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    <title><![CDATA[infoLibre - El poder militar de Europa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/el-poder-militar-de-europa/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - El poder militar de Europa]]></description>
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      <title><![CDATA[Los países de la UE rechazan menos del 1% de las solicitudes para exportar armas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/paises-ue-niegan-1-solicitudes-exportar-armas_1_1224250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb6c3a4a-25da-404b-ba97-e52fc0d36883_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los países de la UE rechazan menos del 1% de las solicitudes para exportar armas"></p><p><strong>Las armas</strong> forman parte de nuestra <strong>política exterior</strong>, no de nuestra <strong>política económica</strong>. Pero este hecho no siempre se reconoce, sostiene <strong>Siemon Wezeman</strong>, investigador principal en el Instituto Internacional de Estocolmo de Estudios para la Paz (<a href="https://sipri.org/" target="_blank">SIPRI</a>, por sus siglas en inglés). "Competimos en los mercados por <strong>razones puramente comerciales</strong>. Las transferencias de armas, también dentro de la UE, evidencian que las razones políticas son lo principal", asegura.</p><p>En términos económicos, los Estados miembros de la UE obtuvieron casi <strong>190.000 millones de euros por la venta de armas</strong> y equipos militares en todo el mundo entre 2013 y 2020.</p><p>Las razones políticas no parecen tener el mismo peso. Los países de la UE <strong>vendieron armas a zonas de conflicto</strong>, a países sometidos a embargos e incluso a ambas partes de un conflicto. Algunos Estados miembros pueden denegar a las empresas una licencia de exportación, pero esto no siempre significa que las armas no lleguen a su destino. </p><p>Entre los 10 principales destinos de las exportaciones de armas de los países de la UE están <strong>Arabia Saudí</strong>, <strong>Egipto</strong>, <strong>Catar</strong>, <strong>Argelia</strong> y <strong>Emiratos Árabes Unidos</strong>. Parece que los Estados miembros exportan armas, independientemente de la situación interna del país de destino. </p><p><a href="https://www.investigate-europe.eu/en/" target="_blank">Investigate Europe</a> ha analizado cómo funciona la política de la UE respecto al comercio de armas y cuáles son los datos más relevantes en el mercado de las exportaciones de material militar: qué países venden más, cuáles son los principales destinos, cómo evoluciona el mercado, cuántas licencias se deniegan y por qué motivos... Todo ello se explica en este reportaje, que forma parte de una <strong>serie sobre el poder militar europeo</strong> elaborada por Investigate Europe y en la que <strong>infoLibre</strong> colabora como <strong>único medio español </strong>[puedes <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/el-poder-militar-de-europa/" target="_blank">leer aquí</a> las informaciones anteriores].</p><p>El análisis se basa en la información del <strong>Grupo de Trabajo sobre Exportaciones de Armas Convencionales</strong> (COARM, en inglés), un organismo de la UE que recoge los datos de 23 países (Alemania, Bélgica, Chipre y Grecia no informan sobre el valor de sus exportaciones). Las cifras de Alemania constan en sus informes nacionales. El periodo de tiempo estudiado son los ocho años de <strong>2013 a 2020</strong>.</p><p>La UE cuenta desde 2008 con una <strong>política compartida de exportación de armas</strong>, denominada <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=celex:32008E0944" target="_blank">Posición Común</a>. "Es un buen documento", afirma <strong>Tobias Heider</strong>, asesor en materia de seguridad y defensa del grupo Los Verdes-ALE en el Parlamento Europeo.</p><p>La Posición Común incluye <a href="https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32008E0944&from=EN" target="_blank">ocho criterios</a> que los Estados deben tener en cuenta <strong>a la hora de conceder licencias de exportación</strong>: las obligaciones internacionales y la seguridad nacional de los Estados miembros; el respeto de los derechos humanos y la situación interna en el país de destino; el comportamiento del país comprador frente a la comunidad internacional; el mantenimiento de la paz y estabilidad regionales; el riesgo de que el material militar se desvíe o reexporte en condiciones no deseadas, y la compatibilidad de las exportaciones con la capacidad económica y técnica del país receptor.</p><p><strong>Lo único que falta</strong> en estos criterios es la corrupción y el estatus democrático del país receptor, señala Heider. "Por lo demás, es una gran política, al menos sobre el papel. Pero en la práctica, estos ocho criterios apenas desempeñan un papel en las decisiones de exportación de la mayoría de los países", añade. </p><p>Investigate Europe <a href="https://www.infolibre.es/politica/paises-ue-exportaron-armas-rusia-despues-embargo_1_1222567.html" target="_blank">reveló recientemente</a> que 10 Estados miembros de la UE han <strong>exportado a Rusia</strong> equipos militares por valor de 346 millones de euros en los últimos años, <strong>a pesar del embargo</strong> que entró en vigor en julio de 2014. </p><p>En total, los países de la UE han exportado a Rusia equipos militares por valor de 607 millones de euros en el periodo comprendido entre 2013 y 2020. El valor de las exportaciones de armas a Ucrania fue de 320 millones de euros. </p><p><strong>Alemania</strong> es <strong>el principal exportador</strong> de armas de la UE, con ventas por importe de 49.400 millones de euros entre 2013 y 2020, según los informes nacionales alemanes.<strong> Le sigue de cerca Francia</strong>, con 48.700 millones en el mismo periodo de ocho años. Estos dos países acumulan la mitad de las exportaciones de armas de toda la UE, según los datos oficiales disponibles.</p><p>En la lista de grandes exportadores figuran a continuación<strong> España</strong>, con 30.000 millones de euros, e <strong>Italia</strong>, con 22.000 millones.</p><p>Las exportaciones de armas de Alemania y Francia <strong>aumentaron a partir de 2014</strong>. Alemania duplicó el valor de sus exportaciones en un año, pasando de unos 3.900 millones de euros a 7.800 millones en 2015. </p><p><strong>En 2019 se batió el récord para ambos países</strong>: 10.000 millones de euros en exportaciones de armas por parte de Francia y 8.000 millones por parte de Alemania. La caída en 2020 fue enorme, especialmente en el caso de Francia.</p><p>¿<strong>Qué pasó</strong> con el comercio de armas en 2019?</p><p><strong>Francia registró ese año ventas a Catar por valor de 3.300 millones</strong> de euros. Se trata de la mayor transacción individual de toda la base de datos del COARM. Francia <strong>no informa</strong> sobre el tipo de equipo militar vendido. Pero según la información de las <strong>licencias emitidas</strong> para Qatar, este país adquirió ese año bombas, misiles, cohetes, equipos blindados y de protección, aviones y vehículos terrestres, equipos electrónicos, tecnología y software. </p><p>En cuanto a <strong>Alemania</strong>, en 2019 le vendió material militar a <strong>Hungría</strong> por un valor de casi 1.800 millones de euros, incluidos misiles, bombas, municiones, tecnología y equipos electrónicos. </p><p><strong>España</strong> alcanzó su mayor cifra en <strong>2017</strong>, con 4.346 millones facturados por venta de armas al extranjero.</p><p><strong>¿Adónde van las armas de la UE?</strong></p><p>Las exportaciones a Catar o Hungria son dos ejemplos puntuales de grandes transacciones. Pero, en conjunto, <strong>los dos principales destinos</strong> de las armas de la UE son <strong>Estados Unidos</strong> y <strong>Arabia Saudí</strong>. En el periodo comprendido entre 2013 y 2020, más de 15.000 millones de euros en armas y equipos militares de la UE acabaron en Estados Unidos, y más de 12.000 millones en Arabia Saudí.</p><p>Entre los principales destinos se encuentran también los mayores exportadores de la UE, Alemania y Francia, que <strong>venden y compran</strong> en grandes volúmenes a otros Estados miembros.</p><p>El siguiente gráfico muestra los diez principales destinos de los cuatro grandes exportadores de armas de la UE. Hay <strong>dos nombres que se repiten: Reino Unido y Arabia Saudí</strong>. Este último, un régimen no democrático, es el primer destino de las exportaciones de Francia, el tercero de las ventas de España, el quinto de las de Italia y el noveno de las de Alemania.</p><p>La UE tiene esta norma: cuando un Estado miembro deniega una licencia de exportación de armas, <strong>debe notificarlo</strong> a los demás Estados miembros a través del llamado sistema en línea COARM. También tiene que <strong>explicar el motivo</strong>. </p><p>El <strong>motivo más frecuente</strong> (40%) de todas las denegaciones fue la "existencia de un riesgo de que la tecnología o el equipo militar se desvíe dentro del país comprador o se reexporte en condiciones no deseadas". Otro motivo muy común fue la falta de respeto a los <strong>derechos humanos </strong>en el país de destino o su <strong>situación interna</strong>. </p><p>Entre 2013 y 2020, los países de la UE <strong>denegaron 2.210 licencias </strong>de exportación de armas. En el mismo periodo se aprobaron 323.602 licencias. Esto significa que sólo <strong>el 0,7% de todas</strong> las solicitudes de licencia fueron rechazadas.</p><p>El mayor número de licencias denegadas entre 2013 y 2020 fue para <strong>Rusia</strong>, <strong>Pakistán</strong>, <strong>Tailandia</strong>, <strong>China</strong> y <strong>Ucrania</strong> (más de 100 para cada uno de estos destinos).</p><p>Los Estados de la UE pueden “revisar” una licencia que ha sido denegada previamente en otro país, lo que obliga a <strong>realizar una “consulta”</strong> con este último. En caso de que finalmente el primero opte por otorgar la licencia, debe <strong>explicar las razones</strong> al Estado que la había rechazado. Los informes del COARM muestran que <strong>se produjeron 925 consultas</strong>, lo que significa que casi el 40% de las licencias denegadas fueron revisadas por otros Estados miembros. El resultado de las consultas no es público. </p><p>Que un Estado miembro otorgue una licencia que ha sido previamente denegada por otro país es una <strong>práctica conocida en el argot</strong> comunitario como "<em><strong>undercutting</strong></em>".</p><p>"La Posición Común dice que no se puede hacer <em>undercutting</em>", explica Siemon Wezeman, del SIPRI. Considera que un gobierno no debería hacerse cargo de una entrega de armas que otro país ha rechazado. "Pero esto<strong> sigue ocurriendo</strong>", señala Wezeman.</p><p>Hay diferentes formas de <em>undercutting</em>. El término en sí mismo también puede ser <strong>engañoso</strong>, explica el experto en comercio de armas: incluso si todos los países rechazan la misma licencia, puede haber espacio para que algún país exporte un <strong>arma similar</strong>.</p><p>"Y esa es la cuestión: ¿cómo de similar tiene que ser para que se convierta en <em>undercutting</em>? Es un <strong>debate muy técnico</strong>", destaca Wezeman. </p><p>La información sobre las licencias denegadas es <strong>confidencial</strong>, excepto en los Países Bajos. </p><p>El análisis de los informes del COARM realizado por Investigate Europe muestra que la <strong>República Checa es el país que más consultas inició</strong> con otros Estados de la UE. Por tanto, el gobierno de Praga revisó muchas licencias denegadas por otros países. </p><p>Por otro lado, <strong>Alemania recibe muchas consultas</strong>. Esto significa que las autoridades alemanas se han negado a conceder licencias que algunos otros Estados miembros estaban dispuestos a vender más tarde. </p><p>__________</p><p>Con información de <strong>Nico Schmidt</strong> y <strong>Attila Kálmán</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Apr 2022 17:41:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Curic]]></author>
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      <title><![CDATA[Once claves sobre la creciente militarización de la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/once-claves-creciente-militarizacion-ue_1_1224340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b5a06cd7-95bf-478f-af24-28b342174e03_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Once claves sobre la creciente militarización de la UE"></p><p>Después de que <strong>Rusia</strong> invadiera <strong>Ucrania</strong>, la cuestión de la capacidad militar de Europa ha pasado a ocupar un lugar destacado en <strong>la agenda política de la UE</strong>. Pero la idea de una defensa común no es nueva. Durante años, la UE ha creado estructuras para reforzar su poderío militar, atenta al mismo tiempo a los diferentes intereses de los Estados miembros y de la industria armamentística. </p><p><a href="https://www.investigate-europe.eu/en/" target="_blank">Investigate Europe</a>, consorcio periodístico con el que colabora <strong>infoLibre</strong> como único medio español, ha realizado una investigación en profundidad sobre <strong>el poder militar europeo </strong>[puedes <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/el-poder-militar-de-europa/" target="_blank">leer aquí</a> todas las informaciones].</p><p>Te presentamos a continuación <strong>un resumen en once claves</strong> de la investigación periodística.</p><p>En realidad no. El <strong>Tratado de Lisboa</strong> de la UE define un marco para una política de seguridad y defensa común. Pero dotarla de una unidad real es un reto muy diferente. Dado que los Estados miembros tienen diferentes intereses y percepciones de las amenazas, hablar como uno solo en materia de defensa ha sido <strong>casi imposible</strong>.</p><p>La mayoría de los países de la UE son miembros de la <strong>OTAN</strong>, y Europa depende en gran medida de <strong>Estados Unidos</strong> para su defensa colectiva. Sin embargo, los dirigentes de la UE llevan años impulsando una política de defensa común. El <strong>Servicio Europeo de Acción Exterior</strong> (<a href="https://european-union.europa.eu/institutions-law-budget/institutions-and-bodies/institutions-and-bodies-profiles/eeas_es" target="_blank">SEAE</a>) se creó en 2011 para llevar a cabo cualquier política común que los países pudieran comprometerse a realizar en materia de asuntos exteriores y seguridad. En <a href="https://ec.europa.eu/info/priorities/state-union-speeches/state-union-2016_en" target="_blank">su discurso</a> sobre el estado de la Unión de 2016, el ex presidente de la Comisión Europea, <strong>Jean-Claude Juncker</strong>, pidió un fondo de defensa común, un "cuartel general europeo" y <strong>una "fuerza militar común"</strong> para "complementar a la OTAN".</p><p><strong>En marzo de 2022</strong>, los Estados miembros acordaron el texto de la llamada <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2022/03/21/a-strategic-compass-for-a-stronger-eu-security-and-defence-in-the-next-decade/?utm_source=dsms-auto&utm_medium=email&utm_campaign=A+Strategic+Compass+for+a+stronger+EU+security+and+defence+" target="_blank"><em><strong>Brújula Estratégica</strong></em></a>, un plan de acción para reforzar la política de seguridad y defensa de la UE de aquí a 2030. La <em>Brújula</em> ha estado en elaboración durante dos años. Su texto se afinó tras la invasión rusa de Ucrania. "Este entorno de seguridad más hostil nos obliga a <strong>dar un salto decisivo</strong> y exige que aumentemos nuestra capacidad y nuestra voluntad de actuar, reforcemos nuestra resiliencia y garanticemos la solidaridad y la asistencia mutua", se afirma en el <a href="https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-7371-2022-INIT/es/pdf" target="_blank">documento final</a>. Pero<strong> la pregunta de fondo</strong> es esta: ¿puede la UE tener una verdadera política de defensa común sin convertirse antes en los Estados Unidos de Europa?</p><p><strong>2. ¿Cuáles son las estructuras de la UE que financian el gasto militar?</strong></p><p>Desde 2017, la UE ha establecido varias estructuras para ayudar a financiar<strong> la investigación y el desarrollo de tecnología militar</strong>. Esto ha aumentado drásticamente los presupuestos de la UE en el sector de la defensa.</p><p>La <strong>financiación pública </strong>de la investigación en defensa se ha producido a través de entidades y organizaciones con acrónimos como <a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/preparatory-action-defence-research-padr_en" target="_blank">PADR</a> (Acción Preparatoria para la Investigación en materia de Defensa), <a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/european-defence-industrial-development-programme-edidp_es" target="_blank">EDIDP</a> (Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa) y <a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/european-defence-fund-edf_es" target="_blank">EDF</a> (Fondo Europeo de Defensa).