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    <title><![CDATA[infoLibre - Elecciones en Francia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/suplementos/elecciones-francia/]]></link>
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      <title><![CDATA[Las fuerzas políticas francesas, frente al desafío de las legislativas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/fuerzas-politicas-francesas-frente-desafio-legislativas_1_1140504.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/daf20d0f-d89c-4d43-b2df-97d6c7868e99_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fuerzas políticas francesas, frente al desafío de las legislativas"></p><p>No por esperado es menos histórico el éxito de Emmanuel Macron. Se trata de la primera vez que gana un candidato centrista y, lo que es más, de la mano de un partido de apenas un año de vida que presenta un funcionamiento similar al de una empresa. Por supuesto, ese aspecto novedoso no afectará al <strong>probable continuismo </strong>en términos de políticas públicas, consistente en adaptar la economía francesa a las variantes más liberales del capitalismo (lo que Bruno Amable y Stefano Palombarini llaman la política del “<a href="http://www.laizquierdadiario.com/El-significado-subversivo-de-la-campana-de-Philippe-Poutou" target="_blank">bloque burgués</a>”).</p><p>No obstante, cambiará bastante la <strong>configuración del juego político</strong>, importante para saber qué intereses estarán mejor representados. La elección del candidato de ¡En Marcha! como presidente de la República se enmarca en una larga fase de <strong>recomposición del orden electoral francés</strong> que todavía no ha concluido. El mes que viene, las elecciones legislativas van a poner a prueba nuevamente a las fuerzas políticas, que aspiran a acceder al poder.</p><p><strong>La victoria de Macron</strong></p><p>La victoria de Macron es indiscutible pero está lejos de suponer el apoyo de "dos de cada tres franceses", al que hizo mención el domingo François Bayrou, parafraseando al <a href="http://www.agoravox.fr/actualites/politique/article/le-septennat-giscard-d-estaing-152495" target="_blank">Valéry Giscard d’Estaing</a> de principios de los 80. Macron ha sido elegido, como la mayoría de sus predecesores, con el voto del <strong>44% de los electores inscritos. </strong>Además, el porcentaje de abstención subió entre las dos vueltas (no sucedía desde 1969) y el porcentaje de voto blanco y nulo fue el más alto registrado nunca (11,6%).</p><p>Por departamentos, el descenso más acusado de participación se da en los feudos de Fillon y de Mélenchon, tal y como se observa en Sarthe y Ariège. Pero, sea como fuere, Macron se quedó muy lejos de conseguir el voto del 62% del electorado inscrito, porcentaje que sí logró Jacques Chirac en 2002. En suma, el nuevo presidente ha cosechado los apoyos habituales pese a que se daban unas circunstancias excepcionales; se enfrentaba a una <strong>candidata anormal</strong><em>anormal</em>: la del Frente Nacional.</p><p>El éxito de Marine Le Pen radica fundamentalmente en su <strong>capacidad para mejorar el resultado entre las dos vueltas</strong>, debido sobre todo a una porosidad significativa del electorado de derechas (no obstante, una mayoría de éste sigue rechazándola) y a la movilización de los abstencionistas. Esta progresión, masiva si la comparamos con la que consiguió su padre en 2002, pone de manifiesto el cambio que se ha producido desde las europeas de 2014, cuando el FN encabezaba los resultados, con un número potencial de electores muy superior a los conseguidos hasta esa fecha.</p><p>Dicho esto, el FN sigue teniendo enormes problemas para transformar su fuerza, de la primera vuelta, en capacidad de conquista, en la segunda vuelta. Aunque no se puede pasar por alto que Marine Le Pen fue la candidata más votada en 45 circunscripciones, esos apoyos son insuficientes para un(a) aspirante a la Presidencia del país. Además, el FN tiene problemas para equilibrar su sociología y su geografía electorales. Sigue siendo un obstáculo importante su clara infrarrepresentación entre los jubilados, los votantes con más estudios y las categorías socio-profesionales superiores y su infrarrepresentación relativa entre los grupos sociales más participativos.</p><p>Además, resulta sorprendente observar la fuerte correlación existente entre la<strong> implantación territorial del voto</strong> de Le Pen en 2002 y la del voto de Le Pen en 2017. Las evoluciones de nivel no se han traducido en evoluciones de estructura.</p><p>Otro ejemplo de esta dificultad a la hora de fortalecer la proyección del FN de cara a otros objetivos electorales, las progresiones más significativas de su candidatura entre las dos vueltas se perciben precisamente en sus feudos, allí donde suele ser la más fuerza más votada. En cambio, el FN está infrarrepresentado en las <em>ideópolis</em>, ciudades donde lo había estado en la primera vuelta.</p><p>Futuro del sistema electoral</p><p>Macron también ha mejorado sus resultados allí donde la izquierda y él mismo habían obtenido ya sus mejores resultados. Sin embargo, se ha beneficiado de un mayor <strong>trasvase de votos</strong> que otros candidatos (excepción hecha de Nicolas Dupont-Aignan). Según <a href="http://www.ipsos.fr/sites/default/files/doc_associe/ipsos_sopra_steria_sociologie_des_electorats_7_mai_20h15_0.pdf" target="_blank">Ipsos</a>, Macron obtuvo el apoyo masivo de los electores que dicen situarse “muy a la izquierda” hasta de los que se identifican como “más bien a la derecha”. Por el contrario, Marine Le Pen recabó un escaso apoyo de los que se autodefinen “de derechas”, mientras que sólo los que se dicen estar “muy a la derecha” la votaron.</p><p>Estas precisiones permiten matizar la idea de la <strong>desaparición de la derecha/izquierda</strong>, como defienden los dos candidatos de esta segunda vuelta que prefieren hablar tanto de dualidad <strong>“progresistas/conservadores”</strong> como de <strong> “patriotas/mundialistas”</strong>. Sin entrar a jugar con las palabras, quizás asistamos no tanto a la simple y llana desaparición de la oposición derecha/izquierda como a su <em>redefinición</em>, a cambio de pagar el precio de la desaparición de la cuestión social. Ésta seguiría trabajando el cuerpo social, pero se vería privada de expresión en el ámbito político, sin actores suficientemente poderosos para mediatizarla y responder a los intereses de los ámbitos más populares o precarizados.</p><p>Ahí radica el <strong>desafío</strong> y la <strong>oportunidad histórica</strong> de Emmanuel Macron. El presidente electo, ahora con la formación de su Gobierno y con la selección de candidatos de ¡En Marcha! de cara a las legislativas, tiene la pelota en su tejado para llevar al PS a la desintegración, para desorganizar a la derecha todo lo que pueda y obtener una mayoría cómoda frente a una oposición hecha añicos, dividida entre los representantes del FN y los señalados por pertenecer a la “izquierda de la izquierda”. El objetivo, más difícil de alcanzar con la <a href="http://www.toupie.org/Dictionnaire/Proportionnel.htm" target="_blank">proporcional</a> que con el sistema de elección actual, consistiría en <strong>hacer marginales a todas las fuerzas aspirantes</strong> a ser autónomas al margen de un bloque dominante, similar al que conforman los demócratas de EE. UU. Este bloque sería completamente <strong>pro En Marcha</strong>, pero universalista y garante de las libertades públicas, siempre que introduzcan medidas relativas a la seguridad, pensadas para los miembros más a la derecha de la coalición.</p><p>En un escenario así, el FN sería el adversario <em>ideal</em>, antagonista en el plano de los valores y suficientementeintimidatorio como para que funcione el reflejo republicano. Con su identidad y su configuración actuales, este partido, salido del viejo nacional-populismo francés puede tener problemas para <strong>liderar la contestación de la globalización y de la integración europea</strong>. Entre el voto de Le Pen 2017 y la carta del no al referéndum sobre el Tratado de la Constitución Europea (TCE) en 2005, la correlación es imperfecta, lo que tiende a confirmar la realidad de un no de izquierdas no xenófobo y, por tanto, la debilidad de un análisis en términos de voto social-nacionalista, como se señaló entonces.</p><p>Esta perspectiva permanentemente minoritaria podría envalentonar a los partidarios de una línea menos estatalista en el seno del FN. Un liberalismo más asumido, estrictamente económico, tendería a la <strong>unificación de un bloque de derechas </strong>nacional más que a la alianza, a cualquier precio, de los perdedores de la globalización. Una recomposición en estos términos puede llevar a la aparición de un adversario más peligroso para el <em>marchismo</em> de Emmanuel Macron. No obstante, el carácter plausible de este contraescenario se basa en la <strong>descomposición de los partidos de derechas</strong> LR y UDI, que de momento parecen decididos a convertirse en imprescindibles en las legislativas, en vez de entregar por adelantado las armas a los nuevos jefes del Estado.</p><p>Al margen de una derecha resiliente o de un FN realmente transformado, desde la izquierda puede surgir una forma de resistencia a la hegemonía macroniana. En la primera vuelta, pudimos constatar la existencia de un <strong>espacio político ciertamente comprometido con la democracia</strong>, siempre que sea “radical”, es decir más representativo, menos intermitente y orientado a la reducción de las desigualdades así como hacia a la transición energética voluntarista. Este espacio, dibujado por las candidaturas de Hamon y de Mélenchon, que aglutinan un 25% de los votos, puede contar con las contradicciones de las economía nacional y de la eurozona para dar credibilidad a su mensaje. Y, de hecho, no desaparecerán por obra y gracia de la elección de Emmanuel Macron.</p><p>El problema es que este espacio todavía resulta contradictorio, paralizado como está por los <strong>conflictos internos</strong> que difícilmente se pueden superar en unas semanas y que pueden costarle una presencia parlamentaria equivalente a su peso en la sociedad. Ahí radica el desafío de las <strong>negociaciones en marcha de cara a las legislativas</strong>. El PS, aliado de Europa Ecología – Los Verdes y del Partido Comunista, ha presentado ofertas para llevar a cabo una unión de la izquierda bastante tradicional, que sin embargo los <em>melenchonistas</em> sólo conciben bajo el paraguas de Francia Insumisa, salvo en algunas circunscripciones. Su campaña, a decir de ellos mismos, ha puesto de relieve la <strong>superioridad</strong> de una orientación de <strong>tipo populista, </strong>que no quieren alterar alcanzando acuerdos entre partidos. Detrás de estas negociaciones se oculta un reto mayor, a saber, la <strong>supervivencia de una fuerza política</strong> que no se contenta con garantizar un funcionamiento meritocrático de la competición económica, sino que <strong>discute la racionalidad capitalista</strong> en nombre de los derechos humanos y de los bienes comunes que se han de preservar <em>fuera del mercado</em>.</p><p>  Fabien Escalona, doctor en Ciencias Políticas y especialista en socialdemocracia, colabora regularmente con <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_75412"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fabien Escalona | Donatien Huet (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <title><![CDATA[La OPA de Macron al Elíseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/opa-macron-eliseo_1_1140449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bcbd2e95-c4e2-40c9-89f4-cb1b718afa20_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La OPA de Macron al Elíseo"></p><p>Suena el <em>Himno a la alegría, </em>de Beethoven. El reloj marca las 22.27 cuando Emmanuel Macron, vestido con un abrigo oscuro, hace acto de presencia en la explanada del Museo del Louvre. Sube al escenario instalado ante la archiconocida pirámide, encargada por François Mitterrand al arquitecto Ieoh Ming Pei. <strong>Cuatro largo minutos solemnes, casi rimbombantes</strong>. Alguien entre el público grita entonces: “Quería ser Júpiter, ahí está”. Hace dos horas y media que Emmanuel Macron es el nuevo presidente electo de la República.</p><p>El Carrusel del Louvre se asemeja bastante a este nuevo presidente. A la izquierda le gusta celebrar sus victorias en la Plaza de la Bastilla, símbolo de la lucha revolucionaria. La derecha prefiere la Concordia, entre el Palacio del Elíseo y la Asamblea Nacional, explanada del poder donde el presidente asiste con gran boato al desfile militar del 14 de julio. El Carrusel del Louvre está entre ambos. El sitio perfecto para un <strong>centrista “de derechas y de izquierdas”</strong>, que considera que las divisiones son cosas del pasado y que se ha puesto como objetivo “recomponer” la política francesa. A vista de pájaro, el Louvre está más cerca de la Concordia que de la Bastilla: bastante fiel a la campaña de centroderechas que ha llevado Macron.</p><p>El Palacio Real de los Valois donde los católicos masacraron a los protestantes; la ostentosa columnata clásica que tan poco pega con el resto del edificio; el Jardín de las Tullerías donde se encuentra el castillo de los Napoleón, incendiado por los comuneros; el museo más visitado del mundo (la Gioconda, las momias, la Venus de Milo), símbolo de la cultura francesa que se exporta; un vasto centro comercial que domina la famosa pirámide de cristal, encargo de Mitterrand al arquitecto Pei: el Louvre es un caravasar conmemorativo, donde simbólicamente cabe todo. “Este lugar tan presente en nuestra historia, del Antiguo Régimen a la Liberación de París, de la Revolución Francesa a la audacia de esta pirámide”, dice Macron en el escenario, aclamado por los presentes. <strong>“Este lugar es de todos los franceses, de todas las francesas, de todas las Francias, el lugar de Francia al que mira el mundo”</strong><em>Francias</em>.</p><p>El entorno perfecto para Emmanuel Macron, joven ambicioso y un perfecto desconocido para los franceses, hasta hace tres años, elegido este domingo 7 de mayo presidente de la República Francesa tras una campaña con aires de <em>thriller</em> político. A sus 39 años, nueve menos que Valéry Giscard d’Estaing, es el <strong>inquilino más joven</strong> que ha conocido la Quinta República.</p><p>Este 7 de mayo daba comienzo un nuevo quinquenio. Todavía es demasiado pronto para saber si Macron será un <strong>gran modernizador, un gran destructor o simplemente otro gestor</strong>, como esos a los que acusa a día de hoy de haber desesperado a los franceses. Demasiado pronto para saber si cambiará de verdad el país o si sólo será la última estación antes de la llegada del Frente Nacional, como temen tantos votantes de izquierdas que no han podido votar por el, ni siquiera cuando su contrincante era la candidata de extrema derecha. Demasiado pronto para saber si sólo se limitará a anunciar <a href="http://www.latribune.fr/opinions/tribunes/emmanuel-macron-et-la-finance-plus-qu-un-probleme-personnel-652325.html" target="_blank">“la gramática de los negocios”</a>,que dice conocer al dedillo, o si se permitirá algunas audacias para tratar de regular un hipercapitalismo que mata al planeta y aumenta las desigualdades hasta la desmesura. Dice haber comprendido la urgencia. Asegura ser consciente de que Francia, y Europa, están a punto de estallar. El viernes 5 de mayo, acudió a la redacción de <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, donde concedió la última <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/05/04/mediapart_emite_este_viernes_ultima_entrevista_con_macron_antes_decisiva_cita_con_urnas_este_domingo_64647_1022.html" target="_blank">entrevista</a> de la campaña, insistió en que conoce la gravedad del momento en que nos encontramos.</p><p>Pronto se le podrá juzgar por sus hechos, sus <strong>promesas de “renovación” política,</strong> de “vitalidad democrática”, la eficacia de sus soluciones económicas, la mayor parte de las cuales figuran en el breviario de las “reformas estructurales” recomendadas desde los años 80 por las instituciones internacionales Mientras, el vencedor este 7 de mayo no es una vieja leyenda de la política. Al contrario que sus predecesores, no se ha curtido en una corporación municipal, ni en un departamento. <strong>Sólo ha sido ministro dos años</strong>. No ha sufrido ninguna derrota electoral por la única razón de que nunca ha sido candidato.</p><p>En una campaña caótica, marcada por los escándalos y las intoxicaciones, la victoria de Macron supone un <strong>extraño cóctel</strong>. Su receta incluye una buena dosis de <strong>intuición</strong>: la de haber entendido, quizás con más claridad que sus rivales, que los franceses ya no aguantan a los que les gobiernan; una parte de <strong>inconsciencia</strong>, cuando todo el mundo le auguraba el fracaso seguro; la <strong>confianza narcisista</strong> del buen alumno –premiado a los 17 años, en el concurso general, en la especialidad lengua francesa– de alguien que no conoce el fracaso. Y que también ha tenido <strong>mucha suerte</strong>.</p><p>En un año, ¡cuántos ídolos han caído! Dos presidentes de la República, Hollande y Sarkozy, uno autodefenestrado, el otro vencido en las primarias de la derecha. Tres primeros ministros, Juppé, Valls y Fillon: el primero caído en las primarias de la derecha; el segundo, vencido en las primarias del PS y el tercero, derrotado por los escándalos, no logró pasar la primera vuelta de las presidenciales. En el periodo entre las dos vueltas, Marine Le Pen pareció ponerlo en un aprieto por un momento, pero se desintegró ella misma en el debate donde se presentó brutal, sin prepararse, preopante.</p><p>Esta victoria también es el resultado de una <strong>estrategia metódica de conquista del poder</strong>, desde que al exbanquero de inversión de la banca Rothschild se le metió un día en la cabeza conquistar el Elíseo, a imagen y semejanza de los capitanes de la industria que lanzan ataques, como si fuese un reto, para engullir a una multinacional. Este domingo 7 de mayo, la victoria de Emmanuel Macron parece <strong>una OPA política en un mercado político deprimido</strong>. El <em>golpe</em> del siglo. Un <strong>asalto democrático</strong><em>asalto</em> de la República, llevado a cabo con la sonrisa Profidén en los labios.</p><p>Novela de un ambicioso</p><p>Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron nació el 21 de diciembre de 1977 en Amiens, en el seno de una familia de médicos. Con Giscard. Chirac ya ha sido primer ministro. Mitterrand tiene 61 años. Los <em>Treinta Gloriosos</em> quedaban atrás, pero Francia parece ignorarlo. Para el periodista de <em>Les Inrockuptibles</em> Jean-Marie Durand, este año 1977, que da título de su libro, es “el principio de la caída”, “el año cero”, el “escenario primitivo de nuestra época actual, la bifurcación hacia un mundo brutal”. El año de las ilusiones perdidas y de la hipermodernidad que llega: el <em>punk</em> y Apple, la banda Baarder y los nuevos filósofos y, ya, el neoliberalismo que viene. Macron es, a su manera, resultado de esta contradicción.</p><p>En él hay algo muy clásico. El alumno de los jesuitas en la Providencia de Amiens, el adolescente enamorado de la literatura, estudiante de la escuela preparatoria un poco idealista, estudiante de filosofía que trabaja con Paul Ricœur y a veces emplea palabras complicadas, sin que se sepa si es natural o coquetería.</p><p>Pero el intelectual también es un ambicioso de su tiempo, al que fascina el poder. En 2007, se hizo muchos contactos en la</p><p>muy liberal <a href="http://elpais.com/diario/1998/05/12/sociedad/894924018_850215.html" target="_blank">Comisión Attali</a> y de la que es ponente adjunto. Un año más tarde, entra en la banca Rothschild donde consigue cerrar un acuerdo entre Nestlé y Pfizer que asciende a <strong>9.000 millones de euros</strong>, lo que le permite vivir a lo grande durante cuatro años. Se postula a François Hollande en 2011, cuando la acción Hollande cotiza al 3% en los sondeos: <strong>siempre hay que comprar a la baja para llevárselo todo después</strong>.</p><p>En 2012 se convierte en secretario general adjunto en el Elíseo, inspirando el giro económico ortodoxo que marca el comienzo del quinquenio, antes de convertirse en ministro de Economía en agosto de 2014. Macron, untuoso y educado, sabe cómo convertirse en indispensable. Hace dos años, responde a <em>The Wall Street Journal</em>, gran diario económico estadounidense, Macron resumió en estos términos su éxito fulgurante en la banca de inversiones:<strong> “Eres una especie de prostituta. La seducción es tu oficio”</strong>.</p><p>En el Gobierno, Macron, última curiosidad de moda, el favorito de los medios de comunicación, se pone a soñar en su propio destino. En otoño de 2015, decide dar el paso y presentarse. Ve venir la <strong>aversión a los partidos políticos</strong>, el rechazo de los franceses a las “alternancias automáticas” y a los “<em>postureos</em>”. Entiende que hay lugar para una oferta política “de centro”, ultrapragmática pero también optimista, lejos del pesimismo existencial, que llevaría a la política a una nueva generación. Siempre ha tenido gran consideración de sí mismo. Codearse con Hollande o Valls contribuyó a reforzarle la confianza en sus capacidades.</p><p>“Me dejaba llevar por la <strong>ambición devoradora</strong> de los jóvenes lobos de Balzac”, escribe en su libro Révolution, publicado en diciembre. “Reconozco una debilidad por los héroes románticos que la vida expone a lo desconocido, al peligro, a los grandes espacios”, añade en <em>L’Obs </em>el 13 de febrero. “Por eso me gusta mucho Fabricio Del Dongo [el héroe de <em>La cartuja de Parma</em>], que se echa a la carretera con un calavera inconsciente”.</p><p>Si se va de campaña en contra de los aparatos políticos, Macron no está solo. Tras de sí lleva <strong>poderosas redes.</strong> El antiguo enarca de la promoción Sédar Senghor (2004), arropado por su cuerpo, la Inspección General de Finanzas, el club de los aristócratas de la alta función pública entre ellos Jean-Pierre Jouyet, exministro de Nicolas Sarkozy y secretario general del Elíseo de Hollande, es una de las figuras en el horizonte. Es el cachorro de los Gracques, esos altos funcionarios social-liberales que reclaman importantes reformas estructurales: “Es con el que [el club] Le Siècle ha soñado siempre: hombre de izquierdas que hace políticas de derechas, joven que aporta tranquilidad a los viejos”, precisó un habitual a las comidas en la ciudad, en un retrato de Macron, publicado por <em>Le Monde</em> en noviembre de 2015. Un artículo titulado “<a href="http://www.lemonde.fr/politique/article/2015/11/12/le-fantasme-macron_4807749_823448.html" target="_blank">El fantasma Macron</a>”...</p><p>A año y medio de las presidenciales, Francia parece resignarse a protagonizar un <em>remake</em> del partido de 2012, Sarkozy-Hollande, cartel tristón entre un expresidente cercado por los escándalos y un jefe del Estado engullido por la impopularidad y las promesas incumplidas. Como <em>Pulgarcito</em>, Macron no tiene problemas a la hora de encontrar en la política del Gobierno las <strong>piedrecitas que justifican su ruptura</strong>: las reformas que no van bastante lejos, la retirada de la nacionalidad, el 49-3 que se impone a la reforma laboral, la brutalidad de un Valls que detesta a este aspirante. Social-liberal como él, pero más dotado.</p><p>En abril de 2016, cuando todavía es ministro, Macron lanza su plataforma ¡En Marcha! Entre bastidores empieza a recaudar fondos con propietarios de start-upps, jefes de la segunda izquierda o de centroizquierda, huérfanos de Dominique Strauss-Kahn o petrificados por la radicalización de la derecha. La iniciativa no convence al Gobierno. “Los nuevos planetas, necesitan tiempo antes de encontrar su sitio en el sistema solar político”, dice Hollande en el libro Un presidente no debería decir eso... Cuando su protegido deja el Gobierno, el 30 de agosto de 2016, el mismo Hollande tarda en darse cuenta. “Me traicionó con rigor”, dice. Antes de la presión psicológica de Valls, la salida de Macron supondrá el primer acto de su contratiempo.</p><p><strong>“Quimera”</strong></p><p>Una vez fuera del Gobierno, acompañado por algunos de los miembros de su gabinete ministerial, <strong>Macron pone en marcha una auténtica máquina electoral</strong>. Un <em>partido-empresa</em> en el que es simultáneamente fundador, el jefe, el producto y el comercial. Recién desembarcado en un mercado político atascado, la <strong>Macron Company</strong> se organiza metódicamente. Como en una empresa cotizada, la comunicación está bajo control. La única cabeza que sobresale es la de Emmanuel Macron, la cabeza de góndola vendida con las técnicas de la mercadotecnia. <strong>Hay que despertar el deseo por el producto Macron</strong>, cuya edad y promesas de renovación constituyen la baza principal.</p><p>El programa, nada original, es fruto de las peticiones que ha recogido en el puerta a puerta: nada mejor para convencer que utilizar las palabras empleadas por los propios ciudadanos. A los periodistas les resulta difícil ir a ver lo que se cuece entre bastidores, salvo que el objetivo sea tomar bonitas imágenes para el papel <em>couché</em> o <em>vender</em> la pareja que forma Emmanuel Macron con su exprofesora de francés, Brigitte Trogneux, 24 años mayor que él. ¡En Marcha! teme a las filtraciones: un colaborador inicial abandona el equipo, ante la sospechas de que es un topo de Valls.</p><p>El mensaje de Macron se basa en cuatro grandes principios: “liberar energías” de un lado, “proteger” por otro. Una crítica al “sistema” político, que hay que “renovar” y recomponer, que va acompañado de un <strong>ultrapragmatismo económico</strong>. Una apertura al mundo tal y como es, a la globalización, a Europa. Un optimista. Y sobre todo un “pensamiento complejo” que también es una forma de contentar al mayor número de personas. Macron es un espejo en el que se pueden reconocer las personas que no comparten gran cosa. En sus mítines, hay liberales de derechas, centristas de toda la vida, contrarios al matrimonio homosexual (Manif pour tous) arrepentidos, electores de izquierdas hastiados, muchos neoconversos.</p><p>Durante la campaña, el candidato socialista Benoît Hamon sólo hace ruido cuando critica al “candidato quimera”, una “quimera tal como la describió Homero: un león delante, un dragón detrás, una cabra enmedio”. Arnaud Montebourg, candidato a las primarias del PS; no se queda atrás cuando se burla de este “Señor X” que “puede ir a Le Puy-du-Fou a alabar a Philippe de Villiers, coger el tren y dirigirse a Nevers a alabar a Mitterrand, después volver a subirse al tren para ir a Chanonat a alabar a Giscard d’Estaing, recibir entre dos viajes y escalas el apoyo de Jean-Pierre Raffarin y las críticas de Gérard Larcher”.</p><p>Hasta el final, a Macron le perseguirá su doble: el candidato del CAC 40, el que no cambiará nada... si no empeora las cosas. Un hombre convincente, pero que suena un poco falso en el estrado de los mítines. Macron tiene un problema de imaginación. Debe ajustar su discurso continuamente para sumar en torno a su figura. La galería de apoyos, en todo caso de los más mediáticos, se parece a un Quién es quién de los más poderosos y a veces a un diccionario de los Qué fue de...</p><p>“Rechazo la idea de que soy todos los que me apoyan”, responde Macron. “Usted está acostumbrado a un mundo muerto donde la gente se había dividido entre dos bandos. Ese mundo está muerto, se ha acabado, en el nuevo mundo que está en camino, la gente de ese mundo de antes se reparten, pero eso no quiere decir que yo sea todo lo que piensan todos aquellos a los que han unido, que muy a menudo se han enfrentado. Tengo derecho a ser libre a ese respecto”.</p><p>En la noche de la primera vuelta, <strong>se felicita por superar a Marine Le Pen</strong>. Sorprende simulando celebrar una victoria cuando la ultraderecha accede por segunda vez en 15 años a la segunda vuelta. Macron avanza, rechaza cambiar su proyecto, se contenta con enviar algunas señales. Parece considerar el 24% obtenido como un voto de adhesión cuando cientos de miles de ciudadanos, quizás millones, han votado por él en la primera vuelta para evitar una segunda vuelta Fillon-Le Pen.</p><p>En la primera vuelta, <strong>se beneficia del voto útil</strong>. En la segunda vuelta, <strong>se beneficia del voto de rechazo</strong> a Marine Le Pen. Con más del 66,10% de los votos obtenidos, consigue casi a su pesar, constituir una especie de <strong>sucedáneo de frente republicano</strong>, aunque Marine Le Pen obtiene más de 10 millones de votos, lo nunca visto. Los asesores de Macron saben que lo más duro empieza ahora. “El estado de gracia va a durar dos minutos”, predecía hace unos días alguien de su entorno.</p><p>Macron, hasta ahora muy discreto en lo que a <em>ministrables</em> se refiere, ahora tiene que formar un Gobierno que mantenga las promesas de renovación: el traspaso de poderes está previsto para el próximo fin de semana. Después pondrá en marcha su proyecto en la calle. Y de forma inmediata, ha de crear, en un mes, una dinámica suficiente para conseguir una mayoría, al menos relativa, en las legislativas.</p><p>Todo ello, esperemos, sin ceder al cesarismo que se cierne sobre los presidentes de la Quinta República. En caso contrario, la bonita jugada de la OPA <strong>puede convertirse en un mal negocio</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_19164"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathieu Magnaudeix (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La OPA de Macron al Elíseo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones presidenciales,Frente Nacional,Marine Le Pen,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La verdadera historia de la financiación rusa de Le Pen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/historia-financiacion-rusa-le-pen_1_1140352.