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    <title><![CDATA[infoLibre - Fascismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/fascismo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Fascismo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Trece detenidos ligados a un sindicato falangista por daños en la Complutense antes del 8M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/trece-detenidos-ligados-sindicato-falangista-danos-complutense-8m_1_2168515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1e2a454d-7925-4df4-a83c-91f28938ff4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trece detenidos ligados a un sindicato falangista por daños en la Complutense antes del 8M"></p><p>La <a href="https://www.infolibre.es/temas/policia/"  >Policía Nacional</a> ha detenido a <strong>13 jóvenes de entre 18 y 27 años </strong>ligados al <strong>Sindicato Español Universitario</strong> (SEU) asociado a <strong>Falange Española</strong> por los <strong>actos vandálicos</strong> y daños causados en la <strong>Facultad de Ciencias Políticas y Sociología</strong>, en el Campus de Somosaguas, de la <strong>Universidad Complutense de Madrid</strong>, con motivo de los actos reivindicativos del <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/guerra-hay-patriarcado-madrid-tine-feminismo-8m-paz-igualdad_1_2158112.html"  >8M</a>.</p><p>Los altercados ocurrieron el pasado día 6 cuando alrededor de las 17:30 horas<strong> un grupo de personas irrumpió de forma coordinada a esta facultad</strong> vistiendo ropas oscuras y <strong>ocultando su rostro </strong>con máscaras y prendas de vestir.</p><p>Tras <strong>destrozar cartelería y el mobiliario</strong> que encontraban a su paso, alterando el normal funcionamiento del centro educativo, desplegaron una pancarta en el hall en la que podía leerse<strong> 'Rechaza el feminismo y abraza la feminidad' </strong>junto con el símbolo falangista del yugo y el haz de cinco flechas.</p><p>Entre los destrozos causados, el grupo de vándalos <strong>se ensañó especialmente con la sala</strong> que usan habitualmente las asociaciones estudiantiles para planificar sus actividades en esta facultad.</p><p>La investigación iniciada entonces por la <strong>Brigada Provincial de Información de Madrid</strong> derivó el pasado lunes, según ha dado cuenta este jueves el inspector jefe <strong>Fernando Martín</strong> en rueda de prensa en la <strong>Jefatura Superior de Policía de Madrid</strong>, en la <strong>operación Jauría</strong> y en la detención de 13 jóvenes e identificación de otros seis menores, uno de ellos en calidad de investigado por los hechos.</p><p>A los arrestados, dos de ellos con antecedente, se les acusa de <strong>delitos de desórdenes públicos, daños y delito contra los derechos fundamentales</strong>.</p><p>Por su parte, el delegado del Gobierno en Madrid, <strong>Francisco Martín</strong>, ha querido dejar claro que este relevante golpe a la ultraderecha lanza un mensaje de que <strong>"van a fracasar" </strong>siempre si pretenden romper con la convivencia de la ciudadanía.</p><p>"Ni el odio ni la violencia quedan impunes en las calles de Madrid, les pido que reflexionen y cambien el rumbo porque <strong>la sociedad madrileña se opone al odio</strong>", ha zanjado. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 12:17:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Trece detenidos ligados a un sindicato falangista por daños en la Complutense antes del 8M]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Falange Española y de las JONS,Violencia,Fascismo,Igualdad,Feminismo,8M | DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES,Universidades]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las mujeres en su sitio... El que decidan ellos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/mujeres-sitio-decidan_129_2166707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/0a0f101e-be2d-44fc-a5a2-a6e33d519f42_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres en su sitio... El que decidan ellos"></p><p>El pasado fin de semana, la sociedad española volvió a sufrir —<strong>no siempre con la misma intensidad</strong>— dos nuevos crímenes machistas. Una<strong> mujer de 42 años fue asesinada</strong> a tiros por su expareja en Zaragoza. Con ella, son ya <strong>14 las mujeres asesinadas en lo que va de 2026</strong>. El mismo día, en Alicante, un padre ahorcó a su hija de<strong> tan solo tres años</strong>. Son ya tres menores víctimas de esta violencia en el mismo periodo.</p><p>No es un dato menor que ambos agresores decidieran <strong>quitarse la vida después de cometer los crímenes, y no antes</strong>. En ese gesto final subyace una lógica profundamente arraigada: la de “<strong>poner las cosas en su sitio</strong>” y evitar, al mismo tiempo, las consecuencias de sus actos. No se trata de arrebatos sino de decisiones.</p><p>Asistimos a un repunte de <strong>feminicidios e infanticidios</strong> en el contexto de la violencia de género, acompañado además de una <strong>mayor brutalidad </strong>en su ejecución. Y, aunque resulte <strong>incómodo</strong> decirlo, era esperable. Numerosas voces expertas advierten de un efecto de refuerzo: algunos agresores <strong>encuentran legitimación en los crímenes previos</strong>, en la constatación de que otros han llevado a cabo aquello que ellos fantaseaban. Contar las víctimas <strong>es imprescindible para dimensionar la tragedia</strong>, pero también nos obliga a reflexionar sobre los efectos que esa visibilidad puede generar.</p><p>Sin embargo, lo verdaderamente peligroso es que <strong>el machismo no se alimenta únicamente de dinámicas individuales</strong>. Su verdadera fortaleza es colectiva. Se sostiene, se financia y se reproduce con eficacia. <strong>Como una planta bien enraizada</strong>, apenas necesita cuidados para seguir creciendo: el sustrato —<strong>un sistema heteropatriarcal </strong>profundamente imbricado en lo económico y lo cultural— ya está ahí.</p><p>Se habla, con razón, de<strong> la </strong><em><strong>machosfera</strong></em> y preocupan los<strong> discursos misóginos que circulan entre la juventud</strong>, envueltos en una estética de rebeldía o de supuesto despertar crítico. Inquieta también ver cómo algunas jóvenes <strong>abrazan la </strong><em><strong>femiesfera</strong></em><strong> y sus narrativas</strong> de retorno a lo doméstico, a roles tradicionales y a modelos profundamente desiguales. Todo ello<strong> es grave</strong>. Pero no es lo esencial.</p><p>El problema no es solo el “cómo”, sino el “<strong>para qué</strong>”. Las campañas de descrédito del feminismo —y, por tanto, de<strong> la igualdad como valor democrático</strong>— no son fenómenos aislados. Se articulan desde estrategias culturales, mediáticas y también políticas que están no sólo planificadas sino <strong>muy bien financiadas</strong>. Determinados sectores de la derecha extrema y la extrema derecha impulsan, mediante <strong>la desinformación y el odio</strong>, el desmontaje de los mecanismos que garantizan los derechos fundamentales de las mujeres.</p><p>Y conviene entender que el objetivo<strong> no es solo la igualdad de género</strong> aunque el feminismo sea el principal enemigo a batir. Existe una intensificación de la promoción del odio <strong>hacia personas migrantes</strong>, especialmente si son musulmanas; hacia quienes pertenecen a<strong> minorías religiosas</strong>; hacia las personas racializadas; hacia<strong> el colectivo LGTBI</strong>; hacia quienes viven en la pobreza; hacia las personas con discapacidad o las personas mayores. </p><p>Y quizá <strong>el odio es el fin en sí mismo</strong> y no un efecto colateral de nada. El odio resulta funcional <strong>para quienes necesitan la confrontación</strong> y la deshumanización como base de su proyecto y por lo tanto es una<strong> herramienta política fundamental en los regímenes fascistas</strong>. Por eso, el feminismo se convierte en objetivo prioritario: porque ha demostrado ser <strong>un movimiento sólido, transversal y profundamente igualitario</strong>, capaz de integrar múltiples luchas contra la opresión.</p><p>En apenas unos años, hemos pasado de un machismo que operaba<strong> de forma soterrada </strong>a otro que<strong> se exhibe sin complejos</strong>. Por eso, ya no es extraño que más del doble de los cofrades con <strong>“derecho” a voto</strong> de una pequeña hermandad en Sagunto decidan que las mujeres y niñas que profesan su misma devoción deban dedicarse a otras cosas, y que lo decidan a puerta cerrada, entre aplausos e incluso alguno de ellos con cierto <strong>tono chulesco y desafiante </strong>en la explicación pública de ese posicionamiento. </p><p>Por eso,<strong> no toda la sociedad reacciona con horror</strong> ante cada nuevo asesinato. Crece también el número de quienes<strong> miran hacia otro lado</strong>, relativizan o incluso difunden consignas como <strong>“todas mienten”</strong>, contribuyendo a erosionar la credibilidad de las víctimas y a sostener el sistema que las vulnera.</p><p>El mensaje es claro, aunque no siempre explícito:<strong> las mujeres deben volver a su sitio</strong>.</p><p>Al que ellos decidan.</p><p>Atrás. Y abajo.</p><p>_______________________</p><p><em><strong>Vanessa Casado Caballero </strong></em>es Jurista, Experta en Derechos Humanos y Género e Igualdad de Oportunidades</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 05:01:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Vanessa Casado Caballero]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Violencia machista,Violencia género,Fascismo,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Silicon Valley y el sueño del supremacismo blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/silicon-valley-sueno-supremacismo-blanco_129_2161626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/79c18470-2810-4025-94ee-81f2aa07428c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Silicon Valley y el sueño del supremacismo blanco"></p><p>Cuando <strong>Elon Musk</strong> apareció en el escenario de la toma de posesión de <strong>Donald Trump</strong> ejecutando el gesto que algunos comentaristas bautizaron como <strong>saludo romano</strong>, muchos prefirieron leer el momento como el exceso teatral de un millonario sin autocontrol. El filósofo franco-americano Norman Ajari <strong>no comparte esa indulgencia</strong>. En su reciente ensayo <em><strong>Technofascisme</strong></em><em>. Le nouveau rêve de la suprématie blanche</em>, publicado a comienzos de este año, Ajari desarrolla un <strong>argumento incómodo</strong>: lo que estamos presenciando no es la <strong>extravagancia de individuos con demasiado poder</strong>, sino la emergencia de una nueva forma de gobernanza política con base ideológica identificable, infraestructura material concreta y vocación <strong>decididamente transnacional</strong>. <strong>El tecnofascismo, sostiene, no es una metáfora ni un insulto</strong> de combate ni una hipérbole militante. Es una categoría analítica con un contenido preciso.</p><p>La diferencia con el fascismo histórico no es de grado, sino de estructura. El del siglo XX precisaba <strong>partido de masas y Estado nacional como instrumentos de conquista del poder</strong>. El tecnofascismo del nuevo milenio prescinde de ambos. Su base organizativa <strong>es la empresa y el CEO sustituye al líder político clásico</strong> como figura de autoridad absoluta, con mando total sobre trabajadores y amplios recursos sin control externo. No necesita <strong>ganar elecciones</strong> ni gobernar un territorio. Aspira al dominio de <strong>sistemas y flujos</strong> sobre los que descansa la vida social, y es precisamente su escala global lo que lo hace más adaptable que cualquier organización partidaria. <strong>Mientras que el Rassemblement National (RN), la Alternative für Deutschland (AfD) o Vox </strong>compiten dentro de las reglas democráticas, aunque busquen erosionarlas desde dentro, las plataformas tecnológicas operan en una dimensión donde las fronteras estatales resultan intrascendentes.</p><p>La genealogía de este movimiento no es tan reciente como podría aparentar. <strong>Ya en 1995</strong>, Peter Thiel y David Sacks publicaron <em>The Diversity Myth</em>, un texto que <strong>cuestionaba frontalmente el multiculturalismo en las universidades americanas</strong> y preparaba el terreno para el surgimiento de un elitismo explícitamente favorable a las clases dominantes de ascendencia europea. Ese mismo año circulaba <em><strong>The Bell Curve</strong></em><strong>, de Charles Murray y Richard Herrnstein</strong>, ensayo pseudocientífico que postulaba diferencias genéticas de inteligencia entre poblaciones según su origen racial. Los dos textos conforman la matriz ideológica y racial del supremacismo tecnológico occidental. En 2011, <strong>Thiel fue más lejos y publicó </strong><em><strong>The End of the Future</strong></em>, sosteniendo que solo los hombres blancos podían sacar a la humanidad del estado salvaje de naturaleza. No es casualidad que tanto él como Musk crecieran en la Sudáfrica del apartheid.</p><p>La manifestación más concreta de esta cosmovisión se llama<strong> Palantir</strong>. La empresa de vigilancia fundada por Thiel presenta sus productos y servicios como<strong> herramientas pretendidamente neutras de apoyo a la toma de decisiones</strong>. El consejero delegado, <strong>Alex Karp</strong>, empleó un término más explícito y perturbador, señalando que los programas informáticos de la compañía sirven para modelar <em><strong>kill chains</strong></em> o cadenas que facilitan la ejecución letal de objetivos. Palantir equipa a las <strong>fuerzas israelíes desplegadas en Gaza</strong> e Irán, al ICE, milicia urbana de Trump, y a la policía fronteriza federal de Estados Unidos, a los servicios de inteligencia interior de Francia y a numerosas corporaciones del CAC40. Se trata del único fabricante de <em>software</em> que toma partido —y cobra— en guerras, deportaciones masivas y operaciones de espionaje interior al mismo tiempo, en continentes distintos, <strong>sin someterse a ningún control democrático</strong>.</p><p>Sería un error cómodo clasificar el tecnofascismo como un <strong>fenómeno eminentemente americano</strong> a observar desde la distancia. Sin embargo,<strong> la penetración en Europa es ya profunda y activa</strong>. Las fuerzas armadas de la OTAN integran esos sistemas en el dispositivo <strong>militar aliado</strong> y la inteligencia interior de varios gobiernos europeos depende de ellos. Cuando Musk interviene públicamente en <strong>apoyo de la AfD alemana, de Marine Le Pen o de formaciones ultraderechistas</strong> en el Reino Unido y también en el Estado español, no está dando rienda suelta a los <strong>caprichos de un multimillonario aburrido</strong>, sino ejecutando con plena coherencia una estrategia de penetración hegemónica que <strong>utiliza X como vector de difusión</strong> de un ideario donde el Occidente <strong>blanco </strong>ostenta, en palabras de Ajari, el "<strong>monopolio natural sobre el futuro</strong>". El conglomerado empresarial-tecnológico y la plataforma digital son dos caras de una misma ofensiva.