</p><p>El PADR fue el primer programa dotado con sólo <strong>90 millones</strong> de euros, al que siguió el EDIDP con <strong>480 millones</strong>. El actual programa del FED incluye ya una financiación de <strong>7.900 millones</strong>.</p><p>Desde marzo de 2021, a estos programas se suma <strong>un fondo intergubernamental</strong> denominado <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2021/03/22/eu-sets-up-the-european-peace-facility/" target="_blank">Fondo Europeo de Apoyo a la Paz</a>, con un presupuesto de <strong>5.700 millones</strong> de euros hasta 2027. Este Fondo pretende reforzar la capacidad de la UE para "prevenir conflictos, construir la paz y reforzar la seguridad internacional" fuera de las fronteras de la UE. <a href="https://www.infolibre.es/politica/fondo-apoyo-paz-arma-garantias-manos-ue_1_1223883.html" target="_blank">Sus métodos</a> incluyen la aportación de dinero para <strong>ayudar a los ejércitos de otros países </strong>y la financiación de los costes comunes de las operaciones militares en las que participan los Estados de la UE.</p><p>La <strong>invasión rusa de Crimea en 2014</strong> fue un momento decisivo. También lo fue el <em><strong>Brexit</strong></em>. Con la salida del Reino Unido, desapareció un opositor político al desarrollo de una política de defensa común europea. El aumento del número de <strong>refugiados</strong> que llegaron en 2015-16 fue visto por muchos gobiernos de la UE como una amenaza a la seguridad, lo que ayudó a promover la agenda de defensa. <strong>La victoria de Donald Trump</strong> en las elecciones estadounidenses de 2016 supuso otra sacudida para los gobiernos europeos. Tras la elección de Trump, la entonces canciller alemana <strong>Angela Merkel</strong> <a href="https://www.politico.eu/article/angela-merkel-europe-cdu-must-take-its-fate-into-its-own-hands-elections-2017/" target="_blank">declaró</a> que "Europa debe tomar su destino en sus manos". El temor a que EEUU no siga siendo un socio en el que confiar totalmente reforzó <strong>los llamamientos</strong> alemanes y franceses a una mayor "<a href="https://www.eeas.europa.eu/eeas/why-european-strategic-autonomy-matters_en" target="_blank">autonomía estratégica</a>" europea.</p><p>La guerra en Ucrania obligará a los países de la UE a aumentar aún más el gasto en defensa. El cambio más drástico lo ha anunciado <strong>Alemania</strong>, que gastará <strong>100.000 millones de euros más en defensa</strong> y aumentará el presupuesto por encima del 2% del PIB a partir de 2024. Este 2% ha sido una demanda del gobierno estadounidense a todos sus <strong>aliados de la OTAN</strong> desde 2014. En el caso de Alemania, la decisión supone <strong>un giro brusco</strong> respecto a décadas de gasto modesto en el ejército. Aunque la <em>Bundeswehr</em> (las fuerzas armadas alemanas) ha visto crecer sus presupuestos en los últimos años, <strong>el ejército alemán</strong> <a href="https://www.dw.com/en/nato-how-useful-is-germanys-bundeswehr/a-60917464" target="_blank">carece</a> de sistema de armas, así como de botas o ropa interior <a href="https://www.dw.com/en/germanys-army-will-100-billion-make-it-strong/a-60996891" target="_blank">de combate</a>.</p><p>Por primera vez, la UE está <strong>enviando armas a un país en guerra</strong>: Ucrania. Primero, la UE acordó reservar 500 millones para apoyar las exportaciones de armas de los Estados miembros a Ucrania a finales de febrero, y luego destinó al mismo fin otros 500 millones. Esto ocurre <a href="https://www.infolibre.es/politica/fondo-apoyo-paz-arma-garantias-manos-ue_1_1223883.html" target="_blank">en el marco</a> del nuevo Fondo Europeo de Apoyo a la Paz.</p><p>Los Estados son <strong>los mayores propietarios</strong> de las principales empresas europeas productoras de armas, como <strong>Airbus</strong> (Francia, Alemania y España), <strong>Thales</strong> (Francia), <strong>Indra Sistemas</strong> (España) y <strong>Leonardo</strong> (Italia).</p><p>La industria militar de estos cuatro países es también <a href="https://www.infolibre.es/politica/pequeno-grupo-empresas-beneficia-mayor-parte-dinero-ue-destina-defensa_1_1223737.html" target="_blank">la mayor beneficiaria</a> de la financiación de la UE para investigación y desarrollo en defensa. El proyecto que más <a href="https://euro-sd.com/2021/07/articles/exclusive/23479/eu-funding-for-eurodrone/" target="_blank">financiación comunitaria</a> ha recibido hasta ahora es el<strong> </strong><a href="https://www.airbus.com/en/defence/eurodrone" target="_blank"><strong>Eurodrone</strong></a>, una iniciativa conjunta de estos cuatro Estados. Antes de ser seleccionado como proyecto prioritario dentro del Fondo Europeo de Defensa, el dron era un <strong>proyecto nacional fallido en Francia</strong>, y objeto de una negociación nunca concluida entre Francia, Alemania, España e Italia.</p><p><strong>Alemania</strong> es el líder de<a href="https://www.infolibre.es/politica/paises-ue-niegan-1-solicitudes-exportar-armas_1_1224250.html" target="_blank"> </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/paises-ue-niegan-1-solicitudes-exportar-armas_1_1224250.html" target="_blank">las exportaciones</a> entre los países de la UE, con un total de 49.400 millones de euros en ocho años (2013-2020). Le sigue muy de cerca<strong> Francia</strong>, con 48.700 millones en el mismo periodo. Los números tres y cuatro son <strong>España</strong> (30.000 millones) e <strong>Italia</strong> (22.000 millones).</p><p>¿Dónde ha obtenido Investigate Europe estas cifras? La base de datos del <strong>Grupo de Trabajo sobre Exportaciones de Armas Convencionales</strong> (COARM, en ingles) ofrece los datos de 23 países. Todos los de la UE menos Alemania, Bélgica, Chipre y Grecia y Bélgica. Las <strong>cifras alemanas</strong> constan en un informe oficial que es público y se se entrega anualmente al Parlamento federal. Todos los países informan además del valor de <strong>las licencias de exportación </strong>que han aprobado. Sin embargo, las licencias no son más que las autorizaciones oficiales para posibles exportaciones. Por lo tanto, estos datos no indican qué volumen se ha exportado realmente.</p><p>A pesar del <strong>embargo de armas a Rusia</strong> vigente desde 2014, este país siguió comprando armas de la UE al menos hasta 2020. Diez Estados miembros exportaron material militar por valor de <strong>346 millones</strong> de euros, según <a href="https://www.infolibre.es/politica/paises-ue-exportaron-armas-rusia-despues-embargo_1_1222567.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">datos públicos</span></a> analizados por Investigate Europe. El principal exportador fue Francia.</p><p>La UE cuenta con un tipo de <strong>fuerza militar común</strong>, los llamados <a href="https://www.consilium.europa.eu/uedocs/cms_data/docs/pressdata/en/esdp/91624.pdf" target="_blank">Grupos de Combate</a>. Cada uno de ellos está formado por 1.500 soldados de varios países, que van rotando y se supone que están listos para ser desplegados en zonas de crisis dentro o fuera de la UE, en un plazo de cinco a diez días. Sin embargo, los Grupos de Combate <strong>nunca han sido enviados a ningún sitio</strong>. Los Estados miembros no se han puesto de acuerdo sobre cuándo y para qué utilizarlos.</p><p>Pero algunos gobiernos han enviado tropas a operaciones militares <strong>financiadas en parte por la UE</strong>, ahora en el marco del <a href="https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2021/690641/EPRS_BRI(2021)690641_EN.pdf" target="_blank">Fondo Europeo de Apoyo a la Paz</a>.</p><p>Un ejemplo de este tipo de financiación es <strong>Malí</strong>. La UE tiene una <strong>misión de entrenamiento militar </strong>–EUTM Mali– en el país desde 2013. Desde 2020, también existe la <strong>fuerza especial</strong> <a href="https://www.government.se/495ef1/globalassets/government/dokument/forsvarsdepartementet/2020/political-statement-task-force-takuba.pdf" target="_blank">Takuba</a> –una operación conjunta apoyada por 11 Estados europeos, incluidos el Reino Unido y Noruega– para reforzar las tropas militares francesas en Malí y para "combatir el terrorismo". Estas misiones tuvieron un éxito cuestionable. </p><p>En 2021, en el marco del Fondo de Apoyo a la Paz, la UE proporcionó <strong>material militar "no letal"</strong> a varias otras zonas de conflicto. En febrero de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, también envió oficialmente, por primera vez, armas a <strong>un país en guerra</strong>: Ucrania.</p><p>Parece que sí. El objetivo de las operaciones y la asistencia ha sido contribuir a <strong>la estabilización del Estado</strong> ayudando al ejército maliense a vencer a los insurgentes yihadistas. También ha sido importante para la UE ayudar a <strong>contener la migración</strong> hacia Europa a través de Malí.</p><p>Estos esfuerzos no han tenido un <strong>efecto</strong> estabilizador duradero, ni en el Estado ni en las <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/2022/europe-must-stop-arming-dictatorships/" target="_blank">comunidades malienses</a>.</p><p>Los <strong>críticos</strong> afirman que la UE se ha centrado tanto en los objetivos a corto plazo de cierre de fronteras y acciones antiterroristas que, en lugar de proteger a las personas, combate a los enemigos y apoya al Estado de forma que <strong>profundiza los problemas</strong>. Los formadores de la UE instruyen a los soldados sobre <strong>derechos humanos</strong>, pero no hay sistemas de seguimiento o control de ninguno de los militares que reciben entrenamiento.</p><p>Malí ha sufrido <strong>dos golpes militares desde 2020</strong>, llevados a cabo por un coronel formado por europeos. Varios cientos de miles de personas han sido desplazadas, huyendo de la sequía o atrapadas entre el ejército y los grupos insurgentes. <strong>7,5 millones</strong> de personas necesitan ayuda para sobrevivir.</p><p>La relación entre los gobiernos de Malí y Francia se ha <strong>deteriorado mucho</strong>. Los servicios de inteligencia occidentales afirman que el ejército maliense ha comenzado a cooperar con el <strong>Grupo Wagner</strong>, mercenarios considerados cercanos al ejército ruso. En febrero de 2022, Francia declaró que retiraría su fuerza Barkhane, y también los aliados dijeron que retirarían la fuerza especial Takuba. El gobierno maliense <strong>les invitó a que se fueran inmediatamente</strong>. Esta retirada también puso en peligro el futuro de la misión de entrenamiento de la UE. El 21 de marzo de 2022, el jefe de la política exterior de la UE declaró que había <strong>suspendido el entrenamiento</strong> de combate para soldados en Malí hasta que el gobierno pueda garantizar que no trabajarán con mercenarios de Rusia.</p><p>No son en absoluto suficientes, según los críticos. Una de ellas es <a href="https://www.infolibre.es/politica/hannah-neumann-parlamento-europeo-excluido-decisiones-defensa_1_1224220.html" target="_blank">Hannah Neumann</a>, diputada alemana de Los Verdes en el Parlamento Europeo. Por una estrecha mayoría, la Cámara <strong>renunció a sus prerrogativas de control</strong> de las decisiones relativas a los nuevos fondos de la UE, como el <strong>Fondo Europeo de Defensa</strong>. Esto ocurrió tras una fuerte presión de la industria militar, según Neumann. Lo único que podrían hacer los parlamentarios con respecto a los miles de millones de euros de dinero público que se destinan ahora a <strong>la industria militar</strong> sería bloquear todo el presupuesto anual de la UE.</p><p>Los tratados de la UE <strong>no permiten</strong> el uso del presupuesto comunitario para <strong>fines militares</strong>. Por ello, el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz está organizado como un "<strong>instrumento extrapresupuestario</strong>". Esto significa que está controlado por los altos funcionarios de los Estados miembros en el Consejo Europeo, pagado por las contribuciones de los países y gestionado por expertos del SEAE, el brazo de la política exterior y de seguridad de la UE.</p><p>Los Tratados de la UE <strong>no permiten un ejército común</strong> de la UE. Eso es responsabilidad de cada Estado miembro. La posición de la UE es que todo lo que ocurre en este campo se hace en estrecha colaboración con la OTAN, dominada por Estados Unidos y de la que son miembros <strong>21 de los 27 </strong>Estados de la UE.</p><p>Un ejército de la UE como tal no es una cuestión sometida a debate. Investigate Europe preguntó a los 27 Estados miembros si estaban a favor de un ejército común y, de los 13 que respondieron, <strong>sólo Alemania mostró expresamente su apoyo a esta idea </strong>como "objetivo a largo plazo". La neutral Austria expresó su deseo de que la UE sea "capaz de llevar a cabo todo el espectro de tareas de gestión de crisis de forma independiente". Existen los pequeños y nunca utilizados Grupos de Combate de la UE. La nueva <em>Brújula Estratégica</em> de la UE declara que establecerá una <strong>fuerza militar de respuesta rápida de 5.000 efectivos</strong> para intervenir en diferentes tipos de crisis, realizar regularmente ejercicios en tierra y mar, y mejorar la movilidad militar. Algunos analistas reclaman un "pilar" europeo dentro de la OTAN. Otros señalan que no todo el mundo tiene las mismas ganas de <strong>distanciarse de los estadounidenses</strong>, y sólo ven factible una fuerza de la UE formada por los países <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/2022/eu-army-nato-exercise/" target="_blank">más dispuestos </a>dentro de la OTAN. Algunos recuerdan que Austria, Chipre, Finlandia, Irlanda, Malta y Suecia están en la UE, pero no en la OTAN, lo que supone que una infraestructura militar comunitaria debe <strong>basarse en la Unión y sus instituciones</strong>.</p><p>Pero un ejército bajo el mando de la UE significaría que los gobiernos nacionales tendrían que <strong>renunciar a mucha más soberanía</strong>. Mientras tanto, la UE sigue mostrando estrategias de política exterior contradictorias.</p><p><strong>Grecia y Turquía mantienen un conflicto </strong>diplomático desde hace décadas por la soberanía de Chipre y algunas islas del mar Egeo. Esta <em>guerra fría</em> es responsable de una situación de alta tensión que ayuda a explicar el elevado presupuesto de defensa de Grecia, incluso durante sus años de <strong>crisis económica</strong>. Tanto Grecia como Turquía son países de la OTAN, y Grecia es un Estado miembro de la UE. Pero Francia vende armas a Grecia, mientras que Alemania es uno de los principales proveedores de material militar a Turquía. La política de exportación de armas de la UE en general está socavada por <strong>los intereses nacionales</strong> y está llena de lagunas. </p><p>La política militar europea ha sido diseñada sobre todo para apoyar financieramente la <strong>expansión de la industria militar europea</strong>. Las cuatro grandes empresas (Thales, Airbus, Indra Sistemas y Leonardo) que reciben la mayor parte de los fondos públicos  cuentan con unos pocos Estados europeos entre sus <strong>accionistas</strong>: Francia, Alemania, España e Italia. </p><p>Además de sus lazos con los Gobiernos, estos grandes fabricantes de armas tienen en su capital a los mismos <strong>fondos de inversión estadounidenses</strong> que también poseen acciones de la industria armamentística de Estados Unidos. En conjunto, esto crea una <strong>concentración del mercado</strong> en manos de unos pocos gigantes de la industria, lo que, como señalan los expertos, es un problema de competencia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Apr 2022 17:41:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ingeborg Eliassen]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Once claves sobre la creciente militarización de la UE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Unión Europea,Gasto militar,Rusia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La lucha contra el comercio de armas con Arabia Saudí en los puertos europeos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/lucha-comercio-armas-arabia-saudi-puertos-europeos_1_1224208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a050677f-89e1-4ac0-a526-ee3ade73f22a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La lucha contra el comercio de armas con Arabia Saudí en los puertos europeos"></p><p>Son las cinco de la mañana. La Linterna, el faro simbólico de la ciudad que se eleva sobre el<strong> puerto de Génova,</strong> alumbra "aquellos barrios donde los rayos del sol del buen Dios no iluminan", como dice <a href="https://www.youtube.com/watch?v=r2L5MJdTCFI" target="_blank">una famosa canción</a> de Fabrizio de Andrè.</p><p>Algunos estibadores desayunan en los bares que salpican el laberinto de calles del puerto. Un café y un croissant de crema, dos euros. Al preguntar por <strong>el barco de la compañía Bahri</strong>, un estibador se levanta para indicar el camino. Trabaja justo al lado del muelle donde atracó el día anterior. Pero el muelle es una zona prohibida, y el guardián de la agencia marítima Delta, la empresa que tiene el contrato con Bahri, levanta la barrera sólo a quienes tienen permiso para entrar.