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    <title><![CDATA[infoLibre - Hassan II de Marruecos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/hassan-ii-de-marruecos/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Hassan II de Marruecos]]></description>
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      <title><![CDATA[Cincuenta años después del Acuerdo de Madrid, el Sáhara Occidental continúa sin referéndum ni soberanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cincuenta-anos-despues-acuerdo-madrid-sahara-occidental-continua-referendum-soberania_1_2093997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/976bac49-9ad2-48c8-b34d-28892526f028_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cincuenta años después del Acuerdo de Madrid, el Sáhara Occidental continúa sin referéndum ni soberanía"></p><p><strong>El </strong><a href="https://www.infolibre.es/mediapart/sahara-occidental-ultima-batalla-descolonizacion_1_2090620.html" target="_blank"><strong>Sáhara Occidental</strong></a><strong> continúa sin ser descolonizado 50 años</strong> <strong>después </strong>de que España abandonase el territorio y lo dejara ilegalmente en manos de Marruecos y Mauritania. El 14 de noviembre de 1975, los últimos vestigios del régimen franquista firmaron junto a estos dos países la Declaración de Principios entre España, Marruecos y Mauritania sobre el Sáhara Occidental, más conocido como el Acuerdo Tripartito de Madrid, incumpliendo la promesa de celebrar un referéndum de autodeterminación y completar el proceso de descolonización.</p><p>Un acuerdo precipitado por la <a href="https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/sahara-2025_132_2091990.html" target="_blank">Marcha Verde</a>, que tuvo lugar unos días antes, el 5 de noviembre. De madrugada, unas 350.000 personas marroquíes, en su mayoría campesinos, <strong>iniciaron la marcha hacia la colonia española tras ser movilizadas por orden del rey Hasán II</strong>. El monarca quiso aprovechar la agonía de Franco para ocupar ilegalmente el territorio.</p><p>La entrega de la soberanía del Sáhara contrasta con las palabras del entonces príncipe Juan Carlos durante su visita a El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, dos días antes de la Marcha Verde, cuando acudió a mostrar su apoyo a las tropas españolas. En su discurso aseguró que España "cumpliría sus compromisos" con el territorio, donde se esperaba un referéndum de autodeterminación.</p><p>Los compromisos se quedaron en palabras. Tras la ocupación marroquí, el Frente Polisario declaró la guerra al régimen de Hasán II y a Mauritania, lo que obligó a gran parte del pueblo saharaui a exiliarse en campamentos situados en el sur de Argelia. Aunque Mauritania se retiró del conflicto en 1979, la guerra con Marruecos continuó hasta comienzos de la década de 1990. Con la caída de la Unión Soviética, que respaldaba al Polisario, la ONU promovió un alto el fuego en 1991 bajo la promesa de celebrar un referéndum de autodeterminación. Para ello creó la MINURSO, una misión de paz encargada de supervisar el proceso. Sin embargo, <strong>la descolonización sigue sin llegar y parece cada vez más lejana</strong> debido al creciente poder diplomático de Marruecos.</p><p>Cincuenta años después de la firma de aquella declaración, las resoluciones de la ONU sobre el Sáhara Occidental reflejan un cambio respecto a los principios que la organización defendía en los años setenta. Entonces, la Carta de las Naciones Unidas establecía que todo proceso de descolonización debía culminar con un referéndum de autodeterminación o, en su defecto, con la asunción directa de la administración por parte de la ONU. España, sin embargo, optó por transferir su responsabilidad de manera unilateral a Marruecos y Mauritania. Por ello, <strong>ni la ONU ni la Unión Africana reconocieron nunca aquel acuerdo</strong>, firmado en secreto y sin la participación del pueblo saharaui.</p><p>Para Itziar Ruiz-Giménez, doctora en Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, el Sáhara Occidental sufre "una ocupación ilegal". "Marruecos ocupa un territorio que no le pertenece y lo hace incumpliendo de forma flagrante el derecho internacional y el principio de autodeterminación de los pueblos", explica. La experta subraya que<strong> España "lleva 50 años incurriendo en dejación de sus responsabilidades legales</strong> y morales, permitiendo el expolio de los recursos saharauis, la represión y las violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados".</p><p>No obstante, la postura internacional ha evolucionado hacia un mayor respaldo implícito al control marroquí del territorio. El Consejo de Seguridad de la ONU, mediante <a href="https://www.infolibre.es/internacional/onu-renueva-ano-mision-sahara-occidental-apoya-soberania-marroqui_1_2090671.html" target="_blank">una resolución impulsada por Estados Unidos</a> y apoyada por la mayoría de países de la Unión Europea, renovó a finales de octubre el mandato de la MINURSO hasta 2026 y situó <strong>el plan de autonomía marroquí como base para alcanzar una "solución política </strong>realista y duradera".</p><p>Aunque el texto mantiene la referencia formal al "derecho a la autodeterminación" del pueblo saharaui, el énfasis se desplaza hacia una autonomía bajo soberanía marroquí. El nuevo enfoque supone el mayor respaldo de la ONU hasta la fecha a la propuesta presentada por Rabat en 2007.<strong> Ese plan prevé una autonomía limitada del Sáhara Occidental</strong>, con competencias administrativas, judiciales y económicas, pero sin renunciar al control político y militar de Marruecos.</p><p>No obstante, Ruiz-Giménez recuerda que el Consejo de Seguridad <strong>no es competente para decidir sobre la autodeterminación</strong> del territorio. "Dicho organismo no puede tomar ninguna decisión en ese ámbito, y así lo establece claramente la Carta de Naciones Unidas. Su competencia se limita al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales", incide.</p><p>Desde mediados de los años ochenta, la posición del Gobierno español frente al Sáhara Occidental <strong>comenzó a virar progresivamente hacia una mayor sintonía con Marruecos</strong>. Los ejecutivos de Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy fueron dejando cada vez más atrás la defensa del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, priorizando la cooperación con Rabat en asuntos estratégicos como la gestión de la migración irregular, la lucha antiterrorista y el control fronterizo.</p><p>Isaías Barreñada, doctor en Relaciones Internacionales y miembro del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), señala que la histórica posición de "neutralidad activa" de los gobiernos españoles <strong>respondía también a intereses económicos derivados del acuerdo</strong>. "En los <a href="https://nubeusc.sharepoint.com/sites/CentrodeEstudossobreoSharaOccidentalCESO/Web/Forms/AllItems.aspx?id=%2Fsites%2FCentrodeEstudossobreoSharaOccidentalCESO%2FWeb%2FAcuerdo%2DEsp%2DMarruecos%2DMauritania%2Dsecreto%2D1975%2Epdf&parent=%2Fsites%2FCentrodeEstudossobreoSharaOccidentalCESO%2FWeb&p=true&ga=1" target="_blank">anexos secretos</a> de la declaración conjunta, conocidos años más tarde, España cedió la explotación de los fosfatos del Sáhara a cambio de que Marruecos y Mauritania establecieran relaciones comerciales y pesqueras preferentes con nuestro país", explica.</p><p><strong>El giro definitivo llegó en marzo de 2022</strong>, cuando el presidente Pedro Sánchez <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-defiende-carta-rey-marruecos-plan-autonomia-sahara-base-seria-solucion_1_1222811.html" target="_blank">envió una carta</a> al rey Mohamed VI en la que calificaba la propuesta marroquí de autonomía como la base "más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto. Con ese gesto, el Gobierno español oficializó su apoyo al régimen marroquí tras la crisis diplomática de 2021.</p><p>Tras la acogida médica en España del líder del Frente Polisario, <a href="https://www.infolibre.es/politica/lider-frente-polisario-trasladado-espana-razones-humanitarias_1_1196728.html" target="_blank">Brahim Ghali</a>, Rabat relajó el control fronterizo y permitió la entrada de miles de personas en Ceuta, generando el <a href="https://www.infolibre.es/politica/ong-exigen-investigue-18-muertes-migrantes-salto-valla-melilla_1_1267252.html" target="_blank">colapso de la frontera</a>. "<strong>Marruecos sabe dónde golpear, y Ceuta y Melilla son una palanca de presión muy efectiva", advierte Barreñada</strong>. El académico recuerda que incluso durante esos meses, Marruecos llevó el asunto a la Liga Árabe y logró <a href="https://www.rtve.es/noticias/20210626/parlamento-arabe-califica-a-ceuta-meilla-como-ciudades-marroquies/2112560.shtml#:~:text=El%20Parlamento%20%C3%81rabe%20califica%20a%20Ceuta%20y,Rabat%20%22contradicen%20las%20reglas%20de%20la%20diplomacia%22" target="_blank">una declaración</a> que respaldaba sus reclamaciones sobre las dos ciudades autónomas como territorios pendientes de descolonización.</p><p>Cinco décadas después de la Marcha Verde, Marruecos no solo ha consolidado su control sobre el 80% del Sáhara Occidental, sino que ha desplegado una <a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-anuncia-tuit-eeuu-reconoce-soberania-marroqui-sahara-occidental_1_1191133.html" target="_blank">ofensiva diplomática</a> que <strong>le ha permitido ganar influencia en los principales foros internacionales</strong>. De los 84 países que reconocían a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), apenas 47 mantienen hoy ese reconocimiento, mientras Rabat acumula apoyos en la Unión Africana y entre los miembros del Grupo de Amigos del Sáhara Occidental en la ONU, donde solo Rusia resiste a una tendencia marcadamente promarroquí.</p><p>Barreñada destaca que Marruecos ha desplegado "una diplomacia muy activa" para que<strong> se perciba su presencia en el Sáhara como "algo irreversible"</strong>. "Marruecos busca la legalización de los hechos consumados y necesita que el mundo crea que el conflicto ya está cerrado", añade.</p><p><strong>El papel de Estados Unidos también ha sido decisivo en ese proceso.</strong> La Administración de Donald Trump<a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-anuncia-tuit-eeuu-reconoce-soberania-marroqui-sahara-occidental_1_1191133.html" target="_blank"> reconoció en 2020 la soberanía marroquí </a>sobre el Sáhara a cambio de que Rabat normalizara relaciones con Israel. Desde entonces, Washington ha mantenido su respaldo político y militar.</p><p>Ruiz-Giménez coincide en que el poder de Marruecos se ha consolidado gracias al apoyo estadounidense y europeo, pero no sobre la base de la legalidad internacional. "Ha tejido una red de apoyos formales sin sustancia, porque por muy poderosos que sean Estados Unidos o <a href="https://www.infolibre.es/internacional/" target="_blank">Francia</a>, <strong>no pueden legalizar lo que es ilegal ni ocupar un territorio</strong> sin consultar a su pueblo", concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 05:00:57 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo de la Serna]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Sáhara Occidental,Hassan II de Marruecos,España,Marruecos,ONU]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Los gambitos de dama, las trampas del elefante y la defensa eslava]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/gambitos-dama-trampas-elefante-defensa-eslava_129_1925056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bf0ed6e0-5c4c-4120-9fa4-98e3fff11a96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los gambitos de dama, las trampas del elefante y la defensa eslava"></p><p>El gambito de dama es una apertura medieval en el juego de ajedrez con el que las piezas blancas, que teóricamente llevan la iniciativa del juego, buscan controlar el centro del tablero. Frente a ella, una conocida defensa contra jugadores neófitos es la decimonónica trampa del elefante, tendida por la agilidad de los alfiles negros. Pero<strong> hace más de dos siglos que la diplomacia española perdió</strong> la iniciativa de las blancas en el complejo damero global y juega con negras a remolque de las fichas  hegemónicas mundiales: los<strong> EE.UU. de un reelegido presidente que casi todo el mundo descartó,</strong> máximo aliado de Israel y Marruecos con los que España mantiene relaciones contradictorias; la amenazante Rusia de Putin contra la Unión Europea en la que España es un flanco sur con dos torres africanas aisladas en Ceuta y Melilla y peones avanzados y dispersos en Canarias; y la confuciana y globalizada China que mira a Taiwán como su próxima y codiciada pieza mientras extiende sus redes financieras y cibernéticas por todo el globo, particularmente los puertos de América Latina, o en intereses energéticos españoles como la producción solar. </p><p>El día de la lotería de Navidad de 2020, muy pocas semanas antes de la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, y del carbón de reyes de 2021 con el asalto al Capitolio a favor del entonces saliente y ahora reelegido e <em>innombrable</em> presidente de EE.UU., entre la supuesta euforia de su final político<strong>, en España se obviaron las consecuencias de que Marruecos jugara un gambito de dama</strong> con la geopolítica del África subsahariana, al aceptar los acuerdos de Abraham, teóricamente negociados por el yerno, Jared Kushner, del retornado mandatario estadounidense. Al estilo de Egipto anteriormente en marzo de 1979, gracias a los esfuerzos del fallecido y sincero pacifista Jimmy Carter, Marruecos reconocía así a Israel, como socio preferente de Estados Unidos. En este caso, por su potencia cibernética-militar y la certidumbre de acabar con cualquier posibilidad de independencia saharaui, tras el reconocimiento estadounidense a sus pretensiones sobre la antigua colonia española. Tras su golpe de timón ad hoc de 2022 contrario a la postura histórica española a favor de la autodeterminación para la antigua colonia saharaui, la <em>dama Sanchista</em> pareció aceptar el gambito marroquí, pero su captura del peón argelino-saharaui acarreó <strong>el portazo al gasoducto magrebí por parte de Argel</strong>, por lo que se vio obligada a perder su ventaja y pactar la importación de gas licuado obtenido mediante fracturación hidráulica desde Estados Unidos, para suplir dicho estrangulamiento gasístico.