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Y sin embargo se mueve

Galileo o la lucha incombustible por la verdad

Publicada el 15/10/2015 a las 06:00
Cuenta la leyenda que tras abjurar del heliocentrismo ante la Inquisición en el siglo XVII Galileo Galilei musitó: “Y sin embargo se mueve”. No hay certeza de que el maestro pronunciara esta sentencia rebelde, pero sí de que a pesar de decir lo contrario públicamente nunca dejó de creer en lo que había demostrado, que la Tierra no era el centro del Universo. Galileo se mantuvo firme en sus convicciones y manejó con mano izquierda la absurda situación. Hoy estas palabras son símbolo de la lucha impenitente por imponer la verdad.

El filósofo de la Antigua Grecia Aristóteles sentó las bases de la teoría del universo geocéntrico. Según esta, 56 esferas giraban alrededor de la Tierra. Dentro de ellas, flotando en la Quintaesencia que mantenía todo en estado puro, se encontraban ordenados de dentro hacia afuera: la Luna, Mercurio, Venus, el Sol, Marte, Júpiter y Saturno. En la esfera más externa estaban las llamadas estrellas fijas.

Durante 18 siglos nadie dudó de este modelo que casaba con lo que decía la Biblia. Hasta que apareció en escena en el siglo XVI el científico polaco Copérnico, al que el universo geocéntrico le hacía aguas por todos lados. Propuso un modelo tan distinto como irreverente en aquella época, el heliocentrismo, muchísimo más próximo a la realidad: la Tierra giraba sobre sí misma una vez al día y ésta una vez al año daba una vuelta completa al sol. También sugería que la Tierra en su movimiento rotatorio se inclinaba sobre su eje. Sin embargo, a pesar de lo acertada que era la teoría, conservaba creencias de la cosmología antigua, como la idea de las esferas, dentro de las cuales estaban los planetas y fijas las estrellas.

Copérnico no quiso publicar sus estudios hasta bien cercana su muerte. Sabía que tendría problemas con la Iglesia. Tenía razón. A pesar de haber dedicado su obra Sobre la revolución de las esferas celestes al papa Pablo III presentándola como información que serviría para hacer un calendario más preciso, fue prohibida poco tiempo después.

Le siguieron otros que hicieron tambalear el geocentrismo, como el sacerdote Giordano Bruno, que terminó muriendo en la hoguera, el astrónomo danés Tycho Brahe y su discípulo alemán Johannes Kepler. Pero fue Galileo el que derribó definitivamente el universo geocéntrico. Decía que si no había pruebas todo quedaría en una mera conjetura u opinión. Así que construyó el primer telescopio para observación astronómica, con el que recabó pruebas que demostraban que los planetas y la Luna no eran inmutables, ni eran esferas perfectas, sino que su superficie estaba salpicada de montañas, y que Júpiter tenía incluso otros planetas girando a su alrededor.



En 1615 el asunto ya estaba en manos del Santo Oficio, que acusaba a Galileo de herejía. Gracias a sus contactos logró evadir la muerte. Tan solo se le prohibió hablar del heliocentrismo. Galileo no paró. Prosiguió con su lucha desafiante clamando por que la religión se desligara de la astronomía. Quería desatar el lazo para que avanzara libre el conocimiento.

Como la vehemencia no está reñida con la sutileza, publicó escritos como el Diálogo sobre los principales sistemas del mundo, en 1632, una conversación ficticia entre personajes que ridiculizaba la teoría heliocentrista y categorizaba como simple al papa Urbano, conocido como “el protector de la ciencias”, que había sido su defensor hasta que un buen día se rindió.

Un año después de la publicación Galileo era de nuevo carne de Inquisición. Fue acusado de herejía y de meterse a teólogo y opinar sobre temas que no le concernían. Aceptó abjurar del heliocentrismo y fue condenado a confinamiento vitalicio en su casa.

Galileo no pronunció “Y sin embargo se mueve”, al menos acto seguido tras la abjuración, pero su actitud fue tanto o más inspiradora que si hubiera gritado la frase a los cuatro vientos.

No pudo vencer en vida al sistema impuesto pero le dio el golpe de gracia. Una vez muerto, sus obras siguieron circulando y cruzando fronteras en la clandestinidad. En 1893 el papa León XIII reconoció como verdaderas las ideas de Galileo. En 1992, más de tres siglos después de su muerte, el papa Juan Pablo II pidió perdón en nombre de la Iglesia católica.

