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Plaza Pública

Un país fallido con su juventud

Albino Prada
Publicada el 19/11/2018 a las 06:00 Actualizada el 16/11/2018 a las 17:23
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Diez años después del estallido de la crisis financiero-inmobiliaria de 2008, sus efectos en el empleo no solo siguen concretándose en una estratosférica tasa de paro juvenil (mucho mayor que la ya elevada tasa media) o en un empleo de los más jóvenes crecientemente precario (en su duración, jornada o ingresos).

Un hecho especialmente grave, y muy poco resaltado, está siendo el envejecimiento de nuestra población ocupada, a causa de la masiva expulsión de los más jóvenes en la distribución de los empleos hoy existentes respecto a la situación de hace diez años.

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) elaborada por el INE la población joven ocupada (de 16 a 34 años) entre 2008-2018 (datos del tercer trimestre) ha disminuido en tres millones de personas. Presentamos en un primer gráfico el desglose completo de la variación de los ocupados españoles para todas las edades en esta última década.
 


Como puede observarse, mientras el empleo total aún hoy es inferior en un millón de personas al del año 2008, los ocupados de menos de 35 años se han desplomado en tres millones de personas, y los ocupados de más de 35 años se han incrementado en dos millones.

Se está produciendo así un envejecimiento de nuestros ocupados, que se traduce en escasas oportunidades de empleo para los más jóvenes y en presión hacia la emigración. Dicho envejecimiento queda patente en un segundo gráfico que presentamos, más resumido. Por cierto, un envejecimiento que no se observa en otros países europeos.
 

De manera que mientras en 2008 los ocupados más jóvenes se acercaban al 40% del total, hoy ya son apenas un 25% del mismo. Una mutación que compromete seriamente la sostenibilidad de nuestro sistema demográfico y de protección social.

¿Qué podemos precisar sobre esa mutación en función de la nacionalidad? En primer lugar que, según los mismos datos del INE por nacionalidades, de los tres millones de más jóvenes (entre 16 y 34 años) que han dejado de estar empleados en España entre 2008 y 2018, unos 800.000 eran extranjeros mientras que 2.300.000 tenían la nacionalidad española.
 

Es fácil suponer que buena parte de los 800.000 jóvenes extranjeros, que hoy ya no tienen un empleo en España (y lo tenían en 2008), han regresado a sus países de origen. ¿Habrá también emigrado buena parte de aquellos 2.300.000 jóvenes españoles?

Para empezar se comprueba que no han engrosado el número de parados puesto que su volumen total, para los jóvenes entre 16-34 años, es hoy muy semejante al del año 2008. Tampoco encontramos en una mayor población joven inactiva una explicación suficiente: porque, por ejemplo, los que han buscado en los estudios una forma de transitar la crisis solo asciende a unos 300.000. Y menos aún se observa que hayan engrosado, diez años después, los ocupados entre 35-44 años, grupos en que los ocupados se mantienen estables (vea de nuevo nuestro primer gráfico).

De manera que nos quedan cerca de dos millones de jóvenes españoles menos candidatos a haber dejado el país entre 2008-2018.

Podemos indagar algo más al respecto consultando las cifras de población total residente que estima el INE en su EPA. También en este caso se anotan en tres millones el descenso de población residente en España entre los 16-34 años. Un desplome muy semejante al de la población ocupada total entre esas edades. Como también registra, por cierto, un desplome de 360.000 ciudadanos en ese mismo período entre 0-4 años, sin duda derivado del impacto de la crisis sobre la natalidad tanto de los que no emigran como de los que ya no nacerán aquí. Una emigración de jóvenes que retroalimenta un desplome demográfico con caída de la natalidad.

Estamos ante un caso desafortunado, entre otros muchos por desgracia recurrentes a lo largo del mundo, de lo que denomino formas de despilfarro catastrófico en mi reciente ensayo "El despilfarro de las naciones".

Para esquivar tal despilfarro de la juventud más cualificada que hemos tenido en España, no nos va a quedar más remedio que incentivar el reemplazo de las personas ocupadas de menos de 65 años (con contratos de relevo, en vez de aplazar su jubilación), repartir el menguante empleo (y la mayor riqueza) que provoca la llamada economía 4.0 y evitar que dicha economía afecte a sectores que consideremos clave para dar oportunidades de empleo digno a nuestros jóvenes, tal como ya se aplican a hacer en el muy robotizado Japón.

