GUERRA EN ORIENTE MEDIO

La extensión de la tregua en el Golfo: demostración de fuerza para Washington, victoria parcial para Teherán

Donald Trump se dirige a la nación para explicar qué pasará en Irán (Archivo)

Donald Trump ha prorrogado el alto el fuego con Irán pocas horas antes de que terminase la tregua de diez días que se dio, pero este movimiento del presidente de Estados Unidos busca aumentar la presión sobre Teherán y demostrar que en la República Islámica nadie tiene la capacidad de cerrar un acuerdo.

Según la reconstrucción hecha por el medio estadounidense Axios, la decisión de extender unos días más la tregua responde a una ventana de oportunidad muy concreta. "Trump está dispuesto a dar otros tres a cinco días de alto el fuego para permitir que los iraníes pongan orden", resumía una fuente estadounidense. Pero con un matiz importante para el fin del conflicto en Oriente Medio: esta paz "no va a ser indefinida". Desde EEUU esperan nuevas propuestas de Irán para poder sentarse a negociar en Islamabad.

Ese margen temporal, limitado y condicionado, como explican medios estadounidenses sirve para demostrar algo que la Administración Trump lleva tiempo insinuando y es que Irán está fracturado y no hay nadie que parezca poder tomar decisiones. Esto, en medio de la incertidumbre sobre la salud de Mojtaba Jamenei, el nuevo líder supremo iraní que todavía no se ha pronunciado y que parece estar, según Irán, grave, y según EEUU, muerto. Desde Axios, una fuente del Gobierno estadounidense asegura que en Irán "ni unos ni otros pueden decir sí" a un acuerdo dada la inestabilidad política del país.

Presión a Irán vía Ormuz

La prórroga no implica una desescalada real. Washington mantiene intacto su principal instrumento de presión: el bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz. Trump acusó a Irán de querer el paso abierto “para ganar 500 millones de dólares al día”, pero en su red social, aseguró que EEUU lo tiene "totalmente bloqueado".

Según subrayan fuentes de la Administración citadas por Politico, la Casa Blanca considera que esa presión económica y militar es precisamente la que puede forzar a Teherán a sentarse a negociar.

La asfixia económica a la que esta guerra está llevando al mercado energético global —dado que por Ormuz pasa una parte importante del petróleo mundial— está contribuyendo al desgaste político interno del Gobierno estadounidense. Trump ya había asegurado en días previos que EEUU había obtenido “todo lo posible” en el plano militar, pero que "la guerra está por terminar".

Un interlocutor próximo al entorno presidencial señalaba a Axios que “Trump no quiere usar más la fuerza militar y ha tomado la decisión de terminar la guerra"; en cambio, en Politico aseguran que el presidente sigue convencido de que EEUU negocia “desde una posición de fuerza”. No lo creen desde Irán, donde ven la extensión de la tregua como una victoria parcial.

Las negociaciones

La mediación de Pakistán está suspendida precisamente por ese bloqueo interno iraní. El vicepresidente estadounidense JD Vance llegó a tener el Air Force Two preparado para salir hacia el país, pero Teherán retiró a sus negociadores y aseguró, como informa la agencia de noticias iraní Tasnim (próxima al aparato del Estado), que hasta que no se levante el bloqueo naval en Ormuz no se sentarán en la mesa.

Este episodio  ilustra el punto muerto en el que se encuentra la tregua: Washington presiona para negociar y Teherán exige un desbloqueo para sentarse a la mesa. Politico añade que ese desacuerdo sobre el bloqueo naval y la negociación nuclear se han convertido en los principales obstáculos para reactivar las conversaciones mientras EEUU espera nuevas propuestas.

La extensión del alto el fuego no está exenta de costes para Trump. Algunos de sus propios asesores reconocen que prolongar la tregua reduce parte de la presión inmediata sobre Irán. Pero la apuesta del presidente es que el bloqueo naval compensa la pérdida de popularidad.

"Irán está desesperado por dinero", dijo el presidente, insistiendo en que la presión económica limita incluso la capacidad del régimen para pagar a sus fuerzas de seguridad. En esa línea, fuentes citadas por Politico apuntan a que la Casa Blanca confía en que el deterioro económico termine forzando divisiones aún mayores dentro del liderazgo iraní y acerque posiciones con la República Islámica.

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