El "sanguinario" hijo de Alí Jamenei, entre los favoritos a la sucesión como líder supremo de Irán
La televisión estatal iraní sigue desmintiendo la información, pero para muchos iraníes que se informan principalmente, o exclusivamente, viendo todo el día el canal Iran International —que se sintoniza gracias a antenas parabólicas—, ya no ofrece ninguna duda el nombramiento como su sucesor de Mojtaba Jamenei, uno de los cuatro hijos del líder supremo asesinado.
Para que tenga toda la solemnidad necesaria, este nombramiento debería producirse tras el funeral de Ali Jamenei, cuya fecha aún se desconoce. “No se trata de una sucesión ordinaria”, señala Iran International, que es a la vez una cadena de televisión por satélite, una emisora de radio y una web de información en lengua persa, fundada en mayo de 2017 en Londres y de orientación más bien monárquica.
“Se trata de una decisión tomada en tiempo de guerra por el aparato de seguridad”, explica el medio de comunicación, “y plantea serias dudas sobre el respeto de los procedimientos constitucionales. La prioridad parece ser la rapidez y el control, mientras la República Islámica se enfrenta a ataques externos y a un vacío de poder en su cúpula.”
Según el New York Times, que también confirma la información, los 88 miembros de la Asamblea de Expertos, órgano institucional encargado de elegir al Líder Supremo, tenían previsto anunciar el miércoles por la mañana su elección a favor de Mojtaba Jamenei. No obstante, algunos de ellos habrían expresado sus reservas, por temor a que esto lo expusiera a represalias inmediatas por parte de Estados Unidos e Israel.
Una relativa sorpresa
El miércoles, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que cualquier sucesor de Ali Jamenei será “un objetivo” destinado a ser asesinado, según un comunicado de su oficina. El martes 3 de marzo, los ataques israelíes y estadounidenses no solo tuvieron como objetivo la sede de la Asamblea de Expertos en la ciudad santa de Qom, sino también, según una habitante de Teherán contactada por Mediapart, edificios en Teherán donde se encontraban algunos de ellos.
“Los edificios de esas dos ciudades fueron destruidos casi al mismo tiempo”, indica. Efectivamente, han circulado en los medios de comunicación locales las imágenes del edificio de Qom, gravemente dañado. A día de hoy, no es posible saber si han muerto religiosos, en su mayoría muy mayores, algunos enfermos o discapacitados.
Varios medios israelíes aseguraron que el edificio de Qom había sido atacado durante la votación sobre el sucesor de Ali Jamenei, en presencia de todos los altos dignatarios. Pero la agencia Fars, afiliada al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), aseguró que el lugar estaba vacío.
El nombramiento de Mojtaba Jamenei es una relativa sorpresa. Su padre, que durante mucho tiempo había dejado correr el rumor de que su hijo podría ocupar su lugar tras su muerte, finalmente había dejado claro en los últimos años que no quería una sucesión dinástica en el contexto de una República Islámica. Sobre todo porque ésta se había construido en oposición a la monarquía hereditaria de los Pahlavi.
“Mini golpe de Estado”
Por eso Mojtaba Jamenei no figuraba en la lista de los tres candidatos seleccionados inicialmente por los 88 clérigos. Estos parecían más inclinados por Alireza Arafi, una figura del establishment clerical, director de la red nacional de seminarios islámicos de Irán, que defendía una versión “revolucionaria” e internacionalista del islam chií.
Por sus convicciones, Arafi ya era cercano al Sepah-e pasdaran, nombre con el que se conoce en Irán a los Guardianes de la Revolución. Pero Mojtaba Jamenei lo es aún más. Su nombramiento parece, por tanto, el resultado de presiones sobre los clérigos de la Asamblea de Expertos, o incluso de un mini golpe de Estado dentro del régimen.
Las primeras relaciones de Mojtaba Jamenei con los Guardianes de la Revolución se remontan a la guerra entre Irán e Irak
Nacido, como su padre, en Mashhad, gran ciudad santa del este de Irán, Mojtaba Jamenei, de 56 años, es el segundo de los cuatro hijos, todos ellos religiosos, del difunto líder. Junto a su padre, desempeñaba un papel similar al de Ahmad Jomeini en su época, hijo del fundador de la República Islámica y predecesor de Jamenei.