</p><p>Frente a la escala de la amenaza, Ajari recupera el concepto de <strong>"intercommunalism"</strong>, desarrollado por Huey P. Newton y los <strong>Panteras Negras</strong> en los años sesenta y setenta del pasado siglo. La propuesta es la solidaridad activa y transnacional entre comunidades oprimidas como <strong>respuesta política adecuada frente a poderes que no reconocen fronteras ni límites</strong>. El Estado-nación ya no es el marco suficiente para articular una resistencia efectiva. La pregunta que el trabajo deja abierta —y a la que los movimientos democráticos europeos <strong>todavía no han respondido</strong>— es si existe una capacidad real de construir esas cooperaciones transfronterizas antes de que el <strong>ente-empresa</strong> complete el proceso de sustitución de la<strong> forma-Estado</strong>. Designar y llamar a lo que ocurre con precisión es el primer paso. El tecnofascismo <strong>tiene nombre, tiene historia, tiene estrategia y tiene recursos e infraestructura</strong>. Ya nadie puede alegar que no lo vio venir.</p><p>__________________</p><p><em><strong>David Alvarado </strong></em><em>es doctor en Ciencia Política, profesor universitario, periodista y consultor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 05:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Alvarado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Silicon Valley y el sueño del supremacismo blanco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Elon Musk,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maldad de lo banal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/maldad-banal_129_2163223.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Sabemos bastante, con <strong>Hannah Arendt, </strong>acerca de la<strong> "banalidad del mal"</strong>, pero sabemos quizás menos sobre la <strong>"maldad de lo banal"</strong>; es decir, sobre la banalidad como causa del mal o, al menos, como su sustrato o condición de posibilidad. No solo hay crímenes ejecutados burocráticamente por personas corrientes y vulgares, sino que <strong>el propio dominio de lo banal prepara el terreno</strong> para esos crímenes. </p><p>El<strong> capitalismo neoliberal digitalizado y fascistoide</strong> triunfa como imperio de lo banal. <strong>El mundo se ha banalizado; al mundo lo han banalizado. </strong>Todo es griterío y cacofonías sin límites en las ceremonias del espectáculo ruidoso que incluye los sonidos de las máquinas de guerra. Y aquí, ninguna utopía igualitaria —y libertaria de verdad— es audible. </p><p>La maldad no irrumpe de golpe ni desde lo excepcional, sino que<strong> se incuba en lo cotidiano, </strong>en ciclos largos de naturalización trivial del espanto. Todas las viejas y nuevas expresiones de la crueldad requieren de una permisividad social previa. <strong>El miedo ahora se vuelve deseable</strong> frente a la angustia existencial difusa generada por el mismo neoliberalismo. Las sociedades atemorizadas eligen siempre lo peor: populismo punitivo y cultura del castigo.  Ya no se buscan causas ni responsables, sino culpables débiles.</p><p>La antigua<strong> rebeldía ética de las izquierdas,</strong> nacida de la indignación, es reemplazada por falsas rebeldías reaccionarias guiadas por el resentimiento y el deseo de venganza. Muchas de las izquierdas, sin utopías, copian a las<strong> derechas eufóricas</strong> que no solo proponen<strong> soluciones fáciles a problemas complejos, </strong>sino que inventan problemas donde no los hay.</p><p>La tragedia contemporánea es la estabilización de un<strong> sentido común antiutópico</strong> en masas caprichosas, banales y sumisas que desean y exigen vigilancia y castigo. Esto no se soluciona con la alternancia electoral ni seduciendo a las masas que ya dieron el paso hacia el abismo. La situación no cambia en esencia si accede al poder algún partido o coalición "progresista". Estamos dentro de<strong> una "onda larga" de ofensiva reaccionaria</strong> que apuesta por un cambio refundacional del régimen político, no por simples cambios de gobierno. Es el fin de una época y de sus utopías liberales y socialistas. </p><p>La aceptación de la derrota presente, en esta onda larga, es el primer paso para imaginar una victoria futura. <strong>Queda la posibilidad </strong>—cuya probabilidad desconocemos—<strong> de prefigurar y experimentar, </strong>aquí y ahora,<strong> formas de vida nuevas,</strong> desde una ética y unas prácticas de resistencia política y resiliencia ecológica. Es decir, iniciar, desde un pesimismo activo, la lenta reinvención de un mundo no banal y no atemorizado, sin la mediación del espectáculo ruidoso. <strong>Un mundo silencioso reconstruido </strong>a partir de un<strong> amplio repliegue o deserción de masas </strong>que se atreva a experimentar con un nuevo dibujo civilizatorio y con la reinvención, también, de la misma idea de emancipación. </p><p>__________________</p><p><em><strong>Adolfo Estrella</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 05:01:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Adolfo Estrella]]></author>
      <media:title><![CDATA[La maldad de lo banal]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Fascismo,ultraderecha,Extrema derecha,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sofá, palomitas y masacres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/sofa-palomitas-masacres_129_2152552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En el siglo XXI, la conciencia, si alguna vez existió, está en serio peligro de extinción, como la mariposa monarca <em>(Danaus plexippus),</em> el oso polar <em>(Ursus maritimus)</em> o el <em>Abies pinsapo</em>. <strong>Detrás de todo ello se encuentra la mano del hombre, </strong>cada día menos <em>homo</em> y menos <em>sapiens,</em> como demuestra la evidente regresión evolutiva de la humanidad en manos de antropoides como Trump, Netanyahu, Milei o Abascal. La imagen de un simio descubriendo el poder aniquilador de una quijada <em>(2001 una odisea en el espacio)</em> acude a la mente cada vez que aparece en pantalla alguno de los susodichos u otros de la misma ralea extremista.</p><p>Una de las mutaciones experimentadas por el ser “humano”, para compensar la merma de conciencia, es la <strong>consolidación del estómago</strong> como órgano <strong>capaz de engullir comida sin inmutarse</strong> a la vez que consume imágenes y sonidos de <strong>genocidios, masacres y asesinatos, </strong>sean de venezolanos sin juicio o de mujeres a manos de machos. La comida basura puede provocar ardores; la muerte y la sangre provocan cada vez más indiferencia. Entre risas, siempre <strong>hay alguien que zapea para huir de Gaza o Ucrania </strong>y buscar fútbol, toros, concursos o cualquier entretenimiento de poca o ninguna exigencia intelectual.</p><p>En un tiempo donde el llamado<strong> buenismo es perseguido</strong> y se eleva al poder de los estados a psicópatas sin entrañas, el ser humano asume el riesgo de la autodestrucción como el designio de un dios en cuyo nombre unas minorías sojuzgan a la inmensa mayoría. Cuando<strong> la ley de la selva </strong>sustituye a la civilización, <strong>el sufrimiento y la muerte son la única opción</strong> para los débiles, para quienes hacen del buenismo la pauta de convivencia social. Ha sucedido muchas veces a lo largo de la Historia y en ello estamos hoy, esperando sin esperanza a que el apocalipsis televisado entre en nuestros hogares de forma irremediable.</p><p>Tras siglos o milenios de lucha por la dignidad se ha ido logrando un<strong> cierto bienestar</strong>, en el llamado primer mundo o mundo desarrollado,<strong> que en cuestión de un par de lustros ha casi desaparecido.</strong> Hay cosas que la razón no comprende, como el hecho de que la Argentina haya elegido a un híbrido de bufón y sádico para joder la vida a la ciudadanía retrotrayendo sus condiciones vitales y laborales a la lejana época de los faraones; o que<strong> el exterminio del pueblo palestino</strong> haya sido ejecutado por el gobierno israelí como reedición del padecimiento del pueblo judío a manos del nazismo (víctimas convertidas en verdugos); o que el faro de<strong> la democracia mundial haya virado hacia el fascismo</strong> que siempre lo habitó.</p><p>Noticias de <strong>muerte y destrucción</strong>, imágenes de horror e inhumanidad,<strong> ocupan la actualidad mediática, </strong>circulan en las redes sociales y son parte de las charlas habituales en un<strong> caos ordenado</strong> donde compiten con la indecencia inmobiliaria, la codicia desmesurada del mercado, la inmoralidad energética, la corrupción política y empresarial, el deterioro intencionado de los servicios públicos y el<strong> apoyo a su privatización, </strong>la persecución de colectivos minoritarios y otras desgracias que convierten la vida en un <strong>infierno cotidiano.</strong></p><p>De forma inexplicable, <strong>las generaciones más amenazadas por el demencial panorama practican el </strong><em><strong>carpe diem</strong></em><strong> </strong>rindiendo culto al cuerpo en peluquerías, manicuras, gimnasios, cirugías estéticas y otras industrias desvalijadoras donde disipan los escuálidos salarios en los ávidos altares de la impostura y el postureo. Digamos que es la generación del sofá, la del móvil organizando sus misántropas vidas, la que pide palomitas a Just eat para ver las desgracias ajenas con el convencimiento de gozar de inmunidad. La que vota a su verdugo.</p><p>__________</p><p><em><strong>Verónica Barcina</strong></em><em> es socia de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 05:00:36 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Verónica Barcina]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sofá, palomitas y masacres]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Genocidio,Fascismo,Gaza,ultraderecha,Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/ola_129_2145258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4dab3c29-3cf1-4f08-9fa5-1ce3a98a3291_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ola"></p><p>No sé si recuerdan aquella película de <strong>Dennis Gansel</strong> que vimos en 2008. <em>Die Welle</em>, <em>La ola</em>. En un instituto de Alemania, durante la semana de proyectos, un profesor se propone explicar a los alumnos cómo funciona un régimen totalitario <strong>realizando un experimento con el grupo</strong>. La película se basa en un caso real. En la primavera de 1967, <strong>Ron Jones</strong>, que era profesor de Historia en un instituto de Palo Alto, California, instauró en su clase el autoritarismo, lo llamó <em>La tercera ola</em>. Los alumnos <strong>no podían creer cómo había sido posible que Hitler se hiciera con el poder</strong> y cómo aquello transformó a la sociedad alemana. En menos de una semana, aumentó la disciplina y fue aceptada, los chicos y chicas adoptaron un saludo que los diferenciaba del resto del instituto, homogeneizó la estructura social de la clase, abrían el grupo o rechazaban a nuevos miembros, acataron normas absurdas, asumieron que juntos eran más fuertes y la experiencia empezó a irse de las manos: delaciones, complots, borrado de identidades distintas, señalamientos entre chavales que eran amigos desde la infancia. </p><p>He estado en un instituto de Rennes, en la Bretaña francesa. Hay un programa que permite que los alumnos y alumnas saquen simultáneamente el título francés y el español. Me reuní con ellos para <strong>hablar de escritura, de libros y, como siempre, terminamos hablando de otras cosas</strong>. Vimos un pequeño cortometraje juntos que se titulaba <em>Haciendo memoria</em>, con guion y dirección de <strong>Sandra Ruesga</strong>, donde una mujer española llama por teléfono un día a la casa familiar para hablar con sus padres. Quiere saber por qué tienen imágenes domésticas de vídeo en las que aparece la familia <strong>pasando el día en el Valle de los Caídos</strong>. Es que estaba cerca de casa, le responde el padre. ¿No te incomodaba llevarnos a pasear de niños a un lugar donde está enterrado un dictador?, le pregunta Alexandra, a la que, explican, tuvieron que bautizar Alejandra porque la equis no estaba en nuestro santoral. ¿<strong>No te parece falta de libertad</strong> que no os dejaran nombrarme como quisierais?, les pregunta. La madre dice tibiamente: pues sí. </p><p>A los chicos y chicas del Lycee les llamó mucho la atención la conversación, la normalidad con la que el padre y la madre <strong>asumían las normas</strong>. En un momento del corto, la madre, que puede ser mi madre o la tuya o alguna de tantas mujeres que nació en la dictadura, alguna mujer que fue joven en aquella ola, dice: por ahí decían que torturaban a gente. El padre dice: <strong>es que nosotros estábamos trabajando</strong>. Un diálogo que acaba resumiéndose en algo así como es que nosotros queríamos que tuvieseis otros valores, que <strong>no pensaseis en lo que tuvimos que pasar antes</strong>. ¿Y entonces paseábamos bajo el yugo y las flechas? Y se abre una grieta de reconocimiento. Ver esta pieza junto a miradas extranjeras a nuestro país ha sido una experiencia. A mí no me extraña nada de lo que dicen en el cortometraje. Esa llamada podría ser una llamada mía a mi propia casa. Ni siquiera me llamo solo Aroa por las mismas razones que Alexandra. </p><p>La conversación avanzó y uno de los alumnos levantó la mano y preguntó por qué algunos jóvenes ahora <strong>están eligiendo seguir ideas de extrema derecha</strong>. Le respondí que ojalá él pudiera explicármelo mejor de lo que yo lo consigo entender. Me contó que habían estado con algunos compañeros españoles y <strong>les habían hablado del franquismo, reivindicándolo</strong>. </p><p>Algunas amigas y amigos, profesores de distintas asignaturas en institutos de distintas regiones del país, también cuentan que ha vuelto a escucharse a los estudiantes <strong>cantar el </strong><em><strong>Cara al sol</strong></em><strong>, decir “Arriba, España” o ¡Viva Franco!</strong> Resulta chocante que una generación que apenas sabe cómo fueron aquellos tiempos elija –provocación o no, insumisión o decisión– <strong>regresar a los símbolos y a algunas de las ideas</strong> de una dictadura represiva y gris.</p><p>Es más complejo que decir únicamente que <strong>la rebeldía hoy ha cambiado de bando</strong>. La ola es global y no solo pasa en esa franja de edad y no solo en España. La juventud devuelve el mismo reflejo que otras generaciones, solo que nos extraña más. Sienten que la política les falla respondiendo a sus demandas, como si <strong>les hablara en un idioma distinto al suyo</strong>, se ha roto el ascensor social, el futuro se adivina caro y lleno de incertidumbre, sienten que viven peor que sus padres y un nuevo lenguaje entra como una corriente imparable por las pantallas de sus teléfonos con una idea: cuando todo ha sido derrotado, <strong>hay que probar algo nuevo</strong>. </p><p>¿Nuevo?</p><p>¿Derrotado?</p><p>Frente a lo líquido, frente a aquello que ya no se puede apresar, cuando parece que nadie va a salvarles de nada: <strong>conceptos inamovibles, órdenes, grupo, pertenencia, símbolo y mentiras</strong>. La ola. No hay nada que experimentar, solo hay que hablar y escucharse y no dejar que la marea nos borre. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 19:37:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La ola]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Memoria histórica,Fascismo,Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La organización ultraderechista Núcleo Nacional se registra como partido político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/organizacion-ultraderechista-nucleo-nacional-registra-partido-politico_1_2144644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6cc79eda-a797-4708-aadd-bef951335e13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La organización ultraderechista Núcleo Nacional se registra como partido político"></p><p>La organización <strong>Núcleo Nacional</strong>, monitorizada por las fuerzas de seguridad como grupo de ultraderecha juvenil y convocante de <a href="https://www.infolibre.es/politica/delegacion-gobierno-madrid-prohibe-concentracion-ultra-frente-centro-acogida-menores_1_2004883.html"  >algunas protestas contra el PSOE en la calle Ferraz</a> de Madrid, se ha registrado como partido político <strong>bajo la denominación Noviembre Nacional</strong>.</p><p>Con el mismo logo de Núcleo Nacional, esta organización está inscrita en el registro de partidos políticos <strong>desde el pasado 10 de febrero</strong>, con sede en Valladolid. Como presidente, figura <strong>Enrique Lemus</strong> y tiene ámbito nacional. <strong>"Vamos con todo. Ahora sí que sí"</strong>, ha sostenido la organización en su perfil de X, en referencia a su registro como partido político.</p><p>Núcleo Nacional ha participado en manifestaciones como las celebradas contra el PSOE en la <a href="https://www.infolibre.es/politica/miles-personas-concentran-ferraz-acuerdo-psoe-junts_1_1637333.html"  >madrileña calle Ferraz</a> y en redes sociales, con vídeos de sus militantes encapuchados, <strong>difunden teorías asociadas a la ultraderecha</strong>, como la teoría del reemplazo, o piden la expulsión de los inmigrantes hablando de remigración, el término que emplea también Alternativa para Alemania.</p><p>La Guardia Civil abrió en abril de 2025 una investigación sobre esa organización, a raíz de un vídeo en el que se instaba a una "defensa activa" de las calles y "a una <strong>lucha conjunta contra la invasión</strong>" y enviaron un informe a un juzgado de Valladolid señalando que los vídeos contenían mensajes de odio.</p><p>Fuentes de la investigación explicaron a EFE que Núcleo Nacional es uno de los grupos de ultraderecha juvenil que son <strong>monitorizados por los servicios de información</strong> de las fuerzas y cuerpos de seguridad.</p><p>Núcleo Nacional ha convocado además protestas frente a un centro de acogida de menores tutelados en Madrid, o una concentración frente al Congreso donde se <strong>corearon consignas e himnos fascistas</strong> o se insultó al presidente del Gobierno y en la que hubo tres personas detenidas.</p><p>Recientemente, el pasado 28 de enero, cuatro jóvenes vinculados a Núcleo Nacional fueron detenidos en Sant Boi de Llobregat (Barcelona) como presuntos <strong>autores de un delito de odio</strong>, por hacer pintadas contra el islam, los inmigrantes y los partidos de izquierdas y difundirlas después en las redes sociales.</p><p>Su presencia ha provocado críticas, como las del delegado del Gobierno en Madrid, que llamó a <strong>erradicar sus mensajes de odio</strong> cuando protestaron contra los menores no acompañados, del PSOE o de Izquierda Unida, que pidió al Gobierno disolver a esta asociación y la calificó de <strong>"grupúsculo que agrupa a nazis, falangistas y franquistas"</strong>.</p><p>En su web, con fotos de militantes uniformados, encapuchados y con caretas, <strong>reivindican un despertar nacional</strong> y explican que se tapan la cara porque "actualmente ser nacionalsocialista, franquista, nacional sindicalista, fascista o de cualquier pensamiento de tercera posición conlleva todo tipo de males para la vida personal de cada uno, multas y sanciones legales". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 18:16:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La organización ultraderechista Núcleo Nacional se registra como partido político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Fascismo,ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Experiencia y aprendizaje, o por qué vuelve la ultraderecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/experiencia-aprendizaje-vuelve-ultraderecha_129_2140975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f693a53-8b41-4f76-af99-3232c4e6c243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Experiencia y aprendizaje, o por qué vuelve la ultraderecha"></p><p>Una de las cuestiones sobre la que no nos detenemos lo suficiente es <strong>por qué aprendemos de algunas experiencias </strong>y por qué no lo hacemos de otras, sobre todo cuando el resultado objetivo es claramente negativo para no repetir, o positivo para intentar volver a hacerlo.</p><p>Y en esto de no aprender de la experiencia dice mucho el regreso de la ultraderecha, cuando tenemos una doble referencia crítica como elemento objetivo que debería llevar a evitar el error de la repetición. Por un lado, está <strong>su llegada en momentos pasados con las mismas promesas populistas que luego no solucionaron nada</strong>, sino que generaron más problemas sociales. Y por otro, la deriva de sus ideas sobre esas circunstancias para generar más conflictos en la sociedad, más violencia e, incluso, una guerra mundial de la que aún seguimos sin recuperarnos.</p><p>La pregunta a la reciente victoria de <strong>José Antonio Kast</strong> en Chile, pero antes de <strong>Javier Milei </strong>en Argentina, de <strong>DJ Trump</strong> en EE.UU., de <strong>Viktor Orban</strong> en Hungría, de <strong>Giorgia Meloni</strong> en Italia, de <strong>Jahir Bolsonaro</strong> en Brasil… y el aumento general de la ultraderecha en todo el planeta, incluyendo en España a Vox y a otros satélites, es por qué si en cada uno de esos países las posiciones ideológicas a las que representan cumplen con la doble referencia de no haber resuelto los problemas sociales que un día los llevaron al poder, y de haber generado más conflictos sociales, más desigualdad, más discriminación y más violencia, vuelven a ganar ahora.</p><p>El análisis podría hacerse de otro modo bajo una pregunta diferente. Por qué los países donde se han desarrollado políticas de izquierda para romper con toda la injusticia social que definía su normalidad, por ejemplo en cuestiones relacionadas con la desigualdad, la exclusión, la violencia contra las mujeres y grupos vulnerables, la promoción de derechos como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la interrupción voluntaria del embarazo, <strong>la corrección de la brecha salarial…</strong> no se genera ese apego o identificación con todo lo alcanzado con sus gobiernos y políticas, y porqué la justicia social y el bienestar logrado no actúa como refuerzo para continuar por esa senda y apoyar el proceso y que este pueda culminar. </p><p>El resultado es objetivo, una <strong>doble referencia negativa en la ultraderecha</strong> (no resuelve los problemas que iba a solucionar, y genera más conflictos y violencia), no impide su regreso; y una doble referencia positiva en las políticas progresistas (resuelven muchos de los problemas existentes y generan más bienestar social), no facilita el apoyo para que continúen su desarrollo.</p><p>El análisis es más complejo de lo que un artículo permite, pero creo que, en las circunstancias actuales, con la posibilidad clara de que quienes defienden<strong> la dictadura franquista puedan entrar de nuevo en las instituciones estatales</strong>, pues ya lo han hecho en las autonómicas, merece una reflexión.</p><p>Y son cuatro los elementos clave:</p><p>Por eso no se aprende de la experiencia, o mejor dicho, sí se aprende, pero no se cambia porque es ese conocimiento el que pide volver a las referencias pasadas con la promesa de no repetir los errores ni los resultados negativos. Lo dijo muy gráficamente <strong>Nicolas Sarkozy</strong> tras la crisis económica capitalista de 2008, <strong>“hay que refundar el capitalismo”</strong>. No planteó acabar con él por todo el daño causado, sino refundarlo para seguir utilizándolo como un instrumento de poder.</p><p>Pero es una <strong>trampa</strong>, porque si se repite el modelo bajo los esquemas de siempre, antes o después, de una forma u otra, se volverán a producir las mismas consecuencias.</p><p>Está claro que en estas circunstancias no basta una política de izquierdas que mejore los problemas sociales y que contribuya a la convivencia y el bienestar, pues <strong>al final esas iniciativas lo que hacen es gestionar el machismo que define el marco conservador</strong>. La izquierda necesita un modelo cultural en el que podamos sentirnos identificados como personas y como sociedad, y eso significa ponerse de acuerdo en muchas cosas para ir avanzando sobre ellas poco a poco, no que cada posición progresista haga su propuesta lo más distante posible para encontrar alrededor de ellas un espacio propio que, al final, <strong>desde el punto de vista práctico</strong>, será de nadie.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta </strong></em><em>es</em> <em>médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 05:00:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Experiencia y aprendizaje, o por qué vuelve la ultraderecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Derecha,Democracia,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cancelación, feminismo… y el tiempo que vivimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/cancelacion-feminismo-tiempo-vivimos_129_2142536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cancelación, feminismo…y el tiempo que vivimos"></p><p>Es difícil encontrar más palabras de las ya dichas acerca de los <strong>papeles de Epstein</strong>. Pocas veces he sentido tanto hartazgo y desesperación como en estas semanas. Los papeles de Epstein dejan al descubierto el sistema en su totalidad, cómo funcionan los dueños del mundo: <strong>sexismo, racismo, clasismo, crueldad, maldad</strong>. Y ya no hay casi nada que decir, muchas sentimos un estupor profundo, dolor, una cierta sensación de asfixia que nos impide incluso seguir comentando nada sobre el asunto. El presidente de EE.UU, financieros, ministros, actores, pensadores, autores, rectores de universidad, políticos, hombres de extrema derecha y también de izquierdas… <strong>¿qué tienen en común?</strong> La mayoría son muy ricos, porque hay que serlo para estar cerca del poder, pero hay grandes diferencias de dinero entre ellos. Lo que tienen en común es que son hombres y su consideración de que las mujeres son un objeto a su servicio, su disposición a usarlas. Si alguien se preguntaba qué es el <strong>pacto patriarcal</strong>: es esto. Un hilo que une a los hombres por encima de cualquier otra consideración, por encima del dinero, de la política, de la inteligencia, del origen social: su consideración de las mujeres como cosas y nunca como seres humanos iguales a ellos.</p><p>Los papeles de Epstein son el patriarcado a lo grande, pero estos días hemos tenido patriarcado para hartarnos: desde <strong>Julio Iglesias</strong> al alcalde de Móstoles y las “pequeñas” noticias cotidianas: mujeres asesinadas por sus parejas, padres que violan a sus hijas, violaciones, niños que desnudan a sus compañeras de clase con herramientas de IA, porno en los móviles de todos los niños del planeta. Puede que acabar con el capitalismo parezca difícil, pero <strong>acabar con el patriarcado lo parece mucho más</strong>, su capacidad para reinventarse, reconfigurarse y para construir subjetividades parece ilimitada. Me pregunté cómo estamos reaccionando las feministas ante uno de los momentos más peligrosos de la historia de esta lucha. Me miré a mí misma, que es algo que siempre hago antes de mirar a otro lado, y lo cierto es que hace tiempo que todas asumimos que estamos sumidas en un momento muy oscuro.</p><p>Nos cancelamos masivamente, nos acallamos, nos despreciamos, nos deshumanizamos… unas a otras. Menos mal que existe el libro de <strong>Antonio Gómez Villar</strong> “<em>Cancelar no es transformar</em>”, porque si no existiera ese libro yo no me atrevería a decir que sí, que existe la cancelación y que es una estrategia nefasta y sin salida.</p><p>Lo que no existe es la cancelación de la que habla con escándalo la derecha. Para cancelar de verdad hay que tener mucho poder. Es casi imposible cancelar del todo a los poderosos: <strong>Julio Iglesias, Plácido Domingo, Woody Allen….</strong> y la miríada de agresores sexuales y pederastas que conocemos cada día. Todas las personas señaladas siguen con sus vidas y es incluso posible que si se les señala como violadores, misóginos o pederastas, la derecha les vote aún más y les ofrezca nuevas y poderosas tribunas para expresarse. Que se demuestra que Woody Allen es un pederasta, pues <strong>Ayuso le contrata</strong>; que un determinado libro es un tratado de misoginia o de racismo, pues lo presentará alguna personalidad de la derecha. No existe la posibilidad de que la izquierda o el feminismo cancelen al verdadero poder. Desde el no-poder se puede hacer, como mucho, un <strong>cierto daño reputacional</strong>, justo y necesario, pero que no hunde a nadie importante.</p><p>Pero sí que existe una cancelación más cercana y muy dañina, y es la que describe Gómez Villar, esa que utilizamos constantemente entre nosotros y nosotras como <strong>estrategia política</strong>. En el feminismo, mi ámbito de trabajo principal se hace muy evidente. Miré mis propias redes, ¿cuándo fue la última vez que compartí o señalé con entusiasmo un artículo, un libro, una opinión de una compañera feminista? Lo he hecho con amigas, nada más. Pasamos sobre las otras como si no existieran, habitamos trincheras cada vez más pequeñas, nuestro horizonte está cada vez más cerca hasta el punto de convertirse en un muro que nos ciega. <strong>Las pequeñas diferencias nos ahogan</strong>.