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    <title><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 108]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-diablos-azules-numero-108/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los diablos azules número 108]]></description>
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      <title><![CDATA[La agonía del gallo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/agonia-gallo_1_1203149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e08e4f9-aa29-4749-b029-0c9a212351bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La agonía del gallo"></p><p><strong>La agonía del gallo</strong></p><p>  <em>¿Quién puede reír sobre esta roca fúnebre de los sacrificios de gallos?</em></p><p>Virgilio Piñera</p><p>Quédate aquí en la tierra</p><p>Y observa la danza sanguinolenta del gallo.</p><p>Nuestros niños y mujeres</p><p>Aprenderán los rituales</p><p>De montería.</p><p>Bailarán como animales</p><p>Bajo los efectos</p><p>De la crianza</p><p>Y el cultivo.</p><p>Nos esperarán</p><p>Como el bosque</p><p>A la tormenta</p><p>De su amante.</p><p>Nuestro será el alcor desesperado de los ciervos</p><p>Su congoja por la bala enemiga</p><p>Pronunciando ese silbato</p><p>(Ese</p><p>Forzar</p><p>Del</p><p>Salto</p><p>Hacia la muerte).</p><p>No hay ser más desvalido</p><p>Ante la caza</p><p>Que el propio ciervo</p><p>(Su salto contiene la ternura total del paroxismo)</p><p>Pero el ciervo no le ganará su lugar al gallo</p><p>Criado por nosotros,</p><p>Que se demistifica cada día</p><p>Supurando cantos</p><p>En el coro de sus plumas</p><p>En ese silencio oscuro e iluminado</p><p>Que trasciende la mocedad de las mañanas.</p><p>Mi vida es otro sol</p><p>En la superficie continental y también lo es</p><p>En el laudatorio de las islas.</p><p>En los diversos idiomas</p><p>El gallo revela su secreto:</p><p>Es un guerrero para anunciar la luz</p><p>Esgrimiendo su cresta a la penumbra</p><p>Para llevar su continuidad</p><p>Sin ser héroe</p><p>En la fecundación</p><p>De la gallina,</p><p>Género madre,</p><p>Género lucidez</p><p>Del huevo</p><p>Áureo, claro, seminal,</p><p>Fecundo.</p><p>Bárbaro su inútil aletear</p><p>Cuando nuestra mano que lo crió</p><p>Ejecuta</p><p>El rito criminal de su degüello.</p><p><em>*Javier Alvarado (Santiago de Veraguas, Panamá, 1982) es poeta. Su último libro, </em><strong>Javier Alvarado </strong><a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/poesia/327-125-epopeya-de-las-comarcas.html" target="_blank">Epopeya de las comarcas</a><em> (Valparaíso Ediciones, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Alvarado]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura latinoamericana,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La biblioteca pública, espacio de encuentro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/biblioteca-publica-espacio-encuentro_1_1158339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c5f9c5c1-c960-49c3-80e1-87960e9b9772_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La biblioteca pública, espacio de encuentro"></p><p><em>Los clubes de lectura forman un tejido muy importante en la vida cultural. Les dejamos esta sala para que comenten sus lecturas y nos ayuden a componer nuestra biblioteca. Si formas parte de un club de lectura, puedes escribirnos a losdiablosazules@infolibre.es para contarnos vuestra historia y hacernos llegar vuestras recomendaciones.</em></p><p>___________________________________</p><p>La promoción de la lectura y el encuentro entre personas son dos de las funciones principales de cualquier biblioteca. En el caso de la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha en Toledo, ambos objetivos se ven cumplidos en los numerosos clubes de lectura que se han ido creando a lo largo de nuestros veinte años de existencia. Muchos han aparecido, algunos se han disuelto, y otros permanecen y crecen, pero durante este tiempo la alegría de compartir lecturas en nuestra biblioteca se mantiene viva.</p><p>En la actualidad son treinta y uno los clubes de lectura que se reúnen en nuestros espacios, de ellos ocho clubes leen libros en español y cinco lo hacen en diversos idiomas como el inglés, francés, alemán e italiano. También se reúnen grupos de jóvenes en otros dos clubes para compartir literatura juvenil y cómics. Los niños y las niñas participan en nueve clubes de lectura que se reparten entre los 4 y 13 años de edad. Incluso hemos sacado esta actividad fuera de la biblioteca con dos clubes de lectura en residencias de mayores y otro en un museo público. Colaboramos, además, con entidades que trabajan a favor de las personas con discapacidad intelectual con cuatro clubes de lectura fácil.</p><p>Las personas que participan en todos estos clubes se ven una vez por semana durante una hora aproximadamente. Ellas  —porque son mayoría de mujeres—  y ellos —porque también asisten algunos hombres— comparten lectura, conversan sobre libros, sobre la vida, y se sienten más cerca unos de otros, mirando las magníficas vistas que coronan la Biblioteca situada en lo más alto del Alcázar toledano. Y algunas de estas personas llevan disfrutando de la actividad los veinte años que la biblioteca lleva abierta a la ciudadanía.</p><p>A lo largo de tanto tiempo son múltiples y variadas las lecturas que han llevado a cabo. Como ejemplo de los últimos libros leídos destacamos <em>El hombre que amaba a los </em>perros de <strong>Leonardo Padura</strong>, <em>Sueños en el umbral</em> de <strong>Fátima Mernissi</strong>, <em>Job. Historia de un hombre sencillo</em> de <strong>Joseph Roth,</strong> <em>La casa del mirador ciego </em>de<strong> Herbjorg Wassmo</strong>, <em>Mrs Dalloway</em> de <strong>Virginia Wolf</strong> o <em>Doña Perfecta</em> de <strong>Galdós</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>entre otros muchos.</p><p>Cuando leemos obras de autores actuales procuramos organizar encuentros con ellos. El hecho de tener cerca al escritor o escritora que nos ha emocionado con su libro y poder dialogar con ellos proporciona una emoción que completa y enriquece la lectura. De hecho, hace unas semanas tuvimos la visita del escritor cubano Leonardo Padura, quien con su serie del detective Mario Conde es uno de los más leídos. Otras actividades que completan estos clubes son las visitas a exposiciones, a museos, paseos al aire libre e incluso degustaciones gastronómicas.</p><p>Por todo ello, los clubes de lectura son unas de las experiencias que más satisfacciones proporcionan entre los usuarios de una biblioteca, independientemente del formato de lectura, de la lengua y del libro que se lea. Con ellos se crean hermosos espacios de encuentro, convivencia y participación.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Morales Mateo]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Bibliotecas,Libros,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[De viejos y jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/viejos-jovenes_1_1158334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5752c6e3-16f2-458f-b320-ed03005e49fc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De viejos y jóvenes"></p><p><em>Paco Goyanes, de la librería Cálamo, en Zaragoza, recomienda algunos de sus títulos favoritos de los últimos meses.</em></p><p>_________________________</p><p>La historia de siempre: las nuevas generaciones desean enterrar a sus anteriores mientras éstas se resisten despreciándolas. Ya es un lugar común hablar del bajo perfil educativo de los jóvenes. Raro es el enseñante que de manera airada no manifieste su sorpresa ante un alumnado –sea del nivel que sea, de párvulo a universitario— al que mayoritariamente considera torpe, lerdo e inmaduro, incapaz de apreciar tanto su sabiduría como su dedicación, dedicación por supuesto siempre generosa y mal pagada.</p><p>  </p><p>Semejante argumentario suele generarme irritación. En lo que a mí respecta veo a los jóvenes más altos, más guapos y más listos. Y los llevo viendo así desde que deje de ser joven, hace cuatro días. Claro que yo estudié en un colegio y en una universidad que atufaban a franquismo y clericalismo del rancio. Me niego a pensar que 40 años de educación democrática —a pesar de sus lagunas y altibajos— hayan generado y generen legiones de supuestos tarados. No es que me niegue, es que no es así. De todas maneras en cuestiones pedagógicas me pliego a la sabiduría que <strong>Emilio Lledó</strong> despliega en su libro <a href="https://www.megustaleer.com/libros/sobre-la-educacin/MES-088874" target="_blank">Sobre la educación. La necesidad de la Literatura y la vigencia de la Filosofía</a> (Taurus, 2018).