La vivienda no es solo una cosa, es un derecho fundamental José Antonio Martín Pallín
La guillotina
“Juntos, mi señor Sauron, gobernaremos la Tierra Media. El mundo antiguo arderá en las llamas de la industria, los bosques caerán y un nuevo orden surgirá. Impulsaremos la máquina de la guerra con la lanza, la espada y el puño de hierro del orco”
Sarumán
El secuestro de Nicolás Maduro ha vuelto a poner de relieve el combate político social que se está desarrollando en la derecha española. El ciclo electoral autonómico expone que en los caucus de la derecha entre PP y Vox, el partido de Alberto Núñez Feijóo pierde siempre. La derecha democristiana tiembla huérfana de referentes ante el nuevo siglo XXI que se desnudó el pasado 3 de enero. Las referencias en Venezuela no son ni Edmundo González ni María Corina Machado. El sonar sólo detecta silencio, el nombre propio en Miraflores sigue siendo Delcy González.
El PP de Feijóo ya no sabe a qué carta atenerse. Si a la democracia o a la prosperidad. Está completamente perdido, como Fabricio del Dongo en la novela de Stendhal, La cartuja de Parma. En cambio, el partido de Santiago Abascal gana esta jugada y lo hace siempre y de antemano en cualquier otra, porque el faro que le ilumina en toda circunstancia es Donald Trump. Para el presidente de los EEUU, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional indica que su referencia será cualquier partido “patriótico” y en España, ese partido es Vox.
Los acontecimientos del sábado tienen efectos políticos en los caucus de la derecha porque el ciclo autonómico pone a prueba concepciones políticas. Pensar en global y actuar en plurinacional no es una acción que se predique solo desde los sujetos de la izquierda o de los partidos plurinacionales. También es un verbo que se conjuga con el sujeto Vox. Y en ese pensar global, hablamos también de la liza entre aquellos que ostentan un liderazgo fuerte frente a aquellos otros que representan un liderazgo débil, híbrido y confuso. Ese es el caso de Jorge Azcón o Juan Manuel Moreno Bonilla. El presidente del Gobierno de Aragón, tras su reunión con los representantes de la comunidad venezolana, fue lo suficientemente titubeante con sus palabras para demostrar lo alejado que está del momento político: “Es un momento de inflexión y una oportunidad para lo esencial, que es que la democracia y la libertad lleguen a Venezuela”. Lo mismo sucedió con el presidente del Gobierno de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, en un mensaje lanzado a través de la red social ‘X’: “Venezuela merece un futuro democrático y en paz en el que se respeten los derechos de un pueblo que clama libertad y democracia”.
Todos están subordinados a Vox, un partido sin candidato reconocible en cada comunidad pero con la energía suficiente para apuntalar, caucu a caucu, el reemplazo del PP hasta la victoria final
En Aragón, el presidente popular Jorge Azcón detenta un poder débil, que anticipa elecciones ante la imposibilidad de cerrar un acuerdo presupuestario. También es un poder híbrido, a diferencia del catalán, a pesar de que ambos forman parte de una galaxia compleja y compuesta llamada España. El PP aragonés demostró hace meses que depende de la consigna marcada por el Madrid D.F tanto como lo hacen Extremadura, Valencia, Castilla y León y Andalucía. Todos están subordinados a Vox, un partido sin candidato reconocible en cada comunidad pero con la energía suficiente para apuntalar, caucu a caucu, el reemplazo del PP hasta la victoria final.
Sólo José María Aznar sigue detentando un poder fuerte expresado a través de su fundación. El último editorial de Faes habla con claridad y contundencia: “Un relevo en el liderazgo sin una transición hacia la democracia no es la expectativa que merece una nación hecha prisionera por la narcodictadura que usurpa su Gobierno. Tutelar ese proceso es una cosa, colonizar el país con tal pretexto, otra muy distinta. Lo que demanda la Venezuela devastada por el chavismo es un proceso de nation-building, precisamente el tipo de acción política denostada por el movimiento MAGA y del que Trump reniega cada vez que tiene oportunidad“. Aznar ya no se aleja de Trump. Directamente se opone a la continuidad de Delcy Rodríguez como presidenta de Venezuela y a la nueva doctrina Monroe planteada en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional.
El Madrid D.F. de Aznar y Ayuso sale bastante perjudicado de la nueva situación en América Latina. La presidenta del gobierno de Madrid dejó bien claro dónde está el PP de Faes, anticipándose desde sus vacaciones en Uruguay, a través de X: “La caída del régimen y la vuelta de la democracia a Venezuela con la Nobel de la Paz María Corina Machado, es una de las noticias más importantes de los últimos tiempos”. La realidad demostró otra cosa.
De cómo se articulan los negocios en el mapamundi de las finanzas del Madrid D.F. siempre están presentes Suiza, Malta, República Dominicana, Panamá y Venezuela, países que funcionaron y funcionan como canales y puentes para que los capitales fruto de comisiones ilegales y mordidas en Venezuela, aflorasen en la España de Aznar y Rajoy perfectamente limpios y aseados. Formulemos la pregunta pertinente: ¿dónde puede un disidente venezolano invertir su capital en estos momentos si quiere influir en la política española? Basta caminar por la calle Claudio Coello para darse cuenta de la importancia que tiene el llamado Little Caracas en nuestro país. Una gran parte del desfalco de la petrolera PDSVA, Petrolera Venezolana, recayó en los últimos diez años en bienes inmuebles del Madrid D.F., el mismo Madrid que estaba deseando que María Corina Machado ocupara el poder en Venezuela.
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