, la de un hombre sereno y atento a la belleza y la inteligencia, más en estos tiempos de banalidad y brutalidad", ha dicho a EFE.</p><p>La réplica que leerá el director artístico del Teatro La Abadía está basada en un artículo que escribió <em>Azorín </em>sobre <em>Campos de Castilla</em>. "Me parece interesante que en el paisaje, como espacio físico y moral, Machado y Azorín se encuentran", ha subrayado. Del discurso de Machado, un texto "complejo", Mayorga ha destacado <strong>su "cosmopolitismo" </strong>y que revela la perspectiva de un filósofo y teórico muy buen conocedor de las grandes corrientes literarias de su tiempo.</p><p>El mismo día 29 por la mañana se inaugurará en la sede de la RAE la exposición <em>Los Machado. Retrato de Familia</em>, organizada coincidiendo con el 150 aniversario del nacimiento de los dos poetas, nacidos en 1874 y 1875 respectivamente. La exposición, que busca acabar con tópicos como el enfrentamiento entre los dos hermanos o su desigual calidad literaria, reúne doscientas piezas entre manuscritos, libros, objetos personales, fotografías, dibujos, pinturas y pantallas de vídeo con imágenes diversas sobre la vida y la obra de ambos poetas.</p><p><strong>Manuel Machado </strong>sí llegó a ingresar en la RAE. Elegido en enero de 1938 para ocupar la silla "N", escribió en tiempo récord su discurso de ingreso, titulado <em>Unos versos, un alma</em> y una época y lo leyó el 19 de febrero del mismo año. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Apr 2025 09:04:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Argelès-sur-Mer y Colliure, donde moríamos siendo refugiados y hoy lugares de memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/argeles-sur-mer-collioure-moriamos-refugiados-hoy-lugares-memoria_129_1949658.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/edda127a-152f-4d3b-b43e-96ffd1c1d7aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argelès-sur-Mer y Collioure, cuando moríamos siendo refugiados, hoy lugares de memoria"></p><p>Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Francia capitula en 2 meses contra los nazis mientras que los republicanos habían aguantado tres años. En ese momento,<strong> el gobierno francés pasó de considerarlos como “extranjeros indeseables”</strong>, a necesitarlos en ofensivas y defensivas militares, por lo que los españoles fueron trasladados de los campos de concentración a destinos en batallones de trabajo en la “línea Maginot”, clave entre la Francia ocupada y la Francia de Vichy no ocupada, pero tampoco preocupada. Los soldados republicanos aguantaron la posición, <strong>pero finalmente fueron aprisionados</strong> y en el mejor de los casos bajo el estatus de prisioneros de guerra, pero en el más habitual, trasladados a lugares para el horror como Mauthausen-Gusen (Austria), en el que se calcula que estuvieron más de 7500 republicanos españoles.</p><p>No hace tanto, en 1939, fuimos refugiados, compartiendo en calidad de presos con judíos, nómadas de Europa del este o de etnia gitana. En un primer momento, <strong>se calculó que vendrían 4000 republicanos abandonándolo todo</strong>. Finalmente, llegaron 500.000 a los lugares de acogida. El recibimiento, como cuenta Pilar Martínez Chaumel, hija de superviviente del campo de Argelès, “fueron cinco días sin comer y agujeros en la arena para encontrar agua, todo ello bajo la vigilancia de soldados senegaleses y del ejército colonial a caballo, que tiraban carne podrida a los españoles como entretenimiento, todo ello sin mantas para el frío y cavando hoyos en la playa para resguardarse. Si el del hueco de al lado no se movía, <strong>significaba que el interno no había superado la noche</strong>”.</p><p>Como aclara Olga Arcos, del memorial del campo de Argelès-sur-Mer, las fichas nominativas de la autoridad francesa se levantan a partir de setiembre de 1939, <strong>porque no se esperaba tal volumen de refugiados. </strong>De ese infierno para presos republicanos se escapó mi tío Miguel Ranz Iglesias y, como tantos otros, primero refugiado en Francia, y después recibido en México en calidad de asilado político, viajando en el vapor <em>Mexique</em>, gracias a un país de acogida para el exilio republicano español, a iniciativa de su presidente Lázaro Cárdenas. </p><p>La segunda opción republicana fue integrarse en la sociedad francesa, por ello se calcula que en los Pirineos orientales, al sureste de Francia, <strong>más de la mitad de la población desciende de esos republicanos</strong>, que estuvieron en el campo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, con sus días y sus noches en una Francia que abrazaba el crucifijo y rechazaba los retratos de Antonio Machado, pese a correr por sus venas gotas de sangre jacobina. Unos españoles que partían de la España de los vencidos, la Francia del campo de concentración, y el III Reich sin matices ante la especial cortesía con la que los nazis trataban a los judíos.</p><p>Indica la profesora Monique Alonso que dentro del campo muchos de los internos instruidos fundaron los “barracones de cultura”, <strong>sitios donde se enseñaba a leer y a escribir,</strong> e incluso escribían una rudimentaria publicación en intentos de tiendas de campaña improvisadas por ellos mismos, con sobredosis de ingenio. Cerca de la villa de Elna, una enfermera suiza de fuertes convicciones militantes, Elizabeth Eidenbenz, logró convertir un palacete abandonado, en una maternidad en la que nacieron 595 bebés, entre 1939 y 1945. Es decir, educación y sanidad.</p><p>Los presos de Argelès-sur-Mer (Francia) se encontraban cercados por tres vallas de alambre de púa. La cuarta pared aún sigue, el Mar Mediterráneo. <strong>Noches en las que tenían que hacer agujeros en la playa para no fallecer de frío</strong>, ingerir la propia orina o las heces, y todo ello tratando de no morir por disentería o tifus, llevaron a la tercera opción, regresar a la España de la que habían huido para salvar su vida, ante la promesa de perdón de Franco ante el delito de ser leales con la democracia, siempre y cuando no hubieran cometido delitos de sangre, se entiende, contra franquistas. Aunque una vez que volvían a España no sabemos qué ocurría después. <strong>La cuarta opción era el suicidio</strong>. Algunas imágenes fueron rescatadas en el año 2007, gracias a los negativos de Robert Capa, en su “maleta mexicana”.</p><p>El campo de Argelès fue desmantelado tras la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, la defunción formaba parte del paisaje puesto que esa iglesia católica<strong> prohibía la sepultura de los republicanos en sagrado</strong>, por lo que los restos de los refugiados fallecidos se enterraban bajo la arena de la playa. Sin embargo, unas inundaciones arrastraron al mar algunos cadáveres. Hoy, en el “cementerio de los españoles”, situado en la Avenida de la Retirada 1939, que es como en Francia se conoce al exilio, se visita una lista con algunos de los nombres de los fallecidos en esa playa, de entre los 15.000 que se estiman, y se observa un árbol que <strong>recuerda a 70 niños a modo de obituario</strong>, de cuando moríamos siendo refugiados. </p><p>Por todo ello y mucho más, el gobierno español, representado por el Secretario de Estado de Memoria, Fernando Martínez, ha recordado este domingo en su discurso a esas decenas de miles republicanos que murieron en la playa, y junto con el alcalde de Argelès Antoine Parra, <strong>han declarado institucionalmente la playa de Argelès-sur-Mer como lugar de memoria,</strong> recibiendo Martínez la medalla de la ciudad de manos del alcalde, en señal de duelo. Igualmente, el secretario de Estado, en referencia a Antonio Machado, recordó el verso de amor a España y su vida que dejó lo mejor de sí mismo para la posteridad, y “su esencia en esa tumba republicana”, destacando que “el olvido es contrario a la democracia”, haciendo entrega de la moneda conmemorativa de La Nueve en París, emitida por la FNMT a la presidenta de la Foundation Antonio Machado de Colliure, <strong>Joëlle Santa García</strong>, quien ha recordado el comienzo de la fundación en 1979 y la asociación anterior “Amigos de Antonio Machado”. </p><p>Posteriormente, Fernando Martínez, junto con el alcalde de Colliure, Guy Llobet, coincidiendo con “el día del último viaje” y el 150 aniversario del nacimiento del poeta, <strong>han declarado la sepultura de Antonio Machado en Colliure (Francia) como lugar de memoria</strong>, rodeado de limoneros para la ocasión y recitando versos de quienes acompañan. La primera declaración de lugar de memoria democrática fuera de nuestras fronteras se llevó a cabo por el ministro Ángel Víctor Torres en el Ateneo Español de México, en 2024. </p><p>Hijo del primer flamencólogo español, Antonio Machado y Álvarez, Antonio Machado, nuestro poeta, autor de “caminante, no hay camino”,  nuestro andaluz universal, son las orillas del Duero, es Leonor, es Pilar o Guiomar, son “Campos de Castilla”, es su “Retrato”, “Soledades”, es el Instituto de Baeza, es Serrat y en especial “La Saeta” y “Cantares”, es “Juan de Mairena”, es Ian Gibson, es Paco Ibáñez, es la Revista Ibérica, Ruedo Ibérico, es la Generación del 98, es la bandera tricolor en Segovia, son las misiones pedagógicas, es “Hoy es siempre todavía”, o mi favorito, “He andado muchos caminos”, pero también es exilio, es el hotel Bougnol Quintana,<strong> hoy convertido en apartamentos turísticos </strong>a excepción de la planta baja donde se encuentran dos camas, la del poeta, junto con la de su madre, Ana Ruiz, en el momento de “partir la nave que nunca ha de tornar”. <strong>Colliure es referencia para los españoles por el enterramiento de don Antonio</strong>, pero tampoco debemos olvidar el Castillo Real de Colliure que sirvió como prisión para oficiales republicanos y fuertes cabezas políticas, donde entraba el agua del mar en el calabozo, y que quizás ese habría sido el otro destino de nuestro sevillano.</p><p>Explica la profesora Ana Martínez Rus sobre el corpus machadiano que nunca estaba cerrado, porque el poeta revisaba sus reediciones, modificaba o añadía versos. <strong>Siempre estaban abiertos y eso los hacía únicos</strong>, y su gran salto se produce tras publicar en el diario <em>El Sol,</em> en sus visitas semanales a Madrid desde Segovia, y en firmar con la editorial Espasa Calpe, publicando sus “Poesías completas” (1917), en las que modifica la disposición de esos primeros poemas, y se convierte en poeta del pueblo, gracias a su difusión en guerra.</p><p>La sepultura de Machado se estipuló por suscripción popular, y ese lugar que hoy es declarado como de memoria democrática por el Gobierno de España se ha mantenido vivo<strong> gracias a la colaboración del Ayuntamiento con la Foundation Antonio Machado de </strong>Colliure, que bajo la presidencia de Joëlle Santa García y a la profesora Victoria Sierra que, junto con su equipo de la Universidad de Alcalá de Henares, trabajan incansablemente en la conservación de la memoria de Antonio Machado, realizando entre otras acciones la protocolización de los mensajes que se depositan en el buzón de la sepultura, o convocando el premio internacional de literatura Antonio Machado. En este sentido, cada vez son más los mensajes que reciben de agradecimiento internacional, precisamente por mantener vivo ese legado cultural.</p><p>El cementerio de Colliure, declarado lugar de interés histórico por ser donde se ubica la tumba de Machado, es el lugar en el desde hace décadas ciudadanos de todo el mundo acuden <strong>a expresar sus respetos a don Antonio</strong>, enterrado junto a su madre Ana Ruiz Hernández, por algo el cementerio siempre está abierto y la Ville de Colliure está hermanada con Soria. </p><p>En España sería un hombre ilustre, en Colliure es la tumba de alguien muerto en el exilio, en tierra extranjera. Es el sepulcro de todos los exiliados y de algunas fosas comunes. </p><p>En España Machado sería un exiliado, <strong>en Francia es mucho más</strong>. </p><p>_________________________________</p><p><em><strong>Eduardo Ranz</strong></em><em> es abogado y doctor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Feb 2025 13:03:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Ranz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Argelès-sur-Mer y Colliure, donde moríamos siendo refugiados y hoy lugares de memoria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Francia,Escritores,Antonio Machado,Literatura,España,Dictadura,Republicanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La poesía completa de Antonio Machado, editada por primera vez en Sevilla, su ciudad natal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/poesia-completa-antonio-machado-editada-primera-vez-sevilla-ciudad-natal_1_1907797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1ae578f-d480-4a28-9197-cf0acbedd5eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La poesía completa de Antonio Machado, editada por primera vez en Sevilla, su ciudad natal"></p><p>La obra poética completa de <strong>Antonio Machado</strong>, bajo el título <em>Poesías Completas</em>, ha vuelto a ser editada, pero, en esta ocasión, <strong>por primera vez en Sevilla, su ciudad natal</strong>, en coincidencia con la exposición que dedicada a la familia del poeta inauguró en la capital andaluza el rey el pasado 21 de octubre, informa EFE.</p><p>Esta nueva edición de las <em>Poesías Completas</em> de Antonio Machado ha corrido a cargo del poeta, crítico y escritor <strong>José Luis García Martín</strong>, profesor de la Universidad de Oviedo, y del también profesor <strong>José María Sánchez Torreño</strong>, con el sello de Renacimiento, una editorial sevillana especializada en poesía que también publicó las <em>Poesías Completas</em> de Manuel Machado hace 31 años.