</p><p>Nada nuevo bajo el sol: siempre el viejo recela del joven.</p><p>La otra cara de la moneda (o al menos una de sus caras) es la impugnación del pasado inmediato por parte de las nuevas generaciones. No me quiero meter en un marrón de imprevisibles consecuencias, así que me limitaré a comentar brevemente uno de los enfoques que parte de la joven <em>intelligentsia</em> está dando a la rememoración del 50 aniversario del Mayo del 68 (sería más preciso hablar del 68 sin más), uno de esos raros momentos históricos en los que la épica y el romanticismo se dan de la mano y dejan huella. La cosa más o menos reza así: los movimientos sociales del 68 fueron traicionados por sus propios protagonistas, buena parte de los cuales componen las castas dirigentes neoliberales o socialdemócratas que nos gobiernan. No me meto en la justeza o no de semejante afirmación, todo es discutible. Lo curioso es que esa era la misma crítica que esgrimíamos los jóvenes politizados del 78. La que también utilizaron sus pares del 88, del 98 y del 2008. Es más, la misma que los <em>setantayochistas </em>defendían respecto a sus abuelos y padres.</p><p>Nada nuevo bajo el sol: siempre el joven recela del viejo.</p><p>Si algo ayuda a salvar las brechas generacionales es la escritura, es leer. Si quieres ser moderno lee. Y si quieres ser antiguo también.</p><p>  </p><p>En la mesa de recomendaciones colocada a la entrada de Cálamo encontrarás dos textos EXCEPCIONALES milagrosamente reeditados en estos tiempos en los que prima la novedad por encima de todo: <a href="https://www.megustaleer.com/libros/el-asco/MES-088356" target="_blank">El asco. Thomas Bernhard en San Salvador</a> de <strong>Horacio Castellanos Moya</strong> (Literatura Random House, 2018) y <a href="https://www.plataformaeditorial.com/libro/6804-el-descubrimiento-de-la-lentitud" target="_blank">El descubrimiento de la lentitud</a> de <strong>Sten Nadolny </strong>(Plataforma, 2018).<strong> El asco</strong><em>El</em> es una obra demoledora, tremenda, casi irritante. Castellanos Moya destroza sin piedad a su país de adopción. Si trabajas en la COPE y te asustas con títulos chistosos como <em>España de mierd</em>a de <strong>Albert Plá</strong>, ni te acerques a <em>El asco</em>: te puede dar algo. Leí <em>El descubrimiento de la lentitud</em> en 1990, fecha de su publicación en nuestro país. Y no he dejado de recomendarlo nunca, a pesar de desaparecer del mercado de manera inopinada hace algunos años. Afortunadamente la obra de Nadolny ha merecido la atención de la editorial Plataforma, a la que públicamente agradezco su buen gusto. El protagonista de <em>El descubrimiento de la lentitud</em> es el marinero británico <strong>John Franklin</strong>, que entre finales del XVIII y comienzos del XIX exploró gran parte del Ártico. John tenía una peculiaridad: era un hombre <em>lento</em>, extremadamente pausado y tranquilo, tanto que algunos lo calificaban de tonto. No lo era. Leer este libro en los noventa era fascinante, hacerlo ahora en estos estúpidos tiempos que vivimos en los que prima la velocidad y lo inmediato, es tan imprescindible como revolucionario.</p><p>Nos vemos en Cálamo. Un abrazo.</p><p>Próximas citas en Cálamo:</p><p>  </p><p> <em>*Puedes encontrar la Librería Cálamo en la Plaza de San Francisco, 4, de Zaragoza, o en su página web.</em><strong>Librería Cálamo </strong><a href="http://www.calamo.com/" target="_blank">página web</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Paco Goyanes (Cálamo)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Libreros,Literatura,Novela,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cerca y lejos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/cerca-lejos_1_1158330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5cc6071-6088-4375-adf4-7ca90c30ef30_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cerca y lejos"></p><p><em>La sección de microrrelatos inéditos Liebre por gato está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. En esta nueva entrega recoge dos textos del escritor malagueño Javier Puche.</em></p><p>___________________________________</p><p>  <strong>Cerca y lejos</strong></p><p><em>El inconsciente colectivo nos une. La conciencia individual nos separa</em>, pensó el psicoanalista mientras recorría en metro la ciudad, repentinamente inspirado por los rostros lúgubres de los pasajeros que atestaban el vagón. <em>Un ejército de zombies hacinados en silencio, eso parecemos aquí abajo</em>. <em>Hacinados pero escrupulosamente distantes, acompañados e indefectiblemente solos, cerca y lejos, siempre y nunca, todos somos nadie, una paradoja múltiple que se desplaza inmóvil bajo la tierra. </em>Entonces el psicoanalista, que era actor también, obró el milagro. Tras ubicarse en el centro del vagón, fingió un bostezo magnífico, abriendo las fauces con fuerza, como un tigre bengalí. Fue un milagro humilde pero eficaz, porque aquel grito silencioso se contagió enseguida de boca en boca, hermanando desconocidos sutilmente. El cansancio se convirtió en fraternidad universal. Y todos emergieron vagamente felices al exterior.</p><p>  <strong>En vano</strong></p><p>Intentan copular en vano cada noche, sobre un crujiente lecho de hojas secas. Llevan diez siglos así. Desde la Gran Explosión que les calcinó. Desde que terminó la Historia, mil inviernos atrás. En vano. Pero los dos esqueletos persisten. Lo intentan con lentitud hasta el amanecer, abrazados sutilmente en la oscuridad, mientras el lecho crepita. Cuando perciben la cercanía del sol, se deslizan bajo las hojas secas, donde esperan inmóviles la siguiente luna, que llega siempre. Entonces salen y lo vuelven a intentar.</p><p><em>                                                                 </em></p><p><strong>*Javier Puche</strong> (Málaga, 1974) es licenciado en Filología Hispánica y profesor de piano clásico. Ha trabajado como crítico musical, corrector de estilo y guionista de televisión. Imparte clases en la Escuela Contemporánea de Humanidades. Sus narraciones, publicadas en revistas como Quimera<em> o </em>Litoral<em>, forman parte de diversas antologías, entre las que destaca </em>Mar de pirañas<em> (Menoscuarto, 2012). Mantiene el blog literario Puerta falsa (www.puerta-falsa.blogspot.com) y la columna Música incidental en la revista de culturas urbanas </em><a href="http://www.puerta-falsa.blogspot.com/" target="_blank">www.puerta-falsa.blogspot.com</a>El Observador<em>. Es autor de los libros </em>Seísmos<em> (Thule, 2011) y </em>Fuerza menor<em> (Isla de Siltolá, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Puche]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Narrativa,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El fantasma de Villa Medicis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/fantasma-villa-medicis_1_1158328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/55530748-7610-4630-bd2d-9680be847f1d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fantasma de Villa Medicis"></p><p><em>Recogemos en cuatro entregas este relato de Juan José Téllez, escritor y periodista autor, entre otros, de</em> <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-paco-de-lucia-el-hijo-de-la-portuguesa/190548" target="_blank">Paco de Lucía</a><em> (Planeta, 2015). Aquí publicamos la primera. </em></p><p>_______________</p><p><strong>1. Las noches de la heroína</strong></p><p>Olor a dama de noche entre los setos del cuartel que brincaba rumbo al cine Fuentenueva: hasta las tantas del verano, viendo películas de piratas o de <strong>López Vázquez</strong> con <strong>Gracita Morales</strong>. Más allá, quedaba el caos. Al barrio de chabolas que bajaba la pendiente del secano le torcieron quizá irónicamente el Hotel Garrido. Hasta allí me encajaba yo para apandillarme con los de los pisos del sindicato y apedrearnos con los gitanos: “A las cinco en el llano del Calvario”, les retábamos. Y allí emprendíamos de pascuas a ramos nuestra guerra civil particular, con mañas de toda suerte, patadas, mecos, gargajos y puñetazos. De aquel entonces, conocí a Montoya, que cantaba bulería<em> </em>por lo bajini y calentaba que daba gusto el caballo para meternos un pico.