</p><p>Además, ha dejado de sacar pecho solidario frente a la política de la externalización de los eufemísticamente llamados “flujos migratorios mixtos” que ella misma promovió gracias al Pacto sobre Migración y Asilo del 14 de mayo de 2024. Con él, se refuerza la fortaleza Europa –ignoramos los logros del viaje del presidente a  Mauritania, Gambia y Senegal en agosto de 2024 tras sus declaraciones sobre los beneficios del sistema de migración circular y temporal– que no ha paliado la desaparición de migrantes víctimas del clima y de violencias varias en los desiertos argelino-marroquíes, en el Atlántico canario, en el Mediterráneo balear, o en las vallas fronterizas de las dos atalayas magrebíes españolas, mientras Canarias reclama la <em>solidaridad de acogida</em> peninsular rechazada por los gobiernos autonómicos del PP o las presiones de Junts.</p><p>La posterior política española frente a Israel a partir del 7 de octubre de 2023 pareció declinar el gambito de dama de Netanyahu en Gaza, apoyado sin fisuras por el huésped saliente de la Casa Blanca, e incondicionalmente por el reelegido en 2024, mientras Sánchez creía tender una sibilina trampa del elefante tras reconocer al Estado palestino en 2024.</p><p>Por otro lado, la radiación ultraconservadora procedente de los estudios políticos de la Georgetown University, que en su momento fichó, junto a Mario Vargas Llosa,  a un José María Aznar conversador inglés en la intimidad, se acerca a la Península Ibérica para<strong> reforzar la presencia de exilios de capitales latinoamericanos-estadounidenses</strong>, como los de<strong> Venezuela,</strong> recibidos con los brazos abiertos por la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y a la capital española llegará como embajador de EE.UU. un empresario al frente del grupo sanitario más importante de Miami, forjado a partir de un primer exilio cubano. Tras la pujanza de las Cumbres Iberoamericanas iniciadas en 1991 por Felipe González y Carlos Salinas de México,  España parece destinada  a la irrelevancia americana tras el regreso del lema <em>América para los Americanos, </em>y varias trampas del elefante, como las peticiones de perdón público por la colonización por parte de México, o a la espera del aterrizaje del teórico vencedor de las elecciones venezolanas de 2024, Edmundo González, entre el Escila de las mediaciones de Zapatero y el Caribdis del hundimiento de aquella economía y la corrupción política.</p><p>Regresa la política internacional del “sálvese quien pueda”: por el eje Atlántico, con una Europa como ánade a expensas de la madrastra estadounidense, sabedora de la relevancia  de una gran Rusia <em>ma non troppo, </em>fronteriza con un Pacífico donde China es el máximo rival en la globalización,  y con Oriente Medio como centro de un tensionado juego  en el que  se busca reducir cualquier intento nuclear iraní como  primer objetivo  de <strong>la alianza israelo-estadounidense,</strong> afianzada por <strong>la caída de Assad en Siria</strong>. Tras la partida de Josep Borrell, la  Unión Europea aparece sin rumbo internacional unificado, sin capacidad militar-estratégica conjunta, atenazada por el percutor ruso de Putin, paralizada ante  las opciones de la nueva derecha que se van  consolidando en su perímetro – Austria como último ejemplo - , y despavorida tras su política de cierre de fronteras y externalización del problema migratorio con la ayuda de dudosos guardianes como Marruecos.</p><p>Tras estos gambitos, la<strong> </strong><em><strong>dama Sanchista</strong></em>, en apariencia más preocupada en acicalarse a sí misma como radical libre europeo que hasta ha defendido no imponer aranceles a la desigual competencia automovilística china, o no ha explicado sus estrategias diplomáticas a sus Cortes, se encontrará en 2025 cada vez más incapacitada para sorprender con respuestas de fogueo por este endiablado tablero: en el flanco sur, maniatada tras la rechazada trampa de su elefante marroquí; en el oriental, al enfrentarse impulsivamente a un gambito de dama  israelí para defender el loable pero abandonado peón palestino, mientras se ha perdido el saharaui; y en el eje  americano, donde hasta creía jugar con las blancas de su mediación, incapaz de atisbar la viga de longevas dictaduras latinoamericanas o de los imaginarios decoloniales que no mueven los molinos de los afectos de las paparruchas de hoy.   </p><p>En este amenazante cuadrilátero global, en el que toda jugada impulsiva de las piezas negras sin iniciativa real, <strong>se arriesga a destapar aún más a un monarca </strong>cada vez más amenazado en su enroque democrático por populismos varios, y sin poder  acudir a un intercambio equilibrado de piezas mayores, sería conveniente no olvidar que para aspirar, por lo menos a unas pírricas tablas, es imprescindible no las alharacas de las trampas del elefante sino una rocosa defensa eslava mediante el alfil de dama sobre los peones centrales de la <em>decencia común</em>. </p><p>___________________</p><p><em><strong>José María Naharro-Calderón </strong></em><em>es catedrático de Literatura española y Culturas ibéricas en la Universidad de Maryland y presidente de AEMIC.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Jan 2025 19:48:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José María Naharro-Calderón]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Geopolítica,Marruecos,Hassan II de Marruecos,Sáhara Occidental,Elecciones EEUU 2024,Donald Trump]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Laura Casielles: "Si entendemos lo que pasa en Palestina, entenderemos lo que pasa en el Sáhara"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/si-entendemos-pasa-palestina-entender-pasa-sahara_1_1915222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/71e1078e-59c2-4135-95f7-fca276d07797_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Laura Casielles: "Si entendemos lo que pasa en Palestina, entenderemos lo que pasa en el Sáhara""></p><p>“Medio siglo basta y sobra para confundir a un pueblo con su exilio”, escribe Laura Casielles en su nuevo libro, <em>Arena en los ojos</em> (Libros del KO, 2024), en relación con el pueblo saharaui. La periodista y poeta asturiana recupera en su última obra la memoria de la colonización española en el norte de África, tan poco conocida como necesaria para entender el actual conflicto en el Sáhara Occidental. Mientras Marruecos ocupa la mayoría del territorio,<strong> miles de saharauis sobreviven desde hace 50 años en los campos de refugiados de Tinduf</strong> (Argelia), “los más antiguos del mundo”, recuerda Casielles en conversación con <strong>infoLibre</strong>.</p><p>La posición del reino alauí se ha visto debilitada por la reciente <a href="https://www.infolibre.es/internacional/tjue-anula-pactos-agricolas-pesqueros-ue-marruecos-vulnerar-derechos-saharauis_1_1875402.html" target="_blank">sentencia europea</a> que declara<strong> ilegales los acuerdos con Marruecos para pescar en aguas del Sahara </strong>Occidental, por vulnerar los derechos del pueblo saharaui, ya que el territorio no forma parte de Marruecos según el Derecho Internacional. “No es una cuestión de opiniones”, recuerda Casielles, “hay resoluciones repetidas de la ONU y el Tribunal de la Haya que dicen que<strong> el Sahara occidental debe tener un referéndum de autodeterminación</strong>, está mandatado desde 1971”.</p><p>La sentencia <strong>contrasta con la postura de Francia y España,</strong> que han aceptado el plan de autonomía de Mohamed VI. “La autonomía, en realidad, es reconocer que el Sáhara es de Marruecos y en el mejor de los casos se le concede un poco de autogobierno a esas provincias”, aclara Isaías Barreñada, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid y autor de diversos libros sobre el Sáhara Occidental y Palestina, que considera que la decisión judicial es “una bofetada” al gobierno marroquí.</p><p>“España, de acuerdo con la ley, es la potencia administradora del territorio porque no se llegó a descolonizar”, explica Casielles. “Mientras no se lleve a cabo [la descolonización], España es la potencia a quien se le pueden pedir cuentas por las violaciones de derechos humanos que se cometen todos los días en el Sáhara ocupado por Marruecos y porque no se está cumpliendo el mandato legal”. Amnistía Internacional ha <a href="https://www.amnesty.org/es/location/middle-east-and-north-africa/north-africa/morocco-and-western-sahara/report-morocco-and-western-sahara/" target="_blank">denuncia</a><a href="https://www.amnesty.org/es/location/middle-east-and-north-africa/north-africa/morocco-and-western-sahara/report-morocco-and-western-sahara/" target="_blank"><strong>do</strong></a><strong> el encarcelamiento de periodistas saharauis</strong>, “represión de la disidencia y el derecho de reunión pacífica, tortura y malos tratos” por parte de las autoridades marroquíes en la zona ocupada del Sáhara Occidental.</p><p>“Una proporción enorme de la población son colonos que se han instalado allí, han ocupado las casas y las tierras de las personas que tuvieron que irse al<strong> éxodo a partir de 1975 con la llegada de la Marcha Verde”</strong>, explica Casielles. “Esta población ocupa los lugares de decisión y recibe los beneficios de la explotación del territorio. Si entendemos lo que pasa en Palestina, tenemos que entender lo que pasa en el Sáhara”, argumenta.</p><p>En su libro, Casielles explica cómo el descubrimiento de fosfatos –un valioso recurso mineral utilizado para fabricar fertilizantes– en los años 40 reactivó el interés por el Sáhara Occidental de la dictadura franquista, que intensificó la explotación económica de la entonces colonia. En la actual ocupación marroquí, la motivación económica se entremezcla con las razones políticas. “Las provincias del sur de Marruecos no llegan al 5% del PIB. El factor económico es importante porque permite relaciones clientelares entre el Estado y ciertas élites, permite que los militares puedan participar en la explotación de los recursos naturales, pero creo que no es la razón fundamental”, defiende Barreñada. Casielles coincide: “El Sáhara es lo que queda del <strong>anhelo de expansión territorial de Marruecos</strong>, que incluía parte de Argelia y Mauritania, se ha convertido en simbólico para el Estado marroquí”.</p><p>Por su parte, Raquel García Ojeda, profesora de la Universidad de Granada y co-coordinadora del libro <em>Sahara: 40 años después </em>(Catarata, 2016) destaca el potencial económico del territorio para la potencia ocupante: “Marruecos está llevando a cabo unas políticas de energías renovables que se traducen en inversiones fortísimas. Las granjas eólicas y la generación de energía solar tienen un potencial tremendo, hay empresas europeas que se están moviendo”, señala.</p><p><strong>Una guerra invisible y un futuro incierto</strong></p><p>Según ACNUR, más de<strong> 170.000 saharauis viven en los campamentos de refugiados</strong> de Tinduf. “No cejan en la reivindicación de regresar, es algo que el Frente Polisario ha cultivado mucho, ha puesto mucho empeño en que no se afianzaran, que no hubiera la sensación de que era definitivo”, explica Casielles, que conoce bien los campamentos del desierto argelino. Entre la población refugiada “convive esta voluntad de seguir dando la batalla con una inmensa frustración por no poder hacer otra cosa”. La escritora recuerda que numerosos jóvenes se unieron al llamado del<strong> Frente Polisario a reanudar el conflicto armado contra Marruecos en 2020,</strong> que estaba congelado desde la tregua de 1991. “Marruecos rompió los acuerdos militares y volvieron a la guerra. No se ve en los medios de comunicación pero hay guerra, hay muertos todos los días a 300 kilómetros de las Islas Canarias”, explica Barreñada. </p><p>El <strong>dominio del Frente Polisario</strong> sigue siendo absoluto en los campamentos. “No quieren que exista ni otro partido o movimiento político, porque les alejaría de su finalidad, que es la celebración de un proceso de autodeterminación”, explica García Ojeda, “es la excusa para mantener el estatuto del Frente Polisario”. La organización es reconocida como <strong>representante legal del pueblo saharaui </strong>por Naciones Unidas y por la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre los acuerdos de pesca. “El Frente Polisario sigue muy anclado en un discurso muy clásico, muy de la reivindicación de la celebración de un referéndum. Cuando ha optado más por la vía legal y el tema de los recursos naturales, ha tenido más apoyo internacional”, argumenta García-Ojeda, refiriéndose al éxito obtenido en la justicia europea.</p><p>El futuro del conflicto dependerá en gran medida de las posturas de los principales actores internacionales implicados: Estados Unidos, Francia y España. “Los recientes movimientos de Pedro Sánchez y de Francia no auguran que se vaya a cumplir con esos mandatos del derecho internacional”, lamenta Casielles<strong>. “No tenemos que caer en la trampa de la profecía autocumplida</strong>”, defiende, “se presenta la opción marroquí como la única realista, como la única pragmática, que plantear la independencia es irreal. Pero siempre hay alternativa, siempre se puede dar la vuelta a esa situación”. Por su parte, García-Ojeda duda que el plan de autonomía de Marruecos sea factible: “implica una fuerte descentralización, pero para que fuera creíble tendría que ser dentro de un Estado democrático. Esa condición no se da, Marruecos es autoritario”, concluye.