</p><p>Estas últimas fueron editadas en Sevilla en 1993 y posteriormente reeditadas en 2019, y ahora Renacimiento añade a su catálogo las de Antonio Machado, <strong>una reunión acorde con el espíritu de la exposición </strong><em><strong>Los Machado. Retrato de Familia</strong></em>, que acaba con el tópico del enfrentamiento de los dos poetas hermanos y con el de que representaban a las dos Españas.</p><p>El comisario de la exposición, el exvicepresidente del Gobierno <strong>Alfonso Guerra</strong>, señaló en su inauguración que la muestra derriba dos tópicos: el del alejamiento de los hermanos por razones políticas, que nunca se produjo, y el de la supuesta desigual calidad literaria de uno y otro, ya que los dos son <strong>"grandes poetas, aunque muy diferentes"</strong>.</p><p>En coincidencia con Guerra, el director de la editorial Renacimiento, el también poeta <strong>Abelardo Linares</strong>, ha dicho a EFE que contar en el mismo catálogo con la obra poética completa de los dos hermanos es también <strong>"una forma poética de conciliación editorial, que no personal"</strong>, puesto que ambos hermanos siempre estuvieron muy unidos.</p><p>Linares ha recordado que ambos hermanos "<strong>compartieron la misma tertulia hasta tres días antes de la Guerra Civil</strong> y compartieron el mismo sentido familiar, eso es algo de lo que no hay duda", y se ha alegrado de las palabras de Alfonso Guerra porque "no todos los socialistas han sido igual de generosos con los dos poetas", para concluir con un aserto: <strong>"En Sevilla es donde los dos hermanos están mejor juntos"</strong>.</p><p>Esta nueva edición de la poesía de Antonio Machado <strong>no incluye notas ni aparato crítico alguno</strong>, ni siquiera textos en las solapas, salvo una breve reseña biográfica del poeta en la contracubierta del volumen porque, como señala José Luis García Martín en el prólogo a esta edición, "pretende ser lo más fiel posible a la que habría preparado el propio autor".</p><p>"Si tuviéramos que mencionar solo media docena de poetas en lengua española, <strong>uno de ellos sería Antonio Machado</strong>. Hermano de otro poeta excepcional, Manuel Machado", señala García Martín en el arranque de su prólogo, en coincidencia con Alfonso Guerra y Abelardo Linares.</p><p>García Martín añade que a Antonio Machado "<strong>se le quiso arrumbar, contraponiéndole a Juan Ramón Jiménez</strong>, como un poeta de lenguaje decimonónico frente a las innovaciones de la vanguardia", aunque el poeta sevillano "salió siempre indemne de cualquier intento de hacerle a un lado. Incluso del más peligroso de todos, el de la banalización de su poesía en boca de cantantes y políticos".</p><p>"Pocos poetas tan aparentemente monótonos, tan incansables andarines de su propia órbita, como Antonio Machado; <strong>pocos también tan diversos, no con la versatilidad del juglar</strong>, sino con la verdad del poeta reflexivo con los ojos abiertos al tiempo que le ha tocado vivir", escribe García Martín. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2024 15:29:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfredo Valenzuela (Agencia EFE)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La poesía completa de Antonio Machado, editada por primera vez en Sevilla, su ciudad natal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Poesía,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser y representar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/representar_129_1859983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser y representar"></p><p>Una de las cosas que le debo a la<strong> poesía </strong>es el <strong>haber comprendido la dificultad de algo que parece sencillo</strong>: la verdad de un sentimiento propio necesita ser bien explicada para que sea compartida por los demás. <strong>La comunicación necesita que lo que tenemos en nuestra cabeza pueda relacionarse con las ideas</strong>, las realidades, las historias y los sobrentendidos de una comunidad. <strong>El poema no funciona</strong> como pretendíamos <strong>cuando la imagen que tenemos en nuestro interior no consigue encarnarse en el poema para llegar a los lectores</strong>. Se queda con nosotros, pero no sale a la página o a la calle. <strong>Esto pasa también con cualquier argumento</strong>, ya sea familiar, laboral o político.</p><p>En <strong>1982</strong> tuve la suerte de recibir una llamada telefónica en la que me comunicaron que acababan de concederme el <strong>Premio Adonáis</strong> de poesía por mi libro <em><strong>El jardín extranjero</strong></em>. La admiración que sentía por alguno de los miembros del jurado, como <strong>Claudio Rodríguez</strong> o <strong>Rafael Morales</strong>, el prestigio histórico del Premio, la colección y la posibilidad de dar a conocer mi poesía más allá de las fronteras de Granada, me llenaron de ilusión. El título del libro respondía a unos versos de <strong>Pier Paolo Pasolini</strong> en <em><strong>Las cenizas de Gramsci</strong></em>. La atmósfera de extranjería que rodeaba la tumba del gran intelectual de la<strong> izquierda italiana</strong> desbordaba los límites de un cementerio civil y se aliaba con el sentimiento de un poeta como Pasolini en medio de la <strong>sociedad italiana de los años 50</strong>. La lucha entre la luz y las sombras que había definido la oposición al <strong>fascismo de Mussolini </strong>era sustituida por las nuevas tensiones entre unos ideales políticos de justicia social y el consumismo devorador que se apoderaba de las costumbres. La modernización fue pervertida por el abandono a un desarrollismo capitalista sin escrúpulos.</p><p>Había muchas razones para meditar y admirar a Pasolini en la España de los primeros años 80. <strong>La superación de la dictadura</strong>, la necesidad de una <strong>nueva memoria histórica</strong>, la <strong>búsqueda de una transformación sentimental </strong>que rompiese con el <strong>machismo de la cultura franquista</strong>, se unían a las preocupaciones por un desarrollismo que ya identificaba el acercamiento a Europa con un <strong>triunfalismo capitalista</strong> sin compromisos para sostener una <strong>democracia social</strong>. Así que una<strong> apuesta cultural</strong> para el jardín extranjero de la poesía era indagar en <strong>un mundo no dominado ni por el autoritarismo dictatorial ni por la falsa libertad de un consumismo</strong> también autoritario.</p><p>Escribí en mi libro sobre un <strong>colegio de posguerra</strong>, sobre las <strong>nuevas posibilidades del amor</strong>, sobre <strong>la memoria de Lorca y Alberti</strong>, y compuse una <em><strong>Sonata triste para la luna de Granada</strong></em> en la que paseaba por la ciudad junto a mi abuelo, recorriendo calles que pasaban por las ilusiones republicanas, la guerra, la dictadura y la marea de la democracia recién inaugurada. Mi abuelo Adolfo era músico, profesor en el conservatorio y concertista de piano, y yo estaba acostumbrado a despertar en su casa de la calle Lepanto bajo las notas de <strong>Chopin</strong> o de <strong>Falla</strong>.</p><p>Una de las historiadoras de la literatura que más admiraba, <strong>Aurora de Albornoz</strong>, estudiosa de <strong>Machado</strong>, <strong>Juan Ramón</strong> y <strong>José Hierro</strong>, escribió una reseña de <em>El jardín extranjero </em>en <em><strong>El País</strong></em>. ¡Felicidad! La alegría de los elogios quedó empañada al leer en su reseña que el joven poeta paseaba de la mano de <strong>Federico García Lorca</strong> por las calles de Granada en la <em>Sonata triste</em>. ¡Pero si es mi abuelo! ¡Aurora de Albornoz se ha equivocado! <strong>Tardé muy poco en comprender que el equivocado era yo</strong>. Tenía que haber definido en el poema la presencia de mi abuelo, porque dos y dos son cuatro incluso en las sugerencias más poéticas. Hablar en un poema de Granada, la <strong>República</strong>, un piano y una guerra era caminar junto a García Lorca. <strong>Fue Lorca</strong>, pese a quien yo convocara en mi cabeza, <strong>quien habitó el poema cuando las palabras se independizaron de mí</strong> para buscar a un lector que las habitase.</p><p>Parece una lección sencilla, pero resulta más difícil de lo que parece tomar conciencia de esa <strong>separación entre las ideas personales, las obsesiones propias y los espacios públicos</strong>. Hay muchos ejemplos de fanatismo y de ridículo que obedecen a esta confusión. <strong>A veces nos convertimos en los peores enemigos de nuestras causas y de nosotros mismos</strong> por no tener en cuenta las dimensiones y las consecuencias de una representación.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2024 17:15:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ser y representar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Fascismo,Italia,Federico García Lorca,Antonio Machado,Franquismo,Machismo]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los sentimientos democráticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/sentimientos-democraticos_129_1771853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sentimientos democráticos"></p><p>Si me envuelvo en las discusiones sobre la actualidad, <strong>la verdad es que me envuelvo en mí mismo</strong>. Aprendí con <strong>María Zambrano</strong> que una vocación es aquello que no se puede abandonar con el paso de los años. Lo recuerdo ahora cada vez que discuto sobre memoria histórica, o sobre feminismo, o sobre la libertad. <strong>Son cuestiones que me interpelan desde que empecé a escribir poesía a finales de los años 70</strong>, cuestiones que marcaron mi vocación. El pensamiento de extrema derecha intenta desmontar ahora los ejes culturales que posibilitaron la conquista de la democracia en España.</p><p>Cuando empecé a sentirme poeta, tuve que buscar a <strong>Federico García Lorca</strong> bajo los escombros y los silencios que habían desatado en Granada el golpe de 1936 y la dictadura. Celebré el regreso del exilio de <strong>Rafael Alberti</strong>, un poeta que nunca había tenido la oportunidad de conocer mi ciudad de la mano de su amigo Federico. Y leí muchas veces a <strong>Antonio Machado</strong>, el poeta cívico de la República, que había muerto en Colliure, detrás de la frontera y la derrota, con la nostalgia de los días azules y el sol de la infancia. Así que el deseo de descubrir lo que intentaba borrar el franquismo fue inseparable de mi vocación.</p><p>Mi manera de pensar la poesía también fue inseparable de <strong>una lección aprendida en Simone de Beauvoir: la intimidad es política</strong>. Alumno de <strong>Juan Carlos Rodríguez</strong> y estudiante de Althusser, estaba acostumbrado a pensar que las ideas de cada cual pertenecen a un sentir ideológico conformado por la historia. Tan llenos de historia estaban los versos antifranquistas de Celaya como las cuadernas vías de Gonzalo de Berceo o los sonetos de Garcilaso. Por eso comprendí bien la lección de Machado al hablar de las educaciones sentimentales. Como somos seres históricos, hay quien se emociona al paso de una bandera y quien permanece frío ante algo ajeno a su identidad. <strong>Machado afirmaba que para cambiar la poesía no eran necesarios los espectáculos formales de la vanguardia</strong>, sino la capacidad de generar una nueva sentimentalidad. A principios de los ochenta había que cambiar de manera radical las herencias sociales del franquismo. Por eso un grupo de amigas y amigos empezamos a hablar de la necesidad de escribir en busca de otra sentimentalidad.</p><p>La democracia no podía limitarse a votar cada 4 años. Necesitábamos preguntarnos qué decimos al decir soy yo, soy hombre, soy mujer o te quiero. <strong>Pensar la intimidad era tan histórico y comprometido como defender la libertad sindical o debatir con libertad</strong> los programas de un partido político. La vocación poética me convenció de que <strong>nunca hay verdaderas transformaciones públicas si no se cambian las reglas de juego en lo privado</strong>. Pensar supone pensarse, convertirse en el lugar del verdadero conflicto al pasar de lo público a lo privado y de lo privado a la intimidad. Después de la borradura de Clara Campoamor o Carmen de Burgos, de los años de la Sección Femenina, el matrimonio católico y la prohibición del divorcio, el pensamiento feminista fue una pieza clave en la conquista de la libertad.</p><p>¡La libertad! Otra palabra que está en la raíz de cualquier vocación personal que se comprometa con su comunidad. <strong>El neoliberalismo utiliza la palabra libertad para defender la ausencia de normas que controlen la ley salvaje del más fuerte</strong>. La libertad democrática supuso en España comprender que la ley era un marco regulador, un modo de unir el orden con la soberanía popular, la conciencia individual con unos marcos de convivencia que legitimasen el deseo de igualdad y fraternidad. <strong>Eso tuvo para mí consecuencias a la hora de elegir mi tradición poética</strong>. Más que la invención de un lenguaje único a través de un esteticismo radical o de las rupturas de la vanguardia, más que la apuesta por un dialecto elitista de gran fortuna, aposté por el uso personal del lenguaje de todos. <strong>La herencia de Galdós, Machado y algunos poetas de posguerra fue para mí más atractiva que la semiótica venida de la Sorbona</strong> o el temblor de los canales de Venecia.