X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

La insidia

Publicada el 10/03/2021 a las 06:00

De lo que llaman los hombres

virtud, justicia y bondad,

una mitad es envidia

y la otra no es caridad.

Antonio Machado. Proverbios y Cantares.

La insidia se define como un engaño oculto o disimulado que tiene como objeto perjudicar a alguien. Dice la RAE que la palabra o acción insidiosa está envuelta por la mala intención. Mediante la insidia se prepara el terreno para, a continuación, entrar a dar el siguiente paso, que es la difamación, derrochando palabras falsas en contra del buen nombre y fama de la persona que se desea neutralizar.

Me duele decirlo, pero en España de un tiempo a esta parte vivimos bajo la dominación de la insidia, y nos vemos carentes de justicia y bondad. Estos actos y palabras insidiosas atacan tanto la vida pública como la privada, exponiendo ambas mediáticamente. La confusión intencionada de lo uno y lo otro convierte en explosiva la situación. Al punto de que, en el escenario político, a veces incluso se prescinde de estas dos premisas previas para pasar directamente a la ofensa, machacando el prestigio y el honor de la víctima elegida, haciendo aparecer como turbio o sospechoso hasta lo más cotidiano. Ya dice el refranero popular que, si no lo saben, lo inventan.

No debiera ser así, pero las malas artes siempre han estado presentes en el desarrollo de la política: traición, mentira, aprovechamiento, adulación y otra serie de supuestas “virtudes” sin las cuales parece que algunos políticos no se encuentran a sí mismos. Si estas cualidades son una realidad de lo general de la política, en el ámbito parlamentario se han de adquirir otras destrezas como el insulto y la refriega. Se trata de provocar y exasperar al adversario hasta que pierda los papeles y diga o haga algo que luego pueda jugar en su contra. El lenguaje del discurso político se ha degradado hasta unos límites inaceptables sobrepasando la exageración para derivar en la mentira e incluso degenerar en lo soez.

Malversación y ética

Es grave porque pagamos con dinero de todos a algunos representantes que, en vez de plantear soluciones y propuestas constructivas para el bien del país, se limitan a insultar y a atacar de la manera más baja y mezquina y, por supuesto, a destruir todo lo que con esfuerzo se ha construido, sin escatimar en recursos y medios. Llegan a difundir en las redes sociales sus bulos, sus trolas y fake news, valiéndose de todos los bots que puedan pagar, disparando de manera inmisericorde a quienes se pongan a tiro. Eso sí, esta munición digital se utiliza frente a los enemigos, que al final del día parece que son todos los que no piensan como ellos. Es una verdadera guerra informática que no da cuartel, alimentada por la arrogancia y la envidia que les carcome, por lo que harán lo que haga falta para arrebatarle sus logros al adversario y, cuando no es posible, los intentarán enlodar con el propio fango en el que ellos mismos se consumen. Piensa el ladrón que todos son de su condición, otro dicho atinado.

¿Es esta una forma correcta de ganarse el sueldo y servir al país? ¿No hay aquí una suerte de malversación de caudales públicos, al menos en términos éticos?

Si este comportamiento de por sí es nefasto, es imperdonable en el momento actual. Atravesamos una situación difícil en España y en el mundo. Vivimos una pandemia, con cifras escalofriantes de muertos y enfermos. Los esfuerzos de los diferentes gobiernos, sean estos conservadores o progresistas, deberían ir encaminados exclusivamente a intentar paliar los inevitables daños sociales y recobrar, cuanto antes, la economía y una convivencia normal.

De la anterior crisis económica, aquella del austericidio que liderara de forma infausta Mariano Rajoy queda en la memoria que la receta que nos vendieron como la gran solución, el rescate a los bancos, nunca se vio compensada. De esas ruinas surgió una población mucho más empobrecida en la que la clase media bajó un escalón y las rentas inferiores se vieron con problemas para subsistir. Y después, vino la evidencia de la corrupción, de la codicia empleada para el enriquecimiento propio desde el poder, así como la inversión en marketing electoral para perpetuarse.