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Dec 2024 18:54:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Castaño]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Laura Casielles: "Si entendemos lo que pasa en Palestina, entenderemos lo que pasa en el Sáhara"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sáhara Occidental,Marruecos,Hassan II de Marruecos,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Mientras existan saharauis, habrá Frente Polisario”: 50 años entre el olvido oficial y el apoyo de la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/existan-saharauis-habra-frente-polisario-50-anos-olvido-gobierno-solidaridad-espanoles_1_1494031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/808e84ee-21ef-401b-84d6-6b63e66cd421_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Mientras existan saharauis, habrá Frente Polisario”: 50 años entre el olvido oficial y el apoyo de la ciudadanía"></p><p>“Mientras existan saharauis, existirá el Frente Polisario”. Son palabras de Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario para España, este miércoles 10 de mayo en conversación con <strong>infoLibre</strong>. Justo 50 años antes de esta fecha, en 1973, nacía en Zuerat (Mauritania) la organización que representa, <strong>fundamental para entender el devenir del norte de África en este último medio siglo</strong>. Alabado y criminalizado, apoyado y censurado, el Frente Polisario ha vivido durante todos estos años multitud de vicisitudes políticas, sociales e internacionales, siempre con un compromiso inquebrantable e ineludible: <strong>lograr la independencia del Sáhara Occidental y la autodeterminación del pueblo saharaui</strong>. </p><p>El Frente Polisario no surge de la nada. A finales de los años 60 había surgido en el Sáhara Occidental ocupado por España una organización para defender la libertad del territorio, la llamada <strong>Organización de Vanguardia de la Lucha Saharaui</strong> (OVLS), que fue desmantelada por los servicios militares españoles en 1970. Sin embargo, la semilla ya había sido plantada y los restos de este movimiento serían fundamentales para la fundación, unos pocos años después, del Frente Polisario. Junto a ellos, también participaron en su creación saharauis del norte del Sáhara Occidental que habían estudiado en Marruecos y otros del interior que, pese a no tener pasado militante eran conscientes de la posibilidad de que España entregará el Sáhara a Marruecos y de los peligros que esto podría acarrear.</p><p>En el momento de su fundación, la organización política del territorio era un conjunto de tribus con tan solo agrupadas en la Yemaa, una institución que agrupaba a los diferentes líderes y que había sido promovida por los españoles. Quizás por esa falta de organización y precariedad en muchos aspectos, <strong>Hassan II</strong>, el entonces rey de Marruecos, dijo que el Frente Polisario <strong>no duraría más de dos semanas</strong>. 50 años después, la organización ha desafiado todas las dificultades y las expectativas y continúa siendo un actor fundamental en la lucha del pueblo saharaui.</p><p>“En el éxito que supone la supervivencia del Frente Polisario intervienen numerosos factores. En el corto plazo, este éxito se explica por la sencilla razón de que, aunque compartan el islam como religión, <strong>marroquíes y saharauis son pueblos muy diferentes</strong>”, explica Carlos Ruiz Miguel, catedrático en Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela y autor de uno de los pocos libros que recoge toda la historia de la organización, <em>El Frente Polisario: desde sus orígenes hasta la actualidad</em>. De hecho, apunta a que, una vez ocupado el norte del Sáhara por Marruecos a finales de los años 50, los marroquíes comenzaron una <strong>gran persecución contra los independentistas saharauis</strong>.</p><p>Este hostigamiento es otro de los factores, quizás el más importante, del éxito del Frente Polisario durante estos 50 años. “Es precisamente el <strong>odio marroquí, que rompe con toda racionalidad, uno de los factores que ayudan a explicar su existencia.</strong> Para los saharauis quedaba claro que el único movimiento que les defendía frente al odio marroquí era el Frente Polisario”, apunta Ruíz.</p><p>Solo dos años después de su creación, la organización tiene que enfrentarse a uno de los momentos más trascendentales de la historia del Sáhara Occidental, <strong>la Marcha Verde y los llamados Acuerdos Tripartitos de Madrid</strong>. Para Ruiz la “marcha” fue un intento de Marruecos y los Estados Unidos, con Henry Kissinger como ideólogo, “de crear un hecho consumado que <strong>impidiera la aplicación del referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental</strong>”, el cual había sido anunciado por España en 1974 y que sería avalado por el Tribunal Internacional de Justicia. Además, servía de apoyo a un Hassan II que en esos años veía su poder en entredicho por varios golpes de estado y que era un aliado fundamental del país americano y de Israel. Ocho días después de la Marcha Verde, se firmaban los Acuerdos de Madrid, donde España se desentendía del devenir del Sáhara Occidental y dejaba a Marruecos y Mauritania como protagonistas en un proceso de descolonización que aún no ha llegado. </p><p>En ese momento, destaca Ruiz, el Frente Polisario <strong>se equivocó en su análisis de la situación por varias razones</strong>. La primera, explica, radicaba en pensar que en España existiría una ruptura con la dictadura que conduciría a la independencia de las colonias, como había sucedido en Portugal. La segunda fue minusvalorar el apoyo a Marruecos dentro de la dictadura franquista y, por último, en su opinión, se equivocaron al pensar que el Movimiento de Países No Alineados, del cual formaban parte muchos de los estados descolonizados que no apoyaron tácitamente a ninguno de los dos bandos de la Guerra Fría, iba a adquirir con el Sáhara un compromiso mucho mayor que el que finalmente acabó mostrando. </p><p>Otro de los momentos clave en el conflicto también llegó en fechas cercanas a otra efeméride. En marzo del año pasado, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, comunicaba al rey de Marruecos, Mohammed VI, un volantazo total a la política de España con respecto al Sáhara. Nuestro país sigue siendo de iure <strong>potencia administradora del territorio</strong> ya que, al no haberse producido un referéndum de autodeterminación, los Acuerdos de Madrid no son válidos a ojos del derecho internacional.</p><p>Muchos refugiados en los campos de refugiados de Tinduf aún conservan su DNI español y hablan español. El Sáhara no solo fue una colonia, sino también la provincia número 53. Quizás por ese vínculo, más allá de lo jurídico, nuestro país siempre se había mantenido en una posición favorable al referéndum y a las reclamaciones del Frente Polisario, que son también las de la ONU. “Hemos esperado ansiosamente durante 47 años que el estado español asuma sus obligaciones y responsabilidades como potencia administradora, y <strong>lejos de hacerlo, hemos visto que el presidente del Gobierno ha tomado una decisión unilateral</strong> que se contradice con el derecho internacional y cuenta con la disconformidad del Congreso y del Senado”, denuncia Abdulah Arabi.</p><p>Una oposición que también atribuye a la sociedad española, de la cual destaca su solidaridad con el pueblo saharaui. “En estos 50 años nos hemos sentido <strong>arropados por los españoles que han demostrado ser un pueblo inmensamente solidario</strong> con los saharauis, el mejor estructurado y el más grande a nivel mundial a nivel de apoyo. Gracias a ese trabajo de tantas personas <strong>de forma altruista y solidaria no han podido hacernos más daño</strong>”, alaba Arabi.</p><p>A día de hoy, la ONU sigue incluyendo al Sáhara Occidental en su lista de <strong>territorios no autónomos pendientes de descolonización</strong>. Un objetivo que se presume casi imposible en la propuesta marroquí, que colocaría al territorio como una suerte de “autonomía” dentro del territorio de Marruecos, pese a la opinión del Gobierno de ser la opción más “realista”. “Si de ‘realismo’ hablamos y no de legalidad, es evidente que la opción más realista es reconocer a la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) y el control del territorio que posee al este del muro de división del Sahara Occidental. <strong>La separación del territorio en dos zonas una controlada por Marruecos y otra por la RASD es un hecho de la realidad sobre el terreno</strong>”, considera Ruiz, que cree que la opción menos realista de todas es, de hecho, la fórmula de una “anexión del territorio disfrazada de una pseudo-autonomía”. </p><p>El problema radica en unir ese realismo con la legalidad internacional, que es la que debe primar siempre según Ruiz. Sin embargo, cree que todo puede cambiar en el caso de que el <strong>Tribunal de Justicia de la Unión Europea</strong> confirme las sentencias de las instancias judiciales comunitarias inferiores que le conferían al Frente Polisario la explotación económica del Sáhara Occidental.</p><p>Pese a que el Frente Polisario es el único representante válido del pueblo saharaui para Naciones Unidas, Ruiz piensa que es un <strong>actor ignorado continuamente en la resolución del conflicto</strong>, tanto por la parte marroquí como por la española. Para el catedrático, en el caso de España “todo es aún más patético, porque, por un lado, se dice que se apoya al Enviado Personal, el cual considera al Frente Polisario como una de las partes en el conflicto… pero por el otro lado se niega a recibir oficialmente al Frente Polisario e incluso se alientan <strong>campañas de calumnias contra él</strong>”.</p><p>Tras estos 50 años, el balance que hace Abdulah Arabi es positivo: “Hemos consolidado la República Saharaui como miembro de la <strong>Unión Africana</strong>, el reconocimiento por parte de <strong>84 países a nivel mundial</strong>, fundamentalmente latinoamericanos y africanos, tenemos representación en casi todo el mundo y en la Unión Europea como Frente Polisario y como movimiento de liberación”. También añade que “hemos tenido una <strong>paciencia total para que la vía pacífica sea la solución al conflicto</strong>, pero no ha sido así por los obstáculos interpuestos por Marruecos y la inacción de la comunidad internacional”. </p><p>La opinión de Ruiz es algo menos optimista, definiendo ese balance como algo <strong>“agridulce”</strong>, ya que pese a conseguir mantener apoyo de la comunidad internacional y constituir una realidad institucional alternativa, la RASD, a Marruecos, no ha logrado la liberación de todo el territorio ocupado por el país marroquí. </p><p>El Frente Polisario ha querido celebrar su aniversario este miércoles con un acto en el Espacio Larra de Madrid, donde ha habido destacada presencia de varios partidos con representación parlamentaria, entre los que destacan diputados y senadores de Unidas Podemos, Más Madrid, Izquierda Unida, BNG, Bildu, Esquerra Republicana de Catalunya, Junts per Cat, PNV y el PCE. Además han estado presentes los embajadores de Venezuela, Cuba, Uruguay, Bolivia y Sudáfrica. La celebración ha constado de dos partes, la primera con la presentación del libro <em>El Frente Polisario: desde sus orígenes hasta la actualidad</em>, ante una sala completamente repleta, y una segunda con recepción a los asistentes de la Representación del Frente Polisario en España.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 May 2023 21:59:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Mientras existan saharauis, habrá Frente Polisario”: 50 años entre el olvido oficial y el apoyo de la ciudadanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sáhara Occidental,Frente Polisario,Marruecos,España,Hassan II de Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La segunda traición al pueblo saharaui]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/blogs/foro-milicia-democracia/segunda-traicion-pueblo-saharaui_132_1262849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1030739e-dced-44ad-b86b-fead183a5f12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La segunda traición al pueblo saharaui"></p><p>A mediados de octubre de 1975, nada más conocerse la enfermedad de Franco, sucedieron dos hechos relevantes. Por un lado Juan Carlos, previendo que iba a acceder de nuevo a la Jefatura del Estado de forma provisional, como ya había sucedido en 1974, puso como condición a los poderes fácticos que para aceptar la Jefatura del Estado <strong>no abandonaría el puesto aunque Franco se recuperase</strong>. Por otro lado, Hassan II <strong>pactó con Juan Carlos, EE.UU y Francia la invasión del Sáhara mediante la Marcha Verde</strong>. Con la adopción de estos dos acuerdos, entre otros, el 30 de octubre de 1975 Juan Carlos aceptó ser nombrado Jefe del Estado.</p><p>Entre las fuerzas sondeadas por Juan Carlos para mantenerse de forma definitiva en la Jefatura del Estado en vida de Franco estuvo la Unión Militar Democrática (UMD), a la que no dio tiempo a contestar porque Franco murió antes de emitir la respuesta. Lógicamente, si Juan Carlos buscó el apoyo de la UMD, una fuerza insignificante ante la abrumadora implantación del franquismo en las fuerza armadas, también lo hizo con los poderes fácticos, entre otros con el Departamento de Estado USA que entonces estaba dirigido por Henry Kissinger, que le puso entre otras condiciones a Juan Carlos que <strong>no se crease un Estado independiente en el Sáhara</strong>.