</p><p>En el feminismo siempre ha habido divisiones importantes, siempre ha habido rupturas dolorosas, trincheras, pero siempre ha habido, también, <strong>cuestiones comunes</strong>, como la de la violencia machista, y también solidaridad entre nosotras ante las agresiones y los ataques machistas. Y también una cierta conciencia común de estar del mismo lado que nos impedía despedazarnos. También han existido siempre debates fructíferos, conversaciones inacabables, escuchas atentas, amistades que estaban por encima de las diferencias. Todo eso se ha terminado y las consecuencias son <strong>devastadoras</strong>. Todo es ya una trinchera insalvable y cuando digo “todo” es, literalmente, todo. No compartimos un artículo que nos gusta porque se utiliza una palabra que se ha convertido en un <strong>tabú</strong>, no compartimos una opinión con la que estamos de acuerdo porque la autora dijo una vez algo que fue censurado por otras. No hablamos de un libro que nos parece excelente porque la autora es de otra corriente, de otro partido, de otra opinión, incluso en cuestiones que nada tienen que ver con el libro. <strong>Dejamos sola a cualquier víctima</strong> que no sea estrictamente de las nuestras. </p><p>La cancelación funciona cuando se busca acallar a quien mantiene una opinión diferente, pero también disciplina a quienes no quieren cancelar pero tienen miedo de ser ellas mismas canceladas si citan o si se relacionan con quien no deben. Finalmente ocurre que a veces no citamos a otras autoras <strong>por no hacerles daño</strong>. A mí me ha pasado que he compartido o citado opiniones, artículos o libros con los que estaba de acuerdo, que me gustaban o me parecían importantes, y las propias autoras me han pedido <strong>por privado </strong>que no lo haga porque cada una de nosotras se ha convertido en algo potencialmente contaminante para otras. Todas tenemos miedo de decir una palabra no apropiada, de mencionar a una autora no apropiada, de perder a nuestro público al intentar abrir la mirada un poco más allá. <strong>Se castiga cualquier disenso</strong>, cualquier matización, cualquier opinión original. Tenemos <strong>miedo </strong>de lo que dijimos un día en una charla sin pensar en que podían estar grabando, tenemos miedo de lo que dijimos un día en que no estuvimos finas, cuando nos llamaron para hacernos una entrevista e íbamos en el coche, cuando dimos una opinión sin haberla pensado lo suficiente, cuando alabamos a una persona que después resultó marcada o que resultó ser de este u otro partido…</p><p>Pero va más allá del feminismo, por supuesto. No compartimos artículos de periodistas señalados por los nuestros, aunque nos parezcan excelentes. <strong>Tenemos miedo incluso de dar un “like” inconveniente</strong>. Compartir un artículo, o un libro,  de un escritor vetado entre los tuyos, sean quienes sean los tuyos o las tuyas, tendrá como consecuencia que, en poco tiempo, desaparecerá el grupo más cercano de adscripción y si eres escritora, comunicadora… eso se paga. <strong>Y en el más pequeño ámbito del feminismo, se paga aún más</strong>. En el mejor de los casos se pierden lectoras, pero, en el peor, se pierden carreras profesionales. En realidad, lo que se pierde es la posibilidad de pensar en común y de hacer el feminismo más grande, lo empequeñecemos y lo empobrecemos. </p><p>La mayor victoria del fascismo es haber conseguido imponer un <strong>clima social irrespirable</strong>, repleto de suspicacias, sospechas, silencios, y, en definitiva, odio. Pero un <strong>odio </strong>que no se dirige hacia los auténticos merecedores de ese odio, sino hacia las semejantes, hacia aquellos que están más cerca sin ser lo mismo. Es más sencillo odiar a una compañera que sostiene una opinión diferente de la mía en alguna cuestión que a <strong>Trump</strong>, que está a mil galaxias de donde me encuentro y a quien nunca alcanzará nada de lo que yo haga o diga. En cambio, a mi compañera, a mi colega, con seguridad le va a alcanzar mi silencio, mi desprecio, mi opinión y eso –no vamos a engañarnos– nos produce una sensación de potencia que, en realidad, es completamente <strong>estéril</strong>, además de cruel. Utilizando prácticas de crueldad hemos asumido el marco del fascismo y estoy convencida de que por ahí no podemos ganar.</p><p>No se debería perder de vista que, en la<strong> lucha contra el fascismo</strong>, que es la batalla de este tiempo, marcharemos al lado de muchas de quienes ahora, llevadas por el odio pequeño estamos intentando silenciar. Y antes de que se me acuse… no, no hablo de equidistancia, ni de considerar que se puedan debatir todas las ideas. Tampoco estoy hablando aquí de la unidad de la izquierda, eso ya para otro artículo. Sin embargo, estoy convencida de que <strong>todo el mundo sabe de lo que estoy hablando </strong>porque la mayoría nos estamos ahogando y porque vemos cómo nuestro mundo se empequeñece y empobrece día a día.</p><p>La práctica canceladora da cuenta de una tremenda impotencia política porque ante las dificultades para encontrar una salida auténtica a la <strong>opresión</strong>; ante las dificultades para erosionar o señalar siquiera lo verdaderamente estructural, para hacer frente a la inmensa violencia que sufrimos, buscamos culpables que estén más a nuestro alcance, buscamos hacer daño a modo de victoria pírrica. Quien cancela, quien silencia, quien insulta o desprecia públicamente, quien utiliza <strong>bulos </strong>para ganar un debate, <strong>puede creer que ha ganado una batalla política</strong>, pero yo no veo más que impotencia y rédito para las derechas. No veo qué política, qué sujeto político, qué pensamiento o qué emancipación puede surgir de <strong>prácticas antidemocráticas y fascistas</strong>. Chapotear en el fango, tratar de borrar todo aquello que no nos da la razón, negarnos a considerar o a escuchar, incluso a leer, no libera ni política ni personalmente, produce angustia vital, una sensación de no salida que ahoga. Y en ningún caso va a producir avances concretos, materiales. En todos los años de militancias activas que he vivido no he conocido una oscuridad semejante a la de ahora y no es porque no hayamos vivido momentos oscuros, es porque ahora el aire que respiramos quienes luchamos cada día (y somos muchísimos) contra el<strong> neofascismo</strong> que ya está aquí, está vacío de esperanza, está <strong>contaminado</strong>. Para ganar hay que comenzar abriendo las ventanas, que corra el aire.</p><p>No creo que nada de esto tenga remedio sin una potente <strong>acción colectiva</strong>, sin una catarsis política. No se trata de negar las diferencias ni pensar que es posible <strong>destruir las falsas trincheras con las propias manos</strong>. Yo también tengo mis heridas, mis resentimientos, mis odios… pero los reconozco, los pienso y trato de limpiarme. No se puede hacer mucho, pero se puede resistir, al menos en la conciencia.</p><p>_____________</p><p> <em><strong>Beatriz Gimeno </strong></em><em>es exdirectora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 20:17:40 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cancelación, feminismo… y el tiempo que vivimos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Igualdad,Democracia,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El error de creer que derogamos el fascismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/error-creer-derogamos-fascismo_129_2138095.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e1ff97e2-29a9-43d4-a908-7774b29608d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El error de creer que derogamos el fascismo"></p><p>Si pensábamos que otra guerra mundial era imposible, si creímos que el fascismo había sido derrotado para siempre, no fue por ignorancia, sino por <strong>comodidad</strong>. Preferimos contarnos una historia tranquilizadora antes que asumir una verdad incómoda: <strong>el fascismo no desaparece cuando pierde, solo espera mejores condiciones</strong>.</p><p>En España, esta ceguera tiene raíces profundas. <strong>No vivimos una derrota del fascismo, sino una reconversión</strong>. El franquismo murió en la cama y dejó tras de sí una democracia nacida del pacto, no de la ruptura. Aquella Transición fue, en muchos aspectos, un logro histórico, pero también <strong>estableció un silencio estructural que hoy seguimos pagando</strong>. Sin una condena clara, sin una depuración real, sin una pedagogía democrática sostenida, <strong>el autoritarismo quedó latente</strong>, normalizado, incluso legitimado en ciertos espacios.</p><p>Por eso <strong>el avance de la extrema derecha en España no es una anomalía</strong>, sino una consecuencia. No surge de la nada ni es un simple fenómeno importado. Crece en un terreno abonado por la desmemoria, la desigualdad y la banalización del discurso político. Crece cuando se acepta que <strong>cuestionar derechos fundamentales es solo “una opinión”</strong>, cuando se equipara el antifascismo con el extremismo o cuando se presenta el odio como libertad de expresión.</p><p>El fascismo actual ya no necesita declararse como tal. <strong>Le basta con erosionar</strong>. Con poner en duda la violencia machista, con criminalizar la migración, con señalar a periodistas y jueces, con desprestigiar la ciencia, la universidad o la cultura. Le basta con instalar la idea de que la democracia es un obstáculo y no una garantía. En España lo vemos cada día en parlamentos, tertulias y redes sociales, sin ir más lejos, una concejala del <strong>Partido Popular</strong> se persona sin pudor en un acto del <strong>PSOE </strong>con el propósito de <strong>insultar a su líder y presidente del Gobierno </strong>de España, con una naturalidad que debería alarmarnos mucho más.</p><p>Pero sería un error atribuir toda la responsabilidad a quienes lideran estos discursos. El problema es más amplio y más incómodo. <strong>La extrema derecha avanza porque se le ha abierto espacio</strong>. Porque se ha normalizado su presencia institucional en nombre de la gobernabilidad. Porque se ha aceptado su marco de debate. Porque demasiadas veces se ha reaccionado tarde, mal o con miedo a perder votos.</p><p>También hay responsabilidades en <strong>una izquierda que no siempre ha sabido ofrecer respuestas materiales a la frustración social</strong>, en unas élites políticas y económicas cada vez más alejadas de la vida real, y en un ecosistema mediático atrapado entre la polarización, el click fácil y la falsa equidistancia. El resultado es una <strong>sociedad cansada, desinformada y vulnerable a soluciones autoritarias</strong> que prometen orden a cambio de derechos.</p><p>La historia demuestra que el fascismo no necesita mayorías entusiastas. Le basta con la apatía, con la desmovilización y con la idea de que <strong>“no será para tanto”</strong>. Así es como se degrada una democracia: <strong>no de golpe, sino por acumulación de renuncias</strong>. Primero se tolera el discurso, luego el pacto, después el recorte, hasta que lo excepcional se vuelve norma.</p><p>En España, pensar que <strong>“esto no puede pasar aquí”</strong> es una forma de <strong>irresponsabilidad política</strong>. Ya pasó. Y no hace tanto. Para muchas personas, mujeres, migrantes, personas LGTBI, periodistas críticos, el avance autoritario no es una abstracción teórica, sino una <strong>experiencia diaria de señalamiento, precariedad y miedo</strong>.</p><p>Defender la memoria democrática <strong>no es un ejercicio simbólico ni una batalla cultural secundaria</strong>. Es una herramienta de supervivencia democrática.<strong> No se trata de vivir anclados en el pasado</strong>, sino de entender que el pasado no resuelto vuelve, siempre, como amenaza.</p><p>Creer que con la llegada de la democracia derogamos el <strong>fascismo fue el error</strong>. Seguir creyéndolo, hoy, una negligencia.</p><p>___________________________________</p><p><em><strong>Juan Antonio Gallego Capel</strong></em> <em>es funcionario de carrera de la Administración de la Región de Murcia, socialista, defensor del Estado federal, laico y republicano.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 05:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan Antonio Gallego Capel]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El error de creer que derogamos el fascismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Democracia,Política,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Con Trump, cada vez más estadounidenses quieren salir del país: “Tuve que irme porque no me sentía seguro”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/trump-vez-estadounidenses-quieren-salir-pais-tuve-irme-no-sentia-seguro_1_2139632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9123f9d-d9b2-4ac8-b0bd-b063f7b1a2f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Con Trump, cada vez más estadounidenses quiere irse del país: “tuve que irme porque no me sentía seguro”"></p><p>EEUU está siendo testigo de cómo una democracia de pleno derecho se está transformando en un <strong>estado policial</strong> bajo el último mandato de Donald Trump. Los norteamericanos viven cada día con más miedo. Las <strong>persecuciones y presiones políticas</strong> se han intensificado en el país ya no solo contra inmigrantes, sino contra ciudadanos con pasaporte estadounidense. </p><p><strong>Siete de cada diez</strong> (69%) adultos estadounidenses, según un estudio del <a href="https://www.pewresearch.org/short-reads/2025/10/08/most-americans-think-trump-is-trying-to-exercise-more-power-than-previous-presidents/" target="_blank">Pew Research Center</a> en octubre de 2025, consideraban que Donald Trump <strong>intenta ejercer un poder presidencial mayor que sus predecesores</strong>. Además, la mayoría, consideraban esto como <strong>perjudicial para el país</strong>. Según un informe del mismo centro de investigación, <a href="https://www.pewresearch.org/short-reads/2025/12/16/trump-has-already-issued-more-executive-orders-in-his-second-term-than-in-his-first/" target="_blank">el presidente Trump es el que más órdenes ejecutivas ha realizado en su primer año de mandato</a> (<strong>221</strong>) desde <strong>F. D. Roosevelt</strong> en 1941 (<strong>387</strong>). Muchas de estas han sido <a href="https://www.cbsnews.com/news/supreme-court-2025-2026-term-trump-policy-disputes/" target="_blank">impugnadas en los tribunales</a>, lo que ha suscitado dudas sobre los límites legales del poder presidencial.</p><p>Según la <a href="https://proteccion-asilo.interior.gob.es/es/inicio/"  >Oficina de Asilo y Refugio</a> dirigida por el <a href="https://www.infolibre.es/temas/ministerio-del-interior/"  >Ministerio de Interior</a>, este pasado año 2025 España tuvo <strong>144.396 solicitudes de asilo</strong>. De estas, <strong>52 fueron de ciudadanos estadounidenses</strong>. Una cifra ínfima en comparación con los solicitantes de otros países como <strong>Venezuela </strong>(85.413) o <strong>Colombia </strong>(14.524), pero que, cotejada con años anteriores, muestra una gran subida. Durante los dos años anteriores a la llegada de Trump a la presidencia en su segunda legislatura, tan solo <strong>47 </strong>estadounidenses solicitaron asilo en España. Este último año ha habido <strong>32 </strong>solicitudes más de asilo que el año anterior.</p><p>Este dato se amplifica al realizar una comparación entre los distintos gobiernos en EEUU. Durante la última legislatura de<strong> Barack Obama</strong>, las solicitudes de asilo de ciudadanos estadounidenses a España fueron <strong>14</strong>, una cifra que dista mucho de las <strong>85 </strong>durante la presidencia de <strong>Joe Biden </strong>y de las <strong>156 </strong>solicitudes durante la primera legislatura de Donald Trump. </p><p>Las últimas redadas del <strong>Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos </strong>(ICE) que se han saldado ya con <strong>dos muertos</strong> por acción directa en 2026, no son la única prueba de que <strong>EEUU se está transformando en un país más autoritario</strong>. De hecho, estas conforman la punta de un iceberg sociopolítico que, con la llegada de Trump, no ha hecho más que agrandarse. </p><p>El nivel democrático de un país no se mide simplemente por sus elecciones. <strong>Estados Unidos ha iniciado el camino al autoritarismo</strong> con importantes restricciones en derechos fundamentales, políticas antiinmigratorias radicales con deportaciones masivas, unas instituciones cada vez menos independientes del poder ejecutivo e importantes coerciones a la libertad de expresión y de prensa.