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Vista Alegre II

Ángel Lozano Heras

Es ya muy evidente la tensión interna entre los dos grandes de Podemos, y mucho más entre “sus partidarios”, aunque lo quieran negar unos y otros. Las disputas entre ambos líderes, ya constantes, versan ahora no solo en las diferencias ideológicas y estratégicas sino también organizativas.

¿Eso se llama debate intelectual o batalla por las ideas? Sí; pero en el fondo ¿no es “pelea de gallos” para llegar a Vista Alegre II con ventaja?

Para desgastar a los errejonistas, los más acérrimos del oficialismo pablista destacan a Errejón como el aliado de los socialistas, por eso de la socialdemocracia y el populismo light, dietético y dócil, que defiende él. Y que está alejado del Podemos (por el que aboga P. Iglesias), el de la ruptura con el Régimen del 78; ese Podemos que debe “morder y meter miedo”.

Y a la vez, Iglesias, admite que hay dos almas o tres o cuatro o cinco en Unidos Podemos (los pablistas, los errejonistas, los anticapitalistas (IA), EQUO e IU. Nada menos que cinco; más las mareas y otras confluencias.

Es más, el líder podemita ha hecho valer su gran poder de secretario general, reafirmado su condición de líder de Podemos. Nadie se lo había pedido ni nadie estaba cuestionando su liderazgo, ni siquiera Errejón o Urbán de “Anticapi”.

Es importante y deseable esta contienda interna en la hoja de ruta de Podemos. Pero este debate intelectual debe resolverse y concluirlo con una definición de lo qué entiende Podemos por su modelo de Estado, redefiniendo ya su relación en el ámbito institucional, sus relaciones con colectivos sociales y con sus aliados electorales. En definitiva, qué quiere ser Podemos de mayor. Pero eso sí, debe terminar este intelectual debate de ideas con el ejercicio del liderazgo, con una composición de los órganos de dirección. Y eso ya sabemos dónde nos lleva. E inexorablemente, aparte de bromas, tuits, hashtags, frivolidades, ironías y excentricidades, estas batallitas internas se están dando. Discutir, tener ideas distintas –no antagónicas o incompatibles–, está muy bien y enriquece al partido. Pero algunos, o muchos, van a ganar y otros perderán en el próximo Vistalegre II. Habrá lucha por el liderazgo de Podemos, sea o no traumático. Y eso se reflejará en el partido y en los militantes y votantes.

Al hilo de estas controversias de ideas –no guerra, de momento– destacan las palabras de algunos errejonistaserrejonistas y de varios líderes anticapi (IA): "Hay que restar poder al secretario general de Podemos y ensayar portavocías corales,"...”y más presencia femenina y feminización de la organización". Otras voces hablan de un Podemos “autónomo y federalizado en la organización estatal”.

En los últimas semanas, Pablo Iglesias se ha alejado aún más de Errejón, reivindicando un estilo duro y "políticamente incorrecto". Iglesias –y los suyos- anhelan redefinir Podemos como una organización centrada esencialmente en ser el altavoz de las clases obrera y popular, y dejando en un segundísimo plano la apelación a las clases medias. Un volantazo ideológico que no sólo supone emprender el camino hacia una organización distinta y netamente izquierdista, sino que implica una ruptura con el proyecto de Iñigo Errejón. El número dos de los podemitas reivindica una formación de mayoría popular, "transversal", más en lo social y en lo político, que incluye, por supuesto, a la izquierda tradicional, pero va más allá, no cometiendo sus viejos y graves errores del pasado. Y miles de dirigentes e inscritos del partido secundan (con sus firmas) un manifiesto contra una “involución democrática” y por un Podemos “más plural y más amable”.

Pero, ahora, para complicar –o enriquecer– este debate ¿guerra?, de cara a Vista Alegre II, se erigen IA (“los anticapi”) y otros (IU, EQUO) queriendo hacer oír también sus voces, sus ruidos y sus exigencias en la hoja de ruta de Podemos (Unidos Podemos) ¿No será que unos y otros se necesitan porque solitos no harían nada, o serían insuficientes, marginales, no superando ni los cuatro millones de votantes?

Está muy bien eso de reorganizar a miles de inscritos y a los ”círculos”. Pero también se debe “mirar más a la gente que está afuera” del aparato del partido, que seguramente vote a Podemos, o votaba, y abandonó el barco podemita. Son aquellos que nacieron junto a las experiencias de movilizaciones como el 15M, las mareas y otras organizaciones y espacios reivindicativos…

Lo que Podemos necesita urgentemente, más que el comer, es abrir puertas y ventanales a más gente, que se descubran otras vías de entrada para otras lógicas, que aireen y desgasten la dinámica intrínseca, esclerotizada, de Podemos. Está claro que el pluralismo y la democracia (dar poder a las bases) se medirán en la capacidad de abrir y profundizar más el partido en Vistalegre II.

Sin embargo, la presión de los peones del pablismo y del propio Iglesias va a ser descomunal para solventar la cuestión de la pluralidad mediante la fusión/pacto con los “críticos”, desactivando así la posibilidad de que surja un grupo “desbocado” y contestatario. Por eso hay que insertar otras lógicas sorpresivas, disruptivas, creativas, y abandonar las aburridas y estériles dinámicas de “guerrillas”, peleas internas, entre las diversas sensibilidades.

Si en Vista Alegre II votasen también simpatizantes y votantes podemitas -o podemistas-, otro gallo cantaría en el revuelto corral de Podemos.

Ángel Lozano Heras es socio de infoLibre

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