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    <title><![CDATA[infoLibre - Obituario]]></title>
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      <title><![CDATA[Edgar Morin, periodista a su manera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/edgar-morin-periodista-manera_1_2201472.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7b4cc737-bcca-45d6-ae83-086c2d7c1605_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Edgar Morin, periodista a su manera"></p><p>"El camino hacia el futuro pasa por el retorno a las fuentes", había anotado Edgar Morin en los "Mementos" que concluyen sus <em>Lecciones de un siglo de vida</em>, <a href="https://www.denoel.fr/catalogue/lecons-d-un-siecle-de-vie/9782207163078" target="_blank">aparecidas en 2021</a>, el año en que cumplió 100 años. Elogiado por el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, celebrado por Emmanuel Macron en el palacio del Elíseo, nombrado gran cruz de la Legión de Honor, Edgar Morin fue entonces erigido en estatua como sabio consensual, hasta el punto de que Mediapart, cuya aventura él había apoyado, se alarmó por un "<a href="https://www.mediapart.fr/journal/culture-idees/080721/detournement-de-centenaire-l-elysee" target="_blank">secuestro de centenario</a>".</p><p>Aunque no era ingenuo al respecto, esta recuperación no desagradaba forzosamente al interesado, cuya feroz reivindicación de libertad se acompañaba de una fuerte necesidad de reconocimiento. Pero sería lamentable que esta tardía notabilización eclipsara la originalidad de una obra proteiforme y prolífica, indisociable de la vida de su autor, fallecido el viernes 29 de mayo en París. Por eso quisiéramos rendirle homenaje mediante un retorno a las fuentes en el que el periodismo será el hilo de Ariadna.</p><p>Nacido el 8 de julio de 1921 en París, en el seno de una familia judía originaria de Salónica, en Grecia, Edgar Nahoum se convirtió en Morin al conservar como apellido uno de sus seudónimos de resistente bajo la Ocupación. Comunista por antifascismo, sin ilusiones sobre el estalinismo —fue expulsado del Partido Comunista Francés (PCF) ya en 1951 y dio cuenta de ese episodio en <a href="https://www.seuil.com/ouvrage/autocritique-edgar-morin/9782021093353" target="_blank"><em>Autocrítica</em></a> (1959)—, formó parte de la red de François Mitterrand en el seno del Movimiento Nacional de Prisioneros de Guerra y Deportados (<a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Mouvement_national_des_prisonniers_de_guerre_et_d%C3%A9port%C3%A9s" target="_blank">MNPGD</a>), al igual que <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Marguerite_Duras" target="_blank">Marguerite Duras</a>, <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Robert_Antelme" target="_blank">Robert Antelme</a> o <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Dionys_Mascolo" target="_blank">Dionys Mascolo</a>. Después, llegada la Liberación, buscó su camino a tientas, ya habitado por una inquietud primordial: apenas tenía 30 años cuando publicó <a href="https://www.editionspoints.com/ouvrage/l-homme-et-la-mort-edgar-morin/9782020044882" target="_blank"><em>El hombre y la muerte</em></a> (1951).</p><p>Es entonces, a partir de 1950, cuando comienza su carrera de investigador, con su entrada en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), junto a <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Georges_Friedmann" target="_blank">Georges Friedmann</a>. Sigue un camino de vida y de creación irreductible a las clasificaciones, que trasciende las disciplinas y entrelaza los saberes. Humanista a la antigua, queriéndose discípulo de Montaigne, pero también de Pascal y de Descartes, Edgar Morin le dio su finalidad y su culminación con <a href="https://www.seuil.com/ouvrage/la-methode-i-et-ii-edgar-morin/9782020968720" target="_blank"><em>El método</em></a> (seis volúmenes, 1977-2004), empresa enciclopédica que consideraba su obra mayor.</p><p>Pero, salvo que se quiera fijar un pensamiento que siempre se quiso en movimiento, esta suma teórica que recoge su pensamiento de la "complejidad" no basta para dar cuenta de su originalidad intelectual. Para entreverla en su riqueza y su vitalidad, mejor vale tomar el desvío de su incansable confrontación con la actualidad, de la que daba testimonio todavía, el 11 de abril, su última <a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2026/04/11/edgar-morin-je-doute-de-l-humanite-tout-en-croyant-en-elle_6679321_3232.html" target="_blank">entrevista para </a><a href="https://www.lemonde.fr/idees/article/2026/04/11/edgar-morin-je-doute-de-l-humanite-tout-en-croyant-en-elle_6679321_3232.html" target="_blank"><em>Le Monde</em></a>, donde se leen estas palabras que harían un hermoso epitafio: "Dudo de toda aserción mientras no tenga la prueba de su veracidad. Dudo de la humanidad sin dejar de creer en ella. Tengo fe en el amor y en la fraternidad."</p><p>Pues, lejos de mantener a distancia o con desprecio el periodismo, Edgar Morin no cesó de practicarlo. Fue periodista a su manera, y sin duda el único de su especie. Dicho de otro modo, periodista moriniano, tal como se inventó sociólogo, buscando su disciplina al descubrir atajos y recorrer senderos de aventura. Sociólogo periodizante, periodista sociologizante: rehusando alzar un muro entre el saber académico y la curiosidad periodística, no cesó de ocupar esa posición inclasificable, tan expuesta como incierta.</p><p>Con todo, sus detractores se verían en apuros para travestirlo en espécimen de los "intelectuales mediáticos" —obligados de los medios donde se prodigan, encadenados a esa servidumbre que los promueve—. La diversidad de los géneros (estudios, tribunas, entrevistas) como la de los soportes (<em>Le Monde</em> y <em>Le Nouvel Observateur</em> de forma privilegiada) lo atestigua: siempre conservó su libertad, asiendo los medios según su propio momento, antes que dejarse asir por el momento mediático.</p><p>Lejos de la habitual expresión de opiniones, donde el intelectual se extravía al pretenderse juez de todo, el Morin periodista da testimonio de una obstinación, doblada de un riesgo: confrontar sin cesar el recorrido de su pensamiento con las sorpresas de la actualidad. Más que una facilidad, fue una restricción, libremente elegida: entre ejercicio y entrenamiento, una suerte de prueba y contraprueba donde la obra en curso, en lugar de refugiarse en su torre de marfil, afronta la vida misma que se supone que ha de esclarecer, poniendo a prueba su ideal de comprensión sobre la realidad del acontecimiento.</p><p>Esta elección fue teorizada por Edgar Morin en 1972, en el número 18 de <a href="https://www.revue-communications.fr/" target="_blank">la revista </a><a href="https://www.revue-communications.fr/" target="_blank"><em>Communications</em></a>, que él dirigió. Titulado simplemente "El acontecimiento", marca la transición entre la sociología del presente, de la que había sido, ya en la posguerra con <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27An_z%C3%A9ro_de_l%27Allemagne" target="_blank"><em>El año cero de Alemania</em></a> (1946), el artífice y el promotor, y la filosofía de la complejidad, cuya escritura a largo plazo será el taller de <em>El método</em>. En el sumario de este número-manifiesto se encuentran dos artículos programáticos de Morin que abren y cierran la revista: "El retorno del acontecimiento" y "El acontecimiento-esfinge".</p><p>"Reinterrogar el acontecimiento": la ambición que anuncia ya en el preámbulo de esta entrega hace de vínculo entre su curiosidad por la actualidad y sus imprevistos —de los que habían dado testimonio sus escritos sobre el cine, las estrellas, la cultura de masas, <a href="https://www.rts.ch/archives/dossiers/3478365-lage-dor-des-yeye.html" target="_blank">la juventud "yeyé"</a>, Mayo del 68 o también <a href="https://www.ina.fr/ina-eclaire-actu/video/i08016656/edgar-morin-a-propos-de-la-rumeur-d-orleans" target="_blank">el rumor de Orleans</a>— y el desafío intelectual venidero del autor aún más inclasificable de <em>El método</em>. Reinterrogar el acontecimiento es, en efecto, reinterrogar las disciplinas, perturbar sus separaciones y emborronar sus fronteras.</p><p>Es reconocer el azar, admitir el "acontecimiento-ruido", considerar que "son acontecimientos perturbadores o accidentales, desorganizadores o destructores los que, en ciertos casos, en ciertas condiciones y entre ciertos umbrales, tienen un efecto reorganizador-morfogenético". Es, insiste entonces, hacer emerger una ciencia inédita "en una tierra de nadie entre varias disciplinas". Y, por ello, inevitablemente, hacerse malquerer por esos "epistemo-aduaneros que rechazan las ideas sin pasaportes bien establecidos".</p><p>En suma, afrontar el acontecimiento y ya no apartarse de él es, si no entrar en disidencia, al menos ponerse en riesgo académico. "El rechazo del acontecimiento fue quizá necesario para los primeros desarrollos de la racionalidad científica. Pero puede corresponder también a un afán de racionalización casi morbosa, que descarta el azar porque el azar es el riesgo y lo desconocido": la conclusión en forma de tesis —aquí, la primera— del artículo introductorio muestra bien que Morin no pretende flaquear ante el desafío que se ha lanzado.</p><p>Y el horizonte sobre el que termina el artículo final deja entrever la recompensa esperada: "El acontecimiento está en el límite donde lo racional y lo real se comunican y se separan. Pero es precisamente en esas tierras límite donde se plantean los problemas de lo singular, de lo individual, de lo nuevo, de lo aleatorio, de la creación, de la historia… […] Es en su unidad (contradictoria) donde podemos situar la organización, la transformación. Es en ese eje donde nos orientamos hacia la <em>Scienza Nuova</em>: ciencia de los sistemas complejos autoorganizadores, ciencia de la evolución, ciencia (de las condiciones) de la creación."</p><p>Biología, historia, física, comunicación, psicología, psicoanálisis, etc.: mezclando, entre otras contribuciones, las reflexiones de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Henri_Atlan" target="_blank">Henri Atlan</a>, de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Jean-Pierre_Changeux" target="_blank">Jean-Pierre Changeux</a>, de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Henri_Laborit" target="_blank">Henri Laborit</a>, de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Emmanuel_Le_Roy_Ladurie" target="_blank">Emmanuel Le Roy Ladurie</a>, de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Pierre_Nora" target="_blank">Pierre Nora</a> o de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Anthony_Wilden" target="_blank">Anthony Wilden</a>, el sumario pluridisciplinar de <em>Communications</em> da testimonio de esa ambición científica. Pero ese Morin nuevo, el de <em>El método</em>, reivindicando una lengua sabia no siempre evidente para el profano, no debe relegar al olvido al antiguo Morin que se cruzaba en la prensa, en particular el de las primeras grandes investigaciones-reflexiones para <em>Le Monde</em> —sobre el programa <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1963/07/08/ii-le-ye-ye_2207416_1819218.html?search-type=classic&ise_click_rank=1" target="_blank">"Salut les copains"</a> (1963), <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1965/06/01/planete-et-anti-planete-i-le-phenomene-et-sa-critique_3068128_1819218.html?search-type=classic&ise_click_rank=3" target="_blank">la revista </a><a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1965/06/01/planete-et-anti-planete-i-le-phenomene-et-sa-critique_3068128_1819218.html?search-type=classic&ise_click_rank=3" target="_blank"><em>Planète</em></a> (1965) o la <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1968/05/17/la-commune-etudiante_2502570_1819218.html" target="_blank">"Comuna estudiantil"</a> (1968)—.</p><p>Pues esos dos Morin van a la par, indisociables, apoyándose el uno en el otro, y a la inversa, para descifrar el enigma del presente. Así, una vez lanzado <em>El método</em>, tras el inevitable plazo de viudez de lo que fue a la vez una culminación y una metamorfosis, el Morin periodista no cesará de regresar, a partir de los años 1980, en particular sobre <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/2002/06/03/israel-palestine-le-cancer-par-edgar-morin-sami-nair-et-daniele-sallenave_278484_1819218.html" target="_blank">el conflicto israelo-palestino</a> o ante <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1992/02/06/l-agonie-yougoslave-i-une-communaute-fragile_3880791_1819218.html?search-type=classic&ise_click_rank=2" target="_blank">el fin de Yugoslavia</a>.</p><p>Si se promueve esta entrega de <em>Communications</em> como momento bisagra, es pues para subrayar hasta qué punto, en la evolución que lo lleva de la sociología del presente a la aventura de la complejidad, Morin conservó ese punto de anclaje: la práctica del acontecimiento, el afán de su problematización, la interrogación de su enigma. Pero no faltan indicios más antiguos, que dan testimonio de las constantes morinianas. De una revista a otra, cuando, en 1962, pone fin a la aventura colectiva de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Arguments" target="_blank"><em>Arguments</em></a>, comenzada en 1956, Morin expresa un solo pesar: no haber podido imponer la revista "en una zona intermedia entre la reflexión y la actualidad", haber sido penalizado por su ritmo de publicación bastardo que hacía "imposible intervenir en el acontecimiento".</p><p>De ahí en adelante, es esa contradicción la que va a esforzarse en superar en solitario, haciendo alternar o cohabitar, de la prensa del día al libro en curso, en idas y venidas, la inflexión de la reflexión y la interrogación de la actualidad. El año del cierre de <em>Arguments</em> aparece <a href="https://www.grasset.fr/livre/lesprit-du-temps-1-9782246002741/" target="_blank"><em>El espíritu del tiempo</em></a>, que será seguido de un <a href="https://www.grasset.fr/livre/lesprit-du-temps-2-9782246002734/" target="_blank">segundo tomo</a>, en 1975 —finalmente subtitulados a la manera moriniana, <em>Neurosis</em> el tomo 1, <em>Necrosis</em> el tomo 2—. 1962, otro momento bisagra, semejante a 1972. Un año después comienza la compañía con <em>Le Monde</em> —la investigación inaugural <a href="https://www.lemonde.fr/archives/article/1963/07/06/i-une-nouvelle-classe-d-age_2207794_1819218.html" target="_blank">sobre la generación "yeyé"</a>—.</p><p>Basta releer <em>El espíritu del tiempo</em> para adivinar que el propósito del autor sobre la cultura y la comunicación de masas no podía sino atraer la atención de un redactor jefe sin anteojeras, preocupado por la calidad y desprovisto de prejuicios. Aunque apunta al mundo de los sociólogos, el método que allí defiende Morin, "método autocrítico y método de la totalidad", remite implícitamente a los criterios de un periodismo exigente: "Evitar el sociologismo abstracto, burocrático, del investigador desconectado de su investigación, que se contenta con aislar tal o cual sector sin intentar ver lo que vincula los sectores unos con otros."</p><p>Del mismo modo que no hay buen periodismo sin curiosidad ni generosidad, sin amor ni empatía por el mundo y quienes lo habitan, así también la sociología de la modernidad que Edgar Morin reclama entonces supone "que el observador participe en el objeto de su observación: hay que, en cierto sentido, gozar en el cine, gustar de introducir una moneda en una rocola, divertirse con las máquinas tragamonedas, seguir los partidos deportivos, en la radio y en la televisión, tararear la última cancioncilla; hay que ser uno mismo un poco de la muchedumbre, de los bailes, de los curiosos, de los juegos colectivos; hay que conocer ese mundo sin sentirse extraño a él; hay que gustar de flanear por los grandes bulevares de la cultura de masas".</p><p>Trece años después, cuando Morin publica el segundo tomo de <em>El espíritu del tiempo</em>, en el momento mismo en que termina el inicio de <em>El método</em>, por más que los campos de curiosidad hayan variado, el procedimiento no solo es idéntico, sino que está más explícitamente reivindicado. Anunciando, en una nota al comienzo de <em>Necrosis</em>, la próxima aparición de la obra maestra como nada menos que un "esfuerzo de reconsideración teórica general de la sociología y, más ampliamente, de la ciencia del hombre", insiste en la coherencia de una obra en díptico con "su parte conceptual-teórica y su parte fenomenológica". Una investigación, repite, de "dos rostros", que efectúa sin cesar "un vaivén entre el esfuerzo teórico bio-antropo-sociológico […] y la exploración del fenómeno". "Estos dos aspectos —concluye— siempre resonaron e interactuaron el uno sobre el otro. Se trata de la misma investigación."</p><p>Ahora bien, el fenómeno es el acontecimiento, la crisis, el presente, la actualidad. Y es en ese terreno donde el periodismo moriniano afirma su originalidad, transformando la habitual tribuna de expresión en un inhabitual campo de experimentación. Morin se apropia del género periodístico para desviarlo y subvertirlo a fin de servir a su propia obsesión: afrontar a la Esfinge, hacer hablar a sus enigmas, desafiar a ese "monstruo de la sociología" que es, según él, el acontecimiento, "que significa la irrupción a la vez de lo vivido, del accidente, de la irreversibilidad, de lo singular concreto en el tejido de la realidad social".</p><p>El acontecimiento, añade, "es decir, la información". La información que perturba, que desestructura, que sacude y que cuestiona. Tenemos ahí una clave para comprender el éxito —de notoriedad, de estima, incluso de amistad— de Edgar Morin entre los periodistas. Y es que el desafío que se da a sí mismo es sencillamente el que ellos y ellas deberían afrontar y que, demasiado a menudo, ay, se les escapa: hacer hablar al acontecimiento en lugar de juzgarlo, darle sentido en lugar de oscurecerlo, abrirlo a todos sus posibles en lugar de reducirlo a una sola salida —dicho de otro modo, reflexionarlo dando a reflexionar—.