</p><p>Pactada con Marruecos en octubre la entrega del Sáhara, Juan Carlos viajó a El Aaiún el 2 de noviembre de 1975 y dijo: “<em>Deseamos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui, ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen. A todos un abrazo y un saludo con el mayor afecto, ya que quiero ser el primer soldado de España</em>". La Marcha Verde atravesó la frontera del Sáhara el 6 de noviembre de 1975, cuatro días después de que Juan Carlos pronunciase esas palabras. <strong>Todo estaba ya acordado con Marruecos desde semanas antes.</strong></p><p>Supimos de estos pactos gracias a la desclasificación en 2017 de documentos de la CIA. Entre otros hay uno que dice que e<span class="highlight" style="--color:#fafafa;">l 5 de octubre de 1975 Juan Carlos dijo al embajador de EE.UU., Wells Stabller, que "</span><span class="highlight" style="--color:#fafafa;"><em>Madrid y Rabat han acordado que los manifestantes sólo entrarán unas pocas millas en el Sáhara español y que permanecerán </em></span><span class="highlight" style="--color:#fafafa;"><em><strong>un corto periodo de tiempo en la frontera</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:#fafafa;"><em>, donde ya no hay tropas españolas".</em></span></p><p>El capitán de Ingenieros Bernardo Vidal, miembro destacado de la UMD, estaba destinado en el Sáhara en octubre de 1975. <strong>Le ordenaron que minase la frontera norte del Sáhara para impedir el paso de la Marcha Verde. </strong></p><p>Coincidiendo con la visita de Juan Carlos al Aaiún, el capitán Vidal recibió la contraorden de desminar un corredor que permitiera el paso de la Marcha Verde, lo que no hubiese sido necesario pues Juan Carlos ya había pactado con Hassan II que la Marcha Verde no llegaría a la zona minada y que permanecería de forma simbólica solo unos días en la parte sur de la frontera, al norte de la zona minada. No era recomendable que los marroquíes entraran en el Sáhara todavía <strong>porque sin duda les atacaría el Polisario y estando presente el Ejército español pondría en un brete a las tropas</strong>, mayoritariamente partidarias de no entregar el Sáhara a Marruecos.</p><p>En cumplimiento de los pactos adoptados en octubre de 1975, los gobiernos español, marroquí y mauritano firmaron el 14 de noviembre de 1975 el Acuerdo Tripartito de Madrid por el cual Marruecos se quedaba con la parte norte del Sáhara, y Mauritania con la parte sur. Este acuerdo no tiene validez legal alguna, ni ha sido reconocido internacionalmente pues <strong>la única norma vigente es el mandato de la ONU de celebrar un referéndum en el Sáhara.</strong></p><p>Ante el temor a sufrir represalias de los ejércitos marroquí y mauritano, gran parte de la población saharaui huyó hacia Tinduf, hostigada por los marroquíes, que llegaron a bombardearles con napalm los días 18, 22 y 23 de febrero de 1976, estando todavía presente la administración española que miró para otro lado. España abandonó el territorio el 26 de febrero de 1976. Al día siguiente, el 27 de febrero, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y declaró la guerra a Marruecos y Mauritania. <strong>El nuevo Estado fue reconocido por 84 países. </strong></p><p>Derrotada Mauritania por el Polisario, abandonó el sur del Sáhara en 1979, circunstancia que fue aprovechada por Marruecos para invadir también esta parte del Sáhara. Marruecos tiene como único documento para ocupar el norte del Sáhara el Acuerdo Tripartito de 1975 que <strong>no tiene validez legal alguna</strong>. Para ocupar la parte sur del Sáhara solo tiene el apoyo de la fuerza.</p><p>En 1992, el Polisario y Marruecos <strong>firmaron un alto el fuego sobre la base de aceptar ambas partes la celebración de un referéndum de autodeterminación</strong>. En 2007 Marruecos abandonó esa idea proponiendo una autonomía para el Sáhara controlada por ellos, a lo que se niega el Polisario.  </p><p>En el año 2020, Marruecos atacó el paso fronterizo de Guerguerat, rompiendo así el alto el fuego y volviendo a la guerra otra vez. En los medios españoles, muy influenciados por el <em>lobby</em> marroquí, esta guerra no existe. Sin embargo la realidad es otra, <strong>Marruecos mantiene en la zona a 100.000 soldados defendiendo el muro de más de 2.000 kilómetros</strong>, el más largo del mundo después de la muralla China, que divide el Sáhara en dos, de norte a sur.</p><p>Es tal la <strong>influencia del </strong><em><strong>lobby</strong></em><strong> marroquí</strong> en España que incluso la semana pasada en <em>El Intermedio</em>, el programa del Gran Wyoming, han emitido la versión marroquí de los hechos, consistente en que la crisis actual con Marruecos se debió a la <strong>hospitalización de Ghali en Logroño</strong> y que la invasión de Ceuta fue porque <strong>Marruecos permitió acceder a valla a los emigrantes</strong>.</p><p>La realidad de los hechos es que Marruecos, tras el reconocimiento por Trump de la invasión del Sáhara, se creció y comenzó a presionar a las naciones europeas, sobre todo a España y a Alemania, para que reconocieran la invasión del Sáhara <strong>recurriendo a todo tipo de chantajes</strong>. Durante esas presiones surgió la hospitalización de Ghali que fue aprovechada por Marruecos para deformar los hechos responsabilizando a la entrada de Ghali de la crisis y manipulando a la prensa española e incluso a algunos jueces, según reciente información del CNI. Tal es la implantación del <em>lobby</em> marroquí en España.</p><p>En cuanto a los sucesos de Ceuta, Marruecos no se limitó a abrir la frontera, como dice Wyoming. Semanas antes se planificó desde Rabat la invasión <strong>reclutando a menores y organizando la logística para invadir Ceuta, al tiempo que lanzaban desde las costas del Sáhara a una infinidad de pateras para ocupar Canarias</strong>, lo que motivó la saturación del archipiélago donde no tenían espacio para albergar a tanto inmigrante marroquí y tuvieron que recurrir a los hoteles del sur de las islas.</p><p>Ante estos hechos el Gobierno español cedió al chantaje marroquí, <strong>destituyó a Arancha González Laya y nombró a Albares como Ministro de Exteriores</strong> con la misión de que traicionara por segunda vez a los saharauis adoptando las tesis marroquíes.</p><p>Los protagonistas de estos hechos, similares a los de 1975, no parecen ser conscientes de que van a pasar a la historia junto a Juan Carlos I, como los autores de la<strong> segunda traición al pueblo saharaui</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jun 2022 19:18:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Ignacio Domínguez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La segunda traición al pueblo saharaui]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Hassan II de Marruecos,Mohamed VI,Juan Carlos I,España,Frente Polisario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos: el vecino secuestrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/marruecos-vecino-secuestrado_1_1248613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d5304b08-c396-4e64-b2e3-d7736d494096_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos: el vecino secuestrado"></p><p><strong>Todos tenemos un amigo marroquí. </strong>O al menos un conocido. Pero no todos tenemos un conocido francés, ni mucho menos uno portugués. Y no será porque no hay más franceses que marroquíes (67,5 millones de franceses y 37 millones de marroquíes), o porque Francia y Portugal no queden tan cerca de España como Marruecos (“pared con pared” todos ellos). Es más, el marroquí al que conocemos suele ser, en primera instancia, eso, <strong>un marroquí, no una marroquí</strong>. Veamos algunas razones.</p><p>Para empezar, podría ser que todos conozcamos a un marroquí porque es el colectivo extranjero más numeroso residente en España. Según el INE, en 2021 residían en España <strong>873.759 marroquíes</strong>. Pero esta no parece razón suficiente, porque si del censo de población de origen marroquí pasamos al de rumanos, segundos en población inmigrada (644.473 personas), pronto comprobamos que rumanos apenas conocemos. <strong>Así que habrá otra razón.</strong> </p><p>Tal vez todos conozcamos algún marroquí porque nos ayuda a <strong>materializar la “prueba del extranjero”</strong>, trasponiendo la expresión de Abdelfattah Kilito, pues este intelectual marroquí la usa para otros fines. </p><p>Con el extranjero marroquí, cada uno de nosotros tomamos conciencia esclarecedora de nosotros mismos y de nuestro país, establecemos una frontera social y política con lo cercano, con lo que es casi lo mismo pero no del todo, y, de paso, como en tantas otras cosas, damos la espalda a nuestro pasado. Y no se trata tanto del pasado andalusí compartido, de las andanzas de Carlos V por el norte de África o de la acogida de nuestros paisanos sefardíes y moriscos al otro lado del Mediterráneo. Se trata más bien de esa idea, positiva hasta el siglo XX, como ha analizado Carlos Cañete, de que <strong>África comenzaba en los Pirineos</strong>: Cánovas, Costa o Alarcón, por dar ejemplos en nada sospechosos de “buenismo multicultural”, interpretaron de forma positiva una contigüidad étnico-cultural que, aun con intereses coloniales de por medio, concebía a las sociedades en términos universalistas y progresivos. </p><p>El etnicismo colonialista eurocéntrico, sumado a la manipulación franquista de la cacareada hermandad hispano-marroquí, llevó al abandono progresivo de este paradigma no negativo. Del abandono al olvido hay un pequeño paso, muy conveniente para la España de la Transición, <strong>una España conversa a marchas forzadas al europeísmo tras morir el dictador en su cama</strong>. En 1986 se lanzó la Operación Paso del Estrecho, una gran <em>performance</em> de la nueva relación de frontera europea, dirigida desde España.</p><p>Transgredir esa frontera que además de social y política se ha hecho física y corporal, una frontera de moros y <em>hiyabs</em>, sale caro hoy en día. Para españoles y para marroquíes. Evidentemente, más caro para estos últimos, <strong>que son los que mueren en los bajos de un camión o en el fondo del Mediterráneo</strong>. O a quienes no contratan por llevar <em>hiyab</em>. En el plano intelectual, tampoco resulta nada fácil dar un salto que supere las antinomias de un racionalismo condicionado. Aunque habría que aclarar que los filósofos marroquíes, como Muhámmad Abid al-Yabri o Taha Abd al-Rahmán, se han dedicado a ello con gran agudeza. En España, la dialéctica de salón sobre el <em>otro </em>secuestra el diálogo con los vecinos del Sur, cosificados para una más fácil disección etnográfica, sociológica o politológica, según el caso: el <em>otro</em> como cosificación retórica. Aunque no se puede ignorar que el secuestro se completa con la ayuda de Marruecos, un país rehén de una casta.</p><p>Hacerse con un poder omnívoro primero, preservarlo después y agrandarlo sería, grosso modo, el objetivo en tres tiempos que ha guiado desde la independencia las políticas del Majzén, que no es otra cosa que el entramado cortesano que gestiona la soberanía nacional, encabezado por los tres monarcas marroquíes: <strong>Mohammed V </strong>(g. 1956-1961), <strong>Hasán II </strong>(g. 1961-1999) y <strong>Mohammed VI</strong> (g. 1999- ). Una soberanía hábilmente usurpada al pueblo marroquí mediante un refinado instrumento ideológico (el rey es Caudillo de los Creyentes) y un superlativo artefacto nacionalista (el Sáhara es parte irrenunciable del suelo marroquí).</p><p>Lo singular del despotismo del Majzén es, sobre todo, su forma de proceder. Tanto las élites como el pueblo están sometidos a la omnipotencia real, un atributo, el de la omnipotencia, que el islam solo reconoce a Dios, pero que en Marruecos se traslada también al rey, que se proclama Emir al-Muminín, “Caudillo de los Creyentes”. La monarquía alauí, que se dice descendiente del profeta Mahoma, <strong>monopoliza en su beneficio particular la gestión del trío sagrado sexualidad/religión/lucha de clases</strong>. A través de las instituciones que controla directa o indirectamente, el rey administra lo lícito y lo ilícito, confundidos con la virtud y la vergüenza: <em>h’chuma!</em> (‘¡qué vergüenza!’) se exclama sin ton ni son para paralizar el impulso de desobediencia familiar, religiosa, social o política. </p><p>Una moral pública de las apariencias, custodiada por un rey que concentra la autoridad religiosa y cuya persona es inviolable (“sagrada” hasta la Constitución de 2011), tiraniza a la sociedad. La rebelión, no obstante, se fragua en los intersticios del propio sistema; <strong>donde menos se ve y más se siente, como en el harén desvelado por Fátima Mernissi.</strong> Marruecos ha sido un país de continuas movilizaciones sociales y permanente represión a lo largo del último siglo. Recientemente, la coyuntura histórica general ha sido otro elemento decisivo. </p><p>Desde la primavera de 2011, en sintonía con las demás revueltas árabes en demanda de “pan, libertad y justicia social”, en el país se han sucedido varios levantamientos de carácter transversal y acéfalo (<em>hirak </em>en árabe magrebí). El <em>hirak</em> responde a una intersección de injusticias políticas, económicas y sociales que tiene su reflejo en las estadísticas (tomadas estas con las debidas reservas en un país cuyos niveles de transparencia también han caído en el último lustro): <strong>el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas de 2020 sitúa a Marruecos en el puesto 121 de 189</strong>, entre Kirguistán y Guyana; por su PIB per cápita está en el puesto 121 de 196 países; la brecha de género viene aumentando desde 2006 (ocupa el puesto 143 de 156 en desigualdad de género); y las desigualdades territoriales son cada vez más profundas (el 7% del territorio produce el 58% del PIB, y el 12% de la población el 40%). </p><p>Pero al Majzén hay que reconocerle que ha sido un hábil artesano en la composición de una argamasa nacionalista que aglutina y acalla a todos los sectores ideológicos (islamistas, izquierdistas, liberales, conservadores, panarabistas, feministas) que podrían cuestionar su hegemonía e impulsar un cambio. El elemento fundamental de esta argamasa es “la prioridad nacional de la recuperación del Sáhara y su conservación”, en frase dolida del historiador Abdallah Laroui. <strong>La Marcha Verde de 1975 evidenció hasta qué punto el Majzén sabe manipular los tiempos y las formas que materializan la frontera más allá de la geografía.