Junto al ayatolá que lideró la revolución de 1979, hasta su muerte en 1989, Ahmad Jomeini ejerció como jefe de gabinete, confidente y también como artífice del poder, adquiriendo cada vez más influencia con el paso de los años. También era el hombre de confianza a la hora de eliminar a los opositores y marginar a ciertas figuras de la República Islámica.
Mojtaba Jamenei desempeñó funciones similares junto a su propio padre en el Beit-e Rahbari, la Oficina del Líder. Entretanto, esta Oficina se ha convertido en un auténtico gobierno en la sombra, mucho más poderoso que el que dirige oficialmente Irán, surgido de las elecciones. De unas pocas decenas de miembros en la época de Jomeini, ha pasado a contar, según un exresponsable de la República Islámica exiliado en París, con unos 1.700 miembros en la actualidad.
Entre esos miembros se encuentran numerosos oficiales de los Guardianes de la Revolución, encargados en particular de la protección del Líder. Mojtaba Jamenei ha tejido desde hace tiempo estrechos vínculos con ellos. Sus primeras relaciones con el Sepah se remontan a la guerra entre Irán e Irak (1980-1988): Mojtaba Jamenei sirvió durante dos años en el batallón Habid ibn Mazarhir, una unidad varios de cuyos miembros llegaron a ocupar altos cargos de responsabilidad tras el fin del conflicto.
Acusaciones de corrupción
Más tarde, dirigió la poderosa milicia del bassijd, encargada del control social de los iraníes. A lo largo de la historia de la República Islámica, esta milicia ha desempeñado un papel esencial en la represión de las manifestaciones. De ahí la reputación de Mojtaba Jamenei de ser aún más sanguinario que su padre.
“Hay muy poca transparencia en lo que hace la Oficina del Líder y sus acciones se basan en gran medida en juegos de poder y clientelismo”, afirma el historiador Jonathan Piron, especialista en Irán del centro de investigación Etiopia de Bruselas. “Nunca ha sido elegido, debe su cargo a su padre, que quiso rodearse de los más fieles. Algunos lo consideran un personaje corrupto que debe su puesto al frente de la Oficina únicamente al hecho de ser hijo de Jamenei”.
“Si él fuera el próximo Líder, entraríamos en una configuración marcada por la militarización del poder. Pero no sabemos cuánto tiempo podría vivir”, añade el mismo experto.
Al no tener ninguna legitimidad religiosa real, estará sin duda más sometido al control de los Pasdaran
Para el Cuerpo de Guardianes, tener a Mojtaba Jamenei como líder les permitiría controlar todo el sistema, pues es un hodjatoleslam, es decir, que solo ocupa un rango intermedio en el clero chií. Para sorpresa general, en 2002 una agencia de prensa oficial le otorgó el rango de ayatolá, sin que se sepa si realmente ha completado los largos estudios que permiten acceder a esta cualificación.
Al no tener ninguna legitimidad religiosa real, aunque también fue profesor de teología en un seminario de Qom, sin duda estará más bajo el control de los Pasdaran, que parecen decididos, aprovechando la guerra, a imponer una verdadera dictadura militar bajo el disfraz de una teocracia.
Según el análisis de Iran International, “Mojtaba Jamenei goza de una clara ventaja dentro del sistema. Puede presentarse como quien tiene derecho a decidir el curso de los acontecimientos. Si los dirigentes deciden continuar la lucha, puede justificar esta decisión por motivos de continuidad, deber y venganza. Si deciden suspender la venganza y dar prioridad a la supervivencia, puede presentarla como una decisión tomada por el heredero y la familia, y no como una humillación impuesta desde el exterior”.
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El ayatolá Jomeini había acuñado esta fórmula, que tiene fuerza de fetua en la doctrina política chií: “Preservar el sistema es el deber supremo”. En otras palabras, lo que prima sobre todo es la supervivencia de la República Islámica. Ahora, en el centro del poder se encuentran los cuadros más duros del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.
Traducción de Miguel López