</p><p>Bahri es una empresa controlada por <strong>el gobierno de Arabia Saudí</strong>. Fundada en 1978, es el mayor propietario y operador de grandes petroleros del mundo. Aunque su mayor negocio es el transporte de petróleo, desde 2014 participa en la logística militar de Riad. <strong>De sus 90 buques, seis se utilizan para transportar armas</strong>. Suelen hacer la misma ruta, de Estados Unidos a Arabia Saudí, pasando por <strong>Italia</strong> y, con menor frecuencia, por <strong>España</strong>. Es un viaje que dura dos meses de ida y dos meses de vuelta. Cada uno de los barcos lleva el nombre de una ciudad saudí: Abha, Hofuf, Jazan, Jeddah, Tabuk y Yanbu.</p><p>Este reportaje forma parte de una <strong>serie sobre el poder militar europeo</strong> elaborada por Investigate Europe y en la que <strong>infoLibre</strong> colabora como <strong>único medio español </strong>[puedes <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/el-poder-militar-de-europa/" target="_blank">leer aquí</a> las informaciones anteriores].</p><p>La exportación de armas no es ilegal, pero<strong> los tratados internacionales</strong> prohíben el comercio internacional de armas cuando puedan utilizarse para cometer crímenes de guerra, como los ataques directos a la población civil. Arabia Saudí está profundamente implicada en la guerra del vecino <strong>Yemen</strong>, un conflicto convertido en <strong>una de las mayores crisis humanitarias del mundo</strong>. La economía ha quedado destrozada y las infraestructuras civiles destruidas. La ONU calcula que, a finales del año pasado, la guerra ya había provocado 377.000 víctimas directas o indirectas. Ocho de cada diez yemeníes necesitan ayuda de emergencia, y la hambruna es inminente, según Oxfam.</p><p>Un empleado del puerto de Génova muestra una posición en el tejado desde donde tomar fotos del barco. "Date prisa", apremia, "no más de diez minutos, porque <strong>si te pillan, te van a dar una paliza</strong>". Ahí está el <em>Bahri Yanbu</em> en toda su majestuosidad. Mañana partirá de nuevo hacia Arabia Saudí. Es un ritual que se repite de media una vez cada tres semanas.</p><p>"Es fácil saber cuándo llegará el próximo barco Bahri. Sólo hay que ver <strong>la fila de furgonetas de la policía</strong> frente al muelle que están ahí para evitar protestas y miradas indiscretas", explica el empleado. Protestas contra la carga del barco: tanques, vehículos blindados, helicópteros Apache y explosivos. </p><p>Las primeras protestas en Europa contra los buques Bahri comenzaron <strong>en el puerto de Bilbao</strong>. En marzo de 2017, <strong>el bombero Ina Robles</strong> descubrió que en el <em>Bahri Tabuk</em> se cargaba material explosivo con destino a Arabia Saudí. Llamado a supervisar las operaciones de carga en el barco, se negó a desempeñar sus funciones, invocando la <strong>objeción de conciencia</strong>. La Diputación de Bizkaia le abrió un <strong>expediente laboral</strong>, que terminó con una multa simbólica de menos de cien euros, pero en la resolución administrativa quedó establecido que un bombero no puede alegar objeción de conciencia en un caso así.</p><p>Cuando los medios informaron sobre la actuación de Ina Robles, se generó un movimiento de apoyo público al bombero y a su causa. Y se constituyó un grupo llamado <em><strong>La guerra empieza aquí</strong></em>, que desde entonces vigila los barcos saudíes que llegan a España.</p><p>"Nos dimos cuenta de que la presencia del buque que había provocado la objeción de Ina no era un hecho puntual, sino que <strong>había una ruta regular</strong> que pasaba por Bilbao. 2017 fue un año muy intenso. Cada mes, en algunos casos cada 15 días, atracaba un barco Bahri, que casi siempre <strong>cargaba proyectiles de la fábrica de Expal Systems</strong> en Burgos”, explica a Investigate Europe <strong>Luis Arbide</strong>, portavoz de La guerra empieza aquí.</p><p>Arbide asegura que, entre 2016 y 2021, detectaron <strong>la llegada a puertos españoles de 36 barcos de la empresa estatal saudita</strong>. En concreto, a Bilbao, Santander, Motril, Cádiz y Sagunto. En esta última localidad valenciana se produjo la que de momento es la última escala, en octubre del año pasado. En una respuesta por escrito al diputado de EH Bildu <strong>Jon Iñarritu</strong>, el Gobierno español admitió que el<em> Bahri Jeddah </em>había recogido en Sagunto <strong>material bélico producido en España</strong>: “El buque llevaba a bordo veintisiete contenedores procedentes de Brasil, conteniendo cartuchos de armas de pequeño calibre y municiones incendiarias, e iba a cargar dos contenedores con cartuchos no metálicos y dos contenedores de cohetes con carga explosiva. El puerto inmediato de destino es Génova y el destino final Arabia Saudí. No se dispone de información sobre uso y destinatario final”. </p><p>Que hayan transcurrido más de cinco meses sin la visita de un Bahri no significa necesariamente, según Arbide, que no se esté enviando a Arabia Saudí material bélico producido en España: “Sospechamos que están utilizando otros barcos de pequeñas compañías, para realizar los mismos envíos <strong>de forma más discreta</strong>. Pero aún no tenemos las pruebas”.</p><p><em>La guerra empieza aquí</em> es un colectivo en el que trabajan activistas de Greenpeace, de Oxfam, del movimiento antimilitarista MOC, de Ongi Etorri Errefuxiatuak. A esta última asociación pertenece Arbide, que explica así la conexión entre los dos activismos: “Entendimos que, además de apoyar en la acogida de los refugiados, <strong>había que trabajar también en las causas</strong> que generan que las personas sean expulsadas de su territorio. Que las personas refugiadas en su mayoría huían de conflictos bélicos y nos parecía necesario denunciar y hacer públicas las causas de las migraciones. Que formaba parte de nuestro activismo <strong>denunciar que las guerras tienen un origen y que no solamente se producen donde se lanzan las bombas</strong>”.</p><p>En mayo de 2019, dos años después de que la mecha antimilitarista prendiese en Bilbao, se produjo en Francia <strong>la primera protesta coordinada</strong> entre trabajadores de varios puertos europeos. </p><p>El medio Disclose reveló que el <em>Bahri Jazan</em> se dirigía desde la ciudad belga de Amberes al <strong>puerto francés de Le Havre</strong> para cargar <strong>ocho cañones Ceasar</strong>, las "armas más potentes que Francia ha vendido a Arabia Saudí". La reacción pública fue inmediata. La ONG francesa <a href="https://www.acatfrance.fr/" target="_blank">ACAT</a> presentó un recurso ante los tribunales. "Ante la ilegalidad de estas entregas según el tratado de comercio de armas, firmado y ratificado por Francia, por la posibilidad de que las armas sean <strong>utilizadas en Yemen contra la población civil</strong>, ACAT presentó una orden sumaria para bloquear la entrega de las armas", denunció entonces la organización.</p><p>El barco continuó su viaje sin atracar en Francia. Pero la protesta se extendió y los estibadores se unieron, denunciando la presencia de armas en las bodegas de los buques Bahri. Así, cuando el <em>Bahri Yanbu</em> atracó en el puerto de Génova el 20 de mayo de 2019, fue recibido por una pancarta en la que se leía <strong>"puertos cerrados a las armas, puertos abiertos a los migrantes"</strong>. Se trataba de una referencia a la presión que ejercía el entonces ministro del Interior italiano, <strong>Matteo Salvini</strong>, para impedir que el <em>Sea Watch 3</em> desembarcara a los migrantes en Lampedusa.</p><p>La sospecha en aquel mayo de 2019 era que el buque llegó a Génova para cargar material bélico: cuatro generadores eléctricos producidos por<strong> la empresa Teknel</strong> de Roma, utilizados para alimentar sistemas de mando y control y comunicaciones en operaciones aéreas y terrestres. Este <strong>material es de “doble uso”</strong>, se trata de tecnología de uso civil que también puede utilizarse para operaciones bélicas. <strong>Carlo Tombola</strong>, miembro de <a href="https://www.weaponwatch.net/en/weapon-watch-observatory-on-weapons-in-european-and-mediterranean-ports/" target="_blank">The Weapon Watch</a>, sostiene que "estos productos deben considerarse a todos los efectos como material de uso militar, tanto por el tipo de material como por el destinatario final: la Guardia Nacional de Arabia Saudí, el cuerpo militar desplegado en el conflicto de Yemen".</p><p>Los estibadores, apoyados por movimientos pacifistas, grupos de izquierda y sindicatos, organizaron una<strong> huelga</strong>. No querían ser engranajes de un conflicto como el de Yemen.</p><p>Creen que están en el lado de la ley. El <a href="https://www.un.org/disarmament/es/armas-convencionales/el-tratado-sobre-el-comercio-de-armas/" target="_blank">Tratado sobre el Comercio de Armas</a> (TCA), del que Italia forma parte, prohíbe las transferencias internacionales de armas que puedan utilizarse para cometer <strong>crímenes de guerra</strong>, como los ataques directos contra la población civil.</p><p>La <strong>Posición Común Europea</strong> que regula la exportación de armas también prohíbe a los Estados de la UE autorizar transferencias de material bélico en esos escenarios.</p><p>Carlo Tombola asegura que los barcos saudíes <strong>también violan la ley italiana 185/90</strong>, que prohíbe el tránsito "a países en estado de conflicto armado", "a países en los que se haya declarado un embargo total o parcial de suministros de guerra" y "a países cuyos gobiernos sean responsables de graves violaciones de los convenios internacionales sobre derechos humanos". Arabia Saudí está en guerra con Yemen. “No respeta los derechos humanos y hay restricciones a la venta de armas", denuncia <strong>Tina Marinari</strong>, portavoz de Amnistía Internacional Italia.</p><p>El <em>Bahri Yanbu</em> estuvo <strong>bloqueado durante ocho horas</strong> por la huelga de los estibadores. No pudo realizar operaciones de carga y <strong>dejó el puerto sin generadores</strong>. "Ganamos esa primera batalla. Impedimos la carga de armas directas en contextos de flagrante violación de los derechos humanos", afirma el estibador Riccardo Rudino. "Ahora tenemos que ganar <strong>el segundo asalto</strong>. Debemos impedir incluso el mero tránsito de armas hacia países en conflicto". </p><p>Hoy la protesta se ha extendido a <strong>Hamburgo</strong>, donde más de 90 empresas se dedican a la producción de armas. Cada año pasan por el puerto de la ciudad alemana <strong>mil contenedores con cargas mortíferas</strong>. Es decir, tres contenedores al día que contienen bombas, tanques, torpedos para submarinos, armas pequeñas y municiones.</p><p><strong>Martin Dolzer</strong>, exdiputado del Parlamento de Hamburgo por el partido de izquierdas <strong>Die Linke</strong>, trabaja con el movimiento ciudadano <a href="https://ziviler-hafen.de/" target="_blank">Ziviler Hafen</a> para convertir a Hamburgo en un "puerto libre de armas".</p><p>"Los barcos de Bahri no llegan aquí por el momento. Pero hay muchas armas que salen de Alemania con destino a Yemen, el Sahel, México, Colombia, <strong>países en los que se pisotean los derechos humanos</strong>", declara a Investigate Europe. La Iniciativa Popular contra la Exportación de Armas está intentando organizar una petición. Debe alcanzar <strong>65.000 firmas para iniciar un referéndum </strong>en todo Hamburgo para prohibir las exportaciones de armas desde el puerto de la ciudad.</p><p>"Hasta ahora, los estibadores que son contratados en Hamburgo tienen que <strong>firmar una cláusula</strong> por la que aceptan también operar en barcos que transportan armas", indica Dolzer, que se declara convencido de que el movimiento popular les ayuda a tener menos miedo y a actuar.</p><p>En el puerto italiano de Génova las cosas se han complicado desde 2019. Los estibadores contra las armas tienen problemas con sindicatos más grandes que no apoyan las huelgas. <strong>En 2021, el sindicato se dividió</strong>. Liguria, la región de la que Génova es capital, produce armas. "Está Oto Melara, Fincantieri, Leonardo. Esto crea problemas a nivel político y sindical", explica <strong>José Nivoi</strong>, un joven dirigente del colectivo de trabajadores autónomos Calp y uno de los promotores de la batalla contra los 'buques de guerra'.</p><p>"Los estibadores siempre han luchado por la paz de los pueblos. <strong>No queremos mancharnos las manos de sangre</strong>, ni ser cómplices de guerras durante nuestras jornadas de trabajo", señala José Nivoi. "El hecho de ir a trabajar para poder alimentar a mi hija, y contribuir a la muerte de otros niños en otro país, <strong>me parece una locura</strong>".</p><p>Otros puertos europeos han conseguido impedir que los barcos de Bahri atraquen. Pero en Génova siguen cargando y descargando. "En otros países tienen apoyo gubernamental. Nosotros no. <strong>El comercio de armas es como el de la droga</strong>. Hay demasiados intereses detrás, demasiado beneficio. Hacemos como que no vemos y encontramos la manera de burlar las leyes y trasladar la responsabilidad del control y la seguridad a las distintas autoridades", denuncia Alessio Maglione, de Calp.</p><p>La batalla de los estibadores también tiene que ver con la seguridad en el trabajo para ellos mismos, y para toda la ciudad de Génova. “Los barcos de Bahri también llevan explosivos", denuncia José Nivoi, "y todos tenemos en mente lo que ocurrió en el Líbano. Génova y su puerto están unidos. <strong>Una explosión en el puerto</strong> provocaría la destrucción de gran parte de la ciudad y la muerte de miles de personas".</p><p>En marzo de 2021, cinco estibadores del colectivo Calp fueron <strong>acusados penalmente</strong>. Una unidad de la policía italiana, especializada en terrorismo, sostiene que los estibadores se han aprovechado de la<strong> actividad antifascista</strong> para cometer delitos, que van desde el lanzamiento de artefactos peligrosos a provocar incendios o explosiones. Los cargos también se refieren a la campaña de boicot y a las protestas contra los barcos de Bahri. "Nos despertaron a las cinco de la mañana, entraron en nuestras casas, confiscaron nuestros teléfonos y ordenadores. <strong>Nos trataron como matones</strong>. Cuando vi los nombres de mis compañeros en la lista de personas investigadas, tuve miedo. Pensé: 'No saldremos de aquí'", denuncia Riccardo Rudino a Investigate Europe. El proceso sigue pendiente. <strong>Pero los estibadores no se rinden</strong>. "No me arrepiento de lo que hice. Lo volvería a hacer sin pensarlo", asegura Riccardo, y con él los chicos de Calp. Su última acción ha sido organizar una manifestación, el pasado 31 de marzo, "<strong>en solidaridad con el pueblo ucraniano y ruso</strong>, y en defensa del principio de que Italia repudia la guerra y se abstiene de cualquier suministro y apoyo militar a las partes en conflicto."</p><p>La compañía Bahri no ha respondido a las preguntas planteadas por Investigate Europe para la elaboración de este reportaje. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2022 18:27:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lorenzo Buzzoni (Investigate Europe) / Manuel Rico]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Venta armas,Arabia Saudí,Yemen,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hannah Neumann: "La UE tendrá que convertirse en una potencia militar para asegurar la paz"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/hannah-neumann-parlamento-europeo-excluido-decisiones-defensa_1_1224220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a5a1c72-459a-4741-80e0-58dd2d535cf1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hannah Neumann: "La UE tendrá que convertirse en una potencia militar para asegurar la paz""></p><p>Una <strong>estructura común de defensa europea</strong> no es una idea nueva. Pero la guerra de Ucrania sí ha aportado una dinámica completamente nueva al debate. <strong>Hannah Neumann</strong>, diputada de Los Verdes alemanes en el Parlamento Europeo y miembro de su Comisión de Defensa, se pronuncia sobre los planes de la UE para una estructura militar común, su financiación y la falta de <strong>control democrático y transparencia</strong> en los temas que afectan a Defensa.</p><p>Esta entrevista forma parte de una serie sobre el poder militar europeo elaborada por Investigate Europe y en la que <strong>infoLibre</strong> colabora como único medio español [puedes <a href="https://www.infolibre.es/suplementos/el-poder-militar-de-europa/" target="_blank">leer aquí</a> el resto de informaciones].</p><p><strong>La Unión Europea se creó como un proyecto de paz e incluso fue galardonada con el premio Nobel de la Paz. ¿Está de acuerdo con quienes dicen que ahora es el momento de que la UE se convierta también en una potencia militar?</strong></p><p>Para que la UE sea un proyecto de paz, sigue siendo crucial ser un actor global en la prevención de crisis y conflictos. Sin embargo, también tenemos que ser capaces de defendernos y a veces también de ayudar a quienes necesitan apoyo militar, porque defienden los valores universales que son constitutivos de la paz. Así que sí, lamentablemente tendremos que convertirnos en una potencia militar para asegurar la paz. </p><p><strong>¿Esta estructura de defensa debe dar lugar a un ejército europeo común?