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    <title><![CDATA[infoLibre - Los libros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/los-libros/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Los libros]]></description>
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      <title><![CDATA[‘Hamnet’, adaptación fallida y rutinaria de una novela esencial sobre el duelo y el genio creativo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/hamnet-adaptacion-fallida-rutinaria-novela-esencial-duelo-genio-creativo_1_2130046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6645505e-acb5-40fc-b9d6-1c748e4ac8af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Hamnet’, adaptación fallida y rutinaria de una novela esencial sobre el duelo y el genio creativo"></p><p>En la novela original de <em><strong>Hamnet</strong></em> nunca se menciona el nombre de <strong>William Shakespeare</strong>. Sí el de la mujer con la que estuvo casado, Anne Hathaway. O, mejor dicho, <strong>Agnes</strong>. Agnes es la protagonista total de <em>Hamnet</em> mientras la decisión de ocultar el nombre de su ilustre marido apunta a dispersar la atención de la lectura. Acaso podría agigantar el apellido de Shakespeare en su ausencia, afianzando el enigma de una figura que le pertenece <strong>a la historia de la literatura </strong>más que a esta novela como tal. Pero eso no era lo que quería hacer exactamente <strong>Maggie O’Farrell</strong>, autora del libro publicado en 2020 que <strong>Chloé Zhao lleva al cine</strong> cerca de un lustro después.</p><p>Lo que O’Farrell pretendía era apartar el nombre (y toda la resonancia aparejada) de un escenario donde tampoco iba a significar mucho. La firma de Shakespeare era indispensable en las obras que escribió; no así en <strong>un humilde hogar familiar fuera de Londres</strong> al que había desatendido para poder dedicarse a la creación literaria, sin apenas referirse públicamente a él. Se había limitado con discreción a enviar dinero a Stratford-upon-Avon, y poco más. Solo expresó algo parecido a un juicio sobre su vida familiar cuando, en el testamento, le dejó a Agnes <strong>“su segunda mejor cama”</strong>. </p><p>¿A qué venía un desplante así? Por fuerza, a que el matrimonio había sido mejorable. <em><strong>Shakespeare enamorado</strong></em> partía de ese gesto mezquino para imaginar cómo Will había tenido que encontrar el amor verdadero en Londres, en Gwyneth Paltrow, despreciando aún más a Agnes. Afortunadamente, esta intriga doméstica ha alumbrado reflexiones menos infames que <em>Shakespeare enamorado</em>, pues uno de los capítulos del <em><strong>Ulises </strong></em><strong>de James Joyce</strong> parte de la historia familiar del Bardo para probar a analizar su obra cumbre.<strong> </strong><em><strong>Hamlet</strong></em><strong>, cuál si no</strong>.</p><p>En ese capítulo Stephen Dedalus decía que<strong> “después de Dios, Shakespeare es quien más ha creado”</strong>. Tenía lugar un debate lleno de pasión aunque sobre todo inquisitivo al proponer el origen de <em>Hamlet</em> dentro de la vida privada de Shakespeare, humanizando por tanto a ese prodigioso ser demiúrgico. Se unía finalmente el nombre de Hamlet al de Hamnet —<strong>nombre intercambiables</strong>, como se afirma al inicio de la novela de O’Farrell y del film de Zhao—, y el príncipe de Dinamarca resultaba ser una enrevesada respuesta a <strong>la prematura muerte de Hamnet</strong>, uno de los tres hijos de William y Agnes. Nacía la tentación de leer <em>Hamlet</em> como <strong>expresión del dolor de Shakespeare</strong>. </p><p>El gran acierto de <em>Hamnet </em>es que retomaba esta lectura, pero <strong>con Agnes de protagonista</strong>. Su propósito no era tanto el desagravio histórico como formular una pregunta revulsiva: <strong>¿había merecido la pena escribir </strong><em><strong>Hamlet</strong></em><strong>?</strong> ¿Le había servido de algo a Agnes, recluida como ama de casa mientras su marido disfrutaba de una fama que en nada había de incumbirle? Como la protagonista tenía además un vínculo con la naturaleza reminiscente a <strong>la brujería</strong> —y, quizá, a otro personaje tan fundamental de las letras anglosajonas como la Merricat de <em>Siempre hemos vivido en el castillo</em>—, <strong>la fuerza discursiva</strong> de <em>Hamnet</em>, inevitablemente, se desbordaba. </p><p>La oposición William/Agnes iba más allá del <strong>privilegio masculino</strong> —según las condiciones socioeconómicas en que un genio creador podía efectivamente consumarse— para incrustarse en coordenadas incluso más atávicas:<strong> el medio natural frente a superestructuras humanas</strong>. Es desde este ámbito donde nos topamos con el primero de los múltiples problemas que arrastra la película de Zhao a la hora de adaptar la prosa de O’Farrell. Zhao, <strong>ganadora del Oscar por </strong><em><strong>Nomadland</strong></em>, es una cineasta evidentemente interesada en el paisaje, pero no tiene mucha idea de cómo ponerlo en diálogo con sus habitantes. Le cuesta describir las relaciones que establecen.</p><p>Es lo que explica que los planos de <em>Hamnet</em> estén bien compuestos —llenos de simetrías y un suntuoso tratamiento fotográfico colindante a <strong>la escuela tuitera del </strong><em><strong>One Perfect Shot</strong></em>—, mientras los personajes se mueven ortopédicamente por él. Estas carencias, que no han evitado aciertos previos de Zhao —tanto <em>Nomadland</em> como <strong>la muy reivindicable </strong><em><strong>Eternals</strong></em> son tratados sobre el extrañamiento frente a la inmensidad de los espacios—, vienen a ser catastróficas si hablamos de un personaje como Agnes. Que, sí, cuenta con una entregada interpretación de<strong> Jessie Buckley</strong>, pero que es incapaz de relacionarse con el medio natural. No es una bruja del bosque, <strong>sino una turista</strong>.</p><p>La puesta en escena de Zhao es<strong> terriblemente rígida </strong>y solo parece capaz de alumbrar una emoción genuina si la responsabilidad cae por entero sobre los intérpretes. Entonces Buckley y <strong>Paul Mescal </strong>(el susodicho Shakespeare) se ven acorralados, recurren a sus histrionismos para rascar <strong>la nominación al Oscar</strong>, y la historia avanza a golpe de <em>shock</em>. Algo ciertamente lamentable porque, en una decisión de guion de la que hay que responsabilizar a O’Farrell —ella misma ha coescrito esta adaptación junto a Zhao—, la trama de <em>Hamnet</em> se narra <strong>de forma escrupulosamente lineal</strong>. La película huye del amasijo de <em>flashbacks</em> de la novela apartándose al mismo tiempo de cualquier suspense y, sobre todo, de la capacidad para <strong>conectar ideas y conceptos alejados entre sí</strong>.</p><p><em>Hamnet</em> es <strong>una película planísima</strong>, en otras palabras. Lo bastante plana como para que el evento dramático fluya<strong> sin fricciones</strong> —por supuesto que ha de conmover, hablamos de un matrimonio que pierde a su hijo— y afiance unas satisfacciones primordiales, a las que ni un tratamiento ciertamente moroso del material literario va a obstaculizar. Como la historia es la que es, los actores son los que son y hay una pátina muy distintiva de academicismo, <em>Hamnet</em> podría haberse quedado en una adaptación de tantas<strong> sin imaginación alguna </strong>y sin opciones de retener entidad propia. Lo que pasa que, sí, al final<strong> traiciona abiertamente </strong>a la novela. Y es muy interesante la forma en que lo hace.</p><p>También posiblemente indignante y hasta ridícula, por cuanto pasa por ambientar una secuencia clave con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=InyT9Gyoz_o&list=RDInyT9Gyoz_o&start_radio=1" target="_blank"><em>On the Nature of Daylight</em></a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=InyT9Gyoz_o&list=RDInyT9Gyoz_o&start_radio=1" target="_blank"> de Max Richter</a>. Este tema musical lleva algo más de veinte años apareciendo en películas, series, anuncios y <strong>vídeos de YouTube</strong>. Es muy bueno, muy emocionante, y cuando irrumpe en <em>Hamnet</em> activa<strong> un mecanismo pavloviano</strong>: condiciona las lágrimas, independientemente de que la narración se lo merezca más o menos. Sin duda es un dispositivo cutre y una probable bancarrota artística para Zhao, al mismo tiempo que se ajusta como un guante a <strong>la dinámica que ha elegido manejar</strong> la película de <em>Hamnet</em>. Que ha confirmado desde el momento en que ha reconocido al personaje de Paul Mescal como William Shakespeare.</p><p>¿Mereció la pena <em>Hamlet</em>? ¿Fue suficiente como para que Agnes perdonara a William o como para que incluso ella, desde su analfabetismo y su insensibilidad artística, conectara con la grandeza de <strong>la gran obra del canon occidental</strong>? O’Farrell, como escritora, no lo sabe. Su novela se despliega sobre<strong> esa duda</strong>, permite que los sentidos se esparzan y que cada cual los ate como pueda, en función a su experiencia estética y su predisposición ante una cuestión compleja, capaz de hacer tambalear los cimientos según los cuales ha acostumbrado a entenderse<strong> la genialidad</strong>. Porque la genialidad siempre merece la pena, ¿no? Aunque solo sea porque va mucho más del genio que la emite.</p><p>El caso es que la literatura —que fue donde empezó todo— ha permitido enarbolar la duda. Ya que <em>Hamnet</em>, junto a las postalitas de Zhao y el uso trapacero de música registrada, parece querer reclamar titulares sobre el poder sanador del arte <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/chloe-zhao-conmueve-inteligente-adaptacion-hamnet-medita-duelo-sanador-arte_129_12720171.html" target="_blank">(y los ha conseguido)</a>, no hay tantas opciones. El modo en que se decanta por una de las vías es significativo, entonces, pues nos habla de <strong>distinciones casi ontológicas entre la literatura y el cine</strong>, o al menos un cine domesticado y hollywoodiense con vocación de masas —garante de que se vendan nuevos ejemplares de <em>Hamnet</em> con Buckley y Mescal en la portada—, consciente de los verbos que ha de movilizar.</p><p>La película de <em>Hamnet</em> es un artefacto problemático donde los haya no solo por su condición de <strong>adaptación-apisonadora</strong> y de reblandecedor de los cerebros del público —hay pocos grados de separación con <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/pelicula-semana/aplana-cautivo-mito-cervantes-cine-amenabar-frivola-comprension-historia_1_2060663.html" target="_blank">aquella estupidez que Amenábar estrenó sobre Cervantes</a> el año pasado—, sino por lo que implica sobre el linaje cinematográfico en que se inserta. Un linaje que no se permite la duda o el diálogo, pues solo puede decir que sí. <strong>Sí, sí</strong>. Valió la pena, los genios son genios, el arte es el arte. <strong>Un cine militantemente afirmativo en oposición a una literatura que duda</strong> mientras Agnes, como no podía ser de otra forma, se sigue quedando con la segunda peor cama.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 05:01:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alberto Corona]]></author>