</p><p>En ese sentido, el uso moriniano del periodismo, si bien es inseparable de su obra de pensamiento, no es prosaicamente instrumental. Su práctica del género remite también a una empatía profunda por el oficio que, desde la segunda revolución industrial y el advenimiento de la prensa de masas a finales del siglo XIX, se construyó en torno a su profesionalización. Hacia el periodismo, Morin da testimonio pues de una sociología comprensiva que evidentemente no excluye la mirada crítica pero que no supone obligatoriamente la puesta a distancia, posición que lo distingue de Pierre Bourdieu y de su sociología de los medios, espontáneamente suspicaz.</p><p>Esta tradición sociológica empática está por lo demás explícitamente reivindicada en el número de <em>Communications</em> sobre el acontecimiento. De las nueve citas, cuya diversidad de autores expresa su habitual gusto por lo diverso, colocadas por él como exergo de esta entrega concebida como un manifiesto, la primera basta para resumir la exigencia: "Solo puede interrogarse sobre el sentido del universo quien es capaz de asombrarse ante la marcha de los acontecimientos." Muy lógicamente, <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Max_Weber" target="_blank">Max Weber</a> (1864-1920) es aquí el primer convocado.</p><p>Se subraya muy poco en Francia: a lo largo de toda su vida, Weber marcó su interés por la prensa y por el trabajo periodístico. Consideraba la participación en la vida intelectual de un periódico como una de las formas del "servicio del presente" que reclama el compromiso democrático. Teniendo ante los ojos la primera masificación mediática de la historia, paralela a la industrialización de la prensa y a la profesionalización del periodismo, elaboró en 1910 un vasto <a href="https://books.openedition.org/editionsmsh/60727" target="_blank">proyecto de investigación sociológica sobre la prensa</a> que diversas mezquindades y adversidades —¡académicas y periodísticas!— le impidieron llevar a buen término. Por último, la segunda de las conferencias reunidas en <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Le_Savant_et_le_Politique" target="_blank"><em>El sabio y el político</em></a> (1919) contiene un alegato sorprendente a favor de una profesión a la que, sin embargo, la gran guerra de 1914-1918 había malparado en su exigencia de verdad y de integridad.</p><p>Cierto es que el cumplido puede parecer envenenado, de tan alto como fija el nivel de exigencia: "La mayoría de la gente ignora que una "obra" periodística realmente buena exige al menos tanta "inteligencia" como cualquier otra obra de intelectuales, y demasiado a menudo se olvida que se trata de una obra a producir en el acto, por encargo, a la que hay que dar una eficacia inmediata en condiciones de creación que son totalmente diferentes de las de los demás intelectuales. Muy raras veces se sospecha que la responsabilidad del periodista es mucho mayor que la del sabio y que el sentimiento de responsabilidad de todo periodista honorable no es en nada inferior al de cualquier otro intelectual —incluso puede decirse que es más elevado si se atiende a las constataciones que se han podido hacer durante la última guerra—."</p><p>Edgar Morin podría firmar estas líneas, él que no temió ser mal juzgado por algunos de sus pares por su frecuentación cómplice de los malos lugares periodísticos y que siempre tuvo la tentación de lanzar un "¡No soy de los vuestros!" a los detentores de una "nomenklatura intelectual o universitaria", como confiaba en <em>Mis demonios</em> (1994). A la vez concreto y comprensivo, el interés constante de Weber por la prensa hace eco al primer Morin sociólogo que estudia los medios de masas y se interesa por la noción de "gran público".</p><p>Max Weber no era solo curioso de la prensa en tanto que producto acabado. Apartándose de una crítica rutinaria que no va más allá de los contenidos —dicho de otro modo, de una glosa o de un juicio sobre lo que la prensa da a leer y, hoy, a ver o a oír—, la abordaba como un objeto social total, interesándose por los procesos y las prácticas, curioso de la industria y de sus fuerzas materiales, preocupado por la profesión y sus procedimientos artesanales, interrogando las culturas así producidas y los imaginarios así vehiculados.</p><p>Del mismo modo, el Morin de <em>El espíritu del tiempo</em> en 1962 tiene ya tras de sí una reflexión sobre el cine con <a href="https://www.leseditionsdeminuit.fr/livre-Le_Cin%C3%A9ma_ou_l%E2%80%99homme_imaginaire-2205-1-1-0-1.html" target="_blank"><em>El cine o el hombre imaginario</em></a> (1956) y <a href="https://www.editionspoints.com/ouvrage/les-stars-edgar-morin/9782757853016" target="_blank"><em>Las estrellas</em></a> (1957). Mezclando el placer con la reflexión, no vacila en transformar su frecuentación de las salas oscuras en desvío sociológico. A contrapelo de ese desdén por lo cotidiano mediante el cual el saber se protege de los embarazos del mundo en lugar de buscar comprenderlos, teoriza entonces el presente como terreno por excelencia. Sensibles, como lo sería una placa fotográfica, sus observaciones presentan, en los albores de los años 1960, evoluciones —politización juvenil, mundialización cultural, presentismo omnipresente— cuyo comentario se ha vuelto, desde entonces, sobreabundante.</p><p>"El nuevo individualismo —escribe— se diferencia del hedonismo clásico. Este, consagrado al solo goce en el instante, ignoraba lo que es quizá el aporte más nuevo de la cultura de masas: la participación en el presente del mundo." "Cultura del hoy eterno y cambiante —insiste—, la cultura de masas tiende a remitir el espíritu al presente", a "hacer del presente el marco absoluto de referencia", a "atomizar el tiempo como al individuo", pero "simultáneamente, opera una prodigiosa circulación de los espíritus hacia los otros lugares", haciendo de la persona humana "un ser de las lejanías cuyo espíritu yerra siempre por los horizontes de su vida".</p><p>Ciertamente marcados por un optimismo de época, estos escritos están sobre todo impregnados de esa dialéctica entre inquietud y esperanza que nunca abandonó a Edgar Morin. "Allí donde crece el peligro crece también lo que salva": este verso de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Friedrich_H%C3%B6lderlin" target="_blank">Hölderlin</a>, repetido de libro en libro en el último período, resume su ética de pensamiento ante el acontecimiento. "La angustia sale por todos los poros de la cultura de masas, pero sale de ella expulsada en movimientos, agitaciones, trepidaciones, suspenses, imágenes de golpes, trampas, ataques, asesinatos…", escribe en 1962, apostando entonces por la elaboración de nuevas respuestas a las contradicciones de la existencia en y por ese movimiento del presente, respuestas ellas mismas en movimiento incesante.</p><p>Una década y algunas decepciones más tarde, si el cuestionamiento no ha cambiado, el diagnóstico es menos entusiasta: la conclusión de <em>El espíritu del tiempo 2</em> evoca una "Edad Media moderna", "estado híbrido e incierto, marcado por la decadencia de una legitimidad cultural sin que haya afirmación de una nueva legitimidad". Anunciando la época que va a seguir cuando otros miraban aún hacia atrás, estas líneas de 1975 dan testimonio de una innegable presciencia forjada en la práctica de ese arte todo él de ejecución: la confrontación con la época, el cuestionamiento del aire de los tiempos, la curiosidad hacia lo cotidiano.</p><p>Hoy que Morin, a falta de discípulos puesto que nunca quiso ser maestro de escuela, no carece de imitadores en materia de sociología del presente, se olvida la audacia de sus comienzos que, a su vez, terminarán por hacer acontecimiento con los éxitos editoriales de <a href="https://www.fayard.fr/livre/commune-en-france-9782818503379/" target="_blank"><em>Comuna en Francia</em></a> (1967) y de <a href="https://www.editionspoints.com/ouvrage/la-rumeur-d-orleans-edgar-morin/9782757867457" target="_blank"><em>El rumor de Orleans</em></a> (1969). A finales de los años 1950 y a comienzos de los años 1960, las traducciones francesas del olvidado <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Georg_Simmel" target="_blank">Georg Simmel</a>, de las figuras variadas de la <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/%C3%89cole_de_Francfort" target="_blank">Escuela de Fráncfort</a>, de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Walter_Benjamin" target="_blank">Walter Benjamin</a> o de <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Siegfried_Kracauer" target="_blank">Siegfried Kracauer</a> estaban aún por venir. Venidos de Alemania, marginales y exiliados, estos ineludibles predecesores, iniciadores de un pensamiento del presente en la frontera de los géneros y en la encrucijada de las disciplinas, no se habían impuesto todavía en Francia para dar el ejemplo.</p><p>En ese sentido, Edgar Morin fue ciertamente precursor, buscando su vía sin antecesor. Pero, en lo que respecta a la relación con el periodismo, este parentesco a la vez posterior y lejano con esos diversos autores cobra sentido en la medida en que ellos dieron testimonio, cada uno a su manera y en su estilo, de una relación cultural con la prensa tejida de curiosidad y de complicidad. Desde ese punto de vista, y en un recorrido invertido donde el periodismo conduce a la sociología en lugar de prolongarla, esta excepción moriniana evoca la originalidad parkiana.</p><p>Largo tiempo desconocido en Francia, <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Robert_E._Park" target="_blank">Robert Ezra Park</a> (1864-1944), antes de darse a conocer como el fundador de la Escuela de Chicago a la que la sociología urbana contemporánea es todavía deudora, fue primero reportero en Detroit, Mineápolis, Chicago y Nueva York, periodista de investigación y de sucesos, lidiando con la realidad social más cruda antes de retomar sus estudios superiores, en Alemania, junto a Georg Simmel.</p><p>"Son más bien las informaciones las que hacen la opinión", gustaba de teorizar el <a href="https://www.seuil.com/ouvrage/le-journaliste-et-le-sociologue-robert-e-park/9782020970976" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:#f7f7fa;">periodista y sociólogo</span></a> Park quien, incorporándose tardíamente al mundo universitario, pasados los 49 años, se apoyó en su práctica periodística para construir una sociología práctica. En resonancia, se encuentran, en la investigación de campo transdisciplinar, interactiva y participativa que Morin impulsó en torno a la comuna bretona de Plozévet, los lineamientos de un asombroso compendio de investigación tanto periodística como sociológica.</p><p>El método llamado "in vivo" que inventó en esa ocasión incita a los investigadores de la aventura bigudena a sacudir su "percepción objetiva" mediante "una gran participación subjetiva", tal como Park invitaba a sus estudiantes a sumergirse en cuerpo y alma, como reporteros de campo, en los universos que querían explorar. Minucioso hasta las manías de detalle, este <em>Memento del investigador</em> elaborado por Morin en julio de 1965 merecería ser estudiado en las formaciones de periodismo, en particular por su rastreo de los reflejos de indiferencia inconsciente y por su explicitación de esa cualidad esencial al oficio, el "saber-recordar".</p><p>Tres años después, bajo el choque de la crisis de 1968, Edgar Morin sistematiza esa reflexión metodológica sobre "la relación observador-observado". Confirmación del dialogismo moriniano entre acontecimiento y teorización, es en efecto de ese año que data la problematización más lograda del "método in vivo". Se trata de un documento de trabajo difundido en el <a href="http://palimpsestes.fr/quinquennat/2012/octobre/sem27oct/paillard_socio_present.pdf" target="_blank">Grupo de Sociología del Presente</a>, que será retomado como epílogo de <em>El rumor de Orleans</em> (1969), luego en <em>Sociología</em> (1984). Esforzándose en definir las condiciones concretas de "una investigación que no cesa de ser investigadora", estos <em>Principios de una sociología del presente</em> se detienen en los "instrumentos", "técnicas" y "medios" de lo que Morin prefiere llamar… "investigación".</p><p>Bajo ese vocablo, hay que entender una investigación que, primero, pretende "favorecer la emergencia de los datos concretos y, en cuanto tal, debe ser bastante flexible para recoger documentos en bruto". Pero se trata también de una investigación que se deja sorprender por lo que encuentra, que piensa contra sí misma y contra sus presupuestos, que se verifica a la vez que se corrige y encuentra sus interpretaciones gracias a sus confrontaciones. A menudo llamado, en Francia, "de investigación", para marginalizarlo tanto como para mitificarlo, el periodismo en el que la búsqueda del hecho inédito precede a la elaboración de un comentario hallará, en estas sistematizaciones morinianas, con qué confortarse.</p><p>Ese periodismo no se sorprenderá de descubrir, en la reedición de <em>Sociología</em> en 1994 y como conclusión de la parte consagrada a la sociología del presente, un artículo del periodista Edgar Morin consagrado <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Affaire_du_sang_contamin%C3%A9" target="_blank">al caso de la sangre contaminada</a>, aparecido en <em>Le Monde</em> en 1992. Se lee allí esto, eco de la soledad vivida o de la adversidad soportada por el periodista portador de "malas noticias": "Toda información que incomoda llega siempre con retraso a los sistemas de ideas o a los cuerpos constituidos, y, una vez llegada, las consecuencias que debería determinar se ven ellas mismas retrasadas."</p><p>Pero, de Max Weber a Robert Ezra Park, las diversas escuelas sociológicas de proximidad antes que de distancia con los medios no son la única referencia que evoca irresistiblemente el ejercicio periodístico asiduo de Edgar Morin. Hay otra, a la vez más lejana y muy próxima, que solo sorprenderá si se confunde al autor con su vulgata, su pensamiento móvil con su herencia inmóvil: Karl Marx. Y, aquí, la analogía introduce a una dimensión demasiado a menudo ignorada de la obra-vida moriniana: su parte política.</p><p>En un tiempo en que el oficio no se había vuelto aún una profesión, <a href="https://jacobin.com/2018/05/karl-marx-journalism-writings-newspaper" target="_blank">Marx no cesó en efecto de ser periodista</a>. En Prusia, el joven Marx hizo de él el territorio de sus primeras batallas políticas, ofreciendo un alegato idealista en defensa de la "prensa libre", ese "ojo en todas partes abierto del espíritu del pueblo", esa "encarnación de la confianza que un pueblo tiene en sí mismo".</p><p>Posteriormente, desde su exilio londinense, fue, para la prensa de los Estados Unidos, <a href="https://www.penguin.co.uk/books/60435/dispatches-for-the-new-york-tribune-by-karl-marx-ed--james-ledbetter-foreword--francis-wheen/9780141441924" target="_blank">en particular el </a><a href="https://www.penguin.co.uk/books/60435/dispatches-for-the-new-york-tribune-by-karl-marx-ed--james-ledbetter-foreword--francis-wheen/9780141441924" target="_blank"><em>New York Tribune</em></a>, un cronista regular de los acontecimientos británicos y mundiales, imbricándose unos y otros a menudo puesto que el corazón del capitalismo mundial latía entonces en Londres. Ese Marx era ciertamente periodista en el sentido en que lo entendemos ordinariamente, antes que editorialista: si expresaba un punto de vista, un análisis o una posición, se preocupaba por estar informado antes de buscar estar inspirado. Antes de comentar o, más bien, mientras comentaba, informaba a sus lectores.</p><p>Si las motivaciones materiales no fueron indiferentes a esa actividad remunerada, no se la sabría reducir a ello. Más esencialmente, el periodismo de Marx empalmaba con su procedimiento intelectual, sus compromisos y sus curiosidades. Los comentaristas que, por ejemplo, concluyen demasiado rápido que no hay verdadera teoría del Estado o de lo político en toda su obra ignoran extrañamente la extrema riqueza y la gran coherencia de sus artículos sobre Francia donde se elabora el concepto de bonapartismo, infinitamente más rico y complejo de lo que generalmente se entiende, introduciendo a un pensamiento nuevo de la pareja anudada por la sociedad y el Estado.</p><p>De hecho, en Morin como en Marx, existe una imbricación casi existencial entre la elaboración obstinada de una teoría del mundo y el ejercicio obstinado de una práctica del acontecimiento. Marx afronta los acontecimientos a la vez que erige <em>El Capital</em>, ese libro sin fin, del mismo modo que Morin construye <em>El método</em> sin renunciar jamás a las convocatorias del presente, durante los casi treinta años que ella lo habrá ocupado.</p><p>Sin duda audaz, la comparación está a la medida de las ambiciones fundadoras de las dos obras. El mismo desafío prometeico las vincula: aprehender la totalidad del presente, pensar global y mundial, al riesgo del todo y de lo general, salir de lo parcelario y de lo compartimentado, no vacilar en hacer sistema a la vez que se rehúsa el cierre sistémico. Y ese desafío es por esencia político, como subrayó de entrada Cornelius Castoriadis con motivo de la aparición del primer tomo de <em>El método</em>: "El trabajo de Morin ayuda a liberar el pensamiento y la voluntad políticos." En cierto modo, la apuesta es aún más arriesgada para Morin, testigo de un mundo huérfano de las vastas utopías, que para Marx, llevado por un optimismo progresista que el totalitarismo no había desencantado todavía.</p><p>Ahora bien, es justamente esa antorcha la que Morin se niega a abandonar, ligando indisolublemente el esfuerzo de teorización y el interés por el acontecimiento. "La atención prestada al fenómeno, al acontecimiento, a la crisis —escribe en 1968— conduce, no hacia el debilitamiento, sino hacia el reforzamiento de la exigencia teórica." Sigue, tan lógica como inmediatamente, una referencia al marxismo "que se quiere teoría general, apta para aprehender el acontecimiento significativo para enriquecer y verificar la teoría, como fue el caso en <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Le_18_Brumaire_de_Louis_Bonaparte" target="_blank"><em>El 18 Brumario de Luis Bonaparte</em></a>".