</strong></p><p>Creo que un ejército europeo es la idea correcta. Garantizaría que los países europeos no vuelvan a hacer la guerra entre sí y, además, ahorraríamos mucho dinero. Pero para llegar ahí tenemos que responder a algunas preguntas muy concretas sobre las normas y reglamentos bajo los que se establecería y utilizaría este ejército. Tendríamos que debatir sobre los procesos de toma de decisiones, las competencias de control del Parlamento Europeo, los mandatos y las condiciones bajo las que enviamos tropas a otros lugares, las disposiciones de seguridad colectiva y también la capacidad de utilizar armas nucleares. Mi valoración final sobre si apoyo o no un ejército europeo depende de las respuestas a estas preguntas cruciales. Por ejemplo, nunca apoyaría un ejército europeo que venga sin amplias competencias de control parlamentario. </p><p><strong>Pero eso supone que tendríamos que negociar cambios profundos en los Tratados europeos, que actualmente no permiten un ejército común.</strong></p><p>Por supuesto. Si miramos los Tratados, no estamos preparados. Hasta ahora no hay una verdadera responsabilidad de la UE en materia de política exterior y de seguridad: esto sigue siendo competencia de los Estados miembros. De hecho, sólo tiene sentido hablar de avances importantes hacia un ejército europeo si también tenemos poder de decisión a nivel de la UE. Por eso creo que en lugar de mantener largos debates sobre un posible ejército europeo, que sólo se materializará cuando los Estados miembros estén finalmente dispuestos a transferir los derechos de soberanía a la UE, de momento deberíamos mejorar lo que tenemos y aplicar plenamente lo que podemos hacer en el marco de nuestros Tratados actuales.</p><p><strong>¿Significa eso independizarse más de Estados Unidos y establecer una especie de capacidad militar común al margen de la OTAN?</strong></p><p>No quiero que nos independicemos de nuestros aliados, porque si permanecemos juntos y perseguimos los mismos objetivos, somos más fuertes, como podemos ver ahora en el conflicto con Rusia. Sin embargo, el caso del ex presidente estadounidense Donald Trump ha demostrado que no podemos estar seguros de poder contar con Estados Unidos en cualquier circunstancia. Trump incluso puso en duda si podríamos contar con la OTAN en caso de una agresión rusa contra nosotros. Por lo tanto, tenemos que asegurarnos a medio plazo de que seríamos capaces solos de defendernos y resolver crisis en nuestra vecindad inmediata solos, si fuera necesario.</p><p><strong>El Gobierno alemán ha decidido ahora destinar 100.000 millones de euros a la modernización de la Bundeswehr [las fuerzas armadas de Alemania]. ¿No tendría más sentido destinar este dinero a la construcción del necesario ejército europeo?</strong></p><p>Todos en el mundo político de la UE, incluidos los franceses y los polacos, están muy contentos de que los alemanes inviertan por fin en su ejército porque saben que cuanto más fuertes sean los alemanes, más fuertes serán las capacidades militares europeas. Sin embargo, es urgente que todos los Estados miembros que aumentan el gasto militar evalúen ahora lo que la Unión Europea en su conjunto necesita realmente para mejorar su defensa: ¿Nos faltan tanques? ¿O aviones? ¿O satélites? Después, podemos acordar una división del trabajo, y adquirir y comprar con un enfoque coordinado. De este modo, podríamos ahorrar muchos miles de millones de euros haciendo que los fabricantes compitan por suministrar esas tecnologías a los Estados miembros de la UE en su conjunto, en lugar de enfrentar a los Estados miembros entre sí y subir los precios, como solía ocurrir en el pasado. Por lo tanto, deberíamos hacer una "lista de la compra de la UE" en lugar de 27 listas nacionales. Mientras no nos pongamos de acuerdo ni siquiera en estas medidas obvias, que deben tomarse de inmediato, los debates sobre los cambios en el Tratado no merecen la pena.</p><p><strong>El historiador Adam Tooze opina que no hay ninguna posibilidad de crear un ejército de la UE, entre otras cosas porque los polacos nunca abordarían un proyecto así con los alemanes. Y sostiene que crear en su lugar un "pilar europeo de la OTAN" semiautónomo sería la opción más realista. ¿Está usted de acuerdo?</strong></p><p>El problema de este "pilar europeo dentro de la OTAN" es que tenemos varios Estados miembros de la UE que no son miembros de la OTAN. Para mí está claro: si Rusia o cualquier otro país atacara a Finlandia o Suecia, defenderíamos a estos países como si fueran miembros de la OTAN. Lo mismo ocurre con Irlanda o Austria. Por eso nuestra infraestructura de seguridad tiene que organizarse en coordinación con nuestros aliados de la OTAN, y al mismo tiempo estar vinculada a la UE y sus instituciones y basarse en ellas.</p><p><strong>Eso siempre que consigamos algún tipo de estructura de defensa europea. ¿Pero cómo se gobernará? Mientras todas las decisiones deban tomarse por unanimidad, ¿cómo puede funcionar, tratándose de decisiones militares que deben tomarse a menudo en horas o en un día, pero no en un mes?</strong></p><p>Este es el debate que necesitamos. ¿Queremos transferir los poderes de decisión y las autoridades a la UE? O, como alternativa, ¿debería ser el objetivo construir una estructura que nos permita trabajar más estrechamente en coaliciones <em>ad hoc</em>, mientras la toma de decisiones sigue siendo nacional? Si los Estados miembros optan por esta última opción, no deberíamos encubrir esta decisión y engañarnos con términos como "autonomía estratégica". De momento, no he escuchado una definición clara de lo que significa realmente o cómo se hará funcionar. Hay que reconocer que los franceses han sido los únicos que han impulsado el debate sobre una política exterior y de defensa europea en el pasado. Pero, con demasiada frecuencia, han presentado unos conceptos y un lenguaje muy bonito, pero luego han puesto en peligro los avances concretos, todo lo que llevaría a estructuras más permanentes como la Fuerza de Despliegue Rápido de la UE. Esta fuerza iba a ser inicialmente una estructura permanente y ahora, una vez más, sólo será una capacidad <em>ad hoc</em>. Al menos ahora se habla de la <em>Brújula Estratégica</em>. Quizá la invasión rusa de Ucrania haga que todo el mundo se dé cuenta de que, más adelante, puede que tengamos que defender a la UE, y no que cada país defienda sus propias fronteras. Por tanto, necesitamos estructuras europeas y no coaliciones nacionales <em>ad hoc</em>. </p><p><strong>Lo que tenemos es un ambicioso programa de investigación financiado por la UE para la industria armamentística europea, el Fondo Europeo de Defensa (FED) y sus predecesores. Aquí hemos comprobado que la mayor parte del dinero va a parar a las cinco mayores empresas del sector en España, Francia, Alemania e Italia. ¿Se ajusta esto al objetivo declarado de los respectivos programas?</strong></p><p>El objetivo de estos programas es distribuir el dinero entre todos los Estados miembros y que también se beneficien las empresas más pequeñas. Pero el sector de la defensa está muy concentrado y unas pocas grandes empresas tienen mucha influencia. En cuanto al FED, su aplicación ha comenzado hace poco. Hay que analizar con detenimiento si el FED es sólo un programa para subvencionar a empresas con gran poder de presión que saben cómo manejar el sistema de financiación, bastante poco transparente, o si realmente se utiliza para fomentar la competencia. Pero soy pesimista: el lobby armamentístico que representa a las grandes empresas es muy fuerte en Bruselas. En el pasado pudimos comprobar cómo dictaban párrafos enteros del reglamento del FED. Los que influyeron en el reglamento de esa manera reciben ahora la mayor parte del dinero. Al mismo tiempo, el grupo de presión en favor de la diversidad y la transparencia es débil y el Parlamento se mantiene al margen, por lo que la mayor parte ocurre en secreto y a puerta cerrada. Seguiremos presionando sobre estas cuestiones en el Parlamento Europeo, pero por ahora, algunos Estados miembros y la industria armamentística hacen todo lo posible para salvaguardar sus privilegios.</p><p><strong>El primero de estos programas de investigación en materia de defensa, el EDIDP, se diseñó expresamente en favor de las pyme, pero las grandes empresas ganaron casi todos los contratos. ¿No merece esto una investigación parlamentaria?</strong></p><p>Sí, absolutamente. Esto forma parte de una dilución de las responsabilidades, pasando por encima de los parlamentos y del debate público, impidiendo el escrutinio y ganando mucho dinero. De este modo, no mejoraremos la defensa de la UE, sino sólo el valor accionarial de las grandes empresas armamentísticas. El mismo problema de limitar el control parlamentario ocurre con el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz ...</p><p><strong>... el fondo común de los Estados miembros utilizado para financiar las exportaciones de armas a los países en crisis...</strong></p><p>... incluso mis colegas del Bundestag alemán me dicen: "¡Esto es un programa europeo, tenéis que investigarlo!". Pero no tenemos ningún derecho de control a nivel europeo, porque el Fondo de Apoyo a la Paz tiene carácter intergubernamental y no forma parte del presupuesto de la UE. Ocurre igual con muchos otros instrumentos destinados al sector de la defensa. </p><p><strong>¿Cómo es posible que todos estos temas candentes no se discutan realmente ni se voten en el Parlamento Europeo?</strong></p><p>Este es el problema. Nosotros, el Parlamento Europeo, estamos deliberadamente excluidos de estas decisiones. Es obvio: si queremos una defensa de la UE, necesitamos un debate europeo al respecto y el lugar para celebrar este debate es el Parlamento Europeo. En cuanto al FED, ya vemos las consecuencias de la actual falta de control: los Estados miembros presionan internamente en favor de sus estrechos intereses nacionales. Falta una estrategia global en el interés común europeo, decisiones comunes sobre qué tipo de capacidades necesitamos como UE, sobre cómo gastar el dinero. Por eso se producen debates ridículos a puerta cerrada, en los que, por ejemplo, Italia y España presionan para que se financien buques de guerra más pequeños para el Mediterráneo, los franceses para que se financien otros más grandes para el Indo-Pacífico, y los polacos en contra de un proyecto de buque financiado en común.</p><p><strong>Pero se trata de dinero procedente del presupuesto de la UE para el que el Tratado prevé el pleno control parlamentario.</strong></p><p>Eso es cierto. Sin embargo, la industria armamentística presionó duro a muchos parlamentarios, en particular a mis colegas conservadores y liberales. Los lobbistas advirtieron de que si los nuevos fondos de la UE, como el FED, venían con demasiadas ataduras, la industria podría no querer ese dinero en absoluto. La campaña de presión funcionó: el Parlamento, con una pequeña mayoría de conservadores y liberales, renunció a los derechos de la Cámara a controlar las decisiones en este ámbito. Esto es indignante. Si, como ciudadano de a pie, organizas un intercambio escolar transfronterizo con dinero de la UE, tienes que hacer una enorme cantidad de papeleo para que te concedan ese dinero: se comprobará cada detalle. En cambio, la industria de la defensa recibe miles de millones de euros y nosotros, como parlamentarios, sólo tenemos la opción de bloquear todo el programa o no hacer nada.</p><p>Seamos claros: el FED refuerza las capacidades de investigación y desarrollo de la UE. La UE se involucra en un ámbito político totalmente nuevo, y esta implicación puede conducir a la producción de tecnologías letales y destructivas, lo que plantea graves cuestiones éticas y de seguridad. Por eso sería necesario un nivel adicional de control parlamentario. </p><p><strong>¿Qué pueden hacer entonces para volver a tenerlo bajo control?</strong></p><p>Puedo hacer preguntas, insistir en las respuestas y mantenerme firme, y, de este modo, fomentar el discurso público sobre estas cuestiones. En la situación actual, dado que los Estados miembros y la Comisión Europea quieren aumentar el presupuesto del Fondo, también podemos reabrir el debate sobre la participación parlamentaria en la selección de los proyectos de defensa que se financiarán. Espero que el Gobierno alemán cumpla su promesa, recogida en el acuerdo de coalición, de devolver al Parlamento Europeo el derecho a controlar esos gastos, para asegurarse de que participe mediante actos delegados. En mi opinión, no se trata sólo de una cuestión de principios. Quiero que los europeos cooperemos en materia de defensa, pero el dinero debe gastarse de forma correcta y estas decisiones deben ser transparentes y democráticas.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[36988fff-dc1c-47c7-8770-817eff98641b]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Apr 2022 18:26:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Harald Schumann / Maria Maggiore (Investigate Europe)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hannah Neumann: "La UE tendrá que convertirse en una potencia militar para asegurar la paz"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Unión Europea,Parlamento Europeo,Gasto militar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Fondo de Apoyo a la Paz: un arma sin garantías en manos de la UE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/fondo-apoyo-paz-arma-garantias-manos-ue_1_1223883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/78208b90-6d92-4e93-b6b4-b4ceb2ff5780_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Fondo de Apoyo a la Paz: un arma sin garantías en manos de la UE"></p><p>El lunes <strong>21 de marzo</strong> por la noche, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) hicieron dos cosas. Suspendieron los entrenamientos para el combate de soldados del ejército de <strong>Malí</strong> por parte de la misión de formación de la UE en el país africano, apenas tres meses después de que decidieran potenciarla con 24 millones de euros. Y duplicaron el dinero disponible para suministrar armas a <strong>Ucrania</strong> hasta 1.000 millones. Ambas fueron decisiones adoptadas utilizando <strong>el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, la nueva herramienta de la Unión para financiar compromisos militares en el extranjero</strong>. Y ambas son un claro ejemplo del arriesgado juego que la UE está llevando a cabo para conseguir influencia en situaciones de gran inestabilidad regional.</p><p>A medida que se agrava la crisis en Ucrania, hay un nuevo interés público en la expansión militar de la UE. Ningún otro proyecto representa tan claramente <strong>la transformación de la UE</strong> de un proyecto de paz a una potencia militar como ese Fondo de Apoyo a la Paz. </p><p>El consorcio periodístico <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/" target="_blank">Investigate Europe</a> ha analizado en detalle el funcionamiento de este mecanismo de la UE de <strong>nombre engañoso</strong>. Las principales conclusiones, basadas en conversaciones con numerosos diplomáticos de la UE de varios países, son que continúa sin ser apto para su propósito y que sufre un proceso de <strong>toma de decisiones precipitadas</strong>, que se basa en propuestas de las que los expertos de la UE se enteran muchas veces por declaraciones de sus jefes en los medios.</p><p><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Este reportaje es la cuarta entrega de una </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>serie sobre el poder militar europeo</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> elaborada por Investigate Europe y en la que </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>infoLibre</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> colabora como </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>único medio español </strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">[puedes leer </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/proyecto-paz-potencia-militar-politica-rearme-ue-consume-miles-millones_1_1223692.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>aquí</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/javier-solana-negociacion-diplomacia-unico-camino-seguir-ucrania_1_1223723.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>aquí</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> y </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/pequeno-grupo-empresas-beneficia-mayor-parte-dinero-ue-destina-defensa_1_1223737.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">aquí</span></a><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> las tres anteriores].</span></p><p>Un ejemplo paradigmático es lo ocurrido con el anuncio realizado por el máximo responsable de Asuntos Exteriores comunitario, <strong>Josep Borrell</strong>, de que la UE se estaba preparando para <strong>aportar aviones de combate a Ucrania</strong> como parte del primer paquete de ayuda militar de 500 millones de euros.