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70dc8dce-e224-4d3e-b27f-61e6d92a4a49_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La verdadera historia de la financiación rusa de Le Pen"></p><p>Marine Le Pen y personas de su entorno lo han proclamado a los cuatro vientos: <strong>los bancos franceses no quisieron concederle ningún préstamo al Frente Nacional </strong>y tuvieron que ir a buscar el dinero a otra parte. En concreto, a Rusia, donde se recurrió a bancos supuestamente neutrales y ajenos a la influencia del Kremlin.</p><p>La investigación de <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, y de la web letona de investigación <a href="https://en.rebaltica.lv/2017/05/latvian-financier-said-to-act-as-a-go-between-to-get-russian-loan-for-le-pen/" target="_blank">Re:Baltica</a>, sobre los entresijos de los préstamos rusos del FN, revelan una historia muy distinta: la creación de una red –intermediarios y estructuras opacas incluidos– para <strong>ayudar al partido de Marine Le Pen a obtener millones</strong> e, incluso, a <strong>ocultar la procedencia</strong> del dinero. En todo este montaje desempeña un papel decisivo el senador Alexandre Babakov, <strong>ultrapatriota y asesor del presidente Putin</strong>, encargado de las relaciones con las organizaciones rusas en el extranjero. Entre 2014 y 2016, el propio Babakov y personas de su entorno pusieron en contacto al FN con tres bancos rusos de perfil dudoso en encuentros mantenidos en París y en Ginebra y cuyos detalles desvelamos en esta investigación.</p><p>Del lado francés, el eurodiputado del FN Jean-Luc Schaffhauser, miembro del equipo de campaña de Marine Le Pen, fue el encargado de supervisar las operaciones. Además, su fundación ha recibido fondos procedentes de las Islas Vírgenes británicas a través de una empresa radicada en Luxemburgo. El cobro de estas supuestas comisiones, según nuestras informaciones, llevó a la Justicia francesa a abrir una investigación preliminar, de la que se encarga la Oficina Anticorrupción. Pero el caso también presenta una importante dimensión política: varios <em>e-mails</em> intercambiados, que obran en nuestro poder, algunos de ellos enviados con copia a Marine Le Pen, revelan por vez primera que intermediarios rusos asesoraron a Schaffhauser en varias de sus intervenciones en el Parlamento Europeo, lo que pone de manifiesto la influencia de los partidarios de Putin en la financiación rusa del FN.</p><p><strong>La “nebulosa Babakov” movilizada de cara a las presidenciales</strong></p><p>La cita fue el 17 de marzo de 2016, en Ginebra. Ese día, Jean-Luc Schaffhauser tenía una importante misión que llevar a cabo. Viajó con el fin de entrevistarse discretamente con un tal Vilis Dambis, hombre de negocios letón cuyo nombre figura en los <a href="https://www.occrp.org/en/panamapapers/persons/babakov/" target="_blank">papeles de Panamá</a>. Este exbanquero de perfil oscuro es uno de los principales emisarios de Alexandre Babakov, parlamentario ultrapatriota y <strong>asesor del presidente Putin</strong> que ya había ayudado al FN a conseguir, en 2014, un préstamo de 9,4 millones de euros del First Czech-Russian Bank (FCRB).</p><p>Si el francés y el letón se dieron cita a orillas del lago Lemán, fue para abordar una cuestión muy sensible: la financiación de la campaña presidencial de Marine Le Pen. <strong>La cuestión era urgente</strong> puesto que seis días antes, el 11 de marzo de 2016, había ocurrido en Moscú algo preocupante: el banco ruso con el que el FN contaba –el FCRB– para conseguir nuevos créditos había pasado a estar bajo control del Banco Central Ruso en condiciones misteriosas. Apenas le quedaban unos meses de existencia, debido al agujero de 31.800 millones de rublos (497 millones de euros) en pérdidas que arrastraba. Hasta que se declaró la quiebra, en octubre de 2016, hacía falta encontrar a toda costa un banco ruso capaz de tomar el testigo.</p><p>Tres meses después de la entrevista de Ginebra, el 15 de junio de 2016, la oficina ejecutiva del FN da luz verde al <strong>préstamo de 3 millones de euros del Strategy Bank</strong>, establecimiento de trayectoria irregular, denunciado en varias ocasiones por blanqueo de dinero, tal y como reveló Mediapart en marzo. La decisión adoptada “por unanimidad” por la cúpula del partido tenía como objetivo “dar poderes a Wallerand de Saint-Just”, el tesorero del Frente Nacional, “para firmar el contrato de préstamo y el resto de documentos necesarios para la obtención del crédito en las condiciones mencionadas más arriba así como para efectuar todas las formalidades administrativas o jurídicas apropiadas”. Pero una vez más –mala suerte, coincidencia o maldición–, el Strategy Bank terminó perdiendo su licencia bancaria el 26 de julio de 2016, con lo que el contrato de préstamo quedó en agua de borrajas.</p><p>El tesorero del FN hizo entonces malabarismos para sacar al partido de ese callejón sin salida. El 4 de noviembre de 2016, <strong>se entrevistó personalmente en París con el intermediario letón Vilis Dambis</strong>, en presencia de Didier Bollecker, abogado francés que actúa en nombre de Jean-Luc Schaffhauser. Los tres hombres decidieron darse cita en el hotel Peninsula, un palacete de cinco estrellas situado a dos pasos del Arco del Triunfo. Una foto, que publicamos en exclusiva, inmortalizó el momento. En ella, se ve a Wallerand de Saint-Just sonriente, saludando al hombre de negocios letón.</p><p>El tercer banco ruso del FN pierde la licencia</p><p>Esta vez, a raíz de la desaparición del Strategy Bank, el FN se dirigió al NKB Bank, establecimiento de pasado todavía más turbio, que ocupa el puesto 527º en el <em>ranking</em> ruso. En ese momento todavía <strong>tratan de conseguir un préstamo de 3 millones de euros </strong>de dicho banco. El término “otro” banco no es exacto ya que el Strategy Bank y el NKB Bank son en realidad estructuras gemelas, controladas por un solo hombre: Dmitri Rubinov, exfuncionario del Banco Central, de reputación más que dudosa.</p><p>Él mismo supervisó las negociaciones con el FN, tal y como ha confirmado a Mediapart un exresponsable del NKB Bank. Dimitri Rubinov, contactado por teléfono y visiblemente sorprendido, reconoce que <strong>sus dos bancos mantuvieron conversaciones con el FN</strong>, pero asegura que “el crédito de tres millones no se ingresó en las cuentas de ese partido [el Frente Nacional]. Quizás consiguieron el dinero de otro banco”, dice antes de colgar. Fueron sus últimas palabras, a partir de ese momento, el banquero no vuelve a dar la cara.</p><p>Una vez más, sucedieron cosas extrañas: el 29 de diciembre de 2016, <strong>el NKB Bank perdió también su licencia </strong>por razones alarmantes: la violación reiterada de la “ley federal contra el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo”, dejando una deuda de 510 millones de rublos (8,3 millones de euros). Y el pasado 17 de abril, el Tribunal de Arbitraje de Moscú lo declaró en quiebra… Y no será por no haber contado con el apoyo de la cúpula, ya que detrás de estas dos tentativas abortadas de concesión de créditos, se encuentra una vez más Alexandre Babakov, hombre clave en el préstamo de 9,4 millones obtenido en 2014. Un personaje influyente que tiene contactos en el Kremlin y que lleva años que parece salir indemne milagrosamente de todos los escándalos.</p><p>Vilis Dambins <strong>ha desmentido haber ejercido de “intermediario </strong>en los acuerdos mencionados […], ni como persona física ni como persona moral […]. Por tanto, no pudo actuar a las órdenes de Babakov”, dice. Por su parte, Jean-Luc Schaffhauser reconoce a Mediapart que hizo un viaje de “ida y vuelta a Ginebra”. “Vilis propuso otros bancos después [para que tomasen el testigo del FCRB]. A partir del momento en que no pudimos conseguir préstamos de los primeros bancos rusos, porque se habría percibido como demasiado político, estábamos en territorio desconocido. Yo mismo no quise inmiscuirme”, explica el eurodiputado, que admite que detrás del letón “con entidad propia”, efectivamente Alexandre Babakov se encontraba al frente. “Debo trabajar con gente que representa a la función pública y sé que Babakov es un patriota”, añade.</p><p>Tal y como publicó Mediapart, <strong>Marine Le Pen supuestamente se entrevistó con Babakov en un viaje secreto a Rusia</strong>, en febrero de 2014, en el momento en que se negociaba el primer préstamo ruso. El recorrido de Babakov es más bien el propio de un oligarca ruso próximo al Kremlin que hace <strong>malabarismos con la política y con los negocios</strong>. Actualmente senador, fue diputado en la Duma de 2003 a 2015, primero por el movimiento ultrapatriota Rodina y después por Rusia Unida, el partido en el poder. Desde 2012, es el “representante especial” de Vladimir Putin, encargado de las relaciones con las organizaciones rusas en el extranjero, lo que le convierte en uno de los hombres clave de las redes de influencia del Kremlin en Europa. El 27 de marzo, los dos hombres se dejaron ver juntos para recibir al primer ministro serbio.</p><p>El diputado Babakov, que hizo fortuna en los sectores inmobiliario y energético, nunca dejó los negocios, maestro del arte de esconderse detrás de una nebulosa de hombres de paja y de estructuras opacas como las administradas por Vilis Dambins. <strong>Su patriotismo es de geometría variable</strong>: es <strong>propietario de bienes inmuebles en Francia</strong> –un castillo a 37 km de Versalles y un apartamento en París– que figuran a nombre de su esposa y de sus hijos y que nunca ha declarado en Rusia tal y como obliga la ley. En su última declaración patrimonial, correspondiente a 2016, indica contar con ingresos por importe de 538 millones de rublos (es decir, 67 veces más que en 2015, cuando era diputado en la Duma) y dice ser propietario de un único apartamento en Rusia de 69 metros cuadrados. También asegura que no tiene coches.</p><p>Jean-Luc Schaffhauser afirma no estar al corriente de lo que sucedió después de la entrevista de Ginebra con Vilis Dambins. “Le encomendé el caso a mi abogado para seguir las pistas [de los nuevos bancos] que nos proponían, pero nunca creí en estas pistas [las del Strategy Bank y la del NKB Bank]”, dice. Este abogado es Didier Bollecker, especialista en derecho mercantil, cuyo estudio CAA está radicado en Estrasburgo, y presente en la entrevista que mantuvieron en París Vilis Dambins y Wallerand de Saint-Just, el tesorero del FN. Ninguno de los dos ha respondido a nuestras llamadas. Tampoco lo han hecho Marine Le Pen ni Alexandre Babokov.</p><p>Las comisiones del intermediario del FN, en el punto de mira de la Justicia</p><p>Jean-Luc Schaffhauser se muestra menos locuaz cuando se trata de hablar de las comisiones que percibió por su labor de intermediario. En 2014, después de que saltase a la luz la concesión del primer préstamo, <strong>el eurodiputado reconoció haber percibido “140.000 euros” del banco FCRB</strong>, una suma que había “omitido” de su declaración de intereses como parlamentario, que luego rectificó. Primer explicó que esta comisión la recibió “a través de una empresa de Luxemburgo, de conformidad con el Frente”, después reconoció a Mediapart haber percibido un pago por mediación de la consultora familiar, Cano SAS.</p><p>Según nuestras informaciones, la Justicia se ha interesado por los fondos percibidos por el diputado europeo y sus empresas. La Fiscalía Financiera abrió en febrero de 2016 una investigación preliminar tras recibir la denuncia de Tracfin, la división de lucha contra el blanqueo. Las investigaciones las dirige la Oficina Central de Lucha contra la Corrupción y las Infracciones Financieras y Fiscales (OCLCIFF).</p><p>Nuestra investigación sobre los pormenores del préstamo concedido en 2014 <strong>muestran un complicado entramado de pagos</strong> que pasan por Luxemburgo y las Islas Vírgenes británicas y en el que figuran Alexandre Babakov y personas de su entorno. En el centro de esa maraña, se sitúa la Academia Europea, una <a href="http://www.academie-europeenne.net" target="_blank">fundación</a> dirigida por Schaffhauser que promueve el acercamiento con Rusia. Según nuestras investigaciones, la asociación recibió en 2014 y 2015, 150.000 euros de la empresa Spencerdale Ltd, radicada en las Islas Vírgenes británicas. El dinero pasó por una organización creada meses antes del primer pago, el 30 de septiembre de 2013: el West East Communication Group.</p><p>“Ellos [el West East Communication Group] invirtieron en la Academia Europea, sin duda”, reconoce Schaffhauser, sin precisar el montante de dicha inversión ni el nombre de los generosos benefactores. Detrás de estas empresas se encuentran los Giner, padre e hijo, Vadim y Yevgueni, dos testaferros de Alexandre Babakov.<strong> ¿Para qué sirve este dinero? </strong>El eurodiputado evita responder y se limita a explicar que esta “inversión” era “completamente legal” y “declarada a las autoridades tributarias”. El diputado terminó por cortar radicalmente el contacto, llegando a amenazarnos con emprender acciones judiciales e investigar sobre [nosotros] y [nuestro] periódico” (véase la caja negra).</p><p>La Academia Europa ha desempeñado un papel clave en la búsqueda de financiación del FN en 2014. El 29 de junio de ese año, Jean-Luc Schaffhauser reunió al consejo de administración de esta “fundación” en su casa, en Estrasburgo. En el orden del día figuraba la entrada de dos rusos en la Academia Europea, Mikhail Plisyuk y Alexander Vorobyev. Ambos son personajes influyentes, próximos al Ejército. Están al frente del Instituto de Estudios de Integración Internacional (dependiente de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), estructura político-militar a la que pertenecen Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kirguistán y Kazajastán.</p><p>Pero ese día también estaba prevista la aprobación de la<strong> “concesión de un préstamo al frente Nacional, previa autorización del Consejo de Vigilancia”</strong>, según el acta de la reunión a la que Mediapart ha tenido acceso. <strong>El montante del préstamo asciende a 10,56 millones de euros </strong>(incluidos intereses y comisiones). El borrador del contrato del préstamo incluye una cláusula que prevé que las subvenciones públicas del FN, entre los años 2015 y 2019, se aportarán como garantía.</p><p>Según un testigo de esta reunión, el tesorero del FN, Wallerand de Saint-Just, presente, se entrevistó en privado, en la planta de arriba, con Jean-Luc Schaffhauser y los dos rusos.</p><p>Finalmente, el dinero parece que circuló por otras vías porque, tres meses después, el Frente Nacional consiguió el famoso préstamo ruso del FCRB, por un montante equivalente. ¿Por qué durante un tiempo se llegó a considerar la obtención de un préstamo de la Academia? ¿Este montaje estaba destinado a <strong>ocultar el origen de los fondos</strong>? Ni Marine Le Pen ni el tesorero del FN, ni Jean-Luc Schaffhauser han respondido a nuestras preguntas.</p><p>El lobby de los dos interlocutores rusos del FN</p><p>Hay otra pregunta que permanece sin respuesta: ¿hubo una contrapartida política a la financiación rusa del Frente Nacional? De hecho, el partido lepenista no ha ocultado su <strong>línea prorrusa</strong> desde el colapso del comunismo y el desmembramiento la URSS. Pero, tras la llegada de Marine Le Pen a la dirección del partido, en 2011, se ha puesto en marcha un verdadero proceso de lobby a favor del presidente Putin y de sus iniciativas, en las intervenciones en los medios de comunicación y en el Parlamento Europeo. Este proceso de lobby prorruso se intensificó en los meses anteriores y posteriores a la obtención de los préstamos rusos.</p><p>Una serie de <em>e-mails </em>a los que ha tenido acceso Mediapart demuestra que los dos interlocutores rusos de Schaffhauser – Alexander Vorobyev y Mikhail Plisyuk – están vinculados directamente con algunos viajes y argumentaciones del FN.</p><p>Baste como ejemplo lo sucedido el 2 de julio de 2014. Ese día, el ruso Alexander Vorobyev remite a Jean-Luc Schaffhauser un “ejemplo de declaración” sobre la situación en Ucrania, que el eurodiputado reenvía a Marine Le Pen a su cuenta personal. Tres horas después, Schaffhauser explica en otro correo, que <strong>“Marine está dispuesta a enviarle un comunicado a Reuter”</strong> que “hay que elaborar, que ella va a pulir y darme una copia”. (aquí se pueden consultar <a href="https://static.mediapart.fr/etmagine/default/files/2017/05/01/mailpremier.png" target="_blank">los correos</a>)</p><p>¿Qué hizo la presidenta del FN? Su asesor internacional Ludovic de Danne, entonces su asistente parlamentario en Estrasburgo, ha declinado responder: “Soy el más (o uno de los) asesores más discretos de Le Pen, del movimiento y aliados en los ámbitos europeo e internacional”.</p><p>Por su parte, Jean-Luc Schaffhauser hace suyo palabra por palabra dicho comunicado en su primera intervención en sesión plenaria en el Parlamento Europeo, el 17 de julio de 2014. Solicita a la UE que proponga “inmediatamente un verdadero alto el fuego que no sea un alto el fuego que sirva de coartada para cometer una masacre mayor como hoy” y <strong>enviar “observadores de la OSCE</strong> y de las fuerzas de interposición como propone Rusia”. Una intervención que envió tres días antes a Marine Le Pen y a su asistente por mail para obtener el visto bueno. Pero también... a Mikhail Plisyuk. El 16 de julio, llegó a ofrecerle pruebas a su amigo ruso: “Es mi intervención, con mi propio texto [...]. El vídeo todavía no está en la web del Parlamento Europeo, pero lo estará”.</p><p>El 15 de julio, el diputado avanzó en Twitter el que sería su discurso, destacando el pasaje que recibió de su contacto ruso: </p><p>[Propongamos inmediatamente un verdadero alto el fuego, enviemos observadores de la OSCE y fuerzas de interposición]</p><p>  </p><p>El 22 de julio, el diputado europeo organiza, con el propio Mikhail Plisyuk, una mesa redonda sobre Ucrania. Para esta cena debate en el hotel Renaissance de Bruselas Schaffhauser invita a una veintena de personas, eurodiputados y miembros de su Academia Europea. El título de la velada da idea del tono de la misma: <strong>“Ucrania, información y desinformación pero auténtica guerra civil en Europa. ¿Qué pueden hacer los eurodiputados europeos?”</strong>.</p><p>El 11 de septiembre se firma el préstamo ruso de 9 millones. El 30 de octubre, el eurodiputado viaja al Dombás, en Ucrania, para apoyar a los separatistas prorrusos. El viaje lo prepara Mikhail Plisyuk, una vez más. Jean-Luc Schaffhauser no va solo. Una persona muy cercana a Marine Le Pen le acompaña en el mayor de los secretismos: su director de gabinete, Nicolas Lesage, como desvelamos en nuestro libro <em>Marie est au courant de tout...</em> [Marine lo sabe todo...] Equipos de Nations Presse info y de TV-Libertés, dos páginas <em>webs</em> de ultraderecha, también los acompañan. ¿Objetivo? <strong>Ofrecer legitimidad a las elecciones </strong>organizadas en ese pequeño país Estado autoproclamado por los separatistas, con apoyo del Kremlin, pero exponiéndose a la desaprobación de Kiev, de Estados Unidos y de la UE.</p><p>En el terreno, la pareja graba vídeos propagandísticos con Rusia y mediatiza los discursos de Schaffhauser. Nicolas Lesage dirige el plan de medios. En un e-mail dirigido a Schaffhauser el 16 de octubre de 2014, antes de emprender el viaje, el jefe de gabinete se compromete a que <em>Nations Presse info</em> entregue <strong>un montaje “profesional y atractivo, conforme a las exigencias”</strong>. Una comunicación que propone combinar con “una intervención en dúplex/directo para Radio Courtoisie” el 2 de noviembre. Todo organizado con autorización Louis Aliot, como demuestra otro correo al que Mediapart ha tenido acceso en el que Lesage explica que ha visto a “Louis” la víspera, “como estaba previsto”. Jean-Luc Schaffhauser nos confirmó que la presidenta del FN “estaba al corriente” de su llegada.</p><p>El eurodiputado, exasesor que ha pasado por Auchan, Dassault y Total, trabaja para Marine Le Pen desde 2012, quien vio en la agenda que se había hecho en los países de la URSS un auténtico filón. La presidenta del FN le ofreció a este excentrista, cercano al Opus Dei, un puesto de salida en las listas del partido en las municipales y europeas en 2014. Ese mismo año, <strong>le llevó en bandeja el préstamo del FCRB de 9 millones de euros</strong>, antes de continuar con la búsqueda de financiación en 2016, con la mirada en las presidenciales. En septiembre de 2016, tres meses después de que Marine Le Pen diese su visto bueno al préstamo de 3 millones de euros, el eurodiputado anunciada en su declaración de intereses como parlamentario, que retomaba su actividad como consultor con la previsión de tener ingresos “a partir de 2017”. En noviembre pasó a formar parte del equipo de campaña de la candidata del FN.</p><p>Durante la campaña, Vladimir Putin envió una importante señal al recibir oficialmente a Marine Le Pen en el Kremlin el 24 de marzo. El presidente ruso precisó que <strong>no quería “influir los acontecimientos en curso”</strong>, pero dijo que (se) “reservaba el derecho a ponerse en contacto con los representantes de todas las fuerzas políticas del país. En el FN varios responsables del partido aseguran que no era el primer encuentro que mantenían.</p><p>  No han respondido a nuestras llamadas: Marine Le Pen, su jefe de gabinete Nicolas Lesage, su asesor internacional Ludovic de Danne, el tesorero del FN Wallerand de Saint-Just, Alexander Babakov, Alexander Vorobyev, Mikhail Plisyuk, Alexandre Garèse, Vadim ni Yevgueni Giner. “Las informaciones que manejan son sesgadas o erróneas”, se ha limitado a responder el tesorero del FN. Después de contactar con Dmitri Roubinov este colgó inmediatamente y no volvió a responder a nuestras llamadas.</p><p>Jean-Luc Schaffhauser, con el que contactamos en varias ocasiones, después del envío de nuestro cuestionario a Marine Le Pen, nos amenazó: “Vivís de calumniar y de mentir, la Justicia existe y seréis juzgados. Dais vergüenza; por lo menos, rectificad las mentiras si todavía os queda algo de dignidad [...] Mentiras, calumnias e investigaciones que salen de los despachos y no de los periodistas... Lo vamos a demostrar... Mentiras reiteradas hasta convertirlas en verdades.. Os llevaré a los tribunales”, avisó. “Te investigaré, lo mismo que a vuestro periódico”, llegó a escribirle a uno de los autores de esta investigación.</p><p>El abogado Didier Bollecker apeló al “Código Penal [y] al Código Deontológico de los abogados” para justificar su imposibilidad de ofrecer respuestas. “Lo siento aún más porque, en lo fundamental, las informaciones son erróneas [...] Simplemente deben saber que mi ejercicio profesional, con independencia de quien sea mi cliente, consiste solo en garantizar la legalidad de los actos”, añadió. Vilis Dambins, contactado por nuestros colegas de Re:Baltica, explicó que tampoco concedía entrevistas: “La ética profesional no me autoriza a hacer comentarios sobre los acuerdos o personas con los que trabajo o he trabajado”. Pero sostiene que no ejerció de “intermediario en los acuerdos” en cuestión. “Babakov o cualquier empresa de la que es beneficiario no son mis clientes”, añadió. “Soy asesor financiero con una importante cartera de clientes en todo el mundo”.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_55588"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[A. Duparc, A. Rouget y M. Turchi (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La verdadera historia de la financiación rusa de Le Pen]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Rusia,Ucrania,Frente Nacional,Marine Le Pen,Vladimir Putin]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un candidato del FN supervisó las negociaciones de la multinacional Lafarge con el Estado Islámico en Siria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/candidato-fn-superviso-negociaciones-multinacional-lafarge-islamico-siria_1_1140227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dabe0ab5-aeb0-4951-900f-535c5361c606_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un candidato del FN supervisó las negociaciones de la multinacional Lafarge con el Estado Islámico en Siria"></p><p> Se trata de una información de la que Marine Le Pen –que ha prometido <strong>luchar incansablemente contra el terrorismo islamista</strong>, en caso de ser elegida este domingo presidenta de Francia– habría podido prescindir entre la primera y la segunda vuelta [que se celebra este domingo] de las presidenciales francesas. Uno de los dirigentes del grupo Lafarge que supervisó negociaciones secretas mantenidas con el Estado Islámico, para que el <strong>gigante mundial del cemento</strong> pudiese proseguir con sus negocios en plena guerra siria, es un ferviente partidario de la jefa de filas del Frente Nacional (FN). En concreto, fue <strong>candidato por París en los últimos comicios municipales</strong>.</p><p>Se llama Jean-Claude Veillard. Y en la actualidad es el director de Seguridad del grupo franco-suizo Lafarge/Holcim. Varios documentos y testimonios recabados por <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, demuestran su implicación en el caso sirio y su perfecto conocimiento de las negociaciones mantenidas, en 2013 y 2014, entre la multinacional y el Estado Islámico (EI), responsable de una ola de atentados sin precedentes en Francia en el año 2015.</p><p>Esta colaboración derivó en <strong>pagos de Lafarge al grupo de terrorista</strong> mediante la compra de petróleo, cuya producción controlaba el Estado Islámico, el suministro de camiones de cemento y el abono de un canon a fin de garantizar la circulación y la seguridad de los empleados de la empresa en Siria.</p><p>A raíz de las revelaciones de <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20170302/42458255445/cementera-lafarge-lafargeholcim-firas-tlass-manaf-tlass-estado-islamico-isis-financio-grupos-armados-siria.html" target="_blank"><em>Le Monde</em></a> e <a href="https://www.intelligenceonline.fr/diplomatie-parallele/2016/03/02/lafarge-les-pieds-dans-le-ciment-en-syrie,108132504-ART" target="_blank">Intelligence Online</a>, la ONG francesa Sherpa y el Centro Europeo de Derechos Constitucionales y Derechos Humanos, con sede en Berlín, han presentado una <strong>querella</strong> por “financiación de empresa terrorista”, “complicidad en crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”, “imprudencia temeraria deliberada”, “explotación abusiva del trabajo ajeno”, “negligencia” y “encubrimiento”.</p><p>Según fuentes judiciales, próximamente se designará al juez encargado de la instrucción y, en breve, está previsto que se inicie formalmente la investigación, según fuentes judiciales. Dicha investigación se suma a la abierta en octubre de 2016 por iniciativa del Ministerio de Economía y Finanzas.</p><p>Jean-Claude Veillard, exintegrante de los comandos de la marina, cuerpo que abandonó con el grado de capitán de fragata (equivalente a teniente coronel), hace ya casi diez años que se convirtió en <strong>uno de los pilares del grupo Lafarge</strong>, líder mundial de los materiales de construcción –cemento, hormigón, áridos– que factura 13.000 millones de euros. Además, Veillard es un militante de ultraderechas comprometido: en 2014 concurrió a las elecciones municipales celebradas en marzo como <strong>número 5 en la lista del candidato de la coalición Rassemblement Bleu Marine</strong>, Wallerand de Saint-Just, actual tesorero de la campaña presidencial de Marine Le Pen. En ese mismo periodo, Lafarge negociaba con el Estado Islámico.</p><p>El grupo había comprado en 2007 una cementera siria que –después de realizar importantes obras– inauguró en 2010, es decir dos años después del nombramiento de Veillard como responsable de Seguridad de la multinacional. La fábrica siria era entonces considerada <strong>una de las más modernas y prometedoras de Oriente Próximo</strong>, con una capacidad de producción anual de tres millones de toneladas de cemento. La cementera, situada en Jalabiya, al noreste de Siria, a 90 km de Raqqa, la <em>capital</em> del Estado Islámico en el país, estaba controlada por una filial, propiedad de Lafarge en un 98%, denominada Lafarge Cement Syria (LCS).</p><p>Jean-Claude Veillard, pese a su fama de personaje reservado, que mantiene de su pasado en las fuerzas especiales la cultura del hermetismo, dejó tras de sí un rastro que demuestra su implicación en el vergonzoso caso sirio de Lafarge.</p><p>Lafarge, debido a la influencia territorial creciente del EI en Siria, en 2013 y 2014, decidió, al contrario que otras empresas, alcanzar acuerdos con la organización terrorista para poder continuar con los negocios en el país y, según sus dirigentes, garantizar la seguridad de sus trabajadores.</p><p>Según los testimonios recabados, Jean-Claude Veillard era informado del avance de cada fase de las negociaciones con los yihadistas. Recibía copia de los e-mails dirigidos a la dirección y tuvo que pronunciarse sobre las decisiones tomadas. Varios correos electrónicos, a los que Mediapart ha tenido acceso, así lo demuestran. Es el caso, por ejemplo del intercambio de e-mails de agosto de 2014 en el que uno de los responsables de Lafarge en Siria anuncia que tras las negociaciones mantenidas con el Estado Islámico, la empresa debía facilitar los documentos de identidad de sus empleados en el país para facilitarles el paso, posible gracias al pago de un canon a los yihadistas.</p><p>También había que abonar una tasa para permitir la circulación de la mercancía entrante y saliente de la fábrica, según la ONG Sherpa y el Centro Europeo para los Derechos Constitucionales y los Derechos Humanos.</p><p><strong>Lafarge ha terminado por reconocer los hechos</strong></p><p>Otros elementos detallados, relacionados con los testimonios proporcionados por una docena de extrabajadores de la fábrica siria, apuntan además que <strong>Lafarge pudo poner en peligro a sabiendas a su personal en el país </strong>con el único fin de seguir obteniendo beneficios. Los testigos hablan de secuestros, de disparos contra trabajadores y de la falta de un verdadero plan de evacuación en caso de que la fábrica fuese atacada.