</p><p>En el fondo, Edgar Morin, en sus artículos como en sus libros, permaneció fiel al compromiso formulado en pleno corazón del proyecto intelectual que fue <em>Arguments</em>. Fechado en el cuarto trimestre de 1959, el decimosexto número de la revista se abre con una contribución de su director-gerente titulada "¿Qué hacer?". Tras haber recordado que no pretendía "fundar una escuela, una secta, una familia espiritual" y que prefería "un grupo de camaradas, libres de entrecriticarse", Edgar Morin afirma esto, que es lo esencial: "No por ello nos situamos en el plano del escepticismo universal, del eclecticismo universitario. Por mi parte, creo en los grandes sistemas, en la gran construcción teórica y práctica que abarca los problemas de la naturaleza y del hombre, del conocimiento y de la acción. Pero una experiencia común nos ha hecho comprender que el último Gran Sistema —el marxismo— está hoy fosilizado, es insuficiente. Debemos contribuir a la elaboración de un nuevo sistema, pero nos hace falta trabajar largamente. Y durante la transición, que podrá ser muy larga, o quizá no desemboque en nada, nos hace falta evitar el sucedáneo, lo prefabricado, el espejismo."</p><p>En esta empresa de superación del marxismo, no como cuerpo de doctrina del que, poco más o menos, el morinismo sería el heredero, sino como promesa de una inteligibilidad global, la garantía de no extraviarse por concesión a las ilusiones reposa, una vez más, en una incesante confrontación con la actualidad inmediata, dicho de otro modo, por seguir en el vocabulario marxizante, en una praxis del acontecimiento. Excluyendo la torre de marfil, la refundación intelectual supone una apetencia por el presente. De hecho, en una entrega posterior de <em>Arguments</em> que tiene en su sumario un dossier sobre los intelectuales, Morin tira del hilo ya tejido por Marx: "La obsesión de Marx es desinsularizar la inteligencia. Es la obsesión de la praxis, intercambios ininterrumpidos entre la teoría y la práctica, donde se forja el hombre total, que ya no es un intelectual sino que es el artífice de su propia historia…"</p><p>La comparación tiene evidentemente sus límites, subrayados por las diferencias contextuales. En 1864, Marx participa en la fundación, en Londres, de la Asociación Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional, cuando, a la misma edad, Morin ha roto desde hace tiempo con el militantismo y ya ha dado cuenta, con la imperecedera <em>Autocrítica</em> (1959), de su expulsión del Partido Comunista. Pero aquello de lo que, posteriormente, da testimonio precisamente Morin es que la política no se reduce a la adhesión y, mejor aún, que hay que arriesgarse a repensarla y a refundarla desde fuera de sus círculos profesionales.</p><p>Definitivamente sin partido desde el año de sus 30 años, Morin no por ello dejó de estar habitado por la política —una dimensión de su obra demasiado poco subrayada y comentada—. Así, en <em>Mis demonios</em>, ensayo de autobiografía y de autoanálisis intelectuales entre confesión y alegato, es a su propósito que reivindica dos palabras que, espontáneamente, se lo imaginaría más bien manteniendo con desconfianza, "pasión" y "misión". "Pasión política" por los acontecimientos históricos, "misión intelectual" de restituir su complejidad.</p><p>Detallando "esa misión, cuya polivalencia se ha ido desprendiendo cada vez mejor ante mis ojos", plantea primero su "conciencia de que el intelectual es actor, más allá de la alternativa entre el compromiso y la torre de marfil, en el juego de la verdad y del error, que está en el centro del juego de la historia humana". Así, el Morin periodista se inventará una fidelidad infiel al Morin militante, es decir, al Morin convertido en comunista por ideal en resistencia, y luego habiendo resistido por ideal al comunismo: no renunciar a la esperanza, no caer en el error. En adelante habitado por "la obsesión permanente del problema del error", siendo el más extendido el error ideológico, reivindica "la movilización de todas las cualidades intelectuales en las actividades políticas", rehusando que se reserve "la parte más oscura, infantil, incontrolada de uno mismo a la política".</p><p>Esta búsqueda de una problematización de los acontecimientos que se esfuerza en elevar su comprensión, de preferencia a su crítica "que selecciona arbitrariamente sus blancos y no sabe criticarse a sí misma", funda la originalidad de sus artículos. Reivindicando "la salvaguarda de la ética del debate por oposición a la del rechazo", prefiriendo la explicación a la imprecación, Morin se niega a denunciar si no sabe enunciar. Con todo, y ese es todo el talento del periodismo moriniano, esa puesta a distancia de los reflejos sectarios —de denuncia, de condena, de exclusión— no significa la neutralización del acontecimiento, su embalsamamiento bajo una comprensión que agotaría su subversión.</p><p>Los ataques, tan injustos como hirientes, que le valieron <a href="https://www.seuil.com/ouvrage/le-monde-moderne-et-la-question-juive-edgar-morin/9782020907453" target="_blank">sus reflexiones sobre Israel y Palestina</a> y su compromiso constante junto al pueblo palestino lo han mostrado paradójicamente. Problematizar, comprender, contextualizar: estas simples exigencias intelectuales incomodan en profundidad las certezas de quienes prefieren simplificar —en el modo binario—, tranquilizar —en el registro identitario—, o elegir —según los reflejos partidistas—. Al final de <em>Mis demonios</em>, Morin les había respondido por anticipado, sin excluirse él mismo de la advertencia: "Sé que puedo ilusionarme sobre la ilusión, equivocarme sobre el error, histerizar sobre la histeria, tratar mal la complejidad, por eso creo tanto más en la necesidad imperiosa de una conciencia que nos permita resistir en todo tiempo y sobre todos los terrenos a todas las fuerzas mentales, ideológicas, culturales, históricas que suscitan las innumerables formas de error. Y, de forma inseparable, creo en la necesidad del repensamiento político."</p><p>De ese esfuerzo por repensar la política, el periodismo es pues, en Morin, el instrumento privilegiado. Ciertamente, como se ha visto, porque, desde un punto de vista práctico, su materia prima es el acontecimiento, la sorpresa, el azar, lo inédito, lo imprevisto, el accidente, la crisis, etc. Pero también, desde un punto de vista teórico, porque la cuestión de la verdad, y por tanto del error, está en el corazón de su legitimidad democrática como de su definición ética. Y, por consiguiente, de su riesgo. A lo largo de su producción periodística, Edgar Morin hace así vivir ese "principio de incertidumbre" que está en el corazón de su pensamiento político y de su dimensión moral.</p><p>"Al mismo tiempo que abandoné el mesianismo —escribe en <em>Mis demonios</em>—, hice en sentido inverso una crítica realista del realismo y de sus fallas, de modo de no confundirlo con la aceptación del hecho consumado, y de abrirlo no solo sobre el advenimiento de lo posible, sino también sobre el de lo improbable y de lo inesperado. Al introducir lo improbable y lo inesperado en el realismo, introduje en él un principio de incertidumbre."</p><p>Improbable, inesperado, incertidumbre: otras tantas palabras que, igualmente, recubren las libertades y las restricciones, las apuestas y los riesgos, los entusiasmos y las decepciones de ese oficio inclasificable, el periodismo. Su tragedia también. "Nuestro papel, hoy, es anunciar que no hay buena noticia", escribía en 1959 el Morin de <em>Arguments</em>, invitando a los intelectuales a volver a ser los "disonantes" de su época.</p><p>En todo tiempo, en todo lugar, un periodista digno de ese nombre podría decir lo mismo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 08:16:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Edwy Plenel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Edgar Morin, periodista a su manera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mediapart,Filosofía,Obituario,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Beatriz de Moura: la gran editora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/beatriz-moura-gran-editora_129_2180252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0c00f887-74dd-4757-9271-2500cc4e1426_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="beatriz"></p><p>Por qué extraños caminos transita el azar. <strong>Beatriz de Moura ha muerto a los 86 años</strong>, unas semanas después de Toni Marí, quien dirigió la excelente colección de poesía <em>Nuevos textos sagrados</em>, y pocos días antes de la celebración del Día del libro (quitémosle de una vez por todas a la celebración la compañía de Sant Jordi, como ha sugerido Eduardo Mendoza). </p><p>Esta brasileña nacida en Río, y afincada pronto en Barcelona, en 1962 (aunque ya había estado aquí en 1956, pues su padre era diplomático), ha sido uno de los editores más importantes de las últimas décadas del siglo XX, un regalo para quienes amamos la narrativa en castellano y universal, las buenas traducciones. No se conoce tanto su fascinación juvenil por el ballet, sus estudios en Ginebra de Traducción e Interpretación, ni tampoco que <strong>fue actriz ocasional</strong> (en el cortometraje <em>Imagen de la ciudad</em>, de Ricardo Bofill y Ó. Tusquets). Pero, además, publicó una novela, <em>Suma</em> (Lumen, 1974), y algunos cuentos, de los que no le gustaba hablar, nunca se reeditaron, y formó parte de una revista, La mosca, de vida efímera, pero que habría que rescatar, y además cultivó la traducción (M. Duras, Kundera...).</p><p>Tras pasar por Gustavo Gili y Salvat, llegó a la editorial Lumen, de Esther Tusquets, tras formar pareja con su hermano Óscar, donde <strong>conoció los principales rudimentos del mundo de la edición</strong>. Juntos, fundaron en 1969 Tusquets y, en una década, consiguieron convertir una pequeña editorial familiar en uno de los sellos literarios más relevantes del momento, junto a Anagrama, Alfaguara y Seix Barral. Eran los años de la gauche divine, de las noches de baile, en la que ella sobresalía, y de las copas en Boccaccio, de los encuentros en Cadaqués. La editorial empezó con los llamados Cuadernos marginales, donde aparecieron libros de <strong>Panofsky, Beckett</strong> o <strong>Borges</strong>, y con los <em>Cuadernos ínfimos</em>, la primera colección de <strong>Tusquets</strong>, en la que aparecieron los cuentos ya legendarios de <em>Mi hermana Elba</em> (1980) y <em>Los altillos de Brumal</em> (1983), de Cristina Fernández Cubas, entre otros libros de cine, arquitectura, teatro, psiquiatría, etc.  </p><p>Pero creo que el cambio fundamental se produjo en 1977, con la llegada de Toni López Lamadrid, su nueva pareja, quien se encargó de que las cuentas cuadraran y en añadir cordialidad, simpatía y generosidad (las cenas en La balsa y las comidas en el Igueldo, con <strong>interlocutores de la talla de Carlos Castilla del Pino o Terenci Moix</strong>, no las olvidaré nunca, o las conversaciones en la sede de la editorial en la torre de Cesare Cantù), a la que ya aportaba Beatriz. Y el fin de la primera parte de esta historia se produjo en el 2012, cuando Tusquets pasó a formar parte del Grupo Planeta.</p><p>Otro de los hitos de la historia de Tusquets fue la creación en 1977 de la colección y el premio La sonrisa vertical, de literatura erótica, a sugerencia de Luis G. Berlanga, experto en la materia. Premio que obtuvo pronto Almudena Grandes, con <em>Las edades de Lulú</em>, <strong>novela excelente con la que inició su trayectoria como narradora</strong>, convirtiéndose en uno de los pilares de la editorial, pues consiguió llegar a un público mayoritario, sin renunciar por ello a la calidad literaria. De la colección <em>Los cinco sentidos</em>, cuyo responsable era Xavier Domingo, desde París, mi preferido es La cocina cristiana de Occidente, de Álvaro Cunqueiro. Por su parte, el Premio Comillas ha contribuido, y no poco, al renacimiento de eso que ahora denominan literatura del yo, ya sean memorias, ya autobiografías, como las de Carlos Barral, Carlos Castilla del Pino y Juan Luis Panero, en el que algo tuve que ver. </p><p>Comentar aquí el catálogo resulta imposible, ni siquiera en sus hitos principales. Pero, no obstante, además de los nombres ya citados, a Tusquets le debemos, en la colección Andanzas, la <strong>lectura de libros de Cristina Fernández Cubas, Luis Landero</strong> (el hito que fue <em>Juegos de la edad tardía</em>, 1989), <strong>Ramiro</strong> <strong>Pinilla</strong> (su trilogía <em>Verdes valles, rojas colinas</em>, 2004-2005), <strong>Jorge Semprún</strong> (<em>La escritura o la vida</em>, 1995), <strong>Javier Cercas</strong> (<em>Soldados de Salamina</em>, 2001), <strong>Fernando Aramburu</strong> (<em>Patria</em>, 2016), y no quiero olvidarme del gran <strong>Cristóbal Serra</strong> (su <em>Viaje a Cotiledonia</em> fue uno de los libros menos vendido de la editorial, con solo cien copias, según la editora), de <strong>Luciano G. Egido</strong>, de <strong>Eduardo Mendicutti</strong> y su lúcida y divertidísima <em>Una mala noche la tiene cualquiera</em> (1982), y de <strong>Gonzalo Hidalgo Bayal</strong>. En el caso de la literatura hispanoamericana, nos proporcionó libros de <strong>García Márquez</strong> (<em>Relato de un náufrago</em>, 1970, uno de los superventas de la casa), <strong>Vargas Llosa, Bioy Casares, Silvina Ocampo, Reinaldo Arenas</strong> (<em>Antes que anochezca</em>, 1992), <strong>Jorge Edwards</strong> (<em>Persona non grata</em>, 1991), <strong>Leonardo Padura, Abilio Estévez, Luis Sepúlveda</strong> (<em>Un viejo que leía novelas de amor</em>, 1992), <strong>Cristina Rivera Garza, o Gonzalo Celorio</strong>, el último Premio Cervantes. Y por lo que se refiere a la literatura traducida, recordemos a <strong>Beckett, Calvino, L. Sciascia, M. Duras</strong> (<em>El amante</em>, otro de los libros de más éxito), <strong>M. Kundera</strong> (<em>La insoportable levedad del ser</em>, 1985), <strong>F. Dürrenmatt, E. Jünger, A. Camus, C. Milosz, Cioran, Malcolm Lowry, A. Miller, J. Updike, G. Simenon</strong> y <strong>Woody Allen</strong>. Para ello contó con los mejores traductores: Carlos Pujol, Andrés Sánchez Pascual, Carlos Manzano, Pepe Escué o Javier Albiñana, por solo citar a unos pocos. Pero también editó libros de ensayo, entre ellos, los excelentes de Herbert Lottmann, Rüdiger Safranski y Claudio Guillén.</p><p>El pasado 29 de marzo, con motivo de la muerte de Toni Marí, hablaba aquí de la colección Nuevos textos sagrados, no quiero repetirme, pero sí recordar que en ella aparecieron libros, entre muchísimos otros, de <strong>Juan Ramón Jiménez, J.Á. Valente, Caballero Bonald, Juan Gelman, Manuel Padorno, Juan Luis Panero, Andrés Sánchez Robayna, Guillermo Carnero, Francisco Ferrer Lerín, Chantal Maillard, Eloy Sánchez Rosillo, Luis García Montero</strong> o <strong>José María Micó. </strong></p><p>Barcelona, España, está en duda con la editora, no solo por los buenos libros que ha publicado, sino también porque <strong>en 1998 donó a la Universidad Pompeu Fabra parte de su biblioteca particular</strong> y de la de su padre, el diplomático Altimir de Moura. Y se comprometió en donar el resto de sus libros, tras su muerte. Ese mismo año, el gobierno francés la nombró Caballero de la Orden de las Artes y las Letras; y, al año siguiente, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara le concedió el Reconocimiento al Mérito Editorial. Entre nosotros, Maragall le concedió la Creu de Sant Jordi en el 2006. </p><p>Beatriz de Moura y Toni López Lamadrid (falleció en el 2009), me resulta imposible separarlos, han sido, para mí, durante muchos años, los <strong>interlocutores más frecuentes</strong>, con los que me he entendido mejor, en un mundo literario, hoy desaparecido, en el que los editores, algunos editores, querían conocer las opiniones de los críticos, de los historiadores de la literatura, a los que respetaban. Ambos sabían escuchar y <strong>eran excelentes conversadores</strong>, sabían apreciarte, sin empalagos ni impostaciones; a todo ello, se unía la afabilidad de Toni, el peculiar acento de Beatriz, con sus flequillos, peinados y tintes (a menudo, diferentes; no hay dos fotos en las que aparezca igual), y sus inolvidables sonrisas; a veces, convertidas en carcajadas. </p><p>Para Beatriz, lo repitió en varias ocasiones, en privado y en público, el editor <strong>debe tener curiosidad, sentir fascinación</strong> por el objeto que es el libro, vocación y obstinación, “obstinarme en mi obstinación”, decía, perseverancia. Y, en suma, debe procurar la creación de un equipo de confianza, que sepa bien su oficio, y la apuesta por un catálogo de fondo, duradero. Todo ello lo comparten los buenos editores. Beatriz de Moura, además, solo trató de editar lo que realmente le gustaba: libros legibles, con calidad literaria, que le interesaran a los lectores.</p><p><strong>P.D</strong>. A quien quiera saber más, le recomiendo el libro de Juan Cruz, <em>Por el gusto de leer: Beatriz de Moura, editora por vocación</em> (Tusquets, 2014).</p><p>_________________</p><p><em><strong>Fernando Valls</strong></em><em> es catedrático de Literatura Española y crítico literario. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 07:15:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura,Obituario]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[En la muerte de Toni Marí: el bailarín ibicenco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/muerte-toni-mari-bailarin-ibicenco_1_2169916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cbe8a9d3-41cf-4ccd-bba6-22711b7f2494_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la muerte de Toni Marí: el bailarín ibicenco"></p><p>Hacía un puñado de años que estaba <strong>recluido</strong>, que no solía contestar a los correos, quizá porque los dolores de espalda y las depresiones le habían quitado las ganas de relacionarse con el mundo. Tampoco se veía por La Central de la calle Mallorca, donde solía encontrarlo y charlábamos un rato. Pero nunca lo olvidamos y siempre, los amigos, nos preguntábamos qué había sido de él, aunque apenas nadie supiera darte noticias, ni siquiera los más cercanos, que solo nos contaban algunos detalles. Toni, así lo llamábamos, nació en Ibiza, en 1944, a la que estuvo siempre muy vinculado. La pérdida de la casa de Ibiza fue para él un duro golpe. Su madre, de apellido Muñoz, procedía de Salamanca, donde él había cursado la carrera; por eso <em>El vaso de plata</em> lo escribió en castellano, versión que —a petición del autor— leí mucho antes de que llegara a la imprenta, para luego reescribirlo en catalán, lengua en la que primero apareció (<em>El vas de plata</em>, 1991).