</p><p>Fue una afirmación contundente hecha <strong>en un momento crítico</strong>, tras la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE del <strong>27 de febrero</strong>. "Hemos decidido utilizar nuestras capacidades para proporcionar armas, armas letales, asistencia letal al ejército ucraniano por valor de 450 millones de euros de paquete de apoyo, y 50 millones más para los suministros no letales, como combustible y equipos de protección", <a href="https://www.eeas.europa.eu/eeas/informal-videoconference-foreign-affairs-ministers-remarks-high-representativevice-president_en" target="_blank">declaró Borrell</a> a los periodistas tras la cumbre ministerial. "Es la primera vez en la historia que lo haremos. Todo el mundo estuvo de acuerdo, o al menos no se opuso a esta decisión. <strong>Vamos a suministrar armas e incluso aviones de combate</strong>. No estamos hablando sólo de munición", añadió el político español.</p><p>Las palabras de Borrell sobre los aviones de combate dejaron a muchos diplomáticos de la UE y altos funcionarios en las capitales europeas <strong>perplejos</strong>, preguntándose si se trataba de <strong>un lapsus o de un torpe giro</strong>. También provocó <strong>la ira</strong> de muchos en Bruselas, que lo consideraron un manejo descuidado de un momento crítico que podría haber llevado a <strong>una escalada innecesaria</strong> de la tensión.</p><p><strong>Rhio Terras</strong>, diputado conservador del Parlamento Europeo y ex comandante de las fuerzas armadas de Estonia, difundió un <a href="https://www.investigate-europe.eu/wp-content/uploads/2022/03/Letter-to-Michel-and-vdL-on-Borrell-2.03.22.pdf" target="_blank">borrador de carta</a> en el que <strong>ponía en duda la capacidad de Borrell </strong>para actuar como jefe de la política exterior de la UE, e incluso contemplaba su dimisión. Un alto funcionario de un Estado miembro también calificó las declaraciones de Borrell como "<strong>un error</strong> que ciertamente no ayudó".</p><p>En la carta, Terras afirma que el responsable de Asuntos Exteriores estaba <strong>impulsando algo que los Estados miembros de la UE no habían acordado</strong> en las reuniones previas. El acuerdo consistía en suministrar a Ucrania fusiles automáticos, defensa aérea, munición y morteros. Terras no respondió a las preguntas pare este artículo. No consta que la carta llegase a ser enviada formalmente.</p><p>Investigate Europe preguntó al <strong>Servicio Europeo de Acción Exterior</strong> (SEAE) si se había consultado a algún grupo de expertos tras la decisión de los ministros de movilizar el Fondo de Apoyo a la Paz para las medidas de ayuda a Ucrania, incluido el material letal, y antes del anuncio público de Josep Borrell sobre esas medidas, incluidas las observaciones sobre la entrega de aviones de combate a las fuerzas armadas de Ucrania. Un portavoz del SEAE respondió que el servicio "no comenta los procedimientos de consulta internos", pero que los aviones de combate "<strong>no se están considerando</strong>" en el contexto del apoyo militar a Ucrania.</p><p>Borrell ha mostrado un <strong>fuerte apoyo a la militarización de la UE</strong>. La eficacia de las propuestas políticas parece preocuparle menos, pues tiene un historial de empujar o incluso sobrepasar los límites. El pasado mes de septiembre, tras la retirada de Estados Unidos de Afganistán, <a href="https://www.eeas.europa.eu/eeas/informal-meeting-defence-ministers-remarks-high-representative-josep-borrell-press-conference_en" target="_blank">tuvo que aclarar</a> si había pedido <strong>la creación de un ejército de la UE</strong> de 50.000 efectivos o de 5.000. Independientemente del tamaño, la respuesta de Borrell sugirió que era consciente de que estaba hablando de ideas controvertidas: "<strong>Les mentiría si dijera</strong> que hoy todo el mundo estuvo expresamente de acuerdo con eso". Esta propuesta –de 5.000 soldados en una fuerza de reacción rápida– también recibió el visto bueno de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE el mencionado lunes 21 de marzo.</p><p>Las conversaciones de Investigate Europe con expertos de la UE y altos diplomáticos de los Estados miembros revelan que, aunque la decisión de movilizar el Fondo de Apoyo a la Paz ha sido <strong>recibida con unidad</strong>, no todos los países de la UE están de acuerdo en los detalles.</p><p><strong>Irlanda</strong>, <strong>Malta</strong> y <strong>Austria</strong> se han abstenido de proporcionar armas letales a Ucrania, debido a lo que parecen ser <strong>barreras legales</strong> consagradas en sus constituciones. Los mil millones de euros tampoco son un compromiso seguro. Será una línea presupuestaria disponible para <strong>reembolsar el coste</strong> de las armas enviadas por los distintos Estados miembros a Ucrania.</p><p>Las <strong>circunstancias excepcionales</strong> han dejado de lado las preocupaciones sobre la capacidad del Fondo y del SEAE para aplicar y supervisar plenamente el mecanismo. Se ha creado un <strong>centro logístico en Polonia</strong> para coordinar las entregas de los Estados miembros a Ucrania. Este centro también transmite la lista de necesidades de Ucrania. Personas que supervisan los procedimientos sostienen que la velocidad y la precisión en su implementación están siendo notables para <strong>los estándares de la burocracia </strong>comunitaria.</p><p>Ante la extrema urgencia, las armas de la UE ya han empezado a llegar a Ucrania. Pero podrían surgir <strong>complicaciones</strong> después de la entrega. El gobierno alemán tuvo que <a href="https://www.aa.com.tr/en/russia-ukraine-crisis/german-anti-aircraft-missiles-offered-to-ukraine-not-usable-report/2524178" target="_blank">dar marcha atrás</a> en su promesa de enviar <strong>2.700 misiles</strong> antiaéreos de la época de Alemania Oriental cuando se hizo evidente que muchos de ellos eran <strong>inservibles</strong>.</p><p>¿<strong>Cómo va a controlar el Fondo</strong> si algunas de las armas que los Estados miembros entregan y facturan para su reembolso no son aptas para su uso? Una por una, nuestras fuentes admiten que aún no hubo tiempo para entrar en este tipo de detalles. El SEAE responde que "<strong>las decisiones</strong> sobre el reembolso las toman los Estados miembros por unanimidad".</p><p>El Fondo de Apoyo a la Paz se puso en marcha antes de que Borrell tomara posesión de su cargo. Es una creación de su predecesora <strong>Federica Mogherini</strong>, nacida con la ola de militarización de la UE impulsada por la agenda en favor de una <a href="https://www.france24.com/en/20160914-european-union-juncker-military-hq-nato-brexit-usa" target="_blank">Unión Europea de Defensa</a> del expresidente de la Comisión <strong>Jean-Claude Juncker</strong>. El Fondo fue concebido como un instrumento para maximizar el peso de la UE en <strong>regiones geopolíticamente disputadas</strong>, sobre todo en Oriente Medio y África.</p><p><a href="https://eur-lex.europa.eu/resource.html?uri=cellar:2bf140bf-a3f8-4ab2-b506-fd71826e6da6.0023.02/DOC_1&format=PDF" target="_blank">El artículo 41.2 </a>del Tratado de la UE dice expresamente que la Unión no debe financiar guerras. Por ello, el Fondo se ha diseñado como <strong>un instrumento "extrapresupuestario" de 5.000 millones</strong>. Esto significa que está controlado por los altos funcionarios de los Estados miembros en el Consejo Europeo, pagado por las aportaciones nacionales y gestionado por expertos del SEAE.</p><p>De este modo, también se evitan <strong>el molesto control del Parlamento Europeo</strong> y las limitaciones constitucionales de la UE. Se supone que los parlamentos nacionales ejercen controles democráticos en este caso. Pero la mayoría de los parlamentarios nacionales tienen dificultades para seguir el funcionamiento interno de Bruselas. <strong>Dirk Vopel</strong>, que representa al SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) en la Comisión de Defensa del Bundestag, declaró a Investigate Europe que "el Fondo de Apoyo a la Paz sigue careciendo de control parlamentario" en Berlín, lo que se traduce en una <strong>falta de supervisión</strong> a nivel europeo.</p><p>Todavía no se ha establecido una forma fija de funcionamiento. Se utilizan diversos instrumentos en función de cada caso. Varios expertos del SEAE trabajan en la investigación y el análisis para aportar información de cara a <strong>la toma de decisiones</strong>.</p><p>También se espera que realicen un seguimiento posterior a los suministros de material. El objetivo es asegurarse de que el material que la UE envía a los frentes de batalla no se <strong>utiliza de forma abusiva</strong> ni se desvía al <strong>mercado negro de armas</strong>. Los expertos explican a Investigate Europe que la falta de recursos humanos y de experiencia ya era un problema antes de la invasión de Ucrania. Ahora lo describen como <strong>una urgencia</strong>.</p><p>Preguntamos al Servicio Europeo de Acción Exterior al respecto. Nos respondieron que <strong>el SEAE no comenta</strong> públicamente asuntos de personal, "incluidos los perfiles y la experiencia de cada uno de los funcionarios".</p><p>El SEAE y las delegaciones de la UE supervisarán si los países que reciben material militar respetan sus compromisos. "<strong>Las posibles infracciones</strong>, en particular las violaciones del derecho internacional humanitario (..) también pueden ser <strong>denunciadas</strong> por las embajadas y agencias de los Estados miembros, las organizaciones internacionales, los países socios y la sociedad civil", señaló el SEAE.</p><p>Los primeros seis meses de existencia del Fondo se han visto apuntalados por una "desorientación ordenada", según los expertos. En el mundo de la vasta y complicada burocracia de la UE, esto no es nada nuevo. Esta vez, se ha traducido en una precipitada carrera a finales de 2021 para decidir <strong>una primera ronda de medidas</strong> de ayuda militar.</p><p>El envío de apoyo militar a Malí a través de la misión de entrenamiento de la UE presente en el país desde 2013 puso de manifiesto <strong>lo arriesgado que puede llegar a ser </strong>el juego del Fondo. A pesar de las pruebas de las graves irregularidades cometidas por los soldados entrenados por la UE, ésta amplió en marzo de 2020 el mandato de la <a href="https://www.defensa.gob.es/misiones/en_exterior/actuales/listado/eutm-mali.html" target="_blank">EUTM-Malí</a> (Misión de entrenamiento de la Unión Europea, por sus siglas en inglés). La misión se mantuvo intacta incluso después de que se produjera <strong>un golpe militar</strong> en mayo de 2021.</p><p>Pocas semanas después de que se aprobaran las medidas de ayuda por valor de 24 millones de euros el pasado mes diciembre, <strong>el gobierno militar suspendió las elecciones</strong> previstas para febrero de 2022 y anunció una larga transición hacia las normas democráticas.</p><p>Mientras tanto, <strong>aparecieron en Malí cientos de mercenarios del Grupo Wagner</strong>, una organización paramilitar considerada por muchos como parte del aparato militar ruso. Esto obligó a los socios de la UE a reconsiderar su implicación. A finales de 2021, la UE también suspendió su misión de formación militar en la <strong>República Centroafricana</strong>, por temor a que los soldados formados por la UE pudieran ser reclutados por Wagner, también presente allí.</p><p>Los últimos acontecimientos en Malí han hecho que el SEAE dé marcha atrás en las medidas de ayuda pendientes. También suspende el entrenamiento de combate de los soldados malienses <strong>hasta que el gobierno garantice</strong> que quienes reciban la formación, no acabarán trabajando con Wagner.</p><p>El giro de 180 grados de la UE en Malí ha revelado <strong>las debilidades del análisis de riesgos del SEAE</strong>. Las pistas eran conocidas. Pero el único país que reaccionó ante los problemas fue <strong>Suecia</strong>. El Gobierno sueco, ya en diciembre, evitó participar en la decisión de enviar ayuda militar a Malí. Documentos del Parlamento sueco obtenidos a través de una solicitud de acceso a información pública, confirman las instrucciones a los diplomáticos del país en Bruselas. Los suecos alegaron falta de tiempo para analizar la situación, así como la aparición de mercenarios de Wagner.</p><p>En lugar de estabilizar la situación, el Fondo de Apoyo a la Paz podría afianzar la dictadura y avivar el conflicto, dicen los críticos. En mayo del año pasado, Josep Borrell no parecía tan preocupado. "No vamos a impedir que los terroristas maten a la gente <strong>sólo predicando</strong>", <a href="https://www.ft.com/content/dd29eb4d-1fc0-4123-ada1-290c4c63d966" target="_blank">aseguró</a> al <em>Financial Times</em>. "<strong>Necesitamos armas</strong>. Necesitamos capacidades militares y eso es lo que vamos a proporcionar, para ayudar a nuestros amigos africanos. Porque su seguridad es nuestra seguridad".</p><p>Es difícil prever los giros geopolíticos a largo plazo. Implementar el Fondo durante un conflicto activo es <strong>una pesadilla</strong>. Los diplomáticos de la UE son conscientes de los riesgos. También entienden mejor que la mayoría lo decisivo que puede ser prestar ayuda a Ucrania ante la agresión rusa.</p><p>Pero también les preocupa no perder el control. El contratiempo que supondría que el material entregado por la UE terminase en manos canallas sería enorme y las posibilidades de que ocurra existen, aunque actualmente <strong>se les resta importancia</strong>.</p><p>Antes de la guerra, Ucrania albergaba <strong>uno de los mayores mercados ilegales de armas</strong> de Europa, especialmente de armas pequeñas y munición. Era un lugar en el que <a href="https://www.cato.org/commentary/sending-weapons-ukraine-could-have-unintended-consequences" target="_blank">los expertos</a> estadounidenses creen que los controles sobre el usuario final (verificación posterior al envío) tenían muchas posibilidades de fracasar.</p><p>Los riesgos de <strong>dispersión o desvío de armas</strong> aumentan considerablemente durante una guerra. Se supone que la cooperación entre Estados es una garantía adicional. Pero en <strong>Afganistán</strong>, armas por valor de miles de millones de dólares fueron desviadas a <strong>los talibanes</strong> tras la salida de las fuerzas estadounidenses y el colapso del gobierno afgano el pasado mes de agosto, para luego <a href="https://www.nytimes.com/2021/10/05/world/asia/us-weapons-afghanistan.html" target="_blank">reaparecer y ser vendidas</a> abiertamente por <strong>traficantes de armas</strong>.</p><p><a href="https://responsiblestatecraft.org/2022/03/07/big-risk-of-weapons-vanishing-as-over-20-countries-send-arms-to-ukraine/" target="_blank">El riesgo</a> es que las decisiones precipitadas se vuelvan en contra. Un riesgo que no han impedido de momento, ni a Borrell ni a los líderes de la UE, prometer <strong>más dinero</strong> para la ayuda inmediata en armamento a Ucrania. </p><p>El lunes 21 de marzo, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE acordaron duplicar el apoyo militar al país invadido, con otros 500 millones de euros del Fondo de Apoyo a la Paz. Técnicamente, la idea ignora sus propias normas financieras, establecidas hace un año. Pero esto <strong>no es un problema para Borrell</strong>. Como dijo a los periodistas en la reunión de Versalles a principios de este mes, cuando propuso inicialmente el dinero extra: "Va a ser inmediato, ahora <strong>fluye rápidamente</strong>".</p><p>Borrell <strong>no ha respondido</strong> a la solicitud de comentarios para este artículo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Mar 2022 19:42:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Apostolis Fotidiadis / Nico Schmidt (Investigate Europe)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Fondo de Apoyo a la Paz: un arma sin garantías en manos de la UE]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gasto militar,Unión Europea,Malí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un pequeño grupo de empresas se beneficia de la mayor parte del dinero que la UE destina a defensa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pequeno-grupo-empresas-beneficia-mayor-parte-dinero-ue-destina-defensa_1_1223737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/643849e5-a091-4ec2-ae1b-27a57cf48b00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un pequeño grupo de empresas se beneficia de la mayor parte del dinero que la UE destina a defensa"></p><p>"Es evidente que, con la guerra de Ucrania, las cuestiones de defensa han pasado a ocupar un lugar destacado en <strong>la agenda pública</strong>. La gente querrá saber exactamente lo que hace la UE en este ámbito: <strong>cómo se gasta el dinero</strong>, qué tipo de proyectos se planifican y cómo cambia la política". Son palabras de la Defensora del Pueblo Europeo, <strong>Emily O'Reilly</strong>, en una entrevista con el consorcio periodístico <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/" target="_blank">Investigate Europe</a>.