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Novela negra

“Un protagonista de novela negra es el juez del bien y el mal”

El escritor Craig Russell.

Cuando antes que escritor de novela negra uno ha sido policía, la brutalidad y el horror de los asesinatos se convierte en la ficción en un recuerdo que necesariamente ha de ser expiado. Eso le ocurre al escocés Craig Russell, padre de dos sagas detectivescas de eco internacional: la del directo y sensato Jan Fabel y la del torturado Lennox. Este último es el protagonista de su última obra, la recientemente publicada El sueño oscuro y profundo (Roca), en la que el héroe se verá envuelto en un caso de asesinato ocurrido 18 años atrás. Contratado por las hijas del muerto, un viejo criminal, el detective acabará involucrado con lo más turbio del hampa de Glasgow de mediados del siglo pasado, los tres delincuentes que controlan la ciudad.

“Glasgow es otro protagonista de la historia”, explica el escritor. “Lo mismo que Hamburgo en la serie de Fabel. No son escenarios, sino que sientes su presencia como personaje. Por eso tengo que pensar mucho en dónde ambiento la historia: mientras que Hamburgo es un personaje contemporáneo, Glasgow es un personaje histórico”. Dentro de las ciudades, los protagonistas de carne y hueso, agrega Russell, se desarrollan y crean a partir de una inmersión profunda y continua en su intrahistoria: “Si escribo sobre Fabel, solo escucho música alemana y veo noticias en alemán, y si lo hago sobre Lennox, escucho música de los años cincuenta, que a mis hijos no les gusta nada”, se ríe.

Narrador reconocido en un género que cuenta con cada vez más adeptos y artífices, el escocés desvela algunos de los trucos de su proceso de escritura: “Generalmente sé desde el principio cómo va a acabar la historia. El final es la única cosa sólida de la novela”, apunta. “Luego empiezo con los temas y las ideas que quiero explorar y posteriormente los desarrollo. Mis novelas están tan guiadas por los personajes como por la acción, algo que desde el punto de vista psiquiátrico probablemente no sea sano: cuando trabajas tanto con unos personajes estos se convierten en reales, y a veces no soy siempre el dios de mi propio universo, y tengo que obedecerles a ellos”. Lo importante, añade, lo que captura al espectador, es que esos protagonistas sean siempre discernibles por el público como tales: “La clave es que el héroe es el juez del bien y el mal. El lector quiere que haya alguien que, aunque no les caiga bien, puedan saber que en el fondo él es el bueno”.

Influido especialmente por la tradición americana de novela negra, en particular la de Raymond Chandler, Russell explica que el detonante de sus historias es siempre la idea de cambio. "Hay una historia corta del autor alemán Heinrich Böll sobre un hombre que regresa del frente”, relata. “Es alguien que está dentro de una habitación, fumando, pensando en una chica que conoció antes de la guerra y preparándose para volver a verla. No hay nada más, pero lo que el autor hace es llevarte al momento y la experiencia, y eso es una influencia en la creación de Lennox: él es una persona después de la guerra que trata de reconciliarse con quien es realmente. Aunque en ese sentido no hace falta que haya una guerra: todos cambiamos de una manera u otra”.

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