</p><p>Como profesor, <strong>sus estudiantes lo recuerdan con entusiasmo</strong>, aunque algunos de ellos me parece que no lo llevaron por los mejores caminos; fue catedrático de Teoría de las Artes en la Universidad Pompeu Fabra tras pasar unos años en la Autónoma, de Bellaterra; cultivó la <strong>poesía</strong> (<em>El preludi</em>, 1979; <em>Un viatge d’hivern</em>, 1989; <em>Han vingut uns amics</em>, 2010), que ha sido calificada de meditativa, reflexiva y elegíaca; el <strong>ensayo</strong> (<em>L’home de geni</em>, 1984; <em>La voluntat expressiva</em>, 1987; y el excelente prólogo a <em>Matemática tiniebla. Poe, Baudelaire, Mallarmé, Valéry, Eliot</em>, 2011); mientras que el pasado año apareció <strong>su último libro, </strong><em><strong>Quatre costats. Poema en quatre cants</strong></em>, una especie de testamento literario, dedicado al pintor Luis Marsans; también cultivó la <strong>narrativa</strong> (<em>El camí de Vincennes</em>, 1996, mi preferida, que narra la confrontación entre Rousseau y Diderot) y la <strong>crítica literaria</strong>, y <strong>dirigió una de las colecciones de poesía en castellano más importantes de las últimas décadas: </strong><em><strong>Nuevos textos sagrados</strong></em>, de la editorial Tusquets, fundada en la época en que los dueños de la casa eran Beatriz de Moura y Toni López Lamadrid. En ella se publicaron libros de <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/65-anos-premio-nobel-juan-ramon-jimenez-no-habria-conseguido-zenobia-camprubi_1_1208763.html"  >Juan Ramón Jiménez</a>, Jorge Guillén, José Ángel Valente, José Manuel Caballero Bonald, Ángel González, Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Alfonso Costafreda, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Juan Luis Panero, Ida Vitale, Manuel Padorno, Andrés Sánchez Robayna, María Victoria Atencia, Guillermo Carnero, Pere Gimferrer, Francisco Ferrer Lerín, Antonio Gamoneda, José Corredor-Matheos o Eloy Sánchez Rosillo, por solo citar una parte de un catálogo impresionante.</p><p>Se ha escrito estos días que ha sido una de las voces más rigurosas de la cultura, de la literatura catalana contemporánea, olvidando el <strong>importante papel que también ha desempeñado en el conjunto de la cultura española</strong>, su función de puente entre una y otra, en ambas direcciones; su admiración por <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/maria-zambrano-poeta-interrogaciones-abiertas_1_1417009.html"  >María Zambrano</a> o Rosa Chacel. Su apuesta, en ambos ámbitos, fue por la modernidad, por el rigor, la exigencia y la renovación, por la relación entre las artes: la música, la ópera (sentía una fascinación especial por la soprano noruega Kristen Flagstad), la pintura, la filosofía y la literatura.</p><p>Si Barcelona e Ibiza fueron dos lugares para él fundamentales, habría que añadir también <strong>Calaceite</strong>, donde tenía una pequeña casa, muy cerca de las de Maria Girona y Albert Ràfols Casamada, Francesc Parcerisas, el diseñador suizo Zimmermann, la pianista Sira Hernández y el escritor Juan José Flores, y la de Pilar Gómez Bedate y Ángel Crespo. En la casa de estos últimos, solíamos pasar temporadas la escritora <a href="https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/gemma-pellicer-sociedad-erosionado-punto-trato-cordial-desconocidos-hemos-acabado-normalizando-falta_1_2063673.html"  >Gemma Pellicer</a> y yo. No lejos, en Calaceite nada está lejos, tenía una hermosa casa Natacha Seseña, a quien Toni apreciaba y en cuyo homenaje en Madrid participó. Y podría citar a más gentes, aunque me he limitado a recordar a aquellos que recuerdo más cercanos a Edith y Toni. Como ven, una pequeña Atenas, permítanme la hipérbole, aunque José Donoso y Didier Coste hacía tiempo que no vivían en el pueblo.</p><p>Toni Marí era <strong>un hombre simpático, cordial y cariñoso</strong>, de sonrisa fácil, muy amable cuando la compañía le resultaba cómoda, amigo de sus amigos. Calaceite era para él un lugar de reposo, donde escribir y leer. Recuerdo las cenas en su casa o en las de otros amigos, las conversaciones y risas, mientras Toni desplegaba su cultura e ingenio. Pero donde quizá lo he visto disfrutar más era en las reuniones que hacíamos al atardecer en la cercana ermita de San Hipólito, situada cerca del pueblo, mientras dábamos cuenta de una cena fría, durante la llegada del ocaso. Le gustaba bailar, sobre todo la vieja música italiana de los 60 y 70, como “Tu Vuo' Fa L'Americano”, de Renato Carasone, la de su juventud. Lo recuerdo en la casa de Sira y Juanjo, en Sardañola, durante las noches de fin de año, disfrutando de los manjares italianos de la anfitriona y bailando hasta la extenuación, hasta donde otros no podíamos seguirlo.     </p><p><strong>De Toni podría decirse que era varios </strong><em><strong>tonis</strong></em>, pero todos ellos confluían en el hombre culto y sensible, muy dado a la amistad, a la conversación y al aprecio. Se jubiló muy pronto, a los 60, en unas condiciones inmejorables, hoy impensables, pero en los penosos años del <em>procès</em> defendió —en privado, no en público, que yo sepa— a quienes no debía, mostrándose <strong>vehemente partidario de la independencia</strong>, con lo que debió de perder no pocos amigos y llevarse no pocos desengaños, a la vez que se amparaba en el círculo de Oriol Bohigas. Su época, más de una década, formando parte del comité asesor de <em>Cultura/s</em>, suplemento de cultura de <em>La Vanguardia</em>, durante los peores años del diario, cuando lo dirigió José Antich, tuvo un poco de todo, entre lo excelente y lo olvidable.</p><p>Toni Marí forma <strong>parte de una generación irrepetible</strong>, de aquí y de allá, cosmopolita (Argullol, Comadira, Marías, Azúa, Molina Foix, Giménez-Frontín, Gimferrer, Mendoza, Vallcorba…), fascinados por la cultura; de un mundo que se ha ido, y que visto lo visto, me temo que no volverá. Habría que añadir el gran poeta y traductor Francesc Parcerisas, con quien escribió su primer libro (<em>Variacions sobre un tema romàntic 'Ombra i llum'</em>, 1978), de quien me cuentan amigos comunes que se ha ocupado de él, en los momentos más duros de estos últimos años. Se les llamaba, con ironía, <em>los divinos</em>, aunque unos eran más divinos que otros.</p><p>La salida de EINA, que había dirigido, debió de echarle sal a la herida, dadas las malas formas que suelen utilizar algunas instituciones. Ha muerto a los 81 años, pero lo recordaré, junto a Edith siempre, que lo mejoraba, como al amigo inteligente y cariñoso, al gran escritor al que creo que <strong>no se le ha hecho la justicia que merecía dados sus méritos</strong>, ni en Cataluña ni en el resto de España.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Mar 2026 10:11:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En la muerte de Toni Marí: el bailarín ibicenco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Autores,Libros,Obituario]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Chuck Norris, de pelear con Bruce Lee a protagonizar bromas en internet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/chuck-norris-pelear-bruce-lee-protagonizar-bromas-internet_1_2165638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b6797c04-680e-4845-8315-aacbc660a45c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chuck Norris, de pelear con Bruce Lee a protagonizar bromas en internet"></p><p>El actor <strong>Chuck Norris falleció</strong> el jueves por la mañana a los 86 años, tras sufrir una emergencia médica repentina. El maestro en artes marciales había compartido días antes, con motivo de su cumpleaños el 10 de marzo, un mensaje que reflejaba su característico sentido del humor: "Yo no envejezco, subo de nivel".</p><p>De su legendaria pelea con Bruce Lee a su papel como héroe justiciero en '<strong>Walker, Texas Ranger'</strong> y su transformación en fenómeno viral, Chuck Norris se consolidó como una figura icónica del<a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/exito-cine-espias_1_1237555.html"  > cine de acción </a>y la cultura popular.</p><p>Nacido en 1940 en Ray, Oklahoma (EEUU) como Carlos Ray Norris, inició su formación en la Fuerza Aérea a finales de la década de 1950. Fue allí donde recibió el apodo de<strong> 'Chuck' </strong>y comenzó su entrenamiento en artes marciales durante su destino en Corea del Sur. </p><p>A su regreso, Norris se formó en <strong>boxeo y karate</strong> mientras trabajaba en la empresa aeronáutica Northrop Corporation. Más tarde abrió su propia escuela y fue campeón mundial en 1968. Un título que obtuvo en varias ocasiones hasta su retiro en 1974.</p><p>El triunfo de 1968 en el karate profesional impulsó a Norris a iniciar su carrera en el cine, cuando el productor de 'The Wrecking Crew' lo invitó a participar como <strong>guardaespaldas en la película, </strong>en la que compartió pantalla con Dean Martin en una intensa escena de confrontación, y que le permitió obtener su carnet del Sindicato de Actores de Hollywood (SAG).</p><p>Las escuelas de <a href="https://www.infolibre.es/continuara/lluis-orriols-cobra-kai-serie-principales-deudas-pendientes-generacion_1_1192064.html"  >artes marciales </a>de Norris se expandieron por California y entre sus alumnos se contaban estrellas como<strong> Priscilla Presley, Bob Barker, Donnie y Marie Osmond, y Steve McQueen</strong>. Fue este último quien lo motivó a tomar clases de actuación, reconociendo su potencial y alentándolo a seguir una carrera en el cine.</p><p>Durante esta etapa desarrolló su <strong>propio sistema de combate</strong>, el Chun Kuk Do.</p><p>Fue en 1972 que el éxito cinematográfico llegó cuando participó en <strong>'The Way of the Dragon' (</strong>'El furor del Dragón', en España), la película protagonizada, escrita y dirigida por Bruce Lee.</p><p>En su escena más recordada, Norris se enfrenta a Lee en un intenso <strong>combate</strong> en el Coliseo de Roma, una pelea que combina técnica, fuerza y estrategia, y que se convirtió en un clásico del cine de artes marciales por su realismo y espectacular coreografía.</p><p>A esta cinta le siguieron a varias más como 'Breaker! Breaker!' (1977), 'The Octagon' (1980), 'Lone Wolf McQuade' (1983), 'Missing in Action' (1984), 'The Delta Force' (1986), entre otras.</p><p>En 1993, el actor consolidó su carrera como estrella de acción y figura de la cultura pop con la serie de televisión<strong> 'Walker, Texas Ranger',</strong> en la que interpretó a Cordell Walker, un ranger de Texas que lucha contra el crimen con su estilo de combate y código moral firme.</p><p>La serie tuvo un<strong> éxito mundial </strong>y se extendió hasta 2001 proyectándose ante el mundo como un héroe implacable pero justo, que posteriormente alimentaría su estatus de icono de internet.</p><p>Los '<strong>Chuck Norris Facts' </strong>fueron frases satíricas y humorísticas que se popularizaron en internet entre 2005 y 2006 exagerando sus capacidades hasta lo imposible: "Chuck Norris no hace flexiones, empuja la Tierra hacia abajo", "Chuck Norris contó hasta el infinito dos veces" o "Chuck Norris no lee libros: los mira fijamente hasta que le explican todo", son algunos ejemplos.</p><p>Tras varios años alejado de las producciones, regresó en 2024 con la película<strong> 'Agent Recon'.</strong></p><p>Norris fue un reconocido simpatizante del Partido Republicano y manifestó públicamente su <strong>apoyo a diversas figuras conservadoras </strong>a lo largo de los años, entre ellas Ronald Reagan y<a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-amenaza-acabar-iran-seguridad-ormuz-paises_1_2164231.html"  > Donald Trump.</a></p><p>El actor <strong>respaldó oficialmente a Trump</strong> en las elecciones de 2016 y continuó mostrando su apoyo en las elecciones posteriores.</p><p>A lo largo de su vida Norris recibió varios reconocimientos. En 1989 consiguió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y en 1999 fue incorporado al Salón de la Fama de las Artes Marciales. En 2007 fue nombrad<strong>o marine honorario de Estados Unidos.</strong></p><p>En 2004 publicó su libro autobiográfico<strong> 'Against All Odds: My Story'. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 19:07:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Chuck Norris, de pelear con Bruce Lee a protagonizar bromas en internet]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituario,Cine,Estados Unidos,Actores,Internet]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Muere Umberto Bossi, fundador de la ultraderechista Liga Norte italiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/muere-umberto-bossi-fundador-ultraderechista-liga-norte-italiana_1_2165096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/90089f2f-a66d-40e1-94cf-4a18aac15ef3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere Umberto Bossi, fundador de la ultraderechista Liga Norte italiana"></p><p>El fundador del partido italiano <a href="https://www.infolibre.es/temas/liga-norte/" target="_blank" >Liga Norte</a>, Umberto Bossi, exministro y defensor de la independencia de las regiones septentrionales del país, falleció este jueves<strong> a los 84 años de edad</strong>, según confirmaron fuentes de su formación.</p><p>Bossi falleció en el hospital de Varese (norte) donde había sido ingresado <strong>en cuidados intensivos</strong>. "Toda la comunidad de la Liga está profundamente afectada y dolida por la muerte del fundador Umberto Bossi y se une con afecto y conmoción<strong> a sus familiares</strong>", afirmó en un escueto comunicado la Liga, que ha cancelado todos los actos de este viernes.</p><p>El político de <a href="https://www.infolibre.es/temas/extrema-derecha/" target="_blank" >extrema derecha</a>, uno de los protagonistas de la historia reciente italiana, fundó en 1989 la Liga Norte con el intento de lograr la independencia de una zona del norte italiano conocida como <strong>'Padania'</strong>.</p><p>Controló el partido <strong>hasta 2012 </strong>y un año después fue sucedido por <a href="https://www.infolibre.es/temas/matteo-salvini/" target="_blank" >Matteo Salvini</a>, quien convirtió la vieja Liga Norte en la simple 'Liga', una formación de ultraderecha nacional que renegaba de las antiguas pretensiones independentistas. Uno de sus pupilos políticos y expresidente de la región del Véneto (norte), <strong>Luca Zaia</strong>, ha sido uno de los primeros en reaccionar a la noticia, con una foto en sus redes sociales en la que se lee "Ciao Umberto" (Adiós Umberto).</p><p>La primera ministra italiana, <a href="https://www.infolibre.es/temas/giorgia-meloni/" target="_blank" >Giorgia Meloni</a>, líder de los también ultraderechistas <strong>Hermanos de Italia</strong>, también se ha sumado al pésame recordando su "pasión política". "Umberto Bossi, con <strong>su pasión política</strong>, ha marcado una fase importante de la historia italiana y dado una aportación fundamental a la formación del primer gobierno de derechas. En este momento de gran dolor, estoy cerca de su familia y su comunidad política", escribió la mandataria en la red social X.</p><p>La Liga de Salvini forma <strong>parte actualmente</strong> del Gobierno de Giorgia Meloni, al igual que la conservadora Forza Italia de Tajani, que también expresó su duelo por la muerte.</p><p>Bossi (Cassano Magnago, 1941) ha sido uno de los <strong>grandes protagonistas</strong> de la política italiana, especialmente de la llamada Segunda República surgida a mediados de los Noventa. Varias veces diputado y <strong>senador desde 1987</strong>, así como eurodiputado, llegó al Gobierno de la mano de Silvio Berlusconi, de quien fue un aliado y<strong> ministro en dos ocasiones</strong>: de Reformas Institucionales entre 2001 y 2004 y de Federalismo entre 2008 y 2011.</p><p>Pero también se le recuerda por muchos de sus <strong>gestos polémicos</strong>. Crítico con el Estado italiano, fue condenado en 1997 por el delito de vilipendio al asegurar: "Con la bandera italiana <strong>me limpio el culo</strong>".</p><p>Con problemas de movilidad por <strong>un ictus</strong>, en 2012 renunció al cargo de secretario de la Liga Norte a raíz de un escándalo por <strong>el desvío de fondos </strong>desde el partido a su familia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 21:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere Umberto Bossi, fundador de la ultraderechista Liga Norte italiana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituario,Italia,Liga Norte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La última palabra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/oficio-de-impostores/ultima-palabra_129_2162185.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e6661e8-f913-40b0-b9d0-4693a60ef16b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La última palabra"></p><p>La <strong>necrológica</strong> es un territorio peculiar del periodismo porque es tal vez el único en el que el periodista tiene la<strong> última palabra de forma irreversible.</strong> Cuando el periodista Arcadi Espada aún sabía combinar perspicacia con humor afilado —antes de su conversión en un gritón Savonarola—, elaboró un decálogo para la escritura de obituarios que ayudaba a lidiar con las singularidades y paradojas a las que obliga el género. Decía así:</p><p><em>1. Tenga en cuenta que usted sigue vivo. </em></p><p><em>2. Evite ponerse (por si acaso) en el lugar del muerto, tipo al él le habría gustado así. </em></p><p><em>3. Evite las cartas a tumba abierta, tipo allá donde estés amigo quiero que sepas.