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    <title><![CDATA[infoLibre - Elecciones en Alemania]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/elecciones-alemania/]]></link>
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      <title><![CDATA[Los socialdemócratas alemanes ratifican el acuerdo de Gobierno con la CDU de Merz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/socialdemocratas-alemanes-ratifican-acuerdo-gobierno-cdu-merz_1_1987359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff2689e0-c4fa-491d-9694-2e4c90bb3a3e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los socialdemócratas alemanes ratifican el acuerdo de Gobierno con la CDU de Merz"></p><p>Las bases del <a href="https://www.infolibre.es/temas/elecciones-alemania/" target="_blank" >Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD)</a> han ratificado el acuerdo para formar Gobierno con el bloque democristiano que ganó las elecciones del pasado 23 de febrero, según anunció este miércoles el secretario general de la formación, <strong>Matthias Miersch,</strong> que también dio a conocer que el colíder de la formación, <strong>Lars Klingbeil,</strong> será el próximo vicecanciller de Alemania, informa EFE. </p><p>Con la consulta a las bases se ha despejado formalmente el último obstáculo para que el líder de la Unión Democristiana (CDU), <strong>Friedrich Merz, </strong>sea investido canciller por la cámara baja la semana que viene. </p><p>Según dijo Miersch en una comparecencia en Berlín, tenían derecho a voto unos 358.000 militantes del partido, de los que participó un 65%. De estos, <strong>un 84,6% (169.000) se pronunciaron a favor del acuerdo de coalición </strong>con los democristianos, lo que implica un "amplio respaldo", señaló, mientras que un 15,4 % votó 'no'.</p><p>"El SPD asumirá responsabilidad en el próximo Gobierno. No se trata de nosotros, sino del país, de sentar las bases para llevar adelante al país", afirmó Miersch, citando prioridades como las inversiones en infraestructura, la cohesión social, la protección del clima y la garantización de los puestos de trabajo.</p><p>El secretario general reconoció que hay <strong>"escepticismo" entre las filas del partido</strong>, así como "preguntas abiertas", pero manifestó la esperanza de que la actuación del próximo Gobierno contribuya a cambiar esta percepción.</p><p>Miersch anunció también que la directiva del SPD ha encargado al colíder Lars Klingbeil, que encabezó las negociaciones para formar Gobierno con el bloque conservador, que<strong> asuma el cargo de vicecanciller y de ministro de Finanzas del Ejecutivo que encabezará Merz</strong>.</p><p> De este modo, corresponderá a Klingbeil la tarea de<strong> seleccionar al resto de socialdemócratas </strong>que integrarán el gabinete de Merz, que será presentado el próximo lunes. Para ello, tendrá en cuenta su experiencia y trayectoria, aunque también se atenderá a que haya "caras nuevas".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Apr 2025 09:28:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los socialdemócratas alemanes ratifican el acuerdo de Gobierno con la CDU de Merz]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Alemania reedita la Gran Coalición: dos viejos conocidos se alían frente a una ultraderecha al acecho]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/alemania-reedita-gran-coalicion-viejos-conocidos-alian-frente-ultraderecha-acecho_1_1980228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6f604f74-c8a3-4bbe-b753-4374b1e55e4e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania reedita la Gran Coalición: dos viejos conocidos se alían frente a una ultraderecha al acecho"></p><p>Después de tres años en los que el debate público alemán ha girado en torno a los “nuevos tiempos”, han reaparecido los viejos métodos. Esa es la impresión que se desprende del <strong>acuerdo de coalición alcanzado entre los socialdemócratas del SPD y la derecha cristianodemócrata, es decir, la CDU y su aliada bávara la CSU</strong>. Ahora, ese acuerdo debe ser aprobado por los partidos, un procedimiento exótico desde la perspectiva francesa, pero muy habitual al otro lado del Rin.</p><p>Por parte de la CDU, la cuestión se decidirá en un congreso especial, en formato reducido, el 28 de abril. En la izquierda, desde el martes 15 de abril y hasta finales de mes, las bases del SPD votarán sobre el resultado de las negociaciones. En 2018, consultada sobre un escenario idéntico, la militancia aprobó la gran coalición por un 66 % de los participantes. Este año también,<a href="https://www.spiegel.de/politik/deutschland/spd-und-cdu-csu-koennte-die-koalition-an-den-jusos-scheitern-a-ba554ff1-e39b-480d-803b-56e2edc23507" target="_blank"> según analiza el semanario Der Spiegel</a>, la propensión de los militantes a favorecer la “estabilidad” debería reforzar a la dirección del SPD.</p><p>Pero algunas voces internas se han alzado  en defensa del voto en contra<strong>. Los Jusos (</strong><em><strong>Jungsozialisten</strong></em><strong>, la rama juvenil)</strong> <strong>han expresado su oposición</strong> al texto. Por sí solos no pueden hacer fracasar la votación, pero junto a ellos podría rebelarse todo el ala izquierda del partido.</p><p>Este fin de semana, las declaraciones de Friedrich Merz, llamado a formar Gobierno como canciller por la CDU, dieron pie a la oposición al sugerir que <strong>podrían no aplicarse medidas que son clave para el SPD</strong>. “Dudar abiertamente del acuerdo de coalición en puntos esenciales para nosotros, como el aumento del salario mínimo, [...] no ayuda en absoluto a construir la confianza que tanto necesitamos”, se quejó Tim Klüssendorf, portavoz de La Izquierda Parlamentaria, uno de los grupos del partido en el Bundestag.</p><p>¿El nuevo contrato de coalición será el adecuado para los retos a los que se enfrenta Alemania? ¿Y qué dice sobre el modo de gobierno de este país?</p><p>Primera observación: de las siete legislaturas <strong>desde principios de la década de 2000, esta sería la cuarta en la que gobernarían juntos la CDU y el SPD,</strong> con este último en posición de socio “menor”. Con anterioridad, ese formato denominado “gran coalición” sólo se había experimentado en la antigua Alemania Occidental, entre 1966 y 1969.</p><p>“Solo bajo el mandato de Merkel se convirtió en un modo de gobierno habitual”, observa Martin Baloge, profesor e investigador de la Universidad Católica de Lille y autor de <em>La Politique en Allemagne</em> (edic. La Découverte, 2024). “En el siglo XX, <strong>este sistema </strong>de poder era improbable; en el siglo XXI, <strong>se ha convertido prácticamente en la norma</strong>”.</p><p>La causa es la fragmentación y la polarización del sistema partidista. La base electoral de los partidos históricos de gobierno ha envejecido y se ha reducido, y la distancia ideológica con sus competidores ha resultado de difícil adaptación, ya sea a la izquierda con Die Linke o a la derecha con la Alternativa para Alemania (AfD). Pero, a pesar de todo, dado que comparten grandes orientaciones (la adaptación al neoliberalismo, el compromiso con la integración europea...), <strong>se han visto impulsados a cooperar con mayor frecuencia que antes.</strong></p><p>“La gran coalición se ha convertido en la rueda de repuesto del parlamentarismo alemán”, comenta Martin Baloge. <strong>El adjetivo “gran”, por cierto, es cada vez más exagerado</strong>. Hace veinte años, la CDU y el SPD representaban cerca del 70 % de los votos. En 2025, su resultado acumulado solo alcanzó el 45 %. Pero a lo largo de ese declive, ambos partidos han adquirido hábitos de trabajo en común. “Si las negociaciones han sido rápidas es porque se conocen muy bien”, analiza el politólogo. “Tienen arraigada la técnica del compromiso”.</p><p>En la web de <em>Grand Continent</em>, un equipo de investigación<a href="https://legrandcontinent.eu/fr/2025/04/10/la-cdu-sest-elle-imposee-sur-le-spd-une-analyse-statistique-des-2-740-phrases-du-contrat-de-coalition-allemand/" target="_blank"> ha estimado</a> que en el documento final están representadas a partes iguales las prioridades programáticas de la CDU y el SPD. Esto refleja el hecho de que ninguno de los dos partidos, con uno de los peores resultados de su historia, está en condiciones de dominar la agenda. <strong>Con menos del 20 % de los votos, el SPD puede considerarse afortunado por acceder a siete carteras ministeriales</strong>, entre ellas la de Finanzas (la más importante después de la Cancillería).</p><p>Más que el equilibrio entre socios, lo que llama la atención al leer el documento es su carácter clásico y la vaguedad de muchos de los compromisos. Algo notable si se compara con la magnitud de los retos a los que se enfrenta Alemania. En pocos años <a href="https://legrandcontinent.eu/fr/2024/05/28/la-nouvelle-question-allemande/" target="_blank">se han desintegrado</a> los fundamentos de su prosperidad y seguridad: el “comercio blando” no ha impedido las transgresiones bélicas del régimen ruso, ni que la industria se vea en dificultades por la competencia china, mientras la administración Trump está rompiendo con las democracias liberales del continente.</p><p>Muchos observadores están hablando ya de un “cambio de época” en relación con las<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/050325/berlin-pret-investir-des-centaines-de-milliards-d-euros-pour-son-armee-et-sa-relance-economique" target="_blank"> dos grandes medidas</a> acordadas por la CDU, la CSU y el SPD antes del inicio de la nueva legislatura: la <strong>modificación del freno constitucional al endeudamiento</strong> en nombre de la defensa del país; y la <strong>creación de un fondo de inversión e infraestructura fuera del presupuesto</strong>, por un importe de 500.000 millones de euros. Pero el término “cambio de época” parece exagerado.</p><p>En primer lugar, porque este “freno al endeudamiento” votado en 2011 se había convertido, desde la crisis sanitaria, en un tótem inaccesible. El canciller saliente, Olaf Scholz, había suspendido su aplicación cada año por ser poco realista. El acuerdo de coalición no dice nada sobre las modalidades de adaptación de un sistema que seguirá siendo constitucional. Sin duda, los próximos meses enfrentarán a los tres partidos para definir los contornos de los nuevos límites.</p><p>Una cosa parece segura: no habrá alegrías presupuestarias. El acuerdo de coalición es muy claro al respecto: “El presupuesto federal seguirá sometido a una fuerte presión de consolidación”. Además de la <strong>sustitución del</strong><em><strong> Bürgergeld</strong></em><strong>, una renta básica ciudadana</strong>, por un sistema que ejerce presión sobre sus beneficiarios, la gran coalición dedica varias páginas a la <strong>“reducción de la burocracia”.</strong> Se ha fijado el objetivo de <strong>eliminar un 8 % de puestos en la administración </strong>para reducir el gasto en un 10 %.</p><p>Pero sin duda eso no será suficiente, ya que, al mismo tiempo, la coalición ha multiplicado los <strong>regalos fiscales a su clientela</strong>. La medida más simbólica es el aumento de la deducción fiscal para los contribuyentes que utilizan su coche para ir a trabajar. Esa medida es una promesa tradicional de la CSU bávara, que la convierte en condición para su adhesión a cada coalición. Costará 1.000 millones de euros al año.</p><p>Pero la coalición también ha acordado un punto central del programa de la CDU: la <strong>reducción de los impuestos a las empresas con una bonificación a las inversiones hasta 2027</strong>, seguida de una reducción anual de un punto porcentual del impuesto de sociedades durante cinco años. Dado que la coalición también ha prometido una reducción del impuesto sobre la renta para las rentas bajas y medias, el coste podría ser considerable. Pero esta reducción del IRPF fue puesta en duda por Friedrich Merz en su entrevista televisiva del domingo 13 de abril.</p><p>En resumen, se perfila <strong>una política presupuestaria bastante clásica del “centrismo europeo”</strong> de nuestro tiempo: ventajas y subvenciones para el capital, a costa de sacrificios para el mundo laboral y el Estado social. Desde este punto de vista, el cuestionamiento implícito por parte de Friedrich Merz del aumento del salario mínimo interprofesional a 15 euros por hora (frente a los 12,82 actuales) confirma dónde pretende encontrar ajustes esta coalición.</p><p>Queda<strong> la cuestión del fondo de inversión de 500.000 millones de euros</strong>, que representa el 11 % del PIB anual del país. Según una antigua tradición alemana, este fondo excepcional será <strong>“extrapresupuestario” </strong>y, por lo tanto, no se contabilizará en el presupuesto federal. Contará con sus propios ingresos para reembolsar la deuda contraída para alimentarlo.</p><p>El gasto se concentrará en infraestructuras, cuyo estado es preocupante, en gran parte debido a los años de austeridad aplicados por la CDU con el apoyo del SPD. Al igual que con el freno al endeudamiento, <strong>a estos partidos les gusta presentarse como la solución a sus propios errores</strong>. De hecho, son precisamente los errores del pasado, los mismos que Friedrich Merz defendía todavía durante la campaña electoral, los que se han vuelto insostenibles.</p><p>En realidad, nos encontramos de nuevo en la <strong>corriente neoliberal dominante</strong>. El apoyo del Estado federal se centra en salvaguardar el modelo existente. En el acuerdo de coalición se repiten los mismos estribillos que llevan décadas recitando las élites europeas: una “ofensiva en materia de innovación” con sus corolarios de moda como la inteligencia artificial, respaldada por la bajada de impuestos, la reducción de las normas y las ayudas públicas.</p><p>No se reflexiona en absoluto sobre el lugar que ocupa el capitalismo alemán en la economía mundial. <strong>El acuerdo de coalición se limita a mostrar objetivos de </strong><em><strong>statu quo</strong></em><strong> como “seguir siendo un gran país industrial”</strong>. Pero, ¿cómo encajar en un esquema en el que Estados Unidos se va a atrincherar y China va a ganar poder en los mercados alemanes, incluidos los de más fuerte crecimiento?</p><p>Por supuesto, el gasto en infraestructuras y armamento puede sostener el crecimiento durante un tiempo, pero este efecto no debe ocultar un triple desafío: <strong>ningún plan de reactivación es eficaz desde el punto de vista económico sin una visión a largo plazo, de la que carece la coalición</strong>; no hay plan de reactivación eficaz sin un apoyo duradero a la demanda interna, lo que no será el caso; y no hay plan de reactivación eficaz sin un apoyo directo al mundo laboral, algo que no preocupa a esta coalición.</p><p>El ejemplo del fracaso del plan Biden, centrado en el apoyo al capital, podría haberla puesto en alerta. Sobre todo porque<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/160225/l-allemagne-s-enlise-dans-une-crise-economique-structurelle-et-profonde" target="_blank"> la situación alemana es mucho más delicada</a> que la americana, con una economía estancada desde hace seis años y un problema de especialización que se ha hecho evidente.</p><p>En materia geoestratégica, las declaraciones o decisiones más espectaculares ya se hicieron antes del acuerdo de coalición. <strong>Merz</strong>, conocido por su atlantismo, <strong>reaccionó negativamente a los intentos de la Administración Trump de acercarse a Moscú</strong> a expensas de Ucrania y sus apoyos europeos.</p><p>Incluso antes de las elecciones, defendió el interés de “hablar con los británicos y los franceses para saber si su protección nuclear<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/050325/la-dissuasion-francaise-europeenne-fracture-la-classe-politique" target="_blank"> podría extenderse</a> [a Alemania]”. Sobre todo, <strong>negoció con el SPD una modificación de la Constitución para permitir un mayor endeudamiento, a condición de que sea destinado al rearme del país</strong>. Recientemente, ha defendido el suministro de misiles de largo alcance tipo<em> Taurus</em> a Ucrania, una línea roja para el anterior gobierno de Olaf Scholz, y queda por ver si el SPD está ahora dispuesto a ceder.</p><p>¿Estamos ante un verdadero punto de inflexión, cuando Scholz había<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/120225/en-allemagne-le-grand-rearmement-annonce-peine-se-concretiser" target="_blank"> tenido dificultades para traducir en hechos</a> lo que había anunciado con palabras tras la invasión total de Ucrania? <strong>En el acuerdo, las cuestiones de defensa y seguridad ocupan un lugar relativamente reducido</strong>, en el quinto apartado del capítulo. Y las primeras líneas, dedicadas a las grandes orientaciones de la política exterior, pretenden ser muy generales, <strong>pudiendo caer en contradicciones</strong>.</p><p>Por un lado, se afirma que “por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Europa deben estar en condiciones de garantizar por sí mismas su seguridad de forma mucho más completa”. Por otro, el texto evoca “la importancia fundamental de la alianza transatlántica y de la estrecha cooperación con los Estados Unidos”. <strong>Se reafirma al mismo tiempo la permanencia de la política exterior alemana y se reconoce la “amenaza” rusa, la “rivalidad” china y la desinversión del aliado estadounidense</strong>.</p><p>Se introducen algunas disposiciones nuevas. Gesine Weber, investigadora del <em>German Marshall Fund of the United States</em>, considera importantes “la creación de un ‘Consejo de Seguridad Nacional’, que tendrá por objetivo mejorar la coordinación entre los distintos ministerios; o la <strong>introducción del modelo sueco de servicio militar</strong> [basado en el voluntariado y la selección, ndr]”. También destaca que “el apoyo a la perspectiva de la adhesión de Ucrania a la OTAN” contrasta con la vacilación del gobierno saliente.</p><p>Gesine Weber señala también que el acuerdo de gobierno exige marcos y métodos <em>ad hoc</em> para facilitar las iniciativas comunes en materia de defensa de Europa. “Después de Ucrania y Estados Unidos”, observa, “el Reino Unido es el primer país mencionado en la sección de política exterior, y el acuerdo subraya claramente la <strong>voluntad de acercarse a Londres en materia de cooperación, seguridad y defensa”</strong>. En el ámbito de la UE, la CDU y el SPD desean “hacer posibles más decisiones por mayoría cualificada en el Consejo de la Unión Europea” en cuestiones diplomáticas y militares.</p><p>Por último, <strong>la gran coalición muestra su orientación más conservadora al incluir la cuestión migratoria en el capítulo sobre seguridad interior. </strong>Aunque afirma que Alemania debe seguir siendo “un país acogedor para los inmigrantes”, es para poder aplicar mejor una serie de restricciones.</p><p>Esas restricciones se refieren a la suspensión de “programas federales de acogida voluntaria (por ejemplo, sobre Afganistán)”; la <strong>suspensión del derecho a la reagrupación familiar para determinadas categorías de solicitantes</strong>; o el examen de las solicitudes de asilo, rechazando a las personas que las hayan presentado fuera de las fronteras. El nuevo Gobierno desea, de paso, ampliar la lista de “países seguros” a los que deportar a esas personas y poder modificar dicha lista por decreto.</p><p>No obstante, habrá que observar en qué medida estas intenciones restrictivas serán o no compatibles con el derecho nacional y europeo.</p><p>Tras una campaña electoral especialmente polarizada, el programa del nuevo gobierno se presenta conciliador y sin rupturas significativas con las políticas públicas ya aplicadas. No hay nada a la altura de la desarticulación de la economía política del país. Los cambios en materia de seguridad y defensa son reales, pero aún prudentes. <strong>Y el endurecimiento en materia migratoria, medio negado, no puede más que alentar a la AfD a subir el listón y afirmarse como principal oposición.</strong></p><p>De hecho, una gran coalición en 2025 no conlleva exactamente los mismos riesgos que antes, cuando la AfD rondaba el 10% de los votos. Ahora, ese porcentaje se ha duplicado y las encuestas de opinión más recientes sitúan al partido de extrema derecha a la par con la CDU.</p><p>Hay que recordar que <strong>el avance de la AfD se ha producido, en parte, gracias a la decepción que Angela Merkel suscitó</strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/140225/l-afd-en-allemagne-genealogie-d-une-percee-durable" target="_blank"><strong> entre los sectores más conservadores</strong></a><strong> de su electorado</strong>. Merz podría obtener el mismo resultado, a pesar de haberse presentado durante años como<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/050125/friedrich-merz-l-anti-merkel-qui-espere-devenir-chancelier-en-2025" target="_blank"> “el anti-Merkel</a>”. Sus concesiones en materia de cuentas públicas, fiscalidad o incluso inmigración sólo pueden ser mal recibidas por quienes esperaban “por fin” un mayor conservadurismo.</p><p>La mezcla es explosiva: la derecha adopta una táctica de acomodación con los retos de la extrema derecha, cuyos efectos a medio plazo<a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/060225/le-grand-basculement-des-droites-europeennes-vers-l-extreme-droite" target="_blank"> son generalmente desastrosos</a>, pero probablemente ni siquiera será capaz de cumplir lo prometido.</p><p><strong>Por parte del SPD, el reto sería reconquistar un electorado activo perteneciente a los sectores populares y a las clases medias fragilizadas</strong>. Pero tras una derrota histórica, sigue siendo el ala derecha dominante la que lleva las riendas. A diferencia de la CDU durante los últimos cuatro años, explica Martin Baloge, «el SPD castigado se ha mantenido en el poder, en un contexto internacional incierto. Los <em>outsiders </em>no han tenido tiempo de afilar sus espadas.”</p><p>En el acuerdo de coalición, ambos partidos reconocen que la situación es grave: “Los partidos democráticos del centro político tienen una responsabilidad especial en la defensa y el fortalecimiento del orden liberal-democrático”. Pero la capacidad de este centro político para dotarse de los medios necesarios para asumir esta responsabilidad parece limitada. La gran coalición se ha limitado principalmente a reunir un conjunto de medidas mínimamente aceptables para ambos socios, en lugar de estar a la altura de las circunstancias.