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    <title><![CDATA[infoLibre - Alejandro López Canorea]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/alejandro-lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Alejandro López Canorea]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Estados Unidos amenaza al mundo a cuenta de Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/estados-unidos-amenaza-mundo-cuenta-iran_129_2235503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estados Unidos amenaza al mundo a cuenta de Irán"></p><p><em><strong>Operación Paria Económico</strong></em>. Ya no queda muy claro por quién puede ir eso de paria en una guerra de Irán que se ha movido desde el fracaso militar estadounidense hacia un terreno donde Trump se siente más cómodo. <strong>La guerra comercial.</strong></p><p>Pero la amenaza esta vez va dirigida a <strong>todo el globo</strong>. Estados Unidos o Irán. Esta ha sido la dicotomía que ha planteado Scott Bessent, el secretario del Tesoro de la Administración Trump, en una conferencia de prensa en Washington DC. Y aunque el órdago es potente, <strong>el resto del mundo también tiene que hablar.</strong></p><p>China es el <strong>elefante en la habitación</strong>. El actor al que no se señala directamente pero es vital para el sector petrolero iraní. Mientras en Estados Unidos ya se tanteó hace unos meses la posibilidad de sancionar pequeñas refinerías chinas por comerciar con Irán, desde Pekín ya empezaron a tomar nota.</p><p>El gobierno de Xi Jinping se cansó del abuso de las llamadas “<strong>sanciones secundarias</strong>”, es decir, las que afectan a los actores que comercian con el país sancionado en primer lugar. En primer lugar porque Donald Trump ya ha perjudicado bastante los intereses de Asia Pacífico con su guerra en Irán. Y después porque el republicano es bastante proclive a imponer sanciones de forma unilateral.</p><p>China no ha tardado en señalar que sus negocios con Irán se basan en la legislación internacional. Las sanciones contra Irán no alcanzan este extremo de aplicabilidad global ni cuentan con el amparo de las Naciones Unidas. Se trata de un <strong>movimiento unilateral</strong>. Y China se ha cansado.</p><p>Su respuesta al primer intento de Estados Unidos fue imponer su propio órdago. <strong>China o Estados Unidos.</strong> No se puede cumplir ambos regímenes de sanciones al mismo tiempo porque Pekín los convirtió en mutuamente excluyentes. Si alguien asumía la orden estadounidense contra las refinerías chinas, Pekín tomaría represalias contra el cumplidor.</p><p>En esto se ha basado la nueva política de respuesta comercial china. Mientras Europa negociaba y asumía fuertes compromisos ante la guerra comercial de Estados Unidos, en China se asumía el órdago y se <strong>cortaba el acceso a materiales clave</strong> para las cadenas de suministros estadounidenses, especialmente en cuanto a industria.</p><p>La imposición injusta de legislación interna extraterritorialmente. Es la forma en que China ha dibujado el <strong>límite a la guerra comercial</strong> que Trump quiso imponer al mundo a costa de Irán.</p><p>Y como no se trata de la primera vez que ocurre, en la Casa Blanca se han adelantado evitando la escalada directa con Pekín, habida cuenta del dolor que supuso frenar la anterior competición bilateral.</p><p>En esta ocasión Trump ha realizado llamadas a capitales sin desclasificar para exponer el nuevo régimen de amenazas contra el comercio con Irán. La amenaza llega incluso a <strong>expulsar de los mecanismos del dólar</strong> a los actores que comercien con Irán.</p><p>Trump quiere salir de Irán. Pero puede ser demasiado tarde para que el atolladero sea evitable. El acuerdo no es sencillo sin concesiones generosas por parte de Estados Unidos. El marco firmado en junio e incumplido ampliamente ya no es válido para Teherán.</p><p>Irán quiere garantías de que esta vez en Washington sí se atendrán a lo firmado. Y para ello Estados Unidos deberá ser más diligente en su parte previamente a la parte persa. Pero para que no quede clara la imagen de derrota frente al mundo, Trump ha vuelto a la repetida estrategia de estos meses, si se le puede llamar así.</p><p>Es decir, en la Casa Blanca se buscan <strong>golpes de efecto que reduzcan la mano iraní</strong> y amplíen su urgencia de llegar a un acuerdo, por lo que puedan decaer algunas de sus exigencias. Antes se intentó con la guerra y con la amenaza de nuevos ataques devastadores. Ahora se busca a través de la <strong>coerción económica</strong>.</p><p>Con los límites que explora el nuevo régimen sancionador estadounidense se puede hablar de <strong>asfixia económica</strong>. Estados Unidos está combinando las sanciones de su estrategia de “máxima presión” dilatada durante años con un bloqueo naval y la renovada <em>Operación Paria Económico</em>.</p><p>Emiratos Árabes fue el primer gran actor en anunciar su adhesión a este marco, perjudicando enormemente los flujos económicos con Irán. Pero dado el componente adicional de interdependencia, la situación no parece sostenible en el largo plazo. Algunos comerciantes iraníes se están marchando de Emiratos Árabes con dirección a China.</p><p>Y si Irán ve peligrar su situación interna ante estos actos de guerra directa e indirecta combinados, ya han situado su represalia sobre la mesa: <strong>no dejar que el petróleo salga del Golfo Pérsico por ninguna vía.</strong> Ambas partes están dispuestas a usar la fuerza pero parece que, dado el previo entendimiento en junio, también ambos preferirían retomar el marco negociador.</p><p>La reciente visita a Irán de Asim Munir, el jefe de las Fuerzas Armadas de Pakistán, muestra que aún existe dicha ventana de mediación. Y la importante reunión del director de la CIA, John Ratcliffe, en el Kremlin habría dejado, asimismo, un llamado para <strong>que Moscú presione en Teherán para una apertura del Estrecho de Ormuz</strong>.</p><p>Parece que todo lo que quiere Estados Unidos a cambio de retomar el marco negociador es que <strong>Irán renuncie a Ormuz</strong>. Y visto el avance tan fuerte que esta última semana ha dado Irán con Omán en su conversación sobre la futura gestión del mismo, no parece que esto sea una opción en Teherán.</p><p>Y por ese motivo nos encontramos aquí, ante la necesidad de <strong>nuevos órdagos que refuercen la escalada pero sin escalar</strong>, con la intención de forzar una resolución aceptable antes de las elecciones de medio término de noviembre.</p><p>Estados Unidos mira con los estertores de su influencia unipolar a las demás capitales, pretendiendo <strong>ahogar la economía iraní</strong> y, sobre todo, la de la Guardia Revolucionaria y los más proclives a la resistencia armada. Pronto sabremos más. Porque esto no puede seguir mucho más tiempo en <em>stand-by</em>.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2026 18:32:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump,China,Irán,Guerra en Oriente Medio,Economía]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La batalla de agencias entre Ucrania y Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/batalla-agencias-ucrania-estados-unidos_129_2235334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La batalla de agencias entre Ucrania y Estados Unidos"></p><p>La <strong>guerra en Ucrania </strong>no solo se juega en el frente de batalla. Aunque los acontecimientos más importantes se concentran en el lento pero constante avance ruso sobre Donetsk y las zonas de amortiguación de los óblasts anexionados por Moscú, hay otra contienda interna que busca mover muchas dinámicas invisibles.</p><p>Las agencias anticorrupción ucranianas y los servicios de inteligencia pugnan por diversos asuntos que esconden un fuerte trasfondo político y diplomático. Y el propio presidente, <strong>Volodímir Zelenski</strong>, está en el ojo del huracán.</p><p>Desde la llegada de <strong>Donald Trump</strong> a la Casa Blanca la relación con Ucrania ha sido tirante. Ya durante su primer mandato se articuló una crítica a la tensión entre Ucrania y Rusia. Sin embargo, tras un deshielo insólito con Moscú, aquella aproximación se tradujo en un <strong>recrudecimiento de las tensiones entre la Casa Blanca y el Kremlin</strong>. Como resultado de ese acercamiento fallido, <strong>Trump incrementó el apoyo armamentístico a Kiev</strong>.</p><p>En su segundo mandato, la situación ha recordado a aquella etapa, pero elevada a la enésima potencia: con una invasión de por medio y con la crítica feroz de Trump y, sobre todo, de su vicepresidente, <strong>JD Vance</strong>, a un <strong>Joe Biden</strong> que se había implicado notablemente en la escalada bélica del lado de Kiev.</p><p>Por ese motivo, desde el principio Trump creyó que<strong> el simple cambio de actitud de la Administración estadounidense serviría para quebrar a una Ucrania que no estaba dispuesta a ceder ante Rusia</strong>. Trump interpretó que la guerra de Ucrania era una mera guerra <em>proxy</em> en la que, sin Estados Unidos patrocinándola, Kiev no podría continuar.</p><p>Y tenía razón, en parte. Pero había mucho más detrás del patrocinio estadounidense. Después de la<strong> humillación a Zelenski </strong>en su primer encuentro del mandato en la Casa Blanca, en febrero de 2025, la estrategia pasaba por lanzar un órdago: o Ucrania cedía y encontraba una solución aceptable para Rusia o decaerían los apoyos armamentísticos y de inteligencia.</p><p>Durante un breve periodo así fue. Pero el margen para las concesiones de Ucrania y Rusia era ya tan estrecho que, debido al estancamiento relativo del frente, ambos gobiernos se veían con mayores opciones de supervivencia o rédito político si continuaban la guerra que si cedían.</p><p>Además,<strong> Ucrania logró, a través de la Unión Europea, un arreglo con Trump</strong>. Los europeos serían los que pagarían las armas estadounidenses destinadas a Ucrania, Kiev cedía en un acuerdo sobre materias primas muy costosas y Estados Unidos mantenía su apoyo a Ucrania mientras viraba para trasladar la presión al Kremlin.</p><p>Como en el primer mandato, el deshielo que Washington trató de establecer con Moscú fracasó porque Ucrania no cedía en el aspecto más lesivo. Trump se dio cuenta de que sería imposible cumplir con sus plazos autoimpuestos, pero la presión interna era una baza para forzar a Kiev a ofrecer, aunque fueran mínimas, algunas concesiones.</p><p>Lo que Estados Unidos quería era una salida del conflicto en el que se había implicado la anterior Administración. Según Trump. esta era la guerra de Putin, la guerra de Zelenski y la guerra de Biden. No la suya.</p><p>De esta manera, Donald Trump y algunos socios europeos aprovecharon la debilidad interna de Zelenski para apretarle las tuercas en la dirección política que querían promover en cada momento. En nombre de un declarado bien mayor, <strong>desde las capitales occidentales se habían ignorado deliberadamente acciones lesivas para la democracia, la limpieza de las instituciones y la memoria histórica</strong>.</p><p>Mientras durante los primeros años la situación trascurrió con normalidad, tachándose de prorruso a quien analizase estos temas, pronto comenzarían a surgir nuevas críticas. Desde Oleksiy Arestóvych, asesor de Zelenski, hasta Valerii Zaluzhnyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, <strong>el presidente ha apartado a diferentes rivales políticos apoyados por Occidente</strong>.</p><p>La caída del propio Zaluzhnyi implicó su salida del país. Zelenski priorizó rodearse de un núcleo duro liderado por Andriy Yermak, su jefe de gabinete. Durante 2025 arreció la presión sobre este entorno presidencial. Primero llegaron los casos de corrupción en áreas tan sensibles como los ministerios de Energía y Defensa, que provocaron la caída de varios ministros, incluido el titular de Justicia, German Galushchenko, por su periodo al frente del primero.</p><p>Al frente de las investigaciones se encontraban la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAPO), instituciones vinculadas a menudo con la influencia occidental y, especialmente, la de Estados Unidos. Pero la pieza definitiva cayó hacia el final del año.</p><p>Al comprobar que estas investigaciones se intensificaban cada vez que se exigía a Ucrania algún cambio de posición en las negociaciones, mientras Zelenski mantenía una inflexibilidad férrea, el presidente ucraniano trató de tomar el control sobre las agencias anticorrupción. Los servicios de inteligencia competían con estas agencias por la dirección política ucraniana.</p><p>La presión desde dentro de Ucrania y desde toda Europa fue tan fuerte que <strong>Zelenski tuvo que abandonar su plan para intervenir las agencias anticorrupción</strong>. La NABU y la SAPO investigaron nuevos casos de corrupción relacionados con parlamentarios de la Rada ucraniana cercanos al jefe de gabinete. Y el siguiente en caer fue el propio Andriy Yermak, el hombre fuerte detrás de Zelenski.</p><p>Sin Yermak al frente, muchos esperaban desde Washington un cambio de tono en Kiev. Sin embargo, la disputa continuó. El siguiente gran nombre en caer fue el del ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, en julio de 2026.</p><p>Esta vez, Zelenski no solo ha logrado imponerse a la presión de las calles, asumiendo el coste que supuso para Oleksander Syrskyi, sucesor de Zaluzhnyi al frente de las Fuerzas Armadas, sino también a la de sus socios extranjeros. Todas las facciones de la Rada votaron a favor del sucesor de Fedorov en Defensa, Yevhenii Khmara, procedente de la dirección del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), la agencia de inteligencia cercana a Zelenski.</p><p>Ya no solo existía el riesgo de que el expresidente Petro Poroshenko, el alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, o el ex jefe de las Fuerzas Armadas, Valerii Zaluzhnyi, arrebatasen el poder a Zelenski si se celebraban elecciones. También el exministro Fedorov, ahora con un fuerte apoyo popular, ha exigido esta semana la convocatoria electoral, dado que <strong>el mandato de Zelenski expiró formalmente en 2024</strong>.