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    <title><![CDATA[infoLibre - Guerra civil]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/guerra-civil/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Guerra civil]]></description>
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      <title><![CDATA[Ana Iris Simón y su idea del diálogo enriquecedor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/ana-iris-simon-idea-dialogo-enriquecedor_129_2189164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e554ecc1-77c2-44d7-8d87-7cef1ef9a374_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana Iris Simón y su idea del diálogo enriquecedor"></p><p>Para argumentar la no celebración de unas jornadas sobre la Guerra Civil propuestas por Reverte, Ana Iris Simón dice que<strong> la Guerra Civil la ganaron aquellos a quienes recordamos con orgullo</strong>. Es decir, en su opinión, la ganó García Lorca pues lo recordamos con orgullo. Asombro, estupor e indignación producen estas palabras. </p><p>No me atrevo a escribir qué pensaría Garcia Lorca de estas palabras. Supongo que estaría orgulloso de que su labor como poeta sea valorada a pesar de que su memoria solamente ha sido reivindicada por los que lamentaron su fusilamiento desde que se produjo. Los que lo fusilaron no creo que tuvieran luces para saber qué atrocidades cometían.</p><p>90 años después siguen teniendo las mismas luces y pensamientos los que se oponen a que se desentierren los miles de cuerpos que yacen en cunetas. Claro, dicen que lo hacen por la paz y la convivencia; repiten machaconamente: <strong>el turbio pasado hay que enterrarlo en el olvido</strong>. Pero el pasado no fue turbio, sino asesino, tan prístino y claro como agua de manantial y como la luz de la luna que cantaba García Lorca. Hubo un golpe de Estado, que acabó con un gobierno democrático y con cientos de miles de ciudadanos españoles. Mr. Aznar y Espinosa de los Monteros están cansados de repetir que <strong>para qué desenterrar cuerpos que reavivan odios y rencillas</strong>. También ponen en cuestión si hubo realmente un golpe de Estado, no solamente se atreven a semejante insulto a la verdad histórica, sino que además de haber golpe de Estado, la República fue responsable...</p><p>Es decir, la víctima es culpable de haber sido asesinada. Supongo que García Lorca desearía que su cuerpo fuera enterrado en el panteón familiar, no parece muy descabellado pensarlo. Creo que también desearía que lo mismo se hiciera con los que fueron asesinados junto a él y con los miles cuyos cuerpos como despojo yacen desperdigados por toda la península. <strong>Dudo que García Lorca se considerara vencedor de la Guerra Civil</strong>, y todavía dudo más de que se sentara con personas que dicen que él ganó la guerra, aunque perdiera su vida por rojo y maricón.</p><p>Ana Iris Simón, García Lorca perdió algo más que su vida, también perdió la guerra. Como la han perdido varias generaciones que solamente han conocido la dictadura, precisamente por haber perdido la guerra, también han perdido la oportunidad de vivir y educarse en un Estado laico y democrático, hayan o no vivido en primera persona la guerra. Estas generaciones también han sido víctimas de esa cruel e innecesaria contienda promovida por ideas fascistas y <strong>apoyada por las potencias de igual e innoble nombre</strong>. </p><p>De ahí que quienes ponen en duda los datos objetivos, los ocultan y alimentan relatos alternativos merecen el calificativo de fascistas. Comprenderá que también pienso que con estos fascistas, García Lorca tampoco se sentaría. Pues son los legítimos herederos de la Dictadura los que sostienen que el golpe de Estado era necesario, que era necesario imponer un orden fascista y dictatorial durante 40 años y, para sonrojo de los muertos y de los vivos, descubrir sus cadáveres y enterrarlos en un lugar digno es reabrir odios y rencillas.</p><p>Ana Iris Simón, siento de veras que su abuelo tuviera que exiliarse, pero no comprendo a qué viene su constancia en el artículo que ha dado lugar a este comentario. <strong>La ideología de su abuelo no la hace a usted heredera de la misma</strong>, ni deudora o acreedora; tampoco asienta la imparcialidad de su artículo. Su artículo tiene el sesgo de las palabras y frases que escribe. Deje a su abuelo en paz, que por lo que usted dice, bastante sufrió la Guerra Civil, no solamente guerra, o la dictadura.</p><p>¿Usted cree que García Lorca sería un fascista por negarse a sentarse a dialogar con los que 90 años antes lo habrían fusilado o justificado? </p><p>A estas alturas de la Historia de España, <strong>pedir cordura y respeto a la verdad histórica es una condición mínima imprescindible</strong> y exigible a todos los ponentes de una mesa de diálogo. No hacerlo es alentar exclusivamente la desinformación y la publicidad de relatos alternativos que ponen en cuestión la información histórica existente. Es dar a opiniones personales el valor de argumentos, además, esas opiniones se sustentan en flagrantes mentiras; es decir que equipararlas, en un plano de igualdad, con argumentos fundados en hechos y datos históricos hace inviable el diálogo. Los que mienten con el descaro de los ignorantes mienten sabiendo que lo hacen, saben que su salario colgará de la soga del éxito que tengan. Si fuera solamente un problema de ignorancia, se podría establecer un diálogo, pero <strong>no son personas dispuestas a contrastar opiniones, argumentos, ideas</strong>, proposiciones de futuro. Son gente del pasado con ideas del pasado fracasadas y con resultados demoledores para la humanidad, por eso no es posible un diálogo enriquecedor.</p><p>Ana Iris Simón, <strong>el diálogo solamente es posible entre iguales que se reconocen como tales</strong>, a pesar de las diferencias que pudiera haber. Resultará enriquecedor si, partiendo de la premisa anterior, el ánimo es el de cotejar y contrastar ideas. Si al final de ese diálogo la situación fuera la misma que antes de sentarse a hablar, no sería importante, siempre y cuando los dialogantes no se considerasen poseedores de la verdad absoluta y con derecho a aniquilar a los del otro lado de la mesa. </p><p>Por eso no es posible un diálogo enriquecedor con los que niegan el origen de la Guerra Civil; que niegan el golpe de Estado de una parte importante del ejército; que se limitan a ignorar el bombardeo de población civil indefensa, Málaga, Guernica y otras ciudades; que dicen que la dictadura franquista fue necesaria y que no fue tan cruel, que fue una dictablanda; que se olvidan de los cuerpos en las cunetas; que cierran los ojos ante juicios sumarísimos una vez acabada la contienda militar y de los fusilamientos pasado el año 1939... No basta con hacer de Lorca una gloria nacional para sentarse a la mesa del diálogo.</p><p>--------------------------------------------</p><p><em><strong>José Amella </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 04:00:46 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Amella]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra civil,Federico García Lorca]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Al servicio de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/servicio-democracia_1_2185444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5f6cd2df-6bd1-4199-893a-36fe0022b311_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al servicio de la democracia"></p><p>La guerra civil española no se dio solo dentro de nuestras fronteras. Muchos más sufrieron las consecuencias. Los españoles que estaban fuera tuvieron que ver como sus familias pasaban por una guerra que perdió la mayoría de la población. Pero, de los alejados de su tierra, solo unos pocos vivieron la fractura en carne propia: el cuerpo diplomático español. Las embajadas y consulados tuvieron que luchar  por la legitimidad internacional de la República, mientras que Franco avanzaba en la península. Ahora, el historiador y <a href="https://www.infolibre.es/autores/angel-vinas/" target="_blank" >columnista de infoLibre</a> <strong>Ángel Viñas</strong> reconstruye las trayectorias de aquellos diplomáticos que permanecieron leales al Gobierno constitucional, en su nuevo libro <em>Al servicio de la democracia: Los diplomáticos de la República y la factura de la lealtad</em>, que salió a la venta este martes 29. </p><p><strong>infoLibre </strong>ofrece un fragmento del octavo episodio del libro, que salió a la venta este martes 29, a través de la Editorial Crítica. El autor del mismo es el también historiador y experto en la guerra civil <strong>Enrique Moradiellos</strong>.</p><p>_______________________________</p><p>En vísperas de la guerra civil española, las representaciones diplomáticas y consulares de España en Gran Bretaña eran de las más importantes de todas las mantenidas en Europa y en el extranjero (un conjunto de 42 diplomáticas y 152 consulares). Las razones para ello eran evidentes y obedecían a dos factores correlativos e incontestables. Por un lado, un factor de política internacional: durante los años treinta del siglo xx, al igual que desde hacía más de un siglo, el Reino Unido era una gran potencia económica y militar, constituía la metrópoli de un vasto imperio colonial expandido por los cinco continentes y gozaba de una relativa estabilidad social y política en medio de un mundo todavía convulsionado por la Gran Depresión de 1929. Por otro lado, un factor de política interna española: en 1935, un año antes del inicio de la contienda, en términos económicos Gran Bretaña seguía siendo, como casi siempre desde mediados del siglo xix, el primer país importador de productos españoles, uno de los principales proveedores del mercado hispano y la nación con mayores inversiones directas en España. </p><p>Además, en el ámbito geoestratégico, era un país fronterizo en virtud del dominio británico del peñón de Gibraltar, base naval principal en la ruta mediterránea desde la metrópoli al canal de Suez y la India y el Extremo Oriente. Y, por último, el Reino Unido era también, junto con Francia, uno de los principales referentes diplomáticos de España desde los lejanos tiempos de la Cuádruple Alianza de 1834 y de los más cercanos de los Acuerdos de Cartagena de 1907. En definitiva, la plaza de Londres, a muy poca distancia de la de París, era uno de los principales centros neurálgicos de la diplomacia española contemporánea y así se demostraría durante toda la guerra civil.</p><p>En gran medida por ese carácter central y decisivo, los avatares de la representación española en Gran Bretaña tras la sublevación militar de julio de 1936 fueron un nítido reflejo de lo sucedido en el conjunto del Cuerpo Diplomático y Consular encargado de la representación de los intereses españoles en el exterior. Ante todo, como resultado del estallido de la guerra civil, esa representación sufrió una profunda e irreversible fractura, al igual que todos los órdenes de la administración estatal española y tal y como sucedió en casi todas las embajadas y consulados del exterior. Además, lo sucedido en el Reino Unido no se diferenció básicamente de la tendencia general dominante en esos círculos, puesto que, si bien el bando insurgente ganó la batalla en cuanto a las adhesiones mayoritarias del personal de plantilla, fue sin embargo el bando republicano el que mantuvo la titularidad jurídica de las representaciones, procediendo a sustituir las vacantes causadas por los desafectos con nuevos nombramientos de emergencia. Como recordaría el periodista socialista Julio Álvarez del Vayo, convertido en septiembre de 1936 en ministro de Estado del nuevo gobierno republicano, para entonces «el 90 % del Cuerpo Diplomático había desertado». No era una exageración impostada, como demuestran los estudios básicamente concurrentes de José Luis Pérez Ruiz y Ángel Viñas.</p><p>Entre el 18 de julio y el 27 de agosto de 1936, casi todos los diplomáticos de la embajada española en Londres (incluyendo al propio embajador, Julio López Oliván, recién incorporado hacía pocos meses) presentaron la dimisión de sus cargos y, la gran mayoría, pasaron a actuar abiertamente a favor de las autoridades insurgentes. La representación de estas en Gran Bretaña estaba en manos de una Junta Nacionalista dirigida por dos notables exponentes del monarquismo alfonsino: el ingeniero aeronáutico Juan de la Cierva y Codorníu, hijo mayor del político conservador homónimo, y Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, el duque de Alba, muy apreciado en los círculos oficiales y conservadores británicos por su supuesta doble condición de duque de Berwick y par de Inglaterra. Ambos habían participado de manera activa en la trama civil de la conjura antirrepublicana puesta en marcha por el general Mola desde la victoria electoral del Frente Popular en febrero de 1936.</p><p>Desde el inicio de la sublevación militar, esa Junta Nacionalista estuvo en contacto directo y confidencial con el embajador, Julio López Oliván, y con sus principales colaboradores: Pedro García-Conde Menéndez, consejero; Fernando Valdés Ybargüen, primer secretario; José Fernández-Villaverde y Roca de Togores, segundo secretario; capitán Manuel Medina Morris, agregado naval; comandante Emilio Velo, adjunto al agregado naval; y Antonio Vidal Tolosana, adjunto al agregado comercial. También establecieron contacto con los representantes insurgentes en Gran Bretaña cuatro de los seis cónsules acreditados en el país: José Gimeno Aznar (Cardiff), Eduardo María Danís Maranges (Glasgow), Ignacio de Muguiro y Muñoz de Baena (Liverpool) y Álvaro Seminario Martínez (Newcastle). Por el contrario, el cónsul general en Londres, Vicente Álvarez-Buylla y Lozana, así como el agregado comercial, Daniel Fernández-Shaw Iturralde, y el cónsul en Southampton, Roger de Fuentes Bustillo y Cueto, se mantuvieron en sus respectivos cargos con plena lealtad al gobierno republicano. También permaneció en el consulado de Liverpool Tomás Bordallo Cañizal, pero jugando «a dos bandas» hasta su cese en julio de 1937.3 El expediente informativo y depurador incoado por las autoridades franquistas con posterioridad reconocería la importancia de las gestiones hostiles de López Oliván y sus ayudantes haciendo constar «la poca actividad, si así puede llamarse, de la embajada en ese período comprendido entre el 18 de julio y el 28 de agosto, que contrasta con la desplegada con posterioridad». </p><p>Así pues, en Gran Bretaña, como en tantas otras partes, la defección de la mayoría del personal diplomático y consular acreditado supuso un duro revés para el gobierno republicano y un abierto triunfo para las autoridades insurgentes. No en vano, ese fracaso republicano reduplicaba otras penalidades aún más importantes puesto que, desde el inicio de la guerra, la suerte de las armas en el interior y la búsqueda de apoyos en el exterior se habían decantado decisivamente a favor de los militares insurgentes y en contra de las autoridades republicanas. </p><p>En vista de la debilidad gubernamental francesa y de la apenas encubierta simpatía británica por los insurrectos, tanto Hitler como Mussolini habían accedido a prestar un apoyo militar que podría reportarles indudables ventajas político‑estratégicas en el área mediterránea occidental a bajo riesgo y pequeño coste. En esas circunstancias, la adhesión a fines de agosto de 1936 de todos los gobiernos europeos al Acuerdo de No Intervención en España, patrocinado tenazmente por Francia y Gran Bretaña, sentenció la derrota diplomática de la República por un doble motivo. Primeramente, porque supuso su equiparación de facto a los insurgentes en términos operativos y en una cuestión crucial (la posibilidad de adquirir armas y municiones en los mercados continentales, facultad hasta entonces reservada al gobierno legal reconocido internacionalmente). En segundo orden, porque, desde el principio, la forma de aplicación de dicho acuerdo acentuó esa derrota jurídica dando origen a un sistema asimétrico de ayudas e inhibiciones: mientras los restantes gobiernos europeos cumplían estrictamente el compromiso de embargo e impedían el abastecimiento de la República en sus fuentes de suministros bélicos tradicionales (sobre todo los mercados francés y británico), Alemania e Italia (y en menor medida Portugal) continuaron sus envíos encubiertos de armamento para Franco a pesar de las prescripciones del acuerdo.</p><p>Precisamente la magnitud de ese descalabro diplomático sufrido, junto con la conciencia de la importancia de Gran Bretaña en el contexto internacional, motivaron a finales de agosto de 1936 una decisión crucial del gobierno de la República: el 29 de agosto solicitó formalmente el plácet de las autoridades británicas para un nuevo titular de su embajada en Londres: Pablo de Azcárate y Flórez (Madrid, 1890 – Ginebra, 1971). </p><p>La aceptación por parte de Azcárate de su nombramiento supuso una gran sorpresa en los círculos diplomáticos continentales porque el recién designado embajador era uno de los más notables funcionarios internacionales españoles en Ginebra y ejercía desde 1934 el influyente cargo de secretario general adjunto de la Sociedad de Naciones (segundo puesto ejecutivo de importancia en el organismo internacional, al que hubo de renunciar de inmediato). Sin embargo, la decisión de los gobernantes españoles respondía a una indudable coherencia política y diplomática: el nuevo y reputado representante de la República en Gran Bretaña iba a ser un genuino exponente de la tradición liberal krausista que había servido a los ideales políticos del republicanismo democrático. Así lo acreditaban los antecedentes familiares del embajador (sobrino de Gumersindo de Azcárate), su formación académica (discípulo de Francisco Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza), su categoría intelectual (catedrático de Derecho Administrativo desde los veintitrés años) y su doble y dilatada experiencia política (diputado por el Partido Reformista en 1918) y administrativa (funcionario de la Sociedad de Naciones desde 1922).</p><p>Por supuesto, la decisión del gobierno republicano al nombrar a Pablo de Azcárate como nuevo embajador en Londres, tomada en una coyuntura realmente crítica y dramática, estaba basada en un certero cálculo político y diplomático: la esperanza de que su reconocido prestigio y talante liberal podrían contribuir a paliar el efecto dañino de las deserciones y dimisiones producidas, a la par que reforzaría la imagen democrática de la España republicana y evitaría el supuesto deseo oficial británico de negar el plácet a un nuevo embajador (para reducir así la representación republicana en el país y amortiguar la ausencia de representación formal insurgente). El 31 de agosto de 1936, López Oliván prestó su último servicio encubierto a los insurgentes advirtiendo al Foreign Office que su sucesor en el cargo era «una personalidad destacada y sincera con bastante tendencia hacia el comunismo teorético». Pocos días después, para ayudar a Azcárate en su labor, fueron nombrados los restantes cargos diplomáticos vacantes: Antonio de la Cruz Marín (ministro‑consejero), el comandante Fernando Navarro Capdevila (agregado naval) y el escritor Antonio Ramos Oliveira (agregado de prensa y propaganda). De este modo, tras la llegada del embajador y su nuevo equipo a mediados de septiembre de 1936, la República comenzó a desarrollar una intensa actividad política y diplomática en Gran Bretaña, de la que había carecido en las transcendentales semanas previas.</p><p>En sus memorias publicadas póstumamente en 1976, Azcárate describió con precisión los dos objetivos prioritarios de su misión diplomática en Gran Bretaña durante toda la guerra civil: «ganar para la república el mayor apoyo y comprensión posible entre las clases conservadoras inglesas que eran las que en aquel momento gobernaban el país»; y a la par, «extender todo lo posible, dentro del mundo político y social de Inglaterra, y particularmente de Londres, la simpatía y el apoyo moral hacia la causa de la república». Para alcanzar ambos fines, la actuación política y diplomática del embajador se concentró en «dos puntos fundamentales» que recapitularía casi al final del conflicto con las siguientes palabras: </p><p><em>a) Hacer patente la realidad y extensión de la intervención italiana y alemana en favor de los rebeldes; mostrar que lo que está ocurriendo en España es resultado del designio de esas dos potencias de dominar políticamente a España; subrayar los inmensos peligros que esto representa para Inglaterra en el caso de un triunfo de los rebeldes. </em></p><p><em>b) Destruir la idea de que la república era el comunismo y el bolchevismo en acción; demostrar la inexistencia del influjo decisivo y preponderante de la URSS en la política republicana; sacar el máximo partido de los inmensos progresos realizados por la república, no solo en el orden militar, sino en la reconstitución de toda su vida civil.