</p><p>La vocación es aquello que uno no puede abandonar con el paso de los años. Además de algunos actos de censura escandalosa, hoy observo el trabajo silencioso de la derecha extrema para impedir la memoria histórica, devolver la palabra libertad a la ley del más fuerte y socavar los avances conseguidos en la igualdad de genero y la libertad sexual. Llevaba años pensando que ya sólo nos tocaba en España ser pasolinianos y luchar contra la mercantilización de los sentimientos y los cuerpos. Pero <strong>compruebo ahora que necesitamos volver a la defensa de los principios de la democracia para escribir contra los olvidos trágicos</strong> y las represiones sin pudor.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Apr 2024 17:57:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los sentimientos democráticos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Antonio Machado,Extrema derecha,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La admiradora de Unamuno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/admiradora-unamuno_129_1733855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e2bdc9e8-454a-4dc4-b731-1399911b6d41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La admiradora de Unamuno"></p><p>Si hay <strong>una historia de amor quebrada por la Guerra Civil española</strong>, con ecos literarios que aún erizan la piel, fue la que sostuvieron <strong>Antonio Machado</strong> y la escritora <strong>Pilar de Valderrama</strong>, cuya identidad ocultó el poeta sevillano bajo el nombre de <em><strong>Guiomar</strong></em><em>.</em></p><p><em>“De mar a mar, entre los dos la guerra, / más honda que la mar. En mi parterre / miro a la mar que el horizonte cierra / Tú, asomada, Guiomar a un Finisterre…”</em>. </p><p>Huyendo de aquella contienda, Valderrama se refugió en Estoril, mientras <strong>Machado le dedicaba esta estrofa desde zona republicana</strong>. Nunca más se volverían a ver.</p><p>El amor secreto entre ambos había nacido <strong>en junio de 1928</strong> <strong>en Segovia</strong>, donde, ya viudo, impartía Machado clases de francés con 53 años de edad. Según admitió en su autobiografía póstuma <em>Sí, yo soy Guiomar</em>, Pilar de Valderrama se encontraba alojada entonces en un hotel próximo al Acueducto, reponiéndose de una crisis matrimonial. Una hermana del actor Ricardo Calvo que instruía a sus hijos le había facilitado una tarjeta de presentación para el catedrático sevillano.</p><p>Durante ocho años se siguieron viendo, con contactos discretos entre la ciudad castellana y la capital de España. Aspectos de aquel idilio se muestran en<strong> la exposición que dedica estos días a Pilar de Valderrama el Instituto Cervantes</strong> en Madrid, ciudad donde murió nonagenaria en 1979 y que está comisariada por personas allegadas a su vida y obra.</p><p>Una relación romántica traducida en versos que plasmó Antonio Machado a través de su obra <em>Canciones a Guiomar,</em> escrita en 1929. El poeta sevillano le dirigió entonces<strong> una carta a su gran amigo Miguel de Unamuno</strong>, exiliado de la Dictadura de Primo de Rivera en la localidad francesa de Hendaya: </p><p><em>“Hace unos días envié a usted con nuestro Juan de Mañara el libro Huerto cerrado de Pilar Valderrama. Esta señora, a quien conocí en Segovia, mujer muy inteligente y muy buena, es </em><em><strong>una ferviente admiradora de usted</strong></em><em>. Me envió su libro para que yo se lo remitiese a usted, pues ignoraba sus señas. En esa obra encontrará usted acaso algo de su gusto, sobre todo una cierta verdad cordial que ya no se estila”.</em></p><p>El nombre y el primer apellido de la musa tardía de Machado permanecerían en el anonimato hasta que Concha Espina la identificase como una de las dos posibles en 1950. <strong>Las revelaciones vieron la luz en un libro con las cartas del poeta, </strong><em><strong>“mutiladas y trocadas”</strong></em> según subrayaría en el semanario <em>Triunfo</em> el crítico José Luis Cano. El también editor de <em>Adonais</em> espigó en las 35 epístolas amorosas del poeta, hoy custodiadas en la Biblioteca Nacional de España, para dar con unas líneas inefables de Machado: </p><p><em>“Cuando en amor se renuncia, por necesidad fatal, a lo humano, a lo demasiado humano, o no queda nada </em>—<em>es el caso más frecuente entre hombres y mujeres</em>—<em> o queda lo indestructible, lo eterno”.</em></p><p><strong>_______________________</strong></p><p><em><strong>Raimundo García Paz</strong></em><em> es periodista e investigador.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2024 21:06:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raimundo García Paz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La admiradora de Unamuno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día en el que el PP aplaudió a rabiar a Ismael Serrano después de buscar en Google cómo atacar a Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/peligro-google-ismael-serrano-responde-feijoo-atribuirle-machado-frase_1_1642398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a450cfc6-5097-4981-a271-89f1049c7a42_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día en el que el PP aplaudió a rabiar a Ismael Serrano después de buscar en Google cómo atacar a Sánchez"></p><p>“¿Hasta en las citas miente usted? <strong>Dígala completa, señor Sánchez</strong>”. Alberto Núñez Feijóo comenzó con agresividad su turno de réplica al candidato socialista en la sesión de investidura. El líder popular le explicó a Pedro Sánchez que una cita del poeta Antonio Machado, dicha previamente por el socialista, estaba incompleta. Pero <strong>se equivocó</strong>.</p><p>Feijóo pensó que <strong>la cita “Hoy es siempre todavía”</strong> incluida por Sánchez en su intervención era más larga y que el candidato la había suprimido a propósito. “Usted omite: 'y ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos'. Esta es la cita completa”.</p><p>Sánchez, en su réplica,  respondió: "Señor Feijóo, me acaban de pasar un tuit de un cantautor español, Ismael Serrano. El añadido que ha hecho desde esta tribuna <strong>fue una adaptación del cantautor a la cita de Antonio Machado</strong>”. Su observación fue acompañada de una carcajada por gran parte del hemiciclo.</p><p>“Es lo que tiene buscar las cosas en Google”, recalcó. Sánchez recordó que Feijóo había justificado en su día no conocer quien era Marcial Dorado, su amigo contrabandista, porque en aquella época no "había Google". </p><p>El tuit de <a href="https://www.infolibre.es/cultura/musica/ismael-serrano-ventana-15m-volver-abrir-momento-fe-humano_1_1550091.html" target="_blank">Ismael Serrano</a> que cita Sánchez es el siguiente: “No es por darme el pisto. Pero ese añadido no es de Machado. Es de un servidor”. El propio cantautor ha reconocido a <strong>infoLibre</strong> que le “ha sorprendido”. “No me esperaba que Feijóo dijera <strong>una cita mía en el Congreso</strong> de los Diputados”. </p><p>Serrano ha afirmado que no estaba viendo el debate porque “estaba saliendo del estudio” cuando vio “un tuit en el que Feijóo había atribuido a Machado” una frase suya. Esta frase forma parte de una introducción de <em><strong>Hora</strong></em>, una de sus canciones.</p><p>“<strong>Me ha hecho mucha gracia</strong>, pero no me hago responsable”, ha respondido el cantautor con una sonrisa a la pregunta de qué le había parecido que toda la bancada popular aplaudiese una frase suya.</p><p>Para Ismael Serrano, en esta declaración “se demuestra <strong>el verdadero peligro de Google</strong>”, ya que “damos por cierto todo”. También ha destacado <strong>la importancia de ‘zasca’</strong> y “cómo se intenta trasladar el debate político a la dinámica de Twitter”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Nov 2023 17:55:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Iyán Maoxu González]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El día en el que el PP aplaudió a rabiar a Ismael Serrano después de buscar en Google cómo atacar a Sánchez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Investidura parlamentaria,Pedro Sánchez,Antonio Machado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un poema de Antonio Machado para dos millones de niños muertos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/poema-antonio-machado-millones-ninos-muertos_129_1434470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/913e674a-b9a0-461f-b92d-5e383863b501_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un poema de Antonio Machado para dos millones de niños muertos"></p><p>Siempre es conveniente recordar la obra de <a href="https://www.infolibre.es/temas/antonio-machado/" target="_blank">Antonio Machado</a>, máxime cuando acaba de cumplirse <strong>un aniversario más de su muerte</strong>, en el exilio de la dulce Francia, tan hostil para los miles de refugiados españoles que cruzaron la frontera pirenaica. La vida del poeta se extinguió en <strong>Collioure un 22 de febrero 1939</strong>, que no fue el año de la paz sino el de la victoria del fascismo en España y el comienzo de la dura y larga represión de la <strong>dictadura del general Franco</strong>. </p><p>Si hay un poema de don Antonio que nos puede llegar hoy mejor que otros, a la vista de la <strong>guerra atroz que se vive en Ucrania</strong> —con su éxodo millonario de refugiados— y su amenaza cada vez más inminente para los países vinculados a la OTAN,  dado que faltan las palabras y la decencia en uno y otro bando para tratar de evitarla a lo largo de todo un año, es este que don Antonio escribió <strong>durante nuestra guerra mal llamada civil</strong>, en la que los vencedores forzaron al exilio a la ciudadanía mejor dotada para la cultura, el arte, la ciencia y el pensamiento. Caro lo pagamos.</p><p>En algún lugar de Ucrania, o en cualquiera de las otras guerras más oscuras que desangran el planeta, <strong>alguna madre como la de aquel Madrid bombardeado</strong> por la aviación nazi en el otoño de 1936 estará viviendo lo que nos cuenta don Antonio. Dos millones de niños han muerto en los dos últimos lustros como consecuencia de las malditas guerras. <strong>Dos millones de madres podrían haberles dicho estos mismos versos a sus hijos</strong>. Vayan desde aquí para quienes los necesiten en cualquier lugar donde la barbarie esté acabando con la razón:</p><p><strong>La muerte del niño herido</strong></p><p>Otra vez en la noche... Es el martillo</p><p>de la fiebre en las sienes bien vendadas</p><p>del niño. —Madre, ¡el pájaro amarillo!</p><p>¡Las mariposas negras y moradas!</p><p>—Duerme, hijo mío. —Y la manita oprime</p><p>la madre, junto al lecho. —¡Oh, flor de fuego!</p><p>¿Quién ha de helarte, flor de sangre, dime?</p><p>Hay en la pobre alcoba olor de espliego;</p><p>fuera, la oronda luna que blanquea</p><p>cúpula y torre a la ciudad sombría.</p><p>Invisible avión moscardonea.</p><p>—¿Duermes, oh dulce flor de sangre mía?</p><p>El cristal del balcón repiquetea.</p><p>—¡Oh, fría, fría, fría, fría, fría!</p><p>________________________</p><p><em><strong>Félix Población</strong></em><em> es periodista y escritor. Su último libro es 'La memoria nombrada' (Ed. El viejo topo, 2018).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Feb 2023 18:29:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Félix Población]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un poema de Antonio Machado para dos millones de niños muertos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra,Ucrania,Guerra en el este de Europa,Antonio Machado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baeza y la poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/baeza-poesia_129_1302432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/640574ef-5e97-4acc-8684-58ed4d996d82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Baeza y la poesía"></p><p>Segunda quincena de agosto. <strong>Quiero dormir un rato, un minuto, un siglo, / pero que todos sepan que no he muerto</strong>. Suelo recordar estos dos versos de Federico García Lorca todos los años en Baeza, cuando el aniversario armado y desalmado de su ejecución me sorprende en el curso de poesía que desde hace años organiza allí la Universidad Internacional de Andalucía. Numerosos alumnos, poetas y profesores nos reunimos para meditar sobre el presente y el pasado de un género que se mezcla con la historia y con todas las palabras de la vida.</p><p>Mi primer recuerdo poético de Baeza data de 1983, cuando acompañé a Rafael Alberti y Aurora de Albornoz a un homenaje que se dedicaba a Antonio Machado. Se trató de un acto de <strong>afirmación democrática</strong> frente al pasado del franquismo, porque 17 años antes la Ley de Orden Público de la dictadura, sus grises y su Brigada Político Social, había impedido otro homenaje: la colección de un busto del poeta realizado por el escultor Pablo Serrano. Amenazas, pistolas, multas y detenidos</p><p><strong>La España oficial era incompatible en 1966 con la figura cívica de don Antonio</strong>. Se sabía mucho mejor representada por la imagen de Fraga Iribarne en bañador, en la playa de Palomares, metido en aguas y en miseria, demostrando que no se corría peligro después de que dos aviones del ejército norteamericano chocaran en pleno vuelo con cuatro bombas nucleares. Parece ser que esas bombas tenían 75 veces más poder de destrucción que la arrojada sobre Hiroshima. </p><p>Estaba yo convencido en 1983 de que los dictadores y los demagogos hacen bien en temer el poder de la poesía. No destruye ciudades, pero <strong>genera una rebeldía íntima contra las mentiras, las represiones y las injusticias</strong> que ensucian el mundo. Como sigo manteniendo esa militancia lírica, me conmueve pasear por las calles de Baeza, pasar por delante del Instituto en el que Antonio Machado daba clases de francés o por la casa en la que escribía, convivía con la pérdida de Leonor y soñaba una España distinta a la patria de charanga y pandereta que cubría con retóricas nacionales la humillante existencia de la desigualdad, la pobreza y la soberbia impudorosa de los ricos.