</em></p><p><em>4. Evite convertir una muerte natural en un suicidio, tipo se fue tan discretamente como había vivido. </em></p><p><em>5. No espere una mejora en su conducta, tipo aquel</em><em><strong> necrologista que riñó a su muerto. </strong></em></p><p><em>6. Sobre todo no hable de su sonrisa, tipo nos acompañará siempre. </em></p><p><em>7. Si siempre ocultó lo que pensaba realmente sobre él haga ahora un pequeño y postrero esfuerzo. </em></p><p><em>8. Examine si supone un acto de respeto haber esperado a su muerte, tipo ahora ya se puede desvelar cómo. </em></p><p><em>9. No olvide jamás que la necrológica que está escribiendo puede acabar resultando</em><em><strong> lo único vivo que quedé de él. </strong></em></p><p><em>10. Y dado que en algún caso, aunque escaso, el muerto se ha levantado y ha leído escriba usted siempre con las </em><em><strong>precauciones propias del que espera réplica. </strong></em></p><p>La primera regla de Espada puede parecer un chiste pero apunta un asunto muy serio, la asimetría absoluta entre el que escribe y el que es escrito. La misma anomalía que, a modo de amenaza, se repite en el cierre del decálogo. El muerto ya no puede protestar, matizar, corregir ni discutir el relato o el retrato, que ambas cosas puede y debe ser un obituario. Y esa disimilitud genera dos tentaciones demasiado habituales, la <strong>canonización sentimental y el ajuste de cuentas póstumo</strong>, dos formas de abuso de poder narrativo. Precisamente, de esa cualidad narrativa que exige la tarea de contar una vida tratan los mandamientos tercero, cuarto y sexto, porque describen los más manoseados lugares comunes —pensamientos <em>prêt-à-porter</em>—y las perspectivas más ramplonas. Son tan habituales porque delatan la delicada relación que tenemos con los muertos, es decir, con la muerte: lo inefable nos abisma, de modo que solo podemos relacionarnos con ello a través de una liturgia —espiritual o laica—, es decir, de códigos y rituales, convenciones, como las frases hechas que repetimos en los tanatorios y que nos salvan de la <strong>obscenidad insoportable que es la muerte misma.</strong> Pero el periodista de necrológicas —y sí, escribir obituarios también fue ocupación habitual del arribafirmante durante casi una década— ha de ser un poco más exigente respecto a su tarea. Asumir el luto discreto y pudibundo que se le supone a la labor necrológica —similar al del empleado de funeraria— conlleva una documentación rigurosa y cierta ambición en el verbo, evitando la impresión de pereza o rutina que siempre trasladan las frases hechas, tan imprescindibles y eficientes sin embargo en el velatorio. </p><p>La prohibición “<em>evite ponerse en el lugar del muerto</em>” es sustantiva porque hablar por el que no está es un ejercicio de prepotencia y, demasiado a menudo, no es más que una treta para patrimonializar un cadáver —“los que tuvimos la suerte…”— o, más frecuentemente, una proyección psicológica. Se diría que los periodistas no buscamos sentido a la vida y muerte del otro, sino a las nuestras. El <strong>muerto se convierte en pretexto para un estriptis sentimental del vivo,</strong> un autorretrato moral del autor del réquiem. Oscar Wilde nos enseñó cuál era el destino tremendo de los retratos morales, en un desván, cubiertos por una sábana y polvo, mientras Dorian se burla del tiempo y de la muerte en los prostíbulos. </p><p>Como el dolor es un atributo de autoridad y soberbia —sufro, luego importo; cuanto más sufro, más importo—, apuntarse al grupo de las plañideras es una forma de darse pisto hablando con cercanía del que ya no puede defenderse de nuestras lágrimas ni de nuestras babas. Si uno confunde la elegía por el amigo muerto con la necrológica, puede convertir tan digna función periodística en la más narcisista y pornográfica forma del periodismo. La hagiografía, la carta de pésame y el testimonio doliente no son un género del periodismo, aunque aparezcan en un periódico, y no tienen nada que ver con la necrológica (este detalle se le escapó al sagaz Arcadi). A la nota necrológica le ocurre como a la crónica política: solo se puede <strong>hacer bien desde la distancia física, personal o retórica con el concernido</strong>.  </p><p>El séptimo mandamiento de ley de Espada, tal vez el más chispeante (“si siempre ocultó lo que pensaba realmente sobre él…”), nos pide modestia y respeto en el ejercicio de la necrológica. Una necrológica no puede estar guiada por el afán de ser la última oportunidad de verdad y un redactor de obituarios debe controlar el afán redentor o moralista. El octavo también previene de los excesos de la amistad y de la enemistad, y el noveno es una llamada explícita a la responsabilidad inherente a la condición de redactor de obituarios en los términos en que se expresan el primero y el décimo, y por eso en el noveno no hay ápice de ironía. Es una advertencia brutal sobre el poder archivístico del periodismo. El sexto es simplemente una advertencia contra los cursis, que son una plaga que apesta el mundo untándolo en melaza. Y por eso es importantísimo. Podríamos seguir. </p><p>El decálogo de Espada, además de un divertido y sagaz entretenimiento, es una seria advertencia para no sentimentalizar la muerte y no apropiarse de ella. La necrológica, a diferencia de<em> Las Coplas de Jorge Manrique</em>, debería ser un ejercicio de <strong>sobriedad narrativa</strong>. Ni elegía literaria, ni ajuste de cuentas, ni ceremonia de amigotes. Tan solo consiste en contar aproximadamente bien quién fue alguien y por qué es un muerto público y no privado. Es decir, por qué debe importarle al lector —al oyente, al espectador…— esa pérdida, no por qué le importa a quien firma. La necrológica bien entendida es una versión escueta y florida de la<strong> nota biográfica,</strong> no la versión lúgubre del padrino beodo que coge el micrófono en el banquete de boda.  </p><p>El drama que nos ocupa, como los avezados lectores de esta trinchera habrán percibido ya, es que las cartas gemebundas —escritas, literalmente, a tumba abierta—, las estatuas ecuestres y los monumentos tumularios han orillado cuando no sustituido el noble y severo oficio del obituario, porque la <strong>emoción, la épica y la propaganda son vehículos de comunicación mucho más inmediatos y eficaces </strong>que la información.</p><p>La paradoja es contemplar con qué facilidad los textos funerarios escritos desde el dolor intenso de la proximidad o desde el elogio desmesurado, en lugar de verse enriquecidos por el anecdotario que exhiben, a menudo se ven como un manojo de sucedidos, más o menos pintones, que en lugar de humanizar el cuerpo presente cincelan un arquetipo, una caricatura, una<strong> reducción del cadáver a muñeco. </strong></p><p>Las <strong>necrológicas sucesivas por Gregorio Morán, Fernando Ónega y Raúl del Pozo</strong>, además de ser un sepelio por una España senil, que ya iba siendo hora, han compuesto bocetos más o menos merecidos y aproximadamente justos del disidente militante y enfadadísimo, del impertérrito y cortés periodista de Estado y del amigo de francachelas en establecimientos de dudosa reputación.</p><p>A menudo, cuando<strong> fallece un notable, muere una época.</strong> Así que las crónicas de incienso por estos tres respetados periodistas son también añoranzas. Melancolía. Nostalgia por una izquierda combativa, ceñuda y viril, por una España de consensos verticales descendentes y perfumados, y, por último, por un periodismo con olor a Ducados y ajo. En las necrológicas de Morán aparecía el retrato del disidente impertinente hasta el empacho, el columnista molesto, el eremita del malhumor, el escritor que había hecho de la venganza intelectual una forma de vida y del insulto feroz una literatura. En las necrológicas de Ónega se despedía al cronista de la Transición, al periodista que había estado en el centro mismo del relato político y que representaba una forma institucional del periodismo, la del profesional respetado por todas las tribunas y por todas las generaciones. Y en las de Del Pozo asomaba una elegía bohemia del oficio, la caricatura del columnista de conversación interminable que mira escotes, el conversador de madrugada, el hombre, muy hombre, que entendía el periodismo también como una forma de sociabilidad, como una lealtad, como una manera masculina de habitar el mundo.</p><p>Pero la necrológica<strong> no revela tanto al muerto que yace como al vivo que escribe</strong>. Y con los escribientes los tres han sido afortunados. Raúl del Pozo tuvo la suerte de que su cadáver fue robado por sus amigos de <em>gaudeamus</em>. La ventura de Ónega fue que la apropiación del cuerpo la hicieron las instituciones del Estado. Y, en fin, seguramente<strong> Morán ha sido el que ha tenido más suerte. </strong>Porque no había otro Morán vivo para escribir su obituario, como tantas veces hizo él, sin piedad, humanidad ni recato, con tantos camaradas de cuerpo presente a los que aun quiso matar después de muertos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 17:53:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Vallín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La última palabra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obituario,Periodismo,Periodistas,Manipulación informativa,España,Periódicos]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escritor-peruano-alfredo-bryce-echenique-fallece-87-anos_1_2159325.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a3b89b8c-6fab-4b33-a2dc-98f2d4f89fa6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años"></p><p>El escritor peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>, uno de los últimos representantes del <strong>boom latinoamericano</strong>, ha fallecido a los 87 años, según confirmaron este martes la Casa de la Literatura Peruana y la Cátedra Vargas Llosa en sus redes sociales, informa EFE.</p><p>"Lamentamos profundamente la partida del escritor peruano <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>, una de las voces más representativas de la literatura peruana contemporánea. Su obra, que abarca novela, cuento, ensayo y memorias, <strong>dejó una huella significativa en varias generaciones</strong> de lectores", señaló la Casa de la Literatura Peruana en la red social X.</p><p>La muerte del autor de novelas como <em><strong>Un mundo para Julius</strong></em><strong> y </strong><em><strong>La vida exagerada de Martín Romaña</strong></em> fue adelantada, en un primer momento, por medios como el diario <em>El Comercio</em> y la emisora RPP, que citaron a fuentes cercanas al escritor.</p><p>La información fue confirmada luego por <strong>Alvaro Vargas Llosa</strong>, el hijo mayor de <strong>Mario Vargas Llosa</strong>, quien manifestó en X su "enorme pesar" por la muerte de Bryce Echenique, mientras que el también escritor peruano <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong> señaló que "esta mañana nos ha dejado el queridísimo amigo Alfredo Bryce Echenique". "A sus lectores, a sus parientes, mi más sentido pésame. <strong>Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna</strong>", remarcó.</p><p>El también escritor peruano <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong> indicó a EFE que habló con un profesor de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, <strong>César Ferreira</strong>, íntimo amigo de Bryce Echenique, a quien le había comunicado el fallecimiento su pareja, <strong>Cecilia Grau</strong>. Benavides, en un mensaje en X, señaló que "esta mañana nos ha dejado el queridísimo amigo <strong>Alfredo Bryce Echenique</strong>".</p><p>"No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino, <strong>lleno de deliciosos hallazgos</strong> que contribuyeron a edificar un inmenso mundo narrativo; fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones", señaló.</p><p>Bryce Echenique, quien nació en Lima un 19 de febrero de 1939 y estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), saltó a la fama tras <strong>obtener una mención honrosa</strong> en el premio Casa de las Américas de cuento de 1968 con su colección e relatos <em>Huerto Cerrado</em>.</p><p>Además de ser autor de novelas, cuentos, ensayos y memorias, Bryce formó parte de una tríada de grandes escritores peruanos contemporáneos, con el premio Nobel de Literatura <strong>Mario Vargas Llosa</strong> y el cuentista <strong>Julio Ramón Ribeyro</strong>, considerados los tres grandes narradores de la segunda mitad del siglo XX en Perú y entre los más destacados de Latinoamérica.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:26:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique fallece a los 87 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Obituario,Cultura,Literatura,Perú]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el periodista Raúl del Pozo a los 89 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/muere-periodista-raul-pozo-89-anos_1_2159305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ca56d9c0-e1ca-4a53-b59c-19a4255f9eeb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el periodista Raúl del Pozo a los 89 años"></p><p>El periodista y escritor <strong>Raúl del Pozo</strong> ha fallecido en Madrid a los <strong>89 años</strong>, según ha informado el diario <em>El Mundo</em>, en el que colaboraba, y ha recogido EFE.</p><p>Nacido en 1936 en Mariana (Cuenca), ha sido un <strong>referente del columnismo político</strong> y ha ejercido como reportero, cronista parlamentario y analista político.</p><p>Inició su trayectoria en el <em>Diario de Cuenca</em>, y además fue director adjunto del diario <em>El Independiente</em> y <strong>corresponsal de </strong><em><strong>Pueblo</strong></em><strong> en Moscú, Londres, Lisboa y Buenos Aires</strong>, e inició en 1991 su colaboración con <em>El Mundo</em>, periódico que este martes le dedica un obituario escrito por <strong>Antonio Lucas</strong>, titulado: 'Muere Raúl del Pozo, el último bucardo del periodismo, después de mil vidas'.</p><p>Participó en debates y tertulias televisivas y <strong>dirigió el programa </strong><em><strong>Entre dos luces</strong></em> de TVE.</p><p>Fue galardonado con algunos de los <strong>premios más importantes del mundo del periodismo</strong> (el Pedro Rodríguez, el González-Ruano y el Mariano de Cavia, entre otros), y era además autor de una destacada obra literaria.</p><p>Nacido en Mariana (Cuenca) el 25 de diciembre de 1936, inició su carrera profesional como <strong>colaborador del </strong><em><strong>Diario de Cuenca</strong></em><strong> en 1960</strong>, donde trabajó hasta 1963.</p><p>De 1967 a 1981, fue <strong>auxiliar de redacción del diario </strong><em><strong>Pueblo</strong></em>, donde ejerció como comentarista político con el seudónimo Falstaff, y como corresponsal en Buenos Aires, Moscú, Londres, Lisboa y Roma.</p><p>Durante ese periodo, colaboró también en el diario <em>Informaciones</em>, y los semanarios <em>La Calle</em>, <em>Guadiana</em>, <em>La Codorniz</em> y <em>Líbera</em>. <strong>Raúl Júcar fue el seudónimo</strong> que utilizó en su etapa de redactor de <em>Mundo Obrero</em> (órgano oficial del Partido Comunista de España) entre 1976 y 1981.</p><p>Ese último año, comenzó a trabajar en la revista <em><strong>Interviú</strong></em>, y en 1985 fue galardonado con el <strong>Premio de Periodismo Pedro Rodríguez</strong>.</p><p>Fue director del programa <em>Entre luces</em> en TVE y en abril de 1982 participó en la fundación del semanario <em>El Independiente</em>, del que <strong>fue adjunto a la dirección</strong> desde 1987 y hasta el cierre de la publicación en octubre de 1991.</p><p>Desde 1991 <strong>Raúl del Pozo</strong> era columnista y cronista parlamentario del diario <em>El Mundo</em>, medio en cuya última página publicaba desde diciembre de 2007 la columna <em><strong>El ruido de la calle</strong></em>, espacio en el que escribía <strong>Francisco Umbral</strong> hasta su fallecimiento.</p><p>Compatibilizó esta actividad con colaboraciones en <strong>distintas tertulias</strong> como <em>Día a día</em> (1998-2001) y <em>Cada día</em> (2004-2005), ambas presentados por <strong>María Teresa Campos</strong> en Telecinco y Antena 3 TV, respectivamente; desde diciembre de 2006 en la sección El ring del programa <em>Espejo Público</em>, en Antena 3 TV; desde diciembre de 2009 en el espacio <em>La Vuelta a El Mundo</em>, en Veo TV; mientras que en radio participó en Onda Cero en <em>La brújula</em> y en <em>Herrera en la Onda</em>.</p><p>En Onda Cero, participó estos últimos años en el espacio <em><strong>Más de uno</strong></em> con la sección semanal <em>Viva el vino</em>.</p><p>Durante su trayectoria periodística fue reconocido con algunos de los <strong>premios más prestigiosos del periodismo español</strong>, como el Premio de Periodismo Pedro Rodríguez; Premio Francisco Cerecedo (1989); Premio González-Ruano (2005); Premio Mariano de Cavia (2008), y el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural (2009).</p><p>Además de estos galardones, estaba en posesión también del Premio a la labor periodística Manuel Sanmartín (1991); el Premio de Comunicación Ciudad de Marbella (1996), el Premio Club de la Escritura (1997), el premio del <strong>Club Internacional de Prensa</strong> (2007), Premios de las Artes y la Ciencia (2008) y el premio Comunicador del año 2008 de la revista <em>GQ</em>. </p><p>En 2025 recibió el Premio de Periodismo Joaquín Romero Murube, otorgado por el diario <em>ABC de Sevilla</em> por su artículo <strong>'Los Machado se querían'</strong>, donde analizaba la figura de los hermanos poetas.</p><p>Del Pozo estaba además en posesión de la <strong>Medalla de Oro de Castilla-La Mancha</strong> (2017) y la <strong>Medalla de Honor de Madrid</strong> (2022).</p><p>Además, es autor de una <strong>importante obra narrativa</strong>, con títulos como <em>Noche de tahúres</em> (1994); <em>La novia</em> (1995); <em>El reclamo</em> (2011), Premio Primavera de Novela; <em>Ciudad levítica</em> (2001), o <em>La diosa del pubis azul</em> (2005). En 2017, publicó una recopilación de artículos, <em>El último pistolero</em>.</p><p>En octubre de 2000, la Policía <strong>desactivó un paquete-bomba con 170 gramos de pólvora</strong> dirigido al periodista que fue localizado en la estación Chamartín (Madrid) por un funcionario de Correos. El autor de los envíos, <strong>Eduardo García Macías</strong>, vinculado a grupos anarquistas, fue condenado en 2004 por esos hechos a cuatro años de cárcel. </p><p><strong>Raúl del Pozo</strong> era asiduo también de las tertulias del <strong>Café Gijón</strong>, en Madrid, al que definió como 'el ateneo canalla de nuestra cultura'.