</p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Apr 2025 17:10:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabien Escalona y Romaric Godin (Mediapart)]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones en Alemania,Friedrich Merz,CDU,Olaf Scholz]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Conservadores y socialdemócratas cierran el acuerdo para formar Gobierno en Alemania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/conservadores-socialdemocratas-cierran-acuerdo-formar-gobierno-alemania_1_1975526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1ad12527-d1fc-43b5-9f63-7ae380a9c60a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conservadores y socialdemócratas cierran el acuerdo para formar Gobierno en Alemania"></p><p>Los conservadores y socialdemócratas alemanes han cerrado el acuerdo de coalición que llevaban negociando <strong>27 días para formar Gobierno</strong>, un contrato que llega mes y medio después de las elecciones generales y que será presentado por los jefes de las fuerzas en una rueda de prensa, según informa EFE.</p><p>La Unión Cristianodemócrata (CDU) de quien será el más que probable canciller, <strong>Friedrich Merz</strong>, ha convocado a los medios a las 13.00 GMT para "la presentación del acuerdo de coalición" alcanzado por este partido y la hermana bávara Unión Socialcristiana (CSU), ganadores de las elecciones generales del 23 de febrero, y el Partido Socialdemócrata (SPD).</p><p>El acuerdo ha llegado después de una maratoniana jornada de negociaciones la víspera <strong>en la sede de la CDU</strong>, donde ya habían concluido su trabajo por la tarde los 19 negociadores y dejaban rematar los últimos flecos al líder de la CDU, al de la <strong>CSU</strong>,<strong> Markus Söder,</strong> y los colíderes de la <strong>SPD, Saskia Esken y Lars Klingbeil.</strong></p><p>Pese a que algunos medios habían adelantado un principio de acuerdo, hacia la medianoche se decidió continuar en la mañana de este miércoles con las negociaciones con la vista puesta en alcanzar un pacto definitivo en torno al mediodía, un plan que finalmente han cumplido. Finalmente, las dos partes lograron destrabar una de las últimas diferencias que quedaban, <strong>la de los impuestos</strong>, según el diario <em>Bild</em>.</p><p>Según el mismo medio, el SPD conservará el Ministerio de Defensa y tendrá además las carteras de Finanzas y Justicia. Los conservadores recibirán el Ministerio del Interior y, por primera vez desde 1966, también<strong> el de Asuntos Exteriores. </strong>Desde entonces, los ministros de Exteriores han sido nombrados por el socio menor de la coalición.</p><p>Según Politico, la CDU tendría seis ministerios más la Cancillería, seis el SPD y tres la CSU. Y de acuerdo con el semanario Der Spiegel, el acuerdo de coalición <strong>no contiene subida de impuestos,</strong> pero el mantenimiento del impuesto de solidaridad. </p><p>También se ha acordado una <strong>reducción del impuesto de sociedades </strong>a partir de 2028. Asimismo se ha pactado el fin de la prestación social básica para demandantes de empleo en su forma actual y el fin de las naturalizaciones rápidas (las llamadas turbo naturalizaciones).</p><p>Los socios de la coalición también habrían acordado la exención fiscal de las primas por horas extraordinarias y la pensión activa exenta de impuestos, entre otras medidas. Tras el acuerdo alcanzado entre los conservadores y socialdemócratas, que se vieron obligados a <strong>intensificar las negociaciones ante la política arancelaria de EEUU</strong> y la caída de las Bolsas, incluido el DAX alemán, el SPD celebrará una consulta a los afiliados de forma electrónica. </p><p>Asimismo, <strong>el repunte de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD)</strong>, que igualó en las encuestas a la CDU/CSU, añadió presión a los negociadores.</p><p>La CDU tiene previsto organizar un "pequeño congreso" formado por los miembros de la Ejecutiva Federal, representantes de las asociaciones del partido y delegados de los grupos regionales. En el caso de la CSU, sólo decide la Ejecutiva del partido. Debido a estas consultas, se baraja que<strong> Merz se someta a votación en la Cámara Baja </strong>a principios del próximo mes, probablemente el 6 o 7 de mayo. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Apr 2025 11:31:20 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones en Alemania,CDU,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Balas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/balas_129_1950591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hay tiros que marran su objetivo con tan mala suerte que cambian el devenir de la historia. Y lo cambian sin importar la trayectoria de su blanco, o a quién y por qué va dirigida. Su curso, en ocasiones errático,<strong> hiere y mata a inocentes </strong>en guerras aún más erráticas. En otras falla su objetivo y cambia el orden mundial. </p><p>Las balas no utilizan algoritmos, hipérboles o mentiras políticas. No son necesarias cuando se viaja a 1600 km/h <strong>en busca de un blanco </strong>designado previamente. Atravesando hambrunas, epidemias y genocidios. No hay más hasta llegar a destino, y una vez allí, es una mera cuestión de suerte.</p><p>A tomar por saco.<strong> La actualidad prima.</strong></p><p>Viendo muy por encima los resultados de las elecciones alemanas celebradas el 23F, hay algo que llama mi atención: el Partido Social Demócrata de Alemania (SPD) obtuvo en 1933 —lpreguerra y con Hitler en la cancillería—l un 18,3% del voto. Este domingo, tras una apoteósica caída al vacío, obtuvo un 16% del voto —lel nivel mas bajo en la historia del partido—. A la par, la extrema derecha alemana Alternativa para Alemania (AfD), con la imagen de Alice Weidel que evidencia lo que es, obtiene el 20,8% del voto, duplicando los apoyos que obtuvo hace cuatro años, y a 8,5 puntos del ganador, la derecha moderada del CDU/CSU Partidos de la Unión Democristiana. Es obvio que <strong>el electorado alemán se ha desplazado hacia la derecha </strong>y la bala de cabeza hueca apunta adonde apunta. Espero que marre el tiro.</p><p>El ex asesor y prenda del presidente de EEUU Steve Banon blande, al igual que su homólogo y cretino Musk, el saludo nazi <strong>y pide guerra. </strong>Por si esto no fuera suficiente, el actor mexicano Eduardo Verástegui les secunda en el gesto. Hay mucho imbécil suelto. Doy fe.</p><p>Tiempos oscuros y malos pronósticos. <strong>Ojalá marren su objetivo.</strong></p><p>___________________</p><p><em><strong>Pako Martí</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[5b59f810-c57a-45e4-89a8-b935c10e626b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2025 20:19:01 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pako Martí]]></author>
      <media:title><![CDATA[Balas]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones en Alemania,Alemania,Alternativa para Alemania (AfD)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una gran coalición cada vez menos grande: el paulatino declive del bipartidismo alemán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/gran-coalicion-vez-grande-paulatino-declive-bipartidismo-aleman_129_1951322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0f25ba53-9daf-4395-a56b-3e8236c655ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017515.jpg" width="1116" height="628" alt="Una gran coalición cada vez menos grande: el paulatino declive del bipartidismo alemán"></p><p>A lo largo de sus 75 años de historia, la política de la República Federal de Alemania se ha caracterizado por la continuidad y la ausencia de cambios bruscos. Aun así, de forma paulatina, <strong>el panorama político se ha transformado profundamente</strong> en las últimas décadas. Las elecciones del pasado domingo fueron solo una vuelta de tuerca más. Las consecuencias de esta transformación son importantes, y lo serán más aún si las tendencias continúan. </p><p>Antes de analizarlo con la ayuda del siguiente gráfico, vamos a darle un breve repaso a los partidos tradicionales. Como en muchos otros países, destacan dos grandes partidos, de centroderecha –<strong>la CDU* democristiana–</strong> y de centroizquierda –<strong>la SPD socialdemócrata</strong>–. Entre ambos presiden actualmente 15 de los 16 Estados federales, y han puesto todos los cancilleres de la historia de la república. A menudo lo hicieron con el apoyo de los liberales (FDP), el clásico partido bisagra, que llegó a encadenar casi tres décadas ininterrumpidas en el poder como socio minoritario de gobierno. En los años ochenta los verdes empezaron a abrirse hueco como cuarto en discordia, revolucionando el panorama político. Se convirtieron en el socio natural de la SPD, mientras que los liberales se desplazaron hacia la derecha, perfilándose como socio preferente de la CDU.</p><p>El siguiente gráfico muestra la<strong> evolución de los resultados</strong> de estos cuatro partidos en las elecciones federales, así como las coaliciones de gobierno resultantes (con el partido del canciller en primer lugar en negrita, y usando los mismos colores que en las barras de los resultados):</p><p>Con un sistema electoral proporcional que no facilita las mayorías absolutas,<strong> todos los gobiernos federales han sido de coalición</strong> para asegurar una mayoría estable. Obsérvese que solo el cambio de gobierno de 1998 supuso la sustitución de todos los partidos gobernantes, mientras que en todos los demás hubo continuidad de al menos uno de ellos, toda una muestra de la mencionada ausencia de cambios bruscos. </p><p>No obstante, la evolución del peso de los partidos evidencia la paulatina transformación. En los años setenta se culminó un proceso de concentración de voto, con las dos grandes formaciones repartiéndose más del 90% y el resto recayendo casi íntegramente en los liberales, de modo que entre los tres superaban el 99%. Pero desde entonces este respaldo electoral se ha reducido a la mitad. El domingo pasado <strong>los tres sumaron menos del 50%,</strong> con los dos grandes repartiéndose menos del 45%. Por segunda vez en su historia, los liberales se han quedado fuera del parlamento al no alcanzar el umbral del 5%. Tanto para ellos como para la SPD fue su peor batacazo en la historia de las elecciones federales, mientras que la CDU, a pesar de su subida, cosechó su segundo peor resultado. </p><p>Antes de analizar las consecuencias de estos cambios, veamos quiénes han ocupado este hueco cada vez mayor, aparte de los Verdes, ya convertidos en un partido tradicional más. Con la reunificación en 1990, se incorporaron los excomunistas de la Alemania oriental (RDA). En 2007 se fusionaron con una escisión de la SPD, formando La Izquierda, que progresivamente ha dejado atrás sus vínculos con el régimen de la antigua RDA. Con un 8,8% del voto fue la gran sorpresa el domingo, con un respaldo mayor entre los jóvenes, siendo la primera fuerza, con alrededor del 26%, entre los menores de 25 años (una franja en la que en los comicios anteriores se impusieron los verdes por delante de los liberales). <strong>Le ha ido bien mantenerse firme en las posturas progresistas,</strong> descuidados por SPD y verdes, incluso cuando hasta hace pocas semanas languidecían con una intención de voto del 3%. De hecho, parecían ya acabados y condenados a la irrelevancia, sobre todo desde que una de sus líderes más carismáticas encabezó una escisión populista (BSW) que compagina el izquierdismo con posturas de extrema derecha, pero que, tras un notable éxito inicial, sobre todo en el este del país, acabó perdiendo fuelle y finalmente se ha quedado por poco fuera del parlamento, con el 4,97%. </p><p>Por otro lado, la extrema derecha empezó a cobrar gran relevancia con <strong>la aparición de la AfD</strong>, vetada como socio de coalición por todos los demás partidos y en el punto de mira de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Oficina_Federal_para_la_Protecci%C3%B3n_de_la_Constituci%C3%B3n" target="_blank">Oficina Federal para la Protección de la Constitución</a>. Tras no alcanzar el 5% en 2013, lleva desde 2017 en el parlamento federal, erigiéndose como su segunda fuerza el domingo pasado, con el 20,8% del voto, que se eleva al 34,5% en la antigua RDA, donde son el partido más votado. </p><p>Obviamente toda esta fragmentación complica la gobernabilidad. Si durante décadas lo habitual eran gobiernos de uno de los dos grandes partidos con el apoyo de uno pequeño, desde hace años esta fórmula ya no suma. En consecuencia, la pasada legislatura, por primera vez desde los años cincuenta, <strong>gobernó un tripartito</strong> (bautizado “semáforo” por los colores de los partidos que lo formaron). Los desacuerdos, sobre todo con los liberales, fueron una constante, provocando finalmente la ruptura del gobierno y el adelante electoral. Ya en 2017 la CDU fracasó en su intento de formar un gobierno tripartito con los verdes y los liberales, por el abandono de las negociaciones por parte de estos últimos. </p><p>Lo que ante estos problemas se ha convertido en la nueva normalidad son las coaliciones entre los dos grandes partidos tradicionales. La que seguramente se acordará en las próximas semanas, sería ya la cuarta en seis legislaturas. Se solía hablar de gran coalición, pero este nombre ya ni siquiera está justificado, con la SPD relegado al tercer puesto por primera vez en unas elecciones federales. De hecho, si con menos del 45% del voto ambos suman aún una mayoría absoluta de escaños (328 de 630) es porque casi un 14% del voto de los alemanes se fue a partidos que no consiguieron representación parlamentaria. Si con 0,03 puntos porcentuales más los populistas del BSW hubieran entrado en el parlamento, habrían dejado sin mayoría a CDU y SPD, haciendo necesario también el apoyo de los verdes en un nuevo – y siempre más complicado – gobierno tripartito. Y posiblemente en los próximos comicios ya no habrá tanta suerte.</p><p>Y es que una de las causas por las que la llamada gran coalición es cada vez menos grande podría ser precisamente el uso continuado de esta fórmula. Siendo el próximo gobierno el quinto de los últimos seis que encabeza la CDU, y el séptimo de los últimos ocho en el que participa la SPD, ambos apenas tienen ocasión de regenerarse en la oposición tras los desgastes que a menudo implican las tareas de gobierno –con la extrema derecha frotándose las manos, esperando el momento en el que el país sea ingobernable sin ellos–. El electorado envejecido de la SPD y sobre todo la CDU supone otro peligro a medio y largo plazo para estas dos formaciones. Por si todo esto fuera poco, <a href="https://www.businessinsider.es/economia/algo-funciona-cambiarlo-mantra-conformista-ha-llevado-alemania-estancamiento-1442347" target="_blank">los retos a los que se enfrenta el próximo gobierno</a> son colosales. Por el bien de la democracia de Alemania –y la de Europa– <strong>toca desearle éxito.</strong></p><p>* En Baviera los democristianos concurren bajo las siglas de <strong>CSU</strong>, tratándose formalmente de un partido independiente, por lo que estrictamente tendríamos que referirnos a los democristianos como CDU/CSU. No obstante, para simplificar, sobre todo en el gráfico, aquí usamos solo las siglas CDU.</p><p>____________________</p><p><a href="https://x.com/ASeyfferth" target="_blank"><em><strong>Ansgar Seyfferth</strong></em></a><em><strong> </strong></em><em>es director para España de la empresa </em><a href="https://www.stat-up.com/es/" target="_blank"><em>STAT-UP Statistical Consulting & Data Science Services</em></a><em>, profesor de estadística y de gestión y visualización de datos, y colaborador de la </em><a href="https://www.fundacionalternativas.org/" target="_blank"><em>Fundación Alternativas</em></a>. <em>Su cuenta de Twitter es </em><a href="https://x.com/ASeyfferth" target="_blank"><em>@ASeyfferth</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2025 20:17:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ansgar Seyfferth]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una gran coalición cada vez menos grande: el paulatino declive del bipartidismo alemán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones en Alemania,CDU,Federalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así queda el mapa electoral de Alemania: un país dividido en dos y en zonas urbanas o rurales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/mapa-electoral-alemania-pais-dividido_1_1950715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e76219e9-5736-4182-a0fd-2c1b6080d89f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así queda el mapa electoral de Alemania: un país dividido en dos y en zonas urbanas o rurales"></p><p>Los demócratas cristianos de la CDU, aliados con los bávaros de la CSU, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/230225/elections-en-allemagne-victoire-amere-des-conservateurs-l-extreme-droite-son-plus-haut-niveau" target="_blank">han ganado las elecciones</a>, la extrema derecha de Alternativa para Alemania (<a href="https://www.mediapart.fr/journal/dossier/international/l-afd-toujours-plus-extreme" target="_blank">AfD en alemán</a>) ha duplicado su resultado con respecto a 2021 y los partidos de la coalición saliente, compuesta por los socialdemócratas del SPD, Los Verdes y los liberales del FDP, han sido fuertemente castigados. En Alemania, los resultados de las elecciones federales del 23 de febrero de 2025 revelan un <strong>panorama político claramente inclinado hacia la derecha</strong>, con una posible “gran coalición” entre la CDU y el SPD que solo tendría de “grande” el nombre.</p><p>Sin embargo, <strong>el salto de Die Linke muestra que existen excepciones a ese empuje derechista:</strong> algunas circunscripciones localizadas en las grandes ciudades han resistido a esta tendencia y han votado mucho más a la izquierda que en las elecciones generales de 2021. El análisis geográfico de las elecciones también subraya que el país ya no está dividido solo entre el Este y el Oeste, sino también entre zonas urbanas y rurales.</p><p> © Infografía Mediapart</p><p>Con un 28,5 % de los votos a escala federal, la CDU y la CSU solo mejoran en 4,4 puntos su resultado de 2021, pero <strong>ganan en 190 de las 299 circunscripciones</strong>.</p><p>En Baviera, la CSU logra un pleno, que se le había escapado en 2021, ya que Los Verdes habían ganado un escaño directo en Múnich. En el resto del Oeste la CDU avanza en casi todas partes y domina, en el escrutinio por listas, la gran mayoría de los distritos. Su mejor resultado se obtuvo en el distrito electoral de Alto Sarre, el del futuro canciller Friedrich Merz, con un 43,6 %. También es ahí donde más avanza la CDU, ganando 10,2 puntos.</p><p>Pero <strong>la CDU crece mucho más lentamente en la antigua RDA</strong>, donde domina la AfD, e incluso baja en algunos distritos. En esas regiones, los demócratas cristianos no obtienen ningún mandato directo. En Berlín, el partido gana en sus bastiones del Oeste, pero no consigue afianzarse en el centro y el Este de la ciudad. La CDU conserva en la capital federal sus tres mandatos directos sobre doce.</p><p>© Infografía Mediapart</p><p>La AfD, partido de extrema derecha, ocupa <strong>el segundo lugar en los escrutinios por listas con el 20,8 % de los votos</strong>, el doble de su resultado de 2021. El partido<strong> avanza en todas partes, pero aún más en lo que ya era su feudo, la antigua RDA</strong>. El mapa de los partidos líderes permite ver renacer la antigua frontera interalemana. En los Estados federados del Este, fuera de Berlín, solo se le escapan tres mandatos directos y, por lo tanto, la AfD gana 42 distritos, frente a solo 16 en 2021. Sus resultados superan ampliamente el 30 %, con un récord del 46,7 % en Görlitz (Sajonia) y un aumento de más de 20 puntos en el distrito de Börde-Salzland (Sajonia-Anhalt).</p><p><strong>En el Oeste, la AfD también gana terreno</strong> en todas partes, pero un poco menos que en el Este, y no puede conseguir ningún mandato directo. No obstante, la AfD supera el 20 % en el Sarre y avanza con fuerza en Baviera y Baden-Württemberg. En tres distritos electorales de Baviera, la formación rozó el 30 %, sobre todo en Deggendorf, donde obtuvo el 29,3 %. En dos distritos electorales del Oeste, la AfD ganó en Kaiserslautern (Renania-Palatinado) y en Gelsenkirchen (Renania del Norte-Westfalia), dos bastiones tradicionales del SPD.</p><p>© Infografía Mediapart</p><p>Con un 16,5 % de los votos a nivel federal, el Partido Socialdemócrata, la formación política más antigua de Alemania,<strong> sufre una derrota histórica y obtiene el peor resultado en la historia de la República Federal. </strong>El declive del SPD es general en todo el país, aunque limitado en algunas grandes ciudades (Hamburgo, Colonia, Berlín, Múnich).</p><p>Lo interesante es que el SPD obtiene una puntuación mucho más alta en el escrutinio por mayoría (20,1 % de los votos) que en el escrutinio por listas. Esto se explica por un cierto arraigo local de los candidatos y por una dispersión de votos en el escrutinio por listas hacia los partidos pequeños. Este rechazo al escrutinio mayoritario solo permite al SPD conservar 44 mandatos directos, es decir, tantos como la CSU bávara. En 2021, había ganado 121 mandatos directos.</p><p><strong>El SPD resiste principalmente en sus bastiones del Ruhr,</strong> el sur de Baja Sajonia y algunas grandes ciudades del noroeste, como Hamburgo, Bremen, Hannover y Colonia. Pero ya no tiene ningún escaño en Baden-Wurtemberg y solo conserva uno en Renania-Palatinado y dos en Hesse.</p><p><strong>En el Este es un desastre:</strong> el SPD cae por debajo del 10 % en Turingia, Sajonia-Anhalt y Sajonia, y solo obtiene un 11 % en su bastión de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/220924/dans-le-brandebourg-le-spd-fait-de-la-resistance-mais-l-extreme-droite-progresse-nettement" target="_blank">Brandeburgo,</a> donde había obtenido un 31 % en las elecciones regionales de septiembre. Olaf Scholz es el único miembro de la SPD elegido directamente en este Estado de la antigua RDA, pero con una ventaja muy pequeña que su partido no mantiene en el escrutino por listas. En Berlín, la SPD solo conserva un representante directo de los cuatro que tenía en 2021.</p><p>© Infografía Mediapart</p><p><strong>Los Verdes sufren un claro retroceso electoral </strong>con un resultado del 11,6 %, es decir, 3,1 puntos menos que en 2021. <strong>Sin embargo</strong>, la formación ecologista <strong>se mantiene por encima del nivel de 2017</strong> (8,9 %) y puede confirmar una cierta implantación local, principalmente en los centros de las grandes ciudades y en las ciudades universitarias. Pero pierde cuatro mandatos directos y debe conformarse, esta vez, con doce representantes concentrados en las ciudades universitarias y de izquierdas: Colonia, Friburgo, Münster, Berlín, Stuttgart...