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    <title><![CDATA[infoLibre - Literatura catalana]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/literatura-catalana/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Literatura catalana]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[García Montero, tras recibir el Blanquerna: "La poesía me ha enseñado el diálogo imprescindible entre el yo y el nosotros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/luis-garcia-montero-galardonador-resultado-dificil-asumir-utilicen-lenguas-maternas-crispar-relaciones-politicas_1_2100029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/dbe0a519-47bb-4231-91b7-0b3f84e7947e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="García Montero, tras recibir el Blanquerna: "La poesía me ha enseñado el diálogo imprescindible entre el yo y el nosotros""></p><p>El acto para distinguir al poeta y escritor Luis García Montero con el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/illa-entrega-martes-xx-premio-blanquerna-luis-garcia-montero-acto-madrid_1_2099909.html" target="_blank" ><strong>XX Premio Blanquerna</strong></a><strong> </strong>ha tenido lugar la tarde de este martes en el madrileño Palacio Neptuno. García Montero, director del <a href="https://www.infolibre.es/temas/instituto-cervantes/" target="_blank" >Instituto Cervantes</a> desde 2018, ha sido galardonado por ser un <strong>“difusor de la literatura catalana”</strong> y por “su compromiso con todas las literaturas del Estado desde el Instituto Cervantes”.</p><p>La entrega del premio, presentado por la periodista Sandra Sabatés y presidido por el presidente de la Generalitat, <a href="https://www.infolibre.es/temas/salvador-illa/" target="_blank" >Salvador Illa</a>, ha contado con la asistencia de los ministros de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, y de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. Además, ha contado con las intervenciones de <strong>Àngels Barceló</strong>, el actor<strong> Josep Maria Pou</strong> —que ha leído unos versos del poeta granadino—, y la profesora<strong> Noemí Montetes-Mairal</strong>, directora del Aula Poética de la UB. Todos han formado parte del jurado. </p><p>Núria Marín, la delegada de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/generalitat-catalunya/" target="_blank" >Generalitat de Catalunya</a> en Madrid, ha sido la primera en describir al galardonado como "un hombre que no ha dudado en trabajar para todas las lenguas del Estado desde una institución tan española como es el Instituto Cervantes". </p><p>Este galardón honorífico, que comenzó a entregarse en 1993 y ha sufrido un parón de ocho años, reconoció en su primera edición al filólogo <strong>Fernando Lázaro Carreter</strong>, citado por Montetes-Mairal en su intervención: "Debajo de todo conflicto idiomático está latente o patente <strong>un conflicto político</strong>". La profesora ha recordado cómo Carreter veía ineludible "fomentar el diálogo y la concordia". "Será que no hemos aprendido nada", comentaba Montetes-Mairal. "Para desfacer los entuertos lingüísticos primero hay que desfacer los políticos, y a la inversa", "Esta ha sido una de las señas de identidad claves de <a href="https://www.infolibre.es/autores/luis-garcia-montero/" target="_blank" >García Montero</a>", aseguraba la profesora sobre el galardonado.</p><p>Los comentarios de Montetes-Mairal se han sumado a los de otros invitados en apoyo a García Montero, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/rae-expresa-absoluta-repulsa-palabras-garcia-montero-director_1_2077619.html" target="_blank" >tras el conflicto</a> que el director del Instituto Cervantes vivió el pasado mes con <strong>el director de la RAE</strong>, Santiago Muñoz Machado. </p><p>García Montero dejó claras las tensiones entre ambos en un desayuno informativo. “Nosotros, por la definición del Instituto, nos sentimos vinculados con<strong> la diversidad de las lenguas </strong>del Estado, y no comprendemos la cerrazón de lo que es reconocer una riqueza”,  “Nadie debe decirles a los demás cómo tienen que hablar, sino mantener la unidad dentro del respeto a cada cual”, comentaba el director, en contraposición con las conocidas posturas que mantiene la RAE en este sentido. En un comunicado, la Real Academia Española contestaba a García Montero: “<strong>Las diferencias cualitativas</strong> entre el trabajo de tanto mérito de la RAE con cualquier otra institución que se ocupe del español y su cultura en el mundo son evidentes”.</p><p>El galardonado, tras recibir el premio —obra de la artista catalana Stella Rahola— de manos de <a href="https://www.infolibre.es/temas/salvador-illa/" target="_blank" >Salvador Illa</a>, no ha ocultado que tenía los sentimientos a flor de piel mientras desdoblaba una hoja de papel: "Como ustedes comprenderán, <strong>estoy emocionado</strong>, por la emoción que supone el premio, y porque se ha recordado aquí a muchos amigos que viven conmigo pero a los que ya no puedo llamar por teléfono". También ha citado las palabras del poeta catalán Joan Margarit: "La llibertat és una llibreria" (<em>La libertad es una librería</em>).</p><p>"Me gusta recordar la naturalidad con la que viví en mis inicios como poeta y como profesor de literatura, la suerte de habitar <strong>una cultura española diversa</strong>, orgullosa de sus lenguas y de sus tradiciones literarias que dialogaban mucho entre sí, como un signo de identidad de las ilusiones democráticas". García Montero también ha agradecido a poetas y escritores que le han acercado a lo largo de su trayectoria a la cultura catalana, como Jordi Gracia o Antonio Jiménez Millán. </p><p>Además, ha hecho referencia al conflicto con la RAE y a la visión negativa que históricamente ha tenido la derecha de la riqueza lingüística del país: "Siempre me ha resultado muy difícil asumir que se utilicen las lenguas maternas<strong> para crispar las relaciones políticas </strong>en territorios bilingües, donde cualquier conciencia nacional debería resultar inseparable del conocimiento de una historia compartida". "Entiendo bien las malas intenciones por las que se quieren abrir heridas y trazar distancias, las palabras han servido muchas veces para insultar o prohibir, pero sé que otro destino resulta mucho más fuerte porque <strong>es sentimentalmente mucho más razonable</strong>." </p><p>Para concluir, el poeta ha afirmado que: "La poesía me ha enseñado el <strong>diálogo imprescindible entre el </strong><em><strong>yo</strong></em><strong> y el </strong><em><strong>nosotros</strong></em>". Los aplausos han continuado cuando éste ha bajado del escenario,<strong> siendo necesarios dos intentos</strong> de Sabatés para recuperar la palabra.</p><p>Illa ha sido el último en intervenir en el acto, presidido por <strong>el mensaje de esperanza</strong> por una sociedad que lucha por la democracia y la pluralidad. Entre los contenidos de su discurso ha hecho referencia a <strong>Ucrania, Gaza, o las personas migrantes</strong> y sus derechos, lo que ha arrancado un aplauso del público: "Hoy defender la verdad significa defender a las personas migrantes. Personas con nombres y apellidos, con derechos y deberes. Personas como todos nosotros, que vienen a contribuir al progreso de nuestra sociedad. Personas que con la misma dignidad que por supuesto merecen todos los trabajos del mundo, no vienen solo a limpiar casas, a apilar ladrillos o recoger cosechas".</p><p>No ha pasado desapercibido su referencia al retroceso en la política debido al crecimiento de <a href="https://www.infolibre.es/temas/extrema-derecha/" target="_blank" >la extrema derecha</a>: "Defender que la democracia <strong>no es un regalo caído del cielo</strong>. Es un gran acuerdo colectivo, social y político que requiere del compromiso individual de todos y de todas. Por eso defender la verdad es también defender <strong>la política noble</strong>." Sin embargo, el mensaje, tanto el del ministro como el del galardonado ha sido, sobre todo, el de la ilusión: "A veces la confrontación hace más ruido que la fraternidad. Sin embargo, el ruido se desvanece, pero la poesía,<strong> como la verdad, permanece</strong>. La prueba de ello es nuestro querido Luis García Montero." </p><p>El cantante y compositor <strong>Paco Ibáñez</strong> ha cerrado el acto que premiaba "a su querido amigo" con algunas de sus canciones.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Nov 2025 20:18:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Meseguer Alacid]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Luis García Montero,Instituto Cervantes,Salvador Illa,Cataluña,Literatura catalana,Generalitat Catalunya]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un inédito Juan Chabás Martí en catalán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/inedito-juan-chabas-marti-catalan_129_1966384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Juan Chabás escribió numerosas cartas en catalán</strong> durante su residencia en Barcelona. En el libro <em>Los espacios habitados de Juan Chabás</em>, desde la mirada de un arquitecto y ensayista, se incluyen tres cartas completas, escritas en catalán y firmadas como Joan Chabàs, y otros fragmentos de su correspondencia redactada en este idioma. En una de esas cartas, el poeta dianense menciona su relación amorosa con la escritora y actriz canaria Josefina de la Torre Millares, que también formó parte de aquella brillante generación del 27.</p><p>Chabás trabajó con el escritor y político <strong>Joan Estelrich Artigues</strong>, director de la Fundación Bernat Metge, creada por Francesc Cambó Batlle —empresario, político, fundador de la Lliga Regionalista y ministro en diversos gobiernos españoles— para promover la cultura catalana con la traducción, al catalán, de los clásicos griegos y latinos. Chabás recibía correspondencia en la sede de esa fundación situada en la séptima planta del edificio de la Vía Layetana, número 30, de Barcelona. </p><p>La actividad de Chabás para difundir la lengua y literatura catalana fue intensa, como puede constatarse en sus numerosos artículos y en la correspondencia con compañeros de su generación. Gerardo Diego le pidió a Chabás, desde Gijón, en una tarjeta postal dirigida a la Fundación Bernat Metge, que le enviara <strong>“algunos clásicos del Renacimiento Catalán</strong> (Verdaguer, Maragall…)”, además de una “Gramática y Diccionario catalán-español o en catalán”. </p><p>En aquellos años de estancia en la ciudad mediterránea, Chabás manifestó por escrito su voluntad de obtener un trabajo que le permitiera vivir allí, junto a su familia, de manera permanente: <strong>“yo querría llevar a Barcelona a mi familia </strong>para vivir entre vosotros continuamente”. En este sentido, le escribió a Estelrich expresándole su decidida voluntad de incorporarse por completo a la vida barcelonesa. </p><p>El entusiasmo de<strong> Federico García Lorca</strong> por la alegría y belleza de Cadaqués, tan cerca de la frontera francesa, y la nostalgia inseparable de Rafael Alberti hacia la Costa Brava, desde los lejanos litorales uruguayos, nos permiten evocar la espléndida prosa poética de Chabás, referente al paisaje azul de la marina de Girona, “con el sol y la sal, y el viento y la luz”.</p><p>En su largo exilio cubano, Chabás siguió evocando “<strong>el mar de Maragall,</strong> ese mar latino, tan parecido al Caribe, ese mar de innumerable sonrisa, verde-azul hasta la inmensidad, hasta en la ira de sus olas, cuando se encrespa, lleno de proporción y de gracia”. Dénia, Génova y Barcelona, como ciudades marinas de sus espacios de infancia y juventud, fueron recordadas por Chabás, en sus poemas, cuentos y ensayos, desde la dureza del exilio, con severas limitaciones económicas y una salud deteriorada, en los litorales cubanos de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba.</p><p>_____________________</p><p><em><strong>Joan Carles Fogo Vila </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2025 19:22:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Joan Carles Fogo Vila]]></author>
      <media:title><![CDATA[Un inédito Juan Chabás Martí en catalán]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Literatura,Literatura catalana,Libros]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[ERC deja que la 'ley mordaza' pase a comisión del Congreso, pero con discrepancias en el Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/erc-deja-ley-mordaza-pase-comision-congreso-discrepancias-socios-gobierno_1_1416657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/531083d9-c490-46f0-8f68-7128def0fc84_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="ERC deja que la 'ley mordaza' pase a comisión del Congreso, pero con discrepancias en el Gobierno"></p><p><strong>ERC</strong> ha permitido este miércoles con su voto favorable cerrar la ponencia de la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida por sus detractores como <em>ley mordaza</em>, aunque los socios de la investidura del Gobierno de <strong>Pedro Sánchez</strong> mantienen sus discrepancias, que ahora se tendrán que resolver en sesión pública en la Comisión de Interior del Congreso, según informa Europa Press. </p><p>Los<strong> socios de la investidura</strong> no han alcanzado un acuerdo en los cuatro artículos que siguen encallados: la eliminación de las pelotas de goma como material policial antidisturbio, la desobediencia y faltas de respeto a los policías y, finalmente, los rechazos en frontera de migrantes, las conocidos como <em>devoluciones en caliente.</em></p><p><strong>Bildu</strong> ha refrendado que sigue en el <em>no </em>porque entiende que se mantiene aún el "corazón" de la <em>ley mordaza </em>aprobada por el Gobierno del PP en 2015. ERC, por su parte, ha reconocido que ha "permitido" con su voto favorable cerrar la fase de reuniones a puerta cerrada de la ponencia, aunque subrayando que esto "no quiere decir que se haya llegado a un acuerdo".</p><p>El<strong> PSOE y Unidas Podemos</strong> han destacado que el consenso alcanzado permite ya hablar de una "nueva ley de seguridad ciudadana" que garantiza el "equilibrio" entre libertades como el derecho de manifestación y la seguridad jurídica en la labor de los agentes de las <strong>Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.</strong></p><p>En la reunión de la ponencia, a puerta cerrada, se ha podido aprobar el informe en una votación ajustada, por 19 votos a favor frente a 17 en contra en función del voto ponderado, y la posición de Esquerra ha sido determinante: su voto en contra habría tumbado el texto.</p><p>La portavoz de Interior del PP, Ana Vázquez, ha calificado el acuerdo de "cambio de cromos", relacionando la ley de seguridad ciudadana con el pacto entre los republicanos y el PSC para aprobar los presupuestos de <strong>Cataluña</strong>. "La ley de okupa la calle —ha dicho sobre la <em>ley mordaza</em>— pasa a comisión y de ahí a Pleno", ha comentado en su cuenta de Twitter.</p><p>La última reunión de la ponencia ha dado luz verde a enmiendas de los socios del Gobierno relativas a ponderar por parte de los policías la identidad de género en los controles de tráfico, y no sólo la orientación sexual en cuestiones relacionadas con cacheos corporales.</p><p>María Carvalho Dantas, de ERC, ha puesto en valor este aspecto, aunque subrayando el desacuerdo en los artículos 36.6 (desobediencia) y 37.4 (faltas de respeto), ya que representan el 70% de las 90.000 multas por la 'ley mordaza' desde 2015 a 2019, permitiendo recaudar, según ha dicho, casi 19 millones de euros.