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2026 15:11:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere el periodista Raúl del Pozo a los 89 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Periodistas,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece el periodista Fernando Ónega a los 78 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/fallece-periodista-fernando-onega-78-anos_1_2155331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2bb57070-57e4-4623-9a76-bd2d5af9614d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece el periodista Fernando Ónega a los 78 años"></p><p><strong>Fernando Ónega</strong>, referente del periodismo en <a href="https://www.infolibre.es/temas/espana/"  >España</a>, histórico cronista político y creador del famoso eslógan de <a href="https://www.infolibre.es/temas/adolfo-suarez/"  >Adolfo Suárez</a> "Puedo prometer y prometo", ha fallecido este martes a los 78 años, según han confirmado a EFE fuentes familiares.</p><p>Ónega, nacido en la localidad lucense de <a href="https://www.infolibre.es/temas/lugo/"  >Mosteiro </a>el 15 de junio de 1947, trabajó en numerosos medios de comunicación con distintas responsabilidades, y actualmente era presidente del diario digital de las personas mayores <em><strong>65ymas.com</strong></em>, que ha informado del fallecimiento.</p><p>Entre mayo de 1977 y junio de 1978, trabajó para el presidente Adolfo Suárez, como director de prensa de la Presidencia del Gobierno, puesto desde el que continuó redactando <strong>algunos de los discursos del jefe del Ejecutivo</strong>. Fue en esa etapa cuando escribió la frase "puedo prometer y prometo", que Suárez utilizó para pedir el voto en las elecciones de junio de 1977.</p><p>"Una de las voces más escuchada y respetada por su rigor y su neutralidad y líder de la revolución sénior", recuerda en un comunicado <em>65ymas.com</em>, que traslada su pésame "a su esposa Ángela, sus hijos Fernando, Cristina y Sonsoles Ónega", también periodistas.</p><p>"Asociado de honor de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/apm/"  >Asociación de la Prensa de Madrid</a>, con el número 207, la Junta Directiva de la APM lamenta profundamente su pérdida y transmite su más sentido pésame", ha escrito en su cuenta de la red social X la APM.</p><p>Entre sus últimos actos públicos, moderó junto a <a href="https://www.infolibre.es/temas/inaki-gabilondo/"  >Iñaki Gabilondo</a> un debate el pasado mes de noviembre en el Congreso sobre el 50 aniversario de la reinstauración de la monarquía, en presencia de los reyes. En junio, entrevistó al presidente de Castilla-La Mancha, <a href="https://www.infolibre.es/temas/emiliano-garcia-page/"  >Emiliano García-Page</a>, en el Palacio de Fuensalida para la revista que ha presidido hasta su fallecimiento.</p><p>García-Page ha destacado en su cuenta de X "su aportación decisiva durante la Transición", nada más conocerse el fallecimiento del periodista, cuya capilla ardiente se instalará en l<strong>a Casa de Galicia en Madrid</strong>, entre las 10 a 21 horas de este miércoles, según las mismas fuentes.</p><p>Fernando Ónega se graduó por la Escuela Oficial de Periodismo (1970) y posteriormente inició la carrera de Ciencias Políticas, que no concluyó. Trabajó como <strong>columnista de política nacional</strong> en los diarios madrileños <em>Pueblo </em>y <em>Arriba</em>, al que regresó tras dejar su puesto en <a href="https://www.infolibre.es/temas/palacio-de-la-moncloa/"  >La Moncloa</a>.</p><p>Dirigió espacios en <a href="https://www.infolibre.es/temas/rtve/"  >TVE</a>, como <em>Siete días</em> (1978-1979) o <em>Revista de prensa</em>, y colaboró como comentarista político en el programa <em>Hora 25</em> de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/cadena-ser/"  >Cadena SER</a>, dirigido entonces por Iñaki Gabilondo, y al que sucedió en febrero de 1981, días antes del <a href="https://www.infolibre.es/temas/23-f/"  >intento de golpe de Estado</a>, como <strong>director de los Servicios Informativos </strong>de la cadena radiofónica.</p><p>En la SER estuvo hasta 1985, año en que comenzó a trabajar en la cadena COPE como comentarista político y desde 1987, como director de los servicios informativos. Fue <strong>director del diario </strong><em><strong>Ya </strong></em>entre noviembre de 1985 y octubre de 1986.</p><p>El 12 de julio de 1991 fue nombrado <strong>consejero delegado de Divercisa</strong>, empresa titular de las participaciones de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) en diversos medios de comunicación, como Tele 5, Onda Cero y Servimedia. Asimismo, entre el 26 de marzo de 1992 y el 3 de junio de 1993 fue <strong>director general de Onda Cero Radio</strong>.</p><p>Además, en julio de 1993 se incorporó como comentarista al informativo de medianoche de <a href="https://www.infolibre.es/temas/telecinco/"  >Tele 5</a> <em>Entre hoy y mañana</em>, dirigido por Luis Mariñas, y en 1995 sustituyó a Carmen Tomás como <strong>editor del informativo del mediodía</strong> de esa misma cadena.</p><p>En febrero de 1997 se incorporó al<strong> informativo de las nueve de la noche de Antena 3 Televisión</strong>, y un año más tarde, tras la incorporación de Ernesto Sáenz de Buruaga como director de los Servicios Informativos de la cadena y presentador de esa edición de las noticias, Ónega pasó a conducir la tercera edición. Ese febrero posterior se incorporó en Onda Cero al programa <em>Protagonistas </em>de Luis del Olmo.</p><p>En septiembre de 1999 fue nombrado director editorial de <strong>Telefónica Media</strong> (TM), puesto que ocupó hasta que el 20 de julio de 2000 fue nombrado director general de Onda Cero, que abandonó el 23 de enero de 2002 tras llegar a un acuerdo con la emisora.</p><p>Continuó colaborando en Onda Cero, como comentarista, y desde septiembre de 2004 en el programa de Carlos Herrera y desde abril de 2015, en el matinal que le sucedió, <em>Más de uno</em>, con Carlos Alsina y Juan Ramón Lucas. Además, desde septiembre de 2015 hizo el comentario epílogo de <em>La brújula</em>. En Telecinco, participó desde enero de 2005 en<strong> la mesa de actualidad del programa de Ana Rosa Quintana</strong>.</p><p>También fue autor de los libros <em><strong>Puedo prometer y prometo. Mis años con Adolfo Suárez </strong></em>(2013), en el que rememoró sus años junto al expresidente; <em><strong>Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar</strong></em> (2014), en el que incluye la primera entrevista con el monarca tras su abdicación; <em><strong>Qué nos ha pasado, España. De la ilusión al desencanto</strong></em> (2017), en el que analiza el cambio social y político desde 1977.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2026 19:29:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece el periodista Fernando Ónega a los 78 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodistas,Periodismo,Transición democrática,Adolfo Suárez,Obituario,Lugo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Muere Robert Duvall, el mítico actor de 'Apocalypse Now' y 'El Padrino', a los 95 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/muere-robert-duvall-mitico-actor-apocalypse-now-padrino-95-anos_1_2146545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8061ec48-ce30-4178-bca1-497d0e627c47_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere Robert Duvall, el mítico actor de 'Apocalypse Now' y 'El Padrino', a los 95 años"></p><p><strong>Robert Duvall,</strong> el aclamado actor de cintas icónicas como <em>Apocalypse Now</em> y<a href="https://www.infolibre.es/politica/padrino-inteligencia-artificial-deja-puesto-google-alertar-riesgos_1_1487002.html"  > </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/padrino-inteligencia-artificial-deja-puesto-google-alertar-riesgos_1_1487002.html"  ><em>El Padrino</em></a>, murió en la noche del domingo en su hogar de Middleburg, Virginia, rodeado de sus familiares a los <strong>95 años</strong>, informó este lunes su viuda, Luciana Duvall, según informa EFE. </p><p>"Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y <strong>uno de los mejores actores de nuestro tiempo</strong>. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo. Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, un director y un narrador. <strong>Para mí, lo era todo</strong>", escribió la esposa de Duvall en un emotivo comunicado en Facebook.</p><p>Siete veces nominado al Oscar y ganador por encarnar a un vagabundo excantante de country en <em>Tender Mercies</em> (<em>Gracias y favores</em>) de 1983, el intérprete tuvo una extensa carrera primero sobre las tablas, luego en la televisión y después en el cine, donde <strong>marcó con sus papeles la historia del séptimo arte</strong>.</p><p>"Su pasión por su oficio solo era comparable a su profundo amor por los personajes, una comida exquisita y su capacidad para conquistar el corazón. En cada uno de sus muchos papeles, <strong>Bob lo dio todo por sus personajes</strong> y por la auténtica esencia humana que representaban", dijo su viuda en su mensaje, junto a una foto de ambos.</p><p>Según Luciana Duvall, su dedicación a su arte, deja a su público <strong>"algo duradero e inolvidable"</strong>. "Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por brindarnos este <strong>tiempo y privacidad</strong> para celebrar los recuerdos que nos deja", agregó.</p><p><strong>Robert Duvall</strong>, nacido en San Diego el 5 de enero de 1931, debutó en el cine con <em><strong>Matar a un ruiseñor</strong></em> (Robert Mulligan, 1962), al tiempo que mantuvo sus papeles televisivos.</p><p>Su papel como <strong>Tom Hagen</strong>, el “consigliere" de la familia Corleone en <em>El Padrino</em> (<strong>Francis Ford Coppola</strong>, 1972), que le valió su primera nominación al Oscar y <em>El Padrino II</em> (1974), lo lanzó a la fama internacional.</p><p>Con Ford Coppola repetiría como el teniente coronel <strong>Bill Kilgore</strong> en <em>Apocalypse Now</em> (1979). Su ahora legendaria frase: “Me encanta el olor del napalm por la mañana" se convirtió en una de las más célebres de la historia del cine.</p><p>Además de un Oscar, Duvall alcanzó un premio BAFTA, <strong>cuatro Globos de Oro</strong>, dos Emmy y un premio SAG del Sindicato de Actores de Cine. En 2005, recibió la <strong>Medalla Nacional de las Artes</strong> de manos del entonces presidente estadounidense, <strong>George W. Bush</strong> en la Casa Blanca.</p><p>Entre sus últimas apariciones en la pantalla estuvieron los filmes estrenados en 2022 por la plataforma Netflix: <em>Hustle</em> (<em>Garra</em>) y <em>The Pale Blue Eye</em> (<em>Los crímenes de la academia</em>).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2026 18:34:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere Robert Duvall, el mítico actor de 'Apocalypse Now' y 'El Padrino', a los 95 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Obituario,Estados Unidos,Actores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ganamos nuestra juventud en Malasaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/ganamos-juventud-malasana_129_2141319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ganamos nuestra juventud en Malasaña"></p><p>En una columna de la librería Tipos Infames, quizá no la has visto, hay una placa pequeña que dice: <em>Entre estos libros dilapidó su tiempo Nano, llenando de luz y alegría a todos aquellos que le conocimos</em>. Nano, Rafael Lasaletta, era amigo mío. Era amigo de todos. No era de Madrid, pero <strong>amaba la ciudad con sus historias.</strong> Era el capitán de su calle, Espíritu Santo, barrio de Malasaña. Era mayor que nosotras. Era, si tuviera que escoger una palabra, un lector. Murió de vida en 2021. Le echo de menos todavía muchas veces, sobre todo, cuando una <strong>página me asalta hermosa en algún libro</strong>. Antes, le hacíamos una foto y la compartíamos en un chat que se llamaba <em>Pan, amor y fantasía</em>, como la película italiana. Éramos tres. La tercera era la escritora Lara Moreno. Ahí se mezclaban las fotos de nuestros niños, paisajes, pantallazos, la literatura. </p><p>El cierre de Tipos Infames se lleva muchas cosas, también nuestro escenario con él. Su despedida. Todas nuestras<strong> salidas cargados de libros y de vino</strong>, tambaleándonos calle abajo hacia nuestras casas. Se lleva el temblor en la voz al leer algunos poemas en su sótano, a mi padre respirando fuerte en la presentación de mi última novela porque me pongo militante, se lleva a mi hijo correteando entre las mesas desde que echó a andar. Se lleva, también, los cientos de lecturas que nos recomendaron Alfonso y Gonzalo, y antes Curro. Una librería es una tienda de libros, pero también es barrio, el que fue nuestro, un punto de luz, una <strong>chincheta en nuestro mapa sentimental. </strong></p><p>Esta semana fuimos a despedirnos de los Tipos Infames, abrazos, buena suerte, la última foto, salir rápido para no acabar de rompernos, que ellos siguen haciendo cajas y en pie y casi todo está bien. A veces, uno no acaba de saber de dónde le viene la pena, si es exterior o interior, y tampoco lo tiene por qué saber. Nos vamos con libros metidos en sus míticas bolsas que dicen:<strong> “Perdí mi juventud en Malasaña”.</strong> Que hayan corrido ríos acusando a los Tipos Infames de <strong>gentrificar Malasaña </strong>es uno de los tiros más errados que recuerdo. Qué tuvieron que hacer. ¿No poner vino? ¿No esperar que les fuera bien? ¿Poner una librería fea? Los que vivimos sus años primeros en aquellas calles sabemos la vida y casa que nos dio ir a encontrarnos allí, a celebrar la escritura cuando tocaba. Pero una tienda es un negocio, y a veces, deja de compensar económica o personalmente, o las dos a la vez. Detrás de los números, se revelan historias. </p><p>Aquel tiempo de Malasaña ya no es el tiempo anterior a este, está más allá. Ese barrio, paseado y odiado por igual, es solo el<strong> espejo donde se refleja un cambio en las ciudades.</strong> Han pasado muchas cosas desde que las observamos transformarse. Han cambiado los comercios, los precios de la vida y la vivienda y los habitantes de sus edificios. Hemos cambiado nosotros también. Me pregunto si aquellos años dos mil fueron sentidos igual por quienes recorrían el barrio en los ochenta y noventa, si mi amigo aceptaba la transformación. Yo misma caminé su dureza de niña y todo era distinto. Pero hoy parece que hubiera cambiado un sistema entero y este no consigamos entenderlo. Supongo que será la ley del capital o ley de vida sin más, como todo aquello que también es infame y no queda otra que tragarlo como puedas. Hay algo que se ha estado rompiendo entre el año 2010 y ahora. <strong>¿Será la juventud?</strong></p><p>No lo escondo: cierra Tipos y me da rabia porque cerramos nosotros también.<strong> Se cierra un tiempo que ya fue. </strong>La última página de un libro que nos gustaba leer. Ya solo me quedará en Malasaña Lola, la mujer de Nano, en su puesto de vigía frente al atardecer que cae sobre Madrid. Leyendo novelas negras o a Camus otra vez. Nos han quitado muchas cosas, se ha arrasado un paisaje,<strong> la ciudad está en los huesos de lo que pudo haber sido</strong>, pero quedamos nosotros, guardianes de, al menos, una posibilidad, en resistencia contra el uniforme global a fuerza de memoria, lo intentaremos sin nostalgia y, quién sabe, quizá volvamos a tomar las calles para alguna rebeldía. Puede que no perdiéramos nada en Malasaña, quizá lo ganamos. <strong>¿Quién dice que sea este un tiempo de derrota?</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 19:19:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Ganamos nuestra juventud en Malasaña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Literatura,Obituario,Comercio,Libros,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el actor Fernando Esteso a los 80 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cine/muere-actor-fernando-esteso-80-anos_1_2137820.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/64161799-95c4-48ee-b713-a73cdcfd4d38_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el actor Fernando Esteso a los 80 años"></p><p>El actor y humorista<strong> Fernando Esteso</strong> ha muerto la madrugada de este domingo, a los 80 años, en el Hospital La Fe de Valencia donde estaba ingresado desde hace varios días, según ha informado su representante a la<a href="https://www.infolibre.es/igualdad/academia-cine-explica-no-apartar-academico-pese-denuncias-acoso_1_1914696.html"  > Academia del Cine.</a> El cómico, nacido el 16 de febrero en 1945 en Zaragoza, había sido atendido en este mismo centro sanitario por problemas respiratorios hace cinco años.</p><p><strong>Su juego era ser artista. </strong>El hombre que empezó como payaso siguió haciendo durante toda su vida ese humor somarda, aragonés y con retranca, directo y tradicional. Formó junto a<strong> Andrés Pajares una de las parejas más taquilleras del cine español</strong> con las comedias de Mariano Ozores, en las que se caricaturizaba al español medio de la <a href="https://www.infolibre.es/politica/transicion-espana-impunidad-crimenes-franquistas-anomalia-democratica-ue_1_2098335.html"  >Transición</a>, anterior a la liberación sexual.</p><p>Esteso definía su humor como "limpio, blanco, sin complicación. Un humor de la calle que trata de buscar no la carcajada sino la <strong>sonrisa continuada</strong>".</p><p>Provenía de una<strong> familia de artistas</strong>: sus padres eran joteros y era sobrino nieto del actor teatral Luis Esteso y López de Haro. Debutó siendo un niño en los montajes de sus padres y trabajó como payaso en el circo. Se trasladó a Madrid en 1964 y empezó a hacer teatro, cine y televisión, y grabó discos de humor.</p><p>En 1973 inició su carrera cinematográfica con un pequeño papel en<strong> 'Celos, amor y Mercado Común',</strong> de Alfonso Paso. Después vendrían 'Onofre' (1974) y 'Virilidad a la española' (1975), pero no sería hasta 1978, con 'Pepito Piscinas', cuando despuntó como actor cómico.