</p><p>Los Verdes bajan en general en toda Alemania, pero aún más en sus bastiones tradicionales, donde <strong>pierden votos en favor del partido de izquierdas Die Linke</strong>. Este es el caso, en particular, de Hamburgo y Berlín, donde los Verdes pierden 5,6 y 5,2 puntos, respectivamente. En la capital, el partido pasa a ocupar el tercer puesto, cuando en 2021 era el segundo, muy cerca del SPD. Esta vez, es superado por Die Linke y la CDU.</p><p>No obstante, el partido ecologista conserva tres mandatos directos en la capital: su derrota en su histórico bastión de Kreuzberg frente a Die Linke se ve compensada por una victoria en Tempelhof, distrito hasta ahora en manos del SPD. Pero Los Verdes no están a la cabeza en ninguna parte de la capital en el escrutinio por listas.</p><p>© Infografía Mediapart</p><p>Die Linke, el partido de izquierdas, <strong>es la sorpresa de estas elecciones</strong>. Con un 8,8 % de los votos, ha desbaratado los negros escenarios que se le auguraban en las últimas semanas y avanza claramente con respecto al 4,9 % de 2021.</p><p>El partido<strong> ha progresado en casi todas partes,</strong> excepto en sus antiguos bastiones de los Estados federados de la antigua RDA y del Sarre. Por otro lado, <strong>muestra un claro aumento en las ciudades,</strong> donde se lleva parte del electorado verde, y en algunas zonas industriales, donde avanza en detrimento del SPD. Obtiene buenos resultados en el Ruhr, Hamburgo, Fráncfort del Meno, Colonia y Hannover.</p><p>Con estas elecciones de 2025, Die Linke se nacionaliza aún más y abandona su estatus de heredero del antiguo SED. En varios Estados federados occidentales, obtiene los mejores resultados de su historia, superando su récord anterior de 2009. Es el caso de Baja Sajonia (8,1 %), Renania del Norte-Westfalia (8,3 %), Hesse (8,7 %), Schleswig-Holstein (7,8 %) y Hamburgo, donde obtiene el 14,4 % de los votos.</p><p>Pero <strong>es en Berlín donde Die Linke obtiene su mejor resultado </strong>y se convierte, por primera vez, en la primera fuerza política de la capital federal, con un 19,9 % de los votos, frente al 14,3 % de 2021. Su arraigo local en las ciudades del Este le ha permitido ganar seis mandatos directos: uno en Erfurt, uno en Leipzig y cuatro en Berlín, donde la formación se impuso en dos bastiones verdes y socialdemócratas.</p><p>© Infografía Mediapart</p><p><strong>El BSW de Sahra Wagenknecht, una escisión de Die Linke,</strong> <strong>se ha presentado por primera vez a las elecciones federales alemanas</strong>. Por poco no entra en el Bundestag con el 4,97 % de los votos. Le han faltado 13.435 votos para tener grupo parlamentario. <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/290125/elections-en-allemagne-le-parti-de-sahra-wagenknecht-se-bat-pour-la-paix-le-petrole-russe-et-sa-sur" target="_blank">Este partido</a> “conservador de izquierdas” no ha logrado convencer a los votantes del Oeste: el BSW nunca supera el 10 % y solo supera el 5 % en el Sarre (6,2 % en el Estado) y en algunas circunscripciones del Ruhr y Hesse.</p><p>Por otro lado, el BSW confirma que es una fuerza a tener en cuenta en el Este, donde está desafiando la implantación de Die Linke. En otoño, el partido logró entrar en los parlamentos regionales de Turingia, Sajonia y Brandeburgo, con más del 10 % de los votos.</p><p>Confirma en parte este resultado superando el 10 % en tres “nuevos Estados federados”: Brandeburgo (10,7 %), Sajonia-Anhalt (11,2 %) y Mecklemburgo-Pomerania Occidental (10,6 %). En los dos primeros, el BSW supera a Die Linke. En Sajonia y Turingia, supera el 9 %. Su mejor resultado a nivel circunscripción se logró en Frankfurt del Oder, con un 12,6 %. Por el contrario, su resultado en Berlín es modesto (6,6 %).</p><p>© Infografía Mediapart</p><p>El partido libera<strong>l ha sufrido una derrota histórica</strong>. Con solo un 4,3 %, el FDP obtiene el peor resultado de su historia y <strong>queda excluido del Bundestag</strong> por segunda vez, tras el período 2013-2017. La caída es vertiginosa: los liberales retroceden 7,1 puntos y <strong>pierden 3,15 millones de votos</strong>. El líder del partido, el ex ministro federal de Finanzas, Christian Lindner, ha anunciado que abandona la política.</p><p>Obviamente, el FDP queda descolgado en todas partes y de forma muy clara. En Baden-Württemberg, donde obtuvo el 15,3 % de los votos en las elecciones de 2021, solo obtiene el 5,6 % de los votos. Hesse es el único otro Estado federado donde alcanza el 5 % (frente al 12,8 % de 2021). Incluso en sus bastiones tradicionales, como el centro de Düsseldorf, solo obtiene un 7,81 %, su mejor resultado a nivel nacional.</p><p><strong>El partido liberal desaparece casi como fuerza política en el Este</strong>, donde había logrado sin embargo un avance notable <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/270921/elections-allemandes-sept-cartes-pour-comprendre-les-resultats" target="_blank">en 2021</a>, superando incluso el 10 % en Sajonia. En estos Estados, obtiene entre el 2,8 % y el 3,2 %.</p><p>© Infografía Mediapart</p><p>El sistema electoral alemán se basa, desde 1949, en un doble voto concedido a cada elector. <strong>El primero (</strong><em><strong>Erststimme</strong></em><strong>)</strong> permite votar a un candidato en el marco de una <strong>votación uninominal </strong>mayoritaria en una sola vuelta a nivel de una circunscripción (<em>Wahlkreis</em>). Resulta elegido el candidato que haya obtenido más votos en esa circunscripción. En alemán, se habla de “mandato directo”.</p><p><strong>El segundo voto (</strong><em><strong>Zweistimme</strong></em><strong>)</strong> permite <strong>elegir una lista </strong>establecida por un partido a nivel del Estado federado. Los escaños se distribuyen entonces proporcionalmente (<a href="https://www.bundestag.de/services/glossar/glossar/A/auszaehlverfahren-sainte-lague-schepers-854908" target="_blank">según el método Saint-Laguë/Schepers</a>). Estas dos votaciones son totalmente independientes.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2025 19:38:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Donatien Huet y Romaric Godin (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Así queda el mapa electoral de Alemania: un país dividido en dos y en zonas urbanas o rurales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones en Alemania,Alternativa para Alemania (AfD),Elecciones generales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno contrasta el cordón "democrático" de la CDU a la extrema derecha con la actitud de Feijóo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/gobierno-contrasta-cordon-sanitario-extrema-derecha-alemana-actitud-pp_1_1949942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/37854ffd-a56a-42a5-a220-5cdfff57f06c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno contrasta el cordón "democrático" de la CDU a la extrema derecha con la actitud de Feijóo"></p><p>El Gobierno español ya ha trasladado a <strong>Friedrich Merz</strong>, de la conservadora CDU, su felicitación por <a href="https://www.infolibre.es/union-europea/merz-sera-canciller-ultraderecha-afd-doblando-resultados-segunda-fuerza_1_1949801.html" target="_blank" >su victoria electoral en Alemania</a>. El presidente del Ejecutivo, <strong>Pedro Sánchez</strong>, le ha propuesto a través de un mensaje en X trabajar juntos para fortalecer a Europa: "Una Europa fuerte requiere que trabajemos unidos para afrontar retos comunes. Más competitividad, autonomía estratégica y transición ecológica y digital". Pero, los resultados germanos, también tienen <strong>una lectura a nivel nacional. </strong></p><p>El ministro de Exteriores,<strong> José Manuel Albares</strong>, afirmó este lunes que le "agrada enormemente" que Merz haya dejado "muy claro" que no habrá "ningún tipo" de alianza con la extrema derecha, mientras que el PP español "ha tomado la opción contraria siempre". "Me alegro de ver que las principales fuerzas alemanas, incluido el partido que está en el Partido Popular Europeo, que es<strong> la CDU, lo tiene muy claro: con Europa y con la democracia frente a la extrema derecha. </strong>El Partido Popular (PP) español ha tomado la opción contraria siempre", dijo a la prensa a su llegada al Consejo de Exteriores de la Unión Europea (UE).</p><p>El jefe de la diplomacia española manifestó que le habría gustado que el PP "<strong>hubiera pensado de la misma forma</strong> cuando empezó a hacer las alianzas que hace siempre que puede con la extrema derecha", dijo. En ese sentido, Albares señaló que le "agrada enormemente" que, antes de los resultados, durante los debates electorales, ya hubiese un "posicionamiento" de las principales fuerzas democráticas de Alemania al respecto.</p><p>En la misma línea se ha pronunciado la vicepresidenta segunda del Gobierno,<strong> Yolanda Díaz,</strong> que ha celebrado este lunes el "cordón democrático" de Alemania a la extrema derecha, una singularidad que ha contrastado con la posición del PP en España. La también ministra de Trabajo ha apelado a los populares a <strong>tomarse en serio el crecimiento "sobremanera" de la extrema derecha </strong>y tener un "proyecto de país" durante su intervención en el ciclo de debate <em>Pioneras14</em>, organizado por el diario digital Artículo 14.</p><p>"Lo que ha hecho Alemania <strong>colocando no un cóndor sanitario, sino democrático a la extrema derecha </strong>es una singularidad que no hace el PP en mi país", ha afirmado la dirigente de Sumar. Ha advertido de que el resultado de las elecciones de este domingo en Alemania tiene que ver bastante con la incertidumbre que asoma al mundo y con una socialdemocracia que sigue en crisis y que explica en parte lo que está pasando. "Pasó en Francia y ha pasado en Alemania", ha recalcado Díaz, para quien se está produciendo un "proceso muy profundo y grave" en el que la extrema derecha "comparte agendas" y "crece sobremanera".</p><p>Por su parte, el <strong>PSOE </strong>ha pedido este lunes al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que <strong>rompa con Vox todos sus pactos </strong>allí donde gobiernan y que renuncie a entenderse con "el caballo de troya" que quiere "acabar" y "demoler" con el proyecto de europeo. En un comunicado, los socialistas emplazan así al presidente conservador a fijarse en la postura de Merz.</p><p>En cambio, desde el PP, <strong>Feijóo </strong>ha lamentado que<strong> Sánchez imposibilite alcanzar en España un acuerdo como el de Alemania</strong>. En declaraciones a Telecinco, se ha referido a la postura de Merz de formar una gran coalición con los socialdemócratas y rechazar pactar con la extrema derecha, y ha incidido en que es bueno "legitimar" que gobierne al que gana las elecciones y ha celebrado que allí "Frankestein solo sea un personaje de ficción", en referencia a la coalición que ha permitido que Sánchez esté al frente de la Presidencia del Gobierno sin ser la fuerza más votada.</p><p>En este sentido, ha recordado que <strong>él ganó las elecciones en julio de 2023 </strong>y que, sin embargo, "Sánchez pactó con toda la izquierda radical y con todos los independentistas para que no pudiese gobernar el que ganaba".</p><p>Por su parte, el líder de Vox, <strong>Santiago Abascal,</strong> ha puesto el foco en Feijóo al que ha instado a que<strong> concrete si tiene intención de pactar con el PSOE </strong>como posiblemente van a hacer los conservadores alemanes con los socialdemócratas con tal de evitar un pacto con ellos.</p><p>"¿Pactaría usted con socialistas y extrema izquierda, como va a hacer su socio alemán -al que aplaude- y como acaba de hacer su socio austríaco, con tal de evitar el pacto con Vox?", ha escrito en X. También le ha preguntado si "<strong>las 'certezas económicas' y 'la seguridad' en Europa se alcanzan asociándose a socialistas y extrema izquierda"</strong> y le insta a responder a ambas preguntas para que "los españoles sepan a qué atenerse".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Feb 2025 12:15:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno contrasta el cordón "democrático" de la CDU a la extrema derecha con la actitud de Feijóo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones en Alemania,Friedrich Merz,Pedro Sánchez,José Manuel Albares,Yolanda Díaz,Alberto Núñez Feijóo,Santiago Abascal,Vox,PP,PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ultra Weidel reclama el fin del cordón sanitario: "No se puede ignorar a millones de electores"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/ultra-weidel-reclamar-cordon-sanitario-no-ignorar-millones-electores_1_1949958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/74e8e2bf-cf83-4812-be00-c8d6d3431407_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ultra Weidel reclama el fin del cordón sanitario: "No se puede ignorar a millones de electores""></p><p>La candidata a la Cancillería en los comicios del domingo pasado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), <strong>Alice Weider,</strong> destacó este lunes <a href="https://www.infolibre.es/union-europea/merz-sera-canciller-ultraderecha-afd-doblando-resultados-segunda-fuerza_1_1949801.html" target="_blank" >los buenos resultados de su partido</a>, sobre todo en el este del país, donde ganó en casi todas las circunscripciones, para reclamar el fin del cordón sanitario, según recoge EFE. </p><p><strong>"El cordón sanitario debe desaparecer"</strong>, dijo durante una rueda de prensa para analizar los resultados de los comicios, en los que la formación se alzó como segunda fuerza más votada con el 20,8 % de los votos, por detrás del bloque conservador formado entre la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU), bávara, que sumó el 28,6% de apoyos.</p><p>Weidel criticó que<strong> "no se puede ignorar a millones de electores",</strong> al referirse a los votantes de AfD y advirtió de que su partido, que ha duplicado su resultado en comparación con 2021, "superará a la CDU en los próximos años" a nivel nacional.</p><p>También aseguró que recibió<strong> una llamada del multimillonario estadounidense Elon Musk</strong>, quien la felicitó personalmente por el resultado. "Cuando encendí el teléfono esta mañana, o más bien lo miré, había recibido llamadas perdidas por la noche desde Estados Unidos, entre ellas la de Elon Musk, que me felicitó personalmente", señaló.</p><p>"Hoy hablaré por teléfono, no diré con quién, pero estamos dialogando. Somos la fuerza en Alemania reconocida internacionalmente, que está dialogando con todas las partes, y<strong> eso incluye a la Administración (del presidente Donald) Trump en Washington</strong>", afirmó.</p><p>Musk ha sido acusado por el Gobierno alemán de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/elon-musk-suena-triunfo-extrema-derecha-alemania_1_1920758.html" target="_blank" >injerir en las elecciones alemanas</a> tras haber apoyado en varios mensajes de su red social X y un artículo de opinión abiertamente a Weidel y su AfD, partido al que consideró <strong>el "único capaz de salvar a Alemania"</strong>. Posteriormente además organizó un debate en X con Weidel que fue seguida por decenas de miles de seguidores del magnate y socio de Trump. Todo ello en pleno debate electoral.</p><p>También la víspera Musk, que había fijado una entrada en la que se podían ver <strong>varios emoticonos de la bandera de Alemania </strong>acompañadas de un escueto "AFD!", compartió un mensaje con una foto de una papeleta con las cruces puestas en las casillas de la AfD en uno de los colegios electorales alemanes. El multimillonario acompaña el mensaje con el comentario "cool" (genial).</p><p>Además del dueño de X y de empresas como Tesla y SpaceX,<strong> también el vicepresidente de EEUU, JD Vance, se inmiscuyó en la campaña electoral alemana </strong>cuando hace una semana en la Conferencia de Seguridad de Múnich en un discurso abogó por derribar el cortafuegos que los demás partidos alemanes han impuesto a AfD para no cooperar con la ultraderecha ni en el Gobierno ni en el Parlamento. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[77819309-fa36-4d3b-8451-7f89715c20fc]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Feb 2025 10:04:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ultra Weidel reclama el fin del cordón sanitario: "No se puede ignorar a millones de electores"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Alternativa para Alemania (AfD),Friedrich Merz,CDU,Elon Musk,Elecciones en Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania, con más dudas que certezas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/alemania-dudas-certezas_129_1949855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a049c1e-f407-4742-9bbc-392f2f56ff25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania, con más dudas que certezas"></p><p>En medio del tumultuoso panorama internacional, con Trump como principal elemento disruptor, una primera lectura de los resultados (provisionales) de las elecciones alemanas celebradas el 23 de febrero podría resultar tranquilizadora en la medida en que, por un lado, ha quedado claro que<strong> los alemanes siguen inclinados a acudir a las urnas</strong> (la participación, con un 84%, es la más alta desde la reunificación en 1990) y, por otro, la fuerza que ha recibido más votos —la CDU/CSU, liderada por Friedrich Merz— es netamente democrática y europeísta. Pero en cuanto se profundiza un poco más en esa línea, los nubarrones van ennegreciendo inevitablemente esa primera imagen.</p><p>Cabe recordar, en primer lugar, que la convocatoria electoral se ha producido como consecuencia directa del fracaso de la <em>Ampelkoalition</em> <strong>(“coalición semáforo”)</strong>, que ha reventado antes de llegar al final de la legislatura por desavenencias internas, especialmente notables en el terreno económico, pero igualmente relevantes en relación con la transición energética, las políticas sociales o el apoyo a Ucrania. Tomados individualmente los socialdemócratas (SPD), con tan solo el 16,5% de los votos, registran el peor resultado de toda su historia (en 2021 obtuvieron el 25,7%), incapaces de frenar la pérdida de atractivo de sus propuestas en lo que llevamos de siglo hasta caer por primera vez desde la II Guerra Mundial <strong>por debajo del 20% de los votos</strong>. Por su parte, Los Verdes (con el 11,8% de los votos, frente al 14,7% de hace cuatro años) sufren igualmente una significativa caída, mientras que los liberales del FDP sencillamente se quedan fuera del parlamento federal al no lograr traspasar el umbral del 5% (4,4%, muy por debajo del 11,4% de 2021).</p><p>Pero tampoco la victoria de la propia CDU/CSU permite a sus dirigentes una excesiva alegría, si se recuerda que los votos obtenidos, el 28,5% del total, suponen <strong>el peor resultado de la democracia cristiana</strong> desde 1949 (con la excepción del 24,1% obtenido en 2021). Su líder tampoco llega con las mejores credenciales tras haber optado, con sonoras críticas de la propia Angela Merkel, por unirse a AfD el pasado 29 de enero en una votación en el Bundestag para restringir (aún más)<strong> el derecho de asilo.</strong></p><p>Todo lo anterior queda oscurecido, en términos muy inquietantes, por el acusado ascenso del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), convertido ahora en la segunda fuerza parlamentaria al <strong>duplicar el porcentaje de votos </strong>recibidos (del 10,3% en 2021 al actual 20,6%). Es, con diferencia, el partido que mejor ha sabido rentabilizar el malestar de un país que ha pasado de sentirse el motor de Europa a ser considerado el principal freno y el enfermo del continente, económicamente en recesión y atrapado en un modelo que no parece en condiciones de responder rápida y adecuadamente a los retos actuales. Especial importancia ha tenido en ello el manejo que sus dirigentes han hecho del <strong>tema migratorio</strong>, en un giro radical desde la postura valiente de Angela Merkel hace una década, abriendo las puertas a más de un millón y medio de inmigrantes, hasta la actual identificación de esa misma corriente migratoria como la señal más visible de la conspiranoica teoría del “gran reemplazo” y una amenaza directa a la seguridad nacional.</p><p>En consecuencia, y con el adelanto de la clara señal de castigo a los tres miembros de la coalición gobernante en las elecciones al Parlamento Europeo del pasado año, ahora se confirma la<strong> incapacidad de Olaf Scholz</strong> y la cortedad de miras de sus socios para convivir políticamente y para manejar la agenda política y económica en mitad del conflicto de Ucrania.</p><p>La sensación dominante, por tanto, no puede ser de tranquilidad, sino de preocupación, tanto por Alemania como por el conjunto de la Unión Europea. Las elecciones no resuelven por sí mismas ningún problema, sino que, más bien, han hecho aún más visible que las opciones tradicionales pierden atractivo ciudadano, mientras una fuerza como AfD, nacida apenas en 2013, se sitúa ya solo por detrás de la CDU/CSU en el nuevo Bundestag, ya es mayoritaria en el territorio de la antigua República Democrática Alemana y ya tiene representación en catorce de los dieciséis parlamentos regionales. En esas condiciones, volver a la <em>Grosse Koalition</em> entre cristianodemócratas y socialdemócratas, que a tenor de los resultados parece insuficiente para formar gobierno, tampoco supondría <strong>ninguna garantía de que Alemania pueda enderezar el rumbo</strong>. En ese punto se abre un camino que lleva a contar nuevamente con Los Verdes, o a que Merz decida definitivamente romper el “cordón sanitario” y sume fuerzas con la ultraderechista Alice Weilde, cortejada abiertamente por la administración de Donald Trump, para conformar un nuevo equipo de gobierno.</p><p>Y si esa última opción es mala para Alemania, también lo es para una UE que la necesita como uno de sus principales motores, precisamente en un momento en que <strong>el regreso de Trump a la Casa Blanca </strong>va a poner a prueba tanto el vínculo trasatlántico como la comunidad de valores que supuestamente compartimos a ambos lados del Atlántico.</p><p>___________________________</p><p><em><strong>Jesús A. Núñez Villaverde</strong></em><em> es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).