</p><p>Otro exministro de Exteriores, Dmitró Kuleba, ha sugerido que Fedorov podría acercarse a los tecnoligarcas estadounidenses encabezados por Elon Musk en busca de favor político.</p><p>La presión es muy fuerte y existen varios informes sobre contactos entre antiguos colaboradores de Zelenski y las capitales occidentales, con Zaluzhnyi, destinado en Londres, a la cabeza. Pero, tras la caída de Yermak, Zelenski ha situado a su lado a otro de los nombres más populares de Ucrania: el exjefe de la inteligencia militar Kirilo Budánov. Y, en medio de esta crisis política, la NABU y la SAPO han vuelto a estrel cerco sobre el entorno del presidente. En este caso, Zelenski ha destituido a Irina Mudra, subdirectora de su gabinete y situada por debajo de Budánov.</p><p>Esta es la última gran pieza que parece sostener a Zelenski. Enfrente tiene a toda una pléyade de antiguos colaboradores, cada cual más popular, a la que se van sumando perfiles de su Gobierno como Fedorov. Pero, aunque Zelenski debe mantener su apoyo interno sosteniendo el esfuerzo bélico frente a Rusia, <strong>también tiene que contentar a las capitales occidentales</strong>, lideradas por unos Estados Unidos que desean impulsar un acuerdo. Las agencias anticorrupción y los servicios de inteligencia se han convertido así en protagonistas invisibles de esta batalla.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 04:01:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Ucrania,Rusia,Estados Unidos,Unión Europea]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Marruecos y España frente al espejo: de colonias y reclamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/marruecos-espana-frente-espejo-colonias-reclamos_129_2235024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Marruecos y España frente al espejo: de colonias y reclamos"></p><p>La crisis humanitaria de Ceuta sigue coleando. <strong>La migración ha vuelto a ser un fenómeno empleado como arma geopolítica.</strong> La mayor parte de la Unión Europea, Estados Unidos, Israel y la extrema derecha nacional e internacional han aprovechado la situación para apuntar contra el Gobierno de España por no aplicar sus modelos de chovinismo en frontera.</p><p>Y esto es tan evidente como que <strong>no se promueve el mismo criterio con la migración venezolana y ucraniana </strong>que con las personas que llegan huyendo de conflictos en África subsahariana o en Oriente Medio.</p><p>El cambio de posición español en torno a la defensa del derecho internacional en el Sáhara Occidental, una vez se ha pasado por alto el porvenir de su población en territorio ocupado y en el exilio, presenta otra importante falla.</p><p>Y es el hecho de que <strong>Marruecos ha podido acceder a una normalización de relaciones sin hacer concesiones en los principales puntos espinosos de la relación bilateral.</strong> No ha habido reconocimiento de la soberanía española de Ceuta, Melilla, las plazas de soberanía españolas en el norte de África o las aguas de Canarias.</p><p>En el año 2021 se produjo el punto de inflexión con la crisis diplomática provocada por la estancia en España del líder saharaui Brahim Ghali. Hasta entonces, la relación se movía en la duda que Marruecos deliberadamente expresaba sobre la confianza que debían ganarse sus vecinos del norte si estos querían, a cambio, un control de fronteras externalizado.</p><p><strong>De esta manera, cada episodio de paso migratorio en la frontera con España se convertía en una nueva baza negociadora para Marruecos.</strong> El propio Aziz Ajanuch, quien después sería primer ministro del país norteafricano, había vinculado el deseo de la Unión Europea de que Marruecos se ocupase de controlar los flujos migratorios con el interés de Rabat en que Europa aprobase el acuerdo que le daba el control de recursos agrarios y pesqueros saharauis en sus relaciones comerciales con el continente europeo. Por este motivo se han producido tantos esfuerzos de sortear los dictámenes de la justicia europea con modificaciones comerciales que beneficiasen a Marruecos.</p><p>Pero, después de la nueva gran concesión española sobre el Sáhara Occidental, seguida por la gran mayoría de países europeos,<strong> España esperaba abrir una etapa de genuino reinicio de relaciones.</strong> Es decir, que el compromiso de Marruecos con la frontera española fuera definitivo.</p><p>Sin embargo, <strong>España nunca consideró necesario exigir a Marruecos un reconocimiento de soberanía sobre Ceuta y Melilla.</strong> El propio ministro Albares lo ha comparado con la falta de necesidad de exigir un reconocimiento de soberanía sobre Burgos, Valladolid o Santiago de Compostela.</p><p>A pesar de esto, sí ha expresado la necesidad de que en Europa se entienda que, en materia migratoria, no se puede tratar la especificidad de Ceuta y Melilla como la de cualquier otra ciudad europea. <strong>Evidentemente, existe una incoherencia cuando se señala la falta de comprensión europea, </strong>pero no se es capaz de exigir a Marruecos algo tan básico como el reconocimiento de la integridad territorial española.</p><p>Lo que evidencia la diferencia de actuación de los distintos gobiernos y partidos de oposición con respecto a Marruecos es que <strong>importa, y mucho, quién hace qué y no tanto lo que hace.</strong> Si no hay una coherencia en los criterios empleados en política exterior, se corre el riesgo de perder la autoridad ganada en la crítica a Israel.</p><p>Ante la entrada de migrantes por Bielorrusia o Turquía hubo muchos más aspavientos, pero ni siquiera los partidos de extrema derecha más nacionalistas eran capaces de explicar quién estaba “invadiendo” o “atacando” España- más allá de poner el foco en los migrantes para promover políticas de militarización fronteriza y nativismo identitario.</p><p><strong>De hecho, Marruecos no solo no ha reconocido que Ceuta y Melilla son españolas </strong>sino que las considera ciudades ocupadas. Del mismo modo han actuado diversas voces en Israel, acompañadas por vacilaciones en el oficialismo estadounidense.</p><p>Entendiendo a Marruecos, Israel y Estados Unidos como autoridades tradicionales en lo que a ocupación de territorios se refiere, pareciera presumible que el Sáhara Occidental, debido a su estatus protegido internacionalmente, apareciera primero en la lista.</p><p><strong>Ceuta y Melilla no buscan ejercer un derecho de autodeterminación,</strong> no han funcionado como colonias, no reclaman un cambio en su estatus ni la independencia, ni mucho menos la anexión a Marruecos. En este caso, por lo tanto, el país con reclamos irredentistas se apoya en el controvertido derecho histórico y en la integridad territorial por encima del derecho de autodeterminación.</p><p>Más allá de que el límite aplicable a los reclamos históricos es difuso en el tiempo y en el espacio, la realidad es que <strong>Marruecos se ampara en reinos que existían siglos antes de la fundación del Marruecos moderno para exigir territorio perteneciente </strong>no solo a España y la República Árabe Saharaui Democrática, sino también a Argelia, Malí y Mauritania. <strong>El Gran Marruecos.</strong></p><p>Este arma es de doble filo y podría haber propiciado reclamos por parte de España sobre los vastos territorios que controló en Marruecos en el pasado. Normalmente, este tipo de diferendos se suelen despejar a través del reconocimiento mutuo del <em>statu quo</em> o la renuncia mutua a reclamos sobre el otro país.</p><p>Sin embargo, lo que vemos es a una oposición que no señala a Marruecos por tratar de chantajear a España ni propone ningún cambio en la política exterior española respecto a su frontera sur, sino cambios en política migratoria y una mayor transparencia sobre el porqué del cambio de postura español. <strong>Esto es no tener proyecto de país.</strong></p><p>Pero también vemos a <strong>un Gobierno que ha renunciado a que la cooperación con Marruecos, necesaria y esencial,</strong> implique abordar temas espinosos como el reconocimiento de la soberanía española sobre Ceuta, Melilla y las aguas canarias.</p><p>Dando por hecho que se ha abandonado a los saharauis y la defensa del derecho internacional en torno a ellos, el Gobierno español ni siquiera garantiza el paraguas de la OTAN sobre las ciudades autónomas. No es cierto que las ciudades estén cubiertas por el artículo 5 de la OTAN, ya que queda explicado en el artículo 6, donde se excluye a los territorios africanos.</p><p>España tampoco quiso hacer explícita su defensa en la cumbre de Madrid durante el debate sobre el flanco sur de la OTAN. <strong>Todas estas dudas, planteadas en nombre de la cordialidad, son nuevas bazas entregadas a un Marruecos </strong>que no renuncia a sus objetivos ni a sus estrategias, mientras hay personas que mueren al ser utilizadas como arma geopolítica y se desatienden políticas sociales para financiar megainfraestructuras deportivas.</p><p>Y <strong>el tiempo parece estar del lado de Rabat,</strong> en tanto en cuanto Israel, Estados Unidos, Emiratos Árabes, Francia y más potencias regionales buscan acercarse de manera estratégica al país magrebí, en detrimento de una España que ha perdido proyección de poder relativo en las últimas décadas.</p><p>_________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2026 16:55:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Marruecos y España frente al espejo: de colonias y reclamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marruecos,España,Ceuta,Melilla,Sáhara Occidental,Inmigración]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Arabia Saudí entra de lleno en la guerra de Oriente Medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/arabia-saudi-entra-lleno-guerra-oriente-medio_129_2233333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arabia Saudí entra de lleno en la guerra de Oriente Medio"></p><p><strong>Donald Trump</strong> habrá reducido la intensidad de la guerra, pero a estas alturas ya no sirve. <strong>Irán</strong> ya no confía en las promesas de una diplomacia que no alcanza sus niveles de exigencia.</p><p>El bloqueo naval de sus costas constituye una amenaza y un acto de guerra en sí mismo. Y, en este contexto,<strong> Irán ha decidido continuar por su lado</strong>, tomando la iniciativa de los ataques para controlar el<strong> Estrecho de Ormuz</strong>. Pero en su camino se encuentran cada vez más piezas, siendo la última protagonista la <strong>Arabia Saudí</strong> más asertiva de los últimos años.</p><p>Han pasado unos cuantos años desde la tensión que estuvo a punto de hacer estallar Oriente Medio en una guerra regional entre Arabia Saudí e Irán. Cinco años después de la guerra que ambos libraron a través de sus aliados en <strong>Yemen</strong>, la renovada campaña saudí en el territorio controlado por los hutíes ha supuesto un <strong>nuevo salto hacia el vacío</strong>.</p><p>Como se ha visto en estas semanas, no solo retornaron las represalias hutíes sobre Arabia Saudí en sus aeropuertos, instalaciones petroleras y bases militares suroccidentales sino que <strong>también se anunció un bloqueo naval contra los buques saudíes</strong>.</p><p><strong>De hecho, los hutíes atacaron varias embarcaciones e inflamaron más los ánimos en Riad</strong>. Las respuestas de los hutíes, sin embargo, recuerdan ya a otro escenario. No estamos en una dinámica de ataque-respuesta eternos como comenzó la situación en el Golfo Pérsico tras la decisión de Trump de ordenar el asesinato del general iraní Qasem Soleimani.</p><p>En estos momentos, una desescalada unilateral y parcial aplicada desde la Casa Blanca no está sirviendo para frenar a los iraníes en su determinación por hacerse con Ormuz. Irán necesita garantías de seguridad de que esta agresión no vuelva a ocurrir y ha encontrado en esa vía marítima una válvula más potente que un potencial programa nuclear.</p><p>Los hutíes están empezando a tocar la misma melodía. En este punto existe la opción de que si Arabia Saudí concede la calma a Yemen, los hutíes cesen. Pero cada día que pasa es más probable que se haya cruzado el Rubicón.</p><p>Los hutíes podrían perfectamente aplicar una nueva ecuación de represalias contra Arabia Saudí, sabedores de la importancia global de su mercado petrolero, no solo hasta un alto el fuego saudí, sino hasta que Riad no levante el bloqueo de los puertos y aeropuertos yemeníes.</p><p>La península Arábiga sigue en su costa oeste los mismos errores que ya se habían cometido en la frontera pérsica. Si la situación escala hasta niveles considerables, <strong>los hutíes podrían situar el coste sobre Arabia Saudí en cotas tan prohibitivas como las que Irán ha marcado para Washington</strong>.</p><p>Para empezar, Reuters se hace eco de la posibilidad no solo de que los hutíes amplíen su bloqueo del mar Rojo como ocurrió en 2025, sino de que puedan llegar a cobrar peajes por el tránsito del Estrecho de Bab el-Mandeb.</p><p>La experiencia iraní muestra que, por encima de un derecho internacional que pisotearon los que iniciaron la contienda, el final de la misma lo decidirá la capacidad de imponerse sobre el terreno.</p><p>Si un actor puede controlar el tránsito por una vía comercial clave y nadie tiene capacidad o voluntad para romperlo, el primero acabará imponiendo su beneficio económico.</p><p><strong>El mundo está a tiempo de evitar que el mar Rojo termine de convertirse en el Golfo Pérsico</strong>, pero Yemen nunca ha importado y Arabia Saudí tuvo carta blanca desde el principio. Incluso ha gozado de apoyo occidental y árabe en su intervención del país.</p><p>Otra lección del pasado tiene que ver con el mayor incidente registrado hace un lustro. Las instalaciones de Aramco en Abqaiq han vuelto a sufrir ataques en esta nueva ronda de hostilidades.</p><p>Si bien en el golpe que sufrió Abqaiq en 2019 las autoridades saudíes culparon a Irán en lugar de a los hutíes, en el nuevo impacto se ha señalado a las milicias pro-iraníes de Irak. El propio Gobierno saudí lo ha reconocido explícitamente. Y Estados Unidos ha elegido meterse en otro pantano.