</p><p>En opinión de ERC, el texto sin modificar estos artículos y los que tienen que ver con las pelotas de goma que "matan" y las 'devoluciones en caliente' supondría aprobar una ley de seguridad pensada para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y no para los ciudadanos.</p><p>Tanto la diputada de ERC como el de EH Bildu, Jon Iñarritu, han instado al PSOE a "moverse" para sellar el acuerdo definitivo que permita que el dictamen pase el trámite de la Comisión de Interior para su aprobación final en el Pleno del Congreso. Este último partido ha advertido que el "bloqueo continúa" y que prefería seguir la negociación a puerta cerrada, ya que entiende que ahora hay "más riesgo de que decaiga".</p><p>EH Bildu sostiene que sin modificar los artículos sobre pelotas de goma, desobediencia, resistencia y 'devoluciones en caliente' "sigue presente el corazón" de la 'ley mordaza' aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy, una ley que ha calificado de "represiva", por lo que no basta "mejorarla un poco".</p><p>El <strong>PNV,</strong> autor de la iniciativa de reforma, comparte la valoración de que ahora, en comisión, hay más riesgo de que decaiga el texto hasta ahora consensuado, aunque ha puesto en valor que existen "aproximaciones" sobre las discrepancias y margen de negociación sobre las enmiendas vivas.</p><p>"Las discrepancias son importantes", ha reconocido el portavoz adjunto de Unidas Podemos, <strong>Enrique Santiago, </strong>aunque matizando que el texto alternativo "ya nada tiene que ver con la<strong> ley de Rajoy</strong>". Entre los aspectos que más valora está que ahora hay un "marco de sanciones progresistas", que rebaja ligeramente las multas y las ponderas a consideraciones como los ingresos del infractor.</p><p>El partido que forma parte de la coalición de Gobierno destaca también que hay entendimiento —pero sin acuerdo final— sobre que la desobediencia debe "objetivarse" en los casos de que sea "manifiesta la oposición corporal" al agente, y que las faltas de respeto deben "contraponerse al debido respeto a la libertad de expresión".</p><p>El portavoz del PSOE, <strong>David Serrada</strong>, ha hablado de "paso decisivo" y ha reiterado que lo relevante es mantener el "equilibrio" entre los derechos y libertades de los ciudadanos, por un lado, y la "seguridad jurídica" de los policías, por otro.</p><p>Además ha mostrado su respeto a las quejas de los sindicatos policiales, que ya se manifestaron en Madrid en desaprobación de la reforma, pero recordando a los representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que deben respetar los acuerdos parlamentarios.</p><p>El siguiente paso será el debate y votación del texto en la Comisión de Interior que preside el socialista <strong>José Luis Abalos, </strong>que está pendiente de fecha. Ahí el PSOE, Unidas Podemos y PNV podrían sacar adelante el texto con solo la abstención de otro grupo, pero eso ya no bastaría para el Pleno del Congreso, donde se requiere sumar un mínimo de<strong> 176 votos a favor dado su carácter orgánico.</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Feb 2023 12:45:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Ley Mordaza,Literatura catalana,ERC]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La casa como rebeldía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/casa-rebeldia_1_1172224.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d68a39e8-1b8e-4e2e-9de1-eaf04e7e84de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La casa como rebeldía"></p><p>¿Qué entendemos por una vida rebelde? La vida es tan tornadiza que resulta difícil encajar a los seres humanos en un solo patrón de conducta… Aun así, lo hacemos y, por ejemplo, <strong>solemos asociar la rebeldía a alguna forma de temeridad</strong>, pues vida rebelde es aquella que, de algún modo, se pone en contradicción con el mundo en que se vive, en algo disiente abiertamente de él y tiene la valentía de exponerlo públicamente, de vivirlo como realidad, su realidad.</p><p>No todos pueden hacer lo que todo el mundo sin preguntarse de dónde viene lo que hacen y adónde va. No siempre se pueden aceptar las cadenas de la opinión dominante, aunque desde el Romanticismo hasta nuestros días sintamos una fascinación extraordinaria por las vidas rebeldes a lo James Dean, una nueva forma, un tanto insensata, de idolatría, que ha invadido nuestra cultura y nuestras costumbres. Por ello, también asociamos la rebeldía a la excentricidad, pero<strong> ahora la excentricidad es la norma social</strong>, la que tiene más seguidores. Todo es doble y contrario, decía Emerson. La suma de lo que somos es un sistema de compensaciones: lo que es defecto por un lado, se ve compensado por otro… Ese es el núcleo de la complejidad humana. Y eso hace a veces muy difícil marcar los límites entre una vida rebelde y otra que no lo es.</p><p>Hay tantas rebeldías que no lo parecen… ¿No era rebelde la poeta <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2015/04/17/emily_dickinson_historia_encierro_transgresor_31475_1026.html" target="_blank">Emily Dickinson</a>? Las coincidencias vitales de la estadounidense con la escritora catalana Caterina Albert, conocida por el pseudónimo literario de Víctor Català, son sorprendentes y un día merecerían ser estudiadas. <strong>Ambas gestaron en la soledad del hogar la obra más extraordinaria y original que pueda imaginarse</strong>, ambas tuvieron vidas sutilmente rebeldes. Las dos un día decidieron recluirse en su habitación y de allí ya no salieron. La vida de Víctor Català (L’Escala, Girona, 1869-1966), sin embargo, no ha sido <strong>apenas estudiada</strong>, a pesar del indudable interés que ofrece.</p><p>Cuando publica sus <a href="https://www.grup62.cat/llibre-drames-rurals/115143" target="_blank">Drames rurals</a> en 1902 -su primer y gran éxito-, tiene 32 años y un montón de manuscritos y proyectos metidos en un cajón. Algunos verían la luz en años sucesivos, entre ellos su obra maestra, <em><strong>Solitud</strong></em> (aunque para mí todo lo que salió de su pluma tiene la misma maestría), otros quedarían abortados, inertes, fruto del carácter de su autora, tantas veces sobrepasado, sobreexigido por las circunstancias que la rodeaban. La circunstancia, que diría Ortega, funciona siempre como su principal motivo de reflexión, el eje de toda su obra. ¿Qué sería de cualquiera de nosotros sin las circunstancias vitales que nos rodean, que surgen de improviso ante nosotros y marcan nuestro camino en una determinada dirección? Ella misma poseía un talento artístico que no conseguía definirse: el dibujo, la pintura, la arqueología, la literatura…<strong> Todo era objeto de su vasta curiosidad intelectual</strong>. Una anécdota es suficiente, tal vez, para explicar su temperamento independiente, aunque permanentemente sofocado.</p><p><strong>Retrato en la pared</strong></p><p>Tenía ocho o nueve años cuando, movida por su pasión por el dibujo, se decidió a pintar en las blancas paredes del comedor de su casa la silueta de un hombre con sombrero de copa y polainas que no le cabía en el cuaderno. Dibujar correctamente la suela de las polainas la tenía más que ocupada y su libro de gramática castellana estaba lleno de bocetos. Un día, se levanta muy pronto, solo las sirvientas trajinan en la casa, y acomete, decidida, su tarea, que va a mantenerla atareada toda la mañana.</p><p>Está embebida de su propia y magnífica inspiración, que va ocupando más y más tramos de pared hasta que una de las sirvientas entra en la estancia, horas después, para dar comienzo a los preparativos del almuerzo. Queda estupefacta ante la visión de la pequeña Caterina, despeinada, con la cara tiznada de tanto mojar en su saliva el carboncillo que utiliza y absorbida por el desenfreno pictórico. Va a la cocina y regresa con sus compañeras de oficio, que quedan igualmente estupefactas. <strong>La niña no cabe en sí de felicidad</strong>, casi ha concluido el espléndido dibujo y el público que tiene enfrente muestra a todas luces su asombro. La gente de la casa va acumulándose en el comedor, incluidas su madre y su abuela.</p><p>Nadie se atreve a tomar partido ante aquella insólita situación hasta que, finalmente, llega el padre, malhumorado como era su costumbre cuando se levantaba tarde y mal, y pregunta “Què passa?” abriéndose paso ante aquel concurso extraordinario de gentes. La pequeña Caterina está feliz, disfrutando del asombro generalizado. Pero aquella felicidad, fruto de una idea avasalladora y concluida después de muchas horas de trabajo, le dura muy poco… Los gritos de Lluis Albert empiezan a oírse por toda la casa. Esta sería la única vez que su padre la golpearía con dos o tres sonoras bofetadas, ordenando que borraran de inmediato “aquella porquería”. “Y mi rosada esperanza era expulsada ignominiosamente, desplomada, golpeada, convertida en un harapo. Es el triste destino de las esperanzas infantiles … No creo haber sufrido en la vida un desengaño tan grande, tan completo”.</p><p>Pero algo más grave ocurrió a continuación y es que su madre, agobiada por los gritos del marido, cogiendo un elegante cuchillo con el mango de marfil del bufete, empezó a rascar la pared afanosamente para aplacar su enfado. Caterina, sintiéndose traicionada, reaccionó queriéndolo impedir con todas sus fuerzas, lo que agravó la cólera del padre y el desespero de la niña al ver a su querida madre en tan cómplice y destructora actitud. El escándalo creciente entre los tres personajes fue cortado en seco por la abuela, que arrebatando a la niña de los brazos y manos de padre y madre, se la llevó al jardín mostrándole una blanca y larga pared. En lo sucesivo, le dijo tranquilamente, puedes utilizarla como lienzo, hasta cubrirla por completo: “Ya ves, aún sales ganando”. Y así fue. La pequeña Caterina pasaría horas dibujando en las paredes del jardín las figuras que acudían a su mente. Se convirtió en su álbum de estudios, hoy desaparecido. Poco después decoraría los laterales de la tartana de la casa, por encargo del empleado encargado de cuidarla. Para ello se inspiró en paisajes y figuras del natural, sin falsos embellecimientos. <strong>No tenía más de 11 años</strong>.</p><p>En su vejez, Víctor Català recuerda aquellas anécdotas de su infancia y escribe: “Este sentido recto del natural que poseo, rememorado ahora y esclarecido por la reflexión, muy adentro, me permite pensar que<strong> yo habría llegado a pintar, de haberme dado la oportunidad apropiada</strong>, no sometiéndome sin discernimiento a maestros que violentaran mi temperamento, sino dejándome ir a mi aire (que es lo que, en todo, he tenido que hacer siempre, si quería sacar algún provecho), eligiendo mi propio camino a través del atajo que proporcionan los museos y las colecciones de arte”.</p><p>Genio solitario</p><p>El genio solitario de la niña Caterina Albert guardaba ya, en ciernes, a la gran naturalista que sería Víctor Català. Hallándose con sus condiscípulas nunca se fundía con ellas. Había <strong>cierta atmósfera de alejamiento</strong> que nunca le permitió considerarse como una más; no era una alumna de la señora Gràcia, era una niña que iba a la escuela. Toda su vida conservaría esta peculiar distinción: sin ser altanera ni afectada o vanidosa (nada más lejos de su carácter), en todo tiempo puso y guardó cierta distancia entre ella y los demás, lo que hizo que <strong>su influencia moral y literaria fuera mucho menor de lo que podía haber sido</strong>. Muchas de sus amistades, como la mantenida con el poeta Joan Maragall, debieron limitarse a la correspondencia. Su aislamiento íntimo, hogareño, compensado por una exquisita cortesía que desconcertaba a quienes esperaban vérselas con una virago de campeonato, procedía sencillamente de que no se parecía a nadie.</p><p>La única persona a la que Albert permitió cruzar el umbral de <strong>su ser más verdadero fue su madre: Dolors Paradís i Farrés</strong>. Cuando muere el 12 de octubre de 1932, a los 89 años, su hija (que tiene 63) queda inconsolable: “La muerte de mi madre ha sido para mí un golpe tan fuerte, que toda mi vida ha quedado desencuadernada… Ella lo era todo para mí: madre, hija, amiga íntima, compañera inseparable… El centro de todos mis pensamientos y estímulo de todas mis acciones (…) Y ahora pierdo de pronto tanto bien, sola y desamparada en mí misma, no sé adaptarme a la nueva y tristísima situación”. Se lo confiesa a su amigo Francesc Matheu meses después, sin poder levantar cabeza.</p><p>Un año antes del fallecimiento de su madre, y ante la inminencia de la desgracia, la angustia de la escritora era ya imponderable. Se había instalado como una obsesión dolorosa en su mente y no le daba sosiego. “Si no come ni duerme ¿qué fuerzas espera Vd. tener para seguir en la lucha?”, le reprocha dulcemente su amiga Matilde Ras. Después, <strong>la muerte le dejaría un enorme vacío en el corazón</strong>.</p><p>De la personalidad materna<a href="https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20180401/cuentos-completos-victor-catala-6707036" target="_blank"> Caterina Albert </a>había extraído la sutileza de pensamiento y la ternura suficiente para sacar adelante su proyecto existencial, hecho, sin embargo, a costa de muchas renuncias personales. Dolors Paradís, a pesar de su fragilidad física, era una mujer de inteligencia despierta, carácter tolerante, sensata y capaz de ofrecer a su talentosa hija, siempre inmersa en vacilaciones y dudas sobre su propia valía e identidad, la seguridad que necesitaba. Creer en su propia mirada sobre el mundo supone la necesidad de todo artista. <strong>Cuando muere su madre, la obra de Víctor Catalá casi puede darse por concluida</strong>. Pero si digo que el acontecimiento más definitivo en la vida de esta singular escritora fue la muerte de su madre, ¿quién va a creerse que hablo de una vida rebelde?</p><p><em>*Este artículo está publicado en el número de verano de </em>tintaLibre<em>. Puedes consultar todos los contenidos de la revista haciendo clic aquí.</em><a href="https://www.infolibre.es/noticias/tinta_libre/portada/" target="_blank">aquí</a></p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jul 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Anna Caballé]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La casa como rebeldía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Literatura catalana,TintaLibre]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Big Bang del cuento (I). Mercè Rodoreda: los relatos que hicieron temblar a Dios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/big-bang-cuento-i-merce-rodoreda-relatos-hicieron-temblar-dios_1_1147367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/eb9b0f68-d653-4375-99fa-d3522ebec2df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Big Bang del cuento (I). Mercè Rodoreda: los relatos que hicieron temblar a Dios"></p><p>"He renunciado a la novela e intento escribir cuentos. Con mucho esfuerzo, he terminado uno", escribía <strong>Mercè Rodoreda</strong> (1908-1983) en carta a <strong>Carles Pi i Sunyer </strong>desde su exilio parisino, poco antes de echar de nuevo a correr, esta vez hacia el sur, huyendo de los alemanes. Segunda huida, pues en 1939 ya había cruzado la frontera española en dirección contraria, como tantos miles de republicanos que perdieron la Guerra Civil.</p><p>Mercè Rodoreda es la gran escritora en lengua catalana del siglo XX. Su novela más célebre, <em>La plaça del Diamant</em>, ha sido traducida a decenas de idiomas y le ha dado justo prestigio. Pero yo prefiero sus cuentos.