</em></p><p>Ciertamente, la labor de Azcárate se atuvo a esas directrices con notable constancia y coherencia durante toda la guerra, tratando de lograr el «apoyo y comprensión» de las autoridades conservadoras británicas y la simpatía y solidaridad de las restantes fuerzas políticas y sociales del Reino Unido. Sin embargo, si bien sus éxitos serían considerables en la realización de este segundo objetivo, no puede decirse lo mismo respecto del primero. Hasta el mismo final de la contienda, los círculos gubernamentales británicos preservaron intacto su compromiso de no intervención incondicional y rechazaron con mayor o menor frialdad las tentativas republicanas de aproximación y búsqueda de un apoyo moral o material. De hecho, la pretensión de Azcárate representaba un ideal de muy difícil realización, una misión casi imposible habida cuenta de los fundamentos y propósitos de la política exterior  británica frente a la crítica coyuntura de los años treinta en Europa y el mundo. </p><p>La política neutralista del gobierno conservador británico ante el conflicto español estuvo determinada desde el primer momento por dos motivos esenciales y complementarios que se reforzaban mutuamente. En primer lugar, los gobernantes del Reino Unido abrigaban la convicción de que España, desde las elecciones de febrero de 1936, estaba inmersa en una crisis similar a la de Rusia en 1917 y creían que dicha crisis había desembocado en un choque frontal entre un Ejército meramente contrarrevolucionario y unas milicias obreras revolucionarias a las que servía de pantalla legitimadora un impotente gobierno reformista. Así lo habían advertido los diplomáticos británicos residentes en el país desde los primeros días de la sublevación: «La verdad sobre España era que hoy no existía ningún Gobierno. De un lado estaban actuando las fuerzas militares y de otro se les oponía un Soviet virtual» (21 de julio). Esa naturaleza subversiva real —ya que no formal— del bando republicano vedaba de facto cualquier ayuda directa o indirecta británica al gobierno español y hacía preferible la victoria, cuanto primero mejor, de las fuerzas militares insurgentes para salvaguardar el orden y la propiedad en España (incluyendo las cuantiosas inversiones británicas en el país y la seguridad de la base naval de Gibraltar). </p><p>El segundo motivo de esa neutralidad absoluta e incondicional radicaba en la política general de apaciguamiento (Appeasement Policy) en Europa practicada por Gran Bretaña desde el inicio de la grave crisis económica de 1929. El objetivo esencial de dicha política consistía en evitar cualquier nuevo conflicto entre el extenso y disperso Imperio británico y las tres potencias revisionistas del statu quo que amenazaban su seguridad: Japón en el Extremo Oriente, la Alemania nazi en Europa central e Italia en el Mediterráneo. Aterrados por la sangría humana y económica de la primera guerra mundial, los gobernantes británicos pretendían negociar con esas potencias reajustes en el statu quo como mal menor siempre preferible a una nueva confrontación general. La aguda conciencia de vulnerabilidad estratégica, debilidad económica y desventaja diplomática respecto a 1914‑1918 (ya no cabía contar con la ayuda de Estados Unidos, replegados en el aislacionismo, ni de Rusia, convertida en una amenazante Unión Soviética) aconsejaba transitar la vía del apaciguamiento de Italia (la potencia más débil) y Alemania (la más cercana y poderosa) para evitar así su potencial confluencia hostil. No en vano, los dirigentes británicos creían que incluso si esa guerra pudiera ser librada y ganada (con ayuda de una debilitada Francia), también provocaría irreversibles pérdidas para la posición económica, militar e imperial del Reino Unido. Sin excluir, además, las posibilidades que se abrirían con el conflicto bélico a la expansión del comunismo y la revolución por todo el mundo (propósito atribuido en Londres a los dirigentes soviéticos a pesar de su reciente política de cooperación con las democracias iniciada en 1934).</p><p>Habida cuenta de las sólidas razones de esa política de apaciguamiento y de la interpretación oficial sobre la crisis española, no resulta sorprendente que las esforzadas tentativas de Azcárate apenas lograran modificar la actitud gubernamental británica. Entre otras cosas, porque la política de no intervención británica en la guerra española constituía en realidad la aplicación regional y específica de su política general de apaciguamiento en Europa y se acoplaría sistemáticamente a los parámetros establecidos por dicha política hasta su mismo desplome en vísperas de la segunda guerra mundial. Por eso, de nada servían frente a ese fundamento las reiteradas denuncias de Azcárate sobre los peligros de la intervención italogermana o las repetidas garantías de contención del comunismo y voluntad de independencia de la República respecto a la URSS (cuyo crucial apoyo militar comenzó a llegar en octubre de 1936). En esencia, los gobernantes británicos consideraron que esa intervención de Italia y Alemania, aparte de favorecer el deseable triunfo de un bando contrarrevolucionario, no pondría en cuestión a largo plazo los intereses políticos, estratégicos y económicos del Reino Unido en España. No en vano, los hipotéticos riesgos al respecto siempre podrían contrarrestarse por los abrumadores recursos disponibles en caso de emergencia: el poder de atracción de la libra esterlina para encabezar (o frustrar) la necesaria reconstrucción económica posbélica española; y el poder de disuasión de la flamante Royal Navy, con capacidad dual para bloquear y estrangular las costas y archipiélagos españoles o para protegerlas y garantizar sus comunicaciones internas y externas. Mientras llegaba el momento de poner en práctica ambos recursos (el clásico dúo conocido como the carrot and the stick: el palo y la zanahoria), el Acuerdo de No Intervención y su Comité correspondiente establecido en Londres permitían salvaguardar los principales objetivos diplomáticos británicos en el conflicto: confinar la lucha dentro de España y, a la par, refrenar la intervención del aliado francés en apoyo a la República, evitar el alineamiento con la Unión Soviética y eludir el enfrentamiento con Italia y Alemania por su apoyo a Franco. Así lo había definido muy tempranamente el anciano primer ministro, Stanley Baldwin, en su única directriz política a su joven secretario del Foreign Office, Anthony Eden: «De ningún modo, con independencia de lo que haga Francia o cualquier otro país [léase: Italia o Alemania], debe meternos en la lucha al lado de los rusos».</p><p>La llegada de Azcárate a Londres como embajador (tomó posesión de su cargo el 13 de septiembre de 1936) coincidió con la primera protesta del gobierno republicano ante su homólogo británico contra los dañinos efectos que el Acuerdo de No Intervención estaba causando a su esfuerzo bélico. El gabinete de Giral había aceptado a regañadientes las cláusulas de dicho acuerdo plegándose al requerimiento de las autoridades francesas y como supuesto mal menor para atajar el apoyo italogermano a los insurgentes. Sin embargo, desde principios de septiembre de 1936, en vista de su fracaso para lograr ese fin primordial, el nuevo gobierno frentepopulista presidido por Francisco Largo Caballero comenzó a exigir su anulación y la restitución de su derecho exclusivo a comprar armas en los mercados continentales. Pero la fuerza de su argumentación legal no lograría modificar la actitud oficial británica ya cristalizada. El funcionario encargado de los asuntos españoles en el Foreign Office reconoció en privado el 10 de septiembre: </p><p><em>... las consecuencias políticas de conceder al gobierno legal las facilidades que indudablemente le corresponden habrían sido demasiado graves para exponerse a ellas. Varios gobiernos de países pequeños han apreciado que «No Intervención», de hecho, significa denegar al gobierno legítimo los medios para combatir una rebelión. </em></p><p>Corroborando ese juicio, sir George Mounsey, subsecretario adjunto encargado de Europa occidental, apuntó igualmente los motivos que habían dictado el desahucio del gobierno republicano y la preferencia furtiva por la victoria insurgente: </p><p><em>Aunque es verdad que desde un punto de vista legal el gobierno español tiene razón, es innegable que, de hecho, si bien no en teoría, se trata de un gobierno que había dejado de gobernar desde mucho antes del inicio de esta rebelión. Lo único que hacían era ceder constantemente a las demandas extremistas de una clase obrera desenfrenada, y eran incapaces de mantener el orden a menos que satisficieran esas demandas. Además, no fue un estímulo para que las potencias civilizadas ayudasen al gobierno español el hecho de que este, cuando estalló la rebelión, procediese inmediatamente a armar a todos los obreros y chusma, incluyendo a jóvenes irresponsables, con las consecuencias que estamos viendo: brutalidades salvajes y contrarrepresalias.</em></p><p>Azcárate pudo comprobar pronto las insuperables dificultades con que se enfrentaba en los ámbitos oficiales británicos. El 21 de septiembre tuvo su primer contacto formal de envergadura. En aquella ocasión, expuso ante lord Cranborne, subsecretario parlamentario del Foreign Office, los fines de su misión en Londres:</p><p><em>... eliminar los malentendidos con respecto al carácter del gobierno español y, si es posible, inducir al gobierno de Su Majestad a revocar su política de no intervención y ejercer su influencia contra los rebeldes. </em></p><p>El juicio reservado anotado en el Foreign Office sobre esa declaración de intenciones refleja la honda desconfianza británica hacia la causa de la República y la naturaleza casi imposible del objetivo diplomático del embajador: </p><p><em>El señor Azcárate pronto se dará cuenta de que no hay ninguna esperanza de que pueda inducir al gobierno de Su Majestad a revocar su política de no intervención para tomar partido por el gobierno español.</em></p><p>El embajador reiteró infructuosamente sus argumentos ante el propio Anthony Eden, titular del Foreign Office, el 15 de octubre, en su primera entrevista oficial. Para entonces, la decisión soviética de apoyar militarmente a la República había acentuado las prevenciones británicas respecto a la naturaleza revolucionaria del bando gubernamental. De igual modo, había hecho más urgente para Londres la preservación del confinamiento del conflicto logrado por la no intervención, a fin de evitar todo alineamiento con la URSS, atajar cualquier posible enfrentamiento con Italia y Alemania, y posibilitar así la ejecución inalterada de la política de apaciguamiento en curso. Azcárate trató de apaciguar esos temores y modificar esa neutralidad incondicional. Durante los meses de octubre y noviembre de 1936 repitió en varias ocasiones a Eden y Cranborne que la República luchaba por preservar un régimen democrático sin veleidades revolucionarias ni dependencia de la URSS. También insistió en que el recurso de la República a la ayuda soviética era «su última carta» para evitar la inminente derrota militar y estaba motivado por la ausencia de apoyo directo anglo‑francés. Sir Robert Vansittart, subsecretario permanente del Foreign Office, anotaría la siguiente impresión sobre las reiteradas gestiones del embajador negando el carácter revolucionario de la causa republicana:</p><p><em>Es inútil que el señor Azcárate recolecte información para desmentir la acusación de actividades de la Comintern en España antes de la insurrección. Las hubo en abundancia y a gran escala.</em></p><p>Significativamente, los contactos del embajador con las autoridades británicas quedaron reducidos durante la guerra a aquellos cargos oficiales a los que tenía acceso potencial en virtud de su condición de legítimo representante diplomático acreditado. Azcárate señala en sus memorias que nunca tuvo oportunidad, ocasión o invitación para entrevistarse con el <em>premier </em>del Reino Unido: </p><p><em>Ni con Stanley Baldwin, primer ministro durante los primeros meses de mi misión, ni con su sucesor, Neville Chamberlain (primer ministro desde mayo de 1937), tuve ninguna clase de contacto, ni relación oficial ni personal. </em></p><p>El embajador también subraya que esa falta de relaciones no era privativa de los medios oficiales no estrictamente diplomáticos, sino que se extendió en gran medida por todo el ámbito político conservador británico. Al respecto, es ilustrativa una anécdota relatada en sus memorias y relativa a uno de los más prestigiosos parlamentarios y exministros del Partido Conservador, Winston Churchill: </p><p><em>Un signo inequívoco de esto lo tuve en el incidente que se produjo a los pocos días de mi llegada a Londres, cuando, al final de uno de los innumerables banquetes a que tiene que asistir un embajador en Inglaterra, lord Cecil of Chelwood, a quien me unían lazos de respetuosa amistad creados en la Sociedad de Naciones, intentó presentarme a Winston Churchill; al oír que se trataba del embajador de España, rojo de ira y sin estrechar la mano que yo instintivamente le tendía, Churchill declaró que no quería tener relación alguna conmigo y se alejó murmurando entre dientes: «sangre, sangre...».</em></p><p>Ambos hechos no pueden ser más reveladores de la deliberada voluntad oficial británica de marcar distancias con el representante de un gobierno sospechoso y perturbador. Así lo demuestra, por otra parte, la facilidad con la que paralelamente el duque de Alba logró acceso a las más altas instancias políticas y oficiales de Gran Bretaña, a pesar de su condición de representante informal de las autoridades insurgentes (estatuto oficializado en noviembre de 1937). Entre otros interlocutores de Alba en distintas reuniones privadas o fiestas sociales de la aristocracia cabe mencionar al propio rey Jorge VI, a Neville Chamberlain y a un amplio abanico de ministros, exministros, diputados y lores del mundo político y social del conservadurismo británico de la época. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 04:00:24 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Viñas / Enrique Moradiellos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Al servicio de la democracia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Franquismo,Guerra civil,Guerra Civil española,Diplomacia,Libros]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El compromiso intelectual de Malraux frente al fascismo llega al Ateneo de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/ateneo-madrid-recupera-malraux-simbolo-compromiso-intelectual-frente-fascismo_1_2181857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a41db813-ec49-4be8-9d72-bd963a51cfcb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El compromiso intelectual de Malraux frente al fascismo llega al Ateneo de Madrid"></p><p>El Ateneo de Madrid acoge el próximo jueves 30 de abril <a href="https://ateneodemadrid.com/evento/malraux-en-espana-1936-1939-el-compromiso-de-un-intelectual-ante-el-fascismo/" target="_blank">una conferencia centrada en la figura del escritor y político francés André Malraux</a> y su implicación en la Guerra Civil española, bajo el título <em>“Malraux en España (1936-1939): el compromiso de un intelectual ante el fascismo”</em>. El acto, organizado por la Sección ateneísta de Literatura, tendrá lugar a las 19:00 horas en la Sala Ramón y Cajal.</p><p>La sesión propone una <strong>reflexión sobre el papel de los intelectuales en contextos de crisis democrática</strong>, tomando como referencia el posicionamiento activo de Malraux frente al avance del fascismo en Europa durante los años treinta. El autor de <em>La esperanza</em>, profundamente <strong>vinculado a la causa republicana</strong>, no solo narró el conflicto español, sino que participó directamente en él, convirtiéndose en un símbolo del compromiso político y cultural de una parte de la intelectualidad europea de la época.</p><p>La conferencia correrá a cargo de <a href="https://www.infolibre.es/autores/antoni-cistero/"  ><strong>Antoni Cisteró García</strong></a>, un perfil marcado por la interdisciplinariedad: ingeniero químico de formación, licenciado en Filosofía y diplomado en Ciencias Sociales, ha orientado su trayectoria hacia el análisis del contexto social de los acontecimientos históricos. Es autor de ensayos como <em>Confluyendo</em> o <em>Participar hoy</em>, así como de novelas históricas como <em>Campo de esperanza</em> —galardonada con el Premio Film-Historia de la Universidad de Barcelona— e <em>Hijo de la memoria</em>, ambas traducidas al francés. También ha desarrollado una amplia producción en otros géneros, incluyendo teatro y reflexión histórica a través de distintos espacios digitales.</p><p>La presentación del acto estará a cargo de <strong>Ángel Viviente Core</strong>, también escritor y activista en distintas causas cívicas. La cita se enmarca en la programación cultural del Ateneo, una institución histórica que sigue funcionando como espacio de debate y pensamiento crítico en torno a cuestiones políticas, sociales y culturales de relevancia contemporánea. En un contexto europeo en el que resurgen discursos autoritarios, la <strong>recuperación de figuras como André Malraux</strong> invita a repensar el papel de la cultura y la intelectualidad ante los desafíos democráticos actuales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Apr 2026 09:22:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El compromiso intelectual de Malraux frente al fascismo llega al Ateneo de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Fascismo,Guerra civil,Guerra Civil española,Segunda República española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Madrid, ¡qué bien resistes! , mamita mía, los bombardeos", o la historia de Peironcely, 10]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/madrid-resistes-mamita-bombardeos-ayuntamiento-madrid-quiere-borrar-guerra-civil-peironcely-10_129_2157395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/332a9acd-2a50-4567-b05f-f80c4744acb5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="«Madrid, ¡qué bien resistes! mamita mía, los bombardeos». El ayuntamiento de Madrid quiere borrar la guerra civil de Peironcely, 10"></p><p>En el ejercicio de <strong>Historia de España</strong> de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de la Comunidad de Madrid de junio de 2025, una de las fuentes a analizar era la mítica foto que el fotoperiodista<strong> Robert Capa</strong> hizo para demostrar al mundo el impacto social y psicológico de los bombardeos nazis y fascistas en colaboración con<strong> la aviación franquista </strong>a la población de Madrid. Los ciudadanos indefensos, niños, mujeres y ancianos, se convirtieron en un objetivo prioritario para lograr la rendición del Madrid resistente, la ciudad del <strong>"No pasarán"</strong>, como buen ejemplo de guerra total que abrió la Gran Guerra en 1914. De los más de cien exámenes que corregí <strong>sólo uno</strong> habló de los bombardeos de la guerra civil en Madrid y de sus consecuencias sociales. Y del aula de un colegio concertado que vigilé en la Facultad de Informática de la Universidad Complutense (UCM) al finalizar todos los exámenes, un grupo de alumnos me preguntó qué había que contestar en esa pregunta,   y yo respondí: debía hablarse de <strong>los bombardeos de Madrid</strong> y su repercusión en la ciudadanía. La contestación de ellos fue desoladora: "Ah, ¿pero es que <strong>Madrid fue bombardeada</strong>?". Me quedé impresionada y disgustada al comprobar que alumnos de 17 y 18 años no supieran que la capital de España fue masacrada, siendo la primera capital europea que recibió este duro castigo por permanecer fiel a la <strong>democracia republicana</strong>. Es muy preocupante que nuestros jóvenes de Madrid no conozcan algo tan básico y grave de nuestra historia, de la guerra civil en su ciudad y de nuestro pasado traumático. Pero, por otro lado, no me sorprendió, teniendo en cuenta lo denso de la materia de Historia de España de segundo de Bachillerato en Madrid, que empieza en Atapuerca y llega a nuestros días, porque para las autoridades autonómicas es más importante que conozcan <strong>el imperio de la monarquía hispánica</strong> que la época contemporánea de la que somos herederos y que tan mal han comprendido las derechas hispanas. Existen muchos colegios concertados y privados que dan lo que consideran del temario y de la manera que quieren, sin ningún control, tal como compruebo cuando llegan los alumnos que deciden cursar Historia o cualquier otro Grado similar a las aulas de la <strong>maltrecha e infrafinanciada </strong>Universidad Complutense.</p><p>La foto de Capa, que retrata a dos niñas sentadas sonrientes junto a un niño de espaldas y a una más mayor en el umbral de una puerta en una casa destrozada por el impacto de la metralla y de las bombas, fue identificada por el fotógrafo José Latova y su colaborador Alberto Martín Escudero, situando el escenario de la imagen en la calle <strong>Peironcely, 10, de Vallecas, </strong>entonces municipio independiente de la capital. Desde 2017, la plataforma <strong>#SalvaPeironcely10</strong>, impulsada desde la <strong>Fundación Manuel Fernández "Lito"/Anastasio de Gracia</strong>, viene trabajando en la protección y conservación del edificio fotografiado por Capa en 1936, aunque solo identificado como el situado en esa calle de Entrevías en el siglo XXI. Desde entonces, el proyecto realizado en torno a Peironcely 10 ha sido objeto de interés académico <strong>nacional e internacional</strong>, mostrando su interés y siendo visitado tanto desde la universidad española como de universidades extranjeras.</p><p>Tras el importante hallazgo, muchas asociaciones vecinales, varias fundaciones como la Fundación Anastasio de Gracia (hoy Manuel Lito) con su director <strong>José María Uría Fernández</strong>, entidades internacionales como el Goethe Institut, International Center of Photography, o Capa Haus de Leipzig, entre otras muchas, el equipo del arqueólogo del CSIC <strong>Alfredo González Ruibal</strong>, que ha excavado durante cuatro años en la zona, y un gran número de personas anónimas han trabajado para recuperar el viejo edificio y su entorno. Se desalojó a veinte familias para salvarlo e integrarlo en un <strong>centro de interpretación</strong> de la Guerra Civil y de los bombardeos de Madrid en la guerra.</p><p>Además, en 2025 fue declarado <strong>Lugar de Memoria Democrática</strong> el conjunto formado por el edificio situado en el número 10 de la calle Peironcely, el espacio conocido como Plaza del Fotógrafo Robert Capa, la zona ajardinada anexa y la parroquia de San Carlos por la importante significación histórica que tiene. Este complejo refleja el impacto de los bombardeos de una escuadrilla de Savoias fascistas en la ciudad de Madrid durante la Guerra Civil y que el fotógrafo húngaro <strong>Endre Ernő Friedmann</strong>, más conocido como Robert Capa, inmortalizó con su cámara. La casa de Peironcely 10 se hizo mundialmente famosa mostrando a la opinión pública internacional los estragos físicos, materiales y psicológicos de los bombardeos autorizados <strong>por los militares franquistas</strong> para tomar la ciudad en noviembre de 1936. Madrid tiene el triste récord de ser <strong>la primera ciudad europea</strong> donde la población civil fue bombardeada sistemáticamente. La imagen fue difundida por primera vez el 10 diciembre de 1936 en las páginas interiores de la revista <em>Regards</em> y el 18 de diciembre en la portada de la <em>Zürcher Illustrierte</em>, que tituló: “<em>Kinder in Madrid</em> (Niños en Madrid)”. En enero de 1937, la fotografía continuó viajando por todo el mundo y reproduciéndose en nuevos medios de comunicación internacionales. De este modo, el 24 de enero se publicó en <em><strong>The New York Times Magazine</strong></em>.