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      <title><![CDATA[El libro que Dua Lipa ha convertido en un éxito 30 años después o por qué devoramos las distopías]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/libro-dua-lipa-devuelto-librerias-devoramos-distopias_1_2079313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62452c14-ea4b-49fd-a673-96ab781c0a98_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El libro que Dua Lipa ha convertido en un éxito 30 años después o por qué devoramos las distopías"></p><p>Una joven se encuentra atrapada en un búnker bajo tierra con otras <strong>38 mujeres</strong>. Detrás de los barrotes varios guardias las observan y se aseguran, mediante el chasquido de un látigo, de que todas se comporten como ellos quieren, evitando que se toquen, se peleen o dejen de comer. Es la<strong> única realidad que ha conocido la protagonista, </strong>puesto que cuando las encerraron, ella era muy pequeña. El resto de mujeres, sin embargo, habla de sus vidas pasadas, de sus antiguos amores o de sus familias. </p><p>Es el punto de partida de una novela escrita hace décadas y que ahora ha llegado a la<a href="https://www.latimes.com/entertainment-arts/books/story/2025-10-08/the-weeks-bestselling-books-october-12" target="_blank"> lista de los más vendidos.</a> <em><strong>Yo que nunca supe de los hombres</strong></em><strong>,</strong> de <strong>Jaqueline Harpman</strong> es una distopía que se publicó en Bélgica en <strong>1995 </strong>y que pasó sin pena ni gloria por las librerías. Ahora, la obra ha vuelto a las manos de los lectores a través de las redes.</p><p>¿El motivo de su reciente éxito? <strong>Dua Lipa </strong>y su club de lectura. La cantante y fundadora de <em>Service95</em> utilizó su plataforma para recomendar un libro que <a href="https://www.service95.com/books/i-who-have-never-known-men-2" target="_blank">según ella </a>es “un profundo comentario sobre el género y la identidad, en el que una joven logra escapar de su confinamiento y se embarca en un viaje de autodescubrimiento. Sugestiva y emocionante, es un clásico distópico moderno”. La cantante hizo lo mismo con <em>La casa de los lamentos</em> de <strong>Helen Garner,</strong> publicada en España por Libros del KO, o con la ya famosísima primera novela de<strong> Alana S. Portero,</strong> <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/mujeres_1_1589489.html" target="_blank" ><em>La Mala Costumbre. </em></a></p><p>En las redes sociales, ha cogido fuerza entre las más jóvenes con <em>Booktok</em>, un hashtag con el que miles de usuarios pueden recomendar o hablar de libros hasta encontrar su nicho de interés. Una de estas personas es <strong>Estrella Alonso, </strong>escritora, actriz y creadora de contenido literario en su cuenta @etoilesinde. Para ella <strong>el impacto de las redes sociales es positivo </strong>para la literatura ya que “gracias a ellas, este bum de la literatura no se centra solo en lo comercial, sino que se pueden ver propuestas mucho más literarias”. Según el<a href="https://federacioneditores.org/wp-content/uploads/2025/02/Habitos-de-Lectura-y-Compra-de-Libros-2024-ESPANA_DETALLADO.pdf" target="_blank"> barómetro de Hábitos de Lectura de 2024, </a>un <strong>75,3%</strong> de los jóvenes de entre 14 y 24 años lee en su tiempo libre. </p><p>Estas cifras contrastan con la división ideológica que está viviendo la juventud. Según el <a href="https://www.injuve.es/sites/default/files/EJ190/02_INFORME-JUVENTUD-2024_RESUMEN.pdf" target="_blank">informe de Juventud de España del 2024</a> del Ministerio de Juventud, las mujeres son cada vez más de izquierdas, con un 45% de las jóvenes entre 20 y 29 años definiéndose así, mientras que <strong>los hombres</strong> se ubican en el centro-derecha, con un<strong> 8%</strong> de ellos declarándose como<strong> votantes de ultraderecha.</strong> Esta ideología se caracteriza por el <strong>antiintelectualismo </strong>(solo hay que ver la actitud de <a href="https://www.infolibre.es/internacional/gobierno-trump-prohibe-harvard-matricular-estudiantes-extranjeros_1_2000749.html" target="_blank">Trump</a> en contra de la universidad) y el rechazo a actividades <em>académicas</em> como la lectura. El franquismo comenzó así, <a href="https://elpais.com/diario/1976/05/06/cultura/200181608_850215.html" target="_blank">quemando libros. </a></p><p>El movimiento <em>Booktok</em> supone así una forma de <strong>resistencia. </strong>Precisamente, Alonso destaca cómo las redes intentan hacer frente a la ola ultra haciendo uso de los propios ataques del antifeminismo. “Hay bastantes creadoras que usan<strong> el humor y la cultura</strong> para conseguir lanzar mensajes profundos, así consiguen que te quedes y que captes el mensaje. Siempre funciona muy bien apropiarse de lo que el otro usa en tu contra, usas los insultos y les das la vuelta, también hay que reivindicar a través de eso”, argumenta Estrella Alonso.</p><p>El éxito de la novela de Harpman se enmarca por lo tanto en una parte de las redes que huye del mero entretenimiento para buscar también una<strong> reflexión sobre cuestiones </strong>que afectan a la<strong> sociedad</strong> o a los <strong>jóvenes.</strong> La<strong> Dra. Andrea Ruthven, </strong>profesora de UIB de estudios ingleses, asegura que el momento social hace que el lector pueda <strong>entender la novela</strong> y hasta sentirse visto. “La cuestión de que sea la historia de unas mujeres en un ambiente hostil que tienen que buscar la manera de llevar su vida con sentido, para que signifique algo, es un tema que nos interesa como sociedad desde hace mucho”, razona. </p><p>En la novela de Harpman, <strong>varias mujeres se encuentran encerradas</strong> sin saber cómo ni por qué y juntas deben tratar de encontrar respuestas en una realidad sin sentido. Que una historia así haya vuelto a las librerías de todo el mundo no es casualidad. Actualmente las mujeres ven cómo <strong>derechos que ya creían conquistados, </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/derogacion-fallo-roe-vs-wade-ano-despues-docena-estados-eeuu-prohiben-aborto_1_1533011.html" target="_blank">se esfuman</a> o penden de un hilo. Según explica Ruthven: “El momento neoconservador que vivimos ahora está siendo muy potente y amenaza con quitarnos los avances del feminismo, lo que hace que valoremos este tipo de novelas más”, argumenta. </p><p>Algo parecido sucedió con <em>El Cuento de la Criada </em>de <strong>Margaret Atwood, </strong>según <strong>Sara Martín,</strong> profesora de literatura inglesa en la UAB especializada en Ciencia Ficción y masculinidades. Era el año 85 y hacía unos seis años que se había caído el régimen de Irán. Frente al país había una dictadura radical islámica que dejó a las mujeres <a href="https://www.awid.org/sites/default/files/atoms/files/cambiando_el_mundo_-_contra_viento_y_marea.pdf" target="_blank">sin prácticamente ningún derecho.</a> El <strong>Ayatola Jomeini</strong> tomó medidas como la anulación de la Ley de protección de la familia o la<strong> reducción de la edad adulta hasta los 9 años, </strong>es decir las niñas podían ser dadas en matrimonio o detenidas por cometer un delito. </p><p>A la vez que esto sucedía, en Estados Unidos se hacía más y más fuerte el <strong>fundamentalismo cristiano,</strong> un movimiento ultraconservador que surgía del protestantismo cristiano americano y que <strong>rechazaba radicalmente el feminismo.</strong> Atwood, de origen canadiense, seguía de cerca este avance y quiso <strong>advertir de las consecuencias </strong>a las que podían llevar el neoconservadurismo. Tampoco es coincidencia que <a href="https://www.theguardian.com/books/2017/feb/11/margaret-atwood-handmaids-tale-sales-trump" target="_blank">la novela volviera a las listas de más vendidos</a> cuando Trump llevaba dos años en el cargo. </p><p>Las novelas distópicas sirvieron entonces como <strong>advertencia</strong> y siguen cumpliendo esa función ahora. Como Ruthven, la profesora de la UAB coincide en <strong>el reflejo que supone la novela con el momento actual. </strong>“La involución del feminismo en Estados Unidos está siendo brutal, están mucho peor que en España. La distopía por lo tanto responde a un momento de desesperanza por el que nos están quitando derechos”, manifiesta Martín. </p><p>Los libros de<strong> </strong><em><strong>Los Juegos del Hambre,</strong></em><em> </em>escritos por<strong> Suzanne Collins </strong>o de<strong> </strong><em><strong>Divergente</strong></em><strong>, </strong>de<strong> Veronica Roth, </strong>son dos de las más populares dentro del género, con más de 100.000 millones y 35 millones de copias vendidas cada una. Ambas siguen la misma estructura: en una sociedad completamente controlada por el estado surge una inesperada <strong>heroína que pretende poner en jaque el orden social.</strong> En la novela de Collins, Katniss Everdeen se presentaba a un <em>reality</em> basado en la supervivencia en lugar de su hermana para así evitar la muerte casi segura de la pequeña. En <em>Divergente</em>, la protagonista era Beatrice Prior, una mujer que trataba de sobrevivir en una sociedad separada por facciones según las virtudes de cada persona.</p><p>¿Qué hizo que el público conectara tanto con ambas obras? La conclusión a la que llegan las profesoras <a href="https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10714413.2021.1898254" target="_blank">Nora Peterman y Rachel Skrlac,</a> de la Universidad de Missouri, es que tiene que ver con las experiencias que viven las protagonistas. Con el aumento de la <strong>violencia social y política,</strong> los lectores se ven reflejados en una realidad que, aunque parezca extrema a la suya, no es tan diferente. Las investigadoras han comprobado que las distopías sirven como <strong>advertencias </strong>de los<strong> miedos que ocupan la mente de los jóvenes,</strong> que ven cómo las injusticias avanzan sin control.</p><p>“En los últimos años, las novelas distópicas nos atraen mucho, ya que son obras que plantean posibles futuros como sociedad, cuando estamos viviendo momentos inciertos a muchos niveles, tanto medioambientales, económicos o sociales.<strong> Este género nos acerca a posibles futuros</strong> y nos hace preguntarnos a dónde nos llevará esa necesidad o curiosidad”, zanja Ruthven. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Oct 2025 04:00:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Rodríguez]]></author>