</p><p>No sé a qué relato en concreto aludiría en esa tensa carta de 1940. Tal vez se tratase de una declaración voluntarista, un querer escribir, un querer haber escrito, o tal vez de un relato más tarde desechado o recompuesto para ser incluido en <em>Vint-i-dos contes </em>(<em>Veintidós cuentos</em>), el primer libro que Rodoreda publicó en el exilio. Pese a confirmar una y otra vez su decisión de hacerse escritora ("He escogido un camino y procuraré por todos los medios no salirme de él", proclama en la misma carta), pasaría otros seis terribles años sin escribir.</p><p>Los nazis tomaron París y ella y su nueva pareja, el escritor <strong>Armand Obiols</strong>, atravesaron Francia a pie durante tres semanas angustiosas hasta llegar a Limoges y, más tarde, a Burdeos. Rodoreda pasó allí años durísimos; sobreviviría haciendo trabajos de costurera mientras Obiols penaba en un campo de trabajo. La situación no mejoró de inmediato una vez terminada la guerra. Leo en una carta de 1946 a <strong>Anna Murià</strong>: "¿Cuándo tendré tiempo para leer, para escribir? [...] Como no tengo tiempo para obras muy largas, ni que me absorban en exceso, pienso dedicarme una buena temporada larga a escribir cuentos y a hacerlo seriamente. [...] <em>Pienso escribir unos cuentos que harán temblar hasta a Dios.</em> [La cursiva no es mía, sino de <strong>Marta Pessarrodona</strong>, en el interesante <em>Mercè Rodoreda y su tiempo</em>]. Me despido; me esperan una docena de combinaciones y una docena de camisones, que tengo que coser deprisa y, como mínimo, cada prenda lleva treinta horas de trabajo". Rodoreda rememoraría aquella oscura época en una entrevista de 1973 con <strong>Montserrat Roig</strong>: "Hacía años que no había escrito ni una sola línea. Salía de uno de esos viajes <em>au bout de la nuit</em> durante los cuales escribir parecía una ocupación espantosamente frívola: la huida de París, a pie, con algunos espectáculos alucinantes: incendio de Orleans, bombardeo del puente de Beaugency, con carros llenos de muertos... Al terminar la guerra escribí el primer cuento para una revista catalana que salía en México. Era como si no hubiese escrito nunca. Hice los otros cuentos sin saber dónde iba, por obstinación, por una especie de fidelidad a la vocación de mi adolescencia. Como si tratase de caminar después de haber tenido una pierna rota y enyesada".</p><p>A Mercè le había leído muchas veces su padre en voz alta siendo niña. Tuvo en casa libros y tuvo amor por la lectura, aunque no una extensa biblioteca, y siempre se sintió menoscabada por no haber podido ir a la universidad. Padeció "una juventud sin juventud", encarcelada demasiado pronto en la falsa escapatoria del matrimonio. "Toda mi vida he lamentado no haber podido estudiar". Conquistó su libertad escribiendo. "Nada me ha dado tanto placer como un libro mío recién editado y con olor a tinta fresca". Tímida patológica, lo que más le interesaba por encima de todo era escribir, mucho más que sentirse socialmente escritora. Necesitaba escribir siempre. Día que no escribía, día que le resultaba irrescatable, depresivo. Puedo imaginar la cantidad de tristeza que Rodoreda acumuló durante aquellos años de guerra en los que no pudo escribir nada. Pero "siempre es mejor haber sufrido para poder escribir. Una persona feliz es alguien que no tiene historia", diría muchas veces y de diversas maneras.</p><p>Lo raro es que <strong>Augusto Monterroso</strong> y <strong>Bárbara Jacobs</strong> no incluyesen en su <em>Antología del cuento triste</em> ninguno de Rodoreda. Quizá por desconocimiento. Su cuentística nunca fue fácil de encontrar en castellano. Los títulos por separado hace años que no se reeditan. Mucho más accesible que la edición de <em>Cuentos completos</em> de la Fundación BSCH (2002) es la de Edhasa (<em>Cuentos</em>, 2008), que contiene, sin prólogos ni edición crítica, toda su narrativa breve: además de <em>Veintidós cuentos</em> (1958), <em>Mi Cristina y otros cuentos</em> (1967), <em>Parecía de seda y otras narraciones</em> (1978) y el poético y surrealista <em>Viajes y flores</em> (1980).</p><p>Pese a la imaginación casi esotérica y la potencia simbólica que desplegaría después, en <em>Mi Cristina... </em>y <em>Parecía de seda...</em> (esa prosa <em>modernist</em> que bebe de <strong>Virginia Woolf</strong> y de <strong>Faulkner </strong>pero también de las desnudas alegorías de <strong>Kafka</strong>), a mí me sigue gustando por encima de todo su primer libro, el mucho más realista <em>Veintidós cuentos</em>, magníficamente recreado en lengua española por <strong>Ana María Moix</strong>. Título salingeriano pero también cabalístico (veintidós son las letras del alfabeto hebreo), que sugiere un espesor de interpretaciones y tras el que se esconden como flores en un estuche algunos de los relatos más tristes que he leído nunca, los más perfectos, los más emocionantes.</p><p>La poética subjetivista de <strong>Katherine Mansfield</strong> alienta todo el libro, y su vaho se mezcla con el aire seco y limpio de la poética de <strong>Chéjov</strong>. Rodoreda fue una narradora concienzuda y no creía que el género breve necesitase menos exigencia estilística que la novela. Sus consejos siguen sonando hoy de lo más modernos: "Si quieres escribir cuentos, lee antes a <strong>Dorothy Parker</strong> y a <strong>Katherine Anne Porter</strong>", recomienda en una carta de 1946. Y en otra de esos mismos años: "Mi amor en este género es la maravillosa Katherine Mansfield". Más aún me ha sorprendido descubrir en este libro conexiones con la obra de la canadiense <strong>Alice Munro</strong>, cuyas historias sobre mujeres inteligentes, sensibles, inseguras y solitarias Rodoreda no pudo, claro, llegar a leer, pero hacia las cuales tiende un puente misterioso. La límpida prosa impresionista intercala pensamientos, imágenes, olores y sabores como ráfagas de intensidad. Las técnicas se suceden: diálogos-escena, descripciones, monólogos interiores, diarios, cartas. Sus mujeres protagonistas sufren por ser tan obsesivas como desligadas, por amar o querer que las amen, por observarlo todo con minuciosa fijeza, por dar nombre a cosas que no lo tienen o fantasear rebeldemente vidas distintas de las que les ha tocado vivir. En todos los cuentos se tantea una herida por donde supura el drama íntimo de los personajes, casi siempre mujeres, y se hurga en ella hasta hacer brotar por entero la historia. Entre jardines y flores (o entre habitaciones cerradas y en penumbra) van surgiendo algunos temas recurrentes: el paso del tiempo, el temor a hacerse viejos, el abandono, la pérdida, el exilio, la falta de libertad interior, las conflictivas relaciones con los hombres.</p><p>En “La sangre” la narradora cuenta con delicada precisión los insidiosos venenos de celos y culpas a partir de los cuales se echó a perder su vida matrimonial; en “Aguja enhebrada” una costurera soltera, madura y solitaria fantasea las otras vidas que pudo haber tenido y no tuvo mientras hilvana los encajes de un vestido; en “Verano” una muchacha siente una gran pena “sin saber exactamente por qué”; en “Gallinas de Guinea” el niño Quimet presencia en el mercado el horrible sacrificio de unas pobres gallinas, y esa visión resulta un aviso estremecedor de lo que será la vida adulta; en “Tarde en el cine” una novia escribe en su diario sus oscuras intuiciones respecto a la triste vida futura que imagina junto con su prometido; en “Novios” asistimos a una deliciosa y pueril pelea entre adolescentes; en “Antes de morir” sucede una obsesión romántica y suicida, un triángulo amoroso entre una joven recién casada, su marido y la antigua amante de este, vampirizadora, destructora, nunca olvidada, presente como un fantasma en las viejas cartas guardadas por él.</p><p>Hace pocas semanas estuve en Barcelona, paseé por el barrio de Gràcia y fui a buscar la Plaça del Diamant. Hice fotos algo cohibido, pues extrañamente no se veía un solo turista. Es una plaza de barrio más o menos animada, casi fea, sin ínfulas, sin aparente gentrificación, pese a la peligrosa cercanía de la calle Verdi; en nada destaca salvo por el hecho de dar nombre a la novela que tanto gustaba a <strong>Gabriel García Márquez</strong>. "Las cosas son muy importantes en la narración", había sentenciado Rodoreda; Gabo estaba de acuerdo. Le deslumbraba la sensualidad con que la catalana hacía ver las cosas en el aire traslúcido de sus narraciones. "Un escritor que todavía sabe cómo se llaman las cosas –escribió, en el famoso artículo de 1983 que lloraba su muerte– tiene salvada la mitad del alma, y Mercè Rodoreda lo sabía a placer".</p><p><em>*Jesús Ortega es es escritor y editor de </em><strong>Jesús Ortega </strong><a href="http://cuadernosdelvigia.com/proyecto-escritorio-jesus-ortega-ed/" target="_blank">Proyecto Escritorio</a><em> (Cuadernos del vigía, 2016).</em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jesús Ortega]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Big Bang del cuento (I). Mercè Rodoreda: los relatos que hicieron temblar a Dios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura catalana,Literatura española,Narrativa,Los diablos azules número 84]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La Rambla', de Jordi Valls]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/rambla-jordi-valls_1_1203112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a85a12fa-90a8-4371-bfbd-990e0d5add14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'La Rambla', de Jordi Valls"></p><p>  </p><p><strong>La Rambla</strong></p><p>Mireu-la, és com la ciutat, misteriosa,</p><p>però no en aparença. Baixem la Rambla</p><p>ocults, entre aus migratòries que depassen</p><p>la fascinació de tenir-la prop, tèrbola</p><p>riuada de joves impertinents, de sobte</p><p>per no trobar-ne cap que s’assembli al riure</p><p>d’ella i adonar-me del tràfec, del fum</p><p>de la seva desaparició, i Rambla</p><p>avall, confós entre llaunes de cervesa,</p><p>amb els turistes de pell cremada i paella</p><p>nocturna a les terrasses. He vist els horts</p><p>per carrers envellits i marginals. Foscos</p><p>bergants al turment de la Boqueria, xais</p><p>oberts, caps de porc, deixalla amb mosques quietes.</p><p>T’he buscat al Boadas, a L’Excelsior. Balles?</p><p>No t’equivoquis, tinc la navalla oberta,</p><p>treballo per encàrrec, nocturnament.</p><p>Empedreit de nostàlgia, només vull creure</p><p>que sóc ara, i aquí mateix, i no fora,</p><p>al carrer on m’embafa l’olor de salobre.</p><p>Penso que tu t’has perdut per atrapar-me</p><p>o m’he perdut jo per no evocar-te prou?</p><p>No tinc la certesa d’haver-te vist mai</p><p>i sí que et vaig conèixer, no recordo on.</p><p>“Te la menjo una miqueta, semental?</p><p>tan sols per uns pocs euros, aquí al racó”.</p><p>La Rambla somnolenta, on res no sembla</p><p>autèntic. Com paper de vidre, la barba</p><p>de dos dies. No et disculpis, som el que som,</p><p>rudimentaris en temps d’inconcrecions.</p><p>Un torrent d’equatorians canten un himne</p><p>a tota veu. Prenc una cervesa, menjo</p><p>un entrepà de pernil. Els toxicòmans</p><p>sense sostre toquen la flauta, transpiren</p><p>Cannabis. Ho sento, no tinc ni diners,</p><p>ni temps, ni misericòrdia. A la Rambla</p><p>venim tots a morir. L’eco sense mida</p><p>és més intens a mesura que m’endinso.</p><p>El dinamisme del cor, que perseguit,</p><p>es multiplica per l’efecte de les ones.</p><p>Vidre rodó amb la insistència del mar,</p><p>estranys fetitxes –només són indicis- .</p><p>L’atenta mirada juny allò que és obvi:</p><p>la unió d’ impureses provoca la perla</p><p>que segrega l’ostra. He vist passar:</p><p>els que carregàveu fusta al moll, els coixos</p><p>que ho apostàveu tot al canòdrom, els mítics</p><p>combats nocturns de pes wèlter, el meu pare</p><p>trist assegut a les escales del port</p><p>entre xiscles de gavines inclements.</p><p>Tu també, aurora, desig d’un nou dia,</p><p>de veu rogallosa i cafè sol, la mà</p><p>d’ella al clatell, suau, ferma, la seva mà</p><p>entre tantes altres i la veu perduda</p><p>a la línia del blau i dius: Tornem a casa. </p><p><em>Violència gratuïta</em>, Jordi Valls (Edicions 62, 2006).</p><p>Premi Jocs Florals de Barcelona.</p><p>  <strong>La Rambla</strong></p><p>Miradla, es como la ciudad, misteriosa</p><p>pero no en apariciencia. Bajamos la Rambla</p><p>ocultos, entre aves migratorias que van más allá</p><p>de la fascinación por tenerla cerca, turbia</p><p>riada de jovenes impertinentes, de repente</p><p>para no encontrar nada que se parezca a la risa</p><p>de ella y darme cuenta del tumulto, del humo</p><p>de su desaparición, y Rambla abajo</p><p>confundido entre latas de cerveza,</p><p>con los turistas de piel quemada y paella</p><p>nocturna a las terrazas. He visto los huertos</p><p>por calles envejecidas y marginales. Oscuros</p><p>macarras al tormento de la Boquería, corderos</p><p>abiertos en canal, cabezas de cerdo, suciedad con moscas quietas.</p><p>Te busqué en el Boada, en el Excelsor. Bailas?</p><p>No te confundas, tengo la navaja a punto,</p><p>trabajo por encargo, con nocturnidad.</p><p>Abrumado por la nostagia, solo quiero creer</p><p>que estoy ahora y aquí mismo, no fuera,</p><p>en la calle donde me agrede el olor a salnitre.</p><p>Creo que te has perdido para atraparme</p><p>o me perdí yo por no evocarte más?</p><p>No puedo precisar si te he visto nunca</p><p>y sí que te he conocido, no recuerdo donde.</p><p>“¿Te la como despacito, semental?</p><p>Por unos pocos euros, aquí en un rincón”</p><p>La Rambla soñolienta, donde nada parece</p><p>auténtico. Como papel de vidrio, la barba</p><p>de dos días. No te disculpes, somos lo que somos</p><p>rudimentarios en tiempos de inconcreciones.</p><p>Un torrente de ecuatorianos cantan un himno</p><p>a grito pelado. Tomo una cerveza, me zampo</p><p>un bocadillo de jamón. Los toxicómanos</p><p>sin techo tocan la flauta, transpiran</p><p>canabis. Lo siento, no tengo ni pasta,</p><p>ni tiempo, ni misericordia. A la Rambla</p><p>todos venimos a morir. El eco runruneante</p><p>es más intenso al tiempo que voy adentrándome.</p><p>El dinamismo del corazón, que perseguido,</p><p>se multiplica por el efecto de las olas.</p><p>Vidrio redondo con la insistencia del mar,</p><p>extraños fetiches -solo son los indicios-</p><p>La atenta mirada suma aquello que es obvio:</p><p>la unión de impurezas provoca la perla</p><p>que segrega la ostra. He visto pasar:</p><p>los que cargabais la madera al muelle, los cojos</p><p>que todo lo apostaban en el canódromo, los míticos</p><p>combates nocturnos de peso wélter, mi padre</p><p>triste sentado en las escaleras del puerto</p><p>entre graznidos de inclementes gaviotas.</p><p>Tu también, aurora, deseo de un nuevo día,</p><p>de voz aspera y café solo, la mano</p><p>de ella en la espalda, suave, firme, su mano</p><p>entre tantas otras y la voz perdida</p><p>en la línea del azul y dices: Volvemos a casa.