</p><p>Como responsable de la seguridad del grupo, <strong>Veillard no desconocía los compromisos de Lafarge con el EI</strong> ya que toda la estrategia de seguridad en Siria se basaba en sus acuerdos con la organización terrorista. Era él quien, en el ejercicio de sus funciones, evaluaba la amenaza en Sitia, supervisaba directamente el trabajo del responsable de riesgos de la filial siria y gestionaba los asuntos de seguridad más delicados que dependían de los acuerdos –también económicos– alcanzados con los grupos armados presentes en las inmediaciones de la fábrica de Jalabiya, entre ellos el EI.</p><p>Los acuerdos de Lafarge con el EI se mantuvieron hasta el mes de septiembre de 2014, fecha en que la organización terrorista terminó tomando la fábrica, forzando a la multinacional a cerrarla. Mientras, habida cuenta de la dificultad y de la peligrosidad de la situación, Lafarge evacuó a su personal europeo (sobre todo, francés) y después, oficialmente, a su personal local (sirio) a Turquía, donde los empleados siguieron percibiendo un sueldo hasta finales de 2015.</p><p>En realidad, <strong>la evacuación de los 240 empleados</strong> presentes en el momento del ataque de la fábrica por parte del EI <strong>no estuvo exenta de contratiempos</strong>. La dirección <em>olvidó</em> avisar al personal del ataque inminente y los autobuses previstos, en caso de evacuación de urgencia, nunca llegaron. De este modo, <strong>los trabajadores tuvieron que arreglárselas para ponerse a salvo</strong>. El desfase temporal entre la evacuación de los franceses y, después, cuando no se podía hacer nada más, de los locales, dio mucho que hablar en la empresa. Una situación de la que se puede responsabilizar a Veillard.</p><p>Veillard ha rechazado hacer declaraciones a Mediapart sobre el asunto. “No tengo nada que decir”, señaló. En lo que respecta a su compromiso con Marine Le Pen, Veillard se limitó a precisar: “Es una cuestión personal y privada. Si hubiese sido el adjunto de Mélenchon o de un socialista, estoy seguro de que no se habrían interesado por la cuestión”. Wallerand de Saint-Just, cabeza de lista por París de la ultraderecha en las municipales, no ha respondido a nuestras llamadas.</p><p>Mientras, en la localidad suiza de Zúrich, este miércoles 3 de abril estaba prevista la celebración de una <strong>asamblea general de accionistas</strong> para analizar las medidas que se han de emprender a raíz de la investigación interna confiada a dos despachos de abogados, Baker McKenzie (en Estados Unidos) y Darrois-Villey-Maillot-Brochier (en Francia) por las acusaciones de mantener acuerdos con el Estado Islámico. Las conclusiones de esa investigación, conocidas en abril, son muy claras y han llevado a Lafarge, que se había limitado a negar los hechos, a reconocerlos.</p><p>El grupo Lafarge/Holcim, contactado por Mediapart, nos ha remitido al comunicado difundido el pasado 24 de abril, posterior al informe de auditoría sobre la fábrica siria: “El consejo de administración, una vez finalizada la investigación independiente, confirmó que <strong>algunas de las medidas que se tomaron</strong> para permitir que la fábrica siria siguiese funcionando de forma segura, <strong>fueron inaceptables</strong> y se cometieron <strong>importantes</strong> <strong>errores de juicio</strong>, contrarios al código de conducta entonces vigente. Los resultados de la investigación confirman también que, aunque estas medidas se tomaron por iniciativa de la dirección local y regional, algunos miembros de la dirección del grupo tuvieron conocimiento de situaciones que, cabía pensar, violaban el código de conducta de los negocios de Lafarge”, podía leerse en el comunicado.</p><p>El grupo anunció la marcha, prevista para el 15 de julio, de su director general Eric Olsen, quien se ha comprometido a “hacer limpieza” en la dirección antes de su salida. Varios dirigentes pueden verse amenazados: el máximo responsable de la filial siria, el director de la fábrica (actualmente residente en Damasco), pero también Jean-Claude Veillard.</p><p>Parece fuera de toda duda que Jean-Claude Veillard y Lafarge no tienen la misma concepción de la lucha antiterrorista que Marine Le Pen, quien declaraba hace dos semanas: “Desde hace diez años, con Gobiernos de derechas y de izquierdas, se ha hecho todo lo posible para que <em>perdiésemos</em> la guerra contra el terrorismo”. <strong>Incluido financiar el Estado Islámico</strong>.</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p>EndFragment<span id="doc_29302"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[F. Arfi, M. Deléan y J. Antoine (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un candidato del FN supervisó las negociaciones de la multinacional Lafarge con el Estado Islámico en Siria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Siria,Frente Nacional,Marine Le Pen,Estado Islámico]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Macron: "Si gano las elecciones incluiré a figuras de izquierdas y de derechas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/macron-si-gano-elecciones-incluire-figuras-izquierdas-derechas_1_1140288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/781dee1f-50e0-487d-b908-5d9c6b273fe2_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Macron: "Si gano las elecciones incluiré a figuras de izquierdas y de derechas""></p><p><strong>Emmanuel Macron</strong>, exministro de Economía y líder de la plataforma ¡En Marcha! y candidato a la Presidencia de Francia, repasó este viernes los principales puntos de su programa electoral de cara a<a href="http://www.infolibre.es/suplementos/elecciones_francia/0a00c_elecciones_francia.html" target="_blank"> la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas</a>, que se celebran este domingo. Macron, durante más de dos horas, respondió a las preguntas de la redacción de <strong>Mediapart</strong>, socio editorial de infoLibre<strong>,</strong> en una emisión especial, desde la redacción central de París, titulada<em> Ganar al Frente Nacional y a su candidata, Marine Le Pen: ¿cómo y para hacer qué? </em></p><p>El candidato de ¡En Marcha!, que se ha negado a modificar su programa de cara a esta segunda vuelta para atraer a más electores como algunos le reclamaban, justificó su posicionamiento en el sistema a dos vueltas tan característico del país vecino: “En la primera vuelta electoral se elige [a un candidato], en la segunda vuelta, se elimina; son las reglas del juego democrático”. “Modificar mi programa para atraer a esa parte del electorado [que no le votó en la primera vuelta] supondría traicionar a los votantes que sí lo comparten”, añadió. Macron también se quejó del "daño" que la extrema derecha y la extrema izquierda le han hecho desde las redes sociales. "Hay importantes periódicos vespertinos que todavía se refieren a mí como el exbanquero como forma de atacarme", pero justificó que "seguirá siendo libre le pese a quien le pese".</p><p><strong>Caras nuevas</strong></p><p>Preguntado por los personajes públicos que le han apoyado públicamente en los últimos tiempos, Macron preferió <strong>tomar distancias</strong> para precisar que él no es "toda la gente que le apoya". "Lo agradezco, pero no todos forman parte de mi equipo", dijo. Acto seguido, el candidato de En Marcha se comprometía a cambiar la ley electoral con el objetivo de reducir el número de parlamentarios. </p><p>"En varias ocasiones me han auditado y eso hace que el comportamiento sea diferente". Por esa razón, Macron se mostraba partidario de que el Parlamento promueva comisiones que “auditen” al Gobierno. “Nombraré a ministros a los que pediré cuentas periódicamente”, prosiguió para ahondar en su idea de "Parlamento renovado". "Quiero que se debata en el Parlamento ideas de las que ahora sólo se habla en la calle, incluir en él a la sociedad civil", precisó.</p><p>En cuanto a la composición de su Ejecutivo, en caso de resultar elegido este domingo, apuntó que habrá "figuras de la izquierda y de la derecha" habida cuenta del momento actual de "refundación, donde hay que saber tomar decisiones y buscar alianzas". Pero se mostró tajante: "No haré un Gobierno de caras conocidas, pero sí con figuras relevantes". </p><p>Transparencia y terrorismo</p><p>En lo que respecta a las medidas que prevé contra el fraude fiscal y para moralizar la vida política, Macron quiso, antes de nada, romper una lanza a favor de François Hollande. "En estos tiempos en los que parece que gusta hacer reproches a François Hollande, quiero decir que es un hombre honesto. Nunca se ha visto salpicado por ningún escándalo como ha podido suceder con sus predecesores".</p><p>"Podemos crear instituciones fuertes y transparentes", aseguraba acto seguido Macron, preguntado por cómo evitará el conflicto de intereses de los miembros de su eventual equipo ejecutivo, habida cuenta de que las personas de su entorno proceden de importantes compañías del sector privado. "Impediré que los miembros de mi equipo tengan intereses simultáneos con compañías privadas, sin duda. Pero en el caso de que exista un conflicto potencial de intereses, pediré una declaración exhaustiva de sus negocios en los cinco años anteriores. Nunca me privaré de nadie porque venga del sector privado. No se puede pretender incluir claras nuevas y no querer contar con ellos".</p><p>Para combatir el terrorismo, Macron también anunciaba la creación de una fuerza operacional, una <em>task force</em> "con el fin de acabar con la <em>balcanización</em> de los servicios de inteligencia". "Quiero que coordine los servicios para ganar eficacia, sin que eso quiere decir que incluya nuevos medios operacionales propios".</p><p>Macron también se detuvo en uno de los puntos más polémicos de su programa, la reforma de las prestaciones por desempleo. "No quiero proteger un modelo que considero injusto, pero no abogo por los <em>minijobs</em>, sino por mantener la cohesión social. No propongo salir del modelo solidario, sino del modelo por el cual si tienes un empleo te garantizas el derecho a la prestación". Argumentó que "con la situación de paro masivo, ahora es el contribuyente el que paga. En cambio, emprendedores, agricultores no acceden a ese régimen y ahí radica la injusticia del sistema". Y precisó: "<strong>En estos momentos el paro ya no es un riesgo individual, sino macroeconómico</strong>".</p><p>Asimismo, el  candidato defendía la introducción de "controles" en el cobro de prestaciones y propone un <strong>plan de inversión para formar en nuevos sectores a los desempleados.</strong> "Ahora no se ofrece formación a los parados o la formación es anecdótica. Propongo cambios en la formación profesional que incluyan periodos de seis meses, 12 meses, 18 meses remunerados para cubrir las necesidades existentes en sectores como el de las energías renovables, la atención a dependientes. No quiero un sistema donde se pierdan las prestaciones por no aceptar un <em>minijob</em>, sino que busco un sistema donde el periodo que se permanece en el paro permita formarse y que eso sea una inversión". De lo contrario, si el sistema fracasa "la situación será aún peor y es en ese enfado donde se nutre el Frente Nacional", ha argumentado. </p><p>Macron también rechazó que quiera gobernar para <strong>"los triunfadores</strong>". En ese sentido, se comprometía, en los próximos cinco años, a no subir las cotizaciones sociales ni a aumentar la edad de jubilación. </p><p>Acto seguido, el candidato centrista a la presidencia de Francia se negaba tajantemente a cerrar las centrales nucleares de forma inmediata, aunque sí se comprometía a iniciar desde el primer momento de su mandato las licitaciones públicas y la investigación en el sector de las energías renovables con el fin de comenzar la "transición". "Cerrar de un día a otro las centrales supone <strong>condenar a decenas de miles de obreros </strong>y no lo haré". Asimismo, se ha comprometido a crear una comisión de expertos independientes "de los <em>lobbies</em>" a fin de que el "mundo de la investigación esté cerca del presidente" para dar mayor peso a la comunidad académica. </p><p><strong>Deuda griega</strong></p><p>Macron se escudaba en razones "pragmáticas" para explicar su posicionamiento en contra del reconocimiento unilateral de Palestina. "<strong>¿Tomar posición por Palestina aporta algo al debate?</strong> Sería contraproductivo porque eso impediría que pueda mantener conversaciones con Israel. Como ministro viajé a Israel y defendí la teoría de los Estados, pero otra cosa es el reconocimiento internacional", justificó. </p><p>Igual de contundente se mostró con la situación griega. Macron es favorable a "<strong>reestructurar la deuda griega porque la situación es insostenible</strong>". "Son los dirigentes de Grecia los que han fallado, han mentido al pueblo griego, que es el que paga". El candidato de ¡En Marcha! ha asegurado que defenderá su planteamiento ante Angela Merkel tras asegurar que "no es partidario de que ningún país abandone la eurozona".</p><p>Según los sondeos demoscópicos, Emmanuel Macron <strong>parte como favorito en las encuestas,</strong> con una intención de voto del 62%, frente al 38% de su rival, Marine Le Pen. Eso sí, esas mismas encuestas recogen que hay un 19% del electorado que todavía no ha decidido por quién votará.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 May 2017 16:20:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Macron: "Si gano las elecciones incluiré a figuras de izquierdas y de derechas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mediapart,Marine Le Pen,Emmanuel Macron]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Decir 'no' al desastre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/decir-no-desastre_1_1140173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/481cc042-79b0-4cdb-8eb7-96d263cd2a7b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Decir 'no' al desastre"></p><p>Votar contra Le Pen, votando a Macron, <strong>no significa votar a favor del programa de este último</strong>, sino que supone votar para defender la democracia como espacio de conflictos, en el que se cruzan intereses divergentes y causas enfrentadas, donde pueden <strong>manifestarse libremente</strong> sus contradicciones, su pluralismo, su diversidad, sus reivindicaciones y sus esperanzas, también frente a las políticas de una Presidencia de Macron.</p><p>Algo impensable en la ultraderecha, cuyo programa electoral, patrimonio ideológico y prácticas políticas hemos analizado con profusión en <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, como para saber que sus <strong>posturas demagógicas y simplistas</strong> persiguen la voluntad explícita de cuestionar nuestros valores republicanos comunes –por imperfecta que sea su materialización– de libertad, de igualdad y de fraternidad. Sin duda, dado que tenemos la posibilidad de elegir, <strong>preferimos situarnos en la oposición</strong> a una Presidencia de Macron a encontrarnos bajo un <strong>poder nacionalista, autoritario e identitario</strong>.</p><p>Marine Le Pen, lo recordábamos recientemente, <strong>no está del lado de los obreros y los asalariados</strong>, del de los explotados y los oprimidos, del de los más débiles y los más frágiles. Es más, ella misma se convierte en el rival más determinado de todos ellos por el modo en que quiere resolver los conflictos sociales –la lucha de clase, en definitiva– en un pueblo confundido, unido en torno a la nación y sometido a su jefe. Ella misma lo es todavía más, si cabe, por cuanto el compromiso xenófobo y racista del FN –la “prioridad nacional”– hace de la diversidad del mundo laboral, plagado de migraciones y culturas plurales, su enemigo prioritario.</p><p>No hay que confundir la violencia económica y la injusticia social existente en una democracia, por imperfecta que sea, con la de un gobierno autoritario. En un caso, aún se puede luchar, organizar movilizaciones, construir una correlación de fuerzas o, incluso, hacer que el gobierno dé marcha atrás. En el otro, <strong>se cuestionaría el derecho a discrepar y a resistir con todos los medios de coerción del Estado y con su policía</strong>. Comparar estas dos situaciones supone carecer de memoria u olvidar la historia. ¿Quién pedía la <strong>prohibición de las manifestaciones </strong>contra la reforma laboral del Gobierno Valls? ¡Marine Le Pen! ¿Quién prevé <strong>someter a vigilancia la libertad de prensa</strong>? ¡El Frente Nacional! ¿Quién quiere emprenderla con el <strong>derecho a la huelga</strong>, es decir el derecho de aquéllos cuya única riqueza es su capacidad de construir una correlación de fuerzas frente a la patronal y a los accionistas, en resumen, al capital? ¡Los mismos!</p><p>Por ejemplo, durante su reciente visita a la sede de Whirpool en Amiens, no se ha hablado lo suficiente de que el piquete de huelga, con el que se encontró, difícilmente existiría de encontrarnos bajo su eventual reinado: uno de los textos programáticos del Frente Nacional prevé<strong> “una gran reforma de los sindicatos”</strong> para que se encuentren “en mejores condiciones de entrar en lógicas de concertación constructivas y <strong>menos</strong> <strong>tentados a recurrir a una correlación de fuerzas</strong> (huelga, manifestación) para paliar su falta de legitimidad”. El apoyo social que se atribuye la candidata de ultraderecha, <em>colándose</em> en el hueco que han dejado las divisiones, los silencios y los cálculos de la izquierda radical, evidentemente no es más que una impostura, parecida a aquella gracias a la cual los nacionalsocialistas, en los años 30, se aprovecharon de las fisuras de las izquierdas socialistas y comunistas para unir a la clase obrera alemana en beneficio propio, antes de destruir sistemáticamente su movimiento social, sus organizaciones y sus sindicatos.</p><p>Ese es el desafío del 7 de mayo, frente al que no tenemos otra alternativa que votar a Emmanuel Macron. Sobre todo porque el <strong>accidente electoral</strong> es más posible que nunca: es posible el ascenso al poder de una fuerza puramente antidemocrática fruto de unas elecciones democráticas. Basta con que se produzca un <strong>fuerte trasvase de votos de derechas a Le Pen</strong> y que se dé una importante movilización de la extrema derecha –unido a una desmovilización del electorado de izquierdas,  por el enfado, la división o el hastio, contribuyendo con ello a la abstención en detrimento de Emmanuel Macron– para que gane la candidata del Frente Nacional.</p><p>Decir que este riesgo existe <strong>no es un chantaje al voto útil</strong>, más bien supone comprometerse con la vía de una reconstrucción lúcida y con una unión significativa de las fuerzas de emancipación, en contra de las renuncias, de las pérdidas y de las confusiones que, desde hace mucho tiempo, benefician al Frente Nacional. Porque <strong>no podemos seguir contentándonos con las palabras y conformarnos con sentirnos enfadados</strong>: nos enfrentamos a un desastre político cuyos responsables son numerosos, en una especie de carrera al abismo donde los <strong>bomberos pirómanos</strong>, de derechas y de izquierdas, representan desde hace mucho tiempo el papel principal, a los que se les han unido en la recta final los <strong>aprendices de brujo</strong>, todos, más o menos, cegados por sus aventuras personales hasta el punto de olvidar que tienen una visión corta al no construir nada duradero, si lo comparamos con la cultura democrática que compartimos.</p><p>Decir que estábamos avisados es decir poco. En enero de 2015, en una obra colectiva en la que Mediapart hacía balance de los primeros años del quinquenio de Hollande, escribíamos: “Francia está a merced de un accidente histórico: la elección como presidenta de la República, en 2017, de una dirigente de ultraderechas, Marine Le Pen. No se trata de ni un pronóstico ni de una previsión, ni mucho menos de una apuesta. Se trata simple y llanamente de un análisis frío de la magnitud sin precedentes de la crisis de representación política, de la <strong>desvitalización de nuestra democracia</strong>, del agotamiento de los proyectos tanto en el seno de la derecha republicana como de las izquierdas de Gobierno o radical. Sí, este importante desbarajuste político hace posible el accidente electoral”.</p><p><strong>Bomberos pirómanos y aprendices de brujo</strong></p><p>Hasta ahora. Desgraciadamente, nuestras advertencias apenas fueron escuchadas. Claro que nunca habríamos imaginado hasta qué punto esta campaña presidencial, en la que nada ha sucedido como preveían editorialistas, expertos y analistas demoscópicos, iba a confirmar esta lucidez premonitoria. Una derecha hecha añicos, tras someterse a un candidato descalificado moralmente, que no ha dejado de radicalizar a su electorado, hasta el punto de que Alain Juppé también ha tenido que dar la voz de alarma del “no” frente al desastre. Una <strong>izquierda evanescente y dividida</strong>, incapaz de poner en práctica la menor iniciativa unitaria mientras que su partido ayer dominante, el PS, parece haber desaparecido. Por el contrario, una <strong>ultraderecha conquistadora y unida, ha impuesto su ritmo</strong> hasta marcar sistemáticamente y con eficacia la agenda entre las dos vueltas electorales. Pero, enfrente de ella, se sitúa una <strong>izquierda radical paralizada </strong>–hasta su advertencia del pasado 30 de abril– por la repentina falta de pedagogía antifascista de su portavoz de facto, cuyo movimiento, Francia Insumisa se encuentra desde entonces sumido en el desconcierto, la confusión y la duda. Y un candidato “de derechas y de izquierdas” como le gusta definirse, que no consigue ver la gravedad del momento, creyéndose vencedor cual jugador en un casino que se lo hubiese llevado todo en un lanzamiento de dados.</p><p><strong>“Quien siembra vientos recoge tempestades”</strong>, dice un refrán con el que se hace hincapié en que, inevitablemente, sufrimos las consecuencias de nuestros propios actos. Los primeros responsables de este desastre son los bomberos pirómanos que, hace muchos años, han agotado la agenda y el imaginario ideológicos del Frente Nacional fingiendo reducirlo cuando, en realidad, no hacen otra cosa que reforzarlo. Son de derechas y de izquierdas. En 2002, Jacques Chirac no hizo nada con las elecciones que ganó... que no fuese recuperar a Nicolas Sarkozy para el juego político nacional. En 2005, Sarkozy, lo mismo que François Hollande, pisotearon con alegría el <em>no</em> mayoritario al Tratado Constitucional Europeo, dando la mano a su versión retrógrada, de repliegue y de exclusión, en lugar de a su exigencia democrática y social.</p><p>En 2007, Nicolas Sarkozy se apresuró a legitimar las <strong>obsesiones identitarias del Frente Nacional</strong> con la creación de un Ministerio de Identidad Nacional y de Inmigración, cuyo primer titular fue un tránsfuga socialista. En 2012, Hollande, elegido gracias a la dinámica del rechazo de una Presidencia marcada por la brutalidad y la estigmatización, no sólo no hizo nada sino que optó por tomar el mismo camino de regresión y de ceguera con la promoción de Manuel Valls, encarnación de una <strong>huida hacia adelante</strong> –una perdición, a decir verdad– autoritaria, identitaria y marcada por la desigualdad. Todos estos profesionales de una política alejada de la realidad, encerrada en la burbuja económica y del Estado, no han querido ver las expectativas reales del país, basadas en la refundación democrática y en la urgencia social.</p><p>A la arrogancia de estos bomberos pirómanos hay que añadirle la inconsciencia de los aprendices de brujo, más preocupados por sí mismos mismos que por la gravedad del momento. El primero de ellos es Emmanuel Macron que, responsable del desafío republicano, se mostraba <strong>tibio y superficial</strong> al día siguiente de la primera vuelta. <strong>Ya es hora de que piense en contra de sí mismo</strong> ante el desafío que supone la segunda vuelta electoral frente a Le Pen. Ni el 23 de abril, ni el 7 de mayo, <strong>ni fue ni será propietario de los votos que lleven su nombre</strong> ni por razón ni por convicción. Si no comprende que estas elecciones van más allá, modificando sus planes y cambiando sus creencias, se dirige hacia el abismo, hoy y mañana. Pedir el voto para el candidato menos malo, ir detrás de una “mayoría presidencial”, pretender gobernar a golpe de <em>decretazo</em>, contentarse con la enésima ley de moralización, <strong>supone no entender la demanda democrática</strong> que reclama el país. Y si hay algo realmente en juego el 7 de mayo es hacerle entender, a continuación, que no es el depositario de una voluntad general.</p><p>Hay otro aprendiz de brujo, Jean-Luc Mélenchon, quien, como otros, podrían hacer plomo con el oro; ha transformado un innegable éxito colectivo –la plataforma Francia Insumisa se ha puesto al frente de la izquierda, muy por delante del PS– en una <strong>derrota personal</strong>. Con la recopilación de numerosas ideas y de experiencias, con Mediapart como encrucijada desde 2008, su formidable campaña y el programa que la vertebró ahora chocan con los límites, los defectos y las ambigüedades de su práctica política. El <strong>sectarismo, la exclusividad, la intolerancia</strong> nunca han servido a los ideales de la emancipación, de la igualdad y de la fraternidad. No hay, en la izquierda, dueños de la <em>cruz verdadera</em>, <strong>legitimados para excomulgar a quien les contradiga o a los disidentes</strong>. El éxito de Mélenchon no será más que una ilusión sin futuro si no tiene en cuenta la relación de fuerza global, profundamente desfavorable a una izquierda hoy más dividida y más minoritaria que nunca. Y si no consiente participar en su reconstrucción en el diálogo con el resto de integrantes.</p><p>Es lo que, hace mucho tiempo, en los años 30, León Trotsky fue el único que explicó, con pedagogía, realismo y paciencia, cuando el <strong>sectarismo estalinista y las divisiones de izquierdas </strong>dejaron vía libre a las ultraderechas europeas. Hacer mención a él, como hizo Michel Brou en Mediapart –<strong>“Trotskty estaba dispuesto a aliarse con el diablo y con su abuela para parar el fascismo”</strong>–, no es una pose de iniciados, sino simplemente un recordatorio de los <strong>dolorosas enseñanzas de la Historia</strong>. “Si acusamos con razón a la socialdemocracia de haber dejado libre el camino del fascismo, nuestra tarea no debe consistir en acortar este camino al fascismo”, escribía este profeta sin armas en agosto de 1931. El texto se titula <em>Contra el nacionalcomunismo</em>, un recordatorio oportuno que, frente a los que predican el odio al otro y al extranjero, la autocomplacencia por el repliegue nacional no es un dique más, al contrario, es su trampolín.</p><p>En 1933, André Malraux coincidió con Trotsky, refugiado temporalmente en Saint-Palais, cerca de Royan: “Avanzaba la noche y el mar acariciaba nuevamente los rocas”, cuenta Malraux. Y, entonces el exjefe del Ejército rojo, asesinado siete años después por orden de Stalin, le confiaba esto que resume nuestro deber, tanto cívico como periodístico: <strong>“Lo importante es ver claro”</strong>. Ver claro, efectivamente, es decir, parafraseando otra vez a Trotsky, <strong>“liberar al hombre de todo lo que le impide ver”</strong>. _______________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_88552"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Decir 'no' al desastre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Elecciones presidenciales,Frente Nacional,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Macron y Le Pen se disputarán en una segunda vuelta la Presidencia francesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/macron-le-pen-disputaran-segunda-vuelta-presidencia-francesa_1_1139790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9819331c-f42e-4db3-86ba-7f121698fc9e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Macron y Le Pen se disputarán en una segunda vuelta la Presidencia francesa"></p><p>Los franceses han votado este domingo en unas <a href="http://www.infolibre.es/suplementos/elecciones_francia/0a00c_elecciones_francia.html" target="_blank">elecciones presidenciales</a> que servirán para pasar página a los cinco años de gobierno socialista. Francia volvió a verse sacudida el jueves por un <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/04/20/dos_policias_heridos_graves_por_tiroteo_los_campos_eliseos_64094_1022.html" target="_blank">atentado</a>, en esta ocasión en los Campos Elíseos, uno de los lugares más simbólicos y transitados de la capital. El ataque, reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico, añadió el penúltimo capítulo a la <strong>campaña electoral más convulsa y abierta</strong> de la historia reciente.</p><p>Más de <strong>45 millones de electores dentro del país y 1,3 millones en el extranjero</strong> están llamados a decidir quién quieren que suceda a François Hollande como inquilino del Elíseo. Con el actual presidente fuera de juego –un hecho inédito en la V República–, once aspirantes se disputan una presidencia que nadie tiene aún garantizada. infoLibre te cuenta el minuto a minuto de la jornada electoral:</p><p><strong>00.00 horas.</strong> <strong>Emmanuel Macron</strong> ha sobrepasado a Marine Le Pen con el 80 % del voto escrutado. El exministro de Economía obtiene el 23,24 % de los sufragios, frente al 22,79 % de la presidenta del Frente Nacional.</p><p><strong>23.10 horas. </strong>El presidente de Ciudadanos, <strong>Albert Rivera</strong>, ha recibido este domingo a partidarios de Emmanuel Macron en la sede madrileña del partido, y ha calificado la "victoria" del candidato del movimiento En Marche! a la presidencia de Francia como "una gran noticia para Europa" y "una dosis de sensatez y esperanza". Rivera se ha dirigido a los votantes franceses congregados en la sede de la calle Alcalá felicitándoles en su idioma, y destacando los resultados de Macron, que competirá con la ultraderechista Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales francesas. "<strong>Es una gran noticia para Francia pero también para Europa</strong>. Estamos contentos por vosotros y por todos los europeos, es esperanzador", ha dicho Rivera, comparando a la candidata del Frente Nacional con Donald Trump, pero también con la formación griega de izquierdas Syriza y con Podemos.