</p><p>Estoy hablando de cuando palmaban los setenta. Ni se habían cargado a <strong>John Lennon</strong> todavía. A la carretera nacional le llamábamos El Secano, no me pregunten por qué. Y, en cierta forma y en algunos tramos, su asfalto gris que hervía en verano dividía dos Algeciras distintas; la de la gente de parné, o que aparentaba tenerlo, y la de los currantes, arracimados en barrios con casas de ladrillo visto sobre cañadas reales, como el de la Bajadilla donde yo vivía. De esa mitad del mundo, la de los desposeídos como decían algunos políticos con ganas de poseer, éramos Montoya y yo. Nos amigamos cuando aprendimos a dejar de darnos de hostias entre nosotros para darle los palos a los que tenían la manteca, la <em>morterá</em>, el fajo en el bolsillo y las entrañas de<em> plasti</em>.</p><p>Nos gastábamos el botín en el jaco. Un cinco por ciento de pureza, a ojo de buen cubero. El resto, matarratas o polvo de ladrillo. Yo siempre le había tenido jindama a las inyecciones pero me fascinaba el ceremonial con que el gitano preparaba la dosis: trincaba la cuchara, esperriaba el polvo por encima, lo mezclaba con agua y unas gotitas de limón y él decía que lo ponía al baño maría con su mechero <em>bic</em> de color naranja, que parece que lo estuviera viendo aún, tantos años después. Sobre aquella mezcla colocaba el filtro de un pitillo para quitarle la mierda antes de meterlo en la jeringa e hincárnoslo en un recoveco del patio Custodio, con cuidado de que no nos vieran algunos de los cuatro vecinos que quedaban allí.</p><p>También parábamos por Villa Medicis, el chalet abandonado que no quedaba muy lejos de la antigua Plaza de Toros, a la que habían demolido de la noche a la mañana para levantar un rascacielos que nunca llegó a construirse. Ahora el lugar donde se alzaba el coso donde tomó la alternativa <strong>Cara-Ancha</strong> y cantaba de vez en cuando <strong>Raphael</strong>, era un solar en donde alguna vez terminábamos entre los matojos cuando el mono nos empujaba a toda leche hacia las hipodérmicas como si en su punta metálica se abrieran las puertas del paraíso. El flipe era cantudo: te chutabas aquello y ya no eras tú, ni tu padre se había pirado con una golfa, ni la mama estaba coja de tanto limpiar escaleras ni había que hacer la mili por cojones ni nadie te negaba un curro de mierda con un salario de los de no salir de pobre nunca jamás. Vale que sintieras la boca seca y la piel como si te hubieras calentado demasiado con la estufa, pero flotabas en el aire y el sueño que sobrevenía era tierno, placentero, más como la caricia de una hermana que como la de una amante.</p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan José Téllez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El fantasma de Villa Medicis]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Narrativa,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Celebración de la experiencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/celebracion-experiencia_1_1158324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/39af29ca-f234-424b-b292-40f409ca65b2_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Celebración de la experiencia"></p><p><strong>Todas las lluvias son la misma tormentaJavier BozalongoAmargordMadrid2017</strong><em>Todas las lluvias son la misma tormenta</em></p><p>Lo primero que cumple decir de este libro es que viene de ganar el XXVIII premio de poesía Blas de Otero y que, con pocos meses en las librerías, se ha destapado como un serio aspirante al Premio de la Crítica de Andalucía, donde es finalista. Lo segundo que cabe decir (después de leerlo) es que uno entiende perfectamente tanto los argumentos del premio como los de la nominación.</p><p>Digo que el poemario es una "celebración de la experiencia" no tanto por la corriente estética de la que <strong>Bozalongo</strong> participa sino también y sobre todo por lo que tiene de revisión vital y ajuste de cuentas con uno mismo. Ya en el título se advierte esa suerte de sentencia, esa deriva natural hacia el resumen de quien, como decía <strong>Cervantes</strong>, "viaja mucho y lee mucho". Solo quien ha estado sin paraguas debajo de numerosos aguaceros puede saber que todas las lluvias son la misma tormenta.</p><p>El libro se divide en dos apartados muy bien definidos en temática y versificación. "Temporal" se llama la primera parte y está construida con poemas que nacen de la sobriedad para alcanzar la hondura reflexiva y, no pocas veces, la emoción más sutil, aquella que rehúye la pompa y el barroquismo. Lean los siguientes versos: "Quien dibuja una casa sin ventanas/ teme a la libertad como a sí mismo./ Quien abre una ventana en una cárcel/ no puede ser culpable de amar tanto la vida"<em>.</em> Se entiende aquí lo que les decía de la sutileza y la emoción.</p><p>Hay en esta primera parte un ligero poso de desesperanza por aquellas ilusiones que el tiempo ha ido modelando hasta dejar irreconocibles. No es abatimiento sino más bien la constatación de una verdad antigua que ya cantaban los clásicos y que Bozalongo renueva aquí desde su particular óptica de observador pausado y contemporáneo: "De lo que fuimos/ –tal vez sólo un instante/ con vocación de eternidad–/ son testigos ahora/ unos cuantos relojes detenidos"<em>.</em> Así nos dice en un magnífico poema cuyo título juega con Lope: "Quien lo probó lo sabe".</p><p>Es importante decir que ese punto de rigor existencialista lo reserva el poeta exclusivamente para sí, para el hombre experimentado que mira la vida con cierto distanciamiento; a los jóvenes sin embargo, cuyo pulso viene latiendo con fuerza e ilusión, les anuncia los placeres del futuro, la obligación de vivir y ser feliz por encima de fracasos y accidentes. "Más allá de la lluvia te esperan los abrazos",le dice a <strong>Paula</strong> (tal vez la hija) en un hermoso poema que recuerda por el tono y el fondo el eterno canto que <strong>José Agustín Goytisolo</strong> dedicó a <strong>Ju</strong>lia.</p><p>No quiero pasar a la segunda parte sin hablar del poema titulado "Silencio". Se trata de un poema construido en torno a dos voces que se van intercalando con astucia (la voz del pensamiento y la voz narrativa) para confluir en un sorprendente final que le estalla al lector entre las manos. Es un poema que permite una tripe lectura: la íntima, la narrativa y la que surge de la conjunción de ambas. Tampoco hay que dejar pasar la ironía del asunto: un poema, repleto de voces y ecos, cuyo título es "Silencio". Tiene su lógica. Quién lo lea lo entenderá.</p><p>La segunda parte del poemario es un cuaderno de viajes donde el poeta abandona la introspección inicial y se convierte en un espectador sensible y agudo de cuanto le rodea. Los versos dejan aquí de ser un veredicto sobre lo experimentado para convertirse en puro asombro. <em>Yo soñé ser avión/ y poderme volar a cualquier parte, </em>se nos anuncia en el primer poema<em>. </em>A partir de ahí Venecia, Dublín, Berlín o Buenos Aires van diseñando el mapa sentimental donde el poeta encuentra las certezas que lo mantienen esperanzado por seguir hacia delante. Se entiende así que esta segunda parte se titule "El resto de mi vida".</p><p>Hay lugar aquí para la denuncia social ("Un viaje a China") y para la nostalgia de una época que ya fue en la memoria del poeta y que sin embargo se repite hoy en otras latitudes ("Playa de la libertad"), pues el tiempo, como sucede con la lluvia y la tormenta, siempre es el mismo. El viaje termina donde se inició, en Granada y en sus luces. Se trata nuevamente de una defensa del optimismo para anunciar a Lucía (tal vez la hija) que siempre existe una salida y un camino iluminado.</p><p>Dicen algunos críticos que basta un buen poema para justificar la existencia de todo un libro. No es el caso de <em>Todas las lluvias</em>… (plagado de destellos) pero si jugáramos a hacerles caso sería el poema dedicado a la ciudad de Nueva York el elegido. "NYC" (que así se llama) es el resumen donde se concentran las mejores bondades de este libro. Estamos ante un paseo lúcido y delicado por el imaginario neoyorquino donde a menudo se cuela la ironía para socavar la realidad y poner las cosas en su sitio: "¿Lleva algo que no le pertenezca?", nos suelen preguntar en la aduana, "pues claro que sí", contesta Bozalongo, "conmigo va también lo ajeno/ lo visto, lo aprendido, lo soñado"<em>.