</p><p>Arabia Saudí comenzó a atacar Irak durante la noche del 29 de julio, centrando sus objetivos en milicias de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) en el centro y sur del país. Por si fuera poco, Estados Unidos no solo ha reconocido su coordinación y apoyo sino que ha participado en los ataques sobre Irak que apuntaban a los socios iraníes.</p><p>El relato que les responsabilizaba del ataque sobre Abqaiq caló pero podría quedar atrás si las PMF comenzaran a devolver los golpes atacando Arabia Saudí. <strong>Si Donald Trump rebaja el nivel de los ataques contra Irán pero toda la región sigue inflamada, la guerra solo se retrasará en su máxima extensión</strong>.</p><p>De hecho, a los habituales ataques iraníes sobre Kuwait y Baréin hay que sumar los dirigidos contra Arabia Saudí, Jordania e Irak, ya que también se han vuelto recurrentes.</p><p>Ya no solo se trata solo de represalias iraníes contra posiciones militares estadounidenses en Jordania sino que responden a una toma de iniciativa con la intención de reforzar su posición negociadora y consolidar su control sobre Ormuz. <strong>Irán quiere una victoria definitiva</strong>. Estados Unidos quiere una salida digna. Pero la iniciativa iraní hace prever nuevos ataques contra Irán.</p><p>Y en medio de todo, Arabia Saudí ha pasado de representar un objetivo colateral limitado hace un mes a ser el centro de la nueva etapa de la guerra. Tendrá que calcular bien si no quiere caer en trampas peores que cuando intervino Yemen hace una década.</p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jul 2026 18:36:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Arabia Saudí entra de lleno en la guerra de Oriente Medio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Irán,Guerra en Oriente Medio,Estados Unidos,Yemen,Opinión,Arabia Saudí]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que Yemen anticipa sobre la guerra en Oriente Medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/yemen-anticipa-guerra-oriente-medio_129_2229960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que Yemen anticipa sobre la guerra en Oriente Medio"></p><p>La península arábiga <strong>alberga un conflicto bélico oculto tras los grandes titulares</strong> <strong>que copan otras regiones </strong>desde hace más de una década. Pero más allá de eso, Yemen es una pieza clave en Oriente Medio y en el devenir de la gran guerra regional que ha vivido en 2026.</p><p>La relación de los bandos de aquel contencioso inconcluso con diferentes potencias regionales<strong> ha marcado el paso de los últimos años y ha colocado al país árabe en la primera línea</strong> de los escenarios incendiarios para mediados de año. Irán, Arabia Saudí, Israel, Emiratos Árabes, Estados Unidos. Todos están pendientes del pequeño país.</p><p>A pesar de<strong> lo escandaloso mediáticamente de otros conflictos como Ucrania, Palestina o Irán</strong>, la guerra de Yemen abrirá este 2026 su decimotercer año. En el estadio más reciente nos encontramos con un tablero dominado por dos facciones.</p><p><strong>Los hutíes, socios de Irán, controlan la capital y la región occidental del país </strong>desde su éxito en el levantamiento armado tras la Primavera Árabe. El gobierno internacionalmente reconocido, elegido tras acuerdos entre líderes árabes, controla sobre todo el sur y el este pero ha ido cambiando el peso de sus socios, inclinándose hacia Arabia Saudí de manera clara.</p><p>Aunque durante muchos años los independentistas sureños, apoyados por Emiratos Árabes, han controlado la ciudad de Adén, que sirve de capital temporal del gobierno internacionalmente reconocido, <strong>la disputa entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes ha hecho que dicha convivencia punteada se rompa.</strong></p><p><strong>No es la primera vez que ocurre</strong>. A lo largo de la guerra, el sector pro-saudí y el pro-emiratí se han enfrentado en numerosas ocasiones. Pero tras un intento de avanzar hacia la independencia y la expulsión de los pro-saudíes en enero, el sector independentista sureño sufrió una severa derrota. La contienda volvió a centrarse en la dinámica regional entre Riad y Teherán. Y Tel Aviv.</p><p>Con la reconciliación saudí-iraní de 2023 patrocinada por China <strong>parecía que se abría la puerta a una eventual paz definitiva</strong> que diese recorrido al alto el fuego donde los hutíes exigían varias cosas pero se centraban en el desbloqueo de sus puertos y aeropuertos.</p><p>Arabia Saudí llevaba mucho tiempo buscando una salida del conflicto porque <strong>la respuesta de los hutíes a su intervención armada se trasladó a su propio territorio</strong>. Bases militares, aeropuertos e infraestructura petrolera saudí sufrieron las represalias por los ataques en suelo yemení. La estrategia funcionó.</p><p>Con la invasión de Gaza primero, la de Líbano y Siria después y la guerra contra Irán por último, <strong>Israel se situó en el foco de los hutíes</strong>. El gobierno de Saná, controlado por el grupo chií, aplicó represalias sobre Israel en la forma de proyectiles de impacto limitado y con un bloqueo del mar Rojo a los buques vinculados con el sureño puerto israelí de Eilat.</p><p>Israel llegó a asesinar a buena parte del gobierno yemení hutí pero no logró descabezarlo por completo. Estados Unidos y otros socios, incluyendo europeos y árabes, <strong>se lanzaron en 2025 a una coalición para atacar Yemen por el papel de los hutíes</strong> en dicho bloqueo a la libertad de navegación. Pero la operación terminó en la irrelevancia y el coste antieconómico.</p><p><strong>En 2026 llegó el turno de Irán. </strong>Con la expansión de la guerra hacia Arabia Saudí y otros países del Golfo Pérsico, la sintonía entre Teherán y Riad se rompió. Irán empezó a apuntar contra el puerto de Yambu, en la costa saudí del mar Rojo. Pero también se vieron refuerzos en Yemen por parte de ambas facciones de cara a una posible reactivación de los frentes que llevaban años congelados.</p><p>Israel, por su parte, se apresuró a ser el primer país del mundo que reconocía a Somalilandia como Estado independiente, ya que este territorio africano se encontraba en frente de las costas de Yemen. <strong>Somalilandia ofrecía a cambio una posición privilegiada para combatir a los hutíes y consolidar los intereses israelíes en el mar Rojo</strong>. Pero el daño que llevó a la práctica quiebra al puerto de Eilat amenazaba también con dejar muy debilitadas las economías de Egipto y Arabia Saudí.</p><p>Tras el éxito que los hutíes vieron en las crisis del mar Rojo previas, las represalias contra Israel y la escalada horizontal que Irán impuso en el Golfo Pérsico, el siguiente paso parecía el cierre del Estrecho de Bab el Mandeb, la puerta sur del mar Rojo. <strong>Esta decisión sería un nuevo y duro golpe a la economía, el comercio y el mercado de la energía globales.</strong></p><p>La hostilidad entre Irán y los socios estadounidenses <strong>se ha mantenido contenida a ataques centrados en Kuwait y Baréin </strong>durante el periodo posterior a la firma del memorándum de entendimiento con Trump. Pero ha habido episodios donde Jordania e incluso Arabia Saudí han visto su territorio amenazado.</p><p>Al regresar del funeral del Líder Supremo, <strong>una delegación hutí trató de aterrizar en Saná rompiendo el bloqueo</strong> que el gobierno pro-saudí había impuesto de su aeropuerto. Si a estas alturas no se había producido el definitivo y esperado desbloqueo, los hutíes prometían una respuesta en medio de la creciente tensión.</p><p>El aeropuerto de Saná fue atacado y los hutíes aterrizaron en la ciudad costera de Hodeidah. Ante este incidente, <strong>los hutíes comenzaron a responder con ataques sobre Arabia Saudí </strong>recordando a las importantes oleadas de hace años. La crisis regional se está expandiendo en Yemen de manera más intensa y veloz que en los últimos años.</p><p>El último episodio de gran relevancia pasa por <strong>el ataque a dos buques saudíes y la subsiguiente intervención de Trump en el asunto</strong>. La amenaza responde a la misma ecuación que pretende imponer a Irán. Si Teherán o Saná atacan nuevamente un buque, será equivalente a un ataque estadounidense contra ellos. Justo cuando Estados Unidos trataba de reposicionar a Arabia Saudí junto a Israel gracias a un acuerdo de desarrollo nuclear civil conjunto.</p><p>Pero las muertes de militares que Washington ha sufrido en Jordania, el control de Ormuz que Irán sigue insistiendo en asentar y el renovado pico de tensión en Bab el Mandeb <strong>son elementos que dejan a Trump a unos días de devolver el fuego a toda la región</strong>. Porque la ecuación que planteó Irán, y recogen ahora los hutíes, es ya conocida: la respuesta se sentirá en los países del Golfo. Y por ende, en todo el mundo.</p><p>_________________________________________</p><p>*<em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 18:34:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo que Yemen anticipa sobre la guerra en Oriente Medio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yemen,Oriente Medio,Israel,Irán,Estados Unidos]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Negociar bajo las bombas en Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/negociar-bombas-iran_129_2225724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Negociar bajo las bombas en Irán"></p><p><strong>Donald Trump</strong> ha vuelto a las andadas. Sus amenazas contra<strong> Irán </strong>se están materializando en una <strong>disrupción total del recién firmado acuerdo marco para la paz.</strong> La diferencia de interpretaciones ha sido tal que no se ha llegado a completar ni la primera fase de lo firmado, dando por hecho que, como viene siendo habitual en Oriente Medio, nunca se llega a las segundas fases y a la paz definitiva.</p><p>Pero estas crisis no suceden en el vacío. Israel y Estados Unidos han negado cualquier posible arreglo político en Líbano, en Gaza y ahora en Irán. A pesar de lo que han declarado diferentes autoridades israelíes,<strong> ha sido finalmente el propio Donald Trump el que ha hecho estallar el acuerdo con Teherán</strong>.</p><p>Desde que se firmó el memorándum de entendimiento entre Estados Unidos y la República Islámica de forma telemática, Ormuz ha seguido en el punto de mira. Por un lado Washington levantó el bloqueo naval sobre las costas iraníes, contribuyendo a descongestionar, junto con las partidas económicas, la maltrecha situación interna iraní.</p><p>Para Estados Unidos todo esto sucedía a cambio de un<strong> pasaje libre y abierto por el estrecho de Ormuz</strong>. No se cobrarían peajes durante un mes y después se gestionaría el tránsito a través de la vía natural desde los países ribereños, con Irán a la cabeza y Omán de colaborador necesario.</p><p>Por su parte Irán asumía que todo ello implicaba la <strong>capitulación estadounidense ante la nueva soberanía </strong>que Teherán había logrado imponer sobre el cuello de botella del Golfo. Fue la propia Irán la que invitó a Omán a sumarse a su mecanismo para gestionar Ormuz.</p><p>Y aunque no se pudiera usar la palabra peaje, Irán pretendía que<strong> ambos países cobrasen por servicios que garantizasen la seguridad del tránsito</strong>, los seguros o incluso una tasa medioambiental. Estos términos son equivalentes a un peaje aunque se empezaba a anunciar que no todos los países pagarían lo mismo, en función de su relación con Irán.</p><p>Dadas estas interpretaciones, Irán había comenzado a desminar el estrecho pero seguía considerando únicamente válida la ruta que coordinaba desde su costa. Los intentos de Estados Unidos de establecer un corredor paralelo a través de Omán se toparon con ataques de Irán, que consideraba que se estaba violando lo acordado.</p><p>Y de este modo, Trump no dudó en retomar los ataques aéreos sobre Irán. Se solicitó un perfil bajo a Israel para no volver a un estadio de guerra regional descontrolado, así que<strong> el propio presidente estadounidense se volvió a meter en la trampa de la que tanto había penado para salir </strong>en estos meses.</p><p>Si bien Trump deseaba un acuerdo como agua de mayo, que le permitiera sobrevivir en su amplio control político en noviembre, meterse por segunda vez en la guerra de Irán podía suponer una trampa que él mismo se había tendido.</p><p>Los ataques cruzados de Irán sobre los buques que violaban sus términos y de Estados Unidos sobre Irán solo sirvieron para continuar como antes de la firma. Mientras Washington y Teherán decían que el proceso negociador seguiría a pesar de ocurrir bajo el fuego, por la cuenta que les traía a ambos, los países del Golfo Pérsico se sumaban al fuego.</p><p>Irán mantuvo la ecuación que estableció durante la fase más activa de la guerra. Es decir, Kuwait y Baréin primero, con Jordania después, se convertían en objetivo de los ataques iraníes. Al apuntar sobre estos países Irán estaba mandando varios y poderosos mensajes.</p><p>No habrá paz para nadie sin asumir las demandas iraníes. Porque no van a volver a tolerar marcos que sirvan para retrasar la agresión sobre Irán unos meses o años. Irán quiere apagar el fuego de manera definitiva, asentando su poder y evitando que Israel pueda imponer su hegemonía o que otros actores traten de derrocar su régimen político.</p><p>Otro mensaje importante es que <strong>Irán mantiene el arsenal y la voluntad para incendiar la región pero le dará una oportunidad, la enésima, a una diplomacia en la que consideran que no hay buena fe por parte de Estados Unidos</strong>. La prueba está en que Teherán no ha dudado en apuntar contra tres países clave en la arquitectura de defensa de Estados Unidos e Israel en la región y que albergan importantes bases norteamericanas.