</p><p>Es cierto que la agresión de Rusia ha puesto los asuntos militares en el centro del debate público. Pero la Unión Europea lleva en realidad <strong>desde 2017 apostando por una política de rearme</strong>, que se concreta en cinco programas y estructuras para financiar proyectos de defensa, que en conjunto destinarán miles de millones de euros a <strong>las empresas de armamentos</strong> [puedes <a href="https://www.infolibre.es/politica/proyecto-paz-potencia-militar-politica-rearme-ue-consume-miles-millones_1_1223692.html" target="_blank">consultar aquí</a> una información detallada al respecto]. Tres de ellos aportan dinero a través de presupuestos que tienen adjudicaciones pendientes, como el <a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/european-defence-fund-edf_es" target="_blank">Fondo Europeo de Defensa</a>, integrado en el marco financiero plurianual para el periodo 2021-2027. Pero los dos programas piloto que fueron precursores de dicho Fondo ya están cerrados, de forma que se conoce <strong>qué compañías</strong> recibieron financiación europea. </p><p>Investigate Europe ha analizado todos los proyectos del <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> (</span><a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/european-defence-industrial-development-programme-edidp_es" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>EDIDP</strong></span></a> <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">por sus siglas en inglés), el más ambicioso de los dos ya ejecutados, con un presupuesto de </span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>480 millones</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"> para los años 2019 y 2020. ¿Cuáles son las empresas beneficiarias? ¿Quiénes son los dueños de esas compañías? ¿Existen conexiones accionariales entre ellas?</span></p><p>El resultado de ese análisis permite llegar a varias <strong>conclusiones</strong>. <strong>Primera</strong>: hay cuatro gigantes empresariales que acaparan la mayoría de las adjudicaciones. <strong>Segunda</strong>: esas compañías comparten en su capital dos tipos de accionistas, los Estados y los grandes fondos de inversión americanos. <strong>Tercera</strong>: la concentración del mercado es cada vez mayor y resulta frecuente que los grandes grupos tengan participaciones en otras compañías del sector.</p><p>Este reportaje es la <strong>tercera entrega</strong> de una serie sobre <strong>el poder militar europeo</strong> elaborada por Investigate Europe y en la que <strong>infoLibre</strong> colabora como único medio español [puedes leer <a href="https://www.infolibre.es/politica/proyecto-paz-potencia-militar-politica-rearme-ue-consume-miles-millones_1_1223692.html" target="_blank">aquí</a> y <a href="https://www.infolibre.es/politica/javier-solana-negociacion-diplomacia-unico-camino-seguir-ucrania_1_1223723.html" target="_blank">aquí</a> las dos anteriores].</p><p>El EDIDP se definía como "un programa industrial de la UE que apoya la competitividad y la capacidad de innovación de la industria de defensa de la Unión". Entre sus objetivos también se encontraba <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong>"fomentar la cooperación entre empresas y Estados miembros”</strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">, para lo que se estableció el requisito de que sólo podrían recibir financiación</span> los proyectos de colaboración en los que participasen al menos tres entidades de tres países distintos. </p><p>Pero, en realidad, <strong>el dinero se ha repartido</strong> entre muy pocas empresas de muy pocos Estados. </p><p>De los 41 proyectos financiados por el EDIDP, las empresas de <strong>Francia</strong> participaron en 33, las de <strong>España</strong> en 32, las de <strong>Italia </strong>en 25 y las de <strong>Alemania</strong> en 20. En cambio, hay 17 países cuyas compañías participaron en un máximo de ocho proyectos.</p><p>Esos cuatro Estados son los más poderosos económicamente de la Unión y también los que tienen una <strong>industria armamentística más desarrollada</strong>. Pero, además, son también importantes <strong>accionistas</strong> del sector. Se puede afirmar que son <strong>juez y parte</strong>.</p><p><strong>El caso más evidente</strong> es el del Estado francés, que participa <strong>de forma directa</strong> en cinco empresas de armas financiadas por el EDIDP: Airbus (tiene el 10,9%), Thales (25,7%), Naval Group (62,2%), Safran (11,2%) y Nexter (50%). Y <strong>de forma indirecta</strong>, a través de las sociedades mencionadas, está en otras seis compañías que recibieron dinero de dicho fondo: Dassault Aviation, Ariane, MBDA France, Telespazio, Elettronica y Cy4gate.</p><p>Con menos intensidad, pero lo mismo sucede con los otros tres países. <strong>El Estado alemán</strong> es propietario del 25,1% de Hensoldt y del 10,9% de Airbus; <strong>el español</strong> cuenta con el 18,7% de Indra Sistemas y el 4,1% de Airbus, y <strong>el italiano</strong> dispone del 30,2% de Leonardo. Eso en lo que a participaciones directas se refiere. Su presencia accionarial se multiplica si nos fijamos en el control indirecto.</p><p>¿Y qué ocurrió con las empresas? De las 302 entidades que recibieron financiación del EDIDP, también hay cuatro que dominan el reparto: <strong>Thales</strong>, <strong>Airbus</strong>, <strong>Leonardo</strong> e <strong>Indra Sistemas</strong>. En diferentes combinaciones y junto a otras compañías aparecen <strong>en 23 de los 41 proyectos</strong> aprobados, que fueron financiados con 363 millones de euros del total de 480 aportados por la UE. Es decir, el 75% del total de la financiación del EDIDP se destinó a proyectos en los que participó al menos una de estas cuatro empresas. No existe un desglose por entidades en la mayoría de los casos, de forma que<strong> es imposible saber</strong> qué cantidad de dinero se embolsará cada compañía.</p><p>Comprobar <strong>la nacionalidad de estas empresas</strong> no provoca sorpresa alguna: Thales es francesa y tiene al Estado en su capital, Leonardo es italiana y tiene al Estado entre sus accionistas, Indra Sistemas es española y tiene al Estado entre sus dueños. ¿Y Airbus? Tiene su domicilio social en <strong>Países Bajos</strong>, pero básicamente <strong>por razones fiscales</strong>, puesto que sus principales propietarios son los Estados francés, alemán y español. Una elección de sede fiscal que, por cierto, también deja claro hasta qué punto <strong>se antepone el lucro</strong> a cualquier otra consideración.</p><p>En cuanto al <strong>número concreto de proyectos</strong> en los que participan, Thales está en 17, Leonardo en 15, Indra Sistemas en 13 y Airbus en 12. Varios de ellos son compartidos. </p><p>Y no es solo el número de proyectos, sino también <strong>la importancia</strong> de los mismos. El <strong>Eurodrone</strong>, que es el que más dinero ha recibido del EDIDP, lo desarrollan Airbus, Leonardo y Dassault. </p><p>El sector vive una <strong>concentración creciente</strong>, de forma que los gigantes empresariales van adquiriendo participaciones en el capital de otras compañías medianas.</p><p>Un buen ejemplo es lo que ocurre con el grupo francés <strong>Thales</strong>, que tiene parte del capital de la sociedad francesa <strong>Naval Group </strong>y de las italianas <strong>Telespazio</strong> y <strong>Elettronica</strong>, mientras que esta última es a su vez la accionista mayoritaria de <strong>Cy4gate</strong>. Y eso fijándose únicamente en aquellas compañías participadas por Thales que recibieron financiación del programa EDIDP.</p><p>La concentración es un fenómeno que se produce en casi todos los mercados, pero en el de la defensa tiene características especiales, ante lo que podríamos considerar <strong>la trinidad de los Estados</strong>: son casi los únicos clientes de las empresas de armamento, son importantes accionistas de las mismas y alimentan su negocio a través de los presupuestos tanto nacionales como europeo. </p><p><strong>Matt Stoller, </strong>director de investigación del American Economic Liberties Project y miembro del Open Markets Institute, se muestra crítico con esta situación. "En general, cuanto más consolidado está el sector de la defensa, menos innovación tiene y mayor es el precio que exige a los gobiernos", destaca en declaraciones a Investigate Europe. "<strong>El principal riesgo con el gasto en defensa es</strong> <strong>la corrupción</strong>, ya que el cabildeo cuando hay enormes sumas de dinero en juego tiene una rentabilidad muy alta. Con muchos competidores independientes luchando por el negocio, el riesgo de corrupción se reduce enormemente. Si hay <strong>un pequeño club de iniciados</strong>, ya sea por solapamiento de participaciones o propiedad común o simplemente por no existir muchos contratistas, el riesgo aumenta", explica Stoller, autor de un libro sobre el poder del monopolio en el siglo XX (<em>Goliath</em>, no hay versión española).</p><p>Junto a los Estados, hay otro grupo bien definido que tiene un papel relevante en la estructura de capital de las principales empresas armamentísticas: <strong>los grandes fondos de inversión estadounidenses</strong>. Con una peculiaridad importante: son accionistas tanto de las compañías de la UE como de EEUU, rivales muchas veces entre sí para obtener grandes contratos con los Estados.</p><p>Un ejemplo claro es <strong>BlackRock</strong>, que a través de distintos fondos posee participaciones en compañías europeas como <strong>Airbus</strong> (cerca del 5%), <strong>Leonardo</strong> (casi el 3%), <strong>Thales</strong> (algo más del 1%), <strong>Indra</strong> (en torno al 1%), <strong>Safran</strong> (más del 6,5%) o <strong>MBDA France</strong> (más del 4%). Y también es accionista de sus principales competidoras estadounidenses: <strong>Boeing</strong> (3,9%), <strong>Lockheed Martin</strong> (4,9%), <strong>Raytheon Technologies</strong> (4,8%), <strong>General Dynamics</strong> (3,9%) o <strong>Northrop Grumman</strong> (4,2%).</p><p>Y la situación es similar con otros grandes fondos de inversión estadounidenses, como <strong>Capital</strong>, <strong>Vanguard</strong> o <strong>Fidelity</strong>. Este último controla, por cierto, <a href="https://www.indracompany.com/es/accionistas/estructura-accionarial" target="_blank">cerca del 14%</a> de Indra Sistemas. </p><p>En el siguiente <strong>gráfico</strong> se detallan los intereses de grandes fondos americanos en la industria armamentística, a ambos lados del Atlántico.</p><p><strong>Matt Stoller </strong>considera que esto también es un "<strong>problema importante</strong>". Para el economista estadounidense, "la propiedad común crea incentivos para precios más altos, menos innovación y menor producción".</p><p>Este problema de la "<strong>propiedad común</strong>" se produce cuando la mayoría de las empresas de un mismo sector son <strong>en parte propiedad de los mismos accionistas</strong>. El riesgo evidente de confianza, o ausencia de competencia, aumenta si todas las compañías reciben la misma orientación estratégica de sus dueños. </p><p>Sin embargo, Stoller no está seguro de que esa sea la estrategia de los fondos americanos en el sector militar europeo. "Los fondos indexados como Blackrock y Vanguard probablemente <strong>no se dirigen al sector militar de forma específica</strong>, sino que compran de forma masiva acciones de empresas cotizadas. Pero sigue siendo un problema importante que fondos distantes controlen una parte significativa de todas las empresas de una línea de negocio concreta". </p><p><strong>Martin Schmalz</strong>, economista alemán y profesor en Oxford, afirma que su "intuición" es que "los intereses nacionales son mucho más importantes que la influencia (o la falta de influencia) de determinados accionistas". En su opinión, esto aumenta el riesgo: "La reciente consolidación del sector, ahora combinada con la propiedad común, hace temer <strong>que la ya débil competencia se debilite aún más</strong>".</p><p>Investigate Europe preguntó a la oficina de la comisaria de Competencia, <strong>Margrethe Vestager</strong>, sobre este riesgo. No hubo respuesta oficial. Fuentes de la Comisión explicaron que, aunque son conscientes de que "ciertos mercados de defensa están muy concentrados", sólo pueden actuar si "hay pruebas de <strong>conductas anticompetitivas</strong>".</p><p>Otros comisarios no ven mayor problema en la posible influencia de los accionistas. "<strong>No me preocupa</strong>", respondió a una pregunta sobre este tema <strong>Thierry Breton</strong>, comisario de Mercado Interior y responsable del <a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/european-defence-fund-edf_es" target="_blank">Fondo Europeo de Defensa</a>. "Siempre he enseñado a mis alumnos <strong>la diferencia</strong> entre el accionariado y las responsabilidades de una empresa y de la dirección. En Europa a menudo mezclamos las dos cosas".</p><p><strong>BlackRock aseguró</strong> a Investigate Europe que "las cuestiones de política militar nunca han formado parte” de su compromiso con la UE. Además, destacó que el fondo "<strong>no proporciona orientación</strong> sobre cómo deben gestionar sus negocios” las compañías donde invierte, algo que “es responsabilidad de los consejos de administración y de la dirección de las empresas". </p><p>Aunque los funcionarios de la UE y BlackRock aseguran que no hay ningún problema en cuanto a las normas de competencia, <strong>Laëtitia Sédou</strong>, de la Red Europea contra el Comercio de Armas (<a href="http://enaat.org/es/" target="_blank">ENAAT</a>, por sus siglas en inglés), sí se muestra más preocupada: "Estamos abriendo <strong>la caja de Pandora</strong>, Europa se está convirtiendo en una vaca lechera, una fuente de financiación sin restricciones".</p><p><strong>Investigate Europe</strong> envió preguntas a los fondos y empresas mencionados en esta información. Solo Blackrock respondió de forma oficial.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Mar 2022 19:38:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Rico / Ana Curic, Paulo Pena (Investigate Europe)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un pequeño grupo de empresas se beneficia de la mayor parte del dinero que la UE destina a defensa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Unión Europea,Gasto militar,Indra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De proyecto de paz a potencia militar: la UE ya destina desde 2017 miles de millones a su rearme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/proyecto-paz-potencia-militar-politica-rearme-ue-consume-miles-millones_1_1223692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fbb9454b-cb34-4e7f-a3d3-f5233b37440d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De proyecto de paz a potencia militar: la UE ya destina desde 2017 miles de millones a su rearme"></p><p>"<strong>La UE y Rusia comparten muchos intereses</strong> y una cultura común. Por ello, la estrategia de la UE pretende comprometer a Rusia en algunas cuestiones específicas". Leer esta frase hoy puede parecer chocante, <strong>mientras las bombas caen</strong> sobre Mariúpol, Járkov o Kiev. Pero eso es exactamente lo que decía la primera versión de la <em>Brújula Estratégica</em> (<em>Strategic Compass</em>, en inglés), el nuevo GPS que guiará la política de seguridad europea, redactada hace sólo cuatro meses.</p><p><a href="https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2022/03/21/a-strategic-compass-for-a-stronger-eu-security-and-defence-in-the-next-decade/" target="_blank">La versión final</a> del documento se aprobó la semana pasada y, por supuesto, <strong>esa idea ha desaparecido</strong> por completo. En su lugar, los países de la UE advierten ahora de que "el retorno de la guerra a Europa —con la agresión injustificada y no provocada de Rusia contra Ucrania— y <strong>las profundas mutaciones geopolíticas</strong> a las que asistimos están comprometiendo nuestra capacidad de promover nuestra visión y defender nuestros intereses".</p><p>La decisión de <strong>Vladímir Putin</strong> de invadir Ucrania está cambiando muchas cosas que parecían intocables. De repente, casi de la noche a la mañana, <strong>después de más de seis décadas de paz</strong> y progreso para la mayor parte de Europa (excepto durante la invasión de Chipre o la desmembración de Yugoslavia), el peligro de verse obligado a huir o incluso de morir por una nueva guerra se ha convertido en <strong>una amenaza real</strong>. Una percepción que está a punto de cambiar fundamentalmente la naturaleza de la Unión Europea. </p><p>Lo que antes era un proyecto de paz, que incluso fue galardonado con el <strong>premio Nobel de la Paz en 2012</strong>, ahora se plantea cómo convertirse también en una potencia militar. </p><p>En realidad, para ser precisos, hay que señalar que la UE lleva <strong>incrementando su inversión en defensa</strong> de manera notable desde 2017, aunque probablemente sea la parte del presupuesto comunitario más desconocida para los ciudadanos. La mecha para disparar este tipo de gasto también la encendió Putin, pero en 2014, cuando invadió la península ucraniana de <strong>Crimea</strong>. Entonces, la Comisión Europea nombró un "grupo de personalidades de alto nivel" que debía crear una visión a largo plazo para el apoyo de la UE a la investigación y el desarrollo de una industria militar común. <strong>Nueve de los dieciséis</strong> miembros del comité procedían de <strong>la industria armamentística</strong>, de la investigación militar o del <em>lobby</em> de la industria de defensa. No es de extrañar que recomendaran a la UE que invirtiera mucho más en defensa.