</p><p><em>*Jordi Valls es autor, con Lluís Calvo i Guardiola, de </em><strong>Jordi Valls</strong>Última oda a Barcelona<em> (2008). </em></p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Sep 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jordi Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA['La Rambla', de Jordi Valls]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Literatura catalana,Literatura española,Poesía,Los diablos azules número 76]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Vull tot això']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/vull-tot-aixo_1_1134043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/22385b96-809e-4c56-9822-b00929c55391_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Vull tot això'"></p><p><strong>Vull tot això. 79 desitjos per canviar el mónEdició de Rosa BadiaAngle EditorialBarcelona2016</strong><em>Vull tot això. </em><em>79 desitjos per canviar el món</em></p><p><strong>Jose Agustín Goytisolo</strong></p><p> (Barcelona,1928-1999) es, sin duda, una de las voces imprescindibles de la poesía española contemporánea. Su vasta obra poética, desde un ángulo histórico y con una conciencia solidaria de su condición de hombre, parte de la experiencia personal, y lo privado se convierte a través del poema en experiencia común y adquiere una dimensión colectiva. Goytisolo propone en su poesía un humanismo poético que apuesta por el espacio cívico como centro de la conciencia ética y, en él, la palabra poética, rebelde e inconformista, sutil y reveladora, adquiere consistencia de realidad y nos alienta con la fuerza de su compromiso ético.</p><p>Dice <strong>Eliot </strong>en <em>Función social de la poesía</em> sobre la diferencia entre un escritor meramente excéntrico o insensato y un poeta auténtico: “El primero quizá tenga sentimientos singulares, pero no pueden ser compartidos y por eso son inútiles; el otro descubre nuevas variaciones de la sensibilidad de las cuales los demás pueden apropiarse, y, al expresarlas, está desarrollando y enriqueciendo la lengua que emplea”.</p><p>Goytisolo es un poeta auténtico que se nos hace necesario, que nos acompaña con su tono conversacional, elegíaco e irónico, en esa necesidad de “soñar un mundo al revés”, de transformar una realidad que “nos tiene maniatados”, sabedor que “Nadie está solo”, “que nada ha terminado” y que somos “la fuerza, la única fuerza, oídlo, que llegará, algún día, a edificar un mundo en libertad”. El poeta catalán transforma su experiencia solitaria en una experiencia solidaria, porque reconoce en ello la necesidad de la poesía. “Así es el viejo oficio / del poeta, que comienza / en la idea, en el soplo / sobre el polvo infinito de la memoria, sobre / la experiencia vivida, / la historia, los deseos, / las pasiones del hombre.”</p><p>Diecisiete años después de su desaparición, se publica <a href="http://www.angleeditorial.com/vull-tot-aix-679" target="_blank"><em>Vull tot </em></a><a href="http://www.angleeditorial.com/vull-tot-aix-679" target="_blank"><em>això</em></a><em>. </em> Un homenaje a Goytisolo, porque sabemos como él que “la evocación perdura / no la vida”, y qué mejor manera de evocarlo que ganarle terreno a la muerte, rescatando para la pervivencia, es decir, para la poesía, un libro que parte de uno de sus poemas sobre el deseo del hombre de que otro mundo sea posible.</p><p>Estas palabras de <strong>Rosa Badia</strong>, periodista y editora de <em>Vull tot això</em>, en el prólogo del libro, resumen la esencia del mismo: “Este es un libro para inconformistas utópicos. (…) Para los que creen que este mundo aún se puede cambiar. Como José Agustín Goytisolo, poeta radicalmente libre y radicalmente inconformista. De su grito desgarrado y tierno que es el poema <em>Quiero todo esto</em>, nacieron horas y horas de radio llenas de recuerdos, lamentos y deseos, recogidas ahora en estas páginas”.</p><p>Badia, tras oír al actor <strong>Mario Gas</strong> recitar una tarde en Santander el poema de Goytisolo, se enamoró de sus <em>quieros </em>y formuló un deseo. En septiembre de 2009, en el programa que dirige y presenta, <a href="http://cadenaser.com/emisora/sercat/tot_es_comedia/" target="_blank"><em>Tot és comèdia</em></a><em>,</em> de SER Catalunya, ese deseo empezó a materializarse  y se emitió la primera edición de <em>Quiero todo esto.</em> A partir de ese día, cada sábado, intelectuales, artistas, escritores, periodistas, músicos, ilustradores y actores han sido invitados al programa a parafrasear el poema de Goytisolo, cada semana se suman a los de Goytisolo una lista de deseos que, como los del poeta, quieren cambiar el mundo.  El resultado es <em>Vull tot això</em>. Un libro ilustrado en una preciosa edición de Angle Editorial, que recoge textos en lengua castellana y en lengua catalana y que nace de un quiero, y crece con los quieros, libres e incorformistas, de 79 hombres y mujeres, que han alzado su voz para hacerlo posible. <strong>Ana María Moix, Antonio Muñoz Molina, Arcadi Oliveres, Constantino Romero, Elvira Lindo, Emili Teixidor, Enrique Vila- Matas, Jaume Figueras, Javier Pérez Andújar, Jordi Évole, Lluís Pasqual, Luis García Montero, Muriel Casals, Nancho Novo, Núria Espert, Pilarín Bayés, Sisa, Vicky Peña, Xavi Vidal</strong> o la misma Rosa Badia son algunos de los autores de las paráfrasis que recoge este libro.</p><p>Como el poema del que nace, es un libro solidario, cuyos beneficios irán destinados a la campaña <a href="http://www.capnensensejoguina.com" target="_blank">Cap nen sense joguina </a>que quiere que la Noche de Reyes sea mágica para todos los niños, que cree como el poeta en “Palabras para Julia” que “nuestra dignidad es la de todos.” La infancia es un punto de referencia para la configuración de la propia sentimentalidad, de la identidad y no podemos dejar, como dicen  los versos de Goytisolo “Que <em>les</em> maten la ilusión.”</p><p>Con <em>Vull tot això</em> tenemos la oportunidad de unir nuestra voz a la del poeta, y a la de todos aquellos que han participado en este libro y decir, junto a ellos, que no nos conformamos, que no “<em>podemos</em><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>seguir seguir viviendo así” y que “es una decisión irrevocable.”</p><p>*Mònica Vidiella es profesora de Literatura.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Dec 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mònica Vidiella]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Vull tot això']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura catalana,Poetas,Los diablos azules número 43]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Montserrat Roig, la memoria de la literatura en catalán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/montserrat-roig-memoria-literatura-catalan_1_1130818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b94e7efc-0f1c-4ba2-82e8-4a14557550e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Montserrat Roig, la memoria de la literatura en catalán"></p><p>Todo el mundo en Cataluña recuerda lo que estaba haciendo aquel 10 de noviembre de 1991, el día que Montserrat Roig moría víctima de un cáncer de mama a los 45 años. Escritora infatigable y exigente, periodista precisa y comprometida, Roig fue la primera que habló de los españoles que <a href="http://elpais.com/diario/1979/03/15/cultura/290300406_850215.html" target="_blank">acabaron retenidos y masacrados en campos de concentración nazis</a>. “Su muerte fue la debacle”, hace balance su biógrafa <a href="http://www.rocalibros.com/autores/Betsabe+Garcia" target="_blank">Betsabé Garcia</a>, “yo tenía 16 años y me acuerdo perfectamente. Era una mujer muy querida por la gente y representaba muchas cosas. Recuerdo <em><strong>Els catalans als camps nazis</strong></em> toda la vida en casa, ya que cuando salió, mi padre lo fue a comprar corriendo; y también había un ejemplar de <em><strong>Canto de juventud</strong></em> encima de la mesa del salón. Escribía en el periódico, tenía su columna, se vendía mucho, como si fuese una Rosa Montero. Si viviera, hoy en día Montserrat Roig <strong>estaría en la generación de Montero, Juan José Millás o Almudena Grandes</strong>. Pero le pasó esa cosa tan rara de que te mueres y te borras”. </p><p><a href="http://www.rocalibros.com/roca-editorial/catalogo/Betsabe+Garcia/Con+otros+ojos" target="_blank"><em>Con otros ojos</em></a> (Roca Editorial), la biografía que Garcia acaba de publicar después de <strong>tres años de minuciosa investigación</strong>, recupera la trayectoria vital y laboral de esta escritora imprescindible de la literatura catalana. Sobre todo, Garcia desgrana su faceta laboral, ya que la autora de novelas como <strong>El tiempo de las cerezas </strong><em>El tiempo de las cerezas</em>concebía ambas esferas como una sola y "hacía de su vida su trabajo". <em>Con otros ojos</em> es, además, una reivindicación del compromiso literario de Roig para evitar que su obra acabe diluyéndose en la historia por culpa de una muerte prematura que dejó a Cataluña sin aliento aquel día de noviembre. “Su principal norte fue la memoria”, explica Garcia, “Hay una cosa que pasa en Cataluña, y también en España, que es <strong>el olvido de lo que hay antes</strong>. Hablar de generaciones literarias provoca que al final acaben siendo cajones donde poner nombres y obras. Ya Montserrat dijo en una entrevista en los años ochenta que <a href="http://elpais.com/diario/1980/12/24/cultura/346460405_850215.html" target="_blank">no podía creer que la leyesen a ella y no a Mercè Rodoreda</a>, que es su tradición más inmediata. Si hay una ruptura, no puede haber una identidad”. </p><p>Roig, que parece en la portada con el pelo corto, tímida sonrisa y mirada firme, en una imagen en la que se da un aire a <a href="https://www.google.es/search?q=chloe+sevigny+kids&espv=2&biw=1920&bih=974&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjXy_SQuqXPAhVRF8AKHV-kDEYQ_AUIBigB" target="_blank">Chloë Sevigny en Kids</a>, fue un producto de la Barcelona de la segunda mitad del siglo XX. Formó parte de una generación que se atrevió a escribir en catalán y a poner en marcha proyectos para difundir (y recuperar) la cultura catalana, como la editorial <strong>Edicions 62 </strong>(que publicó el grueso de su obra) o la revista <em><strong>Serra d'Or</strong></em>. Roig se crió en un ambiente culto, en el que su padre, Tomàs, le enseñó a amar el teatro y la literatura; y su madre, Albina Fransitorra, le inculcó <strong>una conciencia feminista que determinaría su postura política</strong>. En el Ensanche barcelonés, el barrio en el que creció, Montserrat se dedicó a analizar la vida cotidiana con la que construiría su literatura. “El sustrato fundamental de sus libros es, sobre todo, la vida de las mujeres, porque vive en una casa con muchas mujeres y ella tiene, desde pequeña, esa afición a fijarse mucho. Eso me lo explicó su madre antes de fallecer, que preguntaba mucho. Todos los niños lo hacen, pero Montserrat lo hizo hasta que murió”, comenta su biógrafa desde una honesta admiración.   </p><p>Con su primera obra <em>Molta roba i poc sabó... i tan neta que la volen</em> (que en castellano se tradujo como <em>Aprendizaje sentimental</em>), publicada en 1970, Montserrat Roig se hizo con el premio <strong>Víctor Català</strong>. Dos años más tarde, aparecía <em>Ramona, adéu!</em> y, en 1976, <a href="http://www.grup62.cat/llibre-el-temps-de-les-cireres-219232.html" target="_blank"><em>El temps de les cireres</em></a><em> </em>(<em>El tiempo de las cerezas</em>), con el que ganaría el <strong>premio Sant Jordi</strong>. Entonces, y aunque ya había publicado en castellano el libro de entrevistas <em>Los hechiceros de la palabra</em>, <strong>empezarían a traducirse sus libros</strong>. A lo largo de toda su carrera, Roig no dejó de responder por qué había escogido el catalán como la lengua de sus relatos. “Cuando gana el Víctor Catalá ya le preguntan por qué escribe en catalán. Ella responde que lo hace porque sitúa sus novelas en Barcelona y si uno de sus personajes en una vendedora del mercado de la Boquería, le parece una mentira podrida hacerla hablar en castellano. Tenemos que pensar que ella hacía realismo. Además, era su lengua materna. Como se lo preguntaron hasta el año noventa, daba muchas otras razones y, al final, dijo: 'Mira, porque me da la gana”. “En esa época”, reconoce Garcia, “<strong>había que buscar apoyo entre otros jóvenes escritores que querían escribir en catalán: era bastante duro</strong>”.</p><p><strong>Preguntas incómodas</strong></p><p>Montserrat Roig era una periodista y escritora tremendamente exigente, metódica y dedicada. Cuando inició su carrera, su amigo el guionista <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Josep_Maria_Benet" target="_blank">Josep Maria Benet i Jornet</a> le aconsejó: <strong>“Lee, lee; escribe, escribe. Vuélvete loca leyendo y escribiendo”</strong>. Ella cumplió a pies juntillas y hasta el día de su muerte salió publicada su columna con el diario <em>Avui</em>. Sin embargo, su biógrafa destaca, de entre todas sus cualidades, la valentía. “Ahora nos podría parecer una cosa menor cuando a finales de 1976, por ejemplo, entrevistó a Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores en el primer franquismo, y le preguntó que si sabía que había habido personas de nacionalidad española en los campos nazis. Eso, ahora, nos puede parecer incluso provocador, pero hay que tener en cuenta el contexto de la Transición, con el auge de movimientos de extrema derecha, con el atentado a los abogados de Atocha, que sucedió tres meses antes de la presentación de <em>Los catalanes en los campos nazis</em>. Ella todavía conservaba un ejemplar medio quemado de este libro, después de que tiraran una bomba incendiaria contra el almacén donde se guardaban.<strong> Escribir este tipo de libros y hacer esas preguntas en esa época significaba jugarte la vida</strong>”. </p><p>Su muerte cercenó su carrera en su momento más dulce, cuando empezaba a abrirse camino en Estados Unidos. Antes, había viajado por Europa y fue invitada por la Unión Soviética para escribir un reportaje acerca del sitio de Leningrado. De aquella visita también saldría el libro<em> La aguja dorada</em>. Cuenta su biógrafa que la obra de Roig forma parte de los itinerarios académicos en Cataluña. <em>El tiempo de las cerezas</em>, su obra más célebre, suele ser lectura obligatoria en colegios y universidades. Sin embargo, <strong>resulta difícil encontrar ediciones recientes del resto de su bibliografía</strong>. “He tenido que tirar bastante de segunda mano”, cuenta Garcia. Y la búsqueda se complica aún más si hablamos de ediciones en castellano. A pesar de que el nombre de la periodista y escritora aparece de vez en cuando, la autora de<em> Con otros ojos</em> lamenta que su obra no se lea y se publique más. “Eso sí, <strong>Los catalanes en los campos nazis lo puedes leer en francés</strong><em>Los catalanes en los campos nazis</em>, está en las librerías traducido. Al final hay que ir a Francia, como siempre”. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Sep 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Saila Marcos]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Montserrat Roig, la memoria de la literatura en catalán]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Blai Bonet y ‘El mar’, entre Pasolini y Faulkner]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/blai-bonet-mar-pasolini-faulkner_1_1124692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/141ef038-c49f-4c10-b21b-6dafac7d5a6c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Blai Bonet y ‘El mar’, entre Pasolini y Faulkner"></p><p>Cuando habla del escritor <a href="http://www.lavanguardia.com/cultura/20141111/54419762679/blai-bonet-poeta-fascina-jovenes.html" target="_blank">Blai Bonet</a> (Santanyí, 1926 - Cala Figuera, 1997), su traductor al castellano, Eduardo Jordá, invoca los nombres de <strong>Faulkner y Pasolini</strong> como vías para entender la obra del autor mallorquín. ¿Por qué? Primero, porque es probable que al interlocutor el nombre de Blai Bonet le diga poco o nada. Segundo, porque el gótico oscuro y espeso del estadounidense, y la religiosidad irreverente mezclada con el erotismo homosexual del italiano aclaran con eficacia ante qué tipo de literatura se encuentra el lector. Y explican también por qué era imposible que lograra un éxito comercial y de crítica en los sesenta. "No se ajusta tampoco a las categorías actuales", advierte Jordá. Y mucho menos lo hacía cuando se publicó <em>El mar</em>, en 1958, la novela que ahora <strong>traduce al castellano el sello Club Editor</strong> en un intento de hacer viajar a Bonet más allá de Cataluña. </p><p>Nos encontramos ante "<strong>una de las novelas más importantes</strong> que se han producido en la península durante la posguerra", en palabras de María Bohigas, de Club Editor, una novela que ha sido traducida a 10 idiomas, y que continúa siendo una desconocida para el lector en castellano. Bohigas y Jordá quieren "corregir esa anomalía". Porque no es la primera vez que <em>El mar —</em>una narración que tiene como telón de fondo la posguerra pero que se centra en la relación de dos jóvenes recluidos en un hospital para tuberculosos— se traduce al castellano. Pero es casi como si lo fuera. Plaza & Janés editó en 1999 una traducción del mismo Jordá, pero, pese a que casi coincidió con el estreno en cines de <strong>la versión de Agustí Villaronga (El mar, 2000)</strong><em>El mar</em>, apenas tuvo repercusión. El traductor no sabe explicar por qué, y María Bohigas, de Club Editor, apunta a que la publicación coincidió con el "retroceso" de Plaza & Janés, que en 2001 pasaría a formar parte de Random House Mondadori. "A veces pasa que la editorial no tiene en ese momento el carácter necesario para tirar de una obra determinada", señala.  </p><p>Ahora es distinto. Es cierto que Club Editor es un sello independiente en catalán, pero tiene historia —fue fundada en 1959 por Joan Sales y Xavier Benguerel; fue el mismo Sales quien aconsejó a Bonet que redujera su manuscrito de 700 páginas de <em>El mar</em>— y, sobre todo, un propósito. Con <a href="http://clubeditor.cat/es" target="_blank">su colección La Montaña Pelada</a> se propone dar a conocer al lector en castellano obras esenciales de la literatura en catalán. Además, en Cataluña se lleva operando desde hace unos años una recuperación del autor: Club Editor acaba de publicar, además de <em>El mar</em>, <a href="http://clubeditor.cat/ca/llibre/judes-i-la-primavera" target="_blank">Judes i la primavera</a>, tercera novela del autor; Edicions de 1984 publicó la <a href="http://www.edicions1984.cat/contenidos.cfm?cod=detallecatalogo&sugerencia=978-84-15835-46-2&grupopag=1&tipopag=contenido&codigo=978-84-15835-46-2" target="_blank"><em>Poesía completa</em></a> en 2014, <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/inedito-blai-bonet-3690459" target="_blank">1.376 páginas que reunían por primera vez su obra lírica</a>; El Gall Editor ha vuelto a poner en circulación sus dietarios: <em>Els ulls</em>, <em>La mirada</em>, <em>La motivació i el film</em>, <em>Pere Pau</em> y<em> La vida i els meus instants</em>. No se han anunciado aún traducciones de los poemas o diarios, pero Club Editor prepara versiones en castellano de <em>Míster Evasió</em> y <em>Haceldama </em>en paralelo a las reediciones catalanas. "Todo indica que esos apáticos y displicentes escribas que clasifican las reputaciones literarias van a tener que rectificar su dictamen", anuncia Jordá en el posfacio de <em>El mar</em>, "Y muy pronto se verán obligados a decir que Blai Bonet (...) <strong>fue uno de los más grandes escritores que hemos tenido</strong>, en el último medio siglo, en este extraño país que llamamos España". El homenaje <a href="http://www.lacasaencendida.es/literatura/homenaje-blai-bonet-y-su-novela-el-mar-5314" target="_blank">celebrado el martes en La Casa Encendida</a> de Madrid, junto a Villaronga y la actriz y directora teatral Blanca Portillo, es un comienzo. </p><p>Las razones por las que el mallorquín no ha sido bendecido por esos escribas de reputaciones literarias son variadas, pero el traductor no duda en señalar el <em>problema catalán </em>como uno de los obstáculos que se han interpuesto entre Bonet y la gloria:" Sigue habiendoun malentendido con la literatura en catalán, y es por la endiablada situación política. El lector en castellano piensa que no le importa un pimiento la literatura en catalán, y el lector en catalán piensa que no le importa un pimiento la literatura en castellano. Eso es un error, y un horror, y está influenciado por los intransigentes de uno y otro lado". José Agustín Goytisolo tradujó a Bonet y lo incluyó en <a href="http://elpais.com/diario/1996/12/10/cultura/850172405_850215.html" target="_blank">Veintiún poetas catalanes para el siglo XXI (Lumen, 1996)</a>. Tuvo buenas relaciones con autores como <a href="http://ultimahora.es/noticias/cultura/2012/11/18/85862/lado-mas-intimo-blai-bonet.html" target="_blank">Camilo José Cela o Gonzalo Torrente Ballester</a>. Y sin embargo ha permanecido inédito en castellano durante décadas. </p><p>No es el único motivo. Jordá insiste en esa resistencia del escritor a encajar en ninguna categoría. ¿<em>El mar</em> es una novela <strong>sobre la Guerra Civil</strong>? "Sí", dice Jordá, "pero de forma tangencial". Los protagonistas, Manuel Tur y Andreu Ramallo, están marcados por haber presenciado la feroz represión tras la guerra, y la sangre se huele en las páginas del libro. Pero el conflicto no se describe de forma directa. ¿Es <em>El mar</em> una novela sobre la <strong>homosexualidad</strong>? "En cierto modo, y estoy reduciéndolo a un gueto al que él no querría verse recluido. Pero la encuentras llena de reflexiones religiosas sobre el pecado y la espiritualidad". ¿Es literatura <strong>religiosa</strong>, entonces? "Quizás, pero profundamente herética". ¿Y <strong>autobiográfica</strong>? "Aunque se podría considerar literatura de la memoria [el autor vivió la posguerra, y estuvo en el sanatorio de Caubet para curar su tuberculosis], en realidad es una ficción". Esta novela sirve como muestra de toda su inclasificable literatura. ¿Una literatura sin genealogía? No. En palabras de Bohigas, es una familia transfronteriza: "Hay varios autores que han creado una obra insurrecta, libre, que tiene mucho que ver con Pasolini, con la literatura del sur de Estados Unidos [Jordá menciona a Faulkner, a Flannery O'Connor, a Carson McCullers], que reflejan situaciones de violencia aguda y de respuesta personal que no conecta con las luchas políticas de su entorno pero que son una toma de posición". </p><p>Una toma de posición sui géneris.<strong> C</strong><strong>ontra la Iglesia</strong>, que clasificaba como pecado su forma tan mística de entender la sensualidad. <strong>Contra la burguesía</strong>, a la que despreciaba. <strong>Contra los escritores de la </strong><strong>gauche divine</strong>, a quienes consideraba superficiales. Pero también <strong>contra los literatos comprometidos</strong>, con quienes no congeniaba. No entraba en el grupo de los nacionalistas españoles ni por su procedencia ni por su lengua, pero tampoco en el de los catalanes: el gentilicio "hispánico" no hubiera desagradado" al escritor, aventura Bonet. Era cristiano y homosexual, como Pasolini, pero con grandes salvedades: "El problema de Blai Bonet es que ni hizo películas ni tuvo un compromiso político con un partido". El suyo fue un compromiso incómodo: <strong>un ácrata</strong> —"Espero el día en que desaparezcan todos los Estados, porque ese día desaparecerán todos nuestros males", escribió—a quien el <strong>pacifismo </strong>alejaba de cualquier movimiento revolucionario de esta cuerda en los setenta. </p><p>También hay que tener en cuenta las circunstancias personales de la vida de Bonet. Durante una década trata de <strong>forjarse una carrera literaria en Barcelona</strong>, después de haber renunciado a sus inicios como seminarista. <em>El mar</em> ganó el premio Joanot Martorell de 1957. El poemario <em>L'Evangeli segons un de tants </em>(1967) obtuvo el premio Carles Riba. La joven promesa de las letras catalanas —él se definiría más tarde como "el gigoló oficial de la alta costura de las letras"— siguió creando: <em>Haceldama </em>(1959), <em>Judas i la primavera</em> (1963), <em>Míster Evasió</em> (1969)... En los años sesenta agudizó su interés por los experimentos narrativos, alejándose de los lectores y, explica Jordá, del "espíritu de los tiempos". En 1972, decepcionado por el menguante volumen de ventas y por el rechazo de la crítica, decidió <strong>alejarse de los círculos literarios y volver a casa</strong>. Regresó al número 74 del Carrer de Palma, en Santanyí, y allí siguió escribiendo, <strong>sentado junto a su madre a la mesa camilla</strong>, recibiendo a un círculo reducido de poetas y pintores, yendo de vez en cuando al cine. El mundo de las letras catalanas seguía bullendo sin él, allí en Barcelona. Él apenas volvió a salir de Mallorca. Y <a href="http://elpais.com/diario/1997/12/22/cultura/882745202_850215.html" target="_blank">murió solo, en 1997</a>, sin llegar a ver estrenada la película que supondría el inicio de su recuperación, sin ver editada su poesía completa. Sin ver cómo Lou Reed recitaba los versos de su poema "All Brow" (<em>Nova York</em>, 1991) sobre un escenario. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Apr 2016 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Blai Bonet y ‘El mar’, entre Pasolini y Faulkner]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Libros,Literatura,Literatura catalana,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Diálogo de poetas con Cataluña al fondo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/dialogo-poetas-cataluna-fondo_1_1121380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7182e30d-8bcf-4449-bbec-804526053245_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diálogo de poetas con Cataluña al fondo"></p><p><strong>1 </strong>Sí, hace tiempo que decidí hacer yo mismo las versiones al castellano de mis poemas escritos originalmente en catalán. Más que como traducciones, los concibo como poemas nuevos, en una lengua que también es mía. Nací en la guerra, me eduqué en la España franquista. <strong>La lengua de cultura, la del bachillerato, era el castellano. </strong>Por eso empecé a escribir en la que consideraba mi lengua de cultura. Pero algo me fallaba. Sólo pude consolidar mi voz cuando me decidí a escribir en mi lengua materna. La verdad es que creo que <strong>no se puede hacer poesía de verdadera calidad si no es en la lengua materna</strong>. Pero no quiero renunciar al castellano que es algo así como mi madre adoptiva, una lengua también mía. Renunciar sería hacerle un último favor a Franco, a su dictadura, a su guerra de lenguas. Por eso hago libros bilingües, con versiones en castellano.</p><p><strong>2 </strong>No sé si te lo he contado. El primer recuerdo que tengo en relación con la lengua es una escena infantil bastante significativa. Voy al colegio, hablo con un amigo de forma natural en catalán, se cruza una persona mayor, creo que un guardia civil, y nos regaña muy despectivamente: <strong>“Niños, hablad en cristiano”</strong>. El conflicto verdadero que hemos sufrido en Cataluña se encierra en esta anécdota. No es un problema jurídico, ni económico. Esos asuntos son parte de la solución, pero no son el problema. El conflicto es sentimental. Supongo que se parece mucho al desconcierto de un ciudadano negro de Estados Unidos cuando siente el desprecio de los blancos por el color de su piel. Hay dos cosas de las que uno no puede sentirse culpable: de su lengua y del color de su piel. <strong>El que te sientan extraño en tu país por la lengua que hablas crea una enorme distancia sentimental. </strong>Nos convierte en extraños y genera desconfianza.</p><p>En un país como España deberíamos haber aprendido que puede pertenecer a tu país quien no habla tu misma lengua. Eso deberían asumirlo el andaluz, el madrileño, el extremeño… El débil reconoce por necesidad la existencia del fuerte, siempre está ahí. <strong>Es el fuerte quien suele olvidar al débil</strong>, quien tiene que reconocer en este caso que la persona que habla otra lengua y tiene otra cultura no es un extraño. Yo tiendo a buscar las responsabilidades en el fuerte. No culpo de estos malentendidos al catalán, como tampoco culpo nunca al obrero frente al burgués.</p><p><strong>3</strong> <strong>Debemos construir un marco de entendimiento.</strong> Si no es así, todo resultará imposible. El modo de ser de los catalanes posee una identidad fuerte, con mucha presencia de la mentalidad francesa. Si quieres que resuma la situación de nuestra identidad, me parece que la realidad catalana puede definirse en dos características. Primero:<strong> tenemos una lengua sin Estado</strong>, una lengua pequeña que no sólo ha sobrevivido entre dos grandes lenguas, el español y el francés, sino que además ha creado una gran cultura, limitada eso sí por el número de hablantes. Y segundo: la incapacidad histórica de Cataluña para crear un Estado. Si no construimos un marco cultural de entendimiento, siempre habrá ventajistas de un lado o del otro que intenten manipular las cosas de acuerdo con sus intereses.</p><p><strong> </strong> <strong>4</strong></p><p> Ahora la situación histórica va ya por otro camino. En realidad, hay discusiones que han quedado sin razón. Discutir sobre el Estado no es grave, es incluso una discusión secundaria, porque debemos comprender que ahora la realidad se llama Europa. El nuevo espacio internacional, económico, político, es Europa. Si no consolidamos entre todos una Europa convencida de sí misma vamos a tener problemas serios. Esa es ahora la cuestión. Por eso estoy cada vez más convencido de que <strong>el conflicto entre España y Cataluña, no es jurídico o económico, sino cultural.</strong></p><p><strong>5</strong> El resurgir de la cuestión catalana fue uno de los primeros síntomas de que la famosa Transición estaba haciendo aguas. El franquismo permanece, porque no hubo corte. Al menos a mí no me sirve de corte la Transición en este asunto del que hablamos. Yo te pregunto por tus desacuerdos con la Transición y me dices que en el proceso se perpetuaron las élites económicas del franquismo, que eso impidió una democratización más profunda de la sociedad. Podemos incluso criticar que Fraga o Martín Villa se presentasen como padres de la patria, en vez de estar una temporada en la cárcel por colaboración con una dictadura criminal. Bueno, ¿pero eso te afecta como andaluz? No, es un debate político que se abre en cualquier lugar. Para nosotros, sin embargo,<strong> hay un conflicto sentimental</strong>, que en el fondo es el más grave. España no ha conseguido superar el asunto, sigue viendo la singularidad catalana como algo extraño.</p><p><strong>6</strong> Y la cuestión se centra en la lengua. <strong>El catalán corre peligro de desaparecer</strong>, un peligro que existiría incluso sin problemas políticos. Las lenguas grandes se comen a las chicas. Nadie puede dudar de la voluntad independentista de Irlanda. Bueno, pues consiguió su independencia… y perdió su lengua, aunque había ganado su independencia. Me parece un mal destino. Vivimos además en una época en <strong>la que la cultura pierde cada vez más peso en el mundo. A</strong>sí que la cultura catalana sufre esta inercia de un modo más grave que las culturas relacionadas con lenguas grandes. La idea que propones de una asignatura que enseñe en los institutos “Lenguas y culturas de España” está bien, pero a mí me parece un sueño tártaro. No creo que en España nadie pierda el sueño por el euskera, el gallego o el catalán.