</em> Y es ahí, en lo visto, lo aprendido y lo soñado, donde se funda el título de esta reseña: celebración de la experiencia. Porque aunque todas las lluvias sean la misma tormenta no todo el mundo sabe sacarle jugo poético a los chaparrones de la vida. Javier Bozalongo sí. Celebrémoslo.</p><p><em>*Alejandro Pedregosa es escritor.</em><strong>Alejandro Pedregosa</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Pedregosa]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Celebración de la experiencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Micros maestros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/micros-maestros_1_1158319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aba3d9c1-033e-475e-9d76-aa3671c8c005_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Micros maestros"></p><p><strong>Confesiones de una moscaJulia Otxoa</strong><em>Confesiones de una mosca</em></p><p><strong>MenoscuartoPalencia2018</strong></p><p>  </p><p>Con  un prólogo de <strong>Luis Mateo Diez </strong>sobre las fabulaciones actuales y el papel de <strong>Julia Otxoa</strong> en ellas, la editorial Menoscuarto publica un libro de microrrelatos de esta mujer polifacética que escribe poesía y narrativa, además de ser artista gráfica.</p><p>Leer un libro de micros es difícil, no se puede hacer de un tirón, salvo que sean malos. No es este el caso, así que he tardado para ir degustando cada uno, significados, estilo, punto de vista del narrador, lo que cuenta, lo que entrevé...  y en todos ellos la mirada cáustica. Lo que nos ofrece la autora es todo un corolario donde pretende abordar una visión global del mundo que nos rodea, con un punto de vista del reverso humano. Algunos de ellos son redondos, estudiados, milimétricos, donde no sobra ni falta una coma. Defecto mío, lo confieso, que por lo general, suelo hacer enmiendas a lo leído (yo lo hubiera hecho así, esto lo hubiera quitado, le falta esto otro, le sobra lo demás) y, en cambio, con los microrrelatos de Julia Otxoa he vuelto a ellos una y otra vez pensando en cómo lo ha hecho, cómo me ha llevado al final, cómo cumple las reglas del género, con un principio que engancha, tensión en el relato y un requiebro al final que hace saltar todo por los aires. Son 100 páginas que contienen 55 relatos, 55 historias que, como se dice en la contraportada, aparecen con un rasgo kafkiano, una herencia esperpéntica, donde luce el surrealismo, el humor y lo absurdo. No es poco.</p><p>Microrrelatos escritos en primera, en segunda y en tercera persona, que de todo hay, con un punto de vista que a veces sobrevuela sobre la historia y en otras es como el sabio de la tribu, el chamán o la mujer alrededor de la hoguera contando la historia; hay microrrelatos distópicos, sí, y lo consigue, en poco menos de página y media; microrrelatos por donde pasean moscas, vacas, asnos, aves, leones, moluscos, besugos, corderos… todo un bestiario. Hay microrrelatos fantásticos  pero también microrrelatos poéticos, donde nos plasma el otro mundo que también existe y que a veces nos empeñamos en ocultar, como "Hombre y niño", donde ambos, al llegar a la noche, se suben al globo que lleva el niño y se pierden en un cielo despejado de estrellas. El más corto de todo el libro, "Niño anzuelo", dice así:</p><p>  </p><p> Pero mis favoritos son los relatos que considero distópicos: "Oficina de empleo", donde los personajes, en busca de un trabajo, son capaces de donar un pulmón, un riñón, o el órgano que haga falta con tal de conseguirlo, hasta convertir la oficina en un amasijo de órganos; o "Anochecer en la ciudad"<em>,</em> donde el jefe se dedica a decapitar a sus empleados con las persianas; o "Limpieza de oficinas"<em> </em>y "Cita en la embajada", una crítica a occidente ante la negativa a acoger emigrantes o asilados; o "Extravío", donde plasma la confusión en ciudades que ya nos son ajenas, donde el caos impera y termina por convertirnos en extranjeros a todos y consigue en página y media concentrar una distopía completa; o "Decorados", que tiene un principio espectacular: </p><p> También es reseñable "Un pequeño banquete" que empieza así: "La mujer se sacó el ojo izquierdo y friéndolo en la sartén se lo puso en un plato con patatas fritas a su marido". (No cuento los finales para que leáis el libro.)</p><p>En todos ellos encontramos, insisto, las bases del microrrelato. Para los amantes del género va a resultar un libro importante: con él se puede aprender mucho. Los lectores en general encontrarán un libro ameno y divertido, que les hará pensar y sonreír a partes iguales. La pulsión narrativa está garantizada, el enganche también. Y por supuesto, el pensar y volver al principio de nuevo para descubrirle el truco y la intención.</p><p>Recomiendo un acercamiento a Julia Otxoa y sus <em>Confesiones de una mosca</em>. Un disfrute.</p><p><em>*Carmen Peire es escritora. Su último libro, </em><strong>Carmen Peire</strong><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/cuestion-de-tiempo/" target="_blank">Cuestión de tiempo</a><em> (Menoscuarto, 2017).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Micros maestros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Formas de enseñar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/formas-ensenar_1_1158315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ba3ec41a-301d-4395-bac7-5ed299253ead_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Formas de enseñar"></p><p><em><strong>Todo lo que hay que saber sobre poesía </strong></em></p><p><strong>Elena Medel</strong></p><p><strong>ArielBarcelona2018</strong></p><p>He de admitir que llegué a este ensayo de <strong>Elena Medel</strong> (Córdoba, 1985) por un reclamo publicitario bien tramado. A partir de la pregunta “¿Sabías que…?” el creativo, si es que se llama así a quien diseña y echa a andar una campaña de <em>marketing</em> editorial, ponía la miel en los labios a quienes nos interesa el fenómeno poético en todas sus variantes. La estrategia es simple pero efectiva: ¿quién no quiere saber más o saberlo todo sobre poesía, como promete a su vez el título del libro?</p><p>De entre las cuestiones que se resaltaban en el anuncio sobre <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-todo-lo-que-hay-que-saber-sobre-poesia/247052" target="_blank">Todo lo que hay que saber sobre poesía</a> se decía, entre otras cosas, algo así como: “¿Sabías que el endecasílabo llegó a España tras la entrevista entre un embajador veneciano y un poeta castellano?”. Evidentemente, se refería a <strong>Andrea Navagero</strong> y <strong>Juan Boscán </strong>respectivamente, anécdota que personalmente ya conocía, pero que en el libro de Elena Medel queda perfilada con detalles sabrosos que están más acá de la erudición y más allá de lo que quizá se le supone a un lector de poesía medio.</p><p>Es precisamente en este medio camino, en ese equilibrio entre las alturas del especialista —¿filológicas?— y la tierra firme del simple aficionado a los versos donde se halla el tono de este ensayo; en el justo medio de la divulgación amena y rigurosa, algo que no siempre es fácil conseguir. En este sentido, la mayoría de los 50 capítulos que forman <em>Todo lo que hay que saber sobre poesía</em> responde a esta fórmula. Y digo la mayoría, porque en algunos, traicionando al reclamo publicitario y a la vocación totalizadora del título, se echa en falta algo más de carne en el asador, algo más de profundidad, especialmente en los dedicados a las cuestiones más técnicas de la poesía como los que tratan sobre el ritmo, la métrica, el verso… donde la información que se aporta en muchas ocasiones no va mucho más allá de la que aporta cualquier manual al uso de 1º de ESO. Si, como se argumentaba también en otro momento del anuncio que me subyugó, con este libro cualquiera dispondría de las herramientas básicas necesarias para estar pertrechado con ciertas garantías ante la escritura de un poema, doy fe de que se queda corto, ya que solo se anuncian y se enuncian unos cuantos principios demasiado elementales.