</p><p><strong>23.00 horas.</strong> Marine Le Pen y Emmanuel Macron encabezan por ese orden las presidenciales francesas con el 71 % del voto escrutado. Le Pen obtiene el 23,3 % de los sufragios, frente al 22,98 % de Macron, a falta de que se cuente algo menos de un tercio de los votos, principalmente procedente de las grandes ciudades.</p><p><strong>22.30 horas. </strong><strong>Marine Le Pen</strong>, con el 24,3 %, y <strong>Emmanuel Macron</strong>, con el 22,2 %, encabezan las elecciones presidenciales con casi el 50 % del escrutinio. Con el recuento de 20 millones de papeletas de entre un cuerpo electoral de 47 millones, les siguen el conservador François Fillon, con el 19,6 % de los votos y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, con el 18,1 %. La tasa de participación, que aún no se divulgó oficialmente, se estima en el 78 %, ligeramente inferior a la del 2012.</p><p><strong>22.00 horas. </strong>El secretario general de Podemos, <strong>Pablo Iglesias</strong>, ha comparado al candidato a la presidencia de Francia por el movimiento En Marche!, Emmanuel Macron, con la candidata demócrata en la pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos, Hillary Clinton, y ha lamentado que el candidato izquierdista Jean-Luc Mélenchon no pueda disputar la segunda vuelta al "neofascismo" de Jean-Marie Le Pen, vencedora de los comicios de este domingo. "A la espera de lo que pase, apostar por Clinton/Macron (establishment) frente al neofascismo en lugar de Sanders/Mélenchon ya fue un fracaso", ha escrito Iglesias en su perfil de la red social de Twitter.</p><p>  </p><p> El líder de La France insoumise, Jean-Luc Melenchon.</p><p><strong>21.26 horas. </strong>El líder de Francia Insumisa, <strong>Jean-Luc Mélenchon</strong>, ha apelado a la "prudencia" tras la difusión de las primeras proyecciones relativas a la primera vuelta de las elecciones presidenciales, ya que "todavía no se conocen los resultados de las grandes ciudades". "No damos validez a los datos anunciados sobre la base de unos sondeos", ha escrito Mélenchon en su perfil de Facebook, desde donde ha reclamado "contención".  No obstante, el dirigente izquierdista ha lamentado que vayan a pasar a segunda vuelta dos candidatos que "aprueban y quieren prolongar las instituciones actuales", sin dar ninguna consigna a sus votantes, como sí han hecho por ejemplo el conservador François Fillon y el socialista Benoît Hamon. <strong>"Cada uno sabe cuál es su deber</strong>", ha dicho, en el marco de un discurso en el que ha recalcado que las "450.000 personas" que le han apoyado no lo hicieron para que se expresara "en su lugar". Por este motivo, ha anunciado la convocatoria de una consulta en Internet cuyos resultados se harán públicos.</p><p>  </p><p> Marine Le Pen, custodiada por sus guardaespaldas, tras intervenir esta noche para comentar los resultados.</p><p><strong>21.15 horas. </strong>La líder del Frente Nacional, <strong>Marine Le Pen</strong>, ha llamado a todos los "patriotas" a votar por ella en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, una "oportunidad histórica" a la que se presenta como "candidata del pueblo" y confiada de poder derrotar al "heredero" del actual presidente francés, François Hollande. "La primera etapa que debe llevar a los franceses al Elíseo está superada", ha dicho Le Pen, en una comparecencia ante sus seguidores en la que ha festejado su pase a la segunda vuelta del 7 de mayo. Repite así el éxito que ya logró su padre en el año 2002. La dirigente ultraderechista, que se contrapone a las "élites arrogantes", ha llamado a aprovechar una "oportunidad histórica" para consumar "la gran alternancia". Para Le Pen, los datos electorales demuestran que "el pueblo levanta la cabeza" frente a programas que promueven "la globalización salvaje".</p><p><strong>20.55 horas.</strong> El candidato de Los Republicanos a la Presidencia de Francia, <strong>François Fillon</strong>, ha reconocido su derrota electoral y ha pedido el voto para el exministro Emmanuel Macron de cara a la segunda vuelta, para <strong>contener el "extremismo"</strong> que representa la líder del Frente Nacional. "Os lo aseguro, el extremismo sólo puede traer desgracia y división a Francia", ha añadido.</p><p><strong>20.30 horas.</strong> El candidato del Partido Socialista,<strong> Benoît Hamon</strong>, ha reconocido su derrota y ha pedido el voto para Emmanuel Macron, de cara a la segunda vuelta del 7 de mayo. Hamon, que ganó contra pronóstico las primarias socialistas con un programa escorado a la izquierda, habría quedado en quinta posición en la votación de este domingo. Como él mismo ha reconocido, se trata de un castigo "histórico" para su partido. Para Hamon, el 7 de mayo habrá "una distinción clara entre un adversario político y <strong>una enemiga de la República</strong>". Por este motivo, ha llamado a votar por Macron y a "luchar de la forma más fuerte posible" contra Marine Le Pen y su partido, el Frente Nacional.</p><p>  </p><p> El candidato del Partido Socialista a la Presidencia de Francia, Benoît Hamon.</p><p><strong>20.00 horas.</strong> El líder del movimiento En marche!, <strong>Emmanuel Macron,</strong> y la dirigente del Frente Nacional, <strong>Marine Le Pen</strong>, pasarían a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas, según sondeos a pie de urna divulgados al cierre de los colegios. La encuesta de Ifop concede a Macron el 23,8 por ciento de los votos y a Le Pen el 21,6 por ciento, mientras que la firma Ipsos estima para el exministro de Educación un 24 por ciento de los sufragios, dos puntos por encima de su rival. Kantar Sofres Onepoint también coincide en situar a Macron y Le Pen en segunda vuelta, aunque en este caso ambos candidatos figuran empatados con un 23 por ciento de los votos. En cualquier caso todos los estudios dejan sin posibilidades al candidato de Los Republicanos, François Fillon, cuyos datos oscilan en el entorno del 20 por ciento. Por detrás, y a corta distancia, se situaría el líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Melenchon. La jornada de votación ha concluido a las 20.00 horas en algunas grandes ciudades, una hora más tarde que en la mayoría de las localidades. Con el cierre de los colegios se ha dado luz verde también a la difusión de sondeos y resultados oficiales. </p><p><strong>17.20 horas.</strong> Las primeras estimaciones de abstención para las primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas se mueven entre el 19%, según IFOP Fiducial, y el 22%, de acuerdo con Ipsos. Una tercera empresa, Harris Interactive, apunta a un 21,5%. De acuerdo con IFOP, se estima que la participación total alcanzará un 81%. Harris Interactive, por su parte, se queda en un 79,5%. Ipsos ofrece un 78%. El índice de abstención en la primera vuelta en 2012 fue de 20,52%, según los datos finales del Gobierno francés.</p><p><strong>17.03 horas.</strong> La participación en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas hasta las 17.00 horas es del <strong>69,42%</strong>, aproximadamente un punto menos (70,59%) que la registrada en 2012 a esta hora. Este porcentaje es menor que 73,87% registrado en 2007, pero superior al 58,45% de 2002, según los datos del Ministerio del Interior francés.</p><p><strong>16.25 horas.</strong> Los candidatos <strong>Emmanuel Macron y Marine Le Pen</strong> pasarían a la segunda vuelta con un 24% y un 22%, respectivamente, según los primeros sondeos a pie de urna recogidos por la cadena belga <a href="https://www.rtbf.be/" target="_blank">RTBF</a>, informa Europa Press. De acuerdo con estos sondeos, el candidato de Los Republicanos, el conservador <strong>François Fillon</strong>, habría recabado un 20,5%, por delante del izquierdista <strong>Jean-Luc Mélenchon</strong>, con un 18%.</p><p><strong>15.30 horas.</strong> Jean-Marie Le Pen, padre de la candidata Marine Le Pen, ha calificado de <strong>"metedura de pata"</strong> la falta de papeletas de su hija en los centros de votación en el extranjero. "La falta de papeletas de Marine para los franceses en el extranjero es una metedura de pata absolutamente lamentable", ha escrito Le Pen en su cuenta oficial de Twitter. Según ha explicado el consulado francés en Nueva York, la candidata presidencial no ha hecho los tramites necesarios para enviar sus papeletas validadas a los centros de votación en el extranjero. "Es imposible ofrecer un documento que no hemos recibido", ha indicado.</p><p>  </p><p><strong>12.29 horas.</strong> El líder izquierdista <strong>Jean-Luc Mélenchon</strong> ha ejercido su derecho al sufragio en un colegio electoral del décimo distrito de París, cerrando así el desfile de los cinco principales candidatos presidenciales para depositar sus papeletas en las urnas. El aspirante de Francia Insumisa se ha colado en las quinielas para la segunda vuelta en la última recta de la campaña electoral. Es la segunda vez que Mélenchon trata de llegar al Elíseo.</p><p><strong>12.00 horas.</strong> A mediodía la tasa de participación se situaba en el <strong>28,54%</strong>. El <a href="http://www.interieur.gouv.fr/" target="_blank">Ministerio de Interior</a> ha recordado en Twitter que en las anteriores elecciones presidenciales, las de 2012, en esta misma franja horaria era del 28,29% y en 2007, de un 31,21%. Hasta ahora, los sondeos vaticinaban una abstención récord para estos comicios, que podría situarse en torno al 30%, muy por encima de los porcentajes de intención de voto de los cuatro candidatos favoritos, quienes se sitúan en una horquilla de entre el 23 y el 19%, aproximadamente. Las elecciones presidenciales en Francia tradicionalmente movilizan a alrededor del 80% del electorado.</p><p><strong>11.45 horas.</strong> La candidata del partido ultraderechista Frente Nacional, <strong>Marine Le Pen</strong>, ha votado en Hénin-Beaumont, en Pas-de-Calais, rodeada de una nube de periodistas, según informa la prensa local. Le Pen lleva años de escalada popular que podrían alcanzar su punto álgido este domingo pasando como ganadora a la segunda vuelta electoral del 7 de mayo, cuando lo tendría más difícil porque se prevé una votación en bloque a quien sea su rival para frenar su eventual ascenso al Elíseo.</p><p><strong>11.30 horas.</strong> El centro de votación de Besaçon que había sido evacuado temporalmente por una falsa alarma provocada por un coche sospechoso, ha reabierto sus puertas. Los primeros votantes han dado la voz de alarma a las 9.30, cuando han visto a dos individuos salir con prisa de un vehículo que han dejado aparcado con el motor en marcha frente al colegio electoral. El coche, con matrículas falsas, habría sido robado.</p><p><strong>11.00 horas.</strong> El candidato independiente <strong>Emmanuel Macron</strong> ha votado en el colegio electoral de Touquet, en medio de una gran atención mediática que ha correspondido con una gran sonrisa, aparentemente relajado y acompañado de su mujer, Brigitte Trogneux. El aspirante de En Marche! es uno de los favoritos. Las encuestas indican que sería el elegido para competir contra la líder ultraderechista Marine Le Pen en la segunda vuelta, aunque el conservador François Fillon y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon podrían dar la sorpresa. A sus 39 años, podría convertirse en el presidente más joven de la V República, desbancando así a Valéry Giscard d'Estaing, que tenía 48 años cuando accedió al cargo, en 1974.</p><p><strong>10.15 horas. </strong>El presidente de Francia, <strong>François Hollande</strong>, ha votado en torno a las 10.15 en su colegio electoral de Tulle, pero, de acuerdo con los medios de comunicación franceses, volverá rápidamente a París para seguir desde la capital el desarrollo de estos comicios. El líder socialista llegó al Elíseo en 2012 tras imponerse a Nicolás Sarkozy, que aspiraba a la reelección. A pesar de las expectativas iniciales, la popularidad de Hollande no ha dejado de caer a causa, principalmente, de la gestión que ha hecho su Gobierno de la crisis económica. Es el primer jefe de Estado en el cargo que no opta a su reelección desde que se instauró la V República, en el año 1958.</p><p><strong>10.00 horas.</strong> El candidato socialista, <strong>Benoit Hamon</strong>, ha sido el primero de los grandes candidatos en depositar su voto en las urnas. Lo ha hecho en el colegio electoral de Trappes, en Yvelines, en el norte de Francia, según informa la prensa local. El ex ministro de François Hollande se impuso en las elecciones primarias del Partido Socialista pero la escasa popularidad del presidente le ha pasado factura hasta el punto de que los sondeos <strong>le sitúan en un lejano quinto puesto</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2017 10:12:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Elecciones en Francia: una campaña marcada por los casos de corrupción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/elecciones-francia-campana-marcada-casos-corrupcion_1_1139747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Se trata de un <strong>lamentable precedente.</strong> Por primera vez en la historia de la V República francesa, dos candidatos a las elecciones presidenciales –y no se trata de dos candidatos cualquiera– tienen asuntos pendientes con la Justicia. El pasado 10 de marzo, Marine Le Pen se negaba a acudir a la citación de los jueces de instrucción de París que pretendían imputarla en el caso de los <a href="http://www.lavozdegalicia.es/noticia/internacional/2015/03/09/parlamento-europeo-investiga-fraude-frente-nacional/00031425934733299830192.htm" target="_blank">trabajadores del Frente Nacional</a> pagados con fondos del Parlamento Europeo, igual que se había negado a presentarse ante la Policía Judicial el 22 de febrero. La candidata de la ultraderecha se amparó en la <strong>inmunidad de la que goza como diputada europea</strong> y pidió una tregua electoral, en un momento en que <strong>ella misma, su partido y personas de su entorno</strong> son investigados por la Justicia.</p><p>François Fillon, por su parte, fue <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/14/actualidad/1489502128_433559.html" target="_blank">imputado</a> el 14 de marzo –acusado de <strong>malversación de fondos públicos</strong>, complicidad y encubrimiento del fraude, complicidad y encubrimiento de apropiación indebida e incumplimiento de la ley de transparencia– tras lo cual, denunció lo que denominó “un asesinato político”, atacó a la Fiscalía Financiera y se negó a responder a las preguntas de los jueces de instrucción.</p><p>Existen sospechas fundadas de que Marine Le Pen y François Fillon <strong>pudieron cometer hechos punibles penalmente</strong>. Y, si uno de los dos resulta elegido en las urnas, gozaría de la <strong>inmunidad presidencial</strong> inherente al cargo, lo que conlleva la paralización de cualquier actuación penal o investigación en su contra durante el tiempo que dura el mandato (cinco años). También se convertiría, según recoge la Constitución, en <strong>“garante de la independencia de la autoridad judicial”</strong>.</p><p>En privado, algunos magistrados sufren pesadillas al imaginar que Marine Le Pen o François Fillon pueden asistir, con gesto de desdén o altivo, a la audiencia solemne de apertura del curso en la Corte de Casación, como Nicolas Sarkozy en la época de los “guisantes” [el expresidente conservador, en 2007, criticó la uniformidad de los magistrados, a los que comparó con los guisantes:<strong> “todos del mismo color, del mismo calibre, igual de insípidos”</strong>]. “No comprendo cómo algunos colegas pueden votar a un candidato deshonesto”, confiesa un magistrado especializado en asuntos financieros y que teme por sus condiciones laborales en caso de que se confirmase lo peor. Porque cualquiera de los dos candidatos, ahora que saben que tendrán que vérselas con la Justicia, han anunciado de forma más o menos velada, <strong>su intención de reformar la Justicia </strong>o de arreglar cuentas, en caso de que consigan acceder al Elíseo.</p><p>El 26 de febrero, Marine Le Pen declaró, con el objetivo de <strong>desacreditar las investigaciones</strong> que se ciernen sobre ella, que “la Justicia es una autoridad, no un poder; los magistrados están ahí para aplicar la ley, no para inventar o frustrar la voluntad del pueblo”.</p><p>La eurodiputada también <strong>agitó el fantasma de “un Gobierno de jueces”</strong> y se mostró amenazante. “Quiero decirle a los funcionarios, a quienes políticos contra las cuerdas les piden que utilicen los poderes del Estado para <strong>vigilar a sus rivales</strong>, organizar persecuciones, golpes bajos o intrigas de Estado, <strong>que eviten participar</strong> en derivas semejantes. En unas semanas, este Gobierno será barrido en las elecciones. Pero sus funcionarios, ellos, <strong>tendrán que asumir el peso de los métodos ilegales</strong>. Ellos ponen en juego su propia responsabilidad. <strong>El Estado que queremos será patriota</strong>”. Una salida de todo entre muchas otras, todas igual de virulentas.</p><p>En un tono algo más suave, el candidato de Los Republicanos (LR) François Fillon se ha presentado como la <strong>víctima de un complot mediático, político y judicial</strong>. “Presentaré todos los recursos necesarios para denunciar lo que ha pasado, pero lo haré cuando haya concluido la campaña y, si resulto elegido presidente de la República, <strong>pediré que se reforme la protección del secreto de instrucción</strong>. Que agentes del Estado violen la ley permanentemente es insoportable”, declaró el 19 de abril a <em>Le Parisien.</em> Las propuestas dirigidas a garantizar la independencia de la Justicia han desaparecido de su programa y hay voces en su entorno que reclaman que los magistrados pierdan el derecho a sindicarse.</p><p>Con esta <strong>campaña presidencial nociva</strong>, cuya primera vuelta se celebra este domingo 23 de abril, los magistrados –no son los únicos– tienen motivos para preocuparse por su profesión y por su futuro profesional, en caso de que Marine Le Pen o François Fillon accedan a la Presidencia del Gobierno. “Efectivamente es algo que nos preocupa”, confirma Virginie Duval, presidenta de la Unión Sindical de Magistrados (USM, moderada y mayoritaria) a <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre. “Tememos el <strong>control autoritario de las Fiscalías </strong>y que se <strong>presione a los magistrados</strong>, aunque sólo sea por teléfono. Al no haberse reformado el estatuto de la Fiscalía, pueden incluirse cambios o nombramientos de personas próximas al Gobierno, pasando por alto la opinión del Consejo Superior de la Magistratura”, dice Virginie Duval.</p><p>“La Fiscalía estaría entonces en la <strong>primera línea de las presiones políticas</strong>, pero también cabe pensar que se pueden criticar sistemáticamente las decisiones judiciales, por ejemplo en caso de que los jueces se negasen a expulsar a los extranjeros fichados” (uno de los deseos de Marine Le Pen). <em>Machacar</em> a los jueces, como hacía Nicolas Sarkozy, también es <strong>dañar la imagen de la Justicia</strong>.</p><p>La presidenta de la USM muestra asimismo su temer por que : “Si el nuevo Gobierno no quiere que la Justicia funcione, puede quitarle medios. <strong>Introducir recortes</strong> en gastos periciales y en los presupuestos de funcionamiento de los tribunales, no reforzar la Policía Judicial y los servicios de investigación, supone la forma más sencilla de que los casos político-financieros no salgan a la luz”. Igualmente Virginie Duval lamenta que ningún candidato haya hablado de la Justicia durante la campaña.</p><p>En el Sindicato de la Magistratura (SM, de izquierdas) comparten la preocupación. “En diversa medida, Le Pen y Fillon se encuentran en la lógica de la <strong>regresión</strong>: ataques a la independencia judicial, ataques al sindicalismo judicial, voluntad de controlar la Justicia; ambos candidatos son bastante transparentes en ese sentido”, dice Laurence Blisson, secretaria general del SM, en declaraciones a Mediapart. “Para la Justicia penal, estamos ante las viejas recetas en cuestiones de seguridad: más poderes a los agentes, régimen carcelario y, para Le Pen, más sanciones contra las personas extranjeras, lo que supondría una importante desigualdad”.</p><p>La secretaria general del SM manifiesta también su preocupación por las <strong>medidas del estado de emergencia</strong>, que podrían pasar a formar parte del derecho común, <strong>en</strong> <strong>detrimento de las libertades individuales</strong>; o incluso por la reforma “hipergestora” de los tribunales de instancia y la “destrucción” de la ordenanza de 1945 sobre los menores. Si, en un primer momento, el programa del FN era el que suscitaba más preocupación, la evolución del candidato del LR en las últimas semanas hace temer, según Blisson, “una forma de Gobierno donde la Justicia puede ser atacada a la hora de tratar a la gente de forma equitativa”).</p><p>El FO Magistrados, único sindicato que se desmarca, rechaza posicionarse. “No nos pronunciamos sobre los candidatos, ni como sindicalistas ni como magistrados”, declara Jean de Maillard, secretario general adjunto. “Los ciudadanos son los que tienen que pronunciarse. Los magistrados están ahí para aplicar la ley”, señala para apelar acto seguido al principio de la presunción de inocencia, que se aplica a los candidatos. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_88310"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Michel Deléan (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
      <media:title><![CDATA[Elecciones en Francia: una campaña marcada por los casos de corrupción]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,François Hollande,Jean-Luc Mélenchon,Elecciones presidenciales,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mélenchon, más cerca de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/melenchon-cerca-pasar-segunda-vuelta-presidenciales_1_1139595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f93c123-e9f8-4e34-b494-ede61d8af7ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mélenchon, más cerca de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales"></p><p>La ciudad de Dijon [este de Francia] acogió el martes el último gran mitin previsto antes de la celebración, el próximo domingo 23, de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. O, más bien, habría que decir los últimos mítines. Jean-Luc Mélenchon, candidato de la plataforma de izquierdas Francia Insumisa, decidió estar físicamente el martes en Dijon y, mediante hologramas, en las localidades de Nantes, Montpellier, Clermont-Ferrand, Nancy, Grenoble y Le Port (isla de La Reunión). El coste estimado del despliegue costó entre 800.000 euros y un millón de euros. A cinco días de la cita con las urnas, su equipo sonríe; una sonrisa, que<strong> la sombra que el terrorismo </strong><a href="https://www.nytimes.com/es/2017/04/18/francia-desarticula-un-atentado-contra-las-elecciones/" target="_blank">terrorismo</a>proyecta en este fin de campaña, apenas logra eclipsar. La dinámica de las últimas elecciones, que ha izado al <strong>candidato Mélenchon entre los aspirantes</strong> a pasar a la segunda vuelta, no parece haber decaído.</p><p>En Dijon, ocho mil personas llenaban la sala del recinto de exposiciones y los organizadores anunciaron que el resto de salas también están llenas. De modo que el número de personas que se habían dado cita ante el candidato, en persona o en forma de holograma, ascendió a 35.000. Además, en YouTube y en Facebook, cuando el candidato todavía no había hecho acto de presencia, casi 40.000 personas seguían la retransmisión.</p><p>Nada más dar comienzo el mitin, Jean-Luc Mélenchon quiso transmitir<strong> “su solidaridad”</strong> a sus “rivales”, en el punto de mira de “criminales insensatos”. “Nunca les daremos la satisfacción a los criminales de mostrarnos <strong>divididos</strong>, no nos impresionan”, desafió el candidato. Sin embargo, en modo alguno, al contrario, quiso dejar a un lado el debate (posteriormente, el Fiscal Antiterrorista informaría en rueda de prensa de que no hay evidencias que permitan concluir que un candidato determinado está en el punto de mira). “Multipliquemos entre nosotros las polémicas respetuosas, para demostrar que <strong>nada acabará con nuestra democracia</strong>”, añadió Mélenchon.</p><p>Y en torno a la <strong>democracia</strong> giró el mitin ahora que, según el candidato, “es posible que [él] pase a la segunda vuelta”. El candidato de Francia Insumisa –a quien la derecha y la prensa de derechas acusa de querer <strong>convertir a Francia en la Venezuela de Hugo Chávez</strong>, y a quien Hollande encuentra <strong>aires de dictador</strong>– pronunció durante hora y media un discurso tranquilizador. En primer lugar, agradeció el <a href="http://www.liberation.fr/elections-presidentielle-legislatives-2017/2017/04/18/pour-une-politique-economique-serieuse-et-a-la-hauteur-des-enjeux-votons-melenchon_1563456" target="_blank">artículo</a> que firman 130 economistas en el diario <em>Libération</em>, <strong>“130 potenciales ministros de Finanzas”</strong>. A continuación, defendió su programa echando mano de los análisis del FMI, del diario <em>Le Monde</em> –calificado de “gran periódico de centroderecha”– u de otros especialistas otros especialistas. Por último retomando el hilo de su programa desde el comienzo.</p><p>Para Jean-Luc Mélenchon, <strong>la madre de todas las batallas es la ecología</strong>. La amenaza del <strong>cambio climático</strong>, “que ha empezado”, y de la <strong>sexta gran extinción de las especies</strong> han evidenciado que “sólo hay un ecosistema compatible con la vida humana” y que este se encuentra “en peligro”. De esa constatación deriva, en palabras del candidato de Francia Insumisa, el resto de su programa, empezando por “el interés general humano, que corresponde al objetivo de armonía con la naturaleza”. Este interés general humano, en su opinión, hace insostenible que “el 1% de la población mundial, los más ricos, posean lo mismo que el 99% restante”. “Es escandaloso”, dijo en Dijon, generando gran revuelo entre los presentes.</p><p>A este “sistema intrínsecamente perverso y malo”, Jean-Luc Mélenchon enfrenta “otros valores: el <strong>altruismo y la cooperación entre los seres humanos y los pueblos</strong> en lugar de la competición y la guerra”. Sus rivales directos, Marine Le Pen, por el FN; François Fillon, candidato de Los Republicanos y Emmanuel Macron, de En Marcha, también fueron objeto de críticas. En primer lugar porque, como destacó Jean-Luc Mélenchon, ninguno de ellos “habla nunca de ecología”. “<strong>Es como si no supiesen en qué mundo viven. Sólo hablan de dinero</strong>”. Y, especialmente, porque sus propuestas van en contra de todo lo que él lleva defendiendo en estos 14 meses de campaña. Emmanuel Macron, en especial, fue vilipendiado por sus palabras <strong>sobre Uber y los camellos</strong>: El candidato de En Marcha sugirió que, para los que viven en barrios populares, <strong>es mejor trabajar para Uber que convertirse en camello</strong>. “Al señor Macron le digo que tendría que sopesar bien lo que dice, pensando en la gente que le escucha”, le reprochó el candidato de la Francia Insumisa. “Discriminaciones por razón de raza, hay muchas”, añadió después Mélenchon. “La República es una e indivisible”. Todavía refiriéndose a los barrios populares añadió: “La educación es una inversión, no un gasto”.</p><p>El candidato Mélenchon también dijo a propósito de Emmanuel Macron: “Este hombre que os dice: <strong>‘Quisiera que Francia sea como una start up’</strong><em>start up</em>. ¿Y qué más? No, Francia no es una <em>start up,</em> no es una empresa, es un pueblo”. “Soy el candidato de la igualdad y de la justicia social”, añadió en respuesta a una tribuna publicada en Le Monde el pasado 10 de abril. Para ello, Jean-Luc Mélenchon esbozó cómo cuenta llevar a cabo la creación de una asamblea constituyente y como desempeñará el ejercicio del poder.</p><p><strong>La mayoría será una mayoría insumisa</strong>, que se ha comprometido a respetar el programa. No tengo intención de organizar a mis propios contestarios”, explicó el candidato. “Los parlamentarios deben poner en marcha comisiones de investigación como, por ejemplo, sobre la venta de autopistas a precios irrisorios”, prosiguió.</p><p>Del Gobierno, Jean-Luc Mélenchon dijo que necesitará contar con pocos ministros para disponer, por el contrario, de “altos comisarios”, responsables de misiones bien precisas. “<strong>No estamos con no sé qué informe de un congreso, se trata de cambiar el país</strong>”, argumentó. “La democracia que reclamo no supone un problema para nosotros, al contrario, supone una ventaja. Francesas, franceses, estaríais <strong>llamados a las urnas</strong> cada vez que surja un problema importante”, añadió.</p><p>“Tenéis razón para estar contentos”, añadió el candidato. “Dicen que tenemos posibilidades de pasar a la segunda vuelta [...]. Las cosas se han hecho bien”, añadió acto seguido, antes de invitar a los presentes a corear: <strong>“Estamos ahí, somos Francia Insumisa”</strong>.