</em></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Feb 2025 22:26:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús A. Núñez Villaverde]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alemania, con más dudas que certezas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Friedrich Merz,Alemania,Elecciones en Alemania,Alternativa para Alemania (AfD)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La amnesia de las Alemanias y seis lecciones que podemos extraer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/en-transicion/amnesia-alemanias-seis-lecciones-extraer_129_1949839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7a766be1-1983-4b61-bd9c-8bc39033d437_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La amnesia de las Alemanias y seis lecciones que podemos extraer"></p><p>Lo advertía <strong>Geraldine Schwarz</strong> ya en 2019 en su novela <em>Los amnésicos</em>: las Alemanias –sí, en plural– <strong>no estaban vacunadas contra el autoritarismo ni el totalitarismo</strong>, y hoy Alternativa para Alemania, ese partido que es duro hasta para los duros de la ultraderecha, se ha erigido en segunda fuerza superando el 20% de los votos. Sin duda, la vencedora de la noche.</p><p>En unas elecciones con enorme movilización, la mayor desde la reunificación (83%), <strong>los conservadores de la CDU/CSU han quedado por debajo del 30%</strong>, muy lejos de sus expectativas –que llegaban en algunos casos al 35%– y alejados también de los resultados de 2013. Sería interesante conocer hasta qué punto el coqueteo de los conservadores con la ultraderecha de las últimas semanas ha podido mermar el avance de la CDU/CSU. Porque al normalizar e incluso <strong>coquetear con las ideas de su extremo</strong> han hecho que este pasara a ser una opción razonable para no pocos simpatizantes habituales de la derecha.</p><p>Por la izquierda, la notable caída del SPD, que obtiene su peor marca desde 1887, <strong>contrasta con la recuperación de su izquierda, Die Linke</strong>, que duplica apoyos, muy probablemente gracias a los votantes más jóvenes. Especialmente llamativo es el resultado de los Verdes, que bajan algo más de dos puntos, menos de lo que cabía esperar dadas sus notables contradicciones en la respuesta a la guerra de Ucrania, tanto en su aspecto ambiental como en su apuesta por el pacifismo. Probablemente, <strong>la figura de Annalena Baerbock, su lideresa, y con muy buena valoración</strong> en Alemania, puede explicarlo. Finalmente, el experimento anti-migración y supuestamente de izquierdas de Sarah Wagenknecht, símbolo del rojipardismo europeo, no ha dado resultados.</p><p>Los partidos centrales del sistema alemán, CDU/CSU y SPD, <strong>apenas suman el 45% de los votos</strong>, dibujando así un claro escenario de impugnación del sistema. Los jóvenes, al parecer, al menos los de Alemania occidental, han optado de forma muy significativa por Die Linke.</p><p>A falta de más datos —esta columna se escribe con los recopilados hasta las 22h de la noche de este domingo— hay algunas conclusiones que se pueden sacar ya:</p><p><strong>1.-</strong> Pese a que Alemania lleva dos años en recesión y <strong>su industria está sumida en una potente crisis</strong>, la campaña alemana ha girado sobre el tema de la migración, lo que sin duda le ha beneficiado. No así a la CDU/CSU, lo que <strong>confirma que cuando la ultraderecha marca la agenda</strong>, es la principal beneficiada. Lo dijo la propia Alice Weidel, lideresa de AfD, en el debate posterior: «La CDU nos ha copiado nuestro programa». Ahí están los resultados; aviso para navegantes.</p><p><strong>2.-</strong> El corazón político de uno de los países claves de la UE, Alemania, está hoy en entredicho. <strong>Que un 25% de los jóvenes</strong> –según las proyecciones– hayan votado por Die Linke y un 20% por AfD, habla de una brecha generacional manifiesta y una impugnación de los partidos centrales. Todo ello, en un ambiente de ganas de cambio.</p><p><strong>3.- </strong>Una vez más, se constata el fracaso de la reunificación alemana. <strong>Son un mismo Estado federal, pero dos sociedades radicalmente distintas</strong>. A falta de los datos definitivos, diría que <a href="https://x.com/tomaspueyo/status/1892284642327224452?s=48" target="_blank">estos mapas</a> pueden explicar mucho de lo que vimos anoche.</p><p><strong>4.-</strong> Con los datos en la mano, <strong>la opción más posible es la reedición de la Gran Coalición</strong>; un acuerdo entre CDU/CSU y SPD, clave tanto para Alemania como para la Unión Europea. Las primeras declaraciones de Merz, el líder de la CDU, llamando a recuperar la industria clásica del automóvil de combustión, es una pésima noticia. Quizá calme los nervios en los centros industriales, pero es pan subvencionado para hoy y hambre seguro para mañana. <strong>Significa perder el tren definitivamente de la transición ecológica y la industria limpia</strong>. ¿De verdad va a promover esto la economía industrializada por excelencia, dejando vía libre a China para que lidere la nueva economía? ¿Qué posición tomará el SPD? Por cierto, esta posición hace más difícil, si cabe, los acuerdos con Los Verdes.</p><p><strong>5.-</strong> Los cordones sanitarios, una vez más, se han mostrado ineficaces. <strong>Si bien consiguen que la ultraderecha no entre a gobernar</strong>, no impiden que los conservadores –u otros partidos– le compren el relato y las políticas, y lo más grave: ayudan a construir su discurso de que son algo distinto, lo que en tiempos de desconfianza institucional les cosecha buenos apoyos.</p><p><strong>6.-</strong> <strong>Seguimos teniendo más una Europa alemana que una Alemania europea</strong>, y no porque los resultados de ayer no sigan la estela de otros países europeos, que lo hacen, sino porque a las seis de la tarde, nada más conocerse los sondeos, <strong>António Costa</strong>, el presidente del Consejo, convocó una reunión extraordinaria para el próximo 6 de marzo con objeto de valorar la situación respecto a la guerra de Ucrania.</p><p>Alemania siguió anoche la estela de otros países europeos con la ultraderecha creciendo en las urnas. Es posible que esta vez se salde con una vuelta a la Gran Coalición, con o sin un tercer partido en función de los resultados definitivos, pero eso no puede ocultar la <strong>magnitud del desafío</strong>. O el resto de partidos toman nota, aciertan en el diagnóstico y dan la respuesta adecuada, o no habrá cordón sanitario que pueda contenerlos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Feb 2025 20:50:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La amnesia de las Alemanias y seis lecciones que podemos extraer]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Elecciones en Alemania,Alternativa para Alemania (AfD),CDU,SPD,Friedrich Merz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania gira a la derecha para salir de la crisis: la CDU gana y los ultras logran un resultado histórico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/union-europea/merz-sera-canciller-ultraderecha-afd-doblando-resultados-segunda-fuerza_1_1949801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fc053b21-1110-4918-878a-40f36e69d3e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania gira a la derecha para salir de la crisis: la CDU gana y los ultras logran un resultado histórico"></p><p>En 2015 se estrenó <em>Ha vuelto</em>, una película enormemente polémica en Alemania. Su premisa era atractiva: <strong>qué pasaría si el mismísimo Adolf Hitler despertara</strong> por arte de magia en nuestro mundo y se anduviera paseando por las calles de Berlín. <strong>Pero era su formato de documental improvisado lo que cautivó al público</strong> e hizo de ella un auténtico fenómeno en Netflix. En varias escenas el actor caracterizado como ese supuesto Hitler resucitado salía a hablar con los ciudadanos alemanes para preguntarles su opinión sobre la democracia o la política. Mientras  algunos viandantes le insultaban e incluso le intentaban agredir, <strong>otros se sacaban fotos con él, le felicitaban, e incluso realizaban el saludo nazi</strong>. Oliver Masucci, actor que interpretaba a Hitler en la cinta, aseguraba años después que tuvo miedo al ver esas reacciones positivas de la gente: “<strong>Era algo que antes nadie se atrevía a decir ni a hacer en Alemania</strong>, lamentablemente ahora es distinto, con estos populistas de derechas”, señalaba en una entrevista.</p><p>En el momento de realizar la película, <strong>Alternativa para Alemania (AfD)</strong>, el partido al que veladamente se refería Masucci con sus palabras, tenía algo más de 2 millones de votos y <strong>no había ni siquiera logrado pasar la barrera del 5%</strong> de representación en el Bundestag. Este domingo, ese mismo partido ha logrado quedar en <strong>segunda posición en las elecciones alemanas</strong>, con un 20% del voto, y prácticamente doblando su apoyo de 2021. Es el mejor resultado de la historia del partido y de una fuerza de extrema derecha en Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial en unos comicios que han sido los que <strong>más participación han tenido desde la reunificación</strong> (83%).</p><p>Su ascenso confirma el auge ultra en Europa, también en el país más importante del Viejo Continente, <strong>donde durante décadas ha actuado un cordón sanitario</strong> prácticamente irrompible a nivel federal (no tanto en los municipios, donde sí se han realizado pactos puntuales). Sin embargo, la crisis económica en la que está sumida Alemania desde la invasión rusa de Ucrania, el descontento de la población por la frustración de ver su país a la deriva y, sobre todo, su discurso antiinmigración, el cual ha sido copiado por prácticamente todo el arco parlamentario, ha hecho que AfD, pese a ser una de las extremas derechas más radicales de Europa, <strong>haya logrado un resultado histórico</strong>. Según las encuestas, la principal preocupación para los alemanes de cara a las elecciones de este domingo era la migración. <strong>Hasta un 44% de los votantes la consideraban</strong> como tal, una cifra 33 puntos mayor que en 2021.</p><p>Del descontento por la gestión del Gobierno sin duda también se ha beneficiado el ganador de las elecciones, <strong>Friedrich Merz</strong>, líder de la CDU y el que con toda seguridad será el próximo canciller de Alemania, a falta de conocer quienes serán sus compañeros en el Ejecutivo. Los conservadores llevaban más de un año liderando las encuestas pero este domingo <strong>se han quedado algo cortos en sus expectativas</strong> con un resultado del 29% y que confirma su tendencia a la baja en los últimos días en las encuestas. De hecho, <strong>la CDU solo logra subir 3 puntos</strong> con respecto a su decepcionante resultado de 2021, donde se hundieron tras ser favoritos en esos comicios.</p><p>Las polémicas durante la campaña electoral finalmente sí han pasado factura a un Merz que tendrá por delante la dura tarea de devolver a Alemania el liderazgo del Viejo Continente, no solo a nivel económico sino también a nivel político. Las alarmas saltaban el 29 de enero, cuando <strong>el político decidía aceptar los votos de AfD por primera vez en la historia</strong> del país para sacar adelante una moción en el parlamento que buscaba restringir la inmigración ilegal. El escándalo posterior con manifestaciones en las calles y la división interna de su partido, que incluso se llegó a romper durante una de las votaciones, <strong>hicieron que Merz tuviera que volver a repetir que nunca pactaría</strong> con la extrema derecha. Sin embargo, el daño ya estaba hecho.</p><p>Pese a su magnitud, ese error no forzado no ha sido el único del líder de la CDU durante la campaña electoral. <strong>Merz nunca ha sido un gran comunicador</strong>, y siempre se le ha visto como alguien frío y distanciado de la realidad alemana por buena parte de los votantes. Su popularidad es relativamente baja, y su perfil de millonario falto de carisma le ha hecho muy complicado ganar votos durante la campaña. Tanto es así, que Merz ha logrado otro hito negativo: <strong>es la segunda vez en toda la historia de la CDU que el partido queda por debajo de la barrera del 30% al quedarse con un 28,5%</strong>, algo que habla a las claras de la victoria tan agridulce de los conservadores. </p><p>Más allá de la victoria de la CDU, las elecciones <strong>son un castigo terrible para las fuerzas gobernantes</strong>. Solo Los Verdes, que pierden 3,2 puntos con respecto a su gran resultado de 2021, han logrado salvarse de la debacle. El mayor golpe se lo han llevado los socialdemócratas del SPD, que <strong>bajan nueve puntos y caen de la primera a la tercera posición</strong> con un 16,4% de porcentaje de voto, el peor resultado del partido en unas elecciones desde 1887.</p><p>No es ninguna sorpresa. El canciller <strong>Olaf Scholz</strong> deja el Gobierno con una popularidad por los suelos y con un dato histórico: <strong>solo un 17% de los alemanes dicen estar satisfechos</strong> con su gestión, el dato más bajo de la historia para un canciller saliente. Su gobierno, uno de los más breves de la Alemania democrática, será recordado por las <strong>consecuencias de la guerra de Ucrania</strong>, que estalló poco después de que el socialdemócrata llegara al poder y que condicionó absolutamente toda su política. La crisis y los constantes conflictos dentro del Gobierno acabaron minando al propio Scholz, el cual <strong>terminó expulsando a los liberales de la coalición</strong> después de interminables luchas con su líder y ministro de Finanzas, <strong>Christian Lindner</strong>.</p><p>Precisamente ese partido, el FDP, ha sido el otro gran castigado. Llegaban de lograr su segundo mejor resultado desde la reunificación con un 11,46% y, <strong> finalmente se quedan sin representación al no superar la barrera del 5%</strong>. No solo pierden más de la mitad de sus votos, sino que también dejarían de ser el un partido bisagra sin poder de condicionar absolutamente nada en la política alemana tras tres años de polémicas y enfrentamientos dentro del Ejecutivo. Una situación que ha llevado a la dimisión de Lindner, que en la noche del domingo ya admitió el fracaso. </p><p>Mejor suerte ha tenido <strong>Die Linke</strong>, que ha confirmado ser la gran sorpresa de la campaña electoral. La formación de izquierda <strong>ha logrado un 8,7% del voto</strong> aupada por un espectacular crecimiento durante el último mes, en el cual pasó de estar por debajo del 5% a llegar a superar las expectativas de los más optimistas. <strong>Su campaña basada en redes sociales y enfocada a los jóvenes</strong>, grupo en el que han sido la fuerza principal por encima de la extrema derecha, ha funcionado a la perfección y les ha dado uno de los mejores resultados de los últimos años centrada en un discurso ideológico de izquierdas y basado en problemas sociales. Además, Die Linke ha sido el partido que <strong>mejor ha sabido explotar el apoyo de AfD a la CDU</strong>, movilizando enormemente a sus bases y erigiéndose como la opción indicada para frenar a la extrema derecha. </p><p>Su éxito ha sido en buena parte a costa de la <strong>Alianza Sahra Wagenknecht (BSW)</strong>. El partido de izquierda rojiparda, socialista en lo económico pero conservador en lo social y con un potente discurso antiinmigración y contrario al apoyo a Ucrania, <strong>se ha desinflado enormemente durante la campaña</strong>. Pese a su éxito en las municipales del año pasado en el este de Alemania, finalmente el partido quedará fuera del Bundestag por la mínima, a sólo tres décimas del 5% (4,97%), viendo como sus votantes volvían a la formación de la que, precisamente, se había marchado Wagenknecht a finales de 2023. Su condena ha sido precisamente aquello que se convirtió en su seña de identidad: el discurso contrario a los migrantes. Cuando todos los partidos adquirieron ese tipo de relatos, <strong>el suyo se vio como uno más</strong>, perdiendo presencia mediática y votantes hasta que esta noche han terminado por no entrar ni siquiera en el parlamento.</p><p>Con estos resultados, Merz podrá formar una coalición de Gobierno con un solo socio, cómo él quería. La<strong> alianza entre SPD y CDU</strong> parece la única salida viable una vez queda fuera de la ecuación la extrema derecha a causa del cordón sanitario que Merz ha asegurado que mantendrá. "El mundo no espera y tampoco nos espera a nosotros, ni a largas y difíciles negociaciones de coalición", señaló el que será el próximo canciller de Alemania. "Ha llegado el momento de hablar intensamente entre nosotros, <strong>después de las elecciones regionales de Hamburgo (el 2 de marzo), a más tardar</strong>. Espero que hayamos terminado de formar Gobierno como muy tarde en Semana Santa", dijo a la cadena Phoenix.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Feb 2025 18:47:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones en Alemania,Alemania,Alternativa para Alemania (AfD),CDU,SPD,Friedrich Merz]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Alemania mide en las urnas el auge de la ultraderecha en una Europa desorientada ante la era Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/alemania-vota-medio-crisis-auge-ultra-mirada-europa-desdibujada-planeta-trump_1_1948871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/67e5a906-78da-46e6-bb1a-f9174d0c4870_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania mide en las urnas el auge de la ultraderecha en una Europa desorientada ante la era Trump"></p><p>De figura delgada, con gafas, poco pelo, voz metálica y con un perfil más propio de un banquero que de un candidato a la cancillería de Alemania, <strong>Friedrich Merz</strong> lleva esperando este momento toda su vida. A principios de siglo, cuando era un valor al alza en la CDU, se encontró con el peor enemigo que podría imaginar, una política venida del otro lado del muro y que se convertiría en una máquina de ganar elecciones durante más de 15 años. Esa mujer llamada <strong>Angela Merkel</strong> truncaría su carrera por más de 10 años, <strong>haciéndole abandonar primero el partido y luego la política activa</strong> para dedicarse a trabajar, entre otros, para el oscuro fondo de inversión BlackRock. Una etapa que marcó enormemente quién es a día de hoy.</p><p>Sin embargo, la política a veces da segundas oportunidades. <strong>Y a Merz esta le llegó en 2021</strong>. Ese año, con la salida de Merkel, vio la oportunidad perfecta para volver a perseguir su deseo de ser canciller. Todo parecía preparado para su regreso triunfal, pero un político llamado <strong>Armin Laschet</strong> frustró sus sueños <strong>derrotándole en las primarias </strong>para ser el candidato a unas elecciones en las que la CDU partía como clara favorita. Sin embargo, unas inoportunas risas durante unas inundaciones truncaron la campaña electoral de Laschet, siendo derrotado por sorpresa en los comicios por <strong>Olaf Scholz</strong>. Es en ese momento en el que a Merz le quedó vía libre, y pudo, por fin, <strong>hacerse con las riendas del partido</strong>. Ahora, 4 años después de ese momento, el abogado impasible, el eterno derrotado, puede, por fin, llegar a ser canciller de Alemania.</p><p>Y según las encuestas tiene muchas posibilidades de hacerlo. <strong>La CDU lidera todos los sondeos con amplio margen</strong> para las elecciones de este domingo, rondando el 30% de los apoyos. Si nada sucede, Merz se levantará el lunes como el futuro canciller de Alemania, pese a que, al contrario de lo que pudieran sugerir los números de su partido, <strong>su figura no es la más popular entre la población</strong>. Su falta de carisma, su frialdad, y los numerosos patinazos que ha protagonizado en la campaña alrededor de temas especialmente espinosos como la migración, <strong>hacen que Merz no sea el candidato ideal para buena parte del electorado</strong>. Aun así, la impopularidad del Gobierno y la máquina política que es la CDU en Alemania han hecho que se alce como la única alternativa real a la actual coalición.</p><p>Además, el camino de los conservadores hasta las elecciones no ha sido, ni mucho menos, el soñado. <a href="https://www.infolibre.es/internacional/migracion-une-derecha-ultras-alemania-merz-rompe-cordon-sanitario-fuerte-europa_1_1938018.html" target="_blank">El 29 de enero, la campaña electoral daba un vuelco</a> cuando <strong>Merz aceptaba el apoyo de la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD)</strong> para sacar adelante dos mociones que pedían endurecer la política migratoria del país. En un lugar donde pactar con los ultras sigue siendo un auténtico tabú, <strong>esa fisura en el cordón sanitario hizo saltar todas las alarmas</strong>. Las calles se llenaron de manifestaciones masivas mientras el resto de fuerzas políticas condenaban la acción de la CDU. </p><p>Incluso Merkel se pronunció en contra de lo que había hecho su antigua formación, <strong>dejando a Merz, su eterno enemigo, solo y con un partido dividido</strong>. De hecho, en la votación de la segunda de las mociones, algunos diputados de la CDU contrarios a aceptar los votos de AfD optaron por abstenerse, haciendo caer la iniciativa y obligando a Merz a volver a garantizar que no pactaría con la ultraderecha. “<strong>El candidato de la CDU al ala más liberal del partido</strong>, partidaria de una menor intervención del Estado en la economía y muy favorable a la iniciativa empresarial. Es una perspectiva diferente a la de Merkel, que tenía una mentalidad más conservadora tradicional. Sin embargo, es cierto que Merz tiene una mentalidad pragmática y <strong>se ha abierto en campaña a hacer algunas concesiones</strong> como la reforma del freno de deuda y un mayor peso de inversiones”, describe Daniel Gil, analista de Political Room.</p><p>Pese a la polémica del Bundestag, las encuestas no se han movido demasiado para los dos protagonistas. La CDU sigue en una posición sólida mientras que la ultraderecha se mantiene en segunda posición, <strong>con un apoyo de en torno al 20%</strong>. Si esas previsiones se cumplen, sería <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/bochum-bastion-socialdemocrata-aleman-enfrenta-campana-dificil-tiempo_1_1939727.html" target="_blank">el techo histórico de AfD</a> en unas elecciones después de décadas de ascenso. A la cabeza de esta formación, vigilada por la inteligencia alemana por su extremismo, está <strong>Alice Weidel</strong>, alguien que, pese a los postulados antiinmigración, nacionalistas y tradicionalistas de la formación, está casada con una mujer originaria de Sri Lanka y con dos hijos en común.