</p><p>El fuego de los sueños pasa de unas manos a otras. Gracias a los viajes de estudios que organizaba la Universidad de Granada, <strong>el joven estudiante Federico García Lorca pudo conocer a Machado en Baeza</strong>. Músico y poeta, andaba ya descubriendo que es mejor ponerse de parte de los que aman que de los que odian, cerca de los que sufren y con los ojos y los oídos abiertos a las palabras de Rosalía de Castro, Juan Ramón Jiménez o los campesinos de los campos andaluces. El fuego de esos sueños es el que sigue alentando en Baeza cada verano, en unas aulas por las que han pasado ya muchas voces. Baeza y la lentitud humana de un tiempo <em>almado</em> desarmado, dispuesto a pensar en el sentido de la vida humana.</p><p>Este año se ha presentado en el curso el libro <em>A ras de suelo. De la ciencia a la poesía transitando por el cáncer de mama</em> (El ojo de Poe, 2022), una antología preparada por Margarita García Carriazo y Laia Bernet Vegué, dos médicas que investigan y tratan la enfermedad. Han hecho un trabajo emocionante, dedicado “A nuestros pacientes, mujeres y hombres, <strong>cuya vida cruzó y cambió la nuestra</strong>”. Cualquiera que haya sentido la vocación educativa podría decir lo mismo de su alumnado. </p><p>Llevamos años defendiendo que la conciencia cívica hace imposible separar la ciencia, la técnica y las humanidades. Si el conocimiento quiere ponerse al servicio de la sociedad, de cada una de las personas que la componen, no puede convertirse en un negocio. <strong>El saber es algo más que una mercancía</strong>. El deterioro de la sanidad y la educación es el mayor peligro del bien común, una lógica que maltrata las razones de un mundo cuidadoso, una dinámica habitada por enemigos íntimos de la poesía, gente sin fe en la dignidad de las palabras, los ordenadores, los cuerpos y los laboratorios. Ni sentimientos sin razón, ni razones sin sentimientos.</p><p><strong>En Baeza hablamos de la necesidad de cuidarnos, de escucharnos, de sentir alegrías o padecer en común</strong>. Y cuando me despido de sus calles, de su instituto, su catedral y su plaza porticada, me gusta recordar a Antonio Machado y Federico García Lorca. Quiero dormir un rato, un minuto, un siglo, / pero que todos sepan que no he muerto. Se hace camino al andar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Aug 2022 17:44:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Baeza y la poesía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Federico García Lorca,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Buñuel, imprescindible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/bunuel-imprescindible_1_1197072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Buñuel, imprescindible"></p><p>Los dos porfiados caminantes casi han llegado a la meta soñada, <strong>tras múltiples y abigarradas aventuras por las carreteras y albergues de Francia y el norte de España.</strong> Al ir llegando a su destino hay una prostituta llamativa esperando dentro de un coche. Está desolada por la falta de clientela. Les pregunta si van a visitar la tumba del Apóstol. Dicen que sí, claro, que a eso han venido andando desde París. Se ríe la dama. ¡Están perdiendo su tiempo! ¿No se han enterado? ¡Se acaba de saber que los restos no son de Santiago sino de un hereje decapitado de nombre Prisciliano! Los hoteles de la ciudad, en consecuencia, están vacíos, las plazas desiertas, no se ve un alma por la calle, todo el mundo se ha ido, no asoma por ningún lado un peregrino. ¿Por qué, pues, en vez de seguir inútilmente hacia adelante, no van con ella y le hacen el bebé que tanto anhela? Desaparecen los tres detrás de unos arbustos. Y no les vemos más. </p><p>Corte. Dos ciegos, discurriendo por el campo, intuyen de repente la cercanía de Cristo, nada menos, <strong>que aparece acto seguido acompañado de sus discípulos.</strong> Todo en glorioso Eastmancolor. ¿Será que Nuestro Señor y los suyos, no debidamente informados, también quieren contemplar la tumba del Patrón de España? Los hemos visto antes en las bodas de Caná, donde Jesús alegra la fiesta, como es debido, convirtiendo el agua en vino. Ahora tienen prisa, pero ello no impide que el Hijo de Dios se detenga brevemente para concederle la vista a los ciegos. Estos, sin embargo, no se creen del todo el milagro, pese a disfrutar por primera vez en su vida del espectáculo de una reluciente pradera verde y de unos pájaros volando, y siguen tanteando el suelo con su bastón, por si acaso, mientras al fondo se aprecia <strong>el clamoroso repique de las campanas de la catedral compostelana. </strong></p><p>La vía láctea, rodada por Luis Buñuel en los alrededores de la capital gala y estrenada en 1969, es para mi gusto personal una de sus películas más logradas. <strong>Película impensable sin el concurso de su extraordinario coguionista Jean-Claude Carrière</strong>, fallecido en febrero de este año a los 89 años. </p><p>Según asegura el cineasta en las memorias dictadas en francés al mismo colaborador, había acometido, nada más llegar al exilio mexicano tras la Guerra Civil, <strong>la tarea de leerse entera la monumental </strong><strong>Historia de los heterodoxos españoles</strong><strong> de Menéndez y Pelayo. </strong>Por algo sería. Educado por los jesuitas de Zaragoza, y a pesar de insistir hasta la muerte en que, gracias a Dios, seguía siendo ateo, nunca logró liberarse cabalmente de la influencia de los de Ignacio de Loyola, como tampoco James Joyce (que se encarga de recordarles en la primera página de Ulises). </p><p>Buñuel dedicó una parte no desdeñable de su carrera <strong>a ironizar sobre sacerdotes y cuestiones teológicas.</strong> En La vía láctea es inolvidable el intrincado duelo verbal entre el jesuita y el jansenista mientras estos demuestran simultáneamente su pericia en el manejo de las espadas, así como son memorables las distintas intervenciones de una Virgen María encantadora, el fusilamiento por un grupo anarquista del Papa (a quien encarna el calandino) o el debate sobre herejías que tiene lugar en el improbable escenario de un restaurante chic de Tours. Luego están el cura loco, escapado del manicomio, que cree que el mundo entero se ha convertido al catolicismo —musulmanes y judíos incluidos— o la voz del aragonés simulando la lectura, por la radio de un coche estrellado con el piloto muerto dentro, de una cita tétrica sobre el Infierno sacada de la Guía de pecadores de Fray Luis de Granada (“Lágrimas allí no valen, arrepentimientos allí no aprovechan…”).  Tampoco, ahora que me acuerdo, falta el marqués de Sade <strong>razonando sobre la inexistencia de Dios con una de sus víctimas femeninas.</strong> Haber hecho de todo ello una película muy entretenida, que no aburre ni un segundo, es un portento. Y cabe deducir que burlarse del mito de Santiago, quien por más señas nunca parece haber puesto los pies en Galicia, le debería de producir al turolense una satisfacción íntima. </p><p>Carrière no ha recibido en este país el homenaje que por muchos motivos merece, pero tampoco, y es más grave, se le atiende debidamente al propio Buñuel, <strong>cuya ausencia de la programación de la pequeña pantalla es lamentable e injusta,</strong> tratándose del director cinematográfico de más peso internacional que ha producido España. ¿Cuándo tendremos, ya era más que hora, el magno ciclo de la televisión pública, fundamental para que la gente pueda conocer mejor la creación de quien, empezando en pleno surrealismo con Un perro andaluz y La edad de oro,  luego se internó en los malditos territorios de Las Hurdes para rodar Tierra sin pan y después, desde su largo exilio mexicano, con viajes ocasionales a casa, nos dio cintas maravillosas, además de la comentada, como Los olvidados, Tristana, Viridiana, Nazarín, Simón del desierto, El fantasma de la libertad o Ese oscuro objeto del deseo? </p><p>Entretanto, como consuelo, es grato poder señalar que acaba de salir una segunda edición revisada de Los años rojos de Luis Buñuel (2009), fruto opíparo de la colaboración de Román Gubern y Paul Hammond (tristemente fallecido, como Carrière, hace poco). Publicada por Prensas Universitarias de Zaragoza, creo que la reaparición del texto, tan enjundioso como ameno, <strong>supondrá una magna sorpresa para aquellos admiradores del cineasta que todavía no lo han leído. </strong></p><p>Cuando la ultraderecha está pululando otra vez en España y fuera, Buñuel, en fin, <strong>luchador comprometido e incansable contra la injusticia social, la opresión, el fanatismo y la inanidad</strong> —con su sentido maño del humor siempre intacto— me parece hoy, como Antonio Machado, <strong>más imprescindible que nunca. </strong></p><p>__________________</p><p><strong>Ian Gibson</strong>, hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Buñuel, imprescindible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Cine,Cine español]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día en que don Antonio cruzó la frontera de su último camino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/dia-don-antonio-cruzo-frontera-ultimo-camino_1_1192808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1ae578f-d480-4a28-9197-cf0acbedd5eb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día en que don Antonio cruzó la frontera de su último camino"></p><p>Viernes, 27 de enero de 1939. La lluvia y el viento de tramontana arrecian con fuerza en la comarca del Alto Ampurdán. En lo alto de la carretera que conecta el municipio catalán de Port Bou con la localidad francesa de Cerbère, un grupo de soldados galos corta el paso a los vehículos que tratan de atravesar la frontera, formando un inmenso tapón de carros, coches, camiones y ambulancias que se extiende a lo largo de varios kilómetros. Ancianos, mujeres y niños agotados y hambrientos tratan de avanzar como pueden hacia territorio galo, prácticamente con lo puesto, con toda su vida apretujada en pequeñas maletas. Una<strong> caravana de desesperación en medio del frío y la oscuridad</strong> de la que forma parte el poeta Antonio Machado, quien con 63 años, gravemente enfermo, trata de alcanzar Francia junto a su madre, doña Ana Ruiz, que con 88 años tampoco goza de buena salud, y otros tantos allegados. Al llegar al paso, se presentan y preguntan a los soldados por la posibilidad de cruzar al otro lado. Un rato después, la cadena que impedía el paso se levanta ante sus ojos. El poeta cruza la línea divisoria junto a los suyos. Están en Francia. Atrás queda el terror golpista.</p><p>La vida de Machado siempre fue un continuo camino que le llevó a vivir en Sevilla, París, Soria o Baeza. “Iba de ciudad en ciudad con esa soledad interna que le acompañaba”, señala en conversación con infoLibre el hispanista Ian Gibson, autor de <a href="https://www.amazon.es/Ligero-equipaje-Antonio-GENERALES-AGUILAR/dp/8403096860" target="_blank">Ligero de equipaje: la vida de Antonio Machado (Aguilar, 2006)</a>. El golpe de Estado le coge instalado en Madrid, una ciudad que tiene que abandonar tras el asedio de las tropas franquistas. Con el fusilamiento de Federico García Lorca como precedente en agosto de 1936 en Granada, el poeta cede a los ruegos de sus allegados y acepta trasladarse a València, donde el Gobierno de Francisco Largo Caballero ha llevado su base de operaciones. Es el primer exilio de un Machado que siempre, hasta su último aliento, defendió la República a capa y espada. En suelo valenciano, se instala en la pequeña localidad de Rocafort, en una <strong>residencia conocida como Villa Amparo</strong><em>Villa Amparo</em>. Y allí está con su familia hasta que, de nuevo, el avance de los soldados golpistas le obliga a poner tierra de por medio. Su siguiente destino, Barcelona.</p><p>El poeta aterriza en la Ciudad Condal en abril de 1938. Le hospedan, al igual que a sus allegados, en el Hotel Majestic. “Era donde se alojaban todos los periodistas que cubrían la guerra. Las niñas –sus sobrinas– estaban encantadas porque nunca antes habían estado en un hotel de lujo”, cuenta la investigadora Monique Alonso, impulsora de la <a href="http://www.machado-collioure.fr/" target="_blank">Fundación Antonio Machado de Collioure</a> y autora, entre otras obras, de <em>Antonio Machado, poeta en el exilio</em> (Anthropos, 1985). Al escritor, sin embargo, no termina de convencerle su nueva residencia. “Demasiado jaleo”, explica Alonso, hija de exiliados españoles. Por eso, le buscan otra. Torre Castanyer, un palacete en las inmediaciones de la plaza de la Bonanova, parece el lugar perfecto. “Durante el tiempo que permaneció allí, apenas abandonaba la mansión. Si bien es cierto que los domingos recibía alguna visita, <strong>Machado se encerró</strong>”, explica Gibson. La guerra no va bien. La Segunda República, poco a poco, se va desmoronando. El poeta está “muy cansado”. La enfermedad avanza. “En las últimas fotos, parece un hombre de ochenta años”, cuenta Gibson.