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MARRUECOS

Sánchez cree ahora que el plan marroquí de autonomía para el Sáhara es "la base más seria" para una solución

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez durante una reunión con el rey de Marruecos Mohamed VI en noviembre de 2018.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha enviado una carta al rey Mohamed VI en la que, según Rabat, sostiene que el plan de autonomía para el Sáhara Occidental planteado por Marruecos, que deja este territorio bajo soberanía marroquí aunque con algunas competencias cedidas, constituye "la base más seria y realista" para lograr una solución a este conflicto. Según el comunicado publicado por la Casa Real marroquí y recogido por Europa Press, en su misiva Sánchez manifiesta que "España considera la iniciativa marroquí de autonomía, presentada en 2007, como la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo".

El Gobierno ha venido insistiendo en las últimas semanas en su apuesta por una solución política para el Sáhara Occidental mutuamente aceptable para las partes y en el marco de la ONU, apoyando en este sentido la labor del nuevo enviado de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura.

Por su parte, el Frente Polisario, que gobierna en la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en los territorios actualmente no controlados por Marruecos, ha rechazado en todo momento el plan de autonomía marroquí.

En su carta, el presidente del Gobierno reconoce "la importancia de la cuestión del Sáhara para Marruecos" y subraya "los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos en el marco de Naciones Unidas para encontrar una solución mutuamente aceptable".

Gesto a Rabat

El mensaje de Sánchez supone un claro gesto hacia Rabat en un momento en que la crisis abierta por la acogida por el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en abril pasado y la postura del Gobierno respecto al Sáhara aún no se ha dado por superada y Marruecos no ha enviado de vuelta a Madrid a su embajadora, a la que llamó a consultas en mayo.

Rabat había reconocido que el telón del fondo de la crisis era la negativa de España a seguir los pasos de Estados Unidos que, con Donald Trump aún en la Casa Blanca, optó en diciembre de 2020 por reconocer como marroquí a la antigua colonia española y había pedido incluso "más claridad" respecto a su postura.

Como ya ha venido haciendo el Gobierno en los últimos meses, el jefe del Ejecutivo ha incidido en la importancia de la relación bilateral, subrayando que "los dos países están indisolublemente unidos por afectos, una historia, una geografía, intereses y una amistad compartida" y defendiendo que "la prosperidad de Marruecos está ligada a la de España, y viceversa".

"Nuestro objetivo es el de construir una nueva relación, basada en la transparencia y la comunicación permanente, el respeto mutuo, y el respeto a los acuerdos firmados por ambas partes, la abstención de toda acción unilateral para estar la altura de la importancia de todo lo que compartimos", ha manifestado el presidente del Gobierno en línea con lo expresado el pasado mes de agosto por Mohamed VI y en enero por Felipe VI.

"España actuará con la absoluta transparencia que corresponde a un gran amigo y aliado", ha trasladado el jefe del Ejecutivo al monarca alauí, asegurándole que "siempre cumplirá sus compromisos y su palabra" y manifestándole la determinación del Gobierno de afrontar junto con Marruecos "los desafíos comunes, especialmente la cooperación de la gestión de los flujos migratorios en el Mediterráneo y el Atlántico, con un espíritu de total cooperación".

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El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha dado por cerrada la crisis con Marruecos tras la carta de Pedro Sánchez al rey Mohamed VI.

En rueda de prensa en Barcelona, el ministro ha negado que el cambio de posición genere división con Podemos más allá de "matices" que ha considerado normales en un gobierno de coalición. Asimismo, ha adelantado que pedirá su comparecencia urgente en el Congreso de los Diputados para explicar esta nueva fase en la relación y ha indicado que ha hablado en las últimas horas tanto con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, como con el presidente de Canarias y los de Ceuta y Melilla.

"Siempre es un buen momento para cerrar una crisis", ha sostenido al ser preguntado el por qué de dar ahora el paso, defendiendo que "precisamente en este momento en el que toda Europa y España tienen que hacer frente a un desafío tan grande como la guerra de Vladimir Putin es especialmente un buen momento para cerrar crisis".

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