</strong> No hay que olvidar que la puesta en escena del pueblo movilizado estuvo respaldada, casi sin fisuras, por la clase intelectual. La falta de voces críticas ha tenido tintes de silencio cómplice si se considera su papel decisivo en otras reformas, como el estatuto de la mujer en la Mudáwana de 2004 o el reconocimiento de la identidad bereber del país mediante la cooficialidad del tamazig en la nueva Constitución. </p><p>El último episodio orquestado de frontera, el paso masivo de marroquíes a Ceuta en mayo de 2021, a raíz de la hospitalización en España del líder saharaui Brahim Ghali, enfermo de Covid, ha vuelto a mostrar la capacidad del poder marroquí para manipular las angustias populares en clave nacionalista. La reciente respuesta del Gobierno español, en forma de misiva diplomática que reconoce los argumentos marroquíes para el futuro del Sáhara, más bien parece sacada de los tiempos de un Ali Bey a las órdenes de Godoy. Es ingenuo pensar que el Majzén de hoy, como en su día hizo el sultán Mulay Sulaimán, se conforme con las buenas palabras venidas de España y no prosiga a su antojo con su <strong>proyecto expansionista</strong> que, ahora como entonces, cuenta con el <strong>beneplácito de los Estados Unidos</strong>. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jun 2022 17:26:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luz Gómez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Marruecos: el vecino secuestrado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,Hassan II de Marruecos,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marruecos pinchó los teléfonos de dos periodistas de Mediapart, socio editorial de infoLibre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/marruecos-pincho-telefonos-periodistas-mediapart-socio-editorial-infolibre_1_1207556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4241a20c-28c7-4483-b1b7-559770d97506_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos pinchó los teléfonos de dos periodistas de Mediapart, socio editorial de infoLibre"></p><p>Los teléfonos móviles del presidente y fundador de <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de infoLibre) y de la también periodista de ese periódico Lénaïg Bredoux figuran entre las<strong> diez mil líneas pinchadas por los servicios secretos marroquíes</strong> tras ser infectadas por el <em>software </em>espía desarrollado por la compañía israelí NSO. Durante varios meses, el <strong>aparato represivo de la monarquía alauita</strong> violó la privacidad de dos periodistas, atentó contra el oficio de informar y la libertad de prensa, robó y explotó datos personales y profesionales. Nadie más en Mediapart padeció espionaje telefónico.</p><p>El <a href="https://www.amnesty.org/en/tech/" target="_blank">Laboratorio sobre Seguridad de Amnistía Internacional</a>, colaborador de la investigación internacional coordinada por <a href="https://forbiddenstories.org/fr/" target="_blank">Forbidden Stories</a>, ha llevado a cabo importantes comprobaciones técnicas en sus teléfonos, con el consentimiento de los afectados, lo que ha permitido determinar las <strong>fechas precisas de dicho espionaje</strong>. Todo comenzó el 23 de febrero de 2019, en el caso del móvil de Lénaïg Bredoux, responsable de los temas relacionados con la violencia sexista y sexual, y responsable editorial de cuestiones de género. Este espionaje continuó hasta el 1 de julio de 2019, antes de reanudarse, con mayor intensidad, entre el 8 de julio de 2019 y el 27 de mayo de 2020. En el caso del teléfono de Edwy Plenel, los pinchazos con el <em>software</em> Pegasus duraron dos meses, del 5 de julio al 5 de septiembre de 2019.</p><p>Dos semanas antes, del 21 al 23 de junio de 2019, el director de Mediapart había viajado a Marruecos para intervenir en un <strong>foro de derechos humanos</strong> organizado en Esauira durante el <a href="https://www.festival-gnaoua.net/fr/accueil" target="_blank">Festival Gnaoua</a> Musiques du Monde (Mediapart venía informando al respecto desde 2010). La invitación, aceptada dada la insistencia de Ali Amar, director del periódico digital <em>Le Desk</em>, entonces socio de Mediapart y promotor del foro, se tradujo en una participación en el debate titulado “La fuerza de la cultura contra la cultura de la violencia” (aquí se puede ver un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mUHgJloZDDs" target="_blank">vídeo</a>).</p><p>Edwy Plenel, ante una audiencia que incluía oficiales marroquíes, entre ellos André Azoulay, consejero del rey Hassan II y posteriormente de su hijo y sucesor Mohammed VI, mostró públicamente su <strong>solidaridad con el movimiento Hirak del Rif,</strong> ese movimiento popular marroquí, cuyos manifestantes habían sido duramente condenados meses antes. En varias entrevistas concedidas durante esta breve estancia en Marruecos, Plenel insistió, en línea con los valores defendidos por Mediapart e infoLibre, en la necesidad de contar con una prensa independiente y en la defensa de las libertades fundamentales (se puede consultar en <a href="https://www.yabiladi.com/articles/details/80122/edwy-plenel-avec-dynamiques-sociales.html" target="_blank">este enlace</a> y en <a href="https://www.facebook.com/watch/?v=840502539666453" target="_blank">este otro</a>).</p><p>El 5 de julio de 2019, poco después de regresar a Francia, los servicios marroquíes decidieron pinchar su teléfono móvil sirviéndose del programa espía Pegasus, al mismo tiempo que reanudaban e intensificaban la vigilancia del dispositivo de Lénaïg Bredoux. La periodista ya estaba en el punto de mira del aparato de seguridad marroquí por publicar, en 2015, varios artículos sobre <strong>las relaciones complacientes de Francia con los servicios secretos marroquíes y su jefe, Abdellatif Hammouchi, sospechoso de complicidad en la tortura.</strong> En cuanto a Edwy Plenel, estuvo detrás de la publicación en 1990 del libro <em>Notre ami le roi</em> (<a href="https://www.todostuslibros.com/libros/nuestro-amigo-el-rey_978-84-7863-019-6" target="_blank">Nuestro amigo el rey</a>), libro de Gilles Perrault que puso al descubierto el alcance de las violaciones de los derechos humanos en Marruecos.</p><p>Pero más allá de la memoria burocrática de los servicios secretos, los pinchazos llevados a cabo en 2019-2020 perseguían un interés inmediato. Todo indica, en la cronología de esta vigilancia y en la elección de sus objetivos, que se enmarca en la <strong>ofensiva represiva del reino contra lo que quedaba de los medios de comunicación y los periodistas independientes en Marruecos</strong>, una ofensiva que se inició precisamente en el verano de 2019. Durante este mismo periodo en el que Mediapart se situó en su punto de mira, Amnistía Internacional reveló, por primera vez, el uso del <em>software</em> espía de la NSO contra activistas y periodistas. Lo padecieron entonces en Marruecos, el defensor de los derechos humanos Maati Monjib y el periodista de investigación Omar Radi (se pueden leer <a href="https://www.amnesty.org/fr/latest/research/2019/10/Morocco-Human-Rights-Defenders-Targeted-with-NSO-Groups-Spyware/" target="_blank">aquí</a> y <a href="https://www.amnesty.org/fr/latest/research/2020/06/moroccan-journalist-targeted-with-network-injection-attacks-using-nso-groups-tools/" target="_blank">aquí</a> los dos informes de la ONG).</p><p>Omar Radi es uno de los cofundadores de <em>Le Desk</em>, medio de comunicación del que Mediapart fue socio activo. El 26 de diciembre de 2019 era encarcelado por primera vez por un tuit en el que criticaba una decisión judicial contra los manifestantes rifeño del movimiento Hirak. Tras ser condenado a una pena de cuatro meses de cárcel, sin ingresar en prisión, fue citado de nuevo el 24 de junio de 2020, <strong>acusado falazmente de colaborar con servicios de inteligencia extranjeros</strong>, y posteriormente quedó en prisión preventiva el 29 de julio de 2020 por “atentar contra la seguridad exterior e interior del Estado, violación y delito contra la honestidad”. Todavía sigue a la espera de ser juzgado en un procedimiento inicuo, que rechaza.</p><p>Al igual que su colega Soulaimane Raissouni, condenado en ausencia el 9 de julio a cinco años de cárcel por “agresión sexual”, así como otras figuras de la sociedad civil marroquí, <strong>Omar Radi es víctima de la nueva arma represiva inventada por el reino contra los activistas y periodistas que le resultan molestos</strong>. En el contexto internacional de concienciación sobre la violencia sexista y sexual, el movimiento <em>#MeToo</em> es el caballo de Troya para reprimirlos y desacreditarlos, gracias al montaje o la instrumentalización de casos judiciales por este motivo.</p><p>Ahora bien, desde que Lénaïg Bredoux desveló en 2016 lo que será el <a href="https://www.abc.es/internacional/abci-denis-baupin-nuevo-caso-acoso-sexual-esfera-politica-francesa-201605100132_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F" target="_blank">caso Baupin</a>, se convirtió en pionera en los medios de comunicación a la hora de investigar las agresiones sexuales y el acoso. Cuando comenzó a ser pinchado su teléfono, el 23 de febrero de 2019, acababa de terminar, el 9 de febrero, el proceso que Denis Baupin había iniciado contra Mediapart. En ese momento, Lénaïg Bredoux estaba concediendo entrevistas a la prensa internacional sobre el <em>#MeToo</em> (por ejemplo, <a href="https://www.nybooks.com/daily/2019/03/13/the-impact-of-metoo-in-france-an-interview-with-lenaig-bredoux/" target="_blank">aquí</a>).</p><p>Hay muchas razones para creer que el espionaje al que se sometió a Mediapart formaba parte de la <strong>ofensiva para silenciar a los periodistas independientes en Marruecos</strong>, tratando de saber cómo investigábamos en este ámbito para alimentar los escenarios imaginados por el aparato represivo. Pero no se puede descartar que también sirviese para otros fines, <strong>explotando los datos robados y compartiéndolos con otros servicios de inteligencia.</strong> La única manera de saberlo con certeza es que se ocupe la Justicia, que lleve a cabo una una investigación independiente sobre este espionaje a gran escala de Marruecos en Francia.</p><p>Para ello, Mediapart ha pedido a su abogado, Emmanuel Tordjman, del bufete de Seattle, que presente una <strong>denuncia ante el fiscal de París en nombre de nuestro periódico, de Lénaïg Bredoux y de Edwy Plenel</strong>. Más allá de las consecuencias jurídicas, huelga decir que este ataque a las libertades fundamentales, llevado a cabo por una potencia extranjera contra un periódico independiente, exige una reacción firme de las autoridades francesas que sea más que una mera condena. Lo esperamos.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_93376"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jul 2021 18:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mediapart]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Marruecos pinchó los teléfonos de dos periodistas de Mediapart, socio editorial de infoLibre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Espionaje,Francia,Hassan II de Marruecos,Marruecos,Mediapart,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Omar Radi, periodista: "En Marruecos han vuelto los 'años de plomo' de Hassan II"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/omar-radi-periodista-marruecos-han-vuelto-anos-plomo-hassan-ii_1_1178705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c2ef55f5-7224-49fd-aea3-11592bccc99d_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Omar Radi, periodista: "En Marruecos han vuelto los 'años de plomo' de Hassan II""></p><p>Periodista y activista en defensa de los derechos humanos, <strong>Omar Radi</strong> fue <strong>encarcelado</strong> por un tuit antiguo en el que denunciaba la Justicia de su país, que encarcela a ciudadanos que se manifiestan por una vida mejor en el Rif.</p><p>Un estudiante de secundaria de 18 años, Ayoub Mahfoud, fue <strong>condenado a tres años</strong> de prisión por promover en su página de Facebook una canción que suma un millón de visitas (<em>3ach' cha3b</em>, o lo que es lo mismo, “Viva el pueblo”) que denunciaba un Marruecos cada vez más desigual y firmado por un trío de raperos, uno de los cuales, Gnawi, había sido <strong>condenado a un año</strong> de prisión unas semanas antes por “insultar a la Policía”.</p><p>Otro rapero, Hamza Asbaar, alias <em>Stalin</em>, fue <strong>condenado a cuatro años</strong> de prisión por difundir “Fhemna” (“Lo hemos entendido”), otra canción que denuncia el malestar social de Marruecos. Un <em>youtuber</em> Mohamed Sekkaki, alias <em>Moul Kaskita</em>, ha sido <strong>condenado a tres años</strong> de prisión por “insultar al rey”.</p><p><strong>Las condenas no cesan en Marruecos</strong>. Y no sólo recaen sobre los disidentes, críticos del régimen generalmente en el punto de mira, como activistas y periodistas, sino también sobre toda la sociedad, artistas y ciudadanos de a pie.</p><p>Las ONG han dado la señal de alarma. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) critica una “<strong>feroz campaña del Estado contra la libertad de opinión y de expresión</strong>”. Según Human Rights Watch, “el clima cada vez es más asfixiante”.</p><p>Hace unas semanas, el caso de la periodista Hajar Raissouni, que fue encarcelada por “aborto ilegal” y por mantener “relaciones sexuales fuera del matrimonio”, e indultada un mes más tarde por el rey ante la presión popular, arrojaba una dura luz sobre <strong>el infierno de ser periodista en Marruecos, lo mismo que el hecho de ser mujer</strong>.