</p><p>Sin embargo, el foco sobre estos países sorprende al dejar fuera a Arabia Saudí, Emiratos Árabes o las sensibles infraestructuras energéticas de Catar. El mensaje, de nuevo, es claro. Si la escalada sigue, el precio de la energía volverá a elevarse hasta el cielo. Por lo tanto Irán responde con firmeza bajo su ecuación pero se guarda bazas para forzar a que Trump retorne a la mesa de negociación.</p><p>Pero la parte que más ha complicado toda pretensión de reforzar sus manos negociadoras bajo el fuego llegó en la cumbre de la OTAN de Ankara. Trump anunció allí los ataques en represalia por lo que consideraba violaciones iraníes de la libertad de navegación. Y dudó del propio memorándum de entendimiento.</p><p>Finalmente parece que Irán es el que lo ha dado por muerto. Sea quien sea el que lo certifique, sin ese marco el mundo retrocede un mes y se ve ante el precipicio de la escalada que se evitó. El recuerdo de Trump amenazando con borrar a toda una civilización de la faz de la tierra sigue presente.</p><p>En el terreno lo que se ve es una escalada progresiva que está quedando opacada mediáticamente por la repetición de dinámicas, pero que de seguir así deberá volver a la primera plana ante una audiencia confusa. Pero las señales están aquí. Trump ha amenazado con retomar dos de sus amenazas estrella: <strong>destruir infraestructura civil clave como centrales eléctricas y puentes e invadir la isla de Kharg</strong>.</p><p>De hecho Trump ya retomó el bloqueo naval e Irán volvió a reforzar el cierre de Ormuz y el minado de otras rutas. Si nadie lo evita, la escalada que promete Trump abre la puerta a que Irán apunte sobre lo que quizá ya se ha olvidado pero señaló de forma transparente en aquel momento. Irán destruiría las refinerías de petróleo y las plantas gasísticas del Golfo, incluyendo potenciales retornos de la guerra a Catar, Emiratos Árabes y Arabia Saudí.</p><p>El mundo no está tan lejos de este escenario. Si no se frena la escalada y se queda en órdagos para reforzar sus posiciones bajo el fuego, habrá nueva confrontación regional amplia. En Irán no se fían de las negociaciones y por eso puede ser mucho más difícil traerles de vuelta a la mesa sin concesiones aún más potentes o sin que decidan ir hasta el final en su defensa posicional.</p><p>De hecho, en ese camino hacia la negación de la diplomacia que Trump ha forzado, ya se está reabriendo el parlamento con voces duras con el memorándum y que desean no comprometerse en torno a la joya de la corona: el<strong> programa nuclear</strong>. Cuidado con dónde se puede meter Donald Trump por no entregar Ormuz.</p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Es antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 18:06:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Negociar bajo las bombas en Irán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Opinión,Estados Unidos,Irán,Guerra en Oriente Medio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Líbano será la tumba de la paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/libano-sera-tumba-paz_129_2218050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Líbano será la tumba de la paz"></p><p>Israel se ha embarcado en una cruzada por terminar con el acuerdo de paz en Oriente Medio. Si Estados Unidos e Irán han apostado por un precario pero importante marco, donde cada cual prioriza sus intereses inmediatos, desde Tel Aviv el sentir es similar. Y eso parece haber entrado en contradicción.</p><p><strong>El Gobierno israelí también siente la presión electoral</strong> y desde el gabinete, especialmente a través de sus miembros de extrema derecha, así como desde sectores de la oposición, se considera un error la opción de firmar un texto que normalice internacionalmente a Irán.</p><p>A pesar de las diferencias que algunos reportes exageraban entre <strong>Donald Trump </strong>y <strong>Benjamin Netanyahu</strong>, el republicano no ha dudado en sostener los paquetes de apoyo militar a Israel y su participación clave en la arquitectura de defensa hebrea.</p><p>Pero hay un poso de verdad en las discusiones que afloraban entre ambos mandatarios a cuenta de la estrategia bélica. <strong>Si bien han ido de la mano a la guerra desde el primer momento</strong>, Estados Unidos evidenciaba una posición más frágil a la hora de jugar su poderío regional en un conflicto con Irán.</p><p>Israel ha logrado su ansiada oleada de ataques para menoscabar las capacidades defensivas y ofensivas iraníes, así como para descabezar los cuadros de la República Islámica en un intento de eliminar su viabilidad como peso regional y ganar la batalla por la hegemonía.</p><p>Pero el desenlace no ha sido el deseado. Sin un Estados Unidos dispuesto a ir hasta el final, apoyando una guerra regional que diezmase realmente Irán por dentro y asegurase un régimen títere, <strong>era más que evidente que en algún momento tendría que llegar a un compromiso diplomático </strong>con las autoridades persas.</p><p>Gracias precisamente a la ruptura de confianza que este conflicto ha causado a unos líderes que ya estaban negociando el acuerdo nuclear en Omán antes del estallido, las demandas iraníes han crecido. <strong>En Teherán se exigían garantías de seguridad</strong> para asegurarse de que si Washington quería una salida a su inesperada respuesta en el Golfo, debían ofrecer compromisos de que no volvería a ocurrir.</p><p>Y en el acuerdo aparecieron la práctica totalidad de las demandas iraníes. Estados Unidos ansiaba una salida y un retorno a la relativa calma que los mercados le demandaban como poder global. <strong>Irán pudo meter incluso la necesidad de un alto el fuego en Líbano como condición del acuerdo</strong>.</p><p>Pero para su consecución se hacía necesaria la participación israelí. Como es bien sabido en Europa, cuyos gobiernos apenas se distanciaron de Tel Aviv para no ser salpicados políticamente, el único actor en el mundo con influencia directa en Israel a día de hoy es Estados Unidos. <strong>Y más aún un Estados Unidos republicano</strong>.</p><p>Por este motivo, Donald Trump estaba firmando, consciente de ello o no, su compromiso de imponer dicha cláusula sobre Netanyahu y las presiones que pueda recibir. Pero el Gobierno israelí está determinado en su decisión de sostener la invasión del sur de Líbano.</p><p>Yendo incluso más lejos que Netanyahu, su compañero de partido y ministro de Defensa, <strong>Israel Katz, señaló que no se retirarían de las “zonas piloto” hasta que Hezbolá no sea desarmado</strong>. Esta declaración no es casual ni tiene solo relación directa con el texto firmado entre Estados Unidos e Irán de forma telemática, sino que también busca marcar posición en otra negociación paralela.</p><p>Estados Unidos e Israel han tratado de fomentar desde antes de alcanzarse el acuerdo con Irán un marco propio para la resolución del conflicto de Líbano. <strong>Y para ello se invitó al Gobierno libanés a negociar con el israelí de manera bilateral pero bajo la mediación de Estados Unidos</strong>.</p><p>Esta conversación paralela buscaba dejar a Irán fuera de la mesa para que, al alcanzarse un entendimiento en sus propios términos, <strong>Teherán debiese aceptar el acuerdo sin poder imponer sus condiciones</strong>.</p><p>No obstante, el acercamiento que ha dirigido la presidencia libanesa ha tenido las patas cortas. Aunque se han alcanzado marcos negociaciones para un acuerdo, Israel no ha cesado el fuego, ni ha finalizado su invasión y ocupación del sur de Líbano. Por este motivo <strong>Irán se ha visto compelida a mantener su órdago y responder</strong>, de la misma manera que se ha visto en Ormuz. Su determinación es que se cumplan todos los puntos del texto si no se quiere volver a la situación del mes de mayo.</p><p>Además, otras fuerzas chiítas de Líbano, como la que representa el sector del líder parlamentario Nabih Berri, Amal, han rechazado el acuerdo marco con Israel y han mostrado la imposibilidad de su aplicación. Líbano no desarmará a Hezbolá. <strong>Pocos quieren arriesgarse a una guerra civil en el país, en una situación de prolongada y extrema fragilidad</strong>.</p><p>Y por lo tanto el presidente libanés, <strong>Joseph Aoun</strong>, se está quedando solo en su intento de acercarse a Israel para alcanzar un acuerdo de alto el fuego sostenible. Las cosas parece que se harán en los términos iraníes o en los israelíes, es decir, no se harán. Pero si Israel sigue apostando por un desarme previo de Hezbolá y la participación activa de Líbano en ello, el alto el fuego no será efectivo.</p><p><strong>Estados Unidos, tarde o temprano, tendrá que decidir qué vía quiere seguir</strong>. Otra vez la disyuntiva que ya le trajo discusiones serias con Netanyahu. En el bando sionista apuntan cada vez más fuerte contra JD Vance por tratar de aplicar el acuerdo de paz con Irán en Líbano, mientras en Estados Unidos se desgasta a pasos agigantados la imagen de Israel.</p><p>Pronto tendremos novedades desde un Israel que anuncia abiertamente su intención de sostener la operación en Líbano e incluso ampliar la que nunca se retiró de Gaza.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 04:00:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Líbano será la tumba de la paz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Líbano,Israel,Benjamin Netanyahu,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Capitulación trumpista en el Golfo Pérsico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/capitulacion-trumpista-golfo-persico_129_2210174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Capitulación trumpista en el Golfo Pérsico"></p><p><strong>Insostenible.</strong> El bloqueo perpetuo del Golfo Pérsico era insostenible para Estados Unidos. Donald Trump ha buscado por todos los medios la rendición incondicional de Irán, amenazando con la guerra y a través de la misma. <strong>Nada ha servido a sus propósitos.</strong> Y ahora asistimos a una capitulación pero desde el otro lado del globo.</p><p>El presidente que vino a terminar las guerras interminables y se metió en el mayor atolladero desde Vietnam finalmente ha encontrado su rampa de desescalada. <strong>Una costosa política, económica y militarmente.</strong> Sí, incluso saliendo de la guerra, habrá un coste militar. Siempre y cuando se cumpla el ambicioso texto que se está vendiendo.</p><p><strong>Inesperado desarrollo de los acontecimientos.</strong> A pesar de que cabía esperar que Trump accediese a algunas de las demandas iraníes, la dimensión de lo acordado es mayor de lo que se contemplaba. No solo por los asuntos económicos, que también, sino por el momento en que se harían efectivas las entregas.</p><p>En primer lugar el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre la costa iraní parece casi inmediato, <strong>pero sin garantía alguna de que Teherán vaya a permitir la libre navegación por el Estrecho de Ormuz.</strong></p><p>Por lo tanto, la situación en el cuello de botella más comentado del mundo será, en el mejor de los casos, similar a como era antes de la guerra. En el peor escenario para Washington, la gestión iraní-omaní propiciará el pago no de peajes sino de tasas por otros conceptos. <strong>Un peaje encubierto.</strong></p><p>Los activos congelados parece que serán entregados a Irán parcialmente, a través de la mediación de Catar, uno de sus principales depositarios. Pero además de esa transferencia, presumiblemente en torno a los 24.000 millones de dólares, Irán podría acceder a un fondo de reconstrucción estimado en 300.000 millones de dólares. Aún no está clara su procedencia pero hay quien la localiza en el propio Golfo Pérsico. <strong>Unas reparaciones de guerra encubiertas.</strong></p><p>De esta manera, Irán amarraría concesiones inmediatas y alargaría el alto el fuego hasta que se cierren los flecos nucleares en la segunda fase, prevista para finales de verano. Pero Estados Unidos no obtendría ninguna concesión más allá de la promesa de que no habrá un desarrollo nuclear, lo único que importa según Donald Trump. <strong>Un acuerdo nuclear como el de Obama encubierto.</strong></p><p>Sin embargo, si algo hemos aprendido en Oriente Medio es que solo lo inmediato importa. <strong>Más vale pájaro en mano.</strong> La liberación de los rehenes de Hamás finalmente no llevó la paz a Gaza, no hubo fin de la ocupación, de la invasión, ni de la limpieza étnica. Irán ha forzado durante semanas la no firma del acuerdo para que las entregas económicas llegasen primero.</p><p>Israel aguarda un vuelco en el terreno que permita descarrilar su supervivencia. Por ese motivo ha realizado varios ataques contra Beirut, la capital libanesa, <strong>en pleno anuncio de Trump sobre un alto el fuego regional que debía abarcar a Líbano.</strong></p><p>Benjamin Netanyahu ha tratado explícitamente de torpedear el acuerdo sin conocer su contenido. Donald Trump ha sido el menos favorable a desclasificar dicha información, con fuentes iraníes, israelíes y pakistaníes hablando en mayor medida que la Casa Blanca. <strong>Cualquier texto que no garantice el derecho de Israel a atacar libremente Líbano es lesivo para los intereses de su gobierno y, por cierto, de su oposición.</strong></p><p>Y eso pone en riesgo la propia paz en Oriente Medio. <strong>Las fases dos que nunca llegan.</strong> Irán ha situado en ese punto el asunto nuclear para asegurarse de que si Estados Unidos quiere de verdad vender ese éxito, tendrá que hacerse cargo de sostener el alto el fuego y sujetar la correa.</p><p>A la República Islámica le interesa llegar hasta el final del cronograma porque, además de ver decaer las sanciones comerciales, podría encontrarse con una nueva e histórica concesión: <strong>la salida militar de Estados Unidos del Golfo.</strong> Plagado de bases y efectivos estadounidenses, la entrega práctica de Ormuz junto con el cambio de la arquitectura de defensa del Golfo Pérsico podría cambiarlo todo.</p><p><strong>Incierto desenlace.</strong> El alto el fuego no solo debe implicar que Israel no ataque a Irán sino que aplique el mismo marco en Líbano. Y eso es altamente improbable. De hecho, es imposible. Porque nunca se ha cesado el fuego en Líbano en realidad.