</p><p>A pesar de ello, sigue escribiendo. “Trataba de defender con su pluma lo que no podía con un fusil”, dice el hispanista. Buena parte de su actividad en sus últimos días en España se centra en artículos periodísticos. En este sentido, Alonso destaca, por ejemplo, la revista <em>Hora de España</em> o el diario <em>La Vanguardia</em>. “Con don Antonio nos llega un escritor y un hombre. Bienvenidos ambos”, recogía este último en un breve escrito editorial en marzo de 1938. Los artículos de Machado <strong>cargan con dureza contra la decisión de no intervenir en la Guerra Civil de Inglaterra o Francia</strong>. “La sola concesión de la beligerancia a Franco, sin la retirada total de las fuerzas italianas invasoras de España, es, a todas luces, la aquiescencia a los propósitos del fascio y a su total dominio en el Mediterráneo occidental, la entrega definitiva de la más importante llave de un Imperio y de las rutas marítimas de otro. Cuesta trabajo pensar que nadie, de buena fe, pueda en Inglaterra y en Francia amparar esta política”, escribe el poeta de la Generación del 98 en el <a href="http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1939/01/06/pagina-3/33119945/pdf.html" target="_blank">último de sus artículos publicado en La Vanguardia</a>. Es viernes, Día de Reyes de 1939.</p><p><strong>La noche más larga y triste</strong></p><p>Quince días después, la Ciudad Condal está a punto de caer. Comienza el último camino de Machado. “Como siempre, don Antonio esperó hasta el último momento”, señala la investigadora. El 22 de enero, tras ultimar un artículo sobre el general Vicente Rojo para el rotativo catalán que no se llegó a publicar, el poeta, junto con su madre, su hermano José, su cuñada Matea y otros allegados ponen rumbo a Francia a bordo de unas ambulancias de Sanidad Militar. <strong>“Si no hubiera sido por su madre, yo creo que se habría quedado en Barcelona”</strong>, especula Gibson. El trayecto “angustioso”, recuerda el hispanista, se prolonga varios días. La primera parada se hace en la masía de Can Santamaria, en Raset, donde esperan hasta poder reanudar la marcha. “Era un lugar de paso para intelectuales. Tuve la oportunidad de hablar en su día con una de las personas de la masía que estaba allí y me decía que se encontró con un señor mayor, decaído”, explica Alonso. La última noche en suelo español la pasa con los suyos en otra masía: Mas Faixat, cerca de Viladasens, a unos cincuenta kilómetros de la frontera francesa.</p><p>“Debió ser aquella noche, en vísperas de emprender su exilio, la noche más larga y triste de la vida de Machado”, recoge el estudioso Antonio Campoamor en su libro <em>Antonio Machado, 1875-1939</em> (Sedmay, 1976). Al amanecer del 27 de noviembre, con la Ciudad Condal ya en manos de los franquistas, continúa lloviendo intensamente. Todos los caminos hacia Francia están atestados de coches y caravanas de personas que tratan de escapar despavoridas de la represión franquista. Una imagen de desesperación que se encargó de dibujar el propio Manuel Azaña en una <a href="https://elpais.com/cultura/2019/12/16/babelia/1576504796_853596.html" target="_blank">carta enviada</a> a su amigo Ángel Ossorio y Gallardo, quien hubiera sido embajador de España: “Una muchedumbre enloquecida atascó las carreteras y los caminos, se desparramó por los atajos, en busca de la frontera. […] Algunas mujeres malparieron en las cunetas. <strong>Algunos niños perecieron de frío o pisoteados</strong>”. Pero el poeta no tiene otra opción que cruzar la frontera para salvar su vida. “Es un representante de la lucha contra el franquismo y se encuentra en la lista negra, le habrían fusilado”, explica el hispanista.</p><p> La Casa Bugnol-Quintana, en la localidad francesa de Colliure, donde se hospedó el poeta Antonio Machado.</p><p>Machado logra entrar en suelo francés prácticamente con lo puesto. “El poeta no llevaba encima documentos ni dinero: solo diez pesetas”, relata Campoamor en su obra. En la travesía, cuenta Alonso, se extravía también una maleta con algunos de sus escritos: “Como tantas otras cosas de exiliados españoles, terminaría en una cuneta pisoteada”. Superado el paso, llegan a la localidad francesa de Cerbère, donde hacen noche en el vagón de un tren abandonado en una vía muerta. A la mañana siguiente, estudian dónde ir. Finalmente, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/02/22/dias_invierno_colliure_1939_92148_1821.html" target="_blank">se deciden por la pequeña aldea de Colliure</a>, a pocos kilómetros de allí, en la que aterrizan pocas horas después. Son los últimos pasos de un viaje de siete días, el último de su camino. Todos están completamente agotados. Y, para más inri, la calle que lleva al Hotel Bougnol Quintana, donde está previsto que se alojen, es intransitable para su madre. “Su amigo Corpus Barga –seudónimo del periodista Andrés García de la Barga y Gómez de la Serna– <strong>coge en brazos a la mujer, que tenía algo de demencia senil, y recorre con ella esos últimos trescientos metros</strong>, más o menos”, cuenta la impulsora de la Fundación Antonio Machado de Colliure.</p><p><strong>Medio millón de Machados</strong></p><p>La historia del poeta, que finalmente falleció poco antes que su madre en una de las habitaciones de ese mismo alojamiento, da cuenta del “infierno”, en palabras de Gibson, que los exiliados españoles tuvieron que vivir hace más de ocho décadas. “Representa el espanto de tantos miles de seres humanos”, insiste el hispanista. Se calcula que en los tres primeros meses de 1939, <strong>casi medio millón de personas se vio forzado a abandonar su país como consecuencia de la guerra</strong>. Francia recibió a unos 440.000. Muchos de los españoles que llegaron a suelo galo terminarían encerrados en campos de concentración que las autoridades del país vecino fueron levantando cerca de la frontera, como el de Gurs, Vernet d'Ariège o Argelès-sur-Mer. De hecho, en este último, se estima que estuvieron recluidos alrededor de 100.000 republicanos que escaparon del franquismo. Exiliados que volvieron a verse amenazados con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Algunos lograron escapar a América Latina. Otros, no tuvieron tanta suerte. Se calcula que algo más de 9.000 fueron deportados a campos de concentración nazis. Solo por Mauthausen llegaron a pasar unos 7.200, de los que más de 4.400 murieron.</p><p>Con historias como las de Machado y miles y miles de compatriotas más sobre la mesa, hay declaraciones que duelen. Y duelen mucho. En concreto, se refieren a las palabras pronunciadas por el líder de Unidas Podemos y vicepresidente del <a href="https://www.infolibre.es/tags/instituciones/gobierno.html" target="_blank">Gobierno</a>, Pablo Iglesias, durante una entrevista en <em>Salvados </em>al ser preguntado por el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont. “¿Lo considera realmente un exiliado, como se exiliaron muchos republicanos durante la dictadura del franquismo, por ejemplo? ¿Los puede comparar?”, deslizó el entrevistador. “Pues lo digo claramente, creo que sí”, respondió el dirigente de la formación morada, que siempre se ha posicionado firmemente a nivel político junto a las víctimas de la dictadura. “Yo no sé en qué estaba pensando, no sé ni cómo se le ocurrió. No puede compararse, porque los que huyeron en aquellos años lo hicieron para que no les mataran, no para esquivar un juicio”, dice la investigadora. “Me chocaron, es terrible y <strong>metió la pata hasta el fondo</strong>, yo creo, porque estaba pensando en el tablero de ajedrez con la proximidad de las elecciones catalanas”, resalta el hispanista.</p><p>Pero igual que dicen esto, cargan también duramente contra la utilización que la derecha hizo de estas declaraciones. “Juicio político no ha tenido nunca, pero ahora también ha perdido el juicio moral”, dijo, por ejemplo, el vicepresidente de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé. “Estas palabras son un insulto para todos los españoles que se vieron obligados a abandonar su país por defender la libertad”, apuntó en redes sociales, por su parte, la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Dos partidos que, en Madrid, no han tenido ningún problemas en sumarse al aunar fuerzas también con el PP para retirar el nombre de calles o menciones a Largo Caballero o Indalecio Prieto, dos de los representantes de un Gobierno legítimo que los golpistas acabaron derribando. “Hay veces que me dan ganas de reírme. Nos apuntamos al carro de los exiliados cuando interesa”, apunta la investigadora. En la misma línea se pronuncia Gibson, muy crítico con la retirada de esas distinciones en la capital: “La derecha todavía no afronta la criminalidad radical del régimen franquista, y es una pena, porque el país no podrá avanzar con una derecha así. <strong>Quieren pasar de página sin ni siquiera haberla leído</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jan 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El día en que don Antonio cruzó la frontera de su último camino]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Guerra civil,Franquismo,Memoria histórica]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El camino más largo que se puede recorrer en el mundo cruza 16 países desde Ciudad del Cabo hasta Siberia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/sabias-que/camino-recorrer-mundo-cruza-16-paises-ciudad-cabo-siberia_1_1190888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/61dab5e3-60f0-4e72-88fc-568c4307c3ff_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="El camino más largo que se puede recorrer en el mundo cruza 16 países desde Ciudad del Cabo hasta Siberia"></p><p>Aunque no existe un acuerdo entre los investigadores acerca del momento en el que los antepasados de los Homo sapiens sapiens se iniciaron en el bipedalismo —algunos sitúan el hito en los 10 millones de años, otros en los 4,4 y otros, posteriormente—, sí que parece claro que fue el <strong>Homo erectus</strong>, hace un millón y medio de años, el que empezó a caminar como nosotros. Desde ese punto, el camino formó parte del ser humano. Caminar está en su ADN y, en nuestros días, hasta existen unas pulseras que cuentan los pasos que uno da en su día a día. Casi nadie reconoce hoy “caminar poco”. Eso sería casi una declaración de intenciones contra la salud propia y la del planeta. Significaría utilizar mucho el coche, emitir muchas partículas que dañan la capa de ozono. Ser un sedentario. Hubo alguien en 2007 que llevó a la máxima expresión eso de caminar. Fue <strong>Christoph Rehage</strong>, un alemán que anduvo 4.500 km, desde China hasta su Alemania natal, y estableció en ese camino un récord mundial. Nadie ha caminado más largo que él. Sin embargo, esos 4.500 están muy lejos de los <strong>22.387 km </strong>que unen <strong>Ciudad del Cabo</strong> (Sudáfrica) con <strong>Magadan</strong> (Rusia), los dos puntos del planeta más lejanos que pueden conectarse sin necesidad de un barco.</p><p>4.492 horas. Ese es el tiempo que, tal y como desveló <strong>Interesting Engineering</strong>, separa ambos puntos. Si fuera posible caminar sin parar y sin dormir, un humano tardaría más de seis meses en completar el recorrido. Entre la ciudad siberiana de Magadan y la africana de Ciudad del Cabo, en el Cabo de Buena Esperanza, hay <strong>16 países</strong> que habría que cruzar en la aventura que representaría dicho viaje. De sur a norte, la expedición partiría de Sudáfrica, pasaría por Botswana, Zimbabue, Mozambique, Malawi, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Sudán y Egipto. Esos son todos los países africanos que habría que patearse antes de penetrar en Asia por la península del Sinaí a través del Canal de Suez para topar, después, con Israel, Siria, las partes asiáticas de Turquía y Georgia, Kazajstán, Mongolia y, por fin, la ansiada Rusia. En jornadas de seis a ocho horas, se calcula que una persona tardaría 1.153 días en llevar a cabo la ruta.</p><p>Pero la inacabable caminata no es la única dificultad que entraña el recorrido. Para completarlo, el aventurero tendría que enfrentarse a tramos en los que, entre otros peligros concernientes a la naturaleza —tales como animales peligrosos, espesas selvas y llanuras eternas— le sería difícil la supervivencia. Hasta cuatro de los 16 países se encuentran, en este 2020, en guerra. Desde Sudán del Sur, el país más joven del mundo, hasta Siria, donde el conflicto, activo desde el 2011, se ha cobrado ya la vida de <strong>380.000 personas</strong>; pasando por el Sahel (que comprende Sudán, uno de los países que habría que cruzar) e Israel, donde la lucha con Palestina parece no tener fin. Todo eso, sin contar las numerosas bandas armadas y grupos terroristas que siembran el miedo en las distintas regiones, algunas de ellas, entre las más empobrecidas del planeta.</p><p><strong>España, el país que más camina</strong></p><p>No es por casualidad que <strong>Paquillo Fernández</strong>, uno de los mejores atletas que ha dado el deporte español, ganara la plata olímpica en Atenas 2004… caminando. Tampoco que una de las poesías más conocidas y reconocidas de <strong>Machado</strong> empiece con aquello de <em>Caminante, son tus huellas</em>, que <strong>Galdós</strong> anduviera y anduviera para escribir sus crónicas, o que el tristemente poco celebrado <strong>Manuel Chaves Nogales</strong> definiera su periodismo de una forma tan sencilla como “andar y contar”. España es un país de caminantes y así lo demuestra el estudio de la marca Fitbit. Según la investigación, los españoles dan más de 9.000 pasos al día y encabezan el ránking mundial en ese sentido, muy cerca de los 10.000 pasos que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para poder considerarse una persona no sedentaria. Además, España ocupa una meritoria séptima posición entre los países que más actividad física realizan.</p><p>Quizás, el camino más largo del mundo sea una hazaña demasiado ambiciosa, incluso, para un español, un suizo (segundo país en el ránking de <strong>Fitbit</strong>) o un ciudadano de Hong Kong (tercero). Para no fracasar en el intento, habría que tener la posibilidad de invertir más de tres años de la vida de uno en la expedición, algo que no está al alcance de casi nadie.