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      <title><![CDATA[El rugido de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/rugido-tiempo_1_2063266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6198ca39-2023-4ef5-b48e-9aa160c39f8b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El rugido de nuestro tiempo"></p><p>América Latina, Europa y Estados Unidos se enfrentan a una nueva forma de poder: <strong>el liderazgo entendido como una </strong><em><strong>performance</strong></em><strong>. </strong>De los nuevos líderes internacionales, como Milei o Boric, son muchos los que, intentando asemejarse al presidente Trump, han confundido su llegada al gobierno con la épica personal. A pesar de ello, el arte invierte papeles con la política y se enfrenta al moralismo de <em>lo correcto. </em><strong>Carlos Granés</strong> vuelve con<em> </em><a href="https://www.penguinlibros.com/es/economia-politica-y-actualidad/391213-libro-el-rugido-de-nuestro-tiempo-9788430623693?srsltid=AfmBOop8cd6H_ckIAAOKPWmmQQWSc1VuJkkr-W7iWG62V3MFeBGPeFGo" target="_blank" ><em>El Rugido De Nuestro Tiempo</em></a><em> </em>(Taurus, 2025), un nuevo libro que, haciendo uso de la historia y la sociología, permite comprender estas nuevas trasformaciones culturales y políticas para desvelar un diagnostico sobre el desconcierto actual. </p><p>Según el ensayista y doctor en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid, Latinoamérica se ha sumido en una <strong>soledad</strong> dividida entre corrientes que buscan escapar de Europa y la colonización, construir una comunidad panhispánica o abrazar el trumpismo y su falsa épica. Después del éxito de <a href="https://www.penguinlibros.com/es/libro-de-arte-cine-y-musica/38898-libro-salvajes-de-una-nueva-epoca-9788430622955" target="_blank"><em>Salvajes de una nueva época</em></a><em>, </em><strong>Granés</strong> suma todos estos factores y analiza cómo el espectáculo se ha apoderado de la política y la cultura se ha convertido en catecismo moral. </p><p><strong>infoLibre </strong>ofrece la <strong>introducción </strong>de esta obra publicada por <em>Taurus </em>el miércoles 10 de septiembre: </p><p>_________________</p><p>En uno de los poemas de <em>Tout à Coup</em>, un libro publicado en 1925, el poeta Vicente Huidobro se inventaba para sí mismo un oficio o una especialidad maravillosa: encontrar las horas que ha perdido su reloj. Quizás así se veía, como alguien que rastreaba la locura del mundo, que la celebraba, incluso. Y aunque bien podría aducirse que en general eso es lo que hacen los poetas, tal vez esa especialidad o  ese oficio, al menos en lo que atañe a escrutar la locura del mundo, encaje más con  el de los ensayistas. Si después de una fiesta le corresponde a alguien, el único sobrio, limpiar los estropicios que deja la euforia, una vez se deshace el remolino  de la actualidad, de la noticia y del escándalo, le toca al ensayista ver cómo han  quedado la vida y las sociedades, a dónde diablos ha ido a dar la racionalidad política o en qué anda la creatividad artística. Como la del forense, aunque no con un cadáver sino con materia viva, su misión es hacer un corte en la trama de los días para echar un vistazo e identificar las horas que andan a destiempo o las que avanzan desbocadas, lo mucho o poco que se ha desordenado el mundo. Y 2025,  cuando el nuevo milenio cumple su primer cuarto de siglo, parece un buen  momento para hacerlo.  </p><p>Tres son los temas, o mejor sería decir problemas, quizás dilemas, que abordaré en este ensayo. En todos ellos entran en juego la cultura y la política, las batallas culturales y las trifulcas políticas a las que asistimos en el presente, pero es en el  primer capítulo donde más claramente se observan sus cambios y tensiones. En la política y en las artes han pasado cosas que no hubiéramos creído posibles: mientras los presidentes convertían en rockstars, trols y performers, los creadores asumían la misión de señalar los males del mundo. Tal vez no haya una paradoja  más notoria en el mundo contemporáneo, nada que produzca más perplejidad o  confusión. La cultura, que solía ser el campo de la experimentación y del libertinaje,  está ahora asediada por cuestionamientos morales. Y la política, que solía ser el  campo de la responsabilidad y del compromiso moral, ahora tiene licencia para polarizar, dividir y sembrar el odio entre los ciudadanos. Un novelista se mete en problemas si aborda temas sensibles, como el infanticidio, pero nadie cancela a un  político que arroja carroña a sus votantes para que lleguen convertidos en hienas a las urnas. A los líderes se les permite rugir y usar como materia prima las bajas pasiones, traficar electoralmente con el rencor y dividir el campo político entre  amigos y enemigos; a los artistas, en cambio, se los sienta en la primera fila a que  presten atención a las lecciones del profesor de ética contemporánea.  </p><p>En el segundo capítulo, la lente se cierra un poco y se centra en América Latina, aunque también, por contagio, aborda la actualidad de España. El asunto vuelve a  congregar a la política y el arte, pero de un modo distinto. Para ser exactos, invoca y describe a los políticos que se creen artistas, a esos líderes mesiánicos que se ven a sí mismos como creadores de naciones o de pueblos, refundadores de patrias y emancipadores de estirpes condenadas. No se puede decir que esto sea algo nuevo, lamentablemente. El caudillismo providencial ha sido una de las pestes más persistentes de América Latina, que se renueva de generación en generación con cepas cada vez más delirantes y lisérgicas. Aquí exploraré la última camada de  redentores latinoamericanos, la de los líderes que ocupan o acaban de dejar el  poder en México, Colombia, Chile, Argentina y El Salvador; presidentes que,  independientemente de su orientación política, se creyeron destinados a cambiar la historia de sus naciones.  </p><p>Para finalizar, el tercer capítulo vuelve sobre el desorden del mundo contemporáneo, y sobre las dudas existenciales que persiguen a españoles y latinoamericanos, es decir, a los hispanos. ¿Cuál es nuestro lugar en el mundo?  ¿Pertenecemos a la civilización occidental? ¿Somos herederos de Grecia y Roma o venimos de linajes distintos? Como era de esperar, en un mundo que se desordena,  esta discusión cobra relevancia y adopta posturas radicales y extremas. Al menos  tres rugidos se oyen en el horizonte. El primero, el decolonialista, intenta separar a América Latina de España, incluso de Occidente, porque considera que de allí, de  esa civilización que colonizó el Nuevo Mundo, llegaron todos los vicios que  corrompieron a las estirpes nobles que no sabían qué era la esclavitud ni la transfobia. El segundo, el rugido panhispanista, vincula a Latinoamérica con  España, recalca los elementos culturales que compartimos, la lengua y la religión,  pero las separa del resto de Occidente. Como civilización independiente, dicen  ellos, nada tienen que hacer los hispanos al lado de los galos o los germanos, y  mucho menos de los sajones, sus eternos enemigos. Madrid debería convertirse,  aseguran, en la nueva Roma del mundo hispano, y darle la espalda a Bruselas y  mirar solo hacia el Atlántico. El tercer rugido, el más nuevo y más extraño, es el de  los hispanotrumpistas, esa nueva derecha reaccionaria que, a riesgo de  descoyuntar cada uno de sus ligamentos ideológicos, hizo una contorsión  antinatura para unir su destino al del trumpismo. El sajón más antihispánico que se  recuerde desde William McKinley, ese Calibán imperialista que se tomó a la brava  las islas de Cuba y Puerto Rico, ahora inspira a los tradicionalistas españoles. </p><p>De manera que así estamos: si los decolonialistas buscan la soledad americana y  los panhispanistas la soledad hispánica, los hispanotrumpistas parecen  encandilados con la idea de acabar con el orden mundial, democrático y liberal,  que moldeó la idea de Occidente tras la derrota del fascismo. Los tres rugidos son  amenazantes; surgen del odio y la animadversión, de la culpabilización del otro y  del victimismo plañidero, y solo contribuyen a desviar el camino de España y  América Latina. Ninguno reivindica lo lógico, lo que por contingencias históricas y  lógica racional conviene a las dos regiones, que no es otra cosa que deambular juntos por las instituciones y mercados occidentales. España, como puente hacia  Europa para América Latina; América Latina, como músculo que convierta a  España en una presencia relevante en Europa.  </p><p>El rugido de nuestro tiempo es a veces decolonialista y a veces panhispanista, pasa del insulto al lamento y de la santimonia al chasquido de la motosierra. En cualquier caso, se manifieste como se manifieste, hay que prestarle atención porque es una  pista para entender las ideas y los valores que están moldeando el presente de  nuestras sociedades. Esta labor, la de comprender y analizar el presente, la inicié  hace seis años con <em>Salvajes de una nueva época</em>, y continúa con este ensayo. Seguirá en el futuro, ojalá con menos rugidos y menos salvajes, con menos  desórdenes y extravagancias de los cuales dar noticia.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Sep 2025 09:05:27 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carlos Granés]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El rugido de nuestro tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Los libros,Editoriales de libros,Latinoamérica,Literatura latinoamericana,Colombia,Fascismo,Política,Políticos]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Eva Orúe, directora de la Feria del Libro, positiva pese a las lluvias: "El agua es buena para El Retiro y para España"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/eva-orue-directora-feria-libro-madrid-positiva-pese-fuertes-lluvias-agua-buena-retiro-espana_1_1513008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/161a6b7e-4383-43a0-85ae-2aa734dffe32_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Eva Orúe, directora de la Feria del Libro, positiva pese a las lluvias: "El agua es buena para El Retiro y para España""></p><p>La directora de la Feria del Libro de Madrid, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/eva-orue-directora-feria-libro-madrid-concentracion-lectura-habilidad-importante-tiempos-distracciones_1_1493821.html" target="_blank"><strong>Eva Orúe</strong></a>, ha señalado que los primeros días del evento <strong>"no han ido mal" pese a las fuertes lluvias</strong> que de estos días en la capital y asegura que "hay horas suficientes de venta y actividades para seguir tranquilamente sin mayores problemas".</p><p>"La lluvia <strong>es algo bueno para El Retiro y para el país</strong>. No es algo extraño para la feria", ha manifestado este jueves en declaraciones a Europa Press.</p><p>Eva Orúe ha indicado que <strong>los expositores lamentan la "mala suerte"</strong> climatológica pero bromea diciendo que "hacerlo es un ejercicio absurdo". "<strong>Hay cosas que podemos cambiar y cosas que no</strong>. Esta en concreto es una que no", ha subrayado.