</p><p>Dentro de este marco de censura ideológica, las universidades han sido el otro gran objetivo de estas políticas. Mediante los planes de<a href="https://www.mandateforleadership.org/" target="_blank"> Proyecto 2025</a>, el plan de acción de la <strong>Fundación Heritage</strong> (un <em>think thank</em> conservador afín a Trump) que ha sentado las bases para muchas de sus medidas, se han llevado a cabo recortes millonarios, retirada de visados a estudiantes internacionales y constantes presiones ideológicas con el fin de desmantelar la supuesta influencia progresista en la educación superior. De hecho, Donald Trump, ha acusado directamente a los centros universitarios de <strong>“adoctrinar a la juventud estadounidense”</strong> e incluso el vicepresidente del Gobierno, <strong>J.D Vance</strong>, llegó a calificar a las universidades norteamericanas como <strong>“el enemigo”</strong>. </p><p>La administración Trump <a href="https://universitybusiness.com/with-research-cuts-surging-which-states-have-been-hit-the-hardest/?utm_source=omeda&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter-20250512&om_id=1116683670&om_eid=9452A0927423I1D&oly_enc_id=9452A0927423I1D" target="_blank">ha recortado más de 2.500 millones de dólares</a> de fondos federales destinados a la educación de nivel superior y ha dejado a algunos estados con más de <strong>500 millones en pérdidas</strong>. Las universidades más afectadas por estos recortes han sido <strong>Columbia, Jhons Hopkins y Yale</strong>. La primera ha sido la más vilipendiada. Después de que Trump suspendiera <strong>400 millones de dólares </strong>en fondos federales para investigación, la universidad neoyorkina acabó llegando a un acuerdo con la Administración por el que <a href="https://www.infolibre.es/internacional/universidad-columbia-cede-trump-pagara-200-millones-recuperar-financiacion-federal_1_2036641.html" target="_blank">debía pagar 200 millones para recuperar las subvenciones y contratos cancelados por orden de Trump</a> por supuesto antisemitismo. Estos recortes y suspensiones de fondos, han provocado que muchos profesores de universidad se encuentren en una situación de vulnerabilidad e incertidumbre ante un gobierno que no acepta discrepancias ideológicas.</p><p>El caso del profesor de la Universidad de Rutgers, <strong>Mark Bray</strong>, es uno de los representativos de la persecución de la administración Trump a profesores universitarios. Bray es historiador especializado en derechos humanos, terrorismo y radicalismo y autor del libro <em>Antifa. El manual antifascista</em> (Capitán Swing). Tuvo que abandonar Estados Unidos después de convertirse en <strong>objetivo de la extrema derecha</strong> en octubre. Ahora vive junto a su familia en Madrid. </p><p>Bray escribió el libro en 2017, pero las amenazas llegaron tras el asesinato de <strong>Charlie Kirk</strong>. Los influencers y activistas de extrema derecha <strong>Jack Posobiec</strong> y <strong>Andy Ngo </strong>fueron los que comenzaron con el señalamiento al profesor universitario. “Empecé a recibir amenazas de muerte después de los <strong>ataques de estos influencers</strong> a finales de septiembre. Recibía mensajes que decían cosas como que me iban a matar en frente de mis alumnos”, cuenta Bray a infoLibre. La organización fundada por Charlie Kirk, <strong>Turning Point USA </strong>(TPUSA), que se dedica a la propagación de valores conservadores, realizaron una petición a la Universidad de Rutgers donde trabajaba Mark Bray para pedir su despido. “El punto de inflexión llegó cuando recibí una<strong> amenaza con la dirección de mi casa y con información sobre mi familia</strong>, ahí decidí que no estaba seguro en EEUU”, recuerda el profesor. Tras esto, aprovechó su doble nacionalidad estadounidense e irlandesa y se marchó a Madrid, un lugar que ya conocía.</p><p>Para Mark Bray, “EEUU está en el proceso de convertirse en un régimen fascista”. La persecución a la gente de izquierdas es algo real. “Turning Point USA realizó una <strong>lista de profesores</strong> que ellos consideraban una amenaza <em>woke</em>, para ellos los profesores de universidad son el germen de la izquierda y quieren acabar con ellos para reescribir la historia a su manera”. De hecho, para Bray, el slogan trumpista de <strong>Make America Great Again</strong> (MAGA), tiene mucho que ver con el totalitarismo. “La filosofía MAGA tiene un <strong>origen fascista</strong>, su objetivo es volver a un pasado imperial que ellos consideran grandioso. Lo que estamos viviendo con la persecución de migrantes es una consecuencia de esto, es algo que tiene <strong>similitudes con la alemania Nazi</strong>”. </p><p>No sabe realmente cuándo podrá volver a su país finalmente. “Si la situación en primavera no es mucho peor, queremos regresar <strong>durante el verano</strong>, estamos vendiendo nuestra casa, pero necesitamos buscar otra o un apartamento en otra ciudad o pueblo. Estamos hablando con abogados para prevenir y que no se vuelva a filtrar mi dirección para no volver a poner en peligro a los míos”, concluye.</p><p>Pero el caso de Mark Bray no es el único. <strong>Marci Shore</strong> y <strong>Jason Stanley</strong> son ambos profesores expertos en fascismo, antes en la Universidad de Yale y ahora en la de Toronto (Canadá). Shore y Stanley son además un matrimonio que decidió huir de EEUU, según cuenta Jason en una <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/cwyn8wwyvv0o" target="_blank">entrevista a la BBC</a>, porque considera que el país <strong>“es ya un régimen fascista”</strong>. Esta decisión la tomaron tras el ataque de Trump a la <strong>Universidad de Columbia</strong>. “Probablemente no iba a marcharme, pero una vez que Columbia cedió (ante Trump), empecé a pensar que las instituciones académicas no están viendo la naturaleza existencial de este momento”, sostiene Stanley en la entrevista. <strong>Timothy Snyder</strong>, quien también era profesor en Yale y colega de Shore y Stanley, se unió a ellos en su decisión de cambiar EEUU por el país vecino en un <strong>acto de rebeldía</strong> contra las políticas antidemocráticas del gobierno estadounidense. </p><p>Es por esto, en parte, que surge la organización <strong>Clemens Heller Institute </strong>en 2024. Su objetivo es proteger a los académicos amenazados en sus propios países ofreciéndoles refugio temporal y protección en universidades de renombre. Uno de sus investigadores, <strong>Sylvain Laurens</strong>, explica a infoLibre que “<strong>antes de la llegada de Donald a la Casa Blanca, EEUU era uno de los países refugio para muchos profesores europeos</strong>, pero en este último año muchos profesores estadounidenses han solicitado refugio a otros países mediante nuestra organización”. Explica, además, que no depende del campo de investigación: “Hay profesores <strong>que no investigan sobre historia o política</strong> que también se han visto afectados por las políticas de Trump”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Prieto]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Con Trump, cada vez más estadounidenses quieren salir del país: “Tuve que irme porque no me sentía seguro”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Exilio,España,Política,Relaciones internacionales,Fascismo,Universidades,profesores]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Lo que no puede pasar pasa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/oficio-de-impostores/no-pasar-pasa_129_2137600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e6661e8-f913-40b0-b9d0-4693a60ef16b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que no puede pasar pasa"></p><p>Una paradoja que solo se entiende cuando el daño ya está hecho es que a menudo el saber experto, tan minucioso, resulta ciego para los grandes cambios precisamente porque son patentes a ojo de buen cubero. Contemplando los hechos con orgullosa minuciosidad y dejándose las pestañas en el detalle del microscopio, el <em>expertise</em> a veces descuartiza la realidad y la somete a la infalible precisión molecular perdiendo de vista el bicho que tiene ante sí. Lo hemos hablado antes aquí para referirnos a la juridicidad de prevaricaciones de libro que pueblan el comportamiento de nuestros jueces de misa diaria y cilicio, arbitrariedades que saltan a la vista pero para las que siempre aparece una ratilla con lupa monocular que encuentra un avío legal. Un pormenor que, si lo piensan, no solo no impugna lo aparente sino <strong>que confirma la maquinación.  </strong></p><p>El saber experto con frecuencia actúa como si el mundo no fuera una frase —un flujo con sentido— sino un <strong>diccionario</strong> —un catálogo de fenómenos—. Digo esto porque durante años, buena parte del periodismo digno de tal nombre —no todo, pero mucho, el suficiente— advirtió de la deriva autoritaria de las derechas occidentales y señaló que el viaje tardocapitalista conducía indefectiblemente, otra vez, al fascismo. Lo advertimos a rebufo de las transformaciones del partido conservador estadounidense, primero en una iglesia pentecostal llena de buhoneros y supersticiones, bajo los auspicios de una ignorante beata como Sarah Palin, y después en una <strong>rehala de mamarrachos multimillonarios sin formación</strong> ni escrúpulos con un delincuente iletrado a la cabeza. El periodismo no hablaba de tanques ni de golpes clásicos, sino de algo más inquietante, de la captura del lenguaje, la obscenidad de los intereses y la deslegitimación sistemática del adversario y la institución. El<strong> intento de asalto al Capitolio del trumpismo en enero de 2021</strong> nos parecía un episodio definitivo que despejaba la incógnita, pero, contra la evidencia, el autosatisfecho catedrático de turno aún nos acusaba de precipitación. Y así fue que buena parte de la conversación española y europea siguió girando alrededor de la repetición en <em>super slow motion</em> del estornudo, ciega ante la neumonía. </p><p>Mientras se imponía la conversión de la mentira en estilo, del insulto en programa, del resentimiento en identidad política, politólogos, historiadores y periodistas colaboracionistas o melifluos acusaban a lo más honesto del oficio de melodramático y precipitado. De tener hambre de historia. Y obstaban la superestructura digital y posmoderna, la extravagancia de los actores —Trump, Bolsonaro, Duterte, Ayuso, Farage, Milei…, todos ellos con avíos intelectuales de grupo de refuerzo— como coartada para descreer de lo evidente. Claro, no era un fascismo de museo, sino <strong>uno adaptado a la época, </strong>compatible con pantallas, algoritmos y urnas, pero era y es inequívocamente fascismo. La respuesta fue el desdén ilustrado: “Frivolidad”, “exageración”, “alarmismo”, “demagogia”, “analogías pobres”, “analfabetismo histórico”…  El fascismo —decían— es un fenómeno europeo, ligado a derrotas bélicas, <strong>crisis económicas extremas, contrarrevoluciones del capital</strong>, contraataques de sotanas y tradiciones militaristas. Estados Unidos, con su constitucionalismo, su federalismo, su prensa libre, su cultura cívica, sus <em>check and balance</em> y su tradición liberal era impermeable a esa infección. Allí no podía pasar. Pero ha pasado.</p><p>Hoy, cuando ya casi nadie discute la naturaleza totalitaria del proceso, esa misma<strong> voz experta no se interroga por su error de cálculo</strong> ni aplaude la intuición del periodismo somero. No hace autocrítica, no hay revisión del marco mental ni de los modelos de análisis. Y eso, bien a pesar de que el fenómeno, a la postre, ha resultado no incorporar ningún elemento sustantivo de novedad pues es un calco de lo conocido cien años atrás, un fenómeno exacto a sí mismo en el que operan ya la Gestapo, los camisas pardas, las noches de los cristales rotos, el expansionismo de <em>lebensraum</em> (el “espacio vital alemán” del III Reich), la quema de libros, la persecución de periodistas, artistas e intelectuales, la segregación racial y hasta los campos de concentración. Y sí, como en el común <em>restyling</em> barato de cualquier automóvil, al fascismo le han cambiado los faros halógenos por unos leds que compiten con el diseño de los vehículos de <em>Tron</em>, pero el coche sigue siendo idéntico a sí mismo.</p><p>La razón de este fracaso de buena parte del pensamiento experto no es política, no es un error deliberado o cómplice —o no, en la mayoría de casos— sino que yace en una <strong>cierta inclinación a la visión de túnel, </strong>a desentrañar la minucia de la pincelada y obviar la composición del mural. </p><p>Mucho ha escrito el filósofo Javier Gomá sobre la generalización como única forma de conocimiento disponible. La complejidad del mundo, su muchedumbre de sucedidos y dichos es mareante y por eso solo a vuela pluma somos capaces de hacernos una idea de la realidad. No hace mucho, Gomá escribía: “La realidad está poblada de cosas concretas —grandes, pequeñas o iguales— y no es posible quedar a merendar con la grandeza, la pequeñez o la igualdad, porque estas abstracciones carecen de domicilio conocido”. El filósofo nos subraya que la generalización no es una pobreza del pensamiento, sino su condición misma. Solo lo que puede elevarse de lo singular a lo común se vuelve inteligible para una sociedad. El detalle infinito puede ser científicamente admirable, pero políticamente resulta estéril y si bien el pensamiento experto desconfía de la generalización, la vida democrática depende de ella porque sin abstracción no hay experiencia común posible. La ciencia puede permitirse el detalle infinito, la vida común no<strong>, porque cuando el pensamiento técnico coloniza el espacio moral y político, solo produce parálisis.</strong> Lo vimos durante las décadas de hegemonía del catecismo neoliberal, en que un presunto <em>expertise</em> economicista hacía callar con sus mendaces tablas contables a cuantos subrayaban el cisma de desigualdad que se iba abriendo en todas las sociedades occidentales sin excepción.</p><p>Pero la miopía que emborrona la visión de conjunto no es el único mal del análisis especializado. También padecemos otro conocimiento experto que nos opaca el cuadro: la presbicia de la geopolítica, tan atenta al mapamundi y tan ciega ante las vidas segadas. La geopolítica opera como una suerte de manto de alta capacitación que desdeña el detalle de los atropellos, los asesinatos, el racismo y la violencia del tirano. De pronto, todo lo que ocurre e<strong>n Estados Unidos se explica como un reajuste de los grandes ejes del poder mundial. </strong>El declive relativo de Occidente, el definitivo de Estados Unidos, el ascenso de China, la pugna tecnológica, la guerra comercial o el cansancio imperial. El trumpismo, bajo esta mirada, deja de ser una forma de dominación interna para convertirse en una estrategia exterior, un reajuste mundial como las placas tectónicas recolocándose. La violencia del tirano es un realismo político brutal, señalan los jugadores de Risk, pero comprensible en tiempos de transición global. La geopolítica funciona así, queriendo o sin querer, como anestesia moral, como un juego de tablero de hombres importantes explicado por hombres importantes. Hablar de esferas de influencia permite no hablar de personas, de derechos, de cuerpos, de miedo, de exclusión, de persecución y de purga simbólica y material. Permite observar el fenómeno desde arriba, como si se tratara de un mapa de mesa con miniaturas de fragatas y destructores sin sangre sobre los meridianos. </p><p>El fascismo, sin embargo, nunca se define por su política exterior, que acostumbra a ser belicosa y expansiva. Su verdadera sustancia no está en cómo se relaciona con el mundo sino con la sociedad, <strong>en cómo trata a los suyos. </strong>Porque en el fondo es una forma de sometimiento social y blindaje del poder y el dinero. El fascismo se define en la forma en que clasifica a la población, jerarquiza a la ciudadanía, convierte al disidente en enemigo, al diferente en sospechoso, al vulnerable en residuo y al activista en terrorista mientras roba todo lo que tiene a su alcance. La batalla, bien lo sabemos, se escribe en el registro de la propiedad. Pero ese núcleo queda convenientemente oculto cuando se adopta el lenguaje de los analistas estratégicos que discuten si Trump se acercará o no a Rusia, si tensará aún más el vínculo con Europa, si aislará a Estados Unidos o lo replegará. Se analiza el mapa y se olvida el hogar del que un niño de cinco años es arrancado para introducirlo en un camión de detención. Con su gorrito azul.