</p><p>O quizá lo que sucede es que las expectativas que crea el reclamo publicitario son excesivas, porque la autora no aspira a tanto, sino solo al tanteo, a la inoculación del virus de la poesía en el lector para que este, si así lo decide posteriormente, recorra su propio camino, su propia indagación que lo llevará muy probablemente a completar por sí mismo la senda que le han abierto las pistas dejadas por Elena Medel en <em>Todo lo que hay que saber sobre poesía</em>.</p><p>Pero no solo de poesía <em>stricto sensu </em>se habla en el libro o, dicho de otro modo, no solo del concepto tradicionalmente aceptado sobre este género, porque en el ensayo que propone Elena Medel hay un diálogo muy evidente y sano entre lo que ha sido, es y probablemente será la poesía. Además esta es abordada no como expresión literaria sin más, sino en su conversación con otras artes, con otras expresiones que podríamos calificar como parapoéticas e incluso con su realidad algorítmica que apunta al futuro, en especial en los capítulos finales.</p><p>Esta inclinación al desborde temático, esta tendencia a romper en cierto sentido las expectativas del lector respecto a la imagen canónica del fenómeno poético tiene su correlato en el diseño del propio libro, que sobrepasa también formalmente el concepto tradicional de ensayo. El objeto-libro que tenemos en las manos se acerca deliberadamente al formato de la página web con sus citas entrecomilladas, a la manera de los ladillos de los periódicos, sus entradillas en negrita, también de ascendencia periodística, sus párrafos independientes destacados en fondo gris, sus síntesis en una sola frase y en letra destacada que intenta recoger el contenido de cada capítulo a modo de cierre,… La lectura pierde, pues, su continuidad, lo cual podría suponer la dispersión de la atención del lector, pero esto queda resuelto por la conexión íntima de las diferentes secciones en las que se divide la página.</p><p>Finalmente, quizá también en esta línea de alterar lo canónico, es de agradecer la presencia, cada vez que la autora encuentra la oportunidad, de ejemplos de poesía femenina en un contexto literario donde tradicionalmente han predominado las voces masculinas. Aparte de los nombres de poetas conocidas y reconocidas como <strong>Safo</strong>, <strong>Sylvia Plath</strong>, <strong>Anne Sexton</strong>, <strong>Alejandra Pizarnik</strong> o <strong>Sor Juana Inés de la Cruz</strong> y del capítulo 32 dedicado expresamente a "La poesía femenina", llama positivamente la atención la reivindicación de autoras prácticamente olvidadas –o borradas— de la historia de la poesía como <strong>Margarita Ferreras</strong>, <strong>Lucía Sánchez Saornil</strong>, <strong>Andrea Luca</strong> o <strong>Garsenda de Provença</strong>, por poner solo unos pocos ejemplos de las decenas que aparecen en el libro.</p><p>Es una lástima que en la publicidad contratada para promocionar <em>Todo lo que hay que saber sobre poesía </em>no se haya insistido más en el carácter sanamente rompedor que Elena Medel ha querido imprimirle. Creo que el ambiente poético actual está lo suficientemente maduro como para apostar por un ensayo sobre poesía diferente, sin complejos, limítrofe y feminista. Saber está muy bien, pero hay muchas formas de enseñar.</p><p><em>*Juan Carlos Sierra es profesor de Literatura.</em><strong>Juan Carlos Sierra</strong></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Carlos Sierra]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Convivir con Picasso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/convivir-picasso_1_1158312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/deb7f6da-4519-4811-a2f8-00c14b4480d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Convivir con Picasso"></p><p><strong>Picasso. Retratos y recuerdosJaime Sabartés</strong><em>Picasso. Retratos y recuerdos</em></p><p><strong>Edición de Rafael Inglada, prólogo de Marilyn McCully</strong></p><p><strong>Confluencias / Fundación Picasso-Museo Casa NatalMálaga2018</strong></p><p>  </p><p>Estamos ante uno de los libros imprescindibles para conocer ciertos aspectos de la personalidad y de la obra de <strong>Pablo Picasso</strong>. El propio artista animó a su secretario, <strong>Jaime Sabartés</strong>, para que publicara este libro que ahora reedita Confluencias, en colaboración con la Fundación Picasso-Museo Casa Natal de Málaga, y en una cuidadísima edición del poeta e investigador <strong>Rafael Inglada</strong>, especialista en Picasso (<em>Picasso antes del azul. Documentos familiares e inéditos</em>, 1995, la antología de escritos de Picasso que publicó la Fundación Málaga o el más reciente <em>500 españoles y Picasso</em>, 2014), pero también en <strong>Federico García Lorca</strong> (véase su edición, en 2017, de las entrevistas del poeta granadino en la editorial Malpaso: <em>Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas</em>). El libro se publicó por primera vez en francés (1946), con el título <em>Picasso. Portraits et souvenirs</em>. Ya en 1953, la editorial madrileña Afrodisio Aguado dio a conocer la versión española que ahora se reedita.</p><p>Estos “retratos y recuerdos” se sitúan en dos épocas diferentes y bien definidas. La primera, entre los años 1899 y 1904, transcurre entre Barcelona y París; en 1899 se conocen Picasso y Sabartés, y los dos se mueven en el ambiente artístico barcelonés, visitan asiduamente Els Quatre Gats y realizan varios viajes a París, con una marcada preferencia por el barrio de Montmartre y sus cabarets (Le Lapin Agile, Moulin Rouge). En 1904, Jaime Sabartés viaja a Guatemala, donde vivía su tío <strong>Francesc Gual Oromí</strong>; en este país permanecerá hasta 1927, cuando se traslada a Montevideo antes de regresar a París. La segunda época se inicia en 1935. En noviembre de ese mismo año, Picasso le propone a Sabartés que sea su secretario y le confía el manejo de sus asuntos personales, incluyendo aspectos de su complicada vida amorosa. A causa de un desacuerdo –no se sabe en qué consistió, Sabartés no lo aclara—, la relación entre ambos se interrumpe desde enero de 1937 hasta noviembre de 1938: por eso no existen alusiones a la realización del <em>Guernica</em> en la primavera de 1937. A partir de ese reencuentro, Sabartés continuará ejerciendo como secretario de Picasso hasta poco antes de su muerte, ocurrida en 1968. Gracias a la donación del legado de Sabartés fue posible la creación del Museo Picasso de Barcelona.</p><p>Sabartés escribió este libro en Royan, entre 1940 y 1941, al inicio de la Segunda Guerra Mundial; en esa época, Picasso alternaba la residencia en París con temporadas en esa localidad costera, y el relato termina prácticamente con la entrada de las tropas alemanas en Royan, el 23 de junio de 1941. En la edición española de 1953 se hace constar que no es un libro sobre la pintura de Picasso, sino un testimonio de amistad: “Es sencillamente su vida, contada con naturalidad como cuando se comenta en charla de amigos”. Y el propio Sabartés se refiere a la dificultad de la escritura del libro: “No es que falte tiempo para hablar, ni que yo carezca de paciencia; pero no hay manera de encajar lo uno y lo otro en el traqueteo de la vida de mi amigo. Por ese motivo tengo que apuntar los detalles que van cayendo, sin orden ni concierto, uno un día, otro el de más allá (…), y por eso este relato no tiene ilación”. El modo de conversar que tenía Picasso no ayuda mucho: “Su espíritu pasa tan fácilmente de una cosa a otra que cuesta gran trabajo contenerlo o hacerlo volver sobre sus pasos”. Sobre esta discontinuidad construye Sabartés su relato, que intenta poner orden en las evocaciones desordenadas de Picasso, “revueltas –escribe Sabartés— a veces con ideas extrañas”. No consigue que el pintor le proporcione muchos detalles acerca de su infancia en Málaga, más allá de su aversión a la escuela y del apego a la figura paterna, o de la posterior estancia en La Coruña. Sí que se extiende en los recuerdos comunes de la experiencia en Barcelona durante los primeros años del siglo XX y de la difícil supervivencia en París, donde Picasso se establece definitivamente y donde ambos personajes se reencontrarán a mediados de la década de los treinta.