</p><p>La directora ha asegurado que el primer día algunos toldos <strong>"no tuvieron la precaución de retirarse" y se llenaron de agua</strong> creando "pequeñas balsas de agua", por lo que se dañaron.</p><p>Respecto a los libros, Orúe ha ironizado que están <strong>"un poquito ondulados" por el agua</strong>, pero "los expositores los protegen con plásticos en cuanto empieza a llover". "Pero es cierto que la humedad y los libros no se llevan bien", ha afirmado.</p><p>Por último, ha negado que la situación de la Feria del Libro se asemeje a la de Sant Jordi en 2022 porque <strong>"allí granizó tres veces" y ha precisado que "las paradas de allí son más frágiles que las casetas"</strong>. "Aquí tendría que llover muchísimo y tener muy mala suerte para que una caseta tenga una gotera. Por ahora no hemos tenido ninguna", ha sentenciado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jun 2023 16:27:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Eva Orúe, directora de la Feria del Libro, positiva pese a las lluvias: "El agua es buena para El Retiro y para España"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del libro,Madrid,Meteorología,Libros,Los libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[#QuieroSumar: "Son tiempos difíciles, pero siempre con la sonrisa bien puesta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/quierosumar-son-tiempos-dificiles-sonrisa-puesta_1_1181528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9fa9b388-bb3e-4e2a-893e-94f0a5102a8c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="#QuieroSumar: "Son tiempos difíciles, pero siempre con la sonrisa bien puesta""></p><p>Sabemos que llegan los días más duros de esta crisis inédita y somos conscientes de que nos hará más falta que nunca sumar fuerzas. Sin bajar la guardia de la conciencia crítica, informando con rigor de todos aquellos datos que componen una realidad muy cruda, y <strong>exigiendo que la gestión política sea eficaz y transparente</strong>. Pero también creemos en infoLibre que tenemos la <strong>obligación cívica de reivindicar la fortaleza democrática, el valor de lo común</strong>, de lo que nos une más allá de partidismos y coyunturas adversas. Por eso abrimos esta iniciativa, este <strong>#QuieroSumar </strong>que se convirtió este lunes en <em>trending topic</em>, al que invitamos a toda la comunidad de socias, socios y lectores, y que abrimos hoy con las reflexiones escritas y/o leídas desde el confinamiento por <strong>algunos de nuestros principales colaboradores</strong>. Tenemos razones para la esperanza.</p><p>Este lunes <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/03/23/columnistas_quiero_sumar_105197_1023.html" target="_blank">las firmas</a> de infoLibre abrieron la iniciativa y después se sumaron <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/03/24/quierosumar_105218_1023.html" target="_blank">personalidades de la cultura, socios y lectores.</a> ¿Y tú? ¿Vas a sumarte?</p><p><strong>Juan Echanove: "Quiero agradecer y sumarme a todos aquellos que están dispuestos a reconstruir nuestra cotidaneidad"</strong><strong>Quiero agradecer y sumarme a todos aquellos que están dispuestos a reconstruir nuestra cotidaneidad</strong></p><p>Yo quiero sumar un poco de alegría. Quiero sumar un poco de esperanza. Quiero sumar un poco de ilusión. Quiero sumar un poco de preocupación. Quiero sumar un poco de actividad. Quiero que todo vuelva a la normalidad. Yo quiero sumar y quiero sumarme a todas esas personas que están dejándose la piel para que nosotros podamos tener nuestras necesidades abastecidas. <strong>Quiero agradecer, pero quiero sumarme a todos aquellos que están dispuestos a que, cuando todo esto acabe, empecemos a reconstruir nuestra cotidaneidad</strong>. </p><p><strong>Eduard Farelo: "A los políticos, intentad dar lo mejor de vosotros mismos y estar a la altura de la sociedad a la que representais"</strong><strong> intentad dar lo mejor de vosotros mismos y estar a la altura de la sociedad a la que representais</strong></p><p>Me quiero sumar a esta iniciativa enviando un abrazo inmenso a toda esa gente que está sufriendo esta terrible situación en primera persona. Acordarme también de todos los que a día de hoy seguís sosteniendo esta frágil sociedad a la que nos ha tocado vivir. Y un ruego a los políticos:<strong> Intentad dar lo mejor de vosotros mismos y estar a la altura de la sociedad a la que representais.</strong></p><p><strong>Helena Pimenta: "La humanidad somos nosotros y esas nuestras armas para que cristalice la esperanza"</strong></p><p>La esperanza le pertenece a la vida, es ella misma defendiéndose- dice Cortázar. La esperanza se nutre de coraje, responsabilidad, respeto, dignidad, compasión. En este momento, la humanidad somos nosotros y esas nuestras armas para que cristalice la esperanza. <strong>Cuando todo haya pasado, seremos mejores.</strong></p><p><strong>Eliades Ochoa: "Cuidémonos"</strong></p><p>Estamos atravesando un momento difícil con esta pandemia, pero pronto saldremos de ello. <strong>Vamos a cuidarnos, que pronto saldremos de esta. </strong>Cuidémonos.</p><p><strong>Ramoncín: "Quédate en casa. No salgas: no seas cómplice ni irresponsable</strong>"</p><p>Así que nos hemos pasado esta Navidad, el otoño y el verano pasado guardando esos libros, esos discos, esas películas que queriamos ver y todo el rato pensando: "a ver, cuando tengo tiempo y me puedo encerrar en casa". Pues bueno, este es el momento. <strong>Quédate en casa. Disfruta de toda esa cultura.</strong> No salgas. No seas cómplice y no seas irresponsable. Quédate en casa y, por una vez en la vida, ten tiempo para hacer lo que quieras. Quédate en casa, te lo pido por favor. </p><p><strong>Carlos Baute: "Prepararse es lo mejor para todo"</strong></p><p>Me estoy divirtiendo porque estoy componiendo muchísimo. También estoy haciendo cursos online de producción y me estoy poniendo al día. Yo creo que prepararse es la mejor manera para todo, <strong>para hacer las cosas mejor cada día.</strong></p><p><strong>María Barranco: "Yo ya me he hecho tres películas de protagonista absoluta"</strong></p><p>En este tiempo que estamos aquí confinados en casa y no podemos salir a la calle... ¿Qué hago? Pues he hecho ya tres películas. He rodado sin parar. En este tiempo de paro, <strong>yo ya me he hecho tres pelis de protagonista absoluta</strong>. Cuando me agobio, me salgo a la terraza a que me dé el aire. Y lo que hago también es leer mucho. Me estoy leyendo cada libraco. Cuando me canso de leer, me los pongo en la cabeza porque es muy bueno para la columna y camino por la casa. También me aplico mucha crema. Y también mucho sofá, que relaja mucho. Y contando las horas, para que os voy a metir. Con ganas de que pase todo esto y que salga lo mejor posible. Y ánimo. </p><p><strong>Javier Gurruchaga: "Siempre con la sonrisa bien puesta"</strong></p><p>Aquí estamos, en casa, encerraditos, haciendo lo que nos dicen las autoridades. Y leyendo, escribiendo, dándole vueltas, viendo la tele, pasando el rato y pensando siempre en positivo por mañana. Ahora estoy leyendo unos cuentos de Nikolái Gógol, <em>Los cuentos de San Petersburgo</em>. Hay que hacer cosas y no hay bajar la guardia.<strong> Son tiempos difíciles, pero siempre con la sonrisa bien puesta. </strong></p><p><strong>Pitingo: "Mucha fuerza para todos"</strong></p><p>Estamos sobrellevando esto lo mejor posible con mi mujer, con mi hijo, con mis dos perros... Aprendiendo a jugar al ajedrez, cocinando, porque me gusta mucho la cocina, componiendo los ratitos que puedo también... Pero, sobre todo, cocinando. Yo creo que cuando salga de aquí me dan una estrella Michelín porque no es normal lo que estoy cocinando. Espero que estéis todos bien. <strong>Mucha fuerza para todos</strong>. </p><p><strong>Eduardo Velasco: "Estoy aprovechando para hacer muchas cosas que tenía pendientes"</strong></p><p>Yo estoy aprovechando esta cuarentena para <strong>hacer muchas cosas que tenía pendientes</strong>: escuchar música, leer,... y también para cocinar. Mirad que cosa más simple y más sencilla. </p><p><strong>Elías León Siminiani y su juego de memoria </strong></p><p>Os hago llegar este <em>jueguín</em>, que es en lo que tratamos de estar en casa estos días. <strong>En jugar (y a veces pensar) mientras entramos en la nueva dimensión</strong>. </p><p><strong>Marta Hazas: "Vamos a sacar lo mejor de nosotros mismos"</strong></p><p>Pues aquí en casa, intentando ponerme al día con las series, con el inglés, que estoy empezando también, y aprovechando también para leer, que últimamente lo tenía muy abandonado y solo lo dejo para épocas de vacaciones. Así que <strong>vamos a intentar ser productivos desde casa y vamos a pasar esto juntos y vamos a sacar lo mejor de nosotros mismos</strong>. Os mando un beso muy grande. </p><p><strong>Antonio Resines: "Quédate en casa. Y no me la líes"</strong></p><p>Escúchame, que tú sabes que yo soy de decirte que nada de tonterías. Bueno, pues no hagas la tontería de salir de casa, que es una de las tonterías más gordas que se pueden hacer. O sea, quédate en casa. Y no me la líes, porque yo soy una persona mayor y no quiero líos, ¿comprendes?<strong> Quédate en casa. Escúchame, si yo me entero que sales, voy a por ti</strong>. Bueno, a ver, cuando se acabe todo esto voy a por ti. Que sé dónde vives, chavalote. <strong>Y muchísimas gracias, de verdad, para todo el personal sanitario. Gracias</strong>.</p><p><strong>Fátima Baeza: “Quiero sumar un agradecimiento muy grande hacía todos los que nos hacen la vida posible”</strong></p><p>Quiero sumar un agradecimiento muy grande hacía todos los que nos hacen la vida fácil, la vida posible. Hacia todos los sanitarios, todos los que trabajan en el sector de la alimentación, A todo el sector de la cultura que nos entretiene con sus series, canciones, libros… Quiero agradeceros a todos porque estéis ahí, y reflexionar sobre eso. </p><p><strong>María Gómez: “Las pequeñas cositas que podemos hacer cuando lo que queremos es ayudar”</strong></p><p>Todas las mañanas le mando un mensajito a todos esos amigos y amigas que viven solos. Me esfuerzo en por la mañana preguntarles qué tal, mandarles ánimos o compartir una tontería para que se animen y me sientan cerca ahora que estamos tan solos. Es mi pequeño granito de arena. Son las pequeñas cositas que podemos hacer cuando lo que queremos es ayudar. Porque yo quiero sumar.</p><p><strong>Vicky Peña: "Recordemos que el agua es un bien finito"</strong></p><p>Estos días tenemos que lavarnos las manos muchas veces. Recordemos que el agua es un bien finito, de modo que se acaba. Así que mientras nos enjabonemos largamente, cerremos el grifo.  </p><p><strong>Francesc Orella: "Quiero sumar mi granito de arena en apoyo a todo el personal sanitario"</strong></p><p>Quiero sumar mi granito de arena en apoyo a todo el personal sanitario que están dejandose la piel con un trabajo ingente para salvar vidas, para curar. Ellos son los héroes ene stos moemntos,y se merecen un gran homenaje y neustros ánimos y nuestro apoyo. </p><p><strong>Gabi Martínez: "Espero que os animeis con la lectura"</strong></p><p>Aprovecho una tarde más de confinamiento para hablaros de un libro que tiene que ver con la naturaleza. Espero que os animeis con la lectura y que sigáis entretenidos y entretenidas con el confinamiento. Ánimo. </p><p><strong>Mariona Tena: Quiero sumar mi apoyo incondicional para aquellos héroes que están en primera línea en los hospitales.</strong></p><p>Quiero sumar mi apoyo incondicional para aquellos héroes que están en primera línea en los hospitales. Y todo mi apoyo incondicional también a todas aquellas personas que están trabajando en supermercados, transportistas, e incluso cuidando de nuestros jardines y parques que todos estamos deseando pisar pronto. Todas aquellas personas que nos están cuidando. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2020 16:25:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[#QuieroSumar: "Son tiempos difíciles, pero siempre con la sonrisa bien puesta"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Los libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[#QuieroSumar: Personalidades del cine, el periodismo y la universidad contra el coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/quierosumar-personalidades-cine-periodismo-universidad-coronavirus_1_1203385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6524f0d2-0f05-40bd-beba-b21e189549b1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="#QuieroSumar: Personalidades del cine, el periodismo y la universidad contra el coronavirus"></p><p>Sabemos que llegan los días más duros de esta crisis inédita y somos conscientes de que nos hará más falta que nunca sumar fuerzas. Sin bajar la guardia de la conciencia crítica, informando con rigor de todos aquellos datos que componen una realidad muy cruda, y <strong>exigiendo que la gestión política sea eficaz y transparente</strong>. Pero también creemos en infoLibre que tenemos la <strong>obligación cívica de reivindicar la fortaleza democrática, el valor de lo común</strong>, de lo que nos une más allá de partidismos y coyunturas adversas. Por eso abrimos esta iniciativa, este <strong>#QuieroSumar </strong>que se convirtió este lunes en Trending topic, al que invitamos a toda la comunidad de socias, socios y lectores, y que abrimos hoy con las reflexiones escritas y/o leídas desde el confinamiento por <strong>algunos de nuestros principales colaboradores</strong>. Tenemos razones para la esperanza. Este lunes <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/03/23/columnistas_quiero_sumar_105197_1023.html" target="_blank">las firmas</a> de infoLibre abrieron la iniciativa y después se sumaron personalidades de la cultura, socios y lectrores. ¿Y tú? ¿Vas a sumarte?</p><p><strong>Maribel Verdú: "Sé que vamos a superarlo si conseguimos estar más unidos que nunca"</strong></p><p>Vivir encerrados, sentir el miedo que nos envuelve por nuestra salud y por la de la gente a la que queremos nos conduce a ratos hacia la impotencia, la rabia o el desaliento. Y me niego. Porque sabemos que todos esos sentimientos son tan humanos como inútiles. Y porque <strong>sé que vamos a superarlo si conseguimos estar más unidos que nunca desde esta soledad responsable</strong>. Dando aliento a todas las iniciativas que contribuyan a ayudar a quienes se están dejando la vida para cuidar las nuestras. Para contagiarnos a todos de la<strong> fuerza colectiva</strong> necesaria para salir adelante. Por eso <strong>#QuieroSumar</strong>.</p><p>  </p><p><strong>Antonio de la Torre: "Sólo desde lo colectivo podremos solucionar problemas globales"</strong></p><p>Quiero sumar, porque creo que esta crisis es una oportunidad para darnos cuenta de que sólo desde lo colectivo podremos solucionar problemas globales. La humanidad se enfrenta a un reto y <strong>el único camino para prosperar como especie es a través de lo colectivo, de lo público</strong>.</p><p><strong>Juan Diego Botto: "Cuidar lo común es cuidarnos a todos"</strong></p><p>Mi pensamiento está con los profesionales de la salud, que están dando lo mejor de sí mismos para ayudarnos a todos. Y creo que el mejor homenaje que les podemos hacer es sumarnos a las voces que piden que nunca más se hagan recortes en la sanidad pública. Que se hagan los cambios legislativos necesarios para blindar la inversión en sanidad pública y que nunca más tengamos que ver esos recortes. <strong>Porque cuidar lo común es cuidarnos a todos.</strong></p><p><strong>Javier de Lucas: "Gracias a cuantos se están dejando su vida por salvar nuestras vidas"</strong></p><p>Gracias a cuantos se están dejando su vida por salvar nuestras vidas. Y también a todos esos trabajadores callados e invisibles. Desde los camioneros a cajeras y reponedores, pasando por panaderías y farmacias que siguen permitiendo que nuestra vida cotidiana aun en estas condiciones excepcionales. Y una petición: esta conciencia de que nos encontramos ante una amenaza más que global común a todos no puede hacer que olvidemos que, <strong>pese a todo, somos unos privilegiados</strong>. </p><p><strong>María Llapart: "Necesitamos una información veraz que nos ayude a pasar este momento"</strong><strong>Necesitamos una información veraz que nos ayude a pasar este momento</strong></p><p>Mi mensaje para sumar es que, por favor, paremos los bulos, que no reenviemos los mensajes y los audios que nos llegan. Si no tenemos claro que la información es veraz y rigurosa, frenemos los mensajes. No los mandemos. Generamos muchísimo desasosiego y muchísima desinformación, y no es lo que necesitamos en estos momentos. <strong>Necesitamos una información veraz que nos ayude a pasar este momento. Entre todos, paremos esos bulos</strong>.</p><p><strong>Mamen Mendizábal: "Por primera vez en mucho tiempo pensamos más en los demás que en nosotros"</strong></p><p>Por primera vez en mucho tiempo pensamos más en los demás que en nosotros. En nuestros mayores, en lo colectivo, en lo social, en sumar... Y eso, como lección –si es que nos sale bien–, <strong>ojalá que permanezca. </strong></p><p><strong>Rozalén: "Ante lo verdaderamente importante, somos todos iguales" </strong></p><p>Creo que con las circunstancias que tenemos lo mejor que podemos hacer es construir, no destruir. Sobre todo dándonos cuenta de que ante lo verdaderamente importante, somos todos la misma cosa, somos todos exactamente iguales. </p><p><strong>Clara Alvarado: "Aprovechemos este tiempo de cuarentena para crecer" </strong></p><p>Creo que es importante que todos trabajemos y nos nutramos de cosas que nos van a hacer crecer, ya sea a nivel interno, espiritual y profesional. Así que <strong>aprovechemos este tiempo de cuarentena para reflexionar</strong>, para cuidarnos mucho y para crecer. Para aprender. Para valorar.</p><p><strong>Ismael Romero: "Estamos en un momento en el que debemos vivir más en la vida que en nuestros planes"</strong></p><p>Estamos en un momento en el que <strong>debemos vivir más en la vida que en nuestros planes </strong>y tenemos que mirar más por los demás que por nosotros mismos, que por desgracia lo hemos hecho toda la vida y hemos desaprendido muchas cosas.</p><p><strong>Javier Ruibal: "Aprovecho el telediario para, en lugar de sentarme a verlo, me lo paseo" </strong></p><p>Leo, duermo, cocino, como, escribo, toco la guitarra... Y también <strong>aprovecho el telediario para, en lugar de sentarme a verlo, me lo paseo</strong>. Hoy han caído cinco kilometros"</p><p><strong>Josema Yuste: "Si te quedas en casa, salvas vidas"</strong></p><p>Te has tirado toda la vida diciendo: "Qué coñazo ir a trabajar, con lo agusto que me quedaría yo en casa". Pues es tu oportunidad. Descubre tu casa, que no la conocías. Que estabas loco por quedarte en casa. Demuéstralo ahora. Si te quedas en casa, salvas vidas".</p><p><strong>Marta Hazas: "Vamos a sacar lo mejor de nosotros mismos"</strong></p><p>Pues aquí en casa, intentando ponerme al día con las series, con el inglés, que estoy empezando también, y aprovechando también para leer, que últimamente lo tenía muy abandonado y solo lo dejo para épocas de vacaciones. Así que <strong>vamos a intentar ser productivos desde casa y vamos a pasar esto juntos y vamos a sacar lo mejor de nosotros mismos</strong>. Os mando un beso muy grande. </p><p><strong>Antonio Resines: "Quédate en casa. Y no me la líes"</strong></p><p>Escúchame, que tú sabes que yo soy de decirte que nada de tonterías. Bueno, pues no hagas la tontería de salir de casa, que es una de las tonterías más gordas que se pueden hacer. O sea, quédate en casa. Y no me la líes, porque yo soy una persona mayor y no quiero líos, ¿comprendes?<strong> Quédate en casa. Escúchame, si yo me entero que sales, voy a por ti</strong>. Bueno, a ver, cuando se acabe todo esto voy a por ti. Que sé dónde vives, chavalote. <strong>Y muchísimas gracias, de verdad, para todo el personal sanitario. Gracias</strong>.</p><p><strong>Julián Casanova: "No puedo predecir el futuro, pero quiero sumar"</strong></p><p>Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza también hace su aportación. "Las pandemias y los grandes desastres abren enormes grietas y convulsiones y no hay una ley universal para identificar la respuesta más apropiada de una sociedad. <strong>Debemos ser conscientes de los riesgos y de la magnitud de la amenaza</strong>. Todo esto es nuevo para los que lo vivimos, pero lo hemos visto, y los historiadores lo hemos analizado, en diferentes ocasiones de nuestro pasado. No puedo predecir el futuro, pero, como conozco las consecuencias que algunos de esos dramas tuvieron en el pasado, quiero sumar, desde mi casa", dice el también profesor visitante de la Central European University en Budapest (Hungría).</p><p><strong>Darío Villanueva, académico de la RAE y exdirector de la institución</strong></p><p>Lo más inquietante de nuestra situación no es, al menos para mí, el miedo a contraer el virus o, incluso, poniéndonos en lo peor, a no conseguir superarlo. Tengo que esforzarme hora a hora (y día a día) en combatir la mala conciencia que me invade. Primero, porque en función de mis condiciones profesionales la única forma de ser solidario y de ayudar (algunos exageran un montón, y hablan de heroicidad) es quedarme en casa. Esto equivale a un oxímoron: <strong>no hacer nada concreto es la única forma de hacer algo positivo</strong>. Por eso, por mi mala conciencia, no es que admire, sino que envidio a quienes están en el tajo: en los hospitales, sobre todo; en las calles, supervisando el cumplimiento de las órdenes del gobierno; en los medios de comunicación; en las cadenas logísticas que nos garantizan el abastecimiento; en la producción de todo lo que necesitamos para seguir viviendo, aunque recluidos en nuestros hogares.