</p><p>¿Quién se ha beneficiado hasta ahora de esas inversiones? ¿Ha servido ese dinero público para hacer de la UE un lugar más seguro? ¿Es viable la idea de un ejército europeo? Estas y otras preguntas son las que se planteó el equipo de <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/" target="_blank">Investigate Europe</a>, un consorcio periodístico en el que colabora <strong>infoLibre</strong> como único medio español. La respuesta es una serie de ocho reportajes y entrevistas, cuya publicación comienza hoy.</p><p>La investigación muestra que la política militar europea está hasta ahora destinada principalmente a apoyar la expansión de la industria militar. Y también que la mayor parte del dinero se gasta en proyectos en los que participan <strong>las grandes empresas de cuatro países</strong>: Francia, España, Italia y Alemania.</p><p>Desde 2017, la UE ha lanzado hasta <strong>cinco programas o estructuras</strong> para financiar proyectos de defensa.</p><p>El primer programa de la UE se llamó <strong>Acción Preparatoria para la Investigación en materia de Defensa</strong> (PADR, por sus siglas en inglés), contaba con un presupuesto de <strong>90 millones</strong> de euros a repartir en tres años (<strong>2017-2019</strong>) y la Comisión Europea lo lanzó con vistas a desarrollar el futuro Fondo Europeo de Defensa.  </p><p>El segundo programa era más ambicioso, <strong>480 millones</strong> en dos años (<strong>2019-2020</strong>), "para fomentar la cooperación entre empresas y Estados miembros en el desarrollo de productos o tecnologías de defensa". Su nombre: <strong>Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa</strong> (<a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/european-defence-industrial-development-programme-edidp_es" target="_blank">EDIDP</a>). Sólo podían solicitar financiación los proyectos colaborativos en los que participaran al menos tres entidades de al menos tres Estados miembros.</p><p>Tras estos dos programas piloto, ya llegó el gran presupuesto. La UE puso en marcha el <a href="https://ec.europa.eu/defence-industry-space/eu-defence-industry/european-defence-fund-edf_es" target="_blank">Fondo Europeo de Defensa</a> (EDF), una "iniciativa para apoyar proyectos colaborativos de investigación y desarrollo en el ámbito de la defensa y para fomentar una base industrial de defensa innovadora y competitiva". Su presupuesto para el periodo <strong>2021-2027</strong> asciende a <strong>7.900 millones</strong> de euros y está previsto que la Comisión Europea firme los primeros 23 acuerdos de subvención a finales de 2022.</p><p>Al señalar que el propósito de este fondo era promover una mejor utilización del potencial de la industria –uno de los objetivos del Tratado de la UE–, <strong>escapó a la prohibición</strong> general de financiar gasto militar con el presupuesto ordinario.</p><p>Las otras dos fuentes de ingresos procedentes de la UE para la industria militar son la Cooperación Estructurada Permanente (<a href="https://pesco.europa.eu/" target="_blank">PESCO</a>) y el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz (EPF).</p><p>La <strong>Cooperación Estructurada Permanente</strong> se creó el 11 de diciembre de <strong>2017</strong>, a propuesta de Alemania, Francia, Italia y España, y en ella participan 25 Estados miembros. Su objetivo es permitirles "planificar, desarrollar e invertir conjuntamente en proyectos de capacidades compartidas y mejorar la preparación operativa y la contribución de sus fuerzas armadas". </p><p><strong>60 proyectos industriales</strong> reciben financiación a través de este mecanismo. Entre ellos figuran el desarrollo de un sistema de radio conjunto, un helicóptero de combate europeo y un dron militar. Los costes ascienden a <strong>decenas de miles de millones</strong> de euros. Pero es difícil saber exactamente cuánto proviene de los fondos europeos porque las empresas <strong>facturan directamente a los Gobiernos nacionales</strong>.</p><p>Por último, en marzo de<strong> 2021</strong> se creó el <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2021/03/22/eu-sets-up-the-european-peace-facility/" target="_blank">Fondo Europeo de Apoyo a la Paz</a>, con <strong>5.700 millones</strong> de euros para el periodo 2021-2027 y que se financiará con las contribuciones de los Estados miembros de la UE.</p><p>El Fondo tiene como objetivo "prevenir conflictos, construir la paz y reforzar la seguridad internacional" fuera de la UE. El dinero se utiliza para subvencionar la exportación de armamento y pagar el despliegue de personal para entrenar a tropas extranjeras. <strong>Mil millones</strong> de este Fondo ya se han destinado a financiar <a href="https://www.consilium.europa.eu/en/policies/european-peace-facility/" target="_blank">la </a><a href="https://www.consilium.europa.eu/en/policies/european-peace-facility/" target="_blank">entrega de armas a Ucrania</a>. </p><p>Casi todos los países europeos han anunciado, tras la invasión rusa de Ucrania, que aumentarán su gasto militar. Lo cierto es que el punto de inflexión se produjo en 2014, tras la anexión de Crimea. Las cifras no pueden ser más claras: <strong>de 2007 a 2013, la UE gastó 2.800 millones</strong> de euros en "defensa y seguridad", mientras que en el periodo <strong>de 2021 a 2027 alcanzará los 19.500 millones</strong>. Siete veces más. Estos datos incluyen no sólo el gasto militar, sino también el dinero destinado a cuestiones como la vigilancia de las fronteras exteriores de la UE.</p><p>¿Qué proyectos concretos se financian con <strong>el dinero de los contribuyentes</strong>? ¿Quién se beneficia económicamente de estos proyectos? Un análisis detallado del Programa Europeo de Desarrollo Industrial en materia de Defensa (EDIDP) y del proyecto Eurodrone nos proporciona bastantes <strong>claves</strong>.</p><p>El EDIDP financió 41 proyectos, en los que participaron un total de <strong>302 empresas de los 27 países de la UE</strong>. Esta aparente diversidad fue el resultado de dos criterios establecidos por la Comisión Europea a la hora de decidir a quién entregaba el dinero: potenciar la “cooperación transfronteriza entre empresas, incluidas las <strong>pequeñas y medianas</strong>” y apoyar los proyectos colaborativos, lo que se tradujo en la exigencia de que al menos participaran <strong>tres entidades de tres Estados diferentes</strong>. </p><p>Pero veamos cómo se aplicaron esos requisitos en la práctica. De los 41 proyectos financiados por el EDIDP, <strong>las empresas de Francia participaron en 33, las de España en 32, las de Italia en 25 y las de Alemania en 20</strong>. En cambio, hay 17 países cuyas empresas participaron en un máximo de ocho proyectos.</p><p>Un panorama similar surge al poner el foco sobre las empresas. De las 302 que recibieron financiación del EDIDP, <strong>hay cuatro que dominan el reparto</strong>: Thales, Airbus, Leonardo e Indra Sistemas. En diferentes combinaciones y junto a otras compañías <strong>aparecen en 23 de los 41 proyectos </strong>aprobados, que fueron financiados con 363 millones de euros del total de 480 aportados por la UE. Es decir, <strong>el 75% del total</strong> de la financiación del EDIDP se destinó a proyectos en los que participó al menos una de estas cuatro empresas (la española Indra está en 13). No existe un desglose por entidades en la mayoría de los casos, de forma que es <strong>imposible saber </strong>qué cantidad de dinero se embolsará cada compañía.</p><p>Además, las normas planteadas por la UE no tienen en cuenta <strong>la propiedad transfronteriza</strong> de varias pyme por parte de las grandes compañías. Un mismo grupo empresarial puede ser propietario de tres "entidades" en varios Estados diferentes. Y, por otro lado, aunque efectivamente hay muchas pequeñas y medianas empresas implicadas en los proyectos conjuntos, sólo son <strong>la punta del iceberg </strong>en lo que respecta a la financiación recibida.</p><p>Veamos por ejemplo lo que ocurre con el grupo francés <strong>Thales</strong>. Directamente, participa en 17 de los 41 proyectos. Pero, indirectamente, Thales participa en varios más. Las grandes empresas militares europeas parecen <strong>matrioscas</strong>, esas muñecas rusas que se esconden unas dentro de otras. Thales también es accionista de la francesa <strong>Naval Group</strong> y de las italianas <strong>Telespazio</strong> y <strong>Elettronica</strong>. Esta última, a su vez, es la accionista mayoritaria de <strong>Cy4gate</strong>. Todas esas compañías recibieron financiación del programa EDIDP.</p><p><strong>Aparentemente,</strong> por tanto, existe una gran diversidad entre los beneficiarios del dinero de la UE. Pero, <strong>en realidad</strong>, son un puñado de empresas de los cuatro grandes Estados las que se quedan con la parte del león.</p><p>Investigate Europe se puso en contacto con algunos de los responsables de pequeñas empresas de los consorcios militares financiados por el EDIDP, que accedieron a hablar sólo bajo condición de anonimato y lanzaron <strong>fuertes críticas al peso dado a los gigantes del sector</strong>. También destacaron el poder de la gran industria militar en un mercado que sólo tiene como clientes a los Estados. </p><p>Además, hay que tener en cuenta que <strong>los principales Estados de la UE son también importantes accionistas</strong> de las grandes empresas del sector: Francia, Alemania y España controlan casi el 26% de Airbus, Francia posee el 25% de Thales, Italia es dueña del 30% de Leonardo y España dispone de más del 18% de Indra Sistemas.</p><p><strong>Martin Schmalz</strong> es un economista alemán y profesor asociado de Economía en Oxford. Cuando compartimos con él la estructura de estas empresas que dominan el sector militar de la UE, Schmalz mostró su preocupación: "Si se observa la capitalización bursátil de estas empresas, no da la impresión de que vendan sus productos a precio de coste". Y es esta relación de fuerza que mantienen con los Estados, que son a la vez sus propietarios y sus clientes, lo que resulta preocupante para el economista alemán: "<strong>Más que el debilitamiento de la competencia, me preocuparía el </strong><em><strong>lobby</strong></em>: si hay intereses privados tan fuertes que apuestan por un mayor gasto en defensa, esto puede distorsionar la política y el debate público".</p><p>Una opinión similar tiene <strong>Matt Stoller</strong>, director de investigación del American Project for Economic Liberties. Stoller ha escrito un libro sobre <strong>el poder del monopolio</strong> en el siglo XX (<em>Goliath, </em>no hay versión española) y también critica esta concentración en la industria europea de defensa: "En general, cuanto más consolidado está el sector de la defensa, menos innovación tiene y mayor es el precio que exige a los gobiernos. <strong>El principal riesgo con el gasto en defensa es la corrupción</strong>, ya que el cabildeo cuando hay enormes sumas de dinero en juego tiene una rentabilidad muy alta. Con muchos competidores independientes luchando por el negocio, el riesgo de corrupción se reduce enormemente. Si hay un pequeño club, ya sea por solapamiento de participaciones o por propiedad común, el riesgo aumenta".</p><p>Hemos analizado el papel de las empresas, toca ver <strong>qué construyen</strong>. Eurodrone es el proyecto que más fondos de la UE ha recibido hasta ahora, cofinanciado tanto por el EDIDP como por la Cooperación Estructurada Permanente. Se trata de una adjudicación directa, que pretende competir con el famoso dron estadounidense <em>Reaper</em>. Es un proyecto conjunto de Alemania, Francia, Italia y España. </p><p><strong>Nada ha sido fácil hasta ahora para el Eurodrone</strong>, cuyo nombre oficial es MALE (<em>Medium Altitude Long Endurance</em>, en inglés “gran autonomía de altitud media”). El proyecto se puso en marcha en 2014, pero las entregas no empezarán hasta <strong>2028</strong>, casi 15 años después. Airbus, a través de su división de Defensa y Espacio en Alemania, dirige las actividades de desarrollo del dron militar, incluido el montaje final en <strong>Manching</strong>, cerca de Múnich. Otros trabajos serán realizados por Airbus España, Dassault Aviation en Francia y Leonardo en Italia.</p><p>La firma del contrato entre Airbus y la Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento (OCCAR), encargada por los cuatro países comunitarios de gestionar el programa, se enfrentó a varios obstáculos diplomáticos. <strong>Alemania impuso una solución bimotor</strong> que hará que el avión no tripulado sea más pesado y costoso de producir y mantener. También hubo desacuerdo sobre <strong>si debía ir armado o no</strong>. Francia estaba a favor y Alemania en contra. Al final, los países optaron por una solución flexible para adaptarse a todas las necesidades. Pero los desacuerdos entre los países siguen siendo enormes. </p><p>En 2021, Alemania impuso oficialmente un dron no armado. Ahora se está debatiendo <strong>la elección de la nacionalidad de los motores</strong>, entre la italiana Avio Aero y la francesa Safran Helicopter Engines. Avio Aero es propiedad de la estadounidense General Electric, mientras que la francesa Safran subraya el pedigrí europeo de su motor Ardiden STP.</p><p>La situación es compleja: los gobiernos no se ponen de acuerdo sobre cuestiones esenciales, y las empresas que lo construyen luchan por sus intereses individuales. La financiación de la UE es considerada <strong>"simbólica"</strong> por una fuente de una de las empresas que participan en el proyecto (Airbus, Dassault y Leonardo): "El dinero de la UE es bienvenido, pero es simbólico, es una gota en comparación con el coste total del programa, que ronda los 7.000 millones de euros. Estamos contentos de recibir esta financiación, pero<strong> no da derecho a la Comisión Europea a intervenir </strong>en las negociaciones que llevamos a cabo con nuestros clientes, que son los cuatro Estados".</p><p>Y este es, precisamente, otro aspecto interesante: ¿<strong>es el Eurodrone un proyecto europeo común</strong>, o se trata sólo de un acuerdo entre cuatro países?</p><p>Investigate Europe ha preguntado a los 23 Estados miembros restantes (Francia, Alemania, Italia y España ya están comprometidos con el proyecto) si apoyan el Eurodrone y si consideran la posibilidad de comprarlo una vez finalizada la actual fase de "estudio y diseño". Obtuvimos diez respuestas. Cuatro Estados miembros lo rechazan abiertamente y seis sostienen que están a la espera de decidir. <strong>El Eurodrone simplemente no aparece en el radar</strong>...</p><p>El poder de las grandes empresas y la influencia de los intereses nacionales son dos clásicos en el panorama de la UE. Hay un tercero, que tampoco falta en el sector de la defensa: <strong>la falta de transparencia</strong>.</p><p>"Es evidente que, con la guerra de Ucrania, las cuestiones de defensa han pasado a ocupar <strong>un lugar destacado en la agenda pública</strong>. La gente querrá saber exactamente lo que hace la UE en este ámbito: <strong>cómo se gasta el dinero</strong>, qué tipo de proyectos se planifican y cómo cambia la política", declara la <strong>Defensora del Pueblo Europeo</strong>, <strong>Emily O'Reilly</strong>, en una entrevista con Investigate Europe. También destaca otra idea importante: "Tenemos que asegurarnos de que la UE y las Administraciones no se dejan influir por las consideraciones comerciales de los intereses privados en contraposición al interés público. Y por eso <strong>es muy importante el control democrático</strong>, y sobre todo la transparencia".</p><p>La política de seguridad y defensa comunitaria se desarrolla muchas veces en <strong>una zona gris</strong>, fuera del campo de visión y control de los representantes elegidos en el Parlamento Europeo. Éstos han recibido <strong>fuertes presiones</strong> de los gobiernos para que renuncien al derecho de controlar el destino del dinero del Fondo Europeo de Defensa. </p><p>Desde el principio, <strong>la Comisión Europea ha solicitado una excepción para evitar las negociaciones públicas</strong> en materia de armamento. Una petición que, por supuesto, contó de inmediato con el respaldo de los gobiernos en el <strong>Consejo</strong>, que prefieren resolver entre ellos estos asuntos. Sin embargo, la Comisión de Industria del <strong>Parlamento Europeo</strong> rechazó inicialmente la petición. Los líderes de los cinco grupos parlamentarios se opusieron expresamente a la suspensión del control y advirtieron de que se podía sentar un "peligroso precedente". Pero en la noche del pasado 21 de febrero, cuando llegó el momento de negociar con el Consejo en el llamado <strong>trílogo</strong> –donde se forjan los compromisos entre los órganos de la UE–, tres de los cinco representantes parlamentarios <strong>se plegaron</strong> ante la insistencia de sus respectivos Gobiernos y <strong>renunciaron al derecho a votar anualmente sobre los proyectos</strong> (dos diputados eran franceses y uno polaco). Así que ahora solo <strong>se les “informará”</strong> sobre esos proyectos.