</p><p>Que no se produzcan grandes ataques en Beirut ya parece una gesta. Pero es realista si se quieren evitar represalias iraníes. Este escenario es muy peligroso para el acuerdo regional ya que si Irán no responde, <strong>será porque Trump haya sacado la chequera de nuevo.</strong></p><p>Pero si Irán responde a Israel, ¿se meterá Estados Unidos o quedará Tel Aviv a su suerte? Desde luego la defensa de Israel por parte de Washington no parece en cuestión, pero su involucración en actividades ofensivas supondría comprar los deseos israelíes y volar el memorándum de entendimiento, especialmente en un momento en que ya se podrían haber dado importantes desembolsos para Irán.</p><p>Por lo tanto es muy importante sostener el alto el fuego para llegar al ansiado momento. <strong>La destrucción del uranio enriquecido.</strong> Sin eso, no hay nada que vender. Pero hay altos el fuego y “altos el fuego”. Si un ataque en Beirut puede propiciar la mencionada espiral de respuestas, parece que los constantes ataques al sur del río Litani no lo hacen.</p><p>Israel se ha declarado dispuesta a evacuar regiones enteras del sur de Líbano. Estados Unidos quiere involucrar a Siria para evitar que Netanyahu acabe con sus planes para con Irán, pero eso es una historia para otro día. Por el momento el ministro de Seguridad Nacional ha llamado no solo a combatir a Hezbolá sino <strong>a destruir más viviendas y a desplazar más población en Líbano.</strong></p><p><strong>Irán podría no soportarlo.</strong> Y más si no llegan las fases dos o el texto final que Trump lleva a Suiza no sigue engordando el botín de Irán en una guerra que nunca quiso ni declaró.</p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 04:01:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Guerra en Oriente Medio,Estados Unidos,Irán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El movimiento MAGA se rompe a los pies de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/movimiento-maga-rompe-pies-trump_129_2202223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El movimiento MAGA se rompe a los pies de Trump"></p><p><em>Make America Great Again</em>. Así es como se presentó el magnate republicano <strong>Donald Trump</strong> a las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero en su mismo eslogan ya se apuntaba a una declaración de intenciones que implicaba una serie de posicionamientos nacionales e internacionales.</p><p>La crisis del movimiento es, sencillamente, fruto de los cambios que su liderazgo ha propiciado de manera más que errática. El segundo mandato de Trump poco tiene que ver con el primero a pesar de que profundiza dinámicas importantes que inauguró en 2016 con perspectivas de futuro.</p><p>Pero lo más significativo es que el gobierno de Trump en 2026 también <strong>dista mucho del tono que tenía a principios de 2025</strong>. He ahí el golpe de timón.</p><p>La victoria tan fulgurante que se granjeó Donald Trump en las elecciones del año 2024 lo cambiaron todo. Quizá ganó demasiado fuertemente. ¿Pero es acaso posible eso?</p><p>La personalidad del empresario neoyorquino es<strong> propicia al envalentonamiento y a la potenciación del ego</strong>, como él mismo ha llegado a reconocer. Demasiados resortes del poder bajo su mando podían ser peligrosos para un proyecto que perdía contrapesos.</p><p>La idea de extralimitar sus medidas no parecía tan descabellada tras un mandato popular que podía ser interpretado como <strong>un cheque en blanco en Mar-a-Lago</strong>. La obtención de los compromisarios de todos los Estados clave, la primera victoria en voto popular de las tres elecciones donde se había presentado, el control de las dos cámaras, la mayoría republicana en la Corte Suprema y el auge entre electorado tradicionalmente demócrata. Todas estas claves supusieron el principio de la aventura desbocada.</p><p>Desde el principio el equipo más cercano de Trump creyó que el movimiento MAGA debía ser interpretado en estrictos términos aislacionistas o priorizadores, pero <strong>en ningún caso como un mandato republicano tradicional</strong> que buscase compartir valores y bienes globales a cambio de una hegemonía multilateral.</p><p>Había que centrarse en la situación interna. Reindustrializar Estados Unidos, <strong>limpiar étnicamente</strong> todo lo que se pueda el país, poner el foco en América ampliando la doctrina Monroe y luchar <strong>contra el narcotráfico y la migración</strong>. Todo ello implicaba profundizar las medidas que, como pasaba con la guerra comercial, se habían delineado durante el primer mandato y que Joe Biden no había revertido por completo.</p><p>Para ello Elon Musk se había ganado el oído de Donald Trump. Perfiles que querían <strong>romper con los compromisos tradicionales en Europa</strong>, el mundo liberal e incluso Oriente Medio emergían de manera rupturista. Segundas filas del Pentágono como Elbridge Colby o de la guerra arancelaria como Peter Navarro aparecerían discreta pero implacablemente.</p><p>JD Vance era el gran baluarte de esa corriente contraria a <strong>empantanar a Estados Unidos en aventuras militares por el mundo</strong>, partidaria de hacer la guerra contra los demócratas y limpiar el Estado profundo. El oligarca Elon Musk, el ex presentador de la Fox, Tucker Carlson, y su propio hijo, Donald Trump Jr, sirvieron como camarilla en Florida para evitar por todos los medios que figuras neoconservadoras pudieran llegar a la Administración Trump 2.0.</p><p>Entre los cordones sanitarios que aplicaron destacó la operación para excluir a Mike Pompeo, antiguo secretario de Estado de Trump. Perfiles como John Bolton, ex asesor de Seguridad Nacional, se sumaron al espectro tradicional republicano y los halcones intervencionistas en su campaña de derribo contra Trump. Esta administración iba a <strong>cambiarlo todo a lomos de este MAGA reforzado</strong>.</p><p>Y así empezó ocurriendo. La historia de la Administración Trump en 2025 es conocida por todos. Hasta que Trump comenzó a retrasar la aplicación definitiva de los aranceles. Las expectativas y las capacidades eran tan altas gracias a la victoria completa de 2024 que <strong>aplicarlo todo implicaba riesgos muy serios en los mercados</strong>. La camarilla no veía con buenos ojos que Trump no se atreviese a romper con el corsé de la deuda, la balanza comercial desfavorable y el dominio del dólar como moneda de reserva global.</p><p>Trump prefirió usar sus amenazas arancelarias y bélicas como un órdago que pudiera retirar a cambio de <strong>concesiones por parte de socios y rivales</strong>. Y así fue hasta la subida de la apuesta por parte de China, que le aguantó el órdago económico y forzó a Trump a una negociación que no está pudiendo ganar de la forma abrumadora que esperaba.</p><p>Del mismo modo ocurrió con el ejército. Los recortes masivos que organizó Musk buscaban <strong>romper con gran parte del tejido supraestatal</strong> y la sobreextensión exterior, militar y humanitaria estadounidense. Cuando Trump aprobó su “ley bonita” en 2025 e incrementó notablemente el gasto en Defensa, <strong>MAGA comenzó a estallar por los aires</strong>.</p><p>Las aventuras bélicas volvían a exigir recursos. <strong>Venezuela e Irán fueron dos trampas mortales</strong>. Trump murió de éxito en Caracas y esto le envalentonó a confiar en las promesas israelíes sobre la República Islámica de Irán. Nada más lejos de la realidad. Estados Unidos comprometió millones en otro pozo sin fondo en Oriente Medio, justo lo que Trump quería evitar.</p><p>Ahora alabado por los halcones que le criticaban, el presidente se enrocó en su nueva posición. Y esto propició que Marco Rubio, un conservador intervencionista tradicional, elevase la suya. El perfil de Rubio, que parecía haberse trumpizado para encajar en el gobierno MAGA y pasar el corte de la camarilla de Musk, <strong>volvió a representar los anhelos de los halcones</strong>.</p><p>Rubio es en estos momentos el futuro de este sector. Y el objetivo está claro tras la caída de Carlson y Musk, la defensa del dólar y la intervención en Oriente Medio: minar la posición del último gran no alineado, JD Vance.</p><p>En la línea de ruptura con el orden liberal, Steve Witkoff se había granjeado en 2025 el ascenso a la posición principal de enviado exterior gracias a su sintonía con Rusia. En el nuevo <em>trumpismo,</em> Jared Kushner, el yerno de Trump, se le unió para restaurar entre los dos la <strong>primacía que Israel tenía en la Casa Blanca</strong> en el primer mandato. Y este es el motivo por el que Irán exigió que JD Vance fuera el negociador en Pakistán. Este nombre no es baladí.</p><p>Mientras Trump rompía con la base más radicalizada del movimiento MAGA, como la congresista Marjorie Taylor Greene, <strong>ha ido surgiendo toda una corriente neo-trumpista</strong>. Los expulsados de la coalición están buscando capitalizar el descontento de la base MAGA con el Trump más centrado en los intereses israelíes que en las promesas de volver a hacer Estados Unidos 'grande'. Una especie de <strong>America First vs MAGA 2.0.</strong></p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 19:28:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Política,Opinión,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La carrera de fondo hacia China]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/carrera-fondo-china_129_2196397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a5a59fd2-d3d0-449a-8d4f-392ba3cfcaf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La carrera de fondo hacia China"></p><p><strong>Donald Trump</strong> y<strong> Vladímir Putin </strong>han viajado a <strong>China</strong> en los últimos días. Y no se trata de noticias importantes solo por lo que puedan suponer a nivel de posicionamientos geoestratégicos sino también por la carrera global que existe de cara al futuro.</p><p>Obviando la evidencia del músculo que se presupone a una superpotencia económica, más en concreto Pekín se ha erigido como un actor esencial para prácticamente todo el globo a la hora de redibujar el orden internacional.</p><p>El rumbo del multilateralismo se decide hoy en China. Lo cual no deja de ser irónico porque las grandes capitales del mundo han visto tradicionalmente a Pekín como un actor no acoplado políticamente a pesar de las aperturas promovidas po<strong>r Deng Xiaping</strong> y <strong>Jiang Zemin</strong>, ni económicamente hasta los años 2000. Washington, Bruselas y los suyos, Tokio, Nueva Delhi e incluso Moscú. Todos miraban desde lejos a Pekín.</p><p>Moscú mantenía cierta distancia de Pekín desde la época soviética, así como durante el acercamiento a Estados Unidos que China llevó a cabo en los años noventa. Los lazos sino-rusos han mejorado en la medida que los occidentales constataban su negativa a mantener relaciones normalizadas con una Rusia cada día más revisionista en torno a su menguante espacio de influencia inmediato. En el año 2022, a raíz de la ruptura definitiva entre Bruselas y Moscú, el Zhongnanhai halló una ventana de oportunidad en sus homólogos del Kremlin.</p><p>La relación ya no podía leerse solo en términos de conveniencia forzada. China y Rusia se propusieron forjar un nuevo modelo de gobernanza global no sujeto al provecho de los gobiernos occidentales, encarnados mayormente por el régimen liberal demócrata. Y con la revitalización y expansión de los BRICS o la Organización de Cooperación de Shanghái llegaron grandes proyectos como la interconexión de sistemas de pagos internacionales para romper con el dominio occidental o el desvío de suministros energéticos rusos hacia el este.</p><p>Como se ha tratado en la reciente visita de Putin a Xi Jinping, cumpliéndose un cuarto de siglo de su tratado de buena vecindad y amistad, sigue sobre la mesa el Power of Siberia 2, un gasoducto que conectaría ambos países a través de Mongolia. Sin duda, <strong>Rusia y China siguen en la senda de romper con las imposiciones de un orden diseñado bajo otra óptica histórica</strong>.</p><p>Moscú ya demostró no estar dispuesta a tolerar la supremacía de la OTAN en lo que considera su área de influencia pero Pekín ha salido de su tradicional perfil bajo para ofrecer un reto al mundo dominado por Estados Unidos a través de su poderío económico.</p><p>En primer lugar, Trump llegaba a China con un panorama aciago: su popularidad está por los suelos ante unas elecciones clave en noviembre, la visita sufrió retrasos por una guerra en Irán que no logra cerrar de manera satisfactoria para sus intereses, su guerra comercial se encuentra en una pausa forzada entre los tribunales y la respuesta firme del Gobierno chino.</p><p>De hecho se podría decir que <strong>Pekín ha sido la única gran capital en responder con firmeza ante los órdagos de Trump</strong>. El poderío de China en áreas clave como el mercado de las tierras raras hace que plantee sin estridencias imposiciones de carácter político como el “principio de una sola China” en relación con Taiwán. Pero las alabanzas de Trump a Xi tras su paso por la Plaza de Tiananmen, el Gran Salón del Pueblo y el Templo del Cielo se entienden en una óptica más empresarial.</p><p>A Donald Trump le gustan los líderes fuertes, no los líderes avasallados. Incluso aunque estos últimos estén dispuestos a aliarse contigo y los primeros no. La lógica complaciente de los europeos, aprobando el acuerdo comercial que Trump exigía a pesar de las constantes amenazas, demuestra que el republicano preferiría por mucho un acuerdo con sus homólogos ruso y chino porque, aunque rivales, le podrían ofrecer una cuota de poder en el mundo que Bruselas no está en disposición de darle.</p><p>Y es en ese marco en el que Trump y Putin acuden a China, sabedores del momento crucial que vivimos a la hora de redibujar el tan manido mundo basado en normas. Para empezar Xi es uno de los líderes más importantes de la historia del gigante asiático, con su pensamiento al nivel del de Mao Zedong en la Constitución, por lo que sabe perfectamente en qué situación se encuentra.