El científico fue paciente y ágil. Supo jugar las cartas sin violencia y con retórica. En homenaje al batallador Galileo, esta sección se llama así.
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7 Comentarios
  • maroto maroto 16/10/15 08:09

    Yo anyadiria la tan celebrada conquista de America por parte Espanya ( Reyes e Iglesia ) al articulo. Despues de todo aniquilaron civilizaciones con profundos conocimientos astronomicos y sobre todo respetuosas con el medio ambiente. De todas maneras no creo que se deba justificar parte de la ciencia actual, muy danyina, tratando de evocar aquellos tiempos envueltos de sentimientos romanticos. America, le ruego que se moje un poco en sus articulos. Aproveche que le han dado esta ventana para que la gente sepa lo que pasa con una gran parte de la Ciencia actual. No tenga tanto miedo a no llegar a final de mes. Ayudando a esta gente lo unico que va a conseguir es que la Humanidad no llegue a ningun sitio. Usted me recuerda a la candidata de CIUDADANOS Ines Arrimadas. Ella defiende la ley aunque sea injusta y lo repita en plan mantra hasta el aburrimiento. Usted hace lo mismo con la Ciencia. En fin, es la nueva tactica del poder, poner chicos y chicas guapas repitiendo su catecismo. Pero tengan en cuenta que ustedes son jovenes y que sufriran junto con sus hijos las consecuencias de la manipulacion de sus palabras.

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  • Josep Marchena Josep Marchena 16/10/15 08:02

    Otro nuevo artículo que beatifica a Galileo. No es posible que un diario como este que se muestra tan crítico en la información política y social, puede aceptar un texto tan repleto de banalidades y lugares comunes. Es triste ver cómo se comenten tantos errores en tan poco texto. Transformar a Galileo en un superhéroe no sirve para los intereses de la ciencia, ni para entender las relaciones entre ciencia y la religión, ni para defender la libertad de expresión. Galileo nunca "clamó" por separar la ciencia y la religión - pensaba, como la mayor parte teólogos de la época, que eran compatibles (su carta a la duquesa Cristina de Lorena es un buen ejemplo). Tampoco tenía "pruebas contundentes" sobre el movimiento de la Tierra, como tampoco las tenía Copérnico, porque no era fácil encontrar esas pruebas en el siglo XVII. Por ello, esta santificación de Galileo como superhéroe de la razón es muy contraproducente. Supone perder una oportunidad para entender el problema mejor: porque el caso Galileo permite precisamente pensar mejor muchas cuestiones interesantes sobre la ciencia y la religión (también entre ciencia y política)... siempre que no se plantee como un cuento infantil de héroes y villanos. 

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    • MASEGOSO MASEGOSO 16/10/15 11:55

      La Sra. Valenzuela, espero, pone como ejemplo del valor a mantenerse fiel a sus ptincipios a Galileo. Valor perdido hoy por los pueblos que no son capaces de levantar la cabeza y decirles, con contundencia, a sus gobernantes (elegidos por ese mismo pueblo) el grado de inutilidad, mendacidad, falsedad de posturas y derribo de logros sociales conseguidos por años y años de lucha popular. Si doblas la rodilla y baja la cabeza a nivel del suelo, sin duda, regresas a la Edad Media, es decir, al oscurantismo, al si amo, etc. Saludos

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  • losdel38 losdel38 15/10/15 20:37

    ...Y a esta Sra. Valenzuela, magnifico articulo y culturar en homenaje al Sr Galileo y no olvide que en España por desgracia hay muchos acolitos de la Santa Inquisicion.        Ya lo veo...¿ Es por eso que este Gobierno ha puesto tantos impuestos a la cultura ?

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  • jua carrera jua carrera 15/10/15 08:36

    Qué gusto leer un artículo que no hable de la zafiedad de nuestro tiempo si no del valor,la sabiduría...Si la ciencia y la filosofía gobernasen el planeta... cuánta felicidad Gracias

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  • Mirandero Mirandero 15/10/15 07:26

    Artículo breve, ameno e interesante. Particularmente espero que su colaboración no quede sólo en este.

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  • +mad +mad 14/10/15 23:44

    ¿sin violencia sobre el, te refieres?

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Opinión