28A | Elecciones generales

La izquierda salva la mayoría en la Comunitat Valenciana

Ximo Puig

La disyuntiva se resolvió a favor de la izquierda. Se trataba de elegir entre una segunda entrega del Botànic o una vía andaluza. Y, con más del 96% escrutado, se impone la primera opción. La izquierda reedita su mayoría en la Comunitat Valenciana, con el liderazgo del PSPV-PSOE de Ximo Puig, que tiene a tiro la reválida de su presidencia con el apoyo de Compromís y Unides Podem. La subida de los socialistas y la resistencia de Compromís y Unides Podem lo hicieron posible.

Con los datos en la mesa, su decisión de adelantar las elecciones se revela exitosa para el partido del puño y la rosa. El PP, pese a que continúa en caída libre, mantiene el liderazgo en el campo conservador, donde Ciudadanos sube e irrumpe Vox, aunque no logra impulsar a la derecha al liderazgo político como hizo en Andalucía. Vox desangra al PP, quedándose con 10 de los 12 diputados que pierde el partido de Isabel Bonig. Ciudadanos despunta en el campo conservador, subiendo y quedándose a un escaño del PP.

La victoria de la izquierda se produce en unas elecciones de elevada participación: un 75,16%, 5,6 puntos más que en 2015. Los números dan, con más del 96% escrutado, para una reedición del Pacto del Botànic, capitalizado electoralmente por el PSPV-PSOE. La diferencia con el acuerdo de 2015, aparte de la reconfiguración del poder, es que ahora Unides Podem sí quiere entrar en el Consell. Las opciones de reeditar el gobierno de izquierdas se refuerzan porque no es posible un acuerdo PSOE-Ciudadanos. No dan los números para esa alianza, que además Toni Cantó había descartado en los mismos términos que Albert Rivera en España.

Los socialistas (27 parlamentarios), Compromís (17) y Unides Podem (8) suman 52 escaños, 3 menos que en 2015, cuando sumaron 55. Eso sí, siguen por encima de la mayoría absoluta, que está en 50 diputados en Les Corts, donde hay 99 asientos.

Los mensajes centrados en los avances sociales parecen haber prevalecido en las urnas sobre las alertas de una posible extensión del procés a la Comunitat Valenciana, columna vertebral de la campaña de PP, Ciudadanos y Vox.

El éxito se lo anota fundamentalmente Puig, a pesar de que sus previsiones eran mejores. De 23 escaños, pasa a 27, un buen resultado aunque peor que el que pronosticó el CIS (33-36). Es la primera vez que el PSPV-PSOE es el más votado desde 1991. Y lo es además en todas las provincias: Valencia, Alicante y Castellón. La Comunitat Valenciana se consolida como el mayor fortín de poder autonómico del PSOE, una vez perdida Andalucía. Ximo Puig se confirma como referente de poder regional, a la espera de las elecciones del 26 de mayo.

Su socio de gobierno baja. De 19 escaños, Compromís se deja 2, quedándose en 17. Puig amplía la ventaja sobre Compromís, con lo que el PSOE refuerza su posición. Al menos, a priori. Está por ver cómo afecta a las negociaciones entre PSOE y Compromís la comprobación de que han sido los socialistas los que más han rentabilizado el pacto. Además, el adelanto electoral por parte de Puig, decisión a la que Oltra se oponía, ha minado la relación entre ambos.

Unides Podem-EU obtiene un resultado con claroscuros. Peor que en 2015, mejor de lo esperado. Sus números, comparados con los de 2015, parecen malos. Entonces obtuvieron –por separado– 13 escaños, que fueron todos para Podemos. Ahora, juntos, saldan 8 asientos. Pero es que sus previsiones eran peores. En todo el bloque progresista existía el temor de que la candidatura liderada por Rubén Martínez Dalmau no obtuviera el 5%, porcentaje imprescindible para entrar en Les Corts por la ley electoral valenciana. Con más del 96% escrutado, supera el 8%.

Martínez Dalmau ha afirmado reiteradamente durante la campaña su voluntad de entrar en el gobierno, cuya labor en el periodo 2015-2019 juzga como bien orientada aunque poco ambiciosa. El candidato de Unides Podem presenta a su partido como la garantía de que el Consell haga políticas de izquierdas.

La derecha paga su división. Con más del 97% escrutado, el PP, con Isabel Bonig como candidata, se queda con 19 escaños, cuando tenía 31. Hay que recordar que en 2011 el PP tenía 55 diputados para entender la magnitud del descalabro del partido de la gaviota. Bonig compareció para reivindicar el liderazgo del PP en la derecha pese a la "mochila", en referencia a la corrupción. Nada en su discurso indicaba la menor intención de dimitir.

Ciudadanos sube levemente, a pesar de la irrupción de Vox. De 13 a 18 escaños. El partido naranja se queda a sólo 2 escaños del PP, que ve amenazada su posición como vanguardia del campo conservador en la Comunitat Valenciana.

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Vox despejó su incógnita. Entra, y entra fuerte, como en Andalucía. Pero, a diferencia del caso andaluz, no revienta el tablero aupando al PP a la presidencia por la mayor movilización de la izquierda. Se queda en 10 diputados. Venía de ser un partido irrelevante, con algo más de 10.000 votos en 2015. Ahora es el cuarto más votado, por detrás de PSPV-PSOE, PP, Ciudadanos y Compromís y por delante de Unides Podem.

El partido ultraderechista, con la candidatura de José María Llanos, desangra el PP. Así lo apuntan los números. Vox entra con 10 diputados, mientras que el PP pierde 12. Cs, en cambio, gana y obtiene la satisfacción de adelantar a Compromís.

Ahora les toca negociar a Puig, Oltra y Martínez Dalmau. A Bonig y Cantó, por su parte, les toca disputarse el liderazgo de la oposición, donde Vox intentará marcar la agenda. 

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