Solo así podremos primero detener y luego revertir una sangría demográfica que nos convierte en un país fallido con su juventud. Sin caer en la tentación de camuflar un colapso colectivo con medidas elitistas para el retorno selectivo de los jóvenes "primeros de la clase", como bien razona el Nobel indio Amartya Sen en uno de sus últimos ensayos.
 
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Albino Prada es doctor en Economía y miembro de ECOBAS
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13 Comentarios
  • unlector unlector 19/11/18 10:16

    luego lees que por culpa del gobierno de Rajoy los españoles vamos a pagar multas e indemnizaciones mil-millonarias a los inversores extranjeros que apostaron por las renovables en España.
    ¡VAYA!
    La juventud debería estar HOY trabajando y formándose en esas tecnologías punteras. Teníamos en bandeja de plata un nuevo boom de empleo y oportunidades a todos los niveles, desde mano de obra hasta ingenieros e investigadores de alto nivel. Pero Rajoy pegó fuego a todo sin piedad.

    El Partido Popular ha descuartizado este país, y lo peor, después de robar y financiar ilegalmente sus campañas, se les sigue considerando un partido legítimo en Democracia. Como si nada.

    Me duele en el alma decirlo, pero este país me da vergüenza.

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    • unlector unlector 19/11/18 10:43

      a lo dicho añado que por sus actos, el PP no es un partido técnicamente de derechas sino un partido amorfo. Una derecha "normal" habría aprovechado el boom de las renovables para copar el sector y forrarse de billetes, si se quiere.
      Con esto se demuestra que el PP tomó una decisión: o hacerse con ese sector y enchufar a todo amiguete viviente, o mediocrizar este país al extremo. Eligió lo segundo.

      En Democracia está bien que haya diversidad ideológica, pero si el PP ya no es 'derecha', mucho menos 'centro', ni es nada; queda invalidado, digo yo, como partido 'necesario' en una Democracia.
      Podemos arrugarlo y tirarlo a la basura.

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      • svara svara 20/11/18 00:11

        Vagos maleantes y gente borrega sin capacidad de innovar y crear riqueza con dedicación, esfuerzo y "limpiamente", aprovechando la oportunidad que ofrece un país como éste dotado de gente creativa, muy inteligente y trabajadora. Jamás se ha visto a un tonto rodearse de gente competente. En efecto que este PP lo han estropeado todo robando y corrompiendo como forma de entender el poder político. Pero lo peor de todo es que esta gente nos han menospreciado como país y por si ello fuera poco siguen dando a la "sin hueso" con el nuevo vocero , falso licenciado, que ni el mismo es capaz de asimilar las incongruencias que manifiesta en público, hilarante, si no fuera por lo penoso que resulta que le sigan tantos crédulos y otros mas siniestros a los que dicha tontuna les vale para usarlos a modo de marioneta, a su antojo y sacar tajada de ello. En efecto, es una gente capaz de hacer exactamente lo contrario de lo que dice sin rubor, sin remordimiento y ademas mostrarse soberbio y no enmendarla. La escuela de Aznar es la escuela del rebuzno de la que maman todos. Este país no se merece tanto imbécil en la política.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 19/11/18 07:51



    «… ademas de retirar los fueros totalmente injustos de vascos y navarros o concederlos a todos.» Por supuesto, que concederlos a todos. Ojito con lo que pedimos que si empezamos así podemos igualar a todos por abajo, con salarios mínimos, pensiones mínimas, impuestos mínimos y los mínimos derechos también.

    Una de las grandes vergüenzas de este país es la situación de la juventud con respecto a su perspectiva laboral; no entiendo cómo se retrasa la edad de jubilación y no se incentiva lo contrario, el adelantarla.

    Con estas realidades tampoco entiendo la actitud pasiva de la juventud ante esos problemas que tienen. A bastantes de sus mayores les costaron muchas protestas, paros y manifestaciones, conseguir mejoras laborales, y sus padres y abuelos siguen en la lucha para intentar conseguir unas pensiones mínimas dignas. Quizá sea que ahora las mejoras se consiguen a través del móvil, ¡y ahí sí que son los mejor preparados! Osasuna!