</p><p>También tenía la habilidad de <strong>imitar voces de cantantes famosos </strong>como Raphael, <a href="https://www.infolibre.es/politica/colectivo-exige-julio-iglesias-devuelva-300-millones-pesetas-le-pago-xunta-1992_1_2134433.html"  >Julio Iglesias</a>, Alberto Cortez, Demis Roussos, Camilo Sesto, Nino Bravo, Tom Jones, Luis Aguilé, Serrat o Manolo Escobar.</p><p>En 1979, Ozores le lanzó a la fama con<strong> 'Los bingueros',</strong> junto a Andrés Pajares, y la pareja no dejó de hacer comedias costumbristas con tinte erótico, con extraordinaria acogida popular. Entre ellas:  'Los Energéticos' (1979), 'Yo hice a Roque III' (1980), 'El liguero mágico' (1980), 'Los chulos' (1981), '!Qué gozada de divorcio¡' (1981), 'Los Liantes' (1981), 'Brujas mágicas' (1981), 'Todos al suelo' (1982), 'Cristóbal Colón, de oficio descubridor' (1982), 'Padre no hay más que dos' (1982), 'El currante' (1983), 'Agítese antes de usarla' (1983) o 'La Lola nos lleva al huerto' (1983).</p><p>Esteso-Pajares también lograron el éxito teatral con la comedia de Neil Simon<strong> 'La extraña pareja' </strong>(1987).</p><p>Luego se separarían laboralmente. "Con Pajares lo dejé porque ambos teníamos la sensación de estar siempre<strong> haciendo la misma película"</strong>, explicó Esteso en alguna ocasión.</p><p>Curioso y aplicado, tal y como se definía, su propósito fue hacer felices a los demás, y estimaba que lo consiguió: <strong>"No hay cosa más bonita que notar que la gente te quiere",</strong> pensaba.</p><p>"Actor con verdad, cómico de primera, excelente cantante, genial imitador y sobre todo,<strong> amigo entrañable</strong>"; así ha recordado este domingo Santiago Segura a Fernando Esteso, que ha fallecido este domingo en Valencia a los 80 años.</p><p>"Hoy nos ha dejado Fernando Esteso. Todo mi cariño para su familia. Fuiste un ídolo y un mito infantil y <strong>conocerte no me defraudó, </strong>te hizo más grande. Hasta siempre Fernando", añade el director de la saga Torrente en su cuenta de X.</p><p>En los últimos años, el intérprete aragonés había sido recuperado para la <strong>gran pantalla por Santiago Segura, en la saga Torrente, </strong>y por Agustí Villaronga, que en un registro más dramático le ofreció papeles en 'Incierta gloria' y 'Loli Tormenta'.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 13:47:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere el actor Fernando Esteso a los 80 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,España,Humor,Humoristas,Teatro,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere Catherine O'Hara, estrella de 'Solo en casa', a los 71 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/muere-catherine-hara-estrella-casa-71-anos_1_2137344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a3543ec-135a-4e1f-b7cc-ae729e5a86f8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere Catherine O'Hara, estrella de 'Solo en casa', a los 71 años"></p><p><strong>Catherine O'Hara</strong>, la veterana actriz de <em>Solo en casa</em>, <strong>ha fallecido a los 71 años</strong>, según confirmó este viernes el representante de la estrella canadiense a <em>Variety</em> y recogió EFE.</p><p>De acuerdo con la misma publicación, la actriz <strong>murió después de una breve enfermedad, no especificada</strong>, en su casa de Los Ángeles (California, EEUU).</p><p>O'Hara es recordada por haber interpretado a <strong>Kate McCallister</strong>, la madre de Kevin, interpretado por <strong>Macaulay Culkin</strong>, en la comedia noventera navideña <em><strong>Solo en casa</strong></em>, pero su carrera comenzó en televisión con la serie de comedia <em>SCTV Network</em>.</p><p>Su participación en esa serie <strong>le valió su primer Emmy</strong>. El segundo lo ganaría en 2020 gracias a su participación en la serie <em>Shitt's Creek</em>, en donde daba vida a la excéntrica y dramática matriarca de la familia Rose, <strong>Moira Rose</strong>.</p><p>Nacida en Toronto en 1954, O'Hara era reconocida por su <strong>capacidad de improvisación para la comedia</strong>. Después de <em>SCTV</em>, la actriz protagonizó filmes como <em>Jo, qué noche</em>, de <strong>Martin Scorsese</strong>, o <em>Bitelchús</em>, de <strong>Tim Burton</strong>.</p><p>La actriz volvió a trabajar con Burton prestando su voz para la película <em>Pesadilla antes de Navidad</em> y fue frecuente colaboradora de <strong>Christopher Guest</strong> con quien trabajó en falsos documentales como <em>Very important perros</em> o <em>Nominados</em>, entre otros.</p><p>En los últimos años O'Hara además había participado en <strong>algunas de las series más reconocidas del momento</strong> como <em>The Last of Us</em> o más recientemente en <em>The Studio</em>, de Apple TV+, donde interpretó a <strong>Patty Leigh</strong>, una exjefa de estudio de cine que ayuda a <strong>Matt Remick</strong> (<strong>Seth Rogen</strong>) a dirigir uno de los estudios más importantes de Hollywood.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 18:59:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere Catherine O'Hara, estrella de 'Solo en casa', a los 71 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Actrices,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nacido un 14 de abril]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/nacido-14-abril_129_2127993.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/df9ffd9d-4b8e-4154-9aeb-506f18ad3496_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacido un 14 de abril"></p><p>Hay fechas para las que uno parece haber nacido predestinado. <strong>Tom Cruise</strong> intentó sin éxito ganar el Óscar interpretando a un héroe de Vietnam <em>Nacido un 4 de julio</em>, día de la independencia de EEUU. <strong>Fernando Reinlein</strong>, hijo y miembro de una larga saga militar, nació un 14 de abril. Más que el aries del horóscopo le acabaría marcando <strong>el alumbramiento de la Segunda República</strong>. Fue un 14 de abril del año pasado, en su ochenta cumpleaños, cuando nos vimos por última vez. Una inmensa bandera tricolor presidía el salón de un restaurante al aire libre en la Casa de Campo. <strong>Ochenta invitados, uno por año</strong>. En una pantalla se proyectaban imágenes de su etapa como teniente destinado en el Sahara, donde comenzaría a tomar conciencia de que no era todo como le habían contado sus superiores. Yo <strong>asistí a la celebración en representación de mi padre</strong>, que junto a él y otros oficiales formaron la UMD, la Unión Militar Democrática, la oposición a la dictadura dentro de su propio ejército franquista. Había que echarle valor. Fue un 1 de septiembre del 74 cuando se fundó, al calor de la Revolución de los claveles portuguesa, en la casa de su hermano Guillermo, también militar de carrera.</p><p>Fernando era el más joven de los nueve detenidos <strong>en la famosa redada de un año después</strong>, aún en vida del dictador. Eso de la clandestinidad no lo habían estudiado en las academias militares. </p><p><strong>Lo conocí en las navidades del 75,</strong> en el patio del acuartelamiento de Hoyo de Manzanares, que servía de prisión militar previa al consejo de guerra. Los condenarían a <strong>varios años de prisión y a la expulsión del ejército</strong>. Recuerdo que se pasó la mañana contándonos chistes a mí y a mis hermanos, para entretenernos en las horas muertas de aquel 25 de diciembre en el que por fin pudimos visitar a nuestro padre.</p><p>La milicia lo era todo para él, y como casi todos los detenidos, <strong>tuvo que buscarse la vida como pudo al salir de prisión</strong>. El oficio de periodista le encajaba como un guante, y gracias a sus contactos en varias unidades adelantó unas cuantas exclusivas sobre ruidos de sables. <strong>La democracia está en deuda con él por doble motivo</strong>. Volvimos a coincidir en mis inicios en el oficio, cuando colaboraba con la edición gallega del Diario 16 que él puso en marcha. Fue el primer empujón en mi carrera.</p><p>Luego nos seguimos viendo, ya mucho tiempo después, en algunos congresos sobre información militar o compartiendo un wisky en una sobremesa madrileña. En esa época <strong>se había dejado coleta y tonteaba con Podemos</strong>. Una vez incluso tomó la palabra en una asamblea en la Puerta del Sol. Rojos y demócratas, así eran los de la UMD. Un par de años más tarde le pregunté qué tal en las asambleas. Pidió un whisky solo y sin hielo, dio una calada a un cigarro, y me soltó: “Muy bien con los de Podemos, pero qué quieres que te diga... Yo soy militar y el asalto a la cota 65 <strong>no la someto a votación de ninguna asamblea</strong>. Hasta ahí podíamos llegar”.</p><p>Fernando nos ha dejado hace unas horas y mientras escribo apuradas estas líneas y al mismo tiempo <strong>sigo en el monitor la última hora sobre Groenlandia</strong> para el programa de <em>La Noche</em>, no puedo evitar recordar un libro suyo, <em>Capitanes rebeldes</em>, imprescindible para entender nuestro ejército. La dedicatoria <strong>refleja perfectamente cómo era Fernando Reinlein</strong>. “Capitán aunque sea de bandidos, ayudante ni de Dios”.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Xabier Fortes</strong></em><em> es periodista, director y presentador de 'La Noche en 24 Horas' de TVE.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 20:20:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Xabier Fortes]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Nacido un 14 de abril]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Despliegue militar,Ejército español,Franquismo,Democracia,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere Fernando Reinlein, capitán de la UMD]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/muere-fernando-reinlein-capitan-umd_1_2128511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f3c85091-792e-4df7-848d-8ba77b7eb503_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere Fernando Reinlein, capitán de la UMD"></p><p>El periodista y militar <strong>Fernando Reinlein García-Miranda</strong>, presidente del Foro Milicia y Democracia, ha fallecido en Madrid a la edad de 80 años. Teniente coronel de Infantería retirado, está en la historia reciente de España como <strong>uno de los nueve oficiales</strong> que en 1975 fueron condenados a prisión y expulsados del Ejército por su actividad clandestina en favor de la democracia. <strong>Excluidos de la amnistía de 1977</strong>, no fueron formalmente readmitidos en las FFAA hasta 1987. Este viernes, <strong>a partir de las 11h</strong>, el cuerpo de Fernando Reinlein será velado en el <strong>Tanatorio de la M-30 de Madrid</strong>.</p><p>La familia Reinlein ha remitido a <strong>infoLibre</strong> el siguiente comunicado:</p><p>“La Unión Militar Democrática (UMD), organización a la que pertenecían los nueve oficiales condenados, <strong>se disolvió cuando entró en vigor la Constitución de 1978</strong>. Décadas más tarde, algunos de sus miembros crearon el <strong>Foro Milicia y Democracia</strong> con ánimo de contribuir a la defensa de los valores democráticos, las libertades y los derechos humanos. [Los textos escritos por los integrantes del FMD vienen siendo publicados desde hace años en <strong>infoLibre</strong>].</p><p>Tras su expulsión del ejército, Fernando Reinlein inició una <strong>importante carrera como periodista</strong>, que le llevó hasta la <strong>dirección de </strong><em><strong>Diario 16</strong></em>, a finales de los años 80, tras dirigir algunas de sus secciones y contribuir como director adjunto a la expansión regional del periódico.</p><p>Durante medio siglo, Fernando Reinlein ha contribuido a <strong>mantener viva la memoria de la UMD</strong>, que, pese a sus pequeñas dimensiones, tuvo un papel <strong>trascendente en el proceso de construcción de la democracia</strong>. En 2010, con <strong>Carme Chacón</strong> como ministra de Defensa, recibió la Cruz del Mérito Militar y Aeronáutico, junto con otros 14 miembros de la UMD, que tuvieron que esperar 35 años para recibir los honores y el reconocimiento que merecían.</p><p>Autor de <em>Capitanes Rebeldes</em> y otros libros imprescindibles sobre la Transición, actualmente colaboraba como <strong>columnista en el diario infoLibre</strong> y era invitado ocasional en programas de radio y TVE, donde siempre dejaban huella su coraje cívico, su compromiso con los valores democráticos, su energía y su sentido del humor.</p><p>La causa del fallecimiento, según informa su familia, ha sido <strong>una parada respiratoria</strong> que le sobrevino cuando dormía tranquilamente en su casa de Madrid. Padre de cuatro hijos, estaba casado con <strong>María Antonia Ballesteros</strong>, una de las mujeres que desde fuera del ejército hicieron posible la aventura democrática de la UMD.</p><p>Fernando Reinlein Garcia-Miranda nació en Barcelona, el <strong>14 de abril de 1945</strong>. Los últimos 30 años repartió su tiempo entre Madrid y Cabo de Gata, en Almería.</p><p>Por su parte, la junta directiva del Foro Milicia y Democracia, en nombre de todos los asociados, ha querido expresar <a href="https://www.miliciaydemocracia.org/fallecimiento-de-nuestro-presidente-fernando-reinlein/" target="_blank">en un comunicado</a> "su <strong>profunda tristeza</strong> al tener conocimiento de este desenlace inesperado y muy dolorosa pérdida", además de dar las condolencias a la familia. La asociación recuerda sus <strong>"dos destacadas trayectorias profesionales"</strong>, la militar, con su pertenencia a la UMD, y la periodística, con unas "crónicas, investigaciones y opinión fundada que eran referentes en la denuncia del golpismo militar que obstaculizó el proceso democrático".</p><p>[<em>Desde la Redacción de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em> enviamos un cálido abrazo a la familia Reinlein y también a la que forman los y las integrantes del Foro Milicia y Democracia].</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 15:54:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere Fernando Reinlein, capitán de la UMD]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Franquismo,Transición democrática,Periodismo,Ejército español,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece a los 96 años el actor argentino Héctor Alterio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/fallece-96-anos-actor-argentino-hector-alterio_1_2114083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/16f4abaa-c8fd-40ac-b829-cca0b608789a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece a los 96 años el actor argentino Héctor Alterio"></p><p>El actor <strong>Héctor Alterio </strong>(Buenos Aires, 1929) ha<strong> fallecido este sábado a los 96 años</strong>, padre de los también intérpretes Malena y Ernesto Alteriosegún ha informado su familia en un comunicado distribuido por Pentación Espectáculos.</p><p>"Con profundo dolor queremos comunicaros que hoy, 13 de diciembre por la mañana, nos ha dejado Héctor Alterio. Se fue en paz después de una vida larga y plena dedicada a su familia y al arte, <strong>estando activo profesionalmente hasta el día de hoy</strong>. Descanse en paz", asegura el comunicado.</p><p>Héctor Alterio, que en 2004 recibió el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/cine/carlos-saura-goya-honor-2023_1_1333925.html"  >Goya de Honor </a>de manos de sus hijos, se aupó a los escenarios siendo muy joven y en ellos ha continuado hasta el final de su vida, con una gira con el <strong>texto 'Una pequeña historia', de tintes autobiográficos.</strong></p><p>Se estableció en <strong>España en 1975, cuando tuvo que abandonar Argentina </strong>–había nacido en el seno de una familia de emigrantes napolitanos– por amenazas de muerte, donde empezó de nuevo hasta conquistar el cariño y el aplauso del público.</p><p>Fue uno de los intérpretes<strong> más destacados de su generación, tanto en su Argentina natal como en España,</strong> donde desarrolló de manera prolífica su carrera y donde fue reconocido con el Goya de Honor 2004 de la Academia de Cine, de la que era miembro.</p><p>Alterio debutó como actor en 1948, con la obra<strong> 'Prohibido suicidarse en primavera'</strong>, de Alejandro Casona. Tras acabar sus estudios de Arte Dramático, creo la compañía Nuevo Teatro, con la que trabajó por la renovación de la escena argentina durante la década de los 60.</p><p>Aunque su fama como actor le llegaría a través del <strong>cine</strong>, donde debutó en junto a Alfredo Mathé en <strong>'Todo sol es amargo' </strong>y donde intervino en algunas de las mejores películas de la nueva generación de cineastas argentinos, como Leopoldo Torre Nilsson.</p><p>Fue en 1975 cuando se instaló en España, tras ser<strong> amenazado de muerte por la Triple A, </strong>dando inicio a su enorme vínculo con el cine español, colaborando con importantes figuras de nuestro cine como Jaime Chávarri, en 'A un dios desconocido', con la que obtuvo la Concha de Plata del Festival de San Sebastián;<strong> 'El crimen de Cuenca', de Pilar Miró</strong>; o 'El nido', la historia de Jaime de Armiñán nominada al Oscar en 1980.</p><p>A pesar de fijar su residencia en España, no dejó de participar en numerosas películas en su país natal, protagonizando cuatro de las primeras películas argentinas en ser nominadas a los premios de la Academia de Hollywood: 'La tregua' (1974), 'Camila' (1984), 'La historia oficial' (1985), que logró el Oscar y <strong>'El hijo de la novia' </strong>(2001).</p><p>Su último trabajo en la gran pantalla fue en 2015, 'Due uomini, quattro donne e una mucca depressa', de la italina Anna di Francisca y estrenada en 2015 aunque, también se le pudo ver en 2014 en 'Kamikaze', de Álex Pina.</p><p>En 2004 recibió el <strong>Goya honorífico de manos de sus hijos Ernesto y Malena Alterio</strong>, reconocidos intérpretes también de cine, teatro y televisión en nuestro país y al otro lado del Atlántico.</p><p>En 2008, su Argentina natal le reconoció con el <strong>Cóndor de Plata </strong>por su trayectoria cinematográfica y en 2023, el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires le brindó un homenaje que contó con la presencia de un nutrido grupo de profesionales del séptimo arte de Argentina, como Ricardo Darín.