</p><p>Se trataba del último mitin antes de la celebración de la primera vuelta electoral del domingo. Para este jueves, France 2 ya ha anunciado la participación de Jean-Luc Mélenchon en un programa al que acudirán todos los candidatos –intervendrán uno a continuación del otro, no habrá debate como tal–, aunque el equipo de Francia Insumisa, en el momento de escribir estas líneas, no había confirmado todavía la asistencia de su candidato. Para el viernes, los distintos grupos de apoyo tienen previsto ofrecer aperitivos a lo largo y ancho de Francia y que durarán “hasta la medianoche”, cuando se pondrá, oficialmente, punto final a la campaña: “Convencer, convencer, convencer”. En Dijon, a modo de último mensaje, Mélenchon anunciaba que <strong>el líder de Podemos es posible que le acompañase</strong>. Era el último mensaje europeo de un hombre al que <strong>acusan de querer romper Europa</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_38888"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Christophe Gueugneau (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Mélenchon, más cerca de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Doce razones que explican el auge del Frente Nacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/doce-razones-explican-auge-frente-nacional_1_1139527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d9e7f340-fe5a-4578-9686-10a329897067_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Doce razones que explican el auge del Frente Nacional"></p><p>Francia parece estar a punto de vivir una espeluznante novedad en su historia política: las urnas podrían confirmar en la primera vuelta de la elección presidencial, el 23 de abril, que el ultraderechista Frente Nacional es el primer partido del país. Los sondeos difundidos a mediados de marzo situaban a <a href="http://www.expansion.com/economia/politica/2017/02/20/58ab04aee5fdea38118b45c5.html" target="_blank">Marine Le Pen como ganadora de esta primera vuelta</a>, <strong>con un 27% de los votos</strong>, seguida de cerca por el centrista Emmanuel Macron y de lejos por François Fillon, Benoît Hamon y Jean-Luc Melenchon. Estos mismos sondeos predecían la victoria en la segunda vuelta, el 7 de mayo, de Macron frente a Le Pen, que recibiría entre el 40% y el 43% de las papeletas.</p><p>Las encuestas fallan, como bien sabemos, pero no tanto como para que no deba asumirse que más de un cuarto de los franceses –puede que hasta cuatro de cada 10- desean que Le Pen viva en el palacio del Elíseo. Cabe imaginar que les gustaría que, en sintonía con Donald Trump y la <a href="http://www.infolibre.es/noticias/tintalibre/2017/03/29/hijos_del_miedo_ira_63157_1042.html" target="_blank">demás parentela parda que vaya llegando al poder en países occidentales</a>, aplicara sin vacilaciones su programa contra los inmigrantes musulmanes, la Unión Europea y la globalización.</p><p>¿Cómo ha llegado Francia hasta aquí? ¿Por qué Marine Le Pen puede obtener esa primera posición en el tablero político del país identificado con el Siglo de las Luces, la revolución de 1789, la Comuna de París y Mayo del 68? En realidad no es tan difícil de comprender. Los hechos están a la vista de todos.</p><p><strong>1.- Francia siempre ha tenido ultraderecha</strong>. Cuando Jean-Marie Le Pen, el padre de Marine, ocupó en 1972 la presidencia del recién nacido Frente Nacional, recogía el testigo de una larga tradición ultraderechista. El antisemitismo del <em>affaire Dreyfus</em>, la Acción Francesa de Charles Maurras, el colaboracionismo con Hitler del régimen del mariscal Pétain y la defensa numantina de la <em>Algérie française</em> que terminó produciendo el terrorismo de la OAS, eran algunos de sus antecedentes. En su primera candidatura a la presidencia, en 1974, Le Pen sólo obtuvo el 0,73% de los sufragios; <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2002/04/22/actualidad/1019426402_850215.html" target="_blank">en 2002 dio la sorpresa al obtener el 17% y clasificarse para la final contra Jacques Chirac</a>.</p><p><strong>2.-</strong> <strong>Los inmigrantes, chivo expiatorio</strong>. Jean-Marie Le Pen comenzó a tener audiencia cuando, en los tres últimos lustros del siglo XX, centró su discurso en una idea tan falsa como eficaz para mentes simplonas: los inmigrantes eran los culpables de los problemas de las clases populares francesas en asuntos como el paro, los recortes en los servicios sociales y la inseguridad ciudadana. Frente a ello, proponía la fórmula de la “preferencia nacional” en empleo, alojamiento y prestaciones. El que la mayoría de los nuevos inmigrantes fueran originarios del Magreb le permitió ir sustituyendo su antisemitismo originario por la islamofobia. Esta sustitución, que le hizo más “presentable” en sociedad, sería completada por su hija Marine.</p><p><strong>3.- Un país con crisis de autoestima. </strong>Los franceses llevan tiempo angustiados por la disminución del peso de su país en la escena internacional. De Gaulle les devolvió la sensación de <em>grandeur</em>, pero de eso ya hace medio siglo. Desde entonces, Francia ha ido contando cada vez menos frente a los anglosajones y los asiáticos. La solución de las élites francesas fue convertir a su país en la locomotora de la construcción europea, aliada estrechamente con Alemania. Pero Alemania se hizo demasiado poderosa tras su reunificación. Ahora los franceses se sienten unos segundones incluso en la Unión Europea.</p><p><strong>4.-</strong> <strong>¿Y si Europa fuera el problema?</strong> Marine Le Pen heredó de Jean-Marie el liderazgo del Frente Nacional en enero de 2011. Quería sacar a ese partido de la marginación política, terminar con su imagen de fuerza diabólica a la que no cabía arrimarse bajo ninguna circunstancia. <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2015/08/20/55d61bf7ca4741f53a8b4595.html" target="_blank">Expulsó del Frente Nacional a su propio padre</a> por seguir negando la existencia del Holocausto. Rejuveneció su equipo dirigente, haciéndolo más atractivo para los franceses de 20, 30 o 40 años. Reforzó su aspecto de partido de camisa blanca, abandonando los elementos más chirriantes de la retórica e imaginería fascistas. Lo hizo más tolerante en cuestiones de sexualidad y formas de vida, consiguiendo ampliar su electorado, mujeres incluidas. Y señaló a la Unión Europea como el corsé exterior que ahoga a Francia.</p><p>En estos últimos años de crisis, millones de franceses han escuchado con interés el mensaje de Marine Le Pen: la Unión Europea es un <em>Titanic</em> que ya ha chocado contra el iceberg; en su seno no hay salvación posible. Lo mejor es recuperar la plena soberanía nacional abandonando el euro y cualquier cosa asociada con la bandera azul de estrellas amarillas. El Brexit y el advenimiento de Trump han reforzado la verosimilitud de ese mensaje.</p><p><strong>5.- Inmovilismo de las élites</strong>. <a href="http://elpais.com/diario/2005/05/30/internacional/1117404001_850215.html" target="_blank">El triunfo del Non </a>(54,6%) en el referéndum francés de 2005 sobre la Constitución Europea fue una potente señal de alarma. Pero las élites del centroizquierda y el centroderecha franceses hicieron oídos sordos, siguieron manteniendo la cantinela sobre las bondades de un modo de construcción europea que ahora es percibido como dañino por millones de sus supuestos beneficiarios. La prometida Europa social, humanitaria y solidaria ha terminado siendo capitalista a ultranza y cruel con los débiles, los que ya están dentro y los que llaman a sus puertas. Una Europa dura para los que viven de su trabajo e ideal para los que manejan el dinero.</p><p><strong>6.-</strong> <strong>El giro social de Marine</strong>. Quizá la principal diferencia de Marine Le Pen con su padre estriba en el giro social que le ha dado a la formación ultra. A Jean-Marie no se le escuchaban críticas al sistema capitalista, ni tan siquiera a su actual modelo neoliberal. Al contrario, él quería reducir el peso del Estado en la vida económica, rebajar los impuestos que, según decía, asfixiaban a las empresas, reformar una legislación laboral que calificaba de “rígida”, hacer el tipo de cosas que predicaban Reagan y Thatcher. Su hija, sin embargo, le zurra, al menos verbalmente, a la oligarquía financiera y empresarial y se proclama defensora de las conquistas sociales en peligro de extinción. Marine Le Pen habla de subirles los impuestos a las grandes empresas, garantizar el cobro de las pensiones, nacionalizar empresas estratégicas de la energía, el transporte y la banca, mantener el máximo de 35 horas semanales de trabajo, acabar con la reducción de efectivos en la función pública…</p><p><strong>7.-</strong><strong>El Estado nacional como solución</strong>. Jean-Richard Sulzer, consejero económico del Frente Nacional, explica así el giro socioeconómico del Frente Nacional: “Jean-Marie era ultraliberal como reacción al peso que tenía el comunismo, pero Marine ha vivido otros tiempos y cree en un Estado fuerte e intervencionista en el sentido <em>colbertiano</em>”. ¿Mero oportunismo electoral? ¿Recuperación de un discurso que ya empleó la ultraderecha en los años 1930 (el partido de Hitler se denominaba “nacional-socialista” y la Falange se uniformaba de azul por el mono de los obreros)? Lo cierto es que Marine ha ido conectando así con los sentimientos de franceses que se sienten vulnerables y abandonados, sectores de la población políticamente huérfanos tras la práctica desaparición del referente comunista y la aceptada resignación socialista de los males del siglo. El Frente Nacional ya es <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/04/15/actualidad/1492260817_098989.html" target="_blank">el partido preferido de los asalariados menos cualificados </a>nacidos después de 1975. Les ofrece un doble enemigo que odiar: el “traidor” capitalista local y el “pérfido” inmigrante magrebí.</p><p><strong>8.-</strong> <strong>Crítica a la globalización</strong>. El Frente Nacional obtiene buenos resultados en zonas de Francia que antaño tuvieron una importante actividad industrial o minera y que llevan lustros sufriendo cierres de empresas. Como Trump en Estados Unidos, Marine Le Pen explota el cabreo con las consecuencias negativas de la globalización en el empleo y las condiciones de vida de los trabajadores occidentales. Propone recuperar la soberanía monetaria y económica, imponer aranceles a competidores extranjeros desleales, penalizar a las empresas que trasladen sus actividades a terceros países, dar prioridad en la contratación al trabajador nacional frente al “fontanero polaco”.</p><p><strong>9.-</strong> <strong>Proteccionismo</strong>. Por interés propio o puro y simple conformismo, ni el centroderecha ni el centroizquierda franceses proponen hoy alternativas –ni tan siquiera paliativos- a los daños causados por la sacralización en el actual modelo de globalización de la libre circulación de capitales y mercancías. Por su parte, las fuerzas situadas a la izquierda del Partido Socialista se limitan a denunciarlos, pero sin proponer la adopción de tales o cuales medidas concretas. En este terreno, el Frente Nacional tiene una clara ventaja competitiva. Pide el restablecimiento de las fronteras para los productos fabricados en países que compitan deslealmente en materia de salarios, condiciones laborales y reglas medioambientales. Transmite la impresión de que sí tiene una fórmula: el regreso al proteccionismo.</p><p><strong>10.-</strong> <strong>Seducción de las clases medias</strong>. Como en el resto de Occidente, la crisis económica iniciada en 2007-2008 ha producido una enorme inseguridad en las clases medias francesas, cuando no las ha colocado al borde de la proletarización. El sentimiento despectivo con que este sector de la población contemplaba al Frente Nacional –cosa de obreros de las viejas fábricas del textil y el metal o de pequeños comerciantes que no saben modernizarse- se ha ido desvaneciendo. El Frente Nacional les plantea un discurso que opone la Francia de las víctimas de la mundialización –clases populares y medias- a la de las élites egoístas.</p><p><strong>11.-</strong> <strong>Islamofobia</strong>. Marine Le Pen acentuó el discurso islamófobo de su padre, lo que le permitió sintonizar con gente procedente de la izquierda, el laicismo y el feminismo. Francia tiene un problema cultural, predica. Si el euro mató al franco, la presencia de 6 millones de musulmanes va a conseguir que los campanarios de las iglesias terminen siendo sustituidos por minaretes y los <em>bistrots</em> por puestos de comida rápida <em>halal</em>. El Frente Nacional ya no dice tan sólo que los inmigrantes son la causa de muchos males, añade también que la religión musulmana es en sí misma un peligro. <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2015/11/14/la_violencia_islamista_golpea_paris_ataque_mutiple_sin_precedentes_40822_1022.html" target="_blank">Los atentados de Daesh </a>alimentan su discurso como el viento alimenta el fuego. La ultraderecha europea ha encontrado en la islamofobia un filón que hasta le permite la desfachatez de proclamarse defensora de la libertad.</p><p><strong>12.- De la protesta a la toma del poder</strong>. En tiempos de Jean-Marie Le Pen, el Frente Nacional era un partido de protesta. Ni tan siquiera sus dirigentes soñaban de veras con la conquista del poder, se contentaban con que sus soflamas contra la inmigración o a favor de penas mayores para los delincuentes tuvieran eco en los medios e influyeran en la agenda de los gobernantes de centroderecha o centroizquierda. Eso cambió con Marine. Ella enfiló el camino del Elíseo desde el primer momento. Sus seguidores –tradicionales o potenciales- empezaron a preguntarse por qué no. El voto de contestación fue convirtiéndose en voto de adhesión. Ni las respuestas de Sarkozy ni las de Hollande lograban mitigar angustias y sufrimientos. La desconfianza respecto a las élites es tal en Francia que el Frente Nacional se ha convertido para millones en la esperanza de conseguir un verdadero cambio político, en la única experiencia que aún no se ha ensayado.</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de abril de </em>tintaLibre<em>. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Valenzuela]]></author>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/campana-electoral-francesa-preocupa-e-intriga-europa_1_1139560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6087887d-a9b6-4af4-b89c-0820ce76540f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa"></p><p>Expertos europeos desentrañan para <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, la campaña de las elecciones presidenciales francesas. En la Unión Europea, ¿hay expectativas o, quizás, desinterés ante los comicios, cuya primera vuelta se celebra este domingo 23 de abril? El <strong>papel de Europa en los debates</strong>, la <strong>tendencia prorrusa</strong> de muchos de los candidatos, incomprensión ante el <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/14/actualidad/1489502128_433559.html" target="_blank">caso Fillon</a>, temor ante el auge del Frente Nacional... La campaña francesa suscita dudas, pero también confirma tendencias electorales presentes ya en varios países europeos.</p><p><strong>Menos interés que en 2012</strong></p><p>En 2012, la candidatura de François Hollande generó muchas expectativas en el continente europeo. La izquierda esperaba que el <strong>candidato socialista se enfrentase a la austeridad </strong>vigente en Bruselas, preconizada por Alemania; que su elección favoreciera la <strong>construcción de una relación de fuerzas</strong> más favorable a los países del Sur de Europa, alcanzados de lleno por la crisis y por las restricciones presupuestarias continuas. En este punto como en tantos otros, <strong>el quinquenio de Hollande no ha respondido a las expectativas </strong>que creó su candidatura. La izquierda europea, decepcionada sin lugar a dudas, por las políticas erráticas del socialista, <strong>no parecen esperar gran cosa</strong> de estas elecciones de 2017.</p><p>Es el caso de Grecia. El pulso vivido en el verano de 2015 –por el que la Comisión Europea consiguió reconducir las políticas de austeridad, vigentes desde 2010, humillando de paso al Gobierno de Tsipras, que se había quedado muy solo en su tentativa por encontrar alternativas– ha <strong>anestesiado las esperanzas </strong>de cualquier reorientación de las políticas europeas. “Aunque parte de las élites del centro y de la derecha sigue subrayando el papel primordial de François Hollande, en el verano de 2015, en la permanencia de Grecia en la eurozona, <strong>la izquierda ve al presidente francés como el político que no ha conseguido sus objetivos</strong>”, explica Filippa Chatzistavrou, de la Universidad de Atenas. “La <strong>decepción</strong> es enorme, de ahí que no existan las expectativas despertadas en 2012”.</p><p>Para los griegos, precisa esta investigadora que trabaja en el ámbito de las Ciencias Políticas, “Francia sigue siendo el país que puede sacar a la Unión Europea de su <strong>inmovilismo</strong> y de su obsesión por la austeridad presupuestaria. El país mantiene una relación de amor-odio con Francia. Verla, a día de hoy, en un callejón sin salida es como enseñarle un espejo: <strong>los griegos ven en las elecciones francesas su propia muerte</strong>. Si Emmanuel Macron se alza con el triunfo, es evidente que trabajará con Angela Merkel y Martin Schulz [presidente del SPD, el partido socialdemócrata alemán] y asistiremos a una nueva alineación de Francia con Alemania”.</p><p>Algo parecido ocurre en Italia. Aunque en el país se mira mucho a París, es sobre todo a Berlín donde se dirigen todas las miradas. “La política europea va a depender en buena medida de lo que suceda en Alemania”, opina Alfio Mastropaolo, en alusión a las elecciones legislativas alemanas de septiembre de 2017. Este investigador italiano de la Universidad de Turín percibe “un cierto escepticismo en la prensa” de su país así como entre los conocedores de Francia. “Existe <strong>cierto desapego</strong>, que atribuyo a una forma de fatalismo: en lo sucesivo, podemos esperarnos a cualquier cosa, incluida la <strong>victoria de Marine Le Pen</strong>”.</p><p>No obstante, la clase política italiana no es completamente ajena a lo que sucede en Francia. A principios de marzo, el ex primer ministro del Partido Demócrata (PD) Matteo Renzi daba su apoyo oficial a Emmanuel Macron, empleando incluso la misma palabra clave <em>incammino</em> (<strong>en marcha</strong>) en sus mensajes publicados en las redes sociales. De hecho, los dos hombres comparten varios puntos en común: pertenecen a la misma generación, se presentan ambos como reformadores, proceden de entornos socialdemócratas y apuestan por la liberalización del mercado del trabajo. Sin embargo, Alfio Mastropaolo relativiza este acercamiento: “Matteo Renzi ha tomado partido por Macron porque siente que es el candidato ganador. Sólo piensa en su propia reelección; <strong>si le hubiese resultado útil, ¡habría llegar a apoyar a Donald Trump!</strong>”.</p><p>En otros puntos del continente, se han producido pocas declaraciones de apoyo, salvo en Alemania. Posicionamientos divergentes donde el SPD aparece dividido entre un Martin Schulz, oficialmente partidario de Hammon, y un Sigmar Gabriel proMacron –este último también cuenta con el respaldo del ministro de Finanzas, el conservador Wolfgang Schäuble–. “Europa, de manera general, está relativamente <strong>ausente de la campaña</strong>. Macron es el único que pone el acento en este aspecto. En cuanto a François Fillon, si no supiésemos que es proeuropeo, creeríamos que es hostil a la UE, ya que nunca habla de ella...”, dice el británico Sudhir Hazareesinghce, profesor de Historia Política en Oxford que ha centrado sus investigaciones en Francia.</p><p>Mélenchon en la misma categoría que Le Pen</p><p>Contrariamente a lo que se podía esperar tras la sorpresa del resultado del referéndum británico de junio pasado, el <em>brexit</em> finalmente no ha hecho acto de presencia en la campaña francesa. “Sólo Marine Le Pen habla de la cuestión”, dice Hazareesingh. “La presidenta del FN ve en ello una secuencia maravillosa: <strong>brexit, Trump y su propia victoria</strong><em>brexit</em>. Pero, en realidad, no insiste mucho en el asunto porque, como candidata franco- francesa, tampoco tiene interés en mostrar que <strong>se inspira en ejemplos extranjeros</strong>. Además, me parece que el rechazo de Europa no es fruto de una convicción profunda, como sucede con el caso de su padre, sino más bien de un <strong>posicionamiento oportunista</strong>”.</p><p>En los programas de los candidatos, hay puntos que sorprenden, por no decir que chocan, en países donde las preocupaciones son muy diferentes a las de Francia. “Si Fillon hubiese podido hablar más de su programa, habríamos podido advertir mejor la influencia <em>thatcheriana</em> en sus ideas”, destaca Sudhir Hazareesingh. “Asunto que habría sido bastante cómico para los británicos porque <strong>nadie en el Reino Unido reivindica hoy en día esta herencia</strong>, ¡tampoco en las filas conservadoras! David Cameron se ha distanciado de esa influencia y Theresa May aún más... Demuestra un retraso considerable por parte de François Fillon y nos deja estupefactos”.</p><p>En Bucarest, el investigador en el área de las Ciencias Políticas Alexandru Gussi, que dirige un seminario sobre la campaña electoral francesa, se refiere a la orientación en materia de<strong> política extranjera</strong>: “Los rumanos se encuentran impactados con el <strong>pasado comunista de Mélenchon</strong> y por su posición favorable a Putin; lo mismo que con la <strong>dimensión prorrusa de Fillon</strong>, candidato desconocido hasta la fecha. Eso hace que <strong>Mélenchon se vea como un candidato extremista</strong>. Los medios de comunicación rumanos lo meten en el mismo saco que a Marine Le Pen”. En otras partes de Europa central, en concreto en Polonia, las reacciones son similares: “Los medios de comunicación presentan a Mélenchon como el equivalente a Le Pen y poco más; el análisis que se hace carece de profundidad. En cuanto a Hamon, se le muestra como el candidato de la izquierda idealista, más <em>naïf</em> que malvado. Por último, el candidato Macron es al que se presenta de forma más favorable por su lado liberal y la visión muy estereotipada de la izquierda que mantienen las élites polacas. Para ellas, <strong>Macron es el representante del statu quo europeo</strong><em>statu quo</em>, mientras que Marine Le Pen es la revolucionaria”, dice el filósofo Michał Kozłowski.</p><p>El Gobierno ultraconservador de Varsovia mantiene una relación ambigua con el FN, según este profesor universitario polaco. “Su corazón está con Marine Le Pen, pero su razón les dice que hay que mantener una cierta distancia. De hecho, la derecha conservadora se encuentra, como sucede con el FN, en una clara contradicción; de un lado, mantiene el discurso más crítico con la UE y, por otro lado, realmente <strong>no desea su destrucción</strong> por el maná financiero que supone Bruselas”.</p><p>La decepción en el 'caso Fillon'</p><p>En el Reino Unido, las revelaciones sobre Fillon han producido un <strong>efecto deflagratorio</strong>. “Para los británicos, resulta incomprensible que Fillon siga siendo candidato. En el Reino Unido, su partido habría encontrado la forma de impedir que se presentara. Los editorialistas ingleses han llegado a decir que <strong>Fillon tendría que haberse retirado por sí mismo de la carrera presidencial</strong>, por el bien de su propio partido. La gente está muy sorprendida”.</p><p>“La ejemplaridad de Francia se resiente”, dice el investigador rumano alexandru Gussi. “El caso Fillon ha sido percibido en Rumanía como un <strong>escándalo que salpica a la clase política francesa</strong> en su conjunto”. En este país que se movilizó en masa, el invierno pasado, en contra de una ley dirigida a restringir la lucha contra la corrupción y donde, desde hace una quincena de años, la clase política ha pagado el coste de las operaciones <em>manos limpias</em>, un caso así no habría podido estallar. “Los diputados rumanos no pueden contratar a nadie de su familia, aunque ha habido un debate en ese sentido, para acabar con esa restricción”.</p><p>En Grecia, por el contrario, el <em>caso Fillon</em> no ha conmocionado tanto a los electores. “<strong>Los griegos están anestesiados por el nivel de corrupción</strong> de nuestro país. Sus representantes, que debían estar en prisión hace mucho tiempo ¡siguen en el Parlamento! Los medios de comunicación griegos han hablado mucho del caso, pero hay algo molesto en esta cobertura. Como si la corrupción en Francia no fuese más que Fillon, lo que ha eclipsado al Frente Nacional y a sus escándalos de financiación. Los griegos apenas saben nada al respecto”, dice Filippa Chatzistavrou.</p><p>Las preocupaciones frente a la progresión del FN</p><p>Para Italia, donde la ultraderecha –la Liga Norte– ya gobierna en dos regiones del norte del país (Lombardía y Venecia), el riesgo de que el destino de Francia quede en manos de una presidenta del FN se ve con <strong>enorme preocupación</strong>. “Entre dirigir una región y dirigir un país, hay una enorme diferencia”, dice el turinés Alfio Mastropaolo. “En Italia, la ultraderecha no tiene ninguna posibilidad ponerse al frente del Ejecutivo; en el sur no consigue cuajar”. Mastropaolo reclama prudencia a la hora de analizar el voto del FN entre las clases populares; en Italia, es precisamente en las regiones más ricas donde la ultraderecha ha avanzado... “Me parece que <strong>los medios de comunicación franceses amplifican el trasvase del voto comunista o socialista al FN</strong>. Es cierto que crece en el Norte, donde los partidos de izquierdas han desaparecido por completo, mientras que el Frente Nacional permanece muy activo, pero esta progresión no se observa en todas partes...”.</p><p>En Grecia, el auge del Frente Nacional también se observa con temor. Sin embargo, el país, considerablemente empobrecido por siete años de recesión, sólo se ha visto moderadamente atraído por los cantos de sirena de la ultraderecha. La organización neonazi Amanecer Dorado nunca ha obtenido más del 7% de los votos en los comicios. “Su carácter violento le impide progresar. Al contrario, la normalización de Marine Le Pen convierte al Frente Nacional en más atractivo para los electores, aunque conserva un núcleo neonazi. Es eso lo inquietante”, dice Filippa Chatzistavrou.</p><p>En Europa, se comparte la idea de que progresa una extrema derecha “normalizada”. El año pasado, en Austria, el candidato del FPÖ (Partido de la Libertad de Austria), en la segunda vuelta de las presidenciales, a punto estuvo de vencer. “Como Marine Le Pen, Norbert Hofer llevó al FPÖ un rostro nuevo, el de un hombre simpático, menos agresivo que sus predecesores”, dice Bernhard Widinger, investigador en el DÖW, el Centro de Archivos de la Resistencia Austriaca, un instituto de documentación y de investigación sobre la historia del nazismo y de la ultraderecha contemporánea. “Y como el FN, el partido austriaco ha hecho esfuerzos por acercarse a Israel para deshacerse, aparentemente, del molesto bagaje del <strong>antisemitismo</strong>. Los dos partidos están completamente alineados en dos asuntos clave: el islam y la Unión Europea, que se presentan como sus principales enemigos”.</p><p>Dicho esto, según el investigador en Ciencias Políticas, la progresión del candidato austriaco también se ha visto favorecido por la <strong>no existencia de cordón sanitario</strong><em>cordón sanitario</em><em>,</em> una diferencia fundamental con lo que sucede al otro lado de los Pirineos. “En Francia, en 2002, hubo manifestaciones y se votó a Chirac para <strong>anular a Le Pen</strong>. Aunque esta capacidad de reacción quizás se haya erosionado un poco y a pesar de que la hija sacará bastante mejor al juego que el padre, hay que decir que en Francia existe una tradición de oposición al FN. La formación ultraderechista nunca ha sido un socio de coalición, a diferencia del FPÖ, que sí lo ha sido en numerosas ocasiones”. La línea antiUE de Marine Le Pen además puede traerle fatales consecuencias, dice el investigador austriaco. Norbert Hofer, recuerda, acabó por poner sordina a su oposición a la Unión Europea en la recta final de la campaña, consciente del <strong>riesgo electoral</strong> que suponía en una Austria donde, pese a todo, el sentimiento euroescéptico iba viento en popa. “¡Hace falta un sentimiento antieuropeo muy fuerte para votar a alguien cuyo proyecto es destruir la UE! Me sorprendería mucho que una mayoría de franceses estén listos para correr el riesgo de dejar la UE y vote al Frente Nacional”.</p><p>Visto desde Alemania, donde el partido extremista AfD (Alternative für Deutschland) ya está presente en 11 parlamentos regionales de los 16 existentes, paradójicamente se percibe al FN más instalado en el panorama francés. Así lo cree al menos Michael Minkenberg, investigador en Ciencias Políticas en Francfort-sur-l’Oder. “Pese a su casi ausencia de la Asamblea Nacional, <strong>la antigüedad del Frente Nacional</strong>, su unidad y el hecho de que siempre ha contado con un fuerte liderazgo, todo ello hace que esté mucho más anclado en el sistema político”, analiza este especialista en la ultraderecha europea. “<strong>L’AfD, por contra, está más fragmentada</strong>. No es visible en el plan nacional y sufre problemas continuos de liderazgo. Al contrario que el FN, está en franco retroceso en la intención de voto desde hace varios meses”. Es verdad que el partido francés de ultraderecha preocupa al otro lado del Rin. “Pero no vamos a aplicar el modelo Trump en Francia porque las elecciones son completamente diferentes, son a dos vueltas. El miedo no es tanto que Le Pen se imponga en las elecciones cómo el modo en que sus debates emponzoñan el debate general. Lo mismo que Sarkozy había impuesto sus debates, la progresión de la ultraderecha cambia la naturaleza de los debates. Y para lo peor”.</p><p>Recomposiciones políticas comunes</p><p><strong>Desintegración del PS, hundimiento de los republicanos</strong>; la deriva de los partidos de gobierno tradicionales en esta campaña no es más que un nuevo episodio del <strong>final del bipartidismo</strong> en curso en el continente europeo. Grecia, España, Austria, Italia, Países Bajos ya están, cada uno con sus particularidades, en una fase similar de recomposición. En Austria, por primera vez desde la posguerra, ninguno de los dos partidos gubernamentales pasaban el año pasado a la segunda vuelta de las presidenciales. Electores austriacos y franceses tienen en común “un enorme descontento con los partidos en el poder”, dice Bernhard Weidinger. “La <strong>eliminación de los socialdemocrátas del SPÖ y de los conservadores del ÖVP</strong> en la primera vuelta fue un elemento revelador de la percepción que los austriacos tienen de su Gobierno. Dicho esto, las presidenciales en Austria son menos importantes que en Francia, el presidente tiene un papel bastante menor en nuestro sistema institucional. Estas elecciones sirve de catalizador a los electores. Me parece que en Francia se vota en las presidenciales con más información y más conciencia de las consecuencias de la decisión de cada uno”.