<strong> La Transición no ha promovido ese grado de actitudes civilizadas. </strong>No me lo creo, tendrían que cambiar mucho y de manera deseable las cosas.</p><p><strong>7</strong> Cualquier análisis de la situación debe tener en cuenta que ahora la realidad es otra, la sociedad ha cambiado mucho en esta época. La gente de 30 años no tiene por qué seguirme en mis reflexiones. <strong>Yo puedo identificar el anticatalanismo con la dictadura</strong>, con el guardia civil franquista que me exigió que hablara en cristiano. Era un guardia civil que también maltrataba, aunque de otra manera, a un extremeño o un andaluz. Pero la gente joven sólo ha vivido ya los errores de la Transición, la falta de ruptura en estos temas. Los jóvenes han visto cómo el Partido Popular impugnaba el Estatut votado por los catalanes y <strong>han visto cómo se utilizaba el anticatalanismo para caer más simpáticos en Cáceres o en Madrid. </strong></p><p>¿Te acuerdas de lo que me pasó en Cáceres? Yo había ido a una lectura de poemas. Por aquellos días salió en la prensa una noticia de no sé qué aviones militares que habían sobrevolado Barcelona en unas maniobras. Estaba sentado en un café oyendo la conversación de dos matrimonios en la mesa vecina. Uno de los hombres sentenció: que tiren las bombas la próxima vez que pasen. Esto es una estupidez, pero mira una cosa. Ese hombre de Cáceres nunca ha sido la víctima, nunca ha oído lo contrario, no conozco a nadie en Cataluña que haga chistes sobre aviones que vayan a bombardear Cáceres. <strong>No se ha conseguido una situación que sea capaz de normalizar la convivencia </strong>después de tantos años de democracia. Para eso hace falta respetar la lengua, <strong>asumir que el catalán es la lengua de cultura en Cataluña, y respetar el Parlament</strong>, y decir “vamos a asumir lo que ustedes decidan”. O sea, respetar la identidad política y la lengua, eso es lo que puede asegurar una Constitución en la que todos nos sintamos incluidos. Es el principio del camino, sólo el principio, porque para convivir hace falta algo más que respeto, hace falta amor.</p><p><strong>8 </strong></p><p>Volvemos a lo mismo, la solución es cultural. Aunque los tiempos no son buenos para nada que se tome en serio la palabra cultura. Hemos pasado de una sociedad pobre a una sociedad opulenta. <strong>Ahora hay gente necesitada, pero se trata de la miseria y la desigualdad propias de las sociedades del lujo. </strong>En los años sesenta, la cultura en la que yo me formé, la de origen existencialista y marxista, me hizo pensar que al dignificar económicamente las circunstancias de las personas cambiarían también las personas en un sentido digno. Éramos optimistas. Y no ha sido así, la salida del subdesarrollo ha provocado una prepotencia insolidaria, llena de zafiedad, con gente volcada en el consumo como orden de vida. ¿Cómo se salva a una persona que ya come caliente? Siento de verdad decirte que <strong>ahora tiendo a identificar la decencia con la pobreza.</strong> Y nadie me puede demostrar que no sea cierto. No hablo de miseria, que eso es otra cosa, sino de pobreza. Pienso en el campesino o en el obrero que necesitaba acogerse a tres o cuatro verdades para salvarse, para justificar su vida. <strong>Era pobre, pero no caía en la miseria espiritual.</strong> De ese campesino no se podría decir nunca que era un hombre inculto, tal vez no tenía estudios, pero era una persona culta, con una educación vital muy superior a las nuevas formas de analfabetismo y de ignorancia que extiende esta sociedad. Tienes razón, hoy abunda la figura de la gente orgullosa de su analfabetismo.</p><p><strong>9</strong> Claro, la telebasura sustituye a lo que antes llamábamos cultura popular, esas tradiciones que enseñaban a la gente a relacionarse con la vida. Pero ahora me cabrea hablar de cultura popular. ¿Sabes por qué? Porque<strong> la cultura popular de la televisión es puro costumbrismo</strong>, vida transformada en oferta para los turistas. Antes no había un corte entre la cultura popular y la Cultura escrita con mayúsculas. Se trataba de una línea continua, sucesiva. Ahora hay una muralla. <strong>Lo popular es zafiedad o falsificación para locales comerciales y entretenimiento de turistas.</strong> Es la caricatura de la identidad. Es más, el concepto de la cultura popular suele utilizarse para acabar con el sentido más serio, más formador, de la música, de la pintura, de la poesía… </p><p><strong>10</strong> Yo de estas cosas opino con prudencia. Nada me parece más patético que el viejo protestón, la queja de que todo está mal, todo ha ido a peor, todo se está acabando. En realidad, el que se acaba es uno. <strong>Pero</strong> <strong>tampoco puedo aceptar que es válido todo lo nuevo por el hecho de ser nuevo.</strong> Eso sería también patético a estas alturas de la historia. Casi nunca opino, sólo cuando tú me tiras de la lengua.  No opino, pero haríamos bien en pensar mejor algunas cosas. <strong>Prefiero dedicarme a la poesía, que es lo contrario de la mercantilización.</strong> Es una búsqueda humana de la verdad. Sí, esa verdad humana que nos queda en las manos una vez que hemos decidido alejarnos de los dioses y los dogmas. La verdad como deseo de no mentirnos, de ser dignos.<strong> La maldad es siempre una manera de odiar la verdad</strong>, de manipularla. Frente a las prisas, la lentitud de esforzarse en mirar las cosas por el ojo de la verdad. ¿Que si la poesía es una forma de resistencia? Desde luego, la mía sí.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jan 2016 12:40:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Luis García Montero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Diálogo de poetas con Cataluña al fondo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Catalán,Cataluña,Euskera,Lengua,Literatura catalana]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[“Hay otros mucho más gamberros que yo, y además dicen ser serios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/hay-gamberros-ademas-dicen-serios_1_1120076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/15f5eaa2-742c-4b17-96b4-ccf6309a6844_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Hay otros mucho más gamberros que yo, y además dicen ser serios”"></p><p><strong>Albert Pla</strong> (Sabadell, 1966) ha salido a dar un paseo. La entrevista anterior acabó antes de tiempo. Mala señal. El cantautor catalán, padre de discos como <em>No solo de rumba vive el hombre</em> (1992) o <em>Veintegenarios en Alburquerque</em> (1997) tiene fama de evasivo, distante, parco en palabras aunque generoso en titulares. Es capaz de responder con un puñado de palabras o de soltar que "mataría a los de Podemos" —de esta <a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/09/12/la_audiencia_valencia_absuelve_albert_pla_por_decir_que_quot_mataria_los_podemos_quot_37650_1012.html" target="_blank">le absolvieron</a>, después de multarle con<a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/06/25/catalunya/1435230310_237759.html" target="_blank"> 100 euros por amenazas</a>—, según le venga. </p><p>No le gusta especialmente hablar con la prensa —"Es un coñazo", dice, confesando lo que la mayoría de la profesión calla—, pero no hay más remedio. Acaba de <strong>publicar su primer libro, </strong><a href="http://www.rocaeditorial.com/es/catalogo/sellos/roca-editorial-5/espana-de-mierda-1974.htm" target="_blank">España de mierda (Roca Editorial)</a>, y hay que venderlo. Bueno, en realidad gran parte del trabajo ya está hecho. Junto al título, escrito con heces de (suponemos) plastilina, se ve una <strong>bandera española fusionada con la estelada catalana</strong>. No pasará desapercibido en los estantes de novedades, y Pla lo sabe. ¿Es una provocación? "No sé, no lo pienso en esos parámetros. Me pidieron un título llamativo y una portada vistosa y se me ocurrió esto, como cualquier otro capítulo del libro".</p><p>El que firma la novela —así la llama la editorial, él prefiere decir "librito"— ya dijo una vez que <a href="http://www.elmundo.es/cultura/2014/01/29/52e81f7f22601d100f8b4589.html" target="_blank">esto de la independencia de Cataluña se "la suda"</a>. Y sin embargo ha decidido volver a un tema que le cansa. "Es que no lo puedo evitar, <strong>soy un gamberro</strong>. Hacer una bandera española estelada… ¿Por qué no se le ha ocurrido a nadie esta tontería?", se pregunta entre risas. Ah, "gamberro" es, justamente, lo que muchos le llaman. ¿Se siente cómodo en ese personaje? "Soy consciente de que tengo muy poco espacio. El 99% del gamberrismo está ocupado por <strong>otros mucho más gamberros que yo</strong>, y que además dicen ser serios". Sonríe. </p><p>No acaba ahí la cosa. Por el libro se extiende la amenaza de una enfermedad infecciosa que <strong>solo afecta a los catalanoparlantes</strong>. Escribe: "Así son los catalanes, un pueblo orgulloso y estúpido". El <strong>Gobierno valenciano</strong> vende cada señal y cada trozo de asfalto para construirse un centro con casino e hipódromo. Hay una academia de guardaespaldas para "futuros mandatarios de <strong>Podemos o Ciudadanos</strong>": "Las hostias que pegaban tenían que estar mucho más actualizadas, ser más sutiles y modernas, pero sin perder la eficacia". Todo esto, en medio de acelerados gags de una <em>road movie</em> arrítmica y delirante protagonizada por Raúl, un cantante uruguayo, y Tito, su representante. </p><p>Él insiste en que no lee los periódicos ni ve el telediario: "<strong>De Rajoy no te creas que sé tanto</strong>. Que es de derechas, que no tiene mucha facilidad para hablar y que tiene cara de tonto, pero no mucho más". La actualidad que se cuele en sus obras —y no cree que haya mucha— llega porque es "muy invasiva, muy apabullante". Cuesta entender que alguien tan poco interesado en la política acabe hablando tanto de política. Sabiendo, además, los líos que esto le supone. "A ver. Yo vivo de la gente que va a verme. Evidentemente, si te expones un poco más de la cuenta <strong>pierdes mucho público que no tenías</strong>. Con lo cual, te quedas en lo mismo". Albert Pla no leerá esta entrevista, ni ninguna otra. Ni las críticas. Se enteró del atentado de Bataclan tarde y por un amigo. Se encoge de hombros. </p><p>Los que conozcan su música, los que le hayan visto en algún programa de televisión, imaginan el ritmo al que transcurre una conversación con el cantautor. El volumen de su voz apenas llega al móvil que le graba y algunas respuestas se pierden en balbuceos. No por casualidad dice que la parte más difícil del libro ha sido eso de "hacerse entender". "Cuando leo una entrevista <strong>tampoco estoy muy de acuerdo conmigo</strong>. Si estoy en un escenario, me veo filmado y me reconozco. Sé que estoy diciendo lo que quiero decir. En las entrevistas, no tanto. No me siento muy autor de lo que digo", comenta como de pasada, oteando un horizonte que se encuentra más allá de las paredes del café. </p><p>Se siente representado en sus canciones, en espectáculos músico-teatrales como <em>Manifestación </em>o <em>Guerra </em>y ahora en el libro. Algo que empezó porque tuvo "un tiempo muerto", porque "una letra te lleva a la otra", y que parió durante dos meses en Uruguay. Lo escribió de pie, como suele, apoyado en una barra de cocina americana, con el jaleo doméstico rugiendo a su alrededor. El final llegó porque "estaba hasta..." y dijo "está bien así". Escuchándole, parecería que para él crear es como sudar: algo que sucede y punto. La mayor parte de <strong>las preguntas sobre su trabajo creativo quedan en una nebulosa</strong>. ¿La parte más dura del trabajo de novelista? "Ninguna". ¿La razón por la que el protagonista es extranjero? "No lo sé". ¿Hay algún motivo detrás de las ciudades escogidas? "Las que iba viendo en el mapa". ¿Qué fue antes, el título o la narración? "No lo recuerdo". </p><p>Unos dirán que así es su personaje. Otros, que no lo ha pensado. Él, quizás, diría que se aburre. Pero acaba admitiendo que está harto de las bolas de nieve que se acaban formando en torno a sus declaraciones: "Por eso intento no decir mucho. Como siempre la cagas... <strong>Si por poco que digas ya te lías</strong>". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Dec 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[“Hay otros mucho más gamberros que yo, y además dicen ser serios”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura catalana,Literatura española,Novela,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Premio Nacional... ¿de consolación?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/premio-nacional-consolacion_1_1119216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7331568-8a8e-478a-a246-ffc98c1be9bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Premio Nacional... ¿de consolación?"></p><p><strong>Carme Riera</strong> lleva años moviéndose, creando, en el bilingüismo. Miembro Real Academia Española (<a href="http://www.rae.es/" target="_blank">RAE</a>), donde ocupa el sillón <em>n minúscula</em>, y presidenta del Centro Español de Derechos Reprográficos (<a href="http://www.cedro.org/" target="_blank">CEDRO</a>), emplea el catalán para las novelas y el castellano para los ensayos, y ya en 1995 recibió uno de los premios nacionales concedidos desde el Ministerio de Cultura: el de Narrativa, gracias a<em> Dins el darrer blau</em> (<em>En el último azul</em>). Ahora acaba de ganar el Nacional de las Letras y, entre sus primeras declaraciones, éstas:</p><p>"El premio es un <strong>reconocimiento a la escritura bilingüe</strong>, un reconocimiento de que el Estado tiene diversas lenguas y algunas con una tradición cultural muy fuerte."</p><p>El galardón, que fue creado en 1984 y lo otorga el Ministerio de Cultura, premia no un libro sino el conjunto de la obra literaria de un escritor español y fue concebido como un complemento del Premio Cervantes de literatura en castellano,<strong> para poder incluir a autores de otras lenguas</strong>. "Ésta es una primera iniciativa del Gobierno por tender una vía de entendimiento y cooperación de las autonomías del Estado Español", <a href="http://elpais.com/diario/1984/11/24/cultura/470098806_850215.html" target="_blank">llegó a decir</a> el entonces ministro de Cultura, <strong>Javier Solana</strong>.</p><p>De hecho, el primero en la nómina de ganadores es <strong>Josep Vicenç Foix</strong> (J.V. Foix), el único de los siete candidatos cuya obra había sido escrita en una lengua distinta del castellano. </p><p>Después lo obtuvieron autores en catalán o bilingües como <strong>Joan Coromines </strong>(1989), <strong>Pere Gimferrer </strong>(1998), <strong>Martín de Riquer</strong>, <strong>Miquel Batllori </strong>(2001),<strong> Joan Perucho</strong> (2002), <strong>Josep Maria Castellet</strong> (2010) y, por fin, Riera. </p><p>Llamativo: en la lista <strong>no hay ningún autor en gallego o en euskera</strong>, que sin embargo sí aparecen entre los galardonados con el Nacional de Narrativa, que premia una única novela y que en su tercera etapa (ha sido víctima de los vaivenes sociales y políticos), iniciada en 1977, ha recaído en Alfredo Conde por <em>Xa vai o griffón no vento</em> (<em>El Griffón</em>, escrita originalmente en gallego, 1986);  Bernardo Atxaga por <em>Obabakoak</em> (euskera, 1989); la citada Carme Riera (1995); Manuel Rivas por <em>¿Que me queres, amor? </em>(<em>¿Qué me quieres, amor?