</p><p>El éxito de la formación no es nuevo, de hecho, ya lleva mucho tiempo asentada en la política alemana, <strong>pero en esta legislatura su cotización no ha parado de subir</strong>. “Su discurso se basa es decir que los alemanes <strong>viven en un país en decadencia</strong>, tanto en el sentido económico, de las condiciones de vida, como en la identidad. De esa descripción es de donde beben sus posturas antiinmigración porque, según ellos, la economía no puede asumir a tantas migrantes y <strong>culturalmente son la causa del declive nacional</strong>”, explica <strong>Guillermo Fernández Vázquez</strong>, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III y autor del libro <em>Qué hacer con la extrema derecha en Europa</em>. </p><p>En su opinión, que AfD pueda doblar en estas elecciones su porcentaje de voto con respecto a 2021 se debe, en buena medida, a apelar a unos ciudadanos descontentos que han comprado esa narrativa y que <strong>culpan a los partidos tradicionales del declive del país</strong>. A asentar ese tipo de narrativas ha ayudado enormemente el apoyo de <strong>Elon Musk</strong>, que ha amplificado en X el discurso de AfD, alabando en repetidas ocasiones a Weidel y <strong>sirviendo de altavoz a muchos de los bulos del partido extremista</strong>. Un apoyo que ha llegado a inquietar a los propios líderes europeos, especialmente a Scholz, que denunció en repetidas ocasiones la injerencia de Musk y de EEUU en los comicios.</p><p>El descontento es <strong>especialmente intenso en la antigua Alemania del este</strong>, el feudo donde han crecido y se han hecho fuertes los ultras. La histórica división entre ambas Alemanias sigue siendo, más de 30 años después de la reunificación, una realidad quizás no a nivel geográfico, pero sí en todo lo demás. A día de hoy, <strong>el PIB del este alcanza solo el 73% del occidental</strong>, el salario es un 18% más bajo, solo un 14% de los altos cargos del Gobierno proceden de allí y, algo muy relevante para AfD, <strong>más de un 60% de los habitantes del este se sienten “ciudadanos de segunda”</strong>. Un caldo de cultivo perfecto para la extrema derecha. “Al convertirse en el partido del este <strong>han reciclado consignas de los movimientos democráticos</strong> de finales de los 80 en beneficio propio. Uno de sus eslóganes es: ‘Completar las promesas de la reunificación’, haciendo ver que ellos son el partido que por fin las va a cumplir”, comenta Fernández Vázquez.</p><p>Mientras la derecha sube y domina la política alemana (la suma entre AfD y la CDU es previsible que supere el 50%), <strong>la izquierda socialdemócrata del SPD ha perdido toda importancia</strong>, sumida en los <a href="https://www.infolibre.es/internacional/parlamento-retira-confianza-canciller-alemania-celebrara-elecciones-febrero_1_1916441.html" target="_blank" >conflictos internos del Gobierno</a> y en las nocivas <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/alemania-hunde-profunda-crisis-economica-pib-caida-libre_1_1946345.html" target="_blank">consecuencias económicas de la guerra de Ucrania</a>. Durante prácticamente toda la legislatura, <strong>se ha visto a un Scholz superado y desdibujado</strong>, condicionado por Verdes y liberales en todas las decisiones del Ejecutivo y cuya gestión <strong>relega ahora a su partido a la tercera posición</strong> (las encuestas le colocan en torno al 15%) y casi condenado a ser el socio de gobierno de la CDU en una probable gran coalición.</p><p>“Ahora mismo, <strong>el centro político en Alemania está muy desplazado hacia la derecha</strong>. Casi todos los partidos, y especialmente los conservadores, han copiado muchos de los postulados de AfD, sobre todo en el tema migratorio, por lo que no podemos esperar que esa gran coalición sea similar a la que tuvimos en los años de Merkel. <strong>Merz se ha dedicado a vaciar el legado de la excanciller</strong>, por lo que esta CDU se parece poco a la de entonces”, defiende <strong>Anna López Ortega</strong>, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Valencia. Aun así, <strong>Franco Delle Donne</strong>, analista de política alemana y autor del podcast <a href="https://open.spotify.com/episode/28BaGoW61X6kPIQ287F1GQ?si=dtb35acaSne_i4OUamDapw" target="_blank">El Tercer Voto</a>, <strong>duda si los números darán para reeditar esa gran coalición</strong>. “Ahora mismo es aventurado decir que la habrá, porque creo que podrían necesitar a Los Verdes por no llegar ambos partidos a la mayoría. De todas formas, si la hay, creo que le costaría hacer grandes cambios y, en gran medida, <strong>mantendría el </strong><em><strong>status quo</strong></em><strong> actual</strong>", señala Delle-Donne.</p><p>El gran responsable de que esa alianza entre SPD y la CDU pueda no tener los números para una mayoría <strong>es el partido de izquierdas Die Linke</strong>, que ha protagonizado la gran sorpresa de la campaña electoral, pasando de estar por debajo de la barrera del 5% a rondar el 7% y tener picos en sondeos de hasta el 9%. “<strong>Son los únicos que realmente se han salido del consenso antiinmigración</strong> y han marcado gran distancia con AfD en cuanto a eso”, describe López Ortega. Tanto para Delle-Donne como para Gil, ese ascenso de Die Linke <strong>tiene como punto clave la votación en el Bundestag</strong> donde CDU y AfD se unen y provocan una reacción social que el partido ha sabido capitalizar. Ese aspecto, <strong>sumado a una gran campaña en redes sociales</strong> que apelaba a los jóvenes y ha hecho que la formación renaciera a costa de la <strong>Alianza Sahra Wagenknecht</strong>, una formación con postulados rojipardos y antiinmigración y que, según las últimas encuestas, <strong>podría quedarse fuera del Bundestag</strong>.</p><p>Las elecciones alemanas también suceden en un momento clave para la Unión Europea. Desde que <strong>Donald Trump</strong> decidiera dar un giro de 180º a la política exterior tradicional de EEUU y <strong>dinamitar los puentes que unían al país con Europa</strong>, el Viejo Continente ha intentado reconstruir su posición internacional, sobre todo para intentar evitar una paz en Ucrania que favorezca a Vladimir Putin. “En este sentido, la entrada de Merz es muy importante. Es un consumado atlantista, ha dejado claro su apoyo a Zelenski y <strong>tiene buenas relaciones con Estados Unidos</strong>, por lo que podríamos ver un mayor peso internacional de Alemania durante su cancillería”, describe Gil.</p><p>De hecho, el analista de Political Room describe a Merz como una persona <strong>partidaria de recuperar el liderazgo alemán en la UE</strong>: “En ese aspecto, tiene una mentalidad mucho más parecida a Macron que a Scholz. El socialdemócrata guardaba un perfil más bajo y eso resintió la posición internacional de Alemania, pero <strong>Merz tiene mucha más iniciativa</strong>, así que es esperable que el eje franco-alemán pueda revitalizase y ganar en importancia con respecto a lo visto en estos últimos años”, señala el experto.</p><p>En contra, estará el previsible éxito de AfD, <strong>una fuerza de marcado signo prorruso</strong> y cuyo ascenso volverá a marcar un nuevo capítulo en el auge de la extrema derecha global. “Una vez más, la campaña ha girado alrededor de lo que le interesa a AfD: <strong>migración, seguridad y cordón sanitario</strong>, nada de economía o medidas sociales. Es algo que vemos repetido en la mayoría de los países europeos. <strong>Su resultado de este domingo debería hacer que los políticos se replanteen</strong> las cosas si no quieren que siga creciendo. El escenario es parecido al de las legislativas francesas: veremos si la sociedad alemana consigue unirse para parar a la extrema derecha”, comenta preocupado López Ortega. En unas pocas horas sabremos si una fuerza ultraderecha consigue ser, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, segunda fuerza en el Bundestag.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Feb 2025 18:25:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <title><![CDATA[Más carbón, gas y coches de combustión: Merz prepara un órdago al Pacto Verde si gobierna Alemania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medioambiente/carbon-gas-coches-combustion-conservadores-preparan-ordago-pacto-verde-si-gobierna-alemania_1_1946555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9ca373c1-de13-4d23-afed-3b1e85018172_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más carbón, gas y coches de combustión: Merz prepara un órdago al Pacto Verde si gobierna Alemania"></p><p>Las encuestas de cara a las <a href="https://www.infolibre.es/temas/alemania/" target="_blank">elecciones alemanas del domingo </a>apuntan a una clara victoria de los conservadores de la CDU, cuyo líder ya ha adelantado que si gobierna dará un giro de 180 grados a la política energética. El partido conservador, equivalente al Partido Popular en España, lleva en su programa electoral<strong> una apuesta clara por los combustibles fósiles como respuesta al declive de la industria alemana</strong>, aunque está por ver si todas las promesas se materializarán. La clave estará en si los socialdemócratas y otros partidos de izquierdas equilibran la balanza en una probable coalición. Si la CDU opta por aliarse con la extrema derecha de AfD, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/scholz-merz-ratifican-cordon-sanitario-ultraderecha-debate-cuatro-marcado-migracion_1_1946135.html" target="_blank">un escenario prácticamente descartado</a>, las políticas climáticas quedarían directamente debajo de la alfombra.</p><p>Friedrich Merz, líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), defiende la llamada<strong> política energética "pragmática"</strong>, que consiste en garantizar un acceso a la energía abundante y en teoría barata para Alemania, contamine o no contamine, para salvar a sus empresas. El corte del suministro de gas ruso por tubería tras la invasión de Ucrania ha obligado a Alemania a buscar energía en otros proveedores mucho más caros, lo que ha provocado una fuerte recesión en sus gigantes de la química, el metal y los automóviles. Desde enero de 2022, la producción industrial del país ha caído un 10%, y <a href="https://www.destatis.de/DE/Presse/Pressemitteilungen/2025/02/PD25_049_421.html" target="_blank">en los sectores intensivos en energía el desplome es del 20%</a>.</p><p>Uno de los grandes anuncios de Merz durante la campaña electoral <strong>ha sido la construcción de nada menos que 50 centrales de ciclo combinado de gas</strong> para generar electricidad. También propone mantener las centrales de carbón abiertas hasta 2038 e intentará reabrir las últimas centrales nucleares cerradas en el país si son económicamente viables. Otra de las apuestas ya conocidas de su partido es intentar tumbar la normativa europea que <a href="https://www.infolibre.es/internacional/bruselas-anuncia-acuerdo-alemania-levantar-veto-prohibicion-motores-combustion-2035_1_1459625.html" target="_blank">prohíbe fabricar coches de combustión a partir de 2035</a>, uno de los principales logros climáticos del Pacto Verde impulsado precisamente por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión y exministra de la CDU.</p><p>La instalación de nuevas plantas renovables (solar y eólica) también entra dentro del programa electoral de la CDU, pero siempre desde el punto de vista de la autonomía energética, no del medioambiente. "El mundo no se va a acabar mañana. Si marcamos el rumbo correcto en los próximos diez años, iremos por el buen camino", dijo en <a href="https://www.zeit.de/2023/18/friedrich-merz-letzte-generation-klimaschutz" target="_blank">una entrevista</a> de 2023 que todavía le persigue, y en la que ironizó con la urgencia climática de los socialdemócratas y los verdes.</p><p>Los expertos creen en que una victoria de los conservadores presionará a la Unión Europea para suavizar sus políticas más verdes, pero no creen que será suficiente para tumbar los pilares del Pacto Verde, que incluye una agricultura y una ganadería más respetuosas con el medioambiente, la descarbonización de la economía y la reducción de la dependencia energética del exterior. </p><p>"Un nuevo gobierno liderado por la CDU tendría un peso significativo en Bruselas y daría impulso a los esfuerzos desreguladores. Esto no significa, sin embargo, <strong>que los pilares de la agenda verde vayan a dar marcha atrás"</strong>, opina Pieter de Pous, analista del<em> think tank </em>E3G afincado en Berlín. Recuerda por ejemplo, que los conservadores alemanes no consiguieron convencer el año pasado al conjunto del Partido Popular Europeo (EPP) para apoyar una moratoria del fin del coche de combustión. "También hay medidas incontestables en Bruselas <strong>contra las que no pueden luchar</strong>, como el fin del carbón, el mercado de derechos de emisiones o la promoción de las renovables", destaca.</p><p>El eurodiputado socialista Nicolás González reconoce que la expectación por las elecciones del domingo es máxima en el Parlamento, y que "el resultado condicionará sin duda el resto de la legislatura" en Bruselas, pero no cree que una victoria de los conservadores vaya a dar un vuelco a la política verde. "Tengo muchas dudas sobre lo que realmente harán los conservadores. Tienen el anhelo de recuperar el gas barato del que disfrutaban en el pasado, pero no va a volver. También creo que<strong> buscan confrontar al Pacto Verde, pero sin un plan alternativo</strong>", comenta el político.</p><p>Quienes critican la posición de Mertz ponen en duda el plan de la CDU con el argumento de que vuelve a caer en los mismos errores de las décadas pasadas, la sobre dependencia en el gas extranjero. En una entrevista reciente con<em> </em><a href="https://www.economist.com/europe/2025/02/10/germanys-business-model-is-gone-warns-friedrich-merz" target="_blank"><em>The Economist</em></a>, Mertz dijo que "por el momento" no contempla el regreso del gas ruso a Alemania, pero<a href="https://www.infolibre.es/mediapart/gran-rearme-anunciado-alemania-produjo_1_1944567.html" target="_blank"> no cerró la puerta a que después de la guerra se retomen las relaciones comerciales</a>. Como sustituto de Moscú, dijo que su idea es comprar gas a gran escala a Estados Unidos mediante acuerdos a largo plazo, pero este gas es mucho más caro.</p><p>La abolición de<strong> la conocida como 'ley de calefacciones' también forma parte de los compromisos de la CDU</strong>. Esta norma fue una de las más disputadas en el parlamento alemán durante la legislatura que ahora termina y supone la abolición progresiva de las calderas de gas, petróleo y carbón para sustituirlas por bombas de calor de alta eficiencia que pueden funcionar con electricidad verde.</p><p>Los conservadores creen que<strong> los ciudadanos deben de tener "libertad para elegir"</strong> qué combustible utilizar en la caldera y las chimeneas de su casa. Su propuesta para reducir la contaminación es inyectar en los próximos años hidrógeno en la red gasista para no quemar gas natural, aunque tampoco defienden que ese hidrógeno tenga que proceder de fuentes renovables, sino que puede generarse a partir de energía nuclear. La ley de las calefacciones era uno de los pilares para lograr alcanzar las emisiones cero netas en 2045, un objetivo que la CDU mantiene entre sus propuestas electorales.</p><p>Las encuestas anticipan una victoria clara el domingo para la CDU, con alrededor del 30% de los apoyos, pero con casi un 40% de indecisos en el país, está por ver cómo se reparten el resto de partidos. La extrema derecha de <strong>AfD parte como segunda favorita</strong>, pero parece que los conservadores han fijado finalmente una línea roja y no pactarán con ellos. Si la AfD entrase en el Gobierno, no quedaría ningún resorte para defender el medioambiente, pues proponen eliminar subsidios a las renovables, mantener las centrales de carbón de manera indefinida y demoler los molinos de viento.</p><p>El <strong>pacto con los socialdemócratas (SPD) es la opción más probable, con un 15% de los votos</strong>, pero la duda es si serán necesarios otros partidos del ala izquierda para formar un Gobierno a largo plazo, como Los Verdes (13% en las encuestas) o La Izquierda (Die Linke, 6%).</p><p>La entrada de estos grupos podría servir para <strong>suavizar el programa de la CDU</strong>, pero los expertos dudan de que los partidos de izquierda tengan la influencia necesaria para mantener el espíritu verde en un futuro Gobierno. "Es bastante problable que el SPD no tenga suficientes votos para hacer contrapeso a los conservadores", afirma Carolina Ortega, economista de Fiscal Future, una ONG especializada en fiscalidad alemana. "Podrán negociar y ponerse de acuerdo en temas cercanos, como la defensa<strong>, pero en la política ambiental lo veo difícil</strong>".</p><p>Ortega también destaca que será imprescindible que los partidos que formen la gran coalición sumen más de dos tercios del Bundestag porque hace falta esa amplia mayoría para <strong>modificar el techo anual de incremento de deuda pública, fijado en la Constitución, que ahora es del 0,35%</strong> del PIB. "Eso es lo que realmente nos preocupa, porque con un techo tan ridículo es imposible acometer las grandes inversiones que prometen los principales partidos", resume.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2025 19:22:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Lara]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Más carbón, gas y coches de combustión: Merz prepara un órdago al Pacto Verde si gobierna Alemania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medioambiente,Energía,Economía,Alemania,CDU,SPD,Elecciones en Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania se hunde en una profunda crisis económica con el PIB en caída libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/alemania-hunde-profunda-crisis-economica-pib-caida-libre_1_1946345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/be96599b-b228-4c33-a994-ac5963ad14d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania se hunde en una profunda crisis económica con el PIB en caída libre"></p><p>Las elecciones federales alemanas del 23 de febrero de 2025 se celebran en un contexto económico muy difícil. A finales de enero, Destatis, la oficina federal de estadística, confirmó que el PIB del país se había <a href="https://www.destatis.de/DE/Presse/Pressemitteilungen/2025/01/PD25_019_811.html" target="_blank">contraído</a> un 0,2 % en 2024. Esta caída continúa el retroceso del 0,3 % registrado en 2023.</p><p><strong>Dos años de contracción del PIB es un fenómeno muy raro</strong>: con la excepción de 2002 y 2003, cuando el PIB se redujo un 0,2 % y luego un 0,5 %, <strong>nunca había ocurrido en la historia económica de la República Federal de la posguerra</strong>.</p><p>A esto se suma un elemento aún más preocupante: desde 2018, la economía alemana está prácticamente estancada. Entre el último trimestre de 2018 y el último de 2024, es decir, en seis años, el PIB trimestral ha aumentado un 0,7 %. En otras palabras, <strong>Alemania no ha crecido en más de media década</strong> y el país ha vuelto a ser, como hace un cuarto de siglo, “el enfermo de Europa”.</p><p>Para los responsables políticos alemanes es un gran impacto, después de veinte años de crecimiento sostenido, impulsado por las exportaciones y los salarios industriales. Porque es el motor tradicional de la economía alemana el que se ha derrumbado. En 2024, el valor añadido del sector manufacturero cayó un 3 %, mientras que en 2022 y 2023 todavía había experimentado un ligero crecimiento (+0,6 % y +0,9 %, respectivamente). Este descenso se enmarca en un <strong>deterioro de la cuota de mercado internacional de Alemania.</strong> Las exportaciones disminuyeron un 0,8 % en 2024, tras un descenso del 0,3 % en 2023.</p><p>La <a href="https://www.destatis.de/EN/Press/2025/02/PE25_049_421.html" target="_blank">producción industrial</a> cayó un 4,5 % en 2024. En diciembre, su nivel estaba un 10 % por debajo de la media de 2021, con un nivel mensual equivalente al de mayo de 2020, al final de la crisis sanitaria. Los bienes de inversión, que constituían el punto fuerte de la industria alemana, especialmente con las máquinas herramienta, mostraron una producción que disminuyó un 5,2 % en un año en diciembre de ese año, y un 7,6 % en comparación con diciembre de 2019. Pero los bienes duraderos, que incluyen<strong> la poderosa industria automotriz,</strong> también han registrado una <strong>caída de la producción del 2,9 % en un año y del 4,4 % en cinco años</strong>.</p><p>Bien es cierto que <a href="https://www.destatis.de/EN/Themes/Economic-Sectors-Enterprises/Industry-Manufacturing/_Graphic/_Interactive/index-new-orders.html" target="_blank">los pedidos a la industria</a> se recuperaron en diciembre de 2024, pero además de que estos datos son muy volátiles, hay que destacar que, a pesar de este aumento mensual del 6,8 %, el nivel de pedidos sigue siendo un 5,8 % inferior al de diciembre de 2023.</p><p>En consecuencia, <strong>la inversión productiva también está experimentando un importante descenso</strong>. En 2024, la inversión en maquinaria y equipos, es decir, el esfuerzo para reforzar la capacidad productiva, disminuyó un 5,5 %, tras un descenso del 0,8 % en 2023. Esto significa que el propio crecimiento futuro se ve obstaculizado cuando, en los dos últimos años, la productividad media del trabajo en Alemania, medida como la evolución del PIB por hora de trabajo, ha disminuido un 0,6 % en 2023 y un 0,1 % en 2024.</p><p>La crisis industrial es, por tanto, profunda y general. No puede tratarse de una crisis puramente coyuntural, ya que está completamente<strong> </strong>desconectada de la evolución de la demanda mundial. La realidad es que<strong> los productos alemanes están perdiendo terreno en los mercados mundiales porque su relación calidad-precio</strong>, es decir, la relación entre su precio y su posicionamiento tecnológico, se ha deteriorado considerablemente.</p><p>Los industriales alemanes han invertido poco y mal, mientras que sus competidores, en primer lugar los chinos, han invertido masivamente. El resultado es que los fabricantes alemanes se han vuelto <strong>cada vez menos capaces de ofrecer productos que justifiquen sus elevados precios </strong>con una calidad y un rendimiento superiores. El encarecimiento del precio de la energía por el conflicto en Ucrania no ha ayudado mucho. Las empresas alemanas han perdido terreno en mercados de fuerte crecimiento como los de los vehículos eléctricos, los paneles solares o las turbinas eólicas. Pero en 2024, la crisis ha afectado a nuevos sectores como el químico.