La constatación de esa realidad precipitó un cambio de gobierno lógico ante la degradación moral de una formación política decidida a no apearse de sus posiciones. A partir de su vergonzosa derrota al ser expulsados del poder tras una moción de censura la única que ha prosperado en nuestra democracia reciente, prepararon la artillería pesada para iniciar una guerra sin cuartel contra el victorioso adversario.

No creo que haya habido un gobierno más vapuleado, insultado, difamado y perseguido que este primer gobierno de coalición encabezado por Pedro Sánchez. El conjunto de la oposición niega legitimidad al Gobierno, como lema base de su maniobra de asalto para hacerse con el mando; de un lado un malherido PP por su pasado reciente y por su presente judicial, y de otro Vox, una ultraderecha ensoberbecida y dispuesta a acabar con el sistema democrático. Por su parte, al socio minoritario del Gobierno que vive su adolescencia política le falta, además de humildad, experiencia de gestión, lo que ha llevado ya en excesivas ocasiones a soltar amarras y poner en apuros al sector mayoritario del Ejecutivo. Los recién llegados, aun con aportaciones de índole social, adolecen de cierta perspectiva y madurez, les sobran reproches y abundan en desafíos constantes a la indispensable unidad, abusando de la paciencia de sus aliados.

Las convicciones

Esta crispación, junto al agotamiento causado por confinamientos y restricciones y unida a la incertidumbre sobre el futuro inmediato, abona el campo de las protestas. En nombre de la libertad de expresión, multitud de jóvenes han protagonizado manifestaciones en diferentes ciudades, pero sobre todo en Cataluña, de donde proviene el protagonista del conflicto inicial, un rapero cuyas letras insolentes y otras acciones le han llevado al banquillo en más de una ocasión. Tienen razón quienes reclaman que se preserve el derecho fundamental a opinar. La cárcel no es la solución, en ningún caso. Tampoco lo es la violencia que han protagonizado algunos grupos. La violencia quita la razón y corroe la democracia. Sentado esto, me inquieta el rictus de placer que he llegado a observar en la reprobación de la derecha hacia estos condenables actos. Tendrían que hacer autocrítica de hasta qué punto, con sus agresiones verbales desatadas, no han abonado este terreno y otros, para que las cosas vayan a peor.

Es en esta atmósfera asfixiante donde reinan las injurias que al principio suelen lanzarse al albur, para apuntar luego a blancos concretos. A la más mínima posibilidad se judicializan, desde el conocimiento de que quedarán en nada. Pero esto no es problema pues lo que prima es la difusión, para lo cual cuentan con una serie de medios afines dispuestos a publicar, editorializar y trasladar las falacias a tertulias y encuentros. Así, la verdad queda sepultada por la vorágine que caracteriza a las redes sociales y la enorme masa de información que nos abruma cada día. Aplican a rajatabla el aserto de miente y miente que algo queda, y lo hacen hasta que empiecen a dudar de ti hasta los de tu mismo signo. ¿Puede haber algo más artero? ¿Dónde queda la libertad de acceso a la información veraz y oportuna? ¿Dónde el derecho a que se conozca y difunda?

Los desmentidos no tienen la misma difusión y llegan tarde, cuando el mal está hecho. Y aun con rectificaciones, la semilla de la duda ya ha sido plantada, y tras unas cuantas mentiras más acaba germinando la sospecha. Bien saben que después nadie se da el trabajo de contrastar ni menos reconocer que se erró al calificar como verdadero algo que era falso. Luego ya nadie se cuestiona si aquello era cierto o no, del mismo modo que no se analizó en su origen. Al aludido le acompañará la sospecha que mancilla su prestigio y honor.