</p><p>Después de años de incuria municipal que parecía esperar que el tiempo acabase con el viejo edificio testigo de los brutales bombardeos de Madrid, ahora el Ayuntamiento se decide a crear un edificio que nada tiene que ver con el proyecto inicial, sin ningún vínculo con el estudio de la Guerra Civil con el nombre del famoso fotógrafo para labores sociales, dirigido por la<strong> Fundación Padre Llanos</strong>. Esta es la derecha de esta ciudad, <strong>el Partido Popular de Madrid</strong>, que homenajea a los legionarios de infausto recuerdo en la historia del país en el Paseo de la Castellana, en una de las principales vías de la capital. Esos legionarios fueron protagonistas de <strong>una cruel guerra colonial</strong> en Marruecos y conquistaron Badajoz y Toledo en su avance a Madrid durante la Guerra Civil a sangre y fuego para establecer una dictadura militar brutal. Esta <strong>es la memoria </strong>que le gusta reivindicar al alcalde Martínez Almeida. La derecha que dice defender la democracia no es capaz de crear <strong>un solo centro </strong>sobre la Guerra Civil en una ciudad que fue torturada y en la que todavía quedan numerosas cicatrices en sus calles de aquella barbarie como la Ciudad Universitaria, el barrio de Argüelles o tantos edificios y barrios. Es una decisión lamentable, indignante, mezquina <strong>y sectaria</strong>. El alcalde y su concejala se han ciscado en el trabajo de miles de personas durante muchos años. Quizás esta situación se explica mejor si subrayamos que en España <strong>no hay ningún museo digno e importante</strong> a nivel nacional sobre la Guerra Civil, mientras en Francia y Alemania habría varios. Este dato objetivo y rotundo siempre se lo recuerdo a mis alumnos al hablar de las políticas públicas de memoria y de la memoria democrática. Hace falta mucha historiografía, pedagogía y difusión del pasado en este país. Luego nos llevamos las manos a la cabeza con el porcentaje de jóvenes que dicen <strong>apoyar a la ultraderecha</strong> o que piensan que con Franco se vivía mejor. Hace falta más ciencia y justicia. Salvemos Peironcely, 10 con dignidad y rigor. Dignidad para las víctimas de los bombardeos fascistas y <strong>rigor científico</strong> acorde con las investigaciones historiográficas sobre la Guerra Civil en Madrid.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Ana Martínez Rus </strong></em><em>es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 05:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ana Martínez Rus]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Madrid, ¡qué bien resistes! , mamita mía, los bombardeos", o la historia de Peironcely, 10]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Lugares de memoria,Madrid,Guerra civil,Guerra Civil española]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La Desbandá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/desbanda_129_2146174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El pasado sábado, <strong>14 de Febrero de 2026</strong>, finalizó en Almería la <strong>X marcha Málaga/Almería</strong>, denominada <strong>la Desbandá</strong>, que durante diez días y con un recorrido total de unos <strong>200 kms</strong> ha conmemorado el <strong>89 aniversario</strong> de uno de los acontecimientos más tristes, dolorosos y sangrientos de nuestra mal llamada guerra civil. Según datos facilitados por los organizadores, en esta décima y última etapa han llegado a Almería <strong>469 personas (235 hombres y 234 mujeres)</strong>, y allí se les han sumado otras más de 200 personas que les esperaban con una banda republicana, recorriendo después varias calles del centro de la capital andaluza en manifestación y acabando junto al monumento en recuerdo a las víctimas del campo nazi de exterminio de <strong>Mauthausen</strong>. Además, se ha celebrado la <strong>cuarta edición de Encuentros Escolares con supervivientes de la Desbandá e hijos del exilio</strong>, con la participación de 480 alumnos. También habían participado 150 alumnos adultos entre Málaga y Adra, y han contado con el apoyo de 34 becados (18 chicas y 16 chicos) que cursan estudios universitarios.</p><p>Sobre este acontecimiento, que yo sepa —y me gustaría equivocarme—, no he oído ni leído nada en ningún medio, ni conservador ni progresista. En él han participado una media de unas 280 personas diariamente (cerca del 50% mujeres). Partieron de Málaga y han pasado por <strong>Almuñécar, Salobreña, Motril, Nerja, Castell de Ferro, Melicena, La Rábita, Adra, Vícar, Roquetas, Balerma, El Egido</strong>, y algunas localidades y comarcas más. Por la mayoría de estos lugares han sido muy bien recibidos, incluso con saludos e intervenciones con discursos de alcaldes o alcaldesas, cediéndoles pabellones municipales para dormir; pero tampoco ha faltado en alguna ocasión en que, a su paso, han tenido que escuchar vivas a Franco. En <strong>Roquetas</strong>, por ejemplo, su alcalde durante ocho mandatos, <strong>Gabriel Amat Ayllón</strong>, les ha negado cobijo, argumentando que las instalaciones deportivas no son para dormir sino sólo para hacer deporte. </p><p>Se hace necesario ir al comienzo. <strong>Carlos Arias Navarro</strong> (el <em>carnicerito de Málaga</em>), quien tras el triunfo del fascismo golpista de Franco llegó a ser <strong>ministro de Justicia</strong> y hasta Jefe de Gobierno (sí, el que anunció en 1975, medio llorando, que Franco había muerto), durante la II República era <strong>fiscal de Málaga</strong>, y tras el levantamiento militar pasaba información y animaba a castigar al pueblo malagueño al asesino Queipo de Llano, quien, desde Sevilla, insultaba, amenazaba y mataba a todo aquel o aquella que no fuera de los suyos. Málaga comenzó a ser bombardeada por la <strong>Legión Cóndor de Hitler y la aviación fascista de Mussolini</strong>, y ahí comenzó la Desbandá original, la primera, la real. Huyendo de las bombas, entre <strong>150.000 y 200.00 personas iniciaron una dura marcha desde Málaga hacia Almería</strong>; había de todo, pero principalmente hombres mayores, mujeres y niños, a los que se les podría calificar perfectamente de refugiados. Durante el recorrido, por la <strong>N-340</strong> y parajes de todo tipo próximos, siempre cerca del mar, fueron perseguidos y bombardeados desde el aire y atacados también desde el agua por los cruceros <em><strong>Canarias</strong></em><strong>, </strong><em><strong>Baleares</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Almirante Cervera</strong></em>, produciéndose entre 3.000 y 5.000 (hay quien asegura que pudieron llegar hasta los 30.000) muertos. Un pequeño paréntesis: el <em>Baleares</em> fue hundido en 1938 por la Marina republicana en el <strong>Cabo de Palos</strong>.</p><p>No puedo dejar de reflejar una extraña y curiosa circunstancia: al frente del <em><strong>Almirante Cerver</strong></em><strong>a</strong> estaba el almirante <strong>Salvador Moreno</strong>, quien llegó a ser ministro de Marina durante la dictadura de Franco, y posteriormente pusieron su nombre a una calle de Pontevedra. Pues en 2017, <strong>Mariano Rajoy</strong>, siendo jefe de Gobierno, dijo en una entrevista que no entendía por qué, en 2002, en Pontevedra, donde él tenía casa, habían cambiado el nombre del almirante Salvador Moreno por el de <strong>Rosalía de Castro</strong>.</p><p>Hasta aquí una pequeña, pero muy triste, parte de nuestra historia reciente, que expreso como modestísimo, pero emotivo, homenaje a los perseguidos, encarcelados, exiliados y muertos por un <strong>levantamiento militar injusto contra un Gobierno legal y democrático</strong> salido de las urnas como fue la II República.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Pedro Crespo Rubio</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 05:01:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Crespo Rubio]]></author>
      <media:title><![CDATA[La Desbandá]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Franquismo,Guerra civil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Torres anuncia otros tres millones para completar las 10.000 exhumaciones pendientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/torres-anuncia-tres-millones-completar-10-000-exhumaciones-pendientes_1_2146282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/26875282-d0d9-4822-a25f-573be71bbca3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Torres anuncia otros tres millones para completar las 10.000 exhumaciones pendientes"></p><p>El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, <strong>Ángel Víctor Torres,</strong> ha anunciado este lunes que convocará al <strong>Consejo Territorial de Memoria Democrática</strong> para aprobar otra partida de <strong>tres millones de euros</strong> con la que espera completar las<strong> 10.000 exhumaciones pendientes</strong> de la Guerra Civil y la dictadura, según informa EFE.</p><p>En declaraciones a los periodistas, Torres ha dicho que espera contar con el <strong>respaldo de las comunidades autónomas</strong> para aprobar estos tres millones de euros y que <strong>"nadie vote en contra", </strong>aunque se produzcan abstenciones para poder recuperar "los cuerpos que quedan del lado vencido por defender la democracia y la República".</p><p>Torres ha dicho que esta nueva partida permitirá seguir con estos <strong>trabajos</strong> que se llevan a cabo en las comunidades autónomas con los <strong>cabildos y los ayuntamientos </strong>para que cualquier persona que pueda ser sacada de una fosa o un pozo o cuneta tras perder la vida de manera violenta pueda ser devuelta a sus familiares.</p><p>El ministro además ha anunciado que el próximo día 27 de febrero se va a designar como <strong>primer lugar de Memoria en Canarias</strong> a la antigua <a href="https://www.infolibre.es/politica/faltaban-crematorios-tefia-prision-vagos-maleantes-quiere-declarar-lugar-memoria_1_1974690.html" target="_blank" >colonia penitenciaria de Tefía, </a>que fue centro de reclusión y trabajos forzados por ser homosexuales durante la dictadura franquista. Será un homenaje a todo el colectivo LGTBIQ+, por lo que será un día "muy importante en <strong>defensa de la libertad y de la orientación sexual". </strong>Torres ha recalcado que <strong>los jóvenes deben saber </strong>que a los homosexuales se les sometía a trabajos forzados durante la dictadura de Franco. </p><p>El <strong>acto de Fuerteventura </strong>contará con la presencia de todas las administraciones canarias, el Gobierno de España y los<a href="https://www.infolibre.es/temas/activismo-lgtbi/" target="_blank" > colectivos LGTBIQ+.</a></p><p>El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática ha hecho estas declaraciones con motivo de su visita a la exposición <em>El viaje de Celia </em>en la <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/juan-negrin-superheroe-republicano-comic_1_1413713.html" target="_blank" >Fundación Juan Negrín </a>de <strong>Las Palmas de Gran Canaria,</strong> donde se aborda el auge de la literatura infantil durante la República y su transformación tras la llegada de la dictadura franquista. </p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[5a728a7d-d895-4bcf-ba78-c38f72c0ae77]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 11:59:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Torres anuncia otros tres millones para completar las 10.000 exhumaciones pendientes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fosas comunes,Franquismo,Guerra civil,Francisco Franco,Víctimas del franquismo,Ángel Víctor Torres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Alegorías de un porvenir': las promesas del capitalismo 'art déco']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/alegorias-porvenir-promesas-capitalismo-art-deco_1_2145762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/462d78fe-0554-46b7-a64a-1da545a4b417_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Alegorías de un porvenir': las promesas del capitalismo 'art déco'"></p><p>La secuencia es elocuente. En la tapa del <a href="https://coleccion.bde.es/f/webca/ADS/Publicaciones/CatalogoAlegoriasDeUnPorvenir.pdf" target="_blank">catálogo</a> de <em><strong>Alegorías de un porvenir</strong></em>, un <strong>obrero del metal posa con la maza al hombro: </strong>el pecho descubierto, una falda geométrica y las rodillas parapetadas tras una rueda de engranaje. Al pasar a la primera página, un albañil subido a un andamio nos mira con cansancio. En la mano derecha, un palaustre, en la izquierda, un ladrillo; viste ropa de faena y la gorra calada. </p><p>Ambos 'trabajadores' forman parte de una misma <em>reforma</em>: el primero adorna una de las vidrieras que la empresa Maumejean Hermanos realizó para la ampliación del edificio del Banco de España. El proyecto, llevado a cabo por el arquitecto José Yárnoz Larrosa en la década de los años 30, no solo añadía al edificio un suntuoso Patio de Operaciones (los nombres son fabulosos): también una Cámara del Oro, en cuyas secretas y subterráneas labores de construcción se desgastaba nuestro segundo protagonista. Pasado casi un siglo de todo aquello, una brillante exposición (comisariada por Álvaro Perdices y Yolanda Romero) se sirve de aquel acontecimiento para someter a examen las aspiraciones de aquel proyecto que pretendía<strong> sustanciar en el edificio los valores de una nueva modernidad en estilo</strong> <a href="https://www.infolibre.es/cultura/madrid-ruina-arquitectonica_1_1095125.html"  ><em>art déco</em></a><a href="https://www.infolibre.es/cultura/madrid-ruina-arquitectonica_1_1095125.html"  >. </a> </p><p>Para ello, la muestra despliega una <strong>nutrida colección de documentos (</strong>muchos de ellos exhibidos por primera vez gracias a un esfuerzo conjunto del propio Banco, el Museo Nacional de Artes Decorativas y la Fundación Centro Nacional del Vidrio) que abarca no solo los cartones y los dibujos preparatorios de las vidrieras; también diseños de mobiliario, fotografías de los trabajos de construcción, material numismático, enseres fabricados para las instalaciones del banco y distintas obras que atestiguan cómo se representaba «lo obrero» (ya sea industrial, ya labriego) a comienzos del siglo pasado. Así, mediante un relato bífido, la muestra confronta esas expectativas venideras con la intrahistoria del edificio y las <strong>condiciones materiales de los trabajadores concretos que lo levantaron</strong>, cuyas vidas contrastan con el airecillo hercúleo y seguro de los protagonistas de las decoraciones.</p><p>Concebida en<strong> cinco capítulos (</strong>«ámbitos temáticos», reza la documentación), la propuesta gravita en torno a dos hitos fundamentales: el programa iconográfico de las vidrieras y la construcción de la cámara acorazada destinada a guardar las reservas de oro del país, culminada apenas unos meses antes del estallido de la <a href="https://www.infolibre.es/politica/golpe-guerra-civil-politicas-exterminio_1_1128617.html"  >Guerra Civil.</a> Yendo a lo primero, a uno le sorprenden las poses titánicas de los agricultores y los pescadores, los perfiles recios (tan musculosos, con los ojos siempre entrecerrados) y las fascinantes superposiciones que se entrevén aquí y allá, como ese paisaje exótico en el que lo mismo te sale un puma que se te manifiesta una bombilla (rodeada no se sabe si de su fulgor o de una aureola) entre la floresta. No deja de tener su gracia que esas alegorías de la pesca, la metalurgia o la agricultura (gente abnegada, cornucopias y alguna señora de tanto en tanto haciendo su cameo) estaban destinadas a alumbrar la sala de unos oficinistas con manguito y calculadora, <strong>sumadores de plusvalías e inversores del fruto de esa fuerza de trabajo</strong> allí peripintada sin sudores ni penurias.</p><p>Tiene sentido: si los mártires que engalanan los vitrales de las catedrales no se quejan,<strong> ¿por qué iban a hacerlo los labradores o los torneros que amenizan el templo del capitalismo? </strong>El Patio de Operaciones, estancia clara y señorial, tiene su contraparte en los sótanos donde se custodia el tesoro. El oro, ya se sabe, no solo es una reserva de valor, sino un anhelo alquímico que viene a cerrar el conjunto de metáforas con las que la institución se presenta a sí misma. Hábilmente, la exposición confronta en este punto los diseños coloristas de las puertas acorazadas con un conjunto de estampas en tonos sepia que ilustran los pormenores de la construcción. También, con recortes de prensa que dan cuenta de las huelgas convocadas por trabajadores a los que se les cicateaba el plus de peligrosidad. O con los turnos de los empleados de la cámara, que residían semanalmente en ese sótano en aras de la seguridad de los depósitos.</p><p><em>Alegorías de un porvenir</em> es una<strong> exposición fascinante</strong> no solo por lo atractivo de los materiales que ha sido capaz de reunir o por cómo muestra el proyecto totalizador con el que se reformó el edificio desde las bóvedas hasta los escritorios. También (y sobre todo) por la <strong>finura con la que sus comisarios han sabido hilvanar las intrahistorias </strong>que subyacen tras las promesas grandilocuentes de progreso y estabilidad de este episodio histórico. Y por cómo han conseguido utilizar un hecho concreto y moderadamente interesante (en fin, la ampliación de un edificio) como disparadero hacia tantas otras cosas.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 05:01:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Alegorías de un porvenir': las promesas del capitalismo 'art déco']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Bellas artes,Arquitectura,Artistas,Museos,Guerra civil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema de debatir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/dilema-debatir_129_2141782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema de debatir"></p><p>En el verano de 2009 estuve en El Escorial, en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid. Me había matriculado en el curso “Darwin y los 150 años de la Teoría de la Evolución” y, como suele pasar en esos encuentros, el <strong>verdadero debate se desbordó del programa.</strong> Uno de los momentos más intensos fue cuando la sala se dividió sobre si había que debatir “de tú a tú” con los propagadores del creacionismo. La pregunta era simple y, a la vez, brutal: ¿Al aceptar el debate con quienes niegan la Evolución, no estamos colocando su discurso en el mismo plano científico que la teoría que, desde hace 150 años, cuenta con toda la evidencia a su favor? ¿O, por el contrario, ignorarlos supone dejar <strong>libre el espacio para que su discurso se expanda sin oposición?</strong></p><p>Años después, en España, vivimos un debate parecido, pero ahora en clave<strong> política y moral. </strong>Hace unas semanas, el escritor David Uclés anunció que no participaría en unas jornadas sobre la Guerra Civil española porque entendía que, al aceptar el formato de debate, se estaba blanqueando a quienes iniciaron el golpe de estado de 1936 y, de forma velada, legitimando discursos que aún hoy niegan la significación de esa guerra o la jerarquizan como si ambas partes fueran moralmente equivalentes. La tesis de operar con “equidistancia” —como si en ambos bandos se hubiera hecho “lo mismo” o “las mismas barbaridades”— choca con la historiografía y con la memoria de las víctimas. Uclés, como otros muchos, prefiere no compartir escenario con quienes intentan convertir una guerra civil, un golpe de Estado y décadas de dictadura en un <strong>simple contraste de “dos bandos”.</strong></p><p>A partir de ahí, se ha reabierto una pregunta incómoda: ante ideas que muchos consideramos vomitivas, capciosas o abiertamente fascistas, ¿hay que debatirlas o dejarlas pasar sin réplica? <strong>¿Todas las ideas son respetables?</strong> ¿Incluidas las racistas, negacionistas o fascistas?</p><p>Mi respuesta —y en esto nadie está obligado a estar de acuerdo— es que no todas las ideas son respetables. Lo que quizá sí sea respetable es el derecho formal a expresarlas dentro de un marco democrático. Pero respetar un derecho no equivale a reconocerle validez a ese discurso. Podemos reconocer que alguien tiene <strong>derecho a hablar sin por ello aceptar que sus palabras merezcan un espacio público igualitario</strong>, sin filtros ni contexto.</p><p>El problema real es el altavoz. Dar <strong>estrategia comunicativa a ideas que no superan el mínimo filtro de la dignidad</strong> humana no es neutral, ni “intelectualmente honesto”: es una decisión política. Y esa decisión tiene consecuencias. Cuando un medio de comunicación, un festival académico o una universidad decide que tal discurso merece compartir escenario con otros, está otorgando visibilidad y, en cierto modo, credibilidad. Y eso, en una sociedad herida por la memoria de la guerra, la represión y el olvido, no es inocuo.</p><p>He sentido curiosidad por lo que dice José Antonio Marina sobre este asunto en un reciente vídeo. Su planteamiento, en esencia, invita a no confundir “respeto” con “aprobación”: no se puede estar obligado a tratar como hermanos ideológicos a quienes defienden la exclusión, la violencia o el odio. Pero sí se puede exigir que, en un Estado democrático<strong>, no se les prohíba hablar,</strong> siempre que se mantenga firme el rechazo ético y la pedagogía pública. No son, en definitiva, posiciones incompatibles: se puede proteger el derecho mientras se condena el contenido.