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Samuel Martínez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Rusia,GUERRA EN SIRIA,¿Sabías que...?]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Combatir la ignorancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/combatir-ignorancia_1_1187031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/324a685b-8f03-487f-90c8-10481b9bbfd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Combatir la ignorancia"></p><p>Siempre vengativo y cruel, el franquismo expulsó en 1941 a Antonio Machado del cuerpo de catedráticos de instituto. Lo expulsó <em>post mortem</em> porque Machado había fallecido dos años atrás en la localidad meridional francesa de Colliure, huyendo, precisamente, del último empujón triunfal de las tropas franquistas.</p><p>Machado fue un inmenso poeta, uno de los más grandes del siglo XX español, y, a la par, un maestro de profesión con una clarísima idea de lo que esto significa. Impartió clases de Francés en institutos de Soria, Baeza, Segovia y Madrid con la voluntad expresa de despertar la curiosidad de sus alumnos por las cosas de este mundo, el natural y el cultural, y de estimular su espíritu independiente y crítico. <strong>Era un hombre bueno, desaliñado indumentariamente y gran fumador</strong>. Sus estudiantes le apodaban cariñosamente <em>Manchado</em> por la ceniza de los cigarrillos que le caía sobre la chaqueta. Discípulo de la Institución Libre de Enseñanza, Machado teorizó también sobre la pedagogía a través de su heterónimo<strong> Juan de Mairena</strong>. </p><p>Si la poesía de Machado tiene sus raíces en la sabiduría popular andaluza y castellana, su visión de la enseñanza empieza por este viejo dicho de maestro que repetía a sus alumnos y recogió en su libro <em>Proverbios y cantares</em>: “Despacito y buena letra: / El hacer las cosas bien / importa más que el hacerlas”. Esa visión continúa con el consejo de no despreciar algo tan solo porque se ignora. Y puede concluir con aquello tan conocido de que se hace camino al andar, y su corolario: los que siempre dicen estar de vuelta es que nunca han ido a ninguna parte.</p><p>Nació en Sevilla en 1875, en una de las viviendas de alquiler del palacio de las Dueñas. Su padre, Antonio Machado Álvarez, conocido como Demófilo, era abogado, periodista e investigador del folclore. Su abuelo paterno, Antonio Machado Núñez, médico, catedrático y entusiasta de la Institución Libre de Enseñanza.</p><p>La <a href="https://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2019/08/27/maria_maeztu_mejor_pedagoga_del_siglo_xx_98196_1621.html" target="_blank">Institución Libre de Enseñanza</a> fue un proyecto pedagógico que, entre 1876 y 1936, promovió la regeneración moral, intelectual y social de España. Desarrollaba su labor educativa al margen del Estado y de cualquier dogma político y religioso, y sostenía que, además de instruirles, había que educar el carácter de los alumnos. Para ello introducía en España lo último en materia científica, promovía el deporte y las excursiones a los museos y al campo, prefería la evaluación continua al examen final y, en vez del castigo, estimulaba la participación del estudiante en los trabajos en las aulas. </p><p>En 1883, Antonio Machado Núñez, el abuelo del poeta, ganó la oposición a una cátedra en la Universidad de Madrid, y allí se trasladó la familia al completo. El objetivo era que los niños pudieran estudiar en el primer centro abierto por la Institución Libre de Enseñanza. Así lo hizo Antonio Machado, teniendo como uno de sus profesores al rondeño <strong>Francisco Giner de los Ríos</strong>, alma de la Institución. A la muerte de Giner, en 1915, diría de él en un poema: “Allí el maestro un día / soñaba un nuevo florecer de España”. Machado seguiría soñándolo hasta su muerte.</p><p>Machado siempre estuvo comprometido con el ideario de la Institución: combatir la ignorancia. En 1906 pasó de la teoría a la práctica, y, por consejo de Giner, preparó oposiciones a profesor de francés en Institutos de Segunda Enseñanza. Obtuvo su primera plaza el año siguiente, en Soria, entonces la capital de provincia más pequeña de España. Pasó allí un lustro, en el que aprendió a amar lo que llamó “lo esencial castellano”, y en el que se enamoró de la aún adolescente Leonor Izquierdo, con la que se casaría en 1909. Ella tenía 15 años y él 34.</p><p>Tras la muerte por tuberculosis de Leonor en 1912, el desconsolado Machado solicitó el traslado a otra provincia y consiguió un puesto de profesor de Gramática Francesa en un instituto de Baeza. Pasó en la Salamanca andaluza siete años, durante los cuales entabló amistad con un joven poeta granadino llamado Federico García Lorca y estudió por libre Filosofía y Letras.</p><p>En 1919 consiguió el traslado al instituto de Segovia que deseaba por la proximidad de esta ciudad con Madrid. Siempre corto de dinero, vivía en una humilde pensión, pero compensaba esta y otras estrecheces materiales con viajes a la capital de España, de cuya vida literaria y cultural se convirtió en un ilustre miembro. Tanto que en 1927 le eligieron para un sillón de la Real Academia Española, del que jamás llegó a tomar posesión. Explicaría su actitud en una carta a Miguel de Unamuno: “Es un honor al cual no aspiré nunca; casi me atreveré a decir que aspiré a no tenerlo nunca. Pero Dios da pañuelo a quien no tiene narices...”.</p><p><strong>República de los maestros</strong></p><p>En la obra literaria de Machado siempre estuvo muy presente su visión de la enseñanza. En un poema de 1903, conocido popularmente como <em>Recuerdo infantil</em>, ya había expresado su <strong>rechazo del estéril y aburrido modelo tradicional de enseñanza</strong>, con sus rutinas de disciplina y memorización: “Una tarde parda y fría / de invierno. Los colegiales / estudian. Monotonía / de lluvia tras los cristales”.</p><p>Pero fue a través de su heterónimo Juan de Mairena donde, en 1936, daría a conocer sus reflexiones filosóficas sobre la enseñanza y la vida. Editado por Espasa-Calpe, el libro en prosa <em>Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)</em><em> </em>reunía un conjunto de ensayos publicados por Machado en los diarios capitalinos <em>Madrid Ilustrado</em> y <em>El Sol</em>. Estos textos tienen en común el diálogo entre un imaginario profesor y sus alumnos sobre la política, el arte, la literatura, la educación y otros asuntos, un diálogo que igual emplea la máxima gravedad que el humor más desternillante. Por ejemplo, para reivindicar una escritura clara como el agua de la sierra, Juan de Mairena le dice a un discípulo: “Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa.” / El alumno escribe lo que se le dicta. / —Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético. / El alumno, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle”. / Mairena —No está mal”.</p><p>Machado no solo respetaba a los niños y adolescentes, sino que pensaba que el maestro —y el sabio en general— jamás debía de traicionar al niño que él mismo había sido. En otro texto de Juan de Mairena, lo expresa así: “¿Cómo puede un maestro, o, si queréis, un pedagogo, enseñar, educar, conducir al niño sin hacerse algo niño a su vez y sin acabar profesando un saber algo infantilizado? <strong>Porque es el niño quien, en parte, hace al maestro</strong> (…). El niño nos revela que casi todo lo que él no puede comprender apenas si merece ser enseñado, y, sobre todo, que si no acertamos a enseñarlo es porque nosotros no lo sabemos bien todavía”.</p><p>Heredero de cierta milenaria sabiduría grecorromana, la de Heráclito, Epicuro y Zenón, la de Séneca y Lucrecio, Machado quería que sus alumnos leyeran libros y también aprendieran del cielo y sus estrellas, del mar y sus estelas, del campo y sus filósofos. En un artículo sintetizaba así las ideas de Manuel Bartolomé Cossío, otro de sus profesores en la Institución Libre de Enseñanza, acerca de la necesidad de enviar a los mejores enseñantes a las escuelas rurales: “Pero no basta con enviar maestros; es preciso también enviar investigadores del alma campesina, hombres que vayan no solo a enseñar sino a aprender”. Y en otra ocasión, el poeta, que no confundía valor y precio, escribió esta frase concluyente: “Siempre que trato con hombres del campo pienso en lo mucho que ellos saben y nosotros ignoramos, y en lo poco que a ellos importa conocer cuánto nosotros sabemos”.</p><p>El día de la proclamación de la Segunda República, el 14 de abril de 1931, estaba en Segovia. Hombre de ideas liberales en el buen viejo sentido de la palabra, el prostituido por el derechismo contemporáneo, Machado fue requerido para ser uno de los que izaran la nueva bandera española en el balcón del ayuntamiento. Lo hizo con un gozo que recordaría con estas palabras: “¡Aquellas horas, Dios mío, tejidas todas ellas con el más puro lino de la esperanza, cuando unos pocos viejos republicanos izamos la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia! (...) Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra república de la mano”.</p><p>En el otoño de ese mismo año, la República le concedió a Machado el que quizá fuera su mayor deseo profesional: una cátedra de Francés en Madrid, en el Instituto Calderón de la Barca. Y en el lustro siguiente, él fue absolutamente leal a aquel joven régimen que sería conocido como la República de los Maestros por su voluntad de impulsar la regeneración de España a través de la construcción de escuelas y las <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/09/09/los_misioneros_laicos_republica_54541_1026.html" target="_blank">Misiones Pedagógicas</a>. Pero, como su matrimonio con Leonor, ese periodo luminoso no duró mucho.</p><p><strong>“En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”</strong>, había sentenciado Machado en sus <em>Proverbios y cantares</em>. El 18 de julio de 1936, las testas de los militares más cerriles y sus compinches eclesiásticos y civiles embistieron con fiereza a la joven República. Lo casi milagrosos, lo heroico, fue que la resistencia popular en Madrid, Barcelona y muchos otros lugares consiguiera que no triunfaran de inmediato. Pero, a lo largo del verano y el comienzo del otoño, los facciosos fueron aproximándose con codicia a Madrid, hasta llegar a cercarla en noviembre. De aquella ciudad hambrienta, bombardeada y resistente, la del <em>¡No pasarán!</em>, escribiría Machado: “¡Madrid, Madrid; qué bien tu nombre suena, / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes con plomo en las entrañas”.</p><p><strong>La brutalidad de la España negra</strong></p><p>El poeta y maestro se resistió todo lo que pudo a dejar la capital, pero al final tuvo que hacerlo. Se refugió primero en Valencia, luego en Barcelona. Y el 22 de enero de 1939, emprendió el que sería su último viaje, hasta la hermosa localidad francesa de Colliure, donde él y su madre se albergaron en el hotel Bougnol-Quintana. Allí murió Antonio Machado un mes después, el 22 de febrero. Su madre, de 85 años, le siguió dos días después.</p><p>El cantautor Joan Manuel Serrat lo rescataría para la cultura popular española en 1969, con su álbum <em>Dedicado a Antonio Machado</em>: “Golpe a golpe, verso a verso... / Murió el poeta lejos del hogar. / Le cubre el polvo de un país vecino. / Al alejarse le vieron llorar. / Caminante no hay camino, / se hace camino al andar...” Aún vivía y gobernaba dictatorialmente el general Franco, pero, con aquel homenaje al poeta y profesor tan tristemente muerto en el exilio, Serrat anunciaba que la luz terminaría regresando a “ese lugar donde los bosques se visten de espinos”. Y regresó. En 1981, ya muerto Franco, Antonio Machado fue rehabilitado oficialmente como catedrático del Instituto Cervantes de Madrid, <strong>el último puesto docente de su vida</strong>.</p><p>Está bien, sin embargo, que Machado siga enterrado en Colliure. Para que no olvidemos jamás lo brutal que puede ser la España negra con compatriotas tan preclaros como él y García Lorca. Y, además, su tumba en Colliure es hermosa, siempre está fresca de ramilletes de flores, banderas republicanas y mensajes escritos. Ante ella me recogí un día del verano de 2018 y me pregunté qué diría el maestro de la España de hoy. Concluí que probablemente repetiría lo que escribió una vez: “Creo más útil la verdad que condena el presente, que la prudencia que salva lo actual a costa siempre de lo venidero”. </p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de septiembre de </em>tintaLibre<em>, a la venta en quioscos. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Combatir la ignorancia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Enseñanza general,Segunda República española,TintaLibre,profesores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querido don Antonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/querido-don-antonio_1_1177803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Señor don Antonio Machado Ruiz</p><p>Señor don Manuel Machado Ruiz</p><p>Caja de las Letras</p><p>Instituto Cervantes</p><p>Calle Alcalá, 49</p><p>28014 Madrid</p><p><strong>Querido don Antonio, querido don Manuel</strong>:</p><p>En la sede central del Instituto Cervantes se ha abierto una<strong> exposición sobre sus vidas y sus ilusiones literarias</strong> gracias al archivo familiar que custodia la Fundación Unicaja. Se ha abierto también con este motivo <strong>un buzón permanente</strong> para que sus lectores puedan escribirles a ustedes algunos de esos recuerdos inolvidables que nacen con un libro entre las manos y las consideraciones que cada cual considere oportunas. Ya saben la significación histórica que alcanzaron sus personalidades a raíz del desgraciado golpe militar de 1936 y de los años posteriores de guerra y dictadura. <strong>Son ustedes algo más que dos buenos poetas</strong>.