</p><p>El núcleo del modelo económico alemán se encuentra por tanto en una profunda crisis estructural. Por otro lado, los demás sectores de la economía luchan por compensar el impacto. <strong>La construcción</strong>, que antes de la crisis sanitaria había sostenido el crecimiento, <strong>muestra una caída de su valor añadido del 3,8 % en 2024</strong>, el quinto año consecutivo de descenso significativo. La subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) sumió al sector en una crisis aún más profunda que la de la industria: en 2024, el nivel de inversión en construcción es un 13,2 % inferior al de 2020.</p><p>Queda el consumo, <strong>el único sector que crece en 2024</strong>. Pero el consumo de los hogares solo aumenta un 0,3 % en volumen. Los salarios reales se han recuperado: <a href="//about:blank" target="_blank">en el tercer trimestre</a>, aumentaron un 2,9 %, pero esa dinámica solo compensa parcialmente la caída del nivel de vida durante el período de fuerte inflación de 2022 y 2023. <strong>Los salarios reales siguen siendo un 2 % inferiores a los del tercer trimestre de 2021</strong>, e incluso por debajo de los del tercer trimestre de 2018.</p><p>Esto ha tenido consecuencias negativas en el consumo y el estado de ánimo de los hogares. En primer lugar, <strong>el consumo sigue siendo bajo y se concentra en lo “esencial” o, más bien, en las “necesidades”.</strong> Los gastos sanitarios son los que más aumentan (+2,8 % en 2024), mientras que los gastos en hostelería y restauración disminuyen un 4,4 %. En otras palabras: los que impulsan el consumo son los gastos obligatorios. Por lo demás, los hogares alemanes prefieren ajustar sus gastos a la baja y aumentar sus ahorros.</p><p><strong>El único apoyo real al crecimiento,</strong> y lo que ha evitado una contracción aún mayor del PIB, <strong>son los gastos del Estado</strong>. El consumo público aumentó un 2,6 %, lo que contribuyó a apoyar entre otros el ámbito social, cada vez más indispensable en una Alemania envejecida y con casi el 21 % de la población <a href="https://www.destatis.de/EN/Press/2023/05/PE23_190_63.html" target="_blank">amenazada por la pobreza</a>. De este modo, el gasto público ha podido apoyar al sector de la salud y los servicios personales que, a su vez, apoya al sector global de servicios, que aumentó su valor añadido en un 0,8 % en 2024.</p><p>Este rendimiento relativo del sector servicios permite que el empleo se mantenga bastante bien, a pesar de la magnitud de la crisis. Según las últimas cifras de la Agencia Federal de Empleo (BA), la tasa de desempleo nacional solo ha aumentado 0,3 puntos, hasta el 6,2 % de la población activa. Aunque, según la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), que incluye a todos los activos que trabajan al menos una hora a la semana, sigue siendo una de las más bajas de Europa, con un 3,4 %, aunque ha subido 0,3 puntos.</p><p>Pero esta estabilidad oculta<strong> cambios en el empleo en Alemania.</strong> Según la BA, en un año, la industria manufacturera destruyó 101.000 empleos y la construcción 30.000, mientras que el sector de la salud y la atención creó 125.000 empleos.</p><p>Este cambio conduce a la creación de <strong>empleos peor remunerados</strong> porque, desde el punto de vista del capital, son menos productivos. De hecho, es en estos sectores donde se encuentran la mayoría de los empleos <strong>precarios y a tiempo parcial.</strong> Esto también explica la elevada tasa de ahorro de los hogares alemanes, a los que solo preocupa una reaparición de la inflación, sino que también deben ahorrar para protegerse contra una transferencia de empleos a un sector donde los salarios son más bajos.</p><p>En resumen, la situación alemana es muy preocupante. A diferencia de la crisis de principios de la década de 2000, <strong>la República Federal carece de alternativas de crecimiento</strong>. En aquel entonces, dos fenómenos conjuntos habían permitido la reanudación del crecimiento. La introducción del euro, junto con la moderación salarial, había dado una ventaja competitiva a la industria alemana frente a sus competidores europeos. Al mismo tiempo, la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y su fuerte crecimiento habían abierto mercados a los industriales alemanes.</p><p>Ninguno de estos dos fenómenos se dan ahora.<strong> Los motores de crecimiento son débiles y</strong> <strong>China ahora es más competidora que cliente</strong>. Las amenazas proteccionistas procedentes de Estados Unidos, la falta de una fuente de energía barata y el retraso del sector industrial parecen factores para una crisis prolongada y estructural.</p><p>Alemania tendrá muchas dificultades para cambiar a un régimen centrado en el consumo de los hogares y los servicios, ya que está especializada en servicios de bajo nivel y su productividad es ahora demasiado baja para soportar un aumento sostenible de los salarios. En resumen, el capitalismo alemán está en un callejón sin salida.</p><p>Lo que llama la atención, en vista de esta situación, es la debilidad de las propuestas de los partidos políticos. <strong>La campaña electoral ha sido sobre todo una campaña de denegación.</strong> Todas los partidos con posibilidad de entrar en el Bundestag consideran la crisis económica como coyuntural y pasajera. Todo el mundo parece estar seguro de que volverá el crecimiento de los años 2000 y 2010. Esta <strong>negación a aceptar el carácter estructural de la crisis </strong>se explica por la costumbre de ver a Alemania como un modelo en Europa y por la experiencia de la recuperación tras la crisis de 2002-2003.</p><p>La derecha, <strong>ya sea la CDU-CSU o la liberal FDP,</strong> considera que esta crisis es producto de las normas establecidas por Los Verdes y los socialdemócratas. Contra la “recesión verde”, <strong>proponen pues una “reducción de la burocracia” y nuevas bajadas de impuestos</strong>, retomando el discurso patronal. Pero es poco creíble que, de repente, entre 2018 y 2024, la burocracia alemana haya provocado un hundimiento de la producción industrial de tal magnitud.</p><p>Por otro lado, <strong>el SPD y Los Verdes</strong> <strong>defienden una política de apoyo público directo a las industrias</strong>, es decir, a quienes que han tomado las decisiones equivocadas que han llevado a la situación actual. No se propone ninguna planificación seria, sino que se sustituye por una transferencia de ayudas y subvenciones al sector privado.</p><p><strong>La extrema derecha de la AfD</strong>, por su parte, <strong>defiende posiciones confusas</strong>, que van desde la protección de los servicios públicos y las transferencias sociales (solo para los nacionales, por supuesto) hasta posiciones libertarias al estilo Elon Musk o el ordoliberalismo arcaico basado en la salida del euro. No se contempla seriamente ningún cambio radical del modelo.</p><p>A la izquierda, <strong>los “conservadores” del BSW </strong>de Sahra Wagenknecht también <strong>proponen un plan de apoyo al </strong><em><strong>Mittelstand</strong></em><strong>, las grandes PYME alemanas</strong>, mientras que Die Linke propone un plan de redistribución sin pensar realmente en cuestionar las condiciones de producción.</p><p>En general, la política alemana está pues en la negación ante la crisis. Están dispuestos a repetir las artimañas del pasado. La CDU-CSU propone así una “Agenda 2030”, para reivindicar la “Agenda 2020” de Gerhard Schröder de hace un cuarto de siglo. Todo ello, obviamente, con la firme voluntad, bastante generalizada, de reducir el déficit y bajar los impuestos.</p><p>El debate sobre el “freno a la deuda” constitucional ni siquiera ha aparecido de verdad durante la campaña. Los Verdes y el SPD quieren revisarlo para aumentar las inversiones públicas. El candidato de la CDU había abierto el camino a esta posición al principio de la campaña, pero luego las filas conservadoras se han negado a cuestionar esa disposición. En cualquier caso, no es seguro que sea suficiente una flexibilización para salir del atolladero, ya que <strong>no existe realmente ningún proyecto de modelo económico alternativo.</strong></p><p>Ante tal oferta,<strong> no es de extrañar que la población alemana esté desilusionada con la política o se vuelque hacia la extrema derecha</strong>. La situación de los votantes no es, en este sentido, muy diferente a la de los votantes americanos de 2024. Aunque al otro lado del charco el crecimiento formal es fuerte y en Alemania inexistente, el mundo laboral está sufriendo, en su nivel de vida, las consecuencias de la crisis global del capitalismo.</p><p><strong> </strong></p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Feb 2025 20:35:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Romaric Godin (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alemania se hunde en una profunda crisis económica con el PIB en caída libre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Crisis económica,Elecciones en Alemania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alemania ha pasado en dos años de anunciar un rearme a buscar la paz y soñar con reabrir el grifo del gas ruso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/gran-rearme-anunciado-alemania-produjo_1_1944567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b18fa7f-d183-4977-b61f-af4ade94aeec_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania ha pasado en dos años de anunciar un rearme a buscar la paz y soñar con reabrir el grifo del gas ruso"></p><p><strong>El domingo 27 de febrero de 2022, Olaf Scholz se dirigía al Bundestag reunido en sesión extraordinaria</strong>. Decenas de miles de personas salían a la calle en Berlín en apoyo de Ucrania, invadida tres días antes por el ejército de Vladimir Putin. Ya en su primera frase, <strong>el canciller alemán pronunció una palabra</strong> que captó el sentimiento de vértigo e irreversibilidad ante esta transgresión fuera de lo común en suelo europeo: <em><strong>Zeitenwende</strong></em><strong>, un “cambio de época”</strong>.</p><p>“Putin no solo quiere borrar del mapa un país independiente”, declaró el líder socialdemócrata en un discurso que fue generalmente aplaudido por la clase política y los principales medios de comunicación alemanes. “Está destruyendo el orden de seguridad europeo tal y como existía desde el acta final de la <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Conf%C3%A9rence_sur_la_s%C3%A9curit%C3%A9_et_la_coop%C3%A9ration_en_Europe" target="_blank">Conferencia de Helsinki</a> hace casi medio siglo”. En respuesta, <strong>Scholz anunció que quería “apoyar a Ucrania”,</strong> “disuadir a Putin” de ir más lejos y lanzar un “gran esfuerzo nacional” para garantizar la seguridad de la propia Alemania.</p><p><strong>Dos años después </strong>de marcar ese rumbo, con varios anuncios incluidos en el paquete, <strong>¿se ha traducido en hechos el discurso del </strong><em><strong>Zeitenwende</strong></em><strong>? </strong>Ahora que los alemanes vuelven a las urnas, ¿se puede decir que el canciller saliente ha mostrado constancia en este tema?</p><p>Hoy, gran parte de la comunidad estratégica es severa con el balance de Olaf Scholz en materia de defensa y diplomacia. Pero antes de evaluarlo hay que partir del punto de inflexión introducido por su famoso discurso del 27 de febrero de 2022, cuyas tesis se reafirmaron y precisaron el verano siguiente en <a href="https://legrandcontinent.eu/fr/2022/07/19/changement-depoque-deuxieme-etape/" target="_blank">un artículo</a> publicado por el <em>Frankfurter Allgemeine Zeitung</em>, y luego en otra intervención oral, <a href="https://legrandcontinent.eu/fr/2022/08/29/discours-de-prague-comprendre-le-tournant-de-scholz-sur-lunion/" target="_blank">esta vez en Praga</a>, dirigida a un público europeo.</p><p>Ciertamente, se puede considerar que el <em>Zeitenwende</em> también ha reforzado una continuidad importante desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ha demostrado ser coherente con un claro anclaje en el mundo occidental y la defensa del multilateralismo y el derecho internacional. Pero la repentina importancia otorgada a la disuasión militar, la decisión de suministrar armas directamente a un país agredido o la declarada voluntad de contribuir a la seguridad del continente han cortado con los largos años pasados enorgulleciéndose de ser una “potencia civil”.</p><p>“Ese discurso<strong> marcó un punto de inflexión en décadas de política exterior de la República Federal de Alemania</strong>, unificada desde 1990”, confirma Reiner Marcowitz, profesor de civilización alemana en la Universidad de Lorena. “Y eso se vio acentuado por el hecho de que sus orientaciones (designar a Rusia como agresor, invertir en la <em>Bundeswehr</em> [el ejército alemán, ndr], desplegar tropas en el flanco oriental de la OTAN) fueron apoyadas por conservadores, liberales y ecologistas.”</p><p><strong>“En treinta minutos se tomaron decisiones </strong>sobre una serie de temas, como el uso de drones armados, <strong>que llevaba muchos años debatiéndose</strong>”, afirma Ulrike Franke, investigadora del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR), y añade que incluso el lenguaje rompía con la habitual discreción de las autoridades alemanas en materia de defensa. En 2021, esta experta <a href="https://warontherocks.com/2021/05/a-millennial-considers-the-new-german-problem-after-30-years-of-peace/" target="_blank">contaba con humor</a> hasta qué punto su generación, la de los <em>millennials </em>alemanes, había adoptado “una visión casi romántica de las relaciones internacionales” y un desinterés generalizado por lo militar, percibido como una preocupación arcaica, incluso incongruente.</p><p>Entre las medidas concretas, Scholz anunció un fondo extraordinario de <strong>100.000 millones de euros para invertir en la</strong><em><strong> Bundeswehr</strong></em>, con una menguada plantilla y un flagrante déficit de equipamiento. También se fijó el objetivo de gastar el 2 % de la riqueza nacional en la defensa del país, cuando este porcentaje había caído a casi el 1 % en legislaturas anteriores. También se anunció la reducción de la dependencia energética de Alemania de potencias revisionistas como Rusia.</p><p><strong>Dos años después</strong>, algunos analistas se muestran implacables con el balance efectivo de la coalición en el poder. En una <a href="https://dgap.org/en/research/publications/end-zeitenwende" target="_blank">publicación</a> del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, un think tank, el investigador Benjamin Tallis considera que “<strong>es contraproducente seguir utilizando el término </strong><em><strong>Zeitenwende</strong></em>”. Y Ulrike Franke matiza, recordando que el término describía en primer lugar un momento histórico: “No fue solo un anuncio político que no funcionó tan bien. Por lo demás, es cierto que el resultado se ha visto mitigado según los ámbitos, pero sería exagerado hablar de fracaso”.</p><p><strong>Por un lado, el famoso fondo de 100.000 millones</strong> se gastó efectivamente en aviones de combate, drones armados, fragatas, submarinos... y <strong>permitió alcanzar el objetivo del 2 % del PIB </strong>dedicado a la defensa. Alemania también ascendió, en términos de gastos, al segundo lugar entre las potencias que más apoyan a Ucrania, por detrás de Estados Unidos. En un tiempo récord, el país ha revisado su modelo energético para dejar de depender del gas y el petróleo rusos, algo que no había provocado ninguna de las anteriores transgresiones de Putin (en Chechenia, Georgia y Ucrania en 2014).</p><p><strong>Por otro lado</strong>, cada uno de estos logros adolece de limitaciones evidentes, al menos si compartimos la necesidad de un rearme alemán. <strong>El fondo de 100.000 millones, parcialmente mermado por la inflación, se agotará en 2027</strong>. Entonces faltarán decenas de miles de millones de euros para alcanzar la parte del PIB prometida para la defensa nacional, que es muy inferior al 5 % exigido por el nuevo poder estadounidense en el marco de la OTAN. Pero<strong> Alemania está limitada por el dispositivo constitucional de la “freno de la deuda”.</strong> Habrá que eludirlo, recortar otros gastos o abandonar el objetivo.</p><p>De todos modos, el nivel de esfuerzo es insuficiente para recuperar años de inversión estructural insuficiente. En septiembre, un informe del<a href="https://www.ifw-kiel.de/" target="_blank"> Instituto de Kiel</a> estimó que, al ritmo actual, <strong>reconstituir las existencias de 2004 llevaría décadas</strong>. “Hay que reconocer que Alemania no podrá ofrecer la disuasión que esperan sus socios si Rusia decide enfrentarse directamente a la OTAN en el plano militar dentro de cinco a ocho años”, escribe el historiador Hans Stark <a href="https://shs.cairn.info/revue-allemagne-d-aujourd-hui-2024-4-page-32?lang=fr" target="_blank">en un artículo académico</a></p><p>Si analizamos <strong>el apoyo a Ucrania, no es tan espectacular en relación con el tamaño de la economía alemana</strong>. Otros doce Estados europeos han dedicado un porcentaje mayor de su riqueza nacional a esta ayuda. Sobre todo, los dirigentes alemanes no han dejado de dar largas sobre el tipo de armamento suministrado y sus condiciones de uso. “Hemos pasado los últimos tres años teniendo discusiones absurdas sobre lo que se puede categorizar como armas defensivas o pesadas, o carros de combate”, lamenta Ulrike Franke.</p><p><strong>Olaf Scholz ha dado siempre la impresión de querer evitar una escalada iniciada por Putin </strong>y de ponderar sus condenas con palabras y señales de apaciguamiento sin ningún efecto, como <a href="https://www.lemonde.fr/international/article/2024/11/16/guerre-en-ukraine-le-coup-de-fil-entre-olaf-scholz-et-vladimir-poutine-a-ouvert-la-boite-de-pandore-selon-volodymyr-zelensky_6396331_3210.html" target="_blank">su llamada telefónica</a> al líder ruso en noviembre. El ejecutivo alemán ya no oculta su afán por negociar la paz, e incluso Berlín se ha aliado con otras capitales para <a href="https://www.ft.com/content/a19aa690-fb54-41ea-9885-10972b11ab24" target="_blank">plantear la posibilidad</a>, en este contexto, de reabrir el grifo del gas de Rusia hacia Europa.</p><p>Durante la actual campaña electoral, <strong>Scholz se ha erigido abiertamente en “canciller del paz”,</strong> hasta el punto de agitar el miedo a que su rival cristianodemócrata Friedrich Merz llegue al poder. Este último le reprocha sus dilaciones y aboga por suministrar a Ucrania misiles de medio alcance <em>Taurus</em>, que podrían ayudar a destruir objetivos estratégicos en suelo ruso. El líder del Partido Socialdemócrata (SPD), por su parte, presenta a Merz como un cabeza hueca capaz de provocar a una potencia nuclear, como <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/270324/menace-nucleaire-les-discours-et-les-actes" target="_blank">le gusta recordar a Putin cada poco</a>.</p><p>La conexión entre las opciones geoeconómicas y geoestratégicas, aunque reconocida en el discurso del <em>Zeitenwende</em>, finalmente no ha dado lugar a una revisión exitosa de la estrategia alemana. Como señala Benjamin Tallis, la compra de gas licuado a Catar y Azerbaiyán ha contribuido a la diversificación de los proveedores de energía de Alemania, pero también ha creado “nuevas dependencias de regímenes autoritarios”. En general,<strong> la economía del país está más vinculada que nunca al mercado chino</strong> y, por tanto, a un Estado-partido con ambiciones abiertamente revisionistas del orden internacional.</p><p><strong>El viaje de Scholz a Pekín en abril de 2024 fue un testimonio de su “falta de seriedad estratégica”</strong>, según el analista James Crabtree en un artículo para <a href="https://foreignpolicy.com/2024/04/22/olaf-scholz-germany-china-policy-companies-mercedes-vw-xi-jinping/" target="_blank"><em>Foreign Policy</em></a>. En esa ocasión, el canciller se había mostrado particularmente complaciente con las autoridades chinas, sin mostrar mucha solidaridad con los aliados que defienden un enfoque más distante, y buscando sobre todo promover los intereses económicos de las empresas alemanas, de todos modos amenazadas por una potencia industrial en pleno ascenso.</p><p>Aunque Olaf Scholz ha expresado con palabras la nueva realidad de las relaciones internacionales, su respuesta ha sido modesta y de dudosa coherencia y sostenibilidad.<strong> “Parece que se ha cansado del </strong><em><strong>Zeitenwende</strong></em><strong>”,</strong> afirma Ulrike Franke. “Se ha dado cuenta de la enormidad del desafío que esto representa para Alemania. Está tratando de encontrar un término medio que le permita proteger a su partido y a la población en general”.</p><p>Olaf Scholz sabe que algunas fuerzas (de la derecha, pero también Los Verdes) se presentarán de todos modos como las más solidarias con Ucrania, mientras que otras (como <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/290125/elections-en-allemagne-le-parti-de-sahra-wagenknecht-se-bat-pour-la-paix-le-petrole-russe-et-sa-sur" target="_blank">el partido de Sarah Wagenknecht</a> en la izquierda o la AfD en la extrema derecha) estarían encantadas de monopolizar un discurso pacifista o, como mínimo, de “contención” militar. En el fondo, lo que está en juego en torno al <em>Zeitenwende</em> afecta en realidad a la identidad histórica del SPD.</p><p>En la historia de la RFA, Willy Brandt fue el primer canciller del SPD en gobernar, a partir de 1969. Con el apoyo de su asesor Egon Bahr, puso en marcha <strong>una política de apertura hacia el Este, conocida como </strong><em><strong>Ostpolitik</strong></em><strong>,</strong> que normalizó las relaciones con la Unión Soviética y los países vecinos en su órbita. Posteriormente se atribuiría a esta política el mérito de haber facilitado la reunificación del país y las transiciones democráticas en el Este, de ahí su connotación positiva mucho después del final de la Guerra Fría.</p><p><strong>Una serie de líderes socialdemócratas comenzaron su carrera en ese contexto</strong> y en el del movimiento pacifista de principios de los años 80, cuando ya no eran momentos de distensión. Este es el caso, en particular, de Rolf Müntzenich, presidente del grupo parlamentario socialdemócrata en el Bundestag. <strong>Müntzenich</strong> expresó muy pronto su deseo de que se negociara para <strong>poner fin a la guerra</strong> y se opuso a las “disruptivas” declaraciones del ministro de Defensa, Boris Pistorius, que se atrevió a sugerir una forma simplificada de circunscripción o la necesidad de prepararse en caso de que volviera la guerra.