</p><p>El verdadero desafío, entonces, no es si hay que debatir o no, sino cómo se debata. No es un dilema entre censura y rendición, sino <strong>entre inteligencia democrática y arrojar gasolina al fuego. </strong>A veces, dejar plantado el escenario es una señal poderosa; otras, explicar con rigor por qué algo es inaceptable puede ser el mejor antídoto contra la normalización. En ambos casos, el punto de partida ha de ser claro: que el discurso nazi, racista, negacionista o fascista no merece el mismo nivel de respeto que el discurso democrático, laico, igualitario o feminista.</p><p><strong>No todas las ideas son iguales. </strong>No todas merecen el mismo tratamiento. Y quizás, en un país como España, que aún no ha cerrado el capítulo de su Guerra Civil ni de su dictadura, lo más responsable es recordar que algunos debates ya están juzgados, no por dogma, sino por memoria, historia y justicia.</p><p>______________</p><p><em><strong>José González Arenas</strong></em><em> es secretario de medio ambiente del PSOE de Córdoba.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 05:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José González Arenas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El dilema de debatir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Libros,Guerra civil,Franquismo,Democracia,Debate del periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la polémica Pérez Reverte-Uclés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/polemica-perez-reverte-ucles_129_2141755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No suelo terciar en batallas y polémicas que lo único que persiguen es vender libros y lamento ser una voz discordante en lo que a<strong> Uclés se refiere en cuanto a la unanimidad reinante</strong>. Sé que amigos a partir de ahora me retirarán el saludo y algunos familiares empezarán a pensar si es que no me estoy volviendo gagá.</p><p>No he leído aún su famosísima novela [<em>La península de las casas vacías</em>], aunque la compré cuando salió y la leeré (espero) posiblemente cuando pase el irrritante famoseo del "boom" (lo suelo hacer con todo lo que es vendible y se pone de moda hasta en las tertulias), y aún más ahora, cuando la<strong> intoxicación "</strong><em><strong>mediatílica</strong></em><strong>" coarta nuestra libertad </strong>para pensar con un mínimo de rigor lo que a uno le plazca.</p><p>En principio me echó para atrás (¿puedo decir "mosqueó"? la vitola "realismo mágico", cuando ya sabemos adónde nos lleva la <strong>etiqueta mentada dentro de nuestra historia literaria reciente, </strong>algo en principio tan fuerte que hace falta mucha penetración analítica y mucho conocimiento para dilucidar; por eso creo que la tengo "en stop", como en su momento me pasó por ejemplo con (salvando las distancias de género) <em>Titanic</em> (la vi el último día que la ponían en Madrid, en el cine Azul de la Gran Vía, y creo que acuciado por mi pareja)...</p><p>Pero además hay otro hecho reciente que me chirría aún más y es la reciente concesión del<strong> Premio Nadal a otra novela suya sobre Barcelona</strong>. Me dije, ¡ostras, qué casualidad!, que aún estando calentita y ascendiendo en las ventas <em>La península…</em>, al año más o menos aparezca <em>La ciudad de las luces muertas</em> que, ¡oh casualidad también!, me recuerda en el título a la ya legendaria e insuperable <em>La ciudad de los prodigios</em> de Eduardo Mendoza. (Yo, la verdad, creía que ya no existía el premio Nadal, que como sabemos fue oscurecido enseguida por el Planeta, casi desde que se lo dieron a Carmen Laforet o a la inmensa Carmiña...)</p><p>Por eso desconfío de estos escritores que tan jóvenes alcanzan un relumbrón tan soberbiamente instantáneo y que en principio se dedican a rescatar premios extintos y después se prestan a polemizar con el diablo para que todo quisque, haya leído o no, sea alfabeto o analfabeto, hable y hable, se posicione o ponga a parir, con el <strong>único objetivo de montar el batiburrillo del negocio.</strong></p><p><strong>Desconfío, y lo siento, de Uclés. </strong>De Pérez Reverte sólo sé que es un polemista y un provocador que ya en su momento utilizó a Umbral para darse a conocer literariamente y sus novelas son más conocidas por su adaptación al cine que por su verdadero valor literario. Son obras de consumo, como <em>La península…</em>, mal que le pese a Uclés. Tiene mucho éxito, no coincido con él en nada, sólo en que es paisano: nació en Cartagena, y yo en Murcia (lo que históricamente no es muy sinónimo de simpatía y afinidad).</p><p>Ya sabemos que es muy loable vivir de lo que a uno le gusta y para lo que sirve pero en mi opinión hay que tener un <strong>mínimo de honestidad con uno mismo.</strong> Desgraciadamente en los últimos años pululan en nuestra literatura narrativa grandes ladrillos capaces de matar a cualquier hijo de vecino cuyos autores jóvenes en su gran mayoría han sido encumbrados por publicaciones y críticos interesados sin el más mínimo pudor. Para mí que<strong> se quiere hacer de Uclés ya el líder de su generación:</strong> lo que está por ver, pues eso es un dictamen que sólo otorga el tiempo y hoy no hay ni tiempo y menos para leer. Es por eso que no me cabe duda de que su segunda obra, la premiada, será peor que su <em>Península…</em>, lo puedo asegurar aun sin haberla leído...</p><p>Por eso, esta "<strong>guerra incivil" con ribetes ideológicos </strong>que se ha montado entre él y Pérez Reverte (y siento decirlo) me parece un artificio como la copa de un pino para remover los escaparates de las librerías y las listas de ventas. Y lo digo por la sencilla razón que hasta un peón caminero diría y además con base en mi propia experiencia: a mí si me invitan a cualquier encuentro con una variada participación lo primero que pregunto es quién va y entonces decido en función de mi interés si voy o no.</p><p>Uclés me temo que ha esperado a que estuvieran impresos los carteles y lanzada la propaganda para mover el cotarro que en el fondo, estoy de acuerdo, es muy interesante y de alto alcance, pero que esconde una muy<strong> cuidada estrategia de marketing </strong>para vender como churros su novela ganadora del premio Nadal. E insisto: abomino de Pérez Reverte, pero eso no es óbice para que diga mi opinión y discrepe sobre esa oportunista concesión del Nadal cuando su <em>Península…</em> aún está muy vivita y coleando. Espero que lo piense y <strong>se dedique a escribir, sólo a escribir </strong>y luego promocionar lo escrito (es inevitable), pero sin caer en otras manos que no sean las suyas. Y es que estamos aún muy lejos de las disputas de nuestro Siglo de Oro... (por lo que llevamos del nuestro diríamos que estamos en el Siglo del Barro).</p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Herrera </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Herrera]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sobre la polémica Pérez Reverte-Uclés]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Guerra civil,Libros,Literatura,Negocios,Grupo Planeta,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacemos con la verdad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/verso-libre/que-hacemos-con-la-verdad_129_2141647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac3ce25e-bc09-4c93-a003-1b46439b0b93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacemos con la verdad?"></p><p>El problema no es sólo averiguar la verdad, sino saber qué hacer con ella. Se trata de una frase muy significativa de Miguel de Unamuno con la que Luis García Jambrina abrió su acercamiento narrativo al rector de la Universidad de Salamanca, fallecido en 1936, tal vez de muerte natural, tal vez víctima de un asesinato político. Interesado por las raíces de la verdad, apasionado en su compromiso con el conocimiento, comprometido con las repercusiones sociales de las ideas y los hechos, el autor de <em>Amor y pedagogía </em>(1902) estaba esperando a que García Jambrina lo convirtiese en detective privado en una novela que se tituló <em>El primer caso de Unamuno</em> (Alfaguara, 2024). Después de criticar en un artículo de periódico la explotación caciquil de Boada en 1905, uno de los oligarcas del pueblo apareció muerto, numerosos campesinos fueron acusados del asesinato, una autoridad poco honesta quiso cerrar cuanto antes el caso para sancionar cualquier síntoma de rebeldía y don Miguel se sintió responsable y <strong>asumió la investigación para descubrir la verdad, una apuesta que le acarreó muchos peligros y desprecios</strong>.</p><p>¿Qué hacer con la verdad? Unamuno podría desentenderse, evitar las amenazas contra él y su familia, seguir tranquilo en su cargo universitario. La cultura siempre ha tenido implicaciones sociales, eso es así, y el catedrático podía cerrar los ojos o comprometerse con la dimensión humana de sus conocimientos. Mientras indagaba también en las dimensiones poéticas del amor y el deseo, acabó por<strong> aceptar la implicación política de su actividad humanista y asumió los peligros no sólo del odio ajeno y los poderes mezquinos</strong>, sino de la tentación de su propia soberbia, el peligro de caer en la egolatría hasta el punto de creerse un protagonista indispensable y meterse donde nadie lo llamaba. Pero las víctimas sí lo estaban llamando, la injusticia no lo dejó indiferente, y el carácter intrahistórico de su sabiduría le hizo luchar por la verdad. Así que la verdad exige conocimiento, vigilancia ante los peligros de la propia soberbia y compromiso, mucho compromiso, con la realidad social. La verdad íntima desemboco años después en un libro de poemas titulado <em>Teresa</em> (1924).</p><p>Luis García Jambrina publica ahora <em>El último caso de Unamuno </em>(Alfaguara, 2026), la investigación sobre un asesinato en la Salamanca franquista de 1936 que acaba siendo<strong> una investigación sobre la propia muerte de Unamuno</strong>. Las dos novelas pueden leerse juntas, porque el frío de diciembre unifica los asesinatos, aunque la ferocidad de los represores franquistas sea mucho más amenazante que los comentarios de casino en 1905 y las incomodidades de un Gobernador Civil. La personalidad trazada por el primer caso de Unamuno –soberbia, humanismo y honestidad profunda– están muy presentes en su último caso.</p><p>Luis García Jambrina y el cineasta Manuel Menchón intensificaron las dudas sobre el fallecimiento del escritor en la película documental <em>Palabras para un fin del mundo </em>(2020) y en el libro <em>La doble muerte de Unamuno</em> (Capitán Swing, 2021). La polémica está abierta con argumentos a favor y en contra sobre la desaparición de un referente intelectual que apoyó en un primer momento el golpe de Estado de 1936 y que denunció después con valentía<strong> las crueldades injustas del autollamado ejército nacional que podría vencer, pero ya no podría convencer</strong>. Más que una ejecución pública de muy malas consecuencias en la prensa internacional, las autoridades franquistas que se habían adueñado de <em>Salamanca </em>pudieron interesarse en una muerte de apariencia natural.<em> </em></p><p>Pero <em>El último caso de Unamuno</em> va más allá de esta polémica. La literatura tiene la capacidad de meterse por dentro de la vida para hacernos entender lo que late en el interior de los seres humanos. ¿Fue asesinado Unamuno? La respuesta humana es que Unamuno quiso en cualquier caso morir y no dudó en arriesgar su vida en una investigación que <strong>lo separaba de manera tajante de una primera y equivocada complicidad con aquel bárbaro golpe militar</strong>. A la violencia general, se fueron juntando las ejecuciones de amigos, hasta el punto de que Unamuno levantó de manera arrojada su voz el 12 de octubre de 1936, en un acto universitario, contra Millán-Astray y las autoridades sublevadas. Don Miguel pudo tener diferencias personales y políticas con el Gobierno de la República, pero no podía participar de aquella violencia criminal contra la legalidad republicana. </p><p>La apuesta narrativa de Luis García Jambrina nos hace vivir dentro de Unamuno aquellos meses finales de 1936. ¿Fue asesinado? Tal vez sí, tal vez no, pero la personalidad del escritor, vigilante de su conocida egolatría, partidario apasionado de la verdad, hizo que el autor de <em>Paz en la guerra </em>(1897) fuese<strong> leal a sí mismo, fiel a su historia, a los campesinos de Boada y a su defensa de la libre valentía intelectual</strong>, para colocarse entre las personas que el franquismo necesitaba asesinar en 1936, junto a Daniel Carbajo, Salvador Vila y Federico García Lorca.</p><p>Los lectores de Unamuno le damos una vez más las gracias a Luis García Jambrina. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 18:23:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacemos con la verdad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura española,Guerra civil,Golpe Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la palabra oculta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/palabra-oculta_129_2138769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Los tiempos se extinguen y se buscan alternativas, salidas. Aparecen los adanistas, traen la bandera del prejuicio contra el edadismo; todo el pasado es reescribible, <strong>¿para corregir errores?</strong>, no, para reinterpretar la historia. Les cuesta esfuerzo comprender que <strong>destruir es fácil y construir complejo</strong>. Aparecen también ancianos incapaces de entender que su tiempo pasó; denuestan a los que llegan. La polémica está servida. </p><p>El revisionismo lo ocupa todo, el régimen del 78 en el punto de mira de escribidores y políticos que se acomodan en los extremos dispuestos a llevar el enfrentamiento hasta el final. El <strong>infausto golpe de Estado de 1936 </strong>es ejemplo de esa historia que no han sabido, no han podido o no han querido explicar. Sus prosélitos pretenden reeditar la historia. </p><p>Y no cejan en la defensa de aquella insurgencia; <strong>“Alzamiento nacional”</strong>, le denominaron los mismos golpistas. </p><p>Las citas electorales son idóneas para la aparición de personajes,<strong> vendedores de relatos solo para su provecho particular</strong>; buscan el sesgo de confirmación y, como consecuencia, aprovechan que nadie tiene la panacea para todos y cada uno de los problemas. </p><p>Ciertos relatos extienden un tufo que irrita aún más a individuos y sociedad, logrando así su objetivo: una sociedad asfixiada, aturdida, que compra sin pararse a pensar. <strong>La polarización está servida</strong>. Como la ignorancia es atrevida, a la siembra del malestar se suman cretinos influenciadores; lo grave es cuando lo hacen afamados personajes, nada ignorantes. Y a ello vamos.</p><p>La polémica la sirve una frase que ni unos signos de interrogación añadidos han callado: <strong>¿Todos perdimos la guerra?</strong>, era el título. Refleja una <strong>equidistancia oportunista</strong>, quizá para agradar a los miembros participantes en esas jornadas; pero no todos han tragado.</p><p>En una victoria pírrica todos los contendientes implicados quedan seriamente perjudicados. El caso que nos ocupa se refiere a la guerra civil española (incivil). Un <strong>golpe de Estado</strong> que desembocó en una guerra provocada por insurgentes, con una victoria más sobrada que pírrica.</p><p>Los maestros de la pluma debieran saber que la palabra alzamiento, ya recogida en diccionarios de la <strong>Academia Española de hace 198 años</strong>, de la que alguno es miembro, significa levantamiento o rebelión; en nuestro caso, la sublevación de un ejército contra un gobierno elegido democráticamente el <strong>16 de febrero de 1936</strong>. Es evidente y constatable que no todos perdieron. La derrota fue una humillación para la democracia y gran parte de la sociedad.</p><p>El coordinador de las jornadas <strong>“Letras en Sevilla”</strong> ama la polémica ya desde su novela<strong> </strong><em><strong>Territorio comanche</strong></em>. Hace días tomó partido por la <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cervantes-acusa-rae-vulnerar-directrices-congreso-lengua_1_2112392.html"  >polémica entre la RAE y el Instituto Cervantes</a>. Incluso pontifica sobre el look y la manera adecuada para lucir barba. Le da igual el charco.</p><p>________________</p><p><em><strong>Mariano De la Puente Mayenco </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 05:00:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mariano De la Puente Mayenco]]></author>
      <media:title><![CDATA[Lo que la palabra oculta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guerra civil,Democracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa en Sudán? Política y geopolítica de un gran desastre humanitario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/pasa-sudan-politica-geopolitica-gran-desastre-humanitario_1_2138145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cd0f016a-23eb-4075-a931-06768a02ac19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasa en Sudán? Política y geopolítica de un gran desastre humanitario"></p><p>A finales de la década pasada, la paz y la democracia parecieron aumentar sus posibilidades en la región del<strong> Nilo Blanco</strong>. En Sudán, un movimiento popular contribuía a la caída de la dictadura de <strong>Omar al-Bashir</strong> tras casi 30 años en el poder. Hoy, sin embargo, el país está fracturado y constituye el escenario de <a href="https://news.un.org/es/story/2026/01/1540993" target="_blank">una de las peores crisis humanitarias del mundo según Naciones Unidas</a>.</p><p>Estos son los <strong>principales actores y lógicas del conflicto</strong> que arrasa el país y algunas claves para explicarlo.</p><p>En abril de 2019, tras meses de protestas populares contra el largo gobierno autoritario de <strong>Omar al-Bashir</strong>, el ejército, liderado por el teniente-general <strong>Abdel Fattah al-Burhan</strong>, <a href="https://www.journalofdemocracy.org/articles/sudans-uprising-the-fall-of-a-dictator/" target="_blank">depuso al dictador</a> y estableció un <strong>Consejo Militar Transitorio</strong>. Posteriormente, se creó un <strong>Consejo Soberano </strong>compuesto de miembros civiles y militares con el objetivo de organizar unos comicios para la elección de un nuevo gobierno.</p><p>Un <a href="https://grupogetem.es/?sdm_process_download=1&download_id=54133" target="_blank">nuevo golpe militar en octubre de 2021</a> puso en cuestión la participación civil en el Consejo, que se convirtió en plenamente militar cuando el primer ministro <strong>Abdalla Hamdok</strong> lo abandonó en 2022. Estas maniobras no dejaron de tener una <strong>fuerte contestación social en las calles</strong>, duramente reprimida.</p><p>En <a href="https://sudanwarmonitor.com/p/introductory-guide" target="_blank">abril de 2023 estalló un cruento conflicto</a> por el control del país entre antiguos aliados: el ejército regular (<strong>Fuerzas Armadas de Sudán-SAF</strong>) y las <strong>Fuerzas de Apoyo Rápido </strong>(RSF) dirigidas por el general <strong>Mohamed Hamdan Dagalo </strong><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Hemetti</em></span>. Las RSF son los herederos de la milicia paramilitar <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>janjaweed</em></span> creada por <strong>al-Bashir</strong> durante la <strong>guerra de Darfur </strong>(2003-2020), que luchó junto al ejército contra el <strong>Movimiento de Liberación de Sudán y el Movimiento Justicia e Igualdad</strong>.</p><p>Ambos grupos, apoyados por otras milicias locales, <strong>tratan de mantener estructuras estatales en los territorios que controlan</strong>: las SAF en la parte oriental desde Puerto Sudán y las RSF en la parte occidental. Al mismo tiempo, tanto las RSF como las SAF son <a href="https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/09/war-atrocities-sudan-civilians-deliberately-targeted-un-fact-finding-mission" target="_blank">responsables de masacres contra población civil</a> considerada hostil sobre bases étnicas, como es el caso de aquellos no identificados como árabes en las regiones de <strong>Darfur </strong>y <strong>Kurdufán</strong>.</p><p>La última de dichas matanzas, <strong>calificada de genocida</strong>, ha tenido lugar durante <a href="https://elpais.com/planeta-futuro/2026-01-05/un-equipo-de-la-onu-logra-entrar-en-la-ciudad-sudanesa-de-el-fasher-tras-la-masacre-de-los-paramilitares-es-un-lugar-fantasma.html" target="_blank">el asedio y ocupación de la ciudad de El-Fasher por las RSF</a>, donde se calcula que han sido asesinados o desaparecidos <strong>decenas de miles de civiles</strong>.</p><p>La guerra ha conformado parte de la historia política de la región desde la independencia de Sudán en 1956. La primera guerra civil sudanesa (1955-1972) ya <strong>se planteaba en torno a la independencia del sur del país</strong>, que se reprodujo entre 1985 y 2005 y propició la independencia de <strong>Sudán del Sur en 2011</strong>.</p><p>Dos años más tarde estalló otra guerra en Darfur, en la que se <strong>enfrentaron milicias</strong> surgidas de poblaciones agrícolas con las milicias <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>janjaweed</em></span>, procedentes de poblaciones mayoritariamente ganaderas y apoyadas por el mismo Gobierno sudanés.</p><p>Una de las claves de estos conflictos ha sido la integración forzosa de diferentes poblaciones y regiones en un orden profundamente jerárquico y desigual. El predominio de la élite arabizada de la capital, <strong>Jartum</strong>, y la ausencia de políticas de redistribución del poder y la riqueza han generado profundos agravios, interpretados a menudo en clave étnica y aprovechados por élites alternativas.