</p><p>Sin embargo, a pesar de las movilizaciones dentro y fuera del país que empañan la imagen de postal de la que sigue disfrutando el reino, <strong>el régimen continúa su represión</strong>. El caso del periodista Omar Radi constituye un ejemplo. Conocido por sus investigaciones sobre las economías de rentas o la colusión entre el poder y el dinero, así como por su cobertura de los movimientos sociales reprimidos por el Gobierno en las regiones abandonadas (hirak del Rif, de Jerada), fue citado por la Policía para dar explicaciones sobre un tuit publicado hace nueve meses y luego llevado ante un tribunal donde un fiscal solicitó su detención.</p><p>Su encarcelamiento desató una ola de indignación. Cientos de manifestantes se movilizaron en la capital marroquí, pero también en el extranjero, en Francia y Bélgica, para denunciar una “Justicia dirigida”, un “Estado corrupto”. “<strong>Las medidas coercitivas contra la libertad de prensa y el derecho a informar se han multiplicado en los últimos meses</strong>. Las acciones emprendidas contra periodistas, blogueros y meros internautas, así como el retraso en el tiempo transcurrido entre la primera citación de Omar Radi y la reactivación de la denuncia, permiten suponer que su detención forma parte de una amplia campaña destinada a restringir la libertad de expresión y de opinión de los ciudadanos marroquíes”, apuntaba un grupo de personalidades de ambos lados del Mediterráneo en un artículo de opinión.</p><p>Liberado tras cinco días de arresto, ante la presión de esta ola de solidaridad internacional, Omar Radi sigue estando encausado por “desacato al juez”. Su juicio ha sido aplazado al 5 de marzo. Se enfrenta a un año de prisión. En una entrevista concedida a <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a> (socio editorial de infoLibre), denuncia los métodos represivos utilizados, similares a los que se emplean en la dictadura egipcia.</p><p><strong>PREGUNTA: ¿Cómo se encuentra?RESPUESTA:</strong></p><p> Esta experiencia en la cárcel ha sido todo un acicate. No sé si voy a volver a la cárcel dada la oleada de solidaridad. Y es probable que mi juicio se posponga una y otra vez, como el de la profesora universitaria y defensora de los derechos humanos Maati Monjib, o el del periodista de investigación Ali Anouzla. Mis abogados y yo vamos a trabajar para que me juzguen rápidamente. Mientras, cientos de personas están en prisión. Debemos redirigir la campaña hacia ellos.</p><p>En Marruecos, en los últimos años, la represión, sobre todo de las luchas políticas y sociales, ha sumido al país en una gran actitud de pasividad, una depresión. Lo que acaba de ocurrir en mi caso, esta oleada de solidaridad, representa una sacudida al poder.</p><p>Sectores enteros de la población que no están acostumbrados a manifestarse, o que se habían resignado, han salido del silencio. Ya no es sólo el clásico microcosmos militante el que se mueve, sino que sectores enteros de la sociedad se están involucrando y volviendo a involucrarse en la vida política y social, parte de la burguesía, funcionarios, jóvenes, artistas, etc.</p><p>Hace mucho tiempo que no se veía que los artistas se movilizasen porque el arte se ha alejado de las cuestiones políticas y sociales. En Marruecos, para ganarse la vida como artista, hay que mantener la boca cerrada. Ésa es la economía que prevalece. Pero hoy en día la situación se ha vuelto demasiado insoportable como para callarse. Ahora debemos capitalizarla para empujar los muros desde adentro, para exigir la liberación de todos los prisioneros así como la liberación del espacio público, para que las autoridades puedan escuchar.</p><p><strong>P: ¿Cómo explica el hecho de que la represión continúe a pesar de las movilizaciones de la sociedad marroquí, a una escala sin precedentes en su caso y en el de la periodista Hajar Raissouni?</strong></p><p><strong>R: </strong>Las autoridades marroquíes han llegado a un punto muy elevado de violencia pero también de ridículo. Lo que Hajar Raissouni ha soportado es muy violento, pero lo que me está ocurriendo a mí es, después de todo, un caso banal en Marruecos, un periodista encarcelado por un tuit que critica al Poder Judicial. Es esta ridiculez la que perturba a la sociedad marroquí y provoca su indignación, el sentimiento de que el Gobierno tiene vía libre...</p><p>Marruecos es un Estado policial como nunca lo fue bajo Mohammed VI. El país está dirigido por el Ministerio del Interior, la Policía y la Fiscalía. Esto todavía es así. ¡El año pasado, en 2019, el diálogo social con los sindicatos, que tradicionalmente se lleva a cabo con el jefe de Gobierno, el ministro de Economía y el ministro de Trabajo, tuvo lugar con el ministro del Interior!</p><p><strong>P: ¿Es necesario hacer ruido internacional para recuperar la libertad en Marruecos? </strong></p><p><strong>R: </strong>El Gobierno siempre me ha considerado de la izquierda radical. En el pasado, la izquierda podía mover las líneas dentro y fuera del país y las autoridades podían temerlo. Ya no es así. La novedad de esta movilización es que es más amplia. Reúne diferentes aristas y tendencias, derechas, políticos, gente de la derecha, de la izquierda, del centro. Cuanto más amplio es, más asusta al régimen. Hace mucho tiempo que no vemos al capitalismo marroquí, a los banqueros, a los burgueses bohemios, indignarse junto a la izquierda radical.</p><p>Algunos marroquíes se indignaron de forma sincera y otros, por la naturaleza de su posición cercana al poder, se avergonzaron de no firmar, lo que es contradictorio con su compromiso teórico, anunciado en sus escritos. Los miembros de la comisión creada por el rey para revisar el modelo de desarrollo del país han reaccionado a mi favor, como Rachid Benzine, Driss Ksikes, Karim Tazi y otros.</p><p>La pregunta es: ¿en qué tipo de Marruecos vivimos realmente? ¿Por qué los marroquíes dejan el país en masa para vivir en otro lugar? Perfecto si mi arresto desencadena esto, esto es el germen de un proyecto de vida común para todos nosotros en Marruecos. Para mí, eso que ganamos. Existe una dinámica de reanimación en el sentido médico del término en la sociedad marroquí que ha sido desconectada por las autoridades durante mucho tiempo.</p><p><strong>P: Nunca antes las libertades se han visto tan amenazadas en Marruecos. Muchos establecen un paralelismo con los años de plomo de Hassan II. ¿Lo ve así usted también?</strong><em>años de plomo</em></p><p><strong>R:</strong> Después del hirak del Rif, el Gobierno dio carta blanca a las fuerzas de seguridad para gestionar el país. Lo gestionan con un martillo y un palo. No hay lugar para el debate, no hay lugar para la crítica. Estamos asistiendo a una represión que se dirige sin piedad a las voces disidentes, a los periodistas pero también a cualquier ciudadano.</p><p>Al arrestar a un estudiante de secundaria por una publicación en Facebook, el régimen está dando ejemplo y enviando un mensaje a todos los estudiantes de secundaria de Marruecos. Tolerancia cero. No estamos bromeando. Hace unos años se habló de la “<em>benalización</em>” de Marruecos. Hoy en día, diría que el gobierno se está acercando a los métodos de la dictadura egipcia. Tenemos el mayor número de reclusos en la cárcel, periodistas pero también artistas.</p><p>Tengo 33 años, 11 de los cuales dedicados al periodismo. Nunca he sido testigo de algo así, hay un desmantelamiento total de todas las estructuras mediáticas serias, una toma de posesión de otras estructuras mediáticas para que nadie abra la boca nunca más y cada aparato de seguridad tiene su propio fondo mediático. En cuanto a la libertad de expresión, nunca ha habido tanta represión.</p><p>Los artículos que escribimos en 2006 son hoy inconcebibles debido a la autocensura y al riesgo de represalias. Ya no se trata de dos líneas rojas que no se deben cruzar, como el Sáhara o el Rey, sino de decenas, Arabia Saudí, la violencia policial, la Fiscalía, etc. El país se deja deliberadamente en manos de las fuerzas de seguridad. Han vuelto los <em>años de plomo</em> de Hassan II pero sin las fuerzas políticas de oposición de la época. El régimen se rige por el miedo.</p><p>En términos económicos, el Estado no tiene ninguna oferta que hacer. Ahora estoy trabajando en la enajenación de la tierra. El Gobierno va a buscar el capital durmiente, la tierra colectiva, que se utiliza para la agricultura alimentaria, y se lo entrega al sector privado, quitándoselo a la gente que ya se ha quedado atrás y ofreciéndoles una compensación irrisoria. Estamos creando a más gente pobre. Esa es la otra realidad en Marruecos. Tenemos una economía de enajenación y renta.</p><p><strong>P: De hecho, usted fue arrestado después de un fin de semana en Argelia, donde habló sobre este tema en una radio...</strong></p><p><strong>R: </strong>Mi arresto se produjo después de un fin de semana en Argel. Invitado a un premio de periodismo, participé en una conferencia, con colegas argelinos, tunecinos y marroquíes, sobre nuestras prácticas de periodismo de investigación en el Magreb. En una entrevista con una emisora de radio argelina, hablé de mi trabajo sobre la enajenación de la tierra por parte del gobierno marroquí. Todo el mundo me dice que debido a ese vídeo se reabrió la causa en mi contra nueve meses después. Recibí una llamada telefónica como citación y luego una citación por escrito, a petición mía. Me metieron en un coche con dirección al tribunal donde un fiscal solicitó mi detención.</p><p> ______________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_88961"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jan 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rachida El Azzouzi (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Omar Radi, periodista: "En Marruecos han vuelto los 'años de plomo' de Hassan II"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Hassan II de Marruecos,Libertad prensa,Marruecos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Dos décadas de Mohamed VI en el trono sumen a Marruecos en la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/decadas-mohamed-vi-trono-sumen-marruecos-desigualdad_1_1173192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ca68b953-2ea7-4436-a245-1d8bdc8284c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dos décadas de Mohamed VI en el trono sumen a Marruecos en la desigualdad"></p><p>El <strong>30 de julio de 1999</strong>, Mohamed VI (conocido como M6) ascendía al trono marroquí para suceder a su padre Hassan II, fallecido una semana antes tras 38 años de un reinado implacable e interminable. A los 36 años, se convertía en el 23º monarca de la dinastía alauita, el tercero que conseguía el título de rey de Marruecos. Tenía una ambición declarada, <strong>ser el rey de los pobres, cercano al pueblo</strong>. Veinte años después, sólo le queda el sobrenombre. <strong>Marruecos es el país más desigual</strong><a href="https://ledesk.ma/enclair/rapport-oxfam-le-maroc-royaume-des-inegalites-sociales/" target="_blank">desigual</a><strong>del Norte de África</strong>, según la ONG británica Oxfam. Incapaz de compartir la riqueza con quienes la crean. Una persona que percibe el salario mínimo necesita 154 años para ganar lo mismo que gana en 12 meses uno de los multimillonarios del reino.</p><p>Educación, sanidad, mercado laboral... No se salva ni un solo sector. Y detrás de estas desigualdades, están las <strong>malas decisiones económicas y políticas que incluso el rey cuestiona</strong>. No duda en hablar de “fracaso”. El “modelo de desarrollo nacional [...] está demostrando ser incapaz de satisfacer las demandas apremiantes y las necesidades crecientes de los ciudadanos [...] de reducir [...] las diferencias territoriales y de alcanzar la justicia social”, repitió en octubre de 2017.</p><p>En ese momento, Mohamed VI se enfrentaba al <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_Popular_del_Rif" target="_blank">hirak del Rif</a>, una protesta sin precedentes en 18 años de reinado y nacida un año antes tras la <strong>muerte de un joven pescadero aplastado por un camión de basura</strong> en la ciudad nororiental de Alhaucemas, mientras intentaba salvar 500 kilogramos de pez espada capturado ilegalmente.</p><p>Durante semanas, meses, toda una región protestó contra la injusticia de un sistema que aplasta a sus niños y los margina, privándolos de escuelas, hospitales, carreteras, fábricas... En un primer momento tolerado, el movimiento fue rápidamente reprimido con detenciones masivas. <strong>Más de 400 manifestantes están en prisión</strong>. Aunque el rey finalmente indultó a algunos, la mayoría permanece encarcelada, incluidos los líderes que han sido condenados a pasar la vida tras las rejas, al ser sentenciados a 20 años.</p><p><strong>Pagan caro denunciar una constatación</strong> que, sin embargo, comparte el rey: un modelo de desarrollo profundamente desigual, confirmado por los principales organismos oficiales. El Alto Comisionado de Planificación (HCP, por sus siglas en francés) muestra su alarma por la pobreza y el desempleo galopantes “debido a la lentitud del crecimiento económico, de la falta de inversión y de un sistema educativo que no desarrolla las competencias”. <strong>Uno de cada tres titulados universitarios marroquíes no puede encontrar trabajo</strong> e incluso estudiantes de sectores de excelencia prefieren abandonar el país debido a la falta de condiciones de trabajo decentes. En similares términos se expresa ante el rey el gobernador del Banco Central e insta a Marruecos a “un cambio”. El CESE, Consejo Económico y Social, también afirma: “La pobreza, el desempleo juvenil y las desigualdades son cada vez menos toleradas en Marruecos”.