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    • svara svara 20/11/18 00:37

      También mínimo es un punto de referencia para entenderse. Un mínimo de civismo para no causar merma en derechos y libertades también. En democracia entiendo que es un deber colaborar "todos" al bien común y velar para que el gobierno de turno lo garantice.
      Esta juventud bien formada y mal enseñada ha vivido en un periodo de tiempo en el que hemos podido darle mucho apoyo, le han faltado pocas cosas, tal vez una, como ya se ha apuntado aquí, muy importante en el aprendizaje que tiene que ver con el espíritu de lucha contra la desigualdad de oportunidades y otra arrimar el hombro para defender nuestros derechos frente al que quiere mermarlos por interés propio. Salu2 Paco 

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    • Ayla Ayla 19/11/18 19:11

      No toda la juventud está con el móvil y hay gente comprometida y activa, pero sí, la mayoría se conforma con poner un twit.
      El problema fundamental, en mi opinión, es el individualismo que se ha ido inculcando. Y ahí no hay distinción de edad. Ya se sabe, divide y vencerás.
      Y hay un grupo amplio de ciudadanos que, por trabajar con traje, no se creen obreros.

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    • Atea Atea 19/11/18 15:57

      Creo que estamos acabando con el espíritu de lucha en l@s más jóvenes, no paran de oír que hagan lo que hagan no servirá de nada, que nada va a cambiar, que todos los políticos son iguales y que la cuestión laboral está por los suelos.
      Difícil concienciarles de que luchen por cambiar las cosas cuando hay poca gente que lo cree.
      Un saludo.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 19/11/18 16:18


        Atea: Es a los jóvenes a los que les toca cambiar el mundo en que viven, suponiendo que quieran hacerlo. Ellos mismos se deberían concienciar viendo las injusticias que les rodean y de las que ellos son principales víctimas por la falta de oportunidades que se les dan.

        Los escándalos que están saliendo de ciertos políticos, principalmente del PP, junto al control de la Justicia que ha intentando e intenta mantener ese partido, también deberían ser motivos para que la juventud se espabilara. En esta vida, «el que algo quiere, algo le cuesta», por lo menos en las familias trabajadoras. Osasuna2 salu2.

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        • Atea Atea 19/11/18 19:04

          También es obligación de los no tan jóvenes inculcar ese espíritu de lucha que a veces me pregunto dónde se ha metido.
          Cambiar las cosas entiendo que es responsabilidad de tod@s, pero creo imprescindible trasmitir el inconformismo, ese sentimiento que al menos sirve para cuestionar y me da a mí que su oponente (el conformismo) está demasiado extendido.

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          • paco arbillaga paco arbillaga 19/11/18 20:33


            Atea: Lo de inculcar, si se hace a través del ejemplo de comportamiento personal, lo entiendo, pero hacerlo solo con palabras me parece que no funciona mucho y menos entre la juventud que como es natural quiere respuestas inmediatas. El «haz lo que digo pero no lo que yo hago» ya no funciona ni que lo digan los curas. Quizá, como dice Ayla, lo del divide y vencerás aún funciona y eso puede verse en que «hay un grupo amplio de ciudadanos que, por trabajar con traje, no se creen obreros»… hasta que les afecta un ERE o se vean en la calle. Osasuna2 salu2.

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            • Atea Atea 19/11/18 21:36

              Totalmente de acuerdo, por eso decía que lo de predicar con el ejemplo es lo que funciona y ya ves cómo está el patio de los ejemplos.

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  • svara svara 19/11/18 01:00

    Un país corrompido que se ha olvidado de la gente joven es un país fracasado y caduco, caldo de cultivo de la delincuencia y de la miseria. Con una abyecta generación de políticos que lo único que saben es salvaguardar su propia existencia. No debieran de olvidar que los impuestos que pagamos deben repercutirlos como primer paso en mejoras de infraestructuras y servicios al ciudadano, así como revertir el paro extremo del que somos rehenes los españoles, sobretodo los jóvenes en edad de trabajar y los mas preparados en la universidad. Asegurar que se pague desde las rentas mas altas, luchar y erradicar la evasión fiscal, la corrupción y la obsolescencia de algunas instituciones políticas como el senado y otras rémoras como la iglesia católica, que viven sin dar un palo al agua y son una sangría para las arcas públicas. Y de paso adelgazar las consejerías autonómicas ademas de retirar los fueros totalmente injustos de vascos y navarros o concederlos a todos. No vendría mal suprimir las parásitas diputaciones provinciales si ya existe una gestión autonómica. Porque con tanto elemento innecesario y parasito es imposible que este país deje de corromperse y sea efectivo en la administración de la hacienda pública repercutiendo el gasto en beneficio para el ciudadano y las pequeñas empresas que los pagan.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 19/11/18 07:54


      svara: te he contestado a las 07:51 y no he puesto el comentario aquí. Osasuna2 salu2.

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