</p><p><a href="https://shs.cairn.info/journal-politique-africaine-2024-1-page-69?lang=en" target="_blank">La fragmentación y la segmentación</a> alcanzan a los mismos grupos que ocupan el poder, como vemos actualmente. También en Sudán del Sur el movimiento independentista se fracturó muy pronto entre el <strong>Ejército Popular de Liberación de Sudán</strong> (SPLA) y una facción de este (SPLA In Opposition).</p><p>Un fenómeno que contribuye a la <strong>violencia de los conflictos sociales</strong>, aquí y en muchos otros lugares en África, es la existencia de milicias locales armadas de distinto perfil que participan en coaliciones complejas con las fuerzas del Gobierno o contra las mismas. <a href="https://direct.mit.edu/daed/article/146/4/139/27173/Fictional-States-amp-Atomized-Public-Spheres-A-Non" target="_blank">Líderes políticos, en el Gobierno y en la oposición, alimentan</a> a grupos armados paralelos a los ejércitos y las policías nacionales, formados por jóvenes que no encuentran proyectos vitales y económicos alternativos.</p><p>La extracción y comercialización de recursos naturales en mercados internacionales constituyen un elemento clave del mantenimiento de la guerra, aunque también se han visto <a href="https://energynews.africa/2025/12/05/sudans-oil-industry-near-collapse-as-expanding-war-with-rsf-cuts-deep-into-production/" target="_blank">muy afectadas por la misma</a>. Las áreas de producción de petróleo están en la región atravesadas por la frontera con Sudán del Sur y se transporta a través de oleoductos hasta Puerto Sudán. El <a href="https://oec.world/en" target="_blank">destino de este petróleo</a> incluye <strong>Malasia, Italia, China, Singapur y Alemania</strong>.</p><p>El principal actor local beneficiario del petróleo es el Gobierno, junto con las grandes operadoras, que son de capital indio, chino, malasio y sudanés. Pero en el <a href="https://www.aljazeera.com/news/2025/11/20/sudan-has-vast-oil-gold-and-agricultural-resources-who-controls-them" target="_blank">caso del oro</a>, extraído a través de minería artesanal, no solo las SAF sino también las RSF se lucran con su venta, mayoritariamente hacia <strong>Emiratos Árabes Unidos</strong>.</p><p>A pesar de la riqueza mineral e hidrocarburífera, el <a href="https://hdr.undp.org/data-center/human-development-index#/indicies/HDI" target="_blank">Índice de Desarrollo Humano</a> de Sudán es de los más bajos del mundo, ocupando el <strong>puesto 176 de 193 países</strong>. Lejos de ser una paradoja, la abundancia de recursos que adquieren su valor a través de la exportación contribuye al desempoderamiento de la mayoría de la población y a la <a href="https://newleftreview.es/issues/63/articles/paul-nugent-estados-y-contratos-sociales-en-africa.pdf" target="_blank">debilidad de los contratos sociales</a>. A su vez, la pobreza proporciona un caldo de cultivo fructífero para los grupos armados en conflicto.</p><p>En Sudán se llevan a cabo <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>proxy wars</em></span> o guerras subsidiarias donde <strong>los contendientes de otros conflictos se enfrentan indirectamente apoyando a uno u otro de los bandos</strong>.</p><p><strong>El Gobierno sudsudanés de SPLA parece estar apoyando a las RSF</strong>, que ha llegado a enfrentarse directamente con las milicias opositoras del SPLA-IO. Ello no ha impedido un acuerdo entre todas las partes para que el ejército de Sudán del Sur <a href="https://www.newarab.com/analysis/crude-calculations-how-oil-became-frontline-sudans-war" target="_blank">garantice la neutralidad del área petrolífera de Hegling</a>.</p><p>El Gobierno de Etiopía también ha intervenido en el conflicto en Sudán financiando a las guerrillas contra el Gobierno, al que acusa de haber apoyado a las <strong>autoridades insurgentes en la guerra en la región etíope de Tigray </strong>(2020-2022).</p><p>El principal apoyo tanto diplomático como militar de las SAF de Sudán es el Gobierno de Egipto, que actualmente mantiene una tensión regional con el de Etiopía por la <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cz7rqjzjjq8o" target="_blank">construcción de la Presa del Milenio</a> en el curso alto del Nilo. Otros gobiernos de la región como los de <strong>Chad, República Centroafricana, el Ejército Nacional Libio, Kenia, Uganda</strong> y el ya mencionado de Etiopía, han facilitado la llegada de armas a las RSF e incluso tropas o entrenamiento militar.</p><p>Uno de los actores externos más relevantes son los <strong>Emiratos Árabes Unidos</strong>, que importan la mayor parte del oro sudanés y son el <a href="https://www.theguardian.com/world/2025/nov/04/sudan-rsf-militia-uae-united-arab-emirates" target="_blank">principal proveedor de armas al RSF</a>. Por su parte, <strong>Irán, Catar, Arabia Saudí y Turquía</strong> se han posicionado a favor del Gobierno sudanés, aunque estos dos últimos de manera menos explícita, y tratando de convertirse también en facilitadores de un posible acuerdo de paz.</p><p>Por último, <a href="https://epthinktank.eu/2025/11/10/understanding-the-war-in-sudan-the-human-cost-of-geopolitics/" target="_blank">las grandes potencias están presentes en el conflicto de Sudán</a> con posicionamientos menos unívocos. Mientras Putin apoya oficialmente a Puerto Sudán, también lo hace a grupos alineados con RSF en las zonas de producción de oro. Por su parte, <strong>Ucrania también apoya a las SAF en su conflicto con estos grupos</strong>. La misma paradoja se da con China, que al tiempo en que se manifiesta a favor del Gobierno sudanés, produce las armas que llegan a las RSF.</p><p>Washington ha intentado jugar un papel relevante en los intentos de acabar con el conflicto <a href="https://www.crisisgroup.org/africa/sudan-united-states-egypt-saudi-arabia-united-arab-emirates/all-eyes-quad-how-us-and-its-partners-can-push-peace-sudan" target="_blank">liderando la iniciativa Quad</a>, planteada en septiembre de 2025 por Estados Unidos, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos con una ruta para la paz sin mayores efectos. Lo que sí está teniendo consecuencias devastadoras para millones de refugiados es la <strong>drástica reducción de ayuda humanitaria realizada por la administración Trump</strong>.</p><p>Las causas y dinámicas del conflicto en Sudán son complejas, y no se derivan directamente de las estrategias y enfrentamientos entre las grandes o medianas potencias. Pero actores tanto locales como extranjeros tratan de sacar provecho de una situación donde millones de personas sufren<strong> violaciones sistemáticas de sus derechos</strong>. Los <a href="https://www.almendron.com/tribuna/sudans-war-is-the-shape-of-things-to-come/" target="_blank">múltiples actores internos y externos dificultan</a> enormemente el éxito de las propuestas de acuerdo.</p><p>El <strong>contexto belicista internacional</strong>, en el que están reduciendo su poder las instituciones de seguridad colectiva y se cuestionan principios básicos de derecho internacional <strong>en torno a la soberanía y los derechos humanos</strong>, contribuye de manera decisiva al mantenimiento de conflictos devastadores.</p><p>---------------------------------------</p><p><em><strong>Alicia Campos Serrano </strong></em><em>es profesora titular de Estudios Africanos y Antropología de las Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid</em>. Este artículo se publicó originalmente <em>en </em><a href="https://theconversation.com/"  ><em>The Conversation</em></a><em>. Lea el original </em><a href="https://theconversation.com/que-pasa-en-sudan-politica-y-geopolitica-de-un-gran-desastre-humanitario-273791" target="_blank"><em>aquí</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alicia Campos Serrano]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa en Sudán? Política y geopolítica de un gran desastre humanitario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sudán,Guerra,Guerra civil,África,Relaciones internacionales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema de la legitimación: ¿retirarse del debate público es la única respuesta democrática?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/dilema-legitimacion-discurso-ultra-retirarse-debate-publico-unica-respuesta-democratica_1_2137293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f008750-c9fc-4f80-8b20-5d8fc67079cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema de la legitimación: ¿retirarse del debate público es la única respuesta democrática?"></p><p>¿Merece la pena <strong>disputar un espacio público </strong>cuando el marco está trucado desde el origen o es mejor retirarse y dejar claro que no todo merece ser legitimado como debate?</p><p>Es una pregunta que acompaña la confrontación política y cultural en España desde hace varios años. En particular, desde que ha tomado cuerpo<a href="https://www.infolibre.es/politica/regreso-orden-moral-claves-ascenso-neotradicionalismo-espana_1_2133313.html" target="_blank"> la guerra cultural</a> que<strong> la derecha neotradicionalista española</strong> libra de forma consciente y organizada para combatir la supuesta ideología <em>woke</em> y la pretendida dictadura de la corrección política progresista.</p><p>Es un conflicto que no se libra solo en eventos puntuales, sino que se despliega a través de <strong>una panoplia completa de instrumentos:</strong> <em>think tanks, </em>organizaciones de movilización, actos masivos y, sobre todo, una red intelectual en la que se dan cita periodistas (Juan Soto Ivars), filósofos (Gregorio Luri) y escritores (Juan Manuel de Prada) que tratan, cada vez más, de atraer nuevas voces.</p><p>Así es como muchos interpretan el ya <a href="https://www.infolibre.es/politica/perez-reverte-anuncia-aplazan-jornadas-guerra-civil-ucles-no-quiso-asistir_1_2135818.html" target="_blank">fallido intento</a> de Pérez-Reverte de atraer a sus jornadas a referentes como <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/david-ucles-si-ahora-hay-golpe-mayor-miedo-vecino-le-caigo-mal-ajuste-cuentas_1_1940387.html" target="_blank">David Uclés</a>, al que —después de cortejarlo durante semanas— ahora <strong>crucifican en público</strong> y acusan de cobardía por haberse negado a legitimar con su presencia un debate que él considera trucado en origen.</p><p>"No han jugado limpio, han mentido públicamente", declaró Uclés para justificar su decisión de no participar en unas jornadas cuyo aplazamiento considera <strong>una victoria </strong>"porque parece que no estamos tan dormidos y nos atrevemos a señalar mensajes que blanquean el fascismo y el franquismo, por mucho poder que tenga el organizador".</p><p>"No tengo miedo al diálogo (...), pero nunca conversaré con aquellos que desean<strong> derribar los derechos sociales</strong> que tanto nos costó levantar, tampoco con criminales de guerra, ni secundaré ningún acto en el que participen", razonó el autor de <em>La península de las casas vacías</em> (Siruela, 2025) en alusión a la inclusión en la nómina de participantes de José María Aznar e Iván Espinosa de los Monteros.</p><p>Más allá del caso concreto de las jornadas organizadas por Pérez-Reverte, el debate sobre si participar o no tiene ramificaciones que <strong>van mucho más allá. </strong>Se aplica casi sin ajustes a la permanencia en X, a la participación en tertulias desequilibradas y a cualquier foro donde la presencia crítica corra el riesgo de convertirse en coartada.</p><p>Son muchos los que han aplaudido a Uclés. Sostienen que este episodio revela la estrategia de los organizadores de las jornadas de construir marcos equidistantes donde la historia contrastada se presente como una opinión más, invitar a figuras vinculadas a quienes combaten las políticas de memoria, y después apelar a la libertad de expresión cuando llegan las críticas. No se trataba de abrir debate, dicen, sino de <strong>normalizar posiciones </strong>que buscan reintroducirse en el espacio público con apariencia de legitimidad académica.</p><p>Por no hablar de la escasa presencia femenina. La igualdad de género funciona como<strong> indicador de la honestidad de un espacio público </strong>y, para muchos, un panel sin mujeres —o con presencia meramente residual— no es un accidente logístico: es el resultado de redes de poder cerradas y de una idea muy concreta de quién merece ocupar el centro del escenario.</p><p>No hace mucho tiempo, cuando aún formaba parte del Gobierno, la exministra Nadia Calviño llamaba la atención sobre este hecho al retirarse de foros sin presencia femenina relevante con el objetivo de señalar, expresamente, espacios que reproducen <strong>estructuras de exclusión</strong> de forma acrítica. La ausencia femenina delata un marco ya decidido, igual que la equidistancia falsa o el pluralismo decorativo.</p><p>Aceptar participar en este tipo de eventos puede convertir esa presencia en coartada: el foro exhibe diversidad mientras mantiene intacta la estructura masculina del poder simbólico. La retirada, en cambio, i<strong>mpugna el marco </strong>y obliga a revisar criterios.</p><p>Sin embargo, el argumento a favor de acudir no carece de peso. Quedarse fuera supone ceder el terreno, dejar el micrófono a quienes reescriben la realidad y aceptar que una parte del debate público se produzca<strong> sin voces críticas.</strong> La ausencia, se dice, no deslegitima: simplemente entrega el campo.</p><p>Este razonamiento es imbatible cuando existe un espacio imperfecto pero disputable. El dilema surge cuando el foro nace ya <strong>diseñado para producir un efecto concreto:</strong> equiparar responsabilidades, presentar como opiniones lo que son hechos contrastados, normalizar posiciones que buscan reintroducirse en la conversación con una pátina de respetabilidad.</p><p>En esos casos, la presencia crítica corre el riesgo de<strong> legitimar el sesgo. </strong>El simple hecho de compartir escenario produce un efecto simbólico poderoso: el de la equivalencia. El debate, aunque sea áspero, transmite que hay dos relatos igualmente legítimos enfrentados, cuando lo que existe es una asimetría profunda entre conocimiento riguroso y revisionismo político.</p><p>Este es <strong>el punto más incómodo </strong>del dilema. Participar puede servir para blanquear, aunque no sea esa la intención. Pero es verdad que no hacerlo deja todo el espacio a quienes se quiere desmentir.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/autores/jesus-marana/" target="_blank"><strong>Jesús Maraña</strong></a><strong>,</strong> director editorial de <strong>infoLibre</strong> —curtido en mil debates, muchos de ellos incómodos—, defiende la conveniencia de "participar en espacios de debate, por desequilibrados que estén, si eso permite comunicar datos y argumentos que ayuden a<strong> desmontar falsedades,</strong> desinformaciones o propaganda de parte".</p><p>Aunque cada día prime más el espectáculo sobre el análisis respetuoso, explica, "siempre he confiado en que hay mucha gente que distingue perfectamente a quien sirve intereses parciales o insulta en lugar de argumentar de quien intenta aportar datos contrastados que sujeten argumentos sólidos". En su opinión, "el pulso por la credibilidad es clave, y también se gana en espacios <strong>donde uno se siente en minoría".</strong></p><p>Pero hay líneas rojas, admite. "Lo ocurrido con Uclés es muy significativo. En este caso no se trata ya de un debate sobre distintas visiones de unos hechos compartidos, sino que la propuesta ya <strong>partía de una falsa realidad,</strong> precisamente la que coincide con esa ola revisionista que se apoya directamente en la desinformación y la manipulación de la historia. Un golpe de Estado es un golpe de Estado y una dictadura es una dictadura".</p><p>"La equidistancia no es equilibrio”, remarca Maraña, “sino una falsa imparcialidad, en este caso nada menos que referida a la esencia de lo que significa ser demócrata. <strong>No se puede serlo y no ser antifascista.</strong> Y ya está suficientemente comprobado que la táctica de los fascismos que están resurgiendo es lograr imponer marcos de conversación en los que se pone en duda lo que es democracia o se defienden las supuestas bondades del autoritarismo. Nadie hace más daño a la verdad que quienes se disfrazan de equidistantes".</p><p>Otro periodista, <strong>Xabier Fortes, </strong>director de L<em>a Noche en 24 Horas, </em> defiende l<a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/abrazo-oso_129_2137566.html" target="_blank">o contrario.</a> “Nos estamos acostumbrando demasiado al abrazo del oso, a los <strong>corsés de los marcos ideológicos de los </strong><em><strong>nuestros</strong></em><strong>.</strong> Lo más difícil es contrariar a los que en general piensan como tú, pero a veces no solo es necesario, es imprescindible. Si no, estás muerto. Acomodarse a tu zona de confort ideológica es el principio del fin de un pensamiento libre e independiente“, escribe hoy mismo en una columna en <strong>infoLibre</strong>.</p><p>Este mismo debate ha tenido lugar —y vuelve de vez en cuando— en torno a la decisión de permanecer en X. La red social del oligarca tecnológico Elon Musk ya no es una red social con sesgos: es una infraestructura comunicativa intervenida por su propietario, con decisiones explícitas en moderación, verificación y amplificación de contenidos <strong>alineadas con la extrema derecha global.</strong></p><p>El argumento para quedarse es parecido al anterior: X sigue siendo central en la circulación de información política. Irse implica renunciar a <strong>contrarrestar bulos </strong>en tiempo real. Pero este razonamiento ignora que X no es un ágora neutral. Su diseño algorítmico premia la polarización y la agresividad. La visibilidad no se reparte por calidad argumental, sino por capacidad de generar conflicto.</p><p>Son muchos quienes han impugnado seguir en X. Desde periodistas como Àngels Barceló —"El algoritmo de la plataforma te arrastra inevitablemente hacia contenidos tóxicos, independientemente de tu voluntad; lo que estamos haciendo es <strong>engordar el negocio de un demente", </strong>llegó a decir— a escritores como Stephen King, que intentó quedarse pero acabó dejándolo porque, dijo, el ambiente se había vuelto "demasiado tóxico" para permanecer.</p><p>Quienes se han ido tienen un argumento común: no se trata de censura ni de huir del debate, sino de reconocer que la arquitectura misma de la plataforma —su algoritmo, su moderación, su diseño— hace imposible una participación que no acabe legitimando o alimentando un entorno <strong>incompatible con sus valores.</strong></p><p>Aun así, hay también usuarios, algunos muy autorizados, como la periodista y especialista en redes Carmela Ríos, que defienden quedarse. "X y todo lo que sucede en ella es relevante desde el punto de vista de la comunicación política y, como periodista, me interesa comprender y conocer esa realidad en profundidad. Las redes sociales son <strong>una gran historia contemporánea que contar. </strong>Pero necesito hacerlo de una forma profesional, intentando que el algoritmo no condicione lo que veo".</p><p>Ríos, a preguntas de este diario, defiende abiertamente que "no podemos dejar espacios tan importantes a los discursos extremos". En su caso, no planteando batalla, pero sí "haciendo periodismo y divulgación", aun a sabiendas de que el alcance de sus publicaciones está más <strong>limitado por el algoritmo.</strong> "Lo asumo. Salir sería dejar en manos de indeseables la máquina de la creación de los estados de opinión, y eso, para un demócrata, no es opción".</p><p>Pasa algo parecido en algunas tertulias de televisión y de radio —no en todas— en las que la presencia de voces discrepantes es <strong>testimonial o decorativa. </strong>Cuando un medio coloca cinco contertulios conservadores y una voz de izquierdas —o al revés—, no busca pluralismo: lo escenifica.</p><p>La trampa, de nuevo, es que una presencia minoritaria confirma el sesgo. Quienes denuncian estos formatos y se niegan a participar en ellos creen que la igualdad formal de turno de palabra no equivale a igualdad real de condiciones. El moderador, los tiempos, los temas, el tono general y la línea editorial operan como <strong>fuerzas invisibles que inclinan el terreno. </strong>La voz disidente entra ya derrotada, no por la debilidad de sus argumentos, sino porque el marco no permite desarrollarlos. Pero no acudir, de nuevo, tiene costes. Supone renunciar a una audiencia amplia.</p><p><a href="https://www.deusto.es/es/inicio/somos-deusto/equipo/investigadores/21657/investigador" target="_blank"><strong>Miren Gutiérrez, </strong></a>investigadora principal en Comunicación, Universidad de Deusto, concede que "no siempre es conveniente participar en todas las polémicas, en especial cuando están<strong> claramente diseñadas para polarizar</strong> y generar espectáculo, más que para dialogar, razonar y entenderse".</p><p>La portavoz de Podemos, Ione Belarra, recuerda en conversación con <strong>infoLibre</strong> que, en ocasiones, hay "mejores cosas que hacer y, desde luego, asuntos más acuciantes. Dejarse arrastrar al barro <strong>puede ser contraproducente</strong> y da alas a mensajes que no son honestos o que buscan solo explotar la atención".</p><p>Y luego "ya sabemos cómo los algoritmos de las plataformas promueven este tipo de mensajes con fines de monetización de la atención. A veces, por tanto, no responder puede ser <strong>una estrategia ética y política</strong> para evitar hacerles el juego a quienes fomentan y se benefician de la confrontación y la rabia".</p><p>Pero no siempre, advierte. <strong>"No todo debate puede dejarse sin respuesta,</strong> por ejemplo, en temas en los que la equidistancia o la falsa neutralidad pueden tener consecuencias graves". Y pone como ejemplo el periodismo que reparte espacio al 50% a la hora de hablar de cambio climático. "Hubo un momento en el que se les otorgó un espacio igualitario tanto a posturas negacionistas como a la ciencia, lo que ha resultado nefasto para la comprensión pública de la crisis climática y para la acción política".