</p><p>El llamado Sur Global y los países no alineados con Estados Unidos ofrecen a China una<strong> oportunidad de liderar el nuevo modelo multipolar global donde le correspondería un buen pedazo desde su respectivo polo</strong>. Pero hay gobiernos occidentales –como el español, que no se encuentra cómodo en el nuevo panorama global– que ante el rupturismo de Trump para adaptarse al declive de su imperio ven en China un irónico salvavidas al multilateralismo.</p><p>Xi Jinping sabe que con Rusia y socios menores puede construir algo nuevo. La crisis de Ormuz le perjudica, pero China aún cuenta con grandes apoyos energéticos como Rusia y Malasia. Sin embargo cada error que cometa Washington en Oriente Medio le alejaría un día más de confrontar las aspiraciones chinas. <strong>Xi mira a la Casa Blanca y entiende que la visita iba de marcar líneas en Taiwán y en la guerra comercial</strong>.</p><p>La ofensiva está aquí. Pekín ha aplicado por primera vez en su historia un mecanismo que reta todo el sistema de sanciones estadounidense. Considerando que la aplicación de leyes extranjeras de manera extraterritorial puede estar injustificado, China plantea hacer elegir al mundo sobre si comerciará con ellos o con Estados Unidos. Y ha empezado a hacerlo en el marco de las refinerías que operan con Irán. La guerra de Oriente Medio es el gran monstruo invisible en las reuniones de Xi, Trump y Putin. Una carrera por el futuro.</p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 04:01:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La carrera de fondo hacia China]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[China,Rusia,Estados Unidos,Geopolítica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emiratos Israelíes Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/emiratos-israelies-unidos_129_2188899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/112fcb70-9bb6-42a6-b631-1f56ea312fb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emiratos Israelíes Unidos"></p><p>Abu Dabi está en el ojo del huracán. El país árabe se ha posicionado de una forma clara y cada vez más beligerante del lado de los intereses israelíes y estadounidenses. Si bien en el Golfo Pérsico ya era una tendencia conocida, una que incluso otros buscaban emular, cada paso que se ha dado en las últimas semanas ha ido en la dirección de <strong>situar más a la monarquía de ese lado</strong>.</p><p>No solamente hemos visto cómo Emiratos Árabes Unidos firmaba el primer gran acuerdo de <strong>normalización de relaciones con Israel</strong> que patrocinaba Donald Trump, sino que además ha ejercido como motor de la subsiguiente estrategia regional. En ese sentido, Abu Dabi ha apostado por la presión sobre Irán y Arabia Saudí para facilitar la agenda de Tel Aviv en <a href="https://www.infolibre.es/internacional/escalada-oriente-medio-reaviva-fantasmas-colonialismo-chipre-ataque-iran-akrotiri_1_2184387.html"  >Oriente Medio</a>.</p><p>No solo se ha tratado, por lo tanto, de una <strong>estrategia orientada sobre Teherán</strong>. Las desavenencias con Riad se han plasmado en una crisis árabe con ecos por todas sus áreas de influencia.</p><p>El gobierno emiratí ha gozado de una <strong>relación privilegiada con Washington</strong> de la misma manera que el de Riad y el de Tel Aviv. Pero mientras Arabia Saudí apostaba por su propia agenda internacional, intentando posicionar a Estados Unidos de su lado en conflictos como el sudanés, Emiratos imponía los hechos de forma más directa. A través del patrocinio de dinámicas sobre el terreno.</p><p>Y, además, lo ha hecho a través del rupturismo. En casi todos los conflictos donde chocaban los intereses de algún país árabe o islámico e Israel, ahí aparecía la <strong>influencia emiratí</strong>.</p><p>Por eso, tras el <a href="https://www.infolibre.es/la-letra-pequena/emiratos-arabes-unidos-sale-opep-estrategia-afecta-mercado_1_2185088.html"  >abandono emiratí de la OPEP</a>, que ha dañado la capacidad de Arabia Saudí de <strong>controlar el precio del petróleo</strong>, se apunta a organizaciones como la Organización para la Cooperación Islámica, la Liga Árabe o el Consejo de Coordinación del Golfo.</p><p>Este movimiento, tan deseado por Estados Unidos, sigue a la coordinación activa que han llevado a cabo durante la guerra de Irán. Emiratos Árabes habría sido el primer país de la región en <strong>recibir defensas israelíes</strong> durante el conflicto, así como en haber participado en los ataques contra Irán, según algunos reportes regionales.</p><p>Cada día que pasa mayor es el órdago emiratí en los conflictos donde sus vecinos tienen intereses. La milicia paramilitar sudanesa Fuerza de Apoyo Rápido está siendo acusada de perpetrar un <strong>nuevo genocidio en Darfur con apoyo emiratí</strong>. Y para ello Abu Dabi ha involucrado a sus socios en la región: desde Chad hasta las autoridades orientales de Libia pasando por la reciente sospecha sobre Etiopía.</p><p>En el otro lado, Irán y Arabia Saudí apoyan al ejército sudanés. Pero el estancamiento del conflicto hace que <strong>otros ejemplos resulten más palmarios</strong>. En Yemen, las fuerzas apoyadas por Emiratos Árabes han combatido durante años no solo al gobierno de los hutíes, apoyados por Irán, sino que han vivido sus episodios más duros en los enfrentamientos de principios de 2026 con el gobierno apoyado por Arabia Saudí.</p><p>Es absolutamente esencial para Israel y Emiratos acceder al mar Rojo y <strong>garantizar su tránsito por el estrecho de Bab el-Mandeb</strong>. Por este motivo, tras el fracaso del sector pro-emiratí en su última campaña en Yemen, la apuesta volvió a la costa somalí, en frente de Yemen.</p><p>De esta manera, Israel se ha convertido en el primer país de la ONU en <strong>reconocer la </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/israel-mueve-ficha-cuerno-africa-reconocimiento-somalilandia_1_2122073.html"  ><strong>independencia de Somalilandia</strong></a>, la región norteña somalí que se autogobierna desde 1991. El movimiento israelí sorprendió a muchos ya que Emiratos y socios como Kenia o Etiopía estaban muy bien posicionados para ser los primeros en romper con la soberanía de Somalia. Desde entonces Somalilandia ha ofrecido un acuerdo a Israel que les permita acceder a un puerto en África frente a las costas de Yemen.</p><p>El rupturismo regional que ha beneficiado los intereses israelíes, emiratíes y estadounidenses también ha tenido ecos en los acuerdos internacionales. <strong>Egipto, Turquía, Eritrea y Somalia</strong> han firmado diferentes acuerdos para resistir la amenaza que perciben en Etiopía. Pakistán y Arabia Saudí han sacado adelante una alianza con paraguas nuclear incluido, frente al estrechamiento de relaciones entre Emiratos, Israel e India. Y por último, Turquía también se ha acercado notablemente a Arabia Saudí en sus tensiones con Tel Aviv y Abu Dabi.</p><p>El mundo se está volviendo cada vez más complejo y hace falta entender que <strong>los intereses se entrelazan regionalmente</strong>. Lo que sirve para el Golfo Pérsico puede no servir para comprender las relaciones al otro lado de la Península Arábiga. Pero los tentáculos de cada potencia están ahí.</p><p>Y la apuesta de Emiratos muestra una tendencia clara. En lugar de replantearse sus alianzas en el Golfo Pérsico con Estados Unidos, motivo de la respuesta iraní, <strong>se aferra a Washington y redobla su voluntad estratégica con Israel</strong>. Una entente muy potente que deberá encarar el nuevo Oriente Medio que la guerra de Irán nos deje.</p><p>No está claro aún de qué manera se reconfigurará la región pero si algo está claro es que el equilibrio anterior al último estallido no es sostenible. Incluso <strong>puede que sea imposible retornar a la etapa previa al 7 de octubre de 2023</strong>, que es donde Washington se encontraba más cómodo. Sin los palestinos en la mesa, los demás actores árabes irían hacia Tel Aviv, se podría contener a Irán y así Washington se podría centrar en <a href="https://www.infolibre.es/internacional/plan-dominarlos-proyecto-chino-cinco-anos_1_2169725.html"  >China</a> con sus intereses cubiertos en Oriente Medio. Pero, después de todo, parece que Irán y Palestina no se van a marchar del mundo.</p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 18:41:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Emiratos Israelíes Unidos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Abu Dhabi,Emiratos Árabes Unidos,Irán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump prorroga la prórroga tras bloquear el bloqueo en Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/trump-prorroga-prorroga-bloquear-bloqueo-iran_129_2181758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las negociaciones no arrancan en Pakistán. A pesar de que el gobierno de Islamabad apostaba por retomar el formato entre Irán y Estados Unidos, las <a href="https://www.infolibre.es/la-letra-pequena/eeuu-amplia-tregua-iran-espera-propuesta-teheran_1_2181589.html"  >posiciones siguen distantes</a>. Y profundizando en los términos de paz, no sería tan complicado acercar demandas de mínimos.</p><p>En medio de todo el <strong>bloqueo de las negociaciones de paz</strong> se encuentra el otro bloqueo, el del Golfo pérsico. El alto el fuego sirvió para que Irán relajase ligeramente el paso que, a cuentagotas, abría bajo sus condiciones. Pero Donald Trump no puede permitirse que Irán juegue con una baza tan poderosa como es el <a href="https://www.infolibre.es/internacional/guardia-revolucionaria-irani-apresa-buques-estrecho-ormuz_1_2181699.html"  >Estrecho de Ormuz</a>.</p><p>En ese punto aparece el bloqueo del bloqueo. Pero cabe matizar las palabras de Trump. Estados Unidos no buscaba simplemente taponar Ormuz como parecía según declaraba el presidente republicano en sus redes. El objetivo era presionar a Irán para que se rindiera.</p><p>No obstante, si Irán ganaba peso global a través del bloqueo de Ormuz, ¿cómo iba Estados Unidos a ganar ventaja reforzando la medida iraní? La respuesta la da el nivel operativo, menos imbuido por la retórica política del neoyorquino. El Comando Central de Estados Unidos señaló que <strong>el objetivo sería Irán en sí mismo</strong>, a través de un bloqueo de sus puertos.</p><p>Así que desde el mar Arábigo se puso en vigilancia la costa iraní y se dio un <strong>golpe sobre la mesa</strong>. Uno que pilló a Irán con el pie cambiado por primera vez en toda la guerra. Washington necesitaba parar las consecuencias que sus ataques propiciaban en las monarquías del Golfo y en la energía global, manteniendo al mismo tiempo la máxima presión sobre Irán para que cediese ante un acuerdo.</p><p>Haber aceptado el alto el fuego desde Teherán sin un acuerdo de paz de por medio <strong>conllevaba riesgos estratégicos</strong>. Estados Unidos podía imponer ese bloqueo para evitar por un lado la viabilidad del peaje que Irán había logrado establecer al tránsito y, por otro, la normalidad de las exportaciones persas hacia el Índico.</p><p>Y todo sin su anunciado <strong>ataque contra infraestructura civil esencial</strong>, sin la invasión de las islas del Golfo Pérsico, ni la entrada de buques a desbloquear Ormuz por la fuerza. Un golpe silencioso.</p><p>Sin embargo, <strong>un bloqueo es un </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/no-hay-futuro-verde-estruendo-bombas_129_2179301.html"  ><strong>acto de guerra</strong></a>. Si se lanza dicha acción durante un alto el fuego, especialmente cuando Irán parecía relajar el cierre de Ormuz, la parte afectada puede interpretar que no existe tal tregua. Porque en la práctica esta acción supone una escalada.</p><p>De hecho Estados Unidos le ha robado a Irán la carta de Ormuz. Es ahí donde se ve la verdadera naturaleza del alto el fuego, la prórroga que Trump anunció para <strong>dar aire a las </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/tesion-maxima-golfo-iran-eeuu-intercambian-acusaciones-ormuz-tregua-fondo_1_2180262.html"  ><strong>conversaciones</strong></a> <strong>de Pakistán</strong> ha sido prolongada indefinidamente. Y esto también tiene explicación.</p><p>Las fechas impuestas por Trump para alcanzar un <strong>acuerdo, que era imposible sin concesiones</strong>, solo suponían un daño político autoinfligido. Por ese motivo el nuevo plazo no tiene un límite temporal conocido. Se trata de forzar que Irán sea el que rompa el alto el fuego o se niegue a negociar, dándole la vuelta al relato.</p><p>Pero el bloqueo es una parte inalienable de la dinámica negociadora. Irán no puede permitirse perder la carta de Ormuz, ya que le había situado en una posición más ventajosa a la que tenía al principio de la guerra. Por ese motivo Trump ha apostado por la prórroga definitiva de la tregua, para <strong>situar el tiempo de su lado</strong>.</p><p>Sin ataques iraníes sobre el Golfo pérsico, sin misiles contra las instalaciones estadounidenses y sin impactos en Israel pero con el daño prometido sobre la economía iraní en vigor. Así, <strong>Trump traslada la presión a Teherán</strong> para que acuda a Islamabad en peores condiciones.</p><p>A pesar de todo, Irán no parece proclive a renunciar a la <strong>política de firmeza</strong> con la que ha sorprendido a muchos en 2026. La negativa para acudir a Pakistán demuestra que el bloqueo es más serio de lo que se decía en un inicio.</p><p>Irán puede sentir más presión sobre sí pero aquí caben dos opciones destacadas. Que en Teherán valoren continuar con la estrategia de socialización de daños. <strong>Si Trump bloquea Irán, Ormuz podría quedar </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/bloqueo-eeuu-iran-agresivo-historia-reciente-situa-area-gris-derecho-naval_1_2179431.html"  ><strong>cerrado por completo</strong></a> y se trataría de ver quién puede sostener su bloqueo más tiempo. Tanto Teherán como Washington necesitan que su rival levante su respectivo bloqueo, así que pueden apostar por lanzar el órdago de mantenerlos sine die.</p><p>La segunda opción es que Irán finalmente interprete intolerable el bloqueo y retome la acción armada para <strong>reequilibrar los daños</strong>. Así se forzaría a Trump a volver a escalar y a situarse en la trampa donde se encontraba antes de la tregua. Pero en ese escenario Irán corre el riesgo de perder el relato, un coste potencialmente asumible para sus autoridades.</p><p>Lejos queda la opción de un acuerdo, que hoy sería menos favorable para Irán que hace unas semanas pero <strong>aún podría ser mejor que lo esperado al principio de la guerra</strong>. En ese tipo de equilibrios donde todos pueden vender victorias mientras se hallan compromisos es donde reside la ventana de oportunidad para la diplomacia. Pero para eso ambos tendrían que ceder notablemente. Y existe un disruptor. El <a href="https://www.infolibre.es/internacional/bloque-europeo-paises-amigos-israel-vuelve-frenar-sanciones-desmanes-netanyahu_1_2181327.html"  >gran disruptor regional y global</a>: Israel.</p><p>________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
