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Rajoy, Suárez y Cataluña


Publicada 23/03/2014 a las 06:00 Actualizada 23/03/2014 a las 14:28    
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En agosto de 1976, un reportero de la revista francesa París Match preguntó a Adolfo Suárez si los alumnos podrían estudiar el bachillerato en vasco y catalán. El recién nombrado (por sorpresa) presidente del Gobierno respondió: "Perdóneme, pero su pregunta es idiota. Encuéntreme primero profesores que puedan enseñar química nuclear en vasco, catalán, etcétera. Seamos serios". Aquel dislate provocó tantas protestas que el gobernador civil de Barcelona hizo pública una nota en nombre de Suárez para proclamar su respeto hacia la lengua catalana. La muerte anunciada de Adolfo Suárez coloca en el retrovisor mediático las luces y las sombras de la transición, y ese ejercicio incluye, por supuesto, la forma de abordar el llamado 'problema catalán'.

Coinciden analistas e historiadores diversos en destacar la capacidad camaleónica de Suárez, su astucia, pragmatismo y arte para seducir a los adversarios hasta conseguir un pacto sobre cualquier materia. El citado patinazo sobre el catalán no fue óbice para que aquel mismo septiembre autorizara la primera Diada, ni para que algunos meses después fletara un avión para traer a Madrid al honorable Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio, con el que, después de un primer diálogo de sordos, logró sentar las bases para el restablecimiento inmediato de las instituciones catalanas. No es que Suárez tuviera en la cabeza una idea federal, ni siquiera autonomista, de España. Lo que tenía era la audacia de ejecutar planes o improvisarlos para ir saltando de una casilla a otra en el tablero del franquismo hasta llegar a la casilla democrática.

Constitución y café para todos

Suárez pactó con Jordi Pujol y Miquel Roca la introducción en el texto constitucional del "derecho a la autonomía de las nacionalidades", y esa fue la base del Estado autonómico rechazado por los ascendientes del PP, Manuel Fraga y sus siete magníficos de Alianza Popular, defensores de un concepto marmóreo de la unidad de España que no admitía hablar de "nacionalidades", lo cual tampoco fue óbice para que más tarde el mismo Fraga ejerciera más galleguismo que Castelao. Del 'café para todos' servido por el ministro Clavero Arévalo proceden algunos de los aciertos que han permitido el desarrollo de las autonomías y también los mayores errores, que han frustrado expectativas de unos al tiempo que despertaban todos los fantasmas del nacionalismo español, siempre atento para echar una mano al cuello del progreso.

El caso es que 36 años después de aprobarse la Constitución de 1978, fuerzas mayoritarias en Cataluña tienen un plan soberanista que conocemos con mucho detalle. Como hoy publica infoLibre, Artur Mas maneja una hoja de ruta que prevé todas las negativas legales para desembocar en unas elecciones de carácter plebiscitario a finales de este año o principios del próximo. Desde la frustración generada por la sentencia del Tribunal Constitucional que en 2010 recortaba el Estatut votado en referéndum cuatro años antes, la ola independentista ha ido creciendo sin parar.

Dejar pasar el tiempo

Más allá de los claroscuros de la transición, una de las diferencias entre aquella época y la presente consiste en la capacidad de diálogo y de asunción de riesgos de los políticos. Rajoy no es Suárez ni Artur Mas es Pujol, pero lo cierto es que Mas y quienes le apoyan (o en quienes se apoya) tienen un plan y un calendario, mientras que Rajoy no ha dado hasta el momento señales de tenerlos. Repite incansablemente que aplicará la ley, lo cual es una obviedad que no resuelve el fenomenal entuerto político en el que el soberanismo catalán coloca al Estado. Dejar pasar el tiempo es una predilección de Rajoy que le ha dado algunas buenas cosechas en cuestiones de partido, pero algo tan serio como el modelo de Estado exige bastante más que sentarse a mirar lo que hacen otros.

Lo peor de la transición no es tanto lo que se hizo entonces, condicionado por miedos reales o forzados y por intereses de los poderes más reaccionarios, sino lo que después no se ha hecho. Empeñarse en que no es oportuno plantear reformas de la Constitución cuando una pieza esencial del puzzle constitucional está a punto de saltar del tablero es una irresponsabilidad. Por definición las transiciones no son eternas, y 36 años son casi los mismos que se mantuvo la dictadura. ¿Ha pensado Rajoy en colocar en algún momento la pelota en el tejado de Mas y proponerle la negociación de un nuevo Estatuto, por ejemplo? Lo ha apuntado Bonifacio de la Cuadra en El País: se supone que ya no hay "frenos franquistas ni castrenses" que puedan bloquear un nuevo acuerdo de España con Cataluña. Pero ni siquiera se percibe en Rajoy un intento de convencer con argumentos ilusionantes a una mayoría de catalanes que eran menores de edad cuando Tarradellas visitó a Suárez.


10 Comentarios
  • 15 baldos 26/03/14 05:32

    Una pregunta Artero, de donde eres, porque ese apellido nos es muy común y mis sobrinos llevan ese mismo apellido, que procede de Tabernas y Huercal Overa, Almería, perdona y Gracias.