</p><p>Que todo asunto tenga al menos "dos puntos de vista", concluye, no es universalmente válido. "Hay temas en los que la evidencia científica, la verdad de los hechos, marca claramente quién tiene razón y quién no, y hace que las 'opiniones' no tengan mucha validez ni sean igualmente atendibles". Cada polémica, añade, "debe valorarse atendiendo a si la participación contribuye a desmontar marcos falsos y manipuladores o, por el contrario, acaba otorgándoles una <strong>apariencia de legitimidad </strong>que no merecen".</p><p>En cambio, <a href="https://www.uv.es/uvweb/universidad/es/ficha-persona-1285950309813.html?p2=livaor&idA=" target="_blank"><strong>Lidia Valera,</strong></a> profesora de la Universitat de València, cree que es <strong>un falso dilema.</strong> "La fuerza de los discursos o de los marcos en un espacio y en un contexto determinado, siempre es una relación de fuerzas desigual. Los discursos se manifiestan y se articulan en el espacio público con una gran desigualdad de fuerza o de poder". Algunos son más hegemónicos y otros más minoritarios, razona.</p><p>En opinión de esta especialista en discurso mediático, consumo de medios y redes sociales, el problema nace de la creciente hegemonía de este planteamiento en la izquierda actual, "que algunos llaman <em>woke,</em> y que ha hecho suya esta idea de silenciar al otro o de retirarse de un espacio para debatir. <strong>Yo no creo en eso. </strong>Cada uno, legítimamente, tiene derecho a participar o no, como buenamente le apetezca. El espacio público es un lugar para la confrontación de ideas".</p><p>Retirarse para no confrontar tiene, a su juicio, "algo de impostura. Lo suyo es intentar exponer las ideas de uno y debatir y atacar las ideas del otro desde un intercambio ilustrado. Las ideas deben ser expuestas y defendidas públicamente: es ahí donde se mide su calidad, en las buenas razones que las sostienen". Porque "si no hay comunicación posible", advierte, "tampoco creo que haya <strong>democracia posible".</strong></p><p>Valera discrepa de quien piense que no se debe hablar con el otro "porque el otro sostiene algo que es indecente. Yo estoy condenado a hablar con el otro en democracia", aunque sus ideas sean "terribles". La idea de negarse a sostener debates "es perversa e invita a la izquierda a instalarse en<strong> una superioridad moral.</strong> Para mí la izquierda es superior por la calidad de sus ideas, no por su virtuosismo inherente".</p><p>Esta profesora entiende "la decisión individual de cada uno" y se muestra comprensiva con cualquiera que diga: "Yo en ese foro no me voy a sentir cómodo" o "esto veo que es una pantomima". Hay argumentarios o ideologías por "los que a lo mejor no acudiría, porque una acaba harta de según qué cosas. Eso <strong>lo entiendo perfectamente</strong> y no creo que a nadie se le pueda exigir que asuma un compromiso de esas características: es una decisión personal".</p><p>No obstante, confiesa ser una creyente "en las buenas intenciones, antes de que se demuestre lo contrario. Si alguien me invita al matadero, pues hombre... Pero si se me invita y hay unas garantías mínimas de que voy a poder expresar con libertad y con respeto mi opinión, yo entiendo que es <strong>una oportunidad para defender lo que pienso". Por el contrario, </strong>hacerse “el estupendo” cuando se recibe una invitación a debatir, “no creo que tenga nada de edificante".</p><p>El dilema no admite soluciones automáticas. No es posible establecer <strong>una regla general </strong>—siempre acudir o nunca hacerlo—, pero sí evaluar qué tipo de foro es, quién lo organiza y con qué objetivos. Hay debates imperfectos que merecen ser disputados. Y hay otros concebidos para convertir la disputa en simulación.</p><p>Quizá la pregunta de fondo sea qué entendemos por<strong> debate público.</strong> Si lo concebimos como intercambio ritual de opiniones, incluso cuando una niega hechos básicos, acudir parecerá siempre obligación democrática. Si lo entendemos como ejercicio de responsabilidad con la verdad, habrá ocasiones en que no participar sea la forma más clara de intervenir.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 18:52:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El dilema de la legitimación: ¿retirarse del debate público es la única respuesta democrática?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Política,Guerra civil,X (Twitter)]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Qué es una herida abierta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/herida-abierta_129_2137080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué es una herida abierta"></p><p>Una herida abierta es una lesión que interrumpe la continuidad de la piel, exponiendo los tejidos a factores externos. Una herida abierta es, también, en su metáfora, <strong>un dolor emocional que no ha sanado</strong>. Una herida abierta es una pérdida que no se encaja, el abandono, la incertidumbre, la violencia cuando se desata o una traición inesperada: <strong>un conflicto del pasado que sigue emanando tensiones porque no ha habido reencuentro.</strong> He leído por ahí a gente que dice que hay otra gente que vive de las heridas y trincheras abiertas en este país. He leído también que el relato de la guerra lo escribieron hasta ahora en España los que la perdieron. He leído en estos últimos días de un enero que parece eterno que la guerra también lo será si no aceptamos sentamos a hablar de ella. </p><p>Escribo esto por las jornadas de Sevilla que se titulaban <em>1936: La guerra que perdimos todos</em>, organizadas por el escritor <strong>Arturo Pérez-Reverte</strong> y el periodista <strong>Jesús Vigorra</strong> y que, finalmente, han sido aplazadas ante el rechazo de algunos participantes. Era un cartel conformado por nombres de distintos ámbitos e ideas que, según dicen sus organizadores, en principio, llevaba el título entre interrogantes, pero <strong>un error de maquetación lo dejó en afirmación</strong>. Podemos llegar a suponer que los organizadores se referían a que perdimos, después de aquello, la democracia. Que hablaban de perder derechos, de perder libertades, de perder vidas y no de perder contiendas. Supongamos. Porque si hubiera sido una pregunta, esa cuestión abriría la posibilidad de distintas respuestas. <strong>Y noventa años después de su comienzo no las hay</strong>. Porque podrían haberlo llamado “Lo que todos perdimos en la guerra”, que es otra cosa y quién sabe a quién habría retirado. </p><p>Las opiniones tienen puntos de vista; lo que pasó, a estas alturas, no debería tenerlos. Al menos, no históricamente. <strong>Las guerras no son asunto de opiniones</strong>. Tampoco las dictaduras. Claro que tienen distintas sensibilidades las vidas que fueron, pero hasta donde yo sé, no queda vivo nadie que sufriera aquello y fuera a participar en el encuentro. Porque <strong>lo grave de toda esta polémica centrípeta española es que pueda cuestionarse todavía el origen y final de aquel conflicto</strong>. Seas quien seas. Votes a quien votes. Me parece que entraña peligro hoy y nos hace un país un poco más recalcitrante. </p><p>Pero <strong>la Historia no se escribe en jornadas de conversación</strong>, ni en las novelas, ni en artículos contra nadie y mucho menos se escribe en esa red X. </p><p>Hace unos días, una librera argentina nos escuchaba hablar en un club de lectura de libros y de lo que no son solamente libros. En los clubes de lectura, las personas que asisten, si se da un clima cálido, cuentan sus historias también. Cuentan de dónde vienen y por qué les toca o no el libro que se ha leído. Después de que varias asistentes narraran, al fin y al cabo, quiénes son y por qué han leído como han leído esas páginas, la librera nos dijo algo así como <strong>“a ver cuándo empiezan a llamar trauma a lo suyo”</strong>. Trauma es el silencio, los expolios, el hambre, los derechos perdidos, la explotación, la violencia, la represión: <strong>el no reconocimiento del dolor</strong>. Trauma son los anuncios de comisiones de la verdad que no se fraguan. Pero trauma podría ser también descender de un dictador, de un cargo del Régimen o de un torturador que, durante casi cuatro décadas ejerció su poder y sus abusos. <strong>Y esa conversación está por darse y dudo mucho de que se hubiera dado en Sevilla</strong>. Hace menos de dos meses, el expresidente del Gobierno <strong>José María Aznar</strong>, uno de los que intervenían, dijo que no podía condenar el franquismo porque su padre había participado. </p><p>Quizá, lo que tengamos que preguntarnos es <strong>por qué cuestionar la naturaleza de la guerra sigue teniendo eco político y social </strong>y qué podemos hacer desde este siglo XXI. En qué momento se fracturó un relato que venía roto para dar a luz opiniones y cómo repararlo: <strong>qué recae sobre la Transición, la educación o las tibias leyes de la memoria</strong>. Cómo puede ser que casi noventa años después, el debate en España siga girando alrededor del origen y consecuencias de aquellos años infames. Quizá tan cerrado no esté. Quizá sí hay que escuchar a quienes desde el rigor y el estudio de la Historia no tienen dudas de que <strong>un golpe de Estado militar terminó con una república democrática</strong>. Quizá hay que escuchar y escribir los relatos acallados. Los demás podemos opinar, acercarnos al conflicto desde distintos ángulos también necesarios en otros sentidos: <strong>desde las posibilidades del lenguaje, desde las distintas opciones políticas, desde, por qué no, la herencia familiar</strong>. </p><p>Para suturar una herida hay que iniciar un proceso que una sus bordes y que facilite la curación. <strong>La mala cicatrización, forzar tejidos o no limpiarla bien alteran el proceso de sutura y pueden aparecer infecciones</strong> o queloides, cicatrices gruesas con las que se convive, pero que pueden causar sufrimiento emocional: es el recuerdo de la herida cada vez que nos miramos el cuerpo. <strong>Es la memoria del dolor</strong>. Esas cicatrices no desaparecen sin intervención: ni en la piel ni en un país. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 20:12:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Qué es una herida abierta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Historia,Guerra civil,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pérez-Reverte anuncia que se aplazan las jornadas sobre la Guerra Civil a las que Uclés no quiso asistir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/perez-reverte-anuncia-aplazan-jornadas-guerra-civil-ucles-no-quiso-asistir_1_2135818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4d747a7d-cd31-480c-8dc6-88a34f4f4e7a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pérez-Reverte anuncia que se aplazan las jornadas sobre la Guerra Civil a las que Uclés no quiso asistir"></p><p><strong>Arturo Pérez-Reverte</strong> y <strong>Jesús Vigorra</strong>, organizadores de las jornadas sobre la Guerra Civil que iban a celebrarse en Sevilla entre el 2 y el 5 de febrero, han propuesto su <strong>aplazamiento "hasta nueva fecha"</strong> tras denunciar amenazas violentas y presiones a los participantes.</p><p>"La intención expresada en las redes sociales por <strong>grupos de ultraizquierda</strong>, proponiendo manifestarse de forma violenta ante el lugar donde está previsto celebrar la XI edición de Letras en Sevilla (<a href="https://www.infolibre.es/politica/transicion-espana-impunidad-crimenes-franquistas-anomalia-democratica-ue_1_2098335.html"  >“1936: ¿La guerra que todos perdimos?”</a>) la semana próxima <strong>nos hace aconsejar a Cajasol que aplace</strong> hasta nueva fecha los debates anunciados", indican en un comunicado difundido este miércoles.</p><p>Los firmantes lo achacan a "<strong>una campaña intolerable de presiones</strong> que desde el partido Podemos y medios afines se ha estado ejerciendo sobre algunos de los participantes" a fin de <strong>hacerles renunciar a su intervención</strong>, en unas jornadas cuyo contenido estos "conocían perfectamente" y cuya asistencia "habían confirmado hace meses".</p><p>La Fundación Cajasol ha confirmado, en otro comunicado, que <strong>ha aceptado la propuesta</strong> de los organizadores de aplazarlo <strong>"al próximo otoño"</strong> y ha explicado que "las bajas sobrevenidas han derivado en problemas organizativos" que impiden rearmar el programa con el espíritu "equilibrado, ecuánime y de altura intelectual" con que estaba concebido.</p><p>El próximo lunes, está prevista en la <strong>sede de la Fundación Cajasol de Sevilla</strong> una conferencia de prensa en la que los organizadores y coordinadores darán detalles sobre lo ocurrido.</p><p>La polémica en torno a estas jornadas se desató el pasado fin de semana, después de que el escritor <strong>David Uclés</strong>, que había confirmado su participación, <strong>se retractara</strong> alegando como principal motivo el no querer compartir cartel con el expresidente <strong>José María Aznar</strong> y con uno de los fundadores de Vox, <strong>Iván Espinosa de los Monteros</strong>.</p><p>Pérez-Reverte y Vigorra tachan de <strong>"sorprendente" el anuncio de Uclés</strong>, a quien reprochan su "tono lastimero e infantil que ofende cualquier inteligencia" y expresan sus sospechas de que "estuviera concertado de antemano".</p><p>Ese anuncio, afirman, dio lugar a "<strong>una serie de intensas presiones personales</strong> desde el partido Podemos y sus medios políticos afines de extrema izquierda", en una campaña ejercida "desde las redes sociales y otros ámbitos".</p><p>Mencionan expresamente al director del Instituto Cervantes, <strong>Luis García Montero</strong>, y recuerdan que su esposa, la fallecida novelista <strong>Almudena Grandes</strong>, <strong>"participó gustosamente"</strong> en la primera edición de las jornadas Letras en Sevilla denominadas 'Literatura y Guerra Civil', en 2017.</p><p>Según los organizadores, las "coacciones" a los participantes han sido "públicas y privadas", incluyendo llamadas telefónicas. Como consecuencia, fueron cancelando su participación ponentes como los políticos <strong>Antonio Maillo</strong> (Izquierda Unida), <strong>María Márquez</strong> (PSOE) y <strong>Carmen Calvo</strong> (PSOE) y el escritor <strong>Paco Cerdá</strong>. Otros, como el ministro <strong>Félix Bolaños</strong> y "todos los historiadores con excepción de <strong>Zira Box</strong>", mantuvieron su compromiso y confirmaron su asistencia.</p><p>Pérez-Reverte y Vigorra <strong>lamentan la imposibilidad de celebrar un debate</strong> "donde participen de forma civilizada todas las voces, opiniones e ideologías posibles" y lo achacan a "la <strong>cobardía actual de cierta izquierda moderada</strong> y el retroceso en términos democráticos y liberales de la izquierda radical española".</p><p>"Su progresiva <strong>decadencia, su sectarismo, mediocridad intelectual</strong> y la necesidad de mantener las heridas abiertas y la confrontación como único recurso político son de una gravedad extrema", subrayan.</p><p>Además de los mencionados, el programa de las jornadas incluía al expresidente de la Comunidad de Madrid y exministro <strong>Alberto Ruiz Gallardón</strong>, el teniente general <strong>Félix Sanz Roldán</strong>, el director de cine <strong>Alejandro Amenábar</strong>, el actor <strong>Juan Echanove</strong> y los historiadores <strong>Juan Pablo Fusi</strong>, <strong>Enrique Moradiellos</strong>, <strong>Pilar Martínez-Vasseur</strong>, <strong>Manuel Álvarez Tardío</strong>, <strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong>, <strong>Fernando del Rey</strong> y <strong>Julián Casanova</strong>, entre otros.</p><p>Inicialmente solo Vox (como ya ocurrió en anteriores ediciones de Letras en Sevilla) y <strong>Gabriel Rufián (ERC) se habían negado</strong> a asistir, señalan. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 16:27:16 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra civil,Guerra Civil española,Franquismo,Sevilla,Memoria histórica]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Venezuela, pobre país rico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/venezuela-pobre-pais-rico_129_2125853.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/63fbec8e-457b-4aee-84b2-92f161ffd5f3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Venezuela, pobre país rico"></p><p>He tardado mucho en animarme a escribir estas líneas y he dudado si hacerlo o no, porque sé que me puede el sentimentalismo, el cariño al país que me vio nacer y porque la<strong> indignación que me ha invadido hasta el bulbo raquídeo me hizo perder los estribos.</strong> He necesitado unos días para serenarme, reflexionar e intentar acercar mi visión por si a alguien le sirve de algo. También porque aclaro mis ideas sobre el papel. Se ha escrito mucho en estos días por analistas y politólogos, a los que no puedo hacer competencia, por eso intentaré exponer un punto de vista quizá más cercano al pueblo que a las políticas imperiales y coloniales que nos dominan.</p><p>Nací en <strong>Caracas</strong> gracias a la generosidad de un país que acogió a mis padres y a muchos exiliados republicanos. Tuve una infancia que los niños españoles no pudieron tener, y en eso me considero una privilegiada. No tuve cartillas de racionamiento, no pasé hambre y fueron unos años llenos de color y prosperidad, con un sistema democrático que, salvo los años de la dictadura de Pérez Jiménez (1952-1958), se mantuvo de manera constante, a su manera, con su correspondiente dosis de corrupción y violencia callejera. Aun así, <strong>Venezuela era casi casi el paraíso,</strong> un país alegre, rico y próspero, más cerca del primer mundo, en aquel momento, que la propia España. </p><p>Mis estudios allí estaban más avanzados, había seis canales de televisión cuando aquí todavía no existía, el país daba y sigue dando una riqueza de recursos y de naturaleza exuberante que, para hacerse una idea, los alcorques de las calles en Caracas los recuerdo con los árboles del mango, a los que trepábamos para coger sus frutos y nos los comíamos a bocados, subidos a horcajadas en las ramas sin tener que pagar por ellos. </p><p><strong>Había mucha miseria y pobreza,</strong> también, como en toda América del Sur (y en el Norte), propiciada por una oligarquía criolla que controlaba los recursos y que vivía de espaldas a los indígenas y a los negros o mulatos, o sea, la mayoría de la población, despreciando su cultura y su idiosincrasia, con una visión colonialista que venía del otro lado del océano, de cuando éramos conquistadores que nos creíamos superiores al resto. </p><p>Una visión muy europea que sigue subsistiendo, no solo en la oligarquía venezolana, también entre los españoles. Y si no, que les pregunten a todos ellos cómo somos los españoles cuando vamos a sus países, bien de turistas, bien para trabajar. Venezuela fue un país que brindó oportunidades a los que tuvieron que salir de nuestro país y de otros. Un ejemplo: hay una <strong>comunidad siria importantísima. </strong>Desde niña fui consciente de esas desigualdades, me imagino que por educación paterna y, al ser hija de exiliados, me vacunaron contra el desprecio a los indígenas y a la mayoría de la población, e hicieron que me fijara en los miles de ranchitos, una ciudad paralela sin las oportunidades que yo tenía, que habitaba en las laderas del monte Ávila rodeando la capital, con unos índices de miseria y falta de escolaridad impresionante, con la violencia subsecuente. </p><p>Aun así, el pueblo venezolano es básicamente pacífico. Hasta ahora no se ha visto inmerso en una guerra civil, pese a las múltiples provocaciones de los últimos años y<strong> pese a la intervención imperialista de Trump el día 3 de enero</strong>. Solo la oposición, la que hemos oído, de derecha y de ultraderecha, ha vociferado como si solo quisieran mostrarnos la debacle. No dudo que sea cierto, porque siempre que un país es sometido a embargo por parte de Estados Unidos, las consecuencias son desastrosas para la población y después es muy fácil echar la culpa al gobierno. Si no, recordemos, aunque sea por encima, al Chile de Allende y cómo lo colapsaron. No conozco, no tengo noticias al menos de una oposición al chavismo por la izquierda. Todo lo que llega de información es de un sector y los bulos o las informaciones siempre las he tratado con mucho cuidado, máxime cuando veo que <strong>la derecha de nuestro país también considera a Pedro Sánchez un dictador corrupto, </strong>ligado al narcotráfico y a la prostitución. ¿Los mismos argumentos?</p><p>Como ciudadana de un mundo que cada vez me gusta menos y como española nacida en Venezuela me ha supuesto una gran indignación ver cómo han presentado esposado y maniatado al presidente de un país soberano, por mucho que no me guste. Tampoco me gusta Macron, ni Meloni, ni Putin ni Netanyahu y no creo que secuestrar a un presidente sea la mejor forma de resolver los conflictos ni de explotar recursos ajenos. Me ha parecido <strong>humillante cómo Estados Unidos, su gobierno, se ha saltado una vez más el derecho </strong>y los organismos internacionales, así como el propio Congreso norteamericano. Sé que no soy la única ofendida con este atentado a todo el funcionamiento legal y a la soberanía nacional de Venezuela, porque hay mucho sentimiento antiimperialista, porque hemos visto muchas tropelías y numerosas pruebas de lo que supone la “intervención” norteamericana: Corea, Vietnam, Panamá, Chile, Irak, Afganistán y un largo etcétera, sin olvidar <strong>el apoyo incondicional a Israel </strong>que ha supuesto el mayor genocidio a la vista del público cometido contra el pueblo palestino. Eduardo Galeano decía que “cada vez que Estados Unidos ‘salva’ a un pueblo, lo deja convertido en un manicomio o en un cementerio”.</p><p>Ahora ya se no se miente.<strong> No se actúa en nombre de la “democracia o la libertad”,</strong> ni de las armas de destrucción masiva. Ahora se va por la cara. Si algo podemos afirmar de Trump es que lo dice abiertamente: quiere el petróleo, quiere el control. ¡<strong>Pobre país rico! ¡Pobres todos los países que tengan riqueza!