</em>, gallego, 1996); Unai Elorriaga por<em> SPrako tranbia</em> (<em>Un tranvía en SP</em>, euskera, 2002); Suso de Toro por <em>Trece badaladas</em> (<em>Trece campanadas</em>, gallego, 2003); y Kirmen Uribe por <em>Bilbao-New York-Bilbao</em> (euskera, 2009). </p><p><strong>Nacional a la par que polémico</strong></p><p>Aunque para gustos, colores, la categoría de los galardonados con el Nacional de las Letras ha dado pábulo a pocas polémicas… literarias. <strong>Pero las ha habido políticas</strong>. </p><p>A raíz de la concesión del premio a J.V. Foix, un grupo de intelectuales, entre ellos el escritor Manuel de Pedrolo,<a href="http://elpais.com/diario/1984/11/24/cultura/470098806_850215.html" target="_blank"> manifestó su desacuerdo</a> con que lo aceptase <strong>p</strong><strong>or llamarse "nacional" y ser de ámbito español</strong>.</p><p>No obstante, quienes lo han recibido lo han hecho gustosos, y <strong>conscientes en algún caso de su papel de puente</strong>. <a href="http://elpais.com/diario/2002/11/30/cultura/1038610803_850215.html" target="_blank">Joan Perucho proclamó que se sentia “cómodamente bilingüe”</a>. "Mi padre era catalán y mi madre nació en Medina del Campo –dijo–. Me he educado leyendo tanto a Ramon Llull y Ausiàs March como a Quevedo y Cervantes".</p><p>Un espíritu similar al que animaba a Josep Maria Castellet. "Sospecho que me han dado el galardón por toda una serie de actividades que he desarrollado en mi vida y por el<strong> interés enorme por hacer contactos entre las lenguas</strong>", <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2010/11/18/actualidad/1290034808_850215.html" target="_blank">declaró</a> quien en sus últimos libros de memorias hablaba de una "voluntad de concordia" entre las lenguas españolas y las culturas.</p><p>Pero han pasado los años, y Riera ha creído oportuno recalcar que "el premio es un reconocimiento a la escritura bilingüe, un reconocimiento de que el Estado tiene diversas lenguas y algunas con una tradición cultural muy fuerte". Afirmación que nos ha llevado a preguntarnos si las instituciones culturales del Estado reconocen la diversidad lingüística. Y <strong>si la literatura en catalán, euskera y gallego se traduce lo suficiente al castellano</strong> (o a las otras lenguas del estado). </p><p>El reconocimiento</p><p><strong>Víctor F. Freixanes</strong>, director de <a href="http://www.editorialgalaxia.es/" target="_blank">Editorial Galaxia</a>, admite que “formalmente sí”, reacción que anticipa un “pero”. “Pero, en la práctica <strong>sigue siendo una asignatura pendiente</strong>. Para el conjunto de los españoles, la producción literaria en euskera, catalán o gallego, salvo muy contadas excepciones, son grandes desconocidos. Y eso explica muchas actitudes y prejuicios, porque <strong>no se puede amar lo que no se conoce</strong>. Fomentar cauces de conocimiento entre esas realidades culturales me parece fundamental, diría que un principio básico (y urgente) para construir cualquier futuro posible. Desde el discurso dominante de las instituciones, la diversidad cultural y lingüística de España tiende a verse como un problema, cuando es una riqueza patrimonial de la que todos deberíamos sentirnos orgullosos”.</p><p><strong>Maria Bohigas</strong>, directora de<a href="http://www.clubeditor.cat/" target="_blank"> Club Editor</a>, señala que “plantear la pregunta en términos de reconocimiento señala la raíz del problema”. Y a partir de ahí, se explica. “Las instituciones culturales del Estado no deberían limitarse a reconocer la diversidad lingüística, cosa que muy a menudo no hacen (el Instituto Cervantes colecciona los atropellos): <strong>tendrían que promoverla como bien común</strong>. En primer lugar, a través de la escuela. No se puede enseñar la historia y la literatura españolas sin poner en el centro la diversidad cultural, que incluye la lingüística y la religiosa. El libro que Cervantes salva de la hoguera en el Quijote es <em>Tirant lo Blanch</em> de Joanot Martorell. En cambio<strong> el modelo escolar parido por la democracia excluye la diversidad lingüística</strong> (y la religiosa) del patrimonio común y la regionaliza –a cada cual los suyos–. Y así Mercè Rodoreda, a quien García Márquez consideraba una de las escritoras más grandes de la península y del siglo XX europeo, en vez de ser leída y estudiada en español como valor literario que nos concierne a todos, queda sepultada en la común ignorancia.”</p><p><strong>Blanca Llum Vidal</strong>, una joven autora catalana nacida en 1986, incide en la base política del problema. “Las instituciones culturales (y políticas) del Estado español, ancladas en la legislación del 78, asumen que 'la riqueza de las<em> distintas modalidades</em> [la cursiva es mía] lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección”. Y nos pide que entendamos su extrañeza: “Lejos de reconocer la pluralidad lingüística, llamar modalidad a una cosa es considerarla como una variante de otra; por tanto,<strong> es negar su especificidad, su identidad propia, y, en último término, su diferencia en la igualdad</strong>. La dinámica centralista del Estado Español es de sobras conocida, sí. Pero lo que sorprende del artículo es lo que revela: España considera que hay que proteger a las demás lenguas (nosotros les llamamos lenguas) del Estado. ¿Qué implica proteger si no constatar que existe una vulnerabilidad o una precariedad? ¿Qué es proteger si no evidenciar que hay algo que necesita ser defendido? ¿Por qué habría que ayudar a algo que no sufre daño alguno?”.</p><p>Sentirlas como propias</p><p>La segunda pregunta era si la literatura en catalán, euskera y gallego <strong>se traduce lo suficiente al castellano </strong>(o a las otras lenguas del estado)…</p><p>Freixanes habla de su propio esfuerzo editorial, del trabajo que realizan para dar a conocer autores y autoras contemporáneas, de lo mucho que les cuesta… y de que <strong>“el desconocimiento alimenta prejuicios”</strong>.</p><p>Bohigas se asombra de la cantidad de autores, “clásicos de primera importancia o contemporáneos que están construyendo una obra consistente”, que jamás han sido traducidos. Pero más grave que la cantidad insuficiente de traducciones le parece “la predisposición a no asumir que la literatura peninsular se produce en distintos idiomas. Y es simplemente así: <strong>la cultura española tiene que leerse en sus distintas voces para comprenderse</strong>. De otra forma lo que hay es una cultura castellana, o sea no precisamente nacional”. Y propone, como prueba del algodón para medir la dimensión del problema, “por qué en España hay un conocimiento y una curiosidad tan escasos por los autores suramericanos. Todo indica que la herencia de los Reyes Católicos está viva”.  </p><p>Vidal, por su parte, nos habla de un poeta mexicano afincado en Cataluña,<strong> Orlando Guillén</strong>, que “hace años que terminó su monumental obra de doce poetas catalanes (y un apéndice de varia intención) traducidos al español. Que se impida una y otra vez publicar esta obra única, esa obra que necesita del apoyo institucional para poder editarse, esas ganas de acercamiento, <strong>esa voluntad de hacer conocer</strong>, es algo que plantea muchas dudas sobre el supuesto interés que muestra España hacia la literatura catalana”.</p><p>Y tras constatar que este año les llueven los premios (Arnau Pons Roig se ha hecho con el Premio Nacional a la Mejor Traducción 2015 por su traducción de <em>Cristall d'alè/Atemkristall</em>, de Paul Celan), propone como medida de normalidad no que se premie a autores cuya obra no está escrita en castellano, sino el que sus obras se traduzcan,<strong> la crítica las reseñe y sean leídas en las escuelas</strong>. “Me gustaría pensar que sí, pero la historia (también la reciente) me impide imaginármelo así”.  </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Nov 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Eva Orúe]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Premio Nacional... ¿de consolación?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bilingüismo,Libros,Literatura,Literatura catalana,Literatura española,Literatura gallega]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Saül Gordillo: “El entorno digital ha forzado a muchos medios a hablar de soberanismo”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/saul-gordillo-entorno-digital-forzado-medios-hablar-soberanismo_1_1106609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/90524c44-5901-4f52-8887-291778c634c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Saül Gordillo: “El entorno digital ha forzado a muchos medios a hablar de soberanismo”"></p><p><a href="https://twitter.com/saulgordillo" target="_blank">Saül Gordillo</a> (Calella, 1972) es un <strong>periodista catalán</strong> especializado en Internet y la participación ciudadana en la red. Colaborador en diversos medios de comunicación y jefe de contenidos digitales en <em>El Periódico de Cataluña</em>, Gordillo fue premiado por su actividad en red en los<strong> Premis Blocs Catalunya</strong> por su actividad en el blog <a href="http://www.saul.cat/bloc" target="_blank"><em>Sense fulls</em></a>, en el que escribe desde julio de 2004.</p><p>Tras varias publicaciones sobre la<strong> lengua catalana</strong> y el <strong>periodismo en Internet</strong>, Saül Gordillo firma ahora<em> Sobirania.cat: 10 anys de la revolta política catalana a Internet </em>(Crea't Edicions, 2014).<em> </em>El libro comienza con la victoria electoral de Zapatero en 2004, y relata la <strong>evolución del movimiento soberanista</strong> desde la perspectiva del ciberactivismo y el periodismo <em>on-line,</em> y que engloba desde los primeros blogs en catalán hasta la organización de las últimas Diadas, pasando por los más destacados "nombres de la Internet catalana".</p><p><strong>Pregunta:</strong></p><p><strong>¿Qué influencia real ha tenido el ciberactivismo en el avance del independentismo?</strong></p><p><strong>Respuesta:</strong> Yo creo que ha sido determinante. Sería impensable el proceso político que vive hoy Cataluña sin la red, sin los blogs –que en Cataluña hemos llamado “Catosfera”– y sin la irrupción de las redes sociales. Estas redes han permitido que muchos ciudadanos hayan tomado la iniciativa, que se haya producido una reivindicación de nuevos liderazgos políticos y sociales a partir de estas herramientas y que se haya condicionado la línea editorial de los medios de comunicación tradicionales. </p><p>En este sentido, el libro lanza la idea de que aquí estamos todos manipulados por la televisión pública, y yo creo que el espacio en el que el soberanismo ha sido más activo, más dinámico, más insistente, ha sido en la web y en las redes sociales. Eso ha hecho que los medios de comunicación hayan ido viendo cómo estos temas interesaban a la gente, generaban debate y que, alrededor de ellos, había una cierta preocupación ciudadana. El entorno digital ha sido determinante para derrumbar tabúes y para cambiar la línea editorial de muchos medios que eran reacios a hablar de soberanismo y de independentismo.</p><p><strong>P:</strong><strong>¿Está relacionado el cambio a la era digital con el cambio político-social en Cataluña?</strong></p><p><strong>R:</strong> Ha coincidido en el tiempo, y creo que tiene una relación. Considero que el proceso soberanista de Cataluña es la concreción local de un fenómeno global, que es el de la indignación, la inconformidad, la exigencia de más y mejor democracia, la crisis de los partidos tradicionales y de las instituciones que se piensan que se pueden hacer las cosas en los despachos, de espaldas a la gente. El soberanismo ha canalizado este sentimiento y se ha hecho en la red. </p><p>Para mí van ligados los dos ejes. En Cataluña, hemos visto que el 15-M y el soberanismo tienen puntos de conexión y de confluencia. Por ejemplo, hay organizaciones políticas que están en las dos trincheras. No son dos mundos que se den la espalda, hay aspectos coincidentes. Cuando los catalanes dicen que quieren votar, están pidiendo más democracia y más participación. Eso es un poco también lo que pide el 15-M, los indignados. Esta confluencia en el entorno tradicional ha sido más difícil, tanto en partidos, instituciones como medios de comunicación, pero en el entorno digital de los últimos 10 años, que son los que relata el libro, se ha dado cabida a estas dos almas.</p><p><strong>P: ¿Qué ha influido a qué? ¿El cambio político y social o el cambio a la era digital?</strong></p><p><strong>R: </strong>Las dos cosas. Coincidió el fin de los gobiernos de Jordi Pujol con la entrada la izquierda a la Generalitat para abrir el melón de la reforma del Estatut. En esa época, los blogs empezaban a tener cierta presencia y cierta circulación. El catalán era una lengua que tenía más blogs a nivel global que el francés o el castellano en esta época, aunque luego la cosa se fue compensando, pero la irrupción fue muy fuerte porque coincidió con el debate estatutario.</p><p>Muchos especialistas y militantes de base o dirigentes de segunda fila de algunas organizaciones, así como ciudadanos de a pie que querían participar, utilizaron los blogs para explicar y debatir en todo ese proceso que fue la reforma del Estatut. Además, esta reforma fue el primer revés a las peticiones de autogobierno de Cataluña, ya que el Tribunal Constitucional la tumbó después de que el Partido Popular recogiera más de 4.000 firmas en contra de los catalanes. No en contra del Estatut, en contra de los catalanes, afianzando el odio a los catalanes. El mismo PP que ahora se sorprende de que las cosas estén como estén fue el pirómano. Se presenta como un bombero pero ha sido el pirómano.</p><p>Todo esto dio paso a que algunos periodistas y <em>bloggers</em> se animaran a abrir portales digitales modestos, con pocos recursos y redacciones austeras, pero con una línea editorial marcadamente independentista. De los 10 medios en catalán más leídos hoy en la red, los 10 son soberanistas. Eso quiere decir muchas cosas. Una de ellas, que en el entorno digital se ha llenado un vacío que existía en el mundo analógico y tradicional en los medios. </p><p>Después de los blogs, vinieron las redes sociales, que fueron determinantes en la creación de partidos políticos que entraron en el Parlament y que pusieron la independencia sobre la mesa, como fueron Solidaritat per la Independència (SI) o la Candidatura d'Unitat Popular (CUP).</p><p>De todos modos, estamos en una época en la que ha aumentado la presencia de Internet en nuestras vidas y la rápidez de la circulación de la información, y esto ha contribuido a que el debate se haya crispado e incluso tensado en los últimos meses. La Internet de hace 10 años era más pausada, más reflexiva, y la Internet de hoy es más vertiginosa. La actualidad política contribuye a ello, y también lo que está pasando en el Estado español con la crisis institucional, la crisis política, la crisis económica... En Cataluña no es gratuito, tiene repercusión. Una parte de la población ve que aquí las cosas se pueden hacer mejor, se puede cambiar el sistema, mejorar la administración, y eso un proyecto como el de un estado nuevo, tiene su punto de ilusión.</p><p><strong>P: ¿Cómo puede demostrar que lo que pasa en Facebook o Twitter tiene influencia real en las ideas o en el voto de los ciudadanos?