</p><p>Pero mala conciencia también por los que no los tienen, quienes carecen de otro refugio que las propias calles que ahora deben estar vacías, los portales de otros o los nichos de los cajeros, que son especialmente insalubres en caso de pandemia. Y un largo etcétera: <strong>los ancianos que se quedan más solos que nunca y son calificados, sin delicadeza, como "grupo de riesgo"</strong>; los trabajadores que, amén del virus, temen la pérdida de sus empleos; los autónomos, que ya no tienen ingresos para ellos ni para el asalariado que les secunda en su modesto negocio; nuestros compatriotas que, fuera de España, porfían con relativo éxito para volver con los suyos o los que ya están confinados en cuarentena; los extranjeros que se encuentran en la misma situación pero con azimut contrario...</p><p>Mala conciencia, sobre todo, porque además de considerarme a mi mismo poco menos que un inútil, a la vez sé que soy un privilegiado. Mi privilegio es máximo: el confinamiento significa tiempo generoso para hacer todo lo que más me gusta, me serena y me reconcilia conmigo mismo. Leer, hablar aunque sea a distancia, y, sobre todo, escribir. </p><p>Por eso, si se me admitiese la sugerencia, recomendaría la misma terapia a quien quiera escucharme (o leerme). <strong>En especial, leer (y no digamos escuchar la música que más nos inspire)</strong>. Literapia y musicoterapia. La primera de estas dos triacas yo la suelo buscar, por supuesto, en muchos libros y muchos autores. Pero hay uno infalible, Miguel de Cervantes. El Quijote, y en general todas sus novelas largas y cortas, son, además de narraciones fascinantes, auténticos compendios sapienciales, lo mismo que Harold Bloom proclamaba a los cuatro vientos a propósito de Shakespeare. Ábrase al azar, por caso, El Quijote y en cualquiera de sus páginas encontrarás una máxima, una explicación o un consejo perfectamente válido para ti en tus circunstancias particulares. Y como muestra, dos botones, esta vez tomados del Persiles. "<strong>Las desgracias y trabajos cuando se comunican suelen aliviarse</strong>". Eso es lo que la campaña #quierosumar de infoLibre nos ofrece. Pero también nos dice aquel fracasado genial que fue el manco de Lepanto: "En los grandes peligros la poca esperanza de vencerlos saca del ánimo desesperadas fuerzas".</p><p><strong>Residentes de la Fundación Antonio Gala (Córdoba)</strong></p><p>  <strong>Andrés Aberasturi</strong></p><p>  <strong>José Luis Mincholé, lector de infoLibre: "Que se dejen de gastar ingentes cantidades en armas para matar y se inviertan en personal y medios para para salvar vidas"</strong></p><p>José Luis Mincholé, lector de infoLibre, también ha querido dejar su mensaje. Según explica, cumplirá 80 años el próximo 18 de abril y antes de jubilarse fue profesor en la UPV. Durante estos días, dice que entra mucho en las redes sociales, desde donde intenta lanzar mensajes "interesantes", aunque con humildad.. "No pretendo dar ideas sobre cómo resolver esta tremenda crisis sanitaria que, como la fianciera de 2008, nadie previó, aunque mucha gente, a virus pasado, presume de que ya lo sabía. Para la gestión de la crisis, me fío del Gobierno y de los expertos", dice. Aquí, su mensaje:</p><p><strong>Soy pacifista y los ejércitos no me gustan, lo cual no me impide reconocer que la labor de las Fuerzas Armadas en esta crisis está siendo ejemplar</strong>. Con mi agradecimiento, mi deseo que se dejen de gastar ingentes cantidades en armas para matar y se inviertan en personal y medios para para salvar vidas. En lugar de unidades de combate, más UME; en lugar de blindados y aviones de combate, más motobombas, hidroaviones contra incendios, helicópteros de salvamento, hospitales de campaña... Y mucho más personal que los maneje en todo tipo de emergencias. UME repartidas por todo el país para puedan actuar con inmediatez en cualquier lugar donde ocurra una emergencia. En lugar de ejércitos contra enemigos, equipos para las personas.</p><p><strong>Añadir una casilla para donar a Hacienda la cantidad que se quiera o pueda</strong>. Esta casilla sería diferente a las ya existentes. En estas, si las marcas (yo no lo hago), contribuyes de tu bolsillo con cero euros y encima adelgazas la Hacienda pública, que pierde dinero (millones de euros) donados a diversas ONG, entre ellas la Iglesia católica. En la nueva casilla tú pones una cantidad que se sumaría a lo que te toca pagar, si la declaración es positiva, o se resta de la cantidad que te van a devolver, si es negativa. Esa cantidad aportada a la Hacienda para que el Estado proteja a la parte más débil de la sociedad no desgravaría.</p><p><strong>José Manuel Moreno Aguilera,</strong> <strong>lector de infoLibre: "Crear grupos de ayuda y colaboración para los sectores más desprotegidos"</strong></p><p>José Manuel Moreno Aguilera también es lector de infoLibre y también ha dicho #QuieroSumar. Por eso ha mandado un mensaje con una propuesta: "Propongo que, con el beneplácito de los ministerios de Sanidad e Interior, los ciudadanos podamos crear juntas grupos de ayuda y colaboración (transporte de alimentos, transporte de medios, transportes de equipamientos sanitarios) para los sectores más desprotegidos. Desde Castellón de la Plana, generando esos grupos podríamos cubrir diferentes necesidades básicas o fundamentales".</p><p><strong>Mony,</strong> <strong>lectora de infoLibre: "Telefonear cada día a gente que conozco y vive sola"</strong></p><p>En paro pero cerca de la jubilación, y viviendo en un pueblo muy pequeño, lo que hago, y no es mucho, es telefonear cada día a gente que conozco y que vive sola para hablar un ratito de cualquier cosa. Y procuro alargar la conversación. A los que están cerca, todavía más mayores, me ofrezco para hacerles la compra o a hacerles el pan. Por otro lado, intento poner un poco de sensatez documentada en tanto WhatsApp desquiciado, pero no tengo demasiado éxito. El odio irracional y visceral campa a sus anchas.</p><p><strong>Fernando Cabezas,</strong> <strong>lector de infoLibre: "Resistencia moral ante al adversidad"</strong></p><p>Hola. Soy Fernando Cabezas. Mi aportación para sumar consiste en redoblar mis esfuerzos y sacrificios con una actitud de resistencia moral ante la adversidad, sacando del ejercicio físico o de la visualización de motivaciones la energía y el empuje necesario para crear una fuerza de resistencia o de choque frente al pesimismo y el abatimiento general. Acepto la realidad, la entiendo. Comprendo el dolor, pero también comprendo que necesitamos usar la rabia, el dolor, la necesidad como motor para multiplicar por cuatro o por siete esa furia positiva y bien enfocada que nos ayude contra el decaimiento, contra la desidia, contra la corriente negativista y solitaria para cimentar la base de nuestra conciencia y levantar cada muro destruido con dos muros de refuerzo moral. Esa es mi aportación. Ánimo y fuerza.</p><p><strong>Darío Urrizola,</strong> <strong>lector de infoLibre: "Lo que me mantiene con buen ánimo es poder seguir con las clases"</strong></p><p>Lo que me mantiene con buen ánimo es poder seguir con las clases de manera <em>online</em>, mediante correos electrónicos, videollamadas con los profesores, correos electrónicos, etc. Además de poder dibujar mucho más de lo que hacía antes y, sobre todo, escuchar mucha música, eso me mantiene con un gran ánimo.</p><p><strong>Santy,</strong> <strong>lector de infoLibre: "Quiero animar a todos mis vecinos"</strong></p><p>Quiero animar a todos mis vecinos, de mi barrio, de mi ciudad, de mi nación, sean de la ideología que sean. Que, aunque unos seamos del signo político que seamos, todos somos seres humanos. Y como nos tenemos que enfrentar todos juntos cuando tenemos un enemigo común que amenaza con exterminarnos, y vamos a ser nosotros, todos y todas unidos los que exterminemos "al bicho" —que es como los neumólogos llaman a estos virus dañino— el camino será largo, lo sé. Pero entre todos saldremos adelante. Con esto demostramos que no tienen razón los que dicen que el género humano acabará exterminado a manos del propio género humano. Dentro de unos meses, cuando todo esto no sea mas que un mal sueño, deberíamos hacer todos algo, no sé el qué, pero algo que nos demuestre a nosotros mismos lo que valemos y cómo nos defendemos todos juntos contra un adversario común e invisible. Él nos ve, pero nosotros a él no. Pero estemos seguros de que este "bicho dañino" acabará muerto y enterrado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 15:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[#QuieroSumar: Personalidades del cine, el periodismo y la universidad contra el coronavirus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Coronavirus,Los libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Súmate a #QuieroSumar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/sumate-quierosumar_1_1181441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c5b221b-756b-40ce-8fa7-d7bdd98bc52b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Súmate a #QuieroSumar"></p><p>Los días más difíciles de esta crisis, que ya no es sólo sanitaria, están por llegar. Por ello, y porque creemos que hay razones para la esperanza, desde infoLibre lanzamos la iniciativa <strong>#QuieroSumar</strong>, a la que invitamos a toda la comunidad de socias, socios y lectores. En esta coyuntura complicada, se hace imprescindible seguir informando con rigor y exigiendo una gestión política eficaz y transparente, pero reivindicamos también la <strong>necesidad de poner en el centro el valor de lo común</strong>, de una conciencia colectiva que, en tiempos adversos, vaya más allá de partidismos. Algunas de nuestras principales firmas ya se han unido a #QuieroSumar con el objetivo de extenderla a toda la sociedad. ¿Te animas? [<a href="//mailto:quierosumar@infolibre.es?subject=%23QuieroSumar" target="_blank">pincha aquí</a> y mándanos un email con tus ideas]</p><p>Algunos de los que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/03/23/columnistas_quiero_sumar_105197_1023.html" target="_blank">ya se han sumado</a> son nuestros columnistas <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=JBzAYPpfI9g&feature=emb_logo" target="_blank">Helena Resano</a>, Benjamín Prado, Raquel Martos, <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=WPgxFJK6D0o&feature=emb_logo" target="_blank">Luis Arroyo</a>, Ignacio Sánchez Cuenca, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=478lwQ9P-24&feature=emb_logo" target="_blank">Fernando Berlín</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=W2-fXTPPPXs&feature=emb_logo" target="_blank">José Miguel Contreras</a>, Ramón Lobo, Cristina Monge, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=QzY4m4CMGUA&feature=emb_logo" target="_blank">Luis García Montero</a>, Javier Valenzuela y <a href="https://www.youtube.com/watch?time_continue=15&v=d4qnAMJRySQ&feature=emb_logo" target="_blank">Aroa Moreno</a>. Porque estamos juntos y juntas en esto, <strong>súmate tú también</strong>.