</p><p>Resulta difícil que los documentos despierten emociones en una exposición. En este caso brotan una y otra vez en la memoria de<strong> una familia marcada por la Institución Libre de Enseñanza</strong>, en los detalles editoriales de sus primeros libros, sus colaboraciones teatrales y las distancias abiertas por la maldita guerra civil. Es emocionante que el respeto mutuo y el amor fraternal que se demostraron en la vida, incluso cuando el levantamiento militar los situó en bandos distintos, quede reflejado también en los papeles familiares más íntimos. Vivimos tiempos en los que se agradece cualquier condición que <strong>nos salve del odio, las mentiras y las crispaciones.</strong></p><p>Yo tengo demasiada edad para creer buena una equidistancia que suponga <strong>el olvido, el relativismo y el perdón sin memoria</strong>. Como me conocen los dos por las muchas horas que hemos pasado juntos durante más de 50 años, saben que <strong>siento mucha más cercanía con don Antonio</strong>, su Leonor, su Juan de Mairena y su destino. Pero también he leído y vivido demasiado como para asumir caricaturas que impidan comprender la realidad compleja de los demás. Por mucho que firmase su adhesión al Régimen militar y escribiese en honor de Franco, <strong>lo conozco demasiado, don Manuel, como para saber que usted nunca fue un fascista</strong>.</p><p>Cuando le sorprendió el golpe en Burgos y los facciosos le detuvieron para fusilarlo, <strong>comprendo que quisiera salvar la vida</strong> y que se valiese de las amistades religiosas de su mujer y de sus amigos poetas que sí eran fascistas. Sigue siendo una maravilla el soneto que escribió en <em>Apolo</em> (1910) sobre Goya y los fusilamientos del 2 de mayo. Su mirada compasiva sobre la gente de abajo que en cualquier guerra es "carne de cañón" se corresponde con su identificación bohemia en la mala vida y la precariedad de los habitantes nocturnos de las ciudades. La misma verdad con la que valoro el sacrificio de los que perdieron su vida por ser leales a sus ideas, me sirve para comprender a quien se vio arrastrado por las circunstancias. Muchos torturados del franquismo me enseñaron que la entereza más profunda no viene de la soberbia de los héroes, sino de <strong>la resistencia del amor</strong>.</p><p>Hay que tener mucho cuidado con las circunstancias, nos diría aquí Juan de Mairena, ese escéptico con creencias que nunca quiso sentirse superior a la historia, pero que tampoco se dejó arrastrar por la fuerza de los acontecimientos. Y ya sabemos que los acontecimientos suelen ser o presentarse como fuertes en manos de los que revuelven las aguas del río en busca de sus propias ganancias. Por eso nunca viene mal poner los pies en tierra firme y sentarse a hablar. <strong>Conversar es decir y escuchar</strong>. Se trata de una voluntad en la que conviene insistir hoy más que nunca.</p><p>Hijos de Demófilo, ustedes dos<strong> creyeron en el pueblo y su folclore como un tesoro humano de sabiduría</strong>. Pero los vientos actuales se han llevado el folclore y extienden por las redes muchos malos instintos de gente invitada a decir lo que piensa sin pensar lo que dice. <strong>Somos carne de desamparo y de falsas noticias</strong>. Por eso debemos poner los pies y las manos en la tierra. No podemos dejar que las realidades virtuales sustituyan a las experiencias de carne y hueso. Y tenemos que echar al agua nuestras propias redes. En el buzón del Instituto Cervantes se ha colocado también una urna que junta tierra del Palacio de las Dueñas de Sevilla, la antigua Biblioteca Municipal de Madrid en la que trabajó don Manuel, el cementerio civil en el que descansan Francisco Giner de los Ríos y Antonio Machado Núñez y el cementerio de Colliure.</p><p>Uno de los documentos más emocionantes de la exposición es<strong> la carta de José Machado </strong>en la que cuenta a la familia la muerte de la abuela Ana y el tío Antonio en el exilio de Colliure. Con dudas y tachones escribe que está preparando las cosas para que, si llegase un día favorable, sus restos puedan volver a su patria. Hoy, y usted estará de acuerdo, don Antonio, <strong>el cementerio de Colliure</strong> se ha convertido en un testimonio histórico para la memoria del exilio republicano. <strong>No sería justo borrar esa huella</strong>. Pero también <strong>da rabia no poder cumplir su deseo de regresar a casa </strong>ahora que la historia ya es favorable. Habrá que inventarse algo.</p><p>Mientras tanto, don Antonio, le gustará saber que su patria no sólo <strong>vive en una democracia equiparable a las del resto del mundo, con sus luces y sus sombras</strong>, sino que está a punto de convertirse en la vanguardia de una Europa social dispuesta a defender los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad frente a los nuevos brotes de supremacismo e intolerancia. El reto, como siempre, está en conseguir que <strong>las gotas necesarias de sangre jacobina no pierdan su voluntad de ser buenas</strong>, en el buen sentido de la palabra bueno. Les confieso a los dos que yo, otro escéptico con creencias, estoy ahora ilusionado.</p><p>Con esa ilusión, don Antonio, don Manuel, me despido de ustedes y les envío un abrazo agradecido.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Dec 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Querido don Antonio]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Instituto Cervantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las emociones razonadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/emociones-razonadas_1_1167935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las emociones nacen en un fondo de verdades y mentiras que se hacen parte de nosotros y que a través de nosotros se convierten en realidad. Lo normal es que salten donde menos se piensa y por eso merece la pena pensarlas mucho, intentar que <strong>se hermanen con nuestras razones y con nuestra razón</strong>. Las emociones separadas de la razón producen tantos monstruos como la razón distanciada de la responsabilidad ética de las emociones.</p><p>La semana pasada tuve la suerte de participar en<strong> una visita de respeto y homenaje a las tumbas de Antonio Machado y Manuel Azaña </strong>que organizó el presidente del Gobierno de España. Después de más de 40 años de Constitución democrática, era la primera vez que un presidente en ejercicio y en representación de la sociedad española viajaba a Colliure y Montauban para <strong>homenajear a dos símbolos decisivos del exilio republicano</strong>, es decir, de la legalidad española interrumpida por el golpe militar de 1936.</p><p>A lo largo de mi vida he visitado con emoción muchas tumbas de exiliados (escritores, políticos, soldados, niños…). Iba con mis sentimientos, mis colores, mis melancolías, mis sueños particulares. Pero en este viaje sentí la importancia de <strong>pasar de la primera persona del singular a la primera persona del plural</strong>. No era una melancolía personal, sino un reconocimiento oficial del presente político español lo que se acercaba a la tierra en la que descansan Azaña y Machado. Ese matiz me pareció lo mejor, lo más importante del viaje.</p><p>Por eso cobró gran valor el <strong>discurso que Pedro Sánchez pronunció en la playa de Argelès-sur-Mer</strong>, lugar convertido en campo de concentración por las autoridades francesas en 1939 para recibir a los miles de españoles que escapaban del fascismo. Al <strong>pedir perdón a los exiliados españoles y a las víctimas del golpe militar de 1936</strong> por llegar con 40 años de retraso a Montauban, Colliure y Argelès, el presidente de Gobierno consiguió que la democracia española recuperase su puntualidad. Iba a escribir "y también su puntería", pero ni la memoria del pasado, ni la realidad del presente me permiten jugar de manera metafórica con las armas de fuego.</p><p>Las emociones, como digo, saltan de forma inesperada. Junto a las tumbas de Machado y Azaña había mucha gente. Los periodistas, los herederos del exilio, los curiosos, las autoridades locales y los visitantes formaban un pequeño tumulto. <strong>Era difícil sentir la emoción que suelen favorecer las soledades</strong>.</p><p>En medio del tumulto, tampoco me ofendieron –y la ofensa es un tipo de emoción– los <strong>gritos de algunos jóvenes independentistas catalanes que se acercaron a boicotear el acto</strong>. Resultaba curioso verlos, con una pinta de neonazis emocionados y reafirmados en su identidad, llamar fascistas a Nicolás Sánchez Albornoz, Paco Ibáñez, Ian Gibson, Rosa León y Almudena Grandes. Pero así es la historia con sus emociones y sus fundamentalismos: un joven bien alimentado por una democracia heredada puede considerarse con el derecho de <strong>llamar fascista a una persona de 93 años como Nicolás Sánchez Albornoz</strong>, detenido en los años 40 por su lucha contra la dictadura, fugitivo del campo de concentración de Cuelgamuros y exiliado durante décadas en Argentina y Estados Unidos.</p><p>En medio del tumulto, <strong>no me ofendieron los gritos desquiciados que nos llamaban fascistas en Argelès-sur-Mer</strong>. Para bien o para mal, he aprendido a elegir y meditar mis emociones, aunque a veces salten donde menos se piensa. De pronto me emocioné al ver a una anciana que, con un acento francés muy perceptible, levantaba la voz para gritar "Viva España". Aquella voz viva y desconocida me emocionó más que las tumbas admiradas. Un amigo de Toulouse me contó después que la anciana había salido al exilio en 1939 junto a su padre, un militante comunista de Almería que murió en 1940 en Argelès por culpa de una pulmonía. Uno más de los miles de españoles muertos por la dignidad de su país a causa de las heridas de guerra, las ejecuciones, el desamparo, la irracionalidad y el agotamiento. "Viva España", murmuré al pasar junto a ella, dispuesto a razonar mis emociones y a poner mis sentimientos al servicio de la igualdad y la dignidad humana, de nuevo<strong> en peligro por culpa del supremacismo y la extrema derecha populista de Europa</strong>.</p><p>Como le doy vueltas a todo, considero a veces que la facilidad con la que me emocionan los ancianos es un síntoma de que este tiempo que vivo ya no es el mío. Pero sigo dándole vueltas a las cosas y prefiero llegar a la conclusión de que cualquier tiempo es oportuno para la voluntad cívica de equilibrar las emociones y la razón democrática, o también la razón y las emociones democráticas. <strong>No podemos permitir que nada ni nadie nos hiele el corazón o nos queme la razón</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Mar 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
      <media:title><![CDATA[Las emociones razonadas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Exilio,Segunda República española,Manuel Azaña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre fabulación, impunidad y contramemoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/fabulacion-impunidad-contramemoria_1_1167884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>“¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”.</em></p><p>Antonio Machado</p><p>Estamos a 12 de diciembre de 1956. Max Aub, director del Teatro Nacional Español desde años atrás, entra en el gran salón de la Academia Española de la Lengua para tomar posesión como académico electo de la silla vacante, ocupada hasta su muerte en 1936 por Valle Inclán. La presencia del socialista Fernando de los Ríos, presidente de la Segunda República española, da mayor solemnidad al acto. El recipiendario Aub lee su discurso de ingreso, <em>El teatro español sacado a luz de las tinieblas de nuestro tiempo. </em>Habla de la escena teatral durante las dos últimas décadas. Siguiendo el tradicional protocolo, antes le ha dado la bienvenida a la casa el escritor alicantino Juan Chabás, académico de número desde 1943, amigo íntimo suyo, crítico teatral de prestigio, novelista y poeta. <strong>Los escuchan sin perder ripio cuarenta y cuatro académicos</strong>, entre ellos un jovial Miguel Hernández, destacado en los escenarios del medio siglo y miembro de la Academia desde el 7 de noviembre de 1952, diez años después de Federico García Lorca, ya sesentón en la excelencia de su plenitud; más allá, Luis Cernuda se sienta entre Manolito Altolaguirre y Ramón J. Sender, Pedro Salinas disfruta de sus cinco años más de existencia, junto a los mayores Américo Castro y Juan Ramón Jiménez... La ficticia nómina académica es larga y curiosa, reproducida en el opúsculo publicado y sufragado en 1971 en México capital por el mismo Aub, con formato idéntico al de los que suele imprimir la RAE en tales ocasiones, y cuyo facsímil tuve el honor de editar por vez primera hace poco más de un cuarto de siglo.