</p><p>Esto es “indignante”, critica <strong>Hannah Neumann</strong>, eurodiputada de Los Verdes encargada de los temas de defensa. Y pone <strong>un ejemplo bien didáctico</strong>: los ciudadanos de a pie que organizan intercambios escolares con ayuda de la UE tienen que pasar por un enorme papeleo para conseguir el dinero, “pero la industria de defensa recibe miles de millones de euros y la única alternativa para los parlamentarios es bloquear todo el programa o no hacer nada". Neumann se refiere a que, tras renunciar al control anual por la vía del voto, la única forma de rechazar un proyecto concreto sería oponiéndose a la totalidad del Fondo Europeo de Defensa. "Nosotros, el Parlamento Europeo, hemos sido deliberadamente excluidos de estas decisiones. <strong>Es algo increíble</strong>", critica Neumann.</p><p>Falta de transparencia... y <strong>puertas giratorias</strong>. La <strong>Agencia Europea de Defensa</strong> es la única de la UE para el sector, pero su misión no es regular ni ser un organismo de control. Se describe a sí misma como un "catalizador" que trabaja para promover el uso del presupuesto de la UE por parte de la industria militar.</p><p>Esta cercanía entre la Agencia y la industria puede ilustrarse con <strong>el caso del español Jorge Domecq</strong>. El antiguo director de la agencia se incorporó en <strong>2020</strong> a <strong>Airbus Defence and Space</strong> en España siete meses después de dejar la Agencia. Al hacerlo, Domecq infringió presuntamente las normas de dicha entidad destinadas a evitar <strong>los conflictos de intereses</strong>. Pero la Comisión Europea se limitó a ordenar a Domecq "no tener ningún contacto con sus antiguos compañeros durante unos meses", según comprobó la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O'Reilly, quien <a href="https://www.europapress.es/eseuropa/noticia-bruselas-defensora-pueblo-ue-investiga-espanol-domecq-fichaje-airbus-eda-20210224125253.html" target="_blank">abrió una investigación</a> y concluyó que se había producido <strong>un “caso de mala administración”</strong>. "La Agencia debería haber prohibido al antiguo director general ocupar un puesto que generaba un claro riesgo de conflicto de intereses", sostiene O'Reilly.</p><p><strong>Investigate Europe preguntó</strong> a la Comisión y al Consejo de la UE cómo se adoptaba en la Agencia de Defensa Europea las decisiones sobre la financiación de proyectos y sobre las empresas militares. ¿Quiénes son los expertos elegidos para evaluar dichos proyectos? La Comisión se negó a hacer pública la lista de expertos, con el argumento de que ello expondría a estas personas al <strong>riesgo de ser "señaladas"</strong>.</p><p>La invasión de Ucrania ha puesto una pregunta sobre la mesa: ¿acabará la Unión Europea, que nació como un proyecto de paz, convirtiéndose en una potencia militar? La respuesta no es sencilla. La eurodiputada alemana de Los Verdes <strong>Hannah Neumann</strong> lo explica así: "Para que la UE siga siendo un proyecto de paz, es importante que se convierta en un actor global en la gestión de crisis y conflictos. Desgraciadamente, tenemos que <strong>convertirnos en una potencia militar para defender la paz</strong>". </p><p><strong>Adam Tooze</strong>, director del Instituto Europeo de la Universidad de Columbia en Nueva York, se hace eco de la misma idea: "Una unión armada de la vieja Europa sería una respuesta obvia a la amenaza rusa. Dicha unión podría ser un pilar independiente de la OTAN, donde los Estados miembros podrían canalizar sus ejércitos con un coste de 150.000 millones de euros al año. <strong>No costaría ni un céntimo más </strong>de lo que esos Estados ya gastan ahora en sus ejércitos". </p><p>Pero la idea de Tooze no responde a los objetivos de los gobiernos europeos. "<strong>Nadie quiere un ejército común</strong>. Es esencialmente una cuestión que no interesa", asegura <strong>Robin Allers</strong>, investigador del Instituto Noruego de Estudios de Defensa. Allers mantiene que no es una cuestión de dinero, sino una muestra de falta de voluntad común. Esto se debe principalmente al hecho de que los Estados europeos tienen situaciones e intereses geopolíticos muy diferentes, y a que la defensa es <strong>una cuestión de soberanía</strong> que un gobierno difícilmente puede dejar fuera de su competencia nacional.</p><p>Investigate Europe preguntó a los 27 Gobiernos de la UE si estaban a favor de un ejército europeo común. <strong>Respondieron trece países, entre los que no está España</strong> (en concreto, Alemania, Austria, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Letonia, Portugal, Países Bajos, República Checa, Rumanía y Suecia). La conclusión es que <strong>solo Alemania y Austria apoyan la idea</strong>. Para Alemania se trata de un "objetivo a largo plazo", mientras que para Austria (país neutral) es necesario, aunque difícil de conseguir dada la oposición de los países de la OTAN, especialmente los del Este. Todos los demás Gobiernos se "oponen" firmemente o dicen que "no existe tal debate".</p><p>El debate sobre el ejército europeo común no existirá, pero sí hay otros que también eran <strong>impensables</strong> hace poco tiempo. Esto nos lleva de nuevo a la <em>Brújula Estratégica</em>, el documento de la UE que en su primera versión de hace cuatro meses afirmaba que "la UE y Rusia comparten muchos intereses comunes y una cultura común". </p><p><strong>Josep Borrell,</strong> Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, es <strong>uno de los artífices</strong> del acuerdo alcanzado ahora entre los 27 en Bruselas. "Este entorno de seguridad más hostil nos obliga a dar un salto decisivo y exige que aumentemos nuestra capacidad y nuestra voluntad de actuar, reforcemos nuestra resiliencia y garanticemos la solidaridad y la asistencia mutua", <a href="https://data.consilium.europa.eu/doc/document/ST-7371-2022-INIT/es/pdf" target="_blank">anuncia la UE</a> en su <em>Brújula Estratégica</em>.</p><p><strong>Ese "salto decisivo" </strong>significa, entre otras cosas, la creación de una fuerza militar de respuesta rápida de la UE. Por primera vez, los Estados de la UE acordaron establecer <strong>una fuerza con 5.000 efectivos</strong> que pueda movilizarse en cualquier momento y con poca antelación. </p><p>Probablemente pocos sepan que estos equipos conjuntos de la UE <strong>ya existen desde 2007</strong>. Se denominan <strong>Grupos de Combate</strong> y se trata de dos batallones, cada uno de ellos con unos 1.500 soldados. Su objetivo es, entre otras cosas, servir como fuerzas de reacción rápida y ser el equivalente europeo de la llamada <a href="https://www.defensa.gob.es/brigada-vjtf/es/que-es-nrf.html" target="_blank">Fuerza de Respuesta de la OTAN</a>. Veinticuatro Estados miembros de la UE, así como Noruega y Turquía, participan en los Grupos de Combate, que son nacionales y multinacionales. Y aunque se les ha dotado de capacidades operativas, <strong>nunca han entrado en acción</strong> porque jamás hubo acuerdo para utilizarlos. Los gobiernos comunitarios ni siquiera se han puesto de acuerdo sobre los detalles de su financiación. A día de hoy, la propia Unión sigue dudando sobre la posibilidad y la legitimidad de utilizarlos en situaciones difíciles. </p><p><strong>No es en absoluto un fracaso</strong> que no se hayan utilizado esos Grupos de Combate de la UE, sostiene Philipp Leyde, subcomandante germano de la brigada franco-alemana de la OTAN en Müllheim. "Es una buena señal que políticamente no tengamos que comprometerlos", indicó recientemente a Investigate Europe durante unos ejercicios de la OTAN en Noruega. </p><p>Pero el escenario ha cambiado. La invasión rusa de Ucrania es "<strong>un cambio tectónico en la historia europea</strong>”, declararon los líderes de los 27 gobiernos de la UE cuando se reunieron recientemente en Versalles (Francia). </p><p>Y quizá se pueda saber cuándo empieza un cambio tectónico, pero es más complicado conocer <strong>cuándo y cómo termina</strong>.</p><p>________________</p><p><em>Con información de </em><em><strong>Ingeborg Elliassen</strong></em><em>, </em><em><strong>Ana Curic</strong></em><em>, </em><em><strong>Wojciech Cieśla</strong></em><em> y </em><em><strong>Attila Kálmán</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 18:13:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Paulo Pena (Investigate Europe) / Manuel Rico]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De proyecto de paz a potencia militar: la UE ya destina desde 2017 miles de millones a su rearme]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Unión Europea,Gasto militar,Rusia]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Javier Solana: "La negociación y la diplomacia son el único camino a seguir en Ucrania"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/javier-solana-negociacion-diplomacia-unico-camino-seguir-ucrania_1_1223723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d9dbb349-c1ea-48cc-9123-a7a92933b1a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Solana: "La negociación y la diplomacia son el único camino a seguir en Ucrania""></p><p>¿Puede la Unión Europea seguir considerándose un proyecto de paz cuando financia proyectos militares? ¿Y cómo encaja una política de defensa común europea con la pertenencia de los Estados miembros a la OTAN? <a href="https://www.investigate-europe.eu/en/" target="_blank">Investigate Europe</a>, un consorcio periodístico en el que colabora <strong>infoLibre</strong> como único medio español, conversa sobre el papel de Europa en tiempos de conflicto con Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y ex Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores. </p><p>Esta entrevista forma parte de la serie sobre el poder militar europeo realizada por Investigate Europe [puedes <a href="https://www.infolibre.es/politica/proyecto-paz-potencia-militar-politica-rearme-ue-consume-miles-millones_1_1223692.html" target="_blank" >leer aquí</a> la primera entrega].</p><p><strong>– ¿Dónde ve usted una solución para la guerra que ha iniciado Putin? ¿Sería una solución un estatus neutral para Ucrania y sería eso aceptable para los ucranianos que están muriendo bajo las bombas rusas? ¿Aceptaría Putin incluso una solución que respetara el territorio ucraniano?</strong></p><p>– Lo que está absolutamente claro es que el mundo necesita un acuerdo en Ucrania. El mundo estaba justo saliendo de la pandemia y realizando tímidos avances frente a la amenaza existencial del cambio climático. No podemos permitirnos otro conflicto de este tipo, por no hablar de que otros actores se vieran involucrados.</p><p>No creo estar en condiciones de saber qué solución pondrá fin a la guerra en Ucrania. Pero de lo que estoy absolutamente seguro es que la negociación y la diplomacia son el único camino a seguir. Mi impresión es que nosotros, el público, sabemos demasiado sobre lo que ocurre en las negociaciones. Cuando los resultados de las negociaciones son demasiado públicos, significa que se está avanzando poco. Creo que en algún momento las negociaciones tendrán que ser más discretas.</p><p><strong>– La UE siempre ha sido vista como un proyecto de paz, una reunificación exitosa entre antiguos enemigos, incluso ganó el Premio Nobel de la Paz en 2012. Ahora vemos que la UE empieza a financiar proyectos de defensa. ¿Ha cambiado su misión?</strong></p><p>– La Unión Europea es ante todo un proyecto de paz, fundado tras la Segunda Guerra Mundial para evitar futuras guerras. La UE puede actuar como proveedor de seguridad, para ayudar a la seguridad de los países que pertenecen a ella. Cada Estado miembro de la UE dispone de unas fuerzas armadas y lo que tenemos que hacer es que esos ejércitos sean lo más interoperables posible. Esa es la dirección que debemos seguir. </p><p>No podemos olvidar que también tenemos una estructura de la OTAN. Quizá sea este el momento en el que la OTAN no está preparada para actuar allí donde la UE tiene motivos para hacerlo. Cuanto más sofisticada sea nuestra actuación como europeos, más sofisticada será la OTAN como alianza. La OTAN necesita una Europa capaz, así que ambas organizaciones salen ganando cuando Europa asume la responsabilidad de sus propios intereses estratégicos.</p><p><strong>– Existe el mantra recurrente de que Europa necesita autonomía estratégica. ¿Pero qué tipo de autonomía estratégica necesita Europa que no tenga ya?  </strong></p><p>– La autonomía estratégica no se refiere sólo a la seguridad o la defensa, en términos militares. La autonomía estratégica también significa tener la capacidad de producir chips, por ejemplo, o tener seguridad energética.</p><p>La seguridad estratégica es un concepto mucho más amplio que el gasto en defensa.</p><p>Los nuevos conflictos serán muy diferentes de la guerra tradicional. En ese nuevo escenario, nos encontraremos con que es mucho más importante la seguridad energética, tener suficientes semiconductores o disponer de la última tecnología.</p><p>La seguridad no es sólo defensa, la seguridad es una cuestión de prevención y lucha contra los delitos en Internet o de disponer de fondos para vacunas.</p><p><strong>– ¿Este pilar europeo de seguridad y defensa es un problema para Francia o para los aliados de la OTAN que no lo ven como un escenario ganador para todos? ¿Se entiende y se acepta esto en la OTAN o se ve como una cuestión a debatir?</strong></p><p>– Algunos observadores piensan que la autonomía estratégica va en contra de la OTAN o de EEUU. Esto no es ni será así. Estados Unidos tiene muchas obligaciones con el mundo, pero el fortalecimiento de la UE redundará sin duda en los intereses de su política exterior. Le interesa tener un aliado capaz en la UE. Estados Unidos necesita una UE fuerte para la estabilidad, para establecer la paz en territorios vecinos. Pero recuerde que proporcionar estabilidad es muy diferente de ir a la guerra, que no es el objetivo de la Unión Europea.</p><p><strong>– ¿Cómo hacer que esta autonomía estratégica sea realista y un verdadero complemento de las acciones de la OTAN y la UE? Usted ha estado en ambos lados, en la OTAN y en el cargo de Alto Representante de la UE. ¿No faltan ciertos órganos, lugares de encuentro, logística? ¿O simplemente necesitamos una buena política exterior?</strong></p><p>– No, no creo que necesitemos más instituciones o nuevos organismos para unir a los europeos. Lo único que necesitamos es la buena voluntad de ambas organizaciones, la OTAN y la UE, para tratar de complementarse e intentar ser lo más constructivos posible para tener así mayor éxito como socios. La OTAN y la UE no están enfrentadas, sino que se enfrentan a problemas diferentes, que requieren soluciones distintas.</p><p><strong>– ¿Cómo responde a las afirmaciones de que la industria es la fuerza motriz en el debate actual sobre la política de seguridad y defensa?</strong></p><p>– La fuerza motriz, y esto es obvio cuando se mira la historia, es la tecnología. No hay duda, la tecnología es fundamental. Los cambios en la tecnología hacen avanzar la economía. Creo que es un ámbito en el que la Unión Europea debe actuar conjuntamente y ser capaz de aprovechar la tecnología y hacerla útil para todos.</p><p>La Unión Europea no es un productor importante de semiconductores y dependemos de las importaciones de fuera de nuestras fronteras para satisfacer nuestra demanda de chips. Por ejemplo, la inteligencia artificial requiere sin duda chips. Si no tenemos chips, no tenemos ninguna posibilidad de tener ningún tipo de autonomía estratégica.</p><p><strong>– Hablamos de la posible defensa de la UE mientras dura el conflicto entre dos aliados de la OTAN: Grecia y Turquía. ¿Ayudaría la integración militar de la UE a resolverlo?</strong></p><p>– No puedo imaginar un conflicto militar entre Turquía y Grecia. La realidad es que Grecia forma parte de la Unión Europea y de la OTAN, y Turquía forma parte de la OTAN y mantiene una estrecha cooperación con la UE, aunque no sea un Estado miembro. En caso de que necesitemos pedir a Turquía que sea un actor de seguridad, podríamos hacerlo porque Turquía es miembro de la OTAN.</p><p><strong>– Otro lugar de conflicto, el Sahel, en particular Malí. ¿Cuál es el peligro de que el dinero destinado a programas de paz acabe en las manos equivocadas?</strong></p><p>– Hay que tener cuidado. Es un asunto muy difícil y complicado. Creo que tenemos que aprender de lo que ya hemos hecho. Utilizaré Afganistán como ejemplo. La operación en Afganistán se llevó a cabo con la aprobación de las Naciones Unidas. Nos fuimos, y la situación es hoy tan mala como al principio. Debemos aprender la lección de que la democracia no puede construirse mediante la fuerza militar externa.</p><p><strong>– ¿Qué consejo le daría al nuevo secretario general de la OTAN? ¿Cuál sería su lista de deseos?</strong></p><p>– Mi consejo sería que trabajara estrechamente con los Estados miembros, que escuchara a todos y que mantuviera la cabeza fría, especialmente cuando la situación es volátil. Como el secretario general dirige una organización formada por muchos países, hay que ser muy inteligente y paciente. La paciencia es la clave.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Mar 2022 18:11:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Wojciech Cieśla / Maria Maggiore (Investigate Europe)]]></author>
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