</p><p>Cabría recordar que 1935 es un año bastante conflictivo para el pintor malagueño. Es cuando se produce el divorcio de su primera mujer, <strong>Olga Koklova</strong>, y también cuando nace su hija <strong>M</strong>aya, fruto de la relación con <strong>Marie Thérese Walter</strong>. Picasso había comenzado a escribir en abril de 1935 y Sabartés dedica mucha atención a esta nueva actividad, dejando claro que Picasso no respetaba normas ortográficas ni sintácticas, como se ve en este fragmento. “Cuando le hago observar que ha dejado escapar algunos errores de ortografía, sin inmutarse me contesta: — ¿Y qué? Por los errores se conoce la personalidad, hombre… Si me pongo a corregir las faltas de que me hablas, de acuerdo con unas reglas que no tienen nada que ver conmigo, lo mío se perderá en la gramática que no asimilé. Preferiría hacer una a mi antojo que meter mis palabras en reglas que no me pertenecen”. También se habla del proyecto de publicación de los escritos de Picasso que tenía<strong> Ambroise Vollard</strong>, un arriesgado proyecto que se hundió definitivamente con la muerte del conocido marchante en julio de 1939. Abundan también, en el relato de estos años, las reflexiones sobre arte, sobre las academias, los críticos de arte, las teorías y las escuelas: Sabartés insiste siempre en la poca afición que tuvo Picasso por construir teorías acerca de la creación artística.</p><p>Rafael Inglada ha llevado a cabo una edición impecable del libro de Sabartés. Ha incorporado muchísimas notas, muy necesarias para que el lector sepa de quién se está hablando (a veces, se trata de personajes que hoy resultan muy desconocidos). También encontramos dos poemas rescatados de Sabartés (muy reveladores de su proximidad al decadentismo de finales del XIX), un resumen cronológico de los datos contenidos en el libro, así como una cronología de Sabartés, una bibliografía de obras citadas y un índice onomástico. En resumen, un trabajo minucioso, perfeccionista, que facilita el acercamiento del lector a esta obra hasta ahora inaccesible.</p><p><em>*Antonio Jiménez Millán es poeta y profesor de Literatura. Su último libro, </em><strong>Antonio Jiménez Millán</strong><a href="https://www.editorialrenacimiento.com/antologias/1742-ciudades.html" target="_blank">Ciudades</a><em> (Renacimiento, 2017). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Jiménez Millán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Convivir con Picasso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Pintura,Pablo Ruiz Picasso,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morder el barro y ser belleza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/morder-barro-belleza_1_1158308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Fue en Madrid, en Mujeres y Compañía, hace un par de semanas. Llegué tarde (la verdad es que no es habitual en mí, pero Santander está muy lejos, hace años que no conduzco y los transportes públicos no siempre funcionan bien), la librería estaba iluminada por la multitud de mujeres (algunos hombres, pocos) y <strong>Nieves Muriel</strong>, de pie, recitando un poema (del libro <em>Ser palabra desnuda</em>  de <strong>Ángela Figuera Aymerich</strong>) que me puso la piel de gallina.</p><p>El evento (un taller poético) estaba convocado por Genialogías, asociación de mujeres poetas a la que pertenezco y en la que he comprendido y sentido la sororidad como un privilegio. Mi tocaya (ella dice que  hasta ahora solo se ha dedicado a estudiar —tres carreras universitarias— pero creo que a algo más, también) es una joven poeta que (entre otras actividades) imparte la asignatura El día que estrené el vestido verde. Poesía española del siglo XX en el Centro de Investigación DUODA, Universidad de Barcelona, y lee-canta los poemas de una forma que subyuga a quien escucha (sobre todo, claro, si son poemas tan impresionantes como los de Ángela). Por eso, compré <a href="http://www.sabinaeditorial.com/catalogo/ser-palabra-desnuda-de-angela-figuera-aymerich/" target="_blank"><em>Ser palabra desnuda</em></a><em>,</em> editado por Sabina editorial, y al llegar a la casa de Madrid lo leí de un tirón (como no se debe leer la poesía), devorando cada verso, tiritando tras cada mensaje, suplicando que aquella sensación no se acabase nunca. Después, lo he leído más despacio, algunos poemas repetidamente: enorme.</p><p>  </p><p>¿Qué quién es Ángela Figuera Aymerich (1902-1984)? No la conoces, ¿verdad? Ese es un mal muy común, porque a ella le pasa lo mismo que a muchas magníficas poetas (de antes y ahora, del 27 y de todas las generaciones poéticas) ignoradas, que estamos intentando rescatar quienes creemos en la buena poesía, sin distinción de género. La de Ángela tiene la virtud de sobrevivir a su tiempo y creo que por eso se cuela en algún rincón de las entrañas en el que se siente la vida, la verdadera esencia del devenir poético de una mujer, poeta —“Mi sangre, zumo denso circulando / por todos mis poemas”—, que lanza su mensaje de rebeldía, sin fisuras: “Eva quiso morder en la fruta. Mordedla. / Y cantad al destino de su largo linaje / dolorido y glorioso. Porque, amigas, la vida / es así: todo eso que os aturde y asusta”. No pueden estar más de actualidad estos versos, no pueden ser más oportunos, cuando las manadas andan sueltas y los jueces no ven la barbarie en sus actos, dejando solas a las víctimas de sus dentelladas. Ella se pregunta y yo también: “¿Qué hacer con este barro que me llena las manos?”. Porque algo hay que hacer para seguir siendo personas (hombres o mujeres) diferentes pero con el derecho de ser tratadas como iguales.</p><p>Me sigue emocionando la libertad, esa palabra manida que, sin embargo, adquiere un sentido universal y revolucionario, cuando ella afirma: “Me he declarado libre contra el tedio y la duda”. Cuánta fuerza verdadera en sus versos: “Difícil es salir del agujero / de un túnel sin estrellas ni bombillas. / Difícil es llegar a las orillas / de tanta sangre y tanto estercolero”. Es el primer cuarteto de un soneto duro, descorazonar y sin embargo hermoso, muy hermoso.</p><p>Se pregunta sin ambages: “¿Quién es esta que soy? ¿Perfil tan solo?”. Yo contesto que es una gran poeta, sin complejos, sin miedo, con valentía ante el mundo difícil en que vivió, amó y lucho. En el poema “Desarmada” se define: “Y soy una mujer. Apenas algo. / Carne desnuda, sola, desarmada”. ¿Seguimos estando solas? Emocionada por la enorme afluencia de mujeres muy jóvenes en las concentraciones de los últimos días, afirmo que no, que no estamos solas, ya nunca lo estaremos.</p><p>A causa de la censura franquista, tuvo que publicar <em>Belleza Cruel</em> en México (1958). Como afirma <strong>Carmen Oliart</strong> en el prólogo de <em>Ser palabra desnuda</em>, “con su poesía y su personalidad tendió puentes entre generaciones y entre poetas de un lado y otro de la península y del océano. (…) Sin espavientos, diciendo verdades, pegada a la gente y a la tierra desde su ser de mujer y madre; con humildad y quitando importancia a la tarea de ser poeta”.</p><p>Ser poeta, existir dentro de la palabra, comprender el tiempo, el espacio, la realidad en la que vives, sentir que puedes tocar con la yema de los dedos la libertad que fluye por tus venas y ser rebelde para no claudicar ante tanta injusticia. Gritar con fuerza, al amor, a la vida. Pues eso, porque a mí, lo mismo que a Ángela “más de un día me duele ser poeta. Me duele / tener labios, garganta, que se ordenan al canto”. Y sin embargo sigo, no puedo dejar de seguir escribiendo poesía, prosa (porque yo, aunque no lo creáis, nací muerta), desde el profundo respeto a la palabra y a las personas que la aman, para poder morder el polvo y ser belleza.</p><p><em>*Nieves Álvarez Martín es escritora, poeta y artista plástica.</em><a href="http://www.nievesalvarezmartin.com" target="_blank">Nieves Álvarez Martín</a></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Nieves Álvarez Martín]]></author>