      <media:title><![CDATA[Trump prorroga la prórroga tras bloquear el bloqueo en Irán]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué Trump podría haber perdido la guerra en Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/trump-haber-perdido-guerra-iran_129_2174387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/46521618-b328-4783-99e6-4146e68b9def_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué Trump podría haber perdido la guerra en Irán"></p><p>Alto el fuego en Oriente Medio. La guerra regional no cesaba en su escalada tanto en intensidad de los ataques como en el rango geográfico de los mismos. Trump y Netanyahu por un lado <strong>amenazaban con llevar el infierno a Irán</strong>, mientras desde la República Islámica señalaban con precisión los objetivos de sus represalias.</p><p>Ambas estrategias iban encaminadas a <strong>disuadir a su rival </strong>y a lograr que se cediera en los objetivos de la guerra de manera más rápida y menos costosa, es decir, sin tener que llevar a término los <strong>ataques masivos</strong>.</p><p>No obstante, la dificultad para alcanzar este fin para ambas partes estaba en el <strong>tamaño de los órdagos</strong> que lanzaban. Si <strong>Estados Unidos</strong> quería propiciar un cambio de régimen real, <strong>extraer el uranio enriquecido y desbloquear el Estrecho de Ormuz</strong> por la fuerza, necesitaba destinar muchos más recursos.</p><p>Irán prometía volar en respuesta todas las grandes infraestructuras energéticas del Golfo si eso ocurría, con posibilidad de un <strong>cierre definitivo de Ormuz</strong> y de la extensión del bloqueo al mar Rojo.</p><p>El evidente atolladero que dicha escalada habría supuesto era un escenario por evitar. Pero la necesidad de vender éxitos era imprescindible para que la Administración Trump pudiera <strong>hallar una salida</strong> a la guerra.</p><p>Vistas las listas de exigencias de ambos gobiernos, <strong>no se iba a conseguir un acuerdo político</strong>. Estábamos encaminados hacia la escalada. Y esta debía alcanzar unas expectativas cada vez más peligrosas.</p><p>Por ese motivo, el único punto que han logrado acercar mediadores como <strong>Pakistán</strong> era el de ampliar el margen temporal que Trump se había autoimpuesto como límite para llevar a cabo el gran ataque prometido. La noche del famoso <strong>martes 7 de abril </strong>ya solo se hablaba de dar más margen a la diplomacia, no de negociar una solución política en sí misma.</p><p>Con la aceptación <em>in extremis</em> del nuevo rango temporal de dos semanas también se abrió la puerta a iniciar una <strong>negociación de verdad </strong>a través de Pakistán. Y Donald Trump no desaprovechó la oportunidad para vender la victoria asegurando que <strong>Irán había transigido</strong>.</p><p>Pero, como se veía venir, todas las partes clamaron victoria, incluso actores árabes claramente golpeados como <strong>Emiratos Árabes</strong>. En Israel, que había sido excluido de las negociaciones, es donde más se hizo notar el pesar por el alto el fuego.</p><p>A pesar de lo prometedor de que se haya evitado una escalada de inciertas dimensiones, <strong>el acuerdo de paz parece lejano aún</strong>. Irán no está dispuesto a aceptar un simple parón que permita a sus rivales reanudar la guerra como pasó tras el parón de 2025.</p><p>La lista de 15 puntos estadounidense y la de 10 puntos iraní se encuentran en <strong>posiciones difícilmente reconciliables</strong> por el momento. Pero Trump ha asumido que el listado iraní serviría de base para la negociación política y ha reposteado la declaración del ministro de Exteriores iraní, <strong>Abbas Araghchi</strong>.</p><p>Sin embargo, esto demuestra que no había un objetivo claro en la guerra por parte de Washington más allá de las <strong>promesas israelíes</strong> de que Irán colapsaría rápidamente. La evidencia está en que cualquiera de las condiciones planteadas por Irán, de llevarse a término, supondría una victoria iraní en distinto grado.</p><p>Y a pesar de que Trump venda una victoria, es difícilmente creíble que ese final fuera tan deseado en la Casa Blanca como para <strong>motivar el lanzamiento de la guerra </strong>en un primer momento.</p><p>Las propuestas de Estados Unidos no eran mucho más ambiciosas que la reapertura del Estrecho de Ormuz y la firma de un <strong>nuevo acuerdo nuclear </strong>que eliminase el enriquecimiento de uranio por parte de Irán a cambio de un levantamiento de sanciones. Todo ello habría sido <strong>sencillo</strong> de lograr en las conversaciones de febrero sin necesidad de ir a la guerra.</p><p>Washington dejaría para más adelante, según fuentes israelíes, el control de la seguridad regional, el <strong>programa balístico iraní</strong> y exigiría el fin de las principales instalaciones nucleares del país.</p><p>Pero los 10 puntos planteados por Irán son ostensiblemente más ambiciosos. También se incluye la firma de un acuerdo nuclear que limitase los <strong>niveles de enriquecimiento de uranio</strong> pero Irán conservaría ese derecho, así como el levantamiento de todas las sanciones establecidas durante décadas.</p><p>La reapertura de Ormuz bajo los términos iraníes implicaría el cobro de peajes de hasta <strong>2 millones de dólares por barco</strong>, por lo que si la paz se alcanzase solo con estas cláusulas ya supondría una notable mejora de la situación de Teherán con respecto al inicio de la guerra.</p><p>Pero además de estos asuntos compartidos de forma parcial, <strong>Irán exige reparaciones de guerra</strong>, garantías de seguridad para evitar ser el foco de nuevas guerras, el fin de las resoluciones internacionales en su contra, la retirada de las fuerzas estadounidenses y la extensión de la paz a sus socios regionales, con énfasis en la operación israelí en Líbano.</p><p>Si todos estos asuntos se cerrasen siguiendo la línea iraní, <strong>su victoria sería aplastante</strong>, propiciando una de las mayores derrotas estadounidenses desde <strong>Vietnam</strong>, si no la más pronunciada. Pero es difícil que Estados Unidos y, sobre todo, Israel, asuman estos términos. De hecho ni siquiera se ha logrado una implementación inicial del alto el fuego o la reapertura de Ormuz por las discrepancias en torno al recorrido político y a la situación de Líbano.</p><p>Así que la disyuntiva ahora se encuentra en saber <strong>cuántas cocesiones están dispuestas a asumir</strong> las partes para evitar una escalada que prometía mayores consecuencias aún para la región y para el mundo.</p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 19:09:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Por qué Trump podría haber perdido la guerra en Irán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Irán,Guerra,Oriente Medio,Guerra en Oriente Medio,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Irán no sales, Donald Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/iran-no-sales-donald-trump_129_2167011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/69c5c654-87a4-4dcd-b75e-02eefccaaa62_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De Irán no sales, Donald Trump"></p><p>El presidente estadounidense se ha enzarzado en una batalla que tiene muy difícil ganar. <strong>La guerra de Irán ha escalado bastante más de lo que esperaban en la Casa Blanca,</strong> vista su sorpresa ante la resistencia iraní. En los círculos intervencionistas que rodeaban a Trump lo esperable era que Irán cediese ante las demandas estadounidense. Antes o después del ataque inicial.</p><p>De hecho, el simple órdago que representaba el despliegue militar de Washington era visto con suficiencia de cara a obtener una rendición. Porque las condiciones que exigían Estados Unidos e Israel suponían la<strong> entrega completa de la hegemonía regional.</strong> Irán no podía permitirse transigir. Habría sido el fin de la República Islámica.</p><p>Llegado el punto del estallido, <strong>Trump volvió a sorprenderse ante la respuesta iraní. </strong>No solo Teherán no colapsó sin el ayatolá Alí Jamenei sino que tampoco hubo una insurrección ni una intervención desde el Kurdistán iraquí. Si se querían cambiar cosas sobre el terreno, el panorama se complicaba. Si se quería vender un éxito rápido, había que <strong>rebajar las expectativas </strong>y apostar por una operación que se centrase en las capacidades militares iraníes.</p><p>En la Guerra de los Doce Días apenas se produjeron ataques contra Israel, aunque con posterioridad se supo que los daños habían sido mayores que los declarados. Pero la Guerra de Irán de 2026 comenzó directamente como una contienda regional donde <strong>Teherán impuso consecuencias por todo Oriente Medio, </strong>expandiendo la escalada horizontalmente hasta una quincena de países en apenas unos días.</p><p>La fórmula preferida por <strong>Donald Trump</strong> para vender “la paz a través de la fuerza” era realizar una<strong> operación quirúrgica. </strong>Apuntar, decapitar y negociar con una Delcy Rodríguez iraní. De hecho entre los nombres que sonaban estaba el también asesinado <strong>Ali Larijani</strong>, figura clave del Estado en materia de seguridad nacional. Pero<strong> Irán no es Venezuela.</strong></p><p>La República Islámica apretó tres de los botones nucleares que contemplábamos que usase en la guerra de 2025. Que en aquel momento no lo hiciese y ahora sí indica claramente la voluntad de escalar y no dejar correr la agresión.<strong> Hay voluntad de combatir,</strong> ya no solo desde Israel, sino también <strong>desde Irán.</strong></p><p>Estos mecanismos consistían en el <strong>bloqueo del Estrecho de Ormuz</strong>, el ataque contra los petrodólares y la represalia contra las bases estadounidenses por todo Oriente Medio. El coste de la guerra era tal para Estados Unidos que, sencillamente, <strong>Trump no puede marcharse</strong> y cantar victoria en Truth Social como le gustaría.</p><p>Si quiere desbloquear el Estrecho de Ormuz, deberá llevar más recursos a la región y alargar la guerra, como mínimo más allá de un mes. Si quiere provocar un cambio de régimen, necesita desestabilizar el sistema desde dentro. Y para ello <strong>necesita un golpe de Estado, </strong>una guerra civil o una invasión terrestre. Las dos primeras opciones se le han complicado tras las primeras semanas de contienda, que han servido para apretar filas en Irán.</p><p>Del mismo modo, para acabar con los programas balístico y nuclear, hacen falta ataques en mucha más profundidad, apuntando contra los enormes reservorios subterráneos. <strong>El arsenal iraní sigue siendo ingente.</strong></p><p>Lo que Trump y Netanyahu han dañado son los cuellos de botella: <strong>los lanzamisiles y las cadenas de mando. </strong>Pero ambas cosas pueden reconstituirse con el tiempo. De hecho Irán ha trabajado para que las transiciones de poder sean más ágiles, con mandos descentralizados y sustitutos prevenidos.</p><p>Aunque Estados Unidos también haya logrado causar estragos en las defensas antiaéreas, la Armada y la fuerza aérea, Irán cuenta con enjambres de drones y con la posibilidad de escalar aún más la crisis del Estrecho. Por lo tanto ni siquiera se podría vender como éxito la<strong> desarticulación de las capacidades militares persas.</strong></p><p>Los drones obligan a asumir un <strong>compromiso de daños.</strong> O se asume un coste antieconómico para derribar los baratos lanzamientos iraníes, o se deberá asumir el coste de los impactos en infraestructura crítica. Pero el <strong>coste no solo se mide en dinero sino en </strong><em><strong>stock</strong></em><strong>.</strong></p><p>Precisamente por su elevado precio comparativo, Irán puede asfixiar los arsenales del Golfo así como saturar la Cúpula de Hierro israelí. De hecho se ha jugado la carta de la <strong>reorganización del Eje de la Resistencia</strong> con los primeros ataques coordinados con Hezbolá en años.</p><p>Pero si Trump no puede simplemente marcharse y abandonar a sus socios, tampoco puede ignorar el precio del tiempo. Cada día que se acercan las elecciones y el combustible está por las nubes es un día más costoso para Trump. El republicano necesita <strong>desbloquear Ormuz sí o sí.</strong> Y eso le obliga a escalar.</p><p>Irán lo sabe y no solo trata de mantener un bloqueo selectivo de Ormuz, como hicieran los hutíes en el Mar Rojo. Igual que estos, que permitieron el tránsito a los buques desvinculados de Israel,<strong> Irán pretende ejercer de llave de paso y controlar quién cruza, </strong>priorizando el rechazo a Israel y Estados Unidos.</p><p>Por si fuera poco, Irán se guarda la capacidad de minar el Estrecho o de <strong>escalar la entrada de los hutíes</strong> haciendo lo propio en el Estrecho de Bab el Mandeb. Y este escenario ya intentó moverlo Trump atacando Yemen infructuosamente el año pasado.</p><p>A Trump le quedan pocas salidas más que intervenir directamente el Estrecho de Ormuz, ocupar las islas iraníes del Golfo o invadir la propia costa sureña de Irán. Y si tal ventana se abre, no es fácil saber cómo ni cuándo se cerrará. Aún <strong>hay más cartas en la mano iraní. </strong>Pero Trump se ha atrapado a sí mismo en el Golfo Pérsico.