Acudo nuevamente al saber popular: lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro. Contra la mentira solo se puede actuar desde la exigencia de veracidad. El que acusa debe demostrar los cargos. No cabe más entonces que ir con la frente en alto, la conciencia tranquila, el paso firme y la sonrisa a flor de labios, sabiendo que nada teme quien nada hace. Habrá que hacer recuento de daños y seguir caminando en compañía, siempre, de las propias convicciones, verdadera armadura que no conseguirá atravesar la insidia.

__________

Baltasar Garzón es jurista, presidente de Fibgar y el juez que inició la investigación de la 'trama Gürtel' y ordenó las primeras detenciones en febrero de 2009.

 

Publicamos este artículo en abierto gracias a los socios y socias de infoLibre. Sin su apoyo, nuestro proyecto no existiría. Hazte con tu suscripción o regala una haciendo click aquí. La información y el análisis que recibes dependen de ti.

 

Más contenidos sobre este tema




25 Comentarios
  • Epi Epi 12/03/21 18:00

    ¿ Cuántas paladas de cal y cuántas de arena hay en la argamasa de este artículo?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Chinchirina Chinchirina 11/03/21 00:38

    Sr. Garzón, con todo el respeto, pero aquí las palabras de Mateo, "por sus frutos los conoceréis", las podemos cambiar "por vuestros amigos los conoceréis". Y ser amigo de ese imputado deshonra.

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    6

  • Sotram Sotram 10/03/21 23:15

    Reconozco que me ha defraudado Ud., Sr. Garzón totalmente

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    7

  • Sotram Sotram 10/03/21 23:09

    Sr. Batasar Garzón: Por qué en vez de tantas disquisiciones éticas y lamentos, NO NOS CUENTA UD. el por qué de esa reunión? ¿ Por qué se hizo en su domicilio ? ¿ De qué se trató en dicha reunión y con esos asistentes, incluido Ud.? Nos quedaríamos más tranquilos sobre lo insidioso de esta noticia. Sería todo un detalle que recogiera Ud. este "guante"

    Responder

    Denunciar comentario

    1

    5

  • Edmundo Edmundo 10/03/21 19:35

    Yo pienso que la primera legislatura de Zapatero fue todavía más dura que lo que ha tenido que soportar Sánchez. Questionaban su legitimidad, y de forma delirante incluían al PSOE y a otros actores copartícipes en el peor atentado que se ha registrado en Europa, la matanza de los trenes y en Atocha.
    También recuerdo el boicot que promovió el PP (con pulseritas incluídas) a los productos catalanes cuando Zapatero trataba de negociar el Estatut de Cataluña. ¿Acaso no hay ninguna relación entre aquello y la situación a la que hemos llegado? En mi opinión claro que la hay. Hay una responsabilidad ética y moral de los perpetradores, que a sabiendas, generaron un clima pésimo para pescar en río revuelto. Si les queda algo de conciencia saben lo que hicieron, y no señor, el fin no justifica los medios.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    6

  • GRINGO GRINGO 10/03/21 18:10

    "El lenguaje del discurso político se ha degradado hasta unos límites inaceptables sobrepasando la exageración para derivar en la mentira e incluso degenerar en lo soez".

    "A partir de su vergonzosa derrota al ser expulsados del poder tras una moción de censura –la única que ha prosperado en nuestra democracia reciente–, prepararon la artillería pesada para iniciar una guerra sin cuartel contra el victorioso adversario", a esto en el PP le llaman AUTOCRÍTICA.

    "Por su parte, al socio minoritario del Gobierno que vive su adolescencia política le falta, además de humildad, experiencia de gestión, lo que ha llevado ya en excesivas ocasiones a soltar amarras y poner en apuros al sector mayoritario del Ejecutivo. Los recién llegados, aun con aportaciones de índole social, adolecen de cierta perspectiva y madurez, les sobran reproches y abundan en desafíos constantes a la indispensable unidad, abusando de la paciencia de sus aliados".