</p><p>Más allá de su caso, <strong>muchos altos cargos</strong>, que fueron presidentes del SPD o ministros de Asuntos Exteriores o de Economía en los años 2000 y 2010, han aprobado una política que ha reforzado los vínculos económicos y energéticos entre Alemania y Rusia. Sobre todo,<strong> han demostrado una ceguera y una complacencia notables ante las tendencias mafiosas, represivas y belicistas del régimen de Putin</strong></p><p>El ejemplo del ex canciller <strong>Gerhard Schröder</strong> es el más caricaturesco: remunerado durante años por grandes empresas rusas, nunca renegó de su amistad con el jefe de Estado ruso y continuó, tras la invasión de 2022, transmitiendo sus exigencias con respecto a Ucrania. A diferencia de él, algunos ex allegados han confesado sus errores de juicio. No obstante, <a href="https://shs.cairn.info/revue-allemagne-d-aujourd-hui-2023-1-page-91?lang=fr" target="_blank">como ha analizado</a> Hans Stark, “la generación Schröder, que se afilió al partido para apoyar a Willy Brandt y su <em>Ostpolitik</em>, tiene hoy sin duda miedo de liquidar su legado y convierte la <em>Ostpolitik</em> y la política de paz en un mito sacrosanto”.</p><p>Otras voces piden que no se eche la soga tras el caldero. Es el caso del investigador Hans Kundnani, que critica a toda una serie de think tanks que fantasean con un “triunfo de Ucrania” y reprochan a Scholz que no lo haya hecho un objetivo explícito. Según él, la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos hace <a href="https://www.newstatesman.com/world/europe/2025/01/will-europe-abandon-ukraine" target="_blank">aún más improbable</a> esa salida y urgente una solución negociada.</p><p>La <em>Ostpolitik</em>, defiende <strong>Kundnani </strong><a href="https://www.ips-journal.eu/topics/foreign-and-security-policy/why-ostpolitik-is-needed-right-now-7645/" target="_blank">en un reciente artículo</a>, se deformó tras el final de la Guerra Fría. El “cambio a través del acercamiento”, de naturaleza diplomática, se habría transformado en un “cambio a través del comercio”, una doctrina errónea según la cual la interdependencia comercial suavizaría las costumbres internacionales. Dado que estamos inmersos en una especie de “nueva guerra fría”, considera que <strong>habría que volver a la visión de Bahr: “pequeños pasos” para alcanzar lo que parece imposible, “un acuerdo de paz con Rusia”.</strong></p><p>Sin embargo, no debemos olvidar que incluso la <em>Ostpolitik</em> inicial se tradujo en vínculos económicos y energéticos, y que ya en aquel entonces la aproximación con el Este fue tan apreciada que generó ceguera política. En el momento de la <a href="//about:blank" target="_blank">revuelta de </a><a href="//about:blank" target="_blank"><em>Solidarność</em></a> contra la dictadura de Jaruzelski en Polonia, las élites del SPD<em> </em>mantuvieron su distancia debido a una preferencia culpable por la “estabilidad” del régimen comunista.</p><p>Este es uno de los ejemplos que sin duda tenía en mente un colectivo de historiadores cuando escribió, en marzo de 2024, <a href="https://www.theeuropean.de/politik/historiker-winkler-zu-ukrainekrieg-spd-macht-sich-unglaubwuerdig" target="_blank">un artículo de opinión</a> en el que reprendía al SPD por su falta de claridad en la cuestión ucraniana. <strong>“La tradición de la política exterior de Bahr sigue siendo el sello distintivo del SPD, sin ninguna crítica y con una retórica romántica”</strong>, escriben. “Esto no solo da una imagen falsa de la política rusa y de los intereses rusos, sino que también crea una base peligrosa, por errónea, para la futura política exterior”.</p><p>Los límites del <em>Zeitenwende</em> revelan así, en el lado socialdemócrata de los partidos de gobierno alemanes, las inmensas dificultades que les esperan a los dirigentes del país. En pocos años se han ido derrumbando, uno a uno, los parámetros que han favorecido su seguridad y prosperidad. Afrontándolo o sufriéndolo, el cambio de época ocurrirá.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Feb 2025 18:31:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabien Escalona (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Alemania ha pasado en dos años de anunciar un rearme a buscar la paz y soñar con reabrir el grifo del gas ruso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Olaf Scholz,Rusia,Ucrania,Elecciones en Alemania]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El auge de la ultraderecha hace peligrar uno de los bastiones socialdemócratas en Alemania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/bochum-bastion-socialdemocrata-aleman-enfrenta-campana-dificil-tiempo_1_1939727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1a2109d7-08c6-4129-a616-031e530b1e38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El auge de la ultraderecha hace peligrar uno de los bastiones socialdemócratas en Alemania"></p><p>Hay señales que no engañan. A lo largo del mes de enero, la ciudad de Bochum, una tranquila aglomeración alemana del Ruhr, ha vivido <strong>un fenómeno poco habitual hasta ahora: el vandalismo contra carteles electorales</strong> para las elecciones federales del 23 de febrero. Han sido arrancados, rasgados y tachados. Y según el diario local <em>WAZ</em>, la policía reconoce que se trata de un fenómeno generalizado.</p><p>Lo sorprendente es que los carteles del Partido Socialdemócrata (SPD) son los más afectados. El candidato del partido en la primera circunscripción de la ciudad, Serdar Yüksel, habló incluso de “ataques” y prometió presentar denuncias. Pero el simbolismo es fuerte. <strong>En Bochum, el SPD no es un partido más, es una institución.</strong></p><p>Esta ciudad de 300.000 habitantes, a medio camino entre Essen y Dortmund, está<strong> gobernada desde 1946 por un alcalde socialdemócrata.</strong> Y desde 1961, los dos diputados de la ciudad elegidos por mayoría son socialdemócratas. Como en las ciudades vecinas, el dominio del SPD se basaba en el tejido industrial local, donde el partido y el sindicato formaban un todo que garantizaba buenos ingresos y prestaciones sociales. Sobre este sistema se construyó el <em>establishment</em> socialdemócrata local.</p><p>“Cuando entré en la fábrica para mi primer período de prácticas, enseguida nos presentaron el formulario de afiliación al sindicato y al partido”, explica un militante de <em>Los Verdes</em> de Herne, una ciudad de 150.000 habitantes que forma parte del segundo distrito electoral de Bochum. Unos minutos antes, un vecino del antiguo barrio minero de Herne, aún dominado por el viejo pozo, les había rechazado amablemente el folleto: “Digan lo que digan o hagan lo que hagan, votaré al SPD». “Cada vez hay menos votantes de este tipo, pero aún queda alguno”, resume el militante.</p><p><strong>En los años setenta se cerraron las minas de carbón, </strong>convirtiéndose en monumentos y museos.<strong> Luego, una tras otra, empezaron a cerrar las industrias pesadas</strong>. En 2014, el enorme complejo de producción de <em>Opel,</em> la fábrica histórica de la marca, se paralizó. Los puestos de trabajo se reconvirtieron en servicios personales, logística y construcción, que solían ir acompañados de una importante pérdida salarial.</p><p>El mayor empleador de la ciudad ha pasado a ser la Universidad del Ruhr, y <strong>solo el 17% de los puestos de trabajo de Bochum corresponden a la industria,</strong> sobre todo la gran acería <em>ThyssenKrupp</em>.</p><p>Con estos cambios, la posición del SPD en Bochum se ha erosionado gradualmente. Entre 1961 y 2005, el candidato del SPD fue elegido en Bochum I por mayoría absoluta. En 1998, el candidato del partido obtuvo el 60,7% de los votos. Su resultado descendió después, a medida que la ciudad experimentaba cambios estructurales y se aplicaban las reformas del canciller Schröder. En 2021, el SPD ganó la circunscripción con el 38,3% de los votos. Seguía siendo una victoria cómoda, pero el partido había perdido 22,4 puntos en veintitrés años. Es cierto que la delimitación de las circunscripciones habían cambiado en 2002, pero en el marco actual, el SPD había perdido 41.000 votos en diecinueve años, una caída del 41%.</p><p>Así que, inevitablemente, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/071124/la-crise-politique-en-allemagne-ouvre-une-ere-d-incertitude" target="_blank"><strong>el fracaso</strong></a><strong> de la coalición “semáforo”</strong> liderada por el socialdemócrata Olaf Scholz y la pésima posición del partido a nivel nacional <strong>hacen que se siga temiendo una pérdida de influencia del SPD en este bastión</strong>. Porque las elecciones europeas de 2024 confirmaron ya ese riesgo: el SPD, con el 21,9% de los votos en la ciudad, fue superado por primera vez por la CDU, con el 23,4%. En 2019, <em>Los Verdes</em> les habían superado, pero en 2014, los socialdemócratas seguían dominando la ciudad con más del 39% de los votos. Por supuesto, las elecciones europeas son especiales y la abstención fue alta (37%), pero las alarmas son claras.</p><p>La sede del SPD en Bochum es también la del sindicato regional IGBCE de minería, química y energía. Retratos de los líderes históricos del sindicato adornan las paredes que separan los despachos de los funcionarios del partido. <strong>Serdar Yüksel, de 51 años,</strong> es el anfitrión. Este hijo de inmigrantes kurdos de Turquía <strong>tiene una fuerte presencia local</strong> y conoce Bochum como la palma de su mano. Incluso sus adversarios lo admiten.</p><p>Como candidato al Bundestag, quiere representar a esta <strong>ciudad trabajadora y multicultural “donde conviven 160 naciones”.</strong> Pero como él mismo dice sin rodeos: “Esta es claramente la campaña electoral más difícil para el SPD en mucho tiempo”. La “pérdida de confianza es profunda” y el “descontento con la política berlinesa es inmenso”, añade. Pero cree que la confianza en el SPD local sigue siendo fuerte, gracias sobre todo al trabajo de base de sus 4.000 afiliados.</p><p>Por eso Serdar Yüksel lleva a cabo su campaña lo más lejos posible del SPD nacional. Y <strong>no duda en decir claramente: “Olaf Scholz, como canciller, es en gran parte responsable de la situación.”</strong> El candidato, que se considera miembro del “ala social” del partido, afirma también que, sobre el terreno, “no ayuda mucho” la impopularidad del canciller saliente, que sigue siendo candidato. “Informé a las autoridades federales del partido de lo que estábamos oyendo aquí, sobre las críticas que la gente hacía a Olaf Scholz, pero no me escucharon”, afirma. De hecho, muchas de las personas con las que hemos hablado en Bochum no dudaron en ocultar su rechazo al canciller saliente.</p><p>Encontrar el equilibrio no es fácil. En sus carteles, Serdar Yüksel, como todos los candidatos directos del SPD, sostiene un código QR que remite a... un vídeo de Olaf Scholz. En la campaña, el líder local del SPD se esfuerza, en cualquier caso, por mostrarse lo más cercano posible a los votantes. “Hago campaña en torno a lo que interesa a la gente, a los temas que son importantes para ellos aquí en Bochum, no a lo que es importante en Prenzlauer Berg [distrito burgués de Berlín -ndr], no a si esto o aquello es vegano o no”, insiste el hombre que dice estar seguro de ganar el 23 de febrero.</p><p><strong>En su campaña, no duda en adoptar posiciones alejadas de las del SPD federal. Sobre la situación en Palestina, por ejemplo</strong>, “una cuestión importante para los habitantes de Bochum, no sólo para los musulmanes”, afirma que “la razón de Estado de la República Federal y la defensa de Israel no pueden ir más allá del derecho internacional”. Como diputado en el Bundestag, se opondrá al suministro de armas al Estado judío. ¿Podrá esta estrategia de base frenar el declive del SPD local?</p><p>Las apariencias engañan. En las calles de Bochum, los carteles más presentes en esta campaña son los del <em>Partido Marxista-Leninista de Alemania</em> (MLPD), un partido neo-maoísta cuyo lema es <em>make socialism great again</em>. Están omnipresentes en el centro de la ciudad y superan con creces a los de todos los demás partidos juntos. Pero en las elecciones europeas de junio de 2024, este partido sólo obtuvo 180 votos en toda la ciudad.</p><p>Y no es el MLPD <strong>lo que está en la mente de todos</strong> en la ciudad del Ruhr, como en el resto de Alemania. En su lugar, está <strong>el partido de extrema derecha </strong><em><strong>Alternativa por Alemania</strong></em><strong> (AfD</strong>), cuyos carteles son tan raros como discretos. “No se les ve por ninguna parte sobre el terreno, son los medios de comunicación los que hacen campaña por ellos”, resume el citado militante ecologista de Herne.</p><p><strong>En Bochum, la AfD está menos implantada que en el resto de Alemania</strong>. En las elecciones europeas de 2024, el partido obtuvo el 11,9% de los votos, cuatro puntos menos que la media federal. En las elecciones federales de 2021, la diferencia fue prácticamente la misma en la primera circunscripción, pero en la segunda la AfD obtuvo el 9,8% de los votos.</p><p>A finales de enero, tanto en Bochum como en el resto de Alemania, la cuestión de la migración estaba en el centro de la campaña, alimentada por los dos atentados mortales de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/fil-dactualites/241224/apres-l-attaque-de-magdebourg-les-allemands-appeles-rester-unis" target="_blank">Magdeburgo</a> y de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/fil-dactualites/220125/une-nouvelle-attaque-au-couteau-choque-l-allemagne-avant-les-legislatives" target="_blank">Aschaffenburg</a>, y por el bombardeo mediático, en particular del popular diario de derechas <em>Bild</em>. Serdar Yüksel tiene que admitir que el tema preocupa mucho a los votantes con los que habla.</p><p>Frente a la retórica de la AfD, el candidato del SPD señala que “la realidad sobre el terreno en Bochum les demuestra que están equivocados”. La ciudad ha estado marcada por oleadas de inmigrantes que han alimentado la economía local, desde italianos a turcos, españoles, griegos y, más recientemente, sirios.<strong> “En el Ruhr, tradicionalmente no tenemos problemas con los migrantes, somos una sociedad abierta y fuerte”,</strong> resume Bernhard Koolen, portavoz del partido de izquierdas <em>Die Linke</em> en Bochum.</p><p>Esa fuerza quedó claramente demostrada el 19 de enero, cuando se concentraron casi 13.000 personas frente al ayuntamiento para protestar contra el ascenso de la AfD. Además de partidos de izquierda, en la manifestación participaron numerosas asociaciones e iglesias. <strong>Pero Bochum no es inmune al auge de la extrema derecha.</strong></p><p>En un café-restaurante tradicional de Wattenscheid, antigua ciudad minera que pasó a formar parte de Bochum en la década de 1970, los jubilados están de tertulia a media tarde. Uno de ellos no duda en declarar su voto a la AfD. “En temas de terrorismo, economía e inmigrantes siempre han tenido razón, y ahora los demás partidos dicen lo mismo”, presume, mientras sus compañeros le miran desilusionados, inclinándose aún por el SPD o por el partido de <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/290125/elections-en-allemagne-le-parti-de-sahra-wagenknecht-se-bat-pour-la-paix-le-petrole-russe-et-sa-sur" target="_blank">Sahra Wagenknecht</a>.</p><p><strong>Para combatir a la AfD</strong>, los partidos de izquierda intentan movilizarse en temas sociales. Bernhard Koolen explica que <em><strong>Die Linke</strong></em>, que <strong>presenta en la primera circunscripción a Cansin Köktürk,</strong> una trabajadora social y escritora conocida por su compromiso en la lucha contra la pobreza, apuesta por una campaña de base. “Para responder a la desesperación de la gente, creemos que <strong>tenemos que escuchar lo que tienen que decir y tomárnoslo en serio</strong>”, explica Bernhard Koolen, cuyo partido va a lanzar una campaña puerta a puerta por los más de 8.000 hogares de la circunscripción.</p><p>“Así será más fácil presentar nuestras propuestas sobre cuestiones concretas como los alquileres, el aumento de los precios de la energía y los salarios”, resume. Aunque asegura que no ve ninguna agresividad y que cada vez le escuchan más, sobre todo los jóvenes, la tarea no será fácil. <em>Die Linke</em>, que en su día se aprovechó de la desafección hacia el SPD, obteniendo el 13% de los votos en Bochum I en 2009, sólo recogió el 4,1% de los sufragios en 2021 y el 3,4% en las elecciones europeas. En el café de Wattenscheid, muchos jubilados siguen dudando sobre su voto el 23 de febrero, pero nadie piensa en votar a <em>Die Linke</em>.</p><p>Entre Bochum y Wattenscheid se alza el último templo de la industria local, la fábrica <em><strong>ThyssenKrupp,</strong></em><em> </em>que <strong>se ha visto duramente </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/fil-dactualites/251124/le-siderurgiste-thyssenkrupp-va-supprimer-des-milliers-de-postes" target="_blank"><strong>afectada</strong></a><strong> por la crisis industrial en la que se hunde Alemania desde hace dos años</strong>. La situación preocupa a todos los habitantes de la ciudad, ya que es el último gran centro de producción de la región capaz de proporcionar empleos bien remunerados a los trabajadores y de suministrar pedidos a las numerosas pequeñas y medianas empresas industriales de los alrededores.</p><p>Pero a Serdar Yüksel no le preocupa en absoluto. <strong>“Bochum lleva 150 años cambiando constantemente su modelo económico”</strong>, afirma. Para él, esta crisis se superará como todas las demás y sobre <em>ThyssenKrupp</em>, apoya el proyecto de transición a un funcionamiento basado en el hidrógeno liderado por el <em>land </em>y el municipio. Se trata de un proyecto muy incierto, pero para el candidato del SPD es una forma de salir airoso del marasmo actual e inyectar un poco de optimismo en la campaña.</p><p>La campaña lo necesita. En general, la coalición “semáforo” ha sido para muchos una experiencia desastrosa. “Estamos preocupados, los alquileres y los gastos de calefacción se están comiendo nuestros ingresos”, decía una pensionista a la salida de un supermercado al sur del centro de la ciudad. Ella “siempre” ha votado al SPD, dice, pero esta vez está “muy enfadada con Olaf Scholz, que dejó que <em>Los Verdes </em>hicieran sus tonterías, lo que ha hecho que los precios se disparen”. No sabe a quién votará el 23 de febrero.</p><p>La inflación y la economía son uno de los principales temas de campaña en <strong>una región que</strong>, a pesar de la retórica triunfalista del SPD sobre los exitosos “cambios estructurales” del Ruhr, <strong>está azotada por la pobreza y el desempleo.</strong> La tasa de desempleo en Bochum era del 10,2% en enero de 2015, <a href="https://statistik.arbeitsagentur.de/Auswahl/raeumlicher-Geltungsbereich/BA-Gebietsstruktur/AA/321-AA-Bochum.html" target="_blank">según la oficina de empleo local</a>, frente al 6,4% a nivel federal.</p><p>La pobreza también está muy presente en la región. Según un <a href="https://www.der-paritaetische.de/fileadmin/user_upload/Publikationen/img/Paritaetischer_Armutsbericht_2024.pdf" target="_blank">informe</a> de la asociación <em>Der Paritärische</em>, la tasa de pobreza era del 20,8% en 2023. Esta cifra es ligeramente inferior a la del conjunto de la región del Ruhr (22,1%), pero muy superior a la media alemana (16,8%).</p><p>La reconversión ha dejado sus huellas en Bochum :<strong> los empleos suelen estar peor pagados y los de servicios no han sustituido del todo a los industriales. </strong>La gente suele encontrar trabajos a tiempo parcial que no le permiten vivir adecuadamente. En Bochum, la tasa de subempleo, es decir, de personas que trabajan pero desearían trabajar más, es del 12,3% de la población activa.</p><p><strong>Por eso, cuando llegan la inflación y el estancamiento, la situación se complica</strong>. A pesar de que la coalición saliente ha reformado el sistema de protección social Hartz IV, <strong>hay mucho resentimiento</strong>. En el café de Wattenscheid, las palabras nunca son suficientemente duras para los “holgazanes” que reciben, “sin hacer nada”, el <em>Bürgergeld</em>, la prestación para parados de larga duración que sustituyó a Hartz IV. A pesar de que algunas personas allí presentes explican que sus familiares sobreviven gracias a él.</p><p>También están resentidos con <em>Los Verdes</em>. En Wattenscheid, este partido ecologista sólo obtuvo el 10% de los votos en las elecciones europeas, frente al 15,6% del conjunto de la ciudad. Un grupo de personas sobre los cuarenta años, que se reúnen en un café cercano a la plaza August-Bebel, fundador del SPD y amigo de Friedrich Engels, <strong>atribuyen las dificultades de </strong><em><strong>ThyssenKrupp</strong></em><strong> y de la industria alemana “a los desvaríos de Los Verdes</strong> con sus normas medioambientales y su energía inasequible”. En su opinión, la CDU de Friedrich Merz dará la vuelta a la situación.</p><p>El propio SPD no duda en aprovechar este sentimiento para intentar ganar algunos votos. Aunque el SPD y<em> Los Verdes </em>forman mayoría en Bochum, <strong>los ecologistas son una fuerza al alza en Bochum</strong>, gracias sobre todo a la presencia de la universidad. En Bochum I, <em>Los Verdes</em> obtuvieron el 20,6% de los votos en 2021, por delante de la CDU. Serdar Yüksel no duda en subrayar sus diferencias con el partido ecologista “en materia de economía y energía” y en atribuir la recesión actual a “la ideología de Robert Habeck”, ministro federal saliente de Ecología y candidato verde a la cancillería.</p><p>En la otra circunscripción, Bochum II,<strong> la candidata directa de </strong><em><strong>Los Verdes</strong></em><strong>, Anna di Bari, de 25 años, lidera la campaña con paso firme.</strong> Su circunscripción es más difícil que Bochum I (su partido sólo obtuvo un 12,5% en 2021), pero ella afirma que el ambiente en torno a la campaña de <em>Los Verdes </em>es “bueno”. También destaca la diferencia entre el ambiente anti-verdes a nivel nacional y la situación local, donde sus argumentos son más escuchados.</p><p>Pero como hemos visto, este ambiente también es fuerte a nivel local. <strong>“La idea de que </strong><em><strong>Los Verdes</strong></em><strong> son responsables de todo ha disminuido en las últimas semanas”</strong>, afirma. En su opinión, la gente se está dando cuenta de que esa es una postura “fácil”. “Criticar a <em>Los Verdes</em> impide ocultar la falta de propuestas para una transformación ecológica”, señala. Anna di Bari asegura que responde a las críticas sobre el nivel de vida y que no se dirige sólo a una supuesta “clientela” de su partido.