      <media:title><![CDATA[Morder el barro y ser belleza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura,Feminismo,Poesía,Poetas,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demasiado tarde, demasiado pronto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/tarde-pronto_1_1158304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c159e88c-ec51-477d-8137-4a7ba1ea303e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Demasiado tarde, demasiado pronto"></p><p><em>Publicamos la nota previa a la compilación de las  novelas que forman </em>Trilogía de la Transición<em>, de José Manuel Benítez Ariza, publicada por Dalya en 2018. El 11 de mayo a las 20h la presenta en la librería Sin Tarima (calle Magdalena, 32), junto a Andrés Trapiello.</em><a href="http://sintarima.com/evento/trilogia-de-la-transicion-de-jose-manuel-benitez-ariza/" target="_blank">la presenta</a></p><p><em>__________________Trilogía de la Transición</em></p><p> fue la denominación informal o nombre de taller con el que di en referirme al conjunto de narraciones que componen esta novela triple, publicadas respectivamente como novelas exentas en 2009, 2010 y 2011. Aquel título informal para denominar lo que no lo tenía trascendió a algunas reseñas e incluso a algún faldón publicitario, de tal modo que ahora, cuando quizá me sería útil encontrar uno mejor para la totalidad, no se me ocurre otro.</p><p>No negaré, de todos modos, que este título sobrevenido no me disgusta: es aliterativo,  al modo en que lo son muchos títulos ingleses —<em>Nicholas Nickleby</em> de <strong>Dickens</strong>, por ejemplo— y hace referencia a la amalgama que une las tres historias, al hecho de estar trazadas como en claroscuro sobre un fondo histórico reconocible.</p><p>Cuando se hace mención de la Historia en referencia a una novela, siento de inmediato el impulso de ponerme en guardia. No tengo nada contra la "novela histórica" como tal, pero huyo de ella, como huyo también de las películas en las que los actores han de ir disfrazados con casaca y peluquín. Es un prejuicio, lo sé, pero también un modo de obedecer a mi propia intuición de cuáles son los resortes que me mueven a escribir. Al impulso general de contar historias, que es lo que debe animar a cualquier novelista que se precie, quisiera yo añadir el matiz de que las historias que a mí me interesa contar obedecen al prurito de poner en orden toda esa confusa mezcla de recuerdos, referencias y vago sentido de identificación con una época que nos permite reconocernos y explicarnos: en qué medida ese conjunto de rasgos por los que llegamos a identificar un periodo de tiempo particular son perceptibles e incluso reconocibles por quienes lo han vivido; o si, por el contrario, somos sólo meros espectadores distantes e inconscientes de todo eso que los historiadores del futuro decidirán que caracterizó nuestro tiempo.</p><p>  </p><p>Hay por ello también una cierta ironía en el hecho de llamar a esta triple novela <em>Trilogía de la Transición</em>. En los distintos episodios que la componen, cierto, los rasgos generales del momento histórico parecen tener algún peso en determinadas actuaciones de Juanma, el protagonista. Pero no hay que olvidar que éste, por edad, por razones de crianza y origen e igualmente por cierto difuso individualismo muy de época también, actúa casi siempre como una figura despegada del telón de fondo sobre el que ha de moverse. Sus intereses, como se verá, están mucho más apegados a lo inmediato. Juanma no lo sabía aún, pero pertenecía ya al primer estrato de ese sesenta por ciento de la población actual —y el dato es de hoy mismo, noviembre de 2017, cuando reviso estos textos para su primera edición unitaria— que no tuvo ocasión de votar la actual Constitución, aprobada en referéndum en 1978, el año en cuyas semanas finales transcurre el argumento de <em>Vida nueva</em>, el episodio central de esta <em>Trilogía</em>. De todos esos involuntarios excluidos de un consenso que todavía hoy se considera vigente, unos lo fueron por no haber nacido aún y otros, como es el caso de nuestro personaje, por no haber cumplido los dieciocho años que una disposición legal aprobada muy poco antes de la celebración del referéndum establecía como edad mínima para votar.</p><p>No es que la vida cambiara de la noche a la mañana tras la celebración de aquel referéndum: en las semanas siguientes, e incluso en los meses posteriores —por no hablar de efectos a más largo plazo—, muchas inercias que tenían su origen en el periodo anterior persistieron e incluso tuvieron graves consecuencias: lo que se cuenta en <em>Vida nueva</em>, que es una reelaboración de hechos reales documentados en la prensa local del momento, fue sólo un reflejo anecdótico y periférico de una situación general todavía ambigua y muy crispada por la acción indiscriminada de la violencia política. Es sólo un ejemplo, extrapolable quizá a otros hechos de los que se da cuenta en los otros episodios.</p><p>Pero mentiría si dijera que aquellas tres historias consecutivas pretendían demostrar alguna tesis o presentarse como símbolos de un sentir generalizado. Por el contrario, si algo tuvo claro su autor, era que se referían a un individuo particular y no a un arquetipo; y que su verdad era la que rige para los comportamientos individuales, y no la lógica que se quiere encontrar en las actuaciones colectivas. Estaba claro —o yo, al menos, creo que fui consciente de ello casi desde el momento mismo en el que redacté las primeras páginas de <em>Vacaciones de invierno</em>, el episodio inicial de mi narración— que mi mirada no iba a plegarse al tono de relato triunfal que ofrecían las crónicas más o menos institucionalizadas que los medios de comunicación han venido divulgando hasta hoy mismo: ni eso, ni tampoco la nostalgia impostada de la serie de televisión <em>Cuéntame</em>. Modestamente, creo que estas novelas exploraban un territorio nuevo y buscaban una perspectiva distinta. Apelaban a la experiencia personal de muchos individuos de una generación, la del protagonista, que no terminaban de sentirse representados en aquel relato altisonante ni hacían suya esa nostalgia inducida; pero que, a diferencia de quienes vinieron después, sí tienen de ese tiempo el recuerdo nítido que cabe esperar de quienes alcanzaron a vivirlo con plena conciencia, aunque fuera desde la mirada de un niño o un adolescente.</p><p>Seguramente no ha habido generación sobre la faz de la tierra que no haya pensado que llegó a esta vida demasiado tarde o demasiado pronto para según qué cosas. En eso no creo que la de Juanma —la mía— sea una excepción. Pero sí está claro que esta conciencia de asincronía —discúlpeseme el palabro— no afecta ni mucho menos a todo el mundo ni tiene los mismos rasgos en todas las épocas. De ahí que uno crea que este relato obedece a una necesidad: la de explicar un modo particular de sentirse integrante de una generación, como todas, más o menos desubicada o perdida.</p><p>No hay nada trágico en ello, por más que, en el encrespado debate político de hoy, haya quien quiera agitar la bandera generacional para rechazar un marco institucional que se considera ya sobrepasado o caduco. Pero tampoco está claro que esas nuevas banderas coyunturales ofrezcan a los muchos Juanmas que todavía sobreviven y tienen algo que decir algo parecido a una ocasión de resarcirse de esa particular conciencia de desarraigo.</p><p>Por ello, quizá, me parece oportuno que estas historias vuelvan a la luz y lo hagan en un formato que ponga en valor su esencial unidad y su pertinencia como episodios del pasado cercano de un hombre de hoy. Leídas de este modo, no son tres narraciones desconectadas, sino el planteamiento, nudo y desenlace de una sola historia de formación y crecimiento —de "transición" personal, por tanto—. Combinan, como sólo le es dado hacer a la ficción narrativa, decenas de acontecimientos tomados directamente de la realidad fielmente documentada o amorosamente recordada, pero lo hacen con el designio claro de componer un argumento en el que el autor quisiera que ninguno de sus informantes o confidentes se sintiera indiscretamente aludido, ni que ninguna de las fuentes utilizadas se viera manipulada o torcida. La verdad de la literatura es otra. Releyendo estos textos —no suelo hacerlo con mis libros ya publicados— de cara a su reedición, me ha parecido que esa verdad sigue siendo palpable y quizá incluso haya adquirido con el tiempo algún matiz nuevo de sentido.