</p><p>Y es que la amenaza es colectiva y así debe ser la respuesta. Una respuesta que se erija sobre los cuidados, <strong>sin olvidar de cuidar a quienes cuidan</strong>. Está en riesgo la salud de millones de personas, y es la propia democracia la que se pone a prueba. Por eso es tarea de todos dejar a un lado las individualidades y conformar un nosotros que sea un bloque de cemento armado frente al virus y frente al miedo.</p><p>Salir cinco minutos al balcón todos los días a las 8 para aplaudir a sanitarios, farmacias, trabajadores de supermercado, transportistas y personal de limpieza, entre otros, <strong>es importante, pero no suficiente</strong>. Esos cinco minutos deben trasladarse al resto del día, 24 horas en las que queramos sumar: lavarnos la cara, quedarnos en casa, atender a nuestros mayores, repudiar los bulos y la desinformación, reconocer que no lo sabemos todo, evitar la crítica destructiva, acordarnos de que los demás grandes problemas del mundo no se han esfumado. En definitiva, <strong>dirigir nuestros esfuerzos en la misma dirección</strong> para detener el virus y volver a abrazarnos en las calles.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 09:11:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Súmate a #QuieroSumar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Los libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[#QuieroSumar: Rebelémonos contra el miedo, venzamos al virus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/quierosumar-rebelemonos-miedo-venzamos-virus_1_1181437.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d38920f1-2989-4a81-bed2-56790b41aa7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="#QuieroSumar: Rebelémonos contra el miedo, venzamos al virus"></p><p>Ahora mismo, mientras lees este artículo, hay <strong>miles de profesionales sanitarios</strong> que apenas se dan cuenta de la hora que es ni las ojeras que arrastran. Con guantes, batas o mascarillas como segunda piel, no tienen ni un segundo para pensar en sí mismos. Están doblando turnos, posponiendo sus días de descanso y soñando con devolver, cuando pase esta pesadilla, el tiempo arañado a sus seres queridos.</p><p>Miles de ellos han dado positivo en coronavirus, la inmensa mayoría <strong>mientras trabajaban por los demás</strong>. Han pasado ya a formar parte de la terrible estadística, de ese marcapasos social en el que se ha convertido la relación entre casos confirmados, hospitalizados y fallecidos. Trabajan con <strong>escasez de material, salas de espera abarrotadas </strong>y la certeza, anunciada por científicos y responsables políticos, de que lo peor está aún por llegar.</p><p>Somos los demás los que, cada tarde a las 20, <strong>salimos emocionados a la ventana a homenajearlos</strong>. A ellos y la farmacia del barrio, a los trabajadores del súper ante el que hacemos cola como nunca habríamos imaginado, a los transportistas, al personal de limpieza o tantos otros que siguen trabajando para que el país siga en pie.</p><p>Un espejo media entre unos y otros. Los que nos cuidan durante la crisis no nos preguntan dónde hemos nacido, qué idioma hablamos, a qué partido votamos o cuánto dinero tenemos en el banco. <strong>¿Qué importa cuando todos estamos amenazados?</strong> Al aplaudirles, nosotros agradecemos el esfuerzo a todos por igual, alimentando con un único gesto el sonoro caudal de reconocimiento. No es algo anónimo. Es el abrazo a distancia de una comunidad hablando consigo misma. El recordatorio de que estamos encerrados, pero también de que queremos seguir vivos para vivir juntos. </p><p>No basta. No es suficiente con salir cinco minutos al balcón. Ese aplauso tiene que ser permanente y traducirse en <strong>una actitud constante</strong>: la de querer sumar. Porque si algo nos ha enseñado esta crisis es hasta qué punto estamos conectados, hasta qué punto nuestras individualidades son irrelevantes y dependemos unos de otros. Estamos juntos en esto. </p><p>Ahora que se avecinan las horas más oscuras es precisamente el momento de <strong>ponerse las pilas contra el virus</strong> sabiendo que no es invencible. </p><p>Desde los medios de comunicación tenemos no sólo la posibilidad sino <a href="https://www.infolibre.es/noticias/medios/2020/03/13/la_salud_primero_infolibre_abre_sus_noticias_sobre_coronavirus_104898_1027.html" target="_blank">la obligación de contribuir informando con rigor y generosidad</a>, repudiando los bulos y renunciando a cualquier interés distinto al servicio público. Si la información es habitualmente un producto de primera necesidad en una democracia, en una crisis que afecta a la salud de todos es aún más importante porque es la propia democracia la que se pone a prueba.</p><p>Nuestro mensaje más importante hoy, por encima de las noticias que en unos días se perderán en la niebla de nuestro recuerdo, es el de gritar a los cuatro vientos que la ciencia y la experiencia en otros países nos dice que <strong>es posible vencer al virus</strong> y que depende de que queramos sumar esfuerzos cuanto antes.</p><p>Sumar significa, primero, <strong>lavarse las manos, no tocarse la cara y quedarse en casa</strong>. Sumar es <strong>atender a nuestros mayores</strong>, personas dependientes y niños sin correr riesgos innecesarios.</p><p>Sumar es hacer <strong>esa llamada pendiente a esa persona de la que hace tiempo que no tienes noticias</strong>. A aquella con la que no te comportaste bien. Es pensar en si algún vecino no podrá con el peso de la bolsa del súper. Es una sonrisa de balcón a balcón para que quien sufra el mal de la soledad sepa que no está solo. </p><p>Sumar es <strong>reconocer que no sabemos</strong>. Admitir que la situación nos supera como ciudadanos y que son otros, nuestros representantes públicos, los que tienen toda la información para tomar las mejores decisiones. Ni siquiera ellos tienen un libro de instrucciones sobre la crisis, porque no existe (no hay más que ver las distintas estrategias seguidas hasta ahora en distintos países), pero cuentan con los puntos de vista de las instituciones internacionales y la comunidad científica. </p><p>Sumar es <strong>no caer en la crítica destructiva y no dejarse llevar por el odio</strong>. No nos ayudan los <a href="https://twitter.com/AaronDoGoRo/status/1240292909368442880" target="_blank">‘capitanes a posteriori’</a> que, enfundados en un título de experto, se erigen en autoridad frente a un micrófono a pesar de que su propia hemeroteca bastaría para dejarlos en evidencia. Tampoco ayudan los gobernantes que anteponen el afán de desgaste del contrario a la contribución discreta para salir de la crisis. Ni los que presuponen que los que tienen la responsabilidad de actuar no quieren hacerlo por inexplicables y oscuros motivos. <strong>Sumar es tragarse el orgullo y la soberbia</strong> y reconocer con un poco de humildad que el otro también puede ser de los nuestros.</p><p>Sumar es <strong>pensar en aquellos que ahora no tienen tiempo para pensar</strong>. Darse cuenta de que la crisis ha puesto las cartas boca arriba, recordándonos el valor de lo público, no sólo por su alcance asistencial sino porque sólo desde ahí se puede coordinar los esfuerzos de todos. Sumar es pensar en que, más pronto que tarde, desde la política habrá que hacer justicia<strong> con todos aquellos que nos protegen</strong> con empleos dignos y medios técnicos suficientes. Se los merecen y nos va la vida en ello. </p><p>Sumar es acordarse de que, por muy crítica que sea esta situación, los demás grandes problemas del mundo y de los más desfavorecidos no se han ido de vacaciones. Sumar es recordar que, al margen de este combate contra el coronavirus que nos implica a todos, otras muchas personas libraban antes y librarán después otras feroces batallas que necesitarán nuestra atención cuando volvamos a nuestra rutina.</p><p>Sumar es <strong>“defender la alegría como una trinchera”</strong>, que diría Mario Benedetti. Es rebelarnos contra el miedo como una forma de supervivencia. Sabemos que podemos salir adelante para, más pronto que tarde, volver a <strong>celebrarnos entre abrazos como los de Juan Genovés</strong>, que nos recuerdan cómo en otros momentos fuimos capaces de vencer a la adversidad. </p><p>Se lo debemos a los que ya sufren este maldito virus, a los que lo van a pasar mal y a <strong>todos los que cuidan de nosotros</strong>. No sólo cinco minutos al día a las 20 sino permanentemente, hasta que despertemos de este mal sueño. Es un esfuerzo colectivo. </p><p>Por eso, #quierosumar. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Basteiro]]></author>
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      <media:title><![CDATA[#QuieroSumar: Rebelémonos contra el miedo, venzamos al virus]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Los libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las firmas de infoLibre abren la iniciativa #QuieroSumar en defensa de la unidad y la esperanza frente al coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/firmas-infolibre-abren-iniciativa-quierosumar-defensa-unidad-esperanza-frente-coronavirus_1_1181433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d38920f1-2989-4a81-bed2-56790b41aa7e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las firmas de infoLibre abren la iniciativa #QuieroSumar en defensa de la unidad y la esperanza frente al coronavirus"></p><p>Sabemos que llegan los días más duros de esta crisis inédita y somos conscientes de que nos hará más falta que nunca sumar fuerzas. Sin bajar la guardia de la conciencia crítica, informando con rigor de todos aquellos datos que componen una realidad muy cruda, y <strong>exigiendo que la gestión política sea eficaz y transparente</strong>. Pero también creemos en infoLibre que tenemos la <strong>obligación cívica de reivindicar la fortaleza democrática, el valor de lo común</strong>, de lo que nos une más allá de partidismos y coyunturas adversas. Por eso abrimos esta iniciativa, este <strong>#QuieroSumar</strong> al que invitamos a toda la comunidad de socias, socios y lectores (<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/03/23/sumate_quierosumar_105205_1012.html" target="_blank">ver aquí</a>), y que abrimos hoy con las reflexiones escritas y/o leídas desde el confinamiento por <strong>algunos de nuestros principales colaboradores</strong>. Tenemos razones para la esperanza. Súmate. </p><p><strong>Helena Resano: "Aprender a convivir, aprender a escuchar"</strong></p><p>Aprender a convivir, aprender a escuchar. Aprovechemos todo esto para volver a <strong>reconectar con los nuestros</strong>. Nuestros hijos recordarán estos días siempre. Les va a marcar como generación. Y recordarán sobre todo lo que vivieron con nosotros, nuestras miradas, nuestras charlas, nuestros consejos. Aprenderán a ser más pacientes, a saber esperar, a <strong>no tenerlo todo aquí y ahora</strong>. A vivir más despacio y reconocer a su familia como su refugio. Aprovechemos esto para <strong>ayudarles a crecer más fuertes</strong> mentalmente y más preparados para el mundo que se van a encontrar.