</p><p>En Herne, se puso manos a la obra en un antiguo distrito minero. Acompañada por un par de militantes, llamó a todos los timbres y recibió una acogida cortés pero distante. Sin embargo, había una sensación de polarización. Cuando en el jardín de la casa hay una bandera alemana en lugar de las banderas de los equipos de fútbol locales, ella sabe que la bienvenida podría ser más fría. Algunas puertas se cierran sin coger el folleto. Un hombre se enfadó: “¿<em>Los Verdes</em>? Deberíais desaparecer”, proclama. Un poco más allá, la acogida es muy cordial y el voto ya está conseguido.</p><p>El 30 de enero, el quiosco azul de la CDU, aún cerrado, plantado a la entrada de la estación central de Bochum, que exhibía un antiguo eslogan para las elecciones europeas, se encontró con una enorme pintada escrita por la noche:<strong> “Merz llevará a la AfD al poder”.</strong> El día anterior, por primera vez en la historia de la República Federal, <strong>la CDU, la CSU y el FDP habían votado juntos a favor de limitar la inmigración con los votos de la extrema derecha.</strong></p><p>La conmoción ha llegado a las calles de Bochum, donde no cesan las convocatorias de manifestaciones. Cerca de las enormes obras que ocupan una plaza del centro de la ciudad, dos obreros de la construcción se toman un descanso y comentan el suceso. ¿Formarán el SPD y<em> Los Verdes</em> una alianza con la CDU tras esta votación? <strong>¿Habrá una coalición entre Friedrich Merz y la AfD después del 23 de febrero? </strong>Ambos lo están debatiendo, pero por lo que a ellos respecta, la votación de la moción en Berlín tendería a hacerles volver al SPD “a pesar de todo”. Sin embargo, advierten, se decidirán en el último momento.</p><p>Serdar Yüksel ha centrado su campaña en esta cuestión democrática. “Estas elecciones son un momento decisivo para la República Federal y para la democracia”, proclama. Y añade:<strong> “Nunca ha habido un movimiento de masas hacia la extrema derecha de esta magnitud, y el peligro de una coalición entre la AfD y la CDU es real”. </strong>¿No está dramatizando para movilizar al electorado en favor del SPD? “En absoluto”, responde. “En conversaciones con mis colegas de la CDU en el parlamento regional, me he dado cuenta de que están dispuestos a acercarse a la AfD”, explica.</p><p>Su campaña se centra, por tanto, en “defender la democracia y el Estado social”. Al fin y al cabo, su escenario es el de un proceso “a la austriaca”: conversaciones con <em>Los Verdes</em> o el SPD que fracasan y dan paso a una coalición con la AfD. Anna di Bari dice lo mismo: <strong>“Hace unas semanas, pensaba que una coalición así era imposible, pero ya no estoy tan segura</strong>, y creo que el escenario austriaco ya no se puede descartar”, resume.</p><p>La situación ya ha agitado las cosas. Para la candidata ecologista, parte del electorado cristiano moderado de la región, tradicionalmente vinculado a la CDU, irá a buscar refugio en <em>Los Verdes</em>. Para ellos, es una forma de favorecer una alianza verdinegra que evite una coalición con la derecha. Pero, al mismo tiempo, el SPD tiene que evitar la fuga de su electorado tradicional hacia la AfD y, en menor medida, hacia el partido de Sahra Wagenknecht. Entre la decepción de los años de Scholz, la sensación de crisis que crece, sus raíces tradicionales de izquierda y el riesgo democrático, Bochum va a tener que elegir. Y será decisiva para el futuro.</p><p>“Somos el cortafuegos”, <a href="https://www.mediapart.fr/journal/fil-dactualites/020225/mobilisation-nationale-en-allemagne-contre-l-extreme-droite" target="_blank">proclamaban</a> decenas de miles de manifestantes el domingo 2 de febrero en el centro de Berlín para resistir al acercamiento iniciado entre la derecha y la extrema derecha alemanas a tres semanas de las elecciones legislativas. <strong>La concentración a los pies del Bundestag</strong>, el Parlamento alemán, <strong>contra este “pacto con el diablo”, fue masiva</strong>: 160.000 personas según la policía, 250.000 según los organizadores.</p><p>La movilización iba <strong>claramente dirigida contra </strong>el candidato conservador (CDU) a la cancillería,<strong> Friedrich Merz,</strong> que <a href="https://www.mediapart.fr/journal/international/310125/allemagne-la-semaine-ou-le-cordon-sanitaire-face-l-extreme-droite-saute" target="_blank">se ha apoyado</a> en la AfD para aprobar leyes sobre inmigración, rompiendo un tabú político de posguerra en el país. Hasta ahora, los partidos tradicionales se habían negado a cooperar con la extrema derecha a nivel nacional, en nombre del “cordón sanitario” implantado contra la formación nacionalista hostil a los inmigrantes.</p><p>Ya el sábado se habían manifestado más de 220.000 personas en las principales ciudades del país, entre ellas Hamburgo, Leipzig, Colonia y Stuttgart, según cifras recopiladas por la cadena de televisión pública ARD.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Feb 2025 19:44:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Romaric Godin (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El auge de la ultraderecha hace peligrar uno de los bastiones socialdemócratas en Alemania]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,SPD,CDU,Elecciones generales,Alternativa para Alemania (AfD),Elecciones en Alemania]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Merz rompe el cordón sanitario más fuerte de la UE y normaliza a los ultras tras clonar su discurso migratorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/migracion-une-derecha-ultras-alemania-merz-rompe-cordon-sanitario-fuerte-europa_1_1938018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/41c53dd8-99f4-4bd8-b48a-682955135e2a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Merz rompe el cordón sanitario más fuerte de la UE y normaliza a los ultras tras clonar su discurso migratorio"></p><p>Cuando <strong>Friedrich Merz</strong> abandonó la política en el año 2009, <strong>Angela Merkel</strong> se encontraba en la cumbre de su poder. La rivalidad política entre ambos, polos opuestos dentro del partido más poderoso de Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, había caído, claramente, a favor de la entonces canciller. Sus idas, venidas y choques por el control de la CDU <strong>habían sido la comidilla de los primeros compases del siglo</strong> en las filas conservadoras, siempre con un gran perdedor: Merz. Incluso, en 2002, el ahora favorito en las encuestas para ganar las elecciones del próximo 23 de febrero <strong>llegó a ser apartado por Merkel como líder del grupo parlamentario</strong> de la CDU y, poco a poco, fue condenado al ostracismo hasta tener que dejar la política. </p><p>Ahora, sin embargo, las cosas son muy diferentes para Merz. Es él quien está al frente del partido y quien, con total probabilidad, <strong>será el próximo inquilino de la cancillería</strong> mientras Merkel está ya fuera de todo puesto de responsabilidad. Pero parece que ni después de dejar la política, la excanciller deja de molestar a su antiguo enemigo. “No tener ningún vínculo con Alternativa para Alemania (AfD) <strong>fue una expresión de gran responsabilidad política</strong>, que apoyo plenamente. Creo que es un <strong>error dejar de sentirse vinculado a esta posición</strong> y permitir así, por primera vez, una mayoría con los votos de la AfD en una votación en el Bundestag alemán el 29 de enero de 2025”, escribía la excanciller en un comunicado en su página web, algo poco habitual en una persona que, desde que dejó la cancillería suele guardar un perfil bastante bajo.</p><p>La sesión a la que hacía referencia Merkel en su carta fue histórica porque marca un antes y un después en la relación de la CDU con AfD y, en general, en la política alemana. <strong>Por primera vez, un partido a nivel nacional rompía el “tabú"</strong>, como lo calificaba el canciller alemán <strong>Olaf Scholz</strong>, de contar con los votos de la extrema derecha para sacar adelante una moción parlamentaria. Una, que, si bien no era vinculante, llevaba como tema uno de los principales estiletes de la extrema derecha: la inmigración. La polémica que se extendió al viernes, donde en una nueva votación, <strong>en esta ocasión de un proyecto de ley ya vinculante</strong> y de un contenido más suave que la moción, AfD volvía a apoyar a la CDU. Sin embargo, en esta ocasión, a Merz le salió el tiro por la culata: <strong>su propuesta no fue aprobada</strong> por, en parte, deserciones dentro de sus propias filas. Muchas de ellas, seguramente provocadas por la reacción popular y otras, quien sabe, quizás por las palabras de la antigua némesis del ahora líder conservador.</p><p>El contenido de las propuestas de la CDU se puede resumir en las palabras que la líder de AfD, <strong>Alice Weidel</strong>, dijo a Merz durante el debate parlamentario del viernes: <strong>“Su plan de cinco puntos, ¡nos lo ha copiado!”</strong>. Y es que esta iniciativa continúa marcando la pauta de un discurso duro contra la migración por parte de la CDU, con posiciones cada vez más cercanas a la ultraderecha. “<strong>Esto nos habla de la normalización del discurso de AfD</strong>. Si hasta hace unos años estas ideas estaban fuera de los debates, ahora ya se las han apropiado hasta la derecha conservadora como parte de su programa político, ya no hay casi diferencias en las propuestas de la CDU y de AfD en cuanto a migración”, explica <strong>Carolina Plaza</strong>, doctora en Política Comparada por la Universidad de Salamanca e investigadora especializada en extrema derecha.</p><p>Entre los puntos de Merz, figuran algunas reclamaciones históricas de AfD <strong>como una mayor restricción en el derecho de asilo</strong> o un incremento en los controles fronterizos. Todo después de que la pasada semana un solicitante de asilo afgano <strong>matara a un niño de dos años y a un hombre</strong> en un parque de la localidad de Aschaffenburg, haciendo que la migración volviera al centro de la campaña electoral alemana. “El gran problema del país y de lo que se estaba discutiendo estas semanas era la economía. Sin embargo, ahora, con esta iniciativa, <strong>Merz ha hecho que el discurso cambie</strong> y en el resto de la campaña se hable sobre todo de migración. Eso a AfD le viene muy bien y a la CDU muy mal, ya que estos dominan mejor el campo económico”, describe <strong>Franco Delle Donne</strong>, analista especializado en política alemana y fundador del <a href="https://open.spotify.com/episode/0x5p2dcsAOM2CUlDCcyAct?si=ySnfBP4zQ6W23C2k0WFe1Q" target="_blank">podcast Epidemia Ultra</a>.</p><p>Para el experto, esta iniciativa es un <strong>fallo de cálculo sin precedentes de Merz</strong> que, con las elecciones prácticamente ganadas (lidera con casi 10 puntos de ventaja sobre AfD, el segundo en las encuestas), abre la veda para que los conservadores puedan tener fugas de votos durante la campaña: “<strong>Es posible que algunos de sus votantes se asusten</strong> después de que hayan roto el cordón sanitario y, por otro lado, también puede provocar una <strong>movilización del electorado más de izquierdas</strong> y hostil a la colaboración con la extrema derecha. Con la ventaja que llevan es algo innecesario y muy extraño viniendo de alguien que es el jefe del principal partido de Alemania”. </p><p>Tanto Delle Donne como <strong>Daniel Gil</strong>, analista de política internacional en Political Room, piensan que la intención de Merz con ese movimiento era mostrarse duro con uno de los temas más importantes de la campaña y que, además, domina AfD. “<strong>La migración es una de las principales preocupaciones de los alemanes</strong> y logra movilizar a buena parte del electorado. Lo que quiere Merz es disputarle ese voto a la extrema derecha y así ponerla en dificultades”, señala Gil. Sin embargo, para el analista de Political Room, el gran problema de este tipo de órdagos es que suelen ser armas de doble filo. Por una parte, puede caer en que los votantes prefieran el original a la copia y, destaca Gil, también pueden provocar problemas internos y divisiones dentro del propio partido. Un extremo que se confirmó el viernes, cuando en esa derrota parlamentaria, <strong>Merz sufrió la deserción de parte de su grupo</strong>, haciendo que su líder, ya de por sí enormemente impopular, quedara muy tocado a poco menos de un mes de las elecciones.</p><p>El <em>Brandmauer</em>, palabra que significa "cortafuegos" y que es la forma que usan los alemanes para llamar al cordón sanitario, presumía ser, hasta esta semana, <strong>uno de los más fuertes de toda Europa</strong> y el gran caso paradigmático usado por muchos analistas para ejemplificar como se debería tratar a la extrema derecha. Una tradición que se explica, por una parte, <strong>por el pasado del país y, por otro, por lo radical de su extrema derecha</strong>. AfD es un partido que en repetidas ocasiones ha usado guiños al pasado nazi alemán, tanto en lemas como incluso en declaraciones de sus propios candidatos. Por ejemplo, unas palabras de su cabeza de lista para las europeas, en las que decía que no todo el que llevaba un uniforme de las SS <strong>se le podía considerar como un criminal</strong>, provocó que incluso <strong>Marine Le Pen</strong> rompiera con ellos y les expulsara de su grupo en el Parlamento Europeo.</p><p>Pero pese a lo que pueda parecer, ese cordón ya tenía fisuras desde antes de la votación de este miércoles. “La percepción de esa barrera contra AfD no es la misma en todos los partidos, <strong>hay muchos matices</strong>. Por una parte tenemos a la izquierda, donde el bloqueo es total y se descarta cualquier acuerdo con ellos. Sin embargo, en la CDU no hay una exclusión absoluta. <strong>Ya a nivel municipal ha habido ocasiones donde han pactado con ellos</strong> y, con lo que ha pasado esta semana, se puede concluir que también aceptan contar con sus votos para aprobar leyes concretas”, comenta Gil. Así, recuerda, la CDU ha pasado incluso a mostrarse favorable a estudiar la ilegalización de AfD a ahora <strong>colocar la medida del cordón sanitario tan solo en no pactar un gobierno conjunto</strong>, dejando fuera esos apoyos parlamentarios. </p><p>Este cambio lo encuadra Plaza en una ola mucho más amplia y que no solo se circunscribe a Alemania sino a toda Europa. “Es cierto que por su pasada este hecho en Alemania se magnifica, pero no es un caso aislado y <strong>sigue la norma del resto de países del entorno</strong>, donde la derecha moderada está en colaboración con la extrema derecha. Por eso, lo que ha pasado no es un cambio radical, <strong>sino un signo más de la legitimación de este tipo de fuerzas</strong>, que ya intervienen en el debate como una más”, insiste la profesora de la Universidad de Salamanca. En este sentido, Delle Donne también critica que, con decisiones como las de Merz lo que finalmente se produce a nivel electoral es lo contrario a lo que busca el líder conservador: “Si quería apropiarse del tema de la migración, ha hecho justo lo contrario. Ahora las ideas de AfD no solo están más legitimadas <strong>sino que tienen más visibilidad</strong>, estamos hablando de lo que piensa la extrema derecha, de lo que se parece a ellos la CDU… y siendo un tema del que Merz ha tenido ya varias veces declaraciones desafortunadas y donde no se siente cómodo, es poco probable que esto le salga bien”.</p><p>Unos debates que, pese a todo, <strong>es difícil que reactiven a una izquierda hundida</strong> en las encuestas y que, en buena medida y por la gran preocupación que tiene la migración en Alemania, también ha comprado muchos de los marcos de la extrema derecha con respecto al tema. Entre todos, si hay un partido que ha hecho de este aspecto una parte central de su discurso es el partido de <strong>Sahra Wagenknecht</strong>, económicamente de izquierdas pero muy conservador en lo social, y que ha llegado, compara el analista de Political Room, <strong>a apenas diferenciarse de AfD</strong>. “Eso sí, hace unos meses su posición podía ser más disruptiva, <strong>pero ahora todos los partidos han virado</strong> hacia ese tipo de discursos antiinmigración, por lo que esas ideas han perdido fuerza y, como consecuencia, han bajado en las encuestas", señala Gil.</p><p>Pese a todo ello, Delle Donne descarta, por ahora, una ruptura total del cordón sanitario en Alemania. “No creo que haya una coalición con la extrema derecha como por ejemplo puede suceder en Austria, al menos por ahora. <strong>Pero esto genera inseguridad donde antes no la había</strong>, no había necesidad alguna de generar estas discusiones”, defiende Delle Donne. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 18:27:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Merz rompe el cordón sanitario más fuerte de la UE y normaliza a los ultras tras clonar su discurso migratorio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Alternativa para Alemania (AfD),CDU,Extrema derecha,Elecciones en Alemania]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Alemania fija para el 23 de febrero la celebración de las elecciones anticipadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/alemania-fija-23-febrero-celebracion-elecciones-anticipadas_1_1896893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bcdfcd15-272b-4ca2-b41f-877ae487800a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alemania fija para el 23 de febrero la celebración de las elecciones anticipadas"></p><p><strong>Alemania celebrará el próximo 23 de febrero elecciones anticipadas</strong> tras la ruptura de la coalición de Gobierno, según la fecha pactada por los grupos parlamentarios del Partido Socialdemócrata (SPD) y el principal partido de la oposición, la Unión Cristianodemócrata (CDU). La fecha aún debe ser confirmada por el presidente germano, Frank-Walter Steinmeier, quien debe disolver el Parlamento después de que el canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, <strong>se someta a una moción de confianza previsiblemente el 16 diciembre</strong>, la cual perderá por estar en minoría, según adelantan varios medios alemanes como <em>Der Spiegel </em>y la primera cadena de televisión pública ARD, según informa EFE. </p><p>El pacto fue alcanzado por los líderes de ambos grupos parlamentarios, Rolf Mützenich (SPD) y Friedrich Merz (CDU), un acuerdo que <strong>también apoyarían los liberales del FDP,</strong> que fueron expulsados de la coalición el miércoles pasado y Los Verdes, que forman junto a los socialdemócratas ahora un Gobierno en minoría.</p><p>Scholz había pedido a los líderes de las fracciones parlamentarias que <strong>consensuaran una fecha</strong> para las elecciones anticipadas, después de haber insistido primero en que se celebrasen a finales de marzo y después haberse mostrado abierto a adelantar la fecha a diciembre.</p><p>En un inicio, el canciller alemán quería someterse a la moción de confianza el 15 de enero con el argumento de que quería aún ver aprobadas distintas iniciativas políticas en la Cámara Baja o Bundestag, pero la CDU dejó claro desde un principio que<strong> no apoyaría ninguna medida de un Ejecutivo en minoría </strong>si no se adelantaba la fecha para allanar el camino a unos comicios inmediatos. También otros partidos alemanes presionaron a favor de una fecha más temprana.</p><p>Una vez convocada la fecha de la moción de confianza, los diputados tendrán en principio<strong> </strong>48 horas para votar. Después Steinmeier dispondrá de un máximo de 21 días para disolver el Parlamento, paso que, una vez ocurrido, <strong>activará un periodo de 60 días para la celebración de elecciones.</strong></p><p>La ruptura de la coalición formada por socialdemócratas, verdes y liberales <a href="https://www.infolibre.es/politica/coalicion-gobierno-alemania-rompe-diferencias-irreconciliables-politica-economica_1_1894130.html" target="_blank" >se produjo el miércoles</a> pasado, si bien exhibieron desde hace meses sus diferencias públicamente.</p><p>Las diferencias sobre las medidas necesarias para<strong> impulsar un cambio de rumbo en la economía alemana</strong>, que encadenará este año previsiblemente por segundo año consecutivo una recesión, y cómo financiar este giro, así como en paralelo las ayudas a Ucrania, fue lo que llevó al colapso a la coalición.</p><p>La gran disputa era si había que declarar un estado excepcional para esquivar <strong>el freno de deuda</strong>, que establece un endeudamiento del 0,35 % del producto interior bruto (PIB), como quería Scholz, o mantener su estricta aplicación, como insistía el ministro de Finanzas liberal, Christian Lindner, que fue despedido por el canciller. Todo ello en medio del proceso de <strong>aprobación del presupuesto para 2025,</strong> que ya nació con un agujero de más de 12.000 millones de euros.</p><p>La coalición se rompió algo más de<strong> diez meses antes</strong> de las elecciones generales ordinarias previstas para el próximo 28 de septiembre.</p><p>La ruptura del Ejecutivo de coalición<strong> no han beneficiado de momento al SPD,</strong> que sigue en intención de votos en un 15,5 %, según una nueva encuesta de INSA publicada este martes por el diario BILD.</p><p>La <strong>CDU</strong>, cuyo líder Merz es el favorito a suceder a Scholz en la Cancillería, sigue liderando los sondeos con un 32,5 %, un 0,5 % más con respecto a octubre, en tanto que Los Verdes conseguirían un 11,5 % de celebrarse ahora los comicios, un 1 % más.</p><p>El gran beneficiado del fin de la coalición es<strong> la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD)</strong>, que conseguiría un 19,5 % (+1,5 %) si hoy se celebrasen elecciones, también por la victoria del republicano Donald Trump en Estados Unidos.</p><p>El <strong>FDP de Lindner</strong> avanzaría un 0,5 % hasta exactamente el umbral del 5 % necesario para entrar en el Parlamento. El partido de izquierda populista <strong>Alianza Sahra Wagenknecht </strong>(BSW) conseguiría un 7 % (-1 %) y <strong>La Izquierda </strong>un 3,5 %.</p><p>En la clasificación de políticos, <strong>Scholz </strong>ya solo ocupa el puesto 19 de los 20 políticos más populares, con sólo 32,7 puntos (menos 1). El claro favorito con 53,1 puntos para los alemanes es el ministro de Defensa, <strong>Boris Pistorius (SPD),</strong> que reiteró la víspera que Scholz será nuevamente el candidato a canciller. <strong>Merz </strong>ocupa el cuarto puesto con 43,4 puntos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Nov 2024 11:12:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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