</p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 19:47:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De Irán no sales, Donald Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Irán,Donald Trump,Estados Unidos,Israel,Benjamin Netanyahu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la (in)coherencia española en la guerra de Irán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/in-coherencia-espanola-guerra-iran_129_2160125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bda71131-2863-4a02-9dc1-f085f97fb7a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre la (in)coherencia española en la guerra de Irán"></p><p>España se ha encontrado en una<strong> posición complicada</strong> durante la guerra de Irán. El Gobierno socialdemócrata de <strong>Pedro Sánchez</strong> es miembro de la OTAN pero rechaza participar de las actividades ofensivas lanzadas de manera unilateral por su socio aliado, <strong>Estados Unidos</strong>.</p><p>La intrincada relación entre acuerdos bilaterales y tratados internacionales deja al Ejecutivo de España en un <strong>punto de equilibrio</strong> complejo que se debate en la utilización de las bases militares de Rota y Morón por parte de las fuerzas de Washington.</p><p>Sin embargo, <strong>la demoscopia manda</strong>. En España existe una percepción social de rechazo a la participación general en conflictos armados. El grito del “No a la guerra” aún resuena tras más de dos décadas de la participación española en <strong>la guerra de Irak.</strong></p><p>En el año <strong>2003</strong>, Estados Unidos lideró una invasión que no logró sus objetivos de desmilitarización, pues no existían las perseguidas <strong>armas de destrucción masiva</strong>, ni llevó más estabilidad ni democracia liberal al país. Y España ha seguido dentro del marco que ha dirigido Washington y que ha marcado su participación en <strong>numerosos conflictos armados, ilegales</strong> o no.</p><p>La cronología es clara. <strong>España no fue informada del inicio de la guerra de Irán</strong>, de la misma manera que no lo fue el resto de Europa. Estados Unidos e Israel decidieron el tiempo y la forma en que se lanzaba una intervención armada conjunta sobre el país persa.</p><p>A continuación Pedro Sánchez abrió la primera <strong>ventana crítica en Europa</strong> señalando directamente a los países agresores como responsables de la guerra, condenando sus actos y calificándolos de <strong>violación del derecho internacional</strong>. Mientras Exteriores mantenía la cautela, en sintonía con su habitual coordinación con sus homólogos europeos, el presidente rompía la unidad de acción.</p><p>Y es que en Europa las voces más poderosas criticaban tímidamente a Estados Unidos e Israel o directamente relativizaban su <strong>ilegalidad</strong>, como en el caso del alemán <strong>Friedrich Merz</strong>. El canciller ya consideró en 2025 que los ataques contra Irán de manera preventiva, es decir, sin que Irán hubiera atacado antes, realizaban el <strong>“trabajo sucio”</strong> por los europeos.</p><p>Destacar en la defensa del derecho internacional en este vecindario era sencillo para Pedro Sánchez, ya que no necesitó poner sobre la mesa la más mínima consecuencia para <strong>Washington y Tel Aviv</strong>. Apenas podemos resaltar la consiguiente negativa a que Estados Unidos pueda usar las bases militares andaluzas para la <strong>acciones ofensivas</strong>.</p><p>Esta decisión entra dentro de la coherencia que cabe esperar de un Gobierno que considera que se trata de una violación del derecho internacional. Si los principales partidos de la oposición apoyaban situarse junto a Israel, Estados Unidos y unas <strong>“democracias liberales”</strong> sin especificar, se hace necesaria la interpretación de que no solo no consideraban que se tratase de una violación del derecho sino que España debía <strong>ofrecer apoyo</strong>.</p><p>Aunque <strong>Donald Trump</strong> entró en cólera con España y Reino Unido por los límites que establecieron al uso de sus bases, el verdadero debate nacional en Madrid llegó con el envío de la fragata<em> Cristóbal Colón</em> hacia las costas de Chipre, <strong>miembro de la Unión Europea pero no de la OTAN</strong>. Es decir, el marco de la alianza atlántica no cubre a la isla mediterránea, pero sí los mecanismos de defensa menores que ofrece Bruselas.</p><p>De esta manera el grupo del portaaviones francés<em><strong> Charles de Gaulle</strong></em><em>,</em> al que se había unido la fragata más moderna de que dispone España, se desvió desde el Báltico hasta el Mediterráneo. El Gobierno adoptaba una medida que suponía mandar un buque de guerra a un escenario que no representaba en absoluto el <strong>teatro central de operaciones</strong>. No se estaba entrando en la guerra.</p><p>De hecho, España mantiene una de sus baterías<strong> Patriot</strong> situadas en Turquía y se aportó información para derribar uno de los proyectiles que se dirigían hacia el sur de Turquía. <strong>La </strong><em><strong>Cristóbal Colón</strong></em> es una fragata de la clase Álvaro de Bazán que dispone de capacidades antibuque y antiaéreas.</p><p>Es cierto que si la <strong>situación bélica</strong> seguía desbocándose, podría acabar formando parte de la dinámica, pero ni sus capacidades, ni su mandato, ni su localización eran incoherentes con el <strong>“No a la guerra”</strong> de Sánchez. La oposición sumó incoherencia sobre incoherencia; pasó a criticar que se participase en una guerra donde antes solicitaban apoyar a Estados Unidos e Israel.</p><p>La incoherencia existe. Pero nadie parece haberla visto en la oposición ni en el Gobierno. O no han querido verla. Ni en un movimiento normal en la Unión Europea, ni en la defensa de un socio <strong>existe incoherencia</strong>. Pero sí en un elemento sobre las bases militares.</p><p>Reino Unido rápidamente cambió su posición no solo para permitir el uso de sus bases sino también para mandar equipos pesados al <strong>Golfo Pérsico</strong>, escenario central. Una implicación similar se ha visto por parte de Francia, que aseguró que propiciaría <strong>el desbloqueo del Estrecho de Ormuz</strong>. Acompañar al portaaviones francés o mandar buques de desminado al escenario central de la guerra sí recalaría en contradicciones al ponerse España a punto de tiro.</p><p>Aunque España haya negado su uso para actividades ofensivas, el hecho es que <strong>Estados Unidos está amparado para usarlas como paso</strong>, a nivel logístico. Mientras Washington tenga derecho a usar las bases españolas en cualquiera de sus formas, Donald Trump y sus sucesores podrán emplearlas casi a discreción en las guerras que lancen. Lo único que han tenido que hacer es desplazar sus equipos hacia Italia, Francia, Reino Unido o Alemania como escala hacia Oriente Medio tras su paso por España.</p><p>No evitar tal tránsito implica complicidad por parte del<strong> Gobierno español</strong>. Pero no es tan fácil evitarlo. Si España quiere tomar cartas en el asunto, deberá poner fin a los acuerdos bilaterales que permiten compartir las bases. Y para ello habría que tener un plan b ante la posible ruptura de la alianza con Estados Unidos. Ya que <strong>España deberá garantizar su defensa a futuro</strong>.</p><p>Mantener una alianza con un país al que se señala por violar el derecho internacional también es incoherente. No solo consigo mismo sino con su acción exterior de los últimos años. La <strong>incoherencia</strong> está en imponer una veintena de paquetes de sanciones a Rusia, ponerse de perfil ante Israel para acabar tomando medidas cosméticas años tarde y no imponer ningún coste a Estados Unidos, ni siquiera dudar de su <strong>alianza militar </strong>con ellos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 20:42:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sobre la (in)coherencia española en la guerra de Irán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,España,Pedro Sánchez,Irán]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Irán en el epicentro de una guerra regional en Oriente Medio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/iran-epicentro-guerra-regional-oriente-medio_1_2153411.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/76be4007-e14c-4c57-be1f-933440e3eef8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Irán en el epicentro de una guerra regional en Oriente Medio"></p><p>El estallido que se veía venir y no muchos quisieron ver. Las reacciones ante la guerra regional están pasando por una condena a la respuesta iraní y un llamamiento a la contención y a la monitorización general. De alguna manera parece que estamos ante <strong>una continuidad de la </strong><em><strong>Guerra de los Doce Días</strong></em>. Pero todo ha cambiado mucho.</p><p>En junio de 2025 Israel lanzó una serie de “ataques preventivos” contra Irán que, lejos de apuntar solo a su programa nuclear, se enfocaron en <strong>asesinatos selectivos de personal y material clave </strong>en el aparato militar, balístico, científico y político del país.</p><p>El enfoque de Israel siempre ha estado en Irán como régimen político. <strong>El interés estadounidense es la primacía israelí en Oriente Medio,</strong> como garante de su propia influencia regional. Por eso las negociaciones entre el conflicto de 2025 y el de 2026 no se han centrado en absoluto en el programa nuclear.</p><p>A pesar de la oportunidad dada a la diplomacia y de la aceptación de los marcos de negociación y mediación iraníes, rápidamente <strong>quedó clara la intención estadounidense</strong>.</p><p>Tras el final de las protestas del mes de enero en Irán, Donald Trump llamó al resurgimiento de las mismas y al <strong>asalto a las instituciones iraníes por parte de los manifestantes.</strong> Si no se llegó a lanzar el ataque en enero no fue solo por el decaimiento del pretexto sino por la constatación de que Irán respondería más firmemente que en junio de 2025.</p><p>Hacía falta<strong> un mayor despliegue militar</strong>. De esta manera, al grupo de ataque del portaaviones Abraham Lincoln, Estados Unidos le quería sumar el del Gerald Ford, el mayor del mundo. Con la llegada del mismo, de forma repentina las negociaciones que reportaban una aproximación positiva, se truncaron.</p><p>Washington exigía la <strong>rendición completa de Irán</strong>: el fin del enriquecimiento de uranio, la entrega del material enriquecido, el control de su programa de misiles, el fin de su apoyo a sus socios por la región y, de esta manera, la hegemonía completa de Israel.</p><p>Irán sorprendió a muchos en la Casa Blanca <strong>negándose a tales cláusulas</strong>. Pero tras lograr que Omán fuese el mediador oficial de las conversaciones, el país árabe acabó publicando un último órdago. Irán había aceptado condiciones que parecían inasumibles como la cláusula del “enriquecimiento cero” y la entrega del material disponible para el programa nuclear.</p><p>El valor de esta declaración omaní estaba en la presión que ejercía a Estados Unidos en torno al discurso de que Irán no estaba dispuesta a ceder. La esperanza pasaba porque se le siguiera dando <strong>una oportunidad a la diplomacia</strong>. Pero el ataque estaba decidido. Y con los portaaviones en su sitio, el despliegue militar ya era el mayor desde la invasión estadounidense de Irak en el año 2003.</p><p>A pesar de todo, la decisión estaba tomada. Sin el pretexto en las calles de Teherán, se ha apostado por una justificación sencilla. <strong>Irán representa una amenaza y debe ser combatido</strong>, de nuevo, preventivamente.</p><p>Ante los ataques de Estados Unidos e Israel, la respuesta iraní no ha sido limitada ni ofreciendo una ventana para la desescalada. Ha sido<strong> una respuesta regional</strong>. En la <em>Guerra de los Doce Días</em> ya se produjeron ataques iraníes sobre bases extranjeras, concretamente la de Al-Udeid en Catar.</p><p>Pero en esta ocasión, Irán ha apuntado <strong>contra prácticamente todos los puntos de presencia estadounidense</strong>: Jordania, Bahréin, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes, Arabia Saudí e Irak. Y por supuesto, <strong>Israel</strong>.</p><p>Muchos países, tanto árabes como occidentales, han decidido centrarse en la condena a la respuesta iraní, contrastando la posición española con un <strong>Pedro Sánchez </strong>que ha<strong> señalado directamente a Israel y a Estados Unidos</strong>.</p><p>Algunos de los países cuyo territorio ha sido golpeado se han <strong>reservado el derecho a responde</strong>r, posibilitando que un conflicto que ya se encuentra en una fase regional escale aún más. Pero cabe esperar que estos sí busquen fórmulas limitadas que les dejen fuera de la espiral.</p><p>No obstante, <strong>a Estados Unidos no le interesa una guerra prolongada</strong>. Como reportaba la prensa estadounidense durante estas semanas, es bastante probable que la Administración Trump busque alcanzar sus objetivos en un periodo relativamente corto.</p><p>Pero una solución con asesinatos selectivos o destrucción de objetivos concretos podría no existir para los objetivos que desea Estados Unidos en este caso.<strong> Irán no es Venezuela, </strong>aunque<strong> </strong>coinciden en que un cambio de régimen no es tan fácil sin una intervención que fuerce la situación sobre el terreno. Y eso conviene más a Israel que a Estados Unidos.</p><p>________________</p><p><em><strong>Alejandro López Canorea </strong></em><em>dirige el medio </em><a href="https://www.descifrandolaguerra.es/" target="_blank"><em>Descifrando la Guerra</em></a><em>. Antropólogo, profesor, escritor y analista de política internacional en prensa, radio y televisión.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 14:45:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro López Canorea]]></author>
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