    Me parece un artículo muy recomendable, del cual me ha parecido acertado extractar los comentarios entrecomillados, porque nos recuerdan grandes verdades y también alguna insidia, según la RAE "palabras o acción que envuelven mala intención".

    Quizás falta alguna mención a quienes propagan esas insidias, y quienes tienen y no tienen esos medios de comunicación generalistas para su difusión.

    Parece que el único que se libra es el PSOE, y en cambio para UNIDAS PODEMOS principal destinatario de esas insidias, se le sigue "recordando" por lo mismo que antes de formar parte del gobierno, "la inexperiencia, la falta de humildad, madurez... ", algo que sí debían tener los ministros del primer gobierno del PSOE.

    Yo prefiero las "virtudes" de UNIDAS PODEMOS, esas que les reprocha Baltasar, que las de quienes, dotados de gran experiencia y madurez, nos han engañado durante años y siguen intentando hacerlo ahora, "sólo que ahora no cuentan con la colaboración de los recién llegados".

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    10

  • Ambrio Ambrio 10/03/21 17:37

    Bueno, el articulo no dice nada que no hayamos oido ya, a veces las medias verdades son peores que las mentiras, porque engañan doblemente. Ser socio mayoritario, no te da derecho a ningunear al minoritario al mas puro estilo ayuso vs aguado. Como ejemplo, la mocion de murcia, de la que podemos desconocia totalmente que iba a producirse, realmente solo vale la pena apoyar a gente asi con el unico motivo de evitar que vox tenga mas poder del que ya tiene y supongo que por eso UP apoya aun a psoe. Oyendo a la mitad de los diputados de este psoe, cualquiera les llamarian socios. En fin, entiendo que ambos somo de izquierdas, vd por supuesto con mucha mas formacion que yo, no cabe duda. Pero de pobreza y miseria seguro que estoy mas puesto que vd. Quizas por eso veo al minoritario como la unica alternativa para respirar un poco mejor. Un saludo Sr. Garzon, porque lo que si voy a reconocerle es lo necesario que era vd para este pais mientras le dejaron serlo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Ayla* Ayla* 10/03/21 16:12

    La insidia se combate con la verdad.
    Por ejemplo, si dices que te hablas con todos los medios de comunicación y no contestas al que te ha descubierto (demostrado con imágenes, eso serviría como prueba?) parece que te defiendes con una mentira. Eso es lo que hace pensar que hay algo turbio o sospechoso.

    Estamos de acuerdo que el lenguaje político se ha degradado y que hay algunos que no aportan más que mentiras y odio.

    En la anterior crisis, se hizo un rescate a los bancos y ahora, llamándolo de otra forma, hay alguna ministra que lo quiere hacer igual, salvando los balances de éstos en vez de dar las ayudas directas a los que las necesitan. Todo aquello que pase por la banca se verá disminuido cuando llegue al receptor.

    Si el sector mayoritario del gobierno cumpliese sus acuerdos a lo mejor no tenía esos apuros, que no sólo crítica el partido minoritarios sino también el resto de partidos que apoyaron en la formación del gobierno.

    Y si en algo tiene experiencia esa parte minoritaria es en la insidia desplegada contra el grupo desde el mismo momento de su formación.

    Por cierto, curiosa la firma del artículo de hoy.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    8

    • MIglesias MIglesias 10/03/21 16:58

      También me ha llamado la atención. Excusatio non petita pecata manifesta.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      7

  • Antonio LCL Antonio LCL 10/03/21 15:49

    Reitero mi agradecimiento por el pensamiento y análisis del articulista. Se gana en dignidad y
    calidad y respeto. Gracias Baltasar.

    Responder

    Denunciar comentario

    4

    2

  • CinicoRadical CinicoRadical 10/03/21 12:18

    Nada teme ... si no hay falla judicial.
    El abuso de la paciencia es mutuo en ambos coaligados
    Educación. Somos rodeados de mediocridad..
    La duda ofende ?

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



 
Opinión