</p><p><strong>Benjamín Prado: "¿Os imagináis esto mismo cuando todo vaya bien?"</strong></p><p>Quiero sumar, para que cuando todo esto pase lo recordemos, que no se nos olviden las canciones de hoy, los poemas, las heroínas y héroes sanitarios, la importancia de lo público, <strong>lo que es de todos y para cuando todos lo necesitan</strong>. </p><p>No quiero que se nos olvide <strong>este país maravilloso, valiente y solidario</strong> que somos ahora, en los peores tiempos.</p><p>¿Os imagináis esto mismo cuando todo vaya bien? Yo sí, cierro los ojos y veo una España que se parece tanto a cada una de las cosas hermosas que es...</p><p><strong>Raquel Martos: "Defender la alegría es arrojo y valentía"</strong></p><p>"Defender la alegría como una trinchera". Esta belleza que abre uno de mis <strong>poemas favoritos de Mario Benedetti</strong> contiene una fuerza formidable, mezcla de rebeldía y coraje. </p><p>En estos días me la repito mentalmente para poder continuar. </p><p>Defender la alegría en los buenos tiempos, con una copa de vino en la mano, no tiene mérito. Es al quedarnos sin suelo, como ese Roberto Benigni sirio enseñando a su bebé a reírse con cada bomba, cuando defender la alegría es arrojo y valentía. Hay que cavar esa trinchera para <strong>cargarnos de la energía que necesitamos</strong> para lo único importante ahora, salir de ésta. </p><p>Defender la alegría como una trinchera, para ayudar, para atender,<strong> para cuidar, para resistir</strong>, para empujar, para SUMAR. </p><p><strong>Luis Arroyo: "Quiero sumar evitando el miedo"</strong></p><p>Quiero sumar evitando el miedo. Alentando soluciones racionales y desapasionadas. Quisiera sumar para <strong>canalizar esta repentina unidad colectiva </strong>para protegernos no solo de la enfermedad, sino también de la injusticia y de la desigualdad sociales, que pueden resultar mucho <strong>más peligrosas aún que el propio virus</strong>.</p><p><strong>Ignacio Sánchez Cuenca: "Donde la democracia nos pone a prueba"</strong></p><p>Las democracias se enfrentan a dilemas graves cuando sobreviene una catástrofe como la pandemia del coronavirus. Los gobiernos tienen que tomar decisiones drásticas y expeditivas y para ello <strong>reclaman poderes excepcionales</strong>. Es lógico que sea así. Pero, al mismo tiempo, el control desde los medios y la ciudadanía debe continuar, precisamente para <strong>evitar que los gobernantes cometan errores</strong>. Cómo lograr el equilibrio entre capacidad decisoria y control democrático es la cuadratura del círculo. Se trata de confiar en las autoridades, pero sin bajar la guardia; <strong>ejercer la crítica evitando el partidismo y el sectarismo</strong>; alejar la propaganda, ya sea a favor o en contra del gobierno. Ahí es donde la democracia nos pone a prueba. Procuremos salir airosos.</p><p><strong>Fernando Berlín: "El barco de los que están remando juntos"</strong></p><p><strong>José Miguel Contreras: "Me siento orgulloso de formar parte de esta comunidad"</strong></p><p>Vivo en una manzana en la que no formo parte del grupo ideológico mayoritario. De forma abrumadoramente evidente. Sin embargo, a las 20:00, cuando salimos a la terraza, pienso cada día lo mismo: que en realidad <strong>tengo con mi vecindario más cosas que me unen que las que me separan</strong>. Supongo que es cuestión de prioridades. Lo tengo claro: mi familia, mis amigos y mis conciudadanos, juntos, <strong>somos capaces de ganar esta guerra</strong>. Me siento orgulloso de formar parte de esta comunidad.</p><p><strong>Ramón Lobo: "Sentir eso que llaman patria"</strong></p><p>Angela Merkel ha comparado la pandemia del Covid-19 con la Segunda Guerra Mundial. Es una imagen acertada porque ayuda a entender la dimensión de lo que está pasando. La diferencia es que <strong>cuando salgamos de esta, que saldremos, tendremos las ciudades intactas</strong>. Será necesario un esfuerzo formidable para reflotar la economía y generar millones de puestos de trabajo en la UE. Habrá que reforzar la sanidad pública y los mecanismos de respuesta ante una pandemia, porque puede haber más.</p><p>En toda gran crisis, y más si la llamamos guerra,<strong> es esencial remar en la misma dirección</strong>, sentir eso que llaman patria: un concepto que no me agrada en exceso, pero que ayuda a definir el objetivo común. Hay otras zonas del mundo que padecen una guerra constante, como Siria y Yemen, o la pandemia del hambre.<strong> Somos, a pesar de todo, unos privilegiados</strong>: tenemos agua caliente, comida, luz y series de televisión. </p><p>Es hora de aparcar odios, no actuar como quintacolumnistas del virus. Es esencial ser positivos, no difundir rumores ni bulos. La ciudadanía da cada noche un ejemplo de convivencia y de saber estar desde sus ventanas y balcones, como la dan <strong>decenas de miles de trabajadores</strong> en los supermercados, en los hospitales y en las profesiones esenciales. No les defraudemos. </p><p><strong>Cristina Monge: "El futuro no está escrito, lo estamos escribiendo ahora"</strong></p><p>En esta crisis que nos ha sorprendido y ha dejado nuestras vidas en suspenso, quiero sumar apoyando en tres frentes: en primer lugar, <strong>a quienes están trabajando para cuidar de lo público</strong>, lo que es de todos y de todas; en segundo, fomentando, fortaleciendo y difundiendo <strong>iniciativas de la sociedad civil que nos ayuden a salir del shock</strong><em>shock</em>; y finalmente, <strong>aportando ideas a un debate que permita definir la sociedad en la que queremos vivir</strong> de ahora en adelante, aprendiendo de las lecciones que esta pandemia nos deja y creando redes de solidaridad para salir, todos y todas, fortalecidos, sin dejar a nadie atrás. El futuro no está escrito, lo estamos escribiendo ahora, con cada acción y cada idea que seamos capaces de alumbrar. </p><p><strong>Luis García Montero: "No olvidemos el sentido de la convivencia"</strong></p><p>En algunos momentos conviene aprender de nuevo a sumar, porque las mezquindades de la vida se empeñan en acostumbrarnos a restar o dividir. <strong>La suma es el buen secreto de las multiplicaciones</strong>. Aprender a decir nosotros supone decir yo con dignidad, decir tú con confianza, decir ella con respeto o compasión. Sumar no significa renunciar a la conciencia propia, borrar las ideas o diluirnos en la nada. Sumar significa saber cuál es nuestra cuenta, confirmar el espacio de los números y las letras, darle sentido a la firma con la que cada uno hace suyo un contrato social. <strong>No olvidemos el sentido de la convivencia</strong>. Responder juntos a una amenaza supone defender juntos la libertad de todos. Por eso es importante evitar convertirnos en el río revuelto donde echan los pescadores el anzuelo que quiere acabar con nosotros. Si queremos ir por la calle con la tranquilidad de estar en nuestra propia casa, <strong>conviene quedarse en casa cuando nos lo pide la calle.</strong></p><p><strong>Javier Valenzuela: "Los españoles reaccionamos con humor ante la tragedia"</strong></p><p>En la noche del primer día de confinamiento, llegué a la conclusión de que los españoles <strong>saldremos del coronavirus mejor que otros pueblos</strong>. Estaba agotado, pero buena parte de ese agotamiento era debido a las carcajadas que me habían arrancado los memes recibidos en el móvil. Aludían, como ustedes saben, al acaparamiento de papel higiénico, a la revalorización del perro doméstico, a las disputas en el seno de las familias por ver quién iba a la compra o bajaba la basura… Eran realmente ingeniosos, así que me dije que, como en tantas otras ocasiones, los españoles <strong>reaccionamos con humor ante la tragedia</strong>. Humor negro, por supuesto. El que, según los expertos, es propio de la gente menos agresiva y más equilibrada e inteligente. El que, desde el Lazarillo y Quevedo a Berlanga y Cuerda, pasando por Max Aub, Buñuel, Gila, Azcona y Eugenio,<strong> tiñe secularmente la vida y la cultura de los pueblos de España</strong>. Aunque también hay españoles con <em>malafollá</em>, lo sé. Por ejemplo, esos <a href="https://www.youtube.com/watch?v=NfQjSopKKgs" target="_blank"><em>Capitán A Posteriori</em></a><em> </em>que todo lo previeron y <strong>todo lo harían bien de estar ellos al mando</strong>. Pero, aunque sean muy ruidosos, son los menos, créanme. En la intimidad de nuestros hogares, la mayoría intentamos no sembrar cizaña y nos reímos con los memes. Ahora mismo acabo de recibir por tercera vez ese que profetiza que los niños del año 2060 dirán: "<strong>Abuelo, cuéntame otra vez cuando os juntabais en el balcón a aplaudir por las noches</strong>". Resistan, pues, amigos, y ya saben, hasta el 40 de mayo no te acerques a un yayo.</p><p><strong>Aroa Moreno: "No te sumes al cinismo, a la ira, a la venganza o al egoísmo"</strong></p><p>Hemos cerrado nuestras casas hace ya varios días y nos parece que nuestro pequeño margen de maniobra contra esta cruel epidemia es mínimo, pero yo quiero decir que eso no es verdad. Quiero decir que <strong>inevitablemente esto formará parte de nuestra biografía personal, de nuestra historia colectiva</strong>, y aunque en estos días escuchemos palabras enormes como <em>pandemia global</em>, las pequeñas decisiones que tú y yo tomemos también son vitales para aplacar a este virus. Nos han pedido decenas de veces que nos quedemos en casa y nuestra rebeldía frente al virus hoy consiste en seguir las normas. Hasta en el espacio más pequeño, en tu casa, hay un margen de maniobra. No te sumes al cinismo, a la ira, a la venganza o al egoísmo. <strong>Hoy ser rebelde es decidir ser empático con los que lo pasan peor</strong>, decidir ser más paciente de lo habitual con tu pareja, con tus hijos, con tus padres, generoso con el que te pide ayuda, esa vecina que está contagiada y no puede ir a la farmacia, y con el que no te la pide, ese amigo que se va a pasar mucho tiempo solo en su casa, llámale luego. No me gustan las metáforas bélicas que tanto se están utilizando, pero quiero decir que <strong>nos debemos armar de todo lo que, en definitiva, significa ser solidario</strong> hasta que podamos abrir de nuevo nuestra puerta.</p><p>--------------------------------------------------</p><p>El artista <strong>Juan Genovés</strong>, miembro de la <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/sociedad_amigos_info_libre/home.html" target="_blank">Sociedad de Amigos de infoLibre</a> nos ha cedido una de las obras de su serie <em>Los abrazos</em> (1975) en apoyo de la iniciativa #QuieroSumar</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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