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  • 14 baldos 26/03/14 05:28

    Excelente articulo, Jesús, pero cuando Suárez reunió a todos loa partidos implicados, Manuel Fraga, Presidente entonces de Alianza Popular, no le falto muy poco para tirarse al cuello de los congregantes, cuando Suárez, se le ocurrió legalizar al PCE.

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  • 13 Margalida 25/03/14 15:26

    Creo que es una buena reflexión sin excesos tanto sobre Suárez como la transicion, una aportación de los matices imprescindibles entre el blanco y el gris, donde suele estar en la inmensa mayoría de los casos, la dura realidad.

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  • 12 jlsoto 25/03/14 01:26

    Yo también quiero ser independiente. Quiero crear la república de los que pagamos más de lo que recibimos. Una cuarta parte de mi sueldo se va en impuestos. Mi balanza fiscal es claramente desfavorable. Voy a convocar un referéndum y ya tengo fecha. La pregunta es: "¿a que deseas ser independiente para que así toquemos a más?" Rajoy sigue sin querer reunirse conmigo. ¡Qué vergüenza! Le echo un órdago, lo pierdo, y no quiere negociar un envite para ayudarme a salvar la cara. ¡Hay que parar este choque de trenes!. Periodismo de altura, oiga.

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  • 11 ramun 24/03/14 23:05

    De lo mejor que he leído hasta el momento. Un análisis muy certero del presente y del pasado.

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  • 10 Belley 24/03/14 12:00

    Y a eso, a la capacidad de improvisar y de sobrevivir esquivando buitres (hasta cierto punto, porque poco más tarde esos mismos buitres se lo comieron vivo) es a lo que hoy toda la prensa que come en el pesebre denomina "sentido de Estado" (y al hombre "estadista"). Ninguno de aquellos supuestos "padres de la patria" estuvieron a la altura, ni siquiera Carrillo, que se bajó los pantalones por un plato de lentejas después de cuarenta años de exilio. Algún día, cuando nos hayamos dado a nosotros mismos un Estado digno, deberemos escribir la verdadera historia de aquella transición de cartón piedra.

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  • 9 Belley 24/03/14 09:42

    Lo que Suárez tenía era "la audacia de ejecutar planes o improvisarlos para ir saltando de una casilla a otra en el tablero del franquismo hasta llegar a la casilla democrática". Para mí es la definición perfecta que caracteriza al recién fallecido farsante que, no lo olvidemos, fue el motor de esta malhadada transición que ahora está a punto de derrumbarse. Y serán precisamente los catalanes quienes le darán el golpe de gracia cuando voten por la independencia en las próximas elecciones plebiscitarias. Va a ser quizá la única manera de que España despierte de la anestesia del bipartidismo y se ponga a negociar un nuevo pacto constitucional. El agravio comparativo que significará una República de Catalunya mientras los demás españoles seguimos con una monarquía va a ser too much para el body.

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  • 8 BASTE 23/03/14 22:46

    Si estimamos en 40 años la vida de una generación, 100 parientes en fila nos retrotraen a 4000 años atrás,si hablamos de 400 años la fila es más corta(en mi caso mi abuelo nació hace más de 160 años).Recomiendo que se lea a Norman Davies para conocer las distintas fases de esta europa en que vivimos y observaremos el caleidoscopio de reinos,naciones y fronteras que se van cambiando,creando y desapareciendo o trasmutando en el transcurso del tiempo (muy corto si ampliamos un poco el de nuestra vida personal).Por eso no es de extrañar que en nuestro lar se den también esos cambios,¿para mejor o para peor?:La experiencia nos dice que,salvo baches,a largo plazo todos vivimos mejor que los que nos precedieron.Por eso es mejor dejar correr la historia y si un grupo social quiere formar una unidad independiente es mejor dejar que lo hagan,poner impedimentos no lo detendrá y solo acarreará daños a todos.¿Quién diría que Lituania llegaba hasta Crimea o que Aragón hasta Grecia?y sin España.

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  • 7 J.urrutia 23/03/14 15:51

    como dice Jesus Marañas, "...las transiciones no son eternas..." y esta ya se ha hecho demasiado larga; es necesario reformar la constitución; un derecho vale tanto como sus garantías, y los derechos de la constitución no son mas que papel mojado sin garantías; quizás desde esta reforma se pueda revertir el gran merito de Rajoy, que es haber generado mas separatistas de los que nunca hubo en cataluña

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  • 6 ferrermr 23/03/14 14:52

    Preguntar "¿quieres ser independiente?" es una pregunta de perogrullo, pues cualquiera lo quiere ser. En mi opinión lo importante es saber esa independencia cómo será, quién la representará, qué estado nuevo habrá, cómo se regirá, todo lo que se ha hecho hasta ahora en materias sociales y económicas (cotizaciones etc.), ¿cómo lo asumirá el nuevo estado independiente? Hasta ahora sólo oigo hablar de pregunta independentista pero ninguna sobre "ese nuevo estado". También conviene recordar que con la llegada de los Borbones a España en el siglo XVIII no solo perdieron los fueros los catalanes sino también todos los antiguos territorios y reinos que conformaron la Corona de Aragón. Si hay que poner un balanza la actual "Comunitat Valenciana" salió más perjudicada si cabe comparativamente.

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