</strong> </p><p>No voy a ahondar en los argumentos que se han ido barajando estos días, ni el consabido tema de los petrodólares, de las tierras raras que el capitalismo tecnológico también necesita. Quiero poner el foco en algo que he advertido en las discusiones que he tenido y a los argumentos que he escuchado por parte de ciudadanos bien pensantes de este país, y también de gente de izquierdas: que es una aberración, claro, pero que Maduro es un dictador y que está comprobado que es el jefe del narcotráfico. ¿Comprobado? ¿Por quién? ¿Cómo es posible que se use el mismo argumento que utiliza la derecha en nuestro país contra Pedro Sánchez, pero esta vez desde la izquierda y aceptándolo? Tenemos pocos datos, yo también, y hasta ahora la oposición al chavismo la hemos oído por parte de la derecha, no he oído una crítica desde la izquierda venezolana al chavismo que nos lo explique. Yo tampoco soy quién, pero es significativo que, por mucho que han vociferado, por mucho que hayan pedido a Estados Unidos una intervención militar, cuando ésta se da, la oposición se ha quedado fuera de juego, con cara de sorpresa, bajo el argumento de que “no despiertan simpatías en su propio país ni lo controlan” </p><p>¿Los ganadores de las últimas elecciones que Maduro no quiso reconocer y que incurrió en fraude electoral, ellos, precisamente ellos, no controlan la mayoría del país? <strong>¿No es una forma implícita de avalar el régimen chavista, lo mismo que negociar con Delcy Rodríguez?</strong>  A mí, particularmente me ha hecho reflexionar. Y que conste que, al no querer presentar las actas electorales en el 2024, pensé que había habido pucherazo. Ahora me lo cuestiono. </p><p>Todo esto no significa que apoye a Maduro. No me cae bien. Me parece que cayó en un autoritarismo de izquierdas, por llamarlo de alguna manera, para defenderse en el poder, pero también he intentado muchas veces, a lo largo de estos años, desde que se instauró el chavismo, ponerme en el lugar de la mayoría real del pueblo venezolano, al que se le quiso devolver una dignidad negada por sus propios dirigentes; he intentado ver la situación bajo otro prisma y no bajo la mentalidad, todavía colonial, de occidente, mucho menos desde el mismo punto de vista de la ultraderecha venezolana, y no entiendo que tras esa agresión imperialista haya salido a celebrarlo en las calles. ¿Están tontos o qué? Corre por las redes un vídeo de venezolanos que salieron en Estados Unidos a celebrar el secuestro de Maduro y han sido detenidos por inmigrantes para ser deportados a Venezuela o a un lugar peor. Desde luego, <strong>el país no es ahora más libre con la intervención norteamericana y el secuestro de Maduro</strong>, sino todo lo contrario. También diré que Hugo Chávez intentó desarrollar un Estado del bienestar a la europea, pero con una oligarquía racista y una burguesía a la que incomodó porque, de repente, la obligaron a pagar impuestos. Lo sé por muchos venezolanos que viven ahora en España y que no estaban dispuestos a pagarlos, aunque aquí se benefician del Estado del bienestar que hemos construido con los nuestros. </p><p>Mientras, allá, en Venezuela, se construyeron viviendas sociales, hubo campañas de alfabetización incluso usando cuarteles militares donde no había escuelas. ¡Qué derroche!, pensaron algunos. Y que conste, la nacionalización del petróleo vino de la mano de Carlos Andrés Pérez, no del chavismo. La oligarquía y la burguesía criolla, racista y clasista a unos niveles muy superiores a lo que vemos en España, no perdonó que Chávez fuera “indito”, para ser sustituido por un “mono” (de chimpancé). ¿Cómo podían ser ellos, precisamente ellos, quienes gobernaran el país? Ya pudo Carlos Andrés Pérez saquear las arcas del Estado, que no despertó nunca tanta inquina, aunque le tocara los cojones al imperio al nacionalizar el petróleo, pero era aliado de occidente y, además, blanco. Para más inri, cuando Chávez muere le sustituye Maduro, ¡un mulato!, sin su carisma, mucho más acorralado y más autoritario. No me gustan los autoritarismos, y me gustaría que a todos se les juzgara por el mismo rasero. <strong>Trump es mucho más autoritario y mucho más dictador de lo que es o ha sido Maduro, </strong>aunque sea un presidente elegido democráticamente. Netanyahu es directamente un genocida. Y no hablo de otros de América latina o de Europa, a las puertas de caer en totalitarismos de ultraderecha, nuestro auténtico enemigo en la actualidad, por mucho que nos llenen la boca con el comunismo, el chavismo y otros ismos. </p><p>La izquierda a nivel mundial anda desorientada, desarbolada, sin saber dar respuesta a lo que se nos viene y ha participado, a lo largo del siglo pasado, del totalitarismo y autoritarismo allí donde ha gobernado, ha estado inmersa en esa forma de ejercer el poder. Somos<strong> supervivientes de un mundo dividido en bloques que ya no existe </strong>y nos van ganando por goleada. Por eso hay que tener muchísimo cuidado con no comprar bulos o informaciones tendenciosas. Si no compramos bulos del presidente español sobre corrupción o prostitución y drogas, si no compramos bulos que han corrido sobre Podemos, sobre Compromís, no compremos bulos tampoco para países de los que tenemos poca información, o al menos, que los cuestionemos. Insisto: <strong> a mí no me llegan las críticas de izquierdas al gobierno chavista</strong>, y las habrá. Las que llegan se parecen tanto a las del PP y VOX que es mejor recelar de ellas. </p><p>He condenado crímenes cometidos en nombre de la democracia y la libertad, y no por ello me defino como antidemocrática o autoritaria. Y aunque el llamado “comunismo” o gobiernos de izquierdas hayan cometido muchos crímenes, no me considero ni anticomunista ni de derechas. Sé desde qué perspectiva critico y no quiero que me alineen con posiciones de la ultraderecha ni con las imperialistas. <strong>Quiero que alguien me explique qué hace Europa,</strong> que no solo no condena lo que ha hecho Trump en Venezuela, salvo alguna honrosa excepción, sino que además exige que para la reconstrucción venezolana se cuente con la oposición. ¿Qué oposición? ¿La de Corina, Edmundo González o Guaidó? ¿La que ni siquiera Trump quiere pese a que la susodicha esté dispuesta a compartir el premio Nobel con él? Vaya vergüenza. </p><p>En unos cursos de verano de la Universidad Complutense en El Escorial sobre África y literaturas africanas, salieron a relucir las ayudas al desarrollo que occidente viene aplicando sobre el continente, así como el papel de las oenegés que operan sobre el territorio. Había allí algunas de esas personas, con muy buena intención, que se vieron criticadas por los africanos que asistían al curso. En un momento dado, una de ellas, cuando vio tanto cuestionamiento, se le ocurrió preguntar: si todo eso no vale ¿qué podemos hacer por vosotros? Y uno de ellos le contestó: <strong>dejadnos en paz. </strong>Allí se reflejó claramente esa mentalidad colonial de la que participamos, incluso los que trabajan en oenegés con su, a menudo, espíritu redentor, que es diferente al espíritu de ayuda. Desde luego que es difícil cuando vemos lo que está ocurriendo en el mundo y la cantidad de pueblos, me acuerdo sobre todo del palestino, que <strong>necesita que le ayuden, pero sobre todo, que le dejen vivir en paz.</strong> Sé que es una raya fina, difícil de separar en momentos como estos, lo mismo que es difícil la raya que separa la solidaridad de la caridad. </p><p>Me apena pensar que el pueblo venezolano, que nunca ha caído en una guerra civil, <strong>le inciten con esta agresión imperialista </strong>para que la tenga. Ha habido guerra civil en Colombia, en Honduras, en Guatemala… pero no en Venezuela. Y me ha sorprendido el nivel de civismo del pueblo venezolano, que los medios de comunicación han calificado de “desorientación” ¿Por qué? ¿Porque pese a su pobreza y lo mal que lo están pasando han mantenido la calma y no se han dedicado a saquear tiendas ni asaltar bancos? Eso no es desorientación, es civismo, es saber aguantarse y salir pacíficamente a la calle. (Me imagino que la oposición derechista dirá que es por represión). Ojalá puedan superar este envite sin ceder ante lo que Trump quiere. ¿Cómo se van a retratar los Guaidós, Corinas, Edmundos y demás raleas? ¿Seguirán apoyando al imperialismo o serán capaces de defender la soberanía nacional? Vaya por adelantado toda mi admiración y apoyo al pueblo venezolano, a su independencia y a que sean ellos quienes gestionen sus recursos naturales como les dé la gana, aunque sea de manera obsoleta. </p><p>Las caídas de los imperios a lo largo de la Historia conllevan tiempos difíciles, oscuros y convulsos, con un gran sufrimiento humano. Y en mi opinión, <strong>asistimos a la caída de un imperio, el americano,</strong> que tardará más o menos, no se sabe, pero es su derrumbe mientras que el tablero se reajusta y los nuevos imperios piden su lugar en el reparto de la tarta. Entre ellos, China, que ha ido ganando por la mano a Estados Unidos en muchos lugares de América Latina y a Europa en muchos países africanos. Lo van haciendo de otra manera, no digo que mejor ni peor, sino diferente, aunque tanto Rusia como China son dos imperios en competencia que ninguno de ellos se caracteriza por la defensa de los Derechos Humanos ni por consolidar las democracias en sus países. No es muy alentador, pero es la realidad, con lo cual la opción que nos queda a los ciudadanos parece que es la de hacer de muro de contención, hacer lo que decía un líder de la derecha pero al revés: que cada uno haga lo que esté en su mano para frenar la barbarie, las guerras y genocidios, los intereses espurios y vergonzantes, la falta de respeto a los pueblos, que no cejemos en el empeño, que pensemos y combatamos los bulos y las mentiras de alrededor. Según estoy escribiendo estas líneas me encuentro con una noticia del <em>New York Times</em> en la que se afirma que<strong> EEUU suaviza su acusación contra Maduro y cuestiona la existencia del </strong><em><strong>Cártel de los Soles</strong></em>; o sea, el gobierno Trump está reformulando la acusación como un caso de corrupción estatal (sic), y no como un cártel de la droga, algo que parecía eje central para su secuestro y detención. (Ver el New York Times del 6 de enero, el artículo de Charlie Savage)</p><p><strong>Trump está haciendo bueno a Maduro. </strong>Va sin engaños. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Ahí está Groenlandia. No creo que vaya a por Cuba, por mucho que diga, porque es pobre y continuando con el bloqueo la mantienen a raya. También ha dicho que la Unión Europea no debería existir.  En momentos de claroscuros, surgen los monstruos. Gramsci dixit. </p><p>Sólo me queda solidarizarme con mis compatriotas y <strong>pedir que no juzguemos con ligereza,</strong> superioridad o frivolidad a un gobierno y a un país que fue capaz de acoger a los españoles cuando lo necesitamos. Se lo debemos. </p><p>_______________</p><p><em><strong>Carmen Peire</strong></em><em> es escritora. Su último libro es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/duro-vivir-calle-hay-cosas-mapas-asfalto-periferia-madrilena-70_1_1885782.html" target="_blank"><em>Mapas de asfalto</em></a>' <em>(Menoscuarto).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jan 2026 18:48:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmen Peire]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Venezuela, pobre país rico]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA['El oro negro de Franco: petróleo y espionaje en la Guerra Civil']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/oro-negro-franco-trafico-petroleo-determinante-victoria-franquista_1_2099344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8fc14d63-ad10-49c1-99e0-41ba20bd50d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'El oro negro de Franco': cómo el tráfico de petróleo fue determinante para la victoria franquista"></p><p>El petróleo y sus derivados fueron un elemento crucial en la guerra civil para movilizar las tropas. <em><strong>El oro negro de Franco</strong></em> narra las estrategias del bando sublevado para hacerse con carburantes, que al principio tuvieron lugar gracias a redes conspirativas monárquicas. Este libro, escrito por <strong>Ángel Viñas y Guillem Martínez Molinos</strong>, aborda el papel que tuvo la ayuda internacional de Estados Unidos y los regímenes fascistas en el acceso a este combustible y cómo esto fue clave para la victoria del general Francisco Franco.</p><p><strong>Ángel Viñas</strong> es catedrático emérito de la Universidad Complutense, doctor honoris causa por la Universidad de Alicante; hijo adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria; premios Gernika, “Bernardo Vidal” y “Lola González Compromiso y Memoria”. Ha ejercido como asesor ejecutivo de los ministros de Asuntos Exteriores Fernando Morán y Francisco Fernández Ordóñez y como director de relaciones con América Latina y Asia, entre otros cargos. Además, es <a href="https://www.infolibre.es/autores/angel-vinas/"  >colaborador de infoLibre</a>, donde suele escribir sobre la guerra civil y el franquismo.</p><p><strong>Guillem Martínez Molinos</strong> es titulado en Ingeniería industrial y en Ciencias económicas, por la Universidad de Barcelona. Gran parte de su carrera profesional se ha fundamentado en la industria petroquímica española. Gracias a dos becas del Banco de España, ha sido el primer investigador en acceder al archivo del monopolio de petróleos, lo que le ha permitido desvelar con varias publicaciones la importancia del petróleo en la guerra civil.</p><p><strong>infoLibre</strong> adelanta un fragmento de esta obra que publica Editorial Crítica y que sale a la venta este miércoles 19 de noviembre: </p><p>_____________________________________________________</p><p>Estamos en condiciones de aportar algunos datos del espionaje realizado por la Texas Oil Company a través de su amplia red de agentes. Los comunicaba William M. Brewster [empleado de la Standard Oil en España y luego delegado de la Texas en Francia] a los sublevados, en general, por mediación de José Arvilla [ingeniero industrial, exempleado de la Royal Dutch Shell y a la sazón director del departamento de Industria de CAMPSA]. Sus informaciones contribuyeron a incrementar la inseguridad de los transportes por el Mediterráneo y el brutal encarecimiento de los fletes y seguros que debía pagar el gobierno republicano.</p><p>Por el contrario, para los franquistas, los suministros de petróleo y muchos otros materiales no encontraron demasiados problemas. Los barcos de la Texas enarbolaban pabellones extranjeros, como veremos posteriormente. Los de CAMPSA con bandera rojigualda se concentraron, a su vez, en los trayectos protegidos por la Marina de guerra propia en el Atlántico. Lo mejor de ambos mundos. Uno de nosotros lo explicó hace tiempo de esta manera:</p><p>El temprano volte face de The Texas Co. fue de efectos devastadores: no solo Madrid había perdido un tradicional suministrador de primera clase, sino que se había pasado al enemigo [...] La flota propia había perdido unidades importantes. Sus supervivientes no volvieron a aventurarse demasiado lejos de las costas propias, sea por decisión de los responsables, que no querían exponerlas a un viaje sin retorno, o de las propias tripulaciones, refractarias a enfrentarse a los peligros de la guerra o la captura [...] Y lo que es peor, la evolución de la contienda arrinconó a CAMPSA [republicana] en el Mediterráneo [...] un mar inhóspito, con los accesos sometidos a una doble pinza...</p><p>El primer ejemplo de espionaje antirrepublicano que hemos localizado data del 20 de enero de 1937. Recuerde el lector que esto ocurrió mes y medio después de los arreglos de San Sebastián. Se revela en la respuesta a una pregunta que [José Antonio Álvarez Alonso, empleado de CAMPSA, aquí mencionado como JAAA] hizo a Brewster. Los españoles estaban interesados en saber si el ejecutivo estadounidense podría dar alguna información sobre un suministro de gasolina con destino a los "rojos" desde Port-Saint-Louis-du-Rhône, en Francia, efectuado el 4 de ese mismo mes. Brewster acababa de recibir la noticia de que se trataba del buque tanque noruego Storsten. Había descargado a finales de diciembre y vuelto a cargar en el Campuzano, del que ya hemos hablado en relación con su última carga en Port Arthur.</p><p>Rápidamente, Brewster se enteró de que el Campuzano navegaría bajo pabellón griego. Señaló que trataría de conseguir más detalles, por ejemplo, cuál había sido el origen de la carga del Storsten. Dos días después, avisó de que la CAMPSA republicana había contratado en régimen de chárter al Beme, un buque tanque de 4.000 toneladas que partiría de Constanza en algún momento en el mes de marzo —más tarde informó de que sería en abril, a no ser que se tratara de otra expedición— con un cargamento mitad de fueloil y mitad de gasolina. Algo que nos parece imposible porque era un petrolero limpio, de bandera panameña. Este aviso es interesante porque muestra el carácter prospectivo de las noticias que obtenía la compañía estadounidense. Ello permitiría que los franquistas pusieran a punto el mecanismo de seguimiento y vigilancia.</p><p>En el ínterin, Brewster había montado un sistema para mejorar sobre la marcha la información que le llegaba. Así, por ejemplo, el 22 de enero rectificó los datos sobre el Campuzano. Suponemos que lo tenía en su visor desde hacía tiempo. El buque republicano de CAMPSA había llegado a Port-Saint-Louis-du-Rhône en realidad el 5 de enero y atracado junto al Storsten, que procedía de Constanza, con 8.000 toneladas a bordo. Las operaciones por las cuales la carga líquida se transfirió se hicieron como era costumbre entonces entre buques amarrados uno al otro, "abaorlados" en la jerga naval, por los medios de que disponía uno de ellos tras instalar mangueras de bombeo. Terminada la operación, el barco noruego salió con destino a Filadelfia y el español puso rumbo a Bilbao, donde al parecer se carecía de gasolina. Hemos de suponer que los barcos italianos o alemanes también fueron advertidos de la larga travesía alrededor de la Península que los aguardaba. No llegaron a intervenir. El Campuzano lo capturaron el Canarias y el Almirante Cervera el 8 de enero de 1937.</p><p>Para mayor dicha, el 25 de este último mes Brewster informó de la partida del Campoamor desde Filadelfia. Además de su carga de gasolina, llevaba 200 toneladas de aceites lubricantes. Se le había disfrazado y repintado con el color verdoso de las olas del mar. Poco después, envió algunas fotografías para facilitar su identificación a las autoridades navales franquistas. Desgraciadamente para los sublevados, el barco consiguió evadir la captura.</p><p>A los franquistas les habría sido difícil llegar a conocer los pedidos de la CAMPSA republicana. No era el caso para la Texas. El 3 de febrero, Brewster anunció que se había fletado el barco griego Ionia con el fin de transportar 9.000 toneladas de fueloil y gasoil desde Constanza a un puerto de la costa mediterránea. Fue interceptado y apresado.</p><p>No solo se informaba de los suministros, sino también de ciertas incidencias. Por ejemplo, el 11 de enero de 1937, se comunicó a Burgos que las tripulaciones de los barcos Campeador y Zorroza, anclados en el puerto de Barcelona, se habían negado a salir a la mar. Igualmente se rectificaron datos enviados por error o, advertido de que sus noticias no habían llegado a destino, Brewster las repitió con los últimos acontecimientos. Evidentemente, el petrolero estadounidense no hacia ascos a prestar un servicio completo.</p><p>En algún momento en febrero, la CAMPSA republicana anunció a la Texas Oil Co. los suministros que necesitaba para el segundo cuatrimestre de 1937: 25.000 toneladas de gasolina, 5.000 de gasoil y 25.000 de fueloil. Estaba amparada en el contrato de 1935, que suponía, contra toda esperanza, que aún siguiera siendo válido. Las razones de esta petición no las conocemos, ya que en Valencia se estaba desde hacía tiempo al corriente del cambio experimentado en la compañía estadounidense. Quizá fue un intento de ver si era posible jugar a dos barajas. Si tal fue el caso, no les extrañaría la negativa, aunque sí tal vez la contundencia de la respuesta. La Texas en Nueva York y el propio Brewster comunicaron su rechazo a aceptar el pedido. Se informó a Burgos, como parte del servicio completo, de que los republicanos se habían dirigido también a la Atlantic Refining Co. para ver si estaba dispuesta a suministrarlos —adelantamos que sobre ella se ejercieron tales presiones que terminó abandonando a su suerte a la CAMPSA "roja".</p><p>El 19 de febrero, Brewster señaló a Arvilla que podían tener la seguridad de que la empresa iba a seguir el tema con suma atención y que si se enteraba de que desde Filadelfia se preparaban suministros para los republicanos, se lo notificaría inmediatamente con el fin de que se interceptaran antes de llegar a las costas españolas. Este tipo de informaciones valía, naturalmente, su peso en oro. Sobre todo cuando el 1º de marzo se precisó que un agente republicano había logrado el compromiso de la refinería para suministrar 35.000 toneladas de gasolina durante los tres meses siguientes.</p><p>Igualmente, la Texas advirtió de posibles manipulaciones republicanas. El servicio completo incluyó el no dejar de pasar avisos con el fin de que desde Burgos pudieran prepararse los necesarios contragolpes. El 10 de marzo, Brewster informó de una operación que le parecía sospechosa. El cártel del fueloil le había comunicado que a través de la refinería de la Gironda se habían vendido 5.000 toneladas a la British Mexican Petroleum Co., en Londres. El buque tanque noruego Thoroy se desplazaría a Burdeos para proceder a la carga. Su sorpresa fue mayúscula cuando se enteró de que el barco tenía papeles para dirigirse a Ceuta. Inmediatamente lo comunicó. Nada se perdía si el buque atracaba en Ceuta, pero ¿y si era una añagaza? Mejor prevenir que curar. Arvilla respondió poco después informando a su vez de la captura del Marqués de Comillas con 123 piezas de artillería, 38 blindados y otros materiales procedentes de la URSS.