</p><p>Ofrecerlos al lector justo cuarenta años después de que ocurrieran los hechos que se cuentan en <em>Vida nueva</em>, su episodio central, y de que se aprobara en referéndum la actual Constitución no deja de resultar extrañamente gratificante. Cada uno celebra sus efemérides íntimas como puede y sabe. A mí me alegra hacerlo en compañía de una nueva promoción de lectores que intuyo ya más comprensivos, más cercanos o mejor predispuestos hacia una novela que podría ser, quizá, la de cualquiera de ellos. </p><p><em>Puerto Real, noviembre 2017</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Benítez Ariza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Demasiado tarde, demasiado pronto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura española,Los diablos azules número 108]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Benítez Ariza por Benítez Ariza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/benitez-ariza-benitez-ariza_1_1158297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/57c6ea61-ce27-41cb-84db-25b6b9edcdf5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Benítez Ariza por Benítez Ariza"></p><p><em>Juanma anda por los cincuenta y tantos, José Manuel cumple 55. Juanma es un adolescente cuando comienza la Transición, igual que José Manuel. Juanma vive lejos del Madrid que sale en las noticias, José Manuel es de Cádiz. El primero es el protagonista de </em>Trilogía de la Transición<em> (Dalya, 2018), el segundo es su autor. Benítez Ariza (Cádiz, 1963), colaborador de </em>infoLibre<em>, ha publicado al mismo tiempo su poemario </em><a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1818" target="_blank">Arabesco</a> <em>(Pre-Textos): dos maneras de mirar a lo cotidiano. En esta autoentrevista, el autor se pregunta sobre este proyecto narrativo dispuesto a mirar al pasado sin nostalgia, como lo hará en su presentación en Madrid, el 11 de mayo a las 20h en la librería Sin Tarima (calle Magdalena, 32), junto a Andrés Trapiello. Continuamos así con esta serie, en la que han participado autores como Eduardo Mendicutti y Andrés Neuman. </em><a href="http://sintarima.com/evento/trilogia-de-la-transicion-de-jose-manuel-benitez-ariza/" target="_blank">su presentación en Madrid</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/06/autoentrevista_eduardo_mendicutti_81382_1821.html" target="_blank">Eduardo Mendicutti</a><a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/04/20/andres_neuman_por_andres_neuman_81914_1821.html" target="_blank">Andrés Neuman</a></p><p>_________________</p><p><strong>Pregunta. Ha publicado simultáneamente un libro de poemas –Arabesco– y una triple novela –Trilogía de la Transición–. A simple vista, son libros muy diferentes, por no decir opuestos. ¿Qué tienen en común?Respuesta</strong><em>Arabesco</em><em>Trilogía de la Transición</em></p><p>. Digamos que <em>Arabesco</em> desarrolla una especie de teoría de la mirada sensible, aplicada al entendimiento de las cosas cercanas; y que la <em>Trilogía</em> viene a ser un caso práctico en el que se pone a prueba la eficacia de ese modo de mirar, aplicado al pasado inmediato y a las circunstancias de la biografía de un personaje al que, como al yo poético, se le presupone que tiene algo en común con el narrador, por más que convenga no confundirlos.</p><p><strong>P. La Transición española ha sido elevada a la categoría de mito de nuestra historia moderna, aunque en los últimos años han empezado a cuestionarse ciertos aspectos de este proceso. ¿Cómo la vivió Juanma, el joven protagonista de Trilogía de la Transición?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/05/09/ni_transicion_ejemplar_regimen_del_82603_1026.html" target="_blank">cuestionarse ciertos aspectos</a></p><p><strong>R</strong>. Desde la inconsciencia, que es como vivimos casi todo lo que nos ocurre. Sólo que esa inconsciencia, esa imposibilidad de contemplar lo inmediato con la debida perspectiva, adquiere valor cuando, al intentar incorporarla a una narración, se convierte en garantía de que ésta no va a derivar hacia esquemas preconcebidos.</p><p>Por otra parte, a Juanma no dejan de llegarle retazos del relato oficial que se va haciendo de los acontecimientos del momento: desde la crónica periodística –pautada, por cierto, por las referencias constantes a los atentados terroristas, tan frecuentes entonces– a los discursos políticos, pasando por las determinaciones de la moda y la cultura de masas. De alguna manera, la novela en su conjunto explora la permeabilidad de Juanma a esos rasgos del tiempo histórico que le ha tocado vivir desde la condición, no de protagonista activo, como lo fueron quienes tenían ya edad o posibilidad de participar en los hechos políticos, sociales y culturales que se estaban produciendo, sino desde una cierta posición rezagada, que con los años llega a traducirse en una clara conciencia de extrañamiento. No es seguro que el Juanma de hoy se cuestione el valor de la Transición y sus logros; pero sí es indudable que los ha asimilado a su bagaje formativo desde una cierta conciencia marginal: por su edad, por su lejanía geográfica de los centros decisivos y por su propia personalidad.</p><p><strong>P. En estas historias no encontramos ni nostalgia ni añoranza; tampoco crítica feroz ni rencor. ¿Cuál diría usted que es el tono general de esta obra? ¿Qué aporta a otros relatos, históricos o no, de esta época?</strong></p><p><strong>R</strong>. Esta triple novela no se hubiera escrito si uno no hubiera tenido la certeza de que el relato de ese tiempo que en ella se ofrece no es distinto –no digo ni mejor ni peor– de otros que se han publicado hasta ahora. Resulta llamativo volver la vista atrás a los cincuenta y tantos años, que es la edad que Juanma tendría ahora, y comprobar que se ha vivido en un tiempo histórico que ha dado lugar a una crónica oficial –la que ofrecen, por ejemplo, los documentales de <strong>Victoria Prego</strong>– que en absoluto coincide, en su pretensión de relato épico protagonizado por figuras casi providenciales, con la conciencia de precariedad, desorientación y falta de perspectivas que acusan el propio Juanma y sus compañeros de aventuras. O que, llegada la ocasión de la nostalgia –la que se explota casi sin pudor en alguna que otra serie televisiva de ficción–, alguien como Juanma tampoco encontraría motivos para ceder sin más a la mera añoranza.</p><p>Creo que el relato más difundido de la Transición –y sus equivalentes en la ficción narrativa– lo han hecho quienes la protagonizaron desde posiciones relevantes o quienes, sin haberla vivido, la han puesto en cuestión por un simple prurito de rechazo generacional u oportunidad política. Y es indudable que hay toda una generación, la de Juanma, que se quedó en medio.</p><p><strong>P. Trilogía de la Transición es una obra coral en la que los personajes están construidos con retazos de otras muchas personas reales con las que alguna vez se cruzó usted a lo largo de su vida. Es además una obra en la que lo autobiográfico tiene mucho peso. ¿Cree que Juanma se cambiaría por algún otro personaje de la novela?</strong></p><p><strong>R</strong>. La Trilogía tenía que ser coral o no ser… Juanma es básicamente un observador curioso y cada vida que se le pone por delante le ofrece un enigma que desvelar. Por otra parte, su tiempo se presta mucho al reparto generacional de papeles y actitudes: desde el optimismo acrítico de la generación de sus padres al nihilismo juvenil, pasando por periodos en los que los más jóvenes remedan miméticamente las actitudes de quienes van por delante. Hay momentos en la Trilogía en los que a Juanma le habría gustado tener al menos cinco años más; y otros en los que, por su desubicación, desea para sí la capacidad de sintonía con los nuevos tiempos que detecta en algunos coetáneos suyos más despiertos o mejor informados. En ese aspecto, el deseo de ser otro es casi una constante en él; aunque también posee esa especie de terco orgullo de quienes se atrincheran en sus inseguridades para defender a toda costa su individualidad.</p><p><strong>P. ¿Crees que con la publicación de esta trilogía cierras un ciclo en tu obra narrativa?</strong></p><p><strong>R</strong>. Sin duda. No tendría sentido seguir sumando novelas escritas en la misma clave. Las que componen la Trilogía constituyen el planteamiento, nudo y desenlace de la historia que quería contar y que doy por terminada. Los proyectos narrativos que tengo para el futuro son de naturaleza muy distinta y sin duda incorporarán rasgos procedentes de mis experimentos diarísticos y otros modos de narración no convencional.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Benítez Ariza]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Benítez Ariza por Benítez Ariza]]></media:title>
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