</strong></p><p><strong>R: </strong>Por ejemplo, las CUP no tenían representación en el Parlament, pero en la última campaña electoral tuvo más impacto en redes sociales que muchos partidos que sí que participaban en los espacios tradicionales de propaganda electoral. Al margen del sistema de comunicación de los medios tradicionales, hay un empoderamiento de los ciudadanos en las redes sociales que permite que se compartan muchos contenidos favorables al independentismo. Sin Internet no se podría haber organizado una cadena humana de 600 kilómetros que atravesara Cataluña o una V mayúscula con un mosaico monumental. </p><p>También te das cuenta de que la gente que tiene éxito en la red está a favor de que los catalanes voten o apoyen la independencia.</p><p><strong>P: Pero las CUP siguen siendo un partido minoritario en el Parlament... </strong><strong>¿El activismo en las redes no sigue siendo una cuestión de pequeñas minorías?</strong></p><p><strong>R: </strong>Si te fijas en el candidato de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, es el dirigente catalán con mayor número de seguidores en Twitter. El candidato de la CUP también. Los soberanistas tienen más impacto en la red. Es cierto que la red no es un mundo real, que hay vida más allá de la red. Los periodistas y los medios miramos más a la red ahora que antes. Muchos políticos hacen declaraciones o se posicionan políticamente con tuits, esto convive con la información y la comunicación tradicional, pero cada vez hay más campañas que los partidos políticos o medios de comunicación lanzan a través de las redes, como los <em>hashtags</em>. </p><p>Cabe destacar que el tanto por ciento de conexiones a Internet en Cataluña es superior a la media española. En el libro publico el nombre de 200 pioneros en Cataluña; muchos de ellos han hecho innovaciones a nivel estatal e incluso mundial. La sociedad catalana ha apostado por lo digital con frescor. Por ejemplo, la Viquipèdia [Wikipedia en catalán] tiene más entradas por número de visitantes en catalán que en inglés o en español. Hay una comunidad de internautas muy activos que han hecho una agenda de contenidos y utilizado la web 2.0 con la lengua propia, y muchos de ellos en clave soberanista. El libro está lleno de ejemplos que llevan a esta conclusión.</p><p><strong>P: El uso de los avances digitales para hacer política de otra forma parece ligado a movimientos progresistas o de izquierdas. ¿Es así también en Cataluña?</strong></p><p><strong>R:</strong> La comunidad de CiU, por ejemplo, estuvo muy activa en red cuando era oposición, cuando gobernaban los socialistas en Cataluña. Eran muy activos para intentar llegar al poder, pero cuando CiU ganó las elecciones, en la primera legislatura de Artur Mas con el PP, se dedicó a hacer recortes, y esta comunidad se quedó un poco acomodada. Cuando un partido llega al poder, su militancia 2.0 tiende a un cierto oficialismo y a relajarse. Los mensajes oficialistas, cuando estás en el gobierno, no son muy <em>sexys</em> en la red. Es muy difícil tener mucho impacto cuando estás comunicando como Gobierno.</p><p>Esto en Cataluña tiene que ver con la izquierda, pero también con la demanda de soberanismo, que implica a toda la izquierda menos al PSC y a un sector de ICV. Esta demanda enlaza y engloba a una parte de la derecha, que es la de CiU, que a pesar de estar en el gobierno, hacen este mensaje más rompedor por contraposición y para dar respuesta a los ataques que vienen del gobierno del Partido Popular. </p><p>El debate soberanista permite que la comunidad que está cercana a CiU tenga una actividad cañera en las redes, y que también lo haga quien está en la oposición y es de izquierdas, que critica los recortes, pero que confluyen en el tema soberanista. Izquierda y derecha quedan en un segundo plano porque lo que genera consenso y complicidad es el menosprecio que viene del gobierno de Madrid, la negación a poder votar, los ataques al autogobierno, la leyes que persiguen la lengua catalana en la escuela, etcétera. Por eso, izquierda y derecha se abrazan, de alguna manera, en el soberanismo.</p><p><strong>P: ¿La revolución digital ha servido para visibilizar algunos discursos silenciados?</strong></p><p><strong>R: </strong>Sí, hace diez años el independentismo no era hegemónico ni formaba parte de la agenda mediática en Cataluña, y hoy no se habla casi de otra cosa. Hace una década el mundo analógico aún tenía más peso que el mundo digital. La caída de estos dos muros, el muro analógico y el del discurso autonomista, ha provocado que resurjan estos discursos que hace diez o quince años eran muy minoritarios y que solo se difundían en pocos medios digitales y algún periódico impreso. En cambio, hoy este debate está en el candelero.</p><p><strong>P: ¿Cómo utilizan las redes los no independentistas? </strong></p><p><strong>R:</strong> Lo sabemos desde hace poco, porque han llegado hace poco, han llegado tarde y les ha costado más. Las han utilizado como réplica, un poco a remolque, llevando la contraria. Cuando juegas a la defensiva se nota. </p><p><strong>P: ¿Por qué se marca la llegada de Zapatero al Gobierno como punto de inicio del libro?</strong></p><p><strong>R: </strong>Por dos razones. La primera es la difusión vía SMS de una versión contraria a la del Gobierno de lo sucedido el 11-M, por el cual había sido ETA. Desde el punto de vista tecnológico, es la primera muestra de que la ciudadanía puede utilizar herramientas para intentar desmontar discursos interesados del poder o los medios tradicionales.</p><p>La segunda es que Zapatero se comprometió en campaña electoral, pensando que no ganaría, a defender el estatuto que aprobara el Parlamento de Cataluña. Esta victoria inesperada provocó que el debate estatuario abriese el melón del post-autonomismo, del post-pujolismo. Por este resultado, que no esperaban, se vieron obligados a pactar y a administrar un debate de reforma estatutaria que a mucha gente le abrió los ojos cuando el Tribunal Constitucional recortó y humilló el Estatuto, haciendo que mucha gente se convirtiera al independentismo. No había manera, no había margen. </p><p><strong>P: ¿Cuáles han sido hasta ahora las mayores acciones independentistas a través de Internet?</strong></p><p><strong>R: </strong>Todas las manifestaciones de los últimos años el 11 de septiembre, que se han convocado y movido a través de la red. Por ejemplo, la cadena humana de más de 600 kilómetros, la Vía Catalana, se organizó en la red; había una web donde la gente se tenía que inscribir, escoger un tramo, organizarse... La última Diada igual, casi dos millones de personas se inscribieron en Internet para esta manifestación, haciendo la V de votar y de victoria.</p><p>Por ejemplo, en Twitter también tienen mucho éxito las campañas lanzadas a través de <em>hashtags</em>, que siempre acaban siendo <em>trending topic.</em></p><p><strong>P: ¿Existe alguna herramienta digital que se utilice exclusivamente en Cataluña?</strong></p><p><strong>R: </strong>De momento, no. Pero tenemos Twitter y Facebook en catalán, hay una campaña en marcha para que Linkedin también sea en catalán... Herramientas o redes que sean exclusivas no existen por ahora.</p><p><strong>P: Algunos autores ya han comenzado a señalar algunas facetas negativas del ciberactivismo. ¿Se ha padecido alguna en el movimiento independentista?</strong></p><p><strong>R:</strong> Internet hace 10 años era un espacio de buen rollo, de colaboración, de respeto, pero últimamente por la inmediatez, la brevedad de las redes, hay más crispación, más excitación. Sobre todo en medida que se acerca la consulta, que hay más tensión por la actualidad política. En la red hay una crispación que no se corresponde con la convivencia que hay en las calles. Ahora han profilerado perfiles de <em>trolls</em>, mucha gente ha tenido que bloquear a usuarios impertinentes, cosa que antes no pasaba, porque se era más pacífico y respetuoso. </p><p>Eso me lleva a pensar que hay perfiles que son claramente monitorizados o gestionados por personas que actúan a unos dictados y que responden a unas campañas muy concretas, en un bando y en otro. Esto genera un ruido que no se corresponde con el clima de tranquilidad y civismo que se respira en la calle. </p><p>Por ejemplo, en la última Diada más de un millón y medio de personas salieron a la calle y cuando se fueron a su casa, el centro de Barcelona estaba limpio: no se rompió ni un cristal, no se quemó ningún contenedor, no hubo incidentes, la Policía no tuvo que llamar la atención a nadie... Ese espíritu pacífico muchas veces en la red no está presente, ya que hay tensión y crispación. Es el problema que yo detecto.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Nov 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Saül Gordillo: “El entorno digital ha forzado a muchos medios a hablar de soberanismo”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Catalán,Cataluña,CiU,ERC,Estatut Catalunya,Generalitat Catalunya,ICV,Independencia,Independentismo,Literatura catalana,Periodismo,Periodismo ciudadano,PP,Prensa online,PSC,Movimientos sociales,Consulta catalana 2014]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Rafael Nadal: “Quien tiene una familia, resiste mejor la crisis”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/rafael-nadal-familia-resiste-mejor-crisis_1_1100062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/67db6f02-5ed4-4123-a4de-6313acf68c39_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rafael Nadal: “Quien tiene una familia, resiste mejor la crisis”"></p><p>Si uno es miembro de una familia con doce hermanos; tiene una abuela que rompió los moldes de su época; o un bisabuelo que, a las puertas del convulso siglo XX emigra a Francia para terminar -dos guerras mundiales, una civil y una crisis económica global después- en pie tras las muchas caídas, qué duda cabe que habrá encontrado, casi sin salir de casa, un auténtico y genuino “chollo literario”. Ese es el caso del periodista y escritor<strong> Rafael Nadal</strong>, que acaba de publicar <a href="http://www.planetadelibros.com/dias-de-champan-libro-117957.html" target="_blank"><em>Días de champán </em></a>(Planeta. El original, en catalán, <a href="http://www.grup62.cat/llibre-quan-en-deiem-xampany-97970.html" target="_blank"><em><strong>Quan en dèiem xampany</strong></em></a>, está editado por Columna), un agitado <strong>viaje a las entrañas de la Europa</strong> que precedió a la nuestra en compañía de sus ascendientes, <strong>empresarios de la industria del corcho,</strong> ese elemento que, en su humilde materia, corona el espumoso caldo de las élites.</p><p>“Intento explicar<strong> una época, una clase social y unos personajes </strong>a lo largo del XX, que creo que es el que reúne lo mejor y lo peor de la raza humana: los grandes avances tecnológicos, científicos y sociales sobre todo, pero a la vez las dos guerras, que son incomprensibles”, explica el autor (Girona, 1954), periodista de larga trayectoria que fuera director entre 2006 y 2010, año en que cambió su profesión por la de escritor, de <em>El Periódico de Catalunya</em>. “En estas <strong>situaciones de conflicto </strong>las emociones y las características personales se acentúan mucho, y <strong>el amor es mucho más amor y el odio es mucho más odio</strong>, se revela en toda su fuerza, en toda su crudeza, en todo su esplendor. Y el sacrificio, el trabajo, la miseria, el hambre: <strong>todo radicaliza mucho las pasiones humanas</strong>”. </p><p>El periplo arranca cuando, huérfano de padre y madre a sus 16 años, el bisabuelo se lía la manta a la cabeza y emigra desde su Cassá de la Selva natal hasta la vecina pero lejana Francia. Aquella provincia, Gerona, vivía hasta entonces casi totalmente del corcho, pero la filoxera había arruinado las viñas. “Este hombre, <strong>en lugar de rendirse, empieza de nuevo una y otra vez</strong>”, subraya Nadal, que también buceó en su legado familiar en <em><strong>Cuando éramos felices</strong></em> (<em>Quan érem feliços</em>), ganadora del Josep Pla de narrativa de 2012. “Pero es sobre todo la historia de sus cuatro hijos, y seguramente más la de <strong>las tres hijas</strong>, que son personajes para mí fascinantes. Gente capaz de sacrificar todo en bien del negocio y del éxito, que ahora lo criticaríamos porque nos parecería que es la ambición por acumular, cuando en realidad es simplemente<strong> la obsesión por dejar atrás la miseria</strong>”.</p><p>Entonces era 1915, y en medio de la oscuridad que se cernía sobre el continente emerge la figura de su abuela, <strong>Angéle, la mayor de las hermanas.</strong> Una mujer de <strong>implacable severidad</strong> que ve cómo los alemanes bombardean la fábrica de corcho que su padre había levantado en la <strong>Champaña francesa</strong>, y cuya entereza y sofisticación cautivarían muchos años después la imaginación de su nieto. “Mi bisabuelo la pone con 20 años en un coche,<strong> le da una pistola y se la pone en la guantera,</strong> le hace que atraviese toda Francia en guerra y la planta en Cassá de la Selva, en un país de hombres, en una sociedad de hombres”, adelanta. “<strong>Y ella sola transforma un almacén de corcho en fábrica</strong> y lo acaba dirigiendo, y además lo hace bien. Creo que cuando descubrí todo eso entendí que esa mujer no podía expresar su cariño a base de besos y ternuras”. </p><p><strong>La historia como telón de fondo</strong></p><p>A la historia familiar le acompaña siempre el relato de los hechos históricos que definieron en aquel tiempo el devenir europeo. A la documentación del pasado colectivo, ha sumado Nadal un esfuerzo por bucear en la <strong>correspondencia comercial</strong> de sus personajes-parientes, un auténtico filón para los descubrimientos. “Eso ahora para la gente joven es difícil de comprender, pero guardaba mucha información. <strong>Se hacían cartas larguísimas</strong>, y había un par de párrafos haciendo un pedido de 40.000 tapones de la clase tal, pero a continuación te empezaban a contar: mi hijo ha acabado los estudios, por qué no me lo acoges un tiempo en España, le enseñas el idioma y el negocio, mándame el tuyo, que lo haré viajar por Europa…”, señala. “Sin voluntad de hacer un retrato de la familia, les hago un retrato con esa voluntad de<strong> trascender la historia familiar</strong>”. </p><p>La pequeña burguesía –más grandilocuente en Francia que España-, <strong>hoy desaparecida pero fundamental para la formación de la Europa de hoy, </strong>acapara en su condición la atención del escritor. “El libro está lleno de unos valores que son aquellos en los que yo me he educado: por una parte los valores que ahora se reivindican mucho y que muchos los llaman conservadores, que yo creo que son los valores de las clases trabajadoras europeas, los que han emancipado <strong>a las clases trabajadoras europeas hasta convertirlas en clases medias</strong>, es el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio, el ahorro, la cohesión familiar”, indica. “Como está demostrando la crisis actual, al final, quien tiene una familia, ya sea la tradicional o sea cualquier forma nueva de familia, <strong>se siente mucho más fuerte y mucho más apoyado</strong>, resistiendo mejor la crisis". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Silvia Hernando]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Rafael Nadal: “Quien tiene una familia, resiste mejor la crisis”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Literatura,Literatura catalana,Literatura española,Cultura]]></media:keywords>
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