</p><p>Hay algo profundamente revelador en ese desplazamiento del foco. El liberalismo se narra a sí mismo como sistema internacional, no como pacto civil. Y por eso, cuando el mascarón de proa del liberalismo mundial empieza a transformarse internamente en otra cosa, <strong>se prefiere hablar del barco antes que de la tripulación. </strong>Pero el fascismo no empieza nunca en la frontera, empieza en el interior, en las escuelas, en las universidades, en los medios, en los tribunales, en la administración, en el lenguaje permitido, en la identidad obligatoria, en la conversión del ciudadano en súbdito moral. Reducirlo a una estrategia geopolítica es, en el fondo, otra forma de colaboracionismo: no porque sea celebrado, sino porque es vertido a un idioma que lo vuelve inevitable, como si no fuera una decisión política sino una reacción histórica automática.</p><p>El colaboracionismo apaciguador no consiste en apoyar al autoritarismo, sino en rebajar su categoría, en presentarlo siempre como una anomalía ajena, como una excentricidad nacional, como un <strong>accidente cultural irrepetible</strong>. Nunca como una posibilidad estructural de la democracia misma. Por eso no extraña que hoy, el augurio errado se desplace a Europa. Ahora el mensaje es que lo que pasa allí —nos dicen— no puede pasar aquí. Lo hemos leído en los últimos días.</p><p>Y sin embargo, si uno se detiene a mirar la historia sin el microscopio del historiador ni el telescopio electrónico del geopolítico —a vuela pluma, como solo puede hacerlo el periodismo, que solo puede hacerlo de ese modo por no ser un conocimiento experto sino amplio (“un océano de conocimiento de tres pulgadas de profundidad”)— y la ironía resulta casi obscena. Estados Unidos, país sin tradición fascista propiamente dicha, sin partido único histórico, sin memoria de camisas negras ni pardas, sin derrota fundacional que metabolizar, era <strong>precisamente el lugar donde menos probable parecía el fenómeno. </strong></p><p>Europa, en cambio, no puede alegar ignorancia ni inmunidad pues el autoritarismo ha sido parte del ADN europeo. El liberalismo clásico surgió precisamente como reacción a los desmanes y la concentración de poder del despotismo ilustrado europeo. Aquí el fascismo no fue una hipótesis, fue gobierno, administración y rutina y está inscrito en las derechas europeas no como accidente, sino como genealogía. A veces repudiada, otras blanqueada, a veces heredada sin nombre, pero rara vez extirpada. En muchos países —y no miro a nadie— ni siquiera hubo ruptura con él sino una transición pactada,<strong> no hubo derrota moral del fascismo sino reciclaje y travestismo.</strong> Si alguna vez hubo un lugar donde “no podía pasar”, ese era Estados Unidos, el país que hizo del liberalismo no solo un sistema político, sino un relato fundacional. Y ha pasado. Decir ahora que “aquí no puede pasar” no es una conclusión racional, es la última línea de defensa de quienes no quieren admitir que el error no fue del cálculo, sino de la mirada, o de quienes ya lo consideran un tránsito inevitable y quieren garantizarse una banqueta a cubierto.</p><p>El autoritarismo en Europa no es un visitante extranjero, es u<strong>n pariente incómodo al que se finge no reconocer en las cenas familiares</strong>. Hasta que un día vuelve a ser el rico del pueblo y todos quieren ser su sobrino favorito.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 17:58:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pedro Vallín]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Lo que no puede pasar pasa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fascismo,Europa,Política,Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No entiendo ni puedo aceptar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/no-entiendo-aceptar_129_2135330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Es posible que algunas de las palabras de este artículo <strong>molesten y sepan mal</strong> a algunas personas que lo lean, pero quiero indicar, desde el primer momento, que mi objetivo no es molestar ni insultar, sino decir claramente que no acepto ni comprendo cómo <strong>determinada ciudadanía </strong>puede esconder la cabeza y seguir votando a partidos xenófobos, embusteros, prevaricadores, corruptos. Y, lo peor, que con sus actuaciones injustas, ineptas e irresponsables hayan ocasionado víctimas –en cualquier lugar del mundo se les imputaría como "asesinos"– y, sin embargo se les perdona o se le excusa, sobre todo porque no les ha tocado a ellos. ¿Votarían lo mismo<strong> si les afectara a ellos</strong>? Si lo hicieran, demostrarían que son como ellos y eso es lo que me niego a aceptar; no puedo respetar a aquella persona que humilla, degrada y no tiene sentimientos y, si los tiene, los oculta.</p><p>Mi racionalidad no entiende cómo la clase obrera puede votar a un partido como Vox, xenófobo, fascista, machista, retrógrado, que niega el cambio climático, que vota en contra de<strong> todo lo que mejore las condiciones de la ciudadanía </strong>y sus derechos, que se queda con el dinero que recogió para ayudar a las víctimas de la dana y que quiere volver a la dictadura y a los privilegios<strong> de los más ricos</strong>.</p><p>No entiendo ni puedo aceptar cómo todavía hay una parte de la ciudadanía que cree y vota al PP, cuando es un partido <strong>imputado por corrupción</strong>. Un partido que miente, que oculta pruebas, que defiende y arropa a dirigentes acusados de abusos sexuales, de acciones que han ocasionado víctimas<strong> con sus negligentes actuaciones </strong>como la dana y el criminal protocolo de las residencias. Un partido que permite que determinados dirigentes apoyen a un alcalde, como el de Badalona, que humilla, desahucia y<strong> deja morir de frío y hambre</strong> a migrantes, con la falsa excusa de que aumentan la criminalidad en su ciudad, y apoyándose <strong>en la chulería </strong>de que la ciudadanía le ha dado esa mayoría. </p><p>Por eso no entiendo ni puedo aceptar a esa ciudadanía que apoya <strong>esa crueldad con otros seres humanos</strong> que han tenido que migrar, poniendo su vida en peligro, para poder conseguir la libertad y mejorar sus vidas. Tienen el mismo derecho. ¿No recordamos <strong>cuando</strong> <strong>nosotros migramos</strong> a Francia, Suiza o otros países para poder mejorar nuestra vida o para poder huir, para salvar nuestras vidas, por la crueldad de una dictadura genocida?</p><p>No entiendo ni puedo aceptar que la ciudadanía se crea la mentira de que <strong>todo lo que viene de fuera</strong> es peligroso y aumenta la delincuencia.</p><p>Tampoco entiendo ni puedo aceptar cómo <strong>una parte de la izquierda</strong> se corrompe, prevarica y miente con la finalidad de aumentar su estatus económico. Ni entiendo ni puedo aceptar a la ciudadanía de izquierda que se abstiene y no vota para <strong>evitar que la democracia muera</strong>.</p><p>No entiendo ni puedo aceptar a esa ciudadanía egoísta, abominable, cuando apoya <strong>el genocidio de Gaza</strong>, el trato inhumano en los campos de concentración saharauis, los holocaustos de Ruanda, Srebrenica. Cuando no atacan a los responsables políticos de estos actos y de otros en nuestro país, como las 230 víctimas de la dana o las <strong>7.291 víctimas</strong> del protocolo irracional y "asesino" de las residencias en Madrid.</p><p>No entiendo ni puedo aceptar y, lo siento<strong>, tampoco puedo respetar, </strong>a toda aquella ciudadanía que no ve lo que está ocurriendo a su alrededor y empatiza con aquellos partidos que apoyan esas formas de actuar crueles, falaces, ruines y <strong>asesinas</strong>. Que respaldan instituciones que <strong>recortan derechos, </strong>democracias y la vida de seres humanos para dar prioridad y enriquecer a los que más tienen; que mantienen cientos de reuniones baldías y nulas cuyo resultado es permitir que se invadan países, que se mate a gente inocente, y que a aquella ciudadanía que protesta y sí está en contra se la encarcele <strong>o censure</strong>.</p><p><strong>________________</strong></p><p><em><strong>Ximo Estal </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ximo Estal]]></author>
      <media:title><![CDATA[No entiendo ni puedo aceptar]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Derecha,Extrema derecha,Derechos humanos,Izquierda,Migrantes,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[CCOO exige a Interior que proteja a los profesionales de los ataques ultras tras los casos de Santaolalla y Héctor de Miguel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/ccoo-exige-interior-proteja-profesionales-ataques-ultras-casos-santaolalla-hector-miguel_1_2137326.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8bd54c37-3bac-4ea1-a297-8efc97721278_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CCOO exige a Interior que proteja a los profesionales de los ataques ultras tras los casos de Santaolalla y Héctor de Miguel"></p><p><strong>La Agrupación de Periodistas</strong> del sindicato Comisiones Obreras (<strong>CCOO</strong>) ha publicado este viernes <a href="https://periodistas.fsc.ccoo.es/noticia:748528--La_Agrupacion_de_Periodistas_de_CCOO_exige_a_Interior_proteccion_para_los_y_las_profesionales_amenazadas_por_la_ultraderecha&opc_id=c270fd443178067c82ff34624ffe2bd8" target="_blank" >un comunicado</a> en el que exige a los poderes públicos que reaccionen ante la oleada de intimidaciones que están recibiendo algunos comunicadores. Tras el reciente parón del cómico <a href="https://www.infolibre.es/cultura/humorista-hector-miguel-anuncia-paron-objeto-amenazas-parodiar-nacho-abad_1_2134038.html" target="_blank" >Héctor de Miguel </a>, el abandono de redes de la creadora de contenido <a href="https://www.infolibre.es/politica/elena-reines-marcha-redes-sociales-temporalmente-recibir-amenazas-muerte_1_2135552.html" target="_blank" >Elena Reinés</a>, ambas esta semana y por amenazas de muerte, el sindicato cree necesaria "una respuesta policial y una tutela judicial". </p><p>Este mismo jueves, otro episodio de acoso por parte de ultraderecha fue denunciado por la analista política <strong>Sarah Santaolalla</strong>. En el programa <em>Malas lenguas</em>, aseguraba que ha interpuesto <strong>una demanda</strong> contra el <em>influencer</em> <strong>Vito Quiles</strong>, tras un incidente que comenzó en las instalaciones de<strong> RTVE en Prado del Rey</strong>. La analista asegura que <strong>Quiles le siguió </strong>"por la carretera de manera temeraria y apareciendo en mi casa con tres matones más, que tuvo que echarles la policía de mi portal y del bar de abajo".</p><p>El pasado lunes, Elena Reinés<strong> </strong>anunció que se marchaba de las redes sociales con un rotundo "voy a parar"<strong>. </strong>Después de sufrir una campaña de acoso, la comunicadora declaró a <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/periodista-creadora-contenido-elena-reines-anuncia-marcha-temporal-redes-recibir-amenazas-muerte_132_12937775.amp.html" target="_blank">elDiario.es</a> que todo comenzó después de que <strong>Woke Up News</strong>, una red de creadores de izquierdas de la que es fundadora, publicara un video desmintiendo bulos sobre el <a href="https://www.infolibre.es/politica/comision-investigacion-apunta-rotura-soldadura-causa-principal-accidente-adamuz_1_2134400.html" target="_blank">accidente de tren de Adamuz</a>. A partir de la publicación de ese video empezó a recibir mensajes que ella misma describe como "brutales, de violencia explícita y de <strong>deseos de muerte</strong>", como, por ejemplo: <span class="highlight" style="--color:transparent;">“Te van a coger por la calle y no van a quedar ni tus huesos”</span>.</p><p>Héctor de Miguel, el humorista y presentador de <em><strong>Hora Veintipico</strong></em><em> </em>vivió una historia similar. Tras el último programa, en el que parodiaba al presentador <strong>Nacho Abad </strong>por su cobertura con "imágenes truculentas" del <a href="https://www.infolibre.es/politica/funeral-adamuz-pospone-imposibilidad-victimas-acudir_1_2133932.html" target="_blank">accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba)</a>, la asociación de policías <strong>Jusapol</strong> lo señaló y criticó. Otros usuarios, como el activista ultra <strong>Alberto Pugilato</strong>, pasaron de las críticas a las amenazas directas: "Si algún familiar considera pasarse y<strong> darles un par de aplausos como se merecen</strong>, aquí tienen las fechas y sitios", publicó en redes sociales. A este comentario le sucedieron otros tantos mensajes de odio y amenazas directas, acompañados de <strong>simbología fascista</strong> en algunos casos.</p><p>Pugilato ya protagonizó una <a href="https://www.infolibre.es/politica/neonazi-agrede-humorista-jaime-caravaca-durante-actuacion-madrid_1_1808363.html" target="_blank">agresión</a> al cómico <strong>Jaime Caravaca </strong>durante una actuación en Madrid. Cuenta con miles de seguidores en sus redes sociales y ha emitido ya un programa especial en su canal de YouTube en torno a Héctor de Miguel, con otros militantes fascistas, en el que asegura que "este tipo tiene que <strong>pagar por sus palabras</strong>".</p><p>Este <strong>aumento de intimidaciones</strong> es el que ha motivado al sindicato a exigir <strong>responsabilidades políticas</strong>: "Trabajar en la información y la comunicación no es una tarea de héroes y heroínas". En el comunicado, aseguran que tanto <strong>el Ministerio del Interior como la Fiscalía </strong>"deben tomar nota de lo que está ocurriendo", y actuar para que ninguna difamación, acoso o amenaza <strong>quede impune</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jan 2026 20:07:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[CCOO exige a Interior que proteja a los profesionales de los ataques ultras tras los casos de Santaolalla y Héctor de Miguel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libertad de expresión,ultraderecha,Nazismo,Fascismo,Periodistas,CCOO]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Asoma el fascismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/asoma-fascismo_129_2134086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Asoma el fascismo?"