</p><p>Hasta el lector más desatento reparará de inmediato en que, expuesto así tal ceremonial y los personajes que a él contribuyen, estamos en <strong>terrenos propios de la fabulación</strong>, ante una reconstrucción de un teatro imaginado y del verdadero, es decir, de lo que imaginariamente pudo llegar a ser si la historia hubiera sido de manera distinta a la que en realidad fue. El <em>Discurso</em>, fechado en 1956 y manifiestamente apócrifo, se fundamenta en el hecho de que la guerra civil y sus muertos jamás existieron, como tampoco la <strong>resistencia guerrillera</strong>, ni la <strong>cruel diáspora del destierro</strong>, ni los <strong>campos de concentración</strong>, ni la persecución vengativa y criminal de los secuaces franquistas en tierras francesas, ni juicios sumarísimos, ni cárceles, ni fusilamientos... Es la fabulación sobre lo nunca sucedido. El salón académico así lo prueba al reunir a gente tan distinta, por ejemplo a Alberti, Guillén y Francisco Ayala con Pemán, Giménez Caballero y Dionisio Ridruejo, a Blas de Otero con Gerardo Diego y Cela... Censurémosle la ausencia de mujeres, imperdonable, porque las hubo con gran valía. <strong>La Segunda República sigue fluyendo en el curso de la utopía</strong> tras la victoria en las urnas del Frente Popular y la Academia acogiendo a insignes miembros como Antonio Machado, que nunca murió en el destierro. Sin embargo, la auténtica e irreversible realidad era muy diferente: Aub vivía por entonces exiliado en su casa de la calle Euclides de la capital mexicana desde el otoño de 1942. Por entonces, ya había editado gran parte de su lograda producción literaria. Y, en cuanto a Chabás, a quien su amigo da la palabra a modo de homenaje póstumo, dos años antes un infarto y demasiado infortunio habían puesto fin a su exilio cubano. Así se concibe el poder de la escritura, la dialéctica entre la historia con sus certezas y la ficción con sus posibilidades de contradecirla.</p><p>La licitud de la propuesta optimista de Max Aub queda avalada por su ingenio, nada extraño en su propia obra. Con su feliz reescritura ficcional se enfrentaba a la testaruda verdad de aquello que nunca debió llegar a acontecer. Y bueno es recordarlo cuando se conmemora el 80 aniversario de aquel invierno del 39, cuando media España se daba de bruces con la alargada tragedia de la derrota.</p><p>En Francia, aquel <strong>penar de los republicanos</strong> camino de fronteras donde salvar la vida suele reconocerse, a mi entender impropiamente, bajo el término de <em>retirada</em>, incluso desvinculándolo de la connotación de <strong>huida para evitar la muerte</strong> y comprendido como repliegue para después volver. La palabra <em>exilio</em> compendia mejor aquella desbordada tragedia, un dramático eslabón más de las interminables diásporas que mancharon nuestro pasado. Al exilio republicano, sin distinciones espaciales, se le adeuda no sólo la reparación ya imposible de lo perdido y lo sufrido, sino además su enorme aportación cultural, ese único lado benéfico de la expatriación por cuanto, entre otros haberes, en él se alcanzó entonces lo más distinguido del pensamiento, de la literatura y del arte.</p><p>La <strong>memoria histórica certifica el pasado y su verdad</strong>. De ahí que hoy, cuando crecen los afanes revisionistas, los gestos sean más que nunca necesarios y obligado el reconocimiento de la España que encalló en el destierro. Que en la ciudad de Toulouse, que fue española republicanamente, se haya rendido homenaje por parte francesa a los <strong>exiliados españoles</strong> cobra gran significancia, agrandada por el busto de Azaña colocado recientemente en el jardín del Cervantes tolosano y merced a las jornadas en torno al exilio, clausuradas por la cantante Soledad Morente y el poeta Luis García Montero, director del Instituto Cervantes en Madrid. Que <strong>Pedro Sánchez sea el primer presidente en ejercicio</strong> <strong>que</strong> <strong>se ha inclinado con recogimiento y respeto institucional ante las tumbas </strong>de Antonio Machado en Colliure, de Manuel Azaña en Montauban y de las del cementerio español de Argelès-sur-Mer, merece la consideración de ser mucho más que un mero símbolo.</p><p>Sin embargo, como era de esperar, el representante de la oposición, Pablo Casado, a quien no le duelen prendas por apropiación indebida e indemne de su máster, se apresuró a afear al Presidente que se apropiara culturalmente de Machado, el poeta de todos los españoles; de lo cual podría inferirse que Azaña y los enterrados en Argelès para Casado no lo son. Como de todo lo perverso haga culpable al jefe del Gobierno, cabe presagiar que si éste va al servicio dos veces le hará responsable de todo cáncer de próstata.</p><p>Max Aub se tomó la licencia de reconstruir una alternativa de la realidad sólo posible en la ficción —lo que el francés Charles Renouvier ha acuñado como ucronía—; su acto de creación, exento de fatalismo, dista mucho del interés actual revisionista en señalados ámbitos y en boca de políticos sin escrúpulos. En este empeño campean a sus anchas las versiones falsarias del argumentario del PP, con el fin de distorsionar lo realmente acontecido en el siglo XX, e incluso en el presente más mediato sin la menor vergüenza.</p><p>De nueve meses a esta parte no sólo <strong>arrecia la crispación</strong> provocada por la derecha mediática, tertuliana y parlamentaria, a la par que la verborrea del aspirante a la Moncloa, sino que además ha alcanzado carta de naturaleza el ataque frontal a la memoria histórica mediante un proceso de usurpación y falsificación libérrima de la historia. Aderezado el discurso con maledicencias e insultos al amparo de la impunidad, la derecha más reaccionaria y su gerifalte estatuyen la desmemorización, consistente en el borrado u olvido del mal causado, incluso en la  negación de la verdad incontestable y hasta de la evidencia.  Luego, mediante procedimientos de sustitución, elaboran y reelaboran una bien construida contramemoria.</p><p>Corren tiempos para el cuestionamiento sectario, las comparaciones incomparables y la lectura sesgada o tramposa de los hechos. Hoy, por ejemplo, con especial impudicia se identifica el Frente Popular republicano con los partidos que apoyaron la moción de censura presentada y ganada por Pedro Sánchez, sin reparar que el tridente de la derecha actual recuerda, <em>mutatis mutandis</em>, a la Confederación Española de Derechas Autónomas  (CEDA) de 1933. O se objeta la pertinencia de adjetivar como <em>civil</em> a la guerra fratricida provocada por el golpe de estado militar, que llega a justificarse tan groseramente al igual que el franquismo. El <strong>inmune revisionismo</strong> tacha de maldad la Ley de Memoria Histórica, no oculta su desprecio por el osario republicano perdido y anónimo en las cunetas, pero en cambio se resiste, en connivencia con cierto sector de la justicia, al traslado de los restos del dictador al olvido perpetuo, temiendo que al <strong>remover su tumba</strong> se resquebraje Cuelgamuros, según una última querella admitida, y se evaporen las esencias subterráneas del nacional-catolicismo. Frente a estas reescrituras dogmáticas al mejor impostor, ha de reafirmarse como línea de conducta cívica la lectura correcta y verídica de la historia. Desde la crítica objetiva, incluso subyacente como en la fábula de Max Aub. Sin las estridencias ni la superchería de la contramemoria. El propio Machado a ello invita en sus <em>Proverbios y cantares</em>: «¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela». _____________</p><p>Javier Pérez Bazo es catedrático de la Universidad de Toulouse – Jean Jaurès y socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Mar 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Pérez Bazo]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sobre fabulación, impunidad y contramemoria]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Antonio Machado,Exilio,Francia,Guerra Civil española,Republicanos]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El Gobierno homenajea por primera vez a Azaña y Machado en el 80 aniversario del exilio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/gobierno-homenajea-primera-vez-azana-machado-80-aniversario-exilio_1_1167707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62061088-63ee-4849-ad9e-098b230e8b40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno homenajea por primera vez a Azaña y Machado en el 80 aniversario del exilio"></p><p>El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado este domingo las <strong>tumba del expresidente Manuel Azaña</strong> en el cementerio de Montauban y<strong> la del poeta Antonio Machado en el de Colliure</strong>, dos días después de cumplirse los 80 años de su muerte en el exilio, según informa Europa Press.</p><p>La primera parada del viaje de Sánchez por el sur Francia ha sido <strong>Montauban</strong>, donde Añaza murió exiliado en 1940. Allí hecho una<strong> ofrenda floral</strong>: una corona con los colores de la bandera española y la leyenda "El Gobierno de España rinde homenaje a Manuel Azaña". Además, se ha guardado un minuto de silencio y después se ha descubierto<strong> una placa conmemorativa </strong>en homenaje al último presidente de la II República, hasta 1939: "El Gobierno de España, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2019/02/22/memoria_antonio_machado_manuel_azana_92127_1821.html" target="_blank">con motivo del 80 aniversario del exilio republicano español</a>, rinde homenaje a D. Manuel Azaña, presidente de la II República, fallecido en el exilio". También en Montauban, el presidente había visitado poco antes el Liceo Público Manuel Azaña, el centro educativo que lleva su nombre.</p><p>  </p><p>Después, <strong>Sánchez ha encabezado en Colliure un ofrenda floral: </strong>una corona con los colores de la bandera española y la leyenda "El Gobierno de España rinde tributo a Antonio Machado". También se ha guardado un minuto de silencio y se ha descubierto una placa conmemorativa.</p><p>  </p><p>A Sánchez le han acompañado las ministras de Educación y de Justicia, Isabel Celaá y Dolores Delgado, respectivamente. Han estado con ellos María José Navarro Azaña -sobrina del antiguo presidente-, Santiago de Rivas Salas -sobrino-, Manuel Álvarez Machado -sobrino del poeta-, Jean Pierre Amalric, responsable de la Asociación Manuel Azaña, entidad que cuida la tumba, Carmen Díaz Berzosa, presidenta de la Amical de Mathausen; Pilar Nova, presidenta de la Asociación de Descendientes de Exilio Español; y Nicolás Sánchez Albornoz, historiador e hijo del ministro de la República Claudio Sánchez Albornoz. También han acudido <strong>Luis García Montero</strong>, poeta, catedrático y director del Instituto Cervantes y representantes de la cultura como <strong>la escritora e historiadora Almudena Grandes, el hispanista Ian Gibson o los cantantes Rosa León y Paco Ibáñez</strong>.</p><p>  </p><p><strong>Sánchez pide "perdón" en nombre de España</strong></p><p>Este viaje a Francia ha acabado poco después en <strong>Argelès-sur-Mer</strong>, con una visita al Cementerio de los Españoles y al lugar donde estuvo el campo de refugiados españoles. Aquí, Sánchez ha recordado las consecuencias de la Guerra Civil española y de la II Guerra Mundial para advertir de que hoy en Europa "no cabe pensar que <strong>el antisemitismo, la homofobia, la xenofobia y el nacionalismo excluyente</strong> son pequeños vientos sin importancia que se apagarán solos".</p><p>Sánchez ha añadido que el viaje de este domingo también <strong>es una manera de pedir "perdón" en nombre de España</strong> a los que sufrieron el exilio como Azaña y Machado, a quienes ha destacado como ejemplo del sufrimiento, ya que pide igualmente disculpas a todos los exiliados anónimos. Considera que las disculpas llegan muy tarde porque "España tendría que haberles pedido perdón mucho antes por la infamia", y también ha aludido a<strong> Fernando Varela, último presidente de la República en el exilio</strong>, y enterrado en París. Además, "sus afanes y su laboriosidad habrían servido para construir un país mejor": más abierto y reconciliado, más floreciente económicamente y más venturoso, y ha añadido que muchas mujeres -ilustres o anónimas- aspiraron a la igualdad de género en la República pero no la consiguieron, por la guerra y la dictadura. Por todos ellos, ha defendido que <strong>las guerras no terminan hasta que "todos los ciudadanos pueden regresar a sus casas y reemprender la vida que abandonaron"</strong>.</p><p>El discurso <em>Exilio. Azaña y Machado</em> ha evocado también al <strong>fotógrafo Francesc Boix </strong>-combatiente republicano en la Guerra Civil y superviviente del campo de Mauthausen-, como reflejo de la historia europea de ese momento, y después al <strong>escritor y militante comunista Jorge Semprún</strong>: "Fueron europeos antes de que existiera Europa". Ha citado al escritor <strong>Albert Camus</strong> al principio y al final: "Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no obtiene recompensa".</p><p>  </p><p>Unos 30 independentistas protestan ante Sánchez</p><p>Antes de iniciar este discurso, unos <strong>30 independentistas han protestado a unos cinco metros del presidente</strong>. Sánchez ha retrasado unos minutos el inicio del discurso, ante consignas como "Fuera" y "No tenéis vergüenza", en favor de la independencia de Cataluña y en contra de que haya dirigentes independentistas presos. Poco después ha optado por empezar el discurso y, en unos minutos, la policía francesa ha alejado a los concentrados, que han seguido tocando silbatos y coreando<strong> "Libertad presos políticos", "Fascistas" y "Vergüenza España"</strong>, mientras el presidente ha dirigido sus palabras al resto de asistentes, algunos, con banderas de la II República.</p><p>  </p><p>Fuentes gubernamentales explicaron esta semana que la jornada pretende homenajear a la memoria democrática de España visitando lugares que alojan "el sentimiento político del exilio" tras la Guerra Civil. Añadieron que es el <strong>primer presidente de Gobierno español en ejercicio que visita las tumbas de Azaña y Machado</strong> -lo hizo también José Luis Rodríguez Zapatero tras dejar la Moncloa- y desvincularon el viaje de la actividad preelectoral, ya que se preparó antes de la convocatoria del 28-A: "La Historia nos lleva allí".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Feb 2019 10:07:00 +0000]]></pubDate>
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