</p><p>Marruecos sigue así languideciendo en la categoría de países con bajo nivel de desarrollo, como indica el <a href="http://hdr.undp.org/en/2018-update" target="_blank">último informe</a> del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicado en 2018, al ocupar el puesto 123, muy por detrás de la vecina Argelia (85)... La culpa es inexistencia del Estado social, “pariente pobre de los cambios ocurridos durante esta década”, resume el profesor Abdallah Saaf, cordinador de un libro sobre los cambios políticos en el Magreb y en el Máshreq siete años después de las <em>primaveras árabes</em>. “La problemática de la justicia social no ha recibido una dedicación política convincente, salvo por algunos gestos simbólicos”. M6 es consciente de ello desde hace mucho tiempo. Durante estos 15 años de reinado, se preguntaba (sorprendentemente): <strong>“¿Dónde está la riqueza?”</strong> y apuntaba directamente a las desigualdades.</p><p>Y sin embargo, en el exterior, al otro lado del Mediterráneo, sobre todo en el “país amigo”, “hermano”, en Francia,<strong> se vende una imagen ideal, un “Marruecos, nueva potencia”</strong> por el que se movilizan los relevos, a menudo procedentes de la derecha soberanista francesa, que aplaude el “nacionalmonarquismo” de Mohamed VI... Relevos que preguntan, cuando se sabe lo mucho que esta clase política ataca a los “árabes”. Prueba de ello es el amplio reportaje publicado recientemente por la revista <em>Le Point</em> y las salidas de uno de los habituales representantes del reino, el geopolítico Aymeric Chauprade. El exdiputado europeo de la ultraderecha francesa, la eminencia gris de Marine Le Pen, acaba de publicar: <em>Geopolítica de un rey, ensayo sobre un Marruecos moderno y multipolar</em>, que narra cómo M6, “rey atípico”, ha hecho avanzar la democracia, las libertades...</p><p>Un retrato muy elogioso, muy bien dibujado por estos “intelectuales que critican a todos los poderes autoritarios excepto al marroquí”, comenta <em>Orient XXI</em>, y sobre todo muy alejado de la realidad social marroquí. <strong>“El reino es un polvorín social”</strong>, señalaba Jadija Ryadi, figura de la oposición marroquí y de la izquierda marroquí. De norte a sur, de este a oeste, en pueblos y aldeas remotas, aparecen o reaparecen <em>hiraks</em>, como ocurrió en 2017-2018 en Jerada, localidad de 43.000 habitantes, muy afectada por el desempleo, situada a las puertas del Rif (noreste). Se trata del otro gran movimiento social del reinado de M6 que terminaría por ser reprimido, cuando las <em>caras negras</em> y toda la ciudad se manifestaron después de la muerte de dos hermanos en una mina clandestina de carbón. ¿Las reivindicaciones? <strong>Pan, agua, trabajo, electricidad y que las promesas se cumplan de una vez</strong>.</p><p>Además, hace tan sólo un año, con motivo del 19º aniversario de su ascensión al trono, M6 volvió a centrar su discurso en lo social, un punto negro de su balance, comprometiéndose a<strong> revisar el modelo de desarrollo del país</strong>, en particular en el aspecto social (sanidad, desigualdades sociales y territoriales, empleo, educación), pero también en lo que respecta a la gestión pública, cuya regionalización, “obra real” que debe participar en la resolución del espinoso conflicto territorial en el Sáhara Occidental, todavía sigue rota.</p><p>“Una parte de la riqueza creada debe dirigirse a satisfacer estas demandas. Pero <strong>la única respuesta es la represión</strong>”, constata Abdellah Lefnatsa, militante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH). Las últimas cifras, en constante disminución, sobre la confianza de los hogares, un indicador básico de los sentimientos de las personas, son reveladores de un clima social muy deteriorado. Por su parte, los tecnócratas del rey se ven presionados por las <strong>medidas de austeridad</strong> dictadas por el FMI, que no hacen más que sumir a la población en graves crisis sociales, como la del sector sanitario, que ha visto dimitir colectivamente a más de 300 de sus médicos que trabajan en hospitales del norte del país. En una nota publicada hace un año, la asociación Tafra intenta demostrar que si un proyecto de desarrollo no ve la luz, no es sólo por corrupción y clientelismo. Otro factor puede entrar en juego, la <strong>falta de unidad entre los actores políticos</strong>. Esta combinación de factores hace de Marruecos “el alumno malo del desarrollo humano”.</p><p>Para contener el enfado social, el reino ha establecido la seguridad como modo de gobierno. Aunque la situación de los derechos humanos es mucho mejor que en los <em>años de plomo</em> de Hassan II, <strong>desde 2011 la situación se ha deteriorado</strong>.... Las asociaciones de derechos humanos, nacionales o internacionales, constatan un balance catastrófico. La primera de ellas y la más importante de Marruecos, la AMDH, volvió a alarmarse a principios de julio del deterioro.</p><p>Describe una “escalada de violaciones de los derechos humanos y de las libertades públicas e individuales” en Marruecos, ya que el Estado “elude sus compromisos internacionales e ignora las recomendaciones e informes” sobre la cuestión. La ONG cuenta “siete casos de muerte” y <strong>“27 casos de tortura o de trato cruel o inhumano o degradante” </strong>durante los arrestos o detenciones, en su informe sobre el año 2018 y el primer semestre de 2019.</p><p>El Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), entidad para la “reconciliación” y el control del aparato de seguridad, está más que nunca en línea con esta política represiva. En su primera salida pública tras ser nombrada recientemente por el rey, Amina Bouayach señaló categórica a la agencia EFE que <strong>“no hay presos políticos” en Marruecos</strong> y que la tortura ya no se practica en las prisiones ni en las comisarías de policía... Una afirmación que ha provocado un clamor en la sociedad civil en un momento en que <strong>muchos activistas, periodistas y blogueros languidecen en la cárcel</strong>, por haber denunciado la injusticia, la corrupción y la falta de responsabilidad.</p><p>Para el activista e historiador Maâti Mounjib, citado por <em>Tel Quel</em>, las palabras de Amina Bouayach son la prueba de una “negación total de las violaciones de los derechos humanos”. La misma reacción del presidente de la AMDH, Aziz Ghali, quien considera que estas declaraciones “confirman que el CNDH no es independiente”. “Esta es la misma versión del Estado que previamente había negado la existencia de Tazmamart y otras cárceles de la era Hassan II”, afirma.</p><p>Una negación de la represión del Rif, como lo demuestra el informe presentado a principios de julio por Ahmed Chaouki Benyoub, delegado interministerial para los derechos humanos (DIDH). "Se esperaba desde hace mucho tiempo, en relación a los acontecimientos de Alhaucemas y la protección de los derechos humanos", pero <strong>sirve para blanquear al Gobierno</strong>.</p><p>Sin embargo, en julio de 2017, la misma CNDH, entonces presidida por Driss el-Yazami, llegó a la conclusión, siguiendo el ejemplo de los informes elaborados por ONG y asociaciones nacionales e internacionales, de que se habían producido <strong>múltiples abusos, violaciones de los derechos humanos y casos de tortura</strong> cometidos por la Policía en varios casos de protesta social.</p><p>Si en la calle se contienen a palos las críticas, éstas han encontrado un nuevo campo de expresión en el mundo virtual, especialmente durante una vasta operación de boicot lanzada hace más de un año contra el “alto coste de la vida” y que ha afectado sobre todo a la multinacional francesa Danone, empresa tomada como símbolo de que <strong>este Marruecos sólo beneficia a las clases ricas</strong>.</p><p>Incluso por un post en Facebook, se puede terminar en la cárcel, ya que <strong>el “rastreo en internet” se ha vuelto sistemático</strong>, a menudo con el apoyo de las tecnologías francesas. Los <em>pantallazos</em> de las redes sociales tienen validez legal. Lo que le pasó al activista de paz <a href="https://ledesk.ma/2018/11/15/el-mortada-iamrachen-un-innocent-condamne-par-une-justice-vengeresse/" target="_blank">El Mortada Iamrachen</a> o al comediante Bziz es sintomático de este acoso.</p><p>Tras molestar en 1999 a <em>Su Majestesquí</em> (en alusión al deporte favorito del rey Mohamed VI al comienzo de su reinado) fue convocado a finales de 2018 por la Policía Judicial de Casablanca por haber denunciado en su página de Facebook las detenciones arbitrarias de artistas del Rif durante el <em>hirak</em> de 2017...</p><p>En otro ejemplo de esta represión indiscriminada, en octubre de 2018, los tribunales condenaron a 14 jóvenes seguidores de un club de fútbol de Tetuán, en el norte del país, por <strong>“desacato a la bandera nacional”</strong>; habían ondeado banderas españolas para protestar contra la muerte de una estudiante asesinada por el fuego naval marroquí cuando intentaba cruzar el Mediterráneo.</p><p>En cuanto a los derechos de la mujer, el rey podría haber hecho mucho más. Una primera ley contra la violencia contra la mujer, que entró en vigor en septiembre, sigue en gran medida incompleta. Lo mismo en los planes de igualdad ante la herencia…</p><p>El fracaso de las políticas públicas es sobre todo un fracaso patente de la “monarquía ejecutiva” de la que Mohamed VI se negó a alejarse, apoyándose en un poder sobre el que mantiene el control, perpetuando, a pesar de una cierta templanza, el autoritarismo oriental heredado de su padre. Así, para frenar el <strong>inexorable ascenso del islamismo</strong>, que arraiga entre los más pobres, ha promovido constantemente las falsas familias políticas, hasta el punto de detener la maquinaria gubernamental. Desde las últimas elecciones legislativas de 2016, el Ejecutivo ha estado integrado por una <strong>coalición tambaleante de partidos </strong>con ideologías divergentes, <strong>incapaces de transformar los deseos de desarrollo del rey en una realidad tangible</strong>...</p><p>Y como último recurso, el “Estado profundo” busca responsabilizar a los movimientos islamistas. Frente a la protesta polifacética a escala exponencial, las autoridades parecen tener una sola estrategia: deslegitimar la causa de los rebeldes acusando regularmente a los islamistas de ser los principales culpables, como sucedió con los precarios maestros contratados que salieron a manifestarse masivamente en Rabat.</p><p>En consecuencia, Marruecos, tomado como “modelo de estabilidad” en la región, vive un período de inercia preocupante, mientras que en el Magreb hay movimiento. En Túnez, pero sobre todo desde este año en Argelia, donde la esperanza se ha reavivado a través de una protesta civil sin precedentes que el reino observa con temor de ver cómo se extiende más allá de las fronteras cerradas durante un cuarto de siglo.</p><p>En el <strong>campo diplomático</strong>, Mohamed VI hizo desaparecer Marruecos mientras que, bajo la dirección de su padre Hassan II, el reino era un actor, un árbitro esencial. “Imperio jerifiano”, en palabras del intelectual Mohamed Tozy, Marruecos, cuyas relaciones con sus tradicionales aliados en Europa, en el Golfo o al otro lado del Atlántico, están experimentando una serie de cambios, busca ahora un destino continental lanzándose, por razones tanto diplomáticas como económicas, a la conquista de África. Pero una vez más, el peso real de Marruecos en términos de influencia, desarrollo, gobernanza y poder económico debe relativizarse.</p><p>Así, no es casualidad que el Palacio Real solicitara una celebración de los 20 años del reinado de Mohamed VI bajo el signo de la “normalidad”, <strong>sin ostentación</strong>, porque en Marruecos reina una atmósfera crepuscular. Y ello a pesar de la satisfacción de las autoridades públicas, que sólo quieren destacar de este balance los grandes logros del propio rey, como el puerto de Tánger Med, “el más grande del Mediterráneo”, la línea TGV que une los dos principales centros económicos de Casablanca y Tánger desde hace algunos meses, la emergencia de una industria automovilística con, en particular, las plantas de Renault y PSA, etc. El propio Mohamed VI parece haber tomado intermitentemente períodos de alejamiento del centro de atención en los últimos dos años, prefiriendo encontrarse lejos del país o con un séquito improbable.</p><p>Hasta hace poco, para seguir a este rey, completamente opuesto a su padre, a menudo en el extranjero, y no sólo en Francia, para recibir cuidados, había que ir a Instagram. En la red social, posa junto a Abu Bakr Azaitar, un boxeador de <em>full-contact</em> apodado <em>El Gladiador</em>, o en compañía del comediante Jamel Debbouze y la estrella del rap Maître Gims. Todavía podemos verlo en la página de Facebook de la misteriosa Sufiane el-Bahri, “<em>social media community manager of the King</em>”. En las redes sociales, aparecen etiquetas inconfundibles como <em>#masdatkichMVI</em>: “Al final, eres decepcionante, tío”. La figura del rey, apodado “1º MRE" (marroquí residente en el extranjero), es desacralizada. Con razón. La imagen paralela que su entorno no ha dejado de promover con sus excesos.</p><p>"En la monarquía, la esfera privada del rey siempre se ha ocultado, mientras que se divulgaba su esfera privada”, analizaba el historiador Mohamed Ennaji en <em>Le Nouvel Obs</em>. “En ese sentido, con Mohamed VI, tenemos, por el contrario, un desbordamiento de esa esfera privada, como si ya no pudiera tolerar ser sometido a la esfera pública, una <strong>sobreexposición</strong>, casi un exhibicionismo. Esto está ciertamente en línea con nuestra era de ultratransparencia y voyeurismo, pero en la desacralización de la función, estamos alcanzando cotas altas”.