</p><p>Pentación Espectáculos, productora de su último espectáculo, ha lamentado<strong> "con profundo dolor y pesar" </strong>el fallecimiento de Alterio, figura notablemente destacada en el ámbito cultural tanto de Argentina como de España.</p><p>Jesús Cimarro, productor de su último espectáculo, 'Una pequeña historia', ha declarado: "Se va, nos deja uno de nuestros grandes intérpretes de la escena española y argentina . Tuve el honor de ser su productor en numerosas producciones. Buen viaje, querido Héctor".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 15:33:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece a los 96 años el actor argentino Héctor Alterio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Actores,Obituario,Teatro,Cine,Cultura,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece a los 96 años el actor Héctor Alterio, la mirada profunda de un argentino español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/teatro/fallece-96-anos-actor-hector-alterio_1_2114061.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62bbc6ed-68a8-4253-b382-0cf9210a229a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece a los 96 años el actor Héctor Alterio, la mirada profunda de un argentino español"></p><p>Argentino de nacimiento y español de adopción, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/fallece-96-anos-actor-argentino-hector-alterio_1_2114083.html"  >Héctor Alterio</a> se reconocía "de los dos lugares". "Vivo en un barrio alejado de mi país", afirmaba este actor de ojos expresivos, que <strong>hizo cine, televisión y mucho teatro</strong>. Fue sobre las tablas donde comenzó su larga carrera profesional.</p><p><strong>Debutó con 19 años con 'Prohibido suicidarse en primavera',</strong> una obra de Alejandro Casona que representó en su Argentina natal. Su último trabajo estrenado ha sido la serie televisiva 'Su Majestad' en 2025 y antes de eso el largometraje 'Las consecuencias' (2021), de Claudia Pinto, y los documentales 'El viaje de Julieta' y 'La memoria del cine: Una película sobre Fernando Méndez-Leite'.</p><p>Como aseguró en una entrevista con EFE, <strong>actuar era lo único que sabía hacer</strong>. "Llevo setenta años en las tablas, haciendo de todo, desde obras buenas, a otras malas o regulares. Desde que tengo uso de razón que estoy allí y creo que no tengo otra alternativa que seguir, porque el oficio es lo único que tengo. Si me quedo sin eso, no tengo más remedio que estar pendiente de mi jubilación", afirmó.</p><p>Y allí siguió, en un teatro, hasta los 96 años. <strong>Dando lecciones de buen oficio</strong>, de elegancia y de un amor por la interpretación que supo transmitir a sus hijos, Ernesto y Malena.</p><p>Con ellos y con su mujer, la psicoanalista <strong>Ángela Bacaicoa, se instaló en España en 1975</strong> tras recibir amenazas de muerte de la Triple A, organización paramilitar estatal que operó durante los años previos a la última dictadura (1976-1983).</p><p>"Aún recuerdo el calor de la mano de mi hijo cuando tenía 4 años y cruzábamos Bravo Murillo, la calle del hostal en el que vivíamos, y me decía <strong>'¿papá en qué idioma hablan?'</strong> porque no lo entendía", explicaba.</p><p>Le tocó empezar casi desde cero, pese a que ya tenía una <strong>carrera consolidada en Argentina</strong>, donde en 1950 había creado la compañía Nuevo Teatro, y donde había participado en películas tan destacadas como 'El santo de la espada' (1969), 'La fidelidad' (1970), 'La tregua' (1974) o 'La Patagonia rebelde', Oso de Plata en Berlín en 1974.</p><p>En España lo acogieron colegas como la fallecida directora Pilar Miró o actores como Nuria Espert -con la que hizo 'Divinas palabras'- y Juan Diego, que le dieron, como él recordó en varias ocasiones, la oportunidad de trabajar y le ayudaron en todo lo que precisó.</p><p><strong>Se hizo popular en España</strong> por series como 'Santa Teresa', 'Segunda enseñanza', 'El Quijote' o 'La regenta' y por películas como 'A un dios desconocido' (1977) -premio al mejor actor en el Festival de San Sebastián-, 'El crimen de Cuenca' (1977), 'El nido' (1980), 'Don Juan en los infiernos' (1991) o 'El detective y la muerte' (1994).</p><p>Y siguió <strong>trabajando en el cine argentino</strong>, en 'Camila' (1984) o 'La historia oficial', ganadora del Óscar a mejor película extranjera. Además de 'Plata quemada' (2000) 'El hijo de la novia' (2001), 'Kamchatka' (2002) o 'El último tren' (2002). Una trayectoria en el cine por la que en 2004 recibió el Goya de honor.</p><p>También continuó participando en series televisivas. Una de las más destacadas, 'Vientos de agua', dirigida por su compatriota Juan José Campanella, y que contaba una historia con similitudes con la suya personal. La inmigración y el exilio centran esta historia en la que compartió papel con su hijo Ernesto.</p><p>Y <strong>nunca dejó de lado su amado teatro</strong>. En 2004 recibió un Max por su trabajo en 'Yo, Claudio'. Y en los años siguiente encadenó montajes como los de 'El túnel', de Ernesto Sabato; 'Dos menos', de Samuel Benchetrit; 'La sonrisa etrusca', de José Luis Sampedro; o 'El Padre', de Florian Zeller.</p><p>"En el teatro me siento casi patrón de mi trabajo porque lo manejo yo, respetando los elementos de la dirección claro, pero puedo decidir en qué momento se corta el silencio, en qué momento se apura", resaltaba el actor.</p><p>Además, en su afán perfeccionista, el teatro tenía algo único que no existía en el cine o la televisión. Y es que le permitía "mejorar cada día lo del día anterior".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Dec 2025 14:31:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alicia García de Francisco | EFE]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece a los 96 años el actor Héctor Alterio, la mirada profunda de un argentino español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Cultura,Cine,Obituario,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando queríamos ser indios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/queriamos-indios_129_2113680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando queríamos ser indios"></p><p>Vengo a escribir sabiendo que todo ha sido escrito: <strong>ha enmudecido de súbito una parte de lo que una vez fuimos</strong>. Fotografías nocturnas y adolescentes en corro en una playa del este del país, cintas de caset regrabadas y tituladas a bolígrafo que pasaban de mochila a mochila, la camiseta negra que se deshacía en su cuello, aquel concierto al que no nos dejaron ir nuestros padres, los buitres que sobrevolaban la carroña. Cómo no vamos a estar nostálgicos de habernos pretendido alguna vez <strong>ácratas con los tiempos que corren</strong>. O tristes porque se ha detenido una banda sonora que nos amortiguaba y a la vez nos ponía en pie. Canciones que nos decían: volar. Que nos decían: ahora. Contra Dios, contra la norma escrita, contra la sociedad neurotizada. Vaya forma colectiva de llorar por alguien la que tuvimos el miércoles. </p><p>Pocas veces. </p><p>Le conté a mi hijo cuando se despertó que <strong>había muerto Robe</strong>. Tiene nueve años, pero sabe bien quién es. Como a tantos, nos ha acompañado en miles de kilómetros de coche y mañanas en casa. Es el único <strong>territorio musical común que compartíamos su padre y yo</strong>, encontrados en una improbable encrucijada de caminos entre el metal y la trova. Le gusta <em>So payaso</em>; le gusta <em>La vereda de la puerta de </em>atrás, porque le hace reír la irreverencia. <strong>Daños controlados en tiempos de control parental</strong>. A mí me gustaba más el Robe último, para contrariar a los fanáticos, o más profundamente, porque, aunque me las sabía todas porque las cantamos mil veces desde los quince y me han regañado en serio por maltratarlas con la guitarra sin tener la voz rota, he llegado tarde siempre al nudo y, sobre todo, a la aceptación del desorden. Es el Robe que renace con esa sinfonía en espiral al desamor que es <em>La ley innata</em>. El disco de mi vida. </p><p>“Cómo quieres que escriba una canción”.</p><p><em>La ley innata, </em>la de la carne y el pensamiento propio,<em> </em><strong>puede que fuera la única ley a la que se podía atener un anarquista</strong> de la propia anarquía cargado de sinrazones. Se la cantó en Madrid entera sin pausa en el primer concierto al que fuimos después de la pandemia. Más de una hora seguida donde una casita de campo <strong>daba vueltas proyectada tras ellos</strong>. Parecía que fuera esa todas nuestras casas desconfinadas, todos esos salones con el eje torcido, un tiempo a olvidar y el tipo ahí, en medio, con unos faldones hasta el suelo y una camiseta rota, en pie, dando un único mandato: atentos a la vida. <strong>Tuvimos que llorar allí mismo la catarsis de reencontrarnos</strong> miles de personas bajo un mismo techo.</p><p>No sé si les pasa, pero sucede que, a veces, cuando nos cansamos de ser mujeres y hombres, serán cosas de la edad, tengo la sensación de que, en realidad, <strong>ya lo sabíamos todo entonces</strong>. Cuando estábamos completamente intactos. Cuando podíamos enumerar con una mano nuestras derrotas. Y que, al cruzar ciertos ecuadores, al cargar con una mochila cada vez más pesada, de vez en cuando hacemos un intento por regresar a la médula de lo que una vez fuimos. <strong>Mucho antes de que viniera la vida a malearnos y hablarnos de la desconfianza</strong>: en lo de dentro, en lo de afuera. Y pienso, por eso, que las letras, que la música, que algunas creaciones, nos conectan con algo primario, burdo a veces, reconocido como golpe juvenil, palabras pobres de la tierra, pero colocadas como una flecha indómita allí donde más nos duele hoy. La línea desde ese pasado hacia nuestro presente se muestra entonces coherente a través de una melodía, de un verso que permanece. No podemos decir eso de cualquiera. Es una autopista de regreso al hueso de nosotros mismos. Y por eso sí sentimos que el miércoles perdimos algo. </p><p>¿Qué somos ahora: <strong>indios o abogados</strong>?</p><p><strong>Quién nos va a cantar lo próximo</strong> que nos suceda. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 20:00:21 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cuando queríamos ser indios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Obituario,Conciertos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece el fotógrafo británico Martin Parr a los 73 años de edad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/arte/fallece-fotografo-britanico-martin-parr-73-anos-edad_1_2110654.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d582e17d-fca7-4cc5-84f9-d4ee10f0a6f7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece el fotógrafo británico Martin Parr a los 73 años de edad"></p><p>El fotógrafo británico Martin Parr, cuyo objetivo documentó con gran claridad las singularidades de la <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/reino-unido-economia-borde-colapso-crisis-estructural-efecto-brexit_1_1399900.html"  >sociedad del Reino Unido</a>, ha <strong>fallecido a los 73 años de edad,</strong> después de que se le diagnosticara un cáncer en 2021.</p><p>Su familia comunicó este domingo en las redes sociales que<strong> el artista falleció ayer sábado en su casa de Bristol</strong>, al suroeste de Inglaterra.</p><p>"La Fundación Martin Parr y Magnum Photos trabajarán conjuntamente para <strong>preservar y compartir el legado de Martin</strong>", agregaron sus allegados en un mensaje colgado en Instagram.</p><p>Además de dirigir su cámara con humor y fina ironía al sistema de clases inglés o de retratar simplemente la vida diaria de la isla, Parr también puso <strong>su ojo clínico sobre España</strong>, donde pasaba largos periodo de tiempo.</p><p>En 2023, presentó '<strong>MálagaEXPRESS'</strong>, una muestra con<strong> 104 imágenes en la que exploraba los comportamientos del ocio, el turismo y la clase media malagueña</strong>, como antes había hecho con la inglesa.</p><p>Su icónico libro<strong> 'The Last Resort: Photographs of New Brighton'</strong> (1986), con instantáneas vacacionales de la clase trabajadora británica, representó un cambio de estilo en la fotografía documental, al adoptar tonos más coloridos, saturados y llamativos.</p><p>Parr, miembro desde 1994 de Magnum, agencia que presidió entre 2014 y 2017, solía repetir que hacia<strong> "fotografías serias disfrazadas de entretenimiento".</strong></p><p>Sus instantáneas no siempre fueron recibidas con halagos, pues se le criticó que <strong>retratara a las clases más desfavorecidas desde su posición de clase media</strong>, si bien también giró su objetivo hacia ésta y hacia los británicos más pudientes.</p><p>A este respecto, Parr sostenía que todos los <a href="https://www.infolibre.es/politica/creadores-conciencia-traves-fotoperiodismo-fuente-documentacion-sensaciones_1_1167747.html"  >fotoperiodistas</a> eran "de izquierdas" porque, para desarrollar este trabajo, era<strong> imprescindible que "te importe la gente".</strong></p><p>"Intento señalar <strong>cuando encuentro verdades universales</strong>. La verdad es subjetiva, pero es el mundo tal como lo encontré", explicó el artista en una entrevista con The Architectural Review en 2020.</p><p>En 2014 creó la 'Fundación Martin Parr', que contiene su propio archivo fotográfico y una <strong>extensa colección de trabajo de otros colegas británicos e irlandeses. </strong></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[fd851dd1-8cdc-4afb-835a-e4d569c321fd]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 15:49:45 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Fallece el fotógrafo británico Martin Parr a los 73 años de edad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Reino Unido,Periodismo,Obituario,Arte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Fallece a los 73 años el expresident de la Generalitat Valenciana José Luis Olivas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/fallece-73-anos-expresident-generalitat-valenciana-jose-luis-olivas_1_2106362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/38cac29d-e1c6-4b57-8e30-52bb5398cddf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fallece a los 73 años el expresident de la Generalitat Valenciana José Luis Olivas"></p><p>El expresident de la<a href="https://www.infolibre.es/politica/generalitat-critico-imposicion-climatica-politica-energetica-espanola-pleno-aniversario-dana_1_2104439.html"  > Generalitat Valenciana </a>y también de la extinta entidad bancaria Bancaja <strong>José Luis Olivas </strong>ha fallecido este sábado a los 73 años, según ha informado el Ejecutivo autonómico en un comunicado en el que expresa sus condolencias, según informa EFE. </p><p>Olivas fue president entre julio de 2002 y junio de 2003 (sucedió a Eduardo Zaplana y precedió a Francisco Camps), además de <strong>diputado desde 1995 hasta 2003</strong>, conseller de 1995 a 1999 y vicepresidente desde 1999 a 2002.</p><p>También ocupó l<strong>a presidencia del Banco de Valencia</strong> y la vicepresidencia de Bankia.</p><p>Olivas empezó su carrera política en las<strong> filas de UCD,</strong> partido del que fue uno de los fundadores, y en las primera elecciones democráticas fue elegido <strong>concejal en València</strong>, aunque posteriormente militó en el<a href="https://www.infolibre.es/politica/turull-responde-feijoo-no-debe-pedir-ayuda-empresarios-debe-pedir-perdon_1_2106250.html"  > PP</a>, donde fue también concejal, conseller y, en el ámbito orgánico, secretario general del partido. </p><p>Ha sido el <strong>primer president de la etapa democrática</strong> <strong>que fallece</strong> y el primero que ocupó el cargo sin haber concurrido a las elecciones -posteriormente sucedió lo mismo con Alberto Fabra y recientemente con Juafran Pérez Llorca-.</p><p>Estuvo en el cargo durante once meses -el más efímero-, desde la dimisión de Zaplana hasta la celebración de las elecciones autonómicas, en las que el candidato del PP fue Francisco Camps.</p><p>En junio de 2015, fue detenido por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, por una <strong>acusación de estafa y malversación</strong> en relación con unas inversiones que realizó Bancaja en México, un asunto por el que ya había sido procesado por la Audiencia Nacional.</p><p>Fue también el <strong>primer expresident de la Generalitat Valenciana que resultó condenado</strong> por un caso de corrupción. En 2017 el Juzgado de lo Penal 6 de Valencia le impuso una condena de un año y medio de prisión por haber cobrado una comisión de 580.000 euros del empresario Vicente Cotino (sobrino de Juan Cotino) en una operación de venta de una firma dedicada a parques eólicos.</p><p>En abril de ese mismo año, tras conocerse la sentencia, Olivas remitió una carta al entonces president, Ximo Puig, en la que <strong>renunció a "todos los honores</strong> y derechos" que le "pudieran corresponder en virtud de lo dispuesto en la Ley 6/2002 que regula el Estatuto de Expresidentes".</p><p>En octubre de <strong>2024 también fue juzgado y absuelto en el caso Erial</strong>, en el que compartió banquillo con otro expresident del PP, Eduardo Zaplana.</p><p>Si bien el segundo fue condenado a penas de más de 10 años por cohecho, blanqueo, falsedad y prevaricación, Olivas y otros siete acusados en este mismo proceso <strong>resultaron absueltos al retirar la acusación la Fiscalía</strong> por no hallar pruebas de su actividad delictiva.</p><p>En enero de este año también fue absuelto en el juicio que se celebró en la Audiencia Nacional por una <strong>supuesta falsedad contable</strong> en el banco de Valencia en los ejercicios de 2009 y 2010.</p><p>El <strong>Banco de Valencia fue intervenido por el Banco de España</strong> a finales de noviembre de 2011 (un mes después de dimitir Olivas del cargo), al detectarse un agujero de capital de unos 600 millones que fue subsanado con una aportación de 1.000 millones del FROB, antes de ser adjudicada en una subasta a CaixaBank.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2025 16:50:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Obituario,Valencia,Generalitat Valenciana,PP]]></media:keywords>
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