></p><p>Putin ha convertido la filosofía de<strong> Iván Ilyin </strong>(1883-1954), fascista ruso, cristiano ortodoxo, en guía de cabecera. <strong>“El poder reviste por sí solo al hombre fuerte”</strong>, ¿como Putin? La violencia externa e interna y la destrucción de las instituciones. Considera el filósofo las elecciones como una perversión, y por tanto la democracia también; Putin desacreditó la democracia, la fortaleza del Estado y, como el Rey Sol, <strong>el Estado ahora es él</strong>. Justifica también el filósofo el gobierno de los ricos. Fomenta que se debilite al Estado, pues el principio de legalidad pertenece al redentor (el líder) y a él hay que someterse. No es ciencia ficción, está sucediendo. </p><p>¿Cómo ha llegado Trump a implementar su política coincidente con el pensamiento de Ilyin, y coincidente con la que practica Putin? Un misterio. <strong>No nos cuadra que Trump sea lector de nada, salvo folletos inmobiliarios</strong>, aunque tal vez el americano tenga algún asesor estudioso. </p><p>Ilyin se refería a la sociedad rusa, pero sus fundamentos filosóficos asoman en EE. UU. El libro “<em>El camino hacia la no libertad</em>”, de <strong>Timothy Snyder</strong>, identifica el estilo de los sátrapas y cómo justifican sus acciones. Aman la violencia por encima de su fundamentalismo religioso cristiano. <strong>Putin abraza a la Iglesia ortodoxa y su patriarca Kirill le da cobertura bendiciendo la invasión de Ucrania</strong>. No importó, ni recordó al dictador aquellos jóvenes que volvían de Afganistán en un sudario de zinc. </p><p>El fundamentalismo religioso es historia vieja. Hitler escribió sobre los judíos en “<em>Mi</em> <em>lucha</em>”: “Su vida es solo de este mundo y su mentalidad es tan ajena al verdadero espíritu del cristianismo como su carácter era ajeno al gran Fundador de este nuevo credo hace dos mil años”. Fundamentalismo que ha llegado a EEUU; su representante es el integrista vicepresidente <strong>Vance</strong>, católico converso. </p><p>Cuando Snyder escribe:<strong> “El líder crea crisis y espectáculo”</strong>; vemos a los histriónicos machos alfa. Nuestro autor muestra cómo el pensamiento del filósofo fascista ruso retrata a estos tipos y sus imitadores. Si lo traemos a casa, no hay más que escuchar ciertas actitudes y declaraciones. Dice <strong>Abascal</strong>: “La democracia no se restaurará hasta que Sánchez asuma responsabilidades”. ¿En qué sistema se cree el ultraderechista que vive? </p><p>Terrible y triste utilización del accidente en <strong>Adamuz</strong>. Para situarnos, recordemos: Estado: <strong>soberanía nacional, artículo 1.2 de la Constitución</strong>; el pueblo es el Estado. Otro, 16.3: Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Ambos artículos apuntan a qué es un funeral de Estado. Según FUNCAS, un 55% se considera católico y un 20%, practicante. La presidenta de Madrid propone un acto católico, misa funeral, celebrada por tres obispos. <strong>El utilitarismo político es salvaje, sin respeto a víctimas ni familiares</strong>. ¿Hay nostalgias <em>ilynianas</em> y miseria moral de algunos políticos?</p><p>_____________</p><p><em><strong>Mariano de la Puente Mayenco</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mariano de la Puente Mayenco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Asoma el fascismo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vladimir Putin,Fascismo,Democracia,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En torno al "ausente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/torno-ausente_1_2129482.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9cc4f337-3bb1-40e6-bd27-a360e5be9978_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="En torno al "ausente""></p><p>Para servidor –entonces hispanista en ciernes sin saberlo–, todo empezó  con un curso universitario en el<strong> Trinity College de Dublín sobre la “Generación del 98</strong>”:  España  tumbada sobre el diván del psicoanalista;  Unamuno, Ganivet, Baroja…;<strong>  España desmoronada,</strong> España desesperada, España acomplejada, desvalida. No conocía el idioma, creía que, para la licenciatura, me iba a poder dedicar exclusivamente a la cultura francesa. Pero había que cumplir con las exigencias vigentes  y  cargar también,  a un nivel  secundario, con otro idioma romance, desde cero si hiciera falta, como era mi caso. Disyuntiva: italiano o español. Ganó la segunda opción, por los vínculos históricos existentes entre Irlanda  y España.  Y allí  me tienen ustedes,  con 17 años, tratando de entender de qué diablos iba aquella generación,  cuyos textos me resultaban indescifrables. Me entero, eso sí,  de que se trataba de la  <strong>traumática pérdida en 1898 de lo poco que quedaba de un vasto imperio,</strong> de la humillación de una derrota vergonzosa ante la aplastante superioridad naval de Estados Unidos.  Y del acuciante problema de qué hacer en consecuencia, si es que algo se podía hacer.     </p><p>Todo ello lo he ido recordando últimamente con intensidad debido a la lectura del magnífico, conmovedor, dolorido, fascinante y, a mi juicio, imprescindible <strong>libro de Paco Cerdà, </strong><em><strong>Presentes</strong></em><strong> </strong>(2024).  Ello cuando, casi setenta años después de mi inicio en el hispanismo,  y medio siglo  de la muerte del genocida dictador gallego que acabó con la democracia republicana,  <strong>otra vez arrecia el fascismo aquí y fuera.   </strong></p><p>El libro de Cerdà se estructura en torno al macabro tránsito medieval, en noviembre de 1939, desde Alicante a El Escorial, de los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera, el <em>Glorioso Ausente</em>. A hombros de falangistas.  Recorrido de 467 kilómetros orquestado, sobre todo, por Dionisio Ridruejo (que luego entonaría —así como Pedro Laín Entralgo— su <em>mea culpa</em>). Aquellos once incansables días y noches le han inspirado al escritor valenciano <strong>una extraordinaria galería de persona</strong>s —unas muy conocidas, como Miguel de Molina, Georges Bernanos (<em>Les grands cimetières sous la lune)</em>, Miguel Hernánez  o Antonio Machado, otras menos o en absoluto—, muchas de ellas víctimas de la brutal represión franquista de la posguerra, responsable de que hoy yazcan todavía alrededor del país, en fosas comunes,  los despojos de unas 115.000 víctimas republicanas. Cerdà, siendo oriundo de Valencia, no puede olvidar, en primer lugar, el paredón de Paterna, “paredón de España”. Refiriéndose al ensañamiento inquisitorial practicado por el franquismo contra los libros de rojos, judíos, masones y demás ralea, el escritor me ha asombrado con la palabra <em><strong>bibliocausto</strong></em><strong>, </strong>que jamás he visto antes, que me parece genial y que a partir de ahora me va a ser muy útil. Obviamente calcada sobre “holocausto”, ¿es de su invento? Desde luego hace pensar en seguida en la depuración infligida a los libros de caballería de don Quijote por el cura y el barbero. Pero también en la destrucción de la fabulosa biblioteca árabe de Granada, repleta de tratados eruditos, con la alegación de que se<strong> trataba de eliminar coranes.    </strong></p><p>La lectura de <em>Presentes</em> me ha  hecho repasar mis apuntes sobre el histórico <strong>acto fundacional de la Falange </strong>en el madrileño Teatro de la Comedia el 29 de octubre de 1933. Efemérides que, según un titular al día siguiente del periódico de Mussolini <em>Il Popolo</em> <em>d’Italia, </em> constituía “el primer mitin (<em>comizio</em>) de propaganda del movimiento fascista español”. Hoy, la  fachada del coliseo está huérfana de la placa que conmemoraba aquel momento, colocada por el Ayuntamiento en 1971 y  luego quitada por la democracia.   </p><p><strong>Primo de Rivera</strong> se expresó, en dicho acto, de la siguiente manera:   </p><p>"<em>Nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día y el Estado que cree sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible [...] Esto es lo que pensamos nosotros del Estado futuro, que hemos de afanarnos en edificar [...] Venimos a luchar por que un</em><em><strong> Estado totalitario alcance con sus bienes lo mismo a los poderosos que a los humildes...</strong></em><strong> "</strong></p><p>No dejó de <strong>aludir a los puños y pistolas</strong> necesarios para hacer frente a los del otro bando. Luego hablaron Julio Ruiz de Alda y Alfonso García Valdecasas.  Este insistió:  </p><p><em>"Se ha dicho que esto es un acto fascista, y yo digo que en siendo españolísimo que lo llamen lo que quieran. Que con lo fascista, que es una experiencia extranjera, podremos tener todas las afinidades y todas las coincidencias que en un futuro resulten; pero que </em><em><strong>nosotros, españoles, no queremos vivir de fórmulas extranjeras..."</strong></em></p><p>Las “afinidades” saltaban ya a los ojos, por mucho que algunos las quisieran minimizar. Se trataba sin lugar a dudas de una <strong>variante del corporativismo mussoliniano</strong>. “Aspirante a Duce italiano”: así define Cerdà al Primo de Rivera de entonces. Pero los fascistas españoles, eso sí,  tenían un antecedente único en los Reyes Católicos, con la mitología y el <em><strong>fake news</strong></em><strong> asociados, sobre todo la “Reconquista” </strong>(invento del siglo XIX) a la cabeza. ¿Es verdad que fue el socialista Fernando de los Ríos quien, contemplando con un alumno suyo el hermoso friso exterior de la capilla real de Granada, donde la F del rey genera un haz de flechas y la Y de Ysabel un yugo, aventuró la opinión de que en su combinación podría encontrar un futuro partido español fascista su símbolo más apropiado?  Quién sabe. Lo que sí es seguro es que <strong>Falange Española empezó  llamándose Fascismo Español,</strong> y que los colaboradores del Jefe, una vez decidido por este el necesario cambio, solo tardaron unos minutos, encerrados con el diccionario, en dar con el genial sustituto que, claro, tenía que empezar también con “F”. Y allí les esperaba un milagro: <strong>Falange</strong>. Todo con la enorme ventaja añadida de las connotaciones católicas  de la palabra “fe”. </p><p>Tuve la suerte de conocer, en mis tiempos iniciales con la Editorial Planeta, a Ernesto Giménez Caballero, que también aparece en las páginas de Cerdà. <em>Gecé</em>, autor de <em>Genio de España</em> (1932), libro de cabecera de Primo de Rivera, no tenía dudas.  “Mira —me dijo más o menos un día, hablando del imperialismo—, los débiles no sirven para nada, son un lastre y un desastre.  <strong>El mundo es para los fuertes</strong>,  cuyo deber es quitarles a los inferiores sus tierras, sus riquezas, que no saben manejar, y sacarles el mayor provecho posible. La Naturaleza no quiere hombres débiles. El hombre nace para ser fuerte, valiente, emprendedor,  capaz de afrontar todos los riesgos”.    </p><p><em><strong>Gecé</strong></em><strong> nunca negó seguir siendo fascista</strong>, y yo agradecía su sinceridad entre tanta mentira y ofuscación. </p><p>He leído con fruición la treintena de páginas de fuentes con las cuales termina Cerdà <em>Presentes, </em>con abundante información sobre cada una. Su investigación ha sido de una <strong>minuciosidad y tenacidad  impresionantes.  </strong></p><p>Para rematar estas divagaciones, no puedo dejar de mencionar <strong>Portugal</strong>. Según uno de sus más cercanos colaboradores, Primo de Rivera incluía, dentro de su concepto de Imperio, la incorporación o reincorporación de Portugal a España, con lo cual el nuevo Estado dominaría tanto el Atlántico (Lisboa) como el Mediterráneo (Barcelona). Pero nunca lo dijo públicamente porque había un pequeño problema: e<strong>l régimen fascista de Salazar, ya instalado en tierras lusas. </strong>Hoy, el país vecino apenas existe para los españoles, que parecen haberse olvidado de su enorme Imperio americano y africano. Con  la excepción de los de la raya fluvial, podría estar en la luna. Para comprobarlo solo hace falta ver los boletines meteorológicos televisivos, donde aparece como un parche gris allí al oeste, sin indicación climática alguna. Llevo años soñando con la<strong> epifanía de la República Federal Ibérica. </strong>Podría ser una maravilla, pero sé  que no la voy a ver, y que a lo mejor no la verá nunca nadie. Qué pena.</p><p>__________________</p><p><em><strong>Ian Gibson</strong></em><em> es hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado. Su último título publicado es '</em><a href="https://www.infolibre.es/cultura/ian-gibson-abascal-le-diria-haga-test-saliva-aspecto-moruno-parece-genial_1_1450687.html" target="_blank"><em>Un carmen en Granada',</em></a><em> libro de memorias editado por Tusquets.</em>       </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jan 2026 05:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ian Gibson]]></author>
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      <media:title><![CDATA[En torno al "ausente"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Primo de Rivera,Fascismo,Franquismo,Falange Española y de las JONS,Dictadura,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vandalizan la tumba de las Trece Rosas con amenazas a Sarah Santaolalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/vandalizan-tumba-trece-rosas-amenazas-sarah-santaolalla_1_2129499.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9c785d0-5ddc-4d41-8d02-917b175ae718_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vandalizan la tumba de las Trece Rosas con amenazas a Sarah Santaolalla"></p><p>Este sábado han aparecido<strong> pintadas en la tumba de las Trece Rosas</strong>, ubicada en el Cementerio Civil de la Almudena, que amenazan de muerte a la periodista y analista política<a href="https://www.infolibre.es/como-lo-ve/sarah-santaolalla-niego-tres-sinverguenzas-acaben-lucha-justa-lawfare-cloacas_7_2018257.html"  > Sarah Santaolalla</a>. Así lo ha denunciado <em>Diario Sabemos</em>, que ha publicado en la red social X una imagen del vandalismo: en letras rojas puede leerse "<strong>Sara Santaolalla RIP",</strong> a la derecha de la placa conmemorativa de las Trece Rosas. </p><p>La propia afectada se ha pronunciado en redes sociales, denunciando que lo ocurrido "no es casualidad" y que siente<strong> "auténtico terror". </strong></p><p>Las<a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/trece-rosas-ideales-paredon_1_1115987.html"  > Trece Rosas </a>fueron trece jóvenes militantes comunistas, encarceladas en la prisión de Ventas en Madrid y<strong> fusiladas por el régimen franquista en 1939.</strong> Son recordadas y homenajeadas como un símbolo de resistencia frente a la opresión. Santaolalla las describe como "mujeres asesinadas por enfrentarse al fascismo y negarse a doblegarse", y por ello <strong>no considera una coincidencia </strong>que la amenaza a su integridad haya ocurrido en la tumba de las trece combatientes. </p><p>El <strong>PSOE de Madrid</strong> también se ha pronunciado en la red social X, para mostrar su apoyo a la comunicadora y lamentar que haya personas en España que no toleren que "las<strong> mujeres sean libres para expresar su opinión sin miedo a ser señaladas". </strong></p><p>Esta intimidación contra la analista<em> </em>no es un caso aislado, sino que se<strong> enmarca en una oleada de ataques de odio que viene sufriendo</strong>. El último episodio de esta campaña machista se registró este viernes, cuando Santaolalla denunció que el <em>influencer</em> de ultraderecha Vito Quiles la había seguido en un Mercedes hasta la puerta de su domicilio.