</p><p>Su vida privada plantea, pues, muchos interrogantes cuando la prensa rosa europea se apodera de <strong>su divorcio de Lalla Salma, nunca anunciado oficialmente</strong> (por primera vez, recientemente, personas del entorno del palacio hablan de ella como su exesposa), o cuando <strong>su estilo de vida y la exhibición de su lujo se esfuman</strong>. El último exceso hasta la fecha: <strong>la adquisición de su nuevo yate por valor de más de 88 millones de dólares</strong>, amarrado en las aguas turquesas del norte del país, donde los marroquíes emigran en masa a la vecina Europa. El <a href="https://www.middleeasteye.net/fr/en-bref/la-religiosite-serait-en-recul-dans-le-monde-arabe-en-particulier-au-maghreb" target="_blank">barómetro</a> del mundo árabe publicado por la BBC a finales de junio indica que <strong>el 44% quiere emigrar</strong>, un 17% más que hace tres años, pero este porcentaje aumenta hasta el 70% cuando se hace la pregunta a los menores de 30 años. Un malestar descrito por las canciones cantadas por los seguidores del <strong>Raja de Casablanca</strong> y repetidas una y otra vez en internet por millones de jóvenes. Los marroquíes se encuentran, entre los pueblos de la región que quieren en mayor número (49%) ver un rápido cambio político en su país.</p><p>  </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_28420"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Aug 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rachida el Azzouzzi (Mediapart) | Ali Amar (Le Desk), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Dos décadas de Mohamed VI en el trono sumen a Marruecos en la desigualdad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Hassan II de Marruecos,Marruecos,Mohamed VI]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un banco marroquí despide a dos de sus empleados en Madrid por manifestarse en apoyo al Rif frente a Asuntos Exteriores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/banco-marroqui-despide-empleados-madrid-manifestarse-apoyo-rif-frente-asuntos-exteriores_1_1143496.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hanane Bijbij y su jefe, Jauad Ballahsan, director de la sucursal del marroquí <a href="http://www.chaabibank.es/Home%20es.html" target="_blank">Chaabi Bank</a> en Madrid, acudieron el pasado 2 de junio a una manifestación convocada por la <strong>Comisión del Movimiento Rifeño</strong> frente a la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. Ambos nacieron en <strong>Alhucemas</strong>, en la región que lleva <strong>ocho meses reclamando en la calle mejoras económicas y sociales</strong> y <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/06/20/los_activistas_denuncian_arrestos_constantes_norte_marruecos_para_contener_las_protestas_66643_1022.html" target="_blank">protestando por la represión</a> con que el Gobierno marroquí responde a sus reivindicaciones. Esa misma noche, un periódico digital marroquí,<a href="http://www.hibapress.com/details-109100.html" target="_blank"> Hibapress</a>, publicó una noticia sobre la manifestación con una foto en la que se señalaba <strong>con dos círculos azules los rostros de Hanane y y Jauad</strong>, se citaban <strong>las iniciales de sus nombres</strong> y, tras tacharles de <strong>“traidores”</strong>, <strong>se pedía su despido</strong>. Dos días más tarde, Hanane fue despedida y Jauad, destituido.</p><p>Ella ha <strong>demandado al banco marroquí en el juzgado de lo Social </strong>y él, que acumula 29 años de antigüedad en la entidad y es delegado de CCOO, espera a que se aclare su situación laboral: ha sido destituido pero no despedido. Hanane, encargada de las cuentas y transferencias de la oficina del Chaabi Bank desde hace un año y cuatro meses, asegura en su demanda que el despido obedece a la voluntad de la entidad financiera de <strong>“discriminarla” y “castigarla por ejercer sus derechos fundamentales”</strong>. En concreto, alega que su cese atenta con tres artículos de la Constitución: los que garantizan<strong> la libertad ideológica, el derecho a expresar y difundir pensamientos e ideas y el derecho de opinión</strong>. Y avanza que el siguiente paso es presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.</p><p>Preguntado por los despidos, el director de Desarrollo Comercial del Chaabi Bank sólo ha indicado a infoLibre que el asunto está “en los juzgados”. “Poco podemos decir”, zanjó.</p><p>Hanane sabe quién fotografió a los manifestantes con un móvil, un hombre que se presentó como “corresponsal de varios medios marroquíes”. Pero en la demanda precisa que la protesta fue <strong>“seguida por los servicios secretos marroquíes”</strong>. La noticia de Hibapress, además, editorializaba: “Todas las instituciones públicas o cuasi públicas tienen la obligación de <strong>revisar la ética y el patriotismo de sus empleados</strong>, especialmente de aquellos que están destinados en el extranjero, con el fin de evitar cualquier irregularidad”. El periódico digital citaba también al esposo de Hanane, Abdessamia El Morabit, a quien considera “uno de los principales dirigentes del movimiento rifeño en Madrid”.</p><p>El procedimiento del despido que siguió el banco marroquí, tal y como lo cuenta Hanane, tiene poco que ver con los mecanismos establecidos en las leyes españolas. “El sábado, el director de la oficina recibió la llamada del director de Desarrollo Comercial del banco en España”, relata la ya exempleada, “y le comunicó que <strong>no hacía falta que fuéramos a trabajar el lunes</strong>”. En ese momento, añade la mujer, tanto ella como su jefe pensaban más en un expediente y una sanción que en el despido. Hasta que a las nueve de la noche del domingo a Hanane la llaman la secretaria y el contable de la sucursal: <strong>“Estamos cerca de tu casa, así que nos vamos a pasar para entregarte algo”</strong>. La carta de despido, que el banco justifica en el <strong>“bajo rendimiento”</strong> de la trabajadora.</p><p><strong>Directivos llegados desde Marruecos y Francia</strong></p><p>Por si quedaba alguna duda sobre la relación causa-efecto entre la manifestación y el despido, el lunes Hibapress publicó <a href="http://www.hibapress.com/details-109382.html" target="_blank">una segunda información</a>. Revelaba que varios directivos del Chaabi Bank habían viajado desde Marruecos y desde Francia <strong>para despedir a los dos rifeños</strong> de la sucursal madrileña. El banco, propiedad del <a href="http://www.gbp.ma/Gouvernance/Pages/BanqueCentralePopulaire.aspx" target="_blank">Banque Central Populaire</a>, a su vez una cooperativa de bancos regionales de carácter público, cuenta con <strong>40 sucursales en toda Europa</strong>, de las que <strong>cuatro se encuentran en España</strong>. En la de Madrid, situada en el barrio de El Viso, junto al Consulado de Marruecos, trabajaban hasta los despidos seis personas.</p><p>Hanane Bijbij acudió al acto de conciliación previo al juicio, pero no hubo acuerdo con el banco. “No quiero dinero, sino volver a mi puesto de trabajo”, recalca a infoLibre, “porque ha sido <strong>un despido injusto y humillante</strong>”. Según la ley española, la carga de la prueba en caso de despido corresponde a la empresa. Es decir, Chaabi Bank tendrá que demostrar al juez el “bajo rendimiento” de la empleada y que la decisión no tiene nada que ver con que acudiera a una manifestación legal.</p><p>Aunque los problemas de Hanane Bijbij pueden ir más allá de los laborales. Tanto ella, que lleva<strong> 14 años en España</strong>, como su marido temen ser detenidos en cuanto pongan un pie en su país. <strong>“Nos acusan de separatistas, y no es verdad”</strong>, replica Hanane.</p><p>Por qué protesta el Rif</p><p>Las protestas comenzaron en el Rif <strong>el pasado mes de octubre</strong>, cuando <strong>Mohcin Fikri</strong>, un vendedor de pescado de 31 años, murió aplastado dentro de un camión de la basura. Protestaba junto con otras tres personas porque la policía le ha había confiscado su mercancía, pez espada. Su muerte fue la espoleta que ha vuelto a sacar a la calle la indignación en esta zona del norte marroquí, <strong>azotada por el desempleo y la pobreza</strong>. A día de hoy un total de <strong>184 personas permanecen detenidas</strong> por participar en las protestas. Cuarenta y ocho de ellas acaban de anunciar una huelga de hambre en la cárcel de Casablanca.</p><p>No es la primera vez que estallan revueltas en el Rif, que acumula <strong>un largo historial de represión</strong> por parte de la potencia colonial española y luego por el régimen marroquí: desde la histórica sublevación de <strong>Abdelkrim</strong> y la derrota de los españoles en Annual en 1921, pasando por <strong>la rebelión de 1959</strong>, violentamente sofocada por Hassan II, e incluyendo también la <strong>primavera árabe</strong> en 2011.</p><p>Fue entonces, la noche del 20 de febrero de ese año, durante una protesta, cuando <strong>cinco jóvenes murieron carbonizados en un cajero automático del Banque Populaire</strong> –la matriz del Chaabi Bank– en circunstancias que no fueron aclaradas.</p><p>Ahora los rifeños reclaman desarrollo económico y social. <strong>Empleo, una universidad, un hospital oncológico</strong> –la zona tiene incidencia de cáncer insualmente elevada, que se asocia al uso de gas mostaza por el Ejército español en los años 20– <strong>y el fin de la desmilitarización de la zona</strong>, resultado de la represión de 1959.</p><p>Pero también piden respeto a los <a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2015/07/18/la_reforma_del_codigo_penal_socava_poco_mas_las_libertades_marruecos_35566_1044.html" target="_blank">derechos humanos</a>, cuya violación denuncian los activistas. Hablan de <strong>asaltos nocturnos a viviendas, detenidos torturados en las comisarías </strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2015/05/20/marruecos_aministia_internacional_denuncia_practica_endemica_torturas_32860_1044.html" target="_blank">detenidos torturados en las comisarías </a>y<strong> arrestos masivos</strong>. Pese a que el rey Mohamed VI ha anunciado <strong>proyectos de infraestructuras turísticas y sociales</strong> para la región, para acabar con el descontento, las vías de progreso en el Rif siguen dependiendo de la emigración a Europa y el cultivo del hachís.</p><p>“Ojalá”, expone Hanane, “consiga en España, un país democrático con separación de poderes,<strong> la justicia que no tenemos en Marruecos</strong>”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jul 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Begoña P. Ramírez]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un banco marroquí despide a dos de sus empleados en Madrid por manifestarse en apoyo al Rif frente a Asuntos Exteriores]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[CCOO,Derechos humanos,Hassan II de Marruecos,Marruecos,Ministerio de Exteriores,Tribunales,Despido,Libertad de expresión,Mohamed VI]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El rey dijo a Londres que no quería Gibraltar porque Rabat reclamaría Ceuta y Melilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/rey-dijo-londres-no-queria-gibraltar-rabat-reclamaria-ceuta-melilla_1_1096763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El <strong>rey Juan Carlos</strong> dijo al embajador británico en España en 1983, <strong>Richard Parsons</strong>, que nuestro país no quería "<strong>realmente la devolución de Gibraltar en un futuro próximo</strong>", según revelan unos documentos desclasificados recientemente por el <strong>Foreign Office</strong>.</p><p>En una información publicada por el diario <a href="http://www.telegraph.co.uk/" target="_blank">Daily Telegraph </a>y recogida por Europa Press, en una reunión privada mantenida en Madrid en julio de 1983,<strong> el monarca transmitió al representante diplomático de Reino Unido</strong> que no era "del interés de España recuperar Gibraltar en un futuro próximo".</p><p>Según consta en los documentos desclasificados, Don Juan Carlos consideraba entonces que una posible recuperación de la soberanía sobre Gibraltar por parte de España conllevaría que el entonces rey de Marruecos, Hassan II, reactivara "inmediatamente su reclamación de Ceuta y Melilla".</p><p>El contenido de este encuentro privado <strong>se hizo público la semana pasada como parte de la desclasificación de miles de documentos procedentes </strong>de los Archivos Nacionales de Reino Unido una vez transcurridos 30 años.</p><p>Concretamente, en el despacho oficial que envió Parsons desde Madrid al entonces secretario del Foreign Office, Geoffrey Howe, se explicaba que el rey hizo hincapié, como ya le había transmitido anteriormente, que <strong>las exigencias ante Londres sobre Gibraltar se hacían para "mantener tranquila a la opinión pública durante algún tiempo".</strong></p><p>"Debe quedar claro en privado por parte de ambos gobiernos que España realmente <strong>no busca una solución temprana al problema de soberanía.</strong> Si España recuperara Gibraltar,<strong> el rey Hassan de Marruecos activaría inmediatamente su reclamación sobre Ceuta y Melilla</strong>", explicaba el despacho del embajador.</p><p>Es más, Parsons opinaba que los ministerios de Exteriores de España y Reino Unido debían llegar a un "<strong>entendimiento privado</strong>" con el objetivo de "diferenciar entre el objetivo real y los métodos usados para complacer a la opinión pública de ambos países" con respecto a este asunto.</p><p>Y además, en un segundo despacho enviado también ese mismo día, el embajador británico añadía que el Gobierno español había "<strong>empezado a entender</strong>" que el entonces principal objetivo de su política exterior, la entrada en la Comunidad Económica Europea, "podría naufragar en la Roca de Gibraltar".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jan 2014 16:26:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infolibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Gibraltar,Hassan II de Marruecos,Juan Carlos I,Marruecos,Londres,España]]></media:keywords>
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