</p><p>Que el voto sea más reflexionado o no, en cualquier caso, el PS aparece comprometido, el 23 de abril, a obtener un resultado históricamente bajo, que recuerda a la debacle del Partido Socialdemócrata neerlandés hace un mes. “Actualmente, en Europa, la socialdemocracia está debilitada electoralmente, pero se encuentra también <strong>sin proyecto político</strong> suficientemente distinto y sin vitalidad transformadora”, asegura el investigador griego Gerassimos Moschonas, quien ha realizado cálculos sobre los resultados electorales de 13 partidos socialdemócratas europeos desde los años 50. “En total, estos partidos han perdido de media casi un 35% de su apoyo electoral con relación a los años 1950. La contracción electoral es muy fuerte y alcanza su punto culminante en los años 2000-2017 porque la tendencia se agravó desde el comienzo de la crisis financiera, en 2008: en lugar de invertir la tendencia, la crisis económica agravó un importante cambio que duraba 40 años. Y los partidos socialdemócratas del sur europeo (España, Portugal, Grecia) perdieron el 44% de su fuerza electoral, si lo comparamos con los años 80”.</p><p>El Pasok griego encabeza este hundimiento, después se sitúa el PSOE, pero también los socialistas portugueses, que registran importantes pérdidas, aunque “resiste mejor”. Para este especialista en socialdemocracias europeas, “asistimos a una desestructuración electoral fundamental, profunda, que no se detiene. Las dificultades del PS se inscriben en este debilitamiento general”.</p><p>Sin estrategia ideológica</p><p>Gerassimos Moschonas, profesor en la Universidad Panteion de Atenas, considera que el candidato Hamon también presenta dos debilidades: “Lleva consigo –y, en parte, a su pesar– un <strong>mal balance de Gobierno</strong> y <strong>no ha sabido imponerse</strong> en una campaña electoral donde la personalización de la competición supone uno de los trazos más decisivos. Le falta, pese a la coherencia y de cierta solidez del personaje, el <strong>carisma personal</strong> que reclama el sistema semipresidencial francés. El problema de Benoît Hamon no es que sea demasiado de derechas: Mélenchon también está a la izquierda y no se puede decir que le perjudique. Encontramos un problema similar en el seno de los laboristas en el Reino Unido; del mismo modo que Jeremy Corbyn, pese a su talento, no es percibido –o no aún– como “premier ministrable”, <strong>Hamon no ha convencido lo suficiente</strong> como “presidenciable”. “No es una cuestión de programa, está relacionado con la ecuación personal del candidato”.</p><p>El investigador británico Sdhir Hazareesingh también se refiere al tándem Hamon-Corbyn: “La organización permanente del laborismo no apoya a Corbyn, del mismo modo que el aparato del PS hace lo mínimo con Hamon, mientras que este ha sido designado candidato a las primarias del partido. ¿Dónde están Arnaud Montebourg, Ségolène Royal... en los mítines? Nadie quiere mojarse”.</p><p>De ahí a predecir el final del PS... Quizás sería adelantar acontecimientos. “Hay que mirar a la Historia”, avanza, prudente, Gerassimos Moschonas. “A nivel europeo, <strong>la familia socialista se encuentra profundamente debilitada</strong> desde un punto de vista electoral, pero es la más estable desde un punto de vista organizacional. Es verdad que el Partido Socialista francés está en un momento muy difícil y que puede llevarle a la escisión. Es verdad, también, que las presidenciales siempre han sido un <strong>terreno que favorece la recomposición política</strong>. Pero la historia demuestra que el PS tiene capacidad de resiliencia organizacional. Hay varios escenarios posibles: el peor para el PS, que se produzca una escisión profunda, sólo es una posibilidad entre muchas otras”.</p><p>¿Los problemas del Partido Demócrata Italiano son premonitorios? El PD se quedaba este invierno sin su ala más a la izquierda, igual que en Grecia al ala izquierda de Syriza había dejado el partido de Tsipras, un año y medio. “Las divisiones en el seno del PD están vinculadas ante todo a <strong>historias personales</strong>”, precisa Alfio Mastropaolo. “La actitud de Matteo Renzi ha sido tremendamente brutal con la vieja guardia del partido y, paradójicamente, el electorado del PD permanece, de momento, fiel al partido en la intención de voto. Lo que tiene en común Italia y Francia es el nivel de indignación que se siente contra la clase política. Percibo un sentimiento de resistencia bastante difuso; si hay una oportunidad de resistencia en sus propias filas, vamos a cogerla, votando por ejemplo a la extrema izquierda cuando se es elector de izquierdas; si no existe, nos abstenemos”.</p><p>Revelador de las dificultades de las izquierdas</p><p>La campaña francesa afronta las mismas dificultades por las que atravesaron las diferentes izquierdas europeas. “Encuentro en los discursos de campaña la misma debilidad que en Syriza en 2015. Los candidatos críticos con la UE hacen como si fuese fácil volver a la mesa... En realidad, es muy difícil, cuando estamos en la oposición, encontrar alternativas viables a un modelo dominante. Veo ideas interesantes, como la <strong>renta universal</strong>, pero nada que pueda ser núcleo duro oficial para la izquierda”, dice Gerassimos Moschonas. Los socialdemócratas y la izquierda radical del continente se encuentran en un “triángulo infernal”, insiste Moschonas: “El del <strong>cambio sociológico</strong>, con la desestructuración de la clase obrera, de la globalización y de la UE. Los socialdemócratas han sido cómplices ellos mismos de la globalización neoliberal y Europa, por varias razones, se ha convertido en el centro mundial más importante del conservadurismo económico. La izquierda en su conjunto está atrapada en este triángulo histórico sin precedentes”.</p><p>“La falsa novedad de Macron”</p><p>La figura de Emmanuel Macron, aunque es totalmente nueva en el panorama francés como candidato sin partido, no resulta nueva en Europa. Formaciones similares a En Marcha han proliferado estos últimos años. En Grecia, To Potami (El Río) emergió en 2015 de los <strong>escombros de un bipartidismo</strong> que se encontraba en las últimas. Formado en torno a un personaje mediático, Stavros Theodorakis, que quiere encarnar un movimiento “ni derecha ni de izquierdas”, pero muy favorable a los intereses de las empresas –y esencialmente seguido por los medios económicos–, muy cubierto por los medios de comunicación, esta formación había obtenido el 6% de los votos en las legislativas de enero de 2015. “Actualmente no representa casa nada más en la opinión pública”, dice Filippa Chatzistavrouu. “El movimiento se ha desvanecido, lo que demuestra que un partido que no ha construido su base, que no tiene estrategia ideológica, no puede mantenerse. Es la novedad, el lado <em>showman</em> lo que hace que esto funcione al principio pero que se deshinche inmediatamente”.</p><p>El ejemplo griego da que pensar... “La principal diferencia con el francés es el hecho de que Macron ha llegado antes de la <strong>hecatombe</strong> mientras que To Potami ocupaba un <strong>vacío en un panorama ya apocalíptico</strong>. Las consecuencias es que En marcha aún puede camuflar durante cierto tiempo el hundimiento del PS: Macron puede defender esta idea quimérica de que no hay cambio grave, que la V República es todavía viable... Y esto puede molestar a la comprensión de la recomposición del juego político y ocultar la gran mutación en marcha”.</p><p>El personaje de Macron también le resulta familiar a Alexandru Gussi: “Macron, que en mi opinión supone un <strong>fenómeno de androginia política, </strong>en el sentido de que busca lo mejor, en su opinión, de la izquierda y de la derecha, tiene dos equivalentes en Rumanía. Su movimiento me parece próximo a la formación Unión para Salvar Rumanía, que obtuvo el 10% de los votos en las últimas legislativas. Es un <strong>partido sin identidad política</strong>, con gente que no formaba parte del sistema antes y que aún no se ha decidido entre izquierda o derecha. Pero el candidato francés hace pensar también en la figura de Dacian Cioloș, ex primer ministro y ex comisario europeo, <strong>tecnócrata</strong> cuyos discursos recuerdan mucho a los suyos. Como él, se encuentra en una situación ambigua: se presenta como una <strong>especie de antisistema</strong>, producido por el centro del juego político”. _______________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_73516"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Amélie Poinssot (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La campaña electoral francesa preocupa e intriga en Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Grecia,Italia,Pasok,PSOE,Reino Unido,François Hollande,Rumanía,Jean-Luc Mélenchon,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una activista de Femen se cuela en un mitin del Frente Nacional y arroja un ramo de flores a Le Pen al grito de "¡Falsa feminista!"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/activista-femen-cuela-mitin-frente-nacional-arroja-ramo-flores-le-pen-grito-falsa-feminista_1_1139538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Activistas de <strong>Femen</strong> interrumpieron en la noche del lunes un mitin en París de la candidata del Frente Nacional, <strong>Marine Le Pen.</strong> Ante un auditorio de unas 5.000 personas y después de que se produjeran incidentes a la entrada del acto entre entre partidarios y detractores del partido ultra, una activista logró subir al escenario, quitarse la camiseta y tirar un ramo de flores a Le Pen, que en ese momento estaba interviniendo. "Marine, falsa feminista", se le oyó decir según recogen medios franceses.</p><p>Mientras, otra de las activistas, <strong>lanzaba gritos desde el público</strong>. Ambas fueron arrastradas por el suelo por los servicios de seguridad del Frente Nacional hasta el exterior del recinto.</p><p>Durante su intervención, Le Pen insistió en sus soflamas xenófobas y aseguró que, si llega al Elíseo, impondrá una "<strong>moratoria a toda la inmigración ilegal</strong>". El mitin, uno de los centrales de la campaña, se inició ya con problemas de seguridad. Grupos de izquierda se enfrentaron a la Policía en el exterior y cargos del Frente Nacional, como el diputado Gilbert Collard, fueron rociados con líquidos.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[9b4c166e-6dc2-486e-b1fc-3b2b15e474f1]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Apr 2017 12:17:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
      <media:title><![CDATA[Una activista de Femen se cuela en un mitin del Frente Nacional y arroja un ramo de flores a Le Pen al grito de "¡Falsa feminista!"]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Femen,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Macron, el candidato desconocido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/macron-candidato-desconocido_1_1138851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>“Mi intención es convertirme en presidente”</strong>. El martes 28 de marzo, a 25 días de la primera vuelta de las elecciones francesas, el fundador del movimiento <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/En_Marcha" target="_blank">¡En Marcha!</a> convocó a la prensa. Emmanuel Macron tenía un mensaje claro que transmitir: es el “amo y señor del tiempo”. <strong>Su intención es “cambiar las costumbres y las caras”</strong>. No “aspira a ser un presidente de la IV República” que gobernaría con una mayoría de “circunstancias”. Además, también anunció que para ser candidato de ¡En Marcha! aquellos miembros que militan en otros partidos deberían dejarlos. De este modo no hay equívocos en cuanto a la posible <strong>“doble pertenencia”</strong> evocada hace dos meses.</p><p>La urgencia era evidente: Macron corría el riesgo de que las adhesiones a su candidatura se convirtiesen en una <strong>trampa</strong>. Todos los días hay nuevas figuras políticas que le dan su apoyo explícito. Algunas son de peso, como el ex primer ministro francés <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/03/29/58db5a6e468aebd3288b4688.html" target="_blank">Manuel Valls</a>, el actual ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian, el exalcalde de París <a href="http://www.huffingtonpost.fr/2017/03/08/bertrand-delanoe-annonce-son-soutien-a-emmanuel-macron-pour-lel/" target="_blank">Bertrand Delanoë</a> o el todavía presidente del Movimiento Demócrata (MoDem) François Bayrou. Pero otros, como Robert Hue o Alain Madelin, huelen a naftalina o al reciclaje de personalidades <em>carrozas</em> o <em>barrocas</em>; muy lejos de la<strong> imagen de “renovación” y de “alternancia”</strong> que cultiva Macron.</p><p>“No me fío de la agenda oculta de los políticos”, proclama Macron, quien asegura que: “Todos los apoyos son bienvenidos, pero <strong>ninguno me impedirá que introduzca reformas o que avance</strong>. Un apoyo vale un voto, no una investidura, ni una participación en la campaña, ni una modificación de nuestro programa”. Según varios medios de comunicación, estos mensajes de apoyo estaban dirigidos al ex primer ministro socialista Manuel Valls.</p><p><strong>“Convertirse en presidente”</strong>. En la recta final de campaña, ésa es la obsesión de Emmanuel Macron. Hace tres años, el influyente asesor del Elíseo, desconocido para el gran público, ni siquiera había sido nombrado ministro. De resultar elegido, este hombre de 39 años se convertiría en el presidente más joven de la V República, nueve años menor que Giscard d’Estaing cuando ganó en 1974.</p><p>En un panorama político hecho añicos, <strong>eclipsado por los casos de corrupción y perseguido por el Frente Nacional</strong>, el exministro de Economía está convencido de su buena estrella. Sin perder de vista los sondeos, Macron sabe, sin embargo, que su candidatura es frágil. Porque <strong>es joven</strong>, no tiene una imagen de hombre de Estado y su personalidad, sus relaciones y su patrimonio suscitan serias dudas. “¿Están dispuestos los franceses a darle las llaves del país? Esta es la cuestión capital”, teorizó ya hace meses su portavoz Benjamin Griveaux.</p><p>Según sus amigos, Macron debe “encarnar” las funciones de un presidente. Como sucede ya con ¡En Marcha!, esto pasa por una buena dosis de <em>storytelling</em>. A mediados de marzo, ya ejerció, de alguna manera, como presidente: durante una visita a una comisaría de la capital, en un discurso sobre la Justicia en Lille y durante el anuncio del establecimiento del servicio militar obligatorio durante un mes. En una entrevista en <em>Le Journal du Dimanche</em>, alabó sus propias cualidades: “Ya he demostrado mi <strong>liderazgo</strong>. Los analistas y los políticos estaban convencidos desde el primer día de que ¡En Marcha! era una <strong>aventura loca y aislada</strong>, después de que era <strong>una burbuja</strong> y, luego, consideraron que se trataba de una <strong>anomalía política</strong>. Los que expresan tales dudas probablemente no hubieran elegido a Valéry Giscard d’Estaing, que no tenía experiencia en labores presidenciales aunque había sido ministro de Economía y Finanzas [...]. Ni a Mitterrand en 1981, al que la derecha hacía los mismos reproches [el expresidente socialista fue antes ministro, de Justicia y de Interior]. O a François Hollande en 2012”.</p><p>El “favorito” para ser presidente, presente en todos los sondeos y gacetillas, oculta otro interrogante. Si resulta elegido el 7 de mayo, <strong>¿qué presidente será Macron? </strong>La pregunta, que no se le ha formulado mucho, no es una mera curiosidad para los lectores de prensa rosa. La V República ofrece tantas prerrogativas al jefe de Estado que su forma de gobernar, incluso su carácter, marca al país y marca la acción del Gobierno. El quinquenio (la vida política y el país entero) de Nicolas Sarkozy –hombre brutal, inquieto y que despierta pasiones y odio a partes iguales– estuvo marcado por la histeria. Hasta el punto de provocar rechazo. Un adepto a los resúmenes, como cuando era el secretario del Partido Socialista, François Hollande terminó siendo <em>engullido</em> por Hollande François, tachado a la vez de inactivo y de ser poco fiel a sus promesas.</p><p><strong>Macron promete la “renovación”</strong>, la “renovación democrática” o la “revolución”. Quiere <strong>reducir el número de parlamentarios</strong>, prohibir la acumulación de mandatos, revalorizar el Parlamento, impedir que los diputados condenados accedan a cargos. Seguro de que su personalidad es un punto a su favor, el mensaje central de su campaña (joven, moderno, “y de derechas y de izquierdas”, no es diputado) no ha incidido demasiado en su idea concreta del poder. Sin embargo, esta personalidad plantea algunas dudas. Y lo que parece indudable es que <strong>Emmanuel Macron sólo pensaría en él</strong>.</p><p>Socialistas de todas sensibilidades lamentaron la “aventura individual” de Macron cuando dejó el Gobierno para entrar en la carrera presidencial. Anne Hidalgo, alcaldesa de París, que apoyo a Benoît Hamon, dijo “no haber percibido en su trabajo diario ni una modernidad deslumbrante, ni una relación con la democracia que le inspirara confianza”. El primer ministro Bernand Cazeneuve, uno de los hombres de confianza de Hollande, no dudó en hablar de su <strong>“pasmosa inmadurez”</strong>. “En política no basta con prometer o hablar. Hay que cumplir lo prometido”. La política, afirma, no puede “reducirse a un <strong>ejercicio de seducción pura</strong>, hecho a base de portadas de revistas y de discursos sin proyecto”.</p><p>En el foro de Bercy del 19 de marzo, donde se apoyó públicamente a Benoît Hamon, la ex ministra de Justicia Christiane Taubira criticó a Emmanuel Macron, sin nombrarlo, tachándolo de candidato que <strong>piensa “transformar un programa en evento y confundir un proyecto con una biopic”</strong><em>biopic</em>. Macron atrae pero irrita. Por su descaro, sus <em>númeritos</em> de chico de buenos modales… Esa ambición devoradora que ni se molesta en ocultar. Es el <strong>candidato revelación de los comicios</strong>, como esas bolsas de contenido desconocido que se regala a los niños: el embalaje es atractivo, pero el interior puede ser decepcionante.</p><p>¿Reproches de envidia? Puede ser. Sin embargo, sucede que los que rodean a Macron también dudan en ocasiones. Como ese antiguo colaborador, decepcionado, que pide anonimato y que confiesa: “Tiene absoluta confianza en su destino personal. Hay en él una gran cantidad de desmesura. En el fondo, <strong>es muy monárquico</strong>”.</p><p><strong>El rey, ese “ausente”</strong></p><p><strong>¡En Marcha! es, sobre todo, Macron</strong>. Un partido con sus iniciales, cuyo lema está escrito con su puño y letra y que está al servicio de su ambición presidencial. El movimiento, que cuenta con 220.000 miembros, está <strong>descentralizado</strong> pero es moderadamente participativo. Unas 15 personas, en su mayoría jóvenes –“los mormones”, bromea un afiliado–, constituyen su guardia personal, que se dedica en cuerpo y alma al jefe.</p><p>Macron, que es muy exigente, quiere verlo y controlarlo todo. Lo consulta todo –por SMS o por mensajería instantánea– y pide opinión a varias personas, pero en su círculo de amigos, de representantes electos, compañeros de partido o empresarios, cuyos nombres guarda con celo. La <strong>transparencia</strong> no es una característica de una campaña, que sigue sin contar con un organigrama. Incluso el nombre de una gran parte de los “expertos” que han trabajado en su programa se mantienen en secreto. Oficialmente, porque muchos de ellos trabajan en la administración pública o porque no quieren mostrar su apoyo. Uno de ellos, Jean-Jacques Mourad, dimitió después de que una asociación revelara que existía conflicto de interés con el laboratorio Servier.</p><p>Cuando Mao Peninou, adjunto a la alcaldesa socialista de París, le anunció a su amigo Jean-Christophe Cambadélis su intención de unirse a Macron, el primer secretario del Partido Socialista galo le contestó: <strong>“Te vas a ver superado, incluso desestabilizado. A todo esto le falta deliberación colectiva”</strong>. Dos meses más tarde, Peninou, ex secretario nacional de afiliados del PS, ya tiene formado su juicio: “No es mentira”.</p><p>Varias personas que respaldan a Macron, tanto de izquierdas como de derechas, reconocen <em>off the record</em>, estar preocupados por su capacidad para “hacer grupo”. ¿Unos y otros han repetido durante meses que la formación era sólo una “burbuja”?<strong> “Puede ser bastante autócrata”</strong>, estima uno de sus primeros apoyos, que apunta que: “Si resulta elegido, le deberá su victoria única y exclusivamente a sí mismo”. “Es completamente nuevo, hay una especie de apuesta”, concede Mao Peninou:<strong> “Si gana las elecciones presidenciales, el lugar de discusión y de desarrollo colectivo será crucial”</strong>. Peninou ha apostado durante mucho tiempo, como Manuel Valls, por superar al Partido Socialista y construir una “casa común” de los progresistas y constituir así la columna vertebral de una posible mayoría.</p><p>Que no cunda el pánico, responden los allegados de Macron: esta <strong>verticalidad</strong> es ante todo preocupación por la eficacia de la campaña, necesariamente caótica en un partido que acaba de crearse. Al candidato le gusta sugerir que sería lo contrario a un presidente <em>new look</em>, una especie de CEO que controlaría el rumbo, no gestionaría todo sino que haría que sus ministros obtuvieran resultados.</p><p><strong>“Presidir no es gobernar”</strong>, explicó Macron a principios de marzo en una entrevista en RTL donde aseguró que “es el garante de nuestras instituciones, de la dignidad de la vida pública y el encargado de darle un rumbo al país. [...] El modo de Presidencia que pretendo desarrollar se centra en las <strong>prioridades</strong>, un área reservada y un gobierno que tendrá como tarea las responsabilidades políticas”.</p><p>En Talence, el 9 de marzo, afirmó que <strong>no creía en “la recuperación pensada desde arriba”</strong>. Los homenajes a la “sociedad civil” o las exhortaciones a “liberar las energías” salpican sus discursos. A menudo recuerda sus esfuerzos por llegar a un compromiso con la mayoría con respecto a la ley que lleva su nombre, que finalmente salió adelante gracias al artículo 49-3 [que permite aprobar una ley sin pasar por el Parlamento] impuesto por François Hollande y Manuel Valls. Fue en ese momento cuando varios de los diputados socialistas que lo apoyan, como Richard Ferrand, ahora secretario general de ¡En Marcha!, dicen que descubrieron su <strong>paciencia y su talento de negociador</strong>.</p><p>El exbanquero<strong> también ha decretado la desaparición omnipresidente</strong>. En Londres, el 21 de febrero, denunció un “sistema casi monárquico donde, normalmente, el que es presidente o el que quiere serlo dice ‘voy a investigar un plan o tal programa, éstas son mis prioridades, voy a explicarle lo que es bueno’”. Esa tarde, también afirmó que “el empresario [...] no es capaz, si dirige una empresa de automóviles, de ser tan bueno como su mejor ingeniero”. El martes 28 de marzo, en su cuartel general de campaña, incluso denunció la <strong>“hiperesponsabilidad” del jefe de Estado</strong>. Macron dice “querer acabar con un presidente de la República responsable de todo o la Sala de Apelaciones de los deseos de cada uno” y también <strong>quiere revalorizar el papel de los ministros</strong>, que quiere “que lleguen a una parte sustancial de la sociedad civil”.</p><p>Sin embargo, ciertas actitudes dejan divisar una relación con el poder más compleja: <strong>dominada, confusa e, incluso, megalómana</strong>.</p><p>Cuando todavía era ministro, el pasado 8 de mayo, durante un homenaje a Juana de Arco en Orleans, uno de los personajes a quien idolatra, Macron hiló una comparativa muy evidente entre él y la heroína quemada por los ingleses: “Juana de Arco rompe el sistema, ella cambia la injusticia que debía encerrarla”. Delante de la catedral de la ciudad gala aseguró también que “ella sabe que no nació para vivir, sino para intentar lo imposible. Juana de Arco era pastora pero se abrió un camino hasta el rey. Juana de Arco no es nadie pero lleva sobre sus hombros el <strong>deseo de progreso y de justicia para todo un pueblo</strong>. Esa mujer era un sueño loco, pero se impuso como una evidencia”.</p><p>En Lyon, el 4 de febrero, su discurso se parecía mucho al de un <strong>telepredicador</strong>. Al igual que en la entrevista concedida a <a href="http://www.lejdd.fr/Politique/Macron-La-politique-c-est-mystique-846614" target="_blank">Le Journal du dimanche</a>, la semana siguiente, en la que se desahogó con la relación entre la política y la religión, dejando titulares como <strong>“la política es mística"</strong>, su “poder carismático”, la “dimensión cristiana” de su compromiso, del que él “no reniega”.</p><p>Él mismo alimenta la ambigüedad. Cuando Hamon aboga por un tipo de presidente modesto y Mélenchon por una VI República, el exministro de Economía<strong> se adapta a las instituciones presidenciales de la V República</strong>.</p><p>Al contrario que François Hollande, no cree en el “presidente normal”. En la política francesa, <strong>echa de menos una figura “ausente”: la “figura de un rey”</strong> cuya muerte, piensa, “el pueblo francés no quiso”. “El periodo del Terror dejó un vacío emocional, imaginario, colectivo: el rey ya no está”, explicó en julio en el semanario <em>Le 1</em>, de su amigo y mentor empresarial Henry Hermand. “Hemos tratado de reinvertir ese vacío, de colocar otras figuras en él, durante las épocas napoleónicas y <em>gaullistas</em>. El resto del tiempo, la democracia francesa no copa ese vacío. Lo vemos bien con el <strong>constante cuestionamiento de la figura presidencial</strong> desde la salida del general De Gaulle. Después de él, la normalización de la figura presidencial ha vuelto a colocar un sillón vacío en el centro de la vida política. Sin embargo, lo que se espera del presidente de la República es que ocupe esta función”.</p><p>Presidencia 'gaullista-mitterraniana'</p><p>Este otoño, en la revista <em>Challenges</em>, aclaró esta idea: “Evidentemente, <strong>no creo que haya que restaurar la monarquía</strong>. Sin embargo, es absolutamente necesario <strong>inventar una nueva forma de autoridad democrática</strong> basada en un discurso de la razón, en un universo de símbolos, en un compromiso continuo de proyección futura, todo eso anclado en la Historia del país. La Presidencia y los compromisos no podrán construirse siguiendo la actualidad: sería sumirse en una <strong>especie de obsesión con la política</strong> que nunca define los términos y las condiciones de su propia eficacia. Una Presidencia basada en la anécdota, los acontecimientos y la reacción banaliza la función. Este tipo de presidencia no permite reconciliarse con el largo plazo y el discurso de la razón”.</p><p>Macron dijo que <strong>aspira a una “presidencia de tipo De Gaulle y Mitterrand”</strong>, con un jefe del Estado que dé muestras de una “capacidad de aprender, de enunciar un sentido y una <strong>dirección enraizada en la Historia del pueblo francés</strong>”. Retoma así la vieja idea de que la elección presidencial por sufragio universal, querida por De Gaulle, encarna “la relación entre un hombre, un proyecto y un pueblo”. Una forma también de establecer un paralelismo entre su estrategia de “adelantar” a los partidos tradicionales, a los que considera agotados, y la visión de De Gaulle de un presidente por encima de todas las partes, que “reconcilia” y “unifica”.</p><p>“Nuestras instituciones se han visto atrapadas durante años por los partidos políticos que han intentado rehacer las reglas”, explicaba en enero. “Ahora bien, las habían hecho un hombre que estaba tratando de liberarlas de la influencia de los partidos políticos”. ¿El mensaje subliminal? <strong>Macron se presenta claramente como heredero del hombre al que él llama “el General”</strong> y al que alude cada vez que puede.</p><p>El candidato de ¡En Marcha! <strong>tampoco es insensible a la figura del monarca republicano</strong>... incluso en sus aspectos más tradicionales. Si es elegido, Macron se ha comprometido a reabrir las cacerías presidenciales con las que acabó Nicolas Sarkozy. “No hay que estar avergonzado. Hay que verlas como elemento atractivo”, aseguró recientemente ante la asamblea general de la Federación de Cazadores de París: “Esto es algo que fascina en todas partes, representa la cultura francesa y es un punto de partida”. Incluso llegó a asegurar que iría de caza en compañía de los líderes extranjeros.</p><p>Muy cercano ahora a Macron, el exdirector del Crédit Lyonnais Jean Peyrelevade, también hombre de confianza de François Bayrou, crítica el “error de Emmanuel Macron”. “Todo apunta a que <strong>las elecciones presidenciales centrarán la confluencia milagrosa entre un hombre y su pueblo</strong>. Este relato es ficción, novela nacional, donde aflora la peligrosa idea del hombre providencial”, escribió en el periódico económico <em>Les Échos</em>, donde también explicó que “aparte del fundador de la V República, el propio general De Gaulle, que llegó al poder en condiciones muy particulares, todos los presidentes elegidos desde entonces eran, en el momento de la victoria, <strong>los campeones elegidos por un aparato de partido</strong>, lo que les permitió acto seguido contar con una mayoría legislativa”</p><p>Estas quejas las escucha a menudo Macron. Finge que no le importan. Los candidatos de ¡En Marcha! para las elecciones parlamentarias no se conocerán hasta después de los comicios presidenciales. Es una forma de no desalentar antes del gran momento. ¡En Marcha! cuenta con un censo de más 14.000, a menudo los <em>marchadores</em> más motivados.</p><p>Desde su sede de campaña, el 28 de marzo, Macron mostró su sorpresa al enterarse que “muchos responsables o analistas” creen que ¡En Marcha! <strong>“no tiene la capacidad para obtener una mayoría parlamentaria” </strong>en las elecciones legislativas del 11 y 18 de junio de 2017, un mes después de la segunda vuelta. Si resulta elegido, <strong>está convencido de que los franceses le darán “la capacidad de gobernar”</strong>. Sin embargo, Macron sabe que, incluso si gana las elecciones presidenciales, con una izquierda rota y un Frente Nacional fuerte, le será muy difícil disponer de una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Él mismo lo reconoció en Talence (Gironda, suroeste del país) a principios de marzo: “Nadie puede pretender gobernar mañana legislando con un solo partido. <strong>Actualmente nadie supera un 25% de intención de voto en los sondeos</strong>. Sólo podemos contar con el hecho mayoritario francés para coger el timón del país mañana haciendo <strong>verdaderos equilibrios y con un auténtico debate</strong>. Debemos construir una mayoría para el proyecto”.</p><p>Esta mayoría debería reunir a los “a los socialdemócratas, al ala moderada y progresista del PS, los radicales de la izquierda, los ecologistas razonables, el centro, el centro-derecha, Los Republicanos europeos y razonables y la derecha orleanista”. Esta mayoría estaría dirigida por un primer ministro, aunque no descarta que se trate de una mujer, que debería tener una “fuerte experiencia en la vida política, en el arte parlamentario y en la capacidad de gobernar”. Dependiendo de las leyes, él o ella podría llevar a cabo <strong>consensos interpartidarios</strong>, por los que apuesta Macron.</p><p>Macron aún no ha dado ningún nombre de posible <em>ministrable</em>. Por ahora, sólo se conocen los nombres de los que se convertirían en los <strong>pesos pesados de su gobierno</strong>. De hecho, el fundador de ¡En Marcha! no tiene ningún interés en entrar en detalles. Contrario a lo que dice, no es el único “amo y señor del tiempo”.</p><p>Si gana las presidenciales, habrá logrado <strong>el golpe del siglo</strong>. Pero todavía tendrá que apostar por la capacidad de ganar los comicios legislativos con aquellos a los que François Fillon llama (con “desprecio”, según Macron) sus <strong>“diputados de internet”</strong>. En caso de mayoría relativa, después deberá llegar a acuerdo en las leyes importantes con diputados que no serán de ¡En Marcha!.</p><p>Y si pierde, su <strong>gran sueño de una recomposición política</strong> desde el Elíseo se convertirá en humo. En cuestión de segundos. </p><p>_____________</p><p>  <strong>Traducción: Alba Precedo</strong></p><p><em>Leer el texto en francés: </em></p><p><span id="doc_81583"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathieu Magnaudeix (Mediapart)]]></author>