</p><p>Santaolalla publicó lo ocurrido en redes sociales y<strong> narró los hechos en el programa de televisión </strong><em><strong>Malas Lenguas</strong></em><strong>,</strong> además de informar que ya había acudido a comisaría a denunciar  el acoso del agitador de ultraderecha. </p><p>El pasado jueves, Sarah Santaolalla también sufrió un<strong> ataque machista por parte de Elisa Vigil, </strong>diputada del PP en la Asamblea de Madrid, durante un enfrentamiento en el programa de Cuatro <em>En boca de todos</em>. La diputada madrileña arremetió contra la tertuliana, criticando las fotos que publica en redes sociales. “<strong>Enseñando los cocos con el escote hasta aquí”,</strong> especificó Vigil para ridiculizar a su interlocutora. </p><p>Tras finalizar el choque, Santaolalla denunció como intolerable el uso de su "forma de vestir para atacarme y mi físico para humillarme" y añadió que esperaba "la condena de su partido". Nacho Abad, el mediador del programa, dio la oportunidad a Elisa Vigil de rectificar, aunque <strong>la diputada se negó en rotundo y el PP no se ha pronunciado al respecto. </strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 17:22:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Castaño]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Vandalizan la tumba de las Trece Rosas con amenazas a Sarah Santaolalla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Igualdad,Televisión,Cadenas televisión,Franquismo,Violencia machista,PP,ultraderecha,Fascismo,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Caras tapadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/caras-tapadas_129_2127328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caras tapadas"></p><p>No sé si la gente se ha dado cuenta de las <strong>milicias de Trump, las HSI</strong>, que buscan a migrantes por las calles de EEUU, como los pistoleros del <em>western</em> americano armados hasta los dientes. Todos llevan la cara tapada y con gafas de sol, igual que los ladrones de bancos. Van vestidos con trajes de camuflaje y con una pegatina bien visible de la bandera del imperio, barras con estrellas. Andan por las calles, como en las pelis de los muertos vivientes, buscando a migrantes bajo la consigna de "hagamos América grande otra vez". Sublime locura. Cuando un imperio o poder permite esconder la cara de sus <em>sheriffs, </em>es porque en sus mentes no está el defender la paz de los ciudadanos, sino lo contrario, <strong>encarcelar al disidente</strong>, hoy migrante, mañana al que opine diferente. </p><p>Lo esperpéntico es que vuelven a expulsar, encarcelar, a los descendientes de los que primero poblaron ese continente, antes de que el imperio robara sus tierras con falsas fronteras. Ahora ese <strong>imperio de Trump</strong> quiere extender sus dominios más allá de lo ya robado: Venezuela, Cuba o incluso México por el sur y Groenlandia o Canadá por el norte. ¿Y después? ¿Qué harán con los nativos, con los pueblos que se levanten contra el invasor? Sabemos que ese mismo imperio <strong>masacró a los verdaderos moradores</strong>, casi peor, encerraron a los pocos supervivientes, o los trasladaron a regiones de miseria, muy alejados de sus tierras. Técnicas psicológicas que emplean los malvados para destruir las mentes, introduciendo la depresión que mata el alma de las personas al separarlas de sus raíces. El alcoholismo, la tuberculosis y la pobreza <strong>terminaron diezmando </strong>a tribus orgullosas, quizás los primeros mártires por la libertad que un imperio colonial sometió casi hasta el exterminio. </p><p>Pero sin caer en la simpleza de la comparación, también Europa colonizó parte o casi toda África para<strong> exprimir sus riquezas</strong>, o lo más execrable, hacer negocio con los esclavos. Vergüenza histórica. Ahora el mundo de la falsa cristiandad les cierra las puertas a los que sólo quieren comer, huir del hambre. Quizás todo lo que está pasando tenga un mismo origen, la riqueza creada <strong>a consta del expolio</strong> tiene los pies de barro y la historia nos pone en el banquillo. </p><p>Las terribles, <em>sanguinarias SS y la Gestapo,</em> asesina de comunistas, judíos, homosexuales y cualquier disidente, <strong>tenían más dignidad </strong>que la policía anti-inmigración de Trump. No se tapaban la cara ni llevaban gafas de sol. Terrible lo que está pasando. Es como la peste negra que diezmó a Europa, las ratas propagadoras están infectando al mundo que conocemos. Ya están incluso conviviendo entre nosotros. <strong>La maldad</strong> disfrazada de populismo destructor, engañando con falsa libertad y bulos que contaminan todas las redes utilizadas por sus aparatos de propaganda. Ya ha ocurrido en una historia que fatídicamente quiere repetirse. Pero no debemos olvidar que los imperios destructores empezaron a invadir no sólo por el poder de sus ejércitos, sino también por <strong>la desidia y tibieza</strong> de los que deberían oponerse. ¿Dónde están los defensores de la democracia en Europa? Muchas miradas tras los cristales limitándose a observar, o aún más grave, los dejamos entrar en nuestras casas y hasta en los parlamentos –ágora de las democracias–, sabiendo que <strong>el nuevo fascismo </strong>con rostro de empresarios sin ética ni moral, tiene como fin destruir derechos y libertades para hacer más negocio. </p><p>Debemos recordar que las libertades y las políticas sociales que <strong>la maldad</strong> quiere destruir se construyeron sobre las cenizas de más de 50 millones de mártires en la última contienda mundial. Tiempos difíciles, pero serán terribles si el mundo libre sigue mirando por la ventana y cedemos ante los que se tapan la cara para meternos miedo. Ellos saben que <strong>el miedo paraliza </strong>las mentes. </p><p>__________________</p><p><em><strong>Eduardo Vázquez Martul </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2026 05:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eduardo Vázquez Martul]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Caras tapadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Benjamin Netanyahu,Gaza,Palestina,Israel,Extrema derecha,Fascismo,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Zohran Mamdani debería de ser español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/zohran-mamdani-deberia-espanol_129_2125933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No es nada nuevo, desde hace mucho tiempo el clima político en España está cargado, muy cargado y a veces resulta exasperante. Lo bonito que sería cara al presente año 2026 que pudiéramos tener y desarrollar una teoría política potente, radical y democrática, inspirada en figuras como <strong>Zohran Mamdani</strong>, que vaya justo al corazón de los problemas.<strong> Necesitamos unos cuantos Mamdani en la política española.</strong></p><p>Vamos a intentar no dar ningún nombre propio más, vamos <strong>a señalar un ecosistema político-mediático</strong> que se reproduce aunque cambien las caras. </p><p>Mamdani, a quien <strong>los republicanos consideran casi un comunista o un liberal empedernido</strong> y algunos demócratas lo consideran demasiado izquierdista, gana porque habla de cosas muy concretas y ha prometido grandes cambios: alquileres asequibles, guarderías gratuitas, transporte gratuito, sanidad para todos, apoyo a los migrantes, mejorar el tiempo de vida de los trabajadores, de salarios dignos...</p><p>No dice “ellos son malos”, dice: “<strong>Mientras ellos hablan de banderas, tú pagas 900 dólares por una habitación”. </strong>Y así, muchas, muchas cosas más, porque todo esto desarma mucho más que los insultos. No hace falta "acabar con nadie". Hace falta hacer irrelevantes ciertos discursos porque ya no explican la vida de la gente. Eso es mucho más eficaz, mucho más duradero y, además, no convierte al adversario en mártir. Si atacamos solo a las figuras, el sistema se defiende regenerándolas, uno se va y aparece otro igual o peor. Mientras tanto, nos azuzan con banderas que lucen en sus muñecas y balcones, con okupas imaginarios, con la ETA y otras nostalgias varias. </p><p>Ahora <strong>trabajar no garantiza que se pueda vivir con dignidad, alquilar se ha convertido en ruleta rusa, enfermar cuesta tiempo, dinero y dignidad.</strong></p><p>No es un fallo del sistema, el problema no es que falte mérito, es que sobran otras cosas y no vivimos peor porque la gente se esfuerce menos, <strong>vivimos peor porque una minoría especula y se aprovecha de todo para beneficio propio:</strong> se aprovecha de la vivienda, de la salud, del trabajo, de la energía, de los cuidados, del tiempo de ocio...</p><p>Nos intentan engañar señalando como <strong>culpables a los que llegan muy justos a fin de mes o a los que vienen de otros países a buscarse la vida.</strong> Pero habría que señalar al que cobra sin producir, al que vive de rentas, al que no paga salarios dignos, al que manda sin rendir cuentas y se victimiza desde arriba, al que defrauda, al que miente... </p><p>El “ellos contra nosotros” es un negocio antiguo y la propuesta que solucionaría esto es peligrosa para los poderosos:<strong> "Que la gente distinta pero con problemas comunes se una".</strong> Quienes trabajan, los que cuidan, los que viven de alquiler, o esperan cita médica, los que a pesar de tener poco declaran a Hacienda, los honrados,... Todos estos ya están en el mismo bando, aunque voten distinto. </p><p>Lo que necesitamos son:<strong> Barrios organizados y politizados, servicios públicos fuertes, sindicatos vivos,</strong> instituciones que no pidan perdón por intervenir o denunciar cuando es preciso, empresarios ocupados de sus trabajadores, pelear en las redes sociales, medios alternativos con narrativa potente, etc.</p><p>No hace falta odiar a nadie,<strong> hace falta cambiar las ideas que parecen mandar. </strong>Cuando la política vuelve a la vida real, muchos discursos se quedan sin oxígeno y entonces, simplemente, dejan de importar. </p><p>No nos debe molestar que a alguien le vaya bien en la vida, lo que nos debe molestar es que algunos se forren <strong>haciendo trampas, defraudando, especulando o viviendo de contratos públicos sin control. </strong>Cuando el beneficio privado depende del sufrimiento ajeno, deja de ser negocio y pasa a ser un abuso.</p><p>El fraude fiscal no es una picaresca simpática. Eso significa: menos médicos, menos profesores, menos cuidados, menos de muchas cosas... <strong>Defraudar es quitarle tiempo de vida a la gente que sí cumple. </strong>Y mientras tanto, en la cumbre del mérito de alguna Comunidad Autónoma, el amor florece entre cheques, concesiones y sonrisas institucionales. Nada simboliza mejor la “libertad” que un presidente o una presidenta enamorada del sector privado y un empresario o empresaria profundamente comprometido con lo público, sobre todo cuando lo público factura. No, no es una historia personal, es una metáfora. </p><p>Pero cuando <strong>el poder gobierna para los suyos, hasta el romanticismo acaba saliendo a concurso.</strong> Y con todo este jaleo, los partidos de izquierdas siguen a lo suyo, cada uno por su lado, siguen los malos rollos y los vetos cruzados. </p><p>Yo ya soñaba –dada mi edad– que no vería de nuevo a ningún fascista en el poder, pero no sé... Tengo intención de vivir unos cuantos años todavía y por lo tanto, según están las cosas, <strong>ese sueño parece que va a ser difícil que se cumpla. </strong>Pero resulta que puede ser que la esperanza haya vuelto y, desde el otro lado del Atlántico, hay alguien que nos está enseñando el camino.</p><p>___________________</p><p><em><strong>Alfonso Donnay Gómez de Segura </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 05:00:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alfonso Donnay Gómez de Segura]]></author>
      <media:title><![CDATA[Zohran Mamdani debería de ser español]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Estados Unidos,Fascismo,Servicios sociales,Nueva York]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Hasta los huevos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/huevos_129_2120193.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2acab087-099e-4215-ab15-47840470eaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hasta los huevos"></p><p><em>A Robe Iniesta. In memoriam</em>.</p><p>Robe fue uno de los mejores letristas de este país. Como letrista, no me quedaba otra.</p><p>Al fascismo no se le combate con argumentos y con políticas sociales que fomenten la cohesión intergeneracional. La chavalería lo tiene claro: <strong>está de moda ser fascista</strong>. Hay toda una industria bregándoselo, creándonos complejos sobre nuestras alicatadas cabezas en las redes, mientras la derecha, extrema o no, mueve la caja registradora y roba a los más vulnerables. Ya me tienen "hasta los huevos" con tanta sinvergüencería. No, así no se les combate. Al fascismo se le combate en las urnas, a carita de perro, y en segunda ronda en el parlamento. A esta <strong>peña cutre, nacionalcatólica y celtibérica</strong> <strong>no se le puede permitir que acaben con los servicios públicos</strong>, los derechos de los trabajadores, de las mujeres, de las minorías. Este retroceso que pensábamos que no volveríamos a ver se está produciendo de un modo descarnado.</p><p>Mientras acontece, la fascista Lady Ayuso aprueba un <strong>gasto extra de 106 millones de euros para reequilibrar económicamente tres hospitales gestionados por Quirón</strong>: el Hospital General de Villalba, el Rey Juan Carlos de Móstoles y el Infanta Elena de Valdemoro. En el reequilibrio económico del hospital de Villalba, Quirón recibirá 21,4 millones de euros extra (obviamente estamos en Navidad), aparte de los 37,9 millones que se le abonará por su actividad el pasado año. Y no me da la gana, francamente, a la par que me pone de muy mala hostia, desarrollar los <em>business</em> de Valdemoro y Móstoles. Al fin y al cabo, uno no es más que un paleto, al que Madrid le viene de paso un par de meses al año, <strong>pero créanme los foráneos: lo tienen crudito</strong>. Lo del reequilibrio económico por la prestación asistencial, con pocas camas y menos médicos, en mi pueblo lo llaman robar.</p><p>Llegados a este punto y frente a la mirada del gato del vecino que me escruta como si me hubiera fumado cuatro “porros” seguidos, decanto el vaso con hielo para intentar adivinar su contenido y la verdad: <strong>no me gusta un pelo</strong>.</p><p>De Purísima y oro.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Pako Martí </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Dec 2025 05:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pako Martí]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Hasta los huevos"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Grupo Hospitalario Quirón,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
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