</p><p>El abanico de amistades de Brewster —o, quizá, más bien de Rieber— que surge de la correspondencia, especialmente cuando utilizó a la Arrendataria como agencia de viajes, ofrece también un panorama de personajes altamente sospechosos. En él figuraba en lugar prominente el corresponsal de The New York Times, William F. Carney. Antes de la guerra, se había distinguido por su enemistad hacia el Frente Popular. En la zona franquista mantenía una dirección que dio a Brewster. Este solicitó a Arvilla el 22 de marzo que Álvarez Alonso ofreciera sus buenos oficios a Carney para facilitarle en todo lo posible "información" de cara a utilizar en sus reportajes. Hay que recordar que estos tenían gran predicamento en un sector de la prensa estadounidense proclive a los sublevados. Superficialmente, no parece una gestión de mucha importancia, ya que Carney habría hecho sus propios contactos, pero lo cierto es que la dirección que de él tenía Brewster era la del consejero político de la embajada nazi en Salamanca, Karl Schwendemann. Hay amistades peligrosas y este dato nimio permite precisar sin grandes alharacas el tipo de amistades a que Carney acudía en la zona franquista. ¡Un periodista muy "objetivo"!</p><p>Fue precisamente por aquellos días cuando publicó en <em>The New York Times</em> (23 de marzo de 1937) uno de sus más infumables artículos. Esta vez sobre la felicidad que reinaba en el feudo por excelencia de Queipo de Llano: Sevilla. Carney dibujó una atmósfera rosada y de fiesta. Reprodujo las mentiras del psicópata general que rechazaba los "embustes" de los marxistas sobre asesinatos, crueldades, etc. Nada de eso. La gente siempre había saludado a los sublevados como libertadores, tanto al principio del "Alzamiento" como en Málaga. Los nacionales habían hecho justicia y ejecutado a muy pocos y siempre por hechos comprobados por los tribunales militares. Se trataba de un ridículo 10 % de todos los procesados. En comparación, había que pensar en las innumerables víctimas del terror rojo que había precedido la liberación de la ciudad. No hace falta detenerse en las consecuencias que Carney pretendía lograr con informaciones de tal tenor.</p><p>Al enviar una copia de la página a Arvilla, Brewster no dejó de subrayar que era una pena que en Estados Unidos no hubiera muchos más periodistas como Carney. Servirían de contrapeso a "la propaganda roja que se esparce en gran parte de la prensa americana, tan controlada por los judíos". Con esto el lector ya se dará cuenta, por si tenía alguna duda, de qué lado latía el corazoncito del representante en Europa de la Texas Oil Co.: antisemita, pronazi, profranquista. ¡Una perla!</p><p>La petrolera tampoco dudó en hacer pesquisas por cuenta de los sublevados. En una ocasión, <em>The Morning Post</em>, periódico inglés, dio la noticia de que la tripulación del buque tanque británico Esturia, que iba de Filadelfia a Barcelona y se encontraba en Gibraltar el 24 de mayo, se negó a continuar el viaje. Brewster acudió al <em>Lloyd’s Register</em> y a otras publicaciones y no encontró el menor rastro de un navío con tal nombre. Preguntó si en Burgos querían que la Texas hiciera más investigaciones y planteó si no se trataría del <em>Campoamor</em> bajo un alias.</p><p>La lluvia de informaciones sobre importaciones efectuadas por la República llevó, en manos de sus adversarios, a acciones concretas. Que el control naval en el Mediterráneo siguiera efectuándose por medio de los nazis y los fascistas indudablemente simplificó las cosas. Además, la Marina franquista también compartía sus informaciones con Roma y Berlín. Al fin y al cabo, de lo que se trataba era de estrangular los aprovisionamientos bélicos y no bélicos del enemigo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 05:01:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Guillem Martínez, Ángel Viñas]]></author>
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      <media:title><![CDATA['El oro negro de Franco: petróleo y espionaje en la Guerra Civil']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Petróleo,Guerra civil,Francisco Franco,Estados Unidos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[¿Dónde está el guerracivilismo? ¡Que yo lo vea!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/aspavientos/guerracivilsmo-vea_129_2097847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/59dbe4df-797f-4daa-8f3e-08e80a8e68c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde está el guerracivilsmo? ¡Que yo lo vea!"></p><p>La matraca resucita de tanto en tanto. Algún derechista moderado o centrista centrípeto acusa a un gobierno (dizque de izquierdas) de alentar el <strong>guerracivilismo</strong>. Que si la reapertura de las heridas, que si echarle gasolina a la candela de la crispación. De tanto en tanto —digo— en alguna parte entrevistan a algún prócer con cataratas que dice que nunca había visto tanta polarización y que, en menos de lo que canta un gallo, el Estado de derecho <strong>saltará por los aires a cuento de una minucia</strong>. Asintiendo, los comentaristas más corajudos afilan sus plumines: <strong>oh España, nación cainita, duelo a garrotazos, eterna rivalidad de rojos contra azules.</strong></p><p>Por más que la deflagración parezca inminente, <strong>la caldera nunca termina de reventar.</strong> Sospecho que el manómetro andará averiado. Eso, o que nos den el premio al pueblo más pastueño de la tierra. Lo pensaba el otro día a propósito de los cribados: me extraña que nadie se haya tomado la justicia por su mano. <strong>¿Violencia? ¡Caca!</strong> No quiero dar ideas, lo juro: pero uno se imagina enterándose de que un familiar o uno mismo no llega a las uvas a cuenta de las triquiñuelas sanitarias de un consejero partidario de la <strong>colaboración público-privada…</strong> y lo de las Torres Gemelas puede parecerle una chiquillería.</p><p>Fíjense: con la de deudos que hay en Valencia, <strong>Mazón </strong>ha conseguido hacer mutis sin más daños que un par de gritos bien entonados. Hasta Trillo, el del Yak 42, anda <strong>presentando sus memorias sin que nadie le haya tocado un pelo</strong>, y eso que sus víctimas llevan pistolón. Por supuesto, me alegra vivir en un país donde mis conciudadanos no resuelven sus diferencias a navajazos y en el que, hasta los que saben que tienen todo el aparato del Estado en su contra, <strong>esperan pacientemente a que la justicia no les haga lo propio.</strong></p><p>A la luz de la realidad, convendría (¡quizás!) rebuscar un poco de vergüenza entre los cojines del sofá y hallar una mejor cantinela con la que ganarse el jornal en las tertulias y los parlamentos. Imagino que mis anhelos están infundados: <strong>acaba de presentarse el plan de remodelación con el que adecentar Cuelgamuros y los agoreros de siempre ensayan su canción</strong>. Que si qué manera de malgastar los dineros y que deje usted a los muertos en paz. Como nunca me he muerto, no sé si en la otra vida te importa mucho o poco compartir osario con esos amigables falangistas que te hubiesen fusilado; <strong>todos juntitos y revueltos en un mausoleo a mayor gloria del enemigo</strong>. Lo mismo es cierto que, en aquella <strong>orilla de la Estigia</strong>, te da igual uno que ochenta, pero entiendo que a los deudos, que aún no gozan del diazepam de la eternidad, el asunto les irrite una mijita. </p><p>Puede que, a estas alturas del siglo, una mayoría social de este país considere oportuno resignificar (ya me disculparán el palabro ortopédico) <strong>semejante falla de granito</strong> y que un soportal y dos sombras no sean la gota que falta para agarrar un fusil. Puede, incluso, que dejarlo tal como está (cincuenta años lleva así) tampoco nos obligue a matarnos.<strong> Si me preguntan, prefiero vivir en un país donde los dictadores no conservan intactos los monumentos que erigieron a su propia gloria.</strong> Habrá a quien le dé igual: pues que lo argumente, pero que no me vengan con la milonga de la crispación, no sea que sea esa la cantinela que nos ponga cardíacos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 19:47:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joaquín Jesús Sánchez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde está el guerracivilismo? ¡Que yo lo vea!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra civil,España,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Habéis ‘matao’ a la democracia, pero lo que me he reído!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/habeis-matao-democracia-he-reido_129_2090045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2de0e637-28c4-4124-bb30-9f59696ce40f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Habéis ‘matao’ a la democracia, pero lo que me he reído!"></p><p>Hubo un tiempo en que Miguel Gila visitaba casi a diario mi ciudad, Sagunto. No lo hacía para contar chistes, ni para subirse a un escenario. Venía, como recordaba en sus memorias, <strong>para traer munición a los brigadistas</strong> checoslovacos encargados de las baterías antiaéreas que protegían su cielo de los ataques de los aviones italianos y alemanes al servicio de Franco. Y es que Sagunto, que albergaba la única siderurgia en suelo republicano y era nudo en las comunicaciones entre Valencia y el frente de Aragón, fue uno de los lugares <strong>más bombardeados durante la guerra</strong>. Tanto fue así que Juan Negrín la convirtió en ejemplo para su consigna de resistencia en el frente y en la retaguardia: el 5 de junio de 1938, tras más de 130 bombardeos fascistas, el gobierno de la República otorgaba a la ciudad el distintivo al valor y la medalla al deber a los trabajadores siderúrgicos.</p><p>Esta anécdota hizo que me resultara especialmente entrañable<strong> la mítica imagen</strong> de ese Gila con casco y armado con su eterno teléfono, que insistía en comunicar con el enemigo. Aquellas disparatadas antihazañas bélicas suelen presentarse como un alegato contra la irracionalidad de la guerra. El propio cómico, para protegerse del franquismo, favoreció esta lectura al dotar a su personaje con un halo de ingenuidad. Sin embargo, Gila no presentó a su antihéroe con las ropas del paisano, del desertor o del cobarde, sino que lo vistió con el uniforme anónimo del soldado, advirtiendo así al espectador de que, en la absurda guerra que le iba a presentar, <strong>el cómico tomaba partido</strong>, elegía bando y asumía la trinchera desde la que les hablaba.</p><p>Y esa trinchera dejaba poco margen para las dudas en aquella España marcada por la<em> Victoria</em>. Cuando el humorista hablaba de ese <em>enemigo</em> que no dudaba en agredir “a una mujer que no era de la guerra”, los espectadores tenían fresco el recuerdo de los civiles asesinados en Gernika, en Madrid, en Almería, las decenas de muertos que el 22 de diciembre de 1937 provocó el bombardeo de un mercado en Sagunto. Cuando ironizaba sobre las carencias de armamento que sufría su personaje, eran muchos los que evocaban las dificultades de un ejército republicano asfixiado por <strong>las políticas de no intervención</strong> de las potencias supuestamente democráticas. Por eso, a menudo me he preguntado si aquellas historias que Gila nos contaba sobre ese cañón que le llegó sin agujero o aquel proyectil que debían reutilizar porque no tenían otro, no las habría vivido en persona durante sus viajes a mi pueblo. En suma, toda aquella colección de disparatados chistes bélicos era, sobre todo, un acto de <strong>memoria de los perdedores</strong> que, con el subversivo recurso de la risa, reivindicaban su dignidad.</p><p>La ternura que Gila proyectaba sobre aquel soldado que se sabía derrotado, pero que aun así permanecía en su trinchera, contrasta con la despiadada mirada que el cómico lanzaba contra otro de sus grandes personajes: <em>el</em> <em>paleto</em>. Con él, el humorista no busca tanto ridiculizar el mundo rural como <strong>las tradiciones carpetovetónicas</strong> de una España profundamente franquista que se autoproclamaba tradicionalista. Supuestas costumbres que el cómico presenta en su absurda brutalidad y que hoy vuelven a ser reivindicadas con orgullo por quienes, frente a los valores ilustrados, se presentan como los defensores de un rancio esencialismo patrio en el que se combina el <strong>neoliberalismo trumpista</strong> con el regusto a cuartel y sacristía, con el olor a mierda y sangre de los toros y con la religiosidad casposa de los antiguos lanzadores de cabras desde el campanario de Manganeses de la Polvorosa. Eso sí, para actualizar sus espectáculos, Gila debería hoy sustituir la boina calada de su caricaturesco personaje por los <strong>pantalones beiges y el chaleco cayetano</strong>. O, lo que es peor, por la camiseta negra ceñida de los <em>gimnastas</em> del Núcleo Nacional.</p><p>Frente a este avance del atavismo irracional, abanderado por los cachorros de la derecha extrema y la extrema derecha, no caben las medias tintas. <strong>Toca cerrar filas </strong>y, como Gila, elegir trinchera democrática. Y hacerlo no con la desesperación de la resistencia, sino con la determinación de aspirar a la ofensiva para conquistar derechos y <strong>nuevos territorios de justicia social</strong>. Para ello, eso sí, habrá que tener cuidado para no caer en la tentación de disfrazar de purismo ideológico o de estrategia de comunicación lo que, en el fondo, no es más que una broma pesada de muy mal gusto político. De lo contrario podríamos acabar parafraseando al cómico eterno: “¡Habéis ‘matao’ a la democracia, pero lo que me he reído!”</p><p>_____________________</p><p><em> </em><em><strong>José Manuel Rambla</strong></em><em> es periodista.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Nov 2025 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Manuel Rambla]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Habéis ‘matao’ a la democracia, pero lo que me he reído!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Derecha,España,Franquismo,Guerra civil,Guerra Civil española,Humor,Humoristas]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Excavaciones para no romantizar el franquismo:  “En cualquier otro lugar sería un monumento”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/romantizar-excavaciones-no-dictadura-franquista_1_2081761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7fc8e588-25f2-44de-b7b5-59ab8522b3a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Excavaciones para no romantizar el franquismo:  “En cualquier otro lugar sería un monumento”"></p><p>En el número 10 de la calle Peironcely del madrileño barrio de Puente de Vallecas se tomó una fotografía que ha perdurado en el tiempo como<strong> imagen de España</strong> durante la <a href="https://www.infolibre.es/temas/guerra-civil-espanola/" target="_blank" >Guerra Civil</a>. Se trata de la fachada de una casa llena de marcas de metralla, en cuya acera están sentados unos niños, jugando y riendo. La tomó uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX, <strong>Robert Capa</strong>, que inició su carrera en nuestro país<strong> tras el golpe de Estado de 1936</strong>.</p><p>La casa protagonista ha seguido <strong>milagrosamente en pie</strong>, y junto a ella unas excavaciones arqueológicas intentan hacerse eco de la importancia de lo que ocurrió aquí y en sus alrededores. Se trata de la cuarta y última campaña <strong>“Tras la pista de Robert Capa”</strong>, comandada por Alfredo González-Ruibal, arqueólogo e investigador en el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC, junto a la <a href="https://fundacionlito.es/" target="_blank" >Fundación Manuel Fernández “Lito”</a>, que se ha desarrollado hasta este 20 de octubre.</p><p>José María Uría, coordinador de la Plataforma “Salva Peironcely 10” y director del Área de Cultura y Centro Documental de la fundación, cuenta que gracias a esa fotografía el lugar se ha convertido en un<strong> referente de la vulnerabilidad de la infancia</strong>: “Creemos que puede ser importante a nivel internacional”. El proyecto de conservación incluye unos solares cercanos –los únicos <strong>no reconstruidos tras la guerra</strong> de toda la ciudad–, donde los investigadores encontraron restos de edificios y objetos de antes y después del conflicto, pudiendo hacer un análisis de la vida cotidiana y sus cambios a raíz del franquismo. </p><p>Durante la época de Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid, esta institución se sumó a la causa con <a href="https://www.infolibre.es/politica/ayuntamiento-madrid-expropiara-casa-vallecas-fotografiada-robert-capa_1_1146782.html" target="_blank" >la expropiación del edificio</a>, que pasó a ser de propiedad municipal junto a los solares. Sin embargo, en la actualidad ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid han respondido a las peticiones de convertir estos hallazgos en algo público y musealizado, como solicitan <strong>los encargados de las excavaciones</strong>. Sí que existe un proyecto de rehabilitación sobre la antigua casa que comenzará en 2027, pero la plataforma no sabe cuál será su finalidad porque <strong>no se les ha consultado</strong>. Eso sí, saben que no será su propuesta de crear el <strong>Centro Robert Capa</strong>.</p><p>A Uría le parece paradójico que se exponga con mimo <a href="https://www.museoreinasofia.es/colecciones/obra/madrid-barrio-de-vallecas-noviembre-diciembre-1936" target="_blank">la famosa foto en el Museo Reina Sofía</a> mientras<strong> observan el desprecio </strong>hacia el lugar en el que se tomó. “En cualquier otro lugar sería un monumento”. De hecho, en otras ciudades de Europa han surgido <strong>proyectos similares</strong> a los que se han hermanado. En Leipzig (Alemania), protegieron el edificio donde Capa tomó la última foto de la Segunda Guerra Mundial: “El último hombre en morir”. En Sicilia (Italia), se ha creado el Museo Robert Capa, y en París (Francia), el estudio fotográfico del mismo está también protegido. </p><p>Por el momento, con su trabajo han conseguido que se reconozca como <strong>Lugar de Memoria Democrática</strong>, adelantan a infoLibre, lo que les concede algo de reconocimiento. Para celebrar esto, <strong>el 8 de noviembre, </strong>la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y la Comisionada España en Libertad, quienes financiaron el proyecto, han organizado un acto público junto al edificio de Peironcely, 10. Desde la iniciativa aseguran que quieren “poner en valor los logros y los avances sociales que han ocurrido <strong>gracias a los movimientos de base</strong>”, y no solo desde las cúpulas de poder.</p><p>González-Ruibal, que también fue <a href="https://elpais.com/cultura/2024-10-15/alfredo-gonzalez-ruibal-gana-el-nacional-de-ensayo-de-2024-con-un-repaso-a-la-historia-de-la-violencia.html" target="_blank" >Premio Nacional de Ensayo de 2024</a>, nos recibe en la excavación. El arqueólogo asegura a <strong>infoLibre</strong>, pico en mano, que “todo el patrimonio de la clase obrera<strong> está desapareciendo</strong>”. Con los restos de los edificios previos a 1936 y a las posteriores chabolas podemos observar “la vida antes de la guerra, durante y tras ella”. La mayoría de personas vivieron en las infraviviendas <strong>hasta el final de la dictadura</strong>, viniendo de pueblos de Andalucía o Extremadura para buscar una vida mejor. La mayoría de estas construcciones eran de unos 12 metros cuadrados en los que había familias enteras de al menos tres hijos, y a veces, hasta 10. <strong>“No entra en los intereses del PP la cultura de la clase obrera”, </strong>declara González-Ruibal.</p><p>El antropólogo asegura que han pasado miles de estudiantes en visitas guiadas, y siente que cuando los jóvenes ven el trabajo que se está realizando, empiezan a darle importancia. “Me parece que es importante porque <strong>se está empezando a </strong><em><strong>glamourizar </strong></em><strong>la dictadura franquista</strong>”. Y así parece confirmarlo las encuestas del CIS, donde se revela que casi el 20% de las personas <a href="https://www.lasexta.com/noticias/nacional/casi-20-jovenes-espanoles-creen-que-dictadura-franquista-fue-buena-muy-buena_2025101468ee47480e3c6c509838893e.html" target="_blank" >de entre 18 y 24 años</a> en España valoran positivamente la dictadura.</p><p>Estos escombros ofrecen una imagen de la vida antes del 36. Pese a que hay una parte que no han podido excavar porque no encuentran al dueño, descubren que había mobiliario abundante, diverso. En el laboratorio donde analizan las piezas, un espacio cedido por la parroquia de San Carlos de Borromeo –bautizada como <strong>“la parroquia roja”</strong>–, la antropóloga Sofía López Velasco asegura que en los restos “se ve el retroceso en la calidad de vida”. Fue en los 40, con el franquismo,<strong> cuando se promueve la segregación</strong>. </p><p>En otros puntos de España, como <a href="https://www.infolibre.es/temas/barcelona/" target="_blank" >Barcelona</a>, ha habido excavaciones similares de chabolas. López cuenta que lo bonito de estos trabajos “es ver que mientras excavamos se acercan los vecinos. Uno nos dijo que enfrente había un castillo, <strong>creemos que era un teatro</strong>”. </p><p>Al finalizar las labores estos restos se cubrirán, a expensas de que el Ayuntamiento o la Comunidad quieran hacer algo con ellos. La responsabilidad cultural<strong> queda en sus manos</strong>. Ahora, la vida y obra del fotógrafo que ha dado pie a estas investigaciones alberga <a href="https://entradas.robertcapa.es/es/1739-entradas/11199-robert-capa-icons/info" target="_blank">una exposición hasta el 25 de enero</a> en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 04:01:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria histórica,Ley Memoria Histórica,Lugares de memoria,Madrid,Barcelona,Expropiaciones,Robert Capa,Guerra Civil española,Guerra civil,Franquismo,Víctimas del franquismo,Francisco Franco]]></media:keywords>
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