      <media:title><![CDATA[Macron, el candidato desconocido]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Francia,Mediapart,François Hollande,Nicolas Sarkozy,Elecciones presidenciales,PS Francia,Manuel Valls]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un sondeo apunta al candidato izquierdista Jean-Luc Mélenchon como el ganador del 'gran debate' en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/sondeo-apunta-candidato-izquierdista-jean-luc-melenchon-ganador-gran-debate-francia_1_1138980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0f080ea5-d53e-4e52-859e-c1527d6598d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un sondeo apunta al candidato izquierdista Jean-Luc Mélenchon como el ganador del 'gran debate' en Francia"></p><p>El candidato izquierdista <a href="http://www.infolibre.es/tags/personajes/jean_luc_melenchon.html" target="_blank">Jean-Luc Mélenchon</a> ha sido el más convincente del <em><strong>gran debate</strong></em> celebrado este martes por la noche en <a href="http://www.infolibre.es/tags/lugares/francia.html" target="_blank">Francia</a>, en el que <strong>han participado los once candidatos a las elecciones presidenciales del país</strong>, según un sondeo elaborado por la firma Elabe y recogido por Europa Press.</p><p>La encuesta, realizada para BFMTV, la misma cadena que ha retransmitido el debate, muestra que el líder del movimiento <em>La Francia Insumisa </em>se ha situado, con <strong>un 25% del apoyo de los telespectadores, incluso por delante del favorito de cara a las elecciones, Emmanuel Macron</strong>, que se queda cuatro puntos por detrás (21%).</p><p>En tercera posición <strong>se ha situado el republicano François Fillon, que ha sido elegido por un 15% de los espectadores. </strong>La ultraderechista Marine Le Pen, a quien las encuestas sitúan, junto a Macron, en la segunda vuelta de las elecciones, sólo ha convencido al 11% de los telespectadores.</p><p>En el otro lado de la balanza se encuentra <strong>Nathalie Arthaud, de la unión comunista Lucha Obrera</strong>, quien no ha logrado convencer a más que el 3%.</p><p>En cuanto al proyecto para gobernar el país, <strong>Macron ha recuperado la primera posición con un 23%</strong>, si bien le sigue de cerca Mélenchon, tan solo un punto por detrás. Otra vez en tercera posición se encuentra Fillon, con un 18%, y también en cuarta, Le Pen, con un 15%.</p><p>Más diferencia existe con respecto a quién consideran los telespectadores que tiene las <strong>cualidades necesarias para presidir Francia: Macron</strong>, con su plataforma <em>¡En Marcha!</em>,<strong> se coloca a la cabeza, con un 27% </strong>del respaldo de los seguidores del debate, mientras que Mélenchon se ubica segundo, con seis puntos menos.</p><p>A pesar de que los últimos sondeos dan como favoritos a Macron y Le Pen de cara a la cita electoral, que se celebra, en primera vuelta, el próximo 23 de abril, es necesario tener en cuenta que <strong>casi un 40% de los electores todavía no ha escogido a quien votará </strong>o si lo ha hecho, no es una opción definitiva.</p><p><strong>Un debate agotador</strong></p><p>El debate, según <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20170405/421456111581/debate-candidatos-presidencia-francia.html" target="_blank">los corresponsales que asistieron</a>, fue agotador, con<strong> poco tiempo y espacio para la réplica y la discusión</strong>, dado el elevado número de representantes políticos. Los momenos más tensos,<a href="http://www.elconfidencial.com/mundo/2017-04-05/elecciones-francia-debate-presidencial-11-candidatos_1361129/" target="_blank"> recoge El Confidencial</a>, fueron los relativos a las<strong> investigaciones por corrupción</strong> al conservador François Fillon y la ultraderechista Marine Le Pen. El primero, por otorgar empleos presuntamente ficticios a su familia; la segunda, por destinar supuestamente dinero del Europarlamento a su propio partido. El trostkista Philippe Poutou acusó a ambos políticos de "meter la mano en la caja" de los fondos públicos.</p><p>El candidato centrista Enmanuel Macron, favorito en las encuestas, atacó junto a Fillon los planes proteccionistas y contra el euro de Le Pen, asegurando el independiente que "el nacionalismo es la guerra", mientras que la dirigente del Frente Nacional apostó por un "proteccionismo inteligente" y por gravar a las empresas que contraten a extranjeros. Con respecto a europa, Mélenchon atacó no contra la idea del club comunitario, sino contra los tratados "que los gobiernos de Hollande y Sarkozy han firmado. <strong>En Bruselas deben saber que si no se cambian, Francia se irá</strong>", advirtió.</p><p>Macron, por su parte, defendió el panorama europeo asegurando que hay que pedir a Alemania que dialogue “sin tirarlo todo por la ventana”, al igual que el socialista Hamon, que se mostró esperanzado en "<strong>cambiar a Alemania"</strong> para que no construya su riqueza "sobre la pobreza de sus socios".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Apr 2017 08:04:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <title><![CDATA[Francia: un quinquenio marcado por los escándalos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/francia-quinquenio-marcado-escandalos_1_1138324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ada5ca41-59c7-4acc-902c-96307a0b36c2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Francia: un quinquenio marcado por los escándalos"></p><p>“Yo, presidente de la República, me aseguraré de que mi <strong>comportamiento sea ejemplar</strong> en todo momento”. Hace cinco años de eso. François Hollande estaba en campaña y prometía una <strong>ruptura moral y ética</strong> después del quinquenio de Nicolas Sarkozy. Es verdad que <strong>nunca ha estado en el punto de mira de la Justicia</strong> por ningún escándalo. Sin embargo, su legislatura se ha visto <strong>marcada por los escándalos</strong> que han salpicado a sus colaboradores, de las confesiones de Jérôme Cahuzac [exministro de Economía y Finanzas] a la dimisión el martes del ministro del Interior Bruno Le Roux.</p><p>La Fiscalía Nacional Financiera anunció el martes a última hora de la mañana la apertura de una investigación preliminar, a raíz de las revelaciones periodísticas difundidas en una televisión, por <strong>supuesta malversación de fondos públicos y ocultación</strong>. En ese momento, François Hollande recibía a Bruno Le Roux en el Palacio del Elíseo, en presencia del primer ministro Bernard Cazeneuve. A última hora del día, el ministro del Interior, cuya posición había pasado a ser insostenible, <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20170321/421068141878/bruno-le-roux-ministro-interior-francia-trabajos-ficticios.html" target="_blank">anunciaba su dimisión</a> para “preservar la acción de Gobierno”.</p><p>Según la información publicada por la periodista Valentine Oberti, las hijas de Bruno Le Roux, que en la actualidad tienen 20 y 23 años, firmaron respectivamente <strong>10 y 14 contratos temporales con su padre</strong> entre los años 2009 y 2016, primero cuando era diputado y después cuando presidió el Grupo Socialista en la Asamblea Nacional (hasta que fue nombrado ministro, el 6 de diciembre de 2016). Las jóvenes cobraron por ello <strong>hasta 55.000 euros</strong> de dinero público.</p><p>La “República ejemplar”, que se encontraba ya bastante <em>tocada</em>, recibía así un último <strong>golpe de gracia </strong>a un mes de las presidenciales, en un momento en que Hollande se halla inmerso en una gira de despedida después de haber renunciado a la reelección. Hasta el último momento, habrá tenido que enfrentarse a los <strong>errores</strong>, a las <strong>mentiras</strong>, a la <strong>falta de ética y de moral</strong>, y a los <strong>delitos</strong>, en ocasiones, de algunos de sus colegas de partido y de algunas personas de su entorno. Todos los encausados desde el comienzo del quinquenio han tenido que dimitir. Salvo uno, que sigue siendo miembro del Gobierno, el secretario de Estado <strong>Jean-Marie Le Guen</strong>.</p><p>La lista es larga. La encabeza un nombre, el más conocido, el del ministro de Economía y Finanzas que prometía luchar contra el fraude fiscal: <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/12/08/condenado_tres_anos_prision_por_fraude_blanqueo_exministro_frances_hacienda_cahuzac_58540_1022.html" target="_blank">Jérôme Cahuzac</a>. Las revelaciones de <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, en diciembre de 2012, no bastaron para convencer a François Hollande de que debía alejarse de él. Fue necesario esperar al 19 de marzo de 2013 para ver dimitir al ministro. A finales de 2016, el exdiputado era condenado a tres años de prisión firme y a cinco años de inhabilitación por fraude fiscal y blanqueo. Ha recurrido la sentencia.</p><p>A raíz de esas confesiones, hace cuatro años, el presidente de la República promovió varias textos de moralización de la vida política, que llevaron sobre todo a la creación de la <strong>Fiscalía Nacional Financiera</strong> (PNF) y de la <strong>Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública</strong> (HATVP, por sus siglas en francés), en el origen de varios de los escándalos siguientes, aunque la prensa también se ha dedicado a hacer el trabajo de investigación que le corresponde.</p><p>Es el caso, por ejemplo, de <strong>Yamina Benguigui</strong>, ministra delegada para la Francofonía al comienzo del quinquenio. El 31 de marzo de 2014, la HATVP inauguraba sus nuevas funciones llevando su caso ante la Justicia: sospechaba que Benguigui había ocultado, a sabiendas, en tres ocasiones cuando era ministra, las <strong>acciones que poseía de una empresa belga</strong>. El 27 de septiembre de 2016, Benguigui fue condenada en firme, tras recurrir, a un año de inhabilitación, dos meses de prisión con un periodo de libertad condicional y al pago de 5.000 euros por omisiones en sus declaraciones de intereses y patrimoniales.</p><p>El 17 de abril de 2014, en el epicentro de la tormenta se situaba uno de los asesores más próximos a François Hollande, <strong>Aquilino Morelle</strong>. Mediapart revelaba entonces los conflictos de intereses existentes con los laboratorios farmacéuticos cuando Morelle estaba en IGAS, la Inspección General de Asuntos Sociales, y su actitud en el Elíseo [llegó a cerrar un salón de un palacete público para que le lustraran los zapatos]. Al día siguiente, se vio obligado a dimitir. Aunque no ha sido condenado, si se demostró la existencia de un <strong>conflicto de intereses</strong>.</p><p>Días después, el 27 de junio, le llegaba el turno a un secretario de Estado, <strong>Jean-Marie Le Guen</strong>, en el punto de mira de la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Política. Entonces al frente de las relaciones con el Parlamento, este hombre próximo a Manuel Valls <strong>infravaloró en unos 700.000 euros sus propiedades inmobiliarias</strong>, ocultando a la Hacienda francesa durante varios años el importe real de las mismas. Mediapart dio a conocer entonces que, sólo correspondiente a 2013, las autoridades le reclamaban 50.000 euros en impuestos patrimoniales.</p><p>Desde entonces, también se ha visto cuestionado en un libro de los periodistas Georges Malbrunot y Christian Chesnot, titulado <em>Nos très chères émirs </em>[Nuestros bienqueridos emires]. El que fuera diputado de París está acusado de querer minimizar, a través de una agencia de comunicación, las declaraciones parlamentarias críticas hacia la petromonarquía. Una polémica vergonzosa, según Le Guen, quien dijo haber presentado una denuncia por difamación y que sigue en el Gobierno. En diciembre pasado, abandonó su cargo como encargado de las Relaciones con el Parlamento para mudarse al... Ministerio de Asuntos Exteriores, donde es el responsable de Desarrollo y de la Francofonía.</p><p><strong>“Ninguna protección para nadie”</strong></p><p>El 4 de septiembre de 2014, François Hollande y Manuel Valls acababan de remodelar el Gobierno: hizo entonces entrada un joven diputado prometedor, ascendido al Ministerio de Economía, <strong>Thomas Thévenoud</strong>. Pero, sólo se quedará unos días por <strong>haber omitido declarar sus ingresos en 2012 </strong>y por haberlo hecho con retraso durante varios años (2009, 2010, 2011 y 2013). En un libro publicado en marzo, se mostraba convencido de que le habían echado porque Mediapart tenía “su expediente fiscal íntegro” y se disponía a publicarlo. En cualquier caso, investigábamos sus omisiones. Thomas Thévenoud será juzgado por fraude fiscal el próximo 19 de abril, cuatro días antes de la primera vuelta de las presidenciales.</p><p>Dos años y medio después, el 21 de noviembre de 2014, alguien del entorno de François Hollande, <strong>Kader Arif</strong>, se veía obligado a dejar el Gobierno. La víspera, Mediapart había revelado que las oficinas del secretario de Estado de los Veteranos habían sido registradas días antes, en el marco de una investigación preliminar abierta en septiembre sobre los <strong>mercados públicos</strong> que el Consejo Regional de Mediodía-Pirineos había concedido <strong>a los padres de Kader Arif</strong>.</p><p>El entorno del presidente de la República todavía se vio sometido a una dura prueba el 3 de diciembre de 2014. Unos de sus asesores en el Elíseo, <strong>Faouzi Lamdaoui</strong>, tuvo que dimitir al deber comparecer ante el Tribunal Correccional de París por <strong>“falsificación y uso de documentación falsificada”, “abuso de bienes sociales” y “blanqueo y utilización indebida de bienes públicos”</strong>. Acusaciones relacionadas con la gestión de dos empresas con las que estaba vinculado antes de su llegada al Elíseo. En primera instancia, el proceso fue anulado pero la Fiscalía recurrió. La fecha del nuevo juicio ha sido retrasada por un nuevo embrollo relacionado con la desaparición de los documentos de la primera audiencia.</p><p>La lista se cierra, al menos de momento, con <strong>Bruno Le Roux</strong>, también hombre próximo a François Hollande desde hace muchos años, que se vio obligado a abandonar el Gobierno cuando apenas se cumplen cuatro meses desde que llegó al cargo.</p><p>En esta ocasión también el Elíseo podrá aducir que el presidente de la República no tiene nada que ver, que no estaba al corriente (es bastante inverosímil) y que antes del caso Fillon, nadie, o casi nadie, ponía objeciones a la práctica muy extendida de contratar a familiares en la Asamblea Nacional y en el Senado. François Hollande podrá recordar también que es el artífice de dos leyes de transparencia, a veces a pesar de su propio partido, y que nunca ha sido imputado directamente, hasta la fecha, en ningún caso. Sus amigos también podrán subrayar que los casos que afectan a Nicolas Sarkozy, François Fillon y el Frente Nacional de Marine Le Pen son más graves. Que no dimitieron de ninguna de sus funciones y que dos de ellos incluso son candidatos a las presidenciales.</p><p>En el libro <em>Un président ne devrait pas dire ça</em> [Un presidente no debería decir eso...], Hollande decía: “En primer lugar, no hay ningún entramado, ni de financiación política, ni electoral ni personal. En segundo lugar, no se protege a nadie. En tercer lugar, la Justicia y la prensa hacen su trabajo hasta el final. En cuarto lugar, cuando una persona es investigada por la Justicia, se le agradecen los servicios prestados”. Y añadía, para justificarse mejor: <strong>“Yo, presidente de la República, nunca he sido investigado... nunca he espiado a un juez, nunca le he pedido nada a un juez, nunca me ha financiado Libia...”</strong>.</p><p>Eso no quita para que todos estos casos permanezcan como una <strong>mancha indeleble</strong> en su quinquenio, dando una imagen de una clase política desconectada de la sociedad, a veces tan segura de sus privilegios que olvida distinguir dinero público y dinero privado. Estos escándalos recuerdan una evidencia: la “República ejemplar” no se decreta, sobre todo no desde el Elíseo, símbolo de una <strong>V República carbonizada</strong>. ____________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_1466"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Lénaïg Bredoux (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Francia: un quinquenio marcado por los escándalos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[François Hollande,Jérôme Cahuzac,Caso Cahuzac,PS Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres de cada cuatro franceses creen que Fillon debería haberse retirado tras su imputación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/tres-cuatro-franceses-creen-fillon-deberia-haberse-retirado-imputacion_1_1138132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/636c798b-015f-4d4c-af0d-9a0d828d7556_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres de cada cuatro franceses creen que Fillon debería haberse retirado tras su imputación"></p><p>El 75 por ciento de los franceses consideran que el exprimer ministro François Fillon <strong>debería haber renunciado a sus aspiraciones presidenciales</strong> tras haber sido <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/03/14/la_justicia_francesa_imputa_fillon_por_presunto_desvio_fondos_publicos_62501_1022.html" target="_blank">imputado formalmente</a> por varios delitos, entre ellos desvío de fondos públicos, por el escándalo de los supuesto empleos ficticios de su mujer.</p><p>La popularidad del candidato de Los Republicanos al Elíseo <strong>ha caído al mismo ritmo en que ha empeorado su perspectiva judicial</strong>. Esta semana ha sido imputado formalmente por un caso en el que se investiga si su mujer, Penelope Fillon, se embolsó de forma fraudulenta cientos de miles de euros gracias a contratos como asistente parlamentaria.</p><p>Un sondeo de la firma Odoxa para France Info que recoge Europa Press revela que tres de cada cuatro ciudadanos son partidarios de la dimisión de Fillon, algo que él ha descartado en varias ocasiones por considerar que <strong>todo forma parte de una persecución política</strong>. En una encuesta del tres de marzo, la proporción de quienes pedían su salida era del 70 por ciento y, un mes antes, del 61 por ciento.</p><p>El 78 por ciento dicen tener una mala opinión de Fillon, mientras que solo <strong>el 58 por ciento de los ciudadanos conservadores ven con buenos ojos al candidato</strong> de Los Republicanos. De hecho, casi nueve de cada diez franceses no creen en la honestidad de Fillon, mientras que el 76 por ciento no considera convincentes sus explicaciones.</p><p>La encuesta, elaborada a partir de 1.006 entrevistas, pone de manifiesto la creciente impopularidad de un candidato que <strong>ha pasado de figurar como favorito para las elecciones de abril y m</strong>ayo a aparecer tercero en intención de voto. Le superan la líder del Frente Nacional, <a href="http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2017/03/10/marine_pen_ultimo_recurso_los_mas_pobres_62199_1044.html" target="_blank">Marine Le Pen</a>, y el responsable del movimiento En Marche!, el exministro Emmanuel Macron.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Mar 2017 07:13:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tres de cada cuatro franceses creen que Fillon debería haberse retirado tras su imputación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Encuestas electorales,Francia,Elecciones,Frente Nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 'caso Fillon' y la deriva de las presidenciales francesas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/caso-fillon-deriva-presidenciales-francesas_1_1137566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/46f3c09f-5bbc-4133-b6aa-9f1bc97d90ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 'caso Fillon' y la deriva de las presidenciales francesas"></p><p>Las <strong>caricaturas</strong> tienen una virtud: al exagerar los rasgos, hacen que se vean mejor. Así las cosas, el <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/25/588861b646163f4b048b45ce.html" target="_blank">escándalo Fillon</a> alcanza cierta forma de perfección. Todo se concentra en él. Las pequeñas maniobras llevadas a cabo para <strong>transvasar el dinero público a su propio bolsillo</strong>; las fabulosas hipocresías que hacen maldecir y mentir en el mismo movimiento; los pánicos; los aduladores, los seguidores, los precursores, los valientes, los acongojados, las apelaciones al pueblos; los planes de comunicación que sacan de una chistera de domingo al <em>conejo</em> <em>Penélope</em>; los periodistas de investigación que revelan los hechos; los periodistas partidistas que se prestan a los chanchullos; los jueces que instruyen; los jueces a los que se acusa; las voces que hablan de complot, de conspiración, de golpe de estado, de guerra civil...</p><p>A la panoplia no le falta detalle: ni las maniobras diversas, ni las divagaciones, ni la invocación ritual al general De Gaulle. Asistimos al <strong>punto álgido de una deriva personal y colectiva</strong>. Nos habla de un hombre, de los que le apoyan, de los que le abandonan, de los que querrían estar con él, de los que querrían desconectarlo, pero también y, ante todo, del estado colectivo. <strong>De la naturaleza de las instituciones en Francia</strong>.</p><p>En este sistema, todo se reduce a una sola figura. Lo sabíamos ya, pero lo redescubrimos ahora con horror. El principio mismo de la elección del presidente por sufragio universal, que otorga <strong>enormes poderes</strong> a un hombre providencial, sin equilibrarlos con contrapoderes reales, estaba pensado para reforzar la potencia del político. Por el contrario, lo vacía de su sustancia.</p><p>El aforismo fundador del <em>gaullismo</em>, que habla del “rencuentro de un hombre y de un pueblo”, ha pasado a ser un <strong>simple llavero</strong> para los que ambicionan <strong>abrir las puertas del Elíseo</strong>. Durante el <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/25/588861b646163f4b048b45ce.html" target="_blank">pasado fin de semana</a>, los últimos apoyos de François Fillon no han dejado de adularlo. Este hombre, abandonado por los suyos, desenmascarado por la prensa, perseguido por la justicia, rechazado por la opinión, ha aludido continuamente a ese vínculo exclusivo que superaría al Poder Judicial, al Poder Legislativo y al Poder Ejecutivo.</p><p>Los defensores de François Fillon aseguran que el combate que libran no tiene que ver con un hombre, sino con un programa. Habría que tener <em>memoria de pez</em>, como le gusta decir a Jean-Luc Mélenchon, para creerse el argumento. Esta prevalencia exclusiva del programa forma parte también de la ficción presidencial en la que ha dejado de creer una parte creciente del electorado, de ahí la abstención registrada.</p><p>¿Cómo no recordar los debates de las primarias de la derecha? ¿Eran tan diferentes, en el fondo, los Fillon, Juppé, Sarkozy, Le Maire, Copé, Poisson, Kosciusko-Morizet? ¿Existía entre ellos algo más que matices o grados? Uno decía que sobraban 500.000 millones funcionarios y el otro, 300.000, pero los proyectos eran todos de inspiración liberal, por no decir <em>thatcherianos</em>. Y, finalmente, lo que distinguió a Fillon fue su anclaje a la derecha, cierto, pero antes de nada su <strong>pose moralista</strong> y las acusaciones sobre los errores de Nicolas Sarkozy o los diputados investigados.</p><p>La verdad es que la principal diferencia entre unos y otros, más allá del deseo de acabar con el <em>sarkozysmo</em>, era que uno tenía buen aspecto y el otro era un poco mayor. Eran <strong>intercambiables</strong> en el plano político y, si Fillon es imprescindible a día de hoy, lo es por sí mismo, en primer lugar, y por todos los que han apostado por él.</p><p>Así van las presidenciales en Francia: a fuerza de relegar en el pasado a los candidatos que llegaron a ser presidentes (Mitterrand en parte, Chirac más y Sarkozy y Hollande en su práctica totalidad), la idea misma de programa se ha agotado. La forma del candidato ha tomado el relevo. Se ha convertido en decisiva. Lo que importa, en el <em>show</em> presidencial, no son las letras de la canción, sino el <strong>nombre del cantante</strong> y el drama de la derecha, en 2017, no es que les falten solistas, sino que <strong>su cantante está ronco</strong>.</p><p>Por encima de lo que pase en la derecha, que un caso como los <strong>supuestos empleos ficticios de Penelope Fillon</strong> haya pasado a ser un asunto de Estado dice mucho del agotamiento y de la concentración de nuestro sistema de representación. ¡Falta una sola persona y parece que es irremplazable!</p><p>Esta historia no desencadena ninguna conspiración, como quiere hacer ver su actor principal, sino que <strong>denuncia lo disparatado de un sistema que le sirve de tapadera</strong>. En cualquier democracia, el escándalo se habría disipado con el candidato, en un santiamén, y el partido habría elegido a otra personalidad. Acto seguido, después de la anécdota, se habría reanudado de inmediato el debate político.</p><p>En Francia no ha sido así. En Francia, la carrera presidencial <strong>escapa al funcionamiento normal de una república </strong>y de sus instituciones. <strong>El presidente, y ahora candidato elegido en primarias, hace exactamente lo que quiere</strong>. Importuna a los gendarmes y a la policía. Elegimos a un rey, cuya <strong>divinidad</strong> se basa en el vínculo imposible de comprobar “entre un hombre y un pueblo” y amén. Ahora bien, no se destituye a un rey sin correr el riesgo de sufrir una guerra de sucesión.</p><p>Y aquí es donde nos encontramos. Un noticia de sucesos se ha adueñado del debate político. Aún peor, este psicodrama de consecuencias potencialmente catastróficas no es más que la <strong>punta visible del iceberg instalado y general; </strong>la personalización extrema causa estragos y despolitiza la vida pública. Veamos el abanico existente de derecha a izquierda: la ultraderecha se disimula bajo el nombre de una mujer que finge ser menos Frente Nacional que Azul Marino(e). Emmanuel Macron califica su programa con una doble negación, ni derecha ni izquierda, y sólo innova en la edad. No es, como antiguamente, el hombre del destino, sino un joven providencial. A la izquierda, Jean-Luc Mélenchon por más que presente un programa elaborado, <strong>el debate siempre va a girar en torno a su carácter</strong>. Su fortaleza, como dicen sus militantes, es seguir siendo “Jean-Luc” y su debilidad, para sus detractores, es ser “Mélenchon”. En cuanto a Benoît Hamon, más allá de su renta universal, el debate se basa gira en torno a cualidades personales, con esta cuestión lacerante: ¿tiene las espaldas bastante anchas?</p><p>¿En qué <strong>estado se encuentra la política francesa</strong>, a cincuenta días de la celebración de la primera vuelta de las elecciones? Nadie lo sabe. Está <strong>omnipresente</strong> en las preocupaciones, pero no se la ve en el relato de las elecciones, lo que genera una angustia colectiva de la que se nutre la pyme Le Pen. En dos meses, alguien tendrá <strong>notables poderes</strong>, pero el <em>caso François Fillon</em> oculta esta realidad. Surfeando sobre la deriva de un sistema, François Fillon, símbolo de una malversación, ocupa la perspectiva y <strong>no está dispuesto a ceder el sitio</strong>. Y lo repitió este domingo en la televisión. _____________</p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_19096"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Mar 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Hubert Huertas (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El 'caso Fillon' y la deriva de las presidenciales francesas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,República]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Le Pen: un discurso único que termina calando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/le-pen-discurso-unico-termina-calando_1_1136356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ad747476-0105-4418-8d79-aeaf1b976139_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Le Pen: un discurso único que termina calando"></p><p>En el Frente Nacional, <strong>las campañas electorales se suceden y se parecen</strong>. Mientras que, tanto en la izquierda como en la derecha (y entre ambas), los candidatos a las presidenciales de 2017 tratan de reinventarse con <strong>anuncios efectistas</strong> (supresión de medio millón de funcionarios, en el caso de Fillon), propuestas inéditas (renta universal, en el caso de Hamon) o propuestas poco habituales (Macron), Marine Le Pen presenta una y otra vez el mismo programa, el mismo relato, las <strong>mismas cantinelas</strong>.</p><p>Su discurso de arranque de campaña, pronunciado en Lyon, el 5 de febrero, es un <strong>ejemplo de reciclaje</strong> digno de estudio, bastante ingenioso a veces, especialmente pernicioso y plagado de lugares comunes habituales en el Frente Nacional: crítica al “mundialismo” y a sus <strong>nocivas derivadas</strong> que a ojos del Frente Nacional son la Unión Europea y la inmigración, patriotismo integral, populismo identitario y garantías en materia de seguridad. ¿Y si la banalización del <em>lepenismo</em> fuese también fruto de esta <strong>estrategia machacona</strong> de repetición de los mismos temas, que terminan por parecer inofensivos, por lo repetitivo de unas fórmulas que, pese a todo, son inquietantes?</p><p>Porque si bien es verdad que Marine Le Pen a veces consigue sorprender en sus comparecencias dirigidas al gran público –por ejemplo cuando sorprendió a sus interlocutores al declarar el<strong> islam “compatible con la República”</strong> en septiembre de 2016–a sus simpatizantes les ofrece los discursos más esperados, los mismos por los que su padre ya cosechaba aplausos. Al escuchar a Marine Le Pen vociferar por enésima vez sus frases fetiches –“la seguridad primera de las libertades”, “dar la palabra al pueblo”, “la inmigración masiva, resorte del <em>dumping</em> social mundial”–, brota una gran sensación de <em>déjà-vu</em>.</p><p>Un<em> déjà vu</em> que se traducirá en <strong>cansancio</strong> para los analistas, en <strong>confirmación de opinión desfavorable </strong>para los opositores y en <strong>complicidad</strong> para la militancia. Pero para todos ellos, esta retórica basada en la reiteración engendra un sentimiento de reconocimiento que lleva a la <strong>banalización de las tesis del Frente Nacional</strong>: un reconocimiento que permite movilizar a los simpatizantes y ablandar, hasta el hastío, al resto.</p><p>Hasta el punto de hacer bajar la guardia a los analistas y a los periodistas, que buscan, por imperativo profesional, las <em>news</em>, la novedad. Veamos de nuevo qué pasó en el discurso de Lyon. Ese día, Marine Le Pen marcó todas las casillas de los grandes clásicos frentistas. Es fácil, ese discurso se parece a un ejercicio puramente estilístico de variación, donde reinan los <strong>estereotipos</strong>, que no dejan de ser menos falsos por le hecho de que se vengan repitiendo desde hace 30 años.</p><p>Todos los discursos de campaña de Jean-Marie Le Pen y de Marine Le Pen siguen el mismo formato: una <strong>introducción</strong> que permite entrar en materia y que <strong>dramatiza los desafíos </strong>y que paraliza al público con visiones apocalípticas; un <strong>diagnóstico catastrofista</strong> de los males que atenazan a Francia (en Lyon, como desde los 90, el “mundialismo” es la única causa”; una <strong>respuesta llena de brillo y de esperanza</strong> con un eslogan que chirría –“Francia aliviada” (1 de mayo de 2016), “Francia libre” (8 septiembre de 2016) o “revolución” (5 de febrero de 2017)–. Por último, una llamada a la unidad de los patriotas de todos los colores para escribir una nueva página, brillante, de la historia de Francia, bajo el <strong>liderazgo frentista</strong>.</p><p>El discurso de Lyon no se aparta de esta lógica argumentativa y viste esta estructura de lugares comunes perfectamente conocidos también. Dramatización de los desafíos: “Estas elecciones presidenciales <strong>no son como las otras</strong>; está en juego un debate crucial que compromete a nuestro país de manera fundamental”, anuncia Marine Le Pen, el tono grave. Y va más allá: “las presidenciales plantean nada menos que “una elección de civilización”, que precisa mediante toda una serie de interrogaciones angustiosas:<strong> “nuestros niños ¿vivirán en un país libre, independiente, democrático?</strong> [...] ¿Tendrán el mismo modo de vida que nosotros y que nuestros padres, previamente?”.</p><p>Primera falsedad: en realidad, sí, estas elecciones <em>son</em> como las otras, al menos en el sentido de que cada comicios, desde los 80, el FN los presenta como los últimos antes de que nos veamos sumidos en la barbarie. En 2007: “Estas elecciones de las que va a depender la supervivencia de Francia es un referendo solemne: sí o no, ¿están ustedes en contra del sistema de los tres cómplices del declive?”; 1988: “¿Existirá Francia en 2000?”. El problema de todo cambio de milenio, es que es continuamente termina siendo desmentido con el paso del tiempo, que sigue pasando sin hacer zozobrar a Francia en el caos.</p><p>Sigue el <strong>panorama apocalíptico</strong> del estado de Francia, que explica un único concepto: el “mundialismo”, que se desarrolla en dos pendientes simétricas e igualmente nefastas, el “mundialismo económico” y el “mundialismo yihadista”. El descubrimiento aquí es unificar bajo un mismo concepto, el “mundialismo”, estas dos “ideologías” que sin embargo se oponen a todo. Claro que la comparación tiene sus limitaciones... salvo en el discurso frentista, donde las semejanzas más superficiales bastan para justificar las generalizaciones más burdas.</p><p>Así, de estos dos “mundialismos” descritos como hermanos siameses, sus lógicas respectivas (si se acepta las premisas de la descripción)<strong> son antitéticas</strong>... lo que debe admitir la propia Marine Le Pen (“El mundialismo económico profesa el individualismo, el islamismo radical, el comunitarismo”), sin que ella saque conclusión alguna. Estos “dos totalitarismo” proceden del exterior, amenazan a la nación (financieramente, moralmente o físicamente): no hace falta más para que sean incluidos en el mismo concepto cajón de sastre de “mundialismo”, un neologismo tan elástico como exagerados son los argumentos para darle cuerpo.</p><p>Este espíritu de sistema, la ideología frentista se pliega a la complejidad de lo real, por más que haga caso omiso de cualquier matiz y se exonere de las cargas de la prueba, es de una gran eficacia retórica: nada sobresale, todo entra en las casillas del pensamiento frentista. Los individuos tienen identidades netas, puras y fijas: ellos o nosotros, extranjeros o franceses, sin mestizaje, sin identidades plurales, nada de “ambigüedad” (por esta razón el Frente Nacional quiere acabar con la doble nacionalidad). Lo real es sencillo, llano, claro, todo se explica, a cambio de una gran interferencia conceptual.</p><p><strong>Liberalismo económico</strong></p><p>Porque las palabras cambian de sentido en boca de Marine Le Pen. Así sucede con el “islamismo”, que también pasa a ser un concepto elástico. En resumen, ¿acaso dicha palabra no engloba a todo el islam “visible”? “El <strong>fundamentalismo islamista</strong> nos agrede en casa por el acoso calculado de las resistencias republicanas, por las exigencias incesantes, por las demandas de adaptaciones, que no son posibles, para nosotros, razonables y por tanto considerables”: ¿Acaso los menús sin cerdo de los comedores forman parte de las “adaptaciones razonables”?</p><p>¿El hecho de llevar velo en la universidad? El islamismo se manifiesta mediante el “velo integral o no” (por tanto, ¿cualquier velo pertenece al <strong>fundamentalismo islamista</strong>?), “por la solicitud de “salas de oración en las empresas”, “de oraciones en la calle” (¿todos los musulmanes que rezan en público por falta de espacio son islamistas?), “de las mezquitas catedrales” (¿hay que prohibir los lugares de culto musulmanes? ¿legislar la arquitectura al respecto?).</p><p>Marine Le Pen<strong> se cuida a la hora de redefinir la “libertad”</strong>, palabra clave más empleada junto con “pueblo” en su discurso. La libertad no es la “libertad del comercio, la libre circulación, la libre instalación” que invoca el “mundialismo económico” (entiéndase, el liberalismo globalizado). Ni la “libertad religiosa” “instrumentalizada” por el “fundamentalismo islamista”. No, la libertad tiene sus propios sinónimos en la lingua frentista.</p><p>La libertad es, en primer lugar, la “seguridad”, de ahí el “rearme”, que no es sólo moral, sino militar (“nos rearmaremos sin complejos”), policial, judicial, y se basa en nada menos que la afirmación de un “estado de guerra”. El estado de urgencia es para los alfeñiques. En la Francia de Marine Le Pen, los “dispositivos legales del estado de guerra” rigen la aplicación de las penas y enmarcan al derecho. En este marco, las medidas más coercitivas (ineficaces) ni siquiera deben ser justificadas:</p><p>- Los <strong>extranjeros </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ficha_S_(Francia)" target="_blank">fichados S </a>serán reconducidos a la frontera.</p><p>- Los <strong>binacionales</strong> fichados S perderán la nacionalidad francesa, por lo que la terminarán siendo deportados.</p><p>- Los <strong>franceses fichados S</strong> serán perseguidos por los servicios de inteligencia junto con el enemigo, por indignidad nacional</p><p>- Estado de derecho, presunción de inocencia, individualización de las penas, no estamos lejos de las “argucias jurídicas” de Nicolas Sarkozy, tras los atentados del verano de 2016, en el momento en que Marine Le Pen le daba una lección sobre Estado de derecho.</p><p>Le siguen las <strong>“libertades individuales”</strong>, reducidas a las “libertades digitales” (¿quid de la libertad de consciencia y de culto, de la libertad de prensa cuando una de las proposiciones del Frente Nacional es facilitar las denuncias por difamación?).</p><p>La “libertad de emprender” no se pasa por alto, en una llamada a los decepcionados por el <em>fillonismo</em>: “reforma total de la ley de los autónomos”, “bajada de impuestos sobre los micropymes y de las pymes”, “protección contra la competencia desleal”, “simplificación administrativa”, “seguridad jurídica”, “disminución de las cargas”,<strong> las palabras bonitas del liberalismo económico</strong>, susurradas al oído de los huérfanos de la derecha conservadora.</p><p>El <strong>liberalismo económico</strong>, en el seno del marco nacional, es la “revolución de la libertad”; el liberalismo económico que se abre al exterior es “este totalitarismo del mundialismo económico”. Por último, la libertad tiene otro sinónimo: la “soberanía”, “monetaria, económica, legislativa y territorial”. Es la libertad “de los pueblos” y no de los individuos, que prima en definitiva y condiciona las otras libertades.</p><p>Nada nuevo en estas declaraciones: en ellas encontramos los lemas de Jean-Marie Le Pen (“la seguridad, la primera de las libertades”) y los de la campaña de 2012. Estaríamos buscando inútilmente la originalidad, la renovación de las ideas o de las medidas, la adaptación de los discursos a la evolución de la sociedad y del mundo. De tanto repetir la misma cantinela, Marine Le Pen termina por citarse a sí misma: “En realidad, como ya he dicho, esta visión del mundo lleva a hacer que fabriquen los esclavos para venderle a parados”.</p><p>Efectivamente, Marine Le Pen no sólo ha dicho, sino que ha repetido <em>ad nauseam </em>esta fórmula de la que parece muy orgullosa: “Este mundialismo lo había resumido en una frase, <strong>que fabriquen los esclavos para venderle a los parados </strong>(Calais, 2 de octubre de 2015); “Yo misma definí la mundialización así: la mundialización es hacer que fabriquen los esclavos para venderle a los parados” (France Inter, 29 de octubre de 2013); “Lo que veo hoy, señora, es que el mercado autorregulador, el mundialismo, el ultraliberalismo, el paso de obstáculo a ninguna parte” lleva a que los esclavos fabriquen lo que se vende a los parados (BFMTV, 31 de enero de 2012); “La elección es la ley de la jungla que hace que hoy, una vez fabriquen los esclavos lo que se vende a los parados” (France 2, 23 de junio de 2011); “No, pero es verdad, la mundialización, hacer que fabriquen los esclavos lo que se vende a parados, es una modernidad total” (J.-J. Bourdin, 17 de enero de 2011), etc.</p><p>La <strong>eficacia retórica y mediática del discurso frentista </strong>tiende a ese repetición <strong>obsesivo</strong>, por un lado, mientras que sus adversarios triangulan a cual más; la estabilidad de las máximas frentistas y de su marco conceptual aparece como un punto de autenticidad, el índice de convicciones inquebrantables. Esos axiomas n veces repetidos dan paso a una verdad revelada: a fuerza de reiterarlos, terminan por banalizarse, entran en los usos, pasan a ser lo que en retórica se conoce como “lugares comunes”, admitidos y compartidos por habituación subrepticia. <strong>Nada nuevo en el discurso frentista, aunque eso es lo que debería alertarnos</strong>. </p><p><em>Cécile Alduy es profesora de literatura en la Universidad de Stanford (California), investigadora asociada en el CEVIPOF (París).</em></p><p>  </p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p>   </p><p><span id="doc_48480"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cécile Alduy (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Le Pen: un discurso único que termina calando]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Frente Nacional,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fillon desviaba las donaciones de campaña a su micropartido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/fillon-desviaba-donaciones-campana-micropartido_1_1136013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ebbf0a9f-e43d-48c4-9b3c-fdfa4b6f20d5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fillon desviaba las donaciones de campaña a su micropartido"></p><p>Cuando hacían una donación para el candidato Fillon, los militantes creían sin dudarlo que estaban financiando la campaña de las presidenciales. ¿Por qué iban a pensar otra cosa? En la propia página oficial de campaña descargaban el <a href="https://www.fillon2017.fr/wp-content/themes/gravida/images/pdf/bulletin_don_Fillon2017.pdf" target="_blank">formulario</a> y remitían los cheques a la sede en París del partido, expedido a nombre de l’AFFR. En realidad, estas aportaciones, en lugar de alimentar la tesorería de campaña, el dinero recaudado a través de www.fillon2017.fr iba a parar directamente a las <strong>arcas del micropartido personal</strong> de François Fillon.</p><p>Quizás, algunos simpatizantes de la derecha y del centro estén encantados, otros lo estarán bastante menos. Discretamente, el e<strong>x primer ministro ha desviado las donaciones de la campaña </strong>y ha atracado a los militantes.</p><p>Cierto es que, si miran bien, los donantes pueden encontrar la información. Como si fuese la <strong>letra pequeña</strong> de una póliza de seguros, aparece, en caracteres minúsculos, en la parte inferior del formulario. Allí puede leerse, con un giro retorcido, que la AFFR, entidad a la que se dirigen los cheques, es ni más ni menos que la asociación de financiación de la Fuerza Republicana, nombre del partido de bolsillo de François Fillon (tal y como ha desvelado <em>Le Canard enchaîné</em>).</p><p>Durante las primarias, era bastante normal que esta entidad cobrase los cheques emitidos para apoyar a su ganador, al igual que hicieron los micropartidos de Alain Juppé o de Nicolas Sarkozy. Sin embargo, resulta difícil de creer que Fuerza Republicana <strong>haya seguido recaudando fondos después de la votación </strong>del 27 de noviembre, mientras François Fillon se convertía en portavoz de todos Los Republicanos (y del Partido Cristiano Demócrata y del CNIP, otras dos formaciones que concurrieron a las primarias). “¡Es una locura!”, dice un parlamentario sarkozistas.</p><p>El candidato conservador se encuentra en una situación excepcional: gracias al bote de las primarias y los <strong>casi 9,4 millones de beneficios</strong> (íntegramente destinados a la financiación de las presidenciales según los estatutos), François Fillon ya no necesita donación alguna para completar su campaña (habida cuenta de que el resto de los gastos los cubre el Estado).</p><p>A principios de diciembre, el tesorero de LR se frotaba las manos, convencido de que el ex primer ministro iba a dirigir sin lugar a dudas el dinero sobrante al “partido madre”, todavía lastrado por las facturas falsas del <em>caso Bygmalion</em> heredadas de 2012, muy endeudado y con dificultades a la hora de financiar las legislativas de junio. Y sin embargo en enero el dinero recaudado a través de la web Fillon 2017 (o gracias a operaciones de mailings llevadas a cabo por el equipo de campaña) ha seguido enriqueciendo a Fuerza Republicana.</p><p>Visiblemente contrariado, el tesorero de LR, el sarkozysta Daniel Fasquelle, intervino en una reunión de responsables departamentales el pasado domingo para poner las cartas sobre la mesa e indicar, ante testigos, que las donaciones debían dirigirse exclusivamente a LR, de modo que el partido pueda ayudar a François Fillon, en caso de necesidad, y sobre todo a los candidatos a las legislativas (por importe de unos tres millones de euros). Además, se ha mostrado más <strong>contrariado</strong> por cuanto Los Republicanos consiguió menos donaciones de lo previsto en 2016, dado que los simpatizantes ya pagaro 2 euros por papeleta en las primarias. El jueves por la mañana, la web del candidato seguía desviando los fondos al micropartido de François Fillon.</p><p>El tesorero de campaña del ex primer ministro, contactado por <a href="http://mediapart.fr" target="_blank">Mediapart</a>, socio editorial de infoLibre, considera que Fuerza Republicana esta en su perfecto derecho. “No estamos desviando nada, sino <strong>recaudando fondos para la acción política </strong>de François Fillon y del conjunto de la derecha y del centro”, asegura Vincent Chriqui, fiel apoyo del ex primer ministro. “Y esa labor puede hacerse por diferentes canales...”. Subraya además que LR hace sus propios llamamientos para recaudar fondos. Pero ¿por qué los cheques obtenidos para financiar la campaña benefician al micropartido en lugar de a Los Republicanos? “[Mañana] <strong>puede haber gastos</strong>, para el candidato, que asuman LR o Fuerza Republicana”, dice Vincent Chriqui. “Todavía no hemos determinado los gastos que han soportado una u otra”. Efectivamente, nada urgente, no, ya que el candidato probablemente no necesite nunca ese apoyo financiero.</p><p>En pleno escándalo por el <a href="http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2017/01/25/un_semanario_acusa_esposa_fillon_cobrar_por_trabajo_ficticio_asamblea_60186_1022.html" target="_blank">caso Penelope</a>, cuando entre los representantes de derecha surge la duda, el hecho de que François Fillon pueda haber reunido un tesoro de guerra gracias a LR corre el riesgo de avivar aún más las <strong>tensiones internas</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_60762"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mathilde Mathieu (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fillon desviaba las donaciones de campaña a su micropartido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hamon y Valls: dos candidatos “irreconciliables” se disputarán la candidatura socialista en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/hamon-valls-candidatos-irreconciliables-disputaran-candidatura-socialista-francia_1_1135463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f7d1ad8-611a-4af9-94a4-0dd5814256a5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hamon y Valls: dos candidatos “irreconciliables” se disputarán la candidatura socialista en Francia"></p><p>En las primarias del Partido Socialista francés celebradas este domingo 22, <strong>no había dos polos más alejados</strong>, dos izquierdas más “irreconciliables”, parafraseando al ex primer ministro Manuel Valls. Benoît Hamon y Manuel Valls se enfrentarán, el próximo 29 de enero, en la <strong>segunda vuelta de las primarias de la llamada Bella Alianza popular</strong> (PS y fuerzas satélites). En la primera vuelta de estas primarias, la <strong>participación fue inferior a la registrada en 2011</strong>. En vísperas de las presidenciales de 2012, casi 3 millones de personas acudieron a las urnas, frente a los 1,3 millones de votantes del domingo. El resultado que arrojaron las urnas en esta primera vuelta quedó como sigue: Benoît Hamon (36,21 %), Manuel Valls (31,19 %), Arnaud Montebourg (17,62 %), Vincent Peillon (6,83 %), François de Rugy (3,83 %), Sylvia Pinel (1,99 %) y Jean-Luc Bennahmias (1,01 %).</p><p>Una vez conocidos los resultados, los simpatizantes del exministro de Educación Benoît Hamon, que se habían dado cita en una chalana situada a un centenar de metros de la sede del PS, en Solferino, no ocultaban su júbilo. Al igual que en los mítines del candidato del ala izquierda, entre la nube de cámaras y palos de selfie, abundaban los jóvenes.</p><p>  </p><p>En la segunda vuelta prevista para el próximo domingo 29, se enfrentan dos líneas claras, dos candidatos que, primarias al margen, ya tiene un papel fundamental. A la derecha del PS, Emmanuel Macron llena mítines y gusta en las filas socialistas e incluso en el entorno de François Hollande. A la izquierda del PS, Jean-Luc Mélenchon con el movimiento Francia Insumisa ha lanzado una OPA a la izquierda de la izquierda (el PCF y Ensemble ya se han sumado, mientras que el NPA busca apoyos).</p><p>¿Puede arreglárselas el PS? No está claro. Jean-Christophe Cambadélis, primer secretario de los socialistas, compareció ante la prensa en la tarde del domingo, antes de que se hubiesen hecho públicos los primeros resultados. Al mal tiempo, buena cara. “Una declaración política” que no aportó gran cosa. “Muchas gracias a los miles de participantes en la Bella Alianza Popular, pese a la campaña infinita en contra de las elecciones, pese a la idea transmitida de su inutilidad”, dijo Cambadélis. Mi felicitación a todos los candidatos que han honrado las primarias, que han defendido sus ideales con sinceridad y respeto. Hemos ganado esta primera vuelta”, añadió. “Frente a la derecha de Fillon, frente a una <strong>extrema derecha</strong> que progresa en la sombra, frente a la fragmentación, a los rencores, a la tentación del fatalismo, juntos presentamos una vía posible para el éxito de mañana”, dijo finalmente el primer secretario del PS, “convencido de que una nueva alianza está en ciernes”. Salvo que esta “nueva alianza” ya se encuentra en el limbo.</p><p>Tan pronto como los simpatizantes de Hamon conocieron los resultados, el <strong>desafío de la segunda vuelta </strong>comenzó a rondar en la cabeza de todos. El diputado de París Pascal Cherki, que dio su apoyo al candidato, no tardaba en lanzar el reto: “Ahora los periodistas tenéis que preguntarle a <strong>Jean-Luc Mélenchon</strong>. Él es quien no quería primarias por Hollande. ¿Ahora que va a hacer?”. Más en serio, añadía: “Benoît Hamon ha dicho siempre que con Jean-Luc Mélenchon era posible encontrar convergencias. Hay aspectos de los que hablar”.</p><p>Para Cherki, <strong>los “electores han querido pasar página y sobre todo escribir una nueva”</strong>. “Ahora está Macron de un lado, el centro izquierda, por resumir, aunque hay mucha derecha en el centro derecha, y en el otro lado se sitúa Jean-Luc Mélenchon, que representa a la extrema izquierda y no lo digo en un sentido peyorativo”. “Ese deber le incumbe a Benoît Hamon”, concluyó el diputado. Benjamin Lucas, presidente de las Juventudes Socialistas francesas, alababa poco después el “despertar de los electores de izquierdas”. “Estamos ante la evidencia de que los electores de izquierdas no se resignan a una izquierda que toma prestado sus temas y sus discursos a la derecha”.</p><p>En el punto de mira, Manuel Valls. En ese momento, las personas del entorno de Manuel Valls, reunidos en la Casa de América Latina, a pocos metros de la chalana de Hamon y de la sede del PS, comprendían que su líder no se pondría en cabeza. A su llegada, se reunió con personas de su entorno, como el alcalde de Evry Francis Chouat, el número dos del PS Henri Weber o el ministro de Justicia Jean-Jacques Urvoas. Las televisiones y las radios se rifaban a los militantes, que llegaban a cuenta gotas. Pocos simpatizantes de Valls hablan con los periodistas.</p><p>El resultado de la primera vuelta se da a conocer entre un silencio casi total: las pantallas de televisión de la sala permanecen mudas.</p><p><strong>“Decisión muy clara”</strong></p><p>El diputado de París Christophe Caresche lamentaba la “votación liberadora”. Un militante le decía a otro: “Hamon ha apostado por el <strong>populismo</strong>, tan de moda, al prometer una <strong>renta universal de 500 euros para todos</strong>”. En la televisión, el exnúmero dos de la CFDT Jacky Bontems, fiel a François Hollande que trató conseguir el apoyo de los sindicatos a Valls, lamenta: “Después del vapuleo Hollande, ha llegado la hora del vapuleo Valls. El aparato tampoco se ha movilizado mucho. Y, por si fuese poco, Macron le ha robado parte de los electores a Manuel Valls...”.</p><p>A las 21.40 cuando Manuel Valls toma la palabra, los alrededor de 40 militantes presentes parecían <em>despertar</em> para las televisiones, que graban el momento. <em>“¡Manuel presidente!”, “¡vamos a ganar!”, </em>coreaban. En una esquina de la sala, el diputado Christophe Caresche espera un discurso contundente: <strong>“Si es para perder, que sea con honores”</strong>.</p><p>Manuel Valls hace mucho más que satisfacer sus deseos. <strong>“Una elección muy clara”</strong>, dijo y se presentó a los electores de las primarias, “entre la derrota asegurada y la victoria posible”, entre “promesas irrealistas y no financiables” y una “izquierda creíble”. Fiel a sus lemas de final de campaña, habló de “Trump”, “de la Rusia de Putin”, de la laicidad, sobre la que no va a ceder “ni un milímetro”. También de la <strong>“renta universal de coste desorbitado”</strong>, la propuesta estrella de su contrincante, “que implica subir masivamente los impuestos”. Valls dramatizaba a propósito el desafío de la segunda vuelta. Se presentaba en bucle dirigiéndose a todos los que temen la explosión, el domingo, de un PS desgarrado entre Mélenchon, el candidato de Francia Insumisa, y el fundador de ¡En marcha!</p><p>En la chalana de Hamon donde proseguía la fiesta, los ataques dejan de piedra a más de uno. Primero porque ellos han recibido el apoyo de Arnaud Montebourg, lo que les da <strong>matemáticamente la mayoría en la segunda vuelta</strong>. Sobre todo porque, como dice el director de campaña Mathieu Hanotin, el resultado de la primera vuelta demuestra que hay una “liquidación definitiva del balance del quinquenato”. “No es a nosotros a quien se dirige Manuel Valls esta noche, es a los cientos de miles de personas que se han movilizado”, añadía Hanotin para quien la “agresividad” nunca ha traído la victoria en política.</p><p>Antoine Détourné, que también apoya a Hamon y miembro del Consejo Nacional del PS, resume la campaña de su candidato en torno a dos momentos: la emisión de France 2 de principios de diciembre y la <strong>entrada en campaña de Valls</strong>. En estos dos momentos, constató “picos de interés” con relación a Benôit Hamon. “Valls asienta esta noche, con ataques, las condiciones de su derrota completa”, advierte. Entre los que apuestan por Valls, se niegan en cambio a darse por vencidos. El portavoz del grupo PS en la Asamblea Nacional Hugues Fourage asegura que “nada está escrito”. Para echar leña al fuego entre Hamon y Montebourg, recuerda las críticas de éste a la renta universal que propone Hamon.</p><p>Por su parte, Pierre Aidenbaum ya piensa en la segunda vuelta. “No va a ser fácil, pero será la ocasión dirimir entre dos líneas”, dice. El parisino cree tener la victoria al alcance de la mano, siempre que “el domingo acudan a las urnas de 200 a 300 mil personas más”. Arremete contra Hamon, “ese ministro de Educación que dimitió la víspera del comienzo del curso: <strong>no es un hombre de Estado</strong>”. Por último, el domingo por la noche, cada sector insiste en “la clarificación” que está por venir. “¡Primero vamos a ganar y después, ya veremos!”, dice el <em>vallsista</em> Hugues Fourage con una sonrisa tensa, que admite un “riesgo” de cisma socialista la semana que viene. El diputado Christophe Caresche ya habla incluso de una corbynización del PS si Hamon vence el domingo. Incluso niega garantizar que vaya a darle su apoyo, aludiendo a los frentistas socialistas muchos de los cuales votaron a Hamon. “Durante cinco años, no han respetado nada en el Parlamento, no van a darnos lecciones”. Más explícitos, algunos amenazan ya con irse con Macron si vence Hamon.</p><p>A principios de enero, en el tradicional discurso posnavideño, el primer secretario del PS, Jean-Christophe Cambadélis, aludía a la “<strong>bola de partido, ese momento en que la pelota puede caer de un lado o del otro de la red”</strong>. Se refería entonces al partido que enfrentaba a la derecha y a la izquierda. <strong>El domingo la bola caerá del lado de la “izquierda Valls” o de la “izquierda Hamon”</strong>. </p><p><strong>Traducción: Mariola Moreno</strong></p><p><em>Leer el texto en francés:</em></p><p><span id="doc_41